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      <title>¿Por qué muere Jesús y por qué lo matan?  by </title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2016-07-06 20:21:39 UTC</pubDate>
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         <title>El poder religioso y el político son sólidos, ¿por qué entonces, le temen a Jesús si no tiene poder, ejército y un imperio que ponga en peligro la estabilidad de estos dos poderes?</title>
         <author>leoneldiazb</author>
         <link>https://padlet.com/leoneldiazb/vvr98b8uv3xh/wish/116063854</link>
         <description><![CDATA[<div>Jesús aunque no poseía ninguno de estos poderes, tenia de su lado un poder muy importante que era la fe y creencia del pueblo puesto que con sus buenas obras, Jesús empezaba a convencer a todo el pueblo que lo que el predicaba era verdad. Las razones por las cuales el pueblo empieza a tener fe en Jesus son:<br><br></div><ul><li>Que une al pueblo</li><li>Trae orden a la vida de ellos</li><li>Remienda las relaciones</li><li>Transmite la verdad</li><li>Cumple con su palabra</li><li>Nos protege de los peligro</li><li>Provee orden y justicia</li><li>Nos inspira a vivir nuestro potencial</li></ul><div><br>Es por eso que el poder religioso y político se sienten amenazados. Aun cuando sus estructuras son fuertes, la fe que tiene el pueblo y la credibilidad hacia el sistema podrían ponerlo en peligro la estabilidad de la misma. </div>]]></description>
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         <pubDate>2016-07-07 13:10:13 UTC</pubDate>
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         <title>A la hora de interpretar el sentido de la muerte de
Jesús, lo histórico y lo teológico están en estrecha unidad. </title>
         <author>leoneldiazb</author>
         <link>https://padlet.com/leoneldiazb/vvr98b8uv3xh/wish/116065185</link>
         <description><![CDATA[<div>La pasión y la muerte de Jesús, dos hechos de los que tanto hemos oído y hemos hablado, no se pueden comprender correctamente si, en cuanto se refiere a estos dos hechos, no distinguimos lo que en ellos hay de “historia” y lo que sobre ellos se ha construido de “teología”. Una cosa es lo que allí (en Jerusalén, años 30) ocurrió; y otra cosa es cómo se ha explicado lo que allí ocurrió y por qué ocurrió.<br><br></div><div>La historia de la muerte de Jesús está, detalladamente relatada, en los evangelios. Una historia que, en sustancia, nos viene a decir que Jesús fue un galileo del siglo primero, que, como tantos otros galileos de aquel tiempo, fue visto como un agitador popular, como un hombre peligroso para la religión establecida, para el templo y sus sacerdotes, como un desobediente y un escandaloso, un infiel y un blasfemo, en definitiva, una amenaza grave para la estabilidad y la paz del sistema de convivencia que habían aceptado y acordado los dirigentes del sanedrín con los romanos, el poder de ocupación en la Palestina de aquel tiempo (cf. Jn 11, 47-53). La historia de la muerte de Jesús es la historia de un hombre libre ante los poderes de este mundo. Jesús fue un místico, un profeta, un hombre sensible al sufrimiento de los que están abajo en la historia, la eterna historia de los vencidos, los oprimidos, los “nadies” de este mundo. Y eso, sencillamente eso, fue lo que le llevó a la muerte.<br><br>Pero ocurrió que esta historia, en aquel tiempo y en la cultura del Imperio romano, tropezó enseguida con una dificultad casi insuperable. Después de la muerte de Jesús, sus seguidores empezaron pronto a predicar que aquel galileo, que había sido ejecutado en una cruz por el poder romano, era el Dios en el que ellos creían. Ahora bien, en el Imperio romano era imposible afirmar y defender que se tenía como Dios a un crucificado. Creer en un “dios crucificado” era peor que una locura. Representaba la des calificación total, la exclusión de la sociedad y la maldición del cielo. En todo caso, un “crucificado” no podía ser, para las gentes de entonces, una representación religiosa en modo alguno. Basta leer a Tácito o a Cicerón para darse cuenta de esto.<br>&nbsp;Así las cosas, la teología del Nuevo Testamento, especialmente la de san Pablo, encontró una explicación plausible de aquella historia inaceptable. Se trata de la explicación que presenta la muerte de Cristo como el “sacrificio expiatorio” que Dios necesitó para perdonar nuestros pecados (Rm 3, 25-26; 4, 25; 1 Cor 15, 3-5). De ahí toda la teología según la cual Jesús fue entregado a la muerte por nosotros y por nuestros pecados (Rm 5, 6-8; 8, 32; 14, 15; 1 Cor 1, 13; 8, 11; 2 Cor 5, 14; Gal 1, 4; 2, 21; Ef 5, 2). Una teología que se terminó de complicar cuando, a partir del s. III, se introdujo la explicación - tomada del derecho romano - según la cual la muerte de Cristo fue la “satisfacción” que Dios exigió al hombre para concederle el perdón del pecado, la ofensa “infinita” que se le hace a Dios. Una teoría que, en el s. XI, fue desarrollada, de forma tan brillante como desafortunada por Anselmo de Canterbury.<br><br>&nbsp;Lo que pasa es que, al explicar la muerte de Jesús de esta manera, la teología no tuvo más remedio que presentar a Dios de tal forma que, en el fondo, lo que se vino a decir es que Dios, que, por una parte, se define como “amor” (1 Jn 4, 8. 16), es un ser tan incomprensible que, para perdonar a quienes le ofendemos, necesita el sufrimiento, la sangre y la muerte de su Hijo. Es el “dios vampiro”, del que habla F. Nietzsche. Lo cual, en definitiva, termina diciendo que la teología de la muerte de Cristo salva al hombre a costa de destruir la posibilidad de que mucha gente crea en semejante Dios. Un Dios, que necesita sangre para perdonar, es un monstruo increíble.<br><br>&nbsp;La memoria de la muerte de Jesús es, por supuesto, devoción, piedad, paciencia, fortaleza, generosidad, amor. Pero, sobre todo, la muerte de Jesús es el recuerdo peligroso de una libertad que empuja a luchar contra el sufrimiento incluso a costa de pagar esa lucha con el propio sufrimiento que lleva derechamente a quedar en ridículo, a ser excluido, a terminar en la calle, en la nada, en la soledad del que parece un tipo raro o incluso un inútil. La cruz no es una condecoración y menos un adorno. Es siempre una “memoria que nos enfrenta a un peligro”, el peligro que corrió Jesús y en el que acabó sus días. F<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2016-07-07 13:30:03 UTC</pubDate>
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         <title>El sentido que el pueblo judío y los primeros
cristianos del siglo I, tenían del mesianismo.</title>
         <author>leoneldiazb</author>
         <link>https://padlet.com/leoneldiazb/vvr98b8uv3xh/wish/116066231</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2016-07-07 13:47:57 UTC</pubDate>
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         <title>El sentido que el pueblo judío y los primeros
cristianos del siglo I, tenían del mesianismo</title>
         <author>leoneldiazb</author>
         <link>https://padlet.com/leoneldiazb/vvr98b8uv3xh/wish/116066232</link>
         <description><![CDATA[<div>El mesianismo de Jesús tiene consecuencias socio-políticas y religiosas, pero nunca provocadas por la vía de la violencia o la imposición de su proyecto.<br><br>Cuando los cristianos decimos Jesucristo, en realidad estamos afirmando que Jesús de Nazaret es el único Mesías de esta historia y el Cristo de nuestra fe. En este sentido se dice que es único e irrepetible. Sin embargo, así como sucede hoy, también quienes estaban cercanos a Jesús, sus seguidores, no lo entendían, porque la palabra mesías aludía a la acción nacionalista de un hombre que actuando en nombre de un Dios fuerte y poderoso, devolvería la independencia política y la igualdad social.&nbsp;</div><div><br></div><div>Pedro esperaba a un mesías que fuera un guerrero combativo y pusiera fin a la opresión romana, por ello le confiesa a Jesús: «tú eres el Mesías» (Mc 8,29). Jesús lo manda a callar. ¿Por qué?&nbsp;<br><br></div><div>Pedro entendía que la única forma de mesianismo posible era la revolucionaria y militante, que pudiera atraer a las masas para asaltar el poder. Así que ante la confesión de un mesianismo de este tipo, Jesús reacciona categóricamente diciéndole: «¡quítate de mi vista Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios» (Mc 8,33).&nbsp; La actitud de Pedro llevaba a matar, recordemos que andaba armado (Jn 18,10). Jesús lo llama Satanás, que significa uno que es causa de división y deshumanización, siempre dispuesto a odiar o dar muerte a sus enemigos. El dios de Pedro no era el Dios a quien Jesús oraba. En su tiempo no se entendía que Jesús se llamara a sí mismo Hijo del hombre, uno que «no tenía ni dónde reclinar la cabeza» (Mt 8,20), que «debía sufrir mucho y ser reprobado» (Mc 8,31), uno cuyas acciones y palabras inspiraban un estilo de vida incluyente y fraterno. Esto representaba debilidad y, por tanto, era absurdo para quienes deseaban el poder político o religioso. Pero Jesús nunca se dejó identificar con las expectativas mesiánicas dominantes en su tiempo, porque la gente lo podía comenzar a ver, precisamente, como Pedro lo percibía. Por eso, optó por un estilo de vida mesiánico no político, es decir, ungido y guiado por el Espíritu de un Dios compasivo (y no fuerte), bueno (y no envidioso). Uno que sólo sabía servir y levantar al caído.</div><div><br></div><div>Jesús vivió un mesianismo asuntivo. Sí tendría consecuencias socio-políticas y religiosas, pero nunca provocadas por la vía de la violencia o la imposición de su proyecto (Jn 18,36).&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2016-07-07 13:47:58 UTC</pubDate>
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         <title>La muerte de Jesús ¿cómo se vincula con la voluntad de
su Padre? </title>
         <author>leoneldiazb</author>
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         <description><![CDATA[<div>La muerte de Jesús tuvo una razón de ser, puesto que el murió por nuestros pecados. Siempre hubo un propósito. En un mundo donde todos estábamos perdidos y sumergidos en el pecado, nuestro padre Dios con un propósito muy claro, envió a Jesús para que el fuese quien salvase nuestras almas del pecado. <br><br>Es bastante confuso si decimos que Dios envió a su propio hijo a ser asesinado por nosotros, porque pensaríamos, que clase de Dios es este?, pero no fue El quien con el pecado en sus manos, hirió y quito la vida de nuestro hermano, fuimos nosotros.<br>En pocas palabras, sin la muerte de Jesús en la cruz por nuestros pecados, ninguno tendría vida eterna. Jesús Mismo dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” (<a href="http://biblia.com/bible/nvi/Juan%2014.6?culture=es">Juan 14:6</a>). En esta declaración, Jesús expone la razón de su nacimiento, muerte y resurrección – para proveer el camino al cielo para una humanidad pecadora, quien jamás podría llegar allí por sí misma.&nbsp;<br><br>Esto es por lo que Jesús vino y por lo que Él murió, para convertirse en el último y final sacrificio, el perfecto sacrificio por nuestros pecados. A través de Él, la promesa de la vida eterna con Dios se vuelve efectiva a través de la fe de aquellos que creen en Jesús, “para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.” Estas dos palabras, “fe” y “creer” son cruciales para nuestra salvación. Es a través de creer en la sangre de Cristo derramada por nuestros pecados, que recibimos la vida eterna. “Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Así es como un creyente en Dios, ve la muerte de nuestro hermano, que al ser tan dolorosa para toda la humanidad, a través de su sangre es que nos redimimos de nuestros pecados, y creemos el doble de lo que lo hacíamos, Tenemos el doble de Fe que antes, amamos el doble a nuestro Dios. CREER en Dios, TENER FE en Dios. ACEPTAR LA VOLUNTAD DE DIOS sin reprochar, Y SER FIELES A NUESTRO PADRE es la marca que nos ha dejado la muerte de esus a través del tiempo.</div>]]></description>
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         <pubDate>2016-07-07 14:04:32 UTC</pubDate>
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         <title>
 A Jesús lo mataron por la vida que llevó y la misión que
     cumplió… entonces ¿por qué razón se le relaciona con nuestros pecados?
     Expliquen.
</title>
         <author>leoneldiazb</author>
         <link>https://padlet.com/leoneldiazb/vvr98b8uv3xh/wish/116068631</link>
         <description><![CDATA[<div>No es que se le relaciones directamente con nuestros pecados, sino que lo relacionan con el perodn de nuestros pecados, porque justamente por ellos es que el vino a este mundo. El perdón fue dado a todos nosotros, y vino a corregirnos y sanarnos. Dios muestra Su amor por corregirlos,  usando disciplina para llevarnos a donde Él quiere que estemos. ¿Qué hace un buen padre cuando ve a su hijo apartándose de la senda correcta? Él le devuelve al camino por medio de la disciplina. La disciplina puede manifestarse en muchas formas, dependiendo de la gravedad del delito. Si un niño nunca es disciplinado o nunca sufre las consecuencias de su acción incorrecta, nunca aprenderá lo que es correcto.<br><br>Por lo tanto, por amor Dios disciplina a los que son Suyos. Si nunca hubieses sufrido las consecuencias de su pecado, ¿cómo podrías saber cuando haces bien o mal? El salmista dice: “¿Acaso no entienden todos los que hacen lo malo, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Jamás invocan a Dios!" (Salmo 53:4). También, en Salmo 10:11 leemos, "Se dice a sí mismo: «Dios se ha olvidado. Se cubre el rostro. Nunca ve nada.» Si Dios no nos impusiera consecuencias, no aprenderíamos de nuestros errores ni cambiaríamos nuestras acciones. Dios disciplina solo a los que son suyos, y Él hace esto por amor a nosotros, no para dañarnos o derribarnos. Es la manera de Dios de decirnos, “Mi hijo, te vas al revés y es hora de dar la vuelta y hacer lo correcto.” Si no somos corregidos cuando nos erramos, entonces seguiremos haciendo mal.<br><br>Dios ha pagado la pena por nuestros pecados para que no tengamos que sufrir la muerte segunda, que es el lago de fuego (Apocalipsis 20:14). Debido a Su amor por nosotros, Él nos disciplina y nos trae a la relación con Él que Él desea. Por tanto, la próxima vez que te sientes que estés sufriendo las consecuencias de tu pecado, recuerda que Dios te está disciplinando por amor.</div>]]></description>
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         <pubDate>2016-07-07 14:24:35 UTC</pubDate>
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