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      <title>El ensayo by Liana Andrea Lobos</title>
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      <description>Texto argumentativo</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-10-26 21:43:26 UTC</pubDate>
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         <author>llobos5</author>
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         <description><![CDATA[<div>&nbsp; El ensayo es una composición expositiva, preferentemente en prosa, que suele proporcionar información, interpretación o explicación acerca de un asunto tópico, sin incluir procedimientos novelescos o dramáticos. Pese a esta última observación, cabe añadir que el ensayo posee una gran aptitud mimética y a menudo se confunde con el cuento, el diálogo o inclusive la biografía, la historia, la ciencia o el discurso moral. Su extensión, como en el caso del cuento, generalmente es limitada; pero a veces no es la dimensión sino la actitud la que define la naturaleza del ensayo, de modo que obras tan extensas como el Facundo de Domingo Faustino Sarmiento o la Radiografía de la pampa de Ezequiel Martínez Estrada admiten ser incluidas en el ámbito específico de este género. Tal vez el ensayo existió siempre y sea lícito otorgar este nombre a ciertas piezas de Platón, a los tratados morales de Séneca, a Los oficios de Cicerón o a ciertos escritos de San Agustín; sin embargo, la denominación parece originarse en el advenimiento de una interpretación científica de la realidad, en la que el ensayo —como su nombre lo indica— presupone una formulación provisional, ni definitiva ni verificada, de las opiniones que enuncia. Confirma esta presunción el hecho de que en la nomenclatura literaria el término ensayo en su acepción moderna haya surgido en el Renacimiento, cuando fue adoptado por Michel de Montaigne y por Francis Bacon. La mención de estos dos autores, por lo demás, permite formarse una idea de la elasticidad y amplitud que admite el ensayo, que puede ser comparativamente extenso, subjetivo y errático, en uno de sus extremos, y breve, conciso, objetivo y riguroso, en el otro. Sean cuales fueren el tono y la dimensión del ensayo, éste debe resultar persuasivo y ha de crear en torno del lector una especie de sortilegio verbal, lo cual significa que el texto tiene que revelar ciertas virtudes de escritura y cierta cualidad de estilo que convierten a este género en uno de los ejercicios más exigentes y decantados de la prosa. Por consiguiente, si las ideas que expone pueden juzgarse provisionales, lo que confiere al ensayo su fuerza de convicción y su carácter definitivo es la forma en que es utilizado el lenguaje, la tersura expositiva que logra capturar al lector mediante una suerte de efecto hipnótico. La difusión del ensayo, al igual que el notorio predominio del cuento moderno, se halla íntimamente ligada a la amplitud que la producción periodística fue adquiriendo en los últimos siglos; al respecto, cabe recordar que la producción más memorable de multitud de autores tuvo en su origen un propósito efímero, como material destinado a revistas o diarios de su tiempo. Ello ha sucedido con los ingleses Steele, Addison, Samuel Johnson, Charles Lamb, Thomas de Quincey, Chesterton, Max Beerbohm; con el norteamericano Emerson; con los españoles Larra, Azorín, Ortega y Gasset. En la América hispana el ensayo ha sido uno de los campos más fecundos de la literatura por el volumen comparativo de la producción y la importancia que ha exhibido, especialmente como instrumento de polémicas artísticas y políticas. REST, Jaime; Conceptos de literatura moderna, Buenos Aires, CEAL, 1991.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-26 21:43:55 UTC</pubDate>
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         <title>Existe aún otro tema ineludible, verdadero tópico en la crítica del ensayo: elproblema del género. Tras muchos años en los cuales predominó una aproximación&quot;sustancialista&quot; y un afán taxonómico, se ha pasado hoy a un enfoque pragmático ycentrado en los problemas de la recepción y la nueva retórica. Walter Mignolo, porejemplo, propone pensar el ensayo a partir de la existencia de una &quot;comunidadhermenéutica&quot; de lectores. Hay quienes, como Mónica Scarano, tratan al ensayocomo forma discursiva, y piensan por tanto en su recepción a partir de las diversasinstancias institucionales y no institucionales que lo decodifican como tal. Existentambién críticos como Reda Bensamaia, quienes piensan al ensayo comoacontecimiento escritural puro, en el cual autor y lector entran en la complicidadpeculiar dada por la lectura misma y la permanente ruptura con convencionesexteriores al texto, y de allí que resulte posible pensarlo como antigénero o comogénero de construcción paradójica.Es innegable que el ensayo, lejos de &quot;replegarse&quot; en el sistema literario, avanzay se expande hasta permear otras formas discursivas: ¿dónde acaba el ensayo ycomienza la ficción en Torri o en Borges? Poesía, ficción, ensayo, constituyen unnudo apasionante en Rayuela. ¿Dónde acaba el ensayo y comienza la novela enCarpentier, Roa Bastos, Del Paso y muchos de los mejores autores de novelahistórica? Milan Kundera considera la &quot;invasión&quot; del ensayo en la novela modernacomo un proceso irreversible, mejor o peor resuelto por el narrador en los casos deMusil o de Broch. ¿Dónde acaba el ensayo y comienza la poesía en Machado?Muchos son ya los poetas-filósofos. ¿Dónde acaba la crónica y comienza el ensayo enMonsiváis o Poniatowska? La organización de Los rituales del caos obedece a unadecisión autoral afín a la prosa interpretativa. ¿Dónde acaba el ensayo y comienza elartículo periodístico en Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa? Muchos de los mejoresensayos de Martí surgen al calor de la lucha política, y aparecen, como los de Darío,en carácter de corresponsalía. Una de las mejores y más recordadascaracterizaciones del ensayo, la de Alfonso Reyes, apareció publicada por primera vezen Tricolor. ¿Dónde acaba el ensayo y comienza el análisis antropológico en lostrabajos de crítica cultural de Néstor García Canclini o Beatriz Sarlo? Existe ennuestro medio, además, una miríada de textos de crítica literaria que en la pluma deAntonio Alatorre o Ángel Rama alcanzan dimensión universal. Al estudiar fenómenosparangonables con éstos, Claire de Obaldia los atribuye a la expansión de un &quot;espírituensayístico&quot;: el &quot;ensayismo generalizado&quot;, nos dice esta crítica, puede ser contempladode manera optimista por parte de los defensores del ensayo, o de manera pesimista porsus detractores, quienes ven en tal expansión una amenaza para la literatura, y ésta asu vez parecería &quot;agonizar&quot; víctima del &quot;virus&quot; ensayístico que contamina todo lo quetoca. La autora misma siente que no es posible hablar del ensayo sino de un modoensayístico, y considera que el ensayo es &quot;literatura en potencia&quot; y que se trata de ungénero marginal y contestatario, imposible de &quot;domesticar&quot; sin que se lo desvirtúe, yque no necesariamente está ligado por su origen al campo de lo estrictamente literario.11De la eclosión del ensayo dan cuenta también los observadores de librerías,particularmente las librerías norteamericanas, en las cuales abunda una clasificaciónde las obras a partir de las categorías de prosa &quot;ficcional&quot; y &quot;no ficcional&quot;. En estesegundo grupo cabe prácticamente todo: no sólo el ensayo, sino también las obrasde divulgación superficiales y malas, las diversas formas de literatura intermedia ytodo cuanto de aquí en más pueda ocurrírsele ventilar a la industria editorial.Algunos tienen miedo al ensayo. Otros tienen fe en el ensayo. Parafraseando aÍtalo Calvino, diremos que nuestra fe en el futuro del ensayo consiste en saber que —apesar de apariencias engañosas— hay cosas que sólo el ensayo, con sus mediosespecíficos, nos puede dar. El ensayo lleva una firma: el ensayo es ejercicio deresponsabilidad por la interpretación de la cosa pública. El ensayo es una puesta envalor: no es nunca ejercicio literario gratuito y neutral, sino antes bien examen de losmás diversos temas desde el mirador del compromiso. El ensayo es interpretación: esejercicio permanente de confrontación entre nuestros saberes y los nuevos datos quenos aporta la experiencia. El ensayo es diálogo, es mirada, es comprensión. El ensayo esejercicio de memoria y de imaginación, y es siempre forma de recuperación de lacomunidad perdida y restitución del sentido fracturado. El ensayo precisa de nosotros,sus lectores, para que se comprendan sus claves, sus guiños, sus debates, susobsesiones, sus salvaciones: el ensayo, epifanía de sentido, nos necesita para que seproduzca su milagro.WEINBERG, Liliana; El ensayo, entre el paraíso y el infierno,México, Universidad Nacional Autónoma de Méxicoy Fondo de Cultura Económica, 2001</title>
         <author>llobos5</author>
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         <pubDate>2021-10-26 21:49:02 UTC</pubDate>
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         <author>llobos5</author>
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         <pubDate>2021-10-26 21:55:19 UTC</pubDate>
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