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      <title>Cuentos que viajan by </title>
      <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan</link>
      <description>¡Hola! Bienvenidos/as a este espacio colectivo de los alumnos y alumnas de 1°año, 3°año y 4°año del colegio Tercer Milenio de La Plata</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-09-25 17:58:17 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-10-22 13:04:30 UTC</lastBuildDate>
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         <title>¡Les damos la bienvenida!</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/780299968</link>
         <description><![CDATA[<div>Los cuentos que van a leer a continuación fueron escritos por alumnos y alumnas de los cursos 1°B, 3°A y B, y 4°B en el marco de la materia Taller de Innovación. A partir de la temática epidemias trabajamos con un fragmento del libro ´Cien años de soledad´ en el cual una peste asoló las tierras de Macondo: la peste del insomnio. <br><br>A partir de la consigna ¿qué nuevos hábitos aparecieron en nuestra vida cotidiana durante la cuarentena por el Covid-19? ¿qué hábitos se transformaron?, los y las alumnas escribieron cuentos en donde aquellos hábitos nuevos o modificados se transformaran en algo que afectara a toda la población como en Cien años de soledad.<br><br>¡Los y las invitamos a leer sus producciones!</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-25 18:04:24 UTC</pubDate>
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         <title>La Fratéstina (1°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785851626</link>
         <description><![CDATA[<div><br>Milagros Rinaldi, vivía en un pueblo llamado “Chatelito”, con su familia y sus mascotas. A ella le gustaba cocinar, entonces decidió hacer una torta grande para todos los vecinos, porque era el aniversario del pueblo y estaban en cuarentena por el coronavirus.<br><br>Estaba muy contenta porque sabía que sería muy admirada por los niños y niñas de Chatelito. Una vez terminada la torta, avisó que al día siguiente, que se cumplirían 109 años, entregaría una porción de torta para cada integrante del pueblo. <br><br>Llegó el día, ella estaba emocionada por dar la torta que había cocinado con sus propias manos y mucho amor. Los comensales se prepararon con su barbijo y esperaron con ansias en la puerta de su casa. Todos la recibieron con gusto. <br><br>Un día después, los habitantes de Chatelito, no estaban bien. Sentían mareos y pérdida de fuerza en sus piernas. Lo primero que hicieron fue acudir a un hospital y consultar que era lo que les sucedía, pero estaba colapsado por el coronavirus. Entonces no tardaron un segundo en ir a la salita de primeros auxilios del pueblo. Lo que les pasaba era algo desconocido para los médicos. Pero creían que podría ser una intoxicación. No sabían qué les podría haber hecho tan mal como para intoxicarse.  <br><br>La gente se sometió a un análisis de sangre. Los médicos sacaron la conclusión de que todos estaban infectados de una enfermedad llamada “Fratéstina”. No solo le quitaba la energía a la gente, también podía sacarles la fuerza a las piernas y dejarlos sin caminar. Y los mareos hacían que la gente se desmayara y sus defensas bajaran. <br><br>Infectólogos y científicos trabajaban día y noche para descubrir la cura a esta enfermedad, pero no la conseguían.<br><br>Muchos habitantes de Chatelito que no sabían que tenían fratéstina, necesitaban comida, entonces fueron a la ciudad de Buenos Aires  para comprar alimentos porque en Chatelito casi todos los comercios estaban cerrados. Pero un hombre llamado Ludovico Rezino no llevó barbijo para hacer sus compras en la ciudad. Él era uno de los infectados. Contagió a más de la mitad de ciudadanos en Buenos Aires sin saberlo.<br><br>La fratéstina se le unió al coronavirus. Así se contagiaba cada vez más la enfermedad. Los médicos desconocían qué era lo que había producido la infección de la fratéstina y cómo se curaba. <br><br>A todo esto, Milagros estaba preocupada. Ella pensaba que su torta podría haber infectado a todo el país, porque dos días después de que ella le dio a todo el pueblo torta, apareció esta enfermedad.<br><br>Sentía tristeza y culpa. Todos pensaron que lo había producido un alimento vencido, y Milagros estaba entrando en pánico.  <br><br>El médico inglés, más famoso de la historia. Jonathan Anderson descubrió que la enfermedad se contagiaba con el simple hecho de respirar cerca de otra persona. <br><br>Y así fue como el presidente Cecilio Prados anunció a todas las guardias que fueran a revisar todos los comercios donde se vendían alimentos. Para identificar quien era la persona que vendía productos vencidos. <br><br>También, iban preguntando casa por casa quién había ido a comprar alimentos durante esos días de cuarentena, ya que en esos días había aparecido la fratéstina. <br><br>Hasta que la guardia llegó a la casa de los Rinaldi. Sus padres estaban convencidos de que en su casa estaba todo bien y que no habían ido a comprar alimentos en mal estado a ningún supermercado.<br><br>Dos días después, descubrieron que había un supermercado que  tenía los alimentos envasados vencidos. Cuando la noticia se hizo pública, Milagros se tranquilizó. Porque si ella había hecho una torta con alimentos vencidos, era la culpa de los dueños del mercado, no suya. Lo mismo cuando se contagió de fratéstina, ella esparció el virus pero no por su culpa. <br><br>El presidente Prados, había dado la orden de que cerrasen el mercado y detengan a los dueños. No solo porque vendían alimentos vencidos, sino también porque no tenían una buena higiene.<br><br>Seguían sin encontrar la cura a la enfermedad. Los médicos no dormían por trabajar. Pero se dieron por vencidos, no sabían que más hacer. Todos estaban entrando en pánico, empezaron a correr y hasta se querían mudar del pueblo. <br><br>Pero un joven valiente del pueblo, Germán Rúola con 16 años, tenía un abuelo, viejo y sabio. Vivía no muy lejos del pueblo. Así que fue con él para pedirle ayuda. <br><br>Teofilo aceptó ayudar a su nieto y al pueblo. Era muy mayor, le costaba identificar cuáles eran los líquidos de su laboratorio.<br><br> Pero recordó los nombres y para qué servía cada químico. No había hecho una vacuna o un remedio exacto para la fratéstina. <br><br>Pero sí una pastilla para cuando hay un alimento vencido en tu cuerpo. <br><br>Germán inmediatamente fue corriendo al pueblo para avisar que había encontrado la cura a la fratéstina.<br><br>Los médicos lograron hacer más pastillas y repartirlas entre las familias de Chatelito.<br><br>Milagros estaba muy feliz y agradecida a Germán. </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:19:02 UTC</pubDate>
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         <title>El pozo debajo del árbol (1°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785854790</link>
         <description><![CDATA[<div>      Era un sábado normal, Simón y su hermana Mora estaban afuera jugando a la mancha en eso la campera de mora se queda enganchada con un trozo de madera de un árbol del fondo del jardín de su casa. Mora tira y tira, y hace tanta fuerza que saca el trozo de madera del árbol y lo que ellos ven, los deja muy impresionados. Lo que encuentran es una flecha y unas palabras que había escrito una persona diciendo: debajo de este árbol hay todo un nuevo mundo con criaturas que solo la mayoría sueña, yo he viajado a ese mundo y he dejado un tesoro en alguna parte de allí, y su mapa está enterrado justo donde usted caerá y aterrizará. Tenga cuidado al tomar esta decisión, puede que después de hacerla se arrepienta pero ya será tarde.</div><div><br></div><div>      Simón y Mora al enterarse de esto fueron a contarles a sus padres y sus podres creyeron que era una broma y para demostrar lo contrario Simón y mora pasaron la tarde cavando debajo del árbol y después de mucho encontraron el pozo y decidieron ir al otro mundo de noche. Ya de noche agarraron un equipo enorme y lanzaron una soga y después de mucho pensarlo saltan sujetando la soga y luego de una larga caída se encuentran contado un nuevo mundo con enormes criaturas, mariposas gigantes, criaturas del pasado y incluso criaturas nunca antes vistas. Al aterrizar ambos cavan donde aterrizaran, encuentran el mapa, y deciden embarcarse en encontrar el tesoro. Luego de enfrentarse a un calamar gigante, domar a unas mariposas gigantes, y derrotar a unos monstruos de lava, encontraron el tesoro y al conseguirlo deciden volver  su casa. Logran volver gracias a la mariposa. Al volver a su hogar, su mama los llama para ir a comer y en la cena juran no hablar de la aventura que vivieron.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:20:05 UTC</pubDate>
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         <title>El silencio de la humanidad (1°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785860428</link>
         <description><![CDATA[<div><br></div><div>Todo ocurrió en el invierno del año 1999, en la ciudad de San José. Durante una noche oscura y en donde las estrellas brillaban como nunca nadie las había visto, ocurre un episodio que hasta el día de hoy no se pudo explicar.</div><div>Algunas personas descansaban plácidamente en sus hogares, otras estaban contemplando esa noche maravillosa. Siendo aproximadamente las tres de la mañana, se vio caer de repente una estrella fugaz que genero un ruido y un resplandor que hizo temblar a la tierra.</div><div>Las personas que dormían saltaron de las camas asustadas, otras salieron corriendo a los gritos sin entender que había sucedido. Pero aquellos que se encontraban fuera de sus hogares, es decir en las veredas, parques y plazas se dieron cuenta que al momento de hablar no podían, es decir no podían expresarse.</div><div>Aquellos que se encontraban en sus hogares salieron para preguntar que había sucedido ya que escucharon un fuerte ruido.</div><div>Es en ese momento cuando la gente se daba cuenta que aquellos que presenciaron ese fenómeno se quedaron sin voz.</div><div>Pero eso no era lo peor, cada vez que alguien sano le hablaba a alguien que no podía hablar se contagiaba pero si alguien sano le hablaba a otra persona sana no les pasaba nada. Era un fenómeno inexplicable!!!!!!!!!!!!!!</div><div>De pronto el contagio era más grande y más grande y más grande...Los noticieros no transmitían noticias, los programas de entretenimiento no transmitían en directo...ya que no podían hablar.</div><div>El contagio fue masivo, no solo la ciudad de San José estaba muda sino que varios países también habrían sido afectados.</div><div>En el transcurso de un mes todo el mundo se había contagiado, ya nadie hablaba...el mundo se había quedado callado.</div><div>Los nenes no iban a la escuela y las tareas las hacían por la computadora e Internet, los adultos no trabajaban, los nenes dormían más y jugaban más a la play. También ayudaban con las tareas del hogar, comenzaron a aprender a hacerse la cama y a ordenar su cuarto, esta situación los hizo más colaboradores con la familia.</div><div>La única manera de comunicarse era de forma escrita por eso todo el mundo llevaba unas</div><div>libretas, hojas borradores, lápices, gomas, agendas, Tablet, etc. como medio o medios para hacerse entender.</div><div>A lo largo de unos meses, este fenómeno seguía creciendo, lo que generaba cada vez más desesperación, angustia e incertidumbre y la pregunta de si alguna vez volverían a hablar.</div><div>Ante este panorama tan desolador, los científicos de los países más importantes comenzaron a investigar sobre lo ocurrido y encontraron que la única solución era que haya una tormenta muy fuerte con relámpagos y truenos tan fuertes como el ruido que se escuchó aquella noche cuando cayó la estrella fugaz. Desde que nadie pudo hablar no había llovido así que los científicos pensaron que había que hacer algo para generar una tormenta fuerte en cada ciudad del mundo. Se les ocurrió que cada persona debería mantenerse en sus casas sin salir ni tener contacto con nadie durante una semana, de esa manera la atmósfera recobraría su estado natural y no habría tanta contaminación ambiental, generando de esa manera la “esperada lluvia salvadora”. Por suerte todo el mundo hizo caso y se quedaron en sus hogares.</div><div>De repente pasada la semana, comenzaron a ver que el cielo cada vez se oscurecía más, las nubes eran más gruesas y negras, hasta que de pronto aparecieron los rayos, la lluvia y un trueno más fuerte que aquel ruido que se escuchó meses atrás al caer la estrella. Una vez finalizada la lluvia, las personas comenzaron a pronunciar palabras, frases y a hablar de manera fluida como siempre. La gente saltaba de emoción, salía a las calles a gritar y a abrazarse con sus seres queridos. Todo volvía a hacer como antes, aunque no tanto como antes.</div><div>Algo había cambiado en el corazón de los habitantes, se dieron cuenta que eso fue necesario que ocurriera para aprender a escucharse los unos con los otros, ya que antes todos hablaban y hablaran a la vez y nadie podría escucharse. Hoy la gente habla pausado y se escuchan. Hoy la gente es más respetuosa y amable. Hoy la gente es más feliz, algo cambio en la vida de todos.</div><div><br></div><div>FIN</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:22:36 UTC</pubDate>
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         <title>Sumergidos en la película (1° año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785872246</link>
         <description><![CDATA[<div>Un domingo estaban todos en sus casas. Era de noche y llovía mucho, estaba para ver películas con la familia tirados en el sillón. No había gente en la calle, solo dos personas que estaban en un bar, que se hallaba al lado de una estación de servicio y de una peluquería que hace años que estaba cerrada. Nadie se preguntaba por qué pero ninguna persona andaba cerca, siempre esquivaban la peluquería para ir o al bar o a la estación de servicio pero nadie sabía para que la esquivaban si estaba silenciosa, un poco sucia y vacía.</div><div>Lo único que pasaba era que un perro se metía por un vidrio roto y salía un rato después, pero siempre estaba bien.</div><div>Diez años antes, la peluquería estuvo abierta y los que trabajaban ahí ganaban mucha plata, tenía mucho éxito como para encontrarse así ahora pero en fin de año del 2010…</div><div>—Pará, yo vine a escuchar una historia sobre algo que paso con las películas, no sobre una peluquería abandonada.</div><div>Perdón me fui por otra rama, bueno a ver como te lo cuento.</div><div>Un domingo estaban todos en sus casas. Era de noche y llovía mucho, estaba para ver películas con la familia tirados en el sillón…</div><div>—Si eso ya me lo dijiste.</div><div>Bueno perdóname.</div><div>Yo estaba en mi casa eligiendo una película para ver con mi familia, pero no sabíamos que ver, no nos podíamos poner de acuerdo entre nosotros. Se hizo la hora de dormir y nos fuimos cada uno a su cama. Al día siguiente estaba igual que el día anterior pero lo único que si sabíamos que ver, era una película nueva que había sacado un productor muy famoso, era tan nueva que la había sacado ese mismo día a las 2AM. Después de cenar nos pusimos a verla nos gustó bastante, tanto que la vimos cuatro veces seguidas.</div><div>Eso no solo nos había pasado a nosotros, sino a toda la ciudad. No parábamos de verla, casi no comíamos, nadie iba a la escuela, ni los profesores, no hacíamos mucho más que ver la película, hasta el creador mismo no dejaba de verla.</div><div>— ¿Quién era el director de la película?</div><div>No se, hago lo que puedo por acordarme de lo que pasó.</div><div>—Perdoname, es que me quedé con intriga.</div><div>Toda la ciudad estaba en sus casas viendo esa película, nos venían a visitar y se iban al rato llamando a médicos para que vengan a atendernos pero también estaban mirándola. Los médicos de la ciudad de al lado nos estuvieron ayudando a tratar de dejar de ver la película. La habíamos visto tantas veces que ya nos la sabíamos de memoria. Nos empezábamos a marear por la falta de comida y por estar días seguidos viendo la película.</div><div>Era como estar en cuarentena pero sin poder ir a ninguna parte y solo viendo la película durante muchos días.</div><div>Era impresionante como llevábamos días y no nos cansábamos.</div><div>—¿Cómo resolvieron esto?</div><div>Esperá que no llegué a esa parte.</div><div>Los médicos no sabían como resolver esto, no había manera, lo que iba a pasar era que por la falta de comida nos íbamos a morir pero nos salvo una persona, que en un rato te cuento como nos salvó, es que todavía me acuerdo de cosas que todavía no te conté.</div><div>Por ejemplo que salíamos al patio de nuestras casas y nos poníamos a actuar esa película.</div><div>—¿Cómo se llamaba la película?</div><div>No me puedo acordar.</div><div>¿Sigo?</div><div>—Si, seguí.</div><div>Solo caminaban los médicos y los extranjeros por la calle ninguno que sepa de que se trataba la película caminaba por la calle y no cualquiera podía. Había médicos que se tenían que quedar cuidando a las personas. Los médicos trataban de apagarnos la tele pero los que veíamos la película nos tirábamos enzima de el para agarrar el control y pegábamos con pegamento el cable al enchufe para que no nos lo desenchufe, hacíamos inconscientemente lo posible por ver la película todo el día. No éramos capaces de controlarnos. Los médicos se cansaban de tratar de que dejemos de ver la película.</div><div>—¿Qué era lo que hacía la película que los atrapara?</div><div>Todavía no llegué a esa parte pero lo que hacía que no podamos parar de verla era por como estaba grabada, las imágenes que mostraba la película y las voces tranquilas de los actores.</div><div>Bueno, ahora te voy a contar como una persona nos salvo de la muerte o de la película…</div><div>—Si, estuve esperando todo el tiempo esta parte.</div><div>Era un día normal para ese momento, los médicos trataban de que dejemos de ver esa película y nosotros veíamos la película. Un señor tocó la puerta de nuestra casa, era una persona con bigote, barba, pelo largo y alto.</div><div>El médico lo dejo pasar.</div><div>A el señor se le había ocurrido una cura pero tenía que probarla en alguien y no sabía en quien, no era peligrosa pero quería elegir a alguien que conociera a las persona de la ciudad y que los médicos lo dejaran pasar para repartir la cura.</div><div>—¿Y como era la cura?</div><div>Esperá que te quiero seguir contando. El médico dijo que mi mamá conocía a un amigo del gobernador, algo que era cierto, pero yo conocía al sobrino de alguien muy cercano al presidente y la probaron en mí.</div><div>La cura era poner una película triste y violenta ya que la otra era feliz y tranquila, para cambiar las emociones de las personas y que les aburra la película.</div><div>—¿funcionó?</div><div>Si, la verdad es que funcionó en la mayoría de las personas, pero no en todas. Entre diez íbamos a las casas de las personas que no podíamos curar y nos poníamos a actuar la película que generó tantos problemas y ellos y ellas nos seguían, y dejábamos de actuar afuera de la casa y apagábamos la tele para que cuando volviera no la volvieran a ver.</div><div>Y así es como se resolvió ese tema con la película.</div><div>—Gracias por contármela.</div><div>No, gracias a vos por escucharme.</div><div>FIN</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:27:16 UTC</pubDate>
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         <title>La peste del gran idioma (3°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785883197</link>
         <description><![CDATA[<div>Un día, en pueblo en el que vivían 4000 personas, empezaron a notar que la gente cambiaba de idioma, en las noches las personas no dormían y había comida en abundancia. Sí, de un día para el otro las personas no hablaban español, sino que catalán. La llamaron Peste del Gran Idioma, ya que principalmente los habitantes cambiaron completamente la forma de hablar.</div><div>Los médicos no le encontraban ninguna explicación a lo que se estaban afrontando. Pero según William Osler la gente estaba completamente loca, ya que no dormían por las películas que miraban y cocinaban más de lo que era necesario. Aunque no satisfecho con eso, empezó a darle vueltas al problema para lograr tener una conclusión exacta para dicha enfermedad. </div><div>Un día Osler, el médico del pueblo, le pidió al gobernador que trajera a 20 personas con  la peste, entonces empezó a darles diferentes medicamentos a cada uno. La primera persona que atendió tenía fiebre, hablaba completamente solo y en catalán, a demás tenía una cara que parecía no haber dormido hacia por lo menos tres días. La segunda persona tenia exactamente los mismos síntomas, pero notó que no podía parar de pedir cosas para poder cocinar. Siguió con el otro, y otro, y otro, hasta llegar al último. </div><div>Nadie entendía lo que pasaba, estaban muy asustados, ya que no les decían lo que realmente ocurría en el pueblo. La primera semana de la peste se infectaron 50 personas, murieron 15 y se recuperaron 15, los otros 20 estaban muy graves.   </div><div>El gran médico empezó a intentar crear una cura para el gran problema; una semana después, ya había 150 infectados, entonces decidieron que las personas no salgan de sus casas hasta que se digiera lo contrario. Con la acepción de salir solo si era para las necesidades básicas.  </div><div>Osler se propuso no descansar hasta encontrar una cura. Todos los días se levantaba a las seis de la mañana y no paraba hasta las doce de la noche. Estuvo así un mes y medio, hasta que su gran amigo Joseph Lister, se preocupó tanto que decidió ayudarlo. Ambos se empezaron a volver locos, porque no podían encontrar una cura y los infectados eran cada vez más. Nadie los podía parar, y nadie quería ya que eran los médicos más importantes y sabios. Todos los días llevaban a su laboratorio a personas infectadas y las medicaban a cada una con un medicamento diferente. </div><div>Un día sentado en su oficina William, mirando hacia la ventana donde veía a los habitantes, se dio cuenta de que se tocaban continuamente los ojos y la boca, al principio no le dio importancia ya que era común que la gente lo haga. Aunque le llamó la atención que sea continuo, pero lo dejo pasar. </div><div>Dos semanas después decidió hacer algo que nadie había pensado antes, llevó a una persona que no estuviera infectada y le hizo pasar por diferentes pruebas para ver específicamente que hacía que las personas tengan la  peste, sin encontrar la respuesta. </div><div>Luego de tres meses, Osler y Lister empezaron a tener los síntomas; aunque se hallan protegido, se dieron cuenta que no había sido lo suficiente, así que le dijeron al gobernador que empezaran a tener una idea de que si no se encontraba algo que lo pare, ya sea una cura o algo que ayude a tapar las bocas, los ojos y las manos, se olvide de la idea de vivir. </div><div>Se decidió comunicar al pueblo que era una enfermedad tan grave que tarde o temprano no vivirían más. Las personas se asustaron tanto que decidieron apagar todas las televisiones, las personas entraron en una depresión y por eso dejaron de cocinar.  Seguían hablando catalán, así que se centraron en el porqué de ese idioma. </div><div>Lamentablemente los médicos no le encontraron una explicación y cayeron en una grave depresión. Haciendo que cambien su idioma sin ninguna explicación, y de apoco se daban cuenta que estaban en graves problemas si a alguno le pasaba algo. Por eso decidieron tomarse una semana de descanso sin que nadie los molestara. </div><div>Esa semana se extendió a dos y a tres, y los médicos no dejaron ni de hablar catalán ni de mirar la televisión. Se dieron cuenta que no había vuelta atrás y decidieron dejar de investigar sin decir nada, para que nadie se diera cuenta de que ya era muy tarde para poder encontrar una cura. </div><div>El gobernador no encontró otra forma de mentir y decir que ya podían salir y que la cura ya estaba hecha, sin embargo era para que se contagiaran y terminen falleciendo. </div><div>Las personas felices después de estar tanto tiempo en sus casas, salieron y se enfrentaron a lo peor que les podían haber dicho.  </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:31:32 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>La peste del internet (3°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785889461</link>
         <description><![CDATA[                                         
El día en que se desato la peste comenzó como un día normal. Los Sanchez se levantaron como de costumbre. Desayunaron como de costumbre y Don Ramon fue al trabajo como todos los días. 

Todo el día siguió normal. Don Ramon por fin volvió a su casa tras una larga jornada de trabajo y decidió revisar sus redes sociales, cosa que hacía rara vez. Leyó sus WhatsApp, reviso Instagram, miro sus notificaciones de Facebook y se quedó mirando vídeos en YouTube.

Al día siguiente, lo primero que hizo fue chequear sus redes sociales, cosa muy rara en él ya que siempre fue una persona que no se logró adaptar del todo al mundo digital. En el trabajo, no resistió la tentación y empezó a usar su teléfono, en vez de trabajar, aunque estuviera estrictamente prohibido.       

Su jefe lo atrapo haciendo esto y le advirtió que, si lo volvía a ver que no estaba trabajando, no tendría más opción que despedirlo. Su jefe era una persona que generalmente entendía los problemas de sus empleados y los apoyaba, pero siempre se mantuvo muy firme a las reglas, “Así es como llegue a tener exito, con trabajo duro y siempre siguiendo las reglas al pie de la letra” decía. 

Don Ramon sabía que no podía perder su trabajo, necesitaba mantener a su esposa y a sus dos hijos, así que se contuvo.

En cuanto llegó a su casa, lo primero que hizo fue encender la computadora y estar ahí sentado por horas. No les dijo nada a su familia, pero ellos sabían que algo andaba mal, no era usual ese comportamiento en él.

En los siguientes días empezó a usar cualquier tipo de cosa que estuviera en internet, Google, YouTube, Spotify, compras en línea y sobre todo vídeo juegos. Además, su horario de sueño cambio radicalmente. Empezó a dormirse mucho más tarde, llegando a dormir 7, 6 o hasta 5 horas diarias solamente. En el trabajo, empezó a usar el celular a escondidas, hasta el punto que podía estar hasta 45 minutos en el baño.

En su casa su familia también empezó a usar más las redes sociales y el Internet en general.

Don Ramon empezó a faltar al trabajo diciendo que estaba enfermo, solo para quedarse en casa y usar obsesiva mente el Internet. Su familia no sospechaba nada ya que Don Ramon les dijo que estaba trabajando desde casa ya que había un virus rondando por las oficinas, además de que ellos también empezaron a caer en la adicción y tomaron cada vez más normal se la pasara todo el día tras la computadora.

Al cabo de unos pocos días, ya toda la familia había caído en las garras de la peste y no podían soltar por un segundo sus aparatos.

Como consecuencia, la familia se aisló completamente, no recibían visitas ni salían de sus casas. Las facturas de luz, empezaron a incrementar masiva mente hasta el punto que tuvieron que empezar a vender cosas para pagarla. La casa se empezó a llenar de polvo y suciedad ya que nadie la limpiaba. La comida empezó a agotarse rápidamente y empezaron a comer cualquier cosa que fuera comestible, con tal de no dejar de usar Internet para comprar más, y cuando se agotó todo lo comestible, empezaron a comer cualquier tipo de cosa, incluyendo partes de ellos mismos como el pelo. Los ojos de la familia Sanchez estaban rojos y con unas ojeras impresionantes que hasta daban miedo por la falta de sueño. Solo dormían unas pocas veces al día y no más de 25 minutos. Estaban delgados por la falta de comida y podían estar horas en el sillón o la cama sin moverse. Su piel se empezó a tornar de un color antinatural por la falta de vitamina D. Lucían como los zombis más realistas que hubieras visto en toda tu vida y si hubieran adicionado para una película de Hollywood, de seguro hubieran conseguido el papel principal.

Para economizar un poco, empezaron a valerse únicamente de la luz proporcionada por sus pantallas, pero igual así no les alcanzo para pagar las facturas y cuando esto pasó, empezaron a hacer fraude. Sabían muy bien cómo hacerlo, por todos los tutoriales en YouTube. Hoy en día en Internet se puede encontrar cualquier cosa.

Tras una semana de vivir así, Rebeca, la esposa de Don Ramon, salió a comprar suministros ya que, a pesar de su adicción, si es que se le puede llamar así al uso compulsivo del Internet, priorizaban su supervivencia y no podían seguir comiendo a cosas no comestibles.

Con mucho esfuerzo, Rebeca por fin salió de la casa. Le tomo unos minutos acostumbrarse a la luz del sol, pero cuando por fin lo hizo, vio la calle desierta.

Al principio solo se concentró en su objetivo y en volver lo antes posible para seguir usando el Internet. Pero a medida que pasaban los minutos, le entraba más y más curiosidad de que estaba pasando. 

Cuando estaba regresando, empezó a revisar la ciudad. Al parecer cuanto más tiempo estuviera despegada de su pantalla, menos adicción tenía. Tras caminar un rato y olvidarse completamente del Internet, encontró a unos militares custodiando la entrada a la ciudad.

-Oiga señora, no debe de estar aquí – Dijo uno de los militares

- ¿Cómo rayos han entrado? - Se pregunto el otro- Todas las entradas están muy bien vigiladas y además ¿Por qué alguien querría estar aquí? Es muy probable que te contagies si andas dando una vuelta.

Los militares se acercaron y la interrogaron.

- ¿Nombre?

-Rebeca

- ¿Apellido?

- Sanchez

- Okey señora, debe de irse de esta ciudad – dijo uno de los militares de forma tranquila- ¿No ha escuchado las noticias? Esta ciudad está invadida por una peste que crea una adicción al Internet.

En ese momento Rebeca entendió lo que estaba pasando. Hasta el momento, no se había dado cuenta de su problema y estaba tan concentrada en chequear su perfil que no sabía que estaba pasando a su alrededor. En todo ese tiempo jamás se había puesto a pensar en porque estaba usando tanto su computadora y como eso la había dañado.

Rebeca empezó a acercarse a los militares. Hasta ahora habían mantenido la distancia. Si ya se es algo raro un interrogatorio a dos cuadras de distancia, pero más vale prevenir que lamentar.

Los militares ya habían notado algo extraño en su apariencia, pero cuanto más se acercaba Rebeca más notaban que había padecido la peste. Empezaron a retroceder mientras Rebeca avanza.

-Alto ahí, señora – dijo uno finalmente- no queremos herirla.

-Solo quiero su ayuda- contesto.

Tal vez sea porque los apreso el miedo de ser contagiados pero los militares tardaron en darse cuenta de que ella no estaba pegada al Internet, por lo menos no en ese momento.

-Señora, Rebeca ¿no? –pregunto uno al darse cuenta del error- ¿Cómo…? ¿Cómo es que hace para no estar usando el Internet como todos los demás infectados? ¿Usted no ha contraído el virus como todo el resto de la ciudad?

-No… No lo sé. Es decir, sé que contraje el virus, lo recuerdo, recuerdo pasar horas y horas detrás de una pantalla haciendo… Haciendo literalmente cualquier cosa. -contesto- Hace un par de horas salí a comprar comida y al principio solo estaba enfocada en volver, pero cuanto más pasaba al tiempo, menos desesperada estaba por volver a usar el Internet.

-Está diciendo ¿Que con tan solo pasar unas horas sin usar Internet ha podido terminar con la adicción de virus? – pregunto el militar.

-Si – respondió Rebeca.

- Síganos – dijo el militar.

Comenzaron a caminar fuera de la ciudad hacia una camioneta.

- ¿Sabes cuánto nos estamos arriesgando al traerla con nosotros? - Le dijo susurrando el otro militar- Piensa que ya no estamos hablando solo de nosotros, sino que, si sigue siendo portadora del virus, podría contagiar a todo el país o incluso al mundo si se sale de control. Tuvimos bastante suerte al poder aislar a la ciudad antes que se propagara.

-Si ya lo sé, pero el que no arriesga no gana – contesto el primer militar- a veces las ideas más tontas son las que mejor funcionan.

Llegaron al vehículo y anduvieron un rato hasta llegar a un hospital.

Allí varios médicos le hicieron pruebas a Rebeca y resultó que sí, ya no padecía del virus. 

- Al parecer el virus necesita la luz que emiten las pantallas y que el cerebro esté en funcionamiento. Con esas dos cosas, el virus se puede ir desarrollando y aunque el principio es lento, cuanto más se expande, más de estos elementos necesita. Para los que se pregunten ¿Por qué no simplemente dejaba al sujeto viendo la pantalla? Esto ocurre ya que necesita que el cerebro esté en funcionamiento y estar tan solo recibiendo información por una pantalla o jugando un videojuego sin sentido, es la forma más fácil de lograrlo. Todavía quedan muchas dudas sobre este virus, recién lo estamos estudiando. Lo bueno es que es muy fácil de curar y prevenir su contagio, solo hay que regular el uso de los dispositivos electrónicos- anunció a la prensa uno de los doctores.

Tras unos días de este descubrimiento, la peste se pudo controlar luego de unas semanas hasta terminar.

Costo demasiado que los habitantes de la ciudad se adaptarán a solo poder usar el Internet solo 4 horas al día, lo cual para algunos expertos hasta era mucho, pero eventualmente lo lograron.

Ahora, muchos países están tratando de aplicar esta restricción. En el mío, aun no se a podido, pero trato de usar el Internet 4 horas como máximo. En mi trabajo, han propuesto empezar a usar más el papel y el lápiz. Hay sectores donde esto es imposible ya que dependen de sus computadoras para trabajar, pero por lo menos se está teniendo en cuenta esta propuesta.

Tal vez algún día, dependamos menos del Internet y podamos seguir avanzando tecnológicamente. Realmente deseo eso.

                                                                 FIN 

Animaciones: https://www.youtube.com/watch?v=L_jZ27hrN40 ]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:33:47 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Síndrome periférico artístico (3°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
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         <description><![CDATA[<div>Estaba dando los últimos retoques al retrato. Me retiré un poco y lo miré desde un poco más lejos… sí, estaba bien, era una buena obra. Siempre me costó bastante pintar el pelo y eso me hace tentar a pintar personas sin esa parte de la cabeza. De ahí salió mi idea de pintar personas con una cabeza abierta de las cuales salen mariposas. La gente cree que esos dibujos míos quieren representar la imaginación… pero no, simplemente quise ahorrarme el trabajo de pintar el pelo. La cuestión es que ese día hice un retrato como se supone que debe ser hecho, con pelo y todo. Lo dejé en el atril y me preparé un café. Busqué en el cajón de la cocina y vi que mis padres habían comprado las galletitas que a mí me gustan así que disfruté de una reparadora merienda. Mientras saboreaba las galletitas y el café con espumita en la superficie me puse a pensar en mi próximo dibujo. Me gustaba como estaban quedando las mariposas que había dibujado saliendo de la cabeza de las personas. En realidad, me di cuenta que, en esos dibujos, me gustaban más las mariposas que las personas que, supuestamente, eran la figura principal de mi dibujo. Ya estaba terminando mi café cuando en la cabeza ya tenía tres diseños diferentes de mariposas. Algunas de ellas eran azules y eso me hizo titubear… ¿Existen las mariposas azules? Bueno, me tranquilicé, qué importa eso, es un dibujo nada más. Si no existen las mariposas azules ellas sí existirán en mis dibujos. Lavé la taza, junté las miguitas y me senté a comenzar mi nuevo dibujo. Los pinceles, los acrílicos, los lápices acuarelables… todo estaba listo así que fui a agarrar una hoja de dibujo y… ¡No es posible! Estas cosas no deberían suceder… ¡Ya no había hojas! Estuve sacando hojas de un block que siempre quedaba tapado por una tapa y un cartón grueso por debajo. No me había dado cuenta de que la hoja en la cual pinté el retrato era la última ¿Y ahora? Le fui a pedir a mis padres que salieran urgente a comprarme hojas y me gané la oportunidad de escuchar un elaborado discurso acerca del coronavirus y la cuarentena que traté de no escuchar, pero cuyo mensaje principal entendí muy claramente: no había dónde comprar hojas ¡Esto no podía ser! ¡Esto no podía estar pasando! Busqué por todos lados, revolví todos los rincones de la casa y no pude encontrar nada. Me resigné a las hojas A4 comunes en las que habitualmente escribe mi papá cuando trabaja desde nuestra casa ¿Adivinen qué? Tampoco quedaba ninguna. El mundo estaba en mi contra. Por un momento estuve segura de que todo este tema de la pandemia era un acto de sabotaje de los chinos hacia mi actividad artística… ¡Si! Son ellos… es culpa de ellos. Luego entendí que en nada me ayudaba haber encontrado al culpable, lo que necesitaba es poder volver a dibujar. Volví a hablar con mis padres y me prometieron que iban a tratar de contactar al dueño de la librería de la calle Cantilo para ver si lograban comprarme hojas. El día terminó más o menos tranquilo y me fui a dormir.<br><br></div><div>A la mañana siguiente me desperté y bostecé tratando de sacarme los últimos restos de sueño de encima ¡Cual habrá sido mi sorpresa al ver todas las mariposas que había imaginado para dibujar volando por toda mi habitación! Mi hermano estaba en ese momento ahí y también tenía cara de sorpresa, pero no miraba las mariposas… me miraba a mí. Yo también lo miré con un gesto como preguntándole porque me miraba así, sobre todo habiendo algo mucho más llamativo que mi cara volando por toda la habitación. Cuando recuperó el habla me dijo: “Esas mariposas salieron de tu boca”. Volví a mirarlas y comprobé que en verdad eran exactamente las mariposas que iba a pintar el día anterior. Hablé con mis padres del asunto, pero ellos instantáneamente asumieron que era una estrategia mía para apurar la compra de las hojas y me aseguraron que tan pronto pudieran me las iban a comprar. Volví a mi habitación y allí seguían las mariposas. Le expliqué a mí hermano que esas mariposas eran las que había querido pintar y no pude por la falta de hojas. Él googleó unas palabras en su celular y con cara seria me dijo: “Síndrome periférico artístico” Seguí mirándolo como si me hubiese recitado la lista de preposiciones. Comprendió que su diagnóstico no había causado el efecto deseado y se dispuso a explicarme. Me dijo: “Tenés síndrome periférico artístico, es una enfermedad por la cual el cerebro, al no poder evacuar sus ideas creativas mediante la producción artística, las deriva al sistema biológico que las produce y luego escapan del cuerpo”. Entendí a grandes rasgos la idea principal de lo que me estaba diciendo, pero, con las mariposas volando alrededor mío, estaba claro lo que estaba pasando: lo que yo no pusiera sobre el papel tomaría forma igual, de alguna forma, se las arreglaría para existir. Mi hermano me propuso que sería muy buena idea dibujar barras de chocolate y potes de yogurt de vainilla, pero nada de eso tomó forma en mi imaginación ¿Cómo alguien puede querer dibujar una barra de chocolate? Es algo geométrico y sin ningún matiz en el color. No, eso era imposible, nunca podría querer dibujar algo así. Un momento después encontré la solución: no pensaría en nada y ya está. Decidí que iba a mirar películas por Netflix todo el día y esa ocupación me mantendría a salvo de las actividades artísticas hasta que llegaran las salvadoras hojas ¡Que ilusa que fui! Era imposible que cada imagen, cada escena, cada matiz de un vestido, color, paisaje o lo que fuera que viera en las películas no me sugiriera un tipo distinto de mariposa. Cuanto más intentaba distraerme más mariposas aparecían en mi mente… llegó un momento en que no pude más. Cuando el nuevo día llegaba a su fin tenía tres cuadros diferentes en la cabeza llenos de mariposas que eran más hermosas que las que jamás hayan existido en la naturaleza. Esa belleza me impedía olvidarlas, no las podía ignorar. La mano me temblaba, lo dedos se juntaban como agarrando un pincel… no, no hablé con mis padres, yo sabía que estaban haciendo lo posible para conseguirme las hojas, no podían tardar mucho.<br><br>La situación era desesperante. Me senté al lado de mi hermano que estaba jugando a la Playstation con sus amigos en línea y esperé a que terminara. Luego de cuarenta y cinco minutos, cuando terminó, pude contar con su atención. Le conté el problema y se quedó pensando. Eso me tranquilizó, si estaba pensando había esperanza. Miró su cama, siguió pensando, volvió a mirar la cama y siguió pensando. Finalmente aspiró hondo y me dijo seriamente: “Mirá, vamos a hacer así. Traé todas tus cosas de dibujo, yo te corro la cama y dibujá todas las mariposas que quieras sobre la pared en la parte que queda oculta por la cama. Después coloco la cama de vuelta en su lugar y nadie se va a dar cuenta de nada. Después cuando te compren las hojas vemos cómo hacemos con las mariposas que quedan en la pared”. Yo sabía que no me iba a fallar, yo sabía que podía confiar en él. Ese día sentí como toda la realidad que había construido mi imaginación fluía por mis dedos y quedaba reflejada en la pared. Las mariposas eran aún más bellas pintadas sobre la pared que cuando las vi en mi imaginación. Las mariposas que volaban por mi cuarto llegaron a la habitación de mi hermano y revoloteaban alrededor de las mariposas pintadas. Me sorprendió ver que no había demasiada diferencia entre unas y otras, pero luego… la diferencia fue aún menor. Cuando una mariposa voladora tocaba a una mariposa de la pared quedaba sobre la pared y la otra salía volando. Así seguían en un interminable intercambio de mariposas que iban y venían de la pared al aire y del aire a la pared. Mi hermano acercó un poco la cama a la pared, pero no mucho para no aplastar a ninguna mariposa. No pude dormir mucho esa noche y cuando me desperté fui derecho al espejo del baño y abrí bien grande la boca. La estrategia había sido efectiva, ninguna mariposa salió de mi boca. Le comenté a mi hermano y él me dijo que esa tarde iba a volver a correr la cama. Ya no quedaba mucho lugar y las variantes de mariposas se multiplicaban en mi cabeza. Haberlas visto el día anterior tan bellas y tan vivas me había inspirado a pintar aún más mariposas. Combiné verde con lila, fucsia con turquesa, amarillo con celeste… cuanto más loca y rara era la combinación de colores más increíblemente bellas eran las mariposas. Ya no me importaba si esos colores podían corresponder con mariposas  reales o no. Después de todo, si tenía a muchas de ellas volando alrededor mío yo diría que sí, eran bastante reales. Estaba recontenta, no me acordaba de haber estado tan satisfecha con ninguno de mis dibujos anteriores. Mientras observaba mis mariposas escuché a mi mamá que me llamaba desde el otro extremo de la casa… me habían conseguido las hojas. Con mi hermano agarramos ocho hojas, las pegamos con cinta formando una gran hoja y la apoyamos sobre la pared mientras la cama la sostenía. Al día siguiente separamos la hoja de la pared y tal como él había predicho las mariposas estaban sobre la hoja y habían abandonado la pared. Salimos al jardín de mi casa y pusimos la hoja sobre el césped. Las mariposas iban y venían. Con mucha alegría vimos que cada vez eran más las que volaban que las que permanecían sobre la hoja. Cuando nos llamaron para que entráramos había solo una sola mariposa sobre la hoja. Entendí que esa no se iría de allí. Recorté el pedazo de papel donde estaba y lo guardé mientras el resto de las mariposas se iban dispersando por el aire, así como son las mariposas un poco desordenadamente. Cuando entramos nos encontramos con que nuestros padres no solo habían comprado las hojas, sino que nos aguardaban unos ricos yogures de vainilla y había una barra de chocolate Águila aguardando ser abierta. Saboreamos nuestro yogurt sin tener idea de que varios años después se harían congresos de biólogos en todo el mundo en los que se expondría el extraño e inexplicable aumento en el número de especies de mariposas surgido desde alguna zona de la provincia de Buenos Aires y que luego se extendió por toda Sudamérica. Yo, por mi parte, no volví a dibujar mariposas nunca más. Saber que estaban vivas por allí volando era la mayor obra de arte imaginable, nada de lo que volviera a hacer sobre una hoja podría igualar eso. Todos mis retratos volvieron a ser personas normales con cabello. Cuando extraño a esas mariposas voy a ver a la que tengo guardada. Una vez, mientras la miraba, me pareció ver que agitaba brevemente las alas… ¡En serio! </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:35:09 UTC</pubDate>
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         <title>La crisis de los cambios de look (3°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div>Todo comenzó por 2020 con la llegada de una pandemia. La enfermedad no tenia piedad, atacaba a cualquiera. Se la llamaba Coronavirus, y causaba que los países concurrieran al encierro obligatorio, nadie tenía la libertad de salir de su casa, era ilegal salir del hogar.</div><div>Algunos se lo tomaban con miedo, otros no se hacían mucho problema, pero a los adolescentes les daba igual. Estaban en sus cuartos encerrados todo el día, solo salían a buscar comida, no dejaban el teléfono ni un minuto, jugaban juegos todo el día, hacían video llamadas con los amigos hasta que empezaron a presentar síntomas, ustedes pensaran que eran síntomas relacionados con el Coronavirus pero, no, era otra pandemia.<br><br></div><div>Los adolescentes empezaban a mirarse en el espejo y pensaban necesito un cambio, estoy siempre igual, tengo el pelo muy largo, que aburrimiento mejor me hago algo si total no voy a ver a nadie por un montón de tiempo. Y así fue como empezaron a cortarse el pelo a raparse, a teñirse, a cortarse un pedacito de ceja, otros se sacaban la ceja entera, se decoloraban, se hacían aros en la oreja, en la nariz, en la boca, cualquier tipo de cosas.</div><div>Llego un momento en el que se empezaban a cansar, nos sabían que más hacerse, ya se había cortado el pelo, se lo había teñido, se había hecho aros, entre otros, entonces se les ocurrió la maravillosa idea de convencer a sus familiares de hacerse un cambio de look .</div><div><br></div><div><br></div><div>Primero arrancaban con los padres, al principio un corte normal y luego ya les querían teñir hasta la barba de rosa, lo más loco era que accedían. Bueno, después el hermano o hermana menor solo les hacían un corte porque sino las madres los retaban.</div><div>A la tercera persona que elegían como víctima era la abuela, les decían que no iban a salir por un montón de tiempo y que se re usaba el pelo de colores</div><div>entonces las pobres abuelas 20 Abuelitas que se aburrieron de las canas y decidieron cambiar ...inocentes aceptaban y quedaban con el pelo rosa, verde, azul, etc. Y por último el mayor reto, mama, era el objetivo final, muy difícil de llegar, muy difícil de convencer, extremadamente negativa, pero no era imposible. Cada uno pensaba un diferente look, algunos querían que se tiña, otros que se decoloren, otros le querían hacer flequillo, otros le querían rapar una estrella, y un millón de cosas más. Esto no parece tan malo pero hay un lado negativo en todo esto y es que no todos los cambios salían bien, algunos eran un mamarracho, otros simplemente nos soportaban el cambio de look, otros no estaban convencidos.<br><br></div><div>Los días se hacían cada vez más largos y el aburrimiento llenaba la casa, ya no se podían hacer video llamadas porque estaban destrozados, daba miedo verlos, se miraban al espejo y parecían monstros. En las llamadas del colegio tenían que apagar la cámara, por lo cual sufrían consecuencias, ya que las maestras los retaban.</div><div>No tenían nada nuevo para experimentar, por eso la cuarentena parecía un cuento sin fin. Entonces tenían que encontrar la cura a esta enfermedad, les estaba arrebatando la vida. En todos los casos no era la misma solución algunos decían que el tiempo lo</div><div>curaría todo, la tintura se lavaría, el pelo crecería, la ceja también, si se sacaban los aros la piel cicatrizaría. Y en cambio otros decidieron mostrar sus cambios y tratar que los aceptaran tal y como estaban de distintos. Eso les hacía sentir mejor, porque liberaban la vergüenza que sentían por sus cambios, se sentían sin preocupación al poder mostrarle al resto como era su nuevo aspecto.</div><div>En los libros no cuenta específicamente que fue del final, no dice si se pudo combatir el Coronavirus o si todos se recuperaron de los cambios de look. Es una historia sin final.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:40:43 UTC</pubDate>
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         <title>Netflix (4°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
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         <description><![CDATA[<div>Se declaró la pandemia en el mundo. Se suspendieron las clases. Se suspendió todo. Había que quedarse en casa.</div><div>¿Que íbamos a hacer ahora sin poder salir de nuestras casas? Poco a poco mi vida se fue organizando. La tecnología permitió que nos conectáramos con el mundo exterior, las clases de la escuela, inglés y hasta baile online. Todo sin movernos de nuestra casa. </div><div>Hubo que adaptarse a las nuevas formas, a las plataformas de estudio, a las fechas de entrega de trabajos prácticos y tareas. Una nueva forma de administrar nuestro tiempo. </div><div>Pasada la primera semana y ya organizada a mi manera, unos de mis pasatiempos en mi tiempo libre fue empezar a ver tele. Decidí que era mejor ver películas y series de Netflix ya que podía hacerlo en cualquier horario y hasta en las pequeñas pausas entre tarea y tarea.</div><div>Al principio trate de terminar las series que había dejado sin ver. Todos los días me miraba uno o dos capítulos al terminar las tareas del colegio o luego de cenar. Rápidamente logré dar fin a las pocas series que tenía ya empezadas así que decidí empezar a ver nuevas ya que encontraba en ellas una buena forma de pasar el tiempo y no aburrirme. </div><div>Las series eran tan entretenidas y yo estaba tan enganchada con la trama que comencé a ver cada vez más capítulos por día, 3, 4, 5, 6 capítulos por día… ya ni siquiera sabía la cantidad de tiempo que gastaba en mirar series. Sin darme cuenta las series comenzaron a ser una prioridad en mi nueva vida, no podía dejar de pensar en ellas. Se me hacía imposible realizar otras cosas. Necesitaba saber que iba a pasar con los personajes, con sus vidas, con todo.</div><div>Poco a poco deje de hacer mis tareas del colegio, deje de ayudar a mi familia en las tareas de la casa, cada vez dormía menos, me irritaba cualquier sonido que se hiciera mientras estaba mirando televisión, ya no participaba en las conversaciones de mi familia, no hablaba con nadie. Solo podía pensar en mis series.  </div><div>Y para sumarse al problema, cada día que entraba a Netflix me encontraba con nuevas opciones para entretenerme. Todos los días había algo nuevo o se sumaban capítulos a las series que ya tenía vistas. </div><div>Pronto comencé a sufrir problemas tanto físicos como mentales: cambios en mi personalidad y estados de humor, no me podía concentrar ni pensar, mi memoria no funcionaba y mis notas en el colegio habían bajado drásticamente. Aparte de que al no moverme había engordado y vivía con sueño. </div><div>Mis papás vivían retándome y la convivencia se hacía cada vez peor. Yo ya no podía realizar nada que no estuviera relacionado con la televisión.  </div><div>Un día de tormenta se cortó la luz. No volvió en todo el día. Todos en casa preocupados postergando las obligaciones de realizar entregas online y avisando que no iban a poder cumplir con trabajos, tareas escolares y encuentros virtuales. ¡Yo estaba desesperada! Para mi significaba quedar paralizada, ¿Qué iba a hacer ahora encerrada y sin poder ver mis amadas series?  </div><div>Pronto la luz volvió. Como es una necesidad básica hay alguien que se encargó de salir para arreglarla. Internet también volvió. Nada funciona hoy sin internet. Pero la conexión con Netflix nunca se restableció. Se ve que a nadie le parece vital quedarse sin ver películas y series ya que nadie salió a arriesgarse a un contagio para arreglarlo. </div><div>A mí se me acabo el mundo, mi mundo en cuarentena desapareció. ¿Qué hacer ahora? ¿Como poder aguantar no tener noticias de mis personajes favoritos, en que ocupar mi tiempo?  </div><div>Pasaban los días y Netflix no volvía. Fue muy difícil (pensé que no lo lograría), pero con el tiempo, aburrida y resignada, comencé a dormir bien nuevamente. Me podía concentrar y pude volver a realizar mis tareas y entregarlas a tiempo. Volví a disfrutar de la lectura. Comencé a ayudar a mi mamá a cocinar y a jugar con mi hermana en el patio. Todo fue volviendo poco a poco a la “normalidad”. </div><div>Bueno, a la normalidad en cuarentena…</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:42:59 UTC</pubDate>
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         <title>La peste del recuerdo (4°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785916674</link>
         <description><![CDATA[<div>El pueblo de Avonly, conocido por sus ciudadanos de avanzada edad, estaba sufriendo por la llegada de una extraña peste. Esta, ha llegado de repente y sin ninguna razón, ya que no sabemos su causa ni como prevenirla. Los ciudadanos, quienes llegan aquí luego de cumplir sus objetivos en sus vidas, están cada día mas angustiados. Nosotros, los gobernadores de esta pequeña cuidad, sabemos muy bien que es lógica la angustia de los ciudadanos, tras alejarse de su familia y amigos, pero es algo totalmente normal e inevitable. Además, llega un momento en que ellos deben acostumbrarse, ya que tarde o temprano, esos familiares vendrán a poblar Avonly. Por eso mismo es que esta peste es una gran amenaza para este pueblo. Estas personas vienen aquí a disfrutar, no a vivir del recuerdo.</div><div>La peste del recuerdo, así la llamamos. Cuando se empezó a conocer esta peste, otorgamos cuarentena obligatoria, con el fin de terminar con esto, pero al final terminamos perjudicando mas a nuestros queridos ciudadanos. Al estar todo el tiempo en su casa, no les queda otra que pasar el tiempo. Esta peste se empezó a expandir y ya no sabíamos quien la tenia y quien no, ya que los síntomas, como ordenar fotos, revisarlas, etc., eran hechos que casi todos hacen normalmente. Nuestros ciudadanos comenzaron a mirar fotos viejas, empezaron a recordar, a angustiarse. La nostalgia colmaba la ciudad. Pero de repente, la llegada de un desconocido, cambió todo…</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:44:23 UTC</pubDate>
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         <title>Sueños (4°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785919134</link>
         <description><![CDATA[<div>Esta historia comenzó hace unos años, un día de verano cuando me encontraba de vacaciones en Brasil con mi familia y amigos. Un día llegó la noticia que en una ciudad extraña de China (Swan) habían detectado un virus que había matado a mucha gente. Nosotros no entendíamos mucho porque estábamos felices de estar todos juntos en el mar y disfrutar nuestras merecidas vacaciones. Pero todo iba a cambiar a medida que pasaron los días, ya que el virus comenzó a propagarse por toda Europa, y eran cientos y cientos de muertos los que iba dejando, pero nosotros seguíamos pensando que como pasaba en otro lugar, acá no iba a llegar y seguimos con nuestras vidas en forma normal: salidas, club, cumpleaños, reuniones, un verano súper feliz.</div><div><br>Comenzaron las clases y nos volvimos a reencontrar con nuestros amigos, que felicidad, nuevamente juntos. Nos invadió un sentimiento de alegría plena, hasta que a los pocos días, nos llego a nosotros la noticia que el virus ya estaba en América. Algo que parecía tan lejano ya estaba cada vez mas cerca. En mi casa comencé a experimentar la sensación que se venia algo complicado. Por un lado se escuchaba que importantes presidentes del mundo como el de Estados Unidos, Reino Unido o hasta de Brasil minimizaban la enfermedad diciendo que era una gripe un poco más fuerte. Pero las muertes seguían y seguían.  </div><div><br>En nuestro país, se dispuso una cuarentena frente a la pandemia. La medida era “nadie puede salir de sus hogares”, y todos dijimos seguimos de vacaciones, nada de horarios, nada de rutina, y a medida que pasaban los días estábamos más contentos. Hasta que nos dimos cuenta que ese estado nos llevaba a la tristeza, porque solo podíamos vernos con nuestros amigos por el celular o la computadora, o simplemente oírnos a través de una llamada o mensaje.</div><div>             <br>La pena fue creciendo, y los muertos comenzaron aparecer en nuestro país, los infectados fueron creciendo cada vez más, y aquella enfermedad que empezó en un país remoto estaba entre nosotros. Nos invadió el miedo al contagio, no toquen, límpiense varias veces las manos, desinfecten con lavandina. Las casas habían dejado de tener el olor a comida por el olor a hospital. <br><br>Hasta que después de muchos meses, y cuando la desesperación nos había invadido, comunicaron que había aparecido la vacuna y que había salido del mismo lugar donde había aparecido este maldito virus. Se probó, dio buenos resultados y la alegría, la esperanza volvió a invadir nuestros corazones. <br>     <br>La vida seguía para todos igual, pero a todos nos dejo la enseñazas de medidas de higiene que aun se mantienen. A veces me despierto y me pregunto “habrá sido verdad o era solo un terrible y horroroso sueño?” </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:45:27 UTC</pubDate>
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         <title>Generación tecnológica (4°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
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         <description><![CDATA[<div>La historia que te voy a contar transcurre desde hace algunos años, y consiste en la “adicción” o “enfermedad” de los jóvenes con las tecnologías. Esta enfermedad, tiene unos síntomas muy peculiares, como el insomnio de las personas adictas a estos dispositivos tecnológicos, el distanciamiento social de todas las personas personalmente (sean de su propia familia o no), y la falta de atención de las personas. Este problema comenzó en uno de los barrios de Buenos Aires, y se expandió por todo el mundo y en la actualidad sigue vigente. Esto comenzó con un niño que en vez de pasar el aburrimiento jugando  o realizando actividades que no son tecnológicas, usó la computadora jugando, esto se expandió en toda Argentina, después por toda América y finalmente en todo el mundo. Esto afecta a toda la juventud, y las autoridades no saben qué hacer. Por el momento no se encuentra una cura para esta adicción. </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:47:30 UTC</pubDate>
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         <title>Los sueños no se repiten (4°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785926044</link>
         <description><![CDATA[<div>Hoy me levanté, como cualquier día, no tenía nada de especial.</div><div>Hasta que recordé mi sueño y noté que había sido muy raro, el sueño era, que toda la gente de mi ciudad soñaba lo mismo que yo.</div><div>Cuando veo a mi madre, me cuenta que había soñado  lo mismo que yo, y a mi padre le pasó lo mismo que a nosotras dos.</div><div>Llamé a mi abuela por videollamada, y nos saludamos y yo le pregunté:</div><div>“¿Abu vos dormiste bien?” y ella me contesta:</div><div>” Si!, muy bien Lucia, y también tuve un sueño muy lindo” , y le dije. “qué bueno Abu”, y cuando me contó lo que había soñado, me di cuenta que era el mismo sueño que todos nosotros en casa. </div><div>Pensé que raro es todo esto… todo es muy raro…</div><div>Entonces; ¿todos tiene el mismo sueño?, o ¿soy yo que tengo una enfermedad?</div><div>Y me dije: Luchi, no, nada malo te pasa, no estás loca, es un sueño, nada más.</div><div>Pero lo que me pasaba era que ese sueño se repetía cada noche, y parecía que no tenía final, y entonces pensé, estoy atrapada, algo me sucede, que cada noche al dormirme sueño lo mismo.</div><div>El sueño era algo así:</div><div>…Por un momento veía una luz, fuerte y algo me decía que camine hacia ella, que por allí era la salida de mi ciudad.</div><div>Entonces corría muy rápido, queriendo llegar a la salida, pero no lo lograba, y esto se repetía cada vez que quería salir de mi ciudad, veía esa luz, que parecía que por ese lado encontraría  la salida y no llegaba nunca, yo corría y esa luz que me mostraba la salida también se corría.</div><div>Me cansaba y dejaba de correr, y después volvía a intentarlo.</div><div>Luego de mucho correr , por fin llegué a la luz y supe que había llegado a la salida de mi ciudad , y fue justo ahí que me desperté, y la luz era la luz del sol, que entraba por mi ventana, al abrir bien mis ojos, y ahí me di cuenta que todo era un gran sueño, descubrí con mucha alegría que estaba en mi habitación, y que estaba en mi casa, al ver mis   cosas, pensé, estoy en la vida real, lo que estoy viendo, es real, y todo esto ha sido un gran sueño. </div><div>Pensé: ¡Qué bueno todo ha sido un larguísimo sueño!  </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:48:40 UTC</pubDate>
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         <title>Cuarentena mental (4°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785928363</link>
         <description><![CDATA[<div>Aron, 17 años, posee un trastorno obsesivo-compulsivo (no es claro si está diagnosticado o no, pero es claro que sí lo tiene). Se cuenta desde su perspectiva pero se agrega información, ya que es más de la que él mismo podría expresar. La mayor parte del tiempo la protagoniza su mente, sus pensamientos, su parte consciente pero en su mayoría, predomina su inconsciente. Este es el relato:</div><div>04/05/2020</div><div>Es todo creación de mi mente, lo sé, pero estoy rebalsado de pensamientos, cuanto más hago para dejar de pensar aunque sea por un segundo (daría todo porque eso pasara) más mi mente me tortura. Estoy harto, ya no puedo más. Una y otra vez, mi mente intenta controlarme. No quiero pensar más. No quiero pensar más. ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Cómo puedo controlar a mi propia mente? ¿Es eso posible? Mi vida es una guerra constante con mi propia mente. No puedo más. Lo que no me desgastan la actividad física, el hacer mucha tarea, el limpiar u ordenar, el trabajar en el patio; me lo genera mi cabeza. ¿A caso no puedo ser como cualquier otra persona? ¿Por qué no puedo preocuparme solo por boludeces? ¿Por qué mi foco no puede estar en solo criticar políticos, hablar con mis amigos o no sé, simplemente hacer y pensar cosas inútiles e irrelevantes como la mayoría de las personas que me rodean?</div><div>Es todo tan complejo. Tan, pero tan complejo. Y sé que es mi mente. ¿Pero cómo lo controlo? No puedo. En mi no existe solo el “pensar algo”, termino siempre cayendo en una red de complejidades sobre las cosas, de la que luego me cuesta mucho salir. Necesito distracciones de nuevo. No puedo seguir conviviendo solo con mi mente. Voy a volverme loco.</div><div>Hace 3 meses ya, que estamos en cuarentena obligatoria… ¿Está bien? ¿Es realmente efectiva? Por parte entiendo que sí pero… ¿y la economía? Está bien, entiendo que no es lo más importante, pero yo digo eso porque a la larga no me afecta tanto, pero ¿y a las personas que sí? ¿Cómo hacen con ellas? ¿Sigue siendo positiva esa prevención?... Y todos mis amigos, viviendo en un barrio privado quejándose, llorando por la cuarentena, porque quieren volver a sus vidas normales ¿qué es lo normal? ¿No es esto lo normal ahora? ¿De qué se quejan si tienen la posibilidad de pasar la cuarentena como si estuviesen de vacaciones? ¿Por qué pasa todo esto? ¿Cuál es el origen? ¿Cuántas veces se quejaron ellos por cosas que no padecen? ¿Cómo puedo saber yo si realmente padecen algo? Cada cabeza funciona diferente, ¿Por qué? ¿Por qué no puedo ser como ellos? ¿Por qué no puedo ser como la gente que solo habla boludeces? ¿Por qué</div><div>no puedo ser como las personas que no hacen otra cosa que mirarse su propio ombligo? ¿Por qué no puede ser esa mi única preocupación?</div><div>BASTA. BASTA. BASTA. BASTA. LISTO. CALLATE POR UN RATO. HACE SILENCIO. QUIERO DEJAR DE PENSAR. NO LO SOPORTO.</div><div>Debe ser la cuarta vez que salgo. El horno está apagado. Da exactamente la misma hora que el microondas. Son las 16:33. La cafetera está desenchufada. Ninguna hornalla está perdiendo gas. Son cuatro hornallas. Dos grandes, una mediana, una chica. La puerta está cerrada. Afuera. El perro sigue durmiendo. No, no tomo agua desde la última vez que me fije. Sigue un cm debajo de la marquita que alguna vez le hizo a su plato con los dientes.</div><div>Me tranquiliza, estoy tranquilo. Me calma hacer esto. Puedo evadirme. Puedo…</div><div>El horno está apagado. Da la misma hora que el microondas. Son las 16:40. La cafetera está desenchufada. Ninguna hornalla está perdiendo gas. Son cuatro hornallas. Dos grandes, una mediana y la otra chica. La puerta cerrada, otra vez. Afuera, el perro duerme aún. Se giró de lado… vienen de nuevo… no quiero…no quiero… no quiero… no me gusta… basta…basta… horno apagado. Microondas… 16:46… no… no… no… por favor… no… 16:46… 16:4… 16… no… ¿por qué? ¿Qué? ¿Y si…? ¿Por qué no…? ¿…? ¿…?</div><div>…</div><div>Fin ?</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:49:44 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785928363</guid>
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         <title>Cambios de horario (4°año)</title>
         <author>prunellofatima1</author>
         <link>https://padlet.com/prunellofatima1/loscuentosqueviajan/wish/785931206</link>
         <description><![CDATA[<div>En la localidad de Pilcaniyeu, en la provincia de Rio negro, cierta familia, los López, era conocida en el pueblo por ser una familia muy ordenada y respetuosa no solo para con el resto de las personas, sino también para con las tradiciones. Su agenda siempre estaba organizada y no hacían nada que no tuviera organización previa. Fue por estas razones que sus vecinos comenzaron a extrañarse al escuchar ruidos provenientes de la casa a altas horas de la noche, y un silencio total a la hora en la que solían despertarse, aunque la reacción del pueblo no fue inmediata. Fue cuando uno de los amigos de la familia, el senior Pablo Ruiz Binadera, fue a visitar a la familia a la hora del té, y se llevó una gran sorpresa al ver que recién estaban almorzando. Al ver tal escena, Pablo Ruiz Binadera pregunto porque estaban comiendo tan tarde siendo que ellos eran el ejemplo de familia organizada. A lo que el senior López respondió: últimamente no nos hemos estado sintiendo como de costumbre. Sentimos como si hubiera una fuerza externa que no nos permite hacer las cosas como queremos. El tiempo pasa cada vez más rápido; como si en un pestañeo durara cuatro horas. </div><div>La respuesta de su amigo sorprendió a Pablo, el cual respondió con una ligera sonrisa y con una “Bueno, cosas que pasan”. El día transcurrió relativamente normal para Pablo, aunque mientras cenaba, consulto con su reloj la hora y se percató de que ya eran las 2 a.m. Afortunadamente para él, y lo peor de todo es que debía ir a trabajar al día siguiente. La alarma sonó a las 7:30 de la madrugada, y con latanias en los ojos, el senior Pablo Ruiz Binadera se vestía con una camisa blanca y un saco azul para ir a trabajar. Al llegar, Miranda, la secretaria, lo miro con una expresión que denotaba confusión, pero por alguna razón no hizo ninguna pregunta. El día transcurrió con relativa normalidad, hasta la hora del almuerzo. Los compañeros del senior Pablo Ruiz Binadera se levantaron para ir al comedor,  </div><div>y uno de ellos le pregunto a Pablo Ruiz Binadera si iba con ellos, a lo que este respondió que lo alcanzaría en un momento. Cuando el senior Pablo Ruiz Binadera se levantó para ir a comer, se percató de que los asientos de sus compañeros estaban vacíos, así como sus computadoras, esto no le pareció extraño ya que era obvio que sus compañeros estaban en el comedor. Cuando llego allí, vio que la puerta que daba a esta sala estaba cerrada con llave, y vacía. Se quedo un par de segundos parado, en estado de shock, ya que no podía ser que todas hayan desaparecido. Tomo su teléfono celular y llamo a uno de sus compañeros, cuando este atendió, le pregunto qué había pasado, porque todos se habían ido tan temprano. El otro le pidió que se cámara y que revisara la hora. Este obedeció, y se sorprendió al ver que ya eran las 6 p.m. Estaba anonadado, recogió sus cosas como pudo y se fue a su casa. El sol se escondía mientras conducía y pensaba en lo rápido que había pasado el tiempo. Llego a su casa y se recostó en su cama. Se quedo mirando el techo hasta que sintió que ya era hora de cenar. Al ver su reloj vio que, devuelta, eran las 2 a.m. </div><div> Pasaron las semanas, y ya todo el pueblo había relacionado los nuevos problemas de horario con fuerzas del más haya. Poco a poco los pobladores se habían ido contagiando sin saberlo. Pudieron acomodarse a la situación luego de un ataque de pánico colectivo. El principal problema eran los efectos secundarios de esta nueva “plaga”, los cuales eran la pérdida de la percepción del espacio en el que se encontraban y una especie de déficit de atención, los cuales comenzaron a manifestarse en las personas un par de semanas después de que se normalice la situación. Esto trajo muchas complicaciones en el desarrollo del pueblo, la gente no podía trabajar, los niños no podían estudiar y sus padres no podían ayudarlos. Se estableció que ninguna persona podía salir del pueblo porque se había hecho evidente que los portadores y quienes contagiaban esta “plaga” eran los mismos pobladores. La gente simplemente vagaba por el pueblo, no buscaba ninguna solución. Hasta que un día, un grupo de extraños invadió el pueblo, y comenzó a repartir pastillas que funcionaban como calmantes. La gente no confiaba en ellos, hasta que, en un momento dado, el señor Pablo Ruiz Binadera decidió depositar su voto de confianza en ellos. Se tomo la pastilla sin pensarlo dos veces y comenzó a experimentar de nuevo aquellas sensaciones que había olvidado. Fue así como la gente del pueblo comenzó tomar estas pastillas. El pequeño pueblo de Pilcaniyeu se sentía más vivo que nunca. </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:50:52 UTC</pubDate>
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