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      <title>Escritura creativa: CUENTO POLICIAL by Leonela Delgado</title>
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      <description>JUNIO-JULIO. UNIDAD II</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-07-11 11:46:26 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-07-18 14:45:20 UTC</lastBuildDate>
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         <title>La pelota sangrienta.</title>
         <author>leoneladelgado</author>
         <link>https://padlet.com/leoneladelgado/r6psga409eqdkfkk/wish/3517093938</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Un día, el Barça le ganó al Real Madrid 5 a 0 y el famoso jugador Lewandowski regresó a su casa y encontró a su esposa y a su hija muertas. Su esposa estaba en la cocina, con múltiples contusiones y el cuello roto, y su hija estaba en el armario con marcas de que alguien hubiese usado un cuchillo u otro tipo de arma. El jugador, impactado, fue a la comisaría para denunciar el asesinato, homicidio doble, y los policías fueron e investigaron, pero él escuchaba y supo que los policías no iban a hacer nada.</p><p>Entonces, decidió investigar por su cuenta, recoger muestras de ADN sacadas de la casa y la escena del crimen, y le pidió a un amigo médico ayuda. Los resultados demostraron que, al parecer, era una persona llamada Iker, apodado Pipo. Entonces, el jugador lo siguió, lo encontró y lo capturó, lo interrogó y descubrió que era cómplice y que le habían pagado por estar en la escena del crimen.</p><p>La escena del crimen era representada con la cocina toda ensangrentada y con todo destruido, mientras que la habitación estaba toda desordenada. En la autopsia, se determinó que las distintas contusiones habían sido obra de golpes de algún palo. Tras diferentes investigaciones, entre los principales sospechosos estaban Iker, su vecino Manolo, exjugador profesional de hockey y fanático del Real Madrid, y Juan Veracruz, el dueño de una gasolinera cercana. Se descubrió que el palo, autor del crimen, estaba en el techo de la casa, todo ensangrentado.</p><p>Tras días de investigación, por las huellas dactilares que había en el palo, se determinó que el culpable fue Manolo. Después de eso, la policía lo arrestó y ahora ya está cumpliendo condena.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 11:51:32 UTC</pubDate>
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         <title>Un crimen arenoso.</title>
         <author>leoneladelgado</author>
         <link>https://padlet.com/leoneladelgado/r6psga409eqdkfkk/wish/3517094217</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Esa mañana, me desperté cansado. Como todos los días, preparé café con tostados y encendí el televisor. Siempre lo dejo de fondo, no me gusta mirarlo tan temprano, pero la noticia de ese día me dejó atónito. Una familia fue encontrada masacrada en la playa de Montevideo.</p><p>Al enterarme, me preparé mi valija con los instrumentos para buscar pistas, los cuales no eran profesionales debido a que los uso para hobby. Al bajar del edificio, el crimen quedaba a tres cuadras. Unos minutos después, llegué a la escena del crimen. Ya había policías, pero no habían resuelto el crimen. Observé la imagen en vivo. En el piso estaban cuatro personas: la madre, el padre, la hija y el hijo. Eran extranjeros españoles. Venían a pasear.</p><p>En la escena, había en el piso, al lado de los cuerpos, un bolso de cuero con las costuras dañadas y con unos billetes. También había un collar de almeja, que era de otra persona, y un sombrero del padre de la familia. Con el bolso dañado y el sombrero tirado lejos del cuerpo, entendí que habían tenido una pelea. La familia había muerto por una pistola que encontraron los policías con sangre, a unos 30 metros de la masacre.</p><p>Fui hacia la policía y les pregunté si podía investigar con ellos. La policía lo pensó. Me dijeron que sí, porque en la comisaría no tenían a nadie. Me llevaron a la comisaría. Ahí estaban los sospechosos. Eran cuatro.</p><p>El primero era Mateo James, que era un surfista frecuente de la playa. Su testimonio fue que él estaba en la playa, surfeando a las 4 a.m., porque era cuando las olas estaban muy buenas para el surf. Mientras surfeaba, escuchó gritos y, a lo lejos, vio a la familia muerta y a una persona que no pudo identificar porque estaba oscuro.</p><p>Otro testigo, Manuel Buendía, era un turista español. Él dijo que estaba por la playa paseando, mirando los paisajes lindos de Uruguay, cuando escuchó disparos. Vio a la familia y a alguien escondiendo el arma. Manuel estaba en bancarrota y paseaba para olvidar que no podía volver a su país porque no conseguía trabajo.</p><p>Otro testigo era Joaquín González, guardavidas de la playa. Él se encontraba en la casa de los guardavidas, haciendo su turno de noche, cuando vio pasar a una persona corriendo con sangre. Lo persiguió para ver qué había pasado, pero luego lo perdió.</p><p>Y el último, Marcos Merentiel, que era un encargado del edificio del frente a la playa. Él solo dijo que escuchó gritos de personas, pero no le dio importancia, hasta que llegó la policía y vio a la familia.</p><p>Después de escuchar los testimonios, fui a la escena del crimen y, por la pistola con silenciador, supe quién fue el asesino y fui por él. Cuando llegué con Manuel Buendía, vi que tenía heridas tapadas por una bufanda. Luego, le comuniqué a la policía y le conté cómo lo hizo y por qué.</p><p>La cuestión fue la siguiente: la familia tenía joyas españolas muy caras. Cuando vio las joyas, fue por ellas, pero como el marido se defendió, lo hirió. Para defenderse, sacó una pistola con silenciador y mató a toda la familia para no dejar testigos.</p><p>Buendía, al escuchar eso, intentó matarme con su pistola. Logré esquivar la primera bala. Me deslicé por el piso. Le pegué en el pie y, cuando estaba en el piso, lo noqueé. Lo llevé a la estación, lo llevaron al juez y lo condenaron a 20 años, ya que todas mis suposiciones habían sido correctas.</p><p><br/></p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 11:52:10 UTC</pubDate>
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         <title>El tren perdido.</title>
         <author>leoneladelgado</author>
         <link>https://padlet.com/leoneladelgado/r6psga409eqdkfkk/wish/3517094453</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Era una mañana de sábado en la cual, mientras desayunaba, prendí el televisor. Cuando lo prendía, vi una noticia de dos chicas desaparecidas. Aparentemente, estas dos eran amigas. Ellas habían desaparecido alrededor de las 6:00 a.m., a la salida de un boliche.</p><p>Luego de ver esa noticia, decidí que investigaría ese caso por mi parte, ya que soy una expolicía. Sabía que la policía no iba a investigar más allá de los hechos. Mi nombre es Federico Maldonado y, a partir de ese día, decidí investigar el caso llamado “El tren perdido”. Ese caso trataba de dos amigas que habían salido a un boliche con su grupo, pero, al parecer, ellas habían sido presionadas por las demás chicas, ya que ellas no querían salir porque sentían algo extraño esa noche.</p><p>El lugar al que habían ido se llamaba “Nan”, el cual estaba ubicado en Capital Federal. Ellas llegaron al boliche a eso de las dos de la madrugada. Estando allí, ellas sintieron que un chico las estaba siguiendo, lo cual les provocó una sensación de incomodidad, pero no le dieron importancia y siguieron disfrutando de la fiesta. Pasaron las horas y Emilia y Ana (las víctimas) ya estaban bastante ebrias, o al menos eso dijeron sus amigas.</p><p>Según Giovanna, había un chico que se les acercaba mucho y les hablaba. Por otra parte, estaba Guillermina, otra amiga de las víctimas, quien en su interrogatorio afirmó que las había visto salir del boliche con el chico que tanto se les acercaba, pero que ella también estaba ebria, por lo cual no le dio tanta importancia a la situación. Luego llegó el turno de la tercera sospechosa, Agustina. Ella dijo que no recordaba casi nada, solo mencionó haber visto a sus amigas sentadas en la barra del boliche con un chico al cual ella conocía. Dijo que se llamaba Jeremías Tévez y que lo conocía porque habían ido a la misma particular de inglés unos años atrás.</p><p>Al obtener esta información sobre el chico, me puse a investigar más cosas sobre él y, luego de unos días buscando, encontré lo que necesitaba, es decir, su nombre, su edad, dónde vive, etc. Al saber todas estas cosas, decidí que iba a interrogarlo y luego empezar a avanzar con el caso, revisando las cámaras del boliche, horas de entrada y de salida, contactar a los padres de Emilia y Ana, etc.</p><p>Luego de haber investigado, logré contactarme con los padres de las víctimas y decidí investigar para darle fin a este caso. Cuando los interrogué, me dijeron que las chicas les habían dicho que a la salida del boliche se tomarían un tren. Luego de esto, fui a investigar las cámaras de la estación del tren. Al revisar las cámaras, alrededor de las 6:00 a.m. de ese día, me di cuenta de que, luego de que las chicas se subieron al tren, subió un chico parecido al sospechoso. Después de eso, no hubo más movimientos por la zona.</p><p>Luego de investigar un poco más sobre el tren que se tomaron, me di cuenta de que este nunca llegó a su destino. Busqué cuál era el tren al que se subieron las chicas y descubrí que ese tren estaba abandonado hace más de cuatro años. Busqué la dirección de dónde estaba este tren y, cuando llegué a la dirección, descubrí que cerca de ese lugar vivía el sospechoso, Jeremías Tévez, y al ir a los vagones descubrí que allí había más víctimas de este.</p><p>En el interior del tren, había computadoras con las cámaras de las estaciones. Así descubrí que él, Jeremías, hackeaba las cámaras, haciendo que pareciera que las chicas se habían subido al tren cuando no era así. Él las había secuestrado antes de que se subieran al tren.</p><p>Finalmente, lograron capturarlo, fue a la cárcel y la policía y la justicia le dieron en total 20 años porque asesinó a más de 15 personas.</p><p><br/></p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 11:52:54 UTC</pubDate>
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         <title>El crimen rabioso.</title>
         <author>leoneladelgado</author>
         <link>https://padlet.com/leoneladelgado/r6psga409eqdkfkk/wish/3517095426</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Pensé que hoy iba a ser una mañana tranquila. Lamentablemente no fue así. Y aunque no quiera, es mejor que le diga a Camilo lo que sucede.</p><p>&nbsp;-¡Ring, ring!</p><p>-Hola, Camilo. Soy Patricio, el oficial. Hoy te necesito para resolver un caso. Se han comunicado conmigo para informarme que en Pehuajó se encontró un cadáver en el río a las seis y media AM. Te llamo para que nos veamos allá en Pehuajó y conversemos.</p><p>Camilo, que recién se levantaba, pensó: ¡un sábado! Mi único día libre, y a una persona se le ocurre matar a alguien. Pero bueno, el deber me llama. Finalmente respondió:</p><p>-Hola, Patricio. Quería informarte que estoy yendo para allá. Qué bueno será verte otra vez,&nbsp;</p><p>Cuando Camilo llegó saludó alegremente, pero Patricio, con total seriedad, dijo:</p><p>-No tenemos tiempo de saludarnos. Hay un asesino suelto. Por la calle. Mirá, Camilo. Yo ya vi el cuerpo. Tiene el cráneo abierto. Mordeduras y moretones. Era una señora. Se llamaba Manuela Torice, más conocida como Manuelita.</p><p>Camilo, sin decir una palabra, se fue a buscar evidencia y testigos.</p><p>Al rato…</p><p>-Ok, Patricio, encontré testigos. Todos ellos coinciden en que se escucharon gritos alrededor de las tres AM y que después vieron que un hombre arrastraba un cuerpo. Por ahora, solo tengo tres sospechosos que a esa hora no estaban en sus casas. Estos son Juan, Santino y Richard.&nbsp;</p><p>Patricio, con una sonrisa en la cara, exclamó:</p><p>-¡Mañana los quiero a ellos tres en la sala de interrogatorios!</p><p>Al otro día, a primera hora, interrogó a los sospechosos. El primero en pasar fue Richard. -Richard, ¿qué hacías afuera de tu casa a esa hora?</p><p>Richard, un poco nervioso y sin entender la mitad de las palabras que dijo Patricio, respondió:</p><p>-Yo solo soy un turista. No estaba en la casa porque quería sacar fotos lindas y subirlas a Instagram.</p><p>El segundo sospechoso, Santino, pasó a la sala medio confundido.</p><p>-Santino, ¿qué hacías afuera de tu casa a esa hora?</p><p>Santino, feliz y con una sonrisa, dijo:</p><p>-Mi esposa rompió fuente, soy papá.</p><p>Por último, Juan. Patricio le hizo la misma pregunta y Juan, con lágrimas en los ojos, le contestó:</p><p>-Ella era mi esposa. ¿Por qué? ¿Por qué te fuiste, mi amor?</p><p>Patricio se acerca lentamente a Juan y le da unas palmadas en el hombro y le dice:</p><p>-Juan, tranquilo, todo va a pasar.</p><p>Y en ese momento, Camilo llama a Patricio:</p><p>-Escúchame, Patricio, Juan fue el asesino. En su casa se encontró una pistola con sus huellas dactilares.</p><p>Patricio, con sorpresa, le dijo:</p><p>-Está bien, yo me encargo.</p><p>Entró nuevamente a la sala de interrogatorio y dijo:</p><p>-Juan, ¿no tenés que decirme algo?</p><p>Juan lo mira y dice:</p><p>-Está bien, yo la maté, es que a ella la mordió un perro con rabia y como la vi tan mal, le pegué un tiro para que deje de sufrir. Y como no quería enterrarla, la tiré al río. ¡Merezco morir!</p><p>Patricio, escuchando atentamente, dijo:</p><p>-No mereces morir, pero sigue siendo un delito. Es más fácil para los dos si no te niegas y aceptas ir a la cárcel. Juan asiente con la cabeza y luego va a prisión.</p><p><br></p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 11:53:56 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Bajo presión.</title>
         <author>leoneladelgado</author>
         <link>https://padlet.com/leoneladelgado/r6psga409eqdkfkk/wish/3517095939</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><strong><em>Asesinato en Bronx de una figura importante del país.</em></strong></p><p><strong><em>El pasado sábado hubo un asesinato en el barrio más peligroso de Nueva York. Sucedió a las 11:37 p.m., cuando un auto polarizado atacó al gobernador de la ciudad con una metralleta de calibre 45. Los testigos afirman que fue en un semáforo, mientras transcurría un partido de béisbol más importante del año.</em></strong></p><p>Ninguna noche es tranquila en esta ciudad, la gran ciudad de las luces y los turistas. Esa noche del sábado 13 de junio no fue la excepción. Yo sabía que lo que escuché no eran fuegos artificiales. A la mañana siguiente, me encontré con este titular en el diario.</p><p>Mi nombre es Fernando de las Flores y trabajo como detective privado. Esto comenzó como un juego en la adolescencia, pero terminó siendo el trabajo de mi vida. Me pagan bien, aparte de mucho tiempo libre, y cuando trabajo suele ser para encontrar gatos perdidos o buscar infieles. Pero, cuando me enteré de este gran asesinato, fui directo a la estación de policía para que me dejaran ayudar, pero me lo negaron rotundamente.</p><p>Al salir de la estación, observé cómo unos mafiosos estaban atacando gente y la policía hacía la vista gorda. Cuando llegué a mi casa, comencé a organizar todas las pruebas que tenía, aunque no eran muchas. La policía parece estar corrupta y no solo con la mafia, sino también en el momento del crimen, porque el gobernador estaba escoltado por un solo guardia, sin olvidar que no estaban nada interesados en el caso.</p><p>Los sospechosos probablemente hayan tenido algo que ver. Fue alguna de las dos mafias más importantes, italiana o rusa. Esto lo creo porque en la escena del crimen se encontraron agujeros de 9 milímetros y de 45 milímetros, los cuales pertenecen a armas que usan estas bandas. También me parece que son los principales sospechosos debido a que sus líderes fueron encerrados por el gobernador en algún momento.</p><p>Era muy tarde, por lo que decidí irme a dormir. Al otro día, fui hacia la escena del crimen y me encontré que había un anciano. Me acerqué a él y le pregunté si conocía a alguien que haya visto el momento en que se asesinó al gobernador y me dijo que sí, que es su hijo y la novia de este.</p><p>Antes de ir a la casa del hijo del señor, decidí acercarme al edificio del frente a hablar con el portero para ver si sabía algo. Me dijo que él no, pero que su familia, que vivía en Rusia, sí. Le dije que les dé una carta con la dirección de mi casa y que les diga que vayan al día siguiente a esta. Lo mismo hice cuando fui a lo del hijo del anciano.</p><p>Luego de unas largas horas y de muchas preguntas, todos mis testigos llegaron a una misma conclusión, y es que el auto era muy antiguo y su patente tenía un gran deterioro. Ellos identificaron algunos números y letras parecidos a HQL-935 y MOL-936. Desde este momento, empecé a sospechar mucho del anciano porque sabía cosas que no tendría que saber.</p><p>Investigué las patentes dadas por los testigos y resulta que estaban a nombre de un documento falso, pero la imagen era muy parecida a la del anciano. Me metí en una base de datos, donde ingresé su imagen, y me encontré con sus datos. Se llamaba Romano Sinsanorazzo. Al mirar el apellido, me di cuenta: ese era el apellido con el que apodaban a la mafia. Concluí que él dio la orden del asesinato.</p><p>Así que vi su ubicación y fui hacia su casa. Derribé su puerta y él rápidamente bajó con una pistola 9 milímetros porque pensó que era un ladrón. En los siguientes segundos, entró otro hombre con una 45 milímetros, y estas dos armas encajaban con las de la escena del crimen. Aunque no quise, tuve que herir a los dos para poder arrestarlos.</p><p>Mientras los llevaba a la comisaría, me comenzaron a seguir otros autos, pero aceleré y los logré perder. Llegando a la comisaría, alejada de la ciudad, me confirmaron haberlo matado y ser los líderes de la mafia. Lo último que me dijo fue:</p><p>“Te veo en unos años, pero esta situación será invertida.”</p><p>La amenaza no me movilizó, ya estaba sin poder creer que el jefe de la mafia rusa estaba en mi vehículo. Solicité refuerzos en una comisaría amiga y los retuve atados un buen tiempo.</p><p>Autores: Suàrez, M; Suàrez, T y Schapira, E. (La triple “S”).</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 11:54:39 UTC</pubDate>
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         <title>Sangre en San Juan.</title>
         <author>leoneladelgado</author>
         <link>https://padlet.com/leoneladelgado/r6psga409eqdkfkk/wish/3517096076</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>No soy una persona que suele leer el diario, menos teniendo una televisión, pero de vez en cuando está bien leer un rato. Fui al puesto de diario de la esquina a pedirle el diario de la semana a Luis, un viejo amigo, aunque él estuvo muy decaído estos días.</p><p>—Buen día, Walter. ¿Otra vez el diario? —me dijo Luis, con una voz un poco decaída. Así estuvo desde hace una semana.</p><p>—Buen día, Lu. Sí, otra vez el diario. Aunque creo que sería más importante que me digas qué te pasa en vez de centrarte en lo que quiero —le respondí, mientras tomaba y abría el diario.</p><p>—Nada, Walti. La nena no aparece desde la semana pasada. Estoy muy preocupado. Además, la porquería de policía que tenemos no hace nada. Ya ni contestan.</p><p>Lo miré con expresión seria.</p><p>—Tranquilo, Luis. Seguro vas a encontrar a Jaqueline —le murmuré.</p><p>No soy bueno consolando, pero supongo que fue un buen intento. Agarré el diario y me volví a mi casa, caminando por Plaza Dorrego. Hoy no había tanta gente. Me gusta.</p><p>Pasando por la escuela San Juan, la escuela de Jaqueline, vi que había varias patrullas. Me acerqué de chusma y vi que sacaban dos cuerpos en camillas de la morgue y tapados para que no se vieran en las cámaras de los noticieros. Algunos alumnos chusmeaban por las ventanas de la institución, intentando ver qué pasaba.</p><p>Uno de los policías era mi conocido, Jorge. Se acercó a mí. Quedamos hablando por un rato sobre el caso: dos cuerpos de dos alumnas, abiertos y sin órganos. Nunca había escuchado un caso así en toda mi carrera de criminalista. Nada tan como una película de terror.</p><p>Del interés, decidí entrar en el caso. Sería un gran salto en mi carrera. Ya con eso, decidí empezar con lo básico: interrogar a sospechosos.</p><p>Empecé con la directora de la escuela. Tal vez conocería a esas alumnas. Ella respondió tranquila, nombrando que esas alumnas eran tranquilas, medianamente de buenas notas, pero no sabía nada más allá de eso.</p><p>Estuve horas interrogando alumnos, maestros, hasta padres, y llegué a una pequeña respuesta. Isabel es una alumna de esta escuela y era amiga de las chicas que se encontraron fallecidas.</p><p>—La verdad, no supe de ellas en dos semanas —me respondió.</p><p>Ella parecía estar tranquila.</p><p>—También no veo hace rato a Roberto y menos aún a Allan —dijo, señalando las fotos de dos alumnos.</p><p>Allan Juaco, exalumno de la institución, expulsado por violencia física hacia sus compañeros.</p><p>Pregunté a Isabel sobre Allan: su actitud, comportamiento, relaciones, todo lo que pude. Isabel respondió, a veces dudaba un poco, por falta de recuerdos, supongo. Hablé un buen rato con ella, pero, fuera de las salas, se escucharon tiros o… chorros, o policías, ¿tal vez?</p><p>Mantuve a Isabel dentro de la sala y salí con el arma en mano. Tenía que ver quién estaba a los tiros; yo no dudaría en disparar si es necesario.</p><p>Cuando lo tuve cara a cara, él intentó dispararme, pero su bala se dirigió al vidrio de una de las aulas. Yo le disparé en la pierna de manera rápida. Pronto, los policías cerca de mi zona aparecieron tras mi llamada. Logré esposar al criminal, que pronto revelaríamos como Alan Juaco.</p><p>Él, aparentemente, se había unido a un grupo de narcotraficantes, los cuales parecían vender órganos también. Este caso nos hizo considerar que no será la última vez que veamos a este grupo. Allan solo era la punta de un gran iceberg.</p><p><br/></p><p>Autores: Areal y Agüero.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 11:54:58 UTC</pubDate>
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         <title>La partida final</title>
         <author>leoneladelgado</author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Invierno de 1912. Estaba preparando mi café típico de todas las mañanas, pero tuve un susto al escuchar la voz de Marie, mi esposa:</p><p>—Charles, llegó el correo y hay una carta para ti. —Pensó antes de decir—. Dice que es de parte de la Casa Oficial de Detectives en Inglaterra.</p><p>Solté un suspiro emocionado y corrí a leer la carta. Suponía que iba a ser un caso que me asignaron. Entonces, abrí la carta:</p><p><em>Buenos días, señor Charles Williams:<br> Recibimos la solicitud de su falta de trabajo, así que hoy le traemos un caso para usted de múltiples asesinatos. En esta tarea deberá cumplirla en 96 horas. Si no lo logra, queda despedido. Lo veo a las 10 a.m. en el Departamento de Detectives de Inglaterra.</em></p><p><em>Saludos cordiales,<br> Departamento Oficial de Detectives.</em></p><p>Sin decir ni una sola palabra, corrí a cambiarme la ropa. Entre eso, le advertí a mi esposa que probablemente no llegaría hasta el día de mañana.</p><p>Llegué al departamento y lo primero que me dijeron fue el caso:</p><p>—Señor Williams, estuvimos registrando asesinatos, los cuales, al lado de las víctimas, había una pieza de ajedrez y una carta con una frase que decía <strong><em>“un rival menos, jaque mate”. </em></strong>Necesitamos que lo resuelva rápidamente, ya que sucede cada vez que hay un torneo de ajedrez en el país. Y, por lo que sabemos, este fin de semana habrá uno.</p><p>—Entonces, ya mismo voy a las escenas del crimen, señor —respondí, y partí de inmediato.</p><p>Al llegar, un policía me dirigió hacia el primer cuerpo, el de Albert Robinson, un famoso jugador de ajedrez. Al lado del cuerpo estaba una pieza de ajedrez y la famosa carta que siempre dejaba el asesino junto a sus víctimas.</p><p>—Señor, ¿tiene la lista de personas que, hasta el momento, fueron asesinadas por esta persona? —pregunté mientras leía una y otra vez la carta.</p><p>El policía me encargó que esperara mientras traían la lista, y mientras tanto me di cuenta de que la víctima tenía 16 puñaladas por todo el cuerpo, justo la misma cantidad de piezas que recibe cada jugador en el ajedrez. En cuanto me entregaron la lista, confirmé que todos tenían la misma causa de muerte: 16 puñaladas.</p><p>—Wow, son los mismos oponentes que tuvo John Watson, el mejor jugador de ajedrez del país.</p><p>—¿Qué? Espera, entonces, ¿puede ser él? —dijo el policía, en voz murmurando.</p><p>—Agrégalo a la lista de sospechosos, puede servirnos —le indiqué, notando su rostro más serio que antes.</p><p>—Y si es también el dueño del club, él conoce a todos y quizás tenga problemas con ellos, ¿no? —agregué, con la mente iluminada.</p><p>En ese momento, teníamos a nuestros primeros dos sospechosos: John Watson y Jack Mitchell. Decidimos ir al torneo que se celebraría ese fin de semana para investigar mejor.</p><p>Unos días después, ya estábamos en la competencia. Faltaba solo una hora para comenzar y a mí se me estaban acabando las horas. Tan solo una hora. Comenzaron a presentar a los concursantes.</p><p><strong>—¡Bienvenidos, bienvenidos! Presentaremos a los dos últimos jugadores finalistas. Primero, un aplauso para John Watson.</strong></p><p>Todos aplaudieron y sonrieron, excitados por la situación.</p><p>—Y ahora vamos con Peter Waterson. ¡Un aplauso!</p><p>La gente dejó de gritar al darse cuenta de que Peter no estaba presente. Comenzaron a escucharse gritos, lo que hizo que la policía y yo nos alertáramos y saliéramos corriendo hacia allí. Cuando llegamos a la zona B, abrimos la puerta de Peter y observamos que un hombre con máscara estaba a punto de apuñalar al jugador.</p><p>—¡Manos arriba!</p><p>El policía levantó su arma.</p><p>—Sáquese la máscara y deje el arma en el suelo.</p><p>El hombre hizo lo que el policía le ordenó.</p><p>—Soy un fanático de John. Yo solo quería que gane John —confesó.</p><p>Lo llevé hacia la comisaría, asegurándome de que se hiciera justicia. Cuando me di vuelta, detrás de mí aparecieron los directores del centro de detectives.</p><p>—Felicidades, Charles. Lograste resolverlo a tiempo y demostraste ser un buen detective. Sigues con el puesto —dijo el principal director, sonriendo y entregándome mi paga.</p><p>En ese momento, feliz, me di cuenta de que, aunque no me tenía fe, lo había logrado.</p><p>Autores: Livramento, Vidal y Suárez, N.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 11:55:33 UTC</pubDate>
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         <title>Asesinato en la Calle Hell&#39;s Hill&#39;s</title>
         <author>leoneladelgado</author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Lunes, 18 de septiembre de 2016. La calle Hell’s Hill's estaba llena de vida. Era una calle muy concurrida, pero un poco lúgubre. A pesar de eso, las personas caminaban, hablaban y jugaban tranquilamente, sin ninguna preocupación. Pero todo cambió cuando el detective Marcus Gonzalez recibió una llamada de la policía, informando de un asesinato en esa misma calle. Una joven de 23 años había sido encontrada muerta.</p><p>El detective Marcus y su asistente, Guilbert Greyson, se dirigieron rápidamente a la comisaría para obtener más información sobre el caso. Al llegar, les dijeron que había cuatro testigos: Josué Martínez, Marta López, Lorena Gutiérrez y Rafael Aguilera.</p><p>Josué declaró que había escuchado a dos mujeres jóvenes hablando, hasta que escuchó un disparo y vio a una chica rubia salir corriendo de un callejón. Marta, su pareja, confirmó la declaración de Josué, ya que ambos estaban paseando juntos en ese momento.</p><p>Lorena, por su parte, afirmó haber visto, por la ventana de su casa, a dos chicas forcejeando. Una de ellas, rubia y con la mitad de la cara cubierta con una bufanda, le disparó a la otra, una pelirroja y bajita, en la costilla.</p><p>Rafael solo escuchó el disparo, pero no vio ni escuchó nada más.</p><p>El detective Marcus solicitó revisar las cámaras de seguridad de las cuadras cercanas. Después de analizar las grabaciones, se vio a la chica rubia quitándose la bufanda y tirándola en un tacho de basura antes de seguir corriendo.</p><p>Al analizar el entorno y las amistades de la víctima, notamos que una de sus amigas tenía rasgos similares a la chica capturada en las cámaras. Cuando la policía y el investigador se acercaron a la sospechosa, ésta intentó huir corriendo, pero fue detenida en la esquina.</p><p>En el juicio, el investigador presentó sus pruebas y la sospechosa no tuvo más remedio que confesar el crimen.</p><p><br></p><p>González Aguilera</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-07-11 12:01:04 UTC</pubDate>
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