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      <title>Nuestra escuela digital: desafíos y propuestas by Monserrat Shaiel Rodriguez</title>
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      <description>Hola profe y compañeras! Nuestro grupo se llama Two Mozu; somos Monserrat Shaiel Rodriguez y Azul Fernanda Pino de 1º Año &quot;B&quot; del PEI.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-04-26 01:40:23 UTC</pubDate>
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         <title>En el silencio digital.</title>
         <author>shaielrodriguez20</author>
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         <description><![CDATA[<p> El sol comenzaba a salir desde el horizonte, tiñendo de naranja los campos, cuando Aaliyah iniciaba su larga jornada. Cuatro horas de ida y de vuelta, primero en un viejo colectivo y luego a pie por senderos polvorientos, que separaban su humilde casa de la escuela. Para ella, la educación era un tesoro que bien valía cada kilómetro recorrido.</p><p> Sin embargo, una nueva materia había llegado al la escuela, sembrando una semilla de inquietud en su corazón: Lenguaje Digital. Mientras sus compañeros de la ciudad charlaban con entusiasmo sobre blogs, podcasts y presentaciones que podían hacer, Aaliyah se sentía totalmente desconectada. En su pequeña casa de campo, rodeada de una gran naturaleza pero aislada de la red, no había rastro de internet ni mucho menos de un celular inteligente. Su único contacto con la tecnología era la vieja radio familiar y las computadoras del aula de informática, un espacio con horarios limitados y equipos compartidos.</p><p> La profesora Sofía explicaba con pasión las posibilidades creativas del mundo digital y asignó como primer trabajo la creación de un podcast sobre un cuento tradicional de la región, los alumnos debían grabar sus voces, añadir efectos de sonido y editar el audio utilizando programas específicos. Para la mayoría la tarea era pura emoción; grababan con sus teléfonos, experimentaban con aplicaciones intuitivas y compartían sus avances en grupos de WhatsApp pero para Aaliyah, la consigna se convirtió en un muro imposible de derribar, no tenía un dispositivo para grabar con una buena calidad, mucho menos acceso a internet para descargar los dichosos programas de edición.</p><p>En clase, escuchaba las conversaciones de sus compañeros con una mezcla de curiosidad y frustración se maginaba las historias que podría contar sobre los mitos y leyendas que su abuela le narraba al calor del fogón, pero la brecha tecnológica la silenciaba antes de siquiera intentar contarlos.</p><p>Intentó explicar su situación a la profesora Sofía con la timidez de quien no acostumbra a pedir favores, le contó sobre su largo viaje diario, la ausencia de internet en su hogar y la imposibilidad de tener un celular. La profesora la escuchó con atención, pero la falta de recursos para ofrecerle otras alternativas limitaban su capacidad de ayuda.</p><p> Aaliyah se sentía cada vez más atrasada mientras sus compañeros avanzaban con sus podcasts ella se quedaba en blanco sin saber que hacer. La materia de Lenguaje Digital que prometía abrir nuevas ventanas al conocimiento se había transformado para ella en una fuente de angustia y un recordatorio constante de su aislamiento tecnológico.</p><p> En sus largos viajes en autobús, observaba a otros jóvenes en sus celulares navegando por un mundo digital que para ella era casi ciencia ficción; muchas veces se preguntaba si alguna vez podría ser parte de esa conversación global, si alguna vez podría expresar sus ideas y compartir su voz a través de las herramientas que para otros eran tan comunes. El Lenguaje Digital se había convertido en un idioma que anhelaba aprender pero al que no tenía acceso, haciendo que su esfuerzo por llegar cada día a la escuela se sintiera, por primera vez, incompleto.</p><p> La frustración de Aaliyah crecía con cada clase, sentía que se estaba quedando atrás que esta nueva materia, en lugar de ser una oportunidad, se convertía en un obstáculo más en su ya difícil camino hacia la educación. El lenguaje digital, que prometía acortar distancias, paradójicamente, la aislaba aún más recordándole esa brecha invisible pero palpable que existía entre su mundo rural y el mundo de la conectividad. </p><p> Cada mañana, al emprender su largo viaje, una nueva preocupación se sumaba al cansancio: -cómo aprender un idioma que parecía hablarse en un mundo al que ella apenas tenía acceso. Y así, mientras el colectivo la devolvía cada tarde a su hogar sin señal, Aaliyah sentía una punzante certeza: en la era del lenguaje digital, su voz, la voz del campo, corría el riesgo de quedar silenciada por la simple ausencia de un clic.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-04-26 02:16:10 UTC</pubDate>
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