<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>Ejercicio de lectura | Ciencias Sociales (Momento 2) by Materiales ISEP Equipo</title>
      <link>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99</link>
      <description>Recuperen, al menos, dos conceptos o ideas de las lecturas realizadas en la biblioteca y creen una publicación junto con una definición enriquecida y ampliada por la mirada personal.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2023-04-11 14:24:06 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2023-06-24 16:31:11 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url></url>
      </image>
      <item>
         <title>Docentes y alumnos. Erika Julieta Vázquez Flores</title>
         <author>evazquez140</author>
         <link>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2572133146</link>
         <description><![CDATA[<div>A partir de la lectura de Porlán y Martín sobre <em>El Diario del profesor. Un recurso para la investigación en el aula,</em> me gustaría rescatar dos conceptos básicos a la hora de nuestra labor en la enseñanza, no solo de la Historia sino de cualquier otra materia: el concepto de Docente y Alumnos. Son conceptos teóricos porque se han construido históricamente bajo supuestos filosóficos y epistemológicos desde varios siglos atrás. Desde Comenio en el siglo XVII se planteó el papel del docente como base de una buena educación, y algo que llama la atención y que sigue vigente es que el buen docente pone el foco en el estudiante, es decir, ya no se trata de disertar sobre todo lo que un docente puede saber sino a partir de los intereses de los estudiantes, por ello, insistía en el método, en la didáctica. El maestro&nbsp; debe saber qué enseñar, dónde enseñar, cuándo enseñar y cómo enseñar, pues era facultad de ellos formar buenos hombres. Para ello, debía instruir a partir de los propios intereses de los alumnos. Si nos vamos a la actualidad y con respecto a la lectura de Porlán y Martín, entonces podemos observar la vigencia de Comenio al insistir en su <em>Diario del Profesor </em>que<em> </em>el docente es un mediador entre los alumnos y la teoría, y que para lograr que el conocimiento llegue a los estudiantes es primordial el diagnóstico del contexto, es decir, conocer a profundidad la dinámica que se desarrolla al interior del aula, las problemáticas que se suceden y las relaciones que los estudiantes tienen en su entorno más amplio que la escuela. Porlán y Martín  proponen como recurso teórico metodológico la propuesta de un diario que de cuenta y observe día a día lo que acontece entre los sujetos involucrados, El alumno toma un papel activo en su propia formación. Se rompe entonces este binomio entre docente sabio que enseña y transfiere conocimiento y el alumno que recibe la información. En este proceso el Diario se convierte en un fuerte dispositivo para crear a través de la investigación y reflexión en una propuesta metodológica situada en contextos específicos que potencien las particularidades de cada estudiante.</div>]]></description>
         <enclosure url="https://3.bp.blogspot.com/-vz-rY4XTJRY/V3cI6xRWaYI/AAAAAAAALi4/UeyrSQEzpoUE0PbP7eYB0QGBplYZL3iIwCLcB/s1600/20160420_112327.jpg" />
         <pubDate>2023-04-28 18:27:41 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2572133146</guid>
      </item>
      <item>
         <title>La tarea profesional y personal. Amalia Arslanian</title>
         <author>aarslanian378</author>
         <link>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2575844235</link>
         <description><![CDATA[<div>Los autores Porlán y Martín (2000), en su libro <em>“El diario del profesor. Un recurso para la investigación en el aula</em>”, realizan una caracterización de los diferentes lugares que asumimos los docentes a la hora de pensar, diseñar e implementar una propuesta de enseñanza. Por ello, me gustaría detenerme en la <strong>tarea profesional y personal </strong>que asumimos los docentes en un contexto donde reconocemos la necesidad de poner la educación a la vanguardia de los cambios, de replantear maneras o formas de enseñar y aprender, de mirar nuevas concepciones. Esta tarea, nos compromete a revisar y cambiar las concepciones y prácticas docentes para lo cual es indispensable que conozca y apropie herramientas prácticas de investigación que le permitan abordar la complejidad del proceso educativo de manera sistemática y rigurosa, (que si bien superamos la carga horaria laboral diaria fuera del espacio institucional).<br>Un recurso práctico que me ha servido durante el recorrido por los diferentes módulos del ISEP, es el registro personal que me permitió escuchar las necesidades de los estudiantes a la hora de aprender lo que se enseña o la metodología a utilizar/implementar en las clases. Esta herramienta, es una estrategia, que facilitó la aproximación y comprensión de la realidad escolar en aulas heterogéneas y que la fui aplicando en estos dos últimos años al inicio del ciclo escolar y luego de receso invernal. A su vez, se implementa una encuesta que los estudiantes responden durante estos dos periodos donde recolecto la información e incorporo a mi diario personal docente. Por ello, me gustaría, finalizar este aporte con la siguiente pregunta: <em>¿Cuál es el sentido de tener registros de las trayectorias y las dinámicas que se llevan a cabo en cada aula sobre las experiencias vividas?<br></em><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1230127510/fa0d6a7dec6f54ddf2fe0d91ac610229/diario_docente.jpg" />
         <pubDate>2023-05-02 23:02:20 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2575844235</guid>
      </item>
      <item>
         <title>La trama académica y la trama oculta. Leticia Reinero</title>
         <author>lreinero151</author>
         <link>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2580057257</link>
         <description><![CDATA[<div>"El diario de un profesor" de Porlán y Martín me llevó a replantear y autoevaluar mis propias prácticas en el aula. Somos los docentes garantes de la educación de nuestros educandos, debemos cumplir con el diseño, responder a las demandas administrativas, planificar y diseñar propuestas que despierten interés en nuestros estudiantes, tener un registro personalizado de su desarrollo en relación a los aprendizajes, etc. Sin embargo, esta labor, que así detallada parece "mecánica" es mucho más profunda cuando la ponemos en práctica. Aquí entran en juego la <strong>trama académica </strong>y la <strong>trama oculta</strong> que los autores traen a colación. La trama académica es el "deber ser" lo que los docentes intentamos cumplir "a rajatabla" por cuestiones de criterios y ordenar los contenidos para un supuesto mejor desarrollo&nbsp;de las clases. El problema se presenta cuando la trama oculta deja al descubierto que poco sentido tiene cumplir con los preceptos cuando, el interés de nuestros estudiantes pasa por otro lado. Sería mentirnos a nosotros mismos y, en el peor de los casos a nuestros estudiantes creer que el desarrollo de un contenido con actividades y evaluaciones será un éxito si los estudiantes no están involucrados ni enfocados en el tema. Creo que esta problemática es muy frecuente en nuestras aulas y, lejos de mirar para otro lado, debemos enfrentar el problema y buscar la solución. Un registro diario de las clases y sus resultados, de la motivación o desmotivación de nuestros estudiantes nos servirán se insumo y ayudarán a llevar adelante una retroalimentación que enriquezca nuestras prácticas para un mejor desarrollo de las clases. Desde mis pocos años de experiencia en el aula aprendí que de las frustraciones y fracasos surgieron nuevas propuestas y que todos los grupos son diferentes, siempre tengo que rediseñar mis clases y actividades de acuerdo al grupo y, lo más importante, escuchar sus demandas, invitarlos a que propongan actividades y sean protagonistas de sus aprendizajes. </div>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1227992781/7f8f7f8f01817cfbf773d562ba5fe516/imagen_diario_de_un_profesor.avif" />
         <pubDate>2023-05-06 00:38:24 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2580057257</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Evaluación y triangulación. Pedro Sánchez</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2580907436</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>Evaluación</strong> y <strong>triangulación</strong><br><br></div><div>El primero de los conceptos es un viejo conocido de todos.&nbsp; Considerada parte integrante obligatoriamente de la enseñanza desde tiempos pretéritos y que todos la hemos experimentado, cuando éramos estudiantes en nuestras carnes, y ahora que somos docentes, asumida en nuestra práctica por nosotros mismos y nuestros colegas. No solo la tenemos incorporada a nuestro quehacer laboral, sino que es reforzada y regulada por presiones ministeriales y desde la dirección de los centros. Sin embargo es una herramienta (o un arma) que puede ser utilizada de muchas maneras. <br><br>Siguiendo a Santos Guerra (2015), hay una clara diferenciación entre<strong> evaluación para aprobar</strong>, y <strong>evaluación para aprender</strong>. Este último concepto se entiende como un proceso continuo y de retroalimentación con el estudiante, y para el docente como “un instrumento de análisis reflexivo de reconstrucción y mejora de las prácticas docentes”. La misma concepción del concepto aparece en Porlán y Martín (2000) cuando nos señalan la necesidad de un “<strong>informe evaluador</strong>, que no sancionador, para los alumnos”. Esta instancia se llevaría a cabo al final de la unidad temática y nos permitirá reconocer el proceso de aprendizaje real de nuestros alumnos, lo que nos dará una medida del éxito o fracaso de nuestras propuestas.<br><br></div><div>Es con el concepto de <strong>triangulación</strong> donde, en mi opinión, se produce una novedosa propuesta. Y es que, con este término, se hace referencia a la participación en el desarrollo de la información de la investigación personal de la práctica educativa de tres actores complementarios, y que ocupan diferentes roles en el aula, a saber: profesores, alumnos y algún observador no implicado en responsabilidades docentes.&nbsp; Esta información añadida presenta el atractivo de ser un punto de vista no implicado directamente, o si queremos, no mediatizado por tener un papel protagonista en lo que ocurre en el aula. Una mirada que podemos considerar imparcial, aunque requiere ser elegida cuidadosamente.&nbsp;<br><br></div><div>Los dos conceptos que traje a colación están relacionados estrechamente y nos hablan de mecanismos a través de los cuáles podemos reflexionar sobre nuestra labor con vistas a experimentar mejoras en la enseñanza que brindemos como profesionales de la educación.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/2041814174/c8bfa5f81cad8f1e468566e741c625a3/trianguacion.jpg" />
         <pubDate>2023-05-07 15:35:33 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2580907436</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Diario del profesor y etnografía educativa - Julieta Siskindovich</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2591895932</link>
         <description><![CDATA[<div>Para la participación en este muro colaborativo elegí como conceptos el "diario del profesor", la "etnografía educativa" y la "perspectiva socio-antropológica".</div><div><br></div><div>El <strong>diario del profesor</strong> hace referencia a una estrategia de registro que sirve para poder reflexionar sobre prácticas de enseñanza y aprendizaje y tiene por objetivo describir en profundidad aspectos y dinámicas que acontecen en el espacio educativo, a partir de un relato sistemático de acontecimientos y situaciones cotidianas. Este tipo de registros “permiten materializar, a través de la palabra escrita, parte de las vivencias transitadas (...) en las prácticas de enseñanza” (Caverzacio <em>et al</em> 2020: 4). Desde mi punto de vista considero que los registros sirven para tener una memoria externa, un lugar al que volver sobre los recuerdos y problematizarlos y atesorarlos. En el aula ocurren muchísimas interacciones diarias y simultáneas y en esa vorágine nos perdemos de poder almacenar ciertos recuerdos o experiencias significativas. “La experiencia puesta en palabras nos posibilita disponer de ella para reconocer allí los rasgos característicos que la definen, las tramas que la componen, las formas en las que se va tejiendo la práctica docente” (<em>ibidem</em>).&nbsp;</div><div><br></div><div>Esto me lleva a pensar, a la hora de hacer mi propio diario, en el enfoque de la <strong>etnografía educativa </strong>que<strong> </strong>habilita una actitud de “extrañeza” indispensable a la hora de mirarnos y reflexionar sobre nuestras prácticas y contextos. Revisar decisiones, pensar nuevas oportunidades y opciones en nuestro quehacer diario requiere de esfuerzos intelectuales y afectivos para vehiculizar transformaciones o consolidaciones acerca de lo que hacemos. En este ejercicio, es fundamental desarrollar una tarea de <em>observación</em> atenta, que “requiere de una toma de decisiones acerca de qué observar” (Caverzacio <em>et al, </em>2021: 2). Esta selección de “lo observable” no ocurre de manera objetiva y neutral, sino que, más bien, “está fuertemente influenciada por categorías previas que son de índole diferente: concepciones sociales, políticas, pedagógicas, etc” (ibidem). Los aspectos a los que les prestamos atención y los juicios que hacemos a la hora de analizarlos, están mediadas por lo que consideramos relevante y lo que creemos irrelevante.&nbsp;</div><div><br></div><div>Por todo ello, para analizar nuestros entornos educativos es importante pretender desarrollar una mirada minuciosa y profunda que reflexione acerca de la propia subjetividad así como también de los contextos sociopolíticos en los que se está inmersx. La <strong>perspectiva socioantropológica </strong>habilita “mirar desde adentro” y en “dimensiones minúsculas” las formas en que estudiantes y también docentes se acercan, se distancian, forman grupos, se clasifican y conviven con otrxs en la escuela (Maldonado y Servetto, 2021). Estas herramientas permiten que reflexionemos en torno a los espacios educativos y a las prácticas pedagógicas considerando que cada sujetx individual se halla en relación a otras personas y condicionamientos culturales, económicos, políticos, sociales y tecnológicos.&nbsp;</div><div><br><br></div><div>Creo que estas tres categorías permiten pensar un registro de la experiencia docente desde una mirada sistemática y autocrítica. Algunas preguntas que me surgen son ¿en qué momento de nuestras trayectorias podemos destinar un tiempo a la reflexión cuando trabajamos en condiciones precarias? ¿de dónde sacar la energía y entusiasmo para la elaboración de este tipo de registros cuando muchas veces al terminar los quehaceres laborales lo único que necesitamos es un poco de descanso?</div>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1407434891/fdf19513e6a0bf970b0a71a4c1adcfc8/olga.jpg" />
         <pubDate>2023-05-15 20:44:44 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2591895932</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Conceptos e ideas recuperadas para el Momento  2 - Agostina Ludueña</title>
         <author>aluduena796</author>
         <link>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2631493918</link>
         <description><![CDATA[<div>Para la construcción del momento 2 me resultaron centrales dos lecturas. <br>En primer lugar, la lectura de <strong>Porlán y Martín (2000)</strong> me permitió identificar que la construcción de un registro de nuestras propias prácticas resulta útil para caracterizar el lugar que asumimos como docentes así como también las decisiones teóricas y metodológicas que tomamos en nuestro oficio. Para ello fue central la construcción del <strong>diario del profesor</strong>. En el registro de las prácticas fue potente y desafiante tener en cuenta la diferencia entre la descripción de los hechos observados y las valoraciones e interpretaciones que se puedan realizar, teniendo en cuenta que puede estar presente <em>“la carga de subjetividad que impregna toda actividad escolar”</em> (Porlán, 2000: 30).<br>En segundo lugar, <strong>Caverzacio, L. (Coord.), Amuchástegui, A., Cuello, S., Díaz, F., Jarchum, P., Marconi, N. y Doerflinger, C. (2020) </strong>indican que los <strong>registros</strong> permiten materializar algunas de las vivencias de las prácticas de enseñanza. Asimismo, plantean que realizar los registros es una <strong>tarea compleja</strong> y es una de las primeras instancias para construir una <strong>narrativa crítica de la<br>experiencia.</strong></div><div><br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2023-06-24 16:31:11 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/materiales2/zxk3di27hwzbqo99/wish/2631493918</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
