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      <title>Crónicas literarias 2024 by Joice Retamal</title>
      <link>https://padlet.com/joiceretamal/yt7upxxq5h2irvf5</link>
      <description>Publicación de trabajos de escritura literaria del electivo de 3° medio Taller de literatura 2024</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2024-07-12 19:06:03 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2026-06-05 12:56:20 UTC</lastBuildDate>
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         <title>&quot;Mis hogares, mis vidas&quot; por Antay Fernández</title>
         <author>joiceretamal</author>
         <link>https://padlet.com/joiceretamal/yt7upxxq5h2irvf5/wish/3052231413</link>
         <description><![CDATA[<p>Desperté pero no reconocí la habitación, no reconocí el techo cuando abrí mis ojos, no reconocí las cortinas color amarillo crema ni las texturas suaves de la cama que me cobijaban a mí y a mi piel. Pronto comencé a recordar y a reconocer las cosas que guardaba la habitación sin dueño, bueno, creo que el dueño ahora era yo,&nbsp; no? Ni siquiera lo sabía en ese momento. Mi llegada aquel país en el que estaba aquel edificio que guardaba aquello que unos años después comencé a llamar hogar, comencé a llamar mi habitación y comenzó a significar parte de mi vida, o sea, mi nueva vida; Eso me cambió, eso significó un nuevo yo, que comenzó a crecer como una flor en el desierto más árido del mundo, de ese país que tuve que dejar atrás y que como una bala me atravesó por completo el corazón, me lastimó. Mi escape de ese país ubicado en el fin del mundo de nombre picante llamado “Chile”, mi llegada ese país fue igual que mi salida, por temas políticos, por proteger mi vida y por conflictos que involucraban armas.</p><p>Llegué a Chile a los siete meses de nacido, cuando mi familia estaba escapando de la Segunda Guerra Mundial y de las consecuencias de Mussolini en Italia. Siempre me sentí parte de Chile, como si hubiera estado destinado a llegar al lugar más alejado del planeta. Fue como una conexión instantánea, siempre fue y será mi hogar, recuerdo con tanto cariño y aprecio cada momento vivido. Pero todo terminó en el instante que militares me obligaron a mi y a mis compañeros de trabajo a salir del edificio, comenzaron ordenando que nos arrodilláramos y empezaron a jugar vive o muere con nosotros, vi a mis compañeros de trabajo de años caer al piso mientras que los que seguíamos viviendo estábamos en un transe, &nbsp;nuestra mirada fija, nuestras manos en la nuca mientras rogábamos piedad. Veíamos todos nuestros recuerdos pasar como el viento, con la misma rapidez, con una mezcla de muchas emociones, de tristeza por saber que van a desaparecer mi cuerpo si es que me matan, mi familia desconsolada buscándome y mi cuerpo en una fosa en el mismo desierto las árido del mundo, kilómetros adentro. También sentía rabia al no poder hacer nada por mi vida, nada por defenderla ni tener algún escape… Escuché una bala enfrente mío, ahí sentí mi muerte, mi fin. Pero fue mi impresión, el militar nos dijo a mí y mis compañeros que corramos sin mirar atrás ni parar, si no, la siguiente bala iría a nuestras nucas.</p><p>Logré escapar del país con una maleta de mano y tres mudas de ropa, tenía que salir lo antes posible porque se descubrió que ir mi jefe formaba parte del partido socialista y nosotros somos posibles cómplices del partido. Salí en un bus a las cuatro de la mañana con la ayuda de un cura que me pasó para Mendoza, Argentina.</p><p>&nbsp;Después me fui al viejo continente, buscando a mi familia lejana en el país desconocido del cual tenía nacionalidad, encontré a mi desconocida familia aún con la conciencia en ese once de septiembre en los pies del edificio que por tantos años trabajé. Estuve meses sin saber donde despertaba y con pesadillas de que el balazo de advertencia iría a mi cabeza.</p><p>&nbsp;</p><p>Hoy, 35 años después, ya en mi vejez, recuerdo con vaguez el golpe, que no fue solo un golpe de estado, fue un golpe a miles de familias, a miles de inocentes y un golpe a mi vida. Agradecí cada año en ese país, en el cual no nací ni moriré pero en el que viví felizmente</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:08:59 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Esto también pasará&quot; por Dominga Zilleruelo</title>
         <author>joiceretamal</author>
         <link>https://padlet.com/joiceretamal/yt7upxxq5h2irvf5/wish/3052231908</link>
         <description><![CDATA[<p>&nbsp;Solía tener en su cama un cartel escrito: ¡ESTO TAMBIÉN PASARÁ! Entonces le preguntaron por qué... Dijo que era para que cuando estuviera pasando por malos momentos, recordar que se irían, que pasarían y que estaba viviendo esto por alguna razón.&nbsp; Eso es exactamente lo que se hace la vida, momentos. Momentos que TENEMOS que pasar, buenos o no, para nuestro propio aprendizaje. Sin olvidar lo más importante: NADA EN ESTA VIDA ES POR CASUALIDAD, absolutamente nada. Así que tenemos que preocuparnos por hacer nuestra parte, de la mejor manera posible. La vida no siempre sigue nuestro deseo.</p><p>Se despertó un día ella una niña con cada más q 16 años que no se encontraba en su mejor momento y se preguntaba cuál era la intención del destino con hacerla pasarlo así de mal.</p><p>No entendía que había hecho ella mal o cuál era la lección que se quería lograr con esto.</p><p>Aprender por el dolor?&nbsp;</p><p>Aprender por la tristeza?</p><p>Aprender por la rabia?</p><p>Meses mirándose al espejo sin estar conforme con lo que veía.</p><p>Meses sin apetito.</p><p>Meses sin ganas de levantarse. Y momentos en los que ella no quería que nadie se alejara pero así pasó, se fue el, se fueron sus amigas&nbsp; y con ellas tb se fue su mejor amiga.</p><p>Alguien con quien tuvo una conexión única. Con los amigos que se alejaron&nbsp; de su vida también llegaron nuevas personas para conocer. Llegó una persona que lograba entrar en su corazón y con pequeñas cosas se fue volviendo muy importante, el tenía miedo, y ella sentía culpa de su miedo. Con el paso de los días se fue alejando y hoy son pocas las palabras que cruzan, no hay más q un hola cómo estás? o un chao que estes bien.</p><p>Imposibles son de explicar las ganas de que el vuelva a ser ese amigo que estaba logrando ser pero hay q saber que no depende de nosotros las decisiones de los demás así q con mucha tristeza ella le dijo hasta pronto.</p><p>Pero esto le hizo volver a leer su cartel que&nbsp; la hacía recordar que esto también pasaría, pero sobre todo que no se logra tener un brillo propio apagando el de los demás.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:10:54 UTC</pubDate>
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         <title>“Mismo uniforme” por Josefa Navarro Iglesias</title>
         <author>joiceretamal</author>
         <link>https://padlet.com/joiceretamal/yt7upxxq5h2irvf5/wish/3052232998</link>
         <description><![CDATA[<p>Solíamos jugar, usábamos reír, mas esta constancia no fue para siempre.</p><p>&nbsp;</p><p>3 de marzo del año 2014; primer día de clases. Era temprano, aún no tocaba el timbre para iniciar el día, mas yo ya había llegado al colegio. Caminando por los pasillos veía como todo se encontraba igual que el año pasado, sin embargo, al abrir la puerta, algo destacó, y es que era obvio, estaba presente a la llegada de nuevos compañeros, sin embargo, no le presté atención.</p><p>Pero es que, según ella, yo de inmediato me le acerqué y amablemente le conversé. Y así, sin siquiera darme cuenta, una semilla de amistad planté.</p><p>&nbsp;</p><p>Los años pasaban y nuestra relación se afiataba; sin percatarnos la simiente germinaba.</p><p>Sin embargo, aquel año, aquel tormentoso año me sucumbió; la casa que había construido junto al colegio se comenzaba a desmoronar, y de ella sólo quedó un pilar. Aún recuerdo esos recreos junto a mi amiga, conversando y soltando carcajadas, algo que juré proteger, más que el destino hozó cambiar.</p><p>Uno de estos momentos fue en las alianzas del año 2017, cuando íbamos en cuarto básico; bailamos juntas en la coreo, para eso practicábamos todos los recreos en la sala. De esas instancias salieron risas, conversaciones, anécdotas, etc. Pero de aquello también afloraron nuestros sentimientos más bonitos. Pues hubieron días malos, días en los que la encontraba sola fuera de la sala, días en los que ella me veía sin quién juntarme en el recreo. Y de tales situaciones afloraron nuevas emociones entre nosotras; apoyo, empatía, cariño.<em> </em>Ahí fue cuando me di cuenta que ella no era cualquier amiga.</p><p>&nbsp;</p><p>Sin embargo el año 2018 llegó, y con este, una noticia que rompería ese único pilar, el que terminaría derrumbando aquella casa.</p><p>Se trataba del último día de clases; todo el curso en los quinchos compartiendo. Ella se me acercó y con sus palabras lamentó que el próximo año ya no estaría en el colegio. Esa frase quedó resonando en mi mente. ¡Fue el año en el que más la necesité! ¡Qué haría yo sin ella ahora! No pude entenderlo, ¿por qué justo ahora? ¿Por qué luego de haberme ayudado tanto, especialmente en ese lapso? No lo sabría allí, pero tiempo después hasta agradecería este momento.</p><p>&nbsp;</p><p>Ahora miro todo aquello hacia atrás y sonrío, porque sé que ella estuvo sólo ese tiempo para enseñarme a cómo enfrentar, a cómo actuar; ahora todas esas lecciones indirectas construirían una nueva casa.</p><p>Sé muy bien que sin ella no podría haber confrontado aquel año, pero también que, sin ella, ahora esa casa ya no es de madera nunca más.</p><p>&nbsp;</p><p>Sin embargo, aún recuerdo las infinitas lágrimas y los muchos: “Te voy a extrañar”, “Volvamos a vernos”, etc., que en ese entonces nos dijimos; miles fueron las súplicas hacia su mamá para que se quedaran, para que, al menos mi amiga… Siguiese en el colegio.</p><p>&nbsp;</p><p>Mas eso no ocurrió, y sin darnos cuenta, aquel año fue el último en el que jugamos y reímos vistiendo el mismo uniforme.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:13:54 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Lazos de la memoria&quot; por Maida Giani</title>
         <author>joiceretamal</author>
         <link>https://padlet.com/joiceretamal/yt7upxxq5h2irvf5/wish/3052235723</link>
         <description><![CDATA[<p>La familia es para siempre, un apoyo fundamental para cada uno de nosotros en nuestro día a día, siempre será un ancla en la tormenta, nuca nos fallan cuando realmente los necesitamos la pregunta que nos tenemos que haces es ¿Qué haríamos sin ellos?, bueno y ninguno sabe la respuesta algo difícil de pensar y de sentir. Nadie quiere que termine ese gran amor que todos sentimos, o esos recueros que nos llenan de alegría, nostalgia y por supuesto un amor incondicional.</p><p>Era un día común yo jugaba como era de normalidad, hasta que en un momento todo se puso tenso.</p><p>Nos subimos al auto y empezó todo, llegamos a la clínica no tenía idea de lo que estaba ocurriendo. Al llegar estaba toda mi familia reunida en un cuarto todos los adultos discutían y gritaban yo estaba con mis primas no sabíamos que estaba pasando hasta que nos dimos cuenta qué alguien que siempre estaba con nosotras en todo momento había desaparecido esa sensación de que te falta un gran pedazo de tu corazón, no sabíamos que hacer ni que pensar.</p><p>Después el tiempo y se nos acercó a mi abuela con lágrimas y de una forma muy particular, se sentó con nosotras a explicarnos que estaba sucediendo, pero no entendíamos muy bien nosotras lo único que veíamos era a todos llorando. Fueron pasando las horas y empezamos a analizar lo que sucedía en nuestro alrededor, hablábamos entre sí para intentar entender todo. Todos esperaban con ansias a alguien y de un momento a otro llego una enfermera nos llevó a una gran habitación con unas luces frías, todas las paredes blancas y muchas camas, no sabíamos lo que pasaría lo único que creíamos era que nos quedaríamos ahí, y así fue estuvimos un mes allí y de esa manera de la noche a la mañana todo cambio.</p><p>Llego el momento en el cual mi papá se nos acercó nos pasó unos trajes clínicos y unos tapabocas todo era muy extraño, no sabíamos a donde íbamos pero cuando entre a esa habitación&nbsp; fría y llenas de cables estaba allí esa persona, mi abuelo esa persona que me &nbsp;llenaba de alegría y amor en cada instante esa persona favorita en mi mundo entero lo único que puede hacer fue correr a abrazarlo y &nbsp;no poder soltarlo, todo mi recuerdos pasaban por mi cabeza sin parar solo lloraba, no podía parar de pensar porque tenía que estar pasando esto &nbsp;y así fue como estuve un largo rato hasta que llego un doctor y nos dijo que teníamos que salir, en ese precioso momento toda mi vida cambio.</p><p>En ese instante el extraño sentimiento de perder a alguien tan importante y especial en mi vida fue algo muy duró, pero a le vez extraño, no sabía como expresar lo que sentía ni como mostrarme hacia mi familia, tenía varios recuerdos y sentimientos encontrados que no encontraba la manera de como decirlo o qué hacer con todo lo que me estaba pasando, no lograba entender como esa persona tan especial se fue para siempre.</p><p>Todo empieza a cambiar a lo largo del tiempo van pasando los años y me empiezo a dar cuenta lo que mi familia sufrió pero que a pesar de todo estuvo ahí en todo el camino siempre dándome consejos y sacándome una sonrisa a pesar de todo. Hoy en día me doy cuenta de que a pesar de todo lo que duele y cuesta perder a alguien que tanto amo con el tiempo va pasando poco a poco, uno nuca se va a olvidar, pero uno va a sanado, los recuerdos son para siempre, esa felicidad y amor incondicional siempre la sentiré nuca se va a olvidar estará siempre en cada uno de nosotros.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:23:41 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Un viaje al pasado&quot; por Maite Aicardi</title>
         <author>joiceretamal</author>
         <link>https://padlet.com/joiceretamal/yt7upxxq5h2irvf5/wish/3052235867</link>
         <description><![CDATA[<p><strong><em>&nbsp;</em></strong></p><p><em>Querida Maite de 9 años:</em></p><p><em>&nbsp;</em></p><p>Han pasado siete años aproximadamente desde la última vez que tuvimos un problema grave, ya no pasamos metidas en inspectoría escuchando como nuestro hermano pedía pasar a vernos, a la mamá ya no la citan a reuniones para hablar sobre nuestro comportamiento, y nuestra hermana ya no tiene que estar defendiéndonos todos los días.</p><p>Siete años, tres psicólogos, aprendimos a controlar la ira y la frustración, cuándo no nos sale o entendemos algo ya no tiramos las mesas o explotamos gritando y llorando, claro que no siempre lo sabemos controlar, pero ya no es lo mismo que antes; además ese mismo año la danza nos encontró o quizás nosotras a ella, pero fue mutuo, cuando estamos mal, ya sea por una prueba o algo personal, vamos al taller de dance y automáticamente nos sentíamos mejor; cuando bailamos sentimos como florece una alegría dentro de nosotras, se siente como un escape de los problemas, donde esa pena que nos hacía llorar a mares simplemente ya no existe. Con la mamá nos seguimos abrigando como si fuésemos a la nieve, provocando que todas las familias se burle, eso no ha cambiado ni un poquitito.</p><p>En otros temas, ahora soportamos más el fútbol, ya no lo odiamos, aunque seguimos sin poder verlo desde la televisión, pero disfrutamos harto ir al estadio a apoyar al bullita, es otro sentimiento, enseñado por mi madre. También socializamos más, no solo nos quedamos en nuestro espacio de confort.</p><p>Estamos orgullosas de nuestro avance personal, esperamos poder seguir mejorando, lo que conté es lo más importante, hasta ahora, hasta nuestra adolescencia, hemos ido mejorando en cada etapa de nuestras vidas, ¿Seguiremos mejorando en nuestra adultez? Esperemos que sí.</p><p>Los cambios nunca son fáciles, para nosotras tampoco los fueron, en muchos momentos nos caímos y sufrimos, pero lo importante fue que lo hicimos, cambiamos y a mi parecer para bien. Volveré a escribir, en un tiempo más, espero que con más cambios y cosas nuevas importantes en nuestra vida.</p><p>&nbsp;</p><p>Saludos cordiales,</p><p>Atte;</p><p>Maite de 17 años.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:24:31 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;La maestría del cine&quot; por Matías Henríquez</title>
         <author>joiceretamal</author>
         <link>https://padlet.com/joiceretamal/yt7upxxq5h2irvf5/wish/3052236045</link>
         <description><![CDATA[<p>Recuerdo en tiempos de mi infancia como de divertida y fácil era la vida, esa época estaba llena de juegos y recreos. Sin embargo existía algo que no solo elimina mi aburrimiento, era algo que me ayudaba a aprender de aventuras y moralejas, y sobre todo a soñar a lo loco, así es hablo de las películas. De niño mis padres me compraban en las ferias películas animadas en DVD y en la televisión veía caricaturas muy interesantes, muchas de ellas las disfrutaba. Luego empecé a crecer y pude ir al cine, es una gran experiencia ir al cine porque todo ahí es perfecto para una película, los asientos diseñados para una concentración y comodidad absoluta, las palomitas y la bebida que nos dejan una sensación dulce en la boca, Además de ayudarnos a no quedarnos dormidos y la pantalla gigante en la que es posible ver el mundo entero. Ya de más grande inicié a definir mis gustos, por lo que me fascinaban películas del género de superhéroes, ciencia ficción y fantasía. Así que en resumen las películas son una parte esencial de mi alma.</p><p>Muchas son las películas y series que me encantaron, pero hoy hablaré de solo algunas. Un estudio que hace películas que a lo largo de su historia se convirtieron en clásicos es Pixar, un ejemplo de ello es la película de Toy Story, la cual empezó con la historia de Woody y Buzz Lightyear, dos juguetes más enemigos que el agua y el aceite y que luego de un incidente terminan volviéndose mejores amigos, dándonos una buena lección de amistad y redención. Otra película icono de Pixar es Ratatouille, una película más sabrosa que un pastel y más resplandeciente que el sol. Me enseñó lo complicado que es lograr una meta cuando eres diferente al resto. También está&nbsp; en mi ranking Up la cual nos dice que la felicidad no depende de las grandes aventuras sino de la cotidianidad de la vida y Wall-E, una película que demuestra que el amor no requiere de un guion muy elaborado solo de momentos conmovedores. Mi otro estudio favorito es Dreamworks el responsable de traernos grandes sagas como Madagascar, Kung fu panda y cómo entrenar a tu dragón. Pero la que más resalta de su lista es Shrek, una película que revolucionó la animación ya que presenta una sátira a los cuentos de hadas, además de poseer personajes inolvidables, un mensaje bien entregado y una comedia que debería ser guardada en un museo.</p><p>En fin si siguiera hablando me saldrán canas, por lo tanto ver películas es una actividad cultural gratificante, el cual debemos implementar a los niños desde una edad temprana, puesto que estamos en una época donde todos tienen acceso a internet y mucho del contenido que ven los infantes son bizarros y poco adecuado para su crecimiento. Para terminar, las películas me ayudaron mucho a lo largo de mi vida, ya que así pude conocer de forma divertida los distintos países, culturas y épocas del mundo, además de flecharme en mi corazón con millones de escenas cautivadoras y enseñarme que la vida no solo está en las fronteras de nuestro hogar sino que hay un mundo de infinidades de personas y cosas de las cuales podemos aprender y reflexionar. Y a ti, ¿Qué película marcó tu vida?</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:25:23 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Escitalopram&quot; por Matilde Aguirre</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>&nbsp;Comienza mi día seis y media de la mañana, dejo sonar el despertador intentando asimilar que tengo que levantarme para ir al colegio. Hace mucho frio, tanto que podría morir, y mis ganas de salir de la cama son completamente nulas. Entro al baño y la estufa ya está prendida, el calor invade mi cuerpo generándome una cálida satisfacción, miro al espejo y veo mi cuerpo completamente desnudo dejándome con la misma pregunta sin respuesta de siempre. ¿Por qué soy así? mientras dejo caer una lagrima sobre mi mejilla. Me limpio intentando de convencerme de que no hay nada que pueda cambiar como soy.</p><p>Bajo a la cocina para tomarme un café y comer algo, mientras aprovecho de reflexionar sobre lo miserable que es mi vida por tener que levantarme otro día mas para ir al colegio, cuando realmente no hay nada que me motive a hacerlo, solo hacerlo porque es mi obligación. Mi desayuno termina en el momento que tomo mis pastillas, colocándolas en mi lengua para luego pasar por mi garganta y llegar a quien sabe dónde y hacer quien sabe que, si me demoro se desprende un sabor agrio y muy desagradable que prefiero evitar a toda costa.</p><p>Siete cuarenta de la mañana salgo de mi casa para ir caminando al colegio, de un momento a otro las flores me parecen mucho más lindas que antes, el frio que no me dejaba salir de la cama cambio por un brillante sol que me hacía sonreírle a las personas del camino, la música de mis audífonos suena más perfecta que hace 5 minutos y mis ganas de volver a despertar son mucho más intensas de lo que eran antes, todo parecía estar perfecto.</p><p>Tres quince de la tarde, una intensa ansiedad me consume por completo, pero extrañamente hay una barrera que contiene todas mis emociones y no me deja salir. Entre el ruido de mis compañeros que no me deja concentrarme y la sala convertida en basurero no es algo que pueda soportar. Solo quiero regresar a casa</p><p>Siete de la tarde ya cayó el sol y esta oscuro, el mundo vuelve a parecerme aburrido y sin sentido alguno, un mundo gris y sin emoción que no vale la pena vivir.</p><p>Seis y media de la mañana dejo sonar el despertador asimilando que tengo que levantarme para volver a vivir un día completamente igual al anterior, volver a vivir una realidad donde solo soy feliz cuando tomo una pastilla.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:26:26 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Flor de los recuerdos&quot; por Maya Jeldres</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p><strong><em>&nbsp;</em></strong>El amor es algo complicado de explicar, todos lo explican de una manera diferente, para mí es algo que me impulsa a ser más; que me hace ver lo bueno y lo malo de mí.</p><p>Hay una flor que contiene mis recuerdos y emociones, que solo florece si la vez. Está apareció en mí momento más difícil y me ayudo a encontrarme a mí misma, a darme una nueva oportunidad. Cada vez que la veo mí corazón da un brinco de emoción, me dice que debo ser tan brillante como ella. Tal vez su brillo no es tan fuerte como antes pero mí amor por ella es inmensa.</p><p>¿Sabías desde el inicio como todo iba a terminar? No, nadie sabe cuándo llegará el fin de ese tan especial momento y siempre te dicen que lo disfrutes, esas palabras no tuvieron sentido hasta que me pasó.&nbsp;</p><p>No fue hasta que un día su brillo dejo de ser intenso y rápidamente empezó a marchitarse. Se sentía amargo y me consumía por dentro, esa luz brillante se convirtió en una inmensa oscuridad que se encontraba en cada rincón de mí corazón. Pensé que volvería a brillar como todas las veces que me impulso a hacerlo, hasta que no.</p><p>Me llegó el golpe de realidad y esa amada flor que iluminaba mis días, se había convertido en una simple persona que había conocido. Creo que la relataba como su flor favorita ya que era lo último que me dijo “orquídea cometa” ese es el nombre de la flor, tal como él era brillante y momentáneo solo florecía una vez al año y era muy difícil de verla. Mi amor no correspondido se convirtió en eso “momentáneo”.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando volvió a aparecer en mi vida nada fue igual, su voz, su aspecto, su brillo, incluso sus razones de vida, todo había cambiado. Mi corazón se hizo pedazos al darse cuenta de ello, aunque parte de mi sabía que eso iba a suceder.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “Encontré una nueva oportunidad en el reflejo de tu luz” Eso fue lo último que le dije antes que se fuera. Quería decirle que se quedara y que siguiera a mi lado, aunque cuando vi su rostro fue en ese momento que salieron esas palabras de mi boca, sabía que nada cambiaria aún si le decía algo. Esa brillante persona no volvería a ser la misma hasta qué se recuperara y volviera a florecer.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy te escribo para agradecerte, aún si ya no es lo mismo, sé que llegara el día en que nos volvamos a encontrar y brillare tan intensamente como me enseñaste, con esa hermosa flor que creaste en mi corazón.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Él inicio no es eterno y el fin es algo que no queremos que llegue. Pero hasta que mi amada flor desapareció me di cuenta que el fin no es más que un nuevo comienzo.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 19:27:33 UTC</pubDate>
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         <title>“El tiempo siempre cura lo que uno no entiende” por Sofía Campos</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Dicen que “Las plantas son tu cajita del tesoro” ¿será verdad?</p><p>Ya han pasado más de 7 años y aún recuerdo a mi abuela mencionando esas palabras con una sonrisa en la cara. Ya tengo 16 años y desde q tenia memoria veo a mi abuela en su jardín cuidando a esas plantas q tanto amaba, esa luz en su cara al verlas crecer y florecer como tanto anhelaba.</p><p>Toda mi infancia viví con ella y mi familia, esas tardes ayudándola a cuidar a sus plantas y esas infaltables historias que relataban el significado que tenían para ella, realmente esa casa era un lugar lleno de luz y alegría gracias a ella y sus tesoros. Pero ahora me pregunto si será verdad o solo una manera de expresar su amor por ellas.</p><p>Ese sentimiento q creía tener se desvanece cada vez que entro a esa casa, esa alegría y amor que sentía, de apoco, se volvía pena y soledad. Esas plantas que me decían q viviera feliz y alegre, ahora me transmitían el duro sentimiento de la muerte y soledad que las consumía por dentro hasta apagarlas. Sus mensajes y enseñanzas que alguna vez me dijo ya no daban frutos, no lograba recuperar esos sentimientos que mi interior esperaba con ansias volver a sentir, pero a medida que pasaba el tiempo, los veía más lejanos he imposibles de lograr ya que no tenía las capacidades de recuperarlas.</p><p>Esa frase que me unía y me mantenía con ella, ahora parecía alejarnos de apoco y dejar de creer en esas palabras que tanto me dijo.</p><p>Durante años no podía entender por qué mi abuela lograba mantener esa chispa que tanto necesitaba y ahora que ella no estaba no la podía mantener encendida con las enseñanzas que ella me fue dejando a lo largo de mi vida junto a ella. Ese vacío que se apoderaba me tenía frenética, no lograba entender como ella veía en las plantas un tesoro que yo no podía descubrir ni encontrar.</p><p>Cada vez me frustraba más por&nbsp; no saber cómo llenar ese vacío que sentía, encontrar ese tesoro que tanto me llamaba para saber a qué se refería mi abuela con esa expresión. Pero, nunca me puse a pensar en que sentía ella, nunca me puse en sus zapatos y detenerme a mirar las cosas como ellas lo hacía con sus ojos llenos de alegría y pasión por las cosas que les gustaba hacer y adorar.</p><p>Luego de ponerme en esa posición a mirar las cosas con la perspectiva de mi abuela me di cuenta que ella miraba las cosas con otros ojos, con otros sentimientos y con otras opiniones de lo que yo lo hacía. Ella tenía muchos más años que yo, o sea, más experiencia, enseñanzas y más momentos que la podían llevar a pensar eso y por consiguiente a determinar las plantas como solo ella lo quería definir y explicar.</p><p>Ya después de esos 7 y largos años, hoy puedo por fin decir que entiendo a mi abuela lo que por mucho tiempo me trato de enseñar para que compartiera sus tesoros junto a ella. Para ella las plantas eran vida, sentimiento, colores, olores, y memorias que,&nbsp; al mirarlas y cuidarlas sentía ese sentimiento que yo siempre sentí por ella en los años que pude acompañarla. Así que después de tantos años puedo decir que mi abuela es la representación de que “Las plantas son tu cajita del tesoro”.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-12 20:11:58 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;La fragilidad de la vida&quot; por Lucas Riquelme</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>Aún recuerdo cuando empezó todo, la vida me trajo momentos difíciles cuando menos los esperaba, cuando se suponía que debía ser feliz, ahora solo me quedan mis pensamientos y&nbsp; valores sobre lo que alguna vez llamé vida.</p><p>De niño siempre tuve una infancia feliz, vivía con mi mamá en un pueblo pequeño cerca del campo. Mi padre murió antes de que yo naciera al menos eso me decía mi mamá, el murió cuando yo nací. Me explicaba que murió por mí, nunca me indico el porque fui tan importante para que mi padre muriera, viví casi toda mi infancia con ese pensamiento. Era feliz jugando con mi madre, aunque ella no estuviera tanto tiempo con nosotros por trabajos. Yo sabía que ella era madre soltera y que tenía que cuidarme, así que nunca le exigí estar para mí siempre o nunca le pedía cosas de mucho valor, porque no nos alcanzaba. Pensaba que la vida era algo divertida e interesante aunque existían situaciones difíciles, siempre al final de la vida era algo bonito mientras estemos unidos juntos a nuestras personas amadas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>Con el tiempo la vida se fue volviendo más fácil en términos monetarios, empezábamos a salir a varios países distintos, tenía los objetos que más quería, estaba en un buen colegio, se podría decir que tenía la vida resuelta, pero no todo es de flores. Un día cuando estaba jugando en mi casa mi mamá me llamo para hablar un asunto importante, fui a su pieza y le pregunte ¿Qué paso mamá? Ella me responde: Tengo algo importante que decirte sobre tu padre. Me conto que él nunca murió realmente, él se alejó de su “familia” aunque él nunca fue parte, cuando mi madre le conto sobre un embarazo, él simplemente se fue, ahí me di cuenta que todo lo había entendido mal “tu padre murió por ti, hijo”, él había muerto para mi mamá por mi nacimiento, “tú eras importante para tu padre”, era tan “importante” que se fue antes siquiera conocerme, quede con varios pensamiento que divagan en lo más profundo de mi mente. Un día como cualquier otro, mientras seguía pensando en lo en algún momento creí que era mi padre, mi mamá me llamo para que le buscara algo en su pieza. Revise sus muebles buscando lo que ella me pedía, cuando encontré una caja con varias cartas para mí, escritas a pocos meses de que yo haya nacido, las tome y me las guarde sin avisarle a mi mamá. Después de ayudarla un rato en la casa, me fui a mi pieza a leerlas. Leí la primera carta, decía que estaba muy emocionada de poder vivir una vida junto a mí, que era lo que más amaba en la vida, varias cartas eran así, hablando acerca de nosotros dos, una unión entre cuerpo y alma en la que se creó apenas mi nacimiento, apenas mi primer llanto, apenas nos vimos por primera vez, empecé a tener una sopa de emociones dentro mío, al leerlas el problema de el abandono de “el” se fue olvidando poco a poco con la llegada de un pensamiento que decía que mi madre era lo unico importante y con ella estaría feliz, hasta que leí la última carta. La fecha era unas aproximadamente 3 semanas después de nacer, decía que tenía miedo acerca de lo que depara el futuro a mi lado pero aún así estaba dispuesta a pasar el resto de su vida conmigo, adentro mio las emociones negativas empezaron a irse, hasta que leí el último párrafo, decía que a pesar de todo lo ocurrió con “el”, lo extrañaba, que le era difícil aún aceptar que él se haya ido. Al leer eso empecé a llorar, empecé a creer que mi madre aún lo seguia extrañando, empecé a cuestionar cada momento que tuve junto a ella, todo lo que significaba la vida para mi cambiaba. Los momentos malos reinaban, los momentos buenos solo eran una salida cuando los momentos malos son demasiados para que una persona lo soporte, solo son excusas para poder decir que existe la esperanza, eso significó la vida para mi.</p><p>&nbsp;</p><p>Desde ese momento, empecé a darme cuenta de todos los momentos en los cuales la vida me había fallado a pesar de estar en una etapa en la cual se suponía que debía ser feliz, me empecé a centrar en lo negativo que tenía en mi vida, pensando que los momentos buenos no existían. Mis notas comenzaron a bajar en el colegio, las salidas a otros lugares ya no me emocionaban, me di cuenta que algunos amigos que tenía, nunca lo fueron. A esa edad caí en una situación en la cual mi vida corría riesgo cuando no tenía momentos buenos, los momentos malos cada vez me consumían más mi alma y cuerpo. En un momento estuve dispuesto a inmortalizar el presente, abandonando mi futuro y dejando olvidando mi pasado, recuerdo esa noche en la cual esta todo listo, mientras todos estaban dormidos y sin pensar en todo lo que ocurría adentro de mi, empezó todo. En mi cabeza escuchaba los tick y tack de un reloj que en mis pensamientos estaba llegando al final de su vida útil, el reloj estaba en los últimos minutos en los cuales podría hacer algún sonido para ver si alguien lo podía reparar. En mi cabeza empecé a vivir mis momentos importante, empecé a pensar en mi familia, en lo que fue mi infancia, en la unión entre madre e hijo, cuando el reloj en un momento el tick y tack dejo de sonar..</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-17 12:36:11 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Kiara&quot; por Sofía Andrade</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>Duelo: “Pérdida de un familiar y/o un ser querido con sus consecuencias psico-afectivas, sus manifestaciones exteriores y el proceso psicológico evolutivo consecutivo a la pérdida”.</p><p>Verídicamente la palabra “duelo” tiene un significado, para mí son muchos sentimientos y emociones atados a un mismo hilo, el cual está formado por hebras de tristeza, nostalgia, angustia, desamor, entre muchas otras emociones que calan el corazón y lo llenan de un frío incontenible, también llamado desesperanza.</p><p>La tenía en mis brazos, su peso era la mitad de lo que era cuando la llevé a la clínica, sus quejidos eran casi inaudibles, pero lo suficientemente claros para entender que su descanso infinito había llegado. La maquina de oxígeno emitía un sonido insoportable, como si la misma muerte estuviera golpeando la puerta. En mi mente nublada por la confusión y la pena se asomaba un solo pensamiento ¿Qué va a ser de mí sin ella?</p><p>Por la puerta entró la veterinaria, llevaba en sus manos la inyección que le daría fin al sufrimiento de mi longeva gatita. La abracé fuertemente a pesar de mi nerviosismo y la desestabilidad de mis manos, cerré los ojos, pero ni siquiera eso pudo detener las lágrimas que caían sin parar. No era simplemente llanto, era desesperación por todo el sufrimiento que se avecinaba.</p><p>Al llegar a mi casa sentí un vacío que nunca había experimentado, ya no dormiría a mis pies, no me despertaría en las mañanas, no me recibiría cuando llegase a mi casa después de un largo día de colegio, como acostumbraba hace doce años, simplemente ya no estaría en mi vida.</p><p>Pasaban días, semanas, incluso meses y el dolor no se iba. Pensaba en ella y me dolía el corazón, era como si su muerte hubiese dejado un bache en una carretera y cada vez que las ruedas de mi alma pasaran por allí el auto cayera en un acantilado de pena y nostalgia. Aprendí que la pena no se va ni disminuye, si no que encuentra un lugar profundo en el corazón y se refugia ahí. Cuando sus patitas recorren mis pensamientos se asoma este sentimiento, manifestándose igual de intenso que el primer día.</p><p>Ha pasado un año completo, el sentimiento sigue donde mismo estaba hace seis meses, sigue asomándose intermitentemente, a diferencia que he aprendido a convivir con él, ya que estoy condenada a seguir haciéndolo por el resto de mi vida.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-17 12:51:23 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>&quot;Atesorando recuerdos&quot; por Sebastián Bilbao</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>El despertar de cada día era producto de un sol radiante que entraba por la ventana y acariciaba mi rostro, me invadía la energía, y de un salto salía de mi cama, los días eran característicos, emocionantes, un clima soleado, pero a la vez helado, húmedo, olores a comida que era preparada de temprano por mi abuela, colores llamativos por todos lados que me hacían imaginar millones de cosas distintas que eran tan lucidas que parecían reales, los deseos por inundar mi mente con una lluvia de diversos mundos entretenidos distintos eran más grandes que mi ingenuidad infantil, y las preocupaciones y responsabilidades eran escazas.</p><p>El tiempo pasaba rápido, más rápido de lo que yo pensaba, era fácil no pensar en el futuro, era fácil no pensar en dificultades, era fácil no pensar en que era lo que quería hacer con mi vida realmente. Dar vueltas por la casa cegado por el mundo que tenía en mi cabeza era cotidiano, horas y horas que eran eternas, golpes de la vieja pelota de futbol en la reja negra de la casa hacían retumbar los ventanales y hacían notar la presencia de un pequeño y revoltoso&nbsp; yo que no sabía nada más que divertirse, sencillo y tranquilo, mirada inocente, el cansancio en mi era notorio luego de las 5 de la tarde, el olor a pan y a abarrotes salía por la puerta de la casa en forma de estela me hipnotizaba, me obligaba a volver a la realidad, un privilegio que hasta hoy en día valoro es tomar una once hecha por mi abuela, sabores auténticos e incomparables, tan simple y a la vez tan único e irremplazable, estaba ahogado en amor, familiaridad y la calidez de esos momentos. La infancia es un tiempo mágico, donde los días parecen interminables, Valoraba cada instante de esa vida despreocupada, donde sin saberlo estaba recolectando recuerdos que se atesoraria siempre en mi memoria.</p><p>Llegar a las seis de la tarde era un camino interminable, la llegada de mi padre era la señal de tomar once, una de las cosas mas esperadas por mi durante el dia, su precencia era pura felicidad y tranquilidad. ¿Por que perdemos esa chispa que tiene la infancia?, esos sueños infinitos que la hacen tan caracterizticos, divertirse por horas con cosas tan simples que viendolo ahora parecen estupidas, nos hemos vueltos esclavos de la monotonia, ya no valoramos los entretenidos momentos que tenemos con nosotros mismos, la imaginacion es como un espejo roto que ya no se puede volver a reparar, la gente deja de pasar tiempo con su familia, las navidades son indiferentes, el dia de tu cumpleaños se vuele simplemente un dia cualquiera y hacer una fiesta increible con todos tus amigos se vuelve algo aburrido, buscar un difraz o hacerlo tu mismo para halloween ya no importa, ni siquiera sales a pedir dulces, todas esas cosas se combierten en estudios, responsabilidades, disiplina, dinero, trabajo, monotonia, ¿y la felicidad que?, ingorar los consejos de tus padres, influenciarte de cosas malas, quejas, criticas, orgullo egoismo, conforme pasa el tiempo la juventud se termina y no lo notas, hasta que pierdes la mitad de tu vida, se vuelve algo angustiante, el tiempo es una locomotora, por eso debemos aprovechar las horas y ser felices con lo que tenemos, quien sabe, como muchos dicen, la muerte esta a la vuelta de la esquina.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-17 12:53:07 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Una muerte incorpórea&quot; por Constanza Henríquez</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>Observo recorrer el líquido carmín alrededor de mis manos.</p><p>¿Qué he hecho?</p><p>Desde el interior de mi cuerpo empieza a crecer el sentimiento abrumador de arrepentimiento.</p><p>Los recuerdos se entremezclan con el rojizo color de los actos de una violencia incorpórea. Este es el resultado de todos los años que me contuve de no cometer este error, pero me ganó el anhelo de poder recibir un amor correspondido.</p><p>Lo hice por ella, para poder agradarle y hacerla feliz, incluso si eso me llevara a cometer un acto tan desesperado.</p><p>Me sobresalto por el ruido de las sirenas, que pasan dando vueltas y vueltas alrededor de mi vecindario, lugar el cual me crie toda mi infancia. Recuerdo en ese entonces como solía ser tan despreocupado e inocente, alguien a quien nunca le importó lo que los demás pensaran de él y quien nunca tuvo la idea de todos los problemas que se le vendrían encima.</p><p>¿Qué pensaría mi yo del pasado con toda esta situación? ¿Estaría enojado con lo que me he convertido o solo decepcionado?</p><p>Siento caer una lágrima en mi rostro que consigo trae una suma de emociones reprimidas.</p><p>Siento la desesperación y frustración de haber cometido un error, porque al igual que siempre, termino cayendo en este círculo vicioso donde olvido mi amor propio y quien soy, solo para sentirme aceptado por ella.</p><p>Siento la exasperación de no poder controlar lo que siento, porque en el fondo de mí sé que estar cerca de ella es solo dañino, pero a pesar de haber recibido malos tratos de su parte donde me siento ignorado y prejuiciado, siendo que lo único que hago es tratar de encajar en los estándares que esta espera, haga lo que haga esto nunca será suficiente y aun así sé que tan solo en el momento en que esta diga mi nombre y me preste el mínimo de atención, volveré a caer en sus redes aun sabiendo que me volverá a romper el corazón.</p><p>Finalmente llego a un punto de total catarsis, dejo fluir todo lo que siento y que estuvo reprimido por años, también logro tener una mayor conciencia de que sea cual sea mi relación con ella, debo alejarme de forma definitiva, porque esto solo traerá consigo tragedias, como ahora. Así que decido dirigirme hacia el baño para poder lavar mis manos y eliminar cualquier evidencia que demuestre que soy el culpable de este vil crimen, el crimen de quitarle la vida alguien.</p><p>Si tan solo supiera que hasta hace unos minutos de haber reflexionado hubiera hecho todo por ella, de hecho lo hice, asesiné a alguien por ella, pero no pienso volver a cometer el mismo desliz, no quiero ser esa persona.</p><p>Al llegar al baño me acerco y empiezo a lavar mis manos con fuerza, pasando mis yemas por cada tramo para a eliminar las manchas color carmín, pero nada. El color cristalino del agua sigue intacto y no se produce ninguna mezcla con los residuos de sangre que caen.</p><p>No entiendo.</p><p>Friego. Friego. Friego. Y nada, solo siento el ardor producto de la fricción.</p><p>Pasa tan solo un segundo en el que el mundo se detiene y mi vista se distorsiona, es en ese pequeño momento donde caigo en cuenta de que la sangre en mis manos desaparece como si nunca hubiera estado ahí, en su lugar solo se encuentran marcas de un rojo pálido por la fuerza ejercida anteriormente. Es ahí cuando todas las piezas en mi cabeza se ordenan. Nunca hubo sangre, todo fue una ilusión.</p><p>La persona que maté fue a mí, al querer transformar quien era en realidad y cambiando cada parte que me hacía ser yo mismo para poder gustarle.</p><p>Es ahí en este momento de realización cuando me acercó al espejo colgado en la habitación para ver mi reflejo, pero lo que veo me deja aún más perplejo. La persona frente mí no es más que un desconocido a quien en un tiempo atrás creía saber todo de él. Ahora solo es un rostro y un cuerpo inerte que forman parte la ausencia de miles de recuerdos, dejando su alma de lado.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-17 13:16:49 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Voces internas&quot; por Amalia Symmes </title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>Casi sin dormir me levanté de la cama; son las seis de la madrugada. Desayuné dificultosamente, la comida no pasaba por mi garganta tan cerrada; un dolor en el pecho en cada respiración que daba. Sin hablar caminé al baño, me lavé los dientes mientras me miraba el espejo, en ese instante sonaron voces.</p><p>"Mami ayúdame a hacerme la cola", "Papi no alcanzo el cepillo de dientes". Intenté evitar el dolor en el pecho y seguí alistándome. Salí del baño y fui a buscar mi mochila, al mirar al frente vi a mis padres mirándome con los ojos llorosos, pero no de pena, sino que de orgullo.</p><p>“¿Estás lista, hija?” me dijo mi madre con una voz entrecortada.</p><p>Ese dolor en el pecho subió rápidamente a la garganta, mi cara se volvió más cálida y por ella lágrimas cayeron. Mis padres se acercaron y me abrazaron. Esas voces vuelven a sonar; "Apurémonos que llegaremos tarde hija", "Vamos mami". Como un eco de mi boca salió lo que había escuchado: “Vamos mami, estoy lista”, me sequé las lágrimas y sonreí a la cámara que sostenía mi papá. Mi hermana abrió la puerta de su pieza y con una mirada fría pidió irnos rápido.</p><p>Salimos de la casa. Mientras íbamos en el auto las voces resonaron en mi cabeza, cerré los ojos y millones de imágenes y sentimientos aparecieron: mañanas nubladas, soleadas, con lluvia, mañanas con peleas, mañanas llenas de música y mañanas de conversaciones profundas.Tragué saliva, intentando evitar el dolor de garganta que volví a sentir, y salí del auto.</p><p>El camino al colegio parecía interminable, mientras más caminaba más peso sentía, menos voces sonaban y menos felicidad, ¿por qué?</p><p>Al entrar al colegio ya estaba cansada, pero seguí caminando; ya no escuchaba voces.</p><p>Atravesando el patio finjo una sonrisa; sabía que en el fondo no me sentía como me mostraba.</p><p>Antes de llegar a la sala me encuentro a la profe con una sonrisa en la cara y en ese instante como si mi mente manejara mi boca, le pregunto, “Profe, ¿usted es verdaderamente feliz?”, ella me mira con extrañeza y responde “Claro que lo soy, si no fuera así no sonreiría. Le vuelvo a preguntar “¿Pero no siente algún vacío adentro?”, ella responde cálidamente “No, mi niña, ese vacío está llenito, ¿por qué preguntas?, un silencio se forma y no puedo disimular lo que siento, “Profe, ¿sabe?, siento mucho cansancio y tristeza, mientras más lo intento ocultar más crece, y es como si me ahogara cada vez más”; me contengo las lágrimas que querían salir desesperadamente. La profe me abraza, unas voces entrecortadas inesperadamente suenan “Eres fuerte, mi niña”.</p><p>La profe inhala fuertemente como si algo hubiera descubierto y me dice detenidamente “Tranquila, mi niña, todo estará mejor, créeme. Yo también viví lo que sientes y tienes que saber esto”, hace una pausa despertando mi interés en lo que dice, “Escucha las voces que suenan en tu cabeza, tú eres ellas, síguelas y encontrarás ese vacío perdido”, no entiendo; ¿qué trataba de decir la profe con eso?. Ambas entramos a la sala, todos mis compañeros están sentados, una voz emocionada me habla de nuevo “El Tomi está solo, me sentaré con él”, le hice caso a la profe y seguí a las voces; no hablaba con él hace años, era un amigo de muy chica y nos distanciamos al crecer. Apenas me siento con él, me mira extrañado y pregunta por qué yo he decidido sentarme a su lado, una lágrima me cayó por la cara; ese vacío ya no era tan grande. Lo miré y le respondí “Te extrañé”. Hablamos hasta que nos llamaron para salir; había que caminar por una fila llena de niños y niñas que se iban a despedir de nosotros por terminar el colegio.</p><p>Al caminar escucho voces, pero no son de mi</p><p>cabeza, son ellos, soy yo.</p><p>y ahí, por fin lo entendí.</p><p><br/></p><p>Aunque pasen un montón de años, siempre existirán esas voces, esa niña interior resonando en el fondo de mi corazón.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-17 13:25:02 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Disculpas ausentes&quot; por Emilia Ramírez</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>Dicen que no aprecias lo que tienes hasta que lo pierdes. Honestamente, pienso que lo peor al momento de perder, es lo que viene después: arrepentimiento. Eso que te come el cerebro, te llena de lágrimas los recuerdos, ahoga tus oídos en un ruido sordo y asfixia tu garganta, eso sentí yo, y lo sentí sin siquiera haber perdido.</p><p>En la infancia tenemos personas que apreciamos, primero son nuestros padres, y luego viene el resto de la familia, tíos, abuelos, primos, etc. Para mí, el familiar que más quise y de quién más aprendí fue mi tía abuela, la Rosanita. Fue una persona muy cálida, amorosa, graciosa, algo brusca en ciertas ocasiones, le encantaban los animales y los niños. Era baja, pálida, siempre tenía el pelo teñido de rojo y cuando la abrazabas tenía un cierto olor a cítrico combinado con el dulce y tibio aroma a galletas.</p><p>De niña hubo un par de cosas que nunca me cuestioné de ella, como que vivía en colina con catorce perros, pero viajaba todos los días una hora con tal de vernos.</p><p>&nbsp;<em>¿Por qué siempre venías? ¿Nos extrañabas?</em></p><p>Bueno, tampoco cuestioné el hecho de que siempre tenía tiempo libre, pero me gustaba, porque podía estar con alguien que no me dijera “No puedo, Emilia” o “Estoy ocupada”, por fin alguien quería estar conmigo. Ella adoraba caminar y le encantaba ir acompañada, la recuerdo decir: “Mili, si me acompañai’ te compro un heladito”, “Hijita, si me llevai’ el carro de la feria comemos papitas”. Siempre me pedía que le dijera “mamá Rosanita”, también nos repetía a mis primos y a mí “Yo soy tu mamá, si yo te parí”.</p><p><em>Rosanita, hace poco me enteré de que no podías tener hijos, perdón por decirte que no eras mi mamá.</em></p><p>También recuerdo que me ensañaba a curar mis heridas y sobre cómo funcionaba mi cuerpo, era divertido aprender con ella.</p><p><em>Me dijeron</em> <em>que querías ser enfermera, Rosanita.</em></p><p>Me defendía cuando mis primos se burlaban de mí, me regaloneaba, me cuidaba, a veces me gritaba, pero yo igual la quería, y me gustaba pensar que ella igual a mí. Ella no me decía “te amo”, pero sí me decía “¿Vayamos a colina?”, tal vez no le gustaban tanto los abrazos, pero sí estaba para mí si pasaba un mal día.</p><p><em>Te extraño, Rosanita, me gustaría haber estado más contigo. Me gustaría haberte llevado una vez más el carro de la feria, ahora sé que tus huesos estaban cansados. Me gustaría poder pedirte perdón por esas veces en las que te dije que no podía salir, porque tenía cosas que hacer, cuando tú saliste conmigo, ignorando el dolor punzante en tu pecho. Me gustaría agradecerte por esas veces en las que dijiste que por el calor tenías el pelo más corto con el pasar de las semanas, cuando hace unas horas estaban lloviendo tus ojos al ver que estabas perdiendo cabello. Me gustaría haber sonreído más, y no mirarte con extrañeza cuando tomabas cada vez más remedios, siendo que los consumías gracias a ese mal que alteraba tus células y destruía tus órganos. Me gustaría haberte dado la mano cuando te vi en la camilla, cuando estabas muy decaída, para extender tus labios y gesticular alegría. Me gustaría abrazarte, porque tú me brindaste hasta tu última gota de amor, y yo no fui suficiente.</em></p><p><em>“Perdón”. “Perdón”. “Perdón”. “Perdón”, las únicas palabras que estuvieron retumbando en mi cabeza los últimos cuatro meses antes de que tus respiros se detuvieran. Viví tu muerte previo a que tu corazón fuese robado por el tiempo, fui atormentada por los pasos del arrepentimiento, quienes me siguieron como sombra hasta que te viste envuelta en una caja. Ahora</em> <em>no sé qué hacer Rosanita, yo quería ir de viaje contigo, quiera que paseáramos a tus perritos una vez más, que tomáramos once juntas de nuevo y poder decirte que te amaba.</em></p><p><em>Mis ojos pican y arden por las palabras que nunca se dijeron. Mis manos se inquietan, flamean con rapidez y frecuencia. Mis tímpanos duelen como si un martillo los golpease. Un hormigueo con un inexistente calor crece en mi espalda y recorre mis pulmones. Me cuesta formular algo en mi mente que no sea el hecho de que lo arruiné todo, junto con el susurro de mi conciencia diciéndome: ¿Por qué no hice…?</em></p><p><em>Perdón por no decirte “Mamita Rosanita” en tantos años, pero quiero que sepas que fuiste una segunda mamá para mí.</em></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-17 15:38:50 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Amanecer en el Oeste&quot; por Clemente Henríquez</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p><br></p><p>Han florecido las flores de nuevo de colores tan brillantes, han caído lluvias al fin como lágrimas, las hojas se han tornado rojizas como el atardecer, el sol imponente como fuego brilla, así se podrían describir las estaciones del año representadas en el parque de manera simple, todo es un ciclo que con un nuevo año vuelve a empezar, yo desde mi ventana que da al oeste lo admiro, tengo una vista de primera fila para poder apreciar ya que mi ventana da con la vista perfecta del parque en todo su esplendor. Nunca podré olvidar les recuerdos más importantes de mi vida entera, es como que estuviera una película constante a través de mi ventana que fue dibujada a mano y pintada con pinceles que pintan miles de pinceladas para poder volver a cada temporada que cada recuerdo distinto cargan</p><p>&nbsp;</p><p>El año empieza abrazado por el verano que desde el año anterior se da paso a través los primeros meses de este nuevo año y ahí estoy yo de pequeño, sentado en una banca tomando un helado bajo los frondosos árboles del parque, hace calor peso una brisa agradable lo ayuda a disipar, ahí conocí a me primeros amigos, al principio no me atrevía hablarles, pero ellos se acercaron a mí, me hablaron y me preguntaron mi nombre, yo felizmente les respondí y ellos me invitaron a jugar a las escondidas. Ese fue el momento que conocí a mis primeros y mejores amigos en la vida.</p><p>Todo ese verano estuvo lleno de recuerdos, exploración de juegos imaginarios y que yo no conocía, ellos me compartían sus gustos de juegos, series y películas, y yo abrí mi mundo interior para poder dejar pasar su amistad y los recuerdos que pasamos, como esa vez que encontramos un nido de patos bajo un arbusto y había huevos, pero la mama pata nos vio y tuvimos que correr porque nos persiguió. Ese fue el verano más lindo de mi vida y lo atesoro como un rayo de luz dentro de mi corazón.</p><p>Todo esto me recuerda a otros momentos de mi vida, como en otoño, aunque en el colegio pase la mayoría de mi tiempo, los tiempos libres los apreciaba, aunque más solitariamente, porque mis amigos no iban al mismo colegio que yo y teníamos diferentes horarios y varias responsabilidades nuevas.</p><p>Pasaba caminando en el parque observando las hojas caer cuando de repente me topé con un grupo de fotógrafos, quienes estaban fotografiando el bello y ventoso parque, aprovechando los pocos rayos de luz que generosamente las señoras nubes dejaban pasar al moverse por la y que con su luz iluminaban cada detalle de esta área, cuando sin querer y sin notar me choqué con uno de los fotógrafos que estaba intentando sacar fotos a las copas de los árboles, ambos nos precipitamos al suelo, pero la caída fue suave y acogedora, sentí como que el suelo fuera una gran almohada, cuando me puse de pie me acerque y le pedí disculpas y le ayude a ponerse de pie, nos reímos, aproveche de preguntarle que si todos venían juntos al parque (como un grupo), y me dijo que si, que eran un pequeño grupo de fotógrafos, y que si quería me podía unir, me entrego su número y nos quedamos hablando, me conto de su el gusto por la fotografía, que desde su infancia le había encantado tomar fotografías de su familia, yo escuche muy atento y asombrado de la forma en que hablaba con tanta motivación y amor sobre su hobby, luego nos despedimos y quedamos en vernos otro día. En ese momento sentí el surgir de un sentimiento desconocido y nuevo en mí, un cariñoso florecer cálido que resaltaba a la fuerte y fría brisa que corría ahí, quizás se podría llamar amor, pero en ese momento no lo comprendía del todo.</p><p>&nbsp;</p><p>En mi invierno favorito no hubo tantas actividades, se podría decir que hubo incluso menos que en ese Otoño, ya que en el invierno todos nos quedamos en un tipo de internación, que nace de las pocas ganas que se tiene de moverse de la cama de uno por el frío (como es mi caso), mi casa era un refugio cálido y seco, fuera de las fuertes lluvias y ocasionales nevadas, pero de igual manera salía a observar la nieve y el parque.</p><p>&nbsp;En ese invierno saque muchas fotos, y patiné en la laguna, hice tantas cosas lindas que ya ni siquiera sé por cuales comenzar, pero este también fue un tiempo de reflexión, recordaba a cada momento de mi vida y los pequeños detalles, pasaba en mi habitación pensando sobre las otras estaciones de años pasados que tal vez no habían sido los mejores momentos, en algunos momentos me había sentido solo, en otros tristes, recordaba todo lo que me había marcado en la vida, soñando despierto en mi habitación, tuve que aceptar que la vida no era perfecta pero que hay infinitas posibilidades. No sé si fue el frio o la falta de color de esta estación que hizo que me pusiera tan nostálgico y pensativo en ese momento, pero esta emoción nunca me abandonó, es distinto a no querer dejar ir recuerdos, pero se quedó en mi corazón.</p><p>&nbsp;</p><p>Mi primavera soñada llegó, las flores del parque estaban más brillantes que nunca, el aire fresco y puro se infiltraba en cada rincón de la ciudad, todo estaba verde y los suaves rayos de sol atravesaban las copas de los árboles y las ventanas de las casas, esta primavera fue mágica, me casé con mi primer amor, recordaba todo el momento desde que nos conocimos en este mismo parque y en el lugar exacto donde por primera vez chocamos, todo se sentía alegre de espíritu y de corazón, todo era tan bello, no me había imaginado así, ni en primaveras anteriores había sentido el romántico y tierno sentimiento que marcó este periodo además de la aceptación por parte de mi de que cada momento cuenta, que no me debería sobre-preocupar ni vivir nostálgico, que tenía que crear nuevos recuerdos que llenaran mi mente de color (como el de esa primavera) y de nuevas posibilidades.</p><p>&nbsp;</p><p>Y seguí mi vida, con cada sorpresa que existió, apreciando cada detalle que pude, si pudiera tener un deseo, sería el revivir cada momento de mi vida, me encantaría ver si se me escapó algún detalle, revisitar mi vida y cada momento, cada estación ya que a todos los aprecie y ame.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-18 15:44:15 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Pertenecer&quot; por Luciano Andrada</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>Subía las escaleras con ansias de estar allí cantando y alentando, los bombos, platillos, retumbaban por todo el estadio, sentía como el canto de la guardia imperial se proyectaba en mi pecho, cada escalón hacía que mi corazón latiese más fuerte, hasta que llegue.</p><p>Se sentía como si hubiesen pasado tan solo unos días, nunca pensé estar de vuelta después de tanto tiempo junto a mi viejo, la pandemia me había arrebatado la otra parte de mí, Argentina, me había arrebatado mi alegría más grande, Racing Club de Avellaneda. Ver los partidos por la TV era como ver a mi familia a la distancia, sentía que esta realidad sería perpetuamente instaurada en mi vida, no volvería ese lugar que me hacía sentir en casa, que me hacía sentir más yo que nunca, ese lugar donde siempre debí haber estado.</p><p>Las cotidianidades o pequeños detalles son las que hacen a Buenos Aires una ciudad distinta a las demás, los cafecitos en la mañana por Palermo, la avenida Corrientes a las 11 de la noche llena de gente, comiendo asado, compartiendo, riendo, eso no se ve en cualquier lugar. El característico humor y sarcasmo argento que nos ha dado identidad a mí y mi viejo, el cine argentino que tanto disfrutamos riendo a carcajadas de las ocurrencias de Guillermo Francella, todas esas cosas, son las que me hacen sentir que Argentina, Buenos Aires, fue, es, y será siempre mi casa. Pero no hay nada que me haga sentir igual que la herencia más grande que puede heredar un hijo, una pasión, en este caso Racing Club de Avellaneda, algo que compartiré junto a mi viejo hasta la muerte. Alegrías, penas, da igual, nada se le compara a los momentos que vivimos juntos.</p><p>Los casos de COVID-19 en Argentina disminuían cada vez más, y en mi cabeza retumbaba sin parar la idea de volver al Cilindro, al ver los partidos con cada vez más público, se me revolvía el estómago con una inevitable ansiedad por estar allí lo más pronto posible. Se acercaba la fecha de mi cumpleaños y la ilusión por ir estaba intacta, fue entonces cuando Christian (mi viejo) me dice - Vamos a ir la cancha para el partido contra Boca, el 14 de agosto, se que es después de tu cumple pero es mi regalo - La satisfacción que tenía dentro era inexplicable, sentía que iba a estallar de alegría. El tiempo pasaba tan lento que me quemaba la cabeza viendo los días pasar frente al calendario, hasta que llegó el momento. Christian me pasó a buscar a mi colegio antes de que mis clases terminaran, llegamos a casa, preparamos un par de cosas y nos fuimos directo al aeropuerto. Una vez despegó el avión, me invadía un sentimiento de bienestar y tranquilidad de que toda la espera valió la pena. Me había quedado dormido hasta que la discreta voz del piloto me despertó informando que se aproximaba el aterrizaje, rápidamente abrí mi ventana para ver el descenso a detalle. Veía una mágica ciudad nublada e iluminada por completo, me conmovió verla después de tanto.</p><p>Entonces ahí estaba, la cancha completamente llena, no cabía ni un alfiler entre tanta gente. Las bengalas y el humo celeste y blanco se apoderaban del cielo, globos, y papelillos, era una fiesta tremenda. Me lloraban los ojos de la emoción mientras cantaba junto a mi viejo, esa noche me deje la garganta en la cancha. El partido fue durísimo, tuvimos a Boca colgando del arco todo el primer tiempo, fue increíble el baile táctico que les pegamos, pero la falta de determinación de aquel equipo de Fernando Gago nos jugo en contra. En 3/4 de la segunda parte, el partido se enfrió y Boca aprovechó para ir adelante. Terminamos pidiendo la hora los últimos minutos, con un final para el infarto, cuando Facundo Mura se vistió de héroe para sacarla en la línea en el último minuto. El partido terminó 0-0, me fui con un sabor amargo en la boca al no haber podido gritar un gol, pero mi necesidad de volver a ver a Racing, como alentó la hinchada todo el partido, el recibimiento, terminó opacando esa amargura.</p><p>Al día siguiente me tocó volver a Chile, todo el camino hacia el aeropuerto fue un suplicio para mí, sentí que el tiempo pasó volando y que no fue suficiente. Cuando el avión finalmente despegó, sentía que abandonaba una vez más, mi casa, un lugar donde se me acogía, un lugar donde yo pertenecía, pero que tenía la certeza de que volvería.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-18 15:45:29 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Una nueva etapa&quot; por Fernando Lobos</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>La vida nos presenta situaciones inesperadas que ponen a prueba nuestra fortaleza y capacidad de adaptación. Uno de esos momentos llegó cuando mi papá tuvo que irse a Talca por motivos de trabajo. Aunque su partida era necesaria para continuar su carrera profesional ,dejó un vacío notable en nuestro hogar.</p><p>Aún recuerdo el día en que nos avisaron que el tenía que irse y embarcar un nuevo viaje solo, sin su familia. Mi mamá, mis hermanas y yo nos encontramos en un nuevo capítulo de nuestras vidas, enfrentando la cotidianidad sin su presencia física, en esos momentos&nbsp; encontramos la manera de mantener nuestro barco a flote, juntos, en un hogar que se sentía un poco más grande y vacío. La noticia fue un golpe duro para todos. Estábamos acostumbrados a tener a mi papá cerca, a su apoyo constante y a su presencia en el día a día. Pero entendimos que esta era una oportunidad importante para él y para nuestra familia en general.</p><p>La primera semana fue un desafío, acostumbrarnos a la rutina sin mi papá fue complicado. Sin embargo, mi mamá demostró ser una fuente inagotable de fuerza y amor. Nos demostró&nbsp; su capacidad de brindarnos seguridad, manejando la casa y brindándonos el apoyo emocional que necesitábamos. Mis hermanas y yo tuvimos que asumir nuevas responsabilidades y con esto se sumó formar un rol de apoyo para mi mamá.</p><p>Finalmente, llegó el día en que pude visitar a mi papá en su nuevo hogar. La emoción se transformó en nervios ya que no solo íbamos a ver a mi papá, sino que también íbamos a descubrir el lugar donde ahora vivía y trabajaba.</p><p>El reencuentro fue emotivo. Ver a mi papá después de tanto tiempo fue un alivio y una alegría indescriptible. Al llegar mi papá nos presentó a sus nuevos amigos, los cuales jugaban tenis en la semana. Mi papá motivado a pasar tiempo juntos me invito a uno de sus juegos y desde ese momento descubrí mi pasión por el tenis. Con esta visita me di cuenta que aunque estaba lejos de nosotros, había encontrado un lugar donde se sentía cómodo y feliz.</p><p>Pasamos unos días maravillosos en Talca, disfrutando de la compañía de mi papá y pasando tiempo juntos. Esos momentos nos recodaron la importancia de la familia y la resiliencia que todos habíamos demostrado al adaptarnos a esta nueva situación.</p><p>Hoy, mirando hacia atrás, veo cómo este período nos fortaleció como familia y me hizo apreciar aún más el esfuerzo y dedicación de mis papás. La partida de mi papá a Talca no fue solo un desafío, sino una oportunidad para crecer y fortalecer nuestros lazos familiares, sumando el encuentro con mi nueva pasión.</p><p>A pesar de los retos, hubo momentos de crecimiento y unión. Aprendimos a valorar más el tiempo que pasábamos juntos.&nbsp; Esta experiencia nos enseñó la importancia de la resiliencia y la unión familiar. A pesar de la ausencia física de mi padre, su amor y sacrificio fueron siempre presentes. Nos demostró que, aunque la vida puede separarnos físicamente, el amor y el apoyo familiar trascienden cualquier distancia.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-18 16:32:04 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Luces&quot; por Vicente Contreras</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Mi mirada parecía perdida detrás del cristal del auto en movimiento, como todos los años visitábamos la vieja casa de mi abuela, en un campo que parecía perdido y deteriorado por el agotador paso del tiempo y el abandono del sector. Mi abuela, ya muy anciana para hacerse cargo de la vieja casa, se seguía esmerando como siempre por recibir adecuadamente a la gente que la visitaba. Cuando llegamos nos dio la bienvenida, como si ya supiese de antemano la hora exacta de nuestra llegada, nos hizo pasar a los cuatro y emocionada nos sirvió en la mesa la comida recién hecha, que segundos antes aún se cocinaba en la olla.</p><p>&nbsp;</p><p>Al entrar a la casa, me invadieron los recuerdos de los veranos anteriores. Los juegos con mi hermano y nuestros primos y las cosas que uno como niño era capaz de inventar para divertirse un rato. Nuestra abuela siempre estaba en su jardín, cuidando las plantas a las que ella llamaba sus amigas. Era precioso, las enredaderas y los rosales escalaban por una linda pérgola y al mismo tiempo formaba un techo para esta misma, en la cual por dentro abundaban los maceteros llenos de vida y cada uno mas lindo que el otro. Recuerdo muchas veces haberla visto por la ventana hablando con sus plantas, ella decía que ellas escuchaban, decía que solo así crecerían sanas. Pero nunca me lo creí.</p><p>Mi abuela siempre nos contaba historias de todo tipo sobre el campo, en su mayoría leyendas o historias que hacían que todos nos fuéramos a dormir asustados a la cama. Ahora que uno es mayor casi no se sienten todas las emociones que se sentían cuando chico&nbsp; y claro dejé de creer en las historias de mi abuela.</p><p>Recuerdo una tarde en la que estábamos todos los primos sentados frente a ella, que como siempre, contaba una de sus historias. Ella hablaba sobre entes, ¿qué tipo de entes? distintos a lo que cualquiera deduciría o imaginaria al escuchar la palabra, nos contaba sobre luces que se podían ver de vez en cuando por el campo, luces de luz tenue que flotaban por el campo en direcciones a las que nadie se atrevía a ir. Ella decía que se trataba de “gente que ya no forma parte del mundo de los vivos, pero que tienen una razón para quedarse”, como dijo ella.</p><p>Estuvimos una semana completa en casa de mi abuela, con mi hermano pasamos toda la semana durmiendo y talando troncos al azar para no aburrirnos. No llegaba el internet y uno tenía que buscar algo que hacer si no quería quedarse viendo moscas durante todo el día. El día de nuestra partida mi abuela me despidió con un beso en la mejilla a mí y a mi hermano y me dijo que la viniera a visitar pronto, a lo cual respondí que sí, que la visitaría lo antes posible.&nbsp; El viaje se pasó rápido, al igual que los días, las semanas y los meses, estaba metido en mis asuntos y desde la última vez que vi a mi abuela solo sentí que habían pasado un par de meses.</p><p>Un día cualquiera al llegar a mi casa, nada mas abrir la puerta, me encontré en una de las situaciones mas triste de mi vida. Mi abuela había fallecido por causas naturales mientras una conocida nuestra y vieja amiga suya la cuidaba, porque se había estado sintiendo mal últimamente. No pude procesarlo, no entendí de inmediato que eso significaba no verla nunca más. Me costó un tiempo y para mi sorpresa, no pude llorar.</p><p>&nbsp;</p><p>Un mes después fuimos a su casa, estaba igual a como la vi la ultima vez. Ni un poco de polvo o suciedad, nada. Aunque solo había pasado un mes por lo tanto no me pareció extraño. Quise dar una vuelta tranquila por el lugar. Probablemente entre mi padre y mis tíos lo venderían lo antes posible y ya había escuchado un par de conversaciones que me lo confirmaban. Recordé muchas cosas de la niñes en mi solitario paseo, solo buenos recuerdos del campo y de la familia. Entre todo eso, se me hizo tarde y me tuve que ir a mi cama, la misma cama en la que siempre había dormido cuando iba de visita. En la noche desperté con ganas de ir al baño, me levanté con frio y sin mas abrigo que una camiseta y un short. Caminaba en dirección a la puerta del baño, hasta que a través de la ventana y entre las enredaderas de la pérgola vislumbré tenuemente una luz. En ese momento, me puse a llorar</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-18 16:40:28 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Dejar atrás&quot; por Domingo Merino</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>Y entonces llegó el día, estaban todos reunidos, mis primos, mis tíos, mis padres y mis hermanos. Yo aún no lo asimilaba del todo, pero dejaría de lado aquel lugar que selló mi infancia, donde estaba acostumbrado a pasar el tiempo junto a mi familia e imaginando historias magníficas con mis juguetes, los cuales en mi mente parecían tener vida. Miles de recuerdos pasaron por mi mente antes de irme, aquellos cumpleaños y navidades que viví en aquel lugar y mi emoción por saber que había detrás del característico papel de regalo. Pero todo eso quedaría atrás, ya todos estaban cargando cosas para llevarse y los muebles que daban vida a la casa ya estaban en las camionetas listos para partir rumbo a la ciudad.</p><p>En mi cabeza solo me preguntaba ¿Por qué tengo que dejar este lugar? Un lugar que me dio recuerdos, un lugar que me dio la infancia, un lugar que hasta el momento era todo lo que yo conocía y que de un momento a otro debía abandonar. Mientras todo esto ocurría, yo con paso lento como tortuga fui recorriendo la casa, pasé por todos lados, las habitaciones, la cocina, el patio, prometiendo que este no sería un adiós, sino un hasta luego.</p><p>Ya en el auto rumbo a la ciudad, como todo niño ingenuo sentí la mezcla de emoción y tristeza al pensar en un lugar nuevo, el cual significaba nuevos amigos, nuevos espacios y otra vida. Una vez llegamos a la nueva casa todo fue aún más agobiante, mi nueva habitación no era como la anterior, esta era menos colorida, las paredes ya no me hablaban y mis juguetes con formas extravagantes, colores que al verlos me transmitían la felicidad que buscaba y me transportaban a un mundo fantástico de sueños y risas comenzaban a parecer aburridos y sin sentido. Entonces me di cuenta, ya no era un niño, y el cambio abrupto de mi infancia colorida a este nuevo mundo gris que aún no descubría marcaría la ruptura de la promesa que me hice días anteriores, no habría un hasta luego. Este era el final, un final que no estaba dispuesto a aceptar, mi único sueño era volver a reír y jugar con mis juguetes de acción pero al hacerlo, estos ya no se movían ni tenían la vida que recordaba. Estaba perdido y el camino a un nuevo comienzo parecía alejarse cada vez más.</p><p>Pasaron los días, pasaron los meses y la lucha por encontrar un nuevo comienzo fue cesando, olvide como usar mis juguetes, y en su lugar fue la tecnología quien ocupó su lugar. Todo comenzó a cambiar, ya no pasaba tanto tiempo con mi familia y en su lugar salía con amigos a pasar el rato después del colegio. Estos cambios hicieron que me replanteara mi vida por más pequeños que parezcan, me di cuenta de que no era malo dejar de ser un niño pequeño, que ya cumplí esa etapa y tenía que abrir mi mente a este nuevo mundo que estaba lleno de experiencias distintas donde poder encontrar esa felicidad que buscaba.&nbsp;&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-18 16:42:09 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;El eco de su ausencia&quot; por Julieta Coronado</title>
         <author>joiceretamal</author>
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         <description><![CDATA[<p>Cada vez que se menciona a mi padre procedo a hacer un chiste para amortiguar el</p><p>trauma, pero esto solo funciona unos breves segundos, como dice un poeta</p><p>llamado Ovidio “el duelo suprimido sofoca. Hace estragos dentro del pecho y está</p><p>forzado a multiplicar su fuerza”.</p><p>A unos meses de cumplir 4 años falleció mi padre, realmente no recuerdo muy bien</p><p>el momento en que me enteré, según cuenta mi madre me lo comentó el día de su</p><p>velorio, pero no a gran detalle ya que era muy pequeña y todavía no comprendía la</p><p>existencia de la pálida muerte.</p><p>La verdad es que siempre tuve presente el hecho de que mis amigos y compañeros</p><p>de curso tenían una familia completa, su padre y su madre, contrario a mi familia</p><p>que se conformaba por mis abuelos maternos y mi madre y si bien no sentía</p><p>tristeza, para mí era ajeno y extraño ver a los padres conviviendo con sus hijos a</p><p>cada lugar al que iba, enseñándoles a andar en bicicleta, llevándolos al estadio y</p><p>muchas más cosas que con el no experimenté aunque cabe recalcar que mi madre</p><p>hizo lo posible por que las pudiera experimentar aunque fuera con ella.</p><p>Cuando crecí la pena de no tener una figura paterna presente aumentó junto a la</p><p>curiosidad de saber que le había sucedido a mi padre hasta que una noche las</p><p>dudas invadieron todo mi cuerpo, no podía dormir pensando en una vida junto a él</p><p>así que me dirigí a mi madre y le pregunté si podía contarme todo lo sucedido, su</p><p>expresión reflejaba el nerviosismo ante la situación que tarde o temprano</p><p>sucedería, la pregunta le cayó como un balde de agua helada pero por órdenes de</p><p>su psiquiatra no tuvo más opción que contarme las cosas exactamente como</p><p>fueron y sin agregar ninguna mentira al relato ni aunque fuera con la intención de</p><p>contarme los hechos de una manera más suave.</p><p>Ahora que estoy más grande comprendí que estoy sufriendo de un “duelo a la</p><p>inversa”, que la tristeza que normalmente debería vivirse durante un duelo no se</p><p>hace más pequeña, solo crece y crece al pasar de los años y aunque la mayoría de</p><p>mi estancia en este mundo la viví en su ausencia su muerte aún repercute en mi día</p><p>a día cada vez más intensamente. A pesar de que falleció debido a una decisión</p><p>irresponsable no puedo sentir enojo o indignación, solo tristeza y angustia por no</p><p>poder estar aunque sea unos segundos más a su lado, por no poder volver en el</p><p>tiempo y decirle que tome las decisiones con responsabilidad para poder crecer</p><p>junto a él, que los días del padre ya no son lo mismo, que la familia de mi madre lo</p><p>extraña y siempre está presente en sus conversaciones y memorias del pasado, que</p><p>aunque no se note lo necesito, que aunque no lo recuerde en su totalidad su</p><p>ausencia duele, se siente como veneno filtrándose lentamente por mis venas</p><p>matándome poco a poco.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-24 19:55:42 UTC</pubDate>
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