<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>My brillante wall by Esther Mayta</title>
      <link>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x</link>
      <description>Hecho con carisma</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2017-09-27 02:00:44 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2017-10-18 21:44:59 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url></url>
      </image>
      <item>
         <title></title>
         <author>more_dvs</author>
         <link>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191505906</link>
         <description><![CDATA[<ul><li><strong>La Patagonia Rebelde o Trágica (1920-1921)</strong></li></ul><div>Por cierto, tanto la Revolución Bolchevique de 1917, como el fin de la Primera Guerra Mundial en 1918 dieron lugar en el mundo a la acentuación de los conflictos sociales. Las masas de trabajadores, alentadas por el ejemplo de la revolución rusa y víctimas de la crisis económica propia de la primera posguerra, se decidieron a luchar contra las injusticias por ellos sufridas. En 1919 estalló la Semana Trágica en Buenos Aires. <br>    En el lejano sur chileno y argentino, el descontento se agravó por la caída del precio de la lana tras el fin de la Primera Guerra, que provocó una enorme desocupación. Las centrales obreras de la zona, la Federación Obrera Magallánica de Punta Arenas y la Federación Obrera Regional de Río Gallegos estuvieron en estrecho contacto. En julio de 1920 una huelga del sur chileno fue aplastada, y sus dirigentes buscaron refugio en la frontera argentina. En agosto del mismo año comenzaron a estallar huelgas en la gobernación de Santa Cruz, iniciándose el ciclo que se conoce históricamente como la "Patagonia Trágica" o la "Patagonia Rebelde". <br>    Ante la extensión de la huelga, el gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) ordenó al teniente coronel Héctor Benigno Varela marchar con la caballería a la zona, y a las fuerzas de la marina ocupar los puertos santacruceños. Varela negoció con los huelguistas, entre quienes se contaron españoles y chilenos. El jefe militar argentino tomó algunas disposiciones, tales como la prohibición de la circulación de moneda chilena y logró un acuerdo satisfactorio para los trabajadores. En mayo de 1921 Varela dejó Santa Cruz. Pero los estancieros no cumplieron con lo pactado entre Varela y los huelguistas, y comenzó a crecer el malestar, alentado por los dirigentes anarquistas, y la huelga volvió a estallar en octubre, con mayor intensidad que el año anterior.<br>    En esta segunda huelga de octubre de 1921, las autoridades argentinas sospecharon desde el principio de la injerencia chilena. Contribuyó por cierto a robustecer esta impresión la presencia en el conflicto del director nacional de Carabineros, el coronel chileno Carlos Ibáñez del Campo, establecido con sus fuerzas en Puerto Natales, a escasos kilómetros de la frontera, con el objetivo de evitar que la huelga se extendiera a Chile. Otro síntoma sospechoso de la participación chilena fue la abundancia de armas de fuego en poder de los huelguistas, cuya fuente de aprovisionamiento sólo podía provenir del otro lado de la cordillera. Osvaldo Bayer y Miguel Angel Scenna citan al respecto una frase del general Anaya, al frente de una columna militar, quien sostuvo que:</div><div>Otros elementos que abonaron la sospecha de la intervención de profesionales chilenos en la huelga de Santa Cruz de 1921 fueron el ordenado desplazamiento de las masas huelguistas, sus métodos de atrincheramiento, y las maniobras efectuadas para eludir la batalla.<br>    Como en el caso de la huelga anterior, nuevamente el teniente coronel Varela tuvo en sus manos la solución del problema planteado. Pero esta vez actuó con mano dura. En opinión de Scenna, el drástico cambio en la actitud de Varela -negociadora la primera vez, represiva la segunda- se debió a que en la primera huelga las autoridades argentinas no estuvieron seguras de la injerencia extranjera, en tanto en la segunda sí. El involucramiento chileno en los conflictos de Santa Cruz se produjo entre la primera y la segunda huelga, y este factor explicaría el giro represivo en la actitud de Varela. .</div><div><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2017-09-27 02:01:36 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191505906</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author>more_dvs</author>
         <link>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191506160</link>
         <description><![CDATA[<div>En Santa Cruz, los trabajadores de las estancias y los frigoríficos protagonizan una huelga. El detonante son los despidos, provocados por la crisis lanera mundial, pero los reclamos revelan problemas más profundos: pago en vales o mercancías, hacinamiento en las viviendas, arbitrariedad de patronos, ausencia de autoridad pública. La huelga trae desmanes: ataques a estancias, cobos, secuestros. Actúan militantes anarquistas y “maximalistas”, lo que aumenta el pánico de los propietarios.<br><br></div><div>El presidente Yrigoyen envía tropas, al mando de Héctor B. Varela, un militar sensible a los problemas de los trabajadores, que propone un laudo contemplando la mayoría de sus demandas. La solución escandaliza a los grandes propietarios, a las empresas extranjeras vinculadas con ellos y a la Liga Patriótica de Manuel Carlés, que acusa de blandura al gobierno radical. Los propietarios hacen caso omiso del laudo, por lo que se reanuda la huelga y reaparecen los piquetes y los saqueos. Varela vuelve con sus tropas e instrucciones ambiguas: debe poner orden.<br><br></div><div>Luego de haber exigido una rendición incondicional, opta por una dura represión: por lo menos 400 personas son fusiladas, en una acción que sólo se completó a principios del año siguiente.<br><br></div><div><strong>“La Patagonia trágica”<br></strong><br></div><div>Las huelgas de peones ovejeros en la Patagonia ensombrecieron los dos últimos años de la presidencia de Yrigoyen. Estas huelgas respondían a trastornos en la economía; la guerra había bajado el precio internacional de la lana, único producto de la región.<br><br></div><div>Los territorios del Sur estaban casi al margen del gobierno central, a pesar de lo cual los presidentes Roca en 1899 y Sáenz Peña en 1912 habían visitado la Patagonia. Fue precisamente en la parte más austral, en Santa Cruz, donde se desarrollaron las grandes huelgas de peones ovejeros que afectaron a los estancieros locales y a la poderosa compañía de las familias <em>Menéndez y Braun.<br></em><br></div><div><em>Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.<br></em><br></div><div>La huelga de los peones en plena temporada de la esquila, en 1920-1921, recrudeció el temor a la acción de los bolcheviques. A esto se sumó la sospecha de que Chile estaba detrás de los agitadores. Enterado de la crisis y presionado por Gran Bretaña, que estaba preocupada por las difíciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hipólito Yrigoyen envió en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ejército al mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situación.<br><br></div><div><br></div><div>La represión, encomendada por Yrigoyen al teniente coronel Héctor Varela, tuvo lugar en dos etapas. En la primera se llegó a un acuerdo pacifico entre patrones y huelguistas; en la segunda, 1921-1922, los peones ocuparon los establecimientos rurales y tomaron como rehenes a los hacendados o a sus mayordomos.<br><br></div><div>La represión militar de violencia inaudita estuvo a cargo de dos regimientos de caballería. Varela decretó por su cuenta la ley marcial y fusiló a decenas de huelguistas en las cercanías del lago Argentino y en otros parajes.<br><br></div><div>Una de las situaciones más sangrientas se vivió en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento. También se produjo un episodio trágico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cadáveres de los 200 peones que resultaron asesinados allí fueron trasladados a una fosa común en lo que hoy se conoce como el Cañadón de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 víctimas que aproximadamente dejó el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Facón Grande.<br><br></div><div><em>“Varela comenzó a dar cumplimiento a su bando y una a una fueron recuperadas las estancias. El grueso de los huelguistas, que se había reunido en la estancia La Anita, fue rodeado por las tropas de Varela, quien los intimó a la rendición incondicional. Antonio Soto, secretario de la Federación, y otros dirigentes les advirtieron a sus compañeros que no se rindieran porque serían masacrados.<br></em><br></div><div><em>La asamblea decidió por amplia mayoría entregarse. Soto por primera vez desobedeció la decisión de la mayoría y decidió partir a Chile con un grupo de compañeros. Los trabajadores de La Anita que se entregaron, unos 400, fueron despojados de sus pocos bienes materiales por los “defensores de la propiedad privada”. Luego debieron pasar por estrechos corrales donde fueron golpeados, rapados con las máquinas de esquila por la soldadesca y encerrados en los galpones de las estancia.<br></em><br></div><div><em>Allí, sentados espalda contra espalda, cada uno debía sostener una vela encendida para su mejor vigilancia. A la mañana siguiente fueron obligados a formar en dos largas columnas. Varela en persona acompañado de los estancieros y miembros de la Liga Patriótica identificaban a los delegados de estancia. A los delegados identificados, a los sospechosos, a los no simpáticos o no del todo complacientes, a los que les debían más de tres meses de sueldo, todos ellos cayeron bajo las balas del Regimiento 10 de Caballería comandado por Varela, quien previamente les hizo cavar a cada uno su propia tumba. En total fueron salvajemente fusilados en todo el territorio de Santa Cruz unos 1.500 trabajadores.” </em>Fuente Consultada: Diario Clarín Por Felipe Pigna<br><br></div><div><br></div><div>Ante la gravedad de lo ocurrido, Yrigoyen desautorizó al represor. En 1923, apenas ocurridos estos acontecimientos, Varela era asesinado por un anarquista que deseaba venganza.<br><br></div><div>las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dejó atrás el genocidio no quedarían a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán que había sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciaría la cadena de venganzas, un año después de la masacre. Llegó a Buenos Aires para matar a Varela. Lo siguió cerca de su casa en el barrio de Palermo, le arrojo una bomba y luego lo liquidó con algunos balazos. <br><br></div><div>Un centinela mató a Wilckens al encañonarlo por la mirilla del calabozo donde la víctima cumplía arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas llegó a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patagónico.<br><br></div><div>Para el Ejército, Varela era un militar ejemplar, mal recompensado por el gobierno. Para los elementos progresistas del país, la represión era injustificable y desmesurada. Se preguntaban La Vanguardia y Crítica:<em>¿Le habrá dado Yrigoyen carta blanca al coronel Varela, para finalmente no hacerse responsable de las consecuencias?<br></em><br></div><div>Lo cierto es que al finalizar el mandato presidencial, en 1922 se había estrechado el margen de acción del primer gobierno elegido democráticamente por el pueblo. A pesar de esto, el sistema se mantenía con solidez apreciable. Hipólito Yrigoyen, hombre de transición formado como sus contemporáneos en la creencia en el progreso indefinido de la humanidad, debió experimentar no sólo la resistencia al cambio de los factores tradicionales de poder, sino también los primeros indicios de la quiebra del esquema económico que desde 1870 venía asegurando la prosperidad argentina.<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2017-09-27 02:04:08 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191506160</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author>more_dvs</author>
         <link>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191506530</link>
         <description><![CDATA[<div><figure class="attachment attachment--preview"><img src="https://historiaybiografias.com/archivos_varios2/patago3.jpg" width="213" height="237"><figcaption class="attachment__caption"></figcaption></figure>Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán</div>]]></description>
         <enclosure url="https://www.youtube.com/watch?v=eVhLBMduWN4" />
         <pubDate>2017-09-27 02:07:26 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191506530</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author>more_dvs</author>
         <link>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191506665</link>
         <description><![CDATA[<div><figure class="attachment attachment--preview"><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/6/6f/Protesta.jpg/300px-Protesta.jpg" width="300" height="232"><figcaption class="attachment__caption"></figcaption></figure></div><div><br></div><div><br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2017-09-27 02:08:19 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191506665</guid>
      </item>
      <item>
         <title>las consecuencias fueron tragicas:</title>
         <author>more_dvs</author>
         <link>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191507331</link>
         <description><![CDATA[<div>Luego en octubre de 1921, bajo la bandera del anarquismo, impulsó otra huelga tomando varias estancias. Frente a estas situaciones la policía inició una ofensiva donde detuvieron a los dirigentes que iban hacia Río Gallegos, los torturaron y deportaron. <br>Para poner fin a esta situación, el entonces presidente Hipólito Irigoyen respondiendo a las presiones de los sectores dominantes, es decir de la oligarquía terrateniente, envía al ejército bajo la dirección del teniente Varela para aquietar este escenario. El teniente dio la orden de fusilar a los peones y obreros en huelga provocando alrededor de 1500 muertes. Este hecho puntual significa que una huelga justa termine en masacre. </div>]]></description>
         <enclosure url="https://www.youtube.com/watch?v=LMs6OcYgu_U" />
         <pubDate>2017-09-27 02:14:31 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/more_dvs/pz02wtp3i31x/wish/191507331</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
