<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>Trabajo final de ERE y Agustionología de 11-1 by Stefanie Perdomo Gonzalez</title>
      <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c</link>
      <description>Realizado por Stefanie Michel Perdomo Gonzalez</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-01-13 14:41:16 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2022-01-30 23:43:42 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url></url>
      </image>
      <item>
         <title>Las confesiones de NPSAAH: Libro I</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990803352</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp;Se logra llegar a la conclusión de que las personas, los seres humanos son una pequea parte de Dios y San Agustín pide ayuda para saber de que manera se puede invocar antes que alabarlo.<br><br>II. Para logarar invocar a Dios hay que llamarlo o alabarlo, San Agustín le dice que no puede existir en un mundo donde no exista Dios.<br><br>III. El poder de Dios siempre estará en cualquier lugar y su presencia nunca desaparecerá sea donde estemos<br><br>IV. Dios es los dos extremos de cada cosa, por ejemplo es el principio y a la vez el final, nunca es nuevo y nunca es viejo, etc.<br><br>V. Dios es nuestra salvación, San Agustín le pregunta que somos nosotros para él.<br><br>VI. Hay cosas que ofenden a Dios, estas son los pecados, debemos pedirle que no nos deje caer en ellos. Dios es la verdad.<br><br>VII. Para San Agustín, Dios es la razón de su existencia, él siempre estuvo con Agustín desde que vino al mundo consolándolo por medio de las personas que lo rodeaban.<br><br>VIII. De pequeño, Agustín comenzaba a descubrir el mundo, hacía un esfuerzo para que las demás personas lo entendieran y si no lo lograba se vengaba al llorar.<br><br>IX. San Agustín se pregunta si antes de ser el niño que recuerda tuvo alguna otra vida pasada.<br><br>X. A Dios no le pasan los años, él es eterno. San Agustín dice que las personas deberían gozar indagando y encontrando a Dios.<br><br>XI. Como niño pequeño, San Agustín no comprendía cuales eran los pecados que cometía, cuando vamos creciendo tiramos estas cosas de nosotros.<br><br>XII. Los niños cuando no se le dan las cosas las piden a golpes y a berrinches, sin embargo al ser pequeños a la gente le hace gracia la debilidad de sus miembros, pero no toman en cuenta la inocencia de su alma.<br><br>XIII. En los niños se llega a tolerar la envidia y las faltas con la creencia de que estas van a desaparecer con el pasar de los años.<br><br>XIV. A San Agustín le inculcaron la idea de la vida eterna desde muy pequeño, y lo bautizaron para que Dios lo ayudara en sus momentos difíciles, y así fue.<br><br>XV. Todos en la casa de Agustín eran creyentes menos su padre, quien intentaba que su hijo dejara su fe, sin embargo su madre siempre le pedía a Dios que el fuera su padre y no lo dejara caer.<br><br>XVI. Se compara el bautizo con la sanación, al decir que por no estar bautizado podía pecar más era lo mismo que herirlo más porque aún no había sanado.<br><br>XVII. A San Agustín no le gustaba la literatura o las letras griegas, él prefería las latinas por las que había se podía expresar mejor y escribir como lo hizo con todos sus libros.<br><br>XVIII. Agustín le pide que lo siga iluminando y que con sus experiencias de niño comprendió cual es el camino seguro hacia Dios.&nbsp;<br><br>XIX. Estar en pecado significa estar lejos de Dios, no debemos dejarnos llevar por las vanidades.<br><br>XX. El mayor enemigo del hombre es el odio con el que se enfurece a si mismo.<br><br>XXI. Dios es el único y es silencioso al habitar en los cielos. El mismo hombre se aísla por culpa del odio a los demás.<br><br>XXII. Todos los dones de Agustín fueron dados por Dios, por lo que todos son buenos, él le concedió la vida y en su niñez hizo que aprendiera a buscar en si mismo.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 16:57:01 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990803352</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro II</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990804032</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Se empieza a dar cuenta sobre la oscuridad por la que pasó en su niñez, los malos momentos en donde vivió en su juventud queriendo agradarle a todas las personas y no al señor padre.&nbsp;<br><br>II. La juventud llevó a Agustín a alejarse del amor de Dios y estar más con el mundo pecador.<br><br>III. Decidió ya cuando pasaron algunos años estudiar pero no logra terminar asi qué escribe "las confesiones" para que aquel que lo lea sienta la necesidad de buscar al señor<br><br>IV. Su padre siempre le ayudó de manera monetaria para sus estudios pero nunca se interesó en su fe.<br><br>V. A los 16 años se fue a vivir con sus padres por falta de recursos y ahí ellos presenciaron su pubertad con la que se embriagaron y fueron olvidando a Dios.<br><br>VI. Santa Mónica temía que su hijo terminará como su padre así que siempre le pedía a Dios.<br><br>VII. Su madre le decía que no fornicara ni cometiera adulterio, San Agustín no sabía que ese era Dios hablándole por medio de su madre así que decidió ignorarla.<br><br>VIII. Agustín intentaba encajar en su grupo, por eso hacía cosas tan desagradables y para no sentirse inferior si no las había hecho las inventaba.<br><br>IX. Dios no perdona el robo y Agustín lo cometió no por aprovecharse de lo que robaba sino porque sentía placer en robar y en el pecado. Robo varias peras y no con el propósito de comerlas sino para echárselas a los cerdos.<br><br>X. Dios tuvo misericordia con San Agustín en esa época, él decía que no lo hizo por otro motivo más que maldad pura y por la torpeza de su alma.<br><br>XI. Dios es el único sobre todas las cosas, es el único digno de ser glorificado y honrado. Él es la sencillez.<br><br>XII. El alma fornica cuando se aparta de Dios, cuando se alejan lo imitan, sin embargo el sigue siendo el único creador.<br><br>XIII. San Agustín prometió amar a Dios y confesar su nombre.<br><br>XIII. San Agustín prometió amar a Dios y confesar su nombre por haberlo perdonado en la adolescencia.<br><br>XIV. San Agustín dice que aquel que no cometió los mismos pecados que él ama aún más a Dios y reconoce su misericordia, ya que si tuvo compasión con Agustín y lo perdono, la tuvo aún más con esa persona y evitó que cayera en pecado.<br><br>XV. Agustín se arrepiente de haberse alejado de Dios en la adolescencia.<br><br>XIII. San Agustín prometió amar a Dios y confesar su nombre por haberlo perdonado en la adolescencia.<br><br>XIV. San Agustín dice que aquel que no cometió los mismos pecados que él ama aún más a Dios y reconoce su misericordia, ya que si tuvo compasión con Agustín y lo perdono, la tuvo aún más con esa persona y evitó que cayera en pecado.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 16:57:21 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990804032</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro III</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990804331</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;I. La llegada a Cartago le condujo a que muchas personas se le acercan y quisieran dar de su amor pero el solo estaba interesado en darle el amor a Dios y el poder encontrarse consigo mismo.<br><br>II. Se dejo llevar por las incinuaciones y tentaciones ocacionando que caiga en el pecado dejando a un lado el lema de vida el cual es que hay que amar para ser amado.<br><br>III. El hombre se gloria de la ceguera del mismo hombre al engañarlo y llamarse honesto.<br><br>&nbsp;IV. Aún relacionandose con malas personas y malas influencias el no se dejó llevar por ellos y siguió en el camino de Dios.<br><br>V. A los 19 años, San Agustín leyó el libro de Cicerón llamado "El Hortensio" que lo hizo ver el mundo de otra forma. Su padre había muerto 2 años atrás.<br><br>VI. Agustín le tenía un gran amor a la sabiduría, ahí estaba Dios, eso en griego se llamaba filosofía. Agustín decidió sumergirse más en ese mundo ya que le emocionaba.<br><br>&nbsp;VII. Ya que su madre le inculcó a Dios desde pequeño en los escritos que buscaba sobre la verdad si no estaba su nombre ahí no le daba mucha confianza<br>.<br>&nbsp;VIII. Decidió probar las Santas Escrituras pero a él no le gustó el estilo y no se comparaba con otras obras, por lo que no logró ver su verdadero significado.<br><br>IX. Agustín se encontró con unas personas que decían saber la verdad y mencionaban a Cristo y al espíritu Santo, sin embargo sus palabras eran vacías.<br><br>&nbsp;X. Llamaba a aquellas verdades falsas "fantasmas" y decía que no se nutria con ellos sino antes se sentía con más dudas.<br><br>XI. Agustín seguía y seguía buscando la verdad con los sentidos de la carne en lugar de con la inteligencia, Dios siempre estuvo en su interior</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 16:57:30 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990804331</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro IV</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990805534</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;I. San Agustín aún estaba interesado sobre que era la información que dieron los astrólogos y de que manera podría creerles sobre como atribuian el pecado al creador.<br><br>II.&nbsp; Tuvo un mejor amigo de toda la vida, con la misma edad además, crecieron juntos y hasta habían logrado cambiar su creencia de la fe.<br><br>&nbsp;III. Agustín se sentía lleno de dolor por la muerte de su amigo, estaba en lo profundo y  no se hallaba en sí mismo.<br><br>&nbsp;IV. El llanto es considerado un deleite y a la vez una amargura para algunas personas pero más para San Agustín.<br><br>V. Si nuestros suspiros no llegasen a oídos de Dios, ninguna esperanza quedaría para nosotros<br><br>VI. Agustín sentía una pereza de vivir, pero al mismo tiempo tenía miedo de morir. Cuánto más amaba al amigo, más odiaba y temía a la muerte.<br><br>VII. San Agustín se encontraba abrumado y frustrado por la muerte así que decidió irse de Tagaste a Cartago.<br><br>VIII. Hay que amar a las cosas pero en Dios ya que él es la bondad.<br><br>&nbsp;IX. Agustín se esforzaba por llegar a Dios pero am tenerle miedo a la muerte, este lo rechazaba para que la apreciara.<br><br>X. Siempre hay que tener presente lo inmutable que es Dios</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 16:58:00 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990805534</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro V</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990805742</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Le pide a Diosito que tome en cuenta sus escritos como una forma de expresar su fe, su adoración y confesión.<br><br>II. Los que huyeron de Dios lo hicieron porque no querían verlo, pero al hacerlo pueden tropezar con él y así tener un castigo justo.<br><br>III. A sus 29 años, Agustín oyó hablar sobre un obispo maniqueo llamado Fausto que supuestamente era el mejor y bastante conocedor de muchos temas por lo que Agustín quedó encantado.&nbsp;<br><br>IV. Cuando Fausto llegó, Agustín se dio cuenta de que era un ignorante y aparte de eso, mantenía diciendo falsedades.&nbsp;<br><br>V. Al quedar desconcertado con las acciones de Fausto decidió ir alejándose del maniqueismo pero en cuanto encontrara algo mejor.<br><br>VI. Agustín viajó a Roma para enseñar a los que se oían mejores jovenes y encontrar una falsa felicidad.<br><br>VII. Pará huir a Roma, engañó a su madre con la excusa de que tenía que despedir a un amigo suyo.<br><br>&nbsp;VIII. San Agustín no tenía ganas de buscar otra cosa debido a la familiaridad del maniqueismo y por su problema principal: no creía que Dios no tuviera cuerpo físico<br><br>&nbsp;IX. Él sentía que el mal era un tema controversial y no entendía del todo como el hijo de Dios no tenía pecado al mezclarse con María o que la maldad no fuera creada por Dios.<br><br>&nbsp;X. Agustín pidió mediante un trámite que llegó, ir a Milán, y así fue, al llegar visitó a un famoso obispo llamado Ambrosio.<br><br>&nbsp;XI. Se disponía a escuchar a Ambrosio cada que daba sermones en la asamblea con el fin de verificar si lo que contaban correspondía en verdad a lo que era él y sin darse cuenta se fue acercando poco a poco a Dios.<br><br>&nbsp;XII. Comenzó a ver los argumentos de la fe católica más defendibles y cuerdos, sin embargo no se convencía del todo aún.<br><br>XIII. Así que intentando hacer ver las falsedades del maniqueismo, por fin decidió abandonarlos y quedarse observando un poco más la iglesia católica.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 16:58:07 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990805742</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro VII</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990808173</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; San Agustín se esfuerza para dejar a un lado los malos pensamientos, los deseos carnales y llamados que lo llevarían a pecar para así hacerse un hombre incorruptible, inviolable e inconmutable.<br><br></div><div>II. te imaginaba como un Ser grande extendido por los espacios infinitos que penetraba por todas partes toda la mole del mundo, y fuera de ellas, en todas las direcciones, la inmensidad sin término<br><br></div><div>III.&nbsp; Me bastaba, Señor, contra aquellos engañados engañadores y mudos charlatanes porque no sonaba en su boca tu palabra<br><br></div><div>IV.&nbsp; veía que debía buscarse de modo que no me viera obligado por su causa a creer mudable a Dios inmutable, no fuera que llegara a ser yo mismo lo que buscaba<br><br></div><div>V.&nbsp; levantábamos hacia tu luz el ver tan claro que tenía voluntad como que vivía; y así, cuando quería o no quería alguna cosa, estaba certísimo de que era yo y no otro el que quería o no quería<br><br></div><div>VI. Nadie ha podido ni podrá jamás concebir cosa mejor que tú, que eres el bien sumo y excelentísimo.<br><br></div><div>VII.&nbsp; De modo estable se afincaba en mi corazón, en orden a la Iglesia católica, la fe de tu Cristo, Señor y Salvador nuestro; informe ciertamente en muchos puntos y como fluctuando fuera de la norma de doctrina<br><br></div><div>VIII.&nbsp; Asimismo, había rechazado ya las engañosas predicciones e impíos delirios de los matemáticos<br><br></div><div>IX.&nbsp; A salvo estas verdades y fortificadas de modo inconcuso en mi alma, buscaba lleno de ardor de dónde venía el mal.<br><br></div><div>X. Señor, permaneces eternamente y no te aíras eternamente contra nosotros, porque te compadeciste de la tierra y ceniza y fue de tu agrado reformar nuestras deformidades<br><br></div><div>XI.&nbsp; Y que el alma del hombre, aunque da testimonio de la luz, no es la luz, sino el Verbo, Dios; ése es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Y que en este mundo estaba, y que el mundo es hechura suya, y que el mundo no le reconoció<br><br></div><div>XII.&nbsp; El Verbo, Dios, no nació de carne ni de sangre, ni por voluntad de varón, ni por voluntad de carne, sino de Dios. Pero que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, no lo leí allí<br><br></div><div>XIII. En ti vivimos, nos movemos y somos, como algunos de los tuyos dijeron, y ciertamente de allí eran aquellos libros.<br><br></div><div>XIV. Y reverberaste la debilidad de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de horror<br><br></div><div>XV. &nbsp; Para mí el bien está en adherirme a Dios, porque, si no permanezco en él, tampoco podré permanecer en mí.<br><br></div><div>XVI.&nbsp; Se me dio a entender que son buenas las cosas que se corrompen, las cuales no podrían corromperse si fuesen sumamente buenas, como tampoco lo podrían si no fuesen buenas; porque si fueran sumamente buenas, serían incorruptible y si no fuesen buenas, no habría en ellas qué corromperse.<br><br></div><div>XVII.&nbsp; Cada una de ellas dice conveniencia con sus lugares, sino también con sus tiempos, y que tú, que eres el solo eterno, no has comenzado a obrar después de infinitos espacios de tiempo, porque todos los espacios de tiempo-pasados y futuros-no podrían pasar ni venir sino obrando y permaneciendo tú.<br><br></div><div>XVIII.&nbsp; Indagué qué cosa era la iniquidad, y no hallé que fuera sustancia, sino la perversidad de una voluntad que se aparta de la suma sustancia, que eres tú.<br><br></div><div>XIX.&nbsp; Pero yo, que no era humilde, no tenía a Jesús humilde por mi Dios, ni sabía de qué cosa pudiera ser maestra su flaqueza.<br><br></div><div>XX.&nbsp;&nbsp;Perecieron todas aquellas cuestiones en las cuales me pareció algún tiempo que se contradecía a sí mismo y que el texto de sus discursos no concordaba con los testimonios de la Ley y de los Profetas, y apareció uno a mis ojos el rostro de los castos oráculos y aprendí a alegrarme con temblor.<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 16:59:20 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990808173</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro VIII</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990808634</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Es consciente de la misericordia de Dios y lo que ha logrado gracias a su ayuda, como romperle las ligaduras y hacerlo prosperar, ¿quién semejante a él?<br><br></div><div>II. Los apetitos carnales no sobrepasan a las personas si estas completamente ligado con Dios ya que estos no superar la deleitación y el amor que se siente con él.<br><br></div><div>III.&nbsp; Se debe actuar con la verdad no como los pecadores que tienen sus vidas llenas de falacias y engaños, según los elementos de este mundo.<br><br></div><div>IV. La sagrada escritura es importante, debemos estudiarla y practicarla.<br><br></div><div>V. Victorino es aclamado ya que hizo la profesión de la verdadera fe con gran entereza, y todos querían arrebatarle dentro de sus corazones, y realmente le arrebataban amándole y gozándose de él.<br><br></div><div>VI. Tú te gozas en nosotros y en tus ángeles, santos por la santa caridad, pues tú eres siempre el mismo, por conocer del mismo modo y siempre las cosas que no son siempre ni del mismo modo.<br><br></div><div>VII. Ni en la comida ni en la bebida hay placer si no precede la molestia del hambre y de la sed.<br><br></div><div>VIII. Aquel que era muerto y revivió, se había perdido y fue hallado, siendo siempre la mayor alegría precedida de mayor pena.<br><br></div><div>IX. Los que son conocidos de muchos sirven a muchos de autoridad en orden a la salvación, yendo delante de muchos que los han de seguir<br><br></div><div>X. De la voluntad perversa nace el apetito, y del apetito, obedecido procede la costumbre, y de la costumbre no contradicha proviene la necesidad.<br><br></div><div>XI. Así vine a entender por propia, experiencia lo que había leído de cómo la carne apetece contra el espíritu, y el espíritu contra la carne, estando yo realmente en ambos, aunque más yo en aquello que aprobaba en mí que no en aquello que en mí desaprobaba.<br><br></div><div>XII. Porque ley del pecado es la fuerza de la costumbre, por la que es arrastrado y retenido el ánimo, aun contra su voluntad, en justo castigo de haberse dejado caer en ella voluntariamente.<br><br></div><div>XIII. Evitando con ello toda preocupación de espíritu, que él quería tener libre y lo más desocupado posible para investigar, leer u oír algo sobre la sabiduría.<br><br></div><div>XIV. Me expresó su admiración de haber hallado por sorpresa delante de mis ojos aquellos escritos, y nada más que aquéllos, pues era cristiano y fiel.<br><br></div><div>XV. «quería juntársela y ser compañero de tanta merced y tan gran milicia». Y ambos tuyos ya comenzaron a edificar la torre evangélica con las justas expensas del abandono de todas las cosas y de tu seguimiento.<br><br></div><div>XVI. Señor, me trastocabas a mí mismo, quitándome de mi espalda, adonde yo me había puesto para no verme, y poniéndome delante de mi rostro para que viese cuán feo era, cuán deforme y sucio, manchado y ulceroso<br><br></div><div>XVII. Temía que me escucharas pronto y me sanaras presto de 1a enfermedad de mi concupiscencia, que entonces más quería yo saciar que extinguir.<br><br></div><div>XVIII. Sólo quedaba en ella un mudo temblor, y temía, a par de muerte, ser apartada de la corriente de la costumbre, con la que se consumía normalmente.<br><br></div><div>XIX. Porque no sólo el ir, pero el mismo llegar allí, no consistía en otra cosa que en querer ir, pero fuerte y plenamente, no a medias, inclinándose ya aquí, ya allí, siempre agitado, 1uchando la parte que se levantaba contra la otra parte que caía.<br><br></div><div>XX. porque en el momento en que lo hubiese querido lo hubiese realmente podido, pues en esto el poder es lo mismo que el querer, y el querer era ya obrar.<br><br></div><div>XXI. No hay, por tanto, monstruosidad en querer en parte y en parte no querer, sino cierta enfermedad del alma<br><br></div><div>XXII. la Verdaderamente los malos son ellos creyendo tales maldades; por lo mismo, sólo serán buenos si creyeren las cosas verdaderas y se ajustaran a ellas<br><br></div><div>XXIII. cuando uno delibera, una sola es el alma, agitada con diversas voluntades.<br><br></div><div>XXIV. Es la misma alma queriendo aquello o esto no con toda la voluntad, y por eso desgarrase a sí con gran dolor al preferir aquello por la verdad y no dejar esto por la familiaridad<br><br></div><div>XXV. ya no recaía en las cosas de antes, sino que me detenía al pie de ellas y tomaba aliento y lo intentaba de nuevo<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 16:59:33 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990808634</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro IX</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990922425</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp;&nbsp;Dejemos ir la ambición y solo enfocarnos en obrar bien y adorar a Dios.</div><div>II.&nbsp;&nbsp;Ya no aplica su oído a mi boca, sino que pone su boca espiritual en tu fuente y bebe cuanto puede de la sabiduría según su avidez, sin término feliz.</div><div>III.&nbsp; Como hablando yo conmigo mismo y dirigiéndome a mí en tu presencia en íntima efusión de los afectos de mi alma</div><div>IV.&nbsp;  todas estas cosas se me salían por los ojos y por la voz al leer las palabras que tu Espíritu bueno</div><div>V.&nbsp; &nbsp;Alipio quiso renacer en ti conmigo, revestido ya de la humildad conveniente a tus sacramentos, y fortísimo domador de su cuerpo</div><div>VI.&nbsp;  Recibe mis confesiones y acciones de gracias, Dios mío, por las innumerables cosas que paso en silencio</div><div>VII.&nbsp;  &nbsp;Las mujeres no se deben maltratar ni tratarlas con desprecio, son regalos de Dios y ellas están bendecidas, pueden traer vida.</div><div>VIII.&nbsp; &nbsp;no sólo descubren los dichos de enemigos airados a sus airados enemigos, sino que añaden, además, cosas que no se han dicho</div><div>IX. &nbsp;no teniendo que lamentar en él siendo fiel lo que había tolerado siendo infiel</div><div>X.&nbsp;&nbsp;Que eres tú, cuál sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre concibió.</div><div>XI.&nbsp; &nbsp;Señor nuestro, que permanece en sí sin envejecer, y renueva todas las cosas.</div><div>XII.&nbsp;&nbsp;Al presente nos elevamos y tocamos rápidamente con el pensamiento la eterna Sabiduría, que permanece sobre todas las cosas.</div><div>XIII.&nbsp; solamente os ruego que os acordéis de mí ante el altar del Señor doquiera que os hallareis</div><div>XIV.&nbsp; Ella ni había muerto miserablemente ni había muerto del todo; de lo cual estábamos nosotros seguros por el testimonio de sus costumbres, por su fe no fingida y otros argumentos ciertos.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 17:56:32 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990922425</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro X</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990922680</link>
         <description><![CDATA[<div>I. He aquí que amaste la verdad, porque el que la obra viene a la luz. Quiérela yo obrar en mi corazón, delante de ti por esta mi confesión<br><br></div><div>II. Heriste mi corazón con tu palabra y te amé. Mas también el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene he aquí que me dicen de todas partes que te ame<br><br></div><div>III. El hombre interior es quien conoce estas cosas por ministerio del exterior; yo interior conozco estas cosas<br><br></div><div>IV. No responden éstas a los que interrogan, sino a los que juzgan; ni cambian de voz, esto es, de aspecto, si uno ve solamente, y otro, además de ver, interroga.<br><br></div><div>V. Traspasaré esta virtud mía por la que estoy unido al cuerpo y llena su organismo de vida, pues no hallo en ella a mi Dios.<br><br></div><div>VI. Otras cosas hay que fácilmente y por su orden riguroso se presentan, según son llamadas, y ceden su lugar a las que les siguen.<br><br></div><div>VII. Son las imágenes de las cosas sentidas, las cuales quedan allí a disposición del pensamiento que las recuerda<br><br></div><div>VIII. Todo esto lo hago yo interiormente en el aula inmensa de mi memoria. Allí se me ofrecen al punto el cielo y la tierra y el mar con todas las cosas que he percibido sensiblemente en ellos.<br><br></div><div>IX. Lo único que sé es por qué sentido del cuerpo he recibido la impresión de cada una de ellas y sus recuerdos.<br><br></div><div>X. La mayoría cosas quedan en nuestra memoria, como es el oler un perfume, acordarse de un sabor en específico o sentir con el tacto un pelaje de algún animal<br><br></div><div>XI. Todas estas cosas no son introducidas en la memoria, sino captadas solas sus imágenes con maravillosa rapidez y depositadas en unas maravillosas como celdas, de las cuales salen de modo maravilloso cuando se las recuerda<br><br></div><div>XII. Las memorias las aprendí, ni fue dando crédito a otros, sino que las reconocí en mi alma y las aprobé por verdaderas y se las encomendé a ésta, como en depósito, para sacarlas cuando quisiera.<br><br></div><div>XIII. Estas mismas cosas, si las dejo de recordar de tiempo en tiempo, de tal modo vuelven a sumergirse y sepultarse en sus más ocultos penetrales<br><br></div><div>XIV. También retengo esto en la memoria, y veo que una cosa es la distinción que yo hago al presente y otra el recordar haber hecho muchas veces tal distinción, tantas cuantas pensé en ellas.<br><br></div><div>XV. Las afecciones están en el alma cuando las padece, sino de otro muy distinto, como se tiene la virtud de la memoria respecto de sí.<br><br></div><div>XVI. ciertamente no podríamos nombrar estas cosas si no hallásemos en nuestra memoria no sólo los sonidos de los nombres según las imágenes impresas en ella por los sentidos del cuerpo, sino también las nociones de las cosas mismas.<br>XVII. Nombro los números con que contamos, y he aquí que ya están en mi memoria, no sus imágenes, sino ellos mismos<br><br></div><div>XIX. Luego está presente para que no olvidemos la cosa que olvidamos cuando. se presenta.<br><br></div><div>XX. si el olvido está en la memoria en imagen no por sí mismo, es evidente que tuvo que estar éste presente. para que fuese abstraída su imagen. Mas cuando estaba presente.<br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 17:56:41 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990922680</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro undecimo</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990922960</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; ¿cómo puede haber verdadera eternidad donde nace una voluntad que antes no existía? Porque la voluntad de Dios no es creación alguna, sino anterior a toda creación;</div><div>II.&nbsp; Todo es presente, al revés del tiempo, que no puede existir todo él presente; y vea, finalmente, que todo pretérito es empujado por el futuro, y que todo futuro está precedido de un pretérito, y todo lo pretérito y futuro es creado y transcurre por lo que es siempre presente</div><div>III. &nbsp; Mas si antes del cielo y de la tierra no existía ningún tiempo, ¿por qué se pregunta qué era lo que entonces hacías? Porque realmente no había tiempo donde no había entonces.</div><div>IV.&nbsp; Tus años existen todos juntos, porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan</div><div>V.&nbsp; Ningún tiempo te puede ser coeterno, porque tú eres permanente, y éste, si permaneciese, no sería tiempo.</div><div>VI. No había pasado para dejar de ser, por lo que era y podía ser largo; pero después que pasó, dejó de ser largo, al punto que dejó de existir.</div><div>VII. Pero es que ni el mes que corre es todo presente, sino un día. Porque si lo es el primero, los restantes son futuros</div><div>VIII.&nbsp; Si, pues, hay algo de tiempo que se pueda concebir como indivisible en partes, por pequeñísimas que éstas sean, sólo ese momento es el que debe decirse presente</div><div>IX.&nbsp; cuando pasa el tiempo puede sentirse y medirse; pero cuando ha pasado ya, no puede, porque no existe.</div><div>X. los que narran cosas pasadas no narraran cosas verdaderas, ciertamente, si no viesen aquéllas con el alma, las cuales, si fuesen nada, no podrían ser vistas de ningún modo. Luego existen las cosas futuras y las pretéritas.</div><div>XI.&nbsp; cuando se refieren a cosas pasadas verdaderas, no son las cosas mismas que han pasado las que se sacan de la memoria, sino las palabras engendradas por sus imágenes</div><div>XII.&nbsp; Cuando se halle este arcano presentimiento de los futuros, lo cierto es que no se puede ver sino lo que es. Mas lo que es ya, no es futuro, sino presente.</div><div>XIII.&nbsp; Porque lo que no es, tampoco puede ser ciertamente enseñado.</div><div>XIV.&nbsp; veo ya los tres tiempos y confieso que los tres existen, Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre</div><div>XV. &nbsp; Enardecido se ha mi alma en deseos de conocer este enredadísimo enigma. No quieras ocultar</div><div>XVI.&nbsp; Lo que yo deseo saber es la virtud y naturaleza del tiempo con el que medimos el movimiento de los cuerpos y decimos que tal movimiento</div><div>XVII. ningún cuerpo se puede mover si no es en el tiempo; pero que el mismo movimiento del cuerpo sea el tiempo no lo oigo, ni tú lo dices.</div><div>XVIII. mido el movimiento del cuerpo por el tiempo</div><div>XIX.&nbsp; medimos los tiempos, no aquellos que aún no son, ni aquellos que ya no son, ni aquellos que no se extienden con alguna duración, ni aquellos que no tienen términos.</div><div>XX.&nbsp; Ciertamente que si existe un alma dotada de tanta ciencia presciencia, para quien sean conocidas todas las cosas, pasadas y futuras, como lo es para mí un canto conocidísimo.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 17:56:50 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990922960</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro XII</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990925395</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; la voluntad de Dios no es creación alguna, sino anterior a toda creación; porque en modo alguno sería creado nada si no precediese la voluntad del creador<br><br></div><div>II. El tiempo largo no se hace largo sino por muchos movimientos que pasan y que no pueden coexistir a la vez, y que, en la eternidad, al contrario, no pasa nada, sino que todo es presente, al revés del tiempo.<br><br></div><div>III. Dios nuestro, eres el creador de toda criatura; y si con el nombre de cielo y tierra se entiende toda criatura</div><div>IV.&nbsp; Mas si antes del cielo y de la tierra no existía ningún tiempo, ¿por qué se pregunta qué era lo que entonces hacías? Porque realmente no había tiempo donde no había entonces.<br><br></div><div>V. &nbsp; Tus años existen todos juntos, porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan; más los nuestros todos llegan a ser cuando ninguno de ellos exista ya<br><br></div><div>VI. Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad.</div><div>VII. siendo presente fue cuando era largo; todavía, en efecto, no había pasado para dejar de ser, por lo que era y podía ser largo; pero después que pasó, dejó de ser largo, al punto que dejó de existir.<br><br></div><div>VIII. si de él el primer mes es presente, los restantes son futuros; si se trata del segundo, ya el primero es pasado, y los restantes no son aún. Luego ni aun el año en cuestión es todo presente; y si no es. todo presente, no es el año presente<br><br></div><div>IX.&nbsp; hay algo de tiempo que se pueda concebir como indivisible en partes, por pequeñísimas que éstas sean, sólo ese momento es el que debe decirse presente<br><br></div><div>X.&nbsp; sentimos los intervalos de los tiempos y los comparamos entre sí, y decirnos que unos son más largos y otros más breves.<br><br></div><div>XI. &nbsp; los que narran cosas pasadas no narraran cosas verdaderas, ciertamente, si no viesen aquéllas con el alma, las cuales, si fuesen nada, no podrían ser vistas de ningún modo<br><br></div><div>XII.&nbsp; cuando se refieren a cosas pasadas verdaderas, no son las cosas mismas que han pasado las que se sacan de la memoria, sino las palabras engendradas por sus imágenes, que pasando por los sentidos imprimieron en el alma como su huella.<br><br></div><div>XIII.&nbsp; cuando se dice que se ven las cosas futuras, no se ven estas mismas, que todavía no son, esto es, las cosas que son futuras, sino a lo más sus causas o signos, que existen ya<br><br></div><div>XIV. &nbsp; Porque lo que no es, tampoco puede ser ciertamente enseñado.<br><br></div><div>XV. &nbsp; los tres tiempos y confieso que los tres existen, Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre<br><br></div><div>XVI.&nbsp; medimos los tiempos cuando pasan, Y si alguno me dice: «¿De dónde lo sabes?», le responderé que lo sé porque los medimos, y porque no se pueden medir las cosas que no son, y porque no son los pasados ni los futuros<br><br></div><div>XVII. &nbsp; Decimos estas cosas o las hemos oído, y las entendemos y somos entendidos. Clarísimas y vulgarísimas son estas cosas, las cuales de nuevo vuelven a ocultarse, siendo nuevo su descubrimiento.<br><br></div><div>XVIII.&nbsp; A los hombres ver en lo pequeño las nociones comunes de las cosas pequeñas y grandes. Son las estrellas y luminares del Cielo<br><br></div><div>XIX.&nbsp; si el día fuera lo primero, sería desde luego un día, aunque el sol tardase en hacer su recorrido el tiempo de una hora solamente. Si fuese lo segundo, no sería un día si hiciese el recorrido de salida a salida en el breve espacio de una hora, sino que tendría el sol que dar veinticuatro vueltas para formar un día<br><br></div><div>XX. &nbsp; cuando se mueve un cuerpo, mido por el tiempo el rato que se mueve, desde que empieza a moverse hasta que, termina.&nbsp;<br><br></div><div>XXI.&nbsp; saber que digo estas cosas en el tiempo, y que hace mucho que estoy hablando del tiempo, y que este mismo «hace mucho» no sería lo que es si no fuera por la duración del tiempo.&nbsp;<br><br></div><div>XXII.&nbsp; Medimos la cantidad de una sílaba larga por la cantidad de una breve, diciendo de ella que es doble. Y de este modo medimos la extensión de los poemas, por la extensión de los versos<br><br></div><div>XXIII. una voz corporal que empieza a sonar y suena, y suena, y luego cesa y se hace silencio, y pasa ya a pretérita aquella voz y deja de existir tal voz.<br><br></div><div>XXIV. Lo pronuncio y las repito, y veo que es así, en tanto que son percibidas por un sentido fino. En tanto que un sentido fino las acusa, yo mido la sílaba larga por la breve, y noto que la contiene justamente dos veces.<br><br></div><div>XXV. &nbsp; si existe un alma dotada de tanta ciencia presciencia, para quien sean conocidas todas las cosas, pasadas y futuras, como lo es para mí un canto conocidísimo, esta alma es extraordinariamente admirable y estupenda hasta el horror<br><br></div><div>XXVI.&nbsp;&nbsp;Quien entiende esto, que te alabe, y quien no lo entiende, que te alabe también.<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-13 17:58:05 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/1990925395</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Libro XIII</title>
         <author>stefanieperdomo</author>
         <link>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/2020154997</link>
         <description><![CDATA[<div>I.Tú que previniste antes que te invocara e insististe multiplicando de mil modos tus voces para que te oyese de lejos, y me convirtiera, y te llamase a ti, que me llamabas a mí.<br><br></div><div>II. La plenitud de tu bondad subsiste tu criatura, a fin de que el bien, que a ti no te había de aprovechar nada ni, proviniendo de ti, había de ser igual a ti, sin embargo, porque podía ser hecho por ti, no faltase.<br><br></div><div>III.&nbsp; Su bien está en adherirse a ti siempre, para que con la aversión no pierda la luz que alcanzó con la conversión, y vuelva a caer en aquella vida semejante al abismo tenebroso.<br><br></div><div>IV.&nbsp; Hágase la luz y la luz fue hecha, entiéndelo yo no incongruentemente de la criatura espiritual, porque era ya una cierta vida, a la que habías de iluminar.<br><br></div><div>V. &nbsp; Sino que, como a perfecto, te desagrada su imperfección, para que tú las perfecciones y te agraden, aunque no como a imperfecto, como si tú hubieras de perfeccionarte con su perfección.<br><br></div><div>VI. Muchas cosas hemos dicho ya del cielo del cielo, y de la tierra invisible e incompuesta, y del abismo tenebroso según la defectibilidad vagarosa de la informidad espiritual en que hubiera permanecido si no se hubiese convertido a aquel que la había dado aquella especie de vida<br><br></div><div>VII.&nbsp; Así que era preciso que se nombrase primeramente aquello sobre lo que era llevado, y luego aquel a quien no convenía conmemorar de otro modo sino diciendo que era sobrellevado<br><br></div><div>VIII.&nbsp; Aún en la misma mísera inquietud de los espíritus caedizos, que dan a entender sus tinieblas desnudas del vestido de tu luz, claramente nos muestras cuán grande hiciste la criatura racional, para cuyo descanso feliz nada es bastante que sea menos que tú<br><br></div><div>IX. &nbsp; El amor nos levanta a allí y tu Espíritu bueno exalta nuestra humildad de las puertas de la muerte. Nuestra paz está en tu buena voluntad. El cuerpo, por su peso, tiende a su lugar<br><br></div><div>X.&nbsp; En nosotros distínguele el tiempo en que fuimos tinieblas y el en que hemos sido hechos luz<br><br></div><div>XI. si es por hallarse en ella estas tres cosas por lo que hay allí Trinidad, o si estas tres cosas se hallan en cada una para que cada una de ellas sea una terna, o si tal vez se realizan ambas cosas por modos maravillosos, simple y múltiplemente, siendo en sí para sí fin infinito, por el que es y se conoce a sí misma.<br><br></div><div>XII.&nbsp; Nuestra alma se había conturbado dentro de nosotros mismos, nos acordamos de ti, Señor, desde la tierra del Jordán y del monte igual a ti, pero hecho pequeño por causa nuestra<br><br></div><div>XIII. &nbsp; En cada uno de los géneros de tus obras, cuando dijiste que fuesen y fueran hechas, viste que cada uno de ellos era bueno.<br><br></div><div>XIV. El tiempo no tiene que ver con mi palabra, que permanece conmigo igual en la eternidad; y así, aquellas cosas que vosotros veis por mi Espíritu, yo las veo.<br><br></div><div>XV. Cuando de los enemigos vencidos fabricaste la fortaleza de este mundo, para que cautivos en esta construcción no pudieran rebelarse nuevamente contra ti<br><br></div><div>XVI.&nbsp; Las cosas que sabemos por su Espíritu, pueden decirse que no las sabe nadie sino el Espíritu de Dios. Porque, así como se ha dicho rectamente de aquellos que habían de hablar con el Espíritu de Dios.<br><br></div><div>XVII.&nbsp; Porque siendo una cosa la materia del cielo y de la tierra y otra la forma del cielo y de la tierra, tú hiciste, sin embargo, a un tiempo las dos cosas, la materia de la nada absoluta, la forma del mundo de la materia informe, a fin de que la forma siguiese a la materia sin ninguna demora interpuesta<br><br></div><div>XVIII. &nbsp; Renovaste a tu imagen y semejanza al alma, a ti solo sujeta y que no tiene necesidad ninguna de autoridad humana que imitar; y sometiste a la excelencia del entendimiento.<br><br></div><div>XIX.&nbsp; Señor Dios, danos la paz, puesto que nos has dado todas las cosas; la paz del descanso, la paz del sábado, la paz que no tiene tarde<br><br></div><div>XX. También entonces descansarás en nosotros, del mismo modo que ahora obras en nosotros.<br><br></div><div>XXI.&nbsp; Nosotros las vemos externamente, porque son, e internamente, porque son buenas; más tú las viste hechas allí donde viste que debían ser hechas. Nosotros, en otro tiempo, nos hemos sentido movidos a obrar bien, después que nuestro corazón concibió de tu Espíritu<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2022-01-30 18:36:38 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/stefanieperdomo/nsb3if745vwpuu7c/wish/2020154997</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
