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      <title>Curiosidades de los seres vivos by Mariano Rivero</title>
      <link>https://padlet.com/riveromarianoa/Bookmarks</link>
      <description>Curiosidades de los Monos</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-06-09 17:38:41 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-10-25 17:12:20 UTC</lastBuildDate>
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         <title>Los monos que pasaron su primer año de vida sin ver ninguna cara</title>
         <author>riveromarianoa</author>
         <link>https://padlet.com/riveromarianoa/Bookmarks/wish/2216605424</link>
         <description><![CDATA[<div>No es fácil imaginar una vida sin ver una cara, sin mirar a unos ojos. Siendo animales tan sociales y visuales, la función que los rostros desempeñan en los seres humanos y en los demás primates es tan esencial que contamos con una maquinaria cerebral dedicada específicamente al procesamiento facial. Lo que no parece estar tan claro es si esa maquinaria de lectura de caras es una facultad innata o una capacidad que se desarrolla viéndolas. Para averiguarlo, un grupo de científicos de Harvard ha sometido a tres macacos (dos hembras y un macho) a un durísimo experimento: criarlos durante su primer año de vida sin ver una cara. Cumplir doce meses sin haber mirado otros ojos. Y escrutar en sus pequeños cerebros si nuestra facilidad para los rostros se hace o si se nace con ella.</div><div>Los neurocientíficos cogieron a los macacos nada más nacer y los separaban del grupo para que no tuvieran en ningún momento ese estímulo visual. Vivían en un estado de semiaislamiento junto al grupo, al que podían oler y escuchar, pero no ver ni tocar; en lugar de sus madres los criaban unos humanos con máscaras de soldador que ocultaban sus rostros. Sus cuidadores jugaban con ellos dos horas diarias y aseguran que estaban convenientemente estimulados con caricias y juguetes, <a href="http://nature.com/articles/doi:10.1038/nn.4635">según explican en su estudio publicado en&nbsp;<em>Nature Neuroscience</em>.</a></div><div>El experimento comenzó cuando estos macacos llegaban a los 200 días de edad, que es el tiempo que tarda en desarrollarse la maquinaria cerebral dedicada a los rostros, según habían descubierto estos mismos científicos. Metieron a los monos del grupo de control, que se habían criado con sus madres y viendo caras, en un escáner cerebral para comprobar que en efecto habían desarrollado los enclaves cerebrales para el procesamiento de caras, manos, cuerpos, objetos y escenas. Al hacerlo con los macacos aislados, habían desarrollado todas esas regiones, salvo la dedicada a las caras. Sencillamente, su cerebro no sabía lo que eran y al verlas por primera vez no se activaba la región específica que sí sucede con los otros monos.</div><div>Pero los científicos, liderados por <a href="http://neuro.hms.harvard.edu/people/faculty/margaret-livingstone">Margaret Livingstone</a>, descubrieron algo más interesante: habían desarrollado una fina capacidad visual para las manos, que ocupaba prácticamente la misma región que los demás macacos dedicaban a las caras. Para estos tres monos privados de la visión de las caras, las manos de sus cuidadores, que los acariciaban y con los que jugaban, se habían convertido en el estímulo visual más complejo e interesante de su entorno. Y por tanto les dedicaban una parte especial de su cerebro.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-06-09 18:04:54 UTC</pubDate>
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