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      <title>Diplomatura en cuidados |  UNSAM-FBNA by Virtual EH</title>
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      <description>COM E | Seminario Lectura y escritura</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-04-13 13:58:57 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>salazarbettina</author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2022-04-26 20:15:08 UTC</pubDate>
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         <title>Casandra Sandoval- Mi perro Guardian</title>
         <author>kasandratartagal</author>
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         <description><![CDATA[<div>Guardián era mi perro a mis 10 años de edad. Él y yo éramos inseparables en ese pasaje de perritos y perritas que poblaban la cuadra de mi casa. Se parecía más o menos a la foto que ahora les comparto más arriba. Era incansable, enormemente cariñoso y probablemente el único ser a esa edad que entendía de mis silencios y ese dolor que no reconocía su nombre pero que cuando me miraba a un espejo brotaba sin desparpajo porque lo que veía no era yo, sino una nena.&nbsp;<br><br></div><div>Así que Guardián me acompañó varios años de mi niñez. Y no hubo una mañana en el que saliéramos les dos a correr punta a punta el pasaje de mi barrio en el norte salteño. Era un ritual. Yo me levantaba (lo hago aun a mis 45 años) a las 6 o más tardar a las 6:30 de la mañana casi de puntita de pie para no hacer ruido. Abría la puerta de la única habitación que teníamos con tanto cuidado para que nadie despertase e inmediatamente nos dirigíamos al portón de casa para salir volando como pájaros apresurados y correr y volar y correr y volar y correr porque no hacíamos otra cosa. Nuestra diversión consistía solamente en ir de una punta a la otra del pasaje Ruffini donde vivíamos. Y luego, de tanto cansancio y tanta risa y carcajadas y ladridos juguetones que Guardián me regalaba nos quedábamos en una esquina a descansar. Era la vereda de Don Barretto, la única casa con vereda de cemento que había por esos años. &nbsp; Nos desplomábamos, rendidxs, extenuadxs, y listo para mirarnos en silencio media hora más. Era nuestro ritual y nos amábamos así, el tan sucio de tanta polvareda que levantábamos y yo transpirada imaginándome que había jugado con una pollerita tableada de las que me gustaban tanto.&nbsp;<br><br></div><div>Hasta que un día, en una de esas mañanas que disfrutábamos del tiempo sin tiempo, apareció la “perrera” de manera sorpresiva y sin que tuviéramos tiempo para escapar y escondernos. Dos hombres gigantes bajaron de la camioneta y en un abrir y cerrar de ojos lanzaron un latigazo para apresar a Guardián y lo hicieron sin nada de esfuerzo porque mi perro era el ser más amable y cariñoso que haya conocido jamás. Solo intentó defenderse al notar que le faltaba el aire por los tirones del látigo que se ajustaba cada vez más al cuello de mi mascota. Y yo gritaba y mi cuerpo era un mar de llantos y lo abracé con todas las fuerzas de mis diez años para que no me lo quitasen, pero de un empujón me arrojaron dos metros lejos de él para lograr aprisionarlo en esa camioneta municipal que “levantaba” los perritos de la calle.&nbsp;<br><br></div><div>Yo corrí desesperada para que mis padres me ayudaran, me auxiliaran, pero no hubo caso. Ellos dormían y casi no me entendieron cuando intentaba explicarles desde mi llanto desesperado lo que había ocurrido. Supuse que ingenuamente saldrían corriendo a rescatarlo, pero fue todo lo contrario. La camioneta se fue, veloz, y nunca más volví a ver a Guardián. &nbsp;<br><br></div><div>Si, lo sé, no es una historia ni feliz ni divertida. Pero es una historia de mi vida que no puedo olvidar y se las quiero compartir porque el recuerdo del dolor no se va jamás. Y creo que muy en el fondo aún sigo imaginando-me niñita trans corriendo feliz con mi Guardián por las calles de mi pueblo.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-04-27 15:32:27 UTC</pubDate>
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         <title>Recuerdo mi primer perro PEluza</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Cuando tenia 9 o 10 años unos vecinos de una quinta que teniamos habian tenido cachorritos, y yo queria tener un perro, como mi padre no queria, y era tan pequeño lo escondí en mi campera y lo puse a mis pies en el auto, al rato de irnos a casa la perrita empezo a ladrar y mi travesura fue descubierta. gracias a Dios mi papá se apiado de mi y fue mi gran compañia x 16 años.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-04-27 20:31:52 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>salazarbettina</author>
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         <description><![CDATA[<div>&nbsp;<br><br></div><div>Salazar Beatriz del Valle.<br><br></div><div>Grupo: E.<br><br></div><div>&nbsp;Hola a todos, la escena que me encanta recordarla, es cuando era niña y estaba acompañando a mi abuela en la cocina.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>Esto sucedía en la casa de mi abuela en ese momento el lugar donde vivía no era un lugar muy transitado, ni pasaban colectivos, eran pocas casas en la zona, es mas a diez metros de donde vivía mi abuela había una finca, donde siempre sembraban arveja o chacras. Siempre fue mágico para mi ese lugar. Porque entre la casa de mi abuela y la finca estaba un gigantesco árbol, de matos así lo conocíamos, sus frutos son parecidos a los arándanos, pero este era del tamaño de una uva moscatel bien negro y sabroso, era una travesía, poder subir y comer de ese fruto, porque estaba prohíbo subir, por su altura, pero a la siesta, cuando dormían mis abuelos, en silencio lo trepábamos con mis primos, a pesar que yo era pequeña me las ingeniaba para subirlo, que audaz.<br><br></div><div>Mi recuerdo es siempre en la cocina, no era muy grande, pero tenía lo necesario, con un olor particular, a comida, frutas, verduras, que en esa época eran cultivadas y cosechadas por, mi abuelo paterno, que se dedicaba a plantar y cosechar para proveer a las verdulerías, de la zona, lo único que compraba, mi abuela y siempre íbamos juntas era la mercadería que en ese entonces debíamos ir a una proveeduría, así se llamaba y pertenecía a los Talleres de Tafí Viejo. Me fascinaba porque teníamos que subir unas escaleras bellas, con barrales de madera todos torneados, ya que quedaba en el primer piso, era mágico, porque era ir a la villa, así le decía mi abuela, y como no había medios, debíamos ir caminando y por supuesto siempre tenía una recompensa caramelos, por acompañarla, yo tenía como unos seis años vivíamos con mis abuelos maternos, porque mi padre había fallecido cuando yo tenía cuatros años.<br><br></div><div>Mi abuela usaba siempre un delantal de cocina de tela floreada con dos bolsillos, y en su cabeza un pañuelo, decía que siempre había que atarse la cabeza para que no callera el &nbsp; Ingrediente mágico como decía mi abuelo y se enojaba (pelo). jajaja.<br><br></div><div>Mi abuela era de contextura pequeña, y le encantaba cocinar, y siempre para cada uno tenía una comida diferente, porque a mí no me gustaba la leche, a mis hermanos, no le gustaba el hígado, y así a cada uno incluyendo mi abuelo; hacia comidas diferentes.<br><br></div><div>Cuando tenía que comenzar a cocinar siempre cantaba, e inventaba canciones, les cambiaba la letra, a pesar que no sabía leer ni escribir, siempre tenía un dicho, o anécdota para cada situación,<br><br></div><div>Volviendo a mis recuerdos como les decía la cocina tenía un olor muy particular, y lo que me llamaba la atencion era que tenía dos cocinas una, con querosén de color verde me encantaba, y la heladera con puertas de madera que luego las cambio y compro una cocina a gas y una heladera más moderna, con congelador, como se solía decir. Ahora es frízer.<br><br></div><div>Cuando yo la veía que se colocaba su delantal y se ataba el pelo, ya sabía que era hora de entrar a la cocina, me sentaba en una mesa de madera que tenía un cajón, donde guardaba un cuchillo, una caja fósforos de madera marca Fragata tenía un barco, una espumadera &nbsp; varias cosas para cocinar, y me decía, a ver por favor páseme con mucho cuidado, los instrumentos que debemos comenzar. Así comenzaba la rutina diaria, me ponía a pelar arveja, o sacar los pelitos a los choclos, porque la sopa era de todos los días, o me ponía un banquito, para que le fuera lavando los platos, o cosa que iba ensuciando cuando cocina.&nbsp; a la hora de hacer el postre era lo máximo porque usaba la cocina, nueva, me hacía sacar de la heladera una botella de leche que con solo verla me producía arcada, pero la palabra mágica, que solía decir, “No se puede hacer nada rico, si pones cara de limón”, y me hacía morisquetas, y ahí comenzaba mezclar la leche con maizena ,una ramita de canela, vainillin ralladura de limón&nbsp; mezclaba todo en frio y así ya no le sentía el olor a la leche ,porque sentía los otros olores ,mientras ella ponía el azúcar en una ollita con un chorrito de agua , para hacer el caramelo salía un aroma de rico, siempre separaba un poquito y me hacía unos caramelos viboritas.<br><br></div><div>Son esos recuerdos que quedan pegados en tu mente, con cada olor de las verduras, las especies, que quedaban en el ambiente, el sabor la textura de esas cosas de esa época.&nbsp;<br><br></div><div>Es uno de los momentos que recuerdo mucho, con mi abuela, hay muchos más recuerdos, pero me gusta recordar este de la cocina, me encantan las cosas dulces y, me gusta hacer postres y galletitas con mi nieta con formas. y cuando puedo cocinamos juntas. y me quedo de siempre ponerme el pañuelo en la cabeza cuando hago, lasaña para mi familia que es su plato favorito.<br><br></div><div>&nbsp;Ahora cuando voy a la casa de mi abuela, que vive una tía, cambio hizo muchas modificaciones modernas a la casa, la finca, no existe hay un barrio, el camino que solíamos caminar, es una diagonal muy transitada, porque es directa hacia el centro de San Miguel de Tucumán. Evoluciono mucho Tafí Viejo.<br><br></div><div>Pero mis recuerdos están intactos, me acuerdo de cada lugar y objeto de la cocina de mi ABUELA.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-04-28 01:00:18 UTC</pubDate>
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         <title>Selva Soledad Sosa Grupo E </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Si de recuerdos se trata tengo muchísimos, pero el que voy a compartir en está ocasión . Cuando tenía 5 años&nbsp; me quedé unos meses en casa de mi abuela materna ella era modista y también mi bis abuela que viva alado,&nbsp; las 2 hacían sus costuras y entonces me enseñaron a cocer con la máquina y me hice una colcha de retazos ,amaba mi colcha de colores la cuál, llevé conmigo cuando me fui a vivir a Buenos Aires, mi papá me compraba muchísimo juguetes ,yo siempre digo que ni el hijo de un millonario tenía los juguetes que yo tenía, y lo q hacia era utilizar mi colcha para juntar y guardar mis juguetes ataba las 4 punta&nbsp;,  pero a medida que pasaban  los meses me fue quedando pequeña de tantos juguetes, ya tenía una caja aparté para el resto de los juguetes que no cabían en la colcha, y un día recuerdo que salí a jugar al patio de la pensión y a la hora d juntar los juguetes avia suficiente espacio en la colcha ,claro era porque el nene que avía jugado conmigo avía enterrado muchos de los juguetes en una montaña de arena donde estábamos jugando ,jajaja mi colcha era la que por lo que cabía me hacía dar cuenta de la cantidad de juguetes si estaban todos. Bueno este recuerdo de los tantos qué tengo es el que hoy les quise compartir, gracias 🙂 </div>]]></description>
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         <pubDate>2022-04-28 20:29:34 UTC</pubDate>
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         <title>Julieta Sanchez</title>
         <author>julietasanchez1512</author>
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         <description><![CDATA[<div>El recuerdo que tengo, y de los mas lindos de mi infancia tiene que ver con el día que mi abuelo me fue a buscar al jardín con un ramo de flores.&nbsp;<br>Tenia al rededor de 5 años y recuerdo que yo amaba que mi abuelo me valla a buscar a la salida del jardín, ya que de camino a casa siempre me preguntaba cómo me había ido,&nbsp; o que cosas hice. Y ese espacio para yo pueda contar todo lo que había hecho, las canciones que había cantado o qué había comido y que no, me hacían sentir especial, y escuchada. Sentía que a él se interesaba y se alegraba tanto como yo de todo lo que me había pasado.&nbsp;<br><br>Un día, precisamente un 21 de septiembre, día de la primavera, me viene a buscar mi abuelo. Ese día no vino solo, vino con un ramo de flores. Verlo desde lejos con ese detalle me hizo sentir algo en el pecho, una sensación de muy especial, dificil de poner en palabras.&nbsp;<br><br>Salir del jardín e ir corriendo a los brazos de mi abuelo,&nbsp; fue hermoso. Y el momento donde me dio las flores, aún más. Me sentía una princesa, sentía que estaba dentro de las películas que veía.&nbsp;<br><br>El camino ese día fue diferente, y lo recuerdo muy bien, porque no emití palabra alguna. Creo que solo disfrute el camino.&nbsp;<br><br>Recuerdo también cuidar esas flores con todo el amor del mundo, me acuerdo que mi mamá me daba un pulverizador con agua y yo todos las tardes, las regaba.&nbsp;Tenía esa necesidad de regarlas todos los días, tal vez para hacer sentir a las flores que estaban cuidadas.<br><br>A cabo de 4/6 días, mi mamá me dijo que las flores se tenían que ir, ya estaban muy marchitas.&nbsp; Fue de no creer, no podía entender, no entraba en mi cabeza cómo puede ser que las flores duren tan poco. Tirarlas fue triste.<br><br>No recuerdo precisamente cuánto tiempo después, pero un fin de semana mi abuelo viene a mi casa y me trae un cactus chiquito,  recuerdo que apenas podía sostener con una mano. Volví a cuidar el cactus con todo el amor del mundo, el mismo que con las flores. Lo regalaba todo los días, hasta que... un día mi mamá me dice que el cactus se murió, se había ahogado. Nuevamente me entro la misma sensación de tristeza que con las flores. Mi mamá me explica que no todas las plantas son iguales, y que necesitan diferentes cuidados, como las personas. No comprendí.&nbsp;<br><br>Al cabo de unas semanas mi mamá me regala un libro de plantas y flores, no entendía mucho de lo que decía, porque había palabras nuevas, muchas. Pero igual lo intentaba. Ese fue otro de los grandes regalos de mi infancia, y que guardo hasta el día de hoy, en memoria de mi primer ramo de flores y mi primer cactus.&nbsp;<br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-04-30 01:04:36 UTC</pubDate>
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         <title>magda silveyra</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2022-05-02 21:40:20 UTC</pubDate>
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         <title>Fanny Valetto- G E RECUERDOS DE MI INFANCIA ENTRE JUEGOS Y EMOCIONES</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Tengo lindos recuerdos jugando con mis amigos en la plaza, niñas y niños jugábamos a diferentes juegos como ensalada de fruta, la mancha, el gusano loco, sotbol, y cuando jugábamos con pelotas teníamos que tener cuidado que la pelota no vaya a la casa de la bruja “la vieja Mary”&nbsp; asi le decíamos, asi le dijeron mis hermanos mayores y sus amigos y los que se fueron criando alrededor de la plaza. La señora no quería que la pelota golpeen sus plantas y en varias ocasiones les saco la pelota a los chicos (lo más raro es que era maestra) le teníamos miedo igual.<br><br></div><div>Los juegos de mi infancia fueron muy lindos para mi sobre todos imaginarios y de roles como jugar con mi amiga a cocinar con hojas y flores, éramos hermanas y&nbsp; dueñas de un casa de comida (ese era nuestro trabajo).<br><br></div><div>En la galería de mi casa había un armario marrón lleno de libros de mi papa y algunos papeles de la escuela que dejo (ellos se habían separado).<br><br></div><div>Ese armario se convertía en pizarrón y yo en maestra..<br><br></div><div>hoy soy profesora.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-05 03:23:32 UTC</pubDate>
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         <title>Marianela Vecchietti</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><strong>RECUERDOS DE MI INFANCIA ENTRE JUEGOS Y EMOCIONES<br>Yo era una niña de 5, 6 años, me hice amiga de una abuelita, vecina, que tenía plantación de claveles y flores blancas pequeñas, que se usaban para los arreglos florales.<br><br>Recuerdo muy presente el olor de los claveles, y la calidez de sus palabras.<br>Era una abuelita que disfrutaba de mis visitas casi tanto como yo de escucharla hablar.<br>Contaba historias, mientras nos sentábamos frente a miles de flores.<br>Me permitía cosas que a nadie mas, como correr entre ellas, como llevarme algunas a mi casa, como hasta hacer angelitos entre las flores blancas pequeñas.<br>Tenía las manos arrugaditas, los ojos también, pero ya no estaba sola, me hacía saber eso.<br>Era un intercambio cultural, donde yo llevaba historias a medio contar y ella historias a mucho vivir.<br>No recuerdo el tono de su voz, pero recuerdo la tibieza de su compañia.</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-07 00:56:23 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Ayelén Simiani - GRUPO E </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Mi nombre no importa demasiado, pero significa alegría en mapuche.&nbsp; O en realidad sí importa, por lo tanto se los cuento: me llamo Ayelén y me encanta que así sea, además así me puso mi padre por una canción, por lo que hace que me guste aún más mi nombre. Una Ayelén chiquitita le encantaba jugar a las muñecas, e inventar historias, acomodar sus mueblecitos y armar diferentes escenarios y conflictos con ellas. Todos o casi todos los días cuando llegaba de la escuela me sentaba frente a la casita de muñecas que mi papá me construyó y pasaba horas, hora y horas juagando. Sentada en el piso de mi habitación, recorriendo con las muñecas cada espacio de mi casita hecha de madera, con puertitas que se abrían y cerraban, con escaleritas caracol construidas con un jenga y pisos con alfombra, todo reciclado de obran en la que mi papá albañil trabajaba. Recuerdo el confortable silencio y mi voz, siendo la voz de cada muñeca, recuerdo la sensación de tranquilidad y como me gustaba cambiar las ropa de las muñecas según la ocasión.&nbsp;<br><br></div><div>Hay un recuerdo de esa Ayelén chiquitita que me gusta mucho, pero a la vez me trae un poco de tristeza. Mi abuelo y mi hermana amaban ir a pescar, pasan horas preparando las cañas y la cajita de pesca, subíamos los cuatro (junto con mi abuela) al auto dodge blanco con tapizados azul eléctrico y nos íbamos al arroyo a pasar el domingo. Yo odiaba pescar, me ponía mal ver los pescaditos fuera del agua y aunque ir al arroyo me encantaba sobre todo cuando remontábamos el barrilete que mi abuelos nos construyó a mi hermana y a mí, no me gustaba el momento de la pesca, por lo que recuero poner en una bolsa muy grande de color blanco todos los mueblecitos de las muñecas que pudieron entrar en ella, los metí al baúl del auto y al llegar mi abuelo me abrió el baúl y dentro de él, vacié la bolsa y acomodé todos los muebles de mis muñecas como si esta fuera una nueva casa, y allí me pase la tarde del domingo, sentada en el baúl, jugando y contando historias, inventando personajes y poniéndole la voz a cada dialogo entre las muñecas. Estaba en otro mundo, o más bien mi propio mundo… pero una Ayelén más grande, hoy le reclama a aquella pequeña de pelo marrón claro y rulitos en las puntas, como no estuvo más en este mundo, sentada al lado del arroyo, con su abuelito, aunque pescar le interesara muy poco.&nbsp;<br><br></div><div>Mi abuelo no sabía ni contaba mucho sobre sus antepasados, en cambio mi abuelita siempre nos contaba como sus abuelos fueron hasta mi ciudad a caballo para poder casarse. El un “indio” (como ella nos decía) proveniente de Los Toldos. Ella, hija de inmigrantes franceses que no veían a este amor con buenos ojos, por lo tanto ambos, huyeron juntos para poder construir su camino, casarse y tener una familia. De este amor nació Adela, la mamá de mi abuelita y sus hermanos y hermanas. Por mi parte, que siempre me gustó mucho leer, las leyendas siempre fueron de mis textos favoritos. Como almas se convertían en animales, flores, árboles y cumplían una misión: cuidar un lugar o a una persona, traer un recuerdo, dejar un mensaje y todas esas historias que dejaron cada uno de nuestros pueblos originarios siempre me fascinaron de sobre manera. Una tarde, la Ayelén chiquitita, que siempre estaba en el patio de la casa de sus abuelos, jugando entre las plantas de la pequeña quinta, debajo del naranjo o de la parra de uvas, vio acercarse un pajarito muy hermoso y particular, de colores brillantes que sin miedo se acercaba mirando fijamente sus pequeños ojos verdes. De fondo se escuchan unos pasos. Con todo su corazón esa niñita pidió que el pajarito no se asustara y volara lejos. La abuelita venia caminando con ropa sobre sus hombros para colgar en la soga, miro hacia donde la niña y el pájaro continuaban mirándose fijamente. Sonrió y dijo con voz dulce y suave:&nbsp;<br><br></div><div>-&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Hola papá, tiene tu curiosidad y tu determinación. Gracias por cuidarnos.&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-07 01:33:06 UTC</pubDate>
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         <title>Verón Maria Angela- Grupo E</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Creo que uno de los recuerdos más tristes y felices que tengo es el instante, cuando volvía de la casa de mi padre biológico. A lo de mis padrinos- ellos me criaron desde los 2 meses cuando falleció mi mamá. Cuando estaba en su casa siempre sentía un dolor pujante en el pecho, la tristeza me invadía, y parece que no pasaban los minutos. y todo el día era gris, sin alegría. El viaje de regreso a mi casa era interminable. y solo eran 11 km. Cuando ya estaba acercando me iba sintiendo mejor, la opresión en el pecho se iba. Solo quería llegar a abrazar a mi mamá - mi madrina. Al entrar a la casa sentía todos los olores, era el olor a miiiii casa.  Tocaba las puertas, los sillones, la merienda el comía en casa, era la más rica del mundo. todo era perfecto. Como que toda la escena tenía un brillos, una alegría un amor particular. hoy ya tengo unos cuantos años mas, y llegar a casa me genera la misma alegría. De cuando tenia 5 o 6 años. Y sigo evitando ir a ese pueblo donde nunca fui feliz. </div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-09 22:00:42 UTC</pubDate>
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         <title>Antonella Sanchez Gusman</title>
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         <description><![CDATA[<div>Ser la más chica de 4 hermanos y con bastante diferencia era complicado porque yo quería jugar y ellos ya estaban en otra, pero eso hizo que pase mucho tiempo en la casa de mi tía con primas de mi edad.&nbsp;<br>Ir quedarme a dormir, jugar, la chocolatada al otro día, las promesas en ir a pasear, las andadas en bicicleta, las risas y el compartir. Sentirse como en casa en otra casa me marcó un montón, los juegos eran bastante sencillos pero siempre nos arreglábamos para divertirnos y jugar a algo, del mismo modo con mis vecinos de la cuadra.&nbsp;<br>Jugar a las escondidas, los cumpleañitos, el jugo que preparaba mi vecina de enfrente o como yo le decía mi tia Nora, crecer con otres, en eso se sintetizan mis recuerdos. </div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-10 00:29:39 UTC</pubDate>
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         <description><![CDATA[<div>Paola Torres.<br>1- Una escena que me viene a la mente es la hora de la siesta en mi casa, cuando me quedaba en la cocina, sola, sentía una paz.!! me quedaba leyendo libros, manuales o lo que encontraba y de vez en cuando pintaba paisajes o simplemente dibujos abstractos&nbsp; con temperas en las hojas de&nbsp;<br>dibujo.<br>2- Cuando era niña mi&nbsp; familia y yo&nbsp; vivíamos en el campo, no muy lejos de la ciudad, era verano y mis primas vinieron a pasar unos días con nosotros, después de almorzar salimos a caminar por la ruta que pasaba enfrente... íbamos descalzos sobre el asfalto, charlando, riéndonos,&nbsp; a mi se me da por agarrar una zapatilla del cordón y comenzar a revolearla&nbsp; cual Soledad con el pocho..... y se me suelta y cae justo en la caja de una camioneta que pasaba por la ruta.!! Conmoción..... salimos corriendo y gritando&nbsp; a la camioneta que se alejaba paren, paren&nbsp; ... cuando nos dábamos por vencidos la vemos girar hacia el camino del aeropuerto que no quedaba muy lejos... ufff!!!! salvados, corrimos y corrimos hasta llegar al estacionamiento del aeropuerto, visualizamos la camioneta y &nbsp; pudimos recuperar la zapatilla. Es un momento único que no me lo voy a olvidar jamás.<br>3- Un lugar &nbsp; que me gustaba estar de niña era el patio de la casa de mis abuelos materno, era muy grande adelante tenia un jardín, con rosas rojas y blancas y varias plantas de todos colores con un caminito de piedras, pasando el jardín a un paso estaba la huerta con plantas aromáticas en los costados, salvia, toronjil, romero, ruda ajenjo ... las recuerdo a todas y en el medio almácigos de &nbsp; zanahoria, arvejas, perejil, papas, pasando la huerta por el caminito de piedras estaban los arboles frutales, dos de peras enormes, un manzano, dos ciruelos, un guindo y al fondo a la izquierda el gallinero. del lado derecho había un fogón y una mesa de madera de esas que tienen el asiento adosado como un banco largo, ahí me sentaba a disfrutar &nbsp; de la tarde.<br>&nbsp;&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-17 04:18:31 UTC</pubDate>
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         <title>Gloria Vazquez Grupo E</title>
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         <description><![CDATA[<div>Los recuerdos más queridos que tengo de mi infancia es haber tenido la posibilidad de compartir muchos momentos familiares, era la más chica de una gran familia, en mi casa vivíamos mamá, papá, hermana mayor y yo. Solíamos tener perros, gatos, patos y cobayos de mascotas, entre ellos estaba mi mascota preferida, Diana, una perra Collie maravillosa, mi perra Lassie le decía, era mi compañera cotidiana en mis tardes de juego. Los fines de semana nos trasladamos hacia una localidad serrana cercana, La Calera, dónde nos encontrábamos con tíos y primos maternos. Cada fin de semana era muy esperado por la familia ya que compartíamos la mayor cantidad posible de eventos, descansos y momentos de recreación. Entre todos celebrábamos los encuentros, con grandes festejos caracterizados de mucha abundancia y variedad culinaria. El receso escolar, las fiestas y período de vacaciones, los disfrutábamos con mucha alegría y diversión, Juegos, música y baile hasta el amanecer, muchas veces ni dormíamos y nos la pasábamos realizando todo tipo de actividades recreativas, entre las que planificábamos días de campo a orillas del río. Todo esto, hizo fortalecer nuestros vínculos entre mis primos Hugo, Daniel, mi hermana y yo, quienes éramos inseparables. Solíamos hacer miles de cosas juntos, cuando éramos chicos solíamos jugar a las cartas,&nbsp; hacer competencias y extensas caminata por distintos lugares, subir a la montaña, paseos a una cantera cercana donde se formaba un hermoso espejo de agua y la laguna azul, un lugar maravilloso sin explotar hasta ese momento turísticamente. Con el paso del tiempo, las hazañas y aventuras iban creciendo en magnitud, recuerdo hacernos los dormidos, para poder después salir en reiteradas oportunidades a distintos bailes y boliches, para luego volver de madrugada. Todo esto se repetía cada fin de semana, cada fiesta, cada cumpleaños, cada navidad, cada año nuevo. Lo compartíamos todo en familia de manera muy alegre y festiva, dónde la música desencadenada el jolgorio de bailes, risas, carcajadas y mucha diversión&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-17 17:59:09 UTC</pubDate>
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         <title>Zambrano Maria Fernanda </title>
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         <description><![CDATA[<div>Ser del norte simplemente todos los recuerdos de niños son muy lindos. la vida cotidiana es diferente. depues de ir  a la escuela, hay que colaborar en casa, con las siembras y cosechas. y lo mas divertido y cuando las aventuras de la niñes perdura en la memoria es cuando vamos a pastar las oveja o cabras, momentos en que disfrutamos con los animales y otros niños que se encontramos en los cerros realizando la misma actividad. las comidas de sabores únicos cocinado en fuego pocas verduras pero muy sabrosas, los mimos de los abuelos. son los recuerdos mas, que marcan mi infancia muy feliz.  </div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-20 13:51:42 UTC</pubDate>
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         <title>Judit Varela GRUPO E</title>
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         <description><![CDATA[<div>uno de los recuerdos que tengo, es de cuando tenia 7 u 8 años, asistia a la guarderia, y de ahi a la escuela que estaba a una cuadra, me acuerdo que tres chicos que iban con migo a la misma escuela, Fransisco, Leandro y Rodrigo, mis amiguitos, salimos de la escuela, nos juntabamos afuera y corriamos carreras hasta la guarderia. años después me re encuentro con Leandro, como tallerista de música, y yo de folklore....<br>otro recuerdo que tengo, fue cuando ya viviamos en el publido donde se criaron mis padres, tenia 10 años, me acuerdo que habiamos planeado una cena con mis compañeros y la maestra,, y era mi abuelo quien nos regalaba un asado.... salimos de la escuela 15:30 y el no llegaba, asi que junto a mis primas, Nadia y Vanesa, sin avisar mas que a una compañera de lo que pensabamos hacer, tomamos la loca idea de irnos caminando al campo.... llegamos allá y mi abuelo estaba por salir, lo encontramos de milagro....cuando volvimos a la aldea, agarramos por las lomas... salieron a buscarnos por la ruta y no nos encontraron... hacia mucha calor, y nosotras con la ropa de la escuela y un asado a cuentas. legamos a la aldea, obvio que me estaban esperando con el castigo por haberme escapado tan lejos sin avisar... pero quedo para el recuerdo de la aldea... las tres muchachitas que se fueron caminando al campo x un asado...</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-22 21:54:58 UTC</pubDate>
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         <title>Roxana GE</title>
         <author>roxanagvilca</author>
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         <description><![CDATA[<div>Recuerto tener una infancia muy linda, al ser la mas chicas me llevaba a estar muchi tiempo con mis amigos, mis vecinos que todos teniamos la misma edad.&nbsp;<br>Jugabamos hasta las 10 de&nbsp; la noche , despues de esa hora, cada mamà se asomaba a la puerta y gritaba el nombre de su hijo, en mi caso gritaban "Roxaaanaaaaaa", tambien se escuchaba a la señora del frente&nbsp; "Lisaaaaaaaa" jeje hoy lo recuerdo y me da gracia pero a la vez ternura, porque hoy en dia hay niños en mi cuadra, pero ya nadie se junta a jugar como lo haciamos nosotros, ya ninguna mamà sale a llamar a su hijo.<br>Pero las entiendo porque vivimos en un mundo en donde prima mas la violencia que hasta a mi me da miedo que salgan mis sobrinas a jugar a la calle.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-23 23:58:32 UTC</pubDate>
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         <title>Rebeca Stella Maris Velázquez Grupo E</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Lo que más recuerdos es que todos los domingos íbamos a la iglesia luego de eso salíamos a jugar al poli ladron en medio de la calle, yo era una de las más chicas y podía darme cuenta que los más grandes se perseguían entre ellos xq algunos se gustaban, cuando me daba cuenta de uno salía corriendo y decía Lucas tiene novia, así con todos entonces empezaban a perseguirme a mi hasta q yo cansaba y me escondía bajo de la mesa donde literalmente me quedaba dormía, mi mamá se pasaba ratos buscándome y cuando me encontraba me decía hija en cualquier lado te dormis y me llevaba resonando.<br>Que lindos recuerdos.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-05-31 08:35:52 UTC</pubDate>
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