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      <title>Actividad ponderada 4.1 by Emiliano Lira</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2023-04-28 15:58:37 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>Hay un consenso prácticamente generalizado sobre la idea de que, a pesar de que hubo importantes movimientos sociales en las décadas de 1970 y 1990 (el movimiento de autonomía sindical y el zapatista respectivamente), la sociedad civil ha estado ausente, o muy poco representada, en el proceso de democratización de los años noventa que dio lugar a la salida del pri de la presidencia de la República. Esta circunstancia tuvo consecuencias muy significativas sobre la vida política de nuestro país y de nuestra democracia al grado de que se ha caracterizado al sistema de partidos políticos mexicanos como una partidocracia,2 y a la democracia mexicana como una democracia vacía.3 Esta ausencia de la sociedad civil se ha producido por dos causas distintas, una relacionada directamente con la situación específica de México, la otra relacionada&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:04:11 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>Una de las características de los nuevos movimientos sociales como el de La Puerta del Sol u Occupy Wall Street es entender que el instalarse en una plaza al lado de Wall Street no va a cambiar al mundo, ni pretenderlo, a diferencia de los movimientos revolucionarios que sí lo creían y pretendían. Se conciben como movimientos que cambian a los individuos en sí mismos, por medio de la participación y por el ejemplo y mensaje que explayan; son, de esa manera, fundamentalmente subjetivos. Además, muchos de sus propósitos se refieren a la subjetividad: la felicidad, el modo de consumo, la sexualidad, el matrimonio, el cuerpo.<br>Un movimiento como el de Indignados tiene sentido en la medida en que los participantes se encuentran con otras personas, hablan con ellas, ejercen acción colectiva con la que buscan cambiar al mundo transformándose a sí mismos. El movimiento de 1968 ha sido interpretado de esta misma manera: no cambió al mundo aunque modificó profundamente la forma de ver al mundo. A raíz de ese movimiento se transformó radicalmente la manera en la que se relacionaban las parejas, la sexualidad, el vínculo entre los padres y los hijos; fue una gran revolución cultural, al grado de que Wallerstein la concibe como el punto de quiebre de la geocultura que fundamentaba el sistema-mundo contemporáneo&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:05:10 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>El arte y los movimientos sociales han estado ligados de manera muy estrecha hasta consolidarse como formas visuales del llamado artivismo: conocido como arte político o arte comprometido. En las últimas décadas y con el surgimiento de las redes sociales, estas formas de arte se han concebido en función de los entornos digitales, y así se ha construido una cultura digital de la protesta dentro de los movimientos sociales. Como ejemplo recurrimos a dos casos en México: #IlustradoresConAyotzinapa y #No estamos todas. Los objetivos de este trabajo están orientados a: describir, conceptualizar y caracterizar el artivismo y su papel dentro de los movimientos sociales. Entender el arte en plataformas digitales como formas de activismo. Para ello recurrimos metodológicamente al análisis visual de sendas plataformas digitales de los movimientos referidos. Describimos su función, formas de operación, protagonistas e impacto en la conformación de la cultura digital de los movimientos sociales.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:06:05 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>El surgimiento del activismo en internet comienza a finales de la década de los noventa del siglo pasado. Diferentes coyunturas políticas, sociales y culturales dieron vida a una de las grandes paradojas de la red: se trata de una herramienta propia del capitalismo donde surgen organizaciones en contra del sistema económico-político capitalista, en un fenómeno que podemos identificar como de apropiación tecnológica. A nivel global, el surgimiento del internet 2.0 (plataforma de redes sociales digitales) dio origen a dos formas de organización y movilización social: a) las redes de activismo digital, más allá de las fronteras. Los movimientos sociales comenzaron a comunicarse y estar en contacto entre sí, en lo que se llamó, el gran movimiento altermundista (globalifóbico); b) surge el movimiento Indymedia (a partir de Seattle en 1999), una organización enfocada en crear redes de comunicaciones que fueran capaces de cuestionar los discursos establecidos desde las élites de poder, es ahí donde nace todo el movimiento de medios libres, independientes, alternativos&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:06:31 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>La cultura digital o también llamada cibercultura es todo aquello que reconfigura las relaciones y las prácticas, crea lenguajes, gesta símbolos propios para el universo digital y crea nuevos discursos y formas de organización, “… este cambio tecnosocial está ligado a las transformaciones de la sensibilidad, la ritualidad, las relaciones sociales, las narrativas culturales y las instituciones políticas, que están produciendo una novedosa relación” (Rueda, 2008, p. 9) a través de internet. Internet es un mundo, una civilización en donde se crean comunidades virtuales y con ello todo un despliegue cultural, simbólico, político y social, lo cual produce la cibercultura. Al igual que en la realidad, en la virtualidad la cultura digital se reconfigura para dar espacio a comunidades disidentes, lenguajes opositores a los modelos dominantes (capitalismo), construcciones en rebeldía, prácticas culturales en resistencia, lenguajes a contracorriente, “otra” comunicación que no responde a los paradigmas comerciales, ni de consumo. Se crean nuevas sensibilidades y saberes que son compartidos en red; las fronteras físicas se desdibujan por completo para dar paso a las experiencias y los conocimientos que fluyen por este nuevo mundo en un territorio virtual&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:07:03 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>La mayoría de las ilustraciones de los jóvenes de Ayotzinapa están basadas en una serie de fotografías oficiales de los estudiantes normalistas que comenzaron a circular pocos días después de su desaparición. Por lo que, en la mayoría de las imágenes, los jóvenes están representados con rostros serios, rodeados de frases como: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!, ¡Nos faltan 43!, ¡Ayotzinapa somos todos! y el nombre del estudiante desaparecido. En este caso la mayoría de las ilustraciones son de carácter figurativo, retratos; muy pocos ilustradores hacen caricaturas, distorsiones o variaciones de la fotografía original; sin embargo, sí existen elementos que distinguen las ilustraciones desde el particular estilo del artista. Por el contrario, en el movimiento #No estamos todas las artistas no tienen una imagen precedente sobre la cual basarse para hacer la ilustración, el material del cual se alimentan para representar a esas mujeres asesinadas es principalmente la historia de las víctimas, por lo que tienden a crear obras totalmente libres, creativas y evocativas de lo que piensan que fue esa mujer en vida.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:07:39 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>A pesar de que hubo importantes movimientos sociales: el de autonomía sindical en los años setenta y el zapatista en los años noventa, la sociedad civil estuvo poco presente en el proceso de democratización de los años noventa que dio lugar a la salida del PRI de la presidencia. Además, los actores tradicionales, entre ellos el sindicalismo, han perdido su centralidad. En este artículo analizamos dos movimientos sociales mexicanos fuertemente cargados de sentido. Partimos de la idea de que si bien es importante analizar la capacidad de los movimientos sociales de influir sobre el sistema político es, incluso prioritario, estudiarlos con base en el sentido que ellos mismos otorgan a su acción.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:08:18 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>Las grandes reformas a nivel mundial en los campos económico,político y social1 han sentado las bases para orientar los cambios de estructura y accionar de las administraciones públicas contemporáneas.Así, los gobiernos en las distintaslatitudesse han dado a la tarea de generar políticas públicas y directrices que sirvan para la implementación de mejores modelos tanto económicos como políticos&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:10:00 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>Se pueden establecer tres grandes momentos de flujos migratorios concentrados de centroamericanos transitando por México y uno adicional más reciente: el primero, entre las décadas de 1930 y 1970, relacionada con la búsqueda de formación profesional, no tan numerosa y que presentaba un nivel socioeconómico medio-alto; el segundo, entre las décadas de 1980 y 1990, tiene relación con las guerras civiles que se desarrollaron en Guatemala y en El Salvador, más numerosa y de perfil diverso, pues igualmente huían profesionistas liberales, profesores, campesinos, hombres y mujeres, se trató de una huida a la situación de guerra que ponía en riesgo la seguridad física de la población, pero también escapaban de la persecución política que vivían; el tercero, posterior a la firma de los acuerdos de paz de Guatemala (1996) y de El Salvador (1992), cuando se pensó que habría un flujo de retornados y en cambio hubo una salida «masiva» de población de esos países, respondió a situaciones de reunificación familiar, búsqueda de mejoras laborales —ambos países estaban en una situación muy precaria después del fin de la guerra—, pero también a cuestiones de seguridad, ya que demasiadas armas habían quedado sin control en ambos países, sumado a las deportaciones de pandilleros realizadas por Estados Unidos, tuvo lugar entonces un alargamiento de la sensación de guerra civil que se prolongó hasta el primer lustro del presente siglo; finalmente, el flujo actual, que tiene como característica la huida por violencia estructural y coyuntural, y aunque Estados Unidos ya no es la única meta final, muchos quieren quedarse en México, al menos temporalmente, de ahí el aumento en las solicitudes de refugio (Castillo, 2001; Canales y Rojas, 2018, Gómez Johnson, 2019a).&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:11:24 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>El tema migratorio en México históricamente retrata la relación bilateral con Estados Unidos y, por tanto, se ocupa de los mexicanos que se movilizan hacia el Norte. La primera vez que aparece el término transmigración en la ley mexicana es en 1973, como una nota al margen de la ley de población. La inmigración no ha sido, hasta hace una década, motivo para debatir o preocuparse en propuestas de política pública. El tema migratorio se ocupaba sobre todo de la diáspora mexicana a Estados Unidos y los esfuerzos públicos estaban dirigidos hacia los «paisanos en el exterior». El Programa Bracero (1946-1964) es quizá el primer esfuerzo gubernamental para proteger a los mexicanos que vivían en Estados Unidos, y también la primera negociación bilateral con la intención de ordenar los flujos, un poco empujados por el contexto internacional —Segunda Guerra Mundial—, en el que Estados Unidos tenía necesidad de mano de obra. Es posible que a partir de este acuerdo se constituya lo que hoy se conoce como diáspora mexicana. Al menos 4 500 000 mexicanos participaron en ese programa, 550 000 fueron legalizados, mientras que aproximadamente 5 000 000 trabajaron de manera irregular (Cano y Délano, 2004; García y Verea, 1988)&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:11:44 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
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         <description><![CDATA[<div>En los últimos años las redes sociales se han consolidado como uno de los espacios de socialización y comunicación más importantes a nivel mundial. YouTube, por ejemplo, es el segundo sitio electrónico más visitado en Internet (Alexa, 2020). Esta preeminencia se materializa particularmente en el caso de la niñez y adolescencia, dado que pasar tiempo viendo videos, compartiendo imágenes y reaccionando al contenido publicado en espacios como TikToK o YouTube se ha convertido en una de las actividades más populares entre este sector (Anderson y Jiang, 2018; Statista, 2021a; 2021c). La niñez y juventud en América Latina no son ajenas a esta tendencia, sino que también son ávidas seguidoras de estas plataformas conocidas comúnmente como redes sociales (Statista, 2020; 2021b). Sin embargo, las redes sociales no solo representan espacios de socialización y esparcimiento donde se pueden expandir las relaciones sociales, así como aprender sobre otras culturas y modos de vida, sino que también pueden derivar en potenciales riesgos de salud mental e incluso física. De acuerdo con un reporte del organismo Raising Children (2020) este tipo de situaciones pueden variar desde ser expuesto a materiales inapropiados para menores de edad hasta el acoso virtual y físico fuera de Internet. Sin embargo, hay otros ámbitos dentro del uso de las redes sociales, donde el menor de edad es potencialmente vulnerable a sufrir sobreexposición mediática y explotación laboral (Wong, 2019), tal es el caso de menores que se dedican a ser generadores de contenido, ya sea de manera profesional o amateur, dentro de espacios como TikToK, YouTube o Instagram; comúnmente conocidos como tiktokers, youtubers o instangramers. En efecto, una de las consecuencias de la gran popularidad de estas plataformas entre la niñez y adolescencia es que les permite ser más que consumidores pasivos de información, al poder interactuar y crear contenidos propios, los cuales pueden volverse muy virales convirtiéndoles en influencer, una persona que tiene cierta credibilidad dentro de las redes social e incluso tiene la posibilidad de recibir una retribución económica por sus contenidos (Gómez Nieto, 2018). Si bien en el caso de la mayoría, la producción de contenidos se limita al ámbito lúdico y amateur, lo cierto que para otros menores esta actividad se ha vuelto una fuente muy lucrativa, convirtiéndose en influencers con miles de seguidores y ganancias millonarias (Forbes Staff, 2019).&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:12:40 UTC</pubDate>
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         <author>abelardolira123</author>
         <link>https://padlet.com/abelardolira123/qy2f4cgv7ac61qwd/wish/2572000930</link>
         <description><![CDATA[<div>En octubre de 2018 otra Caravana migrante atravesó Centroamérica para internarse por México, caminando en masa, a plena luz del día, sin polleros ni cárteles de por medio, usando las autopistas que nos conectan con Centroamérica. Estas mismas vías han servido para hacer fluir el libre comercio y el tránsito desde Honduras de polleros que cobran entre 7 y 9 mil dólares, por lo menos desde 2014, año en que el Plan Frontera Sur no frenó los contingentes migratorios, sino que hizo más largos y peligrosos los trayectos (Varela y McLean, 2019). La caravana de octubre de 2018 estuvo conformada por varones en edad productiva, como previamente había sido la composición mayoritaria de los contingentes de centroamericanos. Si bien en su mayoría fueron jóvenes hondureños quienes integraban esta caravana (París, et al., 2018) hacia Estados Unidos (Rodríguez et al., 2011), esta vez también la conformaron, de manera significativa, familias: mujeres, niños y niñas, abuelos y abuelas, parejas con recién nacidos, o madres solteras embarazadas caminando de la mano de otros de sus hijos; incluso habían niños y niñas solas que se unían o buscaban protección en otras unidades familiares, todos caminaban en nodos o pequeños grupos. De ahí que hagamos eco de la imagen que los periodistas salvadoreños del diario El Faro nos propusieron para comprender esta movilización de migrantes, a la que llamaron “un virtual campo de refugiados que atravesó México” (Ramos, 2018), y según reportes de las autoridades mexicanas, alcanzó la cifra de 7 mil personas (Mandujano, 2018).&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-04-28 16:13:49 UTC</pubDate>
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