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      <title>Nuestros relatos by </title>
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      <description>5º A Sociales</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-06-07 00:53:38 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-10-25 12:41:57 UTC</lastBuildDate>
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         <title>Realismo mágico </title>
         <author>virginiamistrorigoimb</author>
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         <description><![CDATA[<div>En esta cartelera van a encontrar relatos llenos de sensaciones, sentimientos y emociones. Relatos que, surgidos de nuestra realidad cotidiana, están atravesados por percepciones, creencias, sueños ...magia.<br>Muchas gracias a cada autor/a por compartirlos aquí, para que otros los disfruten.<br>Lectores, sean bienvenidos ❤</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-08-30 02:51:08 UTC</pubDate>
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         <title>Déjà vu</title>
         <author>CamiColombo</author>
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         <description><![CDATA[<div><br>Los Déjà vu son raros; es un sentimiento que se presenta muy de vez en cuando, y te da la sensación de que eso que esta pasando es algo que ya viviste previamente, cuando en realidad no pasó; es decir, es un hecho que se siente como ya vivido, pero en realidad no. Además, no suelen presentarse muy seguido en la gente y como todo suceso inexplicable, hay tanto gente que cree en ellos como gente que no. A mí, por ejemplo, me pasa mínimo una vez por semana.<br><br></div><div>Al principio, cuando yo era chiquita y me empezó a pasar, me quedaba mucho rato pensando, porque no entendía esa sensación, me resultaba muy confusa; pero no decía nada por miedo a que piensen que estaba loca. Después descubrí por un dibujito animado que se llamaba Déjà vu y era algo “normal” que le pasaba a la gente y dejo de preocuparme el hecho de estar viviéndome loca. Por suerte a esa edad no me pasaba tanto. Pero con el paso de los años, la cantidad de Déjà vu por mes aumentaba, la duración de algunos y hasta el sentimiento de haberlo vivido muchas veces se sintió demasiado real.<br><br></div><div>El domingo pasado estábamos con mi familia en el patio de casa, halando de la vida y disfrutando el sol mientras jugábamos a las cartas. Estaba todo bien hasta que entré a tomar agua y cuando salgo al patio nuevamente y me siento en la silla tuve un Déjà vu. Pero fue muy extraño, porque no es el típico “sensación ya vivida” a la que me acostumbré; sino que era como que ya había vivido <strong>ese Déjà vu.</strong><br><br></div><div><br>No suelo hablar de mis Déjà vu a menos que salga el tema de conversación, porque aprendí a diferenciarlos de sensaciones realmente ya vividas, pero en ese momento me desconcertó tanto y se sintió tan real, que tuve que preguntarle a mi mamá si ya habíamos hecho eso o algo parecido antes. Y su respuesta fue que “no, nunca saqué el sillón al patio porque tenia miedo de que lolo (mi perrito) meara una pata del sillón (porque es de madera y se arruinaba)”.<br><br></div><div>Después de eso, más a la noche hablé con mis amigos y les pregunté si alguna vez habían tenido “un Déjà vu de un Déjà vu” y su respuesta fue que no. Así que desde el domingo no me puedo sacar de la cabeza el tema, pensando y sobre pensando por que pasa eso. Y hasta me dedique a formular alguna que otra teoría media extraña para darle una explicación y poder olvidarlo.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-08-30 23:21:11 UTC</pubDate>
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         <title>Cábalas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Siempre me consideré una persona muy científica. Además de ser un apasionado de ramas de estudio como la física o la astronomía y de estar casi seguro de querer dedicarles mi futura vida laboral, lo enfatizo por mi manía de buscarle explicaciones a todo, por descreer de todo lo que aparentase carecer de una lógica explicable en nuestro universo.</div><div>No obstante, respeto la mufa y las cábalas, porque si bien racionalmente pienso y digo que no tienen un efecto real más allá de ellas en las que la persona se sienta mufada, quién no ha sentido alguna vez que no es nada lo que se pierde.&nbsp;</div><div>Porque también fui siempre una persona muy futbolera, y sentí que si yo pensaba que un penal de mi equipo podía ser errado y no lo decía en voz alta, lo erraban. Y me enojaba cuando alguien gritaba un gol que terminaba sin serlo. Y me sentaba a ver a River, siempre en el mismo sillón, y a ver a la selección, en el otro. Y tenía una camiseta de Argentina, esa hermosa suplente del mundial de Rusia con el número 10, que era mufa. Y me llevaba la mano a una zona del cuerpo tras cada mención de aquél expresidente de nuestro país. Y cada vez que incumplía alguna cábala, inconscientemente, algo de mí me repetía «Y si...».</div><div>Sin embargo, llegó ese día. Un 10 de julio, en apariencia como cualquier otro. 28 años y 6 días habían pasado desde el último título de nuestro país en este deporte. Para algunas personas, mucho tiempo; para otras no tanto; para mí, una vida entera y cuatro finales perdidas. Y supe que ese era el momento. Si había una oportunidad para cortar de raíz todas aquellas costumbres que no habían dado resultado, era esa. Así que bajé a ver el partido decidido a ganar, aunque no jugara.Con la valentía de la estupidez, confiado en que, de alguna manera, siguiendo algún inexplicable efecto mariposa, podría ayudar a romper 28 años de mufa. Con mi camiseta de Messi, parado, comiéndome las uñas, sintiéndome con el poder de modificar la realidad a mi antojo siempre que se limitase a aquella contienda trascendental para el destino del universo que se estaba desarrollando en Rio de Janeiro; invocando al espíritu de Diego en nuestras jugadas de peligro y al de Carlos en las suyas; gritando en cada jugada como si los jugadores me escucharan, como si la pelota me hiciera caso.&nbsp;</div><div>Bien conocido es el desenlace. Ganamos. Salimos campeones de América. Contra Brasil, el eterno rival. En Maracaná. Después de 28 años. En pandemia. Por primera vez en mi vida pude ver a mi selección ganar un título, a Messi levantar la Copa América, el sueño de cualquier persona futbolera y también de aquellas que no lo son, porque pocas cosas alegran a un pueblo tanto como el desahogo colectivo que cruzó el mundo. El mismo sentimiento que sé aún sin haber vivido que significó el mundial del 86, un oasis en un desierto de virus y desilusiones.</div><div>Las cábalas, supe entonces, son reales. Son ese dios que existe desde el momento en que por primera vez se lo invoca en la mente de una persona o en la religiosidad pagana de una comunidad. No son, ni han sido jamás, aquella fuerza imperturbable que rige el cosmos, sino una promesa, un juramento de mantenerlas para romperlas en el momento indicado.&nbsp;</div><div>Las cábalas, todas y cada una de ellas, son como las reglas, las promesas, las dietas, los vidrios protectores de los celulares, las ventanas de los matafuegos, los precintos, el himen, las cadenas con que encierran a los magos. Son concebidas con el único propósito de ser destruidas en el momento justo. Y sentí también, en el mismo instante, que la realidad estaba rota, fracturada, y que a veces, aunque sea por un momento, existe la magia, y que hay cosas que simplemente son inexplicables.<br><br>-Ignacio González Scetti, tengo que iniciar sesión para ponerle el nombre y no me acuerdo la contraseña.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-08-31 02:54:50 UTC</pubDate>
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         <title>Creencia</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Yo tenia una gata, en realidad era de mi abuelo pero cuando falleció nos encargamos de cuidarla, personalmente la odiaba o tenía algo en contra ella pero cuando empecé a cuidarla poco a poco le tuve cariño pero ese tiempo no duró mucho ya que se enfermó, pasó semanas sin comer, tenía en la cabeza como un huevo o globo que provocaba que se le abriera toda la piel de esa zona afectada, con solo verla me daba un dolor y escalofrío, su cuerpo flaco que se veían las costillas, la cola maltrecha y los maullidos de dolor, para que no sufriera más decidimos darle fin a su sufrimiento ya que no podíamos encontrar otra situación ya que ni siquiera se dejaba tocar para curarla.</div><div>Bueno un día cuando iba a la terraza pasé por donde siempre estaba y no solo miré a ella caminando y moviendo la cola con el cuerpo desnutrido y la cola maltrecha como lo recordaba sino que la escuché maullar, al mirar nuevamente no ví nada, la primera reacción era “ehhh?” con desorientación, asombro y escalofrío, también esto le sucedió a mi primo, él tuvo que hacer el trabajo de darle fin a su sufrimiento y no solo vió, también escuchó a la gata como me sucedió a mí pero al ver nuevamente no tampoco estaba.</div><div>Esta anécdota lo asocio a “asombro” para mí y “miedo” a mi primo ya que puede ser que aparezca para cobrar venganza por matarla, eso es lo que decimos de chiste, pero en mi situación lo asociamos entre mi familia en la creencia que cuando vos queres a alguien lo sentís presente en sus lugares favoritos y que yo lo vea a ella en su lugar fue surreal.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-08-31 22:23:29 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<ul><li>Dentro de una familia normalmente suele haber diferentes dichos populares o frases que todos solemos usar tan seguido que llegan a ser apropiadas como una creencia, o hasta como una cultura. Este puede ser el caso de lo que llamamos “creer en la suerte/mala suerte, una simple “cabala”, un “milagro” o la “fe”.&nbsp; En mi caso, vengo a hablar un poco sobre algunas tradiciones o creencias dentro de mi familia. Antes que nada aclaro que no creo en esto a rajatabla, pero que lo hago desde hace tanto tiempo, que ya se formó parte de mi pequeña cultura familiar.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Voy a empezar contando una anécdota ocurrida hace unos meses, mas especificamente en la final de la Copa América, cuando la selección estaba en pleno partido. Recuerdo las sensaciones que vivímos mi familia y yo, gritos, nervios, emocion, transpiracion, cariño, ya saben… lo típico en una situacion tan pasional como lo es una final.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En esa situacion recuerdo haber estado comiendo unas papitas fritas junto a mi tia y mi prima, hasta que de la nada me dan ganas de subirme a una bicicleta fija. No hubo motivos o explicación, simplemente como soy una persona asi de inquieta tuve ganas de hacerlo. Lo gracioso de la situacion, fue que al hacerlo nuestra selección metió gol, por casualidades de la vida, destino, o simplemente mala suerte para mi… ¿Por qué mala suerte? Porque mi tia, una persona que pese a no serlo de sangre si me acompañó gran parte de la vida, al ser una persona tan creyente en la suerte o en esto de acciones de cabala me tuvo, los setenta y algo de minutos que le faltaban al partido, pedaleando a lo loco para asi “traerle suerte” a la selección. Es algo obvio la manera en la que terminé, si antes transpiraba de nerviosismo cada vez que estaban por meter un gol despues de mas de media hora pedaleando, lo hacía del puro cansancio que tenía mi cuerpo.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora voy a nombrar alguna de las pequeñas costumbres o creencias que fui tomando a lo largo del tiempo, entre estas esta una que es muy comun en la familia de mi papa. Es una de esas pequeñas frases que empiezan como lo que son, una frase… y termina convirtiendose en una costumbre, en este caso hablo de no barrer tus pies o de no pasarse la sal de mano a mano por que trae mala suerte. Otro ejemplo puede ser el que tenemos con la familia de mi mama, que es el de brindar siempre con la mano izquierda para que así se repita, ya sea el brindis, el buen momento, etc.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Todas estas cosas, como ya dije antes las hago casi sin pensarlas, no creo en esto de que si tiro sal voy a tener mala suerte si no la tiro para atras con el brazo izquierdo, sin embargo como por tantos años en mi familia se hizo, hay veces en las que las hago sin pensarlo, como una de las costumbres bien apropiadas de la familia.</li></ul><div>&nbsp;</div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-09-01 04:39:07 UTC</pubDate>
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         <title>Maria</title>
         <author>athinaenrrique43</author>
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         <description><![CDATA[<div>&nbsp; &nbsp; Dentro de unos meses se hacen 4 años desde lo que sucedió. Él (cada vez que lo voy a visitar) se ve como si ese hecho que paralizó el mundo de nosotros, pero sobre todo al de ella quien estuvo allí desde el primer segundo, no hubiese sucedido.<br>Ahora que lo recuerdo, fue una tarde (donde me había despertado) cuando inició todo. Era un día perfecto para salir y disfrutar cuando la vi corriendo hacía donde se encontraba él.<br>El mundo que crearon se les derrumbaba con los segundos, minutos, horas, volviendo cenizas todos esos años de ser uno (como si con un hachazo estuvieran separando lenta y dolorosamente ese cuerpo que desde lo más profundo de su ser, se aferraban una mitad de la otra). Probablemente en un intento desesperado.<br>Ella lo recibió como un impacto directo, un empujón el cual la hizo caer en la realidad, en aquella que tanto evitaba. No obstante, terminó empujándola en un hoyo donde ni los jazmines (su flor favorita) la calmaban. Lo sentía desde la punta de sus pies hasta su cabeza, en sus carnes y huesos.<br>Lo tengo muy presente el día, en un primer lugar él estaba completamente enfermo en su casa (ella no estaba) hasta la mitad del día donde tuvo que ir <strong>al lugar</strong> porque se desvanecia. Uno sin noción del tiempo y la otra en ese punto sin salida aparente.<br>Para esta parte de la historia, él estaba dormido (por la cirugía) y ella sin poder sentarse, sus manos... Estas recorrían cada uno de los dedos de la contraria, jugando entre si, sin saber cómo estaba él. Su rosario y rezar no paraban (tal vez) el torbellino que tenía en ese momento, pero le brindaba algo. <strong>Algo</strong> que ciertamente la hacía&nbsp; (confiada) cerrar los ojos por un segundo. Y en ese pequeño lapso pasaron (imaginó) los días donde ella se metió en sus santos, rosarios y rezos. <br>Con aquel <strong>algo</strong> que la ayudaba a olvidar el oscuro en el cual estaba acorralada, pensaba en lo que sucedería, (las alternativas supongo yo), podía llegar a "salir" de ese punto después de pasar segundos, minutos, horas, días con sus santos pero, (como si de un pinchazo tratara) no lograba para nada evitar aquel presagio de lo que más temia. Que este cuerpo que se aferraba una parte de la otra, fuera dividido y arrebatado.&nbsp;<br>De un momento para otro, en ese pequeño instante, algo/alguien agarró ambas partes y las unió.<br>Cuando abrió los ojos, obtuvo la noticia.<br>-Gracias...-dijo con diminutos inicios de lágrimas en sus ojos.<br><br>-Enrrique Valentina/5toA SOC.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-09-02 15:01:06 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Anónimo </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Corría el año 2018, yo tenía 12 años. Estábamos de vacaciones en Santa Teresita con mi familia. Transcurría el sexto día de vacaciones, mi hermana y yo pagamos un viaje para ir a las Termas de San Clemente. Cuando estábamos en el micro para ir allí, comenzamos a hablar sobre mi abuela. Mi abuela de parte materna había fallecido hacía unos 4 años. Contábamos anécdotas sobre el kiosco que tenía, sus manías, su carácter, etc. Mi hermana me contaba que ella soñaba mucho con mi abuela, donde ella estaba feliz en su casa con sus gatos y le decía que no se preocupara por ella, que estaba en paz. En ese momento, yo le dije a mi hermana que nunca había soñado con mi abuela. En ningún momento de esos 4 años. Ella nunca apareció en mis sueños. No hicimos mucho hincapié en mi situación y continuamos hablando de ella unos minutos más. Llegamos a las Termas y pasamos un dia genial, nos reímos y hablamos mucho. Luego, llegó la hora de volver. Tomamos nuevamente el micro, llegamos al hotel donde cenamos con nuestros papás y luego nos fuimos a dormir. No fuimos a pasear esa noche ya que al otro día ya teníamos que volver a nuestra casa. Luego de cenar, fui a mi habitación y me dormí. No recuerdo exactamente si tuve un sueño antes de lo que pasó, pero si es así no fue importante, ya que lo que pasó, opaco todo. Justo antes de que mi mamá me despertara, en mi sueño se presentó una luz blanca en donde lo único que podía distinguir, era a mi abuela. Ella estaba parada, mirándome con una sonrisa de oreja a oreja y con ojos lagrimosos, como si estuviera feliz de verme. Luego, ella se acercó hacia mí y me abrazó. Pude sentir el calor de su abrazo como si estuviera conmigo. Ese sueño no habrá durado más de 15 segundos, pero me bastó y sobró para saber que mi abuela siempre estará conmigo, cuidándome desde el más allá, donde algún día, nos encontraremos.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-09-26 17:32:55 UTC</pubDate>
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