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      <title>Quattrocento y Cinquecento  by Mitya Ajmátov</title>
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      <description>Comparación </description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2018-10-22 03:38:27 UTC</pubDate>
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         <title>Análisis y Conclusión</title>
         <author>naivecroy25</author>
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         <description><![CDATA[<div>Los artistas del pleno Renacimiento ya no hallan ningún placer en los movimientos breves, esquinados, rápidos, en la elegancia espaciada y ostentosa, en la belleza agria, juvenil, inmadura, de las figuras del Quattrocento; los artistas del pleno Renacimiento celebran, por el contrario, la plenitud de la fuerza, la madurez de la edad y de la belleza, describen el ser, no el devenir, trabajan para una sociedad de triunfadores, y piensan, como éstos, de manera conservadora.<br><br>No hay en toda la pintura italiana anterior a Leonardo ninguna figura humana que, comparada con las figuras de Rafael, Fra Bartolomeo, Andrea del Sarto, Tiziano y Miguel Angel, no tenga todavía algo de esquinado y rígido. Las figuras del primer Renacimiento nunca están seguras sobre sus piernas,sus movimientos son limitados y forzados, sus miembros crujen y rechinan en las coyunturas,su relación con el espacio es a menudo contradictoria;su modelado, inexistente;su luz, artificiosa.</div><div><br>La unidad estilística del Renacimiento se expresa no sólo en el hecho de que el naturalismo del XV halla su continuación directa y su remate en el Cinquecento, sino también en el hecho de que el proceso de estabilización que lleva al arte clásico del pleno Renacimiento se inicia ya en el Quattrocento.</div><div> </div><div>Los profetas, apóstoles, mártires y santos son para el arte del Cinquecento figuras ideales, libres y grandiosas, llenas de poder y de dignidad, graves y patéticas, una raza de héroes de belleza floreciente, madura, sensual. Cristo ya no es un mártir que sufre, sino otra vez el Rey celestial que se levanta sobre las debilidades humanas Las reglas de vida del dominio y del orden encuentran su más cercana analogía en los principios de sobriedad y contención que el arte se impone.<br>Todo el formalismo artístico del Cinquecento corresponde en cierto aspecto sólo al formalismo de los conceptos morales y de las reglas del decoro que se ha señalado la aristocracia de la época.<br><br>El Quattrocento ha representado el mundo como un infinito fluir y oleaje, un devenir que no puede ser ni forzado ni concluido. El individuo se ha sentido pequeño e impotente en este mundo, se ha entregado a él de buena gana y con agradecimiento. El Cinquecento, en cambio, vive el mundo como una totalidad limitada; el mundo es ni más ni menos que lo que el hombre abarca de él; pero cada obra de arte terminada expresa a su modo toda la realidad abarcable.<br><br><br></div><div><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2018-10-23 15:16:25 UTC</pubDate>
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         <title>Leonardo Da Vinci</title>
         <author>naivecroy25</author>
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         <description><![CDATA[<div>En el plano artístico, Leonardo conforma, junto con Miguel Ángel y Rafael, la tríada de los grandes maestros del Cinquecento, y, pese a la parquedad de su obra, la historia de la pintura lo cuenta entre sus mayores genios. <br><br>Leonardo aprendió pintura, escultura y técnicas y mecánicas de la creación artística. El primer trabajo suyo del que se tiene certera noticia fue la construcción de la esfera de cobre proyectada por Brunelleschi para coronar la iglesia de Santa Maria dei Fiori. Junto al taller de Verrocchio, además, se encontraba el de Antonio Pollaiuolo, en donde Leonardo hizo sus primeros estudios de anatomía y, quizá, se inició también en el conocimiento del latín y el griego.<br><br>Florencia era entonces una de las ciudades más ricas de Europa; las numerosas tejedurías y los talleres de manufacturas de sedas y brocados de oriente y de lanas de occidente la convertían en el gran centro comercial de la península itálica; allí Los Médici habían establecido una corte cuyo esplendor debía no poco a los artistas con que contaba. Pero cuando el joven Leonardo comprobó que no conseguía de Lorenzo el Magnífico más que alabanzas a sus virtudes de buen cortesano, a sus treinta años decidió buscar un horizonte más prospero.<br><br>Contratado en 1483 por la hermandad de la Inmaculada Concepción para realizar una pintura para la iglesia de San Francisco, Leonardo emprendió la realización de lo que sería la celebérrima <em>Virgen de las Rocas</em>, cuyo resultado final, en dos versiones, no estaría listo a los ocho meses que marcaba el contrato, sino veinte años más tarde. En ambas versiones la estructura triangular de la composición, la gracia de las figuras y el brillante uso del famoso <em>sfumato</em> para realzar el sentido visionario de la escena supusieron una revolución estética para sus contemporáneos.<br><br></div><div>A este mismo período pertenecen el retrato de Ginevra de Benci (1475-1478), con su innovadora relación de proximidad y distancia, y la belleza expresiva de <em>La belle Ferronnière</em>. Pero hacia 1498 Leonardo finalizaba una pintura mural, en principio un encargo modesto para el refectorio del convento dominico de Santa Maria dalle Grazie, que se convertiría en su definitiva consagración pictórica: La Última Cena.<br><br>Leonardo ya era reconocido como uno de los mayores maestros de Italia. En 1501 había trazado un boceto de su <em>Santa Ana, la Virgen y el Niño</em>, que trasladaría al lienzo a finales de la década. </div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2018-10-23 15:17:47 UTC</pubDate>
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         <title>Rafael</title>
         <author>naivecroy25</author>
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         <description><![CDATA[<div>Rafael fue un pintor y arquitecto italiano. Por su clasicismo equilibrado y sereno basado en la perfección de la luz, la armonía en la composición y el dominio de la perspectiva, la obra de Rafael Sanzio constituye, junto con la de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarrotti, una de las más excelsas realizaciones de los ideales estéticos del Renacimiento. Desde 1504 hasta 1508 trabajó fundamentalmente en Florencia, en donde recibió la influencia del arte de Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel.<br><br>Para cuando Rafael llegó a Florencia la transformación del estilo artístico en cortesano, protocolario y estrictamente formal ya estaba iniciada, las líneas fundamentales del nuevo gusto convencional ya estaban fijadas y reconocidas por todos y la evolución podía continuar por el camino iniciado sin recibir de fuera nuevos estímulos. Rafael No podía hacer otra cosa que sumarse a esta tendencia  intrínsecamente conservadora por basarse en un canon formal intemporal y abstracto.<br><br></div><div>De entre sus obras de este período (<em>El sueño del caballero</em>, <em>Las tres Gracias</em>), las más celebradas son sus variaciones sobre el tema de la Virgen y la Sagrada Familia. Los personajes sagrados, dotados de cautivadores toques de gracia, nobleza y ternura, están situados en un marco de paisajes sencillos y tranquilos, intemporales. En estas telas, Rafael da muestras de su inigualable talento para traducir a un lenguaje sencillo y asequible los temas religiosos. Su maestría en la composición y la expresión y la característica serenidad de su arte se despliegan ya en plenitud en la <em>Madona del gran duque</em>, <em>La bella jardinera</em> o <em>La Madona del jilguero</em>, entre otras obras.<br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2018-10-23 15:17:53 UTC</pubDate>
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         <title>Miguel Ángel</title>
         <author>naivecroy25</author>
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         <description><![CDATA[<div>Fue un escultor, pintor y arquitecto italiano. Habitualmente se reconoce a Miguel Ángel como la gran figura del Renacimiento italiano, un hombre cuya excepcional personalidad artística dominó el panorama creativo del siglo XVI y cuya figura está en la base de la concepción del artista como un ser excepcional, que rebasa ampliamente las convenciones ordinarias.<br><br>La vida de Miguel Ángel transcurrió entre Florencia y Roma, ciudades en las que dejó sus obras maestras. Aprendió pintura en el taller de Domenico Ghirlandaio y escultura en el jardín de Los Médici, que habían reunido una excepcional colección de estatuas antiguas. Dio sus primeros pasos haciendo copias de frescos de Giotto de Masaccio que le sirvieron para definir su estilo.<br><br>En 1496 se trasladó a Roma, donde realizó dos esculturas que lo proyectaron a la fama: el <em>Baco</em> y la <em>Piedad</em> de San Pedro. Esta última, su obra maestra de los años de juventud, es una escultura de gran belleza y de un acabado impecable que refleja su maestría técnica. Al cabo de cinco años regresó a Florencia, donde recibió diversos encargos, entre ellos el <em>David</em>, el joven desnudo de cuatro metros de altura que representa la belleza perfecta y sintetiza los valores del humanismo renacentista.<br><br></div><div><br>En 1505, cuando trabajaba en el cartón preparatorio de la Batalla de Cascina (inconclusa) para el Palazzo Vecchio, el papa Julio II lo llamó a Roma para que esculpiera su tumba; Miguel Ángel trabajó en esta obra hasta 1545 y sólo terminó tres estatuas, el <em>Moisés</em> y dos <em>Esclavos</em>; dejó a medias varias estatuas de esclavos que se cuentan en la actualidad entre sus realizaciones más admiradas, ya que permiten apreciar cómo extraía literalmente de los bloques de mármol unas figuras que parecían estar ya contenidas en ellos.<br>Julio II le pidió también que decorase el techo de la Capilla Sixtina, encargo que Miguel Ángel se resistió a aceptar, puesto que se consideraba ante todo un escultor, pero que se convirtió finalmente en su creación más sublime. <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2018-10-23 15:18:00 UTC</pubDate>
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