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      <title>Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH),Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Sindrome de Asperger, Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) by Jenny Guadalupe Pomaquero Tuabanda</title>
      <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b</link>
      <description>Psicología del Aprendizaje</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2023-02-07 16:48:08 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2023-02-08 01:37:55 UTC</lastBuildDate>
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         <title>Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472296683</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 18:47:24 UTC</pubDate>
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         <title>Que es el TDAH?</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472303661</link>
         <description><![CDATA[<div>El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad,<strong> </strong>conocido por el acrónimo TDA o TDAH o ADHD (en inglés) es un trastorno del neurodesarrollo que se inicia en la infancia y suele persistir en la adolescencia y en la edad adulta. Lo que caracteriza al TDAH es la presencia de forma persistente de un patrón de hiperactividad, impulsividad y falta de atención, que afecta negativamente al desarrollo y al funcionamiento.<br>Los trastornos del neurodesarrollo o trastornos del desarrollo neurológico son un grupo de afecciones que comienzan a manifestarse durante la etapa de desarrollo infantil, a veces antes de que el niño acuda a la escuela primaria. Se caracterizan en que afectan negativamente en el desarrollo del niño, lo que genera consecuencias en el funcionamiento personal, social, ocupacional y académico</div><div>Los trastornos del desarrollo neurológico pueden afectar a la función ejecutiva, las habilidades sociales, la conducta e incluso la inteligencia en algunos casos. Los trastornos del neurodesarrollo engloban: la discapacidad intelectual, el trastorno del espectro autista, los trastornos de la comunicación, los trastornos del lenguaje, los trastornos del aprendizaje y, por último, el TDAH. Los trastornos del neurodesarrollo suelen ser valorados por psiquiatras infantiles, Psicólogos infantiles y neuropsicologos. En este artículo nos vamos a centrarnos en el TDAH. En muchos casos, los niños con trastornos del neurodesarrollo tienen más de un trastorno del neurodesarrollo. Por ejemplo, muchos niños con TDAH pueden tener también un trastorno específico del aprendizaje.<br>Al menos dos de los cinco síntomas principales del TDAH van incluidos en el acrónimo que lo define, estos son: déficit de atención e hiperactividad. No menos importantes son los otros tres síntomas: impulsividad, disfunción ejecutiva e inestabilidad emocional. En el apartado síntomas del TDAH desarrollaremos estos términos si no estás familiarizado aún con su significado. Son precisamente estos síntomas los que definen el aubtipo de TDAH en: TDAH inatento, TDAH hiperactivo y TDAH combinado.<br><br><strong><em>TDAH Y Genero</em></strong><br>Se estima que la proporción de niños frente a niñas con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad es de 2 a 1. Sin embargo, la realidad es que se diagnostican entre 3 y 6 niños por cada niña. Esta diferencia probablemente sea debida a que los casos en<strong> </strong>las niñas pasan más desapercibidos. Las niñas no suelen tener los problemas de conducta asociados que sí tienen los niños y que tanto llaman la atención en los colegios. En las niñas predomina la falta de atención sobre la hiperactividad y la impulsividad, siendo estos dos últimos síntomas los que más se relacionan con los problemas de conducta desafiante. Al llegar a la edad adulta, la proporción de TDAH entre hombres y mujeres se iguala más, con una relación de 1,6:1 a favor de los varones.</div><div>En el TDAH infantil, la hiperactividad puede ser muy llamativa porque se expresa a través de la conducta. Sin embargo, la falta de atención es menos visible ya que “no molesta” al entorno de padres y profesores. Por este motivo llegan más niños que niñas con sospecha de TDAH a las consultas de salud mental infanto-juvenil.&nbsp;</div><div>Curiosamente, el porcentaje de niños y niñas afectados de TDAH es muy similar en cualquier localización geográfica en el mundo y en cualquier cultura.<br><br><strong><em>¿Está el TDAH infradiagnosticado en la edad adulta?</em></strong></div><div>Muchas personas en nuestro país con TDAH, especialmente adultos, no están diagnosticadas. Este infradiagnóstico puede ser debido a diversas causas. En primer lugar, es una enfermedad que durante años se ha creído que se curaba al cumplir los 18 años. Lo cual ha llevado a muchos profesionales a no considerarlo como una opción diagnóstica en los adultos hasta hace poco tiempo. Además, la manifestación del TDAH en los adultos es distinta a la manifestación en los niños. Los profesionales que esperen encontrar en un adulto los mismos síntomas que en un niño, posiblemente no puedan hacer ningún diagnóstico de TDAH. En la edad adulta, el TDAH afecta más a la capacidad de<strong> </strong>regulación emocional<strong> </strong>interna, al déficit de atención y a la desorganización que en la etapa infantil. Además, según pasan los años para las personas con TDAH, la hiperactividad repercute menos en la conducta y se refleja como una sensación de “motor interno en funcionamiento”. Otra complicación es que hasta el 80 % de los adultos tienen otro trastorno mental, como pueda ser ansiedad o consumo de sustancias, lo cual nos puede enmascarar el TDAH. Por último, el estigma social que existe sobre la utilización de estimulantes para el tratamiento del TDAH hace que muchas personas, e incluso profesionales, eviten hacer el diagnóstico para evitar su prescripción. En los siguientes apartados veremos que las verdaderas consecuencias de no tratar un TDAH con estimulantes son muy negativas: mala evolución de la enfermedad, mayores problemas académicos, sociales, legales, familiares, etc.<br><br><strong><em>Cómo repercute el TDAH en la vida de una persona</em></strong><br>Aunque el TDAH pueda aparentar la designación médica de una persona “<strong>despistada</strong>” sin más, en realidad es un trastorno potencialmente bastante grave. El TDAH repercute en la vida familiar, en la vida académica y laboral, a nivel social y personal, económicamente e incluso psicológicamente.</div><div>Habitualmente, tanto los padres de los niños con TDAH como sus profesores suelen estar muy preocupados por su <strong>rendimiento académico</strong>. Es cierto que los niños con TDAH, muy especialmente aquellos que no reciben tratamiento, tienen un rendimiento mucho menor y tienen mayor riesgo de abandonar los estudios por fracaso escolar que sus compañeros de clase. Está claro que van a necesitar más tiempo para estudiar las lecciones y ciertas ayudas tanto dentro como fuera de las aulas para favorecer que su atención esté dirigida a la materia que se está estudiando. Esta dificultad académica puede ir empeorando a medida que avanza de curso el alumno y las exigencias son mayores. En la edad adulta, los problemas van a aparecer en el <strong>entorno laboral</strong>. En realidad, son los mismos problemas: falta de atención, errores frecuentes, impuntualidad, mala gestión del tiempo, posibles conflictos con los compañeros, etc. Todos estos problemas van a conllevar más cambios de trabajo que en otras personas y mayor riesgo de ser despedido.&nbsp;</div><div>A nivel <strong>familiar</strong> también hay una importante repercusión. Cuando la persona con TDAH es un niño, los padres van a verse comprometidos por el comportamiento inapropiado del niño y por los problemas curriculares. Mientras que, en el adulto con TDAH, van a aparecer dificultades para establecer lazos de confianza y para mantener parejas. Estas personas sufren más cambios de pareja, tienen más problemas para controlar su ira en las discusiones de pareja y pocas veces pueden ofrecer “estabilidad”.</div><div>Desde una perspectiva <strong>social</strong> es posible que una persona con TDAH también tenga problemas. Se suelen considerar personas “ruidosas”, que hablan en voz alta, interrumpen, no escuchan, cambian de tema de conversación, no respetan el turno de palabra y son muy impacientes. Estas características no suelen gustar y pueden producir rechazo entre los amigos.<br>En el plano <strong>personal</strong>, las personas con Trastorno por déficit de atención con hiperactivdad gestionan mal el tiempo y el dinero. Toman decisiones de forma muy impulsiva, son propensos a los accidentes, la rutina les aburre, no suelen completar sus estudios y pueden tener antecedentes penales (por conducción temeraria y consumo de sustancias). Estas características les lleva a tener problemas económicos, contraer deudas, perder trabajos, romper relaciones, sufrir las consecuencias de tomar decisiones impulsivamente o lesionarse gravemente por un accidente. Las consecuencias con el tiempo son: baja autoestima, pobre control de la ira, inestabilidad emocional y problemas emocionales. En los casos en los que están años sin recibir tratamiento, pueden desarrollar ansiedad, depresión o incluso abusar del alcohol u otras sustancias.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 18:51:40 UTC</pubDate>
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         <title>Causas y tipos de TDAH</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472360784</link>
         <description><![CDATA[<div><em>Existen múltiples </em><strong><em>causas por las que una persona puede desarrollar un TDAH</em></strong><em>. Se ha propuesto diversos factores: dietas ricas en azúcares, heredabilidad genética, neurobiología, estilo de vida de la madre durante el embarazo y bajo peso al nacer. De entre todas las causas, destaca la elevada heredabilidad estimada en un 75 %. <br></em><strong>Tipos de TDAH<br></strong>Dentro del TDAH se distinguen tres subtipos distintos, en función de la predominancia de un síntoma sobre otro (déficit de atención vs. hiperactividad). De tal manera que tenemos:<br><strong>TDAH con presentación predominante con falta de atención</strong></div><div>Es el tipo menos frecuente (aproximadamente un 10 % de los casos de TDAH diagnosticados) pero el más difícil de diagnosticar porque el componente hiperactivo es siempre más llamativo que el inatento. Las mujeres con TDAH tienen tendencia a presentar este subtipo.<br><strong>TDAH con presentación predominante con hiperactividad e impulsividad</strong></div><div>Este tipo corresponde aproximadamente al 30 % de los casos de TDAH diagnosticados. Su asociación a los trastornos de conducta hace que sea el tipo que más pronto llega a las consultas. Este tipo de TDAH es bastante más frecuente en los hombres (relación 4:1).<br><strong>TDAH con presentación presentación combinada</strong></div><div>Es el tipo más frecuente, se da en casi el 60 % de las personas con TDAH. Es el tipo que más se relaciona con la comorbilidad con otros trastornos mentales como ansiedad y consumo de sustancias.<br><strong>Causas del TDAH</strong></div><div>El TDAH tiene una manifestación clínica heterogénea, lo cual nos hace pensar en que van a existir múltiples causas por los que una persona pueda desarrollar un TDAH. Factores genéticos, neurobiológicos y psicosociales. Ejemplo</div><ul><li>Lesión cerebral.</li><li>Exposición ambiental&nbsp;</li><li>Consumo de alcohol o tabaco durante el embarazo.</li><li>Parto prematuro.</li><li>Bajo peso al nacer.</li></ul><div><strong>Falta de atención</strong><br>Un niño que manifiesta un patrón de falta de atención a menudo presenta las siguientes características:</div><ul><li>No es capaz de prestar atención minuciosa a los detalles o comete errores por descuido en los trabajos escolares</li><li>Le cuesta permanecer concentrado en tareas o juegos</li><li>Parece no escuchar, incluso cuando se le habla directamente</li><li>Tiene dificultades para seguir instrucciones y no logra terminar las tareas o los trabajos escolares</li><li>Tiene problemas para organizar tareas y actividades</li><li>Evita o le disgustan las actividades que requieren un esfuerzo mental de concentración, como la tarea escolar</li><li>Pierde los elementos necesarios para las tareas o las actividades, por ejemplo, juguetes, asignaciones escolares, lápices</li><li>Se distrae fácilmente</li><li>Se olvida de hacer algunas actividades diarias, como las tareas del hogar</li></ul><div><strong>Hiperactividad e impulsividad</strong><br>Un niño que manifiesta un patrón de síntomas de hiperactividad e impulsividad a menudo presenta las siguientes características:</div><ul><li>Está inquieto o da golpecitos con las manos o los pies, o se retuerce en el asiento</li><li>Le cuesta permanecer sentado en el aula o en otras situaciones</li><li>Está en constante movimiento</li><li>Va de un lado para otro o trepa en situaciones no apropiadas</li><li>Tiene problemas para jugar o realizar actividades tranquilas</li><li>Habla demasiado</li><li>Da respuestas apresuradas o interrumpe a quien le hace preguntas</li><li>Tiene dificultades para esperar su turno</li><li>Interrumpe conversaciones, juegos o actividades de otros, o se entromete en ellas</li><li>El comportamiento típico de desarrollo comparado con el TDAH<br>La mayoría de los niños sanos no prestan atención o son hiperactivos o impulsivos en un momento u otro. Es típico que los niños en edad preescolar tengan períodos de atención cortos y no puedan seguir con una actividad por mucho tiempo. Incluso en niños mayores y adolescentes, el período de atención a menudo depende del nivel de interés.<br>Lo mismo ocurre con la hiperactividad. Los niños pequeños son naturalmente activos; a menudo todavía están llenos de energía mucho después de haber agotado a sus padres. Además, algunos niños tienen naturalmente un nivel de actividad más alto que otros. Nunca se debe decir que un niño tiene TDAH solo porque es diferente a sus amigos o hermanos.<br>Los niños que tienen problemas en la escuela, pero se llevan bien en casa o con los amigos, probablemente tengan problemas con algo que no sea el TDAH. Lo mismo ocurre con los niños que son hiperactivos o que no prestan atención en casa, pero cuyas tareas escolares y amistades no se ven afectadas.</li></ul>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 19:28:21 UTC</pubDate>
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         <title>Genética del TDAH</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472376690</link>
         <description><![CDATA[<div>La genética tiene un rol muy importante en el <strong>origen del TDAH</strong>. La <strong>heredabilidad del TDAH</strong> es muy elevada y se ha estimado en un 75 %. La mayoría de los genes vinculados con el TDAH intervienen en la neurotransmisión de la Dopamina, intervendrían genes que regulan la neurotransmisión de la Noradrenalina y la Serotonina. Esta elevada heredabilidad es la causa de que veamos más de un familiar afectado por el mismo trastorno.<br><strong><em>Factores neurobiológicos</em></strong></div><div>Los niños y adultos con TDAH presentan anomalías estructurales y funcionales en el cerebro. Las regiones cerebrales afectadas están relacionadas con la función ejecutiva, las emociones y el control de la conducta motora. Las estructuras más afectadas son: corteza prefrontal y parietal, cíngulo anterior, ganglios basales y estructuras límbicas. El patrón de actividad de los neurotransmisores Dopamina y Noradrenalina es anómalo en estas regiones cerebrales.<br><strong><em>Factores psicosociales</em></strong></div><div>Ya antes del nacimiento puede haber <strong>factores que influyan en el desarrollo del TDAH</strong>, como es el estilo de vida de la madre durante el embarazo (especialmente si consume tabaco o alcohol). También influyen variables en el momento de nacer, como son el bajo peso o complicaciones durante el parto. El bajo peso al nacer inferior a 1500 gramos multiplica por dos o tres el riesgo de desarrollar TDAH. Es posible que situaciones desfavorables durante el desarrollo infantil, como son la malnutrición o ambientes de pobreza y exclusión social puedan ser <strong>causa de TDAH</strong>. La exposición a sustancias neurotóxicas, como el plomo, o algunas infecciones cerebrales como la encefalitis puedan provocar esta enfermedad. <br><strong><em>Neurobiología del TDAH</em></strong></div><div>Como ya hemos estado viendo, el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad se presenta con tres síntomas fundamentales: hiperactividad, impulsividad y déficit de atención. Esta triada sintomática se debe a la afectación de la zona más anterior de los lóbulos frontales (los que están en la frente), concretamente lo que llamamos <strong>córtex o corteza prefrontal</strong>.&nbsp;</div><div><strong>La corteza prefrontal</strong> es necesaria para permanecer despierto y alerta, también para resolver problemas y poder ser creativo. Las redes neuronales implicadas en este proceso tienen que coordinarse y funcionar a la perfección para poder tener una función cognitiva normal. Sin embargo, en el TDAH los mecanismos que regulan el grado de activación están desafinados y la disfunción cognitiva puede aparecer tanto por una activación deficiente (hipoestimulación) como por una activación excesiva (sobrestimulación). En el caso de la hipoestimulación va a aparecer un déficit de atención que se debe a una baja estimulación tónica de las neuronas de Dopamina y Noradrenalina, y por tanto, puede mejorar con los tratamientos estimulantes. Mientras que, en situaciones de sobrestimulación, la persona se va a sentir nerviosa, inquieta, insomne e hipervigilante. Si este exceso de estimulación se mantiene en el tiempo puede dar lugar a estrés crónico, ansiedad, impulsividad, empeoramiento de la atención y potencial abuso de alcohol y otras drogas. En este último caso, tanto los medicamentos estimulantes como los no estimulantes pueden normalizar el estado de activación de la corteza prefrontal, aunque habría que tratar simultáneamente los otros trastornos concurrentes.</div><div>Los <strong>neurotransmisores implicados en el TDAH</strong> son Dopamina y Noradrenalina, quizás más importante el primero. La Dopamina se activa en el núcleo <em>accumbens</em> ante estímulos placenteros y positivos, produciendo energía y motivación además de una vivencia placentera. Esta liberación de Dopamina ante determinados estímulos hace que persistamos en la actividad que estemos haciendo. Por ejemplo, si empezamos a comer un mango y nos gusta su sabor dulce, vamos a liberar Dopamina, con lo que sentiremos placer y nos dará energía para seguir centrando nuestra atención en la ingesta del mango hasta que nos saciemos. <br>La activación de la Dopamina en las personas con TDAH es algo distinta a las que no tienen TDAH. Las personas sanas activan la Dopamina de forma progresiva y proporcional a la intensidad del estímulo; mientras que, <strong>las personas con TDAH necesitan un estímulo muy potente</strong> para lograr una activación de Dopamina que les resulte lo suficientemente gratificamente como para continuar con esa tarea. Por otra parte, en las personas con TDAH, estímulos débiles y medios producirán una activación inferior a las personas sanas y seguramente insuficiente para producir gratificación y deseo de continuar con ella. Por lo tanto, las personas con TDAH no tendrán problemas para persistir su actividad en tareas muy estimulantes, pero se verán fracasar con tareas cotidianas poco estimulantes. Estas experiencias les llevarán a <strong>buscar nuevas sensaciones</strong> y actividades arriesgadas con gratificaciones inmediatas porque no son capaces de persistir en actividades poco estimulantes pero beneficiosas a largo plazo. Dicho de otra manera, buscan la <strong>recompensa inmediata</strong> sin ser capaces de darse cuenta que a veces es mejor demorar la recompensa para reducir riesgos. Esta forma de funcionar en la vida puede conllevar muchos problemas, tanto personales, como sociales, familiares, académicos, laborales y de salud.<br><strong><em>Neuroanatomía del TDAH</em></strong></div><div>Las regiones cerebrales implicadas en la generación de los <a href="https://www.menteamente.com/sintomas-del-tdah">principales síntomas del TDAH</a> son: corteza cingulada anterior, corteza prefrontal dorsolateral, corteza prefrontal motora y corteza orbito-frontal. El ineficiente procesamiento de la información en estas cuatro regiones cerebrales puede provocar los síntomas del TDAH, así como otros trastornos mentales.<br><strong><em>Corteza cingulada anterior</em></strong></div><div>Así, el mal funcionamiento de la <strong>corteza cingulada anterior</strong> da lugar a los <strong>síntomas de atención selectiva</strong>. El déficit en atención selectiva se materializa en que la persona presta menos atención al detalle, comete errores por descuidos, da la sensación de que no escucha, se distrae con facilidad y pierde cosas.&nbsp;</div><div><strong><em>Corteza prefrontal dorsolateral</em></strong></div><div>Por otra parte, el mal funcionamiento de la <strong>corteza prefrontal dorsolateral</strong> provoca <strong>síntomas de atención sostenida</strong>. Lo cual lleva a problemas de organización, constancia en las tareas, resolución de problemas y de atención mantenida en una tarea.&nbsp;</div><div><strong><em>Corteza prefrontal motora</em></strong></div><div>El mal funcionamiento en la <strong>corteza prefrontal motora</strong> y motora complementaria pueden producir la <strong>hiperactividad</strong>. La hiperactividad en los niños es más acusada que en los adultos. Un niño con hiperactividad está en actividad continua (corre de un sitio para otro, se mueve nerviosamente, trepa por cualquier obstáculo, se levanta de su asiento, etc.) y suele tener dificultades para jugar solo. Mientras que en los adultos, la hiperactividad se puede observar como una sensación de inquietud interna y dificultades para permanecer sentado largo rato (leyendo, estudiando, en reuniones, en salas de espera, etc.).&nbsp;</div><div><strong><em>Corteza órbito-frontal</em></strong></div><div>Por último, el mal funcionamiento de la <strong>corteza orbito-frontal</strong> puede estar relacionada con la <strong>impulsividad</strong>. Una persona&nbsp; adulta impulsiva es alguien que habla en exceso, que no respeta el turno de palabra interrumpiendo a los demás y que no tiene paciencia en las esperas. Las cuatro áreas cerebrales mencionadas forman el llamado circuito córtex-estriado-tálamo-córtex.</div><div>&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 19:39:21 UTC</pubDate>
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         <title>Síntomas del TDAH en el adulto</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472432676</link>
         <description><![CDATA[<div><em>Los </em><strong><em>tres síntomas cardinales del TDAH</em></strong><em> –</em><strong><em>inatención, hiperactividad e impulsividad<br></em></strong><em>se complementan con disfunción ejecutiva, mala gestión del tiempo, hiperfocalizacion, procrastinación e inestabilidad emocional.&nbsp;</em></div><div><em>A medida que una persona con TDAH va madurando, se van atenuando la hiperactividad y la impulsividad, mientras que la inatención va ganando importancia. Esto es debido, por una parte, a que la presión social favorece la inhibición de las conductas impulsivas e inapropiadas que produce la hiperactividad; mientras que, por otra parte, las demandas de mantener la atención aumentan con la edad de la persona.&nbsp;</em></div><div><em>Los </em><strong><em>síntomas del TDAH</em></strong><em> deben ser evaluados por un </em><a href="https://www.menteamente.com/psiquiatra-madrid"><em>p</em></a><em>siquiatra para llegar a un diagnóstico correcto.</em></div><div><strong><em>Déficit de atención en el TDAH</em></strong></div><ul><li>Problemas de concentración.&nbsp;</li><li>También es relevante tanto la dificultad en la organización, planificación y finalización de tareas o proyectos, como la dificultad para establecer prioridades.&nbsp;</li><li><strong>pobre gestión del tiempo</strong> y un consiguiente <strong>bajo rendimiento</strong>.</li><li>La <strong>falta de atención</strong> es un síntomas que lleva a la persona a ser poco organizada y poco consistente.</li><li>Cometen frecuentes errores sencillos, pero que pueden ser costosos por las consecuencias personales, laborales o académicas.</li><li>&nbsp;pueden leer mal el enunciado de una pregunta y responder equivocadamente en un examen o pueden equivocarse al rellenar una instancia.&nbsp;</li><li>Suelen perder y no encontrar objetos de valor, como móviles, llaves, gafas de sol.&nbsp;</li><li>Son tan <strong>distraídos</strong> y <strong>olvidadizos</strong> que, con frecuencia, se hacen listas de tareas o son muy rígidos con sus hábitos para no olvidar nada importante.&nbsp;</li><li>M<strong>al manejo del tiempo</strong> es uno de los síntomas del TDAH más invalidantes y con mayor repercusión. no terminan a tiempo, entregan tarde los proyectos o llegan con retraso a las citas.&nbsp;</li></ul><div><strong><em>Hiperactividad en el TDAH</em></strong></div><div>La hiperactividad tan marcada que aparece en la infancia se va desvaneciendo gradualmente conforme el menor va entrando en la adolescencia. Es posiblemente uno de los síntomas que más cambia con la edad. La hiperactividad motora del infante se va transformando poco a poco en una hiperactividad interna, menos llamativa desde el exterior. Son adultos que sienten como una <strong>tensión interna</strong> y una <strong>incapacidad para relajarse</strong>, que solo logran calmar con actividades muy estimulantes. Desde fuera vemos personas <strong>inquietas</strong>, que parecen <strong>no poder relajarse</strong>, que cambian de postura continuamente, que juguetean con cualquier objeto que tengan en sus manos. La hiperactividad en el adulto no es tan llamativa como en los niños con TDAH, que interrumpen y alborotan continuamente. Les cuesta mucho pasar horas sentados, ya sea en una reunión, en una sala de cine o en el salón de casa viendo una película. No suelen tolerar la “tranquilidad” de leer una novela.&nbsp;</div><div><strong><em>Inestabilidad emocional en el TDAH</em></strong></div><div>Las personas con TDAH que son impulsivas y además tienen una baja tolerancia a la frustración tienen mayor propensión a a la irritabilidad, a enfadarse o a perder el control. Estos síntomas favorecen que las relaciones personales sean inestables. Los adultos con TDAH tienen emociones más intensas que las de los demás. Esta intensidad emocional afecta tanto a las emociones negativas como las positivas, por ello experimentan la felicidad y el malestar con más fuerza que el resto de personas. Estos estados emocionales son tan intensos como efímeros, tienen una duración muy breve. En seguida “se les pasa”, pero mientras lo viven “no se lo pueden sacar de la cabeza”. Esta intensidad emocional dificulta que puedan atender al resto de estímulos de su entorno, lo que incrementa más la vivencia de la emoción. Lo explicamos con un ejemplo: una persona que acude con ansiedad a un examen por miedo a suspenderlo a pesar haberlo preparado con muchas horas de estudio. Si esta ansiedad es excesiva, no se va a poder concentrar bien y el resultado va a ser malo, incrementando su ansiedad y confirmando su temor de que no lo iba a hacer bien. La repetición de situaciones como esta puede dar lugar a que las siguientes veces ni siquiera se moleste en estudiar ni en presentarse al examen.</div><div><strong><em>Disfunción ejecutiva en el TDAH</em></strong></div><div>Uno de los síntomas más característicos del TDAH es la&nbsp;</div><div>La función ejecutiva es mucho más compleja de lo que pueda parecer, ya que conlleva el control y coordinación de una serie de capacidades cognitivas superiores. Es necesario dirigir la atención a un estímulo, ser flexible para discriminar un estímulo de otro, planificar y organizar la acción que se va a llevar a cabo, poner en marcha la memoria de trabajo, reflexionar sobre las consecuencias de las decisiones y hacer uso del control inhibitorio. La <strong>memoria de trabajo</strong> nos permite mantener durante un breve tiempo en nuestra conciencia lo que hemos ido pensando y haciendo a la vez que analiza la información que nos va llegando. Por otra parte, el <strong>control inhibitorio</strong> nos permite pensar antes de actuar e inhibir la primera respuesta que aparecería de forma automática y poco consciente, sustituyéndola por otra respuesta más adecuada y más meditada.</div><div>Las personas con disfunción ejecutiva tienen <strong>problemas para organizar y gestionar el tiempo</strong>, tienen poca flexibilidad cognitiva y les cuesta discriminar los estímulos importantes de los que no lo son, tienen problemas para mantener la atención y por tanto se despistan, tienen problemas de regulación emocional y suelen exhibir dificultades en la toma de decisiones. Es muy frecuente que el tiempo se les vaya sin saber en qué.<br>La disfunción ejecutiva puede ser más evidente en las personas adultas con TDAH que en niños y adolescentes. Esto es debido a que a los adultos se les exige un mayor autocontrol, una conducta responsable, que sea capaz de organizarse solo sin ayudas y que sea capaz de poner en práctica habilidades sociales en sus relaciones. Sin embargo, se presupone que los niños aún tienen tiempo para aprender todo esto y pueden ser ayudados desde fuera.&nbsp;</div><div><br></div><div><strong><em>Hiperfocalización en el TDAH</em></strong></div><div>La hiperfocalización es la capacidad que tienen algunas personas de mantener la atención de forma sostenida en una actividad concreta que le motive mucho. Suele ocurrir con algunos retos que puedan considerar atractivos o novedosos y normalmente en su área de mayor conocimiento, habitualmente en el trabajo. Estos retos les provocan una gratificación intensa e inmediata, lo que ayuda a mantener la atención. Llegan a ser muy perfeccionistas y detallistas con estas tareas. Su velocidad de lectura en textos técnicos puede acelerarse, así como su comprensión del contenido. Generalmente, estos textos son breves pero complicados. Si están muy interesados y van viendo como su conocimiento o resultados progresan, pueden dedicar muchas horas a estas actividades, llegando a perder el sentido del tiempo. Se trata de un síntoma que puede tener un aspecto positivo porque la creatividad y rendimiento mejoran en estos estados.<br><strong><em>Procrastinación en el TDAH</em></strong></div><div>La procrastinación es un síntoma recurrente en las personas con TDAH, especialmente en tareas tediosas o rutinarias como las tareas domésticas o las burocráticas. Suelen dejar las tareas para otro momento aunque sean obligaciones, ya sea porque la encuentran tediosa, carente de gratificación o muy complicada. Es posible que la empiecen pero no la terminen. Suelen apurar los plazos en exceso y presentar en el último minuto los proyectos o presentar el último día la declaración de la renta. Les cuesta mucho ser puntuales, esperar colas en los supermercados o en salas de espera. Dejar las cosas para el último momento implica haber hecho una mala gestión del tiempo y, probablemente, sentirse estresados de tener que hacer las cosas a contrarreloj. Curiosamente, las personas con TDAH sienten que hacen mejor las cosas cuando se ven perseguidas por el poco tiempo que queda para terminarlas, por lo que demoran voluntariamente la acción para concentrarse mejor en la tarea y optimizar el resultado.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 20:23:50 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Diagnóstico del TDAH</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472450181</link>
         <description><![CDATA[<div><em>El </em><strong><em>diagnóstico del TDAH</em></strong><em> es clínico, ya sea en la infancia, en la adolescencia o en la edad adulta. Con esto queremos decir que no hay ninguna prueba más que la entrevista médico-paciente que pueda hacer o confirmar el diagnóstico. Por tanto, no disponemos de pruebas genéticas, de imagen ni analíticas que nos confirmen el diagnóstico. El conocimiento y la experiencia clínica del profesional es la mejor herramienta diagnóstica. Aunque, bien es cierto que nos vamos a poder valer de unas pruebas complementarias muy interesantes, como son la valoración neuropsicológica y las escalas de evaluación.<br></em>El TDAH es un trastorno que en la mayoría de los casos <strong>evoluciona a lo largo de la vida</strong> y es crónico. Para que nos hagamos una idea, más de la mitad de los casos de TDAH en la infancia-adolescencia seguirán manifestándose en la edad adulta. Sin embargo, la mayoría de los adultos con TDAH están sin diagnosticar y sin recibir un tratamiento adecuado. Muchos de ellos es incluso posible que estén recibiendo tratamiento para otro trastorno distinto que no sea eficaz en el TDAH y que incluso afecte negativamente a la concentración.<br>En los casos en los que existe un componente de hiperactividad, la primera vez que los padres pueden observar una actividad motora excesiva es durante la primera infancia. Antes de los cuatro años es muy complicado diferenciar los síntomas de la normalidad por la inmadurez del infante. En la escuela de primaria es donde se puede observar una falta de atención en clase y un rendimiento menor. A lo largo de la adolescencia, los síntomas de hiperactividad se van templando y en la edad adulta son difícilmente perceptibles. Sin embargo, persisten los problemas derivados de la inquietud, la falta de atención, la mala planificación y la impulsividad.</div><div>¿Cómo se diagnostica el TDAH en un adulto?</div><div>Muchas personas <strong>con TDAH no están diagnosticadas</strong> porque no se han considerado nunca enfermas. Casi desde la infancia han sido conscientes de sus dificultades, pero han creído que forman parte de su forma de ser. Con el tiempo se han ido habituando y han sido capaz de desarrollar estrategias más o menos adaptativas. Precisamente cuando estas estrategias dejan de funcionarles (porque la exigencia aumenta, por ejemplo al empezar un nuevo trabajo) o cuando las estrategias no son adaptativas (como beber alcohol para calmar los nervios), vienen a la consulta del especialista en salud mental. Por lo tanto, no es infrecuente que las personas con TDAH vengan al psiquiatra por síntomas de ansiedad, bajo ánimo, obsesiones o consumo de alcohol en lugar de por inatención, hiperactividad o impulsividad. En estos casos hay que hacer una evaluación diagnóstica completa y elaborar una estrategia de tratamiento que incluya no solo el abordaje del TDAH, sino también de los síntomas comórbidos por los que consultaba el paciente.</div><div>Test TDAH del adulto</div><div>Ante una sospecha de TDAH, en primer lugar, se debe acudir a un especialista en salud mental, preferiblemente un <a href="https://www.menteamente.com/psiquiatra-madrid">psiquiatra</a>, aunque un <a href="https://www.menteamente.com/psicologo-madrid">psicólogo clínico</a> también puede hacer el diagnóstico. El psiquiatra realizará una <strong>entrevista clínica</strong> en la que evaluará la presencia de los principales síntomas del TDAH, así como su gravedad y su repercusión. Se descartarán o se evaluará la presencia de otros trastornos mentales o trastornos por consumo de sustancias que puedan presentar solapamiento de síntomas. Ante la duda, se pueden utilizar instrumentos de evaluación, que son herramientas de cribado (no confirman el diagnóstico, pero ayudan a orientarlo), como la ASRS v1.1 (<strong>escala de autoevaluación del TDAH para adultos</strong>). Desaconsejamos utilizar herramientas online como <strong>test para TDAH del adulto</strong> que el paciente mismo rellena, no son fiables y pueden dar lugar a mucha confusión.</div><div>Para poder <strong>realizar el diagnóstico de TDAH</strong>, necesitamos demostrar que los <a href="https://www.menteamente.com/sintomas-del-tdah">síntomas cardinales del TDAH</a> (inatención, impulsividad e hiperactividad) estuvieron presentes en la infancia. Para ello, tenemos que preguntar al paciente por esos síntomas y, si es posible, entrevistar también a sus padres. Para tal fin, existe una escala autoaplicada, que se puede rellenar tanto por el paciente como por sus padres, que evalúa retrospectivamente la posibilidad de haber padecido TDAH en la infancia. Esta escala de evaluación se denomina WURS (acrónimo de Escala de evaluación de Wender Utah).<br>Otro factor importante que hay que valorar es la presencia de <strong>familiares ya diagnosticados de TDAH</strong>. En muchos casos, aunque los familiares no están diagnosticados formalmente, sí se reconoce en ellos los síntomas que han ido saliendo a lo largo de la entrevista o te pueden decir “el niño es tan nervioso como su padre”.</div><div>En definitiva, la valoración de los pacientes con sospecha de TDAH debe realizarla un profesional cualificado. Consideramos que los psiquiatras y los psicólogos clínicos son los profesionales más adecuados. Especialmente si consideramos que en nuestro país hay muchas personas con TDAH sin diagnosticar.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 20:38:44 UTC</pubDate>
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         <title>Diagnóstico del TDAH</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472453515</link>
         <description><![CDATA[<div><em>El </em><strong><em>diagnóstico del TDAH</em></strong><em> es clínico, ya sea en la infancia, en la adolescencia o en la edad adulta. El conocimiento y la experiencia clínica del profesional es la mejor herramienta diagnóstica. Aunque, bien es cierto que nos vamos a poder valer de unas pruebas complementarias muy interesantes, como son la valoración neuropsicológica y las escalas de evaluación</em><br>Los síntomas principales del TDAH son: la falta de atención, la hiperactividad, la impulsividad, la inestabilidad emocional y la dificultad para organizarse. Si nos fijamos estos síntomas también pueden ser variantes de la normalidad. Todos conocemos personas despistadas, impulsivas, inquietas, emocionales y que se organizan mal. Pero, no debemos fijarnos en un síntoma de forma aislada, sino que debemos considerar todos los síntomas en conjunto y, sobre todo, ver qué repercusión producen estos síntomas en el sujeto. Solo podemos diagnosticar un TDAH cuando existen pruebas claras de que los síntomas interfieren negativamente en el funcionamiento académico, laboral o social.<br>El TDAH es un trastorno que en la mayoría de los casos <strong>evoluciona a lo largo de la vida</strong> y es crónico. Para que nos hagamos una idea, más de la mitad de los casos de TDAH en la infancia, adolescencia seguirán manifestándose en la edad adulta. Sin embargo, la mayoría de los adultos con TDAH están sin diagnosticar y sin recibir un tratamiento adecuado.&nbsp;<br>En los casos en los que existe un componente de hiperactividad, la primera vez que los padres pueden observar una actividad motora excesiva es durante la primera infancia. Antes de los cuatro años es muy complicado diferenciar los síntomas de la normalidad por la inmadurez del infante. En la escuela de primaria es donde se puede observar una falta de atención en clase y un rendimiento menor. A lo largo de la adolescencia, los síntomas de hiperactividad se van templando y en la edad adulta son difícilmente perceptibles. Sin embargo, persisten los problemas derivados de la inquietud, la falta de atención, la mala planificación y la impulsividad.</div><div><strong><em>¿Cómo se diagnostica el TDAH en un adulto?</em></strong></div><div>Muchas personas <strong>con TDAH no están diagnosticadas</strong> porque no se han considerado nunca enfermas. Casi desde la infancia han sido conscientes de sus dificultades, pero han creído que forman parte de su forma de ser. Con el tiempo se han ido habituando y han sido capaz de desarrollar estrategias más o menos adaptativas. Precisamente cuando estas estrategias dejan de funcionarles (porque la exigencia aumenta, por ejemplo al empezar un nuevo trabajo) o cuando las estrategias no son adaptativas (como beber alcohol para calmar los nervios), vienen a la consulta del especialista en salud mental.&nbsp; En estos casos hay que hacer una evaluación diagnóstica completa y elaborar una estrategia de tratamiento que incluya no solo el abordaje del TDAH, sino también de los síntomas comórbidos por los que consultaba el paciente.</div><div><strong><em>Test TDAH del adulto</em></strong></div><div>Ante una sospecha de TDAH, en primer lugar, se debe acudir a un especialista en salud mental, preferiblemente un psiquiatra, aunque un psicólogo clínico también puede hacer el diagnóstico. El psiquiatra realizará una <strong>entrevista clínica</strong> en la que evaluará la presencia de los principales síntomas del TDAH, así como su gravedad y su repercusión. Se descartarán o se evaluará la presencia de otros trastornos mentales o trastornos por consumo de sustancias que puedan presentar solapamiento de síntomas.</div><div>Aunque la queja más frecuente de los pacientes que acuden a consulta con una <strong>sospecha de TDAH</strong> sea el bajo rendimiento académico o laboral, debemos preguntar por otras cuestiones.</div><div>Otro factor importante que hay que valorar es la presencia de <strong>familiares ya diagnosticados de TDAH</strong>. En muchos casos, aunque los familiares no están diagnosticados formalmente, sí se reconoce en ellos los síntomas que han ido saliendo a lo largo de la entrevista o te pueden decir “el niño es tan nervioso como su padre”.</div><div><strong><em>Evaluación neuropsicológica en el diagnóstico del TDAH</em></strong></div><div>Realizar una e<em>valuación neuropsicológica</em> es prioritaria -aunque no imprescindible para conocer el estado cognitivo de la persona, así como sus rasgos de personalidad que podrían estar influyendo en la expresión de los síntomas. Esta información va a ser de suma utilidad para poder planificar el tratamiento del paciente con unos objetivos terapéuticos concretos y personalizados. En concreto, las <strong>alteraciones neuropsicólogicas del TDAH</strong> que se mantienen en la edad adulta son: alteración de la función ejecutiva, alteración de la memoria de trabajo, alteración de la atención, alteración de la inhibición conductual e impulsividad, alteración de la memoria y alteración de la fluidez verbal.&nbsp;</div><div>La <strong>evaluación neuropsicológica en el TDAH</strong> consiste en la realización de unos <strong>tests</strong> validados y reconocidos internacionalmente que evalúan las capacidades de atención, concentración, memoria de trabajo, inteligencia y función ejecutiva. Los resultados obtenidos en cada prueba se pueden comparar con la media de la población ajustado a la edad.&nbsp;</div><div>La utilidad del <strong>estudio neuropsicológico en el TDAH</strong> puede:</div><ul><li>conocer el estado cognitivo y las comorbilidades, por ejemplo, evaluando los rasgos de personalidad o la inteligencia</li><li>apoya el diagnóstico de TDAH</li><li>planificar el tratamiento individualizado</li><li>aportar recomendaciones específicas</li><li>comprobar la respuesta a la medicación: comparando los resultados con y sin medicación</li></ul><div><strong><em>TDAH y otros trastornos mentales</em></strong><br>Se estima que entre un 60 y un 80 % de los <strong>adultos diagnosticados de TDAH va a presentar otro trastorno mental</strong>. Llamamos comorbilidad a la presencia de dos o más enfermedades en una misma persona. Las comorbilidades más frecuentes en los adultos con TDAH son: ansiedad, depresión, trastorno bipolar, trastorno de personalidad y consumo de alcohol o de otras drogas. <br><strong><em>TDAH y ansiedad</em></strong></div><div>El trastorno comórbido más frecuentemente asociado al TDAH es la ansiedad, hasta la mitad de los adultos y el 25 % de los niños con TDAH sufren ansiedad. Esto supone un <strong>riesgo 3,7 veces mayor</strong> de sufrir ansiedad que la población general. El tipo de ansiedad más frecuente es el Trastorno de ansiedad generalizada (TAG), aunque en este orden, fobia social, crisis de panico y agorafobia, son también muy frecuentes. La presencia de ansiedad puede encubrir el diagnóstico de TDAH y retrasar el inicio de un tratamiento adecuado para el TDAH.<br><strong><em>TDAH y Depresión</em></strong></div><div>El <strong>32 % de los adultos con TDAH</strong> terminan sufriendo depresión mayor en algún momento. Lo cual supone un incremento de riesgo de 2,7 veces más que la población general. El riesgo de suicidio es mayor que en la depresión sin TDAH.<br><strong><em>TDAH y Trastorno bipolar</em></strong></div><div>Hasta el <strong>20 % de las personas con TDAH</strong> pueden sufrir también un trastorno bipolar. En este caso, el riesgo se incrementa muchísimo: 7,4 veces más riesgo frente a la población general. Además, cuando concurren ambos, el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de sustancia es muy elevado, y aparece en casi el 70 % de las personas.<br><strong><em>TDAH y Trastornos de personalidad</em></strong></div><div>Entre el 10 y el 20 % de las personas con TDAH desarrollan un Trastorno de personalidad. Existe un solapamiento de síntomas entre ambas patologías: problemas en las relaciones interpersonales, inestabilidad emocional, impulsividad, consumo de sustancias, etc.<br><strong><em>TDAH y Trastornos de la conducta alimentaria</em></strong></div><div>El TDAH está relacionada con dos trastornos de la conducta alimentaria como son la <strong>Bulimia nerviosa</strong> y el <strong>Trastorno por atracón</strong>, así como con la <strong>obesidad</strong>. Sin embargo, no se ha visto relación entre la Anorexia nerviosa y el TDAH.<br><strong><em>TDAH y Trastorno por uso de sustancias</em></strong></div><div>En los adultos el <strong>riesgo de consumir nicotina o alcohol se multiplica casi por 2</strong>; mientras que, el riesgo de consumir sustancias ilegales se multiplica por 5. En los adolescentes, el riesgo es incluso mayor. La sustancia más consumida es el <strong>cannabis</strong>. En general, las personas con TDAH y consumo de sustancias son más proclives al policonsumo, a iniciarse más jóvenes en el consumo, a tener mayor gravedad y peor evolución de ambos trastornos.</div><div>Hasta uno de cada cuatro adolescentes que consume sustancias ilegales puede tener un TDAH.<br><strong><em>TDAH y Trastornos del control de los impulsos</em></strong></div><div>El TDAH está especialmente ligado al <strong>Juego patológico</strong> o <strong>Ludopatía</strong>. El TDAH infantil se ha considerado un factor de riesgo para el desarrollo posterior de una Ludopatía<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 20:42:11 UTC</pubDate>
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         <title>Tratamiento del TDAH</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472461861</link>
         <description><![CDATA[<div>En el <strong>tratamiento del TDAH</strong> existe un consenso bastante generalizado de que la medicación logra los mejores resultados frente a cualquier otra intervención. No obstante, se recomienda en la mayoría de los casos, sino en todos, que se acompañe de un abordaje psicoterapéutico y psicoeducativo. La psicoeducación se encargar de explicar al paciente en qué consiste el TDAH, cuáles son los síntomas principales, qué dificultades puede conllevar, etc. Mientras que la psicoterapia ayuda al paciente estrategias para afrontar sus síntomas, mejorar su autoconcepto y autoestima, evitar la procrastinación de tareas y mejorar la planificación, entre otros.<br>Por la propia naturaleza del TDAH en la que la persona tiende a los despistes y a tener <strong>dificultades en el compromiso</strong>, el tratamiento puede ser un reto. Va a ser habitual tener que insistir en el cumplimiento de la medicación, para no olvidar tomas. Por este motivo, entre otros, se recomienda emplear medicamentos de una única administración diaria, habitualmente por la mañana. Con frecuencia se recurre a alarmas o a aplicaciones del móvil que recuerdan la toma de la medicación. Igual de complicada puede ser la adherencia a las citas, ya que el paciente va a tender a olvidarlas o posponerlas en el último minuto cuando la recuerda o a llegar tarde por no haber calculado bien el tiempo. Esta realidad ya de entrada exige que se trabaje sobre la organización del tiempo y las tareas.<br><strong><em>Cómo se trata el TDAH</em></strong></div><div>Todo tratamiento debe sustentarse en una minuciosa exploración diagnóstica. De nada sirve un buen tratamiento si el diagnóstico no ha sido certero. En este caso, no es solo importante hacer un correcto diagnóstico del TDAH, sino que también es clave diagnosticar otros trastornos mentales que pudieran coexistir con el TDAH. <br>El <strong>tratamiento del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad</strong> tiene tres pilares básicos: la psicoeducación, la <strong>medicación para el TDAH</strong> y la psicoterapia. De los tres, posiblemente la medicación tenga una posición preferencial, aunque debe ir acompañada de medidas psicoeducativas y psicosociales (tratamiento psicológico y apoyos académicos). Las zonas más afectadas del cerebro en el TDAH son las regiones frontales del cerebro (sobre todo, la corteza prefrontal) y algunas regiones subcorticales (caudado, hipotálamo y amígadala). En todas estas regiones predominan las catecolaminas <strong>noradrenalina</strong> y <strong>dopamina</strong>.<br><strong><em>Medicación para el TDAH</em></strong></div><div>El <strong>tratamiento más eficaz para el TDAH</strong> es el farmacológico. Hasta dos de cada tres pacientes con TDAH pueden beneficiarse de un tratamiento farmacológico. Al contrario de lo que la gente pueda creer u opinar, los tratamientos farmacológicos para el TDAH no solo son muy eficaces, sino que también son muy seguros.&nbsp;</div><div>Existen dos grupos de <strong>medicamentos para el TDAH</strong>: los estimulantes y los no estimulantes. Ambos grupos de medicamentos son adecuados y su elección va a depender de la edad del paciente, si predominan los síntomas de inatención o de hiperactividad, la respuesta previa a otros medicamentos, la presencia o no de otras enfermedades, las interacciones con otros fármacos y la elección personal del paciente.<br><strong><em>Consideraciones respecto al tratamiento farmacológico del TDAH</em></strong></div><div>Hay muchos estudios, profesionales y pacientes en todo el mundo que avalan la seguridad y eficacia del <strong>tratamiento farmacológico para el TDAH</strong>, así como la buena respuesta a otras intervenciones no farmacológicas. A pesar de ello, sigue habiendo opiniones de todo tipo y el TDAH ha sido, por un lado, una enfermedad cuestionado y, por otro, su tratamiento ha sido muy cuestionado.&nbsp;</div><ul><li>Metilfenidato (Concerta®, Rubifen®, Medikinet®, Equasym®)</li><li>Lisdexanfetamina (Elvanse®)</li><li>Atomoxetina (Strattera®)</li><li>Guanfacina (Intuniv®)</li><li>Bupropion (Elontril®)</li><li>Modafinilo (Modiodal®)</li></ul><div><strong><em>Terapia para el TDAH<br></em></strong>A pesar de que el tratamiento de elección sea la medicación, esta no va a poder cubrir todo el espectro de síntomas y problemas asociados al TDAH. En todo paciente con TDAH, adulto o niño, es recomendable combinar la medicación con un <strong>tratamiento psicológico o psicosocial para el TDAH</strong>. A esta recomendación se suma que aproximadamente una de cada tres personas que reciben medicación para el TDAH continúan teniendo dificultades en el funcionamiento cotidiano. Este último grupo de personas se pueden beneficiar, aún más, de este abordaje psicológico.<br> Conocer el estado cognitivo del paciente y su perfil de personalidad nos va a permitir perfilar mejor los objetivos del tratamiento. También nos va a mostrar cuáles pueden ser sus fortalezas y sus debilidades, para así adecuar las expectativas a sus capacidades y preferencias personales. <br><strong><em>Psicoeducación para el TDAH</em></strong></div><div>El primer paso en toda enfermedad es el de saber qué te está pasando. Poner nombre a la enfermedad, saber que no eres el único que está pasando por esto, enumerar todos los síntomas y aprender a identificarlos, puedo ayudarte a comprenderte mejor a ti mismo y a tu propia biografía. En el TDAH, este paso es fundamental porque las personas comprenden que no son vagas, sino que les cuesta mucho concentrarse, atender y organizarse. Esto es lo que conocemos como <strong>psicoeducación del Trastorno por déficit de atención e hiperactividad</strong>. En este paso, el terapeuta explica al paciente en qué consiste su trastorno, cuáles son los síntomas principales y le explica qué síntomas asociados puede tener de otros trastornos (como depresión o ansiedad) y cómo ha llegado hasta ellos. <br><strong><em>Psicoterapia para el TDAH</em></strong></div><div>Como todo tratamiento psicoterapéutico, en hacer una evaluación de los rasgos de personalidad del paciente, así como de sus fortalezas y debilidades, para poder estructurar los objetivos de la psicoterapia. Habitualmente, la medicación suele ayudar mucho en este proceso psicoterapéutico porque al mejorar los síntomas nucleares (inatención, hiperactividad, impulsividad y disfunción ejecutiva), el paciente va rendir mejor durante las sesiones de psicoterapia.</div><div>Son muchas las áreas en las que se puede trabajar a nivel psicoterapéutico con un paciente con TDAH, a continuación vamos a enumerar las que consideramos más importantes que se pueden trabajar:</div><ul><li>la regulación emocional y la inteligencia emocional.</li><li>reeducar la tendencia a la procrastinación.</li><li>estrategias para conseguir y mantener el orden: clasificar, tirar cosas acumuladas, tener un sitio para cada cosa</li><li>aprender a valorar la recompensa diferida que ofrecen las rutinas y no relacionarlas con emociones negativas displacenteras.</li><li>la organización y planificación del tiempo; para evitar llegar tarde, calcular mal el tiempo o perder el tiempo.</li><li>aprender a mirar el reloj y tener conciencia de la hora que es y el tiempo que ha llevado realizar una determinada tarea (temporizar las tareas).</li><li>evitar distracciones y aprender a reconocer cuando se está distraído.</li><li>planificar tareas académico-laborales y domésticas, pero también lúdicas, de cuidado personal y de descanso. Estas planificaciones han de ser realistas y flexibles.</li><li>aprender la diferencia entre lo importante y prioritario. Lo prioritario puede no ser lo más importante, pero si tener un plazo para ejecutarse, por ejemplo, asistir a una reunión o preparar un examen. Puede haber otras cosas más importantes, pero que se puedan aplazar.</li><li>evitar dejar las cosas importantes para el último día. Aprender a ques e puede rendir bien sin trabajar bajo presión.</li><li>Evitar comprometerse con demasiadas cosas y aprender a decir NO.</li></ul><div><strong><em>Tratamiento psicosocial del TDAH</em></strong></div><div>En algunos casos, va a ser preciso buscar ayudas sociales para poder contar con oportunidades similares a las del resto de la población. En este sentido, es frecuente que a los alumnos universitarios con TDA les faciliten un tiempo adicional en los exámenes, para lo cual es necesario acreditar la enfermedad con un informe médico. En adultos, otra ayuda puede consistir en solicitar un reconocimiento de <strong>discapacidad</strong> para poder acceder a un <strong>empleo protegido</strong>. Esta última situación suele darse en aquellos casos más graves y con otras comorbilidades que empeoran el rendimiento laboral.</div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 20:49:24 UTC</pubDate>
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         <title>Pronóstico y consecuencias del TDAH</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472463587</link>
         <description><![CDATA[<div><em>Muchos niños y adolescentes </em><strong><em>diagnosticados de TDAH pueden tener un buen pronóstico</em></strong><em> si reciben tratamiento de forma temprana y antes de que aparezcan las </em><strong><em>consecuencias derivadas del TDAH</em></strong><em>.&nbsp;</em></div><div><em>Los </em><strong><em>principales problemas asociados al TDAH</em></strong><em> se reflejan en: la relación con los compañeros, baja autoestima, alteraciones de conducta, consumo de sustancias, marginalidad o fracaso escolar. Esto implica que el diagnóstico precoz es fundamental para que la evolución sea favorable y el pronóstico sea bueno.&nbsp;</em></div><div><strong><em>Evolución del TDAH en la edad adulta</em></strong></div><div>El TDAH se inicia en la infancia, continúa en la adolescencia y, en más de la mitad de los casos, persiste en la edad adulta. Tan solo un <strong>10-20 % de los casos de TDAH no tratados evolucionan favorablemente</strong> en la edad adulta.&nbsp;</div><div>Lo habitual es que los tres sintomas cardinales de TADH (falta de atención, hiperactividad e impulsividad) persistan, aunque con variaciones en su manifestación. Habitualmente, con el paso del tiempo la falta de atención va predominando sobre los otros dos. Esto es debido a dos cuestiones:&nbsp;</div><ul><li>con la edad las demandas atencionales aumentan y la inatención se hace más relevante.</li><li>la hiperactividad y la impulsividad se atenúan.&nbsp;</li></ul><div>Aunque algunos síntomas mejoren con el tiempo, es importante en muchos casos continuar con el tratamiento al llegar a la edad adulta. A pesar de ello, es muy habitual que los adolescentes abandonen el tratamiento, incluso alentados por sus familiares y médicos de familia.&nbsp;</div><div>El paso a la edad adulta puede producir tres situaciones:</div><div>1. Que mejoren los síntomas y desaparezcan</div><div>2. Que persistan síntomas de forma intensa</div><div>3. Que queden <strong>síntomas residuales</strong>, como falta de control de impulsos, problemas de concentración o un pobre funcionamiento social</div><div>En los dos primeros supuestos, queda claro que hay que hacer. Si remiten los síntomas, seguramente no sea necesario el tratamiento; mientras que, si persisten intensos síntomas, sí será necesario continuar con el tratamiento. La situación más compleja es el tercer supuesto: cuando persisten síntomas residuales. Los síntomas residuales pueden ser muy engañosos, ya que pueden aparentar ser inofensivos, pero secundariamente generar problemas.&nbsp; Hay que tener en cuenta que el beneficio del tratamiento no solo es la mejora de los tres síntomas principales (inatención, hiperactividad e impulsividad), sino que también ayuda con la regulación emocional, la ansiedad, la autoestima y disminuye el riesgo de consumir drogas.</div><div>La <strong>evolución del TDAH</strong> en los casos diagnosticados y tratados puede ser buena en el sentido de controlar los síntomas y de lograr una aceptable adaptación al entorno. los síntomas de hiperactividad e impulsividad se suelen atenuar con el paso del tiempo y la madurez del individuo. Sin embargo, la falta de atención suele persistir y provocar dificultades de adaptación crecientes a medida que el ambiente va siendo más exigente.</div><div><strong><em>Factores de buen pronóstico del TDAH</em></strong></div><div>Los factores de buen <strong>pronóstico del TDAH</strong> son:&nbsp;</div><ul><li>diagnosticar el problema lo antes posible.</li><li>iniciar el tratamiento en el momento del diagnóstico.</li><li>mantener el tratamiento todo el tiempo necesario consensuado con el <a href="https://www.menteamente.com/psiquiatra-madrid">psiquiatra</a>.</li><li>elevada inteligencia y escasa afectación cognitiva, evaluados por un <a href="https://www.menteamente.com/neuropsicologo-madrid">neuropsicólogo</a>.</li><li>gozar de buenas relaciones personales, tanto relaciones familiares como amistades y pareja.</li><li>haberse criado en un ambiente familiar bien estructurado con unos padres con unas competencias parentales desarrolladas.</li><li>involucrarse en la práctica de algún deporte.</li></ul><div><strong><em>Factores de mal pronóstico del TDAH</em></strong></div><div>Por el contrario, son factores de <strong>mal pronóstico de TDAH</strong>:&nbsp;</div><ul><li>cuando los síntomas principales de falta de atención e hiperactividad son muy intensos.</li><li>el diagnóstico en la infancia de un <strong>trastorno del espectro autista</strong> o un bajo cociente intelectual.</li><li>el desarrollo infantil en un bajo nivel socioeconómico. Esto se debe a un menor acceso a ayudas (profesores de refuerzo, <a href="https://www.menteamente.com/psicologo-madrid">psicólogo</a>, coste de la medicación) y puede conocer ambientes marginales.</li><li>la aparición de <strong>trastornos del comportamiento</strong> o de conductas antisociales.</li><li>el consumo de alcohol u otras drogas, que va muy ligado al punto anterior.</li><li>el insomio.</li><li>la inestabilidad emocional con frecuentes episodios de frustración y dificultades para la regulación emocional.</li><li>una mayor afectación de la función ejecutiva, es decir de la organización y planificación del tiempo y las tareas.</li></ul><div><strong><em>Complicaciones del TDAH</em></strong></div><div>El TDAH está relacionado con <strong>fracaso académico</strong> de forma independiente a la inteligencia del paciente.&nbsp;</div><div>En cuanto al mundo <strong>laboral</strong>, las personas con TDAH tienen más riesgo de <strong>despido</strong>. Lo cual se relaciona con más cambios de puesto de trabajo y una mayor tasa de desempleo. Esto se debe a las posibles alteraciones de conducta, el bajo rendimiento, los posibles conflictos con los compañeros y superiores, los errores por despistes, la mala concentración y en general por una peor adaptación.<br>Las personas con TDAH tienen más riesgo de sufrir <strong>accidentes</strong> e, incluso, de sufrir muerte prematura como veremos a continuación. Los accidentes pueden ser domésticos o laborales por despistes, pero también de tráfico por exceso de velocidad, conducción temeraria o por la influencia de estupefacientes.</div><div>Los <strong>delitos</strong> cometidos no son solo al volante, también tienen más riesgo de verse inmersos en otro tipo de conductas delictivas que conllevan arrestos y penas de cárcel. Los antecedentes penales son mucho más frecuentes en personas con antecedentes de alteración de conducta, consumo de sustancias y rasgos antisociales de personalidad.</div><div>El TDAH también repercute en la <strong>vida íntima</strong> de la persona, haciendo que las primeras relaciones sexuales sean más precoces, que el número de parejas sexuales a lo largo de la vida sea mayor que la media, que tenga prácticas sexuales de riesgo y que no utilice ni preservativo ni anticonceptivos. Las consecuencias de estas conductas son: mayor riesgo de embarazo no deseado, mayor riesgo de contagiarse de una enfermedad de transmisión sexual (virus del SIDA y hepatitis, entre otros) y mayor riesgo de divorcio.&nbsp;</div><div>&nbsp;TDAH y estudios académicos</div><div>El <strong>rendimiento académico</strong> suele ser el principal motivo de consulta de los padres que traen a sus hijos a las consultas para valorar un posible TDAH. Aunque es cierto que los resultados académicos no es lo más importante en la vida de un niño o adolescente. Es cierto que en algunos casos puede ser el comienzo de una cascada de fracasos y problemas. Para diagnosticar un TDAH no solo hay que fijarse en las notas. Sin embargo, si el niño empieza a suspender y repite curso, va a suponer un importante cambio en su vida: es posible que su autoestima se resienta, puede sufrir burlas de sus amigos, va a cambiar de compañeros y sus familiares van a estar disgustados con él. Si llegara a repetir más de un curso, se va a encontrar con que sus compañeros de clase son más jóvenes y le va a costar más relacionarse con ellos. La falta de relaciones lleva al aislamiento o a buscar amigos fuera del colegio (lo que puede terminar siendo lo que comúnmente llamamos “<strong>malas compañías</strong>”). Los niños con TDAH sufren el triple de <strong>expulsiones </strong>y tienen más riesgo de verse inmiscuidos en conductas delictivas.</div><div>No se puede descartar TDAH en una persona solo por haber completado sus estudios universitarios, especialmente en personas muy inteligentes que hayan podido compensar las consecuencias de la falta de atención con una elevada inteligencia.</div><div><strong><em>TDAH y muerte prematura</em></strong></div><div>Se puede pensar que los trastornos mentales producen un enorme sufrimiento emocional, pero que al no tener una manifestación física no afectan a la salud orgánica y por tanto no aumentan el riesgo de muerte. Esto sabemos que no es cierto en enfermedades como la Esquizofrenia o el Trastorno bipolar, en donde la esperanza de vida está reducida por el incremento de las enfermedades cardiovasculares. En otras enfermedades, como la Depresion mayor , la falta de autocuidados puede conllevar un aumento del riesgo de enfermar.&nbsp;</div><div>Una persona con un <strong>TDAH que no ha sido tratado</strong>, va a ser una persona con una calidad de vida inferior a la esperada para sus capacidades y situación socioeconómica. Va a vivir una vida con problemas a nivel académico, laboral, familiar, social y económico. A nivel de salud, es posible que desarrolle obesidad, que tenga dificultades para regular sus emociones, que desarrolle depresión o ansiedad y que sufra algún tipo de accidente que pueda poner en peligro su vida. Su impulsividad y posible temeridad, puede llevarle al consumo de sustancias ilegales o a tener problemas con la ley. </div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 20:51:00 UTC</pubDate>
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         <title>Trastorno del Espectro Autista (TEA) y sindrome de Asperger</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472464187</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 20:51:40 UTC</pubDate>
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         <title>Qué es el trastorno espectro autista?</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472573665</link>
         <description><![CDATA[<div>Los trastornos del espectro autista (TEA) son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro. Algunas personas con TEA tienen una diferencia conocida, como una afección genética. Todavía no se conocen otras causas. Los científicos creen que los TEA tienen múltiples causas que, al actuar juntas, cambian las maneras más comunes en las que las personas se desarrollan. Todavía tenemos mucho que aprender sobre estas causas y cómo estas afectan a las personas con TEA.<br><br></div><div>Puede que las personas con TEA se comporten, comuniquen, interactúen y aprendan de maneras que son distintas a las de la mayoría de las personas. Muchas veces no hay nada en su apariencia que las distinga de las demás. Las capacidades de las personas con TEA pueden variar de manera significativa. Por ejemplo, algunas personas con TEA podrían tener destrezas de conversación avanzadas, mientras que otras podrían no expresarse verbalmente. Algunas personas con TEA necesitan mucha ayuda en su vida diaria; otras pueden trabajar y vivir con poca ayuda o nada de ayuda.<br><br></div><div>Los TEA aparecen antes de los tres años de edad y pueden durar toda la vida, aunque los síntomas podrían mejorar con el tiempo. Algunos niños muestran síntomas de TEA en los primeros 12 meses de vida. En otros, puede que los síntomas no aparezcan hasta los 24 meses o después. Algunos niños con TEA adquieren nuevas destrezas y alcanzan indicadores del desarrollo hasta alrededor de los 18 a 24 meses de edad, y después dejan de adquirir nuevas destrezas o pierden las que ya tenían.<br><br></div><div>A medida que los niños con TEA se convierten en adolescentes y adultos jóvenes, podrían tener dificultades para formar y mantener amistades, para comunicarse con personas de la misma edad y adultos, o para entender qué conductas se esperan de ellos en la escuela o el trabajo. Puede que lleguen a proveedores de atención médica porque también tienen afecciones, como ansiedad, depresión o trastorno por déficit de atención e hiperactividad, que se presentan con más frecuencia en personas con TEA que en personas sin TEA.<br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 23:10:44 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Antecedentes</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472576359</link>
         <description><![CDATA[<div>El término autismo proviene, etimológicamente, de la palabra griega autos que significa “sí mismo”, y que hace referencia a la expresión de ausentismo que presenta este padecimiento . Fue utilizado por primera vez en el año 1911 por el psiquiatra suizo Eugene Bleuler para referirse a un trastorno del pensamiento. Pero no fue sino hasta 1943, gracias a la investigación y descripción del término hecha por el psiquiatra austriaco Leo Kanner, que el síndrome adquiere la categoría de diagnostico médico<br><strong><em>CARACTERÍSTICAS</em></strong><br>Las características de los síntomas se agrupan en tres categorías:&nbsp;<br>1) Alteraciones en la interacción social: generalmente tienden a aislarse y no responder a estímulos específicos, no muestran disposición a la interacción con otras personas y no prestan atención a lo que sucede a su alrededor.&nbsp;<br>2) Alteraciones en el lenguaje y la comunicación verbal y no verbal: el niño autista es incapaz de utilizar el lenguaje con sentido, o de procesar la información que recibe del medio, presenta una ausencia del habla parcial o total, y en aquellos que hablan solo se presenta la ecolalia.&nbsp;<br>3) Patrones de comportamiento, intereses o actividades: muestran una conducta o movimientos repetitivos o rituales específicos antes o durante la realización de alguna actividad; se resisten al cambio de las cosas, cualquier variación en el ambiente o en las acciones provoca una alteración o malestar; y pueden presentar también una conducta auto-lesiva.&nbsp;<br>Otras características comunes en el comportamiento del autista son:&nbsp;</div><ul><li>Marcada falta de reconocimiento de la existencia o de los sentimientos de los demás.&nbsp;</li><li>Ausencia de búsqueda de consuelo en momentos de aflicción.&nbsp;</li><li>Ausencia de capacidad de imitación.&nbsp;</li><li>Ausencia de juego social.&nbsp;</li><li>Marcada anormalidad en la comunicación no verbal. Ausencia de actividad imaginativa.&nbsp;</li><li>Marcada anomalía en la emisión del lenguaje con afectación.&nbsp;</li><li>Movimientos corporales estereotipados.&nbsp;</li><li>Preocupación persistente por parte de objetos.&nbsp;</li><li>Limitación marcada de intereses, con concentración en un interés particular.&nbsp;</li></ul><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 23:15:04 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472576359</guid>
      </item>
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         <title>Niveles del TEA</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472577137</link>
         <description><![CDATA[<div><strong><em>Primer nivel: vigilancia evolutiva de rutina</em></strong><strong><br></strong>Programa del niño sano: debe incluir una combinación de información obtenida por los profesionales de Atención Primaria, que incluya: las preocupaciones de los padres sobre el desarrollo de sus hijos, la utilización de escalas y pruebas sobre el desarrollo general de los niños y la observación por los profesionales de las desviaciones que ocurren en el desarrollo. La AAP (Asociación Americana de Pediatría 2016) recomienda que, todos los niños en edades precoces deberían ser reconocidos por los equipos de Pediatría a los 9, 18 y entre los 24-30 meses para identificar retrasos evolutivos. Reconocimientos adicionales pueden ser necesarios, si los bebés pertenecen a grupos de alto riesgo, como aquellos con prematuridad o bajo peso al nacer, o niños adoptados. También, la AAP recomienda que todos los niños deben ser reconocidos a los 18 y 24 meses, específicamente para signos relacionados con TEA. Grupos de riesgo, como hermanos de niños con TEA o grupos con prematuridad o bajo peso al nacer, pueden requerir cribajes adicionales. El reconocimiento de la evolución del desarrollo de los niños debería incluir protocolos específicos de cribaje conjuntamente con juicio clínico. Un estudio de observación del uso de instrumentos para la detección de TEA en Pediatría destacó que, un 39% de los casos que presentaban signos de TEA no fueron reconocidos por los expertos durante los reconocimientos evolutivos.<br>Existen instrumentos de cribaje del desarrollo en edades precoces, algunos de los cuales se han traducido y validado al habla hispana:</div><div>a) <strong>Cuestionarios rellenados por padres:</strong> son rápidos y fáciles de rellenar. No exigen gran tiempo de los profesionales de Atención Primaria.<br>b) <strong>Escalas de desarrollo mixtas de aplicación por profesionales e información recogida de padres:</strong> se han utilizado generalmente como las medidas <em>gold standard</em> de alteraciones del desarrollo en un primer nivel de cribaje. Traducidas al castellano, pero con la limitación de falta de estudios normativos de su adaptación a la población española. Son costosas en tiempo y requieren formación para su uso, lo que limita su aplicabilidad clínica.</div><div><strong><em>Segundo nivel: vigilancia específica para TEA</em></strong></div><div><strong>Cribaje específico para TEA aplicado en la población general.</strong> La AAP ha recomendado que todos los niños entre los 18-24 meses deberían tener un cribaje con un instrumento específico para autismo, además de la vigilancia durante las visitas. Estas recomendaciones han sido cuestionadas por la necesidad existente de más información sobre el impacto de la detección e intervención temprana<sup>(11)</sup>. Sensibilidad, se refiere a la proporción de niños correctamente identificados como “de riesgo” y, especificidad, a la proporción de niños correctamente identificados como “no riesgo” por el instrumento de cribaje.<br><strong><em>Tercer nivel: valoración diagnóstica de TEA</em></strong></div><div>Una vez que un niño ha sido detectado, debe ser remitido para una apropiada evaluación. El diagnóstico debe realizarse por un equipo multidisciplinario de profesionales especializados en TEA, de una manera rápida y efectiva, evitando cualquier retraso diagnóstico y en la intervención terapéutica.</div><div>Los aspectos fundamentales incluidos en una evaluación diagnóstica de TEA, son los siguientes:</div><div><strong>• Evaluación médica y neurológica amplia:</strong> identificar alteraciones en el desarrollo o regresiones evolutivas a cualquier edad, identificar cualquier encefalopatía, crisis epilépticas, problemas con el sueño o la comida y pica, por la posible exposición al plomo.</div><div><strong>• Historia familiar: </strong>estudios en familias han demostrado que la probabilidad de aparición de autismo se incrementa en hermanos de niños autistas, por lo que es una población de riesgo que necesitará una supervisión en su desarrollo.</div><div><strong>• Examen físico y neurológico:</strong></div><div>- <em>Perímetro cefálico:</em> existe un incremento del perímetro cefálico a partir de los 6 meses de edad, pero en un 80% de los casos, posteriormente, se normaliza. Un 20% siguen con incremento del perímetro cefálico (megalencefalia o macrocefalia, sobre todo, por incremento de la substancia blanca cerebral), incremento relacionado con la severidad del autismo.</div><div>- <em>Examen general:</em> dada la alta prevalencia de autismo en la esclerosis tuberosa, se debería realizar un examen usando una lámpara de Wood y un examen del estado mental: evaluación de las interacciones sociales, del juego, del lenguaje, de la función comunicativa y de su conducta. A cualquier edad, debe explorarse la comprensión social, el reconocimiento de sus propias emociones y la empatía o el reconocimiento y comprensión de las emociones de las otras personas.</div><div>- <em>Examen motor:</em> se ha encontrado hipotonía (25%), espasticidad (menos del 5%), apraxia de un miembro en (un 30% de los niños autistas con CI normal y en un 75% de los autistas con discapacidad intelectual) y estereotipias motoras (en un 60% en los niños con autismo y CI bajo).</div><div>- <em>Audiometría:</em>todo niño con retraso en el desarrollo, especialmente los que tengan retrasos en las áreas sociales y del lenguaje, deberían ser sometidos a una audiometría.</div><div><strong><em>• </em></strong><strong>Pruebas de laboratorio</strong></div><div>- <em>Estudios metabólicos:</em> están indicados cuando existe una historial de: letargia, vómitos cíclicos, crisis epilépticas tempranas, rasgos dismórficos o toscos y/o retraso mental.</div><div>- <em>Estudios genéticos:</em> cariotipo y análisis de ADN para el X frágil está indicado como protocolo de rutina en casos de sospecha de TEA. Los padres de niños con autismo deben recibir consejo genético por expertos en TEA, ya que el riesgo de tener un segundo hijo con TEA se incrementa. Test genéticos ayudarán a aconsejar a la familia si la variante genética relacionada con la causa del autismo es heredada o producida <em>de novo</em>, es decir que dependiendo de las variantes genéticas encontradas en las familias, el riesgo de recurrencia en hermanos puede estar muy incrementado o ser igual que en poblaciones generales.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 23:16:15 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Sintomas y causas del TEA</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472577352</link>
         <description><![CDATA[<div>Algunos niños presentan signos del trastorno del espectro autista en la primera infancia, como menor contacto visual, falta de respuesta cuando los llaman por su nombre o indiferencia ante las personas responsables del cuidado. Otros niños pueden desarrollarse normalmente durante los primeros meses o años de vida, pero luego repentinamente se vuelven introvertidos o agresivos o pierden habilidades del lenguaje que habían adquirido. En general, los signos se observan a los 2 años.</div><div>Es probable que los trastornos del espectro autista tengan un patrón de comportamiento y un nivel de gravedad únicos en cada niño, desde un funcionamiento bajo hasta uno alto.</div><div>Algunos niños con trastornos del espectro autista tienen dificultades de aprendizaje y algunos presentan signos de inteligencia inferiores a lo normal. Otros niños con este trastorno tienen una inteligencia entre normal y alta, aprenden rápido, aunque tienen problemas para comunicarse, aplicar lo que saben en la vida diaria y adaptarse a situaciones sociales.</div><div>Debido a la combinación única de síntomas que presenta cada niño, a veces, puede ser difícil determinar la gravedad. En general, se basa en el nivel de deterioro y en cómo afecta la capacidad de desenvolverse.</div><div>A continuación, se presentan algunos signos frecuentes que tienen las personas con trastornos del espectro autista.<br><strong><em>Causas</em></strong></div><div>Los trastornos del espectro autista no tienen una única causa conocida. Considerando la complejidad del trastorno y el hecho de que los síntomas y la gravedad varían, probablemente haya muchas causas. La genética y el medio ambiente pueden influir.<br><br></div><ul><li><strong>Genética.</strong> Varios genes diferentes parecen estar relacionados con los trastornos del espectro autista. Para algunos niños, los trastornos del espectro autista pueden estar asociados con un trastorno genético, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil. Para otros, los cambios genéticos (mutaciones) pueden aumentar el riesgo de padecer trastorno del espectro autista. Más aún, otros genes pueden afectar el desarrollo del cerebro o el modo en que se comunican las neuronas cerebrales, o pueden determinar la gravedad de los síntomas. Algunas mutaciones genéticas parecen ser hereditarias, mientras que otras suceden de manera espontánea.</li><li><strong>Factores ambientales.</strong> Actualmente, los investigadores estudian si factores, como las infecciones virales, los medicamentos, las complicaciones durante el embarazo o los contaminantes del aire, desempeñan un papel en el desencadenamiento del trastorno del espectro autista.</li></ul><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 23:16:34 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Tratamientos del TEA</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472578458</link>
         <description><![CDATA[<div><strong><em>Intervención temprana</em></strong></div><div>La detección temprana y la consecuente implementación de un programa de intervención precoz continúa siendo la opción por excelencia, al relacionarse con una mejor evolución clínica del niño.</div><div>Un mayor conocimiento acerca de las desviaciones del desarrollo normalizado de signos relacionados con TEA, ha permitido iniciar intervenciones en edades muy tempranas, incluso antes del año. Cada vez más, son las publicaciones que presentan resultados prometedores, con datos de seguimiento en algunos años posteriores, de la implementación de intervenciones tempranas intensivas e integrales, específicamente diseñadas para niños con TEA. Las variables comunes de dichas intervenciones actuales con mejores resultados son: el enfoque naturalista, el empoderar a los padres y personas significativas y el estar diseñadas teniendo en cuenta tanto las teorías del desarrollo interpersonal, como la implementación de las técnicas y estrategias de la modificación de conducta, sobre todo, para el manejo de aspectos de conducta del niño con TEA.</div><div>La intervención va dirigida a cambiar el foco de atención preferente de los niños con signos precoces de TEA (detectados a partir del año y antes de los 36 meses), por el funcionamiento de los objetos hacia una motivación preferencial por el mundo social. El programa de intervención debe incorporar objetivos basados en los hitos del desarrollo esperable de un niño “típico”. La intervención en estas edades tempranas gira alrededor de rutinas sociales centradas en todo momento en la motivación e intereses del propio niño, teniendo como finalidad, estimular y trabajar las áreas del neurodesarrollo más afectadas en los niños con TEA, que son: la imitación, la comunicación y el lenguaje, la iniciación y motivación social, el desarrollo de las habilidades motoras, cognitivas, así como de juego, siendo el centro de toda la intervención, la interacción con un adulto. Se da especial importancia a ser capaces de generar oportunidades de interacción social en las que sea el propio niño con señales de TEA, el que inicie la interacción espontáneamente. Para ello, el peso recae en que el adulto sea suficientemente sensible, habilidoso y creativo para ser motivante. Mediante la imitación e iniciación de todo tipo de acciones, movimientos y actividades en interacción con otra persona, se busca estimular las estructuras cerebrales relacionadas con el seguimiento de la mirada, la atención conjunta, la percepción facial, el reconocimiento de emociones y la imitación, entre otras. Otros de los factores relevantes en el enfoque de dichas intervenciones es el importante papel que se otorga en empoderar a los padres. De modo que se diseñan programas estructurados que se llevan a cabo con los padres, para que trabajen los déficits en comunicación e interacción de sus hijos. Avances tecnológicos, por ejemplo, grabaciones con móvil, comienzan a utilizarse en la implantación de intervenciones en espacios naturales para que puedan ser evaluadas y recibir un <em>feedback</em> por parte del terapeuta, para mejorar la competencia del manejo de los padres.</div><div><strong><em>Como resumen, cualquier tipo de intervención debe cumplir los siguientes requisitos:</em></strong></div><div>a. Inicio lo más temprano posible, incluso antes de los 3 años. En estas edades, cuando la sospecha está presente, pero el diagnóstico puede aún no ser claro, es preciso hacer un seguimiento periódico de su evolución e iniciar la intervención adecuada lo más precozmente posible y que incida en los síntomas más relevantes de cada niño hasta confirmar o descartar el diagnóstico.</div><div>b. A todas las edades, la intervención debe ser compartida y coordinada entre los padres, la escuela y el terapeuta responsable del niño. Padres y profesionales deben conocer las dificultades específicas de los TEA y aplicar las estrategias adecuadas a cada niño en concreto.</div><div>c. Debe realizarse, siempre que sea posible, dentro de los entornos naturales del niño.</div><div>d. La intervención debe ser intensiva. Debe incluir las horas que el niño está en la escuela y las que pasa con su familia. Las pautas y estrategias que se deben utilizar han de estar previamente consensuadas entre familia, escuela y terapeuta y deben ser diseñadas específicamente para cada niño en concreto.</div><div>e. En el proceso diagnóstico y en el diseño de la intervención, hay que contar con un equipo multidisciplinar y tener la oportunidad de contar con la colaboración de otras especialidades médicas, si se considera oportuno<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-07 23:18:14 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472578458</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Características del TEA</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472628906</link>
         <description><![CDATA[<div><strong><em>Comunicación e interacción social</em></strong></div><div>Un niño o un adulto con trastorno del espectro autista puede tener problemas con la interacción social y las habilidades de comunicación, incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:</div><ul><li>No responde a su nombre o, en ocasiones, parece no escucharte</li><li>Se resiste a los abrazos y las caricias; además, parece que prefiere jugar solo y se abstrae en su propio mundo</li><li>No suele hacer contacto visual y carece de expresión facial</li><li>No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para decir palabras u oraciones</li><li>No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir algo o nombrar elementos</li><li>Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como un robot</li><li>Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas</li><li>No parece entender preguntas o indicaciones simples</li><li>No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los demás</li><li>No señala ni trae objetos para compartir sus intereses</li><li>Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva, agresiva o perturbadora</li><li>Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las expresiones faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz</li></ul><div>Patrones de comportamiento</div><div>Un niño o un adulto con trastorno del espectro autista puede tener intereses, actividades o patrones de comportamiento repetitivos y limitados, e incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:</div><ul><li>Realiza movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos</li><li>Realiza actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza</li><li>Desarrolla rutinas o rituales específicos y se altera con el mínimo cambio</li><li>Tiene problemas con la coordinación o muestra patrones de movimientos extraños, como ser torpe o caminar en puntas de pie, y muestra un lenguaje corporal extraño, rígido o exagerado</li><li>Se deslumbra con los detalles de un objeto, como las ruedas que giran en un auto de juguete, pero no entiende el propósito general o el funcionamiento del objeto</li><li>Es más sensible que lo habitual a la luz, el sonido o el contacto físico, pero puede ser indiferente al dolor o la temperatura</li><li>No participa en juegos de imitación o de simulación</li><li>Se obsesiona con un objeto o una actividad con una intensidad o concentración anormales</li><li>Tiene preferencias específicas con respecto a los alimentos, como comer solamente unos pocos alimentos o no comer alimentos con una determinada textura</li></ul><div>A medida que maduran, algunos niños con trastornos del espectro autista socializan más con otras personas y muestran menos alteraciones del comportamiento. Algunos, generalmente los que tienen problemas menos graves, con el tiempo pueden llevar una vida normal o casi normal. Sin embargo, otros siguen teniendo dificultades con el lenguaje o las habilidades sociales y, en los años de la adolescencia, sus problemas de comportamiento y emocionales pueden empeorar.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 00:25:05 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Etiología del TEA</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472639040</link>
         <description><![CDATA[<div>En la etiología del TEA, poco a poco van conociéndose los diferentes mecanismos etiológicos. Actualmente, la evidencia indica que no existe un autismo, sino que los TEA son diferentes trastornos, de etiologías múltiples, que tienen fenotipos similares. Sabemos que la etiología genética es la más sustentada y que existen diferentes mecanismos genéticos en TEA, que conducirán a fenotipos similares.<strong><br></strong>Variaciones genéticas normalmente distribuidas en la población con múltiples genes involucrados, mutaciones genéticas <em>de novo</em> o bien heredadas y alteraciones cromosómicas han sido encontradas en TEA. La epigenética ADN y replegamientos de la cromatina, está relacionada con factores ambientales u otros factores genéticos que alteran la expresión genética y que los estudios actuales indican implicados de una manera relevante en el TEA. Diferentes mecanismos parecen estar relacionados con el TEA, asociado o no a discapacidad intelectual. Los TEA con capacidad intelectual dentro de la normalidad se relacionan con causas genéticas con cientos de genes, con polimorfismos distribuidos normalmente en la población y que infieren efectos aditivos de riesgo. Los TEA asociados a discapacidad intelectual se asocian a mutaciones genéticas <em>de novo</em> o heredadas o a alteraciones cromosómicas. Factores ambientales, todavía en gran parte desconocidos, como: alteraciones perinatales, exposición a tóxicos o medicamentos durante el embarazo, etc., interaccionan con factores genéticos en el desarrollo del TEA.<br>Un 10% de los casos de TEA se asocian a causas sindrómicas, de causas monogénicas identificadas, como es el caso de: frágil X, fenilcetonuria, tuberoesclerosis, síndrome de Rett, etc. Un 5%, se asocian a alteraciones cromosómicas raras, como es el caso de la heredada duplicación maternal 15q11-q13, trisomía 21, síndrome de Turner (45X), 47XYY, 47XXY, etc. Otro 5%, se asocian a variaciones en el número de copias de partes del genoma, que se repiten más o menos veces, comúnmente denominados <em>copy number variants</em> (CNV), particularmente aquellos CNV que son raros o poco frecuentes en la población: 16p11-2, duplicación 7q 11-23, 22q 11-2, 15q 13-3, etc. Otro 5% asociados a variaciones genéticas penetrantes y poco frecuentes en la población.</div><div>El otro 75% de las causas sigue siendo, en principio, de causas multifactoriales desconocidas, con factores ambientales modulando la expresión genética y factores como la edad paterna, que podrían asociarse a un incremento de mutaciones genéticas. El riesgo genético de recurrencia una vez que se tiene un hijo con TEA, podría variar según las diferentes etiologías genéticas implicadas y ser menor en aquellos casos en que surgen <em>de novo</em> variaciones genéticas (no heredadas de los padres) en el hijo afectado.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 00:37:09 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Existen diferentes prioridades de la intervención en función del momento evolutivo y de las capacidades de cada niño</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472643521</link>
         <description><![CDATA[<div>1. En niños pequeños, es imprescindible hacer una intervención estructurada y predecible para el niño, teniendo siempre en cuenta sus posibilidades intelectuales. La estructura debe adaptarse, en la medida de lo posible, en casa y en la escuela. La utilización de estructura con apoyos visuales y recompensas sencillas facilita a cualquier niño pequeño la comprensión de lo que se espera de él. El método TEACCH <em>(Treatment and Education of Autistic and Related Communications Handicapped Children,</em> Schopler 1988), proporciona muchos ejemplos prácticos y sencillos de poner en práctica la estructura para favorecer el juego, los aprendizajes y la autonomía. En niños con poca capacidad comunicativa verbal es aconsejable la introducción de métodos alternativos de comunicación cuando sea el momento adecuado [p. ej., <em>The Picture Exchange Communication System</em> (PECS)].</div><div>2. A lo largo de la Educación Primaria y según la evolución de cada niño, hay que ir decidiendo el futuro de su escolarización. Para los niños con capacidad intelectual normal o superior, la ubicación recomendada es la escuela ordinaria. La intervención adecuada irá dirigida a facilitar la comprensión del entorno, a su integración en grupo, a adecuar su conducta a las exigencias sociales y a mejorar dificultades específicas de aprendizaje o lenguaje, en caso de que se considere necesario.</div><div>3. Durante la Educación Secundaria, en general, hay que priorizar la mejora de sus competencias sociales, en sesiones individuales o de grupo, la ampliación de sus intereses, el control de su impulsividad y mejorar su nivel de autonomía para acercarse al máximo a la adquirida por los compañeros de su misma edad. En esta etapa, suele hacerse más evidentes las posibles comorbilidades, especialmente con problemas de ansiedad u otros problemas emocionales. La ansiedad, en pacientes con capacidad intelectual normal o superior, es debida frecuentemente al inicio de la autoconciencia de sus propias dificultades y de los frecuentes fracasos, a pesar de sus esfuerzos por mejorar, aunque no siempre sean adecuados. Los episodios de acoso son muy frecuentes en esta etapa y, además de ser fuente de ansiedad, pueden, si no se controlan, desembocar en patologías más graves con el paso del tiempo.</div><div>4. La adolescencia siempre es una etapa conflictiva y en las personas con diagnóstico de TEA, las dificultades se añaden a las que ya vienen soportando a lo largo de su vida. Su conducta, afectividad y capacidad de socialización vendrá determinada, en gran parte, por su experiencia vital durante las etapas previas. El objetivo de iniciar una intervención en grupo con chicos con características similares en la etapa anterior, es favorecer el establecimiento de un grupo de referencia con el que compartir intereses a nivel social, poner en práctica el nivel de autonomía que cada uno de ellos ha sido capaz de alcanzar y adecuar la responsabilidad que exige su edad y su condición concreta.<br>La mayoría de personas diagnosticadas de TEA precisan, durante toda la vida, una supervisión o intervención terapéutica.</div><div><strong>Tratamiento farmacológico</strong><br><strong>en los TEA</strong></div><div>No existen, en la actualidad, fármacos de probada efectividad para los síntomas nucleares propios del TEA. Existen dos fármacos aprobados por la FDA para su uso en TEA que son: la risperidona y el aripiprazol para su uso en la irritabilidad, impulsividad e hiperactividad asociada a TEA.</div><div>Los tratamientos farmacológicos utilizados podemos dividirlos en aquellos para los síntomas específicos del TEA y aquellos utilizados para las comorbilidades asociadas.</div><div><strong><em>Principios generales del tratamiento</em></strong></div><div>La mayoría de los niños con autismo o no necesitan o no se benefician del tratamiento con fármacos y los tratamientos psicosociales de base conductual, generalizados e individualizados son los tratamientos de elección.</div><div>Como principio general básico en cualquier población infantil y adolescente, está instaurar siempre el tratamiento tanto farmacológico como psicosocial en estrecha colaboración con los padres. Una guía importante en esta población tan vulnerable es evitar ingresos hospitalarios y soluciones crónicas para problemas agudos tan frecuentes en personas con autismo ante cambios, situaciones nuevas o inesperadas. Siempre, ante un empeoramiento brusco de conducta, debemos evaluar la existencia de una comorbilidad asociada, para lo cual el realizar un diagnóstico por un profesional experto en el tema resulta ser esencial.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 00:42:18 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472643521</guid>
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         <title>Trastorno Asperger</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472651813</link>
         <description><![CDATA[<div>El síndrome de Asperger es un tipo de autismo. El autismo afecta la manera en que una persona interpreta el idioma, se comunica y socializa.&nbsp;</div><div>Hasta el año 2013, este síndrome solía necesitar una afección en sí misma, con su propio diagnóstico. A partir de ese momento, la guía que utilizan los médicos, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, comúnmente conocido como DSM-5, cambió la clasificación del síndrome de Asperger. En la actualidad, a los niños que presentan señales del síndrome de Asperger se les diagnostica autismo y se los considera como parte del "espectro autista".</div><div><strong><em>El espectro autista</em></strong></div><div>El término "espectro autista" hace referencia a una amplia variedad de trastornos del desarrollo. Estos trastornos pueden aparecer en diferentes combinaciones y con distintos niveles de gravedad: si bien dos niños con el mismo diagnóstico compartirán ciertos patrones de conducta, pueden tener una gran variedad de habilidades y aptitudes. Como consecuencia, se suelen utilizar expresiones de tipo general, como "bajo funcionamiento", "alto funcionamiento", "tendencias autistas" o "trastorno generalizado del desarrollo", para describir a los niños cuyos comportamientos se encuentran dentro del espectro autista.&nbsp;</div><div>En general, se considera que los niños que tienen síndrome de Asperger se encuentran en el extremo de "alto funcionamiento" del espectro autista. Los niños son tres a cuatro veces más proclives que las niñas tienen síndrome de Asperger. La incidencia parece estar incrementándose, pero esto podría deberse a que ahora los casos más leves se detectan con mayor frecuencia.</div><div>Si bien el síndrome de Asperger ya no se considera un diagnóstico en sí mismo, muchos padres y personas de la comunidad médica necesitan usar este término.</div><div><strong><em>Acerca del síndrome de Asperger</em></strong></div><div>El debe alterar su nombre a Hans Asperger, un pediatra vienés que, en 1944, describió por primera vez un conjunto de patrones de comportamiento presentes en algunos de sus pacientes, mayoritariamente de sexo masculino. Asperger demostró que si bien estos niños tenían una inteligencia y un desarrollo del lenguaje normal, presentaban serios problemas en las aptitudes sociales, no podían comunicarse bien con otras personas y tenían problemas de coordinación.</div><div>Según la Coalición para el Síndrome de Asperger de Estados Unidos, es posible que el síndrome de Asperger apareciera más tarde que el autismo típico o, al menos, se lo detectara más tarde. A muchos niños se los diagnostica después de los 3 años y la mayoría de ellos recibe el diagnóstico entre los 5 y los 9 años de edad.</div><div>El síndrome de Asperger se caracteriza por la dificultad para la interacción social, las obsesiones, los patrones del habla extraños, pocas expresiones faciales y otras peculiaridades. Con frecuencia, los niños que padecen el síndrome de Asperger tienen dificultad para comprender el lenguaje corporal de otras personas. Tal vez se embarquen en rutinas obsesivas y muestren una sensibilidad inusual a los estímulos sensoriales (por ejemplo, es posible que les moleste una luz que ninguna otra persona nota. tal vez se cubran los oídos para evitar sonidos del ambiente; o quizás prefieran usar ropa hecha exclusivamente de un tejido determinado).</div><div>En general, los niños y los adolescentes con síndrome de Asperger pueden desempeñarse normalmente en la vida diaria, pero tienen una tendencia a la inmadurez social, se relacionan mejor con los adultos que con sus pares y tal vez los demás los consideran raros o excéntricos.</div><div>Otras características del síndrome de Asperger pueden incluir retrasos en la motricidad, torpeza, intereses limitados y preocupaciones peculiares. Los adultos con síndrome de Asperger tienen dificultad para demostrar empatía hacia los demás y tendrán dificultades en las interacciones sociales.</div><div>Los expertos afirman que el síndrome de Asperger sigue un curso continuo y suele durar toda la vida. Sin embargo, los síntomas pueden aumentar o disminuir con el transcurso del tiempo y los servicios de intervención precoz pueden ser de gran ayuda.</div><div><strong><em>Signos y sintomas&nbsp;</em></strong></div><div>Como los signos del síndrome de Asperger pueden asemejarse a los de otros problemas del comportamiento, lo más conveniente es que un médico u otro profesional de la salud evalúe los síntomas de su hijo. A muchos niños se les diagnostica <a href="https://www.hopkinsallchildrens.org/">trastorno de déficit de atención con hiperactividad (ADHD)</a> antes de recibir el diagnóstico de síndrome de Asperger.</div><div>Los niños con síndrome de Asperger podrían tener los siguientes signos y síntomas:</div><ul><li>interacciones sociales mínimas o inadecuadas</li><li>conversaciones que casi siempre tratan sobre sí mismos en lugar de los demás</li><li>lenguaje "cifrado", "robótico" o repetitivo</li><li>falta de "sentido comun"</li><li>problemas para leer, escribir y para la matematica</li><li>obsesiones con temas complejos, como ciertos patrones visuales o musicales</li><li>cognitivas no capacidades verbales normales o por debajo de la media, aunque sus cognitivas verbales suelen ser normales o superiores a la media</li><li>movimientos extraños</li><li>comportamientos y gestos extraños</li></ul><div>Es importante destacar que, a diferencia de los niños con autismo, quienes padecen síndrome de Asperger tal vez no presenten ningún retraso en el desarrollo del lenguaje; suelen tener buenas aptitudes gramaticales y un vocabulario avanzado a edades tempranas. Sin embargo, muchos de ellos presentan un trastorno del lenguaje (por ejemplo, un niño podría ser extremadamente literal y tener problemas para usar el lenguaje en contextos sociales).</div><div>Con frecuencia, no existen retrasos evidentes en el desarrollo cognitivo. Los niños con síndrome de Asperger tal vez tengan problemas para prestar atención y organizarse, o tengan aptitudes bien desarrolladas en algunas áreas y deficientes en otras, pero suelen tener una inteligencia media o superior a la media.</div><div><strong><em>¿Cuáles son las causas del síndrome de Asperger?</em></strong></div><div>Los investigadores y los expertos en salud mental funcionan investigando las causas del autismo y el síndrome de Asperger. Se cree que las anomalías en el cerebro son una posible causa del síndrome de Asperger porque, por medio de técnicas de diagnóstico por imágenes, se han detectado diferencias estructurales y funcionales.</div><div>La <a href="https://www.hopkinsallchildrens.org/">genética</a> tal vez tenga alguna relación en el síndrome de Asperger y las investigaciones indican que algunos casos pueden estar asociados con otros problemas de salud mental, como la <a href="https://www.hopkinsallchildrens.org/">depresión</a> y el trastorno bipolar.</div><div>El síndrome de Asperger <strong>no</strong> se debe a carencias emocionales ni es causado por el tipo de crianza de un niño. Dado que algunos de los comportamientos de las personas con síndrome de Asperger pueden parecer intencionalmente groseros, muchas personas asumen erróneamente que este síndrome es el resultado de una mala educación por parte de los padres; pero esto es absolutamente falso. Se trata de un trastorno neurobiológico cuyas causas aún no se terminan de comprender.</div><div>En la actualidad, no existe una cura para este trastorno; los niños con síndrome de Asperger también lo sufrirán cuando sean adultos. Pero muchos de ellos llevan vidas plenas y felices, y sus probabilidades de hacerlo son mejores si cuentan con los recursos, el apoyo y la educación adecuada.</div><div><strong><em>Diagnóstico del síndrome de Asperger</em></strong></div><div>El síndrome de Asperger puede ser muy difícil de diagnosticar. Los niños con síndrome de Asperger se desempeñan normalmente en la mayoría de los aspectos de su vida; por lo tanto, resulta común atribuir sus comportamientos extraños al hecho de que simplemente son "diferentes".</div><div>Los expertos afirman que, tanto en el aspecto educativo como en el social, es muy importante una intervención precoz, mientras que el cerebro del niño con síndrome de Asperger aún se está desarrollando.</div><div>Si su hijo muestra algunos de los síntomas y los comportamientos típicos del síndrome de Asperger, es fundamental que busque ayuda de su médico. Su médico podrá derivarlo a un profesional de salud mental oa otro especialista para que realice una evaluación más exhaustiva.</div><div>El especialista hará una minuciosa evaluación "psicosocial" de su hijo. Esto incluye un historial detallado del momento en el que se notaron los síntomas por primera vez, el desarrollo de la motricidad y el lenguaje, así como otros aspectos de la personalidad y el comportamiento del niño (actividades favoritas, hábitos inusuales, preocupaciones, etc. ).</div><div>Se pondrá especial énfasis en el desarrollo social, lo cual incluye problemas pasados ​​y presentes de interacción social y desarrollo de amistades. En general, se realiza una evaluación psicológica de las habilidades de comunicación para identificar las áreas con dificultades.</div><div><strong><em>Tratamiento del síndrome de Asperger</em></strong></div><div>Los comportamientos y los problemas del síndrome de Asperger pueden diferir considerablemente de un niño a otro; por lo tanto, no existe un tratamiento "típico". Pero, según sean sus puntos fuertes y débiles (o sus antecedentes de desarrollo), los niños se pueden beneficiar con lo siguiente:</div><ul><li>informacion y entrenamiento para los padres</li><li>entrenamiento en habilidades sociales</li><li>terapia del lenguaje</li><li>en el caso de niños pequeños, entrenamiento en integración sensorial. Esto incluye a menudo terapia ocupacional , en la cual los niños pierden la sensibilidad a los estímulos a los cuales son excesivamente sensibles.</li><li>en el caso de niños más grandes, psicoterapia o terapia cognitivo-conductual</li><li>medicamentos</li></ul><div>Son muchas las personas que pueden ayudar a su hijo; por eso es importante que haga participar a quienes están a cargo de su cuidado. Por ejemplo, cada profesional de la salud que cuida de su hijo debe saber lo que están haciendo otros profesionales. Y los maestros, las niñeras, otros integrantes de la familia, los amigos cercanos y cualquier otra persona que cuide a su hijo deben tomar parte en esta tarea.</div><div>Es fundamental obtener ayuda lo antes posible y encontrar el programa adecuado. Los niños con síndrome de Asperger pueden empeorar mucho con el tratamiento y la educación adecuada.</div><div><strong><em>Cómo ayudar a su hijo</em></strong></div><div>El síndrome de Asperger presenta desafíos tanto para los niños como para sus padres, pero usted puede ayudar a su hijo a adaptarse y brindar apoyo de muchas maneras:</div><ul><li>Busque programas de educación o entrenamiento para padres. Usted es el primer maestro de su hijo y seguirá siendo la persona más importante para apoyar su desarrollo.</li><li>Enséñele a su hijo habilidades de autoayuda. Esto ayuda a los niños a alcanzar la mayor independencia.</li><li>Como no siempre es evidente que un niño tiene síndrome de Asperger, explíqueles a las personas que su hijo tiene necesidades especiales. Como padre, tal vez tenga que transformarse en educador cuando trate con los maestros, el personal médico y otras personas encargadas de cuidar a su hijo.</li><li>Busque un programa de tratamiento o de intervención específica para los problemas o las áreas en las que su hijo presenta más "deficiencias". <a href="http://www.autism-society.org/en-espanol/">La Sociedad Americana de Autismo</a> (ASA, por sus siglas en inglés) recomienda hablar con el director del programa para asegurarse de que pueda satisfacer las necesidades de su hijo.</li><li>Escoja programas o tratamientos especiales que se centren en objetivos de largo plazo y sean adecuados para el nivel de desarrollo de su hijo.</li><li>Recuerde que su hijo forma parte de una familia y que sus necesidades deben equilibrarse con las de los demás integrantes de la familia.</li><li>Obtenga <a href="https://www.hopkinsallchildrens.org/">apoyo para usted</a> y otros miembros de la familia. No puede ayudar a su hijo si no satisface sus propias necesidades emocionales y físicas. Es posible que en su comunidad haya grupos de apoyo en el hospital local o el centro de salud mental. Los servicios y otros programas auspiciados por el gobierno varían de un estado a otro.</li></ul>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 00:51:03 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Trastorno de Rett</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472657202</link>
         <description><![CDATA[<div>El síndrome de Rett es un trastorno genético neurológico y de desarrollo poco frecuente que afecta la forma en que el cerebro se desarrolla. Este trastorno provoca la pérdida progresiva de las capacidades motoras y del habla. El síndrome de Rett afecta principalmente a las mujeres.</div><div>Parece que la mayoría de los bebés que tienen el síndrome de Rett se desarrollan según lo esperado durante los primeros seis meses de vida. Estos bebés después pierden habilidades que tenían anteriormente, como la habilidad de gatear, caminar, comunicarse o usar las manos.</div><div>Con el paso del tiempo, los niños con síndrome de Rett van teniendo cada vez más problemas para usar los músculos que controlan el movimiento, la coordinación y la comunicación. El síndrome de Rett también puede provocar convulsiones y discapacidades mentales. Movimientos inusuales de las manos, como las palmadas o el frotamiento repetitivos, reemplazan el uso intencionado de las manos.</div><div>Si bien no hay cura para el síndrome de Rett, se están estudiando tratamientos posibles. El tratamiento actual se centra en mejorar el movimiento y la comunicación, tratar las convulsiones, y brindarles atención médica y apoyo a los niños y adultos con el síndrome de Rett y sus familias.</div><div><strong><em>Síntomas</em></strong></div><div>El embarazo y el parto de las mamás cuyos bebés tienen síndrome de Rett, generalmente, no tienen complicaciones. La mayoría de los bebés con síndrome de Rett crecen y se comportan con normalidad durante los primeros seis meses. Después de ese tiempo, comienzan a aparecer los signos y síntomas.</div><div>Los cambios más marcados generalmente se observan entre los 12 y 18 meses de edad, durante un período de semanas o meses. Los síntomas y su gravedad pueden variar mucho de un niño a otro.</div><div>Los signos y síntomas principales incluyen los siguientes:</div><ul><li><strong>Retraso en el crecimiento.</strong> El crecimiento del cerebro se ralentiza después del nacimiento. La cabeza más pequeña de lo normal (microcefalia) suele ser el primer signo de que un niño tiene el síndrome de Rett. A medida que el niño crece, el retraso del crecimiento se manifiesta en otras partes del cuerpo.</li><li><strong>Pérdida de las habilidades de coordinación y movimiento.</strong> Los primeros signos, por lo general, comprenden un menor control de las manos y una capacidad reducida para gatear o caminar. Al principio, la pérdida de las capacidades se produce rápidamente y luego continúa más progresivamente. Con el tiempo, los músculos se debilitan o se vuelven rígidos, con posiciones y movimientos anormales.</li><li><strong>Pérdida de la capacidad de comunicación.</strong> Los niños que padecen el síndrome de Rett generalmente comienzan a perder la capacidad de hablar, hacer contacto visual y comunicarse de otras formas. Pueden perder el interés en las demás personas, los juguetes y el entorno. Algunos niños sufren los cambios, como la pérdida repentina del habla, rápidamente. Con el tiempo, los niños pueden recuperar el contacto visual y desarrollar habilidades de comunicación no verbal progresivamente.</li><li><strong>Movimientos anormales de las manos.</strong> Los niños con síndrome de Rett suelen desarrollar movimientos repetitivos y sin motivo de las manos; estos movimientos varían de un niño al otro. Algunos de estos incluyen retorcer las manos, apretarlas, frotarlas, aplaudir o golpear.</li></ul><div>Otros signos y síntomas pueden comprender los siguientes:</div><ul><li><strong>Movimientos oculares extraños.</strong> Los niños que con síndrome de Rett tienden a realizar movimientos oculares extraños, como mirar fijamente por lapsos prolongados, parpadear, cruzar los ojos o cerrar un ojo a la vez.</li><li><strong>Problemas respiratorios.</strong> Algunos de ellos son mantener la respiración, respirar rápidamente (hiperventilación), exhalar aire o saliva con fuerza y tragar aire. Estos problemas tienden a ocurrir cuando el niño está despierto. Otras alteraciones de la respiración, como la respiración superficial o dejar de respirar por períodos breves (apnea), pueden ocurrir cuando el niño duerme.</li><li><strong>Irritabilidad y llanto. </strong>A medida que crecen, los niños que padecen el síndrome de Rett se vuelven cada vez más irritables y nerviosos. Las crisis de llanto o gritos pueden comenzar de manera repentina, sin ningún motivo aparente, y pueden durar horas. Algunos niños pueden sentir miedo y ansiedad.</li><li><strong>Otras conductas inusuales.</strong> Comprenden, por ejemplo, expresiones faciales extrañas y repentinas, junto con episodios prolongados de risa, lamerse las manos y halar el cabello o la ropa.</li><li><strong>Discapacidades intelectuales.</strong> La pérdida de las habilidades podría estar relacionada con el deterioro de la capacidad para pensar, comprender y aprender.</li><li><strong>Convulsiones.</strong> La mayoría de las personas que padecen el síndrome de Rett sufre convulsiones en algún momento de su vida. Pueden ocurrir diversos tipos de convulsiones, y se relacionan con los cambios en un electroencefalograma.</li><li><strong>Curvatura de la columna vertebral hacia los lados (escoliosis).</strong> La escoliosis es frecuente en las personas que padecen el síndrome de Rett. Suele aparecer entre los ocho y los 11 años, y aumenta con la edad. Es posible que se deba realizar una cirugía si la curvatura es demasiado grave.</li><li><strong>Latidos irregulares del corazón.</strong> Este es un problema potencialmente mortal para muchos niños y adultos que padecen el síndrome de Rett, y puede provocar la muerte súbita.</li><li><strong>Alteraciones del sueño.</strong> Entre los problemas de patrones del sueño se incluyen horas de sueño irregulares, quedarse dormido durante el día y no poder dormir por la noche, y despertarse llorando o gritando por la noche.</li><li><strong>Otros síntomas.</strong> Puede presentarse una gran variedad de síntomas, como disminución de la respuesta al dolor; manos y pies pequeños, generalmente fríos; problemas para masticar y tragar; problemas de funcionamiento de los intestinos y bruxismo.</li></ul><div>Estadios del síndrome de Rett</div><div><strong><em>El síndrome de Rett suele dividirse en cuatro etapas:</em></strong></div><ul><li><strong>Etapa 1: inicio temprano.</strong> Los signos y síntomas son sutiles y es muy fácil que pasen desapercibidos durante esta primera etapa, que comienza entre los 6 y los 18 meses de edad. La etapa 1 puede durar unos meses o un año. Los bebés que se encuentran en esta etapa pueden mostrar menos contacto visual y comienzan a perder interés en los juguetes. También pueden tener retrasos para sentarse o gatear.</li><li><strong>Etapa 2: deterioro rápido.</strong> Comienza entre 1 y 4 años de edad, y los niños pierden la capacidad de realizar las actividades que antes podían realizar. Esta pérdida puede ser rápida o gradual, y puede producirse en semanas o meses. Se presentan los síntomas del síndrome de Rett, como retraso en el crecimiento de la cabeza, movimientos anormales de las manos, hiperventilación, gritos o llanto sin motivo aparente, problemas de movimiento y de coordinación, y pérdida de la interacción social y la comunicación.</li><li><strong>Etapa 3: meseta.</strong> Esta tercera etapa suele comenzar entre los 2 y los 10 años de edad, y puede durar muchos años. Si bien los problemas de movimiento continúan, el comportamiento puede mejorar ligeramente, hay menos llanto e irritabilidad, y puede haber alguna mejora en el uso de las manos y en la comunicación. Las convulsiones pueden comenzar en esta etapa y generalmente no se producen antes de los 2 años.</li><li><strong>Etapa 4: deterioro motor tardío.</strong> Esta etapa suele comenzar después de los 10 años y puede durar años o décadas. Se caracteriza por movilidad reducida, debilidad muscular, contracturas articulares y escoliosis. Por lo general, la comprensión, la comunicación y las habilidades manuales permanecen estables o mejoran levemente, y las convulsiones pueden presentarse con menor frecuencia.</li></ul><div>Cuándo debes consultar con un médico</div><div>Los signos y síntomas del síndrome de Rett pueden ser sutiles en las primeras etapas. Consulta de inmediato con el proveedor de atención médica de tu hijo si adviertes problemas físicos o cambios en el comportamiento después de lo que pareciera ser un desarrollo normal. Estos problemas o cambios podrían incluir lo siguiente:</div><ul><li>Retraso en el crecimiento de la cabeza o de otras partes del cuerpo de tu hijo</li><li>Disminución de la coordinación o la movilidad</li><li>Movimientos repetitivos con las manos</li><li>Disminución del contacto visual o pérdida del interés en los juegos habituales</li><li>Retraso en el desarrollo del lenguaje o pérdida de las capacidades lingüísticas anteriores</li><li>Cualquier pérdida evidente de hitos o habilidades alcanzados previamente</li></ul><div><strong><em>Causas</em></strong></div><div>El síndrome de Rett es un trastorno genético poco frecuente. El síndrome clásico de Rett, así como diversas variantes (síndrome atípico de Rett) con síntomas más leves o más graves, se presenta en función de varios cambios genéticos específicos (mutaciones).</div><div>Los cambios genéticos que causan el síndrome de Rett se producen al azar, normalmente en el gen MECP2. Muy pocos casos de este trastorno genético se heredan. Los cambios genéticos parecen causar problemas en la producción de las proteínas fundamentales para el desarrollo cerebral. Sin embargo, la causa exacta no se comprende totalmente y continúa estudiándose.</div><div><strong><em>Síndrome de Rett en hombres</em></strong></div><div>Debido a que los hombres tienen una combinación cromosómica diferente de la de las mujeres, aquellos que presentan las alteraciones genéticas que provocan el síndrome de Rett se ven afectados con consecuencias devastadoras. La mayoría de ellos muere antes del nacimiento o en los primeros años de vida.</div><div>Una cantidad muy pequeña de hombres tiene una alteración genética diferente que provoca una forma menos destructiva del síndrome de Rett. Al igual que las mujeres con síndrome de Rett, estos hombres probablemente vivan hasta la adultez, pero aún corren el riesgo de sufrir muchos problemas intelectuales y de desarrollo.</div><div><strong><em>Factores de riesgo</em></strong></div><div>El síndrome de Rett es poco frecuente. Los cambios genéticos que se conocen como la causa de esta enfermedad son fortuitos, y no se han identificado factores de riesgo. En muy pocos casos, pueden influir factores hereditarios, por ejemplo, tener familiares directos con síndrome de Rett.</div><div><strong><em>Complicaciones</em></strong></div><div>Entre las complicaciones del síndrome de Rett, se incluyen las siguientes:</div><ul><li>Problemas para dormir que provocan una interrupción significativa del sueño en la persona con síndrome de Rett y los miembros de la familia.</li><li>Dificultad para comer, lo que produce mala nutrición y retraso en el crecimiento.</li><li>Problemas intestinales y en la vejiga, como estreñimiento, enfermedad por reflujo gastroesofágico, incontinencia urinaria o intestinal, y enfermedad de la vesícula biliar.</li><li>Dolor que puede presentarse junto a problemas como trastornos gastrointestinales o fracturas óseas.</li><li>Problemas en los músculos, los huesos y las articulaciones.</li><li>Ansiedad y comportamiento problemático que pueden dificultar el funcionamiento social.</li><li>Necesidad de cuidados y asistencia permanente en las actividades de la vida diaria.</li><li>Menor esperanza de vida. Aunque la mayoría de las personas con síndrome de Rett viven hasta la edad adulta, es posible que no vivan tanto como la persona promedio debido a problemas cardíacos y otras complicaciones de salud.</li></ul><div><strong><em>Prevención</em></strong></div><div>No existe una forma conocida de prevenir el síndrome de Rett. En la mayoría de los casos, los cambios genéticos que causan este trastorno aparecen de manera espontánea. Aun así, si tienes un hijo u otro familiar con síndrome de Rett, es posible que quieras preguntarle al proveedor de atención médica sobre las pruebas genéticas y la consejería genética.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 00:57:32 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472657202</guid>
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         <title>Trastorno desintegrativo infantil</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472664527</link>
         <description><![CDATA[<div><strong><em>¿Qué es el trastorno desintegrativo infantil?</em></strong></div><div>El trastorno desintegrativo infantil se trata de una alteración psicológica que se caracteriza por su aparición tardía, niños y niñas alrededor de los 3 o 4 años de edad, y <strong>afecta sobre todo al desarrollo del lenguaje, las habilidades motrices o la función social.</strong></div><div>Normalmente, el niño o niña que sufre este trastorno tiene un desarrollo normal, pero en el momento en el que se manifiesta esta enfermedad, <strong>dicho desarrollo se interrumpe y afecta a las habilidades cognitivas y comunicativas</strong>, e incluso, experimenta un tipo de regresión de las capacidades ya adquiridas.</div><div>Se incluye en los trastornos de espectro autista, como lo son el síndrome de Asperger o el autismo, pero a diferencia de estos, el trastorno desintegrativo infantil se caracteriza por su aparición tras el desarrollo normal del niño.</div><div>Como habrás podido comprobar este trastorno tiene muchos nombres, uno de ellos, “el síndrome de Heller” se debe a su investigador Theodore Heller, un educador austriaco que descubrió esta enfermedad en el año 1908.</div><div>El trastorno o síndrome desintegrativo infantil fue descubierto tiempo antes que Leo Kanner descubriera el autismo. Sin embargo, su reconocimiento fue tardío, hasta hace unos pocos años.<br><strong><em>Síntomas del trastorno desintegrativo infantil</em></strong></div><div>Tal y como he explicado antes, los primeros síntomas del trastorno desintegrativo infantil <strong>comienzan a aparecer a la edad de los 3 años</strong>. Sin embargo, cabe la posibilidad de que aparezcan hasta los 10 años.</div><div>Los síntomas se dividen en tres grupos: área del lenguaje, área psicomotriz y área social, <strong>estos son los principales</strong>:</div><ul><li>Pérdida total o parcial de la capacidad del lenguaje, tanto oral como escrito.</li><li>En los casos en los que el niño no ha perdido totalmente la capacidad del lenguaje, <strong>pueden producirse ecolalias</strong> (imitar o repetir sonidos, palabras, frases, etc.)</li><li>La dificultad de poder hablar o comprender a terceros puede derivar en el aislamiento y, por ende, no quere comunicarse con los demás</li><li>Muestran apatía o desinterés por las actividades lúdicas.</li><li>Pérdida total del control de los esfínteres y/o enuresis.</li><li>Pérdida de la motricidad fina y motora.</li><li>Incapacidad para moverse, andar, correr, saltar o realizar determinados movimientos con el cuerpo.</li><li>Movimientos o gestos repetitivos<strong> </strong>de forma involuntaria.</li><li>No hay reciprocidad social ni emocional, carece de empatía.</li><li>Irritabilidad</li><li>Ansiedas</li><li>Incapacidad para ejecutar las actividades cotidianas del autocuidado</li><li>Pérdida de interés hacía terceras personas y del entorno en general, incluso del mundo que le rodea.</li><li>Los niños que sufren el trastorno desintegrativo infantil muchas veces presentan otros trastornos como, por ejemplo, síndrome de Asperger o la enfermedad de Schilder, o bien patologías neuronales como, por ejemplo, al esclerosis tuberosa.</li></ul><div><strong><em>Causas del trastorno desintegrativo infantil</em></strong></div><div>Hoy en día los expertos todavía no han podido determinar las cusas que expliquen el trastorno desintegrativo infantil. Las investigaciones realizadas hasta la <strong>fecha excluyen las causas neurológicas o médicas</strong> como principal detonante de esta enfermedad, puesto que no existe ninguna razón científica que lo expliquen.</div><div>Algunos científicos consideran que este trastorno se debe a <strong>alteraciones neurobiológicas</strong> en el cerebro del menor.&nbsp;<br>Muchos niños diagnosticados con esta enfermedad presentan un electroencefalograma, que mide la actividad eléctrica cerebral, anormal.</div><div>Por otra parte, también <strong>puede deberse por varios motivos</strong>, ya sea por un cuadro infeccioso en el sistema nervioso, anomalías cerebrales, esclerosis tuberosa, convulsiones, e incluso por un hecho traumático.</div><div>Otros entienden que la causa de esta enfermedad se debe a los <strong>depósitos cerebrales de amiloide</strong>, como si fuera un tipo de demencia infantil.</div><div>Además, el número de niños que sufren el trastorno desintegrativo infantil es mucho mayor que el número de niñas.</div><div>Diferencia entre el trastorno desintegrativo infantil y autismo</div><div>Pese a que ambos se incluyen en los trastornos de Espectro Autista, presentan ciertas características que los diferencian.</div><div>Los niños con síndrome desintegrativo infantil y los niños con autismo presentan dificultades en las habilidades comunicativas y sociales. Sin embargo, los primeros se diferencian de los segundos, porque experimentan una regresión de sus habilidades, padecen con más frecuencia episodios de epilepsia o muestran conductas estereotipadas mucho antes.<br><strong><em>Tratamiento del trastorno desintegrativo infantil</em></strong></div><div>Lamentablemente, no existe un tratamiento que permita acabar con los síntomas del trastorno desintegrativo infantil, pero <strong>con la ayuda de profesionales es posible mejorar la calidad de vida del niño que lo padece. </strong>Es muy complejo poder mejorar las capacidades sociales, lingüísticas o motrices del niño, pero cabe la posibilidad de que adquiera la autonomía suficiente para realizar ciertas actividades con autonomía o que regulen su propia conducta, sin necesidad de entender lo que los demás le dicen.</div><div>En ocasiones y sólo cuando es estrictamente necesario, cabe la posibilidad de recetar fármacos al menor. No es lo más recomendable debido a los efectos secundarios, y siempre tiene que realizarse bajo supervisión médica.</div><div><strong>A través de un tratamiento adecuado</strong> los niños y adolescentes podrás mejorar su autocontrol y, en consecuencia, controlar mejor su conducta.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 01:06:24 UTC</pubDate>
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         <title>Qué es el trastorno obsesivo compulsivo (TOC)</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472669951</link>
         <description><![CDATA[<div>El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se caracteriza por un patrón de pensamientos y miedos no deseados (obsesiones) que provocan comportamientos repetitivos (compulsiones). Estas obsesiones y compulsiones interfieren en las actividades diarias y causan un gran sufrimiento emocional.</div><div>Puedes intentar ignorar o detener tus obsesiones, pero eso solo aumenta tu sufrimiento emocional y ansiedad. Finalmente, sientes la necesidad de realizar actos compulsivos para tratar de aliviar el estrés. A pesar de los esfuerzos por ignorar o deshacerte de los pensamientos o impulsos que te molestan, estos vuelven una y otra vez. Esto conduce a más comportamientos ritualistas, el círculo vicioso del trastorno obsesivo compulsivo.</div><div>El trastorno obsesivo compulsivo a menudo se centra en ciertos temas, por ejemplo, un miedo excesivo a contaminarse con gérmenes. Para aliviar los temores de contaminación, puedes lavarte compulsivamente las manos hasta que estén irritadas y agrietadas.</div><div>Si tienes un trastorno obsesivo compulsivo, puedes sentirte avergonzado y apenado por la afección, pero el tratamiento puede ser eficaz.</div><div><strong>Síntomas</strong></div><div>El trastorno obsesivo compulsivo suele incluir tanto obsesiones como compulsiones. Pero también es posible tener solo síntomas de obsesión o solo síntomas de compulsión. Puedes o no darte cuenta de que tus obsesiones y compulsiones son excesivas o irrazonables, pero ocupan mucho tiempo e interfieren en tu rutina diaria y en tu funcionamiento social, escolar o laboral.<br><strong><em>La gravedad varía</em></strong></div><div>El trastorno obsesivo compulsivo suele comenzar en la adolescencia o en la edad adulta joven, pero puede comenzar en la infancia. Los síntomas suelen comenzar progresivamente y tienden a variar en su gravedad a lo largo de la vida. Los tipos de obsesiones y compulsiones que experimentas también pueden cambiar con el tiempo. Los síntomas suelen empeorar cuando se experimenta un mayor estrés. El trastorno obsesivo compulsivo, que suele considerarse un trastorno de por vida, puede tener síntomas de leves a moderados o ser tan grave y prolongado que se vuelve incapacitante.</div><div><strong><em>Causas</em></strong></div><div>Se desconoce la causa del trastorno obsesivo-compulsivo. Las principales teorías son:</div><ul><li><strong>Biología.</strong> El TOC puede resultar del cambios en la química natural del cuerpo o en las funciones cerebrales.</li><li><strong>Genética.</strong> El TOC puede tener un componente genético, pero aún no se han identificado genes específicos.</li><li><strong>Aprendizaje.</strong> Los miedos obsesivos y los comportamientos compulsivos se pueden aprender al observar a los familiares o de forma gradual a lo largo del tiempo.</li></ul><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 01:12:58 UTC</pubDate>
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         <title>Factores de riesgo</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472671962</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>Factores de riesgo</strong></div><div>Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar o desencadenar el trastorno obsesivo compulsivo se incluyen los siguientes:</div><ul><li><strong>Antecedentes familiares.</strong> El hecho de tener padres u otros miembros de la familia con el trastorno puede aumentar el riesgo de desarrollar trastorno obsesivo compulsivo.</li><li><strong>Acontecimientos estresantes en la vida.</strong> Si has experimentado eventos traumáticos o estresantes, tu riesgo puede aumentar. Esta reacción puede, por alguna razón, desencadenar los pensamientos intrusivos, los rituales y el sufrimiento emocional característicos del trastorno obsesivo compulsivo.</li><li><strong>Otros trastornos de salud mental.</strong> El trastorno obsesivo compulsivo puede estar relacionado con otros trastornos de salud mental, como los trastornos de ansiedad, la depresión, el abuso de sustancias o los trastornos de tic.</li></ul><div><strong><em>Complicaciones</em></strong></div><div>Los problemas derivados del trastorno obsesivo compulsivo pueden incluir los siguientes, entre otros:</div><ul><li>El tiempo excesivo dedicado a los comportamientos rituales</li><li>Cuestiones de salud, como la dermatitis de contacto por el lavado frecuente de manos</li><li>Dificultad para asistir al trabajo, la escuela o las actividades sociales</li><li>Relaciones problemáticas</li><li>Mala calidad de vida en general</li><li>Pensamientos y comportamiento suicidas</li></ul><div><strong><em>Prevención</em></strong></div><div>No hay una forma segura de prevenir el trastorno obsesivo compulsivo. Sin embargo, recibir tratamiento lo antes posible puede ayudar a evitar que el trastorno obsesivo compulsivo empeore y altere las actividades y la rutina diaria.<br><strong><em>Cuándo debes consultar a un médico</em></strong></div><div>Hay una diferencia entre ser un perfeccionista (por ejemplo, alguien que busca resultados perfectos o un rendimiento impecable) y tener un trastorno obsesivo compulsivo. Los pensamientos de una persona con trastorno obsesivo compulsivo no son simplemente preocupaciones excesivas por problemas reales en sus vidas o el placer de tener las cosas limpias u ordenadas de una manera específica.</div><div>Si tus obsesiones y compulsiones están afectando tu calidad de vida, consulta al médico o a un profesional de la salud mental.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 01:15:09 UTC</pubDate>
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         <title>Sintomas</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472672962</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>Síntomas de obsesión</strong></div><div>Las obsesiones del trastorno obsesivo compulsivo son pensamientos, impulsos o imágenes repetidos, persistentes y no deseados que son intrusivos y causan aflicción o ansiedad. Podrías tratar de ignorarlos o deshacerte de ellos realizando un comportamiento o ritual compulsivo. Estas obsesiones suelen entrometerse cuando intentas pensar o hacer otras cosas.</div><div>Las obsesiones a menudo tienen temáticas, tales como las siguientes:</div><ul><li>Miedo a la contaminación o a la suciedad</li><li>Dudar y tener dificultades para tolerar la incertidumbre</li><li>Necesidad de tener las cosas ordenadas y simétricas</li><li>Pensamientos agresivos u horribles sobre la pérdida de control y el daño a sí mismo o a otros</li><li>Pensamientos no deseados, incluida la agresión, o temas sexuales o religiosos</li></ul><div>Algunos ejemplos de los signos y síntomas de la obsesión incluyen lo siguiente:</div><ul><li>Miedo a ser contaminado por tocar objetos que otros han tocado</li><li>Dudas de que hayas cerrado la puerta o apagado la estufa</li><li>Estrés intenso cuando los objetos no están ordenados o posicionados de cierta manera</li><li>Imágenes de conducir tu automóvil entre una multitud de gente</li><li>Pensamientos sobre gritar obscenidades o actuar inapropiadamente en público</li><li>Imágenes sexuales desagradables</li><li>Evitar las situaciones que pueden desencadenar obsesiones, como el apretón de manos</li></ul><div><strong><em>Síntomas de la compulsión</em></strong></div><div>Las compulsiones del trastorno obsesivo compulsivo son comportamientos repetitivos que te sientes impulsado a realizar. Estos comportamientos repetitivos o actos mentales tienen como objetivo reducir la ansiedad relacionada con las obsesiones o evitar que algo malo suceda. Sin embargo, dejarse llevar por las compulsiones no trae ningún placer y puede ofrecer solo un alivio temporal de la ansiedad.</div><div>Puedes inventar reglas o rituales que te ayuden a controlar la ansiedad cuando tengas pensamientos obsesivos. Estas compulsiones son excesivas y a menudo no están relacionadas de manera realista con el problema que pretenden solucionar.</div><div>Al igual que las obsesiones, las compulsiones suelen tener temas como:</div><ul><li>Lavado y limpieza</li><li>Comprobación</li><li>Recuento</li><li>Orden</li><li>Seguir una rutina estricta</li><li>Exigir tranquilidad</li></ul><div>Algunos ejemplos de signos y síntomas de compulsión incluyen los siguientes:</div><ul><li>Lavarse las manos hasta que la piel se vuelve áspera</li><li>Comprobar las puertas repetidamente para asegurarnos de que están cerradas</li><li>Revisar la cocina repetidamente para asegurarnos de que está apagada</li><li>Contar en ciertos patrones</li><li>Repetir en silencio una oración, palabra o frase</li><li>Arreglar las conservas para que tengan el mismo frente</li></ul><div><br></div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 01:16:19 UTC</pubDate>
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         <title>Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)</title>
         <author>jennypomaquero</author>
         <link>https://padlet.com/jennypomaquero/ynuomomlooyftb5b/wish/2472675544</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2023-02-08 01:19:13 UTC</pubDate>
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