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      <title>CUENTOS FANTÁSTICOS by Lucía Falón</title>
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    -creados por alumnos de 3°año del ISSM-</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-08-03 16:10:42 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2020-08-04 19:40:54 UTC</lastBuildDate>
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         <title>EL ROBO </title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                           de <strong>Valentino Raspo<br></strong><br></div><div>Había ocho personas reunidas en una casa, tres pensando en la distracción, tres en el robo y dos en el escape. Iban a ir a robar al banco más grande del mundo. Tenían pensado robar 100 millones de dólares y 25 lingotes de oro en menos de cinco minutos. Una semana después, ya tenían pensado todo el plan. Lo iban a ejecutar ese día. <br><br></div><div>Una vez en el lugar empezó el operativo: tres personas se acercaron a la mesa de entrada, uno se hizo pasar por guardia de seguridad y le pidió unos papeles a la recepcionista para así distraerla. Luego, otro se cayó simulando estar golpeado, mientras que el otro se le acercó y llamó a algunos guardias de seguridad para armar alboroto en el lugar. El hombre que le estaba pidiendo los papeles a la recepcionista le hizo una seña a los otros tres que iban a entrar a robar todo el dinero. Una vez que recibieron la señal entraron disimuladamente haciéndose pasar por policías y se fueron hasta la zona donde estaba la caja fuerte. Su tamaño era muy grande debido a la cantidad de dinero que había dentro. Por eso cuando llegaron al lugar, hackearon el código de la misma y robaron todo el dinero y los lingotes de oro rápidamente. Segundos después, unos policías vieron lo que estaba pasando y activaron una alarma en el lugar. Automáticamente los que estaban haciendo la distracción escaparon hacia el techo del banco al igual que los que robaron el dinero y ahí es donde aparecieron los dos que planearon el escape. Ellos los pasaron a buscar con un helicóptero que tenían y escaparon tan rápido que no dieron tiempo a que la policía los atrapara. Una vez que ellos escaparon se fueron a un pueblo muy lejano de la zona para que así nos los encontraran. Al día siguiente, para no dejar rastro, las ocho personas se dividieron el dinero y escaparon hacia diferentes lugares del mundo. Cada uno de ellos ya tenía una propiedad a donde iba a ir. Algunos se fueron hacia islas paradisíacas muy lejanas, algunos hacia yates privados que ya tenían en el océano pacífico y otros a diferentes ciudades y pueblos del mundo haciéndose pasar por otra persona, para que así no los reconocieran. <br><br></div><div>Todos estaban muy felices con la plata que tenían porque ahora eran multimillonarios, pero al otro día cuando cada uno se despertó y se dio cuenta de que el dinero había desaparecido misteriosamente sin dejar rastro. Al  darse cuenta de lo sucedido se reunieron todos en un lugar que ellos habían acordado y decidieron volver a la ciudad donde habían robado el dinero y a sus casas. Ya en la ciudad se dieron cuenta de que nadie los buscaba y nadie los podía ver, solo por el simple hecho de que ellos estaban muertos, porque al robar el dinero la policía les había tirado el helicóptero y todos habían muerto.  <br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-03 20:38:40 UTC</pubDate>
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         <title>EL GRAN JUEGO</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                              de <strong>Sofía Santiago</strong><br><br>Esra y sus dos mejores amigos, Seba y Lautaro, se preparan para el gran campeonato en Brasil. Están bastante inquietos porque es su primer juego en otro país. Esra piensa que como capitán del equipo tiene que poner mucho de sí mismo. <br><br></div><div>El viaje en avión fue tranquilo, almorzaron en pleno vuelo. Al llegar al hotel se bañaron y cambiaron para ir de compras. Carlos consulto en su celular en que medio de transporte podrían ir al shopping, en taxi, uber, colectivo o tren. Cuando ¿llegaron al shopping Esra le dijo a Seba que no se comprara un helado porque iba a estar pesado para el partido, pero al final todos comieron uno. <br><br></div><div>Ya en la cancha, Esra estaba muy nervioso, el marcador estaba tres a tres, quedaba solo un minuto para terminar el segundo tiempo, necesitaban ganar para pasar a la siguiente ronda y jugar la final en su país, si no metían gol, perdían, pero…<br><br></div><div>&lt;&lt;Esra se la pasa a Seba, Seba a Carlos, Carlos a Lautaro, Lautaro a Esra y … ¡¡¡GOLAZOOOO!!!&gt;&gt;<br><br></div><div>El silbato sonó dos veces marcando el final del partido. Los ganadores se abrazaron y saltaron por toda la cancha, ¡qué felíz era Esra! En el avión de regreso a Córdoba, mientras todos dormían, se escuchaban cuchicheos de dos chicos que hablaban...<br><br></div><div><em>-Cuando lleguemos vamos directo al hospital a verlo</em>, dice Lautaro.<br><br></div><div><em>-¿Para qué? Si está en coma, qué sentido tiene</em>, le responde Sebastián.<br><br></div><div>-<em>¡Sebastián! Es nuestro mejor amigo! Acordáte lo que dijo su mamá, a Esra le hace bien que le hablemos!<br></em><br></div><div>-<em>Si Lautaro, tenés razón, le contemos que el triunfo también es de él, también era su sueño.<br></em><br></div><div><strong>FIN<br></strong><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-03 23:08:05 UTC</pubDate>
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         <title>UN SIMPLE LIBRITO</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                    de <strong>Sabino Moras Caula<br></strong><br></div><div>Hace mucho, mucho tiempo había dos hermanos que eran llamados Nicolás y Julián, eran muy apegados a su abuela, la cual los cuidaba día y noche. También compartían mucho tiempo con su madre que era muy especial para ellos, pero más aún desde que su padre había fallecido. Ellos iban a la casa de la abuelita que tanto querían, disfrutaban mucho del bosque jugando juegos como las escondidas, salamandra o distintos juegos en ese lugar tan hermoso para ellos. Un día los chicos se estaban por volver a la casa de la madre cuando oyeron que la abuela los llamaba para decirles que les quería dar un regalo que había pertenecido a su padre, quien lo apreciaba mucho, y que ella consideraba que iba a ser muy preciado para ellos también, y les entrego un simple libro llamado “El mundo mágico”, que los niños lo recibieron con alegría.</div><div><br></div><div>Al día siguiente ya era lunes y los chicos tenían que ir al colegio como cualquier otro día de la semana. Ya en el colegio, Julián que era mucho más intelectual y astuto que Nico, que era vago y poco inteligente, se puso a leer el libro y lo cerró luego de abrirlo, y se dirigió al baño del colegio. Ya en el baño él abrió el libro dándose cuenta que tenía algo raro, brillaba y cuando quiso pasar de página luego de leer la portada, se dio cuenta de que las hojas estaban en blanco, todas ellas, y notó que si metía la mano dentro de este libro era como si ésta traspasara hacia otro mundo, y empezó a tirar sus lápices viéndolos desaparecer como por arte de magia. Volvió a su casa ansioso por seguir descubriendo cosas en ese libro tan intrigante. Llegó a su casa, y se puso a ver tele medio agobiado por todo lo sucedido y quiso luego de esto ponerse a hacer los deberes, pero se dio cuenta de que no tenía más lápices, los había tirado todos dentro del libro. Sin nada más que hacer luego de cenar, Julián se fue a su habitación y se puso a investigar este libro tan preciado para su padre. Era la madrugada y Nico se levantó para ir al baño y se dio cuenta que algo raro pasaba en el cuarto de Julián, se acercó silenciosamente y abrió la puerta de golpe para ver qué pasaba, del susto, Julián se balanceó y cayó adentro del libro. Nicolás, desorbitado por lo sucedido, decidió meterse atrás de él.</div><div><br></div><div>En ese mismo instante cayeron los dos a un lugar raro. Desorientados, los niños echaron un vistazo a su alrededor, estaban en un lugar lleno de musgos y árboles, tirados en el piso, medios golpeados por la caída se dieron cuenta de que el libro ya se había cerrado y que no había vuelta atrás. Se levantaron y empezaron a caminar mirándose y diciéndose mil cosas sin decirse nada, y al caminar unos 100 metros se encontraron con la casa de su abuela, pero la buscaron y la buscaron y no estaba, estaban todas sus cosas pero ella no. Se asustaron, se dirigieron a la cochera y su auto allí estaba. Julián, que gracias a que había ido a un curso para aprender a manejar, le dijo a su hermano que iban a ir a su casa que no estaba muy lejos de allí. Llegaron a su casa y no había nadie tampoco, nadie en el vecindario, nadie de nadie. Salieron de su casa y se estaban por subir al auto cuando vieron lo imposible, creyeron en lo increíble. Era su padre, parado frente a ellos, cuando fueron a abrazarlo los recibió con un “los quiero mucho” y se esfumó. En ese momento sintieron que volvieron los dos juntos. Habían despertado, se levantaron de golpe cada uno en su cuarto y corrieron los dos a buscar a su hermano para saber si habían soñado lo mismo, y así había sido. No supieron qué había pasado, ni entendían qué había sido todo eso, pero sabían que en algo había tenido que ver su padre y se quedaron tranquilos. Al final no era solo un “simple librito”.</div><div><br></div><div><strong>FIN</strong> </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-03 23:11:51 UTC</pubDate>
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         <title>¿QUÉ ESTÁ PASANDO?</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                         de <strong>Micaela Moreno<br><br></strong>Mi mamá y papá, dueños de una farmacia, últimamente estaban más ocupados de lo normal y no solían estar en casa. Yo no estaba yendo al colegio ni a entrenar debido a la pandemia del covid-19. Todos los días eran iguales, hacía tareas por la mañana, el entrenamiento por la tarde y hablaba con mis amigos a la noche. <br><br></div><div>                Un día frío de invierno como cualquier otro, sonó la alarma, me desperté y la apagué. Eran las 10 de la mañana. Para el desayuno, mis padres siempre me dejaban un té y criollos, tostadas o galletas. Por primera vez en lo que iba de la cuarentena, el té había permanecido caliente y las galletas que nosotros habíamos comprado el día anterior, estaban húmedas, como si fueran viejas. Supuse que se habían demorado y 🤬 más tarde, y que nos habían vendido unas galletas vencidas. Me senté en la mesa y desayuné.<br><br></div><div>                Luego busqué mis carpetas y fui a sentarme en mi escritorio, intenté prender la computadora, pero no tenía batería. La puse a cargar para hacer la tarea a la tarde. Como no iba a poder entrenar en el horario habitual, aproveché la mañana para ejercitarme. Hice la entrada en calor y empecé con los ejercicios de dos mancuernas de 2,5 kilos. Estaban mucho más pesadas de lo normal, por poco no pude levantarlas. Después de eso continué con la barra y los discos de 5 kilos. Normalmente eran muy difíciles de levantar, pero esta vez fueron súper livianos, inclusive más que las mancuernas que pesaban menos de la mitad. Me pareció un poco extraño, pero capaz que, por ser la mañana, el primer ejercicio me costara más.<br><br></div><div>                Decidí no prestarle atención al tema e ir a bañarme. Subí el calefón y abrí la canilla de la ducha, salió el agua helada, volví a subir el calefón, pero no había forma, no salía caliente. Me sentía muy sucia, pero no podía bañarme con agua tan fría. Mi tía y mi tío vivían a unas cuadras, así que pensé que cuando terminara de comer podría pedirles si me dejaban bañarme en la casa de ellos.<br><br></div><div>                Estaba teniendo un día horrible, de esos días en que uno no tiene ganas de hacer nada más que ver la tele y comer. Así que pensé qué cosa podía cocinar rápido, para que pronto pudiera estar saliendo a bañarme con agua calentita en la casa de mis tíos. ¡Unos fideos!<br><br></div><div>                Agarré una olla, le puse agua, prendí la hornalla y puse el agua al fuego. Mientras esperaba que hirviera el agua fui a ver el celular, me fijé la hora y decía que eran las 10 de la mañana, cosa que era imposible porque a esa hora me había levantado y desayunado. Se debía haber desconfigurado el reloj.<br><br></div><div>                Volví a la cocina a controlar el agua y poner los fideos, pero tenía mucha sed, así que decidí buscar el agua de la heladera, pero en cuanto la abrí… ¡Fuego por todos lados, necesitaba un matafuego para apagar la heladera! Fui corriendo a buscar uno y lo abrí, pero cuando le empecé a tirar a la heladera, salía más fuego.<br><br></div><div>Me empecé a asustar más de lo que ya estaba, pensé qué otra cosa puede apagar el fuego ¡Agua!  Abrí la canilla del agua fría, pero de la nada comenzó a salir barro, abrí la canilla del agua caliente y salió un viento caluroso de verano. Continué pensando y me acordé que en algún programa había visto qué para apagar las cenizas de una fogata, había que echarle arena. <br><br></div><div>Teníamos una bolsa de arena en el patio, así que corrí a buscarla, pero cuando salí hacía mucho calor, y el patio que solía ser verde lleno de planas, parecía un desierto con la tierra quebrada y sin plantas. Pude llegar a la bolsa de arena, pero al abrirla salieron millones de mariposas, y no había nada de arena. Busqué mi celular para llamar a mis padres o a los bomberos, pero se había quedado sin batería.<br><br></div><div>                No había nada más por hacer, salvo cerrar la puerta de la heladera y desenchufarla hasta que llegaran mis papás. Cerré la puerta, pero cuando fui a querer desenchufarla, ya estaba el cable en el piso y había desaparecido el enchufe.<br><br></div><div>                La verdad ya no sabía que pensar. Me acordé que todavía no había puesto los fideos así que fui a ver el agua de la olla que había dejado sobre la hornalla ¡Estaba congelada! Estaba demasiado asustado. Salí corriendo hacia la puerta, pero no estaba la llave, no pude abrirla y de la nada se puso todo en negro.<br><br></div><div>Al abrir mis ojos, estaba acostado en mi cama y la alarma del celular estaba sonando, lo apagué. Eran las 10 de la mañana. Fui a desayunar, el té estaba caliente y las galletas húmedas.<br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-03 23:15:13 UTC</pubDate>
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         <title>LA CASONA DEL PARQUE</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                            de <strong>Matías Méndez<br></strong>Era una tarde tranquila en la que paseaba por el parque junto a mi perro Tom. Cada vez que nos acercábamos a esa enorme casona ladraba como si algo dentro de ella le llamara la atención. Llegada la tarde, e intrigado por la repetida situación, un día decidió buscar a Santiago, su amigo de toda la vida, a quien siempre le gustaba acompañarlo en sus aventuras. En primer lugar, debían esperar a que oscureciera para ingresar a la casa. Mientras esperaban, cortaron manzanas, peras y ciruelas de los árboles que se encontraban entre los altos yuyos del jardín.<br><br></div><div>Llegada la noche y al intentar entrar a la casa, se dieron cuenta de que la puerta estaba cerrada con varias cerraduras que de tener que romperlas llamarían la atención de la gente que pasara por el lugar, por lo cual tuvieron que trepar por una pared y después de eso ingresar por una pequeña ventana que parecía perderse en lo grande de esa casa.<br><br></div><div>Una vez dentro de la misma las paredes parecían nuevas en contraposición a las viejas tablas que cubrían el piso. Ruidosas  y flojas, con antiguos muebles, entre ellos escritorios, sillas, mesas y una colección de juegos de mesa, como ajedrez, naipes y damas.<br><br></div><div>Cada paso que daban en la fría y oscura casa parecía una eternidad. Llevábamos con nosotros una pequeña mochila donde cargamos algunas herramientas, como un martillo, destornillador, una maza, una pinza y un pico de loro, las cuales pensábamos nos serían de gran utilidad una vez dentro.<br><br></div><div>Recorrimos en silencio la casa. También las habitaciones y,  con algo de miedo,  la cocina, donde pudimos ver que en la pared había una puerta que parecía llevar a un sótano y de esta misma provenían ruidos extraños, como gritos y golpes. Nuestros cuerpos empezaron a sudar y prácticamente no podíamos emitir sonido alguno entre nosotros. Quisimos abrirla, pero no pudimos. Fue entonces que utilizamos la masa de la mochila para romper la podrida y vieja puerta.  Destrozada la misma, intenté convencer a Santiago para que bajáramos juntos, cosa que no logré. Mi amigo me decía que no, que no bajáramos, que nos fuéramos de ese lugar, que algo malo sucedería.<br><br></div><div>Sin obedecer a lo pedido por él,  comencé a bajar los escalones de una larga y oscura escalera que conducía al subsuelo de la casa. En el mismo había muchas cucarachas, también arañas, ratas, alacranes y murciélagos, las piernas me temblaban, el corazón me latía a todo ritmo, los sonidos que salían desde ese lugar no eran nada agradables y cada vez se escuchaban más fuertes. Al llegar al último escalón lo que vi fue aterrador,  un espectro blanco de gran tamaño que ocupaba todo el sótano de la casa  y vi como una enorme luz salía hacia él y me devoraba. <br><br></div><div>Santiago, aterrorizado, se encontraba escondido debajo de la mesa de la cocina. Justo el lugar más alejado de la puerta  y fue en ese momento cuando escuchó un grito, un lamento. Un grito que siguió a un silencio y lo único que recuerda es que una voz gruesa  le dijo: ¡¡¡tu amigo está muerto!!! Y no recuerda nada más, solo que despertó en el hospital y pensó que  realmente no había sido buena idea entrar a esa casa.<br><br><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-03 23:22:01 UTC</pubDate>
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         <title>PESADILLA</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                          de <strong>Matías Mazzoni<br><br></strong>Todo comenzó con una simple familia que tenía un vuelo a EE.UU. Todos estaban muy felices y entusiasmados por el viaje, ya que los hijos viajaban por primera vez en avión. El papá y la mamá trabajaron mucho para esto, y por eso sus familiares les hicieron una riquísima cena en la casa de la abuela y el abuelo, comieron un delicioso asado y mientras todos comían se levantó el tío (hermano del padre) y dijo: -¡festejemos por el esfuerzo que hicieron para irse de vacaciones a ese lugar tan hermoso y ojalá que les vaya muy bien, salud! <br><br></div><div>Al cabo de una semana había llegado el día del viaje, la familia no podía estar más contenta, el vuelo era a las 8:35 pero tenían que estar en el aeropuerto a las 5:35 más o menos. Al llegar al aeropuerto los niños lucían raros, como si tuvieran miedo y la mamá les preguntó: -¿Niños qué les sucede, se encuentran bien? Y ellos respondieron: - No tanto mami, porque anoche vimos un documental de aviones desaparecidos y la gente moría. El padre les respondió: -niños no tengan miedo, no es verdad lo que dicen esos documentales. <br><br></div><div>Al subirse al avión las azafatas atendieron a la familia con bebidas y comidas. Por ahora iba todo bien, pero de la nada empezó a haber un poco de turbulencia, nada fuera de lo normal, pero cada vez iba siendo más fuerte, las luces se prendían y apagaban rápidamente sin cesar. La gente en el avión empezó a asustarse un poco, las azafatas trataban de tranquilizarlos pero no era posible, ya que ellas también tenían mucho miedo.  Entonces el capitán dijo que todo tenía que ver con el mal clima que había afuera y que todos  podían estar tranquilos. Cuando estaba por decir otra cosa se cortó, como si se hubiera cortado la luz y de la nada el avión empezó a caer, la gente gritaba y tenía muchísimo miedo, el capitán trataba de reiniciar el avión para que volviera a funcionar, los copilotos no veían nada, solo podían ver tormenta y lluvia.  Veían el agua cada vez más cerca, y entonces se pudo volver a encender el avión, los copilotos trataban de subirlo lo máximo posible pero igual estrellaron con el agua de forma horizontal. De la nada empezó a entrar agua en el avión, se estaba hundiendo y la gente tenía que salir rápido.Se pusieron los chalecos y a los costados salieron unos botes, que todos se peleaban por agarrar.<br>     Su familia por suerte salió primeros y la mama y los hijos fueron al primer bote que vieron mientras que el papá ayudaba a la gente para que pueda salir del avión. Trató de salvar a todos pero no pudo, solo pudieron salir unas 20 personas, y había cuatro botes nada más, y no había comida ni agua. Trataban de buscar tierra por alguna zona pero no encontraban, la gente se estaba muriendo, no pasaban ni un barco, avión, helicóptero, lancha ni otro vehículo. Habían pasado dos días más o menos y la gente no aguantaba y se querían suicidar. Los niños tenían frío y miedo, no había comida y el agua era salada. El padre se ingenió una cosa que  hacía que el agua salada se convirtiese en agua dulce y que hubiera suficiente para toda la gente. Eso tardaba aproximadamente unas ocho horas.</div><div>Al paso de unas horas el padre probó el agua y era dulce, había funcionado, les compartió a los hijos y a la madre, luego a los demás botes no había demasiado pero cada uno se repartía un sorbo de agua. Cuando estaban durmiendo, de la nada se escuchó un sonido de un helicóptero y la gente se levantó de inmediato y comenzaron a gritar y el helicóptero no los vio, pero un señor encontró una caja en el bote y dentro de esa caja había una bengala. Sin pensarlo disparó al aire para que pase cerca del helicóptero que pegó la vuelta y llamó a más, para que saquen a esas personas. Todos estaban muy felices, lloraban y se abrazaban entre todos con una alegría enorme.Y es ahí donde el papá se despertó para irse al aeropuerto para comenzar sus vacaciones en familia.<br><br><strong>FIN</strong></div><div> <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-03 23:24:07 UTC</pubDate>
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         <title>EL MURO</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                        de <strong>Martiniano Pérez<br><br></strong> Todavía me pregunto cómo fui a parar adentro de este lugar. Lo recorro nervioso. Tiene límites invisibles que no puedo traspasar. Necesito conocerlo.  Al llegar a un punto recibo una descarga eléctrica que me hace retroceder de un salto.<br><br></div><div>    Pienso fríamente. Acerco con cuidado el pie hasta que comienzo a recibir un leve cosquilleo y marco en la tierra ese punto. Así uno tras otro consigo formar una recta de unos veinte metros. Cuando quiero retroceder otra descarga me sacude con violencia. Hay un ángulo. Es uno que marca el comienzo de otra recta. Tengo que moverme con cuidado. Cada sacudida me debilita y necesito de todas mis fuerzas si quiero salir de esta jaula.<br><br></div><div>    Ya lo sé. Estoy dentro de un triángulo, un triángulo 🤬.<br><br></div><div>   ¿Estaré perdido para siempre? ¿Podrá alguien rescatarme?<br><br></div><div>    Lo veo difícil. Simplemente porque nadie puede verlo ni verme.<br><br></div><div>    Un triángulo es una figura indeformable. Esos ángulos inamovibles, sostienen la figura con una rigidez indestructible.<br><br></div><div>    Caer en un triángulo 🤬 es lo peor que le puede pasar a una persona. Si por lo menos tuviera una escalera podría saltar. Lo intento, pero es demasiado alto. <br><br></div><div>    Me doy por vencido. No hay nada que pueda hacer.<br><br></div><div>    Ya es de noche, por lo tanto, me recuesto boca arriba sobre el pasto. Las estrellas brillan con toda su intensidad. Las que veo son  Venus, Marte, la Cruz del Sur, y las Tres Marías, se desplazan a su ritmo. La luna se asoma naranja sobre el horizonte y asciende lentamente iluminando tenuemente el paisaje.<br><br></div><div>   Luego, cansado me quedé dormido.<br><br></div><div>    Por la mañana volví a chequear los límites del triángulo. Seguía encerrado en el mismo lugar y me pregunté si no habría nada que pudiera hacer. Si tengo que esperar la muerte mejor que sea rápido. No quiero morir sufriendo.<br><br></div><div>    Lo tengo decidido. Voy a tomar distancia y con las pocas fuerzas que me quedan atravesaré corriendo el muro y si una descarga me mata, que me mate de una vez por todas.<br><br></div><div>    Me paro de espaldas a una de las rectas. Inspiro, expiro, inspiro, expiro, hasta llenar mis pulmones de aire y allá voy.<br><br></div><div>    El impacto fue demoledor, tengo el pelo y la piel quemados, me duele cada centímetro del cuerpo. Estoy débil y lastimado, pero afuera.<br><br></div><div><strong>FIN</strong><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-03 23:40:15 UTC</pubDate>
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         <title>UN ESCALOFRÍO EXTRAÑO</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                    de <strong>Martina Sánchez<br><br></strong>A un pueblo muy alejado de lo que es hoy una ciudad, se encontraba viajando  Lucía, una niña que iba a visitar a su ermitaño tío este verano. A ella le fascinaba la idea de poder quedarse ahí todas las vacaciones veraniegas, cosa que su mamá no estaba muy de acuerdo, pero ella estaba feliz.<br><br></div><div>Entrando al pueblo se veía todo muy hermoso, claro, colorido, con plazas llenas de niños jugando, gente haciendo ejercicio, y un montón de detalles que también a Lucia le encantaron y la hicieron saltar de la felicidad. Llegando a la casa de su tío notó un aire sombrío, como tenebroso, estaba todo bastante oscuro, pero no le prestó mucha atención. Cuando tocó a la puerta su tío, éste la abrió con rapidez y ella saltó a abrazarlo. Él le sonrió, pero no su perro. Cuando entró a la casa empezó a explorar cada rincón, su tío le mostro su habitación y quedó más que fascinada. Él le dijo que se iba a hacer las compras para la cena, que volvía en un rato; mientras tanto ella siguió explorando la casa. Cuando estaba en la planta alta escuchó un ruido en la cocina de la planta baja, bajó lentamente a ver y se encontró con María, la chica que le ayudaba a su tío con la limpieza de la casa, le gustó la idea de poder tener una amiga dentro de la casa. Cuando su tío regresó de hacer las compras, Lucía y María se encontraban en su cuarto jugando al UNO, a él le gustó que Lucía se sintiera cómoda. Al día siguiente el tío de Lucía quería llevarla a la plaza para que hiciera un par de amigas o amistades nuevas, pero ella se negó. A su tío le sorprendió tal actitud, pero no le prestó atención ya que pensó que debía ser típico de la edad. Entonces la dejó hacer lo que quisiera, y ella decidió encerrarse en su cuarto a jugar con María.<br><br></div><div> A Lucía le surgían un millón de preguntas para hacerle a María, pero ella no era de hablar mucho, cosa que a Lucía no le molestaba porque estaba feliz con su nueva compañera.<br><br></div><div>Pasaron los días, y llegó la hora de que Lucía volviera de vuelta a su casa, ella no quería, como todo niño cuando se encariña con un lugar, pero sin más remedio y con algunos pataleos,  armó sus mochilas. María le ayudo con eso y se despidieron recordando los buenos momentos que pasaron juntas ese verano. <br><br></div><div>Cuando sus padres llegaron por ella la esperaron en la puerta, Lucía se despidió de su tío, y le dijo: <br><br></div><div>--Los voy a extrañar un montón, espero verlos el próximo verano.<br><br></div><div>Y su tío le dijo: <br><br></div><div>-¿Los? ,¿verlos?<br><br></div><div>--¡Sí! a vos y a María <br><br></div><div>-¿María? Ella murió hace años. Pero también te voy a extrañar Lu.<br><br></div><div><strong> FIN </strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:32:29 UTC</pubDate>
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         <title>TED Y TEDDY</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                     de <strong>Marilina Trombotto<br><br></strong>Ya son 3 años desde que me diagnosticaron esquizofrenia avanzada y también desde que estoy en un hospital psiquiátrico y una correccional para menores por un crimen que no cometí. Creo que para cualquiera, incluso para mí que soy una amante de la psicología y psiquiatría, sería difícil recibir la noticia de que tiene esquizofrenia. <br><br></div><div>Sinceramente no me di cuenta. No es algo fácil de entender, ya que, tu cabeza puede engañarte de forma más rápida y efectiva que alguien o algo más. Todos decimos que solo nosotros nos conocemos en ámbitos de salud, sentimientos y condición física y/o psicológica a la perfección. Pero eso no es verdad. Solo vemos, escuchamos y hacemos lo que queremos. A veces no tenemos conciencia de lo que hacemos. O simplemente no lo queremos aceptar y nuestro cerebro se encarga de suprimir esos recuerdos. Eso dicen que pasa conmigo. Pero no es así. <br><br></div><div>   Estoy segura de que fueron <em>ellos</em>.  Vinieron, me corrompieron, me hicieron la vida imposible, me hicieron quedar como una loca, mataron a mis padres y ahora estoy aquí por su culpa. Ted y Teddy. Los únicos que me hicieron llegar hasta mi límite. Hasta el punto de tratar de matarme. <br><br></div><div>   Ted siempre fue bueno conmigo, me protegía de las maldades que Teddy me hacía y que también me hacía hacer -cortarle el pelo a una niña que me molestaba o tirarle sus cuadernos en el basurero de otra aula para que no los encontraran-. Me amenazaba diciendo que él me haría daño a mí si no lo hacía. Su arma contra mí a esa edad, era un ruido inaudible para los demás, pero extremadamente doloroso para mí. Tanto que a veces parecía que me iban a sangrar los oídos.<br><br></div><div>    Pero luego de un tiempo, Ted también hacía lo mismo que Teddy, me obligaba a hacer cosas pero contra mí misma “Agarra esa cuchilla y córtate”.<br><br></div><div>  Mis padres descubrieron las cortadas y llamaron a profesionales. Me diagnosticaron depresión infantil y me dieron medicamentos para controlarla. Les había contado sobre Ted y Teddy, pero yo en ese entonces tenía 12 años, de seguro pensaron que eran amigos imaginarios. <br><br></div><div>     Cuando cumplí los 15, digamos que empezó el principio del fin de mi vida como la conocí. Ese día fue el día de la muerte de mis padres. Crimen del cual se me culpó. Yo era la única en casa además de mis padres. Lo recuerdo como si fuese ayer. Teddy me había dicho que tenía que ir a casa de mi amiga y matarla. La razón de esta fuerte petición fue porque ella no me había dicho feliz cumpleaños en todo el día, cosa que me había afectado significativamente ya que ella era mi amiga desde los 11 años y ella se había enterado recientemente de mi condición mental y había dejado de hablarme repentinamente, además de que cualquier situación puede triplicarse en sentimientos, ya sean buenos o malos.<br><br></div><div>   Me negué rotundamente -aún le tenía cariño-. Me amenazaron con herir a mis padres. Seguía sin hacer caso ya que estaba consciente de mi condición y sabía que no podían hacer nada a mis padres, o eso creía. Y bueno, el resto es historia.<br><br></div><div>      Cuando entré en el internado descubrí muchas otras enfermedades mentales, que antes desconocía totalmente. También forjé una amistad con unas chicas que eran hermanas -trillizas-. La primera, Jennie, tenía trastorno de bipolaridad. La segunda, Karen, tenía trastorno de ansiedad y luego estaba Celes -a mi parecer la más simpática de las tres-, que tenía trastorno de obsesivo compulsivo. Pero sin duda mi mejor conexión era con un chico con mi misma condición llamado Matt, un chico realmente agradable. Él, por supuesto, creía en mí, me entendía y me escuchaba. Juntos llegamos a la conclusión de que Ted y Teddy son un par de espíritus que se representan de forma física en mi cabeza y que se hacen pasar por dos personajes creados por mí a causa de la esquizofrenia. Luego de decir esa teoría nos reímos unos días sin parar por la estupidez que habíamos dicho.<br><br></div><div>    Una noche Ted y Teddy empezaron a decirme que si no me inyectaba somnífero como para dormir una semana sin despertar -cosa muy dañina para la salud- , iban a lastimar a Matt y lo iban a hacer ver como un suicidio. Me hice la 🤬 diciendo que no sabía dónde conseguirlo, pero ellos me dijeron que la enfermera que venía cada noche a entregarme mi medicación tenía en su carrito con el que pasaba por cada habitación. No lo iba a hacer, ya hacía un tiempo desde la última vez que me había autolesionado -cosa en la que había mejorado y si mejoraba lo suficiente me iban a dejar salir-. Al final, vino la enfermera, me dio mi medicación y me fui a dormir. Grande fue mi sorpresa al preguntarle a una enfermera por qué Matt no había llegado a almorzar y su respuesta fue que se había suicidado. Desde ese entonces siempre le hago caso a Ted y Teddy. <br><br></div><div>   No sé lo que son -tampoco quiero saberlo-. Llegué a la conclusión de que ellos no quieren que muera, lo que quieren es verme sufrir, ya sea porque yo me lastimo o porque ellos lastiman a las personas que amo.<br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:34:19 UTC</pubDate>
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         <title>¿DÓNDE ESTOY?</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                     de <strong>Josefina Rodríguez<br><br></strong>Todo se encuentra oscuro, no veo absolutamente nada, como si todo a mi alrededor fuera una enorme imagen en negro, claramente estoy encerrada. Siento mucho miedo y hay olor a tierra, no tengo control de mi propio cuerpo, me encuentro totalmente inmóvil.<br><br></div><div>Pienso y trato de recordar donde estaba anteriormente pero no lo logro, lo único que recuerdo es que estaba fuera del horario del colegio y me dirigía hacia algún lugar.<br><br></div><div>Mientras más intento moverme más me cuesta respirar ¡Se me acaba el aire!, se siente como si alguien me hubiera puesto una soga sobre el cuello y tuviera la intención de asfixiarme. Aun soy muy joven, no quiero morir. Me duele mucho el hombro y mi pierna derecha, no sé por qué. Grito descontroladamente pero la verdad que ni yo ni nadie puede escucharme.<br><br></div><div>No entiendo qué está pasando, esto es raro, lo único que quiero en este momento es moverme para poder salir de esta sensación tan horrible, siento frío y cada segundo parece una hora más en este lugar húmedo de sufrimiento.<br><br></div><div>Lentamente me doy cuenta que comienzo a poder mover mis dedos y manos, pero muy poco. Luego escucho voces pero no sé de dónde vienen ni de quiénes son, cuando empiezo a escuchar mejor, una me parece conocida, luego dos, más tarde tres y después, al ser tantas no puedo contarlas. Muy lejos de mí puedo oír gritos de festejos y muchas voces juntas alentando a alguien.<br><br></div><div>Al abrir los ojos una chica me estira la mano como para ayudarme y me dice: “Vamos Guille levántate, no ha sido nada grave hay que seguir jugando para darlo todo en la cancha”.<br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:36:05 UTC</pubDate>
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         <title>EL ORFANATO</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                         de <strong>Martina Freytes<br><br></strong>El día 22 de Junio una niña llamada Sofía fue abandonada a los 9 años de edad en el orfanato de Santa Fe, y desde ese tiempo se encuentra sola  en ese frío y triste lugar. Hoy en día Sofía tiene 11 años y sigue ahí. Una de esas noches en que Sofía no podía conciliar su sueño, notó algo extraño, presentía que algo iba a pasar. Era una  noche distinta a las otras en el orfanato, sospechaba que algo iba a suceder, pero ella lo calló y solo lo sentía en su interior.<br><br></div><div>Al llegar la noche Sofía se dirigió al baño, al final de un largo y oscuro pasillo, era de madrugada y mientras caminaba sentía una briza fresca, unos ruidos raros como pasos de personas que hacían rechinar el piso de madera. Apenas  faltaba  muy poco para llegar al baño  y era tal el susto que decidió correr con todas sus fuerzas y  entró despavorida. Estaba frío, oscuro, con un poco de niebla.  Sofía escuchó unos silbidos raros y cada vez eran más fuertes, los mismos se iban acercando al baño y de repente ¡pum!, se cerró la ventana del baño que daba a un patio abandonado con árboles caídos y plantas muy grandes secas y ásperas, y ella salió corriendo para la habitación. Iba nerviosa, cansada, agitada, su respiración se entrecortaba, al entrar a la habitación se metió debajo de la cama sin pensarlo, se tapó de pies a cabeza con una manta y empezó a contar hasta cinco para calmar su respiración.<br><br></div><div>-1, 2, 3,-respira profundo y nerviosa…. sigue….4, 5 <br><br></div><div>Sofía intentaba pensar que había sido el viento, pero su cuerpo no dejaba de tiritar del miedo y la incertidumbre, preguntándose qué estaba pasando. Y de  repente  se sintieron  los silbidos, los mismos que la pequeña escuchó en el baño. Asustada, asomó la cabeza y vio muchos árboles,  y más árboles,  plantas,  arbustos pequeños y altos, que se movían con el viento, en ese momento vio un animal, intentó llamarlo pero el mismo se fue como si nunca hubiese escuchado nada. Sofía se bajó de la cama y empezó a caminar gritando y pidiendo ayuda para ver si alguien la escuchaba. Cansada ya de gritar y de  correr agitada, se sentó en una piedra y observó  un enorme  paisaje, rodeado de árboles y plantas. ¿<em>Dónde estoy</em>?, pensó, y se dio cuenta de que estaba en un bosque oscuro y frío. <em>Esto es un sueño</em>, pensó en su mente. Sintió que algo le tocaba el  hombro, no quería mirar,  sus ojos quedaron mirando hacia adelante, y luego de unos segundos con muchos nervios se dio vuelta y vio una sombra muy grande que empezó a perseguirla. Ella corrió con todas sus fuerzas pero la misma iba cada vez más rápido, la figura se iba desapareciendo dejando rastros de neblina, y por más que ella corriera, la figura se desplomó y solo quedó un montículo de cenizas.<br><br></div><div><strong>     FIN</strong> </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:38:12 UTC</pubDate>
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         <title>LA JUGUETERÍA</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                             de <strong>Martín Shih<br><br></strong>En la calle Alsina se encuentra la juguetería “El palacio”, en la misma podemos encontrar todo tipo de juguetes, desde la muñeca que está de moda, hasta el típico oso de felpa, entre otros juguetes, robots, muñecas, muñecos. Los mismos en la noche cobran vida. Pero no todos poseen vida, solo aquellos que son rechazados por las personas. Ya que muchos niños prefieren un aparato tecnológico antes que un muñeco. Por eso llevan mucho tiempo en la tienda, como Loy, el oso de felpa, con su pelaje tan suave y con la cara que transmite ternura.<br><br></div><div>    Él espera que algún día alguien lo compre. Ha estado allí hace mucho tiempo con frío, calor, lluvia. Luego está Sophie, una encantadora muñeca con su pelo rubio y sus ojos azules, en fin, hay muchos juguetes, robots, muñecas, muñecos, que están buscando una familia. Pasó mucho tiempo y nadie compraba ningún juguete, solo preguntaban por las nuevas consolas. Pero un día llegaron un chico muy adinerado y un chico humilde. El chico millonario preguntó por la última consola del mercado, la Sony 3000, mientras que el otro niño preguntó por Loy. <br><br></div><div>   Al oír esto el niño adinerado se burló, ya que el chico no podía pagarlo y aparte estaba buscando un peluche, y en ese momento, todos los chicos solo jugaban con las consolas. Al oírlo el vendedor, un señor amante de los peluches y juguetes, un hombre mayor, le regaló Loy al niño humilde, diciéndole que lo cuide mucho, y echó al adinerado. <br><br></div><div><strong> FIN</strong> </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:39:41 UTC</pubDate>
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         <title>INTUICIÓN</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                    de <strong>María Paz Scenna<br><br></strong>Era una noche muy despejada y oscura, Lucía se encontraba leyendo su libro favorito <em>La niñera</em>, una historia terror. Lo dejó en la mesa de luz de su habitación y se tapó con su manta de tela. Tenía que acostarse temprano, ya que debía estar en el aeropuerto a las siete de la mañana. Mientras pasaba la noche se escuchaba como se movían las cortinas de un lado a otro por el viento entraba por la ventana, y cómo roncaba el padre de Lucia. Ella se despertó gracias a esos ruidos, luego se volvió a dormir y se tapó con su frazada calentita. Cuando dormía comenzó a soñar que algo malo iba a pasar, el avión en el que viajaría se iba a caer por unas fallas del motor. <br><br></div><div>El día había llegado, Lucia se iría de viaje. Sus padres la despertaron para que se arreglara y así podrían salir rápido y sacar el boleto para ingresar al avión. Llevaron sus maletas al taxi, que los llevaría directo hacia el aeropuerto. Mientras iban en el auto camino al aeropuerto, Lucía se puso a recordar el sueño que había tenido esa noche, pensaba en decirle a los padres que no quería ir al viaje pero estos obviamente le pedirían una razón, entonces pensó un buen motivo para decirle a ellos que no quería tomar ese vuelo. Después de pensar un buen rato la causa por la cual no viajar le comentó todo a sus padres, que reaccionaron diferente a como pensaba Lucía que iban a reaccionar ante su comentario: éstos volvieron a su casa en el mismo taxi en el que habían 🤬, ya que todavía no habían llegado. <br><br></div><div>Al llegar a su casa Lucía estaba más relajada, así que se fue al patio, que por cierto era muy grande y con mucha variedad de plantas, para tomar aire y jugar con su mascota. “Oh cuantas flores”, exclamó Lucía, “hay jazmines, margaritas, tulipanes y  la flor mas especial, la hermosa rosa negra”, dijo tocando cada flor que se le cruzaba por la huerta. “¿A vos te gustan, no Toni?, le preguntó a su perro blanco. La madre de Lucía la llamó a comer y esta se sentó desesperada a la mesa. <br><br></div><div>-Te podés serenar- comentó enojada la madre <br><br></div><div>-Y vos sonreí un poco, tenés que estar más feliz porque hoy es un buen día- dijo Lucía, todavía impaciente. <br><br></div><div>Después de comer se fueron a dormir la siesta, ya que el padre de Lucía le prometió a ella y a su madre que las llevaría a recorrer las montañas en su auto a la tarde. Cuando despertaron el padre estaba cargando las cosas en el auto, la madre preparó comida para llevar y Lucía estaba saludando a su perrita Luz. Se subieron los tres al auto y fueron rumbo a las montañas. Lucía estaba feliz porque estaba segura de la decisión que había tomado antes de subirse al avión, pero por otra parte se sentía mal por haberle mentido a sus padres, así que finalmente decidió contarles la verdad de por qué no quería tomar ese vuelo, pero unos segundos antes de que Lucía empezara a hablar el auto se desvío y cayó al vacío. <br><br></div><div><strong>FIN</strong> </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:43:40 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>UN LUGAR LLAMADO &#39;EL VIZCOTE&#39; </title>
         <author>lucialufa</author>
         <link>https://padlet.com/lucialufa/na1p5j7tqydiyi86/wish/669103581</link>
         <description><![CDATA[<div>                            de <strong>Gina Roberts<br><br></strong>El Vizcote es una estancia ubicada en el medio de la montaña, alejada completamente de la ciudad, de muy difícil acceso. Solo se puede llegar a caballo o realizando una larga caminata. A su paso se puede contemplar miles de tonos de verde, de sus pinos, sauces, nogales y vizcotales, un pequeño río y animales autóctonos dispersos en su hábitat. <br><br></div><div>Durante el año, nadie vive ahí, esporádicamente va un cuidador a ver cómo anda todo. No hace falta demasiado, ya que la naturaleza, por su esplandor, no necesita de muchas atenciones. Se asoma el verano y la gran familia se reúne a disfrutar de la vida de campo y el calor del hogar. Los abuelos son los primeros en llegar, acompañados por el casero. Ponen el lugar en condiciones para recibir a los huéspedes. Llegan en caballos con las alforjas cargadas de alimentos y ropa para pasar las vacaciones. <br><br></div><div>Los nietos revolotean por el lugar. Si es que algo le faltaba a este campo, es el ruido y su presencia. Llama la atención cada vez que llegan, esto: todo se conserva intacto, como si el tiempo no pasara y las cosas no se deterioraran y ellos ahí, tan felices. Cada hijo, elige una habitación para su pequeña familia, y encuentran todo cada vez como se lo había dejado la temporada pasada. La esposa del hijo menor, intrigada por estos sucesos, decide dejar flores en un recipiente para ver cómo las encontraba en la estadía siguiente. Las mismas estaban intactas. Queda muy sorprendida y se lanza a la búsqueda de respuestas. <br><br></div><div>Comienza a investigar la historia de la Posada, quién la construyó, en qué época, quiénes vivieron antes, qué sucede durante el invierno. Estas preguntas no son muy bien recibidas por los integrantes de la familia, ni mucho menos por el casero, quien responde: menos averigua Dios y perdona. No contenta con lo obtenido, recorre el lugar buscando más pistas, camina y camina hasta el cansancio hasta que finalmente se queda dormida debajo de un árbol. Al despertar emprende su regreso, todo continuaba en su lugar, sin embargo ella era distinta, estaba más vieja y ya nadie la reconocía, ni tampoco recordaba qué era lo que estaba buscando. Se llenó de tristeza, ya no volvió a ser más la misma y cada verano que volvía al lugar, ella era la única a la que se le notaba el paso del tiempo. <br><br></div><div>El Vizcote era así llamado por la presencia de Vizcotales un tipo de arbusto que impedía el paso del tiempo, todo quedaba detenido en el instante en que se fue feliz, disfrutando de la alegría del hogar y no necesitando de otras respuestas...<br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:44:49 UTC</pubDate>
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         <title>EL JUGADOR JUGADO</title>
         <author>lucialufa</author>
         <link>https://padlet.com/lucialufa/na1p5j7tqydiyi86/wish/669109175</link>
         <description><![CDATA[<div>                          de <strong>Lucas Quiroga<br><br></strong>Había una vez, un chico, que jugaba muchos videojuegos. Hasta que un día, saltó una chispa de la consola y desapareció de la vida real. El chico se había teletransportado adentro del videojuego. Estaba en un colectivo aéreo a una distancia de 2.200 metros, saltó y abrió su paracaídas hasta llegar a una ciudad de muchas casas y comercios. Cuando aterrizó en el piso entró a una casa y se encontró con una escopeta y cartuchos, junto con armas y municiones, cargas de las armas de fuego, que agarró y se quedó en su inventario. Mientras se escuchaban tiros cercanos, se preguntó qué era eso. Saliendo de la casa encontró un oponente recogiendo armas del enemigo que acababa de matar. En ese entonces recargó el rifle y lo amenazó. El oponente le dijo “¡Espera! Podemos llegar juntos hasta el final si nos protegemos mutuamente haciendo equipo - Cuando le respondió: “Bueno, está bien, pero te voy a estar vigilando”. “Ok, ok” - le contestó. Hasta que se dieron cuenta que venía una tormenta inevitable y se pusieron a correr hasta que la tormenta paró. Se fueron encontrando materiales, vendaje, botiquines, plasmas y escudos para sobrevivir. Después fueron a pescar una gran cantidad de especies, pasaron por el cine de autos, subieron montañas, atravesaron un lago, en donde anduvieron en lancha por un largo tiempo, mejoraron sus armas en unas máquinas con materiales, se metieron por el bosque, usaron unas hogueras, y hasta bailaron un rato. Luego de pasar la fase de la tempestad se fueron encontrando gente armada que los dañaban, no lo suficiente para matarlos, pero ellos iban recuperando salud y escudo. Y de repente cuando sólo quedaban tres personas (un oponente y quiénes hicieron equipo), y fueron los dos por él, el amigo del protagonista no resistió y cayó ante el rival. Entonces se fue con muchísima furia y mató al último oponente. En ese instante la tormenta ya se había calmado, sólo quedaba él, y había ganado la partida. Luego de haber ganado la partida volvió a la vida real sin entender nada.<br><br></div><div><strong>FIN</strong> </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:49:26 UTC</pubDate>
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         <title>DÍA DE PLAZA</title>
         <author>lucialufa</author>
         <link>https://padlet.com/lucialufa/na1p5j7tqydiyi86/wish/669117165</link>
         <description><![CDATA[<div>                       de <strong>Ignacio Pedano<br><br></strong>Un panadero estaba en una plaza de hojas, árboles, flores y pasto. De repente se acordó que tenía que volver a la panadería a trabajar. Cuando estaba volviendo se le apareció un monstruo y le dijo que si no volvía a la plaza se terminaba el mundo, pero él siguió y lo ignoró. Dos cuadras más  adelante el ogro  volvió y se lo dijo de nuevo, entonces volvió porque le dio miedo. Eran las 10 de la noche y él decidió dormir en un banco que había en la plaza. Al otro día se  despertó a las 10 de la mañana en el banco. Apenas se despertó miró su celular y tenía dieciséis llamadas perdidas de su mujer. La llamó y le explicó su situación, entonces la mujer llevó mucha comida para quedarse en la plaza. El panadero y su mujer ya habían pasado tres días en la plaza y se acordaron que era el cumpleaños de su hijo, entonces lo llamaron para que fuera a la plaza a celebrar con su madre y su padre. El hijo fue con su madre y padre y llevó más comida para comer en la plaza, porque también se convirtió en una  víctima más. Celebraron con alegría y a la vez tristeza porque estaban atrapados en una plaza. Por suerte en la plaza había muchos árboles de frutas: árbol de tomate, de naranja, de limón y de mandarina. Con eso pudieron alargar su vida porque sacaban comida de ahí. Luego, como ya se le estaba acabando la comida, se encargaron de que la gente no entrara a la plaza y le explicaron el porqué. Estaban tristes por quedar encerrados en la plaza, sin embargo murieron sabiendo que habían salvado el mundo,  la gente se los reconoció, les hicieron miles de monumentos y demás. Entonces murieron siendo la familia más feliz del mundo.<br><br></div><div><strong>FIN</strong> </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:56:17 UTC</pubDate>
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         <title>EL ASESINO ESTÁ MUY CERCA</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                     de <strong>Martina Kiczaluk<br><br></strong>Los hermanos, Victoria y Joaquín, se estaban preparando para el funeral de sus padres del mismo modo que su familia y amigos. De camino hacia la funeraria fueron a una florería en la avenida Rivadavia al 1580 al frente de una plaza. Había una gran cantidad de flores, desde claveles hasta magnolias, grandes girasoles, muchas orquídeas, y la más bella de todas, la rosa. Luego de comprar un  maravilloso ramo de flores para sus padres se encaminaron hacia la funeraria que quedaba cerca de un campo llamado “El Tridente”, al 4560 de la calle San Martin.<br><br></div><div>Joaquín estaba muy nervioso ya que tenía que hablar al frente de toda su familia, incluyendo, tíos, abuelos, incluso amigos, etc.  Victoria dijo que era un día demasiado caluroso, pero Joaquín no la escuchó, estaba demasiado concentrado repasando su texto. <br><br></div><div>Luego la gente empezó a llegar, había mucha, pensó Joaquín.  ‘Es un lugar muy hermoso, a tu madre le hubiera resultado muy bonito’, dijo el tío Lucas. Joaquín dejó escapar una sonrisa,  mientras que Victoria se acercaba a decirle algo a su oído sobre los preparativos. Y de pronto las luces se apagaron, no había luz, estaba demasiado oscuro. De pronto se escucharon gritos, se habían prendido las luces y había sangre por todos lados, había una mujer y un señor, eran los amigos del trabajo de su mamá, llenos de sangre en el piso. Victoria preguntó con vos temblorosa,  ‘¿están muertos?’. ‘No lo sé’, dijo Joaquín. ‘Me temo que sí’, dijo el tío Lucas tratando de abrir las puertas, pero estaban encerrados, tampoco había señal, estaban ahí sin nada que hacer.<br><br></div><div>Después las luces se volvieron a apagar, y cuando se prendieron había más gente ensangrentada y lamentablemente muerta. Se prendieron y apagaron muchas veces las luces, siempre pasaba lo mismo, hasta que solo quedaron Joaquín, Victoria, el abuelo Jorge, la tía Amanda, la tía Amalia, el tío John, Ricardo (un amigo de los papás de Victoria y Joaquín) y el tío Lucas. <br><br></div><div>‘Alguien de nosotros es el asesino’, dijo el abuelo Jorge. ‘¿Sí, pero quién?’, dijo curiosa Victoria. ‘¿Cómo lo vamos a saber?’, dijo la tía Amanda. ‘¡Tengo una idea! Cuando las luces se apaguen usemos la linterna del celular para ver quien falta’, dijo Joaquín. Cuando se apagaron las luces hicieron lo que tenían planeado, pero no resultó como se esperaba. Era raro, cada vez que se apagaban las luces pasaban cosas extrañas, pero esta vez no fue así. ‘No resultó’, dijo el abuelo de  enfurecido, mientras la tía Amanda intentaba calmarlo. Joaquín le dijo algo al oído a su hermana, y de pronto se apagaron las luces. Al prenderse  vieron a la tía Amalia muerta, entonces Joaquín se puso detrás del tío Lucas y le pegó fuerte en la cabeza hasta dejarlo inconsciente. Al despertar, el tío Lucas los miró y les preguntó qué hacían, gritando que él no era el asesino. ‘Te vimos’, dijo victoria. ‘Me vieron hacer qué’, dijo el tío. ‘Te vimos matar a Amalia’. ‘¡Yo no hice nada de eso, la estaba ayudando ya que se había caído, yo sería incapaz de matar a mi propia hermana!’, dijo el tío Lucas enfurecido y a la vez confundido. ‘Entonces ¿quién fue?’, dijo el abuelo. De pronto las luces se volvieron a apagar, y el abuelo estaba muerto. La tía Amanda tenía a Victoria agarrándola con la mano izquierda, y en la mano derecha tenía un cuchillo. ‘¡GUAUUU! ¿Ese es el cuchillo marca Arbolito, con 2 hojas, plateado con el mango de madera reforzado 1455?’, dijo Joaquín sin prestar atención que tenía a su hermana agarrada del cuello. ‘¡Joaquín!’, dijo Victoria desesperada. Mientras el tío se estaba tratando de sacar la soga de las muñecas le preguntó a Amanda: ‘¿Por qué lo hiciste?’. ‘¿Qué no es obvio? Me quiero quedar con la fortuna de la familia, y aparte se lo merecían, me hicieron pasar un infierno todos estos años, y todo eso es la culpa de ustedes, lo tenía que hacer’, dijo Amanda.<br><br></div><div>Victoria estaba tratando de agarrar su celular, el cual tenía en el bolsillo de la campera,  y de pronto, Joaquín y el tío Lucas atacaron juntos a Amanda, y Victoria salió corriendo, llamó a la ambulancia y a la policía, dijo ‘¡Por favor necesito ayuda, que alguien venga por favor, rápido, estoy en la funeraria “Los Ríos”, cerca del campo “Los Tridentes” en la calle San Martin al 4560!’. ‘¿Te acuerdas esa vez en la casa de la playa en 1988, en la casa de los tíos del papá de mi amiga?’, dijo la tía Amanda. ‘Bueno ahí aprendí artes marciales’, dijo ella, lazando una patada voladora, y de pronto Joaquín le lanzó un puñetazo en la cara que la dejó dormida del dolor.<br><br></div><div>Unos minutos después llegaron los paramédicos, y la policía, ‘¡Nos salvamos de la loca!’,  dijo Joaquín riéndose. Luego de un par de días, el tío Lucas adoptó a Joaquín y a Victoria, y se fueron a vivir juntos. El tío Lucas dejó una carta misteriosa sobre la mesa de su escritorio que decía: &lt;&lt;Querida hermana: lamento que no salió como lo planeamos, pronto te voy a visitar y te voy a contratar al mejor de los abogados, vamos a escaparnos juntos, mi amada hermana. Saludos, Lucas&gt;&gt;. Victoria, luego de leer esto, corrió hacia las escaleras en busca de Joaquín, pero se cayó y no pudo decir más nada.<br><br></div><div>FIN </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 14:59:00 UTC</pubDate>
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         <title>EL REFLEJO</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                      de <strong>Guillermina Ferrari<br><br></strong>Leopoldo Allende era un joven millonario, buen mozo y muy carismático, lo cual le ayudó a convertirse en un exitoso empresario. Por ese motivo, decidió mudarse con el amor de su vida a Manhattan buscando nuevas oportunidades. Pero luego de la desaparición de su esposa no volvió a ser el mismo, ahora se lo ve triste, camina desanimado, arrastrando los pies y en ningún momento levanta la mirada del piso. Sus sentimientos no son los mismos que antes. Su vida tampoco.<br><br></div><div>Esta noche Leopoldo, entra a un edificio de la Quinta Avenida, para dirigirse a su lujoso hogar, un pent-house, con vista al Central Park, que había elegido su prometida cuando se mudaron desde Argentina. Los recuerdos lo agobian. Mira la cocina y recuerda el exquisito aroma de los platos que le preparaba su mujer. Los portarretratos la muestran en cada viaje que hicieron juntos. Se queda mirándolos con los ojos llorosos, se siente angustiado. Se sirve un vaso de whisky y se va a su habitación sin cenar, con la botella en la mano. Pero al entrar al cuarto siente que cada prenda que sigue colgada en el vestidor de su amada conserva su olor. Su fragancia lo persigue como si ella estuviera allí. Un vacío profundo lo invade por dentro. Deprimido toma todo el líquido de su copa y se sirve nuevamente. No para de beber hasta terminar toda la botella.<br><br></div><div>Mareado y confundido se tira en la cama para no seguir bebiendo, pero un ruido extraño le llama la atención. Desorientado, no sabe distinguir de donde proviene el sonido. Se incorpora como puede, con esfuerzo, y se dirige al baño. Al entrar encuentra el espejo empañado y la canilla abierta. Busca desesperado alguna señal que le indique si hay alguien allí, pero solo hay oscuridad y silencio. Limpia el vidrio atormentado, como si pudiera con eso borrar sus recuerdos. Sin embargo, el dolor lo invade hasta quemarlo por dentro. Cierra el agua, y vuelve a su cama.<br><br></div><div>Cuando está a punto de acostarse, vuelve a escuchar un ruido en el baño que llama su atención, y corre nuevamente hacia allí. Al abrir la puerta descubre que la canilla está abierta de nuevo. Se dirige a cerrarla y en el espejo distingue los ojos de su amada esposa. Se acerca para poder verla mejor y es ella. Esta allí. ? Lo mira enamorada, como siempre. ? Le sonríe como en las fotos de los portarretratos. ? Se acerca para tocarlo. Leopoldo desesperado se da vuelta para abrazarla, pero solo encuentra la habitación vacía, oscura y en silencio.<br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:00:18 UTC</pubDate>
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         <title>EL BOSQUE</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                     de <strong>Gimena Fernández<br><br></strong>Hola, soy Mariela y quería contarles lo que nos sucedió a mi amigo Tom y a mí la semana pasada en aquel bosque. Estábamos recostados en una árbol con la mirada posada en el sendero que llevaba a mi casa, que solo estaba a unos metros de allí, de pronto mi mamá salió y nos pidió por favor que busquemos leña porque se estaba acabando; su sonrisa nos cautivó a Tom y a mí y por esa causa nos adentramos en aquel bello ecosistema repleto de árboles, arbustos, ardillas y pájaros cantores, o eso era lo que creímos. Tom tenía mucha energía, corría de acá para allá recolectando mucha leña. Yo no soy tan energética y por eso iba caminando, pero me tropecé con una piedra cayendo sobre un arbusto y enganchándome algunas ramas en el cabello. Tom no pudo evitar soltar una pequeña risa mientras me ayudaba a levantarme, y en ese momento me di cuenta de que la única luz que nos iluminaba era el resplandor de la luna; ya estaba oscuro y por eso había caído. También pude observar que el sendero por el que habíamos venido ya no estaba. Mientras que yo intentaba sacar conclusiones, Tom parecía estar bastante entretenido teniendo una discusión, la cual era falsa, con su enemiga la roca por haberme hecho caer. Lo pellizqué para captar su atención, le dije que ya era muy tarde, que mi mamá estaría enojada y papá no estaría muy contento, pero él me interrumpió diciéndome que sentía que nos observaban. Lo último que pude ver antes de que el tomara fuertemente mi mano para salir corriendo fueron unas enormes orejas blancas y peludas, ya no podíamos correr más y aquella bestia seguía detrás nuestro. Como estábamos ya muy cansados, Tom dijo que intentáramos perderla entrando en un hoyo que había en la tierra. Su plan funcionó, el hoyo resultó ser un túnel por el que caímos muy profundo hasta llegar a lo que parecía ser una madriguera llena de conejitos chiquititos que estaban dormidos. En ese momento nos llevamos una gran sorpresa, porque sentimos la respiración tibia de alguien detrás nuestro, con nuestras manos juntas giramos y vimos a la que, en aquel momento, supimos que era la mamá de los pequeños conejitos. Desde la semana pasada Tom y yo estamos buscando aquella madriguera en el bosque. Aún no puedo creer que nuestros sueños hayan estado conectados.<br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:02:17 UTC</pubDate>
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         <title>EL DEJA VÚ</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>              de <strong>Martina della Puppa<br></strong><br>Era una mañana clara  y Walter González  estaba preparando su desayuno para luego ir a su empresa mientras pensaba todo lo bueno que tenía en su vida.  <br><br></div><div>Él vivía en Carlos Paz y todos los días viajaba en su automóvil  hasta el centro de  Córdoba donde tenía su call center. Pero esa mañana pasó algo extraño, al costado de la autopista vio a una anciana de aspecto desagradable que hacía dedo y que lo miraba fijamente y él clavo sus ojos en ella. Pero no frenó, siguió de largo. Entonces escuchó en su mente una maldición que le decía que iba a perder todo lo que tenía. <br><br></div><div>Luego de hacer unos kilómetros, el cielo comenzó a nublarse hasta que la mañana se volvió oscura y enseguida comenzó a llover. En ese momento sonó la alarma que le avisaba que se había  pinchado un neumático, por lo que tuvo que frenar  y cambiarlo por el auxilio bajo la lluvia.<br><br></div><div>Cuando terminó, subió todo mojado al vehículo y tomó su celular para llamar a su oficina y avisar que estaba atrasado, pero no tenía señal. Entonces encendió el motor de su coche  y siguió su camino. Cuando llegó al lugar de trabajo todo el mundo estaba alterado porque se había roto la central telefónica y nadie podía hacer llamadas a ninguna ciudad del país. No sabían cómo había ocurrido pero fue un hecho súbito y había pasado hacía poco menos de media hora. Los técnicos de la empresa creían que necesitarían importar un equipo nuevo, ya que, según ellos, el equipo averiado no se podía reparar. A Walter enseguida se le vino en mente la cara de la anciana.<br><br></div><div>Llevaban media hora discutiendo sobre el tema del arreglo cuando sonó el teléfono de Walter. Era el gerente de ventas que con voz angustiada le decía que su principal cliente, con presencia en  Buenos Aires y en Rosario, había cancelado el contrato. En ese momento sintió que una guillotina le cortaba la cabeza y pensó nuevamente en aquella anciana y las palabras que había oído en su mente.<br><br></div><div> Walter necesitaba unas palabras de aliento, necesitaba hablar con Florencia, su novia. Marcó su número, pero nadie contestó el teléfono. Seguramente su novia estaba ocupada pero como él necesitaba oír su voz volvió a llamarla. Esta vez Florencia atendió. Estaba llorando. Él le pregunto qué le pasaba y ella le dijo que había estado pensando sobre lo que hablaron la última vez que estuvieron juntos y que se había dado cuenta que no sentía amor por él, que hubiese preferido decírselo personalmente, pero como él había insistido en hablar por teléfono, había terminado por contárselo así. <br><br></div><div>Walter pidió a las pocas personas que estaban en su oficina que se fueran. Cerró la puerta y se puso a pensar. Parecía que todo estaba 🤬, el hechizo de la bruja era real. Se acercó a la ventana del último piso y miró el vacío. Vacío, como estaba su vida. Entonces abrió la ventana y saltó.<br><br></div><div>Despertó transpirado y agitado. Todo había sido un sueño. Se relajó, se dio una ducha, tomó su desayuno y partió a su empresa. Se sonrió mientras salía del efecto de aquella pesadilla, cuando en la ruta vio a una anciana de mal aspecto haciendo dedo.    <br><br></div><div><strong>FIN<br></strong><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:06:45 UTC</pubDate>
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         <title>¿QUÉ ES ESO?</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                        de<strong> Ezequiel Copetti<br><br></strong>Era un día muy tranquilo, estaba sentado en mi oficina y de repente sonó el teléfono, mi compañero me informó que habían asesinado a alguien en la calle March 6. Me dirigí inmediatamente hacia la escena del crimen. No bien llegué, encontré un hombre tumbado sin pulso, pero sin ningún tipo de herida. Cuando lo revisé, encontré un papel, lo guardé y seguí buscando pistas e interrogando a la gente del lugar, pero nadie había visto nada. Volví a mi oficina a seguir investigando con las pocas pistas que tenía. Cuando ingres no me sentía muy bien, me sentía observado, con nauseas y cada vez sentían más pequeñas las paredes. Caí desmayado. <br><br></div><div>Al despertar había un colega a mi lado, por suerte justo estaba trayéndome una pista que nos podía ayudar a resolver el asesinato, era un papel. Entonces recordé que yo también tenía uno. Me puse a revisar mi oficina y encontré el otro. Pensando que ya había resuelto el puzle puse los tres sobre la mesa: era una dirección, y si los dabas vuelta entre los tres formaban un número 6. Me dirigí hacía allí yo solo, listo y preparado para lo que me pudiera encontrar, pensando que me encontraría con el asesino. Sin embargo, me encontré con unas letras y códigos, lo logré descifrar y me decía: no revisaste bien el cuerpo. Después de eso fui a mi oficina y me puse en contacto con una detective especialista en estos crímenes, pero horas de investigación no concluyeron en nada. Fuimos hasta donde se encontraba el cuerpo, vi la cabeza cubierta por el pelo como si estuviera dañada la piel, con guantes logramos conseguir una pequeña muestra y así nos dimos cuenta cual había sido la causa de la muerte: “veneno”. Justo ahí estaba un cuarto papel que decía ‘¿No te acuerdas de mí?’. Lo di vuelta y decía “marzo”, todos los papeles juntos decían 6 de marzo, de la misma forma que se llamaba la calle. Entonces levanté la mirada y lo ví a él. Ahora entendía todo, sin pensarlo saqué mi arma y con las manos firmes en ella, le disparé. Luego fui a ver y era el hombre sin cabeza, anteriormente había tenido un caso similar y no había logrado atrapar al sujeto. No obstante,  yo había creído ver a alguien sin cabeza. En su momento pensé que había visto mal, pero no, era un monstruo sin cuerpo que mataba y a cada víctima le robaba una extremidad para completar su cuerpo. Esta era la sexta víctima con la que se completaba, pero por suerte logré exterminarlo antes de que siguiera cometiendo crímenes. <br>  <strong>FIN</strong> </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:09:09 UTC</pubDate>
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         <title>LOS JÓVENES LOBOS</title>
         <author>lucialufa</author>
         <link>https://padlet.com/lucialufa/na1p5j7tqydiyi86/wish/669133342</link>
         <description><![CDATA[<div>                           de <strong>Fran Chianalino<br><br></strong>Me decidí a salir a dar un pequeño paseo por las mojadas y húmedas calles de la ciudad. Al pasar por un antiguo y viejo cementerio, lleno de cadáveres, tumbas, cajones y coronas secas, me di cuenta de que a lo lejos unos jóvenes jugaban entre las tumbas. Curioso me acerqué para mirarlos mejor. Eran chicos, altos y bajos con fogatas encendidas y todos cantaban alrededor de ellas. Luego comenzaron a aullar como lobos salvajes. Yo los miraba desde una distancia considerable, escondido entre los árboles y arbustos. Comenzaron a pelearse entre ellos, como si fueran lobos auténticos. Al ver esas escenas decidí sacar mi nuevo celular y grabar toda esa fantástica comedia. Pero uno de ellos se dio cuenta de mi presencia y corrió hacia mí, comencé a reírme por lo gracioso que me pareció un joven mordisqueando mis pantalones, medias, calzón, remera y campera. Pero una mordida frenó mi risa, instintivamente le di una patada, mandándolo a volar. Los aullidos del joven llamaron la atención de la manada, quienes acudieron a su auxilio. Ninguno hablaba, solo lamían su rostro. Luego todas las miradas se dirigieron hacia mí.<br><br></div><div>Yo traté de dialogar con ellos pero ninguno hablaba, solo se comportaban como animales. No obstante una mujer que llevaba una piel negra y peluda en el cuello, dio un fuerte aullido. En consecuencia todos empezaron a perseguirme en cuatro patas, corrí con todas mis fuerzas hacia el bosque que estaba al sur del cementerio. Al mirar hacia atrás para ver si me seguían, me di cuenta de que una verdadera manada de lobos me perseguía. Al parecer se habían terminado de transformar en animales, yo no alcanzaba a entender cómo. Tal vez la magia si existía, o tal vez los súperpoderes eran controlados por ellos.<br><br></div><div>Con las pocas fuerzas que me quedaban me trepé a un árbol. En la copa no pudieron atraparme. Allí me quedé toda la noche, viéndolos saltar una y otra vez para tirarme y morderme. Al anochecer me quedé dormido, cuando terminó de salir el sol y ya no escuché movimientos, aullidos o ladridos decidí bajar. A los pies del árbol había varios jóvenes vestidos de negro con sus ropas rasgadas y manchadas por el barro, el pasto y la sangre. En la boca de uno de los lobos, un trozo de mi pantalón.<br><br></div><div>Silenciosamente pasé cerca de uno de ellos, este me miró sonriendo y me dijo que nunca olvidase no meterme en lo que no me importa, ya que la curiosidad podía matarme. Regresé a casa, y lo primero que hice fue contar todo a mis padres y hermanos, pero ninguno dijo nada, solo me miraron sorprendidos, no sé si me creyeron. Fui a mi cuarto, tomé un papel, y comencé a escribir lo sucedido. <br><br></div><div><strong>FIN<br></strong><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:10:40 UTC</pubDate>
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         <title>EL TALADOR</title>
         <author>lucialufa</author>
         <link>https://padlet.com/lucialufa/na1p5j7tqydiyi86/wish/669134887</link>
         <description><![CDATA[<div>                              de <strong>Lucca Caprari<br><br></strong>Rubén tenía 45 años, vivía con sus dos hijos y su esposa. Su casa estaba cerca de la selva amazónica, ya que su oficio era talar árboles para la explotación forestal. A los niños les gustaba todo de la selva, les gustaba el pasto, los árboles, la sombra que daban esos árboles, los bichos, los animales…Por ello no estaban de acuerdo con el oficio de su papá. A su esposa tampoco le gustaba mucho la idea de la tala árboles, pero no decía nada porque era lo que llevaba la comida a la mesa. Un día normal de Rubén era ir a la empresa para la que talaba, y después, con otros hombres más, iba a la selva para la forestación. Luego, con la sierra empezaban a talar. El promedio de árboles que cortaba era de 30 por día. A quienes talan no les importa el daño que puede causar la deforestación, y a él tampoco. Entonces, para ellos, mientras más se talaba, mejor se estaba.<br><br></div><div>Un hijo suyo siempre le decía que si no paraba de talar algo malo le iba a pasar, y él pensaba que sólo le estaban pasando cosas buenas al talar, ya que cada vez le pagaban más. Los días pasaban y él seguía sin entender que estaba mal lo que hacía. <br><br></div><div>La época alta de la tala era el verano ya que hacía calor, en invierno, al hacer frío no talaban mucho. A talar iban vestidos con pantalón largo, remera manga larga, buzo o campera, medias, zapatillas adecuadas para el trabajo y la mayoría se ponía gorra porque pegaba el sol en la cabeza y se podían marear.<br><br></div><div>La familia de Rubén era muy unida, eran unidos, compartieron  viajes por el mundo, se fueron de viaje a Japón, Chile, Cuba, México y a otros más; al contrario de la familia de un trabajador que le contó a Rubén que no se llevaban bien. Habían pagafo esos viajes con el trabajo de Rubén. Cada vez talaban más árboles, un día talaban 5 y al otro 10 y así sucesivamente. Al igual que cada vez iban sumando más trabajadores a su empresa, primero había seis y luego ocho, y así. <br><br></div><div>Rubén trataba a los árboles como si no tuvieran vida, con crueldad. Los trabajadores competían por quien talaba más. Cada vez era más grande la deforestación. Talaban para poder edificar en zonas donde había naturaleza. Usaban la madera de los árboles para distintas cosas, para el papel, para construir, para muebles, etc.<br><br></div><div>Todos los días era lo mismo en el trabajo, decía Rubén. Un día taló un par de árboles y se tomó un descanso. Volvió del descanso y automáticamente se puso a talar. Fue a cortar un árbol, y apenas lo había cortado un poquito, básicamente nada, él se desmayó. <br><br></div><div>Cuando se levantó estaba en la selva, no se podía mover y le dolía algo como si se hubiese cortado con un cuchillo cocinando. Tampoco podía hablar, pero escuchaba que estaban buscando a alguien.<br><br></div><div><strong>FIN<br></strong><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:12:02 UTC</pubDate>
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         <title>EL DESFILE</title>
         <author>lucialufa</author>
         <link>https://padlet.com/lucialufa/na1p5j7tqydiyi86/wish/669136279</link>
         <description><![CDATA[<div>                        de <strong>Martina Bonaffini<br><br></strong>Vuelvo del colegio, cansada como siempre, debo cuidar a mi hermana pequeña, porque mis padres trabajan esta tarde, lo que implica que voy a tener que  jugar con ella. Dejo mi mochila, y me cambio el uniforme. Mi hermana está lista esperándome en su cuarto, con todos sus juguetes. Entro a su habitación, y estaba ahí, rodeada de todos sus peluches.<br><br></div><div>Me dice: - ¡Vení, ahora vamos a jugar con la casa de muñecas! Las tengo aquí, las vistamos y hagamos un desfile, pero hay que cumplir la regla de vestimenta, la que mejor lo cumple gana. Toma a una muñeca rubia, y yo tengo a esta que tiene un hermoso vestido negro. Las demás  serán el público. Luego, jugaremos con los cochecitos de bebés. Agarro la mía,  la veo, y la verdad que está muy bien la muñeca, mi hermana cuida muy bien sus juguetes. <br><br></div><div>Entonces, me avisa que es mi turno, entro al ropero a buscar algo para cumplir la regla del desfile, algo casual. Ese armario tiene mucha ropa, muchas remeras, pantalones, vestidos, camperas, etc. Y entre todos los vestidos que hay, elijo uno blanco con lunares, unos tacos, que me parecen muy altos, y unos aros. Se lo pongo a la muñeca, salgo del vestidor, y la hago desfilar por la pasarela mientras espero que mi hermana califique el atuendo que le puse, ya que ella eligió a los jueces. Dejo a la muñeca en el suelo, junto a la cocina de color rosa, como todo lo que hay allí.<br><br></div><div>Mi hermana queda fascinada con el atuendo que elegí, hasta me dice: -¡Me encanta, quisiera verte con ese vestido!<br><br></div><div> Y de repente dejo de ver, todo se vuelve negro, me caigo al suelo, y  veo a mi hermana yendo a buscar algo. Se me nubla la vista, me quedo dormida.<br><br></div><div>De repente despierto. Estoy mareada, acostada en el suelo. No puedo ubicarme, no entiendo dónde estoy. Todo es raro. No veo a mi hermana, no veo a nadie, tengo miedo, estoy sola, hasta que veo a una chica que tiene un hermoso vestido negro. No la conozco, pero me habla como si ella a mí sí, y luego se va hacia un vestidor. Me levanto, y veo todo ese lugar extraño. Hay muchas cosas, muchos vestidos (demasiados) y todo es rosa. Quiero ir a buscar a esa chica, para que  me diga en dónde estoy, pero me cuesta moverme, me siento dura. Hasta que veo que en los pies tiene unos tacos, me los saco y voy corriendo a buscarla. Entro a un lugar que está lleno de chicas, parece un espectáculo o una exposición. Cuando me ve dice, - Es tu turno, ve a vestirte al vestidor. Y cuando entro, muy confundida, me quito el vestido blanco con lunares, hasta que me doy cuenta que yo ya lo he visto, ya elegí este mismo vestido. Me lo pongo y corro hacia un espejo. Al verme me sale un grito, todo se vuelve negro.<br><br></div><div><strong>FIN<br></strong><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:13:22 UTC</pubDate>
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         <title>ESPANTAPÁJAROS</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                              de <strong>Emma Mirón<br><br></strong>Estaba con mi familia en la tienda haciendo lo posible para comprar algo de comida. En la Gran Ciudad no es fácil ser pobre, y menos si tenés un marido enfermo en cama todo el día. Él está pasando por una grave enfermedad que ni los médicos saben qué es.<br><br></div><div>Cuando llegamos a nuestra casa, mi hija mayor vio a un hombre de aspecto elegante, cabello sedoso y muy bien vestido esperándonos en la puerta. Estacionamos el auto, me bajé y me dirijí hacia él. Después de un rato largo de charla se fue. Entré a la casa y llamé a mis hijos para que fueran a la habitación donde estaba Luis, mi marido, porque les tenía que contar algo muy importante. <br><br></div><div>Entre otras palabras les dije que nos mudaríamos al campo por una inimaginable herencia de mi tatarabuelo. No tardamos mucho en preparar todo e irnos. Luego de un par de horas  llegamos. No era como yo la había imaginado, era más terrorífica. Tenía los focos quemados, la pintura descascarada, el pasto muy largo, y como si fuera poco, un espantapájaros horrible al lado de los sembradíos de maíz. Igual no le presté mucha atención, quería ver cómo es la cocina, el mejor lugar para mí, tenía que ser perfecta.<br><br></div><div>Bajamos todo el equipaje y lo acomodamos en las habitaciones. Mi hijo menor eligió la más chica, porque le pareció acogedora; mi hija mayor quería la más grande con baño privado y vista a los sembradíos, pero le dije que no porque esa debía ser mía y de mi marido. Enojada se buscó la otra que quedaba, después de ordenarla le armaría la cucha del perro en ella. Cansada me recosté en la cama, pero no podía cerrar ni un ojo por culpa de ese feo espantapájaros. Mi marido ya estaba durmiendo así que, en silencio bajé las escaleras, fui al patio y lo tapé con una manta. Muy contenta porque ya no lo veía, volví a la cama y por fin pude dormir.<br><br></div><div>Al día siguiente me desperté con el desayuno en la cama y mi marido bailando al lado mío. Completamente extrañada le pregunté si ya se sentía mejor, a lo que me respondió que sí, que se sentía como nunca antes. Me fijé por la ventana y el espantapájaros estaba descubierto. Pensé que quizás había sido el viento. <br><br></div><div>Después de pasar un día hermoso trabajando en nuestra nueva granja, nos dispusimos con los preparativos para la cena. De repente comenzamos a escuchar ruidos extraños provenientes del campo, pensamos que era un animal nuevo que no conocíamos, y no le prestamos mucha atención, pero coincidentemente Luis comenzó a sentir mucho dolor y se desmayó. Pocos minutos después se despertó y comenzó a delirar diciendo palabras en algún idioma que jamás había escuchado.  Inmediatamente fui a buscar al médico que vive a un par de kilómetros de nuestra casa. Cuando llegamos, Luis estaba de lo más bien, y mi hijo me dijo que de un momento a otro su papá empezó a actuar normal, sin recordar lo sucedido. El médico lo revisó, pero no encontró nada sospechoso y se marchó.<br><br></div><div>El episodio se repitió de la misma manera durante toda la semana. Finalmente, cansada de esta situación, el séptimo día salí al campo a ver qué era ese sonido tan desgarrador y misterioso. Lo que encontré fue tan espantoso como desagradable: el espantapájaros con el mismo rostro de Luis, gritando como si quisiera escapar de ese cuerpo lleno de harapos y paja. Horrorizada salí corriendo a buscar a mi marido, pero no lo encontré por ningún lado. Así que busqué a mis hijos y los encontré encerrados en el baño, muy asustados. Abrazándolos les pregunté qué había pasado y me dijeron que su padre se había convertido en un espantapájaros y los perseguía con un cuchillo.<br><br></div><div>Con el corazón acelerado y bañada en sudor me desperté muy confundida. A mi lado Luis seguía durmiendo. Miré por la ventana buscando el esperpento que tanto me asustaba. Él seguía tapado como lo había dejado la noche anterior. Dejando la pesadilla atrás, nos levantamos para ir a desayunar. Pero antes, quise dejar la habitación ordenada. Entonces volví a sentir que mi corazón latía fuerte. Las sábanas del lado de Luis estaban llenas de barro y pasto seco.<br><br></div><div><strong>FIN<br></strong><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 15:15:38 UTC</pubDate>
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         <title>UN VIAJE AL PRESENTE</title>
         <author>lucialufa</author>
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         <description><![CDATA[<div>                   de <strong>Agustina Federici<br><br></strong>20 de junio, por fin tocaba el viaje anual de la escuela al museo que a todos les encantaba porque perdíamos clases.<br><br></div><div>Todos los años igual, siempre íbamos a los que todo el mundo conocía y había ido, pero por alguna razón a los profes les parecía una buena idea. Este año nos tocaba ir al Palacio Ferreyra, un clásico, ya me lo conocía de pies a cabeza, también me sabía el recorrido, era un viaje de 10 minutos, estaba  en el centro de la ciudad, cerca de los restaurantes más conocidos, y también de otros museos (a los cuales ya habíamos ido).<br><br></div><div>Unas semanas antes nos avisaron y obvio todos re felices, nos mandaron la notita que tenía toda la información, íbamos con la asignatura Arte, el costo era de 500 pesos (para pagar el colectivo y no sé qué otras cosas). Salíamos a las 12 del mediodía y volvíamos a las 5 de la tarde.<br><br></div><div>El día llego, hacia mucho frio y estaba nublado, alrededor de las 12 y 10 nos tomaron asistencia y nos juntaron con otro curso, y como patitos en fila caminamos 2 cuadras hasta llegar a la plaza donde estaban los dos colectivos que nos iban a llevar, como siempre todos peleándose por la fila de asientos en el fondo. Con Mar nos sentamos en las filas del medio y Azul con Josefa en los  asientos al lado nuestro, yo estaba sentada en el asiento de la ventana y ella en el pasillo, no me gustaba la ventana, era aburrida, pero me reconfortaba la idea de que a la vuelta íbamos a cambiar de lugar, en fin.  <br><br></div><div>Arrancamos y salimos a la Avenida,  hacemos un par de cuadras  y pum, el trafico, pasan alrededor de dos minutos y me empiezo a preocupar, pero al parecer soy la única, ni siquiera los profes, que raro; no importa  porque ya empezamos a avanzar, mis amigas no me prestaban mucha atención asique me puse a mirar por la ventana, cuento cuantos autos rojos veo, y sorprendentemente muchos. Ya me cansó, ahora me pongo a ver los carteles que indican las calles, trato de predecir el próximo, que juego fácil, ¿no? Si ya me sé todos, pero al parecer le falle a uno, al otro y al siguiente, esto se está volviendo difícil, no importa, total ya llegamos.<br><br></div><div>Nos bajamos, un grupo recorre por afuera mientras nosotros por adentro. Vamos por la entrada principal donde están esas hermosas escaleras de película, pero no están, le cuento a mis amigas y no me prestan atención asique saco mi celular y busco fotos pero al parecer estaba errada, no puede ser, si yo me acuerdo de esas escaleras, en cambio había una pared simple con cuadros. Seguimos caminando, subiendo y bajando, viendo las hermosas obras de arte y fotografías se me pasa la noción del tiempo como si me hubiese quedado hipnotizada. Después hacemos el recorrido por afuera, pero tristemente se acercan las cinco de la tarde, nos vuelven a juntar y a tomar asistencia, todos juntos nos subimos al colectivo y por fin estoy del lado del pasillo, pero ahora no tiene tanta importancia como antes. Ya en casa después de un día largo me voy a dormir.<br><br></div><div>Al día siguiente me levanto agitada porque esta vez mi mamá no me había despertado para ir al colegio, fue un enfermero, muy desconcertada y perdida me trato de levantar, pero no puedo, me siento frágil y cansada, me siento en la cama pero cuando bajo la mirada veo mis piernas pálidas y arrugadas.<br><br></div><div><strong>FIN</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-08-04 18:25:48 UTC</pubDate>
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