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      <title>taller cultura by Laura Sofia Rojas Guio</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2024-11-14 21:48:26 UTC</pubDate>
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         <title>La delgada línea-Juanita</title>
         <author>ansoloesco</author>
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         <description><![CDATA[<p>La historia corresponde a Juanita Millán Hernández, una mujer colombiana de la ciudad de Bogotá, cuya determinación la llevó a superar obstáculos en su sueño de pertenecer a la Armada Colombiana y contribuir a la construcción de paz en su país. Desde niña, soñaba con portar el uniforme, pero enfrentó un rechazo inicial debido a que no aceptaban mujeres. Este obstáculo la motivó a estudiar Ciencias Políticas, donde su interés por contribuir a la resolución del conflicto armado en Colombia aumentó significativamente tras vivir un golpe de realidad en el Magdalena Medio durante un semestre social de la universidad.</p><p>Aunque nuevamente enfrentó barreras para ingresar a la Armada, finalmente logró hacerlo al ser reclutada como politóloga. Dentro de la institución, promovió un enfoque innovador de resolución de conflictos y justicia social. Su trabajo la posicionó como una figura clave en las negociaciones del Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, específicamente en las Subcomisiones Técnica y de Género, abogando por la inclusión de una perspectiva de género en el proceso.</p><p><br></p><p><strong>b.</strong> Juanita sufrió heridas emocionales y psicológicas debido al rechazo y la discriminación que enfrentó como mujer en un entorno militar predominantemente masculino. Además, vivió situaciones difíciles durante su viaje a Magdalena Medio, donde tuvo un contacto directo con el conflicto armado, lo que le proporcionó una nueva perspectiva sobre la violencia en su país.</p><p><br></p><p><strong>c.</strong> Juanita, a pesar de enfrentar rechazos iniciales, demostró una notable persistencia educativa y profesional al formarse en Ciencias Políticas y especializarse en la resolución de conflictos, convirtiéndose en pionera en su campo. Desde su posición en la Armada, promovió la apertura de espacios de equidad al impulsar el estudio de las víctimas del conflicto y la inclusión de un enfoque de género en los procesos de paz, estableciendo caminos inéditos dentro de la institución militar. Su trabajo colectivo con mujeres de diversos sectores, incluyendo la sociedad civil, el Gobierno, las FARC y la fuerza pública, fue fundamental para fomentar la inclusión y el entendimiento mutuo. Juanita siempre buscó soluciones colaborativas y duraderas, enfocándose en la reconciliación y el respeto mutuo, en lugar de optar por una confrontación militar.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-11-14 21:51:48 UTC</pubDate>
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         <title>Muchos hombres posibles - Joseph Mendieta</title>
         <author>jyma1204</author>
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         <description><![CDATA[<p><strong><em>a. Historia de vida y narrador</em></strong></p><p>El caso narra la historia de <em>Elimelec Núñez</em>, nacido en Turbo, Antioquia. Él es un excombatiente y víctima de reclutamiento infantil forzado por grupos paramilitares. A los 8 años, fue llevado por el Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), donde pasó más de cinco años en combate armado. Tras su desmovilización, encontró en la danza una forma de reconstruirse, convirtiéndose en profesor y director de grupos de baile en su región.</p><p><br></p><p><strong><em>b. Heridas impuestas por la violencia</em></strong></p><ul><li><p><strong>Reclutamiento forzado infantil:</strong> A muy corta edad, fue obligado a unirse a un grupo armado bajo amenaza de muerte contra su familia.</p></li><li><p><strong>Pérdida de la infancia:</strong> Se le privó de una niñez normal, siendo sometido a entrenamientos militares y expuesto a la guerra.</p></li><li><p><strong>Trauma psicológico:</strong> Carga recuerdos dolorosos de ejecuciones y situaciones violentas vividas desde los tres años.</p></li><li><p><strong>Desarraigo familiar y social:</strong> Se separó de su madre y pasó años sin poder comunicarse con ella.</p></li><li><p><strong>Culpa y estigma:</strong> Lucha con la memoria de las acciones que tuvo que realizar como combatiente y con el miedo al rechazo social.</p></li></ul><p><br></p><p><strong><em>c. Resistencias para seguir adelante</em></strong></p><ol><li><p><strong>Transformación personal a través de la danza:</strong> Encontró en el baile un medio de expresión y libertad que lo ayudó a sanar y reconectar con su identidad.</p></li><li><p><strong>Educación y enseñanza:</strong> Se convirtió en profesor de danza, dedicándose a formar nuevos talentos y evitando que jóvenes caigan en el ciclo de violencia.</p></li><li><p><strong>Construcción de comunidad:</strong> Dirige grupos como "Diáspora" y sueña con una Casa Diáspora para proteger a jóvenes en riesgo de reclutamiento.</p></li><li><p><strong>Resiliencia económica y emocional:</strong> Ha trabajado dentro y fuera del país, utilizando la danza como herramienta para reconstruir su vida mientras ayuda a otros.</p></li><li><p><strong>Desvinculación total del conflicto:</strong> A pesar de las dificultades, mantiene firme su decisión de no volver a la violencia y busca alternativas para alejar a otros del mismo camino.</p></li></ol>]]></description>
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         <pubDate>2024-11-14 22:03:10 UTC</pubDate>
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         <title>Regar las plantas - Luz Helena </title>
         <author>laurisscombita</author>
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         <description><![CDATA[<p>Hola a todos y bienvenidos. Hoy quiero compartir una historia que nos muestra cómo la valentía y la esperanza pueden florecer incluso en los momentos más oscuros. Vamos a conocer a Luz Helena, una mujer que, a pesar de haber enfrentado el dolor y la incertidumbre, decidió convertir su lucha personal en una fuente de apoyo y resiliencia para los demás.</p><p><br></p><p><strong>a.  </strong>La historia de vida que revisé es el relato de Luz Helena, quien cuenta cómo la violencia marcó profundamente a su familia. Ella vivía en Armenia junto a su esposo, un sindicalista comprometido con su labor. Sin embargo, la tragedia golpeó su vida cuando su esposo fue desaparecido forzosamente, lo que dejó a Luz Helena y a su hijo en una situación de constante amenaza. Ante el peligro que corrían, se vieron forzados a exiliarse para preservar su seguridad.</p><p><br></p><p><strong>b. </strong>Las heridas impuestas por la violencia en Luz Helena incluyen la pérdida devastadora de su esposo, quien fue víctima de desaparición forzada, y el profundo dolor emocional de tener que huir de su tierra para protegerse. Esta situación trajo consigo el peso de la incertidumbre y el miedo constante por la seguridad de ella y su hijo, dejando cicatrices que solo las víctimas del conflicto armado pueden comprender.</p><p><br></p><p><strong>c.  </strong>A pesar de las heridas infligidas, Luz Helena ha mostrado una gran fuerza y capacidad de resistencia. Decidió unirse a un grupo de mujeres buscadoras de personas desaparecidas, un paso valiente que la ayuda a mantener viva la esperanza de encontrar a su esposo. A través de esta labor, no solo encuentra una forma de canalizar su dolor, sino que también ofrece apoyo y consuelo a otras personas en situaciones similares. Su dedicación y compromiso reflejan cómo la resistencia de las mujeres frente a la violencia se convierte en un símbolo de esperanza y fortaleza para sus comunidades.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-11-14 22:42:02 UTC</pubDate>
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         <title>laura rojas </title>
         <author>laurasrojasg</author>
         <link>https://padlet.com/laurasrojasg/y2jduv6fk5turbum/wish/3217925581</link>
         <description><![CDATA[<p>1.Nombre de la persona: les presento a Beatriz García Lechuga</p><p><br></p><p>¿Qué fue lo que sucedió? Ella comenta que se encontraba en la vereda de Tierra Nueva, donde trabajaba en el campo de su tierra, hasta que los paramilitares se trasladaron allí y empezaron a cometer actos inhumanos, como descuartizar a las personas y obligar a la gente trabajadora a lavarles la ropa y limpiarlos. Al mismo tiempo, los amedrentaban y humillaban con el sonido de la motosierra, ya que las personas pensaban que seguían matando gente.</p><p><br></p><p>Beatriz comenta que los paramilitares querían lograr el despojo de tierras, pero ellos sabían que la gente que se encontraba allí era honrada y trabajadora. Así que, una tarde en la que Beatriz estaba trabajando en el monte, un paramilitar la obligó a entrar en una camioneta en contra de su voluntad, para luego abusar de ella y torturarla.</p><p><br></p><p>Ese mismo día, el jefe de los paramilitares se dio cuenta de la situación, a lo que su compañero le respondió que Beatriz era una guerrillera. Ella, sin embargo, le dijo que era mentira, que era una trabajadora y que la habían secuestrado. Lamentablemente, además de todo ese maltrato, obligaron a Beatriz a dejar su terreno para poder sobrevivir, diciéndole explícitamente: "Se va o no amanece". Fue muy difícil para ella, ya que tenía hijos y tuvo que pasar hambre.</p><p><br></p><p><br>2.</p><p>Definitivamente, la herida que recibió Beatriz va mucho más allá de los golpes, cortes y torturas; fue la transgresión de su cuerpo, la violación, el daño profundo a su dignidad, esa pérdida del sentido de pertenencia, al ser tratada como un objeto. Y, pese a todo esto, tuvo que huir de su tierra, de su hogar, de su lugar de trabajo, cargando con marcas que no solo ella, sino muchas otras mujeres abusadas, llevan en el alma. Además, el dolor como madre de ver a su hija también sufrir ese gran abuso es una fuente de inmensa impotencia y miedo</p><p><br>3.Beatriz es una figura de admiración, ya que, como comentó, "así me muera de miedo", lucha día a día empoderando a mujeres y hombres, resistiendo en el proceso de Chimborazo. Continúan adelante, luchando para que el Estado les devuelva sus tierras y los reubique. Resisten para no desistir, a pesar de todo lo que han vivido. Dejando en claro no solo por ella si no tambien por esas 9 personas que murieron y quedando sus hijos marcados por esa violencia.</p><p><br></p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-11-14 23:00:15 UTC</pubDate>
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         <title>¿Qué podemos hacer nosotros los jóvenes ? Reflexion grupal </title>
         <author>laurasrojasg</author>
         <link>https://padlet.com/laurasrojasg/y2jduv6fk5turbum/wish/3217956254</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p>Como jóvenes, nuestro primer aporte debe ser <strong>escuchar</strong>. Muchas veces vivimos en una burbuja, desconectados de todo lo que ha pasado en nuestro país, sin entender que una decisión colectiva puede cambiar las vidas de todos. Reconocer lo que sucede en nuestra nación y dejar de ver el conflicto como simples cifras es esencial; cada número representa una vida, una historia. Verlo únicamente como estadísticas también es una forma de violencia. El primer paso es conocer nuestro país, nuestra historia, y la Comisión de la Verdad es una gran aliada para nosotros, los jóvenes, porque nos permite acercarnos a estas historias de forma accesible y cercana.  </p><p>Como futuros profesionales, nuestro aporte a las comunidades que han sobrevivido a la guerra debe ser <strong>acompañarlas y fortalecer su proceso de “re-existencia”</strong>. Esto implica estar presentes, escucharlas, brindar apoyo emocional, construir comunidad junto a ellas, reconocer sus derechos y garantizar que nuestras acciones sean sostenibles, que realmente mejoren su calidad de vida a largo plazo. Se trata de ser parte de su lucha, de su resistencia, con respeto y compromiso.  </p><p>Además de escuchar y acompañar, como jóvenes y futuros profesionales tenemos la responsabilidad de <strong>cuestionarnos constantemente nuestro privilegio</strong> y cómo este nos permite acceder a espacios de conocimiento y recursos que muchas comunidades aún no tienen. Esto nos obliga no solo a aprender de estas historias, sino también a actuar con un sentido de justicia. Aunque no hayamos vivido el conflicto armado como actores principales, el hecho de ser habitantes de ciudad no nos exime de reconocer el dolor y el sufrimiento que muchas personas tuvieron que experimentar.  </p><p>Por ello, como juventud y futuros profesionales, depende de nosotros que estas historias no se olviden ni se conviertan en relatos sin sentido en el futuro. Debemos <strong>aportar a la memoria histórica</strong> para las generaciones venideras, mostrando avances en la resocialización de las víctimas. Así, la siguiente generación podrá ver que, si bien hubo un conflicto, nuestra generación asumió el reto de restituirlas y preservar sus memorias, reconociendo de dónde venimos y los logros alcanzados en favor de las víctimas.  </p><p>Como jóvenes y futuros profesionales, también debemos ser <strong>agentes de cambio</strong> en la forma en que se narra el conflicto. Más allá de escuchar y acompañar, tenemos la tarea de transformar los espacios en los que participamos. Esto implica cuestionar las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad y abogar por una justicia restaurativa que no solo repare el daño, sino que también permita construir un futuro compartido y equitativo.  </p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-11-14 23:38:32 UTC</pubDate>
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         <title>Sanar lo ancestral-Quemar el destierro</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/laurasrojasg/y2jduv6fk5turbum/wish/3221281093</link>
         <description><![CDATA[<p><strong>a. </strong>La narradora del caso es Blanca Suárez, una mujer indígena desplazada por el conflicto armado en Colombia. Relata su vida marcada por momentos de felicidad en su infancia al lado de sus abuelos en la selva, un entorno lleno de naturaleza, cultura y armonía espiritual. Sin embargo, debido al desplazamiento forzado por grupos armados y posteriormente por políticas del Estado, se vio obligada a abandonar su territorio y trasladarse a Bogotá. Su experiencia está impregnada de dolor por la pérdida de su cultura, el desarraigo de su comunidad y la imposibilidad de regresar a su territorio. Desde la ciudad, lucha por preservar y transmitir las tradiciones indígenas, destacando el valor de las plantas, la dualidad entre hombre y mujer, y la necesidad de equilibrio y respeto hacia la naturaleza.</p><p><strong>b. Heridas impuestas por la violencia:</strong></p><ol><li><p><strong>Desarraigo cultural:</strong> El despojo de su territorio, que para Blanca y su comunidad representa una “segunda madre”, afectó profundamente su identidad y conexión espiritual.</p></li><li><p><strong>Pérdida de seres queridos:</strong> La muerte de su padre lejos del territorio, con el sueño incumplido de regresar, intensificó su dolor.</p></li><li><p><strong>Discriminación:</strong> Se destaca las experiencias de rechazo y prejuicio que ha enfrentado en la ciudad, siendo etiquetada despectivamente como "india".</p></li></ol><p><strong>c. Resistencias:</strong></p><ol><li><p><strong>Preservación cultural:</strong> Blanca y su comunidad han mantenido vivas sus tradiciones espirituales y prácticas culturales, como el uso del ambil y la coca, y la enseñanza de la dualidad y equilibrio a las nuevas generaciones.</p></li><li><p><strong>Participación y liderazgo:</strong> Blanca es una líder activa que promueve la visibilidad y los derechos de las comunidades indígenas, buscando reconocimiento e inclusión.</p></li><li><p><strong>Promoción de la armonía y el respeto:</strong> A pesar de las dificultades, su discurso enfatiza la construcción de puentes entre indígenas y no indígenas, y el trabajo conjunto para lograr el equilibrio y la paz.</p></li></ol>]]></description>
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         <pubDate>2024-11-18 03:13:55 UTC</pubDate>
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