<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>Maratón Nacional de Lectura 2021 by milva barbirotto</title>
      <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks</link>
      <description>ISAP: Escritores antonianos mercedinos de 1º a 6º año (Escuela Secundaria) </description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-03-12 10:59:09 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2026-01-20 19:09:30 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url>https://padlet.net/icons/png/1f440.png</url>
      </image>
      <item>
         <title>&quot;No todo lo negro es malo&quot; por MELÓMANA</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1722065343</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;¿Cuántas veces has oído decir eso de que los gatos negros dan mala suerte? ¿Has evitado cruzarte con alguno por el camino, por si acaso? Si has respondido que sí, a alguna de las dos preguntas, el origen de esta historia te interesa. <br><br>Durante el siglo XII, en plena Inquisición por combatir la herejía y brujería, se extremó tanto la caza de brujas que las miradas se centraron en los gatos, por su carácter reservado y sigiloso, que enseguida se consideró sospechoso, hasta el punto de llegar a afirmar que, los gatos eran, en realidad, brujas camufladas. Un siglo después, el papa Gregorio IX, sentenció a un gato tras afirmar que estaba asociado con el diablo. Esto unido al color negro, que se relacionaba con lo oculto y lo misterioso, provocó que la población de gatos en Europa, se fuera reduciendo hasta el borde de la extinción, además esto causa que su índice de adopción sea menor que el de gatos de otro color y que no sean tan apreciados. Pero no siempre se ha creído que daban mal augurio. En Egipto eran animales sagrados con los que simbolizaban a los dioses y matar a uno se consideraba un crimen capital; en la Inglaterra victoriana e Irlanda, si te cruzabas con un gato negro, estaba garantizada tu prosperidad; y en Asia, tener un gato de este color, da muy buena suerte. Son muchas las supersticiones tanto buenas como malas que a lo largo de la historia han girado alrededor de los gatos negros. Pero hoy hablaremos de una en particular… <br><br>Son las 8:30 de la mañana, acabo de abrir mis ojos para sentir el sol rozando mi pelaje y erizando mi piel. Me froto mis ojos para poder ver más nítido y ahí está de nuevo, el cartel de “5 beneficios de tener un gato”, pegado en una pared del refugio. Vuelvo a leerlo como hago a diario, con la esperanza de que hoy sea "el gran día", ya que Halloween recién había concluido.<br><br>&nbsp;“1. Si tienes hijos estos tendrán menos posibilidades de padecer alergias y asma. <br>2. Los felinos son un soporte muy importante cuando atravesamos malos momentos. <br>3. También nos permiten mantener nuestra salud en buena forma, ya que los gatos nos ayudan a aliviar el estrés y a mitigar los síntomas negativos de estados de malestar psicológico. <br>4. Los felinos también nos ayudan a mejorar nuestro estado físico, en lo que se refiere a salud cardiovascular y mental. <br>5. Y, por último pero no menos importante, ejercen un efecto muy positivo en nuestros niveles de bienestar, porque el simple hecho de observar a los gatos nos alegra y nos hace bien, nos hace sentir acompañados.”<br><br>&nbsp;— Hipócritas — .Escucho a Flora (sí, la gata Flora, tal como el dicho) que llega a mi lado.— Buen día Amadeus, ¿cómo amaneciste hoy?<br><br>— Bien. Aún me duele mi espalda pero no creo que sea algo grave. — Me estiro lentamente, escuchando crujir mis vértebras. <br><br>— ¿Estás tomando la medicación? Maldigo el día que te dejé ir con esa niña, la juventud está perdida muchacho. ¿Cómo alguien tan joven es capaz de torturar a un pobre animal solo por “Ser la novia del más apuesto de clase”? Es absurdo— su indignación se notaba a leguas. <br><br>&nbsp;— Tengo suerte de que Alejandra llegó a rescatarme. No sé cómo pero la vecina, al parecer, si tenía corazón aunque no con su esposo.— <br><br>— Gracias a Bastet que estás vivo. Las personas son crueles y muy prejuiciosas. Como si un pobre gato negro tuviera la culpa de malas decisiones tomadas. Qué desgracia. Bueno, hoy empieza una nueva etapa. Tengo esperanzas, algo bueno sucederá, lo presiento. Adiós, muchacho.— Flora vuelve a su jaula, moviendo sus caderas y luciendo orgullosa su brillante pelaje negro que tanto nos había dañado. <br><br>&nbsp;Porque al final del día solo soy un gato negro más al que la gente no quiere por sus tontas supersticiones. <br><br>Levanté la cabeza, miré el cartel nuevamente y me dirigí hacia mi jaula. Miles de pensamientos rondaban por mi mente mientras me acicalaba. Hasta que escuché el sonido de la campana de la puerta. Todos los animales se pusieron en alerta: un posible “adoptador” estaba entrando al terreno. <br><br>“Es ahora o nunca” pensé, no sé porqué, ya que el refugio no era un infierno pero necesitaba salir de allí, descubrir el mundo exterior y realmente vivir. <br><br>— ¡Cande! — Alejandra parece estar muy emocionada, yo nunca había visto a esta chica.<br><br>— ¿Qué haces acá? Dios, hace años que no te veo. ¿Cómo estás? Vení, dame un abrazo— suena nerviosa, no la dejó ni decir hola.&nbsp; <br><br>— Me estás apretando, Ale. Sí, sí, yo también te extrañaba. — palmeó su espalda, separándose del abrazo.<br><br>— Bien, bien por suerte. Te juro que fue pura casualidad, no sabía que trabajabas acá, ¿hace cuánto estás? <br><br>—Siento una buena vibra— susurra Flora. <br><br>—Shhh— quiero escuchar toda la conversación, siento que conozco a esta persona, como si fuese una vieja amiga. Esto no tiene sentido, solo tengo tres años. Retomo mi atención hacia el diálogo de Alejandra y la posible “adoptadora”.&nbsp; Creo que se llama Cande. <br><br>— Bueno, ¿qué andabas buscando?— Alejandra se dirige detrás del mostrador y espera pacientemente. <br><br>— Tenía ganas de adoptar un gato. Estoy pasando por un momento difícil así que me vendría bien algo de compañía.&nbsp; <br><br>&nbsp;Un escalofrío recorrió mi cuerpo: esta realmente podría ser mi oportunidad, y no debía echarla a perder. Me acomodo rápidamente en mi jaula. A medida que sus pasos se acercan, mi corazón late más fuerte. Ella se detiene frente a mí, lee mi nombre. <br><br>— Amadeus— recorre sus dedos por sobre la reja mientras yo ronroneo pero internamente muero de nervios— Qué hermoso nombre, y qué amoroso es. No sé si vale llevarme al primero que vea, ¿no? <br><br>— Deja que suceda. Con quien más conexión sientas, es. <br><br>—las palabras de Alejandra golpean mis oídos, al parecer todo este tiempo Candela se había quedado mirándome, siento que lee mis pensamientos pero eso es imposible. Lo único que pienso es “que sea yo, soy yo”. <br><br>— Creo que Amadeus es el indicado.<br><br>Un largo suspiro de alivio sale de mi cuerpo. Intento no llamar la atención y no demostrar la emoción en mi rostro. Flora siempre me dijo qué hay un humano para cada gato, y que lo iba a saber cuando realmente sienta que no puedo vivir con mi humano. Nunca le creí, pero creo que ahora sí. <br><br>Llegamos finalmente a “casa”, o así lo llamaba Cande. El lugar era muy cálido. Observó cada curva y punta de las habitaciones, buscando lugares cómodos para relajarme. Esto parece irreal. Mientras recorro la casa, escucho a Cande detrás, diciéndome que sintió una rara conexión conmigo, y que eso la hace sentir segura. No tengo forma de transmitirle que a mí me pasa lo mismo, así que solo me recuesto sobre su regazo, intentando ayudarle a conciliar el sueño. <br><br>Pesadillas aparecen nuevamente, sobre el día donde esa niña me trató como basura, no frenaban desde que sucedió, me retuerzo entre mis sueños intentando escapar. Siento que caigo, pero abro los ojos y ella está ahí, Cande, mi lugar seguro. <br><br>Los días pasaban y todo solo mejoraba: hasta Ale había venido con su gata Flora a visitarnos. Todo se sentía irreal. <br><br>La noche, en que la luna se veía roja, algo que nunca había podido observar desde mi jaula, sucedió lo peor. Ruidos se escuchaban en la planta baja, por lo que decidí averiguar qué era. Para mi mala suerte, era Sonia, la vecina de la esquina. Siempre que pasaba me daba mala espina, y como era de esperarse, mis suposiciones se volvieron realidad: esa noche me raptó, me sacó de mi hogar, me arrancó de mi humana. <br><br>De los días siguientes sólo recuerdo el dolor y el sufrimiento. Todo borroso pero el lugar era oscuro, tanto como su alma. Me decía cosas como “Maldito seas, gato negro. Solo arruinas nuestras vidas. Todo es tu culpa. Mi marido murió por tu culpa.” En esos vagos recuerdos encuentro una pared con lo que parecen ser orejas de gatos. Solo esperaba lo peor, no creía poder salir vivo de esa situación. Grité desesperadamente, pero nadie me oía, y Sonia no me entendía. Intenté explicarle pero todo lo que ella oía eran maullidos desesperados. <br><br>Tres, cuatro, cinco, seis días y luego perdí la cuenta. No me imagino cómo debía estar Cande, Flora o incluso Alejandra. Solo te pido, señora Bastet, que me protejas, que al menos pueda morir en paz. Mis patas están agarradas con sogas que ya lograron quemar mi pelaje. Mis oídos y mis cuerdas vocales no aguantarían un grito despiadado más. <br><br>—El día llegó— dijo Sonia con una sonrisa malévola— Ay, pobre gatito, no sabés qué más hacer.<br><br>Empieza a hervirme la sangre, no aguanto tanta cólera pero mis músculos ya no pueden luchar. <br><br>Lentamente agarra un cuchillo y lo posa sobre el fuego, cuando está al rojo vivo lo retira y sin aviso corta mis dos orejas. No puedo describir ese dolor, tanto que dejo de pensar, que dejo de escuchar, hasta de ver. Me desmayo. <br><br>Despierto tres días después, a mi parecer, ya que nada me daba indicios del tiempo. Raramente estoy desatado. Después me doy cuenta de qué hay alguien mirándome por la ventilación, una pequeña rata, quien me guiña el ojo y se va. Como un hada madrina, el roedor cortó las benditas sogas y ahora estoy suelto. Pero no se como voy a salir de aquí. <br><br>Mil horas después encontré un plan de escape, la ventilación era la clave. Estaba escalando hacia ella cuando empiezo a escuchar el crujido de las maderas del piso superior, mi instinto fue quedarme completamente quieto, luego de un rato decidí empezar a moverme otra vez. Llego a la rejilla, me sujeto fuertemente y la retiro. Cae y hace un estridente ruido sobre el suelo. “Este es mi fin” pienso. Pasos rápidos se escuchan sobre la escalera y no tengo tiempo de reacción, solo me paralice. Sonia entra por la puerta y me ve, cuando veo la cólera de sus ojos es cuando me doy cuenta que tengo que huir, si no de esta no me salvo. Mis patas duelen, creo que corrí por horas, pero lo sigo haciendo, no quiero imprevistos. Llega un momento que el aire me falta así que decido frenar, miro para todos los costados y parece ser que ya no hay ningún peligro, pero escucho un chillido, me pongo en alerta. Siento algo detrás mío, que para mi suerte era la rata que me ayudó. <br><br>— ¡Hola! Soy Mollie— saludó entusiasmada. <br><br>— Hola Mollie. Me diste un paro cardíaco— respiro acelerado. <br><br>— Perdón, no era mi intención, ¿Cómo te llamas? <br><br>— Amadeus, un gusto. <br><br>— Que hermoso nombre, ¿Y que lo trae por aquí señor Amadeus? — Dice haciendo una especie de reverencia. <br><br>No es necesario eso— rio — Intento escapar de Sonia, por cierto, gracias por la ayuda. No podría haberlo logrado sin ti. Ya no me quedaban esperanzas— bajó lentamente mi cabeza mientras Mollie solo me acaricia la espalda, tratando de calmarme. Respiro hondo y me doy cuenta de algo. <br><br>— Mollie tienes que ayudarme a volver a mi casa. <br><br>— Sería un gusto, hablas con la conocedora de todo el barrio, ¿a donde desea viajar señor Amadeus?— aclara su garganta. <br><br>— Mi dueña es Cande, Candela Giménez— duele decir su nombre, no sé en qué estado va a estar o en qué estado estoy yo. En este momento caigo en cuenta de que Sonia, la cruel vecina, me cortó las orejas.— Estoy deplorable. <br><br>— ¡No digas eso! Por el amor de Ratata. — acaricia mi espalda nuevamente— Cande te va a amar de todas formas. La conozco lo suficiente como para afirmar eso. <br><br>Sus palabras me alivian. Así, emprendimos el camino de vuelta a casa, todo realmente TODO se sentía un sueño. Al parecer tengo un final feliz. Aunque este no es el final obviamente. <br><br>Llegamos a la calle, cruzamos varias personas que solo me evitan o intentan apartarme, hasta alguien me pegó una patada. Odio ser un gato negro, odio que me desprecien, necesito ya llegar a casa.<br><br>&nbsp;Estoy fuera, le agradezco a Mollie y lentamente me acerco a la entrada. Rasgo la puerta y me encuentro con una Candela de ojos hinchados, quien vuelve a romper en llanto agarrándome lentamente para abrazarme. <br><br>— Volviste — Dice entre sollozos— Volviste—<br><br>Yo solo me dedico a ronronear y sentir nuevamente su aroma, el olor a mi hogar. <br><br>Me aparta y observa lentamente cada parte de mi cuerpo, hasta llegar a mis orejas, rompe en llanto nuevamente y corre hacia el botiquín, empezando a sanar mis heridas. Esa tarde fuimos a la veterinaria, por suerte se puede sobrevivir sin dos orejas, aunque las extraño. Cande se culpaba todas las noches por lo que me había pasado y eso me hacía mal ya que no sabía cómo decirle que no era su culpa. <br><br>Un día de sol, estaba en mi cama y ella en el sillón leyendo un libro. Disfrutamos mucho el estar juntos al sol sintiendo su calor. En un momento ella me miró fijamente y mi reflejo fue parpadear lentamente y pausado. No sabía qué significaba pero sólo quería transmitirle calma. <br><br>Al parecer sirvió, ya que rápidamente se levantó, me tomó en brazos y empezó a abrázame diciéndome todas las palabras bonitas del mundo. Volví a hacerlo ya que quería que siempre se viera así, con una sonrisa. <br><br>— Yo también te quiero— repite todo el tiempo, y justo eso era lo que quería decirle. <br><br><br><em>Hay que cuestionarse, no todo lo que es aceptado es correcto. Hay que cuestionar los sentimientos, y mas si son negativos, cuestionarse si tiene sentido sentir tanto odio como la señora sentía por el gato por el simple hecho de ser negro o mejor sentir el amor incondicional que Cande le expresaba a Amadeus. Cuestionarse si solo somos marionetas manejadas por supersticiones y prejuicios. Cuestionar cada paso que damos, y si eso afecta al otrx. Cuestionar hasta lo que se vea “perfecto”, ya que siempre hay algo que puede mejorar. </em><strong><em>Cuestionar, mejorar y repetir toda la vida para crear una sociedad más sana</em></strong><em>.&nbsp;</em></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2021-09-07 14:36:57 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1722065343</guid>
      </item>
      <item>
         <title>La paciente por VENUS</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724582154</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>CAPÍTULO UNO<br></strong><br></div><div><strong>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</strong>Todos los días desde su desaparición eran iguales: incoloros, solo veía grises. Su hija era el centro de su vida y desde aquel 28 de marzo, se había convertido en una línea, del trabajo, a casa, y de casa, al trabajo.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Era 28 de diciembre y tenía una paciente nueva, Julia Persch, una mujer de cuarenta y cinco años, alta con rulos de color castaño y facciones marcadas. Ese día había llegado tarde al trabajo, y cuando llegó Julia ya estaba sentada en la sala de espera.<br><br></div><div>—Por aquí—dijo Fernando, apuntando con la mano a la puerta del consultorio. Julia entró y tomo asiento en una silla muy cómoda. Fernando hizo lo mismo, alisto su libreta y su lapicera y se dispuso a escuchar. El consultorio era grande, con un ventanal como pared. El sol entraba por aquella pared de vidrio, iluminando el blanquecino piso y los preciosos cuadros de arte. Sobre el escritorio había un cuadro de Fernando, con quien Julia supuso, era su hija.<br><br></div><div>—Comencemos—dijo Fernando, con voz dulce—Cuénteme esto que tanto la atormenta.<br><br></div><div>—Bueno—dijo ella, sorprendida de que no hubiera algo antes de su relato—. En las noches, mientras duermo, veo lo que hacen algunas personas en ese momento. Veo la vida de personas que no conozco. Nunca le di importancia, porque creía que eran personas que conocía de la televisión; pero la última vez, vi a un hombre en un callejón, acorralado por otros dos, corpulentos, de pelo rubio y armados. Al día siguiente, en el diario, leí que un hombre había aparecido muerto en un callejón, y que los sospechosos eran dos hombres corpulentos con pelo rubio, igual a como yo los había visto.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div><strong>CAPÍTULO DOS<br></strong><br></div><div><strong>&nbsp;<br></strong><br></div><div><strong>&nbsp;<br></strong><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Días después de la cita con Julia, Fernando, seguía anonadado. No podía procesar lo que había escuchado, y hasta llegó a pensar que solo era la imaginación de la mujer.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Ese mismo día, tenía otra cita con Julia. Después de escuchar a una señora, contándole el enojo con su hija porque no había ido al almuerzo con ella, llegó el momento de la cita con Julia.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Al contrario de lo que él había pensado, en esa sesión Julia solo fue eliminando su enojo y frustración para con sus compañeros de trabajo.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; La tercera cita fue igual, solo que Julia expresaba la tristeza que tenía por una discusión con su marido.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Todo cambió en la cuarta cita, cuando empezó a hablar de que había tenido otra vez visiones sobre personas desaparecidas; pero lo que más llamó la atención de Fernando, era la descripción que daba sobre una niña.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>—… vi una niña, pequeña, de ocho, o nueve años, cabello rubio, ojos claros, pero no puedo reconocerla, no la vi en ningún diario, en ningún noticiero de la televisión.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; El silencio se hizo más pesado al instante que la mujer terminó de hablar. Fernando estaba sorprendido, su hija había desaparecido, y daba con la descripción de Julia. Se había quedado sin palabras. Lo único que había en su interior era una pequeña llama de esperanza.&nbsp;<br><br>-¿Es parecida a esta niña?-pregunto Fernando más emocionado que nunca.<br><br></div><div>—¡Sí! -dijo Julia. Es exactamente igual a esa niña. <br><br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pero entonces Julia pensó, <em>porque Fernando tiene la foto de la niña, ¿será su secuestrador?, ¿la conocerá?</em> Todas las dudas se disiparon al ver a Fernando con sus ojos cristalinos, a punto de dejar caer una cascada de lágrimas.<br><br></div><div>—¡ES MI HIJA!, ¡ESTÁ DESAPARECIDA HACE MAS DE DIEZ MESES!—en la voz de Fernando se podía distinguir felicidad, pero también temor.—¿DÓNDE ESTÁ? ¿ESTÁ SANA?—Julia estaba aturdida. No podía creer lo que acababa de pasar, la casualidad de la situación.<br><br>—Estaba en una plaza— dijo aún confusa—Cerca de una estatua de...—no recordaba qué había en medio de la plaza, pero recordaba una calle—una calle... era la calle Corrientes. Estaba con un hombre. Era alto, de cabello oscuro. Vestía un traje negro con corbata amarilla, y llevaba un maletín. Estaba jugando con la niña, pero esta visión la tuve hace una hora, no se si seguirán allí.<br><br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cuando levantó la cabeza vio que su psicólogo, ya se había puesto el abrigo, y estaba agarrando sus pertenencias para ir hacia el lugar.<br><br></div><div>—Vamos— dijo Fernando— Vamos en mi auto, vamos a buscar una plaza en la avenida Corrientes.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Julia estaba más aturdida que antes, pero, aun así, se levantó de la silla y lo siguió hasta el auto. Se subieron y fueron directamente a la calle Corrientes.&nbsp;<br><br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Veinte minutos después, llegaron al destino. Empezaron a buscar en la plaza, ¿en dónde estaría? Entonces Julia recordó algo, un monumento, o una estatua... sería más fácil ubicarla.<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Siguieron por la calle durante diez minutos más. La plaza estaba desierta, no había ningún niño. Solo se veían dos figuras con una diferencia pronunciada de altura. Entonces, sin siquiera mirarse, empezaron a caminar hacia ellas.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div><br>0</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2021-09-08 11:38:23 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724582154</guid>
      </item>
      <item>
         <title>El mito de las mariposas&quot; por AYELÉN LYNCH</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724625025</link>
         <description><![CDATA[<div>Las mariposas eran un grupo de chicas de la realeza que tenían muchos lujos que presumían en todas partes. Eran débiles pero astutas, entonces la gente prefería no meterse con ellas ya que terminarían perdiendo.</div><div>&nbsp;</div><div>&nbsp; Un día fueron a dar un paseo pero se encontraron con una señora que estaba despeinada, sucia y tenía la ropa rota. Ella les estaba pidiendo un poco de comida, pero las mariposas se reían de ella, y empezaron a burlarse de la pobre por no ser de la misma clase que ellas. Lo que no sabían era que ella era la diosa Elina, muy inteligente, que se hizo pasar por pobre para probar la bondad de las chicas.</div><div>&nbsp;</div><div>&nbsp; La diosa, para castigarlas, las transformó en unos bellos insectos voladores que ahora conocemos como Mariposas.</div>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1076312198/11437cc1a96a2d98195ec875272943ee/pexels_cihan_o_uzmetin_4463762.jpg" />
         <pubDate>2021-09-08 12:02:35 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724625025</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Capítulo  24                                                                                                                             Sentimiento encontrado            por CHOPI</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724671365</link>
         <description><![CDATA[<div><br><br>Farah:&nbsp;<br><br></div><div>Con cada paso que doy, mi corazón se destroza más. Las lágrimas llegan a mis ojos pero las retengo, no me voy a romper en el medio de la calle. Me doy vuelta para mirarla una vez más y la veo llorando en los brazos de Iris, mientras Circe le acaricia la espalda. -¿Por qué esto me pasa a mí?-¿Por qué la única persona que realmente estuvo en mis peores y mejores momentos me deja?- me repito con cada paso.<br><br></div><div>v&nbsp; &nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>Llego a casa y ya no aguanto más: me derrumbo por completo y empiezo a llorar, a sacar todo lo que me guardé durante tanto tiempo. Pienso en todas las veces que estuve para ella y todas las que estuvo conmigo, en todas las risas que tuvimos juntas, en los consejos de amor que nos dábamos, las largas charlas que teníamos en las madrugadas, en las teorías conspirativas que nos creábamos, en las apuestas de cuál iba a ser el final de la película, en cómo suplicábamos que la dejaran quedarse un día más en mi casa, en las veces que contábamos muestras anécdotas más vergonzosas, en las veces que nos defendíamos mutuamente, en todo lo que vivimos, en las promesas que hicimos, en los juramentos de siempre ser nosotras dos contra el mundo.&nbsp;<br><br></div><div>Ya no puedo más. Todo se está desmoronando en mi vida. Y todo es mi culpa. Nunca hago nada bien. Solo soy una molestia. Ella tiene razón: soy una cobarde. Tendría que haberlo denunciado pero no lo hice; me callé y deje que él se saliera con la suya.<br><br></div><div>Agarro mi celular y decido llamarlo. Éll es el único que me puede calmar.&nbsp;<br><br></div><div>-Hola.&nbsp;<br><br></div><div>-Por favor, ven a mi casa. Te necesito-&nbsp; digo, intentando no pronunciar las palabras agitada, pero no lo logro-&nbsp;<br><br></div><div>-¿Qué pasó? ¿Estás bien? -pronuncia muy preocupado.<br><br></div><div>-Solo ven- le suplico.&nbsp;<br><br></div><div>-En cinco. estoy allí. Intenta respirar hondo y contar hasta llegar al 100 ¿si?&nbsp;<br><br></div><div>v&nbsp; &nbsp;<br><br></div><div>Y efectivamente, llegó en cinco minutos. En cuanto lo vi, corrí hacia él y me hundí en su cuerpo, todavía temblando. Lloré más fuerte y lo poco que logré calmarme se desvaneció en ese mismo instante. Los recuerdos volvieron a mi mente: todo lo que me gritó, cómo me llamó, cómo sus amigas se reían mientras yo estaba intentando no llorar. Y terminé explotando el triple. Aguanté y me guardé muchas cosas en estos meses, ya es hora de sacarlas.&nbsp;<br><br></div><div>-La perdí, en serio, la perdí. Me odia -balbucié.&nbsp;<br><br></div><div>Rápidamente me empiezo a alterar mucho.&nbsp;<br><br></div><div>Al instante, Kanum me rodea con sus brazos, acaricia delicadamente mi cabello, mientras susurra cosas en mi oído.&nbsp;<br><br></div><div>-Toma mi mano y apriétala todo lo que necesites.<br><br></div><div>Y eso hice. Noté cómo se tensaba un poco pero lo intentaba disimular. Apreté tanto que observé cómo se empezaba a ponerse roja, pero no podía parar. Con cada apretón, lloraba más, notaba cómo mi cuerpo se relajaba más, hasta que caí en sus brazos,&nbsp; que no me soltaron y me apoyé contra su pecho. Esta vez sí estaba rota. El dolor se apoderó de todos mis sentidos y solo me repetía lo basura que era…&nbsp;<br><br></div><div>v&nbsp; &nbsp;<br><br></div><div>Después de calmarme un poco decidí ir a lavarme la cara, ya que mis ojos estaban rojos. Al regresar vi a Kanum apoyado en el sillón, con sonriendo.<br><br></div><div>-Ven-dijo con cierto entusiasmo. &nbsp;<br><br></div><div>Cuando me acerqué me tomó por la cintura. &nbsp;<br><br></div><div>-Necesitas despejarte y tengo el lugar indicado para hacerlo.&nbsp;<br><br></div><div>-No quiero ir a comer una hamburguesa.<br><br></div><div>-Aunque eso me ofendió, no vamos a comer una hamburguesa.&nbsp;<br><br></div><div>-¿Y entonces? ¿a dónde se supone que podemos ir si no conoces otro lugar que no sea uno de ham...?<br><br>Antes de que pudiera terminar de hablar tiró de mi brazo hasta la puerta, salimos de casa, me puso el casco y empezó a encender la moto.&nbsp;<br><br></div><div>-Sube.&nbsp;<br><br></div><div>-¿A dónde vamos?<br><br></div><div>-Cuando subas, te vas a enterar.<br><br></div><div>Con cierta desconfianza de que me estuviera engañando y termináramos comiendo una hamburguesa,&nbsp; me subí, apoyé la cabeza sobre su espalda y rodeé su cadera con los brazos para no caerme.<br><br></div><div>Al cabo de unos veinte minutos alejándonos por completo de la cuidad empecé a creer que realmente no vamos a ir a comer… Pero sigo sin entender.&nbsp;<br><br></div><div>Noté que bajaba la velocidad. Supuse que estábamos cerca. Cuando por fin se detuvo, un bosque. Bien, definitivamente no me espere eso.&nbsp;<br><br></div><div>- ¿Te gusta?<br><br></div><div>-Es… precioso, realmente precioso.&nbsp;<br><br></div><div>-Te dije que te iba a gustar_.<br><br></div><div>_ ¿Y bien?_&nbsp;<br><br></div><div>- ¿Qué?&nbsp;<br><br></div><div>-¿Qué vamos a hacer?&nbsp;<br><br></div><div>- ¿No es lógico? Te vas a despejar de todo lo que guardaste durante este tiempo.<br><br></div><div>- ¿Cómo?<br><br></div><div>-Así.<br><br></div><div>Y tiró de mi brazo para guiarme por un sendero que llegaba hasta un lago. Pero, de repente empezó a correr, haciendo que yo también tuviera que seguirle el paso.&nbsp;<br><br></div><div>-Olvidémonos de todo. Hoy solo vamos a ser tú y yo.<br><br></div><div>Y corrimos, tomados de las manos, en dirección contraria al viento que sacudía mi cabello. Mis pasos eran rápidos pero a la vez igual de calmados que el movimiento de los árboles. Empecé a relajarme. Doy más y más pasos .&nbsp;<br><br></div><div>Hasta que percibo algo que por tanto tiempo no había sentido: paz y felicidad… Dejé de pensar en "lo que pasaba", me desconecté de la tierra y conecté conmigo misma. Solo no pensé que en lo que iba a suceder, dejé que el presente me consumiera, y vivir el momento.&nbsp;<br><br></div><div>El sentimiento que me trasmitió estar corriendo de la mano con él es inexplicable. Es la primera vez que me siento así, ¿realmente esto se siente, solo dejar los problemas atrás? Porque, en serio, quiero estar siempre así…&nbsp;<br><br></div><div>De repente, todo en mi vida es perfecto. No encuentro  problemas, no hay dolor, no hay recuerdos, solo hay… felicidad.&nbsp;<br><br></div><div>Me siento en casa. En un lugar realmente seguro, en un lugar que puedo ser aceptada y no juzgada. Siento que, por primera vez, puedo conectar con la naturaleza; pero también siento que ella siempre estuvo conectada conmigo, solo que esta vez me dejó acurrucarme junto con ella en una cama de paz interior.&nbsp;<br><br></div><div>Soy libre por primera vez en dieciséis años…&nbsp;</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2021-09-08 12:25:33 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724671365</guid>
      </item>
      <item>
         <title>&quot;Rufianus, el guardián del cielo&quot; por AYELÉN LYNCH</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724696197</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>Hace mucho tiempo, en un pueblo, vivía un héroe llamado Rufianus que luchaba con monstruos y protegía a los ciudadanos. Él era muy valiente y no le tenía miedo a nada.</div><div>&nbsp;</div><div>Un día fue invitado a ir a un evento en el cielo, y una vez allí, se veían monstruos a lo lejos, eran grandes, tenían mucho pelo, y eran de todos los colores. Parecía que estaban listos para atacar, así que Rufianus sacó la espada dorada que siempre llevaba con él,&nbsp; y fue a luchar. Ya en la pelea, los monstruos dijeron que querían ser dueños del cielo y gobernar todo el mundo, pero Rufianus no permitió esto y empezó a luchar.</div><div>&nbsp;</div><div>Los monstruos eran muchos, tenían mucha fuerza y estaban muy bien armados; parecía que Rufianus no iba a poder vencerlos esta vez. Por suerte, aparecieron algunos dioses y ayudaron a derrotar a los monstruos. La fuerza de Rufianus y los dioses juntos era increíble. Entonces los monstruos se rindieron y no volvieron a atacar nunca más el cielo.</div><div>&nbsp;</div><div>Así fue como Rufianus fue nombrado el&nbsp;</div><div>guardián del cielo.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2021-09-08 12:36:57 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1724696197</guid>
      </item>
      <item>
         <title>&quot;El relato del pájaro&quot; por JUNO</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1730763076</link>
         <description><![CDATA[<div>Últimamente sueño con que soy un pájaro. Despliego mis alas y vuelo por lo alto.<br><br></div><div>&nbsp;Veo a los humanos hacer su vida, atrapados en la tediosa rutina. Siempre parecen estar esperando que algo suceda, algo que cambie la rutina, por más pequeño que sea. Algunas veces dan pena. Es irónico, por que yo soy humano. Aunque no lo sé, algunas veces los sueños parecen tan reales…<br><br></div><div>Mi vida humana es rutinaria. Según google la rutina es: “Costumbre o hábito adquirido de hacer algo de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir”. En otras palabras, la rutina es algo repetitivo, y lo repetitivo, en mi opinión, es aburrido. Entonces podríamos decir que, sí, mi vida humana es aburrida.<br><br></div><div>A veces no aguanto la rutina y duermo, solo para soñar ser un pájaro. Es algo embarazoso, lo sé.<br><br></div><div>Cuando soy un pájaro, o mejor dicho, cuando sueño que soy uno (lo cual, usualmente, suele suceder en la hora de la siesta) voy hacia zonas descampadas, como bosques, campos o incluso a parques, aunque casi nunca voy a los parques. Allí hay humanos. A pesar de que a los humanos no los tolero en mi vida humana, allí es diferente: resulta que son más agradables cuando no te pueden hablar, pedir favores, regañar, gritar, o tener algún tipo de relación con vos. Bueno, por lo menos pensaba eso.&nbsp;<br><br></div><div>Un día, después de llegar cansado de la escuela, me acosté a dormir, anhelando soñar con “ser un pájaro”. Y así fue. Ese día me encontraba en un parque, en una de las ramas de un árbol, viendo jugar a los niños junto a sus familias. Todo estaba tranquilo, hasta que vi llegar a un grupo de niños, tendrían alrededor de diez u once años, parecían inofensivos. Empezaron a tirar grandes migajas de pan es el suelo, esperando a que algún ave se acercara, y ese fui yo. Me acerqué a uno de los árboles que se encontraba cerca de ellos. Uno de los niños me notó. Tenia pelo castaño y unas orejas sobresalientes. Golpeó con el codo a otro niño con enormes ojos celestes, tratando de llamar su atención. Cuando lo consiguió, me señaló y le dijo algo a su otro amigo que no llegué a escuchar. El de enormes ojos celestes sacó algo de su bolsillo, que no alcancé a percibir. Cuando divisé el objeto, ya era demasiado tarde: una piedra pasó junto a mí y, de un momento a otro, el grupo de niños me estaba atacando con piedras. Levanté vuelo pero una piedra pequeña me rozo en el ala izquierda, haciéndome casi caer, aunque me mantuve en el aire.&nbsp;<br>Después de eso, me levanté agitado. Bajé a la cocina en busca de algo de comer cuando mamá me preguntó:<br><br></div><div>– Mati, ¿qué te paso en el brazo? – dijo señalándome el brazo izquierdo, que estaba descubierto.&nbsp;<br><br></div><div>Miré extrañado el pequeño raspón.&nbsp;<br><br></div><div>– No lo sé. Capaz me raspé con algo, o andá a saber – le respondí.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>Los meses transcurrieron y ningún suceso fuera de lo normal ocurrió. Los sueños seguían avanzando. Mi rutina era: despertar, ir a la escuela, volver a mi casa, almorzar con mi familia, para luego ir a mi habitación y tomar una siesta, solo para soñar cómo volaba sobre las copas de los copas de los árboles, y sentir la brisa en mi rostro.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;No prestaba atención en clase por ver, a través de la ventana, a los pájaros volar. No tenían de qué preocuparse, no tenían responsabilidades, eran libres.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;Mi obsesión por los pájaros hizo que mis notas bajaran poco a poco.<br><br></div><div>&nbsp;Un día, después de la escuela y cansado de los regaños de mis profesores por mis malas notas, me encerré en mi habitación salteándome el almuerzo, y me acosté en mi cama. Un nuevo sueño no tardó en llegar.<br><br></div><div>Esta vez me encontraba situado en uno de esos cables negros que siempre están por todas partes, que nunca supe cómo se llamaban. Debajo de mí, pude ver una casa con un pequeño jardín. Curioso, me acerqué a ella y aterricé en el techo, para luego bajar hacia el jardín. Este estaba rodeado por unas paredes de ladrillos con enredaderas; había un par de plantas y arbustos, y el pasto parecía recién cortado. Me acerqué a una de las plantas para buscar sombra, ya que el sol estaba muy fuerte. Al hacerlo pude ver dos cosas más que no había visto antes: un bebedero para pájaros, con aspecto antiguo y agua que parecía recién cambiada, y al lado de este, para mi mala suerte, se encontraba un perro grande y negro, que dormitaba tranquilo, atado al tronco del árbol.&nbsp;<br><br></div><div>Decidí pasar por enfrente de él, cautelosamente. Aunque podía volar, creía que no valía la pena. El animal no parecía querer despertarse de su siesta y yo era demasiado rápido para que llegara a hacerme daño. Ya una vez arriba del bebedero, tomé el agua fresca. Mientras hacia eso, sentí algo moverse detrás de mí, pero no le di importancia hasta que lo sentí por segunda vez. Lo último que vi fue a la enorme bestia abalanzarse sobre mí.<br><br></div><div>-<br><br></div><div>Esa tarde, la mamá de Matías, preocupada porque su hijo no bajaba a almorzar, tocó la puerta de la habitación&nbsp; y lo llamó varias veces. Al no recibir respuesta alguna, entró a su cuarto. Matías se encontraba en su cama. “Dale, Mati. Ya estás durmiendo hace bastante. Bajá a comer algo” le dijo. El chico no respondió. La mamá se lo repitió varias veces y hasta zarandeo el cuerpo de su hijo, intentado despertarlo de un sueño del que jamás despertó. &nbsp;<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2021-09-10 12:40:59 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1730763076</guid>
      </item>
      <item>
         <title>¿Quién anda ahí? por Germán Alba</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1754304829</link>
         <description><![CDATA[<pre><br><pre>Era un miércoles en la escuela. Cuando toca el timbre, es mi costumbre ir a la biblioteca; pero esta vez no había nadie aunque los libros estaban en la mesa.</pre>No le di mucha importancia y decidí verlos. Uno me llamó la atención porque en la tapa había un payaso, un poco aterrador. Sin dudarlo, me senté, lo abrí. Había algo raro: en el interior aparecía el mismo payaso: pero mientras cambiaba de página, iba desapareciendo. De pronto se apagaron las luces y volvieron a prenderse. Frente a mí, me alguien me mira fijamente con unos ojos rojos, ardientes, y sonríe. De un momento a otro desaparece. Toca el timbre y rápidamente regreso a clases.
 
*
 
En el segundo recreo, mi amiga me vio preocupado. Se acercó a mí y me preguntó qué me estaba pasando. Decidí contarle lo sucedido. Pensé que no me iba a creer pero me dijo que a ella le había pasado algo parecido en el baño de chicas. Así que decidimos investigar para saber de qué se trataba todo esto.
 
*
 
Al terminar el horario de escuela, fui junto a mi amiga a casa para averiguar sobre lo sucedido. Ya en mi pieza, prendí mi computadora para ver si podíamos averiguar algo. Después de una hora buscando, encontramos un foro donde había fotos de la misma mirada y sonrisa que me había visto en la biblioteca.                          
 
 
<br></pre>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2021-09-20 14:53:21 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1754304829</guid>
      </item>
      <item>
         <title>11ª Feria del Libro - Unquillo (Córdoba)</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763000928</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1076312198/aca9e4747d77023ac362b05964d0a54b/WhatsApp_Image_2021_09_23_at_10_25_13.jpeg" />
         <pubDate>2021-09-23 13:33:30 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763000928</guid>
      </item>
      <item>
         <title>https://padlet.com/maguirregalli/rdpmyf46r8m6qu24</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763037533</link>
         <description><![CDATA[<div>https://padlet.com/maguirregalli/rdpmyf46r8m6qu24</div>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet.com/maguirregalli/rdpmyf46r8m6qu24" />
         <pubDate>2021-09-23 13:44:31 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763037533</guid>
      </item>
      <item>
         <title>https://instagram.com/11feriadellibro?utm_medium=copy_link</title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763130524</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
         <enclosure url="https://instagram.com/11feriadellibro?utm_medium=copy_link" />
         <pubDate>2021-09-23 14:12:42 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763130524</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763148183</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1076312198/76c4f5b0aaaf0423640a3e4f7168b6c7/WhatsApp_Video_2021_09_23_at_08_10_08.mp4" />
         <pubDate>2021-09-23 14:18:17 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763148183</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763149959</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1076312198/55f4e307989a11b9a64c8a9f63249ff9/WhatsApp_Video_2021_09_23_at_08_10_08__1_.mp4" />
         <pubDate>2021-09-23 14:18:51 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763149959</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author>leernosacerca</author>
         <link>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763151664</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/1076312198/6b90e89c49fee3e4b9c373aa08710ab8/WhatsApp_Video_2021_09_23_at_08_10_08__2_.mp4" />
         <pubDate>2021-09-23 14:19:22 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/leernosacerca/Bookmarks/wish/1763151664</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
