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      <title>Trabajo final de ERE Y AGUSTINOLOGIA por 11.1 by MARIA VICTORIA MOSQUERA SANCHEZ</title>
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      <description>Realizado por María Victoria Mosquera</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-01-19 20:42:17 UTC</pubDate>
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         <title>Las Confesiones de NPSAAH. Libro I</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; Describe alabanzas a Dios y si la fe ha de ser invocada o hay que invocar primero para tener fe.<br>2. Habla como Dios esta en todas las cosas pero también dentro de uno y se pregunta como puede estar algo que abarca todo también contenerse dentro.<br>3.&nbsp; Se sigue preguntando sobre si Dios abarca y contiene todas las cosas a la vez.<br>4. Habla alabando a Dios y como es omnipotente es todo a la vez sin ser nada.<br>5.&nbsp; Pide a Dios que le diga que es para él mismo.<br>6. Pide que entre en su alma limpiando y perdonando sus pecados.<br>7. Exclama que todo lo que le fue dado en su carnes mortales fue dado por Dios pues todo le pertenece a Dios y el nos los ofrece a través de otras personas.<br>8. Explica como era de bebe utilizando un lenguaje poético y comparaciones de las cosas a pesar de que el mismo no lo recuerda.<br>9. Se pregunta si ha vivido una vida anterior a la terrenal y busca respuestas en Dios.<br>10.&nbsp; Dios es un eterno Hoy no tiene pasado ni futuro por lo que no tiene niñez y vejez.<br>11. Se pregunta si el pecado esta presente desde que nacemos cuando lloramos cuando queremos algo y nos enojamos si no lo tenemos.<br>17. Habla de como en su infancia ya tenia una idea del Dios y creía fervientemente en el a diferencia de su padre terrenal.<br>18.&nbsp; Se cuestiona el hecho que lo dejaran pecar porque aun no estuviera bautizado.<br>20. Cuenta una anécdota de cuando estaba aprendiendo latín y griego.<br>24. Aprendió mas de Dios que de todos los conocimientos terrenales.<br>28. Las cosas buenas habladas lánguidamente no son aceptadas al contrario de las cosas malas narradas con elocuencia.<br>29. Dios mira sin intervenir como el hombre obra, odia y se revela.<br>31. Habla de que él es bueno porque Dios lo hizo así y como de niño buscaba en él y en otros lo que debería buscar en Dios.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 21:33:24 UTC</pubDate>
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         <title>Libro II</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1. Habla de como él en su adolescencia se alejo de Dios para agradarle a los hombres siendo tentado.<br>4. A sus 16 años cayo en las leyes permitidas por los hombres pero sancionadas por Dios.<br>5. Hizo un viaje de estudio que fue financiado por su padre que aunque no creyera en Dios quería que su hijo fuera estudioso.<br>6. Su madre se habia vuelto muy cristiana.<br>7. Él se hacia mas vil por miedo al que dirán los demás sin hacer caso de lo que las palabras de Dios transmitidas por su madre.<br>9. Robó y peco sin remordimiento en ese tiempo. &nbsp;<br>13. Dios supera todas las cosas buenas o malas.<br>14. Pregunta que es lo que él imito de Dios en el momento del pecado.<br>15. Se estremece por lo que hizo y busca la fuerza para recordar sin culpa a pesar de que sus pecados ya fueron perdonados.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:20:52 UTC</pubDate>
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         <title>Libro III</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; Buscaba el amor de amar y el amor carnal.<br>6. Aunque andaba con personas pecadoras el siempre aborreció aquello.<br>7. Debido a un libro volvió su fe en Dios.<br>8. Empieza a amar la sabiduría (filosofía)<br>9. Leyó las santas escrituras pero en su momento no lo comprendió.<br>10. Escuchaba a los hombres que predicaban sin una pizca de verdad en su corazón y leía las obras de Dios.<br>11.&nbsp; Leía pero no comprendía que Dios estaba dentro de él.<br>12. Pensaba en los hechos de la carne pero no pensaba en Dios como espíritu y un todo.<br>13. Juzga no por la costumbre si no por la ley de Dios.<br>16. Dios no tiene pecados ni comete crímenes.<br>18. Pensó cosas erróneas sobre las cosas.<br>19. Dios mando un sueño a su madre para salvarlo.<br>20. La madre le comunica sobre su error pero aun así tardo 9 años en salir.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:21:09 UTC</pubDate>
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         <title>Libro IV</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>4. Se enfrento a la opinión de los astrólogos que pretendían culpar al cielo por los pecados.<br>7. Su amigo murió.<br>8. En el momento su amigo tuvo un momento de recuperación para luego recaer y morir.<br>&nbsp;9.&nbsp; Sufrió por la perdida de su amigo.<br>10. Ahora ve las cosas con diferente perspectiva.<br>11. En ese momento lloraba las cosas materiales.<br>12. Sufría mucho él aquel momento perdido como estaba.<br>14. Se ama y se devuelve al que amo.<br>18.&nbsp; Si te agradan los cuerpos, alaba a Dios en ellos y revierte tu amor sobre su artífice, no sea que le desagrades en las mismas cosas que te agradan.&nbsp;<br>19.&nbsp; Nuestra Vida verdadera bajó acá y tomó nuestra muerte, y la mató con la abundancia de su vida.<br>20.&nbsp; Yo no sabía nada entonces de estas cosas; y así amaba las hermosuras inferiores, y caminaba hacia el abismo&nbsp;<br>22.&nbsp; ¿Luego amo en el hombre lo que yo no quiero ser, siendo, no obstante, hombre?&nbsp;<br>26.&nbsp; Yo me esforzaba por llegar a ti, mas era rechazado por ti para que gustase de la muerte, porque tú resistes a los soberbios.&nbsp;<br>30.&nbsp; Me gozaba con ellos, pero no sabía de dónde venía cuanto de verdadero y cierto hallaba en ellos&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:21:28 UTC</pubDate>
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         <title>Libro V</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; Recibe, Señor, el sacrificio de mis Confesiones de mano de mi lengua, que tú formaste y moviste para que confesase tu nombre&nbsp;<br>2.&nbsp; ¿Y adónde huyeron cuando huyeron de tu presencia? ¿Y dónde tú no les encontrarás?&nbsp;<br>3.&nbsp; Hable yo en presencia de mi Dios de aquel año veintinueve de mi edad. Ya había llegado a Cartago uno de los obispos maniqueos.<br>8.&nbsp; Por donde él, descaminado en esto, habló mucho sobre estas cosas, para que, convencido de ignorante por los que las conocen bien, se viera claramente el crédito que merecía en las otras más obscuras.&nbsp;<br>9.&nbsp; En cuanto a aquél [Manés], que se atrevió a hacerse maestro, autor, guía y cabeza de aquellos a quienes persuadía tales cosas&nbsp;<br>10.&nbsp; En estos nueve años escasos en que les oí con ánimo vagabundo, esperé con muy prolongado deseo la llegada de aquel anunciado Fausto.<br>11.&nbsp; Sin embargo, me molestaba que en las reuniones de los oyentes no se me permitiera presentarle mis dudas y departir con él el cuidado de las cuestiones que me preocupaban.<br>12.&nbsp; Así que cuando comprendí claramente que era un ignorante en aquellas artes en las que yo le creía muy aventajado, comencé a desesperar de que me pudiese aclarar y resolver las dificultades que me tenían preocupado.&nbsp;<br>13.&nbsp; Quebrantado, pues, el entusiasmo que había puesto en los libros de Manés y desconfiando mucho más de los otros doctores maniqueos&nbsp;<br>14.&nbsp; También fue obra tuya para conmigo el que me persuadiesen irme a Roma y allí enseñar lo que enseñaba en Cartago. .<br>15.&nbsp; Pero el verdadero porqué de salir yo de aquí e irme allí sólo tú lo sabías, oh Dios, sin indicármelo a mí ni a mi madre, que lloró atrozmente mi partida y me siguió hasta el mar.&nbsp;<br>18.&nbsp; Todavía me parecía a mí que no éramos nosotros los que pecábamos, sino que era no sé qué naturaleza extraña la que pecaba en nosotros&nbsp;<br>19.&nbsp; Por este tiempo se me vino también a la mente la idea de que los filósofos que llaman académicos habían sido los más prudentes.<br>20.&nbsp; De aquí nacía también mi creencia de que la sustancia del mal era propiamente tal [corpórea] y de que era una mole negra y deforme.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:21:46 UTC</pubDate>
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         <title>Libro VI</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; ¡Esperanza mía desde la juventud! ¿Dónde estabas para mí o a qué lugar te habías retirado?&nbsp;<br>2.&nbsp; cuando me encontraba con él [Ambrosio] solía muchas veces prorrumpir en alabanzas de ella.<br>4.&nbsp; Oíale, es verdad, predicar al pueblo rectamente la palabra de la verdad todos los domingos.<br>6.&nbsp; Es verdad que podía sanar creyendo; y de este modo, purificada más la vista de mi mente, poder dirigirme de algún modo hacia tu verdad, eternamente estable y bajo ningún aspecto defectible.<br>7.&nbsp; Después, con mano blandísima y misericordiosísima, comenzaste, Señor, a tratar y componer poco a poco mi corazón.<br>9.&nbsp; Sentía vivísimos deseos de honores, riquezas y matrimonio, y tú te reías de mí.<br>10.&nbsp; Muchas cosas dije entonces a este propósito a mis amigos y muchas veces volvía sobre ellas para ver cómo me iba.<br>17.&nbsp; También Nebridio, igualmente que nosotros, suspiraba e igualmente fluctuaba, mostrándose investigador ardiente de la vida feliz y escrutador acérrimo de cuestiones dificilísimas.&nbsp;<br>18.&nbsp; Pero, sobre todo, maravillábame de mí mismo, recordando con todo cuidado cuán largo espacio de tiempo había pasado desde mis diecinueve años.<br>20.&nbsp; Mientras yo decía esto, y alternaban estos vientos, y zarandeaban de aquí para allí mi corazón, se pasaba el tiempo, y tardaba en convertirme al Señor, y difería de día en día vivir en ti, aunque no difería morir todos los días en mí.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:22:13 UTC</pubDate>
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         <title>Libro VII</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; Ya era muerta mi adolescencia mala y nefanda y entraba en la juventud, siendo cuanto mayor en edad tanto más torpe en vanidad, hasta el punto de no poder concebir una sustancia que no fuera tal cual la que se puede percibir por los ojos.<br>2.&nbsp; Así, pues, «encrasado mi corazón», y ni aun siquiera a mí mismo transparente, creía que cuanto no se extendiese por determinados espacios, o no se difundiese.<br>3.&nbsp; Me bastaba, Señor, contra aquellos engañados engañadores y mudos charlatanes porque no sonaba en su boca tu palabra.<br>4.&nbsp; Pero tampoco yo, aun cuando afirmaba y creía firmemente que tú, nuestro Señor y Dios verdadero, creador de nuestras almas y de nuestros cuerpos.<br>5.&nbsp; Ponía atención en comprender lo que había oído de que el libre albedrío de la voluntad es la causa del mal que hacemos, y tu recto juicio, del que padecemos; pero no podía verlo con claridad.<br>6.&nbsp; Así, pues empeñábame por hallar las demás cosas, como ya había hallado que lo incorruptible es mejor que lo corruptible, y por eso confesaba que tú, fueses lo que fueses, debías ser incorruptible.<br>7.&nbsp; ¿De dónde, pues, procede éste, puesto que Dios, bueno, hizo todas las cosas buenas: el Mayor y Sumo bien, los bienes menores; pero Criador y criaturas, todos buenos? ¿De dónde viene el mal?&nbsp;<br>8.&nbsp; Asimismo había rechazado ya las engañosas predicciones e impíos delirios de los matemáticos.<br>11.&nbsp; Ya me habías sacado, Ayudador mío, de aquellas ligaduras; y aunque buscaba el origen del mal y no hallaba su solución, mas no permitías ya que las olas de mi razonamiento me apartasen de aquella fe por la cual creía que existes.<br>12.&nbsp; Pero tú, Señor, permaneces eternamente y no te aíras eternamente contra nosotros, porque te compadeciste de la tierra y ceniza y fue de tu agrado reformar nuestras deformidades.<br>13.&nbsp; Y primeramente, queriendo tú mostrarme cuánto resistes a los soberbios y das tu gracia a los humildes y con cuánta misericordia tuya ha sido mostrada a los hombres la senda de la humildad.<br>14.&nbsp; También leí allí que el Verbo, Dios, no nació de carne ni de sangre, ni por voluntad de varón, ni por voluntad de carne, sino de Dios. Pero que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, no lo leí allí.&nbsp;<br>15.&nbsp; Dijiste a los atenienses por boca de tu Apóstol que en ti vivimos, nos movemos y somos, como algunos de los tuyos dijeron, y ciertamente de allí eran aquellos libros.<br>16.&nbsp;Y, amonestado de aquí a volver a mí mismo, entre en mi interior guiado por ti; y púdelo hacer porque tú te hiciste mi ayuda. Entré y vi con el ojo de mi alma, comoquiera que él fuese, sobre el mismo ojo de mi alma, sobre mi mente, una luz inconmutable.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:22:23 UTC</pubDate>
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         <title>Libro VIII</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; ¡Dios mío!, que yo te recuerde en acción de gracias y confiese tus misericordias sobre mí.&nbsp;<br>2.&nbsp; Porque veía yo llena a tu Iglesia y que uno iba por un camino y otro por otro.<br>3.&nbsp; Me encaminé, pues, a Simpliciano, padre de la colación de la gracia bautismal del entonces obispo Ambrosio, a quien éste amaba verdaderamente como a padre.&nbsp;<br>4.&nbsp; ¡Oh Señor, Señor!, que inclinaste los cielos y descendiste, tocaste los montes y humearon, ¿de qué modo te insinuaste en aquel corazón?&nbsp;<br>5.&nbsp; Por último, cuando llegó la hora de hacer la profesión de fe (que en Roma suele hacerse por los que van a recibir tu gracia en presencia del pueblo fiel con ciertas y determinadas palabras retenidas de memoria y desde un lugar eminente)&nbsp;<br>6.&nbsp; ¡Dios bueno!, ¿ qué es lo que pasa en el hombre para que se alegre más de la salud de un alma desahuciada y salvada del mayor peligro que si siempre hubiera ofrecido esperanzas o no hubiera sido tanto el peligro?&nbsp;<br>7.&nbsp; Pero ¿ qué ocurre en el alma para que ésta se alegre más con las cosas encontradas o recobradas, y que ella estima, que si siempre las hubiera tenido consigo?&nbsp;<br>8.&nbsp; Y esto mismo acontece con el deleite torpe y execrable, esto con el lícito y permitido, esto con la sincerísima honestidad de la amistad, y esto lo que sucedió con aquel que era muerto y revivió, se había perdido y fue hallado, siendo siempre la mayor alegría precedida de mayor pena .&nbsp;<br>9.&nbsp; Ea, Señor, manos a la obra; despiértanos y vuelve a llamarnos, enciéndenos y arrebátanos, derrama tus fragancias y sénos dulce: amenos, corramos.&nbsp;<br>10.&nbsp; Mas apenas me refirió tu siervo Simpliciano estas cosas de Victorino, encendíme yo en deseos de imitarle, como que con este fin me las había también él narrado.&nbsp;<br>11.&nbsp; Así vine a entender por propia, experiencia lo que había leído de cómo la carne apetece contra el espíritu.<br>12.&nbsp; De este modo me sentía dulcemente oprimido por la carga del siglo, como acontece con el sueño, siendo semejantes los pensamientos con que pretendía elevarme a ti a los esfuerzo.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:22:38 UTC</pubDate>
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         <title>Libro IX</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>4.&nbsp; Lleno, pues, de tal gozo, toleraba aquel lapso de tiempo hasta que terminase –no sé si eran unos veinte días–; y lo toleraba ya con gran dificultad.<br>5.&nbsp; Verecundo se angustiaba de pena por éste nuestro bien, porque veía que iba a tener que abandonar nuestra compañía a causa de los vínculos [matrimoniales] que le aprisionaban tenacísimamente.&nbsp;<br>6.&nbsp; Se angustiaba entonces, como digo, Verecundo, pero Nebridio se alegraba con nosotros.&nbsp;<br>8.&nbsp; ¡Qué voces te di, Dios mío, cuando, todavía novato en tu verdadero amor y siendo catecúmeno, leía con tranquilidad en la quinta los salmos de David.<br>9.&nbsp; Me horroricé de temor y a la vez me enardecí de esperanza y gozo en tu misericordia.<br>14.&nbsp; Así que cuando llegó el tiempo en que debíamos «dar el nombre», dejando la quinta, retornamos a Milán.<br>17.&nbsp; Tú, que haces morar en una misma casa a los de un solo corazón, nos uniste también a Evodio, joven de nuestro municipio, quien, militando como «agente de negocios».<br>19.&nbsp; Así, pues, educada pudorosa y sobriamente, y sujeta más por ti a sus padres que por sus padres a ti, luego que llegó plenamente a la edad de casarse fue dada [en matrimonio] a un varón.<br>21.&nbsp; Igualmente a esta tu buena sierva, en cuyas entrañas me criaste, ¡oh Dios mío, misericordia mía!&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:22:54 UTC</pubDate>
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         <title>Libro X</title>
         <author>mariamosquera7</author>
         <link>https://padlet.com/mariamosquera7/ps5gkpon9hws7dpg/wish/2001578093</link>
         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; Conózcate a ti, Conocedor mío, conózcate a ti como soy conocido. Virtud de mi alma, entra en ella y ajústala a ti, para que la tengas y poseas sin mancha ni ruga.&nbsp;<br>8.&nbsp; . No conconciencia dudosa, sino cierta, Señor, te amo yo. Heriste mi corazón con tu palabra y te amé.&nbsp;<br>9.&nbsp; Pero ¿y qué es entonces? Pregunté a la tierra y me dijo: «No soy yo»; y todas las cosas que hay en ella me confesaron lo mismo.<br>10.&nbsp; Pero ¿no se muestra esta hermosura a cuantos tienen entero el sentido? ¿Por qué, pues, no habla a todos lo mismo?&nbsp;<br>11.&nbsp; ¿Qué es, por tanto, lo que amo cuando amo yo a mi Dios? ¿Y quién es él sino el que está sobre la cabeza de mi alma?&nbsp;<br>12.&nbsp; Traspasaré, pues, aun esta virtud de mi naturaleza, ascendiendo por grados hacia aquel que me hizo.&nbsp;<br>13.&nbsp; Allí se hallan también guardadas de modo distinto y por sus géneros todas las cosas que entraron por su propia puerta.<br>14.&nbsp; Todo esto lo hago yo interiormente en el aula inmensa de mi memoria.<br>15.&nbsp; Grande es esta virtud de la memoria, grande sobremanera, Dios mío, Penetral amplio e infinito.<br>16.&nbsp; Pero no son estas cosas las únicas que encierra la inmensa capacidad de mi memoria.<br>17.&nbsp; Pero cuando oigo decir que son tres los géneros de cuestiones—si la cosa es, qué es y cuál es—, retengo las imágenes de los sonidos de que se componen estas palabras, y sé que pasaron por el aire con estrépito y ya no existen.&nbsp;<br>18.&nbsp; Por aquí descubrimos que aprender estas cosas—de las que no recibimos imágenes por los sentidos, sino que, sin imágenes, como ellas son, las vemos interiormente en sí mismas.<br>19.&nbsp; También contiene la memoria las razones y leyes infinitas de los números y dimensiones, ninguna de las cuales ha sido impresa en ella por los sentidos del cuerpo, por no ser coloradas, ni tener sonido ni olor, ni haber sido gustadas ni tocadas.&nbsp;<br>20.&nbsp; Todas estas cosas téngolas yo en la memoria, como tengo en la memoria el modo como las aprendí.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:23:03 UTC</pubDate>
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         <title>Libro XI</title>
         <author>mariamosquera7</author>
         <link>https://padlet.com/mariamosquera7/ps5gkpon9hws7dpg/wish/2001578325</link>
         <description><![CDATA[<div>12.&nbsp; ¿No es verdad que están llenos de su vetustez quienes nos dicen: ¿Qué hacía Dios antes que hiciese el cielo y la tierra?&nbsp;<br>13.&nbsp; Quienes así hablan, todavía no te entienden, ¡oh sabiduría de Dios, luz de las mentes!&nbsp;<br>14.&nbsp; . He aquí que yo respondo al que preguntaba: «¿Qué hacía Dios antes que hiciese el cielo y la tierra?»&nbsp;<br>15.&nbsp; . Mas si la mente volandera de alguno, vagando por las imágenes de los tiempos anteriores [a la creación]&nbsp;<br>16.&nbsp; Ni tú precedes temporalmente a los tiempos: de otro modo no precederías a todos los tiempos.<br>17.&nbsp; No hubo, pues, tiempo alguno en que tú no hicieses nada, puesto que el mismo tiempo es obra tuya.&nbsp;<br>18.&nbsp; Y, sin embargo, decimos «tiempo largo» y «tiempo breve», lo cual no podemos decirlo más que del tiempo pasado y futuro.&nbsp;<br>19.&nbsp; Pero veamos, ¡oh alma mía!, si el tiempo presente puede ser largo; porque se te ha dado poder sentir y medir las duraciones.&nbsp;<br>20.&nbsp; He aquí el tiempo presente—el único que hallamos debió llamarse largo—, que apenas si se reduce al breve espacio de un día.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:23:16 UTC</pubDate>
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         <title>Libro XII</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; Muchas cosas ansía, Señor, mi corazón en esta escasez de mi vida, provocado por las palabras de tu santa Escritura, y de ahí que sea muchas veces en su discurso copiosa la escasez de la humana inteligencia.<br>36.&nbsp; Y, sin embargo, ¡oh Dios mío, encumbramiento de mi humildad y descanso de mi trabajo, que escuchas mis confesiones y perdonas mis pecados!&nbsp;<br>37.&nbsp; Porque así como la fuente en un lugar reducido es más abundante—y surte de agua a muchos arroyuelos, que la esparcen por más anchos espacios.<br>38.&nbsp; Pero hay otros para quienes estas palabras no son ya nido, sino cerrado plantel, en las que ven frutos ocultos, y vuelan gozosos, y gorjean buscándolos, y los arrancan.&nbsp;<br>38.&nbsp; Mas, de ellos, uno se fija en lo que está escrito: En el principio hizo Dios..., y vuelve sus ojos a la sabiduría, principio, porque también ella nos habla.&nbsp;<br>39.&nbsp; Mas, de ellos, uno se fija en lo que está escrito: En el principio hizo Dios..., y vuelve sus ojos a la sabiduría, principio, porque también ella nos habla.&nbsp;<br>40. Pero aquel que no entiende de otro modo las palabras «en el principio hizo» que si dijese «primeramente hizo», no tiene manera de entender verazmente las palabras cielo y tierra, sino entendiéndolas de la materia del cielo y de la tierra, esto es, de toda la creación, o lo que es lo mismo, de la creación inteligible y corporal.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:23:25 UTC</pubDate>
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         <title>Libro XIII</title>
         <author>mariamosquera7</author>
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         <description><![CDATA[<div>1.&nbsp; Yo te invoco, Dios mío, misericordia mía, que me criaste y no olvidaste al que se olvidó de ti; yo te invoco sobre mi alma, a la que tú mismo preparas a recibirte con el deseo que la inspiras.<br>2.&nbsp; En efecto: de la plenitud de tu bondad subsiste tu criatura, a fin de que el bien, que a ti no te había de aprovechar nada ni, proveniendo de ti, había de ser igual a ti, sin embargo, porque podía ser hecho por ti, no faltase.&nbsp;<br>3.&nbsp; ¿Qué pudo merecer de ti la materia corporal para ser siquiera invisible e incompuesta, cuando no sería esto si no la hubieras hecho? Ciertamente que, no siendo, no podía merecer de ti el que fuese.&nbsp;<br>4.&nbsp; En cuanto a lo que dijiste sobre las primeras creaciones: Hágase la luz y la luz fue hecha, entiéndolo yo no incongruentemente de la criatura espiritual, porque era ya una cierta vida, a la que habías de iluminar.<br>5.&nbsp; Pero ¿acaso te faltaría algo en cuanto Bien, cual eres tú para ti, aunque estas cosas no fueren en modo alguno o permanecieran informes, las cuales hiciste tú no por indigencia, sino por la plenitud de tu bondad, reduciéndolas y dándolas forma, aunque no como si tu gozo hubiera de ser completado con ellas?&nbsp;<br>6.&nbsp; He aquí que ante mí aparece como en enigma la Trinidad, que eres tú, Dios mío. Porque tú, Padre, en el principio de nuestra Sabiduría, que es tu Sabiduría, nacida de ti y coeterna contigo, esto es, en tu Hijo, hiciste el cielo y la tierra.&nbsp;<br>7.&nbsp; . Pero ¿cuál era la causa, ¡oh Luz verídica!, a quien acerco mí corazón para que éste no me enseñe cosas vanas y disipe en él sus tinieblas?; dime, te ruego por la caridad, mi madre.<br>8.&nbsp; A partir ya de aquí, siga el que pueda con el pensamiento a tu Apóstol, que dice: La caridad se ha difundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.<br>9.&nbsp; Cayó el ángel, cayó el alma del hombre, y con ello señalaron cuál hubiera sido el abismo de la creación espiritual en el profundo tenebroso si no hubieras dicho desde el principio: Hágase la luz y no hubiese sido hecha la luz y se adhiriese a ti obediente toda inteligencia de la celestial ciudad y descansase en tu Espíritu, que es sobrellevado inconmutablemente sobre todo lo mudable.<br>10.&nbsp; Pero ¿acaso no eran sobrellevados sobre las aguas el Padre o el Hijo? Si esto se entiende del lugar como si fuera un cuerpo, ni aun el Espíritu Santo lo era; pero si se entiende de una eminencia de la inconmutable divinidad sobre todo lo mudable, entonces, juntamente el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo eran sobrellevados sobre las aguas.&nbsp;<br>11.&nbsp; Bienaventurada la criatura que no ha conocido otra cosa, cuando ella misma hubiera sido esa cosa, si luego que fue hecha, sin ningún intervalo de tiempo, no hubiera sido exaltada por tu Don.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-19 22:23:34 UTC</pubDate>
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