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      <title>Enfocadas by Enfocadas</title>
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      <description>Diario de una madre que comparte sus encuentros con el TDAH.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-03-10 21:43:37 UTC</pubDate>
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         <title>Conocer al TDAH.</title>
         <author>202302765_</author>
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         <description><![CDATA[<p>Ser mamá, es la aventura más aterradora y maravillosa que hay. No me estoy quejando, pero hay momentos muy difíciles que no nos gusta admitir que nos hacen sufrir justamente para que nadie crea que somos malas madres. Cuando yo estaba embarazada, creo que el momento mas impactante fue cuando busqué al que sería el pediatra de mi hija. Mi esposo y yo buscamos opciones en base a referencias de familia y encontramos al doctor que cumplía con todos las características que buscábamos en pediatra. Y jamás olvidaré cuando me dijo: "Toda enfermedad o padecimiento que usted tenga, su hija lo hereda en línea directa". Jamás lo voy a olvidar y luego me di cuenta que hablaba de todo, incluyendo las cosas que yo no tenía diagnosticadas. Cuando mi hija Sophie fue diagnosticada con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), para mí fue un shock, no me lo esperaba, aunque debí haberlo visto venir. Las señales estaban ahí, pero quería creer que eran solo cosas que le pasan a cualquiera. Y si todos nos distraemos a veces, pero no debería ser algo incontrolable como lo es para las personas con TDAH. Al principio parecían olvidos simpáticos que generaban anécdotas divertidas. Al llegar a los 10 años, en quinto grado y la preadolescencia, me quedó claro que había algo más. Las notas de los maestros se multiplicaron y las reuniones en la escuela eran una constante. Nada más duro que escuchar que los maestros me dijeran que mi hija era muy difícil de controlar y que no ponía de su parte. Finalmente el departamento de Orientación me pidió que le realizará una evaluación psicopedagógica y ahí me explicaron, el problema era que había un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. Me dieron toda la lista de características y lloré. No lloré por el diagnóstico, lloré de saber que yo no me había dado cuenta que había algo más detrás de sus dificultades para poner atención. Lloré de pensar en todas las veces que me desesperé porque no me escuchaba. Lloré porque me desesperé y porque ella al igual que yo es una persona con dificultades y que merece ser escuchada. ¿Cuántas veces la callé? La callé por qué no sabía lo que pasaba.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-03-10 22:35:26 UTC</pubDate>
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