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      <title>PERSONALIDAD by Lic. Cristhian Pereda</title>
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      <description>Ensayos de maestros</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2016-10-24 22:03:17 UTC</pubDate>
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         <title>Personalidad en tiempos modernos:</title>
         <author>psic_cristhianpereda</author>
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         <description><![CDATA[<div>La personalidad ha sido definida de múltiples maneras, según han habido diversos teóricos sobre ella. No podemos aspirar a una concepción y a una definición únicas. En lo que sí parece haber consenso es en el hecho de que la personalidad se forma en la interacción con los demás, con los otros significativos, y que las experiencias resultantes de esta interacción repercuten y moldean nuestra herencia biológica. Es decir, que somos el resultado de lo social y lo biológico.<br><br></div><div>El término psicofísico nos recuerda que la personalidad no es ni exclusivamente mental ni exclusivamente neural (física). Su funcionamiento requiere de ambos en unidad dialéctica. La base biológica es el temperamento.</div><div><br></div><div>Sistema. Todo sistema es un complejo de elementos en mutua interacción. Una costumbre es un sistema, como lo es también un sentimiento, un rasgo o característica, un concepto, un estilo de conducta. Estos sistemas existen en el organismo en estado latente incluso cuando no son activos. Son nuestro potencial para la acción.<br><br></div><div>Determinan. La personalidad es algo y hace algo. Los sistemas psicofísicos latentes, cuando son llamados a la acción, motivan o dirigen una actividad y un pensamiento específico. Todos los sistemas comprendidos en la personalidad han de considerarse como tendencias determinantes.<strong><em> Todo pensamiento y toda conducta son característicos de la persona, únicos y existentes solamente en un individuo. Incluso los actos y los conceptos que aparentemente compartimos con otros son en el fondo individuales e idiosincrásicos</em></strong>.<br><br></div><div>Conducta y pensamiento. La conducta y el pensamiento son producto de la personalidad, al igual que las emociones y sentimientos, y en su conjunto son el vehículo para adaptarnos a la realidad.<br>&nbsp;<br>&nbsp;Campo experiencial y self. Carl Rogers denomina “campo experiencial” al conjunto de experiencias que tiene el organismo en interacción con su entorno, en un momento dado, y que potencialmente pueden acceder a la conciencia. El self, sí mismo o Yo, es la parte del campo experiencial que puede ser representada verbalmente, es decir, hecha conciente e identificada como propia del sujeto; es todo lo que en un momento determinado podemos decir que somos nosotros: “tengo tales y cuales emociones, mi inteligencia y aptitudes son así o asá, mis habilidades son estas, mis deseos y necesidades aquellos, etc.” De todo lo que experimentamos de nosotros mismos, identificamos, con cierta continuidad en el tiempo, un conjunto de rasgos y cualidades que nos dan identidad: “esto soy” “esto puedo” “esto valgo”; a eso le denominamos “self”. Pero este self es sólo un porcentaje mínimo de lo que realmente somos y que aún no hemos descubierto ni verbalizado.<br><br></div><div>Una cualidad del self es que está en constante movimiento, como una célula, expandiéndose y contrayéndose, incorporando y expulsando experiencias e ideas, abarcando más o abarcando menos del campo experiencial, es decir, representando más o menos de nosotros mismos. De ahí que nuestro self, nuestro auto concepto, no permanezca estático; que cambie constantemente.<br>&nbsp;<br>&nbsp;Ahora bien, dado que el self es básicamente verbal, y que las palabras connotan juicios de valor, nuestro self y sus cualidades se verán inexorablemente ligadas a apreciaciones valorativas provenientes del exterior, de nuestros padres y criadores, y que nosotros internalizamos (introyectamos: introyectos) y asumimos como propios. Si el ambiente que nos rodeó y nos rodea es más o menos aceptador, nutritivo y empático frente a nuestras necesidades, entonces nuestros introyectos serán relativamente favorables, reales y facilitadores del autodescubrimiento y la auto experiencia. Si el ambiente y los introyectos son descalificadores y agresivos, nos negaremos a experimentar lo suficiente por temor y aceptaremos como propios, sin ponerlos a prueba lo suficiente, los introyectos ajenos; estos introyectos muchas veces no corresponderán a la realidad, y desarrollaremos así lo que se conoce como “falso self” o “self incongruente”.<br>&nbsp;<br>&nbsp;Self congruente e incongruente. Si consideramos que el campo experiencial es el territorio y el self es el mapa de dicho territorio (no sólo cognitivo, sino también afectivo-valorativo), el “self congruente” vendría a ser un mapa que refleja casi fielmente el territorio, y además enfatiza y resalta sus cualidades, haciéndolo atractivo de visitar. El “self incongruente”, en cambio, sería un mapa que corresponde poco con el territorio y encima enfatiza lo negativo, haciendo del paseo una labor tediosa, frustrante y que asusta. Es fácil deducir cuál de las dos personas, el congruente o el incongruente, será más eficaz y eficiente en su actividad; cuál tendrá más facilidad para elegir con éxito, conociendo cuáles son sus recursos y limitaciones reales, sintiéndose apoya por sí mismo, y cuál dará “manotazos de ciego” por guiarse con un mapa falso.<br><br>Condiciones para el paso de la incongruencia a la congruencia. Toda persona, dice Rogers, tiene el potencial innato de crecer hacia la congruencia, desarrollando un self auténtico que refleje lo que es y lo ayude realmente a desenvolverse en el medio. Aún en medio de nuestras limitaciones genéticas y biológicas podemos desarrollar un grado adecuado de congruencia. No obstante, “las personas de funcionamiento cabal”, como él las denomina, no son precisamente abundantes. Esto, creemos, se debe a que la calidad del entorno en que vivimos y los introyectos que recibimos contrarrestan negativamente dicha tendencia innata&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2016-10-24 22:06:35 UTC</pubDate>
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