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      <title>Mural: Nuestro camino lector by </title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-05-03 16:34:32 UTC</pubDate>
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         <title>duerme duerme negrito...pal negrito chiquitito</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Esta canción la cantaban de chica, para ir a dormir y en otros momentos también. Siempre me gustó eso de todo lo que le llevaban al negrito. Eso de que la mama estaba trabajando en el campo me llamaba la atención. Y el diablo blanco ¿quién era?</p><p>Traigo esta versión de Jairo porque le gustaba a mi abuela.</p><p>Agustina Peláez</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 19:06:50 UTC</pubDate>
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         <title>Los Barbapapá</title>
         <author>verolich</author>
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         <description><![CDATA[<p>Amaba a esta familia de seres coloridos que se podían transformar en lo que quisieran. Recuerdo mirar y volver a mirar los libros, sabiéndome de memoria la historia y buscando todos los detalles en las ilustraciones. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-06 21:22:29 UTC</pubDate>
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         <title>Los protectores de los libros</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Me gustaría compartir con ustedes no la lectura de un libro de cuentos, ni siquiera recomendarlo, y sí lo que representó para mí una antología de cuentos, en dos tomos, tapa dura y plastificada por la propia editorial. </p><p>Recuerdo el momento exacto en que mi tío, que había vivido un tiempo en Rusia, llegó tarde por la noche y le decía a mi mamá que me había traído una antología de cuentos populares rusos, de la colección ´Cuentos para contar´. Si bien yo escuchaba la conversación, decidí no decir nada y "hacerme la dormida" para, a la mañana siguiente, recibir la sorpresa. Hay algunos cuentos que&nbsp; he leído muchas veces, mis preferidos, como el de la imagen, "Ayoga". Otros, en cambio, ni siquiera recuerdo de qué tratan. Pero a partir de esta actividad, en la que tuve que buscar estos dos tomos en mi biblioteca, vi que hay varios nombres escritos en la tapa y en el interior del libro, indicando el propietario del mismo. Para mi sorpresa, si bien el regalo fue para mí, aparece mi nombre y apellido, el de dos de mis hermanas y el de uno de mis primos...&nbsp;</p><p>Me resultó muy interesante encontrar esos nombres que, más allá de indicar el propietario temporario de ese libro, pues según pasaban los años, evidentemente la antología iba circulando de pariente en pariente, hay una construcción en torno del objeto <em>libro</em> que lo vuelve un bien preciado, que debe ser protegido (de la pérdida, del robo, de que alguien pueda confundirse y tomarlo como propio si no se sabe a quién pertenece...).&nbsp;</p><p>Para mí, el recuerdo de la noticia sobre el regalo que yo recibiría, mi decisión de prolongar la espera hasta recibir los libros y someterme a atravesar, ansiosa y silenciosamente toda la noche, y el descubrimiento de que éramos varios los propietarios que nos ocuparíamos de protegerlos son, sin dudas, sensaciones que sólo los libros pueden provocar.</p><p>Majo Silva Leite</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-08 16:46:31 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>garciathelma003</author>
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         <description><![CDATA[<p>Hace poco tiempo me encontré el libro “Érase veintiuna veces Caperucita Roja”, y al leer a Montes y Devetach, me hizo recordar que:</p><p>Fue en el nivel primario que la docente leyó una versión distinta a la tradicional Caperucita Roja, donde exploraba los sentimientos y emociones del lobo, lo cual me permitió reflexionar sobre otras perspectivas. La mirada al leer cuentos cambió desde ese tiempo, los escenarios que imaginaba eran otros, siempre buscaba explicaciones, justificaciones y nuevos finales en todos los cuentos leídos, si no los encontraba de manera explícita, los imaginaba para escribirlos en mi diario personal. Hoy reflexiono que ese clásico marcó el inicio no solo de mi camino lector, sino también el gusto por escribir.&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-09 06:19:49 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Comparto la foto de la primera colección de libros que, recuerdo, llegó a mis manos, mis ojos, mi corazón... </p><p>Me los regalaban mi abuela y mi tía y si bien no puedo decir que los leí todos, sí, que los leí casi todos. Saboreé cada historia como si fuera la primera.Qué gusto me daba leer así, con la esperanza intacta de encontrar cada vez una historia que me conmoviera hasta el "caracú" y me enseñara también cómo es "estar en el mundo"...</p><p>¡Qué bello es leernos en este espacio!</p><p>Vito</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-09 22:15:08 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La lectura no llegó a mí desde pequeña, sino que lo hizo mucho después. Sin embargo, siempre vivieron (y siguen viviendo) en mí preguntas y curiosidades. Por eso, este libro y sus interrogantes me acercaron a la lectura, pero, sobre todo, a la escritura de poesía, al juego de las palabras y a las preguntas que no tienen respuesta... Carla Lopez</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-10 17:00:27 UTC</pubDate>
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         <title>Venialgo Evelin</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Cuando cumplí 14 años, mi mamá me regaló un ejemplar de libro de Pablo Neruda "Veinte poemas de amor y una canción desesperada".</p><p>Al leer a Devetach (2008), reapareció en mi memoria, este texto que lo daba por olvidado. Un texto que sin dudas en aquella etapa fue parte importante de la construcción de mi "camino lector", fue el despertar de un gran interés por leer poesía y también por reescribirla. Recuerdo que comencé a leer todos los texto de poesía que me encontraba en el camino. Luego tomaba algunas líneas de uno y otras de otro, reescribía los poemas a "mi gusto" y en las clases de Literatura se los enseñaba a la profesora Mónica, quién era siempre muy amable con sus devoluciones y me sugería nuevos autores. </p><p><br/></p><p>Hermosa etapa, agradezco esta propuesta, que me permitió reencontrarme con esos recuerdos olvidados, y agradezco a esas mujeres que dedicaron su tiempo a ser parte de esa "transmisión oral y literaria". </p><p>Evelin Venialgo</p><p><br/></p><p><strong><em>P</em></strong>UEDO escribir los versos más tristes esta noche.</p><p>Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,<br>y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".</p><p>El viento de la noche gira en el cielo y canta.</p><p>Puedo escribir los versos más tristes esta noche.<br>Yo la quise, y a veces ella también me quiso.</p><p>En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.<br>La besé tantas veces bajo el cielo infinito.</p><p>Ella me quiso, a veces yo también la quería.<br>Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.</p><p>Puedo escribir los versos más tristes esta noche.<br>Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.</p><p>Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.<br>Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.</p><p>Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.<br>La noche está estrellada y ella no está conmigo.</p><p>Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.<br>Mi alma no se contenta con haberla perdido.</p><p>Como para acercarla mi mirada la busca.<br>Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.</p><p>La misma noche que hace blanquear los mismos<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; árboles.<br>Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.</p><p>Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.<br>Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.</p><p>De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.<br>Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.</p><p>Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.<br>Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.</p><p>Porque en noches como ésta la tuve entre mis<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; brazos,<br>mi alma no se contenta con haberla perdido.</p><p>Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,<br>y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.</p><p>Neruda</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-10 20:04:55 UTC</pubDate>
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         <title>Saccú, Fabiana</title>
         <author>fabianitaprofe</author>
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         <description><![CDATA[<p>En esta oportunidad no voy a recuperar los libros que he leído durante mi infancia y adolescencia porque mi primer contacto con la Literatura fue en la escuela. Es decir, mis lecturas estuvieron condicionadas y delineadas por la obligatoriedad y la consagración de los clásicos. En palabras de Colomer (2005), por el establecimiento de reglas verticales.</p><p>Después de haberme convertido en una lectora madura, capaz de tomar sus propias decisiones a partir de un abanico de posibilidades, es que me siento en condiciones de recomendar la inclusión al canon escolar algunas de las antologías de cuentos de la autora Mariana Enríquez, quien explora un género literario anglosajón, el terror, y lo traslada a las experiencias y vivencias acontecidas en un momento clave de nuestra historia nacional: el terrorismo de Estado. </p><p>Por su parte, al ser escritora, creo que es una buena oportunidad para hacerla ingresar al canon escolar, donde la voz masculina y la cosmovisión patriarcal sigue ganando fuerza. Pero, no por el solo hecho de ser mujer, sino porque sus historias se constituyen como ejemplo de lo que Montes (1999) denomina la frontera entre el artificio y verdad. La Literatura es un espacio para la imaginación, pero también un lugar donde el enunciador literario pueden abordar con un disfraz temas sociales y culturales con absoluta originalidad. </p><p>En este sentido, coincido con Colomer sobre reconsiderar reglas horizontales en la selección del acervo cultural para contribuir con la formación de lectores literarios que sean capaces de construir y definir sus propios caminos lectores. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-11 19:19:44 UTC</pubDate>
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         <title>Pintita</title>
         <author>yessicaelizabetholiva</author>
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         <description><![CDATA[<p>Cuando leí por primera vez la frase de Devechat &nbsp;(2018) donde expresa que <em>“No existen lectores sin camino y existen pocas personas que no tengan un camino empezado aunque no lo sepa. Es importante reconocer la existencia de los textos internos: todo lo que uno percibió, escuchó, recibió por distintos medios, cantó, copió en cuadernos, garabateó, etcétera...”</em>(pág. 25)<em>, </em>rápidamente volvió a mi mente Pintita. Poema que mi padre siempre nos leía de niñas, al volver de sus viajes.</p><p>Ahora, como una forma de complicidad muy íntima, la recitamos con mi hermana. Y dice así:</p><p>Pintita va de paseo</p><p>Muy contenta y muy ufana</p><p>Como pintita tiene manta nueva</p><p>Pintita nos da la mano.</p><p>Cerca de allí</p><p>Una ovejita temblando de frío</p><p>Pintita mira su manta</p><p>De fina lana peinada</p><p>Y se la da a la ovejita</p><p>Para que duerma abrigada.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-11 20:56:56 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Marina Ramos</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3445318597</link>
         <description><![CDATA[<p><em>Un angelito<br>canta y vuela.<br>No hace mandados<br>ni va a la escuela.<br>Nadie lo reta,<br>nadie le pega,<br>anda descalzo,<br>juega que juega.</em></p><p><em>Este libro estaba en mi casa porque alguien se lo regaló a mi hermana mayor. Aprendí a leer con él y lo leí siempre. Ese ángel que se saltaba las reglas lo convertía en mi héroe favorito. </em></p><p><em>Mi mamá me decía todas las noches, antes de dormir: "Soñá con los angelitos" y no podía imaginármelo diferente al de la ilustración. </em></p><p><em>¡Es hermoso leer cómo cada unx, fue construyendo su camino como lector!</em></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-11 22:41:26 UTC</pubDate>
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         <title>Karina Mejía Segundo</title>
         <author>karinamejia018</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3445330657</link>
         <description><![CDATA[<p>En realidad, era el libro de lecturas de español de 1992 escrito por la SEP, pero todos los que lo conocemos lo llamamos "El libro del perrito".</p><p><br/></p><p>Recuerdo que fue mi primer libro de lecturas en primer grado de primaria. En ese entonces aún no sabía leer, pero me encantaba escuchar a la maestra leerlo en voz alta para nosotros. También recuerdo que le pedía a mi mamá que lo leyera para mí.</p><p><br/></p><p>El libro contenía diversas mini historias. Algunas las podías cantar, como "El piojo y la pulga" o "Dicen que los changos", y otras tenían rimas, como "Los zapatos del novio". Además, cada historia venía acompañada de hermosos dibujos que ilustraban perfectamente lo que leíamos.</p><p>Este libro se quedó en mi corazón, tanto que aún lo recuerdo con mucha alegría. Podría contar la mayoría de los cuentos sin necesidad de leerlos. Este libro fue el impulso que me guió por mi <strong>"camino lector"</strong>, ya que me despertó el deseo de aprender a leer por mí misma.</p><p><br/></p><p>A veces, la motivación es lo que nos mueve y eso hacce que tenga más significado para uno mismo.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-11 23:08:50 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>La aventura de un fotógrafo en La Plata, Adolfo Bioy Casares</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La obra que me gustaría compartir en este espacio la leí hace unos cuantos años en mi época de estudiante. Cada semana acompañaba el diario un libro de Bioy Casares o de Jorge Luis Borges, así, además de nutrir mi biblioteca a un costo accesible para una trabajadora de casa de comida rápida, los devoraba para que no se "acumulen" muchos libros sin leer. </p><p>Junto a Nicolasito conocí la ciudad de La Plata sin haberla visitado. No creo que haya obra que permita acceder a las calles, plazas, Meseo, facultad de Ciencias y bares, entre otros lugares, como esta.  Además de los recorridos casi siempre a paso agitado, experimenté la ansiedad por ese pago que se demoraba en llegar. </p><p>Afortunadamente, visité la Ciudad de La Plata muchas veces. Este verano, antes de instalarme para cursar la especialización, releí el libro y me di el gusto de transitar algunos recorridos de los realizados por Nicolasito en sus pasos por esta hermosa ciudad como fotógrafo. </p><p>Subrayo de Bioy Casares su don de "artífice". Al igual que Scherezada, como señala Graciela Montes, me gusta transitar  la literatura a partir de su caracter ficcional y de pactar con la obra a través de la lectura de cada página porque "el artista, el poeta, es sobre todo, artífice, el que, con arte, hace algo nuevo que antes no estaba" (Montes, p.25).</p><p>Es sin dudas Bioy Casares un autor representativo del canon nacional y escolar en nivel secundario. Teresa Colomer problematiza sobre la construcción del canon en una sociedad determinada y en la escuela. En este debate subraya la necesidad de considerar un conjunto de obras "clásicas" para formar nuevos ciudadanos. </p><p>Dicho lo anterior, me tomo el atrevimiento de recomendar cualquier obra del autor y esta en particular porque de algún modo todos/as caminamos las mismas calles que Nicolasito. </p><p>Advertencia: no lean el prologo a la edisión de 2005 antes de la obra porque conocerán el final de la novela. Pero, no dejen de leerlo porque es una reflexión del autor sobre su propia obra y la alusión a la última dictadura militar.  </p><p><br/></p><p>Daniela Topayan</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 00:32:37 UTC</pubDate>
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         <title>Jaqueline Gomez</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3445691941</link>
         <description><![CDATA[<p>Cuando leí la propuesta se me vino a la mente "El príncipe feliz" de Oscar Wilde. Este cuento, como todo clásico, tiene muchas adaptaciones. Yo lo escuchaba muchísimas veces en un cassette cuando era chiquita y tenía que seguir la lectura en el libro y dar vuelta la página cuando sonaba el cantar de un pajarito. Creo que el mayor aprecio que siento por esta obra es que gracias a esa lectura que realizaba a diario aprendí a leer. Ahora volví a leerla y pude hacer otras interpretaciones más profundas sobre ambos personajes y los escenarios de la misma. Además de volver a disfrutar de lenguaje de estos cuentos.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 03:08:23 UTC</pubDate>
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         <title>Johel Gabonal</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Mi primer día de escuela en el primer año de secundaria. Entró el profesor, nos saludó y se presentó. No recuerdo su nombre, pero sí recuerdo que le decíamos Gárgamel. Era un maestro muy diferente a los demás por su forma de vestir y de hablar. Después de haberse presentado, comenzó a leer el poema. Lo volvió a leer un par de veces más para luego preguntar: "¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir el autor a través de este poema?" Así empezó la discusión: treinta minutos intensos tratando de descifrar el mensaje.</p><p><br/></p><p>En la clase siguiente, nos hizo escribir el poema en nuestros cuadernos. Algunos compañeros ya se lo habían aprendido de memoria de tanto releerlo. ¡Tremendo alboroto que se armó alrededor de ese poema! Se rumoreaba que no era un poema adecuado para estudiantes de doce o trece años. En la tercera clase, pidió que escribiéramos el mensaje en una hoja, a modo de examen; casi todos desaprobamos. Tuvo que hacer una clase extra para poder ayudarnos a entender el poema.</p><p><br/></p><p>Luego leímos a Javier Heraud y continuamos con Arguedas. Al siguiente año, ya no lo volvimos a ver. Era en los años 90, y todo pensamiento revolucionario estaba vetado.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 04:12:01 UTC</pubDate>
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         <title>Hola a todos. Quiero compartirles una parte de mi camino lector, se llama &quot;La oruga sobre el pizarrón&quot; de Eduardo Rosenzvaig. Trata sobre la muerte de Isauro Arancibia, primer victima de la última dictadura cívico militar. Si, el primero fue un maestro.  Siempre que tengo la oportunidad lo comparto con docentes en formación y colegas. A continuación, detallo el prólogo que siempre me emociona.                               </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 14:21:31 UTC</pubDate>
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         <title>Ana y Natacha - Iara Rivero</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Natacha es un personaje del autor argentino Luis María Pescetti con el que construía, a partir de puros diálogos, escenas desopilantes. Recuerdo sentarme en la mesa de la cocina con quien me estuviera cuidando e interpretar todos los personajes, matándome de risa. Natacha era ocurrente, curiosa, se mandaba una tras otra. Era una de nosotras.</p><p><br/></p><p>–¡¡¡VENÍÍÍÍ!!! </p><p>–... (no, del edificio no, de la ciudad nos van a echar). </p><p>–Dale, mami... por favor vení. </p><p>–Ya te dije que no. </p><p>–...(silencio) </p><p>–...(silencio que presta atención al otro silencio) </p><p>–...(silencio muy sospechoso). </p><p>–Natacha, ¿qué estás haciendo? </p><p>–...(ruidos, risas). </p><p>–¡Natacha! ¿Me querés decir qué estás haciendo? ¡Mirá que voy! </p><p>–¡No, no vengas! </p><p>–¿¡Cómo que no vaya!? ¡Claro que voy!</p><p><br/></p><p>Ana quizá no necesita introducción por ser un clásico de la literatura universal. Pero una nunca lee lo que se supone que está leyendo y a mí en ese momento (11, 12 años) el holocausto y las guerras me importaban bastante poco. Lo que me fascinaba es estar leyendo el diario de una chica como yo. Leer lo que pensaba de su mamá, de su hermana, del chico que le gusta, de la menstruación, de la injusticia, de la belleza. Yo también escribía mis diarios y desde entonces lo hice más convencida. En la contratapa había una cita que me impresionó profundamente: <strong>Escribir un diario es una experiencia muy extraña para alguien como yo. No sólo porque yo nunca he escrito nada antes, también porque me parece que más adelante ni yo ni nadie estará interesado en las reflexiones de una niña de trece años de edad. </strong></p><p><br/></p><p>Quiero decir que en ese momento en mi biblioteca convivía literatura clásica y moderna, entretenida y reflexiva, y ambas me resultaban indispensables para respirar. Ana y Natacha, Natacha y Ana, fueron compañeras vitales en el tránsito de la infancia y la adolescencia. Ambos tomos gastados, húmedos, doblados, que con demasiada frecuencia terminaban en el baño o debajo de la almohada. Cuando pienso en mi recorrido lector agradezco que a nadie se le haya ocurrido decirme que ya estaba grande para leer tal cosa o que era demasiado chica para tal otra, porque en ese tercer lugar, en esa frontera indómita, me armé de lo que necesitaba para enfrentar cada etapa.   </p><p><br/></p><p> </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 15:07:50 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Mi querida María Elena</title>
         <author>rubiomaru</author>
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         <description><![CDATA[<p>Hola</p><p>¿Tenemos conciencia de los textos que llevamos dentro?” Devetach, 2008: 37</p><p>Me encantó esa pregunta que (nos) hace Laura Devetach...me disparó muchos recuerdos. Algunos los tengo muy presentes otros tuve que revolverlos. Recuerdo a mi papá narrándome “La princesa y el guisante”, pero hay una constante desde mi primera infancia: María Elena Walsh. Mi mamá me cantaba sus canciones desde muy pequeña ( para levantarme…”a levantarse dijo la rana…”) y mi preferida era La reina Batata, aún conserva, mi mamá una casete, en donde mi voz de niña dice <em>“aguatato” </em>en vez de “abatató”. Con mucho esfuerzo, mi familia me compró la colección Veo-Veo que dirigía María Elena. Mi papá llegaba del trabajo con el paquete de los dos libros y el fascículo y recuerdo la emoción de abrirlo y devorar todo en poco tiempo. Aún conservo muchos de ellos, ajados, usados, leídos, releídos, requeteleídos. Aún hoy los disfruto. Laura Devetach, habla de la textoteca interna, pienso que fui una privilegiada.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 16:55:56 UTC</pubDate>
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         <title>Josefa A Belcastro</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Cuando leí esta obra de Darnton, "<em>La gran matanza de los gatos"</em>, pude encontrar el sentido profundo de los cuentos que mi abuela me narraba todas las tardes de invierno, en el pasillo de la casa, sentada en el piso, al lado del calefactor, cubierta por una manta, con los pies calentitos.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 17:52:43 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Scarlett Canto</title>
         <author>scarcanto</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447109688</link>
         <description><![CDATA[<p>Me gustaría compartir en este espacio, un libro que leí cuando estudiaba la universidad que me llevó a desarrollar más mi creatividad e imaginar un sin fin de cosas, entre ellas me hizo reflexionar lo extraordinario dentro de lo ordinario. Este libro me lo recomendó una maestra que siempre dentro de sus clases nos leía en voz alta un pedazo de algún libro. </p><p>Tiempo después nos comentó que la autora del libro daría un taller en la ciudad, fue increíble y dentro del taller desarrollamos la escritura creativa. En definitiva este libro es clave en mi vida, les comparto un pedacito de lo que contiene:   </p><p><br/></p><p>"Te gusta estrenar el cuaderno; sentir cómo la tinta se desliza sobre terreno virgen; horadar el espacio como quien inaugura una ciudad de muros blancos, escalinatas impecables, balaustradas y ventanas visitadas por el viento. Escribes las primeras líneas y sabes que hoy todo es posible; el pasado quedó atrás, en hojas arrancadas, páginas con tachones, portadas maltrechas en la esquina. Tu cuaderno nuevo tiende un horizonte tan amplio como tus anhelos y tú lo irás conquistando con tu pluma fuente." Carmen Villoro</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 20:48:07 UTC</pubDate>
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         <title>Gladys Formichelli</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Sabía que este momento iba a llegar...compartir lo que leemos o leímos, y la verdad que ya hace muchos años que mi lectura transcurre entre textos de Educación y religiosos...Este es el último que estoy leyendo sobre la Trinidad. Hay una riqueza que se puede compartir con quienes tengan gustos parecidos, pero les aseguro que si lo leen y lo compartimos les va a impactar que tan conectado está con el mismo acto de educar, de recibir, de transformar y de encontrar que tanto nos construimos en una red de relaciones y que no es posible ser sin los otros...como una danza, donde uno queda inmerso en un ritmo que te lleva y a la vez lo realizas: la vida misma...así también encuentro el acto de enseñar y aprender: un vínculo entre personas, una relación que nos realiza y realizamos a otros, una recepción o una exclusión, según donde decidas ejercerlo. El sábado fui a la Feria del Libro a escuchar una autora, fui acompañando a Naty y cuando escuché su camino de construcción de lectora y escritora me sentí identificada: escribo desde mi adolescencia, sobre la vida, sobre la muerte, sobre el amor, sobre las etapas de la vida....tengo un pequeño texto que escribí a los 23 años, aún lo guardo...y muchas poesías. Escribir sana y libera...la palabra es un misterio, la que se dice y la que se guarda, la palabra es un milagro...no es casual que haya elegido un espacio de formación donde la palabra es central. Me encanta escribir y me apasiona leer, puedo quedar suspendida sólo con una palabra. Gracias por abrir este espacio para poder decir y que me digan... </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 21:13:33 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447152439</link>
         <description><![CDATA[<p>Recuerdo que de chica iba a la biblioteca del barrio, miraba más que nada las ilustraciones de los libros, cosa que sigo haciendo de grande, y sacaba siempre algún libro para llevarme a casa..fue difícil recordar para esta actividad cuáles eran aquellos libros, pero generalmente me los recomendaba la bibliotecaria.<br>Luis Pescetti estaba entre los que siempre elegía.. “Natacha” y “Nadie te creería” fueron libros que me volví a cruzar de grande y releí con mucho cariño.&nbsp;</p><p>Comparto un fragmento de “Los sopifofos” del libro Nadie te creería de Luis Pescetti</p><p>“Son una especie de animales, pero no son animales, porque hablan y piensan como las personas, nada más que tienen unas asas como si fueran jarras de servir el té, pero no son jarras porque tienen un lugar que es para escribir y algunos llevan pluma también, pero a otros les gusta jugar al fútbol. No a todos, porque algunos sopifofos son más de jugar a la mamá. Pero no son niños.”&nbsp;</p><p>Natalia de la Orden Tisera </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 21:50:51 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Cenobio</title>
         <author>cpopoca1</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447170266</link>
         <description><![CDATA[<p>Hola un poco retrasado en compartir, pero por acá ando.</p><p>En mi infancia era predominante los comics de héroes, no sólo los típicos de EUA (superman, etc), sino algunos nacionales o regionales. En México de aquellos 1970-1990 un comic popular  era Kaliman "el hombre increíble". un personaje con algunos poderes como telepatía, viajar a través del espacio (como mental). Y lo clásico, luchar contra injusticias. Su asistente el pequeño Solín. Hay algunas frases clásicas de este héroe:  "Quien domina la mente, lo domina todo" "serenidad y paciencia mi pequeño Solín", (incluso esta última frase la usó la presidente de México hace algunas semanas aludiendo a que actua con paciencia, ante los conflctos arancelarios con EUA). Creo que este comic se fue entretejiendo posteriormente con otras lecturas y personas, que en conjunto contribuyeron a una conciencia sobre injusticias que nos rodean. Me hace pensar que se instaló fuertemente en esa frontera indómita de la que habla Graciela Montes. Aquí les dejo un breve fragmento de un programa de radio (además de comic, muchos lo escuchábamos en radio) <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=JZBLgQ7bPMU">https://www.youtube.com/watch?v=JZBLgQ7bPMU</a> </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 22:21:53 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447177928</link>
         <description><![CDATA[<p>Cuando estudiaba en el profesorado la bibliotecaria de una escuela me dijo " para ser maestra no puede faltarte este libro, tenelo siempre y leelo en todos los grados que tengas... vas a ver lo que pasa"</p><p>Así que a la primera feria del libro que fui como estudiante me lo compré. ..</p><p>Isabel tenía razón. Lo leí con niñxs de todos los grados, con adultxs, con adolescentes privados de su libertad,en ronda, en semicírculo, a través una pantalla en medio de una pandemia mundial  y todas y cada una de las veces Liliana Bodoc logró sumergirnos en mundos de colores,  sin importar edades, si se leen en una escuela, por compu o una carcel. A esta altura de mi vida y carrera puedo decir que con este libro siempre pasan cosas. Creo que de eso se trata la literatura, no?</p><p>Todos los cuentos de este libro son,creo, imprescindibles. </p><p>Liliana es de las imprescindibles.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 22:35:19 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Alejandra Campos</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447216213</link>
         <description><![CDATA[<p>Esta actividad me permitió reencontrarme con el momento en que me convertí en lectora. Fue precisamente cuando iniciaba la escuela secundaria y llegó a mis manos el libro "Los verdes años". No recuerdo haberme interesado antes de la misma manera por la lectura. Así fue como supe que existían muchas maneras de decir, de contar lo imaginado, lo vivido. </p><p>Muchos años después la fascinación por las formas de dibujar con palabras aquello que se quiere comunicar volvió con los escritos de Luis Pescetti. Primero con Natacha. Luego con Frin. Pero en particular con "El ciudadano de mis zapatos", novela de la cual comparto la fotografía que ilustra una de sus ediciones, pero que bien podría ilustrar la novela de A.J. Cronin. </p><p>Hoy los elijo para compartir el mensaje que me dejaron ambos títulos y que tiene que ver con ese camino tan del héroe o de la heroína que llevamos dentro. Nada más y nada menos que aquello que nos impulsa a seguir nuestros sueños. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-12 23:31:14 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Diana Esquer</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447315837</link>
         <description><![CDATA[<p>Hola,</p><p>&nbsp;</p><p>Me gustaría compartir este libro, que trata sobre las leyendas de Álamos, Sonora, México, el pueblo de donde es mi familia.</p><p>Pensando en la lectura de Devetach, quien dice: “Históricamente las mujeres fuimos narradoras de viva voz, transmisoras de las tradiciones… (Devetach, 2008)”, me hizo recordar a las mujeres en mi familia, quienes me leían y cantaban en mí infancia, como mi mamá y las canciones de Facundo Cabral para dormir.</p><p><br/></p><p>Les cuento un poco sobre el libro. En verano, solíamos pasar las vacaciones en el pueblo, y era común que se fuera la luz cuando llovía, lo que entonces hacía que toda la familia nos reuniéramos en el portal, a la luz de las velas de petróleo. Allí, mi abuela nos recitaba leyendas del pueblo o historias de nuestra familia. Hace algunos años, encontré este libro en una librería en la Ciudad de México. Lo compré porque me llamó la atención que fuera de mi pueblo, sin saber que, al leerlo, me encontraría con las mismas leyendas e historias que mi abuela me leía en esas noches de lluvia.</p><p><br/></p><p>Esto me hace reflexionar, como a muchos, cuando leímos esta pregunta: ¿tenemos conciencia de los textos que nos han formado? Creo que no, hasta que nos hacen recordar una frase, una canción, una poesía, o nos encontramos en una librería con un tesoro. Entonces, comenzamos a tomar conciencia de los textos que nos han moldeado personal y profesionalmente a lo largo de nuestra vida.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-13 00:40:09 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Viviana Mancini</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447498392</link>
         <description><![CDATA[<p>Cuando me pienso leyendo...me pienso docente. En esa lectura compartida, donde podemos disfrutar con otros. A lo largo de mi carrera, he leído mucho con mis alumnos. Hemos dado la vuelta al mundo en 80 días, viajamos en barco siendo piratas, aprendimos a querer al lobo, anduvimos en aventuras con un bribón y nos reímos hasta que nos duela la panza con la maestra Teresa que tenía caca en la cabeza. Un sin fin de cortas y largas historias contadas a otros. Disfrutando leer y ser escuchada con atención.</p><p>Somos lo que leemos y lo que sembramos en el otro. Los alumnos recuerdan lo que leímos con ternura y sonrisas, también logran opinar y sacar conjeturas en la escucha compartida. Soñamos y aprendimos con los cuentos que leímos.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-13 02:09:56 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Korema Chacón</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/pg0ws8tuwn4kmy6q/wish/3447615878</link>
         <description><![CDATA[<p>Elegí esta canción para compartir porque cuando era niña recuerdo a mi mamá viendo esta película en la televisión y haciendo referencia a ella en muchas ocasiones. La verdad es que aún hoy, no sé muy bien de que va la película. Yo no veía la película con mi mamá, según decía ella: "era para adultos". Más bien yo veía a mi mamá verla. Tengo un recuerdo muy vivido de una escena en dónde la niña canta y baila con sus hermanas mayores. Al menos creo que era sus hermanas, ahora que lo pienso no estoy segura si eran solo dos niñas. Quizá tengo la idea de que eran tres pues lo asociaba con las tres hermanas que éramos en casa. En fin, en la escena suena la canción de fondo y ellas bailan, se peinan y maquillan. Era una escena divertida que no cuadraba mucho con la sensación que tenía de que pasaban cosas tristes. Igual es ambivalente porque la letra de la canción podría entenderse como algo deprimente. Yo me sabía la canción de memoria, todavía en realidad puedo cantarla toda. Me parecía enigmático de que iba esa película con ese nombre tan raro pero la canción me parecía increíble. Después una banda de rock mexicana "Aurora y la academia" con 3 mujeres (en los noventas) cantaban el cover. En esa época tenía mas o menos 8 años y recuerdo que no entendía como podía ser la misma canción que ya me sabía. Me ha encantado el ejercicio de escarbar un poco y no ir precisamente por el texto más cercano en mi memoria o incluso el que tenga más sentido. Oí la canción otra vez y pude conectar con esas sensaciones tan infantiles de no entender mucho lo que pasaba en la vida adulta. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-13 03:05:19 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Durante mi niñez y adolescencia tuve la oportunidad de leer y releer muchos libros y cuentos, pero no fue sino hasta mi adolescencia (12 años aproximadamente) que leí un libro que no solo me marcó sino  que me inició en mi camino lector.  "Mi planta de naranja lima" de José Mauro de Vasconcelos fue el primer libro que realmente marcó mi adolescencia y mi formación como ser humano. Recuerdo que al leer la historia de Zezé, un niño humilde, lleno de imaginación y sensibilidad, me sentí profundamente conmovida. A pesar de las dificultades económicas y los desafíos en su familia, Zezé encuentra en su entorno y en su capacidad para soñar un refugio y una fuente de esperanza. Este relato me enseñó la importancia de la capacidad de los niños para encontrar luz incluso en las circunstancias más adversas, llenándolos de sueños, emociones y ganas de crecer.</p><p>Al avanzar en mi camino como educadora, el libro "Vida de un maestro" de Jesualdo Sosa se convirtió en una lectura fundamental. Este texto me mostró con honestidad y emoción los retos diarios de la enseñanza en una escuela humilde, donde los niños, a pesar de las pocas oportunidades y recursos, poseen un enorme deseo de aprender. Me confrontó con la realidad de lo que significa ser docente: una labor no exenta de dificultades, pero llena de sentido y compromiso.</p><p>Hoy, siendo una adulta, estos dos libros, con estilos y enfoques distintos, me invitaron a reflexionar sobre el rol clave que tengo como educadora en la vida de cada niño que pasa por mi aula. Me recordaron que más allá de los contenidos, mi tarea es reconocer el potencial único de cada estudiante, acompañarlos en sus procesos y trabajar incansablemente para abrirles puertas hacia un futuro más justo y esperanzador.</p><p> Cuando miro hacia atrás, siento que tanto Zezé como aquellos niños de "Vida de un maestro" siguen presentes en mí, motivándome a brindar cada día lo mejor de mí misma. Ese es el poder transformador de la lectura y de la vocación: la capacidad de inspirar y de comprometerse con la construcción de un mundo mejor, empezando por la educación.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-14 01:00:48 UTC</pubDate>
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         <title>Leila Vásquez</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><mark>Fragmento final del cuento de JULIO CORTAZAR "LA NOCHE BOCA ARRIBA" </mark></p><p>"Y cada vez que se abrían era la noche y la luna mientras lo subían por la escalinata, ahora con la cabeza colgando hacia abajo, y en lo alto estaban las hogueras, las rojas columnas de rojo perfumado, y de golpe vio la piedra roja, brillante de sangre que chorreaba, y el vaivén de los pies del sacrificado, que arrastraban para tirarlo rodando por las escalinatas del norte. Con una última esperanza apretó los párpados, gimiendo por despertar. Durante un segundo creyó que lo lograría, porque estaba otra vez inmóvil en la cama, a salvo del balanceo cabeza abajo. Pero olía a muerte y cuando abrió los ojos vio la figura ensangrentada del sacrificador que venía hacia él con el cuchillo de piedra en la mano. Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabía que no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita de ese sueño también lo habían alzado del suelo, también alguien se le había acercado con un cuchillo en la mano, a él tendido boca arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados entre las hogueras"</p><p><strong><em><sup>Comparto éste fragmento de un cuento que mi profesora de literatura, Adriana García Montero, me leyó a los 15 años. La sensación al descubrir ese giro, al darme cuenta que nada de lo que creía entender en realidad era así fue un desafío que marcó mi personalidad, mi esencia y en ese momento sentí que amaba la literatura...esa literatura provocadora, rebelde, disruptiva  con la que podía romper las reglas. </sup></em></strong></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-14 23:53:18 UTC</pubDate>
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         <title>Carolina Encina</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Comparto esta obra que fue la primera obra de teatro que leí y a partir de es momento me fascina el  teatro y casualmente mi hijo le toco leer el año pasado en la escuela. La posibilidad de intercambiar miradas, dudas, reflexiones con mi hijo sobre situaciones de la obra fue una experiencia hermosa. Trayendo a colación el texto de Colomer, T(2005) ¨Leer con los demás" en donde menciona la importancia de generar espacios de lectura compartida donde se intercambian sentidos, interpretaciones, juicios de valor entre jóvenes de las mismas edades y al ser obras tradicionales permiten poder establecer redes con las familias, en este caso en particular, intercambiando miradas con otras generaciones. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-16 15:25:36 UTC</pubDate>
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         <title>Vanesa Gallardo</title>
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         <description><![CDATA[<p>“¿Soñaste? ¿Qué soñaste?” Con esas preguntas, cada mañana al desayunar, mi mamá nos invitaba a conversar. Esas fueron las primeras experiencias con el mundo del lenguaje poético, con el mundo de la metáfora. Nada es literal en el pewma (sueño). Una imagen, un elemento que se presenta requiere construir el sentido junto a otros. Cuando venía del campo a visitarnos mi chuchu Natalia, los desayunos se hacían más ricos: la abuela había escuchado muchos sueños y conocía más interpretaciones; la conversación se extendía y parecía que el tiempo se detenía. En esas visitas de la abuela (chuchu) también traía las contadas de sucesos que habían pasado en su paraje; su modo de narrar nos cautivaba: pintaba el paisaje, veíamos a sus vecinas, a sus vecinos a través de su relato y los oíamos hablar a través de su voz (era una gran imitadora de voces). De esos primeros textos orales entramados de voces se empezó a hacer mi camino lector.</p><p>Después, mucho después llegaron los libros como objeto. Porque primero me llegaron a través de la voz del locutor o de la locutora de radio. La radio era una presencia constante en mi casa desde niña. Las canciones fueron modos de seguir ese camino</p><p>mi mamá me cantaba los primeros días de jardín de infantes </p><p>“A levantarse dijo la rana,</p><p> mientras espiaba por la ventana</p><p> tira con tirita y ojal con botón”</p><p> y mi papá cantaba otra:</p><p> “¡arriba Juan, arriba Juan que hay que ir a la escuela! </p><p>¡oh, no, papá! ¡oh, no, papá! Me duele la muela”</p><p>La radio fue trazando caminos lectores también: con la música, con las lecturas </p><p>que poblaron de imágenes, aromas y sensaciones mis días; se llenaba de pájaros el aire mientras yo escuchaba con la oreja bien cerca del parlante. Eran pájaros que no pude guardar.</p><p>Después llegaron los libros y la posibilidad de que me lean  una y otra vez el mismo cuento o para aprender de memoria algunos versos. Esos versos los leía y después elegía alguno para copiar y regalarle para su cumpleaños a mi mamá.</p><p>Monigote jugó y jugó en medio de la ronda dorada, y río hasta el cielo con su voz de castañuelas… Yo dibujo puentes para que me encuentres,/ puentes de telas con mis acuarelas… El niño busca su voz /(La tenía el rey de los grillos)/ En una gota de agua/ buscaba su voz el niño. Los astros son rondas de niños,/ jugando la tierra a espiar…/ los trigos son talles de niñas/ jugando a ondular…, a ondular.</p><p>Aprender adivinanzas  para jugar con mis hermanos mientras esperábamos que estuviera lista la cena:Mi madre es tartamuda y mi padre cantor. Tengo blanco el vestido y amarillo mi corazón… Te la digo, te la repito; si no la sabes piensalo un poquito. Chiquitito como un ratón cuida la casa como un león.</p><p>Comparto esos primeros textos que nutrieron mis días del lenguaje poético.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-18 16:21:57 UTC</pubDate>
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         <title>Liliana Helguero</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-05-18 21:48:34 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Como si el ruido pudiera molesta&quot; Duarte, Franco</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Traigo para reflexionar, sobre todo este cuento en particular del autor Gustavo Roldán, donde el título plantea a modo de interrogante sin precisar de los signos de interroganción, y dejandonos pensar qué ruidos nos pueden molestar y en qué momentos los ruidos pueden perturbarnos, lo relaciono con las situaciones en el aula donde muchas veces solicitamos silencio pero me pregunto ¿realmente ese ruido/murmullo puede molestar?, ¿o veces el silencio puede provocar ese ruido que molesta?  Otro aspecto, que me gusta resaltar del cuento es la construcción de los personajes, animales personificados, donde se podría establecer una relación entre las conductas de las personas con esos personajes y cómo una situación triste evoca al silencio para molestar. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-19 23:02:21 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Comparto con ustedes el recuerdo de un libro de cuentos color azul, que era enorme y con los años se fue volviendo más pequeño. Es una compilación de cuentos tde distintas partes del mundo hecha por Elsa Bornemann, que incluía también algunos cuentos suyos. Mi mamá nos leía uno de esos antes de dormir. Elegíamos el Globo rojo bastante seguido, era triste pero nos atrapaba. Una trenza tal larga, el cuento del bostezo, cuello duro, la historia de un nabo... Las ilustraciones eran muy cargadas de detalles, pasaba mucho tiempo mirándolas.  Los cuentos eran muchos, y eso me daba la sensación de que no nos íbamos a quedar sin lecturas. Además de que, claro, a los preferidos se los leía y releía. </p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-20 17:37:19 UTC</pubDate>
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         <title>Yuli</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Elegí dos libros, uno que tiene que ver con mi infancia "Las vicis del sol" y otro que leí cursando la formación docente.</p><p>El primero fue la entrada a pensar mundos posibles y hacerlos realidad en el patio de la casa, que eran muy grandes porque no había cercos que lo limitaran ya que mi infancia fue en Pilqui (en una comunidad Mapuche), de ahi viene mi cariño por el segundo libro "Un Maestro", cuenta la vida de un maestro en la época de la dictadura y de su paso por una comunidad mapuche en Neuquen; algunos de sus capítulos me llevan a los cuentos que relataba mis abuelos antes de irnos a dormir.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-21 14:49:45 UTC</pubDate>
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