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      <title>Trabajo final de ERE Y AGUSTINOLOGÍA de 11.1 by MELISSA FERNANDA INCHIMA FLOREZ</title>
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      <description>Realizado por Melissa Fernanda Inchima Florez</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-01-30 21:51:35 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO I.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. Dios anima a los mortales a que busquen de él, y su corazón estará intranquilo hasta que le encuentren.<br><br>II. San Agustín propone que todos estamos dentro de Dios, ya que cuando se le invoca no hay a donde "venir", siendo que él ya estaría allí.<br><br>III. San Agustín pregunta en qué medida está Dios en todo, si mayor en lo grande y menor en lo pequeño, o si siquiera Dios se fragmenta y hay pequeñas y grandes partes de él, o si es contenido o contiene.<br><br>IV. San Agustín hace un análisis acerca de lo que es Dios, un montón de contradicciones que de cierto modo tienen sentido.<br><br>V. San Agustín se pregunta quién es Dios para él, su salvación, y le pide que no se esconda.<br><br>VI. San Agustín confiesa que ha pecado y le pide a Dios que lo perdone porque si no lo hace él, ¿Quién lo hará?<br><br>VII. San Agustín dice que Dios lo alimentó y lo crio desde que era un bebé a través de las personas que lo cuidaban como sus padres y las nodrizas.<br><br>VIII. San Agustín empieza a mostrarse egoísta a través de gestos de que mostraban lo que deseaba.<br><br>IX. San Agustín el pregunta a Dios si acaso él vivió en alguna parte antes de si quiera nacer, si hay algo antes de la vida.<br><br>X. San Agustín invita a que las personas disfruten de buscar a Dios, que es eterno, el principio y el fin.<br><br>XI. San Agustín no se daba cuenta de los pecados que realizaba cuando era un niño, pero al crecer se arrepiente por ellos.<br><br>XII. Los adultos se burlan de los niños pequeños por ser débiles, e ignoran la inocencia y pureza de sus almas.<br><br>XIII. Los niños son tolerados a pesar de los malos comportamientos que presentan, con la esperanza de que al crecer desaparezcan.<br><br>XIV. San Agustín fue criado y bautizado bajo la idea de la vida eterna, pidiendo que Dios le ayudara en sus peores momentos.<br><br>XV. El padre de San Agustín era el único que no creía en Dios de su familia. San Agustín le pide a Dios que él sea su padre.<br><br>XVI. Se hace un paralelismo entre el bautizo y la sanación, diciendo que al pecar sin estar bautizado era como herirse más y más sin sanar.<br><br>XVII. San Agustín prefería el latín sobre el griego y escribió todos sus libros en ese idioma.<br><br>XVIII. San Agustín le pide a Dios que lo siga guiando. Afirma que gracias a sus experiencias de niño ha comprendido cuál es el camino hacia él.<br><br>XIX. Pecar significa estar lejos de Dios.<br><br>XX. El odio es el mayor enemigo del hombre.<br><br>XXI. Dios es el único dios y es silencioso desde los cielos. Los hombres se aíslan por culpa del odio.<br><br>XXII. San Agustín dice que todos sus dones se los dio Dios, y que por esto son buenos.<br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 01:21:09 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO II.</title>
         <author>melissainchima</author>
         <link>https://padlet.com/melissainchima/wmp01673612edxq2/wish/2020459069</link>
         <description><![CDATA[<div>I. San Agustín empieza a caer en cuenta de los momentos malos de su niñez y su juventud, cuando intentaba ser agradable a las personas de su alrededor antes que a Dios.<br><br>II. Cuando San Agustín se aleja de Dios en su juventud empieza a pecar mucho más.<br><br>III. Después de años decide estudiar pero no termina. Procede a escribir el libro de las confesiones para que el que lo lea tenga curiosidad de buscar a Dios.<br><br>IV. Su padre siempre le dio todo el apoyo económico que necesitaba para sus estudios, pero ignoraba la fe de San Agustín.<br><br>V. San Agustín se va a vivir con sus padres a los 16 y estos presencian el crecimiento de su hijo, olvidando a Dios en el proceso.<br><br>VI. Santa Mónica siempre le pedía a Dios para que su hijo no terminara como su padre.<br><br>VII. San Agustín ignoraba a su madre cuando esta le decía que no fornicara ni cometiera adulterio porque no sabía que en realidad era Dios hablándole a través de ella.<br><br>VIII. San Agustín hacía cosas horribles para encajar con su grupo, y cuando no era capaz de hacerlas las inventaba para no sentirse inferior ni rechazado.<br><br>IX. San Agustín cometió el robo de las peras disfrutando del acto de robar y el pecado, y no porque quisiera aprovechar las peras, cosa que Dios no perdona.<br><br>X. Dios fue misericordioso con San Agustín. Él decía que no lo había hecho más que por maldad y la torpeza de su alma.<br><br>XI. Dios es el único digno de ser honrado y alabado, el único sobre todas las cosas y es la sencillez.<br><br>XII. Cuando uno se aleja de Dios, el alma fornica y trata de imitarlo, pero él sigue siendo el único creador.<br><br>XIII. San Agustín prometió amar a Dios y confesar su nombre.<br><br>XIV. Las personas que no cometieron los mismos pecados que San Agustín reconocen la misericordia de Dios y le aman aún más que él.<br><br>XV. San Agustín se arrepiente de haberse alejado de Dios en la adolescencia.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 01:41:04 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO III.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. Cuando llegó a Cartago mucha gente quiso darle su amor, pero él sólo estaba interesado en darle el suyo a Dios y en encontrarse consigo mismo.<br><br>II. San Agustín cayó en la tentación de la ira, la lujuria y los celos, dejando de lado lo que era mejor para él.<br><br>III. El hombre se gloria de la ceguera del mismo hombre al engañarlo y llamarse honesto.<br><br>IV. San Agustín se juntaba con gente no muy buena, pero no por esto se dejaba llevar por lo que hacían y sus opiniones, siguiendo en el camino de Dios.<br><br>V. San Agustín lee "El Hortensio" de Cicerón, que lo hace ver el mundo de forma distinta a sus 19 años, habiendo muerto su padre 2 años atrás.<br><br>VI. San Agustín tenía un gran interés en la filosofía, ya que decía que en la sabiduría estaba Dios.<br><br>VII. Gracias a que su madre lo crio desde pequeño a que creyera en Dios, cualquier escrito que leyera sobre la verdad y que no mencionara el nombre de Dios no se le hacía muy confiable.<br><br>VIII. Decidió probar las Santas Escrituras pero a él no le gustó el estilo y no se comparaba con otras obras, por lo que no logró ver su verdadero significado.<br><br>IX. Agustín se encontró con unas personas que decían saber la verdad y mencionaban a Cristo y al espíritu Santo, sin embargo sus palabras eran vacías.<br><br>X. Le decía a esas verdades falsas "fantasmas" y afirmaba que le dejaban más preguntas que respuestas.<br><br>XI. San Agustín buscó a Dios con los sentidos de la carne, y no con la inteligencia, lo que lo hizo ignorar que Dios siempre estuvo en su interior.<br><br>XII. San Agustín se alejaba de la verdad sin darse cuenta, ya que no sabía que Dios era solo espíritu y que el mal es la privación del bien.<br><br>XIII. San Agustín no tenía conocimiento sobre la justicia interior que da a todos las cosas por igual según las leyes de Dios.<br><br>XIV. Muchos se quejan de que lo que antes se permitía a los justos de ahora no se les permite ya que aunque se debe dar todo igual algunas cosas son buenas en un lugar pero prohibidas en otro.<br><br>XV. La justicia es diferente en cada uno de los tiempos, pero los hombres no comprenden muy bien eso, por eso critican las cosas de tiempos anteriores y avalan las de ahora.<br><br>XVI. Este tema de la justicia también se ve a la hora de los delitos que se cometen por el simple hecho de querer hacer daño, por placer, por venganza, etc. ya que estas son fuentes principales de inequidad.<br><br>XVII. La única manera de volver a Dios después de abandonarlo y ser víctimas de sus mismos crímenes es con piedad, dejando que Dios los libere.<br><br>XVIII. San Agustín se burlaba de los que seguían a Dios porque no lo conocía.<br><br>XIX. Santa Mónica le pedía a Dios que sacara a su hijo del mal y este le contestó, haciendo justo eso.<br><br>XX. San Agustín no le creía a su madre y seguía en el pecado, pasando así 9 años en los que Santa Mónica lloraba por su hijo.<br><br>XXI. Un sacerdote le dice a Santa Mónica que deje que San Agustín descubra solo a Dios, pero que siga pidiendo por él, ya que después de tanto rogar Dios no lo abandonaría.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:07:48 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO IV.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. San Agustín aún seguía interesado acerca de lo que decían los astrólogos acerca de cómo le atribuían todo el pecado al creador, y veía la forma en la cuál podía creerles.<br><br>II. El mejor amigo de San Agustín tenía su misma edad y crecieron juntos, pero solo se hicieron cercanos cuando eran más grandes. Murió solo habiendo estado un año juntos.<br><br>III. San Agustín estaba muy triste por la muerte de su amigo y no se hallaba a sí mismo.<br><br>IV. El llanto era un deleite y una amargura para San Agustín.<br><br>V. Si nuestros suspiros no llegasen a oídos de Dios, ninguna esperanza quedaría para nosotros<br><br>VI. Agustín sentía una pereza de vivir, pero al mismo tiempo tenía miedo de morir. Cuánto más amaba al amigo, más odiaba y temía a la muerte.<br><br>VII. San Agustín llegó a un punto de abrume y tristeza que decidió mudarse de Tagaste a Cartago.<br><br>VIII. Hay que amar las cosas en Dios, ya que él es la bondad.<br><br>IX. Agustín se esforzaba por llegar a Dios pero am tenerle miedo a la muerte, este lo rechazaba para que la apreciara.<br><br>X. Siempre hay que tener presente lo inmutable que es Dios.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:28:26 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO V.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. Le pide a Dios que tome en cuenta sus libros como su manera de expresar su fe.<br><br>II. Los que huyeron de Dios lo hicieron por miedo, pero Dios siempre los va a encontrar para darles un castigo justo.<br><br>III. San Agustín conoce a un obispo maniqueo llamado Fausto que, supuestamente, era conocedor de muchos temas por lo que Agustín se interesó mucho en él.<br><br>IV. San Agustín se da cuenta de que todos los rumores eran mentira, ya que Fausto solo hablaba con falacias y era totalmente ignorante.&nbsp;<br><br>V. Al darse cuenta de la verdad de Fausto decide alejarse del maniqueísmo.<br><br>VI. San Agustín viajó a Roma para enseñarle a los jóvenes y buscar una falsa felicidad.<br><br>VII. Engañó a su madre diciéndole que debía despedir a un amigo, y así huyó a Roma.<br><br>&nbsp;VIII. San Agustín no tenía ganas de buscar otro movimiento aparte del maniqueísmo porque con este se sentía cómodo, y su problema principal era que no creía que Dios tuviera un cuerpo físico.<br><br>&nbsp;IX. San Agustín tenía un problema con el mal, ya que no entendía que el hijo de Dios fuera puro si se había mezclado con María, y que el mal no fuera creado por Dios.<br><br>&nbsp;X. San Agustín viajó a Milán y visitó a un obispo muy famoso llamado Ambrosio.<br><br>&nbsp;XI. San Agustín se acercó a Dios sin darse cuenta al escuchar los sermones que daba el obispo Ambrosio en la asamblea mientras juzgaba si lo que decía era cierto o no.<br><br>&nbsp;XII. San Agustín se sentía más convencido por los argumentos católicos pero aún tenía dudas.<br><br>XIII. Expuso las falsedades del maniqueísmo y se acercó más a la iglesia católica.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:49:43 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO VI.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. Agustín seguía buscando la verdad, le contó a su madre que ya no pertenecía al maniqueísmo y esta se alegro bastante ya que habiendo pasado eso, confiaba en que Dios haría el resto.<br><br>II. Ambrosio felicitaba a Agustín por tener una madre así de fuerte y que pedía a llantos por su conversión.<br><br>III. Decidió por fin comenzar a leer las escrituras de una nueva forma y pudo entender por fin que Dios no tenía forma corporal aunque haya hecho al hombre a su imagen y semejanza.<br><br>IV. San Agustín dice que la única forma de ser él curado de su pecado era creyendo en lo que decía Dios, pero el tenía medio de caer en otra falsedad.<br><br>V. Al ver un mendigo con unas cuantas monedillas, se puede decir que Agustín sintió un poco de envidia porque el buscaba una felicidad temporal como esa pensando que era una verdadera, pero en realidad era aún peor.<br><br>VI. Agustín se sorprendía porque desde sus 19 años había empezado a buscar la verdad y ahora con 30 seguía por un camino que no era.<br><br>VII. Quería casarse y su madre aún más, ya que pensaba que al hacerlo se iba a bautizar y seguir el camino de Cristo.<br><br>VIII. Los pecados de Agustín eran cada vez más, su mujer se fue para África donde no consiguió otro hombre, pero le dejó a Agustín el hijo que habían tenido. Él por su parte consiguió otra mujer, pero no del nivel de la anterior ya que esta aumentaba más su pecado.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:50:48 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO VII.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; San Agustín intenta apartar el pecado de su lado, las intenciones lujuriosas para volverse una persona que no pueda ser corrupta fácilmente.&nbsp;<br><br>II. Aunque se había acostumbrado a la idea de Dios con un cuerpo, ahora intentaba visualizar a Dios como un ser que habitaba en todas partes sin fin alguno.<br><br>III.&nbsp; Ya no creía en los engaños, porque sabía diferenciarlos si nunca nombraban a Dios en sus sermones. Huía de los maniqueos ya que intentaban explicar el mal estando ellos llenos de malicia.<br><br>IV.&nbsp; Agustín aún tenía dudas acerca del pecado y el libre albedrio así que cuando reflexionaba sobre eso y recordaba a su creador se hundía en un pozo.<br><br>V. Agustín ahora entendía que las cosas que no se corrompen son mejores y que Dios era el que mejor podía entenderlo a la perfección, ya que él era el bien superior.<br><br>VI.&nbsp; Cada vez más se iba adentrando a la iglesia y le iba agradando más la idea de la fe en Cristo.<br><br>VII. Ahora ya no confiaba plenamente en lo que decían los matemáticos ya que no existía el modo de predecir el futuro como decían.<br><br>VIII. A pesar de que seguía buscando el mal, no perdía la fe en Dios, seguía firme en ella y sus verdades.</div><var>
<br></var><div>IX. En aquel periodo San Agustín comenzó a leer los libros de los platónicos y encontraba que Dios o el verbo era la verdad o la luz.<br><br>X. Le mostraron en aquellos libros muchas cosas sobre el verbo y sobre Dios pero habían unas que únicamente se encontraban en la biblia.<br><br>XI. Agustín ahora entendía que debía permanecer en Dios ya que así se podía hallar él y era el bien.<br><br>XII. Explicó después que las cosas que se pueden corromper son buenas, ya que si son muy buenas o muy malas no se podrían corromper en aquellos extremos.<br><br>XIII. Agustín al indagar con la inequidad comprendió que era aquella voluntad perversa alejada de Dios.<br><br>XIV. Buscaba ser más fuerte para poder gozar a Dios pero aún no entendía a Jesús en su corazón ni dentro de si mismo.<br><br>XV. Por fin Agustín decidió adentrarse a las sagradas escrituras y se aclararon sus dudas.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:51:23 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO VIII.</title>
         <author>melissainchima</author>
         <link>https://padlet.com/melissainchima/wmp01673612edxq2/wish/2020505314</link>
         <description><![CDATA[<div>I. San Agustín comienza agradeciendo de nuevo a Dios ya que lo hizo avanzar en su vida y no hay nadie como él.<br><br></div><div>II. Dejó los apetitos carnales a comparación como se encontraba apegados a ellos antes y ahora se acercaba y creaba cada vez más un vinculo con Dios.<br><br></div><div>III. Le comentó a Ambrosio que ahora se sentía más seguro con la escritura y este lo felicito por ir directamente a ella en vez de desviarse por otros filósofos.<br><br></div><div>IV. Aparece la enseñanza de que la sagrada escritura es importante, debemos estudiarla y practicarla.<br><br></div><div>V. Agustín lee y escucha la historia de Simpliciano y todos los mensajes sobre los cristianos que este daba.</div><div><br></div><div>VI. Agustín muestra que ya no hay placer ni en la comida ni en la bebida si antes no tenemos hambre o sed, y lo compara con leer la escritura.<br><br></div><div>VII. Agustín se refiere a Jesús como una de las mayores alegrías que se encuentra dentro de nosotros y que fue enviado por Dios.<br><br></div><div>VIII. Cuenta que logró experimentar lo que había leído en los libros de Simpliciano y Victorino ya que se hallaba en los dos lados.<br><br></div><div>IX. De la voluntad perversa nace el apetito, y del apetito, obedecido procede la costumbre, y de la costumbre no contradicha proviene la necesidad.</div><div><br></div><div>X. Aquí cuenta como Dios libro a Agustín del deseo del coito estando con él Alipio y Nebrilio.</div><div><br></div><div>XI. Dios le hacia ver el estado en el que Agustín estaba indicándole el camino correcto para que llegara a él.<br><br></div><div>XII. Agustín tenía miedo de que Dios no lo escuchara y no lo sanara de su enfermedad del pecado de la cual él quería salir.<br><br></div><div>XIII. Sólo quedaba en ella un mudo temblor, y temía, a par de muerte, ser apartada de la corriente de la costumbre, con la que se consumía normalmente.<br><br></div><div>XIV. Sentados Agustín&nbsp; escuchó en una casa cercano la voz de un niño que le decía "Toma y lee" varias veces. Por lo que se devolvió donde estaba Alipio y tomó las escrituras, donde al leer el primer capitulo que le apareció, desaparecieron todas sus dudas.<br><br>XV. Le mostró a Alipio lo que había leído y después fueron a decirle a su madre. Ahí Agustín se dio por convertido en Dios.<br><br></div><div>XVI. porque en el momento en que lo hubiese querido lo hubiese realmente podido, pues en esto el poder es lo mismo que el querer, y el querer era ya obrar.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:51:35 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO IX.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. Hay que dejar ir la ambición y solo enfocarnos en obrar bien y adorar a Dios.<br><br></div><div>II.&nbsp; Dios ahora colmaba de luz y sabiduría a Agustín, le brindaba una fuente para disipar sus dudas.<br><br></div><div>III.&nbsp; Agustín decía que era como hablar con el mismo pero con una paz y más claridad.<br><br></div><div>IV.&nbsp; todas estas cosas se me salían por los ojos y por la voz al leer las palabras que tu Espíritu bueno<br><br></div><div>V. &nbsp; Alipio quiso renacer en ti conmigo, revestido ya de la humildad conveniente a tus sacramentos, y fortísimo domador de su cuerpo<br><br></div><div>VI.&nbsp; Recibe mis confesiones y acciones de gracias, Dios mío, por las innumerables cosas que paso en silencio<br><br></div><div>VII. &nbsp; Las mujeres no se deben maltratar ni tratarlas con desprecio, son regalos de Dios y ellas están bendecidas, pueden traer vida.<br><br></div><div>VIII. &nbsp; no sólo descubren los dichos de enemigos airados a sus airados enemigos, sino que añaden, además, cosas que no se han dicho<br><br></div><div>IX.&nbsp; no teniendo que lamentar en él siendo fiel lo que había tolerado siendo infiel<br><br></div><div>X.&nbsp; Que eres tú, cuál sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre concibió.<br><br></div><div>XI. &nbsp; Señor nuestro, que permanece en sí sin envejecer, y renueva todas las cosas.<br><br></div><div>XII.&nbsp; Al presente nos elevamos y tocamos rápidamente con el pensamiento la eterna Sabiduría, que permanece sobre todas las cosas.<br><br></div><div>XIII.&nbsp; solamente os ruego que os acordéis de mí ante el altar del Señor doquiera que os hallareis<br><br></div><div>XIV.&nbsp; Ella ni había muerto miserablemente ni había muerto del todo; de lo cual estábamos nosotros seguros por el testimonio de sus costumbres, por su fe no fingida y otros argumentos ciertos.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:51:45 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO X.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. Agustín cuenta como Dios obró en el y lo mostró a la luz, por eso se seguía confesando.<br><br></div><div>II. Herió mi corazón con su palabra y lo amó. Mas también el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene.<br><br></div><div>III. El hombre interior es quien conoce estas cosas por ministerio del exterior; yo interior conozco estas cosas<br><br></div><div>IV. No responden éstas a los que interrogan, sino a los que juzgan; ni cambian de voz, esto es, de aspecto, si uno ve solamente, y otro, además de ver, interroga.<br><br></div><div>V. Traspasaré esta virtud mía por la que estoy unido al cuerpo y llena su organismo de vida, pues no hallo en ella a mi Dios.<br><br></div><div>VI. Otras cosas hay que fácilmente y por su orden riguroso se presentan, según son llamadas, y ceden su lugar a las que les siguen.<br><br></div><div>VII. Son las imágenes de las cosas sentidas, las cuales quedan allí a disposición del pensamiento que las recuerda<br><br></div><div>VIII. Todo esto lo hago yo interiormente en el aula inmensa de mi memoria. Allí se me ofrecen al punto el cielo y la tierra y el mar con todas las cosas que he percibido sensiblemente en ellos.<br><br></div><div>IX. Lo único que sé es por qué sentido del cuerpo he recibido la impresión de cada una de ellas y sus recuerdos.<br><br></div><div>X. La mayoría cosas quedan en nuestra memoria, como es el oler un perfume, acordarse de un sabor en específico o sentir con el tacto un pelaje de algún animal<br><br></div><div>XI. Todas estas cosas no son introducidas en la memoria, sino captadas solas sus imágenes con maravillosa rapidez y depositadas en unas maravillosas como celdas, de las cuales salen de modo maravilloso cuando se las recuerda<br><br></div><div>XII. Las memorias las aprendí, ni fue dando crédito a otros, sino que las reconocí en mi alma y las aprobé por verdaderas y se las encomendé a ésta, como en depósito, para sacarlas cuando quisiera.<br><br></div><div>XIII. Estas mismas cosas, si las dejo de recordar de tiempo en tiempo, de tal modo vuelven a sumergirse y sepultarse en sus más ocultos penetrales<br><br></div><div>XIV. También retengo esto en la memoria, y veo que una cosa es la distinción que yo hago al presente y otra el recordar haber hecho muchas veces tal distinción, tantas cuantas pensé en ellas.<br><br></div><div>XV. Las afecciones están en el alma cuando las padece, sino de otro muy distinto, como se tiene la virtud de la memoria respecto de sí.<br><br></div><div>XVI. ciertamente no podríamos nombrar estas cosas si no hallásemos en nuestra memoria no sólo los sonidos de los nombres según las imágenes impresas en ella por los sentidos del cuerpo, sino también las nociones de las cosas mismas.<br><br>XVII. Nombro los números con que contamos, y he aquí que ya están en mi memoria, no sus imágenes, sino ellos mismos<br><br></div><div>XIX. Luego está presente para que no olvidemos la cosa que olvidamos cuando. se presenta.<br><br></div><div>XX. si el olvido está en la memoria en imagen no por sí mismo, es evidente que tuvo que estar éste presente. para que fuese abstraída su imagen. Mas cuando estaba presente.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:51:53 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO XI.</title>
         <author>melissainchima</author>
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         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; La voluntad de Dios no es creación alguna, sino anterior a toda creación.<br><br></div><div>II.&nbsp; Todo es presente, al revés del tiempo, que no puede existir todo él presente; y vea, finalmente, que todo pretérito es empujado por el futuro, y que todo futuro está precedido de un pretérito, y todo lo pretérito y futuro es creado y transcurre por lo que es siempre presente<br><br></div><div>III. Agustín decia que antes del cielo y de la tierra no existía ningún tiempo y que sigue aplicando para Dios que es eterno.<br><br></div><div>IV.&nbsp; Los años existen todos juntos, porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan<br><br></div><div>V.&nbsp; Ningún tiempo te puede ser coeterno, porque Dios es permanente, y éste, si permaneciese, no sería tiempo.<br><br></div><div>VI. No había pasado para dejar de ser, por lo que era y podía ser largo; pero después que pasó, dejó de ser largo, al punto que dejó de existir.<br><br></div><div>VII. Ni el mes que corre es todo presente, sino un día. Porque si lo es el primero, los restantes son futuros<br><br></div><div>VIII.&nbsp; Si hay algo de tiempo que se pueda concebir como indivisible en partes, por pequeñísimas que éstas sean, sólo ese momento es el que debe decirse presente.<br><br></div><div>IX.&nbsp; cuando pasa el tiempo puede sentirse y medirse; pero cuando ha pasado ya, no puede, porque no existe.<br><br></div><div>X. los que narran cosas pasadas no narraran cosas verdaderas, ciertamente, si no viesen aquéllas con el alma, las cuales, si fuesen nada, no podrían ser vistas de ningún modo. Luego existen las cosas futuras y las pretéritas.<br><br></div><div>XI.&nbsp; cuando se refieren a cosas pasadas verdaderas, no son las cosas mismas que han pasado las que se sacan de la memoria, sino las palabras engendradas por sus imágenes.<br><br></div><div>XII.&nbsp; Cuando se halle este arcano presentimiento de los futuros, lo cierto es que no se puede ver sino lo que es. Mas lo que es ya, no es futuro, sino presente.<br><br></div><div>XIII.&nbsp; Porque lo que no es, tampoco puede ser ciertamente enseñado.<br><br></div><div>XIV. Los tres tiempos existen, Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre.<br><br></div><div>XV. &nbsp; Enardecido se ha mi alma en deseos de conocer este enredadísimo enigma. No quieras ocultar<br><br></div><div>XVI.&nbsp; Lo que deseaba Agustín saber es la virtud y naturaleza del tiempo con el que medimos el movimiento de los cuerpos y decimos que tal movimiento<br><br></div><div>XVII. ningún cuerpo se puede mover si no es en el tiempo; pero que el mismo movimiento del cuerpo sea el tiempo no lo oigo, ni tú lo dices.<br><br></div><div>XVIII. El movimiento del cuerpo se da gracias a Dios y a los tiempos que ya han sido explicados porque estos determinan como.<br><br></div><div>XIX. Los tiempos se miden, no aquellos que aún no son, ni aquellos que ya no son, ni aquellos que no se extienden con alguna duración, ni aquellos que no tienen términos.<br><br></div><div>XX.&nbsp; si existe un alma dotada de tanta ciencia presciencia, para quien sean conocidas todas las cosas, pasadas y futuras, como lo era conocido para San Agustín.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:52:00 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO XII.</title>
         <author>melissainchima</author>
         <link>https://padlet.com/melissainchima/wmp01673612edxq2/wish/2020505634</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; la voluntad de Dios no es creación alguna, sino anterior a toda creación; porque en modo alguno sería creado nada si no precediese la voluntad del creador<br><br></div><div>II. El tiempo largo no se hace largo sino por muchos movimientos que pasan y que no pueden coexistir a la vez, y que, en la eternidad, al contrario, no pasa nada, sino que todo es presente, al revés del tiempo.<br><br></div><div>III. Dios nuestro, eres el creador de toda criatura; y si con el nombre de cielo y tierra se entiende toda criatura</div><div>IV.&nbsp; Mas si antes del cielo y de la tierra no existía ningún tiempo, ¿por qué se pregunta qué era lo que entonces hacías? Porque realmente no había tiempo donde no había entonces.<br><br></div><div>V. &nbsp; Tus años existen todos juntos, porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan; más los nuestros todos llegan a ser cuando ninguno de ellos exista ya<br><br></div><div>VI. Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad.</div><div>VII. siendo presente fue cuando era largo; todavía, en efecto, no había pasado para dejar de ser, por lo que era y podía ser largo; pero después que pasó, dejó de ser largo, al punto que dejó de existir.<br><br></div><div>VIII. si de él el primer mes es presente, los restantes son futuros; si se trata del segundo, ya el primero es pasado, y los restantes no son aún. Luego ni aun el año en cuestión es todo presente; y si no es. todo presente, no es el año presente<br><br></div><div>IX.&nbsp; hay algo de tiempo que se pueda concebir como indivisible en partes, por pequeñísimas que éstas sean, sólo ese momento es el que debe decirse presente<br><br></div><div>X.&nbsp; sentimos los intervalos de los tiempos y los comparamos entre sí, y decirnos que unos son más largos y otros más breves.<br><br></div><div>XI. &nbsp; los que narran cosas pasadas no narraran cosas verdaderas, ciertamente, si no viesen aquéllas con el alma, las cuales, si fuesen nada, no podrían ser vistas de ningún modo<br><br></div><div>XII.&nbsp; cuando se refieren a cosas pasadas verdaderas, no son las cosas mismas que han pasado las que se sacan de la memoria, sino las palabras engendradas por sus imágenes, que pasando por los sentidos imprimieron en el alma como su huella.<br><br></div><div>XIII.&nbsp; cuando se dice que se ven las cosas futuras, no se ven estas mismas, que todavía no son, esto es, las cosas que son futuras, sino a lo más sus causas o signos, que existen ya<br><br></div><div>XIV. &nbsp; Porque lo que no es, tampoco puede ser ciertamente enseñado.<br><br></div><div>XV. &nbsp; los tres tiempos y confieso que los tres existen, Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre<br><br></div><div>XVI.&nbsp; medimos los tiempos cuando pasan, Y si alguno me dice: «¿De dónde lo sabes?», le responderé que lo sé porque los medimos, y porque no se pueden medir las cosas que no son, y porque no son los pasados ni los futuros<br><br></div><div>XVII. &nbsp; Decimos estas cosas o las hemos oído, y las entendemos y somos entendidos. Clarísimas y vulgarísimas son estas cosas, las cuales de nuevo vuelven a ocultarse, siendo nuevo su descubrimiento.<br><br></div><div>XVIII.&nbsp; A los hombres ver en lo pequeño las nociones comunes de las cosas pequeñas y grandes. Son las estrellas y luminares del Cielo<br><br></div><div>XIX.&nbsp; si el día fuera lo primero, sería desde luego un día, aunque el sol tardase en hacer su recorrido el tiempo de una hora solamente. Si fuese lo segundo, no sería un día si hiciese el recorrido de salida a salida en el breve espacio de una hora, sino que tendría el sol que dar veinticuatro vueltas para formar un día<br><br></div><div>XX. &nbsp; cuando se mueve un cuerpo, mido por el tiempo el rato que se mueve, desde que empieza a moverse hasta que, termina.&nbsp;<br><br></div><div>XXI.&nbsp; saber que digo estas cosas en el tiempo, y que hace mucho que estoy hablando del tiempo, y que este mismo «hace mucho» no sería lo que es si no fuera por la duración del tiempo.&nbsp;<br><br></div><div>XXII.&nbsp; Medimos la cantidad de una sílaba larga por la cantidad de una breve, diciendo de ella que es doble. Y de este modo medimos la extensión de los poemas, por la extensión de los versos<br><br></div><div>XXIII. una voz corporal que empieza a sonar y suena, y suena, y luego cesa y se hace silencio, y pasa ya a pretérita aquella voz y deja de existir tal voz.<br><br></div><div>XXIV. Lo pronuncio y las repito, y veo que es así, en tanto que son percibidas por un sentido fino. En tanto que un sentido fino las acusa, yo mido la sílaba larga por la breve, y noto que la contiene justamente dos veces.<br><br></div><div>XXV. &nbsp; si existe un alma dotada de tanta ciencia presciencia, para quien sean conocidas todas las cosas, pasadas y futuras, como lo es para mí un canto conocidísimo, esta alma es extraordinariamente admirable y estupenda hasta el horror<br><br></div><div>XXVI.&nbsp; Quien entiende esto, que te alabe, y quien no lo entiende, que te alabe también.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:52:08 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. LIBRO XIII.</title>
         <author>melissainchima</author>
         <link>https://padlet.com/melissainchima/wmp01673612edxq2/wish/2020505722</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Dios se encargó de ser oído por Agustín multiplicando su oz para que este se convirtiera y logrará ir por el camino hacia él.<br><br></div><div>II. La plenitud de la bondad de Dios era infinita para cada ser ya que había de aprovecharle nada ni, proviniendo de él, había de ser igual a él.<br><br></div><div>III.&nbsp; Su bien estaba en adherirse a él siempre, para que con la aversión no pierda la luz que alcanzó con la conversión, y vuelva a caer en aquella vida semejante al abismo tenebroso.<br><br></div><div>IV.&nbsp; Hágase la luz y la luz fue hecha, entiéndelo yo no incongruentemente de la criatura espiritual, porque era ya una cierta vida, a la que habías de iluminar.<br><br></div><div>V. &nbsp; Sino que, como a perfecto, te desagrada su imperfección, para que tú las perfecciones y te agraden, aunque no como a imperfecto, como si tú hubieras de perfeccionarte con su perfección.<br><br></div><div>VI. Muchas cosas hemos dicho ya del cielo del cielo, y de la tierra invisible e incompuesta, y del abismo tenebroso según la defectibilidad vagarosa de la informidad espiritual en que hubiera permanecido si no se hubiese convertido a aquel que la había dado aquella especie de vida<br><br></div><div>VII.&nbsp; Así que era preciso que se nombrase primeramente aquello sobre lo que era llevado, y luego aquel a quien no convenía conmemorar de otro modo sino diciendo que era sobrellevado<br><br></div><div>VIII.&nbsp; Aún en la misma mísera inquietud de los espíritus caedizos, que dan a entender sus tinieblas desnudas del vestido de tu luz, claramente nos muestras cuán grande hiciste la criatura racional, para cuyo descanso feliz nada es bastante que sea menos que tú<br><br></div><div>IX. &nbsp; El amor nos levanta a allí y tu Espíritu bueno exalta nuestra humildad de las puertas de la muerte. Nuestra paz está en tu buena voluntad. El cuerpo, por su peso, tiende a su lugar<br><br></div><div>X.&nbsp; En nosotros distínguele el tiempo en que fuimos tinieblas y el en que hemos sido hechos luz<br><br></div><div>XI. si es por hallarse en ella estas tres cosas por lo que hay allí Trinidad, o si estas tres cosas se hallan en cada una para que cada una de ellas sea una terna, o si tal vez se realizan ambas cosas por modos maravillosos, simple y múltiplemente, siendo en sí para sí fin infinito, por el que es y se conoce a sí misma.<br><br></div><div>XII.&nbsp; Nuestra alma se había conturbado dentro de nosotros mismos, nos acordamos de ti, Señor, desde la tierra del Jordán y del monte igual a ti, pero hecho pequeño por causa nuestra<br><br></div><div>XIII. &nbsp; En cada uno de los géneros de tus obras, cuando dijiste que fuesen y fueran hechas, viste que cada uno de ellos era bueno.<br><br></div><div>XIV. El tiempo no tiene que ver con mi palabra, que permanece conmigo igual en la eternidad; y así, aquellas cosas que vosotros veis por mi Espíritu, yo las veo.<br><br></div><div>XV. Cuando de los enemigos vencidos fabricaste la fortaleza de este mundo, para que cautivos en esta construcción no pudieran rebelarse nuevamente contra ti<br><br></div><div>XVI.&nbsp; Las cosas que sabemos por su Espíritu, pueden decirse que no las sabe nadie sino el Espíritu de Dios. Porque, así como se ha dicho rectamente de aquellos que habían de hablar con el Espíritu de Dios.<br><br></div><div>XVII.&nbsp; Porque siendo una cosa la materia del cielo y de la tierra y otra la forma del cielo y de la tierra, tú hiciste, sin embargo, a un tiempo las dos cosas, la materia de la nada absoluta, la forma del mundo de la materia informe, a fin de que la forma siguiese a la materia sin ninguna demora interpuesta<br><br></div><div>XVIII. &nbsp; Renovaste a tu imagen y semejanza al alma, a ti solo sujeta y que no tiene necesidad ninguna de autoridad humana que imitar; y sometiste a la excelencia del entendimiento.<br><br></div><div>XIX.&nbsp; Señor Dios, danos la paz, puesto que nos has dado todas las cosas; la paz del descanso, la paz del sábado, la paz que no tiene tarde<br><br></div><div>XX. También entonces descansarás en nosotros, del mismo modo que ahora obras en nosotros.<br><br></div><div>XXI.&nbsp; Nosotros las vemos externamente, porque son, e internamente, porque son buenas; más tú las viste hechas allí donde viste que debían ser hechas. Nosotros, en otro tiempo, nos hemos sentido movidos a obrar bien, después que nuestro corazón concibió de tu Espíritu.<br><br><br>Agustín termina el libro con la palabra <strong>"Amén"</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:52:16 UTC</pubDate>
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