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      <title>Actividad clase viernes 2 de Mayo: 🧶Tejiendo ideas by Alejandra Iparraguirre</title>
      <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x</link>
      <description>Luego de las lecturas de los textos propuestos de Laura Duschatzky y Paulo Freire dejanos un comentario de reflexión teórica, de articulación o de resonancia en tu trayectoria de aprendizaje. A libre elección 😀
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-04-29 11:10:31 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-05-14 01:56:41 UTC</lastBuildDate>
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         <title></title>
         <author>agostinamalnis</author>
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         <description><![CDATA[<p>Duschatzky, explora el deseo de enseñar como un “convite”: una invitación a compartir, a crear un espacio donde tanto docentes como estudiantes puedan transformarse. Su enfoque privilegia el vínculo, la sensibilidad, la incertidumbre y la posibilidad del encuentro, situando al disfrute en el centro de la experiencia pedagógica como motor para resistir la rutina, la frustración o el desencanto.</p><p>&nbsp;En este sentido me gustaría traer a colación lo observado en una clase en el marco de una PPP que estoy realizando: una estudiante en plena clase de matemática, mientras se explicaba el Teorema de Pitágoras, lanza la pregunta: <em>“¿De qué me va a servir esto a futuro?”</em>. Lejos de rechazar o ignorar esta interpelación, Duschatzky nos alentaría a verla como una oportunidad: un momento de “encuentro” donde el docente puede detenerse, escuchar, y preguntarse junto con la estudiante por el sentido de lo que se enseña. No se trata de tener una respuesta utilitaria inmediata, sino de abrir un espacio donde el conocimiento deje de ser una imposición abstracta y empiece a cobrar vida, a resonar con las inquietudes del presente de los alumnos. Es ahí donde la enseñanza se vuelve un acto genuino de invitación y diálogo, no una transmisión mecánica de fórmulas.</p><p>Por su parte, en la cuarta carta, Paulo Freire enfatiza que el educador progresista debe reunir una serie de cualidades imprescindibles: humildad, valentía para luchar, compromiso ético-político, apertura al diálogo, y, sobre todo, disposición permanente para aprender. Coincide con Duschatzky en que no se trata de cumplir un deber técnico ni de reproducir contenidos, sino de construir una práctica pedagógica viva, que desafía y se alimenta del amor, del coraje y de una crítica constante del mundo y de uno mismo.</p><p>Ambos autores nos invitan a corrernos del rol del profesor automático, del que solo cumple con lo que está en el plan. Nos proponen recuperar el sentido, el deseo, la alegría de estar en el aula. No porque todo tenga que ser lindo o fácil, sino porque enseñar también puede ser una forma de cuidar lo que somos y lo que queremos construir con otros.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 12:25:41 UTC</pubDate>
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         <title>Solange Sosa </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Ambos autores confluyen en una misma preocupación: cómo hacer que enseñar sea una experiencia significativa, humana y transformadora apartándose de la idea de una mirada técnica e instrumental de la docencia, abriéndose el camino a pensar otra concepción de docente más transformadora, significante, llena de experiencias, apartándose de la dia sola de la transmisión pura de conocimiento, conocimiento de manera directiva sin generar entusiasmo, experiencias, sin compromiso ni pasión que se merece el rol del educador. A todo ello lo vinculo con la concepción de docente que quiero ser&nbsp; y he aprendido a lo largo de mi vida, permitiéndoles explorar el conocimiento y experimentarlo para que lo puedan introyectar de la manera más entusiasta posible; ser una docente que ejerce con pasión y responsabilidad, con pensamiento crítico y transformador para brindarles a los aprendientes.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 13:45:12 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Agustina Cejas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Ambos autores nos proponen protagonizar un rol emancipador como educadores/as. Corrernos del "¿Qué puedo hacer, si siempre ha sido así?" Porque ésta es la posición más cómoda y a su vez de quién renuncia a la lucha. Ya que huir implica ayudar a mantener el statu quo. </p><p>En esta línea me llamó mucho la atención lo que dice Freire sobre que a veces es necesario que luchemos junto al sindicato pero otras veces en contra de él. En contra de los tradicionalistas, que no promueven la educación como un acto emancipador.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 14:29:26 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Luna Silva, Lucia Micaela</title>
         <author>lucialuna5</author>
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         <description><![CDATA[<p> <strong>Duschatzky Laura</strong> en su escrito "<strong>instantes</strong>" dice: " <em>Enseñamos para pasar un legado, para que las nuevas generaciones puedan introducirse en el mundo a su manera y puedan hacer algo diferente. Pero si nosotros, los adultos, los responsables de dicho pasaje estamos llenos de fracasos y frustraciones; si ya, cada vez, tenemos menos orgullo de mostrar lo que hicimos de este mundo y en este mundo, y nos perdemos en una nebulosa, intentando sacar la cabeza como si nos ahogáramos, pidiendo auxilio casi a gritos, ¿qué autoridad tenemos para convertirnos en transmisores?</em>" y automáticamente no pude evitar pensar el en malestar docente por un lado y la modernidad liquida que propone Buaman. Z, donde las bases que recibieron nuestros educadores son incompatibles ya con esta educación moderna y este desfajase es el que produce no solo el malestar docente si no también un corte de transmisión de conocimientos ¿entonces que les queda a los educadores como motivación a seguir educando a las nuevas generaciones? y es <strong>Freire Paulo </strong>quien tiene la respuesta cuando nos habla de "<em>los educadores progresistas</em>" quien posee ese amor "armado" que es un amor luchador porque son estos educadores quienes se afirman en el deber de tener el derecho de luchar, de denunciar, de anunciar cada conocimiento que han aprendido y creen digno de transmitir o cuestionar.</p><p>Autores como ellos (Duschatzky y Freire) nos invitan a una reflexión sobre como los nuevos docentes debemos dejar las enseñanzas tradicionalistas en las que fuimos educados (profesor como autoridad unilateral y alumno como repetidor de información sin apropiarla) para ser docentes transformadores que hagan de la experiencia escolar una experiencia significativa y que inspire a los alumnos a tener un pensamiento critico y reflexivo, para generar así un intercambio de información y retroalimentacion en el vinculo docente-alumno.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 14:58:21 UTC</pubDate>
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         <title>Silvana Tavian</title>
         <author>silvanataviann</author>
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         <description><![CDATA[<p>Duschatzky, en su texto,  nos invita a  pensar la educación como un "convite", una invitación y ofrecimiento de habilitar un espacio donde algo nuevo suceda, una creación. Para ello nos invita a contemplar, como reglas,  que no depende de nosotros que un alumno aprenda ni saber hasta dónde llegará en el trayecto que invitamos a recorrer,  por lo que no debemos dar nada por sentado.  Nos invita a despojarnos de una mirada enjuiciadora. Solo podremos caminar  generando condiciones de disposición ( a aprender, enseñar, crear, pensar, explorar) y seguridad de que algo podremos "juntos". En este sentido,  Freire nos invita a pensar en aquellas cualidades que considera necesarias para el ejercicio de una práctica educativa progresista, que sí podemos generar como condición para que la creación, lo nuevo,  al decir de Duschatzky,  suceda.   Aspectos relevantes y condiciones indispensables para que nuestra  práctica se despliegue de una manera comprometida  ética y políticamente, siempre dispuesta a la creación  y a la reflexión critica cuando vivimos  ese encuentro que generamos  con el otro.      </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 16:21:59 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author>fannysana061</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3434584005</link>
         <description><![CDATA[<p>Ambos autores entienden que el aula no es un escenario neutral. Duschatzky la define como un lugar donde “algo puede suceder”, un espacio que debe ser habitado con apertura al acontecimiento y al encuentro. Freire, por su parte, denuncia las prácticas pedagógicas que niegan o desprecian el conocimiento previo de los estudiantes, insistiendo en la importancia de dialogar con esos saberes para generar una práctica educativa significativa y emancipadora. En ese sentido, enseñar no es imponer una verdad acabada, sino crear condiciones de posibilidad para el pensamiento y el crecimiento colectivo.</p><p>La noción de autoridad también encuentra resonancias. Duschatzky rechaza el modelo autoritario y propone una autoridad que se construye desde la implicación ética y el compromiso con el acto de enseñar. Freire coincide al señalar que la autoridad del docente no se sostiene en la imposición, sino en la coherencia, la humildad y el reconocimiento del otro.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 19:39:46 UTC</pubDate>
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         <title>Virginia Sebald</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En relación a mis experiencias de aprendizaje y las lecturas realizadas creo que es posible pensar en un proceso de enseñanza-aprendizaje cuyo motor central sea el deseo. El deseo de aprender y el deseo de enseñar. Para que ello ocurra, será necesario que haya experiencias satisfactorias a las cual volver imaginariamente y que sean como una invitación para recrearla en el aula. En mi caso tuve esas docentes que enseñaron desde ahí y que supieron vincularse con nosotros/as alumnos/as con humildad, alegría, creatividad y fomentando el intercambio. No fueron mayoría pero su huella se volvió parte de mi forma de aprender-enseñar (actualmente soy docente)...o eso creo y espero!!</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 22:13:19 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>&quot;Tu mente es como este agua amigo mío&quot;</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3434672041</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Una de mis películas favoritas es Kung Fu Panda. Si estas leyendo esto seguramente no consideres que tenga nada que ver con la actividad, pero ya vamos a llegar ahí...</p><p>En esta película "infantil" se nos presentan varios personajes, de los cuales siempre me quedo con uno: El maestro Oogway. Una tortuga anciana que cumple perfectamente el rol de maestro, porque como dice Heidegger, "enseñar es más difícil que aprender, porque implica dejar aprender". No cumple con el rol de protagonista, porque ese no es el rol de ningún maestro. El es quien señala, de ahí proviene enseñar. Señala al "guerrero dragón" quien es el único quien puede leer el "rollo del dragón" que (disculpen spoiler)está vacío... </p><p>"una historia debe tener vacíos para que sea el espectador el que llene esos vacíos".</p><p>Vivimos en una época donde el vacío es cada vez más escaso y el silencio no tiene mucho lugar.  Convitemos vacíos bien dirigidos.</p><p>Seamos humildes y reconozcámonos como simplemente aquellos encargados de señalar espacios vacíos y simplemente confiar en que otros los llenen.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 22:53:44 UTC</pubDate>
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         <title>Antonella Tolay</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En la tarea de enseñar, uno puede generar una situación de apertura, de convite como menciona Laura Duschatzky. Es decir, poder compartir aquello que sabemos e incitar ese movimiento de aprendizaje en los estudiantes. No imponer. Es algo de gran reflexión cuando se piensa en el trayecto académico y en aquellos educadores que impactaron de manera más favorable en nuestras subjetividades. En especial si entendemos que en algún momento fuimos invitados al “banquete” y elegimos aceptar o rechazar aquello que nos compartían.</p><p>El pasar del rol de estudiante a docente, hace que surja la cuestión: ¿cómo controlamos el aprendizaje y el éxito del mismo? Sin embargo, algo interesante que plantea también la autora es que enseñar también implica renunciar al control del aprendizaje, renunciar a querer hacer por el otro y renunciar a dar las cosas por sentado. Una perspectiva que uno puede pensar nos orienta a actuar con humildad. </p><p>Freire, incluye a la humildad como una de las cualidades necesarias en un docente porque permite el respeto hacia uno y hacia los demás bajo el entendimiento de que nadie sabe todo y nadie lo ignora todo, así como todos sabemos algo y todos ignoramos algo. Ser humildes en la enseñanza también nos permite estar abiertos para escuchar a los estudiantes, no desde un lugar superior sino al lado, para <strong>compartir</strong> entre ambos aquello que sabemos.</p><p>En este sentido, ambos autores aportan de manera significativa una visión de la educación que permite pensar en recuperar el disfrute en la tarea de enseñar y dar lugar al deseo de aprender. Es partiendo de ahí, que podríamos llegar a dar lugar a aprendizajes transformadores y democráticos.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 22:55:05 UTC</pubDate>
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         <title>Mariana Silva</title>
         <author>marianasilva011</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3434679556</link>
         <description><![CDATA[<p>A partir de la lectura de Duschatzky y Freire, he reflexionado bastante en el modo que quiero transmitir conocimiento en medio del ritmo acelerado de la actualidad, de lo que ya está establecido, la inflexibilidad y la tecnología. El transformar con amor y dedicación, el crear. Enseñar puede ser una experiencia que nutre, y es algo que me conmueve bastante. Quiero cuidar esos instantes, reconectar con el disfrute, con el deseo de estar ahí. Es una manera de sentirse mas vivo. </p><p>Leyendo: Como disfrutar de mis clases? de Duschatzky me encontré con una mirada muy honesta y cercana sobre la docencia. Me hizo pensar en esos momentos en el aula que a veces se pasan por alto, pero pero que tienen un valor enorme: una risa compartida, una mirada, una pregunta inesperada. Eso es lo que le da sentido y deja marcas en nuestra vida. Y eso se construye, se habilita, cuando uno está presente realmente. Así mismo Freire nos habla de algo que me llegó profundamente, de esas cualidades que necesitamos como docentes comprometidos: humildad, alegría, amor, coherencia, valentía. Palabras que a veces se escucha poco en los espacios educativos pero que para mí son esenciales. Me recordó que enseñar no solo es solo transmitir conocimientos, sino construir sentido con los otros desde una postura ética y afectiva.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 23:22:35 UTC</pubDate>
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         <title>Balmaceda Ileana </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3434728215</link>
         <description><![CDATA[<p>“Armar nuestro equipaje de lo que nos compete y ayudar a que los alumnos y estudiantes armen el suyo. Podemos caminar juntos pero no caminar por el otro. Aunque nos duela, casi como una regla de oro, saber que no depende de nosotros que un alumno aprenda. Sí nos toca generar condiciones para hacer mas habitable la escuela, ofrecer el “banquete”. Pero no podemos hacer por el otro ni pretender que hagan lo que queremos.” Esto me lleva a pensar en mi poca pero grata experiencia en el aula como futura  licenciada y profe, donde en esas ocasiones fui parte de escenarios completamente diferentes, que ayudaron a pensar en  esto que plantea Duchatzky, y en la docente que quiero ser. De que manera lograr darle el espació a los alumnxs, que se sientan parte, que habiten,  cosa que me parece fundamental para lograr ofrecer la educación necesaria y/o esperable para cada chicx. Marcando, si así se puede diferencia, y dando ese plus que varios docentes me dieron a mí como alumna.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-03 02:07:40 UTC</pubDate>
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         <title>Jaquelina Dionicio</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3434747111</link>
         <description><![CDATA[<p>Al comenzar la lectura, me encontré con la coincidencia en ambos autores del uso del género epistolar como herramienta pedagógica, demostrando que la escritura puede ser un acto político y emancipador. Gracias por invitarnos con una lectura indispensable para futuros docentes …y comienzo con un poema, que bien podría dialogar con las ideas de Duschatzky y Freire porque concibe la enseñanza como una tarea compleja, creativa, artesanal y profundamente humana. La metáfora del motor, el marino y el poeta remite a esa combinación de técnica y sensibilidad, planificación y apertura al instante, que ambos autores defienden. La enseñanza aparece así como un arte de acompañar y de invitar, no de imponer.</p><p>“Educar” de Gabriel Celaya</p><p>Educar es lo mismo<br> que poner un motor a una barca...<br> hay que medir, pesar, equilibrar...<br> ...y poner todo en marcha.<br> Pero para eso,<br> uno tiene que llevar en el alma<br> un poco de marino...<br> un poco de pirata...<br> un poco de poeta...<br> y un kilo y medio de paciencia concentrada.</p><p>En los textos, se plantea una mirada humanista y ética sobre la enseñanza, concebida no como mera transmisión de contenidos, sino como un acto relacional, sensible y transformador, ambos autores coinciden en que enseñar implica una apertura al otro, una disposición afectiva y una búsqueda constante de sentido.</p><p>Duschatzky, introduce la idea de que hay momentos únicos en el aula donde se produce algo que escapa a lo planificado: instantes de escucha, de interrupción, de sentido. Para ella, enseñar no es repetir prácticas mecánicas, sino estar disponibles para captar esos momentos donde puede acontecer el deseo de aprender, retoma la metáfora del convite para pensar la enseñanza como una invitación generosa al conocimiento, enseñar, entonces, no es imponer, sino compartir, construir lazos, crear condiciones de posibilidad.</p><p>Por su parte, Paulo Freire, dice que enseñar es un acto ético, estético y político, donde el educador debe ser un facilitador del aprendizaje, estar dispuesto a escuchar y aprender de sus estudiantes, creando un espacio donde se valore la diversidad de pensamientos y experiencias. La educación, según Freire, es un proceso continuo que requiere pasión y dedicación por parte de quienes enseñan.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-03 02:59:23 UTC</pubDate>
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         <title>Elisa Armando</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3434953474</link>
         <description><![CDATA[<p>Ambos textos, tanto el de Paulo Freire como el de Laura Duschatzky, invitan a pensar profundamente el rol docente, no desde un lugar idealizado, sino como una práctica situada, tensionada y en permanente construcción.</p><p>Mientras leía a Duschatzky, no podía dejar de reconocer situaciones cotidianas del aula que he vivido o presenciado. Me gustó mucho cómo va planteando preguntas que no buscan respuestas cerradas, sino abrir caminos posibles para seguir pensando. Esto me llevó a recordar una de las cualidades que menciona Freire: la <em>humildad</em>, que implica enseñar sin levantar el dedo del saber, sin creernos dueños de todo conocimiento... Freire dice: “la humildad exige valentía, confianza en nosotros mismos, respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás”.&nbsp;</p><p>Freire señala que un maestro progresista debe tener, además de humildad, <em>seguridad</em>. En relación con esto, Duschatzky, al reflexionar sobre el significado de enseñar, habla de la necesidad de contar con algunas seguridades que nos den confianza para avanzar: la certeza de que todos, docentes y estudiantes, podemos algo, y que cuanto más dispuestos estemos, más podremos. Confiar en nosotros mismos, pero también en los demás. Confiar en el otro, en el proceso compartido. No hay posibilidad de educar si no hay confianza en que el alumno siempre podrá algo.&nbsp;</p><p>Otra cualidad central que señala Freire es la <em>amorosidad</em>. Sin ella, el trabajo docente pierde significado. Amorosidad hacia los estudiantes, pero también hacia el propio trabajo de enseñar, incluso en contextos de condiciones laborales injustas. Habla de un amor armado, un amor luchador, de quien se afirma en el derecho, y en el deber, de luchar, de denunciar y de anunciar. Me pregunto si también también podrá ser un amor armado para defender los derechos y la autonomía de los alumnos, sus posibilidades y sus sentidos…&nbsp;</p><p>Esto me resuena con lo que plantea Duschatzky: no tenemos garantías de que la enseñanza produzca efectos, pero si enseñamos con placer, si mostramos una relación amorosa con lo que hacemos, seguramente algo de esa experiencia se colará. Del mismo modo, si lo que se filtra es nuestro desinterés o nuestro malestar, también podemos cerrar puertas sin quererlo.&nbsp;</p><p><br/></p><p>Ambos autores coinciden en que no se trata simplemente de “dar” contenidos, sino de invitar al otro a pensar, a querer saber, a participar del juego.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-03 13:19:27 UTC</pubDate>
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         <title>Macarena Funes </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>De los dos textos leídos, uno de los conceptos que más me resonó, fue el de humildad, cualidad necesaria para poder escuchar a alguien, que podría estar alejado de nuestro nivel de competencia. Como educadores, dicha humildad es imprescindible si nos proponemos educar desde una pedagogía crítica. Facilitar un espacio donde el educando sea escuchado, donde participe activamente de la construcción del conocimiento. Considero, que esa humildad va de la mano con la tolerancia, otro de los conceptos utilizados por Paulo Freire. Al generar conciencia crítica en el educando, va desarrollar puntos de vista propios, con los que podemos no estar de acuerdo. Pero merece nuestro respeto.  En el texto de Andrea Alliaud, " Artesanos de la enseñanza", refiere que el educando, una vez que se apropia del conocimiento, el educador debe hacer una renuncia. Porque el estudiante hará con ese conocimiento algo diferente. En palabras de Laura Duschatzky, se enseña para pasar un legado, para que las nuevas generaciones, puedan introducirse en el mundo a su manera. Podemos caminar juntos, pero no caminar por el otro. Ofrecer las condiciones, pero no hacer por el otro, ni pretender que haga lo que queremos. En conclusión, nuestro rol, de acuerdo con los autores, tiene que ver con contribuir al despliegue del potencial del estudiante y que pueda hacerse cargo de su propio crecimiento. Y para educar debe haber además, confianza en el otro. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-03 16:55:06 UTC</pubDate>
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         <title>Laura Duschatzky en Cómo disfrutar de mis clases? se pregunta ¿Qué docentes queremos ir siendo? Si pensamos la  enseñanza como un juego entendiendo que jugar  &quot;es hacer algo con alegría&quot; , nos importará  la alegría que toma forma en la clase que se nutre,  de un hacer colectivo; priorizando que  la mayoría de los alumnos no queden afuera del juego.</title>
         <author>susanabeatrizrosa</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3435063757</link>
         <description><![CDATA[<p>Sabiendo que "lo que hay", en el aula, está teñido por nuestra mirada. Y que en momentos de frustración recordemos que no podemos controlar todo lo que sucede, siempre hay algo que se nos escapa, porque enseñar implica ir a tientas no ir sabiendo todo de antemano ni ir a ciegas sino explorando, investigando, yendo y viniendo. "Ir a tientas para estrellarnos menos para que las frustraciones no sean tan inmensas que no podamos abordarlas."</p><p>Por su lado, Paulo Freire en cartas a quien pretende enseñar, sugiere las cualidades indispensables para la educación, que son generadas en la práctica y una de ellas es " la alegría de vivir". Como una virtud fundamental para la práctica educativa democrática. Dice, es la entrega a la alegría de vivir lo que prepara para estimular y luchar por la alegría en la escuela.</p><p>Con cualidades que voy desarrollando mientras convivimos, ( la humildad, la amorosidad, la tolerancia, la competencia, la capacidad de decidir, etc) contribuyo a crear la escuela alegre, a forjar la escuela feliz, la escuela que es aventura, que no le tiene miedo al riesgo. "En donde se piensa, se crea, se habla, se actúa, se ama, le dice sí a la vida."</p><p>(Susana Rosa )</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-03 17:09:16 UTC</pubDate>
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         <title>M. Valentina Piumetto</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Luego de las lecturas realizadas resuena en mi la frase de Laura <strong>Duschatzky (2019)</strong> “<em>no dimitir como maestro implica </em><strong><em>asumir la responsabilidad de enseñar</em></strong><em>. Es decir, no renunciar a </em><strong><em>mostrar a los alumnos otros mundos</em></strong><em>, no renunciar a que </em><strong><em>descubrir, explorar, investigar, pensar, crear, </em></strong><em>son verbos que se conjugan con la palabra alegría, con la potencia, con una vida que vale la pena vivirla”</em>, y esa frase en mi reflexión se une muy bien a lo que plantea <strong>Freire (2002) </strong>en la "Cuarta carta a quien pretende enseñar" cuando esboza la afirmación que no debemos olvidar <strong><em>“como educador soy un político”</em></strong>. Antes de adentrarnos a la desafiante tarea de enseñar, y todas las cualidades que eso conlleva, además de preparación, capacitación, estudio, etc. en indispensable reconocer la gran responsabilidad que tenemos al elegir ese quehacer. Esto se explica porque <strong>somos parte del proceso de constitución de los individuos </strong>(nuestros/as estudiantes), <strong>y en ese camino de aprendizaje ellos/as no sólo se forman como personas sino también como ciudadanos. </strong>Y al acompañar a la formación de ciudadanos, y ser <strong>agentes del Estado que garantizan el acceso a un derecho básico</strong> (como lo es el derecho a la educación), nuestra tarea es netamente política. Pero no debemos olvidar que ser políticos es muy distinto a ser partidarios, y eso hay que tenerlo claro porque presta a confusión y cuando en la escuela remarcamos el carácter político de nuestro rol muchas personas suelen enojarse, cuestionar o incluso prefieren callar ese aspecto por miedo o temor a lo que dirán.&nbsp;Entonces, somos políticos porque somos agentes de cambio.</p><p>Entender que nuestra tarea implica una <strong>responsabilidad social es responder a nuestra obligación de otorgar con ello todas las posibilidades que tengamos a nuestro alcance </strong>para que otros/as puedan desplegar sus habilidades, saberes y potencialidades. En palabras de <strong>Duschatzky (2019)</strong> <em>“enseñamos para pasar un </em><strong><em>legado</em></strong><em>, para que las nuevas generaciones puedan introducirse en el mundo a su manera y puedan hacer algo diferente”.</em> Eso <strong>no implica que todo lo que tengamos que saber y conocer,</strong> que no podamos equivocarnos, ser responsables es también asumir la incertidumbre y no dar todo por sentado. <strong>Freire (2002)</strong> dirá en ese aspecto que la cualidad de <strong>humildad </strong>nos puede guiar en ello <em>“porque todos sabemos algo, pero todos ignoramos algo”.</em></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-03 23:22:13 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Catalina Savulsky</title>
         <author>catasavulsky1</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3435474443</link>
         <description><![CDATA[<p>Las lecturas propuestas me llevaron a resignificar un fragmento de Galeano que me gusta y me ha servido como disparador para plasmar algunas de las resonancias. En el Libro de Los Abrazos el autor escribió “El mundo”:</p><p>Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>El mundo es eso – reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.</strong></p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero<strong> otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende </strong>[la negrita fue añadida]. (Galeano,1989, p.5 )&nbsp;</p><p>Primero me parece importante pensar-nos, docentes y estudiantes, siendo parte de ese mar de&nbsp; fueguitos del que hablaba Galeano; diferentes todxs&nbsp; como muestra el relato, a sabiendas que, la riqueza se halla en esa diversidad. Tal como plantea Duschatzky&nbsp; cada docente va construyendo su estilo, es decir, va definiendo las características de su propio fuego. Sin embargo, eso implica tomar una decisión y un trabajo cotidiano de ir construyendo una forma singular de enseñar. En ese sentido, me parece fundamental la pregunta :<strong> “¿qué docente queremos ir siendo, qué lenguajes, qué acciones, qué pensamientos queremos que conlleve nuestra presencia en las escuelas?”</strong>. Se trata de una vigilancia constante sobre nuestra tarea docente donde&nbsp; se juega otro interrogante: ¿cómo aprendimos a aprender?. Sostener cierta reflexividad al respecto nos permitirá fortalecer o cambiar aspectos de nuestra práctica. Como dice Duschatzky “cuanto más conscientes las hagamos, mejor podremos decidir cómo queremos enseñar”. Creo, y espero, un mundo donde quienes asumamos este quehacer seamos de esos fueguitos que ardan con tantas ganas que quien se acerque  se encienda. Tal como dice la autora no podemos caminar por el otro, pero sí generar condiciones para que ese otro encienda su propio fuego. Nuestra tarea docente como un convite, que sea humilde y siempre reconozca en ese otro aquello que SI puede, como plantea Freire.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-04 14:29:39 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3435710922</link>
         <description><![CDATA[<p>Los conceptos propuestos por Freire me sirven como guía para construir a un aula donde se privilegie el diálogo, la escucha activa y la participación genuina de cada estudiante. La humildad me permite reconocer que la enseñanza no es un proceso unidireccional: mis estudiantes también me enseñan, y sus saberes, experiencias y preguntas enriquecen la práctica educativa. Evitar posturas autoritarias me ayuda a fomentar un espacio donde todas las voces sean válidas, fortaleciendo así una convivencia democrática y respetuosa. Incorporar la amorosidad y la valentía me compromete a trasmitir desde el afecto, con empatía y presencia, sin eludir los conflictos o las injusticias que puedan emerger en el aula. Enseñar con amor es también atreverse a señalar lo que no está bien, acompañar los procesos difíciles y sostener a quienes más lo necesitan. Y la tolerancia me permite convivir con la diferencia, aceptarla y aprender de ella, construyendo un entorno educativo que no solo transmite contenidos, sino que forma personas capaces de vivir en comunidad y transformar su realidad. La lectura de Duschatzky me propone que debo crear condiciones para que esa aula sea un lugar habitable y estimulante, donde cada estudiante pueda desplegar su potencial manteniendo viva la singularidad del proceso de enseñanza y aprendizaje, y fomentando la disponibilidad para aprender, enseñar, crear, explorar y pensar.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-04 22:33:14 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3435717494</link>
         <description><![CDATA[<p>Duschatzky destaca la importancia del <em>encuentro</em> <em>genuino,</em> entre docentes y alumnos, que ocurre cuando nos dejamos llevar y estamos abiertos a la experiencia, sin juicios ni expectativas rígidas.&nbsp; Allí es donde el verdadero aprendizaje surge; allí es cuando los estudiantes sienten y viven el sentido de lo que aprenden en su propio cuerpo y experiencia.</p><p>En la vida cotidiana del aula puedo imaginar que las ideas de Freire se hacen relevantes: educar implica tomar decisiones pedagógicas claras, con seguridad y sentido ético, como al establecer límites, resolver conflictos o adaptar métodos a las necesidades de cada estudiante. Comprender que toda elección implica renunciar a otras opciones ayuda al docente a actuar con conciencia y responsabilidad. La tolerancia, se manifiesta en el respeto hacia las diferencias culturales, emocionales y cognitivas de los estudiantes y exige tanto disciplina como compromiso diario. Por otro lado, el equilibrio entre paciencia e impaciencia que menciona Freire se reflejaría en la manera en que el docente maneja la frustración, espera los procesos individuales y responde a los ritmos distintos de aprendizaje, sabiendo que su estabilidad emocional impacta directamente en la seguridad y confianza que los estudiantes desarrollan en el aula.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-04 22:53:22 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Betty Astrada</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La 4ta carta de Paulo Freire.  Destaca las cualidades de un maestro progresista, tales como la humildad, la misma nos ayuda a reconocer lo que sabemos e ignoramos,  como escuchar al otro. Por otro lado, la amorosidad es una característica  que de no estar presente el trabajo docente pierde significado, esta cualidad exige también  valentía, enfrentar miedos, usar procedimientos  con claridad. La tolerancia,  otra virtud que requiere decdiaciplina y respeto. Por último nos habla de la paciencia  y de la Parsimonia verbal como un modo de vivir en permanente tensión entre la paciencia, la impaciencia  y los discursos qué circulan.  </p><p>Por otro lado L. DUSCHASZKY.  Plantea una especie de reflexión  acerca de como enseñar y también  habla de esos instantes como momentos únicos que no deben soslayarse,  y que le dan sentido a las prácticas.  Ella plantea reglas, no como técnicas sino como una forma de estar con sensibilidad  y compromiso.. entrelaza sus experiencias   con su conocimiento  teórico.  Entrevistas reglas de oro menciona.el poder escuchar  sin apuro, esperar,  coincide con Freire es tener paciencia,  poder ser hospitalario, cultivar los instantes y sostener los deseos de saber.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 00:50:24 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Juárez Ailín </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Me resulta interesante cuando Laura Duschatzky habla de contribuir a que el otro pueda hacerse cargo de su propio crecimiento, puesto que últimamente me encuentro reflexionando sobre la importancia de generar la participación activa en los y las estudiantes, y creo que esto se puede lograr tras establecer vínculos sólidos entre los profesores, los estudiantes y los actores que formen parte del proceso aprendizaje - enseñanza. La autora habla de tener la seguridad de que todos podemos algo y que cuánto más dispuestos estamos, más podemos... Más adelante sostiene que hay que generar condiciones para que el sentido cobre vida. Esto me lleva a pensar que los y las docentes son quienes deben convertir sus contenidos y sus clases en algo que sorprenda, que conmueva, "algo digno de ser explorado", en palabras de Duschatzky. Esto lo puedo relacionar con las cartas de Paulo Freire cuando habla de la amorosidad para el proceso de enseñar. Considero la importancia de estar presentes como docentes, la importancia de luchar y trabajar para que esta amorosidad se viva en las aulas, y fuera de ellas también. Con la humildad necesaria para no creer únicamente en mi verdad, y con la creencia de que, como dice Freire, nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo... Y complementando esto con sus ideas sobre la tolerancia, me resulta interesante pensar que el vínculo sólido del que hablo entre docentes y estudiantes, debe estar encuadrado en el establecimiento de límites, respetando así las diferencias y los roles que les competen a cada uno.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 01:26:21 UTC</pubDate>
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         <title>Vanesa Pérez</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3435897035</link>
         <description><![CDATA[<p>En el texto de Duschatzy, “instantes”, encontré palabras para nombrar aquello que me falto, la posibilidad de que sucedan esos momentos pedagógicos donde algo cambia, donde se produce sentido. Ella nos invita a pensar en un aula donde se construya un clima para que lo inesperado emerja, donde la pregunta tenga lugar, y donde el otro no sea reducido a una función, a una nota o un comportamiento. Por eso, quiero ser una docente que no cierre las puertas de lo posible, sino que abra preguntas, habilite palabras, y no imponga su forma de mirar, por lo que resuena en mi lo que propone en las Reglas de Oro, no colonizar, no empujar, acompañar, que insta a crear las condiciones para que emerjan subjetividades, no imponer trayectorias sino caminar junto a otras.</p><p>Por otro lado, en Freire encontré una ética de la educación que también me resuena profundamente. En su cuarta carta, habla de cualidades que debe tener todo/a educador/a progresista, humildad, apertura, respetos por los saberes del otro, compromiso y amor. Y no se trata de un amor ingenuo, sino de un amor político, que reconoce al otro como sujeto de derechos, como alguien que piensa, siente y transforma.</p><p>Freire me enseña que enseñar no es transmitir conocimiento sino crear posibilidades para la construcción del saber. Hoy, gracias a lo que viví, quiero ser una docente que no anula esas posibilidades. Que escuche, que pregunte, que no tema decir “no sé”, que pueda sostener la incertidumbre sin caer en el autoritarismo. Que enseñe, pero también que aprenda de sus estudiantes.</p><p>Quiero que mis clases no sean espacios de repetición, sino de acontecimiento; no de control, sino de encuentro. Quiero que haya alegría, como dice Freire, porque la alegría de enseñar también se contagia, también educa. En definitiva, mi deseo de enseñar nace del dolor, pero también de la esperanza, de que otros y otras puedan vivir su escolaridad de una manera distinta a la mía. Que puedan sentirse mirados, escuchados, reconocidos. Que la educación sea, como soñaron Duschatzy y Freire, un acto de libertad.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 04:09:21 UTC</pubDate>
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         <title>Carmen Fernández</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En relación al texto de Laura Duschatzky, en su apartado de instantes, rescato la idea que brinda respecto al momento en el cual nos toca enseñar,  tiempos difíciles claro, pero pensándolo más como un desafío que debemos enfrentar y para lo cual debemos asumir ciertas responsabilidades. La autora nos invita a pensar que nosotros como docentes podemos ofrecer un camino nuevo, acompañar a los estudiantes y estar dispuestos a recorrerlo juntos pero que también debemos ser conscientes que dependerá de ellos tener la iniciativa de querer emprenderlo; "podemos caminar juntos pero no caminar por el&nbsp;otro", en palabras de Duschatzky. Es decir, podemos y debemos crear condiciones para hacer más habitables los espacios educativos y plantear ciertos caminos a recorrer a través de planificaciones pero debemos saber que solo dependerá de ellos hasta donde puedan llegar ya que el destino final es incierto. Debemos generarles la confianza suficiente para que se sientan capaces de lograr cosas inimaginables, explorar, crear y pensar; brindándoles seguridad a través de nuestra disponibilidad, simplemente estando cerca para animarlos a descubrir nuevas posibilidades.</p><p>En relación a las cartas de Paulo Freire, especialmente la cuarta, en la que menciona las cualidades indispensables para el mejor desempeño de maestros progresistas, rescato las ideas propuestas sobre la humildad, amorosidad y tolerancia. Acuerdo con el autor en que como docentes debemos tener la humildad de reconocer que no existe el saber absoluto y que todos podemos saber e ignorar algo, esto nos da la posibilidad de escuchar con atención a los otros, sea alumno, padre o colega, sin importar el nivel intelectual o de competencia. Escuchar por el simple hecho de saber que no poseemos la verdad absoluta, alejándonos de la idea de sabelotodo o autoritarismo. Considero que ejercer esta humildad en las clases brindará la posibilidad de circulación de la palabra y la democracia. Enseñar desde la amorosidad, tal como postula el autor, es una cualidad muy importante también ya que es lo que da significado al acto de enseñar y aprender. Amor por el proceso de enseñar y en el cual se pone en jugo la valentía de luchar por aquello que uno como educador progresista considera indispensable. Por último. la tolerancia, imprescindible para ejercer una experiencia democrática auténtica, aprendiendo a convivir con aquello que es diferente, estableciendo límites y principios que deben ser respetados.   </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 13:28:54 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3436574685</link>
         <description><![CDATA[<p>Del texto de Paulo Freire,&nbsp; me quedo en lo personal, con su propuesta<em> </em><strong><em>de luchar en favor de una escuela democrática. De una escuela que, a la vez que continúa siendo un tiempo-espacio de producción de conocimiento en el que se enseña y en el que se aprende, también comprende el enseñar y aprender de un modo diferente. </em></strong>Esta idea me parece central y trascendental en la conformación y desarrollo de la Escuela que soñamos, necesitamos, y a la vez, desarrollamos en la actualidad, en la que el acto de enseñar ya no se enmarca como un acto de transmisión de un saber acumulado, mediante un modo autoritario y distante, sino que se entiende como la propuesta para propiciar la comprensión del mundo, el uso del sentido común, el pensamiento crítico, el análisis activo del contexto real, el trabajo colaborativo y el desarrollo de estrategias de intervención y cambio concreto de algunas realidades, entre otros objetivos y procedimientos. Considero que Laura Duschatzky plantea algo similar cuando nos propone pensar la enseñanza como un CONVITE, como un convidar e invitar al otro, en donde la confianza en el Otro resulta fundamental.&nbsp;</p><p>Ambos autores nos proponen ver la tarea docente como un acto que implica y requiere ir diseñando o conformando una manera singular de enseñar, lo cual resulta impensado desde el paradigma de transmisión de conocimientos tradicional. Mientras Laura Duschatzky afirma que <strong><em>no tenemos garantías de que la enseñanza produzca&nbsp; efectos si enseñamos con placer, pero si mostramos una relación amorosa con lo que hacemos, seguramente algo de esta sensación se colará, </em></strong>Freire hace la referencia a las <strong><em>cualidades indispensables para el mejor desempeño de las maestras y los maestros progresistas. </em></strong>Comenzando por la <strong><em>humildad, que exige valentía, confianza en nosotros mismos, respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. La humildad nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo</em></strong>. Esta idea es central y clave para la tarea docente, para el proceso de enseñanza y aprendizaje, para la relación y el vínculo que se establece entre quien aprende y quien enseña, si entendemos que no siempre se presenta en el marco de un juego de roles estáticos, sino más bien, un intercambio de lugares que van transcurriendo en el aula y en la Escuela. <strong>T<em>odos sabemos algo, todos ignoramos algo. Sin humildad, difícilmente escucharemos a alguien al que consideramos demasiado alejado de nuestro nivel de competencia.&nbsp; La humildad me ayuda a no dejarme encerrar jamás en el circuito de mi verdad. </em></strong>Nuevamente, rescato en ambos autores la idea del docente, maestro como alguien dispuesto a mirarse, conocerse, reinventarse en cada vínculo con un Otro, generando confianza necesaria para invitar y contagiar en cada proceso o desafío de enseñanza aprendizaje.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 14:46:23 UTC</pubDate>
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         <title>Ansaloni, Mariana</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Me detengo a retomar los puntos de valor que aporta Laura Duschatzky. Su mensaje es que podemos acompañar, caminar juntos, pero no caminar por el otro. Por lo que el aprendizaje no depende de nosotros, solo podemos generar las condiciones óptimas para que suceda y se habite la escuela. </p><p>En el vinculo se debe estar dispuestos a lo imprevisto, a lo que acontece ahí en la clase, con lo planificado y lo que pasa entre docente y estudiantes. Es mejor confiar, que tener expectativas sobre los alumnos, entregarles el poder, ofrecer un sitio agradable para poner en movimiento su protagonismo, apuntando a su emancipación en el aprendizaje.</p><p>Cada docente tiene un estilo único, que se forma desde las primeras experiencias que atraviesa como aprendiz y se va formando una matriz, donde se suma la formación y las experiencias como docente en diferentes ámbitos. Es necesario hacer conscientes esas matrices para actualizamos y decidir cómo queremos enseñar.</p><p>Para que el proceso suceda, para que el aprendizaje exista es fundamental dejar en claro las reglas y normas en las cuales moverse. Éstas serán las bases en las que se generan los conocimientos, sin prejuzgar, asumiendo que no es posible el control de los estudiantes, ya que enseñar implica ir a tientas, ir explorando, investigando. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 23:50:05 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Brú Santiago</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>El texto de Laura Duschatzky me recordó inmediatamente a la experiencia, más o menos reciente, de mi madre como profesora de nivel secundario. Ella trabaja mayormente en colegios públicos de zonas de gran precariedad, donde los alumnos están en situación de vulnerabilidad tanto en la escuela (por peleas bastante violentas entre alumnos y sus familias) como en la sus hogares y barrios. Duschatzky recupera un concepto de "Incomodidad en la Docencia". Mi madre no solo desarrolla su tarea con aulas sobre pobladas, con niños que interrumpen, gritan, insultan, pelean y no están interesados en participar/atender, sino que se encuentra a diario con niños que llegan a la escuela con un bolso de ropa porque la noche anterior allanaron su casa. Adicionalmente, llegan a tercer año estudiantes que no saben leer ni escribir. Durante mucho tiempo la vi perdida, angustiada y sufriendo por tener que ir al colegio. Recuerdo antaño haberla visto feliz y enamorada de su materia y de la docencia, pero de un momento para otro perdió sus fuerzas y por años sufrió y enfermó por estas situaciones. Sin embargo, con la misma rapidez con la que enfermó y después de años de padecer la enseñanza, cambió. La escuela se había reinventado. Los docentes la habilitaron como un espacio de goce y disfrute, no solo como evasión de la realidad exterior, sino como herramienta pedagógica. Me es difícil descripbirlo (debería sentarme con ella y que me comente como fue le proceso) pero sin duda corresponde a la idea de Duschatzky de que una eduación pensada desde una lógica ética y afectiva, no como "felicidad forzada", sino como deseo de invención.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-06 05:28:36 UTC</pubDate>
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         <title>Lorena Magalí Salgado </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Leyendo a Freire recuerdo a una profesora que, para mí, hacía notar el amor que tenía tanto por su área de conocimiento como por la docencia, pero que no era una profesora que inspirara respeto en el curso, muchas veces todo se descontrolaba y le era muy difícil recuperar el orden sin enojarse y levantar la voz. Creo que esta profesora no era "aprovechada" por los alumnos, pero a partir de las palabras del autor pienso que quizás había en ella cierta indecisión, la cual implica una falta de seguridad; por más humildad para enseñar que tuviera esta profesora, no lograba desafiar a los alumnos de esta "forma disciplinada" de la que habla Freire.</p><p>Duschatzky también habla de seguridad pero plantea que el docente debe tener algunas "seguridades" que le confianza para andar. El docente no puede pretender que los alumnos hagan lo que quiere pero si puede asumir seguridades y responsabilidades, y así generar las condiciones para que los alumnos puedan aprender.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-06 20:18:59 UTC</pubDate>
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         <title>Enrique Lauricella</title>
         <author>enriquelauricella1</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3438644898</link>
         <description><![CDATA[<p>Del texto de Laura Duschatzky me llamó la atención el uso de la palabra Convite la cual trae desde una anécdota en la que una profesora de literatura le explica que la palabra viene tanto de convidar como de invitar. Así mismo la autora plantea que para ella la enseñanza es eso, un convite. Una invitación y un ofrecimiento. Luego amplía estos conceptos centrándose en que ofrece uno como docente, como lo ofrece y como es la relación con el estudiante a quien uno invita y comparte. A esto lo relaciono con varias experiencias educativas en las que el docente se mostró complacido al momento de enseñar; en esos momentos en donde se posiciona convidando algo que es especial para sí mismo ya que el contenido o tema le resulta importante, invitando a ser parte de algo que considera significativo y que lo demuestra con alegría y pasión. Se nota cuando un docente hace su labor desde esa posición de entrega. En contraposición también se nota cuando un docente no se ubica dentro de este “convite”, poniendo trabas o dificultades al estudiante, demostrando apatía o desgano al momento de ofrecer la clase. Así mismo la autora remarca el prefijo “Co” de este término aludiendo a una posición de igualdad docente-alumno, lo cual profundiza en esta relación recíproca y en la que hay que buscar generar un espació entre ambos. Sobre esto último considero que hay una estrecha relación con lo que propone Freire en su 7ma Carta en la cual habla sobre la conexión docente-alumno que se tiene que alejar de pretensiones autoritarias y jerárquicas en pos de una posición de escucha hacia quien pretende aprender y de las singularidades que lo rodean en favor de un orden relacional democrático.&nbsp;</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-06 20:47:19 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3438672412</link>
         <description><![CDATA[<p>Muchas veces olvidamos en la vorágine escolar, que lo que nos sostiene como docentes no es solo la planificación ni el control del aula, sino esos pequeños instantes como los llama Duschatzky en los que algo se abre, algo vibra entre quienes "enseñan" y quienes "aprenden". Porque compartir conocimientos también es exponerse, equivocarse, revisar nuestras certezas, y aun así sostener el deseo de lo que implica la docencia. A veces esos instantes surgen cuando un estudiante hace una pregunta inesperada, cuando una clase se convierte en conversación, cuando alguien se anima a decir algo por primera vez.En nuestras propias trayectorias escolares como estudiantes o futuros docentes&nbsp; probablemente todos recordamos a alguien que no solo “dió clases” sino que nos miró, nos escuchó y nos hizo sentir que teníamos algo para decir, algo importante de ser escuchado.&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-06 21:26:53 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author>rociocalderon9</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3438732865</link>
         <description><![CDATA[<p>Tanto el texto de Laura Duschatzky como la cuarta carta de Paulo Freire me invitaron a pensar profundamente en el rol docente más allá del contenido que se enseña. En <em>"¿Cómo disfrutar de mis clases?"</em>, Duschatzky plantea que enseñar no es solo transmitir saberes, sino estar presentes, construir vínculos genuinos y habitar el aula con sensibilidad. Las <em>Reglas de Oro</em> y el texto “Instantes” nos llaman a mirar lo cotidiano con otra perspectiva, reconociendo la potencia que tienen los pequeños gestos y la escucha atenta en la experiencia educativa.</p><p>Por su parte, Freire rescata cualidades esenciales para el ejercicio docente: humildad, amorosidad, coherencia y compromiso. Lo que más me impactó fue cómo plantea que enseñar es, también, un acto ético y afectivo, donde el docente se forma a sí mismo al mismo tiempo que forma a otros.</p><p>Como futura profesora de Psicología, estos textos me dejan una huella fuerte: me recuerdan que el aula no es solo un espacio de enseñanza, sino también de construcción subjetiva. Enseñar psicología implicará, para mí, no solo compartir teorías y conceptos, sino también promover un espacio donde el pensamiento crítico, la empatía y el cuidado mutuo estén siempre presentes</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-06 23:05:31 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>En ambos textos se puede observar el intercambio epistolar donde se puede leer más que una mera correspondencia, se le da importancia a que el aprendizaje sea significativo. Paulo Freire se focaliza en las cualidades de un maestro progresista y Laura Duschastky en lograr reinventarse e intercambiar en lo cotidiano en el aula </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3438826626</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-05-07 00:27:39 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author>aylentymoszczuk1</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3439033308</link>
         <description><![CDATA[<p>Al leer los textos propuestos para la actividad, reflexionaba cuántos elementos se ponen en juego en los procesos de enseñanza/aprendizaje, muchas veces sin que nos demos cuenta de ello.</p><p>Es muy significativo lo que menciona Freire en relación a la tolerancia, como una virtud necesaria. En tiempos donde lo que prima es lo contrario, urge pensar lo educativo como espacio de respeto, aprendizaje y convivencia con lo diferente. &nbsp;</p><p>Por otro lado, considero clave lo que plantea Duschatzky al decir que debemos “<em>Suspender esa insistencia por que el otro aprenda, contribuir a que desplieguen su potencia y a que puedan hacerse cargo de su propio crecimiento</em>”. Sumado a ello, su propuesta de no dar nada por sentado ni del otro, ni por el otro.</p><p>Me interpela la pregunta “¿<em>qué docente queremos ir siendo, qué lenguajes, qué acciones, qué pensamientos queremos que conlleve nuestra presencia en las escuelas</em>?” En el proceso de revisar nuestras trayectorias y leer estos textos, voy encontrando algunas pistas que me permiten comenzar a esbozar respuestas a este interrogante.</p><p>Finalmente, me resonaba la propuesta de la autora de “<em>habitar las voces, los silencios. Silencio para respirar, silencio para pensar, silencio para decidir por dónde seguir (…) No se busca un silencio que atragante las emociones, sino un silencio vital que nos permita escuchar y decir</em>.” Recordaba cuántos silencios en mi experiencia escolar estuvieron marcados por el control y la "autoridad", bajo la idea de que el alumno (que no sabe) debía callar. Por eso, me parece fundamental resignificar el silencio en el aula, no como imposición, sino como posibilidad.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-07 02:19:23 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Daniela Videla </title>
         <author>licvideladaniela</author>
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         <description><![CDATA[<p>“El alfarero” (The Potter) es un cortometraje animado creado por Josh Burton como un proyecto de tesis. Es una propuesta interesante para reflexionar y preguntarnos por los procesos de enseñanzas, y cómo los sujetos que tienen a su cargo la función de educar pueden desempeñar esa función en tiempos hipermodernos, donde las lógicas del tiempo y del espacio han sido reformuladas, ¿Qué función para el docente en estos tiempos? ¿Qué cualidades necesita tener o desarrollar?&nbsp;</p><p>Paulo Freire, en su cuarta carta nos invita a reflexionar sobre esas cualidades que él nombra como indispensables para el mejor desempeño de las maestras y los maestros progresistas. Si bien, se trata de un texto escrito en el año 1993 en portugues, y traducido al año siguiente al español, tiene una actualidad que es preciso atender para allanar el camino en los procesos de enseñanza.&nbsp;</p><p>Humildad, amorosidad, valentía, tolerancia, decisión, seguridad, tensión entre paciencia e impaciencia, alegría de vivir, Freire(1994) nos dice en esa cuarta carta:</p><p>&nbsp;<em>“la escuela que es aventura, que marcha, que no le tiene miedo al riesgo y que por eso mismo se niega a la inmovilidad. La escuela en la que se piensa, en la que se actúa, en la que se crea, en la que se habla, en la que se ama … la escuela que apasionadamente le dice sí a la vida, y no la escuela que enmudece y me enmudece”.&nbsp;</em></p><p>En la escuela los docentes están inmersos en un proceso dialéctico con los estudiantes, un proceso de ida y vuelta. Me gusta la idea de pensar la educación como una oportunidad para hacer algo diferente, para animar-nos cada vez en la escolarización de niños, adolescentes y jóvenes a habitar la invención y aventurarnos, a sabiendas que no todos los niños y adolescentes aprenden de la misma manera y por eso la creatividad es un recurso con el cual tenemos que poder jugar siempre. Me interroga la pregunta de Carlos Kliar ( <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?app=desktop&amp;v=wJOB8w0Y30k&amp;t=2700s">https://www.youtube.com/watch?app=desktop&amp;v=wJOB8w0Y30k&amp;t=2700s</a> ), en su clase magistral de “La artesanía de educar en tiempos de orfandad” donde se pregunta cómo resolver la doble tensión entre el aumento de responsabilidad y de la precariedad en tiempos tan difíciles. Me pregunto en ese contexto, por el desafió constante en el que el docente tiene que desempeñar su función, y ahí decisión ética y política de Skliar de poner en el centro de la escena noción del oficio del educador,&nbsp; oficio artesanal, como un oficio que esta siempre por re-elaborarse, siempre expuesto a las transformaciones y eso mismo habla de los artesanal de la tarea, que constantemente tiene que estar encontrando una forma, buscándole un sentido. Me interesa esa propuesta, no cerrar los sentidos.</p>]]></description>
         <enclosure url="https://www.youtube.com/watch?v=0oRXl7qQuy4&amp;t=309s" />
         <pubDate>2025-05-07 12:29:22 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>María José corti </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3441879942</link>
         <description><![CDATA[<p>Paulo Freire en la cuarta carta profundiza la relación entre el docente y sus alumnos ,enfatizando la importancia del diálogo y la conexión humana en el proceso educativo algo que es muy importante porque es fundamental poder desarrollar en nuestros alumnos conciencia crítica poder permitirles cuestionar la realidad para poder transformarla.</p><p>Además realiza una crítica al modelo tradicional el cual denomina "educación bancaria",sus aportes siguen siendo fundamentales porque nos invitan a repensar nuestras prácticas educativas a construir relaciones basadas en el respeto mutuo la curiosidad y el amor por el aprendizaje.</p><p><br/></p>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2025-05-08 13:29:17 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>De la lectura de los textos de Laura Duschatky me atrajo uno de los capitulos donde ella  toma metaforicamente a la educacion como una fiesta simbolica, un combite donde  alumnos y maestros, se reunen como alegres participantes que comparten experiencias y saberes, y se crea un espacio inedito  y transformador.Esta mirada de la autora deja ver como  el conocimiento es un espacio de cocreacion abierto a lo inesperado como parte integral del proceso educativo. </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3442100311</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-05-08 15:57:18 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Griselda Desirée Canales </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3442443398</link>
         <description><![CDATA[<p>La frase "Encontrar nuestra voz como docentes nos permitirá sentirnos más libres y menos </p><p>alienados a la hora de ejercer la tarea" de Laura Duschatzky y "un educador progresista requiere de un esfuerzo recurrente para ser coherente y busque la justicia social" de Paulo Freire, nos permite volver a pensar en una práctica constructiva, participativa e inclusiva en la realidad de hoy, atendiendo a lo que los jóvenes tienen para decir-nos y también enseñar-nos.</p>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2025-05-08 22:35:50 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Romina Lucero</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3442590054</link>
         <description><![CDATA[<p>Leyendo el texto de Laura Duschatzky, me parecio maravilloso el ejemplo que expone en uno des sus capitulos, ella cuenta una experiencia con un profesor, donde este dice: "<em>¿se puede reemplazar un esofago por un tubo de goma?" , </em>lo cual plantea la autora como una invitacion a los estudiantes a pensar. Este ejemplo me hizo pensar en los estilos de enseñar de cada profesor,  sus caracteristicas personales a la hora de transmitir a los jovenes y como impacta en cada uno de ellos/as. Tambien, me hizo reflexionar, este capitulo (Instantes) acerca de la responsabilidad del docente, en armar nuestro equipaje de lo que nos compete y ayudar a los estudiantes a que armen el suyo, como una de las cosas mas importantes que le podemos ofrecer a los alumnos. En cuanto a la cuarta carta, de Paulo Freire, destaco estos valores que plantea para ejercer la tarea docente, la amorosidad, la valentia, la humildad... como aspectos tan importantes como son los contenidos curriculares, a la hora de posicionarnos ante los estudiantes.</p>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2025-05-09 00:50:47 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Avila Luz Nazarena</title>
         <author>serenaavila</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3442703520</link>
         <description><![CDATA[<p>Reflexionando sobre la lectura de ambos textos y retomando recuerdos de trayectorias de aprendizaje, en los personal todo estamos constantes pensando como poder cambiar el proceso de aprendizaje y enseñanza.  Es destacable como sigue estando el paradigma del disciplinamiento, los docentes siguen siendo parte de estas "Reglas de Oro", como lo dice Laura Duschatzky, algunos todavia siguen formateados para ser de un modo y asi poder cumplir, se deja de lado la multiplicidad y es asi como sigue presentandose lo individual, como por ejemplo el etiquetamiento hacia ciertos estudiantes. Entonces poder dejar de lado estas reglas de oro, es tambien poder ser parte de un punto de encuentro, donde pueden surgir otras situaciones de aprendizajes, alejandonos de la individualidad.  Para formar parte de esta multiplicidad, y poder ser parte de un aprendizaje mas genuino Paulo Freire toma cualidades que el docente tiene que tener presente en su practica, como la humildad, la amorosidad, la valentia , la tolerancia, me quedo con una frase: "Me ayuda a no encerrarme en el circuito de mi verdad", y es asi como tendria que ser, ser humildes y reconocer nuestros limites en esta vocacion va a ser parte de nuestro aprendizaje.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-09 01:50:43 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Buteler Sebastián</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3443782571</link>
         <description><![CDATA[<p>Teniendo en cuenta el texto de Laura Duschatzky, me pareció interesante su postura sobre las reglas de oro, en cuanto a que no depende enteramente de nosotros como docentes que les alumnes aprendan, sino que tenemos que generar las condiciones para que la escuela sea más habitable. También destaca la importancia de respetar las subjetividades y no pretender que aprendan lo que nosotros sabemos sino que hagan su propio trayecto. Y quizás lo que más me gusto fue cuando habla de los instantes aúlicos, de la disponibilidad para dejarse sorprender por les estudiantes, disponibilidad por aprender, estudiar, escuchar, dialogar, sin sentenciar. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-09 16:00:52 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Robledo Campos Sofía </title>
         <author>soficampos200918</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3443931469</link>
         <description><![CDATA[<p>Reflexionando sobre ambos textos, Duschatzky nos recuerda la importancia de habitar el aula con presencia, sensibilidad y deseo; de crear un ambiente donde el disfrute y la implicación emocional sean posibles, ya que enseñar implica reconocer lo que nos conmueve también.</p><p>Por otro lado, Freire, destaca las cualidades esenciales del maestro o maestra progresista: humildad, amorosidad, valentía y apertura al diálogo.</p><p>Ambos autores coinciden en que el acto pedagógico se sostiene en una práctica reflexiva, amorosa y profundamente humana.</p><p>La tarea del educador comprometido, entonces, es construir junto a sus estudiantes un espacio donde el conocimiento sea significativo y donde cada instante tenga sentido.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-09 18:39:20 UTC</pubDate>
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         <title>Emiliano Exequiel Cabrera </title>
         <author>emilianocabrera108</author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3444057823</link>
         <description><![CDATA[<p>Desde el texto de Duschatzky me parece importante remarcar que según la autora, no podemos pretender que los estudiantes sepan lo que nosotros sabemos, porque estariamos limitandolos a pensar como nosotros,&nbsp; por lo que perderian ese brillo que traen consigo llamado singularidad. Este concepto a mi parecer es la base en la que hay que centrarse para transmitir conocimientos, lograr que atraves de su singularidad el estudiante pueda apropiarse de conceptos y generar ese aprendizaje desde sus propias experiencias. Para que esto sea posible es fundamental que la relacion profesor-estudiante tendria que estar basada en el dialogo y la conexion humana tal como propone Paulo Freire, con una relación basada en la curiosidad, el respeto mutuo, el amor por el aprendizaje y aplicando una práctica reflexiva.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-09 22:33:57 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3444057823</guid>
      </item>
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         <title>Martinez Hernan Lautaro</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/licenciadaiparraguirre/qs74q9pjowvzri1x/wish/3449543787</link>
         <description><![CDATA[<p>En base a lo leído se me viene a la mente una idea que Freire sostiene en su cuarta carta. El contexto se da a partir de que cursé en un secundario que muchos pueden considerar con una gran militancia política, con un centro de estudiantes de peso, con accionar en diversas luchas sociales tanto por parte de estudiantes como de docentes. Es así que se me viene a la cabeza cuando Freire habla de la tolerancia, y refiere a que la misma necesita de un espacio de responsabilidad y de democracia para que se pueda dar. Es así que rescato esta "cualidad indispensable para el buen desempeño" según Freire, ya que considero que en mi secundaria constantemente se daban discusiones en torno a diversas problemáticas, y que por muchos este accionar era visto como el colegio de "los ñoquis", "los zurdos", "los progres", etc., pero más allá de eso creo que lo que fomentaban muchos docentes era justamente este accionar "más allá" de las aulas, como sujetos políticos, con inevitables conflictos de opiniones y posturas, pero que no por ello debían ignorarse o menospreciarse, sino justamente como sostiene el autor, debían promoverse espacios democráticos y responsables en los que se pudiera profundizar nuestro ejercicio como ciudadanos. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-14 01:56:40 UTC</pubDate>
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