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      <title>8-1 LA MÁSCARA DE LA MUERTE ROJA by MARISOL GIZETTE QUESADA REY</title>
      <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks</link>
      <description>ACTIVIDAD DE CLASE</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-02-22 12:54:58 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-10-31 15:45:00 UTC</lastBuildDate>
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         <title>ACTIVIDAD EVALUATIVA 8</title>
         <author>marisolquesada</author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3598687935</link>
         <description><![CDATA[<p>Escribe una nota como si llevaras un diario, donde describas lo que vas a hacer camino a la fiesta del príncipe Próspero y lo que estás planeando. Explica por qué lo vas a hacer.</p><p>Puedes buscar una imagen y agregarla, además de eso, deberás calificar los textos de tus compañeros, luego escogeremos cuál es el que más nos gustó.  Manos a la obra.....</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-09-23 02:35:22 UTC</pubDate>
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         <title>La máscara de la muerte roja</title>
         <author>isabellasantos58</author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3612198468</link>
         <description><![CDATA[<p>Desde hace varios meses he logrado encontrar a un humano muy peculiar, un príncipe llamado próspero, él era diferente a los demás, su alma era oscura, manchada, una persona que no tiene salvación y lo único que prevalece es el egoísmo, un alma muy deliciosa y escasa, este creyó que haciendo un enorme muro y refugiándose allí lograría escapar de mi enfermedad, que equivocado estaba, soy la muerte roja, ningún muro podría detenerme, pero decidí darle el gusto de pensar que había escapado, así su muerte estaría llena de sufrimiento y un gran espectáculo.</p><p><br/></p><p>Todo cambió cuando escuche que ese príncipe haría una fiesta de máscaras, supe que ese sería el momento perfecto para poder capturar su alma y de pasó las de los demás invitados. Me puse mi sudario negro, desgarrado en la parte inferior y con toques de sangre para dar un toque más "encantador", junto a una máscara esquelética para que nadie supiera mi identidad y arruinar la sorpresa. Mientras iba de camino a la fiesta empecé a planear que haría cuando llegase, me imagine mil y un formas de torturar a cada uno de ellos, pero especialmente a Próspero, él seria el último de todos, su alma es tan valiosa que sería una deshonra tratarlo igual que a los demás. </p><p><br/></p><p>Cuando llegué decidí mezclarme con los invitados e ir salón por salón observándolos desde las sombras, siempre siguiendo a Próspero, viendo como disfrutaban despreocupadamente la fiesta, sin saber lo que les espera, sin saber que a cada uno de ellos le serían rotos sus huesos y desprendidos sus ojos, a todos menos a Próspero, a él le tenía planeado un futuro mucho más divertido.</p><p><br/></p><p>Cuando las campanadas de la media noche resonaron en el reloj supe que era momento de hacer mi aparición, así que desapareciendo de las sombras me fui acercando poco a poco a la multitud del salón azul, todos ellos se me quedaban viendo con miradas juzgadoras, acusadoras, con miedo, todos menos Próspero, este me miraba con indignación, rabia y vergüenza por tener la audacia de disfrazarme de la muerte roja. Este me reclamaba pero yo simplemente lo ignoraba e iba de salón en salón, examinando por última vez a cada persona, dando una sentencia silenciosa que se sentía en el aire. Cuando llegué al salón negro me percaté que Próspero venía corriendo hacía mi con una daga, con un suave movimiento de mi mano hice que este se quedará paralizado y cayera en la alfombra, sin matarlo aún, lo senté en una esquina y comencé a matar a cada invitado, rompiendo huesos, arrancando ojos, todo ante la mirada horrorizada y paralizada de Próspero.</p><p><br/></p><p>Cuando terminé de matar a cada uno de ellos y absorber sus almas me dirigí hacía Próspero y lo deje moverse, este sin perder tiempo intento escapar, lo deje ir por toda la mansión y cuando estaba a punto de salir con sus ojos llenos de esperanza hice que aparecieran ramas secas que lo aprisionaron e impidieron su movilidad y lo llevaron de vuelta al salón rojo donde yacían los cuerpos inertes de los demás, me fui acercando lentamente, con cada paso que daba su mirada se iba llenando de terror, un deleite para mis ojos. Cuando estuve al frente de él lo agarre del rostro e hice que viera una y otra vez como todos eran asesinados sin piedad, después empecé a quitarle la piel lentamente mientras oía sus gritos desgarradores, un gran entretenimiento, luego empecé a quitarle órgano por órgano mientras escuchaba sus sollozos que se iban haciendo cada vez más débiles, por último le rompí los huesos, escuchando el último grito de agonía absorbí su alma para después sumirse todo en un imperturbable silencio. Antes de irme decidí agacharme y recoger la máscara que uso todo el tiempo Próspero, la cual estaba bañada en sangre, la tomaría como un recuerdo de esta hermosa cacería.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-09-30 23:01:38 UTC</pubDate>
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         <title>Mariana guerrero 8-1 </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3612222721</link>
         <description><![CDATA[<p>Esta noche me dirijo al castillo del príncipe Próspero. Él y sus invitados creen que están a salvo, que las paredes gruesas y las puertas cerradas los protegen de la peste. Qué ilusos… nadie puede escapar de mí.</p><p>Mi plan es simple: entraré en medio de su baile disfrazado, avanzando sin prisa por los salones. No haré ruido, porque no necesito hablar; mi presencia será suficiente para sembrar el miedo.</p><p>No vengo por diversión, sino para recordarles que la muerte no se esconde ni se compra. Estoy aquí para mostrarles que todos somos iguales, y que el final siempre encuentra a los que creen ser intocables.</p><p>Próspero caerá, y con él todos los que se burlaron de la desgracia de su pueblo. Esta noche la fiesta terminará conmigo.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-09-30 23:36:52 UTC</pubDate>
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         <title>La Máscara de la Muerte Roja.</title>
         <author>luzmarinasantamaria123</author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3612391190</link>
         <description><![CDATA[<p>Supongo que hay personas que aún no entienden bien <strong>qué soy</strong>...<br><br>¿No es irónico? Pasan la vida intentando ocultarse, buscando maneras de no morir… y en el intento, <strong>olvidan vivir</strong>. ¿Acaso la humanidad ya olvidó que es imposible escapar de mí?...<strong> ¿De la Muerte?</strong><br>Todos, sin excepción, deben morir. <br><br>Sus vidas son efímeras, insignificantes. Bolsas de carne que se creen valiosas solo por llamarse a sí mismas el animal más “inteligente” y "supremo". Y aun así, se dejan consumir por la avaricia, por un pedazo de papel al que llaman <strong>dinero</strong>, esa ilusión que inventaron para no perder el control… Tan atados a esa falsa riqueza que incluso temen romper un billete, como si ese simple gesto los convirtiera en locos. ¿Y dicen que <strong>yo</strong> soy el monstruo?...<br><br>Nadie escapa de la muerte.... <strong>Nadie...</strong> <strong><em>Y mucho menos el Príncipe Próspero.</em></strong><br><br>Ese pobre iluso cree que por levantar muros y rodearse de lujo puede burlar mi llegada... ¡Qué ingenuo!<br><br>Algunas personas me buscan, otras me evitan, y unas pocas —las más sabias— me esperan con paciencia.<br><br>Pero él… Él piensa que puede <strong>jugar conmigo</strong>, que con fiestas y máscaras puede engañar al destino. Pues bien... juguemos!...<br><br>Dejaré que crea que está a salvo... Dejaré que el sonido del reloj lo atormente, y cuando crea que la noche le pertenece…<strong> entraré...</strong><br><strong><br></strong>Porque los humanos —esas bolsas de carne— son más fáciles de atrapar cuando piensan que están seguros.<br><br>Quiso desafiarme… Muy bien, <strong>Príncipe Próspero</strong>, juguemos tu juego... <strong><em>Y veremos quién ríe al final...  </em></strong></p><p><br/></p><p>Sera una noche muy bella y especial… </p><p>Una noche para ver cómo las almas se entregan, una a una, ante mí.</p><p>Muertes inevitables, de seres impuros, avaros y repugnantes... y, tal vez, muy pocos inocentes, a quienes quizás les conceda un respiro… <strong>Tal vez.</strong></p><p><br/></p><p>El aire sera tan frío como la muerte misma. Qué irónico, ¿no? <strong>Yo soy la muerte.</strong> Y debo admitirlo: no muchos tienen el carisma suficiente como para alabarse a sí mismos. Pero... <em>¿qué más da?</em> Nada de lo que digan los demás me afecta. Al final, todos terminan iguales ante mí: <strong><em>silenciados en mi abrazo.</em></strong></p><p><br/></p><p>Pero lo que realmente hace especial esa noche no es el silencio, ni las estrellas… sino el hecho de que esa misma noche... <strong><em>presenciaré la caída del Príncipe </em></strong>Próspero… Y yo seré el causante de su <strong>sufrimiento...</strong></p><p><br/></p><p>He preparado cada detalle.<br>Un día antes de su tan <em>“dichosa fiesta"</em>, me deslizaré entre las sombras, dejando mis marcas invisibles, mis señales en los rincones que nadie mira. Alguna habitación alejada de los ojos fisgones, perfecta para mi espectáculo personalizado. En esa misma habitación pondré <strong><em>mis herramientas de tortura:</em></strong> un cinturón de San Erasmo (para que si intenta gritar... la garganta se le desgarre), un garrote vil (para tenerlo amenazado y así pueda tener mas diversión), un grillete de madera (para mas accesibilidad), algunas pinzas (Para quitarle la piel, y así, el mas mínimo viendo o roce de mis dedos, lo haga gritar de agonía y desesperación), alguno que otro látigo (Para  como un rio macabro de sangre cae por su espalda... <strong><em>hecho solo para mi</em></strong>. Aunque dudo que los llegue a usar... <strong><em>quien sabe</em></strong>), la hija del carroñero (Para que cuando me canse su cuerpo se doble en una posición antinatural, provocando fracturas de huesos y hemorragias internas... Y así... <strong><em>tal vez muera</em></strong>), una mordaza (Para oír sus bellos gritos agonizantes, sollozos y suplicas ahogadas), una fusta con pinchos (Para que... si llego a querer dejarlo vivo, por lo menos así pueda usar su magia y queden algunas marcas permanentes de nuestro jueguito) y algunos cuchillo de diferentes puntas (Solo para ver la profundidad de cada corte diferente en su piel)... Y la verdad... Debo admitir que seria algo difícil entrar tantas cosas de esa magnitud... <em>¡Pero no imposible!</em>... <strong><em>no para mi... </em></strong><em>Y... teniendo en cuenta que</em><strong><em> elegí todas esas herramientas solo para Prospero... </em></strong><em>seria muy triste no usarlas todas,</em><strong><em> cierto?...</em></strong></p><p><br>Y al día siguiente…<em> finalmente, el día de la tan ansiosa y esperada </em><strong><em>fiesta...</em></strong> Caminaré entre sus salones, entre los colores y los ecos de su música vacía. Las máscaras cubrirán rostros, pero no destinos… Y al llevar una como todos los demás, nadie notará que soy yo... Será tan sencillo pasar desapercibido, <strong><em>una sombra más entre tantas almas danzantes.</em></strong><br><br>Observaré a cada uno con calma, decidiendo quiénes serán <em>los afortunados en entregarme su último suspiro</em>, y a quienes, <em>quizás</em>, les conceda un poco más de tiempo... Mientras crean que celebran la vida, yo seré el último invitado en llegar.<br><br>Esperaré el momento oportuno: cuando el Príncipe Próspero crea estar a salvo, cuando beba su copa o camine entre risas fingidas… Entonces, cuando el reloj marque la última campanada, sabrán que he llegado.<br><br>Esa noche no habrá muros que puedan detenerme. No habrá risas que puedan silenciar mi paso... <strong>No habrá máscara que oculte su destino.</strong><br><br>Ese día, el juego termina. <strong>Ese día, el reinado del Príncipe Próspero caerá ante mí…</strong> <strong><em>y por mi voluntad.</em></strong><br><br>Mientras me escabullo sin hacer ruido, <strong>como un suspiro que apaga la vela…</strong> Usare un gas somnífero para dormir a todos en el salón principal de la fiesta, para sumirlos en un sueño profundo, dejando sus cuerpos inertes, inmóviles, a la espera del juicio que solo yo puedo dar.<br><br>A los que llevan la avaricia en el alma me los llevare para torturarlo hasta que me aburra y al final los mate, a otros, los convertiré en recuerdos: ecos, sombras, advertencias… a el resto los daré como regalos u ofrendas a mis amigos y enemigos... Y a los pocos inocentes… les concederé una tregua. No eterna, claro está, porque nadie escapa de mí… <em>pero sí un poco más de tiempo para entender el valor de la... </em><strong><em>vida...</em></strong><br><br>Mientras tanto, <em>el ingenuo de Próspero</em> caminará confiado, sin saber que su castillo ya estará marcado por mi sello. Porque esa noche, más que un baile, será el escenario del destino. Y cuando todo acabe… <strong><em>solo quedará el eco de mi risa entre los muros.</em></strong></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 01:24:44 UTC</pubDate>
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         <title>Vegeta777</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613265063</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p>Voy de camino al castillo del príncipe Próspero. Todos están festejando, riendo como si nada pasara afuera, pero yo no vengo a celebrar. Me puse esta máscara para que nadie sepa quién soy y para entrar sin que me paren.</p><p><br/></p><p>No planeo gritar ni hacer un escándalo, solo caminar entre ellos y dejar que mi presencia los incomode. Ellos creen que están a salvo, que las paredes del castillo los protegen, pero no se dan cuenta de que lo que temen siempre encuentra la forma de entrar.</p><p><br/></p><p>Lo hago porque quiero mostrarles que la muerte y el miedo no se pueden esconder. Que su fiesta no borra la realidad. Y hoy, yo seré ese recordado......</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 11:30:28 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>...... </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613306512</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p><em>Desde hace días he escuchado sobre la gran fiesta del príncipe Próspero. Todos hablan de lo lujosa que es, de la música, de los colores y de la comida. Yo no estoy invitado, pero eso no importa, porque no necesito una invitación. Mi disfraz y mi máscara serán mi entrada.</em></p><p><br/></p><p><em>Mientras me acerco al castillo, veo las murallas altas y las ventanas iluminadas. Parece que allí adentro el mundo es diferente, como si no existiera el sufrimiento ni la enfermedad que hay afuera. Me sorprende cómo la gente cree que con dinero y paredes se puede escapar de lo que nos toca a todos.</em></p><p><br/></p><p><em>Lo que quiero hacer es entrar despacio, caminar por los salones y dejar que mi presencia se sienta. No busco aplausos ni alegría, quiero que cada paso mío les recuerde algo que tratan de olvidar. Voy a avanzar sin hablar, observando cómo poco a poco las sonrisas cambian por miedo.</em></p><p><br/></p><p><em>No me interesa la fiesta, ni la música, ni el baile. Estoy aquí para demostrar que nadie es intocable. Ni el príncipe, ni sus amigos, ni ninguno de los que se esconden detrás de máscaras brillantes. Esta noche todos aprenderán que el destino no se puede esquivar.</em></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 12:02:48 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Mariana guerrero </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613412818</link>
         <description><![CDATA[<p>Soy la muerte roja... No.. no temas no te voy a hacer daño... El príncipe próspero quiso escapar de mi... Pero no puedo... Porque nadie escapa de la muerte roja!! NADIE!!! Cuando llegue y me vieron  vi  en ellos el  verdadero terror y desesperación... JAJA unos quisieron esconderse ... Pero no había escapatoria  yo me sabía todo el castillo ...creer que esconderse en un  castillo lleno de lujos mientras su pueblo se muere a causa de mi ... Se lo merecían!!! Bueno pues yo me voy tengo otras víctimas que matar..  hasta pronto....</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 13:09:24 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Valeria Sofía Mariscal Galvis</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613524266</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>La hora ha llegado. El aire fuera del palacio del Príncipe Próspero es espeso, casi palpable con el hedor de la enfermedad que hemos dejado atrás. Pero aquí dentro, todo es un delirio de terciopelo, música y vino. Las siete habitaciones, cada una con su color vibrante y su reloj imponente, me reciben como un laberinto de placer artificial.</p><p>Me encuentro caminando hacia el salón azul, el primero de los siete, sintiéndome extrañamente expuesto bajo el brillo de las lámparas. <strong>Mi plan es observar, no participar demasiado en la bacanal.</strong> Debo mantener la calma cuando el reloj toque la medianoche. La razón de mi audacia es simple y terrible: la Peste Roja está diezmando a la gente de la ciudad, y Próspero cree que su riqueza y sus muros pueden detener lo inevitable. Yo, en cambio, busco una prueba de su arrogancia o, quizás, una vía de escape que él no haya previsto. <strong>Voy a registrar cada detalle de la locura de esta fiesta</strong>, especialmente la reacción de Próspero ante el toque de las doce campanadas, pues creo que ese momento de terror revelará algo fundamental sobre su control o su desesperación.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 14:07:19 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Johan Caicedo 8-1</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613538538</link>
         <description><![CDATA[<p>Yo soy la muerte.</p><p>He recorrido reinos enteros, aldeas y palacios, y siempre me encuentro con lo mismo: hombres y mujeres que creen poder escapar de mí. Algunos me ignoran, otros me maldicen, unos pocos me aceptan… pero todos terminan cayendo en mis brazos.</p><p><br/></p><p>Hoy mis pasos me llevan al castillo del príncipe Próspero. ¡Qué curioso resulta! Mientras su pueblo muere devorado por la peste, él se encierra entre muros altos y puertas de hierro, creyendo que el lujo puede salvarlo. Y no conforme con su arrogancia, decide celebrar una fiesta, un baile de máscaras, como si las risas y la música pudieran silenciarme.</p><p><br/></p><p>Yo también estaré allí. Nadie me verá al inicio, pero me sentirán en el aire pesado, en el eco del reloj que marca cada hora con un sonido fúnebre. Esa campanada será mi voz, recordándoles que el tiempo se acaba.</p><p><br/></p><p>Las máscaras caerán, las sonrisas se borrarán, y cuando las luces de los candelabros tiemblen, apareceré. No habrá rincón donde esconderse, ni oro que compre un segundo más de vida. Esta noche, la ilusión de seguridad se romperá.</p><p><br/></p><p>El príncipe Próspero será el primero en comprenderlo: sus muros no lo salvarán, su riqueza no lo protegerá. Yo lo tomaré frente a todos, y al caer él, caerán también sus invitados. La fiesta terminará conmigo, porque yo siempre soy el último en bailar.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 14:15:12 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Fabianna Rojas 8-1</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613559428</link>
         <description><![CDATA[<p>Yo soy la Muerte Roja.</p><p>He estado esperando este momento. Desde que escuché que el príncipe Próspero levantaría muros, encendería antorchas y reuniría a sus cortesanos en un baile de máscaras, supe que mi hora había llegado. Qué ingenuo… creer que cerrando puertas puede encerrarse lejos de mí.</p><p><br/></p><p>Entro silenciosa, sin necesidad de tocar ni romper. Yo no golpeo las murallas: me deslizo por los corazones, por cada respiración. Los salones resplandecen, llenos de música, colores y risas… y aun así, allí estoy yo, invisible, rozando sus espaldas, esperando la campanada del reloj. Cada vez que suena, veo cómo la risa se apaga un instante. Ellos saben que algo anda mal. Ellos saben que estoy aquí.</p><p><br/></p><p>Las máscaras doradas y los vestidos brillantes no ocultan el miedo. Intentan bailar, intentan olvidar, pero la sombra los persigue. Y cuando llegue el silencio final, apareceré. Mi figura será imposible de ignorar, y en mis manos caerá Próspero, orgulloso y débil, el primero en entender que nadie escapa de mí.</p><p><br/></p><p>Después, uno por uno, los demás seguirán. No importa su belleza, su riqueza o sus plegarias. Esta fiesta no fue un refugio: fue la trampa perfecta. Porque yo siempre llego, y cuando llego, no me voy sola.</p><p><br/></p><p>Esta noche, yo bailaré con todos ellos.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 14:25:54 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Jhonnier Nicolás Mejia Castro </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613576974</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p>El reloj de la abuela</p><p><br/></p><p>En el pueblo de San Alejo, donde las calles se llenaban de bugambilias y los perros parecían conocer a cada vecino por nombre, vivía Clara, una muchacha de dieciséis años que tenía una obsesión extraña: el viejo reloj de pared de su abuela.</p><p><br/></p><p>El reloj colgaba en la sala desde antes de que Clara naciera. Tenía la madera desgastada, una campana que ya no sonaba, y unas agujas que parecían cansadas de girar. Aun así, Clara lo miraba con una especie de devoción, como si en ese tic-tac perezoso hubiera secretos que nadie más escuchaba.</p><p><br/></p><p>Una tarde de agosto, cuando la lluvia golpeaba los tejados y olía a tierra fresca, Clara descubrió algo curioso: el reloj había dejado de marcar la hora… pero seguía latiendo. El tic-tac no coincidía con las agujas, y en lugar de avanzar, parecía retroceder. Intrigada, acercó el oído.</p><p><br/></p><p>Entonces lo escuchó.</p><p><br/></p><p>Una voz.</p><p><br/></p><p>Era suave, como el murmullo de alguien que cuenta un secreto al oído. Decía su nombre. Primero lento, casi un suspiro: Cla-ra. Después más firme, como si quisiera despertarla. Clara retrocedió, con la piel erizada, pero no podía apartar la vista del reloj.</p><p><br/></p><p>Al día siguiente, preguntó a su abuela.</p><p>—Abuela, ¿alguna vez escuchaste… hablar al reloj?</p><p>La anciana, en vez de reír, se quedó en silencio. Luego, con un suspiro que pesaba años, respondió:</p><p>—Ese reloj no da la hora… da recuerdos.</p><p><br/></p><p>Clara no entendió de inmediato, pero esa noche lo descubrió. El reloj volvió a llamarla y, al tocarlo, se encontró de pie en la cocina… pero no era la suya. Reconoció a su madre, mucho más joven, jugando con una muñeca de trapo. Y en un rincón, vio a su abuelo, el mismo que había muerto antes de que ella naciera, riendo con una carcajada que nunca había escuchado en persona.</p><p><br/></p><p>El reloj la había llevado atrás.</p><p><br/></p><p>Desde entonces, Clara empezó a viajar en secreto: cada noche, un recuerdo distinto. Su abuela de niña corriendo por el río, su madre en su primer día de escuela, los almuerzos familiares que ella nunca había vivido. Todos estaban ahí, suspendidos en el tiempo, latiendo dentro de aquel viejo reloj.</p><p><br/></p><p>Pero una noche, el tic-tac cambió. Ya no iba hacia atrás, sino hacia adelante. Clara se vio a sí misma, adulta, con un niño en brazos y el mismo reloj colgado en la sala. El niño reía, y de algún modo, Clara supo que aquel futuro dependía de guardar bien los secretos del reloj.</p><p><br/></p><p>Desde entonces, cada vez que alguien le preguntaba por qué miraba tanto ese artefacto inútil, Clara sonreía. Nadie más sabía que allí, en ese latido de madera y metal, estaba la historia de su familia… y</p><p> quizá también la de su destino.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 14:33:38 UTC</pubDate>
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         <title>El Espectro de la Medianoche</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p>El <strong>Príncipe Próspero</strong>, temiendo la terrible <strong>Muerte Roja</strong> que devastaba su reino, se retiró a una abadía amurallada con mil cortesanos. Sellaron las puertas de hierro; el mundo exterior y la peste podían valerse por sí mismos. Dentro de los muros, solo reinaría la alegría, el vino y la música.</p><p>Tras meses de reclusión, el Príncipe organizó un <strong>gran baile de máscaras</strong> en las siete salas de la abadía. Cada sala tenía un color diferente, culminando en la séptima: una estancia lúgubre, cubierta de terciopelo <strong>negro</strong> y bañada por la luz espectral de ventanales <strong>rojo sangre</strong>. En esa sala se erigía un gigantesco reloj de ébano que, al dar la hora, silenciaba la fiesta con su temible tañido.</p><p>A la medianoche, el repique del reloj resonó más hondo que nunca. Justo después, todos notaron a un invitado que no pertenecía a la fiesta. Era una figura alta, envuelta en un sudario, con una máscara que imitaba el rostro rígido de un <strong>cadáver</strong> y una vestidura salpicada de <strong>sangre</strong>, la viva imagen de la Muerte Roja.</p><p>El Príncipe Próspero, furioso por la burla, le ordenó a gritos que se detuviera. Pero nadie se atrevía a tocar al espectro. El intruso caminó silenciosamente, pasando las salas de colores, hasta la estancia <strong>negra y roja</strong>.</p><p>Próspero, desenvainando un puñal, persiguió a la sombra hasta la séptima sala. Allí, el Príncipe se detuvo con un grito de agonía y cayó muerto.</p><p>Los aterrorizados cortesanos se abalanzaron sobre la figura y, al tomar el sudario, descubrieron con horror que no había forma corpórea, ni rostro bajo la máscara. La terrible verdad golpeó a los mil invitados: <strong>la Muerte Roja había entrado</strong>con ellos a pesar de todos sus cerrojos.</p><p>Uno a uno cayeron muertos en la sangre de las siete salas. El reloj de ébano se detuvo. Y sobre el júbilo, la corrupción, y las tinieblas, <strong>la Peste Roja tuvo dominio ilimitado</strong>.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 14:43:58 UTC</pubDate>
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         <title>Santiago Alexander Ortiz Gómez </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p>El perro del kiosco</p><p><br/></p><p>En la esquina del barrio había un kiosco pequeño donde don Ernesto vendía dulces, refrescos y hasta canicas. Pero lo que más llamaba la atención no era el kiosco, sino el perro que siempre estaba echado en la entrada.</p><p><br/></p><p>Lo llamaban “Chispa” porque, aunque dormía casi todo el día, bastaba un ruido extraño para que se pusiera alerta, como si tuviera electricidad en las patas. Nadie sabía de dónde había 🤬; simplemente un día apareció y se quedó.</p><p><br/></p><p>Los niños lo adoraban, porque cuando iban a comprar dulces, Chispa siempre movía la cola y los seguía un par de cuadras, como escoltándolos. Una vez, incluso ahuyentó a un hombre que intentó robarle a don Ernesto. Desde ese día, todos decían que no era solo un perro callejero, sino el guardián del kiosco.</p><p><br/></p><p>Con el tiempo, don Ernest</p><p>o le puso un collar rojo y un plato con su nombre. Y aunque muchos perros iban y venían por el barrio, todos sabían que Chispa ya tenía dueño… o mejor dicho, que el kiosco tenía guardián.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 14:57:08 UTC</pubDate>
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         <title>Tu tiempo aquí terminó.</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Yo soy la muerte roja, todos los que me ven nunca viven para contarlo...</p><p>He pasado por muchos pueblos, derrotando principes y matando gente, pero hoy será diferente... El principe próspero caerá frente a su pueblo enfermo porque hoy será su gran festejo de máscaras, será mi entrada perfecta para terminar con su vida.</p><p>Entraré sin invitación, comeré un poco y después iré tras el principe, nada lo salvará, ni sus guardias reales ni su padre.</p><p>Lo degollare sin piedad y así acabaré su reinado, mataré a todos sus invitados, la fiesta acaba y el que ríe de último ríe mejor. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 15:10:32 UTC</pubDate>
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         <title>Ya no más Juan Araujo 8-1</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Yo no tenia prisa. El castillo estaba lleno de risas y musica, los ricos bailaban, comian y creian ke las paredes de piedra los salvarian de mi. Pobres ilusos. Afuera el pueblo se moria, las calles se pintaban de rojo y nadie queria ver, nadie queria recordar.</p><p>Me escondi detras de la máscara, una mascara ke no era mascara, sino mi cara real: la enfermedad misma. Caminé lento entre ellos, y cada paso ke daba hacia ke sus carcajadas se apagaran un poko más. Algunos me miraban raro, otros se kedaban callados, pero ninguno se atrevió a detenerme.</p><p>El principe, ese tal Próspero, jugaba a ser fuerte. Me miró con rabia, komo si pudiera matar con solo ver. Pero cuando se acercó, cuando pensó ke yo era solo un disfraz, sintió el frio de mi mano y entendió. No hay muro, no hay fiesta, no hay oro ke compre la vida.</p><p>Uno a uno cayeron. No grite, no reí, no hize nada más ke caminar entre ellos. La musica se calló, las luces temblaron, y la ultima risa murió.</p><p>Al final, el salón quedó en silencio. Y yo, la Muerte Roja, me kedé ahi, sin prisa, porke sabía ke nadie escaparia.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 15:22:46 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Emmanuel cerinza parra 8-1 la muerte roja</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>El aire de esta noche es pesado, denso con la expectativa y el aroma de la decadencia. La invitación del Príncipe Próspero ha llegado, un sellado ostentoso que exige mi presencia en su ridícula mascarada. ¿Una fiesta en medio de la peste roja que asola el reino? La arrogancia de este hombre no tiene límites. Se atreve a encerrarse en su abadía fortificada, creyendo que puede burlar a la Muerte misma, mientras su pueblo perece.Pero no puedo dejar pasar esta oportunidad. Hoy, camino a esa abadía, mis pensamientos no están en los disfraces ni en los bailes, sino en la justicia. He escuchado los susurros de los desesperados, he visto los rostros marcados por el horror de la enfermedad, y la indiferencia del Príncipe Próspero es una afrenta que no puedo perdonar.Mi plan es simple, pero audaz. Me vestiré con un atuendo que nadie esperaría, uno que pase desapercibido entre la opulencia y el derroche, pero que al mismo tiempo, simbolice lo que realmente está ocurriendo fuera de esos muros. Llevaré el disfraz de la verdad inevitable.objetivo es llevar la realidad de la Muerte Roja directamente a su santuario. No puedo soportar la idea de que sigan festejando mientras el mundo arde a su alrededor. Es hora de que el Príncipe Próspero y sus cortesanos se enfrenten a la verdad, a la inevitable verdad que han intentado ignorar. No buscaré violencia, no, mi arma será el horror de la revelación, la ironía de su propia negación.Mientras me preparo, la oscuridad se asienta sobre la ciudad, y con ella, una sensación de propósito. Que la fiesta comience, y que la Muerte Roja encuentre su camino incluso detrás de las paredes más altas.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 15:38:10 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>La muerte rojo Juan David Guio 8-1.            Dºń pºllø</title>
         <author>liliaemilsenbarrera</author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3613688693</link>
         <description><![CDATA[<p>Soy la sombra rojo soy conocido por llevarme las almas de las personas y atormentarlas por el resto de la eternidad dentro de poco tiempo es año nuevo y la fiesta en el castillo se acerca y es una muy buena oportunidad para aprovechar el descuido del príncipe próspero que mientras que desgustan su festín entraré yo y me llevaré su alma para atormentarla durante toda la eternidad junto a las almas de todos los pueblerinos que estarán en el castillo así conquistaré el reino y lo gobernaré durante toda la eternidad👺👺👺👺👹👹👹👹👹👹👹👹👹👹👹👹👹👺👹👹👹👹👺👹👹👹👹👹☠️☠️☠️☠️☠️☠️💀💀💀💀💀💀💀</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 15:38:34 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Lina Beltrán </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Soy la muerte roja</p><p>La misma que va a asesinar y torturar al príncipe próspero  ….  El se burló de mi …pero nadie se burla de mi así que le voy a dar una lección que jamás olvidará… creer que se puede escapar encerrarse en un  castillo colmado de lujos mientras su pueblo se muere por mi culpa…  pero NADIE escapa de la muerte roja le estoy haciendo un favor al mundo eliminando la basura y igual mente ese es mi trabajo vi como se morían todos entre gritos de dolor y terror la desesperación en su máxima expresión… la arrogancia y el orgullo del príncipe eran indignantes una grosería no me arrepiento …. Unos me odian otros me desprecian pero  nadie me ignora  … bueno ya me tengo que ir …</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 16:07:45 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La máscara roja </p><p>Nicolas Núñez</p><p><br/></p><p><strong>Diario de un Invitado a la Fiesta del Rey</strong></p><p><strong>Fecha: 1 de octubre de 2025</strong></p><p>Hoy fue un día que jamás olvidaré. La invitación a la fiesta del rey llegó con un elegante estuche de terciopelo, y mi corazón latía con emoción. La celebración prometía ser grandiosa, llena de música, baile y magia.</p><p>El camino al castillo estaba adornado con antorchas que iluminaban la noche oscura. A medida que me acercaba, las risas y melodías resonaban en el aire. Sin embargo, una sensación extraña me acompañaba. Algunos aldeanos murmuraban sobre un antiguo cuento: “La muerte detrás de la máscara roja”. Decían que, en noches como esta, un misterioso personaje aparecía, buscando almas perdidas.</p><p>A pesar de la inquietud, decidí continuar. Al llegar al castillo, el esplendor de la fiesta me envolvió. La sala estaba decorada con opulentos candelabros y mesas repletas de manjares. El rey, con su corona brillante, sonreía mientras el príncipe danzaba con gracia, atrayendo todas las miradas.</p><p>Pero mientras disfrutaba del festín, una sombra cruzó mi camino. Un hombre en una máscara roja se deslizó entre los invitados. Su presencia heló el ambiente, y sus ojos parecían observar a cada uno de nosotros. Recordé la leyenda: “Aquellos que miran a la muerte a los ojos, a menudo no regresan”.</p><p>El príncipe, ajeno al temor, se acercó al enigmático personaje, desafiando la advertencia de los ancianos. La música se detuvo, y un silencio sepulcral invadió la sala. La máscara roja se inclinó levemente, y el príncipe, con valentía, preguntó qué deseaba.</p><p>Con voz profunda, el enigmático ser reveló que venía a recordar a todos la fragilidad de la vida. “No temáis, pues la muerte es solo un paso”, dijo. Al instante, la atmósfera cambió; las risas regresaron, pero el miedo permaneció en el aire.</p><p>A medida que la fiesta continuaba, no pude evitar mirar hacia la máscara roja. Una mezcla de admiración y temor me invadió. ¿Era un mensajero de la muerte o simplemente un recordatorio de lo efímero de nuestra existencia?</p><p>Al final de la noche, mientras regresaba a casa, el relato del hombre en la máscara roja resonaba en mi mente. La fiesta había sido maravillosa, pero la sombra de la muerte siempre está presente, incluso en los momentos de alegría.</p><p>Hoy aprendí que la vida es un baile, y en cada paso, debemos recordar que la muerte, aunque temida, es parte del viaje. </p><p><strong>Fin del diario.</strong></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 17:52:23 UTC</pubDate>
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         <title>Christopher Ruiz Moreno </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Soy la muerte roja siempre ando por ahí y por allá buscando almas que merezca ser castigadas una vez que iba por una me dijo que avía un príncipe prospero que avía creado una muralla y avía puestos guardias para evitar que me acercara pero eso no me iba a detener resulta que creyéndose que nunca me parecería porque miedo y IVA darle un avista hace principe prospero que se cría intocable una realidad aterradora pues y IVA a convertir su banque de celebración en el banquete más aterrador y sanguinario que jamás allá visto pero avía una cosa como IVA darle una buena asustada acá un citado entonces decide el más terrible que Hera el príncipe prospero herirlo hacer que mirara así sus hombres algunos con la alma más limpia una muerte lenta y agonizante y a los con muchos más alma limpia una muerte rápida y a los de alma limpia no les atacaría fuera el que fuera moría si no tenía una alma limpia entonces me preparé con un atuendo elegante de color rojo me quité una máscara que cubría mi hermoso rostro y en la noche de luna roja ingrese atravesando las puertas eliminado guardia por guardia solo los de alma pura se salvaron de mi una vez adentro asta que la luna estuviera en su punto más bello y cuando el príncipe prospero daba su discurso la luna roja llegó a su mejor momento en ese preciso instante me levanté así la puerta y tranque después la masacre consenso cada invitado tenía alma que tanto quería podrida por la maldad y codicia  y mucho mas pero recordé capture al príncipe y lo hizo ver cada cosa que hacía asta que quedó solo el no me reconocía y pregunta porque hacía esto y que su padre me mataría pen ese momento le clave mi hoz en una pierna y lo arrastre asta el trono de su padre donde herido se dio cuenta que con amenazas no servía intento comprar su muerte en eso me ofreció una bolsa con diamantes los agarre y los tire diciendo nada vale más que tú muerte para mi ahora mismo entonces por última vez pregunto quién eres yo le respondí el que hacía matado a sus ciudadanos y nobles todo lo vía ello yo la muerte roja Vie su cara el pánico eso aparecieron guardias con un alma corrompida el príncipe prospero aprovecho y huyó mate a acá guardia y fue por el príncipe el está con una espada preparó para pelear aunque no sabía usarla bien sabía cómo manejarla por eso de un ataque lo hizo retroceder asta el balcón y tirado ahí mal herido lo alce con mi mano de un golpe de quité la cabeza después agarre alma por alma asta llevarme acada una de ellas y antes de irme grabé un mensaje que decía la vida es algo que no puede recuperar o comprar no puedes retroceder el tiempo y cambiarlo lo ello está y eso siempre te acompañará asta que yo venga por ti atenta mente la muerte roja el que te espera por ti siempre</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 18:03:32 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Yo soy la Muerte Roja.He venido al reino sin que los muros ni las riquezas me detengan. Mientras adentro celebran con música y máscaras, yo avanzo en silencio. No necesito armas: mi sola presencia basta para apagar la risa, detener el corazón y cubrirlo todo con mi sello sangriento. Cuando el reloj de ébano marque su último compás, la fiesta terminará, y el reino entero será mío.</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 19:41:34 UTC</pubDate>
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         <title>Sofía Femayor Hernández </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p>Soy la Muerte Roja, y esta fiesta es mi obra maestra de ironía. El Príncipe Próspero, con toda su riqueza y sus muros, pensó que podía burlarse de mí, ¡Qué arrogancia! Mi única razón para estar aquí es el placer sádico de ver cómo su alegría se desvanece ante mi presencia.</p><p><br/></p><p>Mi plan es simple y delicioso: **voy a esperar pacientemente en la habitación negra**,y no me moveré hasta que el último reloj dé las doce campanadas. Lo hago porque es mi naturaleza; soy el castigo inevitable que llega cuando el hombre toca su punto máximo, cuando su abaricia y deseo es más grande que cualquier cosa. Más que la felicidad verdadera.</p><p><br/></p><p>Mientras espero, disfruto del sonido de la música y de las risas huecas de estos invitados, sabiendo que cada nota los acerca a su final. Cuando me levanté se darán cuenta de la inevitabilidad de mi llegada y disfrutaré ver la inutilidad de sus esfuerzos por esconderse, Ver como ruegan por qué los deje vivir, mientras les arranco los ojos, escuchando sus gritos de dolor. </p><p>Esta fiesta no fue un escape para el príncipe, fue una invitación..</p><p><br/></p><p>Que el baile termine pronto.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 20:16:12 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3614106154</link>
         <description><![CDATA[<p>Hoy emprendo mi camino hacia la gran fiesta del Príncipe de próspero. No suelo asistir a celebraciones, pues mi compañía rara vez es bienvenida, pero esta ocasión es distinta. El príncipe celebra el esplendor de su poder, creyéndose intocable, eterno… y sin embargo, yo soy la única certeza que ningún reino puede esquivar.</p><p>Caminaré entre los invitados como una sombra, invisible para la mayoría. Llevaré conmigo mi guadaña no como amenaza, sino como recordatorio de que todo banquete, toda música y todo baile, termina en silencio.</p><p>¿Por qué voy? No por venganza ni por castigo. Voy porque la fiesta es un espejo de la vida misma: luces que arden intensas, breves, antes de extinguirse. Mi presencia será mi regalo al príncipe: la verdad desnuda de que incluso en medio de la gloria, todo hombre debe prepararse para mi abrazo final.</p><p>Algunos dirán que soy cruel. Yo sé que soy justo.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 20:47:55 UTC</pubDate>
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         <title>Valeria Sofia Mariscal Galvis Nota de diario #2</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3614147488</link>
         <description><![CDATA[<p>Escribo estas líneas para planear mi entrada en la abadía del príncipe Próspero. He recorrido muchos caminos, todos distintos, pero al final siempre iguales. Desde aldeas olvidadas donde los cuerpos se amontonan en silencio, hasta palacios adornados con telas ricas que pronto se vuelven sudarios. Mi andar no se detiene, porque yo soy la única certeza que habita en todos los reinos.</p><p>Hoy, mis pasos me conducen al castillo del príncipe Próspero. Lo observo desde lejos, altivo, encerrado tras muros de hierro y piedra, como si fueran bastiones capaces de detenerme. Dentro, su corte celebra una fiesta de máscaras, un banquete levantado sobre las cenizas de los que agonizan afuera. Ríen, bailan, beben, convencidos de que han burlado a la peste roja, convencidos de que el lujo y la música pueden protegerlos de mí. Qué ceguera tan común en los hombres: creer que la riqueza compra más tiempo.</p><p>Yo, sin embargo, no tengo prisa. Me acerco con calma, porque sé que me esperan sin saberlo. Esta noche seré una presencia invisible al inicio, apenas un escalofrío en la nuca, una mirada inquieta entre disfraces, un eco en la pesada campanada del reloj. Esa campana será mi aliada: cada golpe recordará que el tiempo se acorta, que ningún corazón puede bailar más rápido que su propio fin.</p><p>He planeado mi entrada con cuidado. No surgiré de golpe. Primero, los rodearé en silencio. Sus risas se quebrarán poco a poco, como las cuerdas de un instrumento maltratado. Verán mi máscara y la confundirán con parte de la fiesta, hasta que el silencio les pese más que la música. Entonces me revelaré.</p><p>El príncipe será mi primer gesto, mi primer aviso. Él, que se creyó más sabio y más fuerte que el destino, será el primero en caer frente a los ojos de todos. Su arrogancia morirá en sus propios salones, y con él, uno a uno, los demás comprenderán que nada de lo que construyeron puede salvarlos.</p><p>No habrá rincón seguro, ni torre lo bastante alta, ni puerta que se cierre a tiempo. Nadie podrá huir de mi abrazo. Y cuando la última vela titile y se apague, yo me quedaré sola en la sala, rodeada del silencio absoluto.</p><p>Así terminará la fiesta: no con risas ni música, sino conmigo. Porque aunque disfracen su miedo con máscaras y banquetes, aunque crean que su encierro los protege, yo siempre soy la última en bailar. Y mi baile, una vez comienza, nunca se detiene</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 21:48:25 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>La parada inevitable…</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3614177266</link>
         <description><![CDATA[<p>Se encerraron. El Príncipe Próspero y sus mil cortesanos creyeron que sellar las puertas de hierro de la abadía los salvaría. Rieron, bailaron y bebieron. ¡Qué espectáculo tan patético! Yo, la <strong>Muerte Roja</strong>, no me detengo por cerrojos.</p><p>Esperé hasta la medianoche. Cuando el <strong>reloj de ébano</strong> de mi sala, la negra y escarlata, tañó, todo se detuvo. Esa fue mi señal.</p><p>Me vestí con mi traje: sudario, rostro cadavérico y las marcas <strong>rojo sangre</strong> por todas partes. Caminé lento, pasando por las siete salas de colores. Nadie me tocó. El miedo paralizó sus ridículos disfraces.</p><p>Próspero me encontró. Él, con su daga inútil. Yo, con mi esencia. Me giré, lo miré y él cayó. <strong>Se desplomó, sin necesidad de un golpe.</strong></p><p>Entonces, ellos vinieron. Buscaron un cuerpo bajo mi máscara y solo encontraron la <strong>nada</strong>.</p><p>Y así, cayeron uno a uno. El rojo se extendió por los salones. El reloj se silenció para siempre. Las luces se apagaron.</p><p><strong>No hay fiesta. Solo hay Final.</strong></p><p>Ahora, solo queda el dominio de <strong>Mí</strong>.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-01 22:42:30 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>La muerte roja </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3614478485</link>
         <description><![CDATA[<p>Yo soy la Muerte Roja.</p><p>Camino en silencio, y a mi paso los muros tiemblan.</p><p>No hay puerta, ni hierro, ni oro que pueda detenerme.</p><p>Reino en la sangre y en el miedo, me visto de sombras y fuego, y mi nombre se pronuncia en susurros que hieren más que un grito.</p><p><br/></p><p>Creyeron huir de mí, encerrarse en sus palacios y festejar mientras yo rondaba.</p><p>Pero donde hay aliento, allí llego; donde hay vida, allí reclamo.</p><p>No soy prisa, soy certeza.</p><p>Y cuando al fin me presento, no toco ni golpeo: entro.</p><p>Por que yo no espero a nadie.</p><p>Son los hombre quienes,tarde o temprano yo los asecinare para llevarme sus almas</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-02 02:16:22 UTC</pubDate>
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         <title>Jhinnier Nicolás mejia castro </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3634031061</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>El Último Baile</p><p>Soy la Muerte Roja, y esta noche he vuelto a danzar.</p><p>No hay muralla, torre ni encierro que pueda negarme la entrada, porque donde hay vida, tarde o temprano, me invitan.</p><p><br/></p><p>El Príncipe Próspero creyó que podía reírse de mí. Reunió a sus cortesanos en su fortaleza, cerró los portones, y cubrió el miedo con máscaras doradas y música ensordecedora. Pensó que el lujo era una armadura, que el arte podía distraer al destino. Pero el tiempo… el tiempo siempre abre sus propias puertas.</p><p><br/></p><p>Esperé pacientemente. En la habitación negra, donde el reloj de ébano marcaba las horas con campanadas que helaban la sangre, me quedé quieta. No hacía falta moverme; el miedo ya bailaba por mí. Cada nota de los violines los acercaba un poco más a mi abrazo.</p><p><br/></p><p>A medianoche, cuando la última campanada resonó, me mostré.</p><p>No grité, no corrí. Solo avancé, lentamente, entre las luces rojas y las máscaras sonrientes. Y uno a uno, los rostros se fueron volviendo pálidos, las risas se quebraron como vidrio, y la música se ahogó en su propio eco.</p><p><br/></p><p>El príncipe intentó enfrentarse a mí, pero ¿cómo desafiar a lo que no tiene rostro? Cuando extendí mi mano, comprendió que su fiesta no fue una defensa, sino una invitación.</p><p><br/></p><p>Y así terminó su banquete.</p><p>No con un estallido, sino con un suspiro.</p><p>No con un grito, sino con mi silencio.</p><p><br/></p><p>Porque aunque los hombres intenten esconderse del destino,</p><p>yo siempre soy la última en bailar.</p><p>Y mi baile, una vez comienza... nunca se detiene.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-15 15:45:53 UTC</pubDate>
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         <title>La Máscara Roja</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3634038007</link>
         <description><![CDATA[<p>Hace días escucho cómo el príncipe Próspero hace fiestas mientras su gente muere afuera. Cree que escondiéndose en su castillo puede escapar de mí… pero nadie puede hacerlo.</p><p><br/></p><p>No necesito invitación. Solo me pongo mi capa roja y camino entre ellos, riendo como si nada pasara. No saben quién soy, pero cuando me acerco, el silencio los delata.</p><p><br/></p><p>La música se detiene, las luces bajan, y el miedo llena el lugar. Ya saben que llegué.</p><p>Y esta vez, no habrá más baile.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-15 15:49:51 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>La muerte roja 🩸</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3634053774</link>
         <description><![CDATA[<p><strong>La Sombra Roja🩸</strong></p><p>Nadie en el Reino de Varlindar hablaba abiertamente de la Sombra Roja.<br> Era un susurro en las esquinas, una advertencia en las canciones de cuna, una amenaza que manchaba los sueños con un rojo profundo como sangre seca.</p><p>Aparecía cuando el sol se ponía y el viento dejaba de soplar.<br> Primero, un escalofrío.<br> Luego, un silencio absoluto.<br> Y finalmente, un resplandor carmesí que se arrastraba por las paredes, sin cuerpo, sin rostro, solo una sombra... que se movía como si respirara.</p><p>Muchos habían sido tocados por ella. Nobles, campesinos, incluso sacerdotes.<br> No los mataba.<br> Los vaciaba.<br> Les dejaba el cuerpo intacto, pero la mente... la mente se perdía en un rincón oscuro, atrapada para siempre entre gritos que solo ellos podían oír.</p><p>Se decía que la Sombra buscaba algo.<br> O a <strong>alguien</strong>.</p><p>El Rey Aldemar lo sabía. En secreto, temía cada anochecer.<br> Pero jamás lo confesó.<br> ¿Cómo podría un rey temer a una sombra?</p><p>Hasta que llegó la víspera del Gran Banquete.<br> Una celebración anual, con cien antorchas ardiendo, copas rebosantes y música hasta el amanecer.<br> Todo debía brillar.<br> Todo debía ocultar el miedo.</p><p>Pero esa noche, el viento no sopló.<br> Y el cielo no tenía luna.</p><p>—¡Luz! —ordenó el rey, alzando su copa—. ¡Más luz!</p><p>Las antorchas parpadearon.</p><p>Una por una.</p><p>Se extinguieron.</p><p>El salón quedó en penumbra, y los invitados, congelados, vieron cómo en la pared del trono se deslizaba... <strong>ella</strong>.</p><p>La sombra no negra, sino roja como la ira contenida.<br> Roja como la sangre que no se ha derramado aún.</p><p>El Rey intentó levantarse, pero su cuerpo se volvió pesado.<br> Su corona cayó con un sonido seco.</p><p>Y entonces la sombra habló, sin boca, sin voz:</p><p>—<strong>Tú hiciste el pacto. Ahora pagarás el precio.</strong></p><p>Los nobles retrocedieron. Nadie entendía.<br> Pero el Rey sí.</p><p>Años atrás, había invocado algo para mantener su trono, para eliminar a sus enemigos en silencio.<br> La sombra había sido su arma.</p><p>Y ahora... venía por él.</p><p>La Sombra Roja lo cubrió lentamente, como una marea espesa.<br> El Rey gritó, pero no se oyó nada.<br> Solo se vio cómo sus ojos se volvían vacíos.<br> Cómo su cuerpo se estremecía.<br> Y luego... cómo se desvanecía dentro de la sombra, tragado por ella.</p><p>Cuando las antorchas volvieron a encenderse por sí solas, no quedaba ni trono, ni rey.<br> Solo una mancha roja sobre el mármol blanco.<br> Y un eco lejano, como una risa ahogada, que aún sigue escuchándose cuando cae la noche..</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-15 15:59:10 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Yo soy la muerte roja, la sombra con Rubíes. He irrumpido en este último refugio de la arrogancia sin que el acero ni el oro me obstruyan.Mientras el príncipe y sus cortesanos se ocultan tras antifaces y bailan al son de la flauta, yo avanzo lento y sin sonido.No necesito fuego ni veneno: mi sola presencia es suficiente para enrojecer los pulmones, secar la alegría y marcar a cada alma con mi mancha carmesí.Cuando las doce campanadas finales resuenen desde el reloj de ébano</title>
         <author>santiorgomez123</author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3634100075</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-10-15 16:27:16 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3634843713</link>
         <description><![CDATA[<p>La voz de la muerte roja</p><p><br/></p><p>Yo no tengo rostro, pero todos conocen mi nombre cuando el aire se vuelve pesado. Nací del abandono, del llanto de un pueblo olvidado por su soberano. El príncipe Próspero pensó que podía escapar de mí, encerrándose entre muros y riquezas, mientras afuera la tierra se teñía de rojo. Pero yo no necesito puertas abiertas: entro en el aire que respiran, en los latidos que creen suyos.</p><p><br/></p><p>Aquella noche, me vestí de sombra y crucé su fiesta de máscaras. La música se detuvo cuando mi presencia tocó el salón. Sus risas se helaron, sus cuerpos temblaron, y el príncipe —valiente solo en apariencia— trató de desafiarme. Pero mis manos son invisibles y mi abrazo eterno.</p><p><br/></p><p>Cuando el reloj marcó la medianoche, la danza terminó.</p><p>El príncipe cayó primero, su corte después… y en el silencio que siguió, yo me quedé para reinar.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-16 02:10:35 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>          LA MASCARA CARMESI </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3638951066</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p>Desde el taller húmedo y lleno de tic-tacs, yo, la Máscara Carmesí, sentí el cambio de dueño.</p><p><br/></p><p>El olor a aceite de máquina y café recién colado me resulta familiar, pero ahora lo siento a través de la madera. No tengo ojos, pero percibo la *ausencia* de visión en Elías; él no sabe que ya no me guarda en el baúl, sino que estoy justo donde él me dejó, sobre su yunque de hierro frío.</p><p>Siento una vibración cuando me acerco a la anciana del pueblo. No necesito ver sus ojos para saber qué pena la ancla: el recuerdo de un baile perdido. Con un simple roce de mi superficie roja contra su puerta, absorbo esa melancolía. Ella despierta ligera, como si le hubieran quitado un peso de encima, y yo, la Máscara, almaceno ese "tiempo no vivido" como energía.</p><p> El cronómetro de Elías era una pieza de precisión, un símbolo de su obsesión por controlar el flujo. Cuando lo tomé, sentí su frustración. No es un tiempo perdido, sino un *tiempo robado*. Lo guardo en mi interior de cedro; él ahora solo tiene la ilusión de que el tiempo sigue corriendo igual.</p><p> Elías me mira, intentando descifrar si soy un castigo o un regalo. No entiende que yo no juzgo; solo equilibro la balanza. Su tiempo está ahora en juego, y mi siguiente movimiento dependerá de si él se arrepiente de su obsesión por medirlo todo, o si intenta recuperarlo a la fuerza.</p><p><br/></p><p>Intentas destruirme con un martillo, pero al impactar, absorbo tu voluntad de vivir, agotando tu tiempo restante y causándote la muerte en silencio.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-18 22:20:58 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>La muerte roja</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3645337178</link>
         <description><![CDATA[<p>Sebastian aragón villmizar </p><p>Soy el inevitable fin, la mancha carmesí que no puede ser lavada. Me llaman La Muerte Roja.</p><p>Había rondado sus muros de hierro durante meses, escuchando el eco hueco de su risa y la música febril de su desesperación. El Príncipe Próspero creyó que su piedra era más fuerte que mi veneno, que su oro podía comprarle tiempo. ¡Qué vanidad! Yo no pido permisos; yo simplemente soy.</p><p>Cuando el último tañido del reloj de ébano cesó, supe que mi momento había llegado. Me deslicé en el salón final, el aposento negro y escarlata, vestida con la única moda que es eterna. Sentí el pánico helado que se extendió por la multitud, pero solo tenía ojos para el Príncipe.</p><p>Él estaba allí, con su estúpida máscara, intentando gritar una orden que se ahogó en su garganta. No necesité un arma. Mi poder no es la fuerza bruta, sino la certeza.</p><p>Fijé mis cuencas vacías en él, y la verdad se derramó. Le mostré no solo su muerte, sino el vacío de su vida. Vi cómo el desafío se quebraba en sus ojos, reemplazado por la comprensión final y aterradora.</p><p>Entonces, extendí mi mano.</p><p>No toqué su piel. Eso habría sido un acto demasiado mundano. Lo que busqué fue la cosa brillante, nerviosa y ególatra que residía en su pecho: su alma.</p><p>La sentí separarse de él. Fue un tirón suave, un desprendimiento silencioso. La vi como una bruma tibia y rojiza que ascendía de sus labios, la última exhalación de su arrogancia. Era su esencia, su conciencia, el motor que había construido la abadía para desafiarme.</p><p>Y la absorbí.</p><p>No hubo resistencia. Solo la rendición de una luz que se apaga. Al ingresar en mí, esa pequeña chispa de vida se unió a la inmensa oscuridad que soy. Su alma no sufrió dolor, solo se disolvió en la fría eternidad.</p><p>El cuerpo del Príncipe Próspero se desplomó, ridículo e inerte, sin la chispa que lo animaba. Yo me quedé, erguida, sintiendo la pequeña adición de su ser. Un trofeo, sí, pero un trofeo tan efímero como su reino.</p><p>Ahora, con mi trabajo apenas comenzado, dirigí mi mirada hacia el resto de los invitados. Las almas cobardes que habían intentado esconderse en la fiesta. Ellas caerían a su debido tiempo. Yo había llegado, y donde estoy yo, solo queda la tiniebla, la ruina y la Muerte Roja.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-22 13:43:28 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3645342924</link>
         <description><![CDATA[<p>*La Ira de la Muerte Roja*</p><p><br/></p><p>Soy la Muerte Roja, la cosechadora de almas. Mi reino es la oscuridad, mi dominio es la muerte. Pero ahora, mi ira arde como el fuego. Un ladrón audaz ha robado el alma de un joven príncipe, un alma que me pertenecía.</p><p><br/></p><p>Juró venganza y busco al ladrón sin descanso. Mis espectros recorren el reino, siguiéndole el rastro. No hay lugar donde pueda esconderse. Lo encontraré y lo castigaré.</p><p><br/></p><p>Finalmente, después de una búsqueda implacable, doy con el ladrón. Está en un castillo en las montañas, rodeado de hechizos y trampas. Pero nada puede detenerme. Me presento ante él, mi capa roja ondeando detrás de mí.</p><p><br/></p><p>"Devuélveme el alma del príncipe", exijo.</p><p><br/></p><p>El ladrón tiembla, pero se niega a devolverla. Me río, una risa que hace temblar las paredes. "Eres un tonto", le digo. "No puedes desafiarme".</p><p><br/></p><p>Con un gesto de mi mano, el ladrón cae de rodillas, suplicando piedad. Pero no hay piedad en mi corazón. Tomo el alma del príncipe y la devuelvo a mi reino. El ladrón será castigado por su osadía.</p><p><br/></p><p>Mi reino está completo de nuevo. La justicia ha sido servida. Y yo, la Muerte Roja, seguiré cosechando almas, implacable y sin piedad.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-22 13:46:14 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>La muerte roja 💀🩸</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3645528177</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p>Yo soy la Muerte Roja</p><p><br/></p><p>Yo no nací como los humanos. No tengo cuerpo, ni alma, ni rostro.</p><p>Soy el silencio que llega después del grito.</p><p>Soy la sombra que se cuela por las grietas cuando todos creen estar a salvo.</p><p><br/></p><p>Durante mucho tiempo caminé por pueblos y ciudades, invisible. Los hombres me temían, pero no podían huir. Bastaba un suspiro mío, un roce de mi aliento, y la piel se cubría de rojo, el calor ardía en la sangre y la vida se apagaba en minutos.</p><p><br/></p><p>Entonces apareció el príncipe Próspero, con su orgullo dorado y su castillo de muros altos.</p><p>Creyó que podía escapar de mí.</p><p>Creyó que las riquezas podían comprar la eternidad.</p><p>Cerró sus puertas, reunió a sus amigos y se escondió tras el sonido de la música.</p><p><br/></p><p>Yo esperé. Paciente.</p><p>Porque sé que el miedo se olvida cuando hay risas… y ahí es cuando entro.</p><p><br/></p><p>Aquella noche de máscaras me vestí con lo que soy: una túnica oscura, una máscara manchada de sangre. Caminé entre ellos, y ninguno se atrevió a tocarme.</p><p>El reloj sonó…</p><p>Las risas se callaron…</p><p>Y cuando el príncipe vino hacia mí, lo miré a los ojos. No necesité palabras: él entendió.</p><p><br/></p><p>Cayó muerto.</p><p>Uno por uno, todos los demás me siguieron.</p><p><br/></p><p>Cuando el último corazón dejó de latir, el reloj marcó su última hora.</p><p>Entonces, por fin, el castillo quedó en silencio.</p><p>Mi tarea había terminado.</p><p><br/></p><p>Yo no odio, no disfruto.</p><p>Solo cumplo con mi destino.</p><p>Porque tarde o temprano, todos bailan conmigo.</p><p><br/></p><p><br/></p><p>---</p><p><br/></p><p>¿Quieres que haga una versión más poética (como si fuera un poema oscuro) o m</p><p>ás de terror, con más detalles de miedo?</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-22 15:25:52 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Me llaman La Muerte Roja</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/marisolquesada/Bookmarks/wish/3655299160</link>
         <description><![CDATA[<p>Mis pasos calmados recorren lentamente las tierras. Tierras pobladas por los humanos, capaces de realizar cosas extraordinarias. Con el poder de nivelar montañas, domar los salvajes océanos y algún día volar más allá del firmamento.</p><p><br/></p><p>Pero incluso con aquel poder no pueden detener mis delicados pasos. Un paso. Otro paso. Inamovible para el poder humano.</p><p><br/></p><p>Ellos se asustan con mis pasos, me temen. Me llaman la muerte roja. Pero yo jamás fui su enemigo, ni antes ni hoy. Solo soy una parte de la misma naturaleza.</p><p><br/></p><p>El príncipe próspero, un ser de riqueza, de poder sobre otros, él dirige y todos se guían por su palabra. Pero incluso él no puede escapar de mi toque, de mis pasos. Pues yo soy inevitable.</p><p><br/></p><p>Yo estuve ahí, en cada frívolo momento de aquella fiesta en la cual trataban de escapar de mí. Risas y música. Pero aún podían sentir el miedo que siempre los acompaña junto a mi presencia.</p><p><br/></p><p>Me ignoraron como siempre lo han tratado de hacer los humanos. Pero siempre hay un final para todo y yo espero, una campanada, otra campanada y una última campanada.</p><p><br/></p><p>Caminé por aquellos salones, paso a paso, como siempre lo he hecho y esperé. El príncipe me alcanzó como todos los que lo precedieron y me miró. Me vio sin máscara tal como soy y finalmente lo reclamé.</p><p><br/></p><p>Él cayó muerto, pues él siguió mi camino y me alcanzó. Todos los presentes lo siguieron y todos ellos llegaron a mí.</p><p><br/></p><p>Finalmente, con el último que logró llegar a mí, el silencio llegó al castillo, a aquellos salones de color y con su silencio comencé nuevamente mi marcha. Seguir mi camino eterno sin final.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-28 20:50:00 UTC</pubDate>
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