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      <title>EDDI 2 &quot;Documentación Narrativa de la Práctica docente&quot; Miércoles T.V by Liliana Monica Rodriguez</title>
      <link>https://padlet.com/lilianamrodriguez/sxohesyq7yqd6ocg</link>
      <description>Compartimos relatos de experiencias pedagógicas</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-06-18 12:58:38 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2026-06-25 00:00:23 UTC</lastBuildDate>
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         <title>Bárbara Villalba</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>Título de fantasía:</strong> Un desayuno, un lugar, una sonrisa…<br> <strong>Título conceptual:</strong> De cómo pensar la inclusión como tarea pedagógica</p><p>Estoy haciendo la residencia docente en la sala rosa, un grupo de niños y niñas de cinco años muy ocurrentes y amorosos. En este tiempo compartido, aprendí a reconocer en cada uno una forma particular de vincularse, de preguntar, de jugar, de buscar compañía y explorar el mundo. Porque, en definitiva, somos distintos, y hay en cada infancia una manera única de estar en el mundo.</p><p>Entre ellos, está Clara. Llega cada mañana con una sonrisa grande y su bebé de juguete bajo el brazo. A veces trae una colita con brillos; otras, un peinado nuevo que eligió con decisión. Le encanta pintar, aunque muchas veces termina con más témpera en las manos que en el papel. Cuando suena música, baila con todo el cuerpo, como si los movimientos le nacieran desde el pecho. A veces chupa los pinceles o se distrae mirando por la ventana. Pero siempre está lista para compartir, dar un abrazo o buscar con quién jugar. También puede ser impulsiva: si no sabe cómo pedir algo, a veces pega. Pero si se le marca con claridad que eso no se hace, se detiene, baja la mirada y devuelve el objeto en un gesto que dice mucho más que las palabras. Esa capacidad de reparar no es tan frecuente en otros chicos.</p><p>Durante el desayuno, cada quien elige dónde sentarse. Algunos se agrupan siempre con los mismos, otros varían. Clara, como siempre, se acomoda cerca de alguien, casi siempre con una sonrisa. Pero ese día no fue recibida así.</p><p>El comedor estaba casi lleno. Le pedí a Mateo que se sentara junto a Clara. Su respuesta fue un no rotundo:<br> —No quiero sentarme ahí.<br> —¿Por qué no, Mateo? —pregunté, cuidando que no se me escapara el enojo.<br> —Porque ella no es mi amiga, es diferente, siempre tira la leche o chupa las cosas. Emma sí es mi amiga —dijo, sin mirarme.</p><p>Sentí una mezcla de sorpresa, tristeza e impotencia. Respondí casi sin pensar:<br> —Clara es tu compañera, también puede ser tu amiga. Hoy te vas a sentar con ella.</p><p>Mateo accedió con desgano. Se sentó sin ganas, mirando a otro lado. Entonces, Clarita lo miró… y le sonrió.</p><p>Clara tiene síndrome de Down, y su forma de estar en el mundo es distinta. Pero si algo aprendí en estas semanas, es que eso no la aleja de los demás. Al contrario: pocas veces vi tantas ganas de participar, jugar y dar cariño sin medida.</p><p>Más tarde, en un momento de juego, me acerqué a Mateo y le dije con calma:<br> —Ya sé que Clara no es tu amiga. Pero ella tiene el mismo derecho que vos a sentarse donde quiera. Podés elegir con quién jugar, pero no podés dejarla afuera.</p><p>Esa frase me quedó resonando. ¿Realmente puede elegirse y, al mismo tiempo, no excluir? ¿Cómo se transita esa tensión en una sala de cinco? Tal vez se trate de aprender juntos que elegir no siempre es sin consecuencias.</p><p>La sonrisa de Clara se quedó dando vueltas en mi cabeza. Me recordó que no todos nos vinculamos igual, que las formas de estar en el mundo son siempre diversas. Como docentes, tenemos la responsabilidad de dar lugar a esas diferencias, de volverlas posibles dentro de la trama grupal.</p><p>La inclusión no se garantiza sólo con sentarse al lado, sino con decisiones cotidianas que promuevan el encuentro, que abran preguntas, que permitan comprender al otro y también repensarse uno.</p><p>Incluir no es forzar, pero tampoco es mirar para otro lado. Es intervenir, acompañar, sostener conversaciones difíciles y construir un espacio de cuidado donde ningún niño o niña quede afuera. A veces alcanza con una sonrisa. Pero detrás de esa sonrisa hay una profunda tarea pedagógica: la de tejer comunidad, desde el afecto y la escucha.</p><p><br></p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-18 22:49:26 UTC</pubDate>
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         <title>Título de fantasía: “Lo que interrumpe, también habla”</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Título referido al relato: De cómo una experiencia desafiante abrió preguntas, estrategias y la necesidad de pensar en equipo escolar</p><p>Nombre y apellido de la autora: Villalba, Florencia Cecilia</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-19 11:46:26 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-06-21 21:22:52 UTC</pubDate>
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         <title>Título de fantasía: “La pausa que despertó el juego.” Título conceptual: &quot;De cómo un pequeño gesto puede cambiar una experiencia educativa&quot;</title>
         <author>majogonzalez161</author>
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         <pubDate>2025-06-21 22:43:59 UTC</pubDate>
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         <title>Rocio Ortega Ramos</title>
         <author></author>
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         <pubDate>2025-06-22 14:55:09 UTC</pubDate>
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         <title>Titulo de fantasía: Un desayuno, un lugar, un sonrisa // Título conceptual: De cómo pensar la inclusión como tarea pedagógica</title>
         <author>barbinoes</author>
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         <pubDate>2025-06-22 21:42:16 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>agustinagrasso</author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>Título de fantasía:</strong> A mayor conexión, mayor colaboración</p><p><strong>Título conceptual:</strong> De como la mirada docente puede transformar etiquetas en encuentros</p><p><strong>Autora:</strong> Agustina Grasso</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-23 21:41:26 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;La mirada que abraza&quot; - Lucía Buchler</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Título de fantasía: "La mirada que abraza"</p><p>Título conceptual: De cómo la mirada atenta a las individualidades enriquecen nuestras intervenciones como docente</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-23 23:13:18 UTC</pubDate>
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         <title>Título fantasía: &quot;El rugido invisible&quot; Título conceptual: &quot;De como mirar más allá de la conducta nos enseña a educar desde el corazón&quot;</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/lilianamrodriguez/sxohesyq7yqd6ocg/wish/3501618640</link>
         <description><![CDATA[<p>Todavía puedo escuchar el eco de aquel primer “¡mordió otra vez!” que interrumpía el murmullo de la sala. Trabajaba en una sala de dos años, y Joaquín, uno de los más pequeños del grupo, había mordido nuevamente a un compañero. </p><p>Recuerdo una de esas escenas con claridad. Estábamos armando una torre con bloques cuando, de repente, el llanto de Bruno rompió el momento. Giré la cabeza y ahí estaba Joaquín, con la boca todavía cerca del brazo de su compañero. Lo abracé enseguida, mientras él me miraba con los ojos bien abiertos, pero sin decir una sola palabra. No había enojo, ni alegría, ni arrepentimiento. Solo una mezcla de desconcierto y tensión en su mirada, como si tampoco entendiera por qué había hecho eso. Bruno lloraba, el resto del grupo se dispersaba, y yo sentía cómo el aire se volvía espeso, cargado de preguntas sin responder.</p><p>Durante varias semanas, esas escenas se repitieron con frecuencia: un grito, un llanto, una marca en el brazo… y luego, las miradas que se clavaban sobre él como si pudieran definirlo en una sola palabra: “el que muerde”. Me dolía profundamente esa forma de señalarlo. Sentía una mezcla de impotencia, tristeza y bronca, como si cada mirada que lo apartaba también me atravesara a mí. </p><p>Me dolía profundamente ver cómo, poco a poco, Joaquín quedaba cada vez más solo. Escuché en la puerta a algunas familias pedirles a sus hijos que no se acerquen a él, “porque es malo”. Y también a otras madres apuntar directamente hacia la suya: “esa mamá es un desastre”. Todo eso se me metía en la piel. ¿Cómo explicarles que, a esa edad, la mordida no es maldad, sino una forma de comunicar lo que aún no puede expresarse con palabras? Que, en ocasiones, está ligada a la dentición, o a la necesidad de liberar tensiones emocionales, o incluso a una forma de explorar el mundo a través de sus sentidos. A esa edad, todo es nuevo, y la mordida a veces es la única forma de decir algo cuando el resto de las herramientas todavía no están disponibles.</p><p>Frente a esa tensión que se sentía también en la puerta del jardín, organizamos una reunión con las familias para contarles lo que estábamos observando, lo que sabíamos sobre las mordidas a esta edad y, sobre todo, para abrir un espacio de escucha. Quisimos correr el foco de la etiqueta hacia una comprensión más profunda, colectiva. No fue fácil, pero poco a poco empezaron a aparecer otras miradas.</p><p>Por momentos, sentí miedo. Miedo a no saber cómo acompañarlo. Miedo a no poder proteger al resto. Miedo a que se instalara la idea de que el jardín no era un espacio seguro. Pero también sentí responsabilidad, porque era mi tarea –nuestra tarea, como equipo docente y educativo– cuidar a todos.</p><p>Empezamos a buscar respuestas. Hablé mucho con mi compañera de sala, con el equipo de conducción, y pedimos entrevistas con la familia. En uno de esos últimos encuentros, la mamá de Joaquín nos contó, entre lágrimas, que estaba embarazada y que no sabía cómo ayudar a su hijo. Nos dijo que se sentía sola, que no tenía herramientas. Esa frase me marcó. A partir de ahí, hicimos cambios. Le ofrecimos a Joaquín recursos que le permitieran descargar de otra forma: mordillos, chupetes, más momentos uno a uno.... Y algo empezó a transformarse. Joaquín, con el correr de los días, dejó de morder. Pero lo que más me conmovió no fue solo eso, sino ver cómo de a poco volvía a vincularse, cómo otros empezaban a mirarlo distinto.</p><p>Esta experiencia fue significativa porque me recordó que educar también es correr el velo de lo evidente. No quedarnos en la superficie de lo que se ve, sino preguntarnos qué hay detrás. La adaptación es un proceso complejo y profundamente emocional. No es solo de los niños, sino también de las familias, del equipo docente… y mío, como maestra. Aprendí que escuchar activamente, abrir espacios de diálogo con las familias, crear puentes entre lo que sucede en casa y en el jardín, es fundamental para comprender y acompañar. Solo desde esos encuentros genuinos es posible tomar decisiones conscientes, buscar estrategias y recursos que no sólo respondan a lo individual, sino que fortalezcan los vínculos, la convivencia y el sentir de grupo. Joaquín me enseñó que, a veces, un rugido silencioso puede esconder la necesidad más urgente: ser comprendido.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-25 08:30:51 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>carolinaberhoo</author>
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         <pubDate>2025-06-25 13:44:17 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Rocio Ortega Ramos</title>
         <author></author>
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         <pubDate>2025-06-25 18:36:26 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Brazos que brindan contención”</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>“De cómo en la escuela una actividad cotidiana se transforma en un acto de ternura”&nbsp;</p><p>Malena Besse.&nbsp;</p><p><br></p><p>A principios de 2024 comencé a trabajar en un club, en una actividad que estaba pensada para niños/as de entre 6 meses y 2 años. En ese momento fui convocada para desarrollar la tarea de auxiliar. Transcurría la primera semana en la que comencé a trabajar y se presentó una situación que no me gusto para nada, ya que la manera que actuó mi compañera no fue la mejor para mí.&nbsp;</p><p>Sofía era una niña de 1 año, recientemente cumplidos. Todos los días entre las 11:00 y 11:30hs, ella dormia una siesta, de no más de media hora, casi todos los días me encargaba de hacerla dormir y no me llevaba mucho tiempo, la sostenía en brazos, mientras la hamacaba hasta que se durmiera. Pero una mañana me estaba encargando de cambiar los pañales a algunos/as niños/as, en ese momento Sofí comenzó a llorar, ya que era el momento de su siesta y estaba cansada, quería dormir.&nbsp;</p><p>Mi compañera decidió hacerla dormir en su coche, al ponerla en él, Sofí comenzó a llorar con más intensidad ya que no quería estar ahí.&nbsp;</p><p>Una vez que terminé de cambiar a los/as niños/as me acerqué a mi compañera y le dije que me dejara a mí, que quería intentar dormirla, pero ella me contestó que no, que ya se iba a dormir, mientras seguía hamacándola de un lado a otro. Volví al salón, pero muy angustiada, ya que no me parecía necesario hacer pasar a Sofí por esa situación, en su llanto se podía notar que realmente estaba angustiada y que no era un capricho como había mencionado mi compañera.&nbsp;&nbsp;</p><p>Volví al salón a cambiar a un niño que lo necesitaba. Luego de un rato vino mi compañera con Sofí en brazos, quien aún estaba llorando, y me dijo que la durmiera yo, que con ella no quería. Esto me generó alivio, ya que iba&nbsp; a poder calmar a Sofi, o al menos iba a intentarlo. Toda la situación en general me provocó enojo, angustia y preocupación.&nbsp;&nbsp;</p><p>La tomé en brazos, salí e intenté calmarla, le hablé, luego le canté una canción mientras la acunaba en mis brazos. Estas actividades se tienen que desarrollar desde el respeto, los/as niños/as son sujetos de derechos y como tal son personas con opinión, participación, por eso hay que actuar contemplando sus tiempos, sus gustos, esperando su aprobación, ya sea desde el habla o con sus movimientos corporales y no tratarlos como objetos.&nbsp;</p><p>Después de un ratito Sofí se calmó y finalmente pudo dormirse. Ya que considero que en ese momento al menos, ella necesita que la contengan, que no era un capricho.&nbsp;</p><p>Las actividades cotidianas, de cuidado y enseñanza, dentro del jardín maternal son sumamente importantes y las mismas tienen que realizarse con intencionalidad pedagógica, hay que aprovechar para enriquecerlas y convertirlas en situaciones para aprender.&nbsp;</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-25 19:10:41 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/lilianamrodriguez/sxohesyq7yqd6ocg/wish/3502098829</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-06-25 20:00:19 UTC</pubDate>
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