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      <title>Mis Herramientas by Marcelo Tamayo</title>
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      <description>Vitácora</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-09-16 21:20:41 UTC</pubDate>
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         <title>Volver para Seguir</title>
         <author>marcelotamayo</author>
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         <description><![CDATA[<div>En mi espacio reflexionaré respecto a los Docentes y Académicos que me nutrieron. Volveré inevitablemente a mis tiempos de alumno para recordar a mis maestros y sus enseñanzas, las que muchas veces  superaban al hecho estricto de la Asignatura, para explayar sus enseñanzas al ejercicio de la vida: Por ejemplo, explicaba el Maestro Pittella que las fachadas barrocas eran cóncavas, con el propósito de alejarse del observador, y de esta manera brindar la apreciación de un todo. En caso contrario, el transeúnte ocasional o permanente ni siquiera sabrá de su existencia, por que la Distancia Jerarquiza. Lo mismo sucede en el acontecer de la vida, al presentarnos por primer vez a una persona, encimarnos con torpeza para llamar su atención es lo que no indebido. Brindar la posibilidad de la pausa, la distancia entre palabra, la distancia que sugiere presentarnos  para que nos observe, es lo que corresponde,  esa prudencia es la distancia que nos jerarquiza.<br><br>El Arq. Alvarez Cámpi, aseguraba que en la Arquitectura, el resultado de sumar 2+2 potencialmente podía ser 4 pero mucha veces logren sumar 22. <br><br>No recuerdo quién se declaró soberbio al asegurar: _ Si me preguntan que es lo que más gusta de la Arquitectura, contesto si pensar, el placer de los demás. Particularmente no creo que haya sido soberbia, sino compromiso.<br><br>También destaco al Arq. Cutropia, En instancias en que me había desaprobado, y a la vez le sugería que considerara la nota, alegando el gran esmero (¿?) que había puesto en el trabajo, me miro fijo, medió distancia y me contesto pausado: _ Tamayo, el error de su argumento consiste en no distinguir trabajo con productividad. Me dejo mudo, jamás volví a confundir los términos, ni pretender para por encima de ningún catedrático. <br><br>Pero existen otros Académicos, dueños de sabidurías infinitas. Recuerdo a Felipe, Don Felipe, Puestero de uno de los sitios dónde solíamos ir con amigos que estaban criando caballos. Pase  toda la tarde con él, y la final del día le pregunté:<br>- Don Felipe, Tiene Frío?<br>- No señor, me contestó, Para que voy a tener frío si no tengo con que comprar un abrigo.<br>Se me erizó la piel, por la circunstancia, y el valor de  esa y otras poesías que sin esfuerzo, recitaba a modo de diálogo trivial. <br>Me parece fundamental poder observar las enseñanza de Maestros, formales e informales, recordar lo que absorbimos desde jóvenes, y de niños también. Así tendremos mejores enfoque para abordar todas las necesidades en las que podamos asistir. <br><br>Los alumno enseñan, y mucho. Así fue que conocí a Ricardo, por dar un nombre, boliviano y con portación de rostro, sí con portación de rostro por que así lo dictan los cánones establecido de belleza, para no ser hipócritas. Notaba en el diálogo con otros compañeros algo de violencia, luego de algún tiempo logre que me matara con un confesión directa, un disparo al pecho al sugerirle que brindara más amabilidad a sus compañeros, me contestó:_ Sé a lo que se refiere Arqto, pero. ¿Sabe qué me pasa?. Entre todos ellos, cuando un trabajo mío está bien, nunca está mejor que el de ninguno de ellos, pero cuando alguno de mis trabajos está mal, es el peor de todos. Yo sé cuál es el motivo, y Ud. también. No sé si una milésima o un milenio, pero quede impávido, entre el llanto; lamento; vergüenza; dolor y también culpa, me reincorporé no sé cómo ni cuándo, no podía negar ni asentir, callar era imposible y le contesté: Robertito, hasta de los pelotudos se aprende para no cometer los mismos errores, te cambiaría todos las virtudes que vos me acreditas, por tus años de juventud e inteligencia, no permitas que los ignorantes te roben la alegría.<br><br>Hacía tiempo, no me encontraba con el Marcelo que fui. Tuve mis enormes alegrías y algunos desamparos, como todos. Pero algo aprendí,  a Jerarquizar lo que parece mínimo, y conmoverme con Don Felipe o Robertito, para lograr hacer extensivos los principios del barroco; del gótico; del románico y sobre todo, con  mis errores y aciertos ser depositario de la confianza y así aliviar en parte el dolor de un alumno, que es un ser, víctima del vacío moral, y ético en el menor de los casos. Debemos aprender a ser humanos, saber que con la burla no se enseña, que todos son iguales, varones o mujeres, brillantes u opacos, azules o violetas.  He sido testigo de comentarios, redundantes en zozobra y soberbia que han dañado irremediablemente a potenciales baluartes, por la prepotencia de algunos incurables.<br><br>Una vez mi madre me pregunto: <br>_Qué desearías que te regalen???<br>Contesté_Ya lo hicieron, y muchas veces: UN SECRETO.<br>Gracias Robertito, Amelia, Evangelina, Pepe, Juana, Juan.......... Gracias Chicos!!!<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-16 21:42:03 UTC</pubDate>
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