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      <title>#Instituciones, #ImagenesFilo; #Revisitarlamirada by Vannina</title>
      <link>https://padlet.com/vtrentin/mzqp1hsr8yd</link>
      <description>Recuperamos el trabajo de la sesión compartida del 24 de abril - #ConstruccionesColectivas, #DG_2017</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2016-03-10 20:19:42 UTC</pubDate>
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         <title>Ejemplo: Indicar aquí el título elegido en este espacio &quot;La lucha, una historia&quot;</title>
         <author>vtrentin</author>
         <link>https://padlet.com/vtrentin/mzqp1hsr8yd/wish/169313112</link>
         <description><![CDATA[<div><br>a) Adjuntar la foto seleccionada y fundamentar la elección del titulo (ver consignas)<br><br>b) Relacionar con el marco teórico presentado en la sesión + bibliografía de referencia (ver consignas)<br><br>c) Trabajar sobre los supuestos que subyacen en las imágenes (Ver consignas)<br><br>d) #Taller1: Vannina Trentin, Isabel Puente, Amalia Güell</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-02 01:11:32 UTC</pubDate>
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         <title>Consignas</title>
         <author>vtrentin</author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-02 12:32:49 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Política en todos lados&quot;</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><br> <figure class="attachment attachment-preview"><img src="https://lh3.googleusercontent.com/98Vf29S1w7ZGHGKXMESp5lkuUKupmZZZImUxe5asCbzJnNCaRZ5Kn6K9laS4_ykR_MDRMnq5Bw68wVCwCS3iK0DFKe4Qd-EcJbdk5f_8KSPWzRmvsBWvqfmt1VuSr1URTYzSxMQu" width="720" height="960"><figcaption class="caption"></figcaption></figure><figure class="attachment attachment-preview"><img src="https://lh3.googleusercontent.com/1sy9kw97J3Gloh4GbtNRVyIfQS-24ns_FvBC9F529DE3hS78cLmBbjgRYx01NLUPXpo81YfrxCRNFIKKzMXoSxt_f7Jlxn-czC9uE-IpvJfuVe0iBUSsLX-Y8Q8q6HRbD5TTwOuS" width="960" height="576"><figcaption class="caption"></figcaption></figure>Antes de comenzar con el análisis de la imágenes , es preciso mencionar que nuestra elección del título"Política en todos lados" se debió que, en ambas fotos el primer detonante que vemos es la "política" expresada en diferentes formas, desde lo imperceptible hasta lo explicito, practicada/ formada por diferentes actores. Pero siempre siendo el marco de la institución.<br><br>La selección para caracterizar nuestra facultad fue en base a la presencia/manifestación del rol dual de los estudiantes, la presencia de diversas ideologías políticas o maneras de ver la realidad, la presencia de los docentes tanto en su rol tradicional como también participes políticos, etc.  </div><div>Es por medio de esta preferencia que tratamos de detectar las normas y regularidades que cohabitan en esta facultad, y que pautan el comportamiento de los individuos que rigen en él. Pero a su vez cada institución es una versión única de los modelos institucionales generales.</div><div>Por lo tanto optamos por la imagen de una puerta de un aula, vista desde un pasillo la cual está llena de grafitis, carteles que se ven desde adentro, como también los estudiantes en clases. Como segunda imagen escogimos una situación de clase en el aula magna, de la que nosotros formamos parte.<br>En el primer caso, elegimos “la puerta” porque, puntualmente, los mensajes y carteles pegados que se pueden observar, representan a los estudiantes como miembros activos en el espacio institucional, a serlo propio al escribir y leer por ellos mismos los mensajes. Asimismo revela un aspecto de la idiosincrasia de la institución educativa de Filo, como lugar posible a la libertad de pensamiento y su desarrollo interpersonal, que involucra al resto de la comunidad estudiantil. Siendo visible concretamente por las pintadas de los propios estudiantes y en cierta forma “avaladas” por el resto. </div><div>Así mismo podemos afirmar que la “política” ( ideología/prácticas/simbologías)  es parte de la institución. Ya que, como bien nos explicita Fernandez, ésta se encuentra atravesada por instituciones externas como es el Estado (nombrado en casi todas las inscripciones) debido que se lo considera como responsable directo de injusticias pertinentes a la institución o no. Irónicamente, es el mismo Estado quien es garante de esa misma libertad de expresión y del mantenimiento de la propia institución en donde cultivan su ideología.</div><div>De este modo se manifiesta, la cultura institucional se manifiesta por medio del lenguaje, las imágenes y los roles que conllevan los actores, formando así una institución como una versión particular, dada por el intercambio de los individuos y sus condiciones materiales que suceden dentro de nuestra facultad, dando lugar a lo que se considera la novela institucional. la vida diaria de la institución, dado por la convivencia de los diferentes actores que son parte. Esto es habitual de ver en el edificio, y convive en su totalidad con el aspecto formal de la institución, como es la clase. Siendo uno de los ejes de significación que atraviesa la institución, el ideológico, es decir el aspecto informal el cual rige las concepciones de representaciones.</div><div>Continuando con el rasgo político, la imagen de una situación de clase teórica fue nuestra segunda elección, para ver que sucede dentro de un aula concretamente. Si bien cada clase tiene una dinámica diferente las peculiaridades de la idiosincracia como  la ubicación de los estudiantes y docentes puede remitirnos a ella. Así mismo, se puede notar nuevamente en las paredes un trasfondo político que enmarca la escena, que es la conmemoración de los desaparecidos en la última dictadura cívico-militar. </div><div>Puntualmente en este caso, la situación de clase-teórica en la fotografía expresa, la dimensión referida a lo formal, siendo aquí una situación particular de un encuentro con una lógica “polinuclear”, es decir, que el conocimiento fluye por el espacio casi sin jerarquías y el intercambio es permanente. Esto puede ser detectado al observar que los alumnos se remiten a atender otras voces que no sólo vienen del profesor, dirigiendo su mirada hacia otros lados.</div><div>Dicha situación por tanto no se condice estrictamente con el imaginario institucional de lo que se considera “una clase”, aunque sí se conserva en la infraestructura por medio del posicionamiento fijo de la mayoría de las sillas, la posición del docente parado y adelante.</div><div>Ahora bien, debemos aclarar en un análisis más profundo ¿no es la política acaso una ampliación de esta misma lógica o acaso la política representativa actual no es justamente representativa de esta dinámica horizontal y democrática de ideas y experiencias?.</div><div>Por otro lado los estudiantes incluyen en la institución significados que provienen de otras instituciones como sus familias, sus trabajos o alguna de carácter religioso.</div><div>Debemos mencionar, que  la forma de organización de las cátedras y materias en cuanto a su percepción sobre cómo se genera o se arriba al conocimiento, en comparación con otras instituciones educativas o incluso en otras facultades de la misma institución, no es una tendencia mayoritaria y tampoco  puede afirmarse que forma parte de la cultura institucional de la Facultad como establecimiento en sí. Es tal vez, una lógica que se suscita en ciertos espacios y ciertas materias o carreras o incluso ciertas cátedras que innovan en cuanto a técnicas de aproximación al conocimiento. Los alumnos, entonces representan una fuente receptiva de los nuevos conceptos y significados que la institución les brinda pero, por otro lado, conocen nuevas formas de relacionarse con sus pares y profesores, pudiendo ser partícipe voluntario de la construcción del saber colectivo.Remarcando una vez más, cómo se genera la cultura institucional, incluso a nivel interfacultades. </div><div>A su vez, los profesores pueden tomar un rol activo sumando sus propias inscripciones, siendo parte del eje informal. Visto, por ejemplo, desde una clase plurinuclear, a pesar de no ser habitual dentro del imaginario institucional, ya que no todos los profesores pueden construir esos espacios, aunque quisieran, ni tampoco pueden realizar este tipo de prácticas educativas sin consecuencias punitivas en caso de que la Facultad se niegue a permitir dichas prácticas y en particular depende si la materia es idónea para este tipo de organización. Es por ello que cada cátedra tiene un equipo más o menos homogéneo en cuanto a ideología y sobre todo formas de organizar las clases y los contenidos, tomando la decisión propia en cuanto al diálogo y construcción colectiva de la clase y otros más cercanos a la lógica de las clases teóricas. En este sentido, en la foto se puede ver una excepción de un teórico, siendo por ella posible una dinámica progresiva en la institución. vale también destacar que las motivaciones de los docentes también están injertas en lo que se considera el eje fantasmático, el cual devela aquello que no se puede detectar fácilmente, sino que apunta a sugerir los deseos y frustraciones que coexisten en el espacio, entre ellos, el de muchos de los alumnos sufren ante la dinámica regresiva en la metodología del dictado de clases tradicional, que aún no ha sido superada en la mayoría de la institución, la cual no atiende a la cronologias de aprendizaje,el desarrollo del pensamiento crítico,etc.</div><div>Por ende, podemos considerar a los profesores en un rol activo con respecto a los estudiantes y al espacio en el cual intervienen, como un rol de guías en un mar de ideas contrapuestas, sesgadas por sus vivencias personales, condicionadas por una serie de instituciones externas, sobre este deben organizar el debate y proponer ejes temáticos centrales que permitan un abordaje integral de la materia condicionado a su vez por la propia institución en su mayoría (la Facultad de Filosofía y Letras) que marcó su formación profesional. </div><div><br><br></div><div>De esta manera, podemos ir concluyendo que dentro de la Facultad de Filosofía y Letras, chocan los supuestos de la sociedad sobre lo que debería ser una facultad universitaria y cómo es nuestra Facultad en la realidad, en una mezcla de conceptos, en muchos casos contrarios, de diversa índole que conforman a nuestra Facultad tal como es.</div><div><br><br></div><div>#Taller 2</div><div> Alumnos: Darío de los Santos, Gilda C. Gomez, Lautaro Curbelo, Camila Hinojosa</div><div><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 00:53:37 UTC</pubDate>
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         <title>ESPACIOS EN DISPUTA</title>
         <author>pedro21</author>
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         <pubDate>2017-05-08 13:06:59 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <pubDate>2017-05-08 13:48:18 UTC</pubDate>
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         <title>Institución: (des)contextualizando</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:720,&quot;url&quot;:&quot;https://lh5.googleusercontent.com/WJAxuZwrpYNAUraPAkpQG3YB2ia4KFNujDDBIF5pW19ld0VSbW1Smbiqh88NgCrkDdHTmOs-tosWKDs7u_DmcAfJL4L89eK4LUjZmTdON_PjR2jIQAUqId-h4pafwrW-AcFJeJJq&quot;,&quot;width&quot;:960}" data-trix-content-type="image"><img src="https://lh5.googleusercontent.com/WJAxuZwrpYNAUraPAkpQG3YB2ia4KFNujDDBIF5pW19ld0VSbW1Smbiqh88NgCrkDdHTmOs-tosWKDs7u_DmcAfJL4L89eK4LUjZmTdON_PjR2jIQAUqId-h4pafwrW-AcFJeJJq" width="960" height="720"><figcaption class="caption"></figcaption></figure></div><div><br></div><div><figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:576,&quot;url&quot;:&quot;https://lh6.googleusercontent.com/KUFBMSGZUQEm3IyVEN-Aj5va0iEtKRapwOagKjvcAIFiE-cDr4LIZ1yw9Hx7NFJMR8BtTkvO2J2yKtrgy7eJxHoBP-BgCvKXGo_wyj4Mm1tpNKb-DVbzhrM_MIh6anP7NsOhDPS8&quot;,&quot;width&quot;:960}" data-trix-content-type="image"><img src="https://lh6.googleusercontent.com/KUFBMSGZUQEm3IyVEN-Aj5va0iEtKRapwOagKjvcAIFiE-cDr4LIZ1yw9Hx7NFJMR8BtTkvO2J2yKtrgy7eJxHoBP-BgCvKXGo_wyj4Mm1tpNKb-DVbzhrM_MIh6anP7NsOhDPS8" width="960" height="576"><figcaption class="caption"></figcaption></figure></div><div>El patio con nuestro pino es un lugar de encuentro para los alumnos, un lugar de recreación y esparcimiento, socialización, descanso mental y arte (entre tantas otras cosas). Es infrecuente observar allí a profesores; quizás este sea un espacio que los estudiantes hicimos nuestro, del que nos apropiamos.<br><em>“El acostumbramiento atenta contra la posibilidad de volver a mirar: si ya sabemos de qué se trata, para qué volver la mirada” </em>&nbsp;(Nicastro pág. 4)</div><div>Volver la mirada sobre nuestro patio nos parece fundamental porque para nosotros, los estudiantes de Puan, es un lugar significativo. Un compañero en una foto que subió al Facebook de la materia expresó también que para él&nbsp; “es el lugar más representativo”. Comenzamos a interrogarnos por qué y comprendimos que tiene relación con algunos conceptos trabajados en clase.<br>El patio es un lugar de encuentro, donde se forja parte importante de aquello que en el texto de Fernández aparece denominado como “cultura institucional”. Al ser un lugar donde nos encontramos de distintas carreras, o desde distintas trayectorias y compartimos desde charlas hasta simplemente el mismo espacio, el patio y el pino se vuelven un lugar donde se fomenta el sentimiento de pertenencia y de identidad institucional. <em>“(...) el conjunto de la cultura institucional - que resulta también del intercambio de los individuos entre sí y con sus condiciones materiales, los grados de gratificación, identidad y adhesión a los valores institucionales, los sentimientos de pertenencia y espíritu de cuerpo que poseen los individuos como derivados de su participación en la vida institucional.”</em> (Fernández. Cap. 4)</div><div>La foto de la biblioteca nos pareció importante también porque, así como el patio, representa un lugar de los estudiantes. Ahí tampoco suele haber profesores, pero la dinámica del vínculo es diferente: está centrado en el estudio o el desarrollo de actividades académicas y no tanto en intercambios recreativos. Muchas veces lo que prima es el silencio, que es un símbolo del respeto; el reconocernos todos en el mismo rol, implantándose así una dinámica de solidaridad. No obstante, eso es sólo una parte de lo que ocurre en ese espacio: en la biblioteca muchas veces se producen discusiones entre los estudiantes acerca de problemáticas relacionadas con el contenido de las materias y donde se fortalece el vínculo estudiantil tanto como en los intercambios recreativos que se generan en el patio.</div><div>Ambas fotografías muestran lugares que podrían pensarse absolutamente vinculados con las miradas desde el intersticio: biblioteca y patio como un sitio al interior de la&nbsp; facultad que se encuentra “entre lugares”. Sitios que fomentan el encuentro y que cuentan con un tiempo que es distinto al del aula, escuchando a un profesor y tomando notas.</div><div>Resulta necesario detener la mirada sobre fenómenos interesantes que ocurren dentro de estos lugares y no quizás en otros espacios de la institución. En un aula y bajo la dirección de una o un docente se desarrollan contenidos curriculares desde una perspectiva determinada, y las discusiones, si bien muchas veces son permitidas y hasta fomentadas, siempre se ven inevitablemente limitadas por la presencia misma del docente. Es parte de la función intrínseca del profesor o la profesora dirigir la clase, y si bien eso es fundamental para la adquisición del conocimiento académico, constituye tan solo una parte del desarrollo gnoseológico del alumnado. El patio y la biblioteca como lugares de intercambio no tutelados enriquecen la formación de los alumnos porque muchas veces les permiten una asimilación mayor de los contenidos curriculares. Por medio del diálogo entre ellos, los alumnos pueden deconstruir esos contenidos que ven en las clases y tal vez anclarlos en situaciones de la vida cotidiana o del panorama sociopolítico nacional o internacional; de tal forma frecuentemente surgen cuestionamientos que bajo dirección docente no habrían surgido. Por otro lado, la interrelación de los y las estudiantes en estos sitios enriquece su formación aun cuando el objeto de sus conversaciones no sea un tema trabajado en clase, ya que la recreación también es muy importante para que la mente funcione eficientemente.<br>Además creemos necesario tener en cuenta&nbsp; que esta mirada situacional no pretende captar el contexto completo (porque partimos del supuesto de que un punto de vista tan abarcativo es irrealizable) sino que&nbsp; se trata de un significado institucional construido. En ese sentido, la distinción entre situación y contexto no es menor y atraviesa las imágenes elegidas.&nbsp; La situación no es el contexto entendido como el marco del individuo presentado a modo de decorado escenográfico, sino que es un espacio de producción de relaciones, de enseñanza, de aprendizaje y de consolidación de vínculos.</div><div>En general, los supuestos que subyacen en el imaginario colectivo sobre estos ambientes están relacionados con el prejuicio según el cual uno se opondría al otro. Por un lado, el patio como lugar donde ocurren cosas ya sea ilegales o poco serias, y por el otro, la biblioteca como un lugar donde los estudiantes cumplimos con nuestro rol predeterminado. Sin embargo, en los hechos los límites entre ambos espacios no son tan claros; podemos encontrar que la biblioteca muchas veces también es utilizada como lugar de descanso y distensión, y el patio ocasionalmente hace las veces de foro discursivo respecto de conocimiento académico.</div><div>Ambos lugares reafirman nuestra identidad como estudiantes fomentando aquellos lazos de solidaridad y respeto que luego se reproducen en los demás ámbitos.</div><div><br><br></div><div>#Taller3</div><div>- Aristimuño, Emilia&nbsp;</div><div>-Laclau Rodas, Lucas</div><div>-Luqui, Maria Belen</div><div>-Pavón Pennella, Mariel</div><div>-Valerio, Cecilia</div><div><br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 13:52:05 UTC</pubDate>
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         <title>Huellas de la ideología</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/vtrentin/mzqp1hsr8yd/wish/170535884</link>
         <description><![CDATA[<div><figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:554,&quot;url&quot;:&quot;https://lh3.googleusercontent.com/UMThlLZJv5dfA9IcBn81pf_DG0U8j4aN0Gte1NXgsjmAsetMNIUkA8T6u74YstuEEJRODMlKT-V-A3IjUVOAeZkfhjDxqxaEuMmC3EU3himba1rdkBFC6_0V-TMhu627bmixTfpc&quot;,&quot;width&quot;:640}" data-trix-content-type="image"><img src="https://lh3.googleusercontent.com/UMThlLZJv5dfA9IcBn81pf_DG0U8j4aN0Gte1NXgsjmAsetMNIUkA8T6u74YstuEEJRODMlKT-V-A3IjUVOAeZkfhjDxqxaEuMmC3EU3himba1rdkBFC6_0V-TMhu627bmixTfpc" width="640" height="554"><figcaption class="caption"></figcaption></figure><figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:479,&quot;url&quot;:&quot;https://lh4.googleusercontent.com/dPggtrlEhkYWfZP8suHYtax7YhIHyHjJboMnENdYjSxDbSB-z86uzSD_m8vxDzGwYN7zxT7-GDmKPRT2TsExTwDQ8OpCXd2FTIMGoEGczvTskvsyoeGJk9BNgSCaqZoPaaSvaP11&quot;,&quot;width&quot;:640}" data-trix-content-type="image"><img src="https://lh4.googleusercontent.com/dPggtrlEhkYWfZP8suHYtax7YhIHyHjJboMnENdYjSxDbSB-z86uzSD_m8vxDzGwYN7zxT7-GDmKPRT2TsExTwDQ8OpCXd2FTIMGoEGczvTskvsyoeGJk9BNgSCaqZoPaaSvaP11" width="640" height="479"><figcaption class="caption"></figcaption></figure></div><div><br>&nbsp;    Como señala Nicastro en “Acerca de la mirada”, para mirar y analizar un ámbito institucional como una escuela es preciso desprenderse del mito de la neutralidad que supone que quien estudia un proceso es capaz de situarse fuera de él. En ese sentido, las imágenes elegidas tienen por objetivo asumirse como ideológicas en un estudio también ideológico de la universidad. Es decir, como estudiantes tanto nuestras miradas como nuestra tránsito por la facultad suponen una determinada posición dentro de la institución. Creemos que las dos imágenes elegidas nos permiten dar cuenta de nuestro “estar en” al mismo tiempo que nos volvemos objeto de reflexión.</div><div>     En la primera de ellas, la frase opone a quienes quitan “tanto” con quienes, ante esa privación, abandonan el miedo. La puesta por escrito es, quizás, la primer forma de lucha y la primer consecuencia de esa pérdida de miedo. Y si bien no es posible identificar los referentes de la frase, esta puede ser entendida como una proclamación en contra de la desigualdad de género o contra otro tipo opresión, o también -y en esta interpretación nos vamos a detener- una denuncia contra las relaciones jerárquicas e instancias de juzgamiento, establecidas o no por las normas de la institución. Parte de la cultura institucional de la facultad de Filosofía y Letras, y en particular de algunas carreras, es la obligada mudez con la que ciertos alumnos deben franquear su paso por la universidad. Ya sea en el ámbito de la clase, ante la inhibidora jerarquía del profesor, y la actitud que tal posición genera, o quizás ante la posibilidad a quedar expuesto ante sus compañeros, la cautela (muda) es uno de los rasgos principales de las dinámicas de la facultad. En este sentido, no es casual el lugar donde se escribe la proclama. Si en el aula o en aquellos lugares de exposición se procede con precaución, el baño, un lugar más íntimo, se vuelve el espacio de expresión. En otras palabras, si las relaciones institucionalizadas, entendidas aquí como las más idiosincrásicas, se dan en el espacio del aula, en el baño se produce el cuestionamiento del estilo preponderante de las relaciones interpersonales.&nbsp;</div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Con respecto a la imagen de la silla, esta nos refiere a una situación particular y recurrente que constituye una práctica característica de nuestra cultura institucional. Como símbolo de las protestas y la lucha que llevan a cabo estudiantes y profesores en pos de mejoras salariales, edilicias, institucionales, la silla contribuye otro tanto a representar esa falta de miedo de la que se habló en el párrafo anterior. En este sentido, la imagen nos ofrece una <em>mirada en situación</em> en donde se expresa la voz de la comunidad institucional, que busca tener influencia sobre las decisiones que se toman en el ámbito particular al que pertenece pero también que buscan, de manera interna, desregular, o mejor dicho, intervenir las regulaciones institucionales externas, como las del ministerio de educación o como las series de leyes existentes, a las que se expone y a las que, por otro lado, debe su existencia. Sin embargo, las prácticas y los conflictos de cada una de las imágenes se diferencian ampliamente en un punto: si la proclama podía evidenciar una oposición y una crítica interna, la segunda imagen es parte de una práctica que se lleva a cabo de manera conjunta. La lucha de los docentes y de los alumnos dan cuenta de un alto grado de solidaridad, de adhesión y de identidad (a veces de gratificación), en ciertos casos, entre la institución, entre los pares y entre otros miembros institucionales, pero que siempre conforman una unidad para la mejora de la educación universitaria.&nbsp;</div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Queremos también señalar el carácter de huellas de las imágenes y nuestro rol entonces como miembros participantes, como analistas. En ninguna de las dos imágenes aparecen personas o hay acciones efectuándose. Lo que priorizamos son los espacios universitarios, internos y externos (porque la calle Puan es también parte de nuestra universidad) y en ellos, los rastros de las prácticas que diariamente se llevan a cabo. Consideramos, entonces, nuestro deber recoger las inscripciones que dejan los miembros de la institución en su espacio, para que, junto con la experiencia que significa estar implicado en la vida universitaria, podamos realizar un mejor análisis de ella y desentrañar la apuesta ideológica de cada acción.&nbsp;</div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp;En definitiva,&nbsp; creemos que las imágenes insinúan una versión de conocimiento de la que participan distintos actores institucionales y que tienen como punto en común resaltar la ideología que a veces se presenta como neutralidad tanto en las acciones y discursos de los actores como en el de la institución en la que se desarrollan.&nbsp;</div><div><br></div><div>#Taller 1. Esteban Dabrowski, Manuel Fernández, Santiago Herrera Yáñez, Sofía Laborde y Emiliano Pardini.</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 15:12:28 UTC</pubDate>
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         <title>Título: Paredes que nos interpelan, Filo como espacio de constante reclamo y concientización</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/vtrentin/mzqp1hsr8yd/wish/170551578</link>
         <description><![CDATA[<div><br>Elegimos esas dos imágenes porque creemos que dan cuenta de la cultura y el estilo institucional (Fernández, 1998) “puaner” a nuestro entender. En la primera imagen nos encontramos con una famosa pared “pintada” o “sucia” como suelen llamarlas los de afuera de Filo. Esta pared nos hizo reflexionar sobre nuestra institución: ¿qué significa en nuestra facultad una pared “graffiteada”?, ¿qué significados quiso transmitir aquel compañerx que los hizo?, ¿cuántas veces nos extrañamos de ellos y volvimos a mirarlos con atención, como si fuera la primera vez?<br><br>Creemos que las paredes nos interpelan y nos piden a gritos sordos que no solo atendamos a los reclamos sino que formemos parte de ellos y hagamos algo para cambiar lo instituido, para involucrarnos. Esto implica no tener una mirada “neutral” y “objetiva” la cual suele prescribirse a la hora de volver a mirar hacia adentro de nuestras instituciones, mirar desde lo emocional pero también desde lo político (Nicastro, 2005). Nuestra institución debate y lucha constantemente con las demás instituciones, a ser: el gobierno y sus poderes, la iglesia, la familia tradicionalmente instituida, los grupos mayoritarios que condensan el poder y lo ejercen contra los grupos minoritarios.<br><br>Algunas de las frases que vemos en la primera imagen son: “La verdadera muerte es el olvido”, esta puede hacer referencia, entre otras cosas, a los delitos de lesa humanidad cometidos en nuestro país en la última dictadura cívico-militar. A propósito de este tema, reflexionamos en la reciente ley del 2x1 otorgada a genocidas por la Corte Suprema Nacional de Justicia, la cual repudiamos y esperamos sea revertida.<br><br>Otra frase nos dice: “No a la criminalización de la protesta”, esta frase que nos es tan actual, nos recuerda las últimas represiones hacia trabajadores y docentes reclamando por sus derechos adquiridos que están siendo arrebatados y vulnerados. Los medios de comunicación, siempre funcionales a las instituciones conservadoras, operan en la opinión popular y criminalizan la protesta sin tener en cuenta el porqué del reclamo. A propósito de esto, acompañamos a la Universidad pública en esta semana de #paronacionaluniversitario e intentaremos asistir a la #marchafederaluniversitaria convocada para el 16 del corriente mes.<br><br>Observamos una frase más: “No más presos por luchar”. Pareciera que estas frases que hace mucho tiempo están gaffiteadas en nuestras paredes, renacen y desbordan de actualidad. Recordamos en este sentido, el hecho aberrante ocurrido en Jujuy cuando la policía ingresó en una universidad y se llevó detenido al presidente del centro de estudiantes. Hechos como estos no pueden quedar olvidados, no pueden permitirse, se tenga el color político que se tenga. La universidad es un espacio, o debería, autónomo y las fuerzas de seguridad estatales tienen prohibido su ingreso a ellas. A propósito de este acontecimiento, el propio gobernador, reconoció el hecho como insólito e inadmisible, y aparentemente, habría separado de su cargo, a los policías involucrados.<br><br>Respecto de la primera imagen entonces, volvemos sobre el espacio físico de nuestra institución que está más vivo y actual que nunca. Las paredes gaffiteadas nos recuerdan en los pasillos que día a día debemos repensar nuestra realidad actual como institución educativa y como sujetos de una sociedad injusta que busca volver al pasado sin derechos.<br><br>Pasamos a la segunda imagen, la cual, nos encuentra ya dentro de un aula. El aula es el espacio simbólico por excelencia, allí confluyen saberes, ideologías y más interpelaciones para el cambio. El cartel que observamos nos llama la atención particularmente a las mujeres, sujetas desde que la humanidad existe como tal, al yugo machista apoyado y naturalizado por la mayoría de las instituciones sociales.<br><br>Esta imagen nos invitó a reflexionar a todas. Ninguna de nosotras sabía que podíamos denunciar dentro de nuestra facultad, algún hecho de violencia de género. Nos alegró saber que existía tal posibilidad más allá de si al denunciar, se harían efectivas o no, las sanciones pertinentes a los supuestos acosadores. También nos preguntamos si en otras facultades esto sucede, y ninguna pudo dar cuenta de ello pensando en otras facultades que conocemos.<br><br>Una de nuestras compañeras nos comentó que su novio estudia en la Facultad de Derecho, y allí, no hay nada que se le parezca a nuestra facultad. En Derecho las instituciones sociales tradicionales y conservadoras, están más arraigadas que a ninguna otra facultad de la UBA. Los profesores asisten de traje a clases y ejercen el poder tradicional del aula de hace siglos atrás.<br><br>Las paredes están limpias, tan solo hay carteles perfectamente impresos en imprentas. No suelen haber espacios de reunión y debate al estilo “alrededor del pino de puan” como en nuestra facultad. La mayoría de las cátedras están a nombre de doctores y abogados hombres, y el discurso de la mayoría de sus clases son “aprender lo instituido, memorizarlo y no cuestionarlo”.<br><br>Tuvimos muchas más reflexiones y preguntas que nos surgieron a partir de la comparación entre facultades. Destacamos que lo más importante es el hecho de volver a mirar sobre la nuestra, de sentirnos incómodas respecto de temas que suelen ser tabú, temas que nos obligan a remangarnos y embarrarnos. Fernández hace énfasis en este sentido, develar los secretos e involucrarnos para salir de la seguridad de la negación y del no querer saber / el no querer ver.<br><br>Tuvimos la suerte, si se quiere, de estudiar en una facultad que está en constante lucha tanto como institución académica como social. Una facultad y un espacio que cuestiona constantemente los imaginarios institucionales e invitan a revertirlos. Esperamos poder hacer una observación de este estilo una vez comencemos el trabajo de campo, ser analizadoras que miren desde una posición y presentar a la cátedra y a los compañeros, una de las tantas otras instituciones educativas que seguramente estará en lucha como la nuestra, pero en otro nivel: el secundario de reingreso.<br><br>(No pudimos subir la segunda imagen, así que dejo el link: <a href="https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10212781307265173&amp;set=gm.1736327679990924&amp;type=3&amp;theater">https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10212781307265173&amp;set=gm.1736327679990924&amp;type=3&amp;theater</a>)<br><br>#Taller1: Vieyra Mariana, Trucco Rocío, Rojas Romina, Ceretti Sasha.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 16:02:54 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Taller 3<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 16:56:58 UTC</pubDate>
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         <title>El miedo a lo otro // Verdades incómodas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:960,&quot;url&quot;:&quot;https://scontent-eze1-1.xx.fbcdn.net/v/t1.0-9/18118643_10213104474221576_2156588979765455314_n.jpg?oh=b6faf587b0dcc3d963d8c0b94214fd7a&amp;oe=598290C5&quot;,&quot;width&quot;:720}" data-trix-content-type="image"><img src="https://scontent-eze1-1.xx.fbcdn.net/v/t1.0-9/18118643_10213104474221576_2156588979765455314_n.jpg?oh=b6faf587b0dcc3d963d8c0b94214fd7a&amp;oe=598290C5" width="720" height="960"><figcaption class="caption"></figcaption></figure>El miedo a lo otro</div><div>El análisis de las rejas de la imagen pueden ser abordadas tanto en sentido simbólico como en sentido literal.</div><div>Esta imagen muestra la necesidad de cuidar aquello que está detrás de las rejas, ya sea libros, máquinas, materiales de estudio, o bien un conocimiento al que, para acceder, se necesita pedir permiso. Pero sobretodo, muestra el miedo a aquellos que estamos de este lado de la puerta, es decir, a los estudiantes, que podemos llegar a ser quienes robemos esos materiales, o quienes accedamos a ese conocimiento sin ningún límite.&nbsp;</div><div>Además la imagen tiene una fuerte resonancia con la institución carcelaria: separar a los peligrosos de los inofensivos. Pero en este caso ¿lo peligroso es lo que está dentro o fuera de las rejas? La foto nos invita no sólo a criticar a la institución en sí, sino también a los actores implicados en ella. Como señalamos más arriba, el peligro no es tanto el acceso irrestricto a los conocimientos, sino el que sean robados. ¿Qué dice eso de nosotros?<br>Fernández plantea que la resistencia a conocer proviene de las prohibiciones sociales: el conocimiento lleva al cuestionamiento y a la crítica social, por ende es tildado de peligroso. ¿Qué hacemos frente a los límites que se imponen sobre el conocimiento, frente a lo prohibido? Existen sectores del saber que nos son vedados por las instituciones: leemos mediados por un canon, accedemos a las fuentes de manera fragmentaria, mediadas por otros lectores. ¿Qué pasa si queremos salirnos de estas líneas? Existe un peligro real. ¿Cómo respondemos a aquellas preguntas que se salen del programa? ¿Cómo respondemos las preguntas frente a las cuales no tenemos una respuesta planificada? ¿Qué pasa cuando la curiosidad nos lleva a querer ampliar nuestra mirada, para no conformarnos con lo que algunos críticos ilustres nos dicen sobre un tema? Hay un peligro real en pasar los límites, y por eso son necesarias las rejas. Cabe preguntarnos tal vez, hasta qué punto nos marcan las prohibiciones, y si la manera en que nos formamos en la Facultad nos confronta, o nos lleva al desplazamiento. ¿Desplazamos las formas en las que nos educaron hacia quienes educamos? ¿Nos oponemos a la mediación absoluta de un manual escolar, o permitimos las preguntas que se salen del índice predeterminado, del eje de lectura preestablecido? <br>Nos da miedo contradecir las voces de autoridad, pero existe una necesidad que no podemos ignorar: “lograr que la mayor cantidad de personas acceda al conocimiento del saber disponible sobre las instituciones, activa procesos de cambio reflexivo que reclaman todas nuestras organizaciones.<figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:720,&quot;url&quot;:&quot;https://scontent-eze1-1.xx.fbcdn.net/v/t1.0-9/17952925_10213104474501583_6280607936434146293_n.jpg?oh=36e7d7b30292232d0cc668117f0db739&amp;oe=5983FA81&quot;,&quot;width&quot;:960}" data-trix-content-type="image"><img src="https://scontent-eze1-1.xx.fbcdn.net/v/t1.0-9/17952925_10213104474501583_6280607936434146293_n.jpg?oh=36e7d7b30292232d0cc668117f0db739&amp;oe=5983FA81" width="960" height="720"><figcaption class="caption"></figcaption></figure>Verdades incómodas“Qué difícil soportar que nuestro mundo no es el mundo, que nuestras ideas sobre la escuela no son la única escuela; que son sólo eso: ideas”, sostiene Nicastro. Resulta necesario hacernos preguntas sobre aquello que suponemos habitual y romper, así, con lo hasta ahora&nbsp; naturalizado. No es posible sostener la ilusión de una mirada única, unívoca. Revisitar la mirada, la educación, la cultura implica abandonar un punto de vista absolutista para darnos la oportunidad de una segunda vuelta en nuestro mirar. Evitar los parches para abordar la estructura y hacer una lectura crítica requiere necesariamente desafiar nuestras certezas.</div><div>En definitiva, se trata de alcanzar una mirada viva, una mirada en movimiento con la que volver a abordar lo ya sabido y lanzarse a lo no visto. Como sostiene Fernández, el revisitar la institución puede ser incómodo y hasta peligroso, pero es una incomodidad necesaria para abordar el análisis crítico de los espacios institucionales y sus prácticas y, eventualmente, avanzar con soluciones (y no parches) que respondan a las necesidades de todos los actores implicados en la institución.&nbsp; <br>¿Pero qué es lo que nos detiene, qué bloquea nuestro revisitar la institución? Fernández nos habla del problema de la objetividad: la asepsia afectiva es una ilusión. El compromiso emocional es visto como una amenaza a una “verdad”, pero ¿existe una única verdad? Como decíamos arriba, tenemos que destronar este tipo de mirada unívoca, para adoptar una mirada que contenga las “múltiples perspectivas sobre las múltiples versiones de un hecho”. De esta manera, la implicación afectiva, tildada de amenaza, se convierte en una herramienta, ya que nuestras emociones, impresiones y sensaciones “pueden ser, en parte, la respuesta a evocaciones que provoca en nosotros una realidad -y entonces hay que entenderlas y discriminarlas para no confundirlas con las de ‘los otros institucionales’-” La negación del propio compromiso afectivo, lejos de mejorar nuestra objetividad, la perturba, distorsionando nuestra percepción de los hechos, llevándonos a suponer que “los otros sienten o piensan las cosas que en realidad nos suceden”.<br>Frente a las cuestiones antes nombradas podríamos preguntarnos ¿qué es lo que inhibe nuestro compromiso afectivo? ¿Será que “ver la institución como algo exterior al hombre”, en palabras de Nicastro, hace que no nos sintamos partícipes de esta realidad? ¿Se puede hacer un cambio en el sistema considerándonos completamente ajenos al mismo, o la falta de pertenencia genera una carencia de compromiso? ¿Nos sentimos ajenos como incapaces de cambiar la realidad, o como impotentes? ¿Delegamos las transformaciones a otros porque creemos que pueden engargarse mejor? ¿Nos sentimos incapaces?. La idea de no emparchar, busca romper con este distanciamiento, y desplazar de una vez la idea de “tiene que ser así”, la cual nos lleva a la pasividad absoluta. Como dice Nicastro “profesores, alumnos, familias, están en”, forman parte de esa escena y de esa cotidianeidad escolar, atravesados por determinadas ideologías, ideales, creencias, concepciones; con sus cuerpos, sus historias y sus vivencias.” Ser conscientes de que somos parte, tal vez sea motor suficiente, para animarnos a revisitar las instituciones, y entenderlas, para volvernos actores de cambios. <br><br><strong>#Taller 2:</strong></div><div><strong>Nadia Petcoff</strong></div><div><strong>Florencia Florio</strong></div><div><strong>Paula Vozza</strong></div><div><strong>Daniela Pérez González</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 17:22:09 UTC</pubDate>
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         <title></title>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 17:44:00 UTC</pubDate>
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         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 20:23:18 UTC</pubDate>
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         <title>Cuando las paredes nos miran</title>
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         <description><![CDATA[<div><em>Por Lilén Martens, Alejandro Martín Gómez,&nbsp;</em></div><div><em>Carolina Garabal, Clara Lay y Nahuel Martínez</em></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 21:08:35 UTC</pubDate>
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         <title>Título: política y educación, ¿se puede pensar una por fuera de la otra? </title>
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         <description><![CDATA[<div>En la imagen podemos visualizar afiches que expresan diferentes posturas en torno a lo político, las mismas están enmarcadas en diferentes agrupaciones que participan activamente en la facultad.En el contexto educativo universitario, entendido al mismo como una institución con leyes y normas que representan valores sociales, que regulan el comportamiento de los sujetos fijando de esta forma límites, pero que a su vez cada uno de nosotros no es un agente exterior sino que es un elemento más de este campo y lo configura; nos cuestionamos si la política es un elemento más que atraviesa y configura esta institución.Consideramos que la educación es intrínsecamente una cuestión política, esto es, en tanto su configuración y funcionamiento son expresión de relaciones de poder en un contexto determinado, y es asimismo un terreno desde el cual los actores de dichas relaciones pueden impugnarlas o ratificarlas. La cuestión política que es la educación se pone también de manifiesto, observando los comportamientos de los agentes estatales, toda vez que estos diseñan, discuten, alteran y ejecutan proyectos y decisiones que incumben al funcionamiento de las instituciones formales de educación. Así lo político puede encontrarse desde la otorgación diferencial de subsidios por parte del estado a los diferentes espacios educativos universitarios, como por ej. el monto diferencial de subsidios que se otorgan a las diferentes facultades de la UBA, como una forma de legitimar o deslegitimar diferentes disciplinas, hasta las respuestas por parte de los estudiantes a estas y otras medidas a través de carteleras, redes sociales, etc. El contenido curricular, los ejemplos a los que aluden los profesores, la visión de la historia que recuperan tanto estudiantes como docentes, la forma de educar y de aprender todo está enraizado en posturas que tienen que ver con la política. Si los profesores y docentes promueven un pensamiento reflexivo en los estudiantes o si promueven la mera repetición de datos, la forma de evaluar, el promover la participación activa, creativa y responsable o transmitir de una forma pasiva, repetitiva y ahistórica que promueve un pensamiento neutral y objetivo cuando la objetividad y la neutralidad no existen. Tanto profesores, estudiantes, personal académico es decir todos los sujetos que atraviesan el campo educativo tienen ideas, ideologías, pensamientos, marcos teóricos que los hacen analistas de los sucesos que pasan en el espacio educativo del cual forman parte, por lo tanto mantenerse neutral es imposible. De la misma manera el intercambio de ideas que permite, o debiera permitir, este espacio, hace que los sujetos vean constantemente en transformación estas ideas que quizás consideraban inmutables. La educación no solo permite un espacio de socialización, sino también de politización. En todos estos sentidos podemos argumentar que la institución educativa en general, y la universitaria en particular, no puede entenderse por fuera de la política.<br><br>#Taller2&nbsp;<br>David Sebastian Ibarrola<br>Manuel Pascua<br>Juan Cafferata<br>Nicolas Espinosa<br>Ailin Monti<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 21:41:20 UTC</pubDate>
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         <title>¿Educacin pública para quien?</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/vtrentin/mzqp1hsr8yd/wish/170631948</link>
         <description><![CDATA[<div>Esto es una intervención artística sobre el espacio de la facultad, es significativo porque se realiza en un espacio educativo que siempre es duramente atacado para evitar el libre acceso al mismo. Hace pensar que sectores sociales predominan y cuales son minoría de entre los estudiantes asistentes a esta facultad. Y cuestiona el alcance de lo “púbico”. También se podría decir pone a los docentes en tela de juicio ya que los insta a cambiar su práctica o su concepción de la enseñanza ,aunque creo que apunta más a los programas (la UBA suele ser catalogada de enciclopedista) , las autoridades responsables del manejo de esta universidad y a colocar al conocimiento, per se, como una fuente de poder y reproducción de la estructura social dominante. Esto entra en relación con lo instituyente y lo instituido. Sin lugar a dudas estamos frente a un fenómeno emergente que es el cuestionamiento, la negación, de la forma actual de esta institución educativa (lo instituido), un fenómeno que solo puede ser social, colectivo y que se localiza en el universo del discurso (y demuestra su capacidad creadora, según Castoriadis, padre de estos dos conceptos). En este sentido también se relaciona con la posición de Bleger acerca de los modos de dinámicas institucionales y como se abordan estas cuestiones: como dilema, como conflicto o como problemas. La primera implicaría una dinámica regresiva, una vuelta a lo tradicional, que es justamente lo que crítica la intervención de la imagen. La última, que es la que si parece empalmar con la foro, apunta al dialogo, a una dinámica progresiva, donde se evalúan las situaciones. Donde tiene lugar la integración ,lo excepcional y manifiesta la capacidad de la institución de diagnosticar, de jugar con lo heterogéneo. Y por tanto permite ensayar modificaciones en lo instituido.<br>Los supuestos que subyacen son que los sectores populares no pueden acceder a facultad por más que esta sea de libre acceso. Y por tanto que la fuente de conocimiento y el proceso de elaboración del mismo tiene el acceso restringido.<br><br>#Taller2 <br>David Sebastian Ibarrola<br>Manuel Pascua<br>Juan Cafferata<br>Nicolas Espinosa<br>Ailin Monti<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 21:54:54 UTC</pubDate>
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         <title>LADRILLO HUECO.</title>
         <author>barriosserie</author>
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         <description><![CDATA[<div>Sobre la estructura de nuestra facultad, los muros que sobreviven en un estado permanente de construcción a terminar, se decoran con brotes sintéticos de lo que muchos estudiantes piensan en cuanto a qué representan estas paredes, que a su vez se conectan con el poder, la autoridad, el Estado, el gobierno y todo lo que implica la construcción de una institución pública. La obra, siempre en curso, pero tácitamente terminada como un pretérito permanente del edificio que abrió sus puertas allá por los ochentas, se maquilla de la desprolijidad del rebelde intelectual que pretende no sólo irrumpir desde un nivel abstrácto, sino, desde una perspectiva de intervensionismo estético.&nbsp;</div><div>Intervencionismo que se prolonga como murales, graffitis, calcomanías, banderas y (por qué no) destrucciones. En Filosofía y Letras la noción de neutralidad, paradójicamente, queda neutralizada con una evidente intención de politizarla. Los estudiantes y los profesores “(...)forman parte de esa escena y de esa cotidianeidad escolar, atravesados por determinadas ideologías, ideales, creencias, concepciones; con sus cuerpos, sus historias y sus vivencias”. (Nicastro). El trabajador, el trosko, el militante, el patova, el partido, el movimiento, la proclama, el reclamo: todo un entramado estético que emparcha las lagunas del Estado que no son más que un poco de ladrillo hueco sin revocar y una forma industrial en un contexto educativo. Que no es poco. Quizás sea esta compleja red, y asumo la responsabilidad de mi hipótesis, lo que cristaliza el ruin edificio: un Estado que no termina de construírlo y un estudiantado que no termina de apropiárselo.&nbsp;</div><div>Porque sin embargo, pintar una pared o revocarla, sería también una forma de hacer política sobre ese Estado que no termina de darle forma a esta otrora fábrica, devenida en facultad. ¿Pero por qué entonces sobre estos pantanos edilicios se despliegan parches de afiche, pancarta y pintada? ¿Es acaso ya parte del propio ecosistema estudiantil, acaso una forma más de rebelarse, acaso la presunción de un Estado ausente o la construcción identitaria de un estudiantado estatalmente huérfano? Preguntas difíciles de responder para estas líneas repletas de intuiciones, débiles en investigación. Por lo pronto, creo que cuenta valerse sobre lo que Fernández llama una <em>cultura institucional, </em>es decir, de esta fauna estilo FyL, podemos argumentar que “(...)incluye: un lenguaje; un conjunto de imágenes sobre la institución misma, sus tareas, los distintos roles funcionales y cada una de sus condiciones; un conjunto de modalidades técnicas para el cumplimiento de las acciones vinculadas a su producción y mantenimiento; una particular forma de plantear y resolver las dificultades, de manejar el tiempo, el espacio, los recursos y las relaciones con el ambiente, una serie organizada de maneras de ordenar las relaciones de los individuos entre sí en lo referente a la tarea y el gobierno de las instituciones”.&nbsp;</div><div>Me gustaría detenerme en la fotografía. Y de ella extraer una rápida reflexión: el “patova” es invisible, está y no está, es y no es, así como el ladrillo hueco, la ventana rota y la pared sin revocar. El “patova” sólo es convocado negativamente por la militancia estudiantil, cuando se proclama y se reclama el fin de los grupos de choque y control. Pero este servidor de la fuerza institucional no es un trabajador, un asalariado, un condenado del sistema o un obrero que marca tarjeta y vende su fuerza de trabajo con un horario a cumplir. Peor aún, se pierde entre la geografía ruin del edificio, como el ladrillo hueco. Entonces entramos en la construcción de esta identidad vernácula de filosofía y letras, su sujeción a un llamamiento a la rebeldía impoluta y una naturalización de la institución estatal como enemigo, en la convicencia de un edificio y una institución que pareciera nunca terminar de pertenecerle del todo a este conjunto. Pareciera también que no todo trabajador vale lo mismo en términos políticos, y en este caso, lo comparo con el estatus que sí tienen los docentes y los no-docentes. ¿Es menos trabajador este señor dedicado a la fuerza? Sí, es cierto, responde directamente al disciplinamiento de la población universitaria, ¿pero no lo hace también el docente? En tal caso el patova es, en definitiva, un nuevo agente estatal que no responde a la tradición de este edificio y a esta propia cultura institucional como trabajador, por lo que “el otro se vive como ajeno cuando deja de sentirse como semejante, (…) sus actos no tienen que ver como lo que para el resto es conocido y esperable. (…) El ajeno es el desconocido, el forastero y en general despierta desconfianza”. (Nicastro).</div><div>Quisiera pensar que esta reflexión sobre la ajenidad no operase sobre los estudiantes también. La ajenidad con la que la fauna “puanera” se entorpece en puertas, aulas y escalones no es menos que la metáfora del ladrillo hueco. El estudiante es el alumno, el posible votante, el militante, el intelectual y finalmente hace lo que todo el mundo espera que haga: cursar, recibirse y en algunos casos, militar. Rellena, como el ladrillo hueco, ese lugar que construye una identidad, una cultura propia; es, en el laberinto de horarios, de burocracia, de ausencia infraestructural, la pieza clave para que una fábrica sea una facultad, tal como el maquillaje sobre el ladrillo hueco que proclama a gritos y dice que ahí debería de haber un Estado, porque sino, está la intervención de la joven política que, en última instancia, sobre ello construye una identidad propia, aunque en definitiva, no se apodera de ese pedazo de Estado que falta.&nbsp;<br><br>#Taller 3<br>Mariano A. Salvatierra<br>PD: no pude subir la otra foto, ni tampoco el archivo word que era el original. Si me dan una mano, les voy a querer.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 22:12:02 UTC</pubDate>
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         <title>Más allá del aula...</title>
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         <description><![CDATA[<div>#Taller2: Ramiro Caso; Abril Savastake; Iara Sliwinski Vera</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-08 22:57:58 UTC</pubDate>
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         <title>El patio como espacio de construcción colectiva</title>
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         <description><![CDATA[<div><br><strong><figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:760,&quot;url&quot;:&quot;https://lh4.googleusercontent.com/47mu8YA1SHFL61N_WSDc3_AqfdixMyieS3MM7-CYxsgirwFHahZVXy4AJVK6UwJ0PigqhlPu65u_JjNIcazhVvajjEh0TvbGAg5gXY1GG88foYb4QSY5_X1FPVFRjyPojpW6I36n&quot;,&quot;width&quot;:1140}" data-trix-content-type="image"><img src="https://lh4.googleusercontent.com/47mu8YA1SHFL61N_WSDc3_AqfdixMyieS3MM7-CYxsgirwFHahZVXy4AJVK6UwJ0PigqhlPu65u_JjNIcazhVvajjEh0TvbGAg5gXY1GG88foYb4QSY5_X1FPVFRjyPojpW6I36n" width="1140" height="760"><figcaption class="caption"></figcaption></figure></strong></div><div><br></div><div><strong><figure class="attachment attachment-preview" data-trix-attachment="{&quot;contentType&quot;:&quot;image&quot;,&quot;height&quot;:581,&quot;url&quot;:&quot;https://lh4.googleusercontent.com/1dB5K_N9Wcur4NTFbAFYU_KTMbKhIhulrXoQKeBI3ERmZrOFnl1XtQMw-r8OvewHhuLqid55MucEEi3Az2vdcXFqR9u6zFl3zFGEqIn6NIj_JQshipbkZX8jB_Pp8Z2nHkd2excW&quot;,&quot;width&quot;:389}" data-trix-content-type="image"><img src="https://lh4.googleusercontent.com/1dB5K_N9Wcur4NTFbAFYU_KTMbKhIhulrXoQKeBI3ERmZrOFnl1XtQMw-r8OvewHhuLqid55MucEEi3Az2vdcXFqR9u6zFl3zFGEqIn6NIj_JQshipbkZX8jB_Pp8Z2nHkd2excW" width="389" height="581"><figcaption class="caption"></figcaption></figure></strong></div><div><strong>En primer lugar, elegimos fotografiar el patio de la facultad, porque lo entendemos como un espacio muy significativo, como área dentro de la institución, y como parte de nuestra formación académica, personal y colectiva. En este sentido, concebimos el patio como una zona donde se entrelazan distintas actividades que nos forman como estudiantes y como personas.&nbsp;<br></strong><br></div><div><strong>Por otro lado, elegimos una foto del edificio de la facultad como representando la estructura o establecimiento de la facultad en el que se llevan a cabo, ordenadamente, distintas actividades: se dictan clases, se realizan conferencias, se investiga, se realizan tareas burocráticas, etc. Esta fotos nos da pie para entender, a partir de los autores, a la facultad como “institución”, en la que se llevan a cabo funciones específicas y orientadas a ciertos valores y objetivos. De esta forma, podemos ver a nuestra universidad, como cualquier otra universidad. Pero al contrastar esta imagen con la del patio, podemos observar como nuestra facultad es “un momento particular de una norma universal”.&nbsp;<br></strong><br></div><div><strong>En el patio se generan diversas charlas, festivales, debates, juegos, etcétera, que convocan no solo a estudiantes o docentes de la facultad, sino también a personas de otros ámbitos. Estas actividades resaltan un aspecto que desencaja o choca con el concepto y sentido de la facultad como institución ya que, como se aprecia en las imágenes, el espacio invita&nbsp; a todo tipo de persona, sea o no parte de la facultad, con actividades de participación activa que no tienen que ver con la currícula de las carreras.</strong></div><div><br></div><div><strong>Sin embargo, el patio como parte de la Facultad de Filosofía y Letras, forma parte de una institución, sobre la cual se generan distintos significados y símbolos con los cuales entra en disputa, ya que no “encaja” con el imaginario de espacio facultativo. Incluso, “choca” en algunas de sus actividades con lo “permitido” y lo “no permitido” desde las normas del establecimiento educativo (música a volumen alto, quejas por “ruidos” molestos, etc.). Pero en los últimos tiempos las actividades desarrolladas se mantienen y se acomodan pese a los reveses, dado el grado de aceptación general y la “tradición” existente (con la identidad que eso genera para la institución). A no ser que la situación “se les vaya de las manos”, incluso hay un guiño de parte de las autoridades de la facultad para que funcionen las actividades desde horarios tempranos en los que todavía hay alumnos cursando y se puede apreciar la música y el olor a comida que llega a las aulas (cosa que en otras universidades o espacios sería impensado). Aquello “instituido” (normas, símbolos, valores provenientes de su historia institucional; aquello permitido - aquello prohibido), sostén de la vida social, camino por el que transcurre el crecimiento de los individuos, se topa inevitablemente con lo “instituyente”, el cuestionamiento y la posibilidad de su concreción (del desvío). &nbsp;<br><br>El espacio funciona también como igualador de la condición de alumnos/profesores: los profesores en el marco del patio son pares, si bien no todos participan. Muchos de nosotros hemos trabado conversaciones con docentes en el patio sin saber que eran docentes.&nbsp;</strong></div><div><strong>En cuanto a la “cultura institucional”, la imagen del patio (en la que se aprecia la interacción de personas, edificio, actividades, carteles de consignas políticas) puede relacionarse con la representación de una forma de “manejo del tiempo y del espacio, de los recursos y relaciones con el ambiente”; refleja la “singularidad de su ambiente”.<br></strong><br></div><div><strong>El patio nos pareció uno de los lugares que describen de forma más elocuente las particularidades de la cultura institucional de la Facultad. Como dice Fernández, “cada establecimiento hace una versión única de los modelos institucionales generales”. Las interacciones que se dan en el patio, el “corazón” de la Facultad, tanto físicamente como alegóricamente, evidencian las vicisitudes de la forma particular de nuestra Facultad de manejarse, de la versión única de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires como institución educativa universitaria. En ella, es característica una vida social extracurricular del alumnado, que se reúne en el patio con mucha frecuencia. Las reuniones se dan a veces por motivos de fiestas para recaudación de fondos, ferias autogestivas de economías independientes, militancias de los partidos, entre otras, pero sobre todo por el simple hecho de trabar amistades con afines. En ese sentido, en nuestra opinión, nuestra institución es por parte del alumnado, una institución muy sociable e informal, ya que es más excepcional ver en otras facultades, reuniones dentro del mismo edificio en las cuales se pueden encontrar asados, música, fiestas, guitarreadas, y cervezas. El patio de Puán muestra cómo los alumnos manejan el tiempo antes, después y a veces durante clases. Esta informalidad e intensidad de la vida social de la Facultad, habla de su particular estilo institucional.<br></strong><br></div><div><strong>#Taller2&nbsp;</strong></div><div><strong>Florencia Quiñones, Celina Cosari, Federico Da Silva, Clara Riavec</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 00:33:55 UTC</pubDate>
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         <author>eli_loquera57</author>
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         <pubDate>2017-05-09 00:34:58 UTC</pubDate>
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         <author>eli_loquera57</author>
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         <pubDate>2017-05-09 01:02:54 UTC</pubDate>
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         <title>“Recuperar también es aprender”</title>
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         <description><![CDATA[<div><em>“Sólo así se puede mirar, ya no como dueño de la mirada, sino acomodando la mirada a aquello que se ofrece a ser mirado, a aquello que se desea volver a mirar.”</em></div><div><em>Sandra Nicastro.</em></div><div><br></div><div>&nbsp;En ambas imágenes podemos ver plasmados rasgos institucionales de la facultad que permanecen en el sistema educativo general y suelen resistirse al cambio: nos hablan de un tipo de educación elitista y meritocrática. Cabe mencionar además, que dichos elementos generales se manifiestan de manera particular de acuerdo al tipo de establecimiento y al contexto en el que está inserto, formando así una cultura institucional única, que contiene su propio lenguaje, estilo, modalidades técnicas, recursos, etc.</div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp;En la primera imagen que analizamos de la institución Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, se ve planteada la problemática que surge por la posibilidad inexistente de recuperar un examen, solo se dan recuperatorios por inasistencia. Entonces el alumno -en caso de no ‘aprobar’- (y acechado por el ‘Fantasma del Promedio’) se ve inclinado a recursar. Si bien no es la misma modalidad que en la escuela secundaria, donde se repite un año entero, el estigma del repitente pervive en el recursante, porque es quien no logró demostrar los conocimientos requeridos en el momento único del parcial. ¿Por qué este reclamo histórico de muchas agrupaciones de la facu sigue sin ser escuchado?, ¿Qué pasaría si se abriesen las instancias de recuperación para alumnos que han sido aplazados? Aparecen aquí ciertos fantasmas, muchas veces desde los docentes y muchas otras desde los alumnos, que resuelven la incógnita de esta resistencia a un cambio tan necesario. El concepto del prestigio institucional y el temor a su caída si se baja la exigencia. ¿Pero qué es ‘exigencia’? ¿Qué queremos decir cuando decimos ‘bajar la exigencia’? ¿La exigencia pensada como indicador de buen nivel académico y que le da más validez al aprendizaje incorporado? Son todos conceptos que se encuentran escondidos en las formas institucionales, que según Fernández, es necesario cuestionar desde la investigación y en conjunto con la comunidad: “<em>...lograr que la mayor cantidad posible de personas acceda al conocimiento del saber disponible sobre las instituciones y pueda de ese modo ser activa en la generación de los procesos de cambio reflexivo que reclaman todas nuestras organizaciones.” (32:1998).</em></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp;La otra imagen que elegimos “aprobar no es aprender” forma parte de un lamentable hecho&nbsp; (desde nuestro punto de vista) dentro de nuestra facultad, que se refiere al método por el cual debemos reproducir los discursos de distintos autores, o de la interpretación de nuestros profesores de esos autores en un examen parcial. Reproducir en dicho parcial lo que leímos y escuchamos sin ningún tipo de instancia de producción y elaboración propia. Imagen que nos remite a una conocida frase de Paulo Freire: ‘<em>Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra.’</em> Es decir, interesante sería procurar una instancia de aprehensión que esté, de alguna manera, en contraposición a la repetición de conceptos, ideas y articulaciones ajenos.&nbsp;<br>Sin embargo, lo curioso en esta segunda imagen es que surge una charla de pared entre dos posturas opuestas. La primera frase está tachada y comentada, según nuestra intuición, por otros alumnos: “Entonces aceptá ser desaprobado”. Esta aceptación, casi resignación, de una parte del alumnado que se opone al cuestionamiento de las formas institucionales, muestra lo que Fernández plantea como ‘el miedo’, la resistencia al conocimiento, a un análisis institucional que nos muestre los significados ocultos de los mecanismos que funcionan en la institución, y que no podemos ver a simple vista porque se han naturalizado.&nbsp;<br><br></div><div>Concluyendo con nuestro análisis podemos decir que existen diversas maneras de aprender que se están poniendo en cuestión (por parte de los estudiantes) dentro la Facultad de Filosofía y Letras, y que podemos ver reflejadas en estas dos imágenes: La necesidad de “enmendar el error” por medio de un recuperatorio, o bien, de resignificar la palabra error dentro de la institución, ya que como algunos autores afirman, la connotación negativa del error sería una creación propia de la institución. Además de la necesidad de cuestionar las formas instituidas de valoración del conocimiento o de la gramática institucional.<br><br></div><div>Para cerrar, proponemos una imagen de Sandra Nicastro a modo de reflexión:<br><br></div><div>&nbsp;<em>‘Miradas que viajan, miradas que portan, miradas que hablan. Su viaje es como un recorrido a veces sin rumbo, a veces cumpliendo las marcas de un plano. No hay un movimiento unívoco en el mirar la escuela, por lo menos es un acto de revisitar.’&nbsp;<br></em><br></div><div>#Taller 1<br><br></div><div>Elin Fajardo&nbsp;<br><br></div><div>Catalina Tabárez Sheridan&nbsp;<br><br></div><div>Florencia Valdettaro<br><br></div><div>Elizabeth Romero<br><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 02:26:37 UTC</pubDate>
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         <author>n_orbe_rsan</author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 02:31:46 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 02:33:29 UTC</pubDate>
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         <title>Ser &quot;Puan&quot;</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Entre las imágenes que pude capturar de la Facultad de Filosofía y Letras, elijo estas dos como dos ejes posibles de análisis de la institucionalidad. <br><br></div><div>                La pirmera (foto #1, a la que puede asociarse otra serie de fotografías relacionadas con las oficinas administrativas, ventanillas, etc.) retrata la institucionalidad asociada a lo burocrático, a ciertas reglas cristalizadas y normativas que la institución emite e impone a los estudiantes, docentes, ingresantes y otros actores del establecimiento como requisito para poder formar parte de ella. <br><br></div><div>                La segunda (foto #2, con la cual también puede establecerse una constelación de imágenes de tipo grafiti, carteles, volantes, etc.) se define un poco más desde el lugar de los grupos estudiantiles, el centro de estudiantes, las agrupaciones políticas, los militantes, etc. Existe en Puan una apropiación del espacio por parte de lo político que, comparado con otras instituciones universitarias, resulta particularmente “invasivo” en lo visual o ampliamente presente.   <br><br></div><div>                Tomando el análisis de las distintas definiciones que Lidia Fernández recorre para poder dar cuenta del carácter polisémico del concepto de <em>institución, </em>podemos ubicar los puntos de vista que las fotografías habilitan en dos polos: la foto #1 se acerca en parte a la visión de una institución como un conjunto de normas formales o valores cristalizados, vigentes en la vida cotidiana. El “papeleo”, los trámites burocráticos con múltiples requisitos, las “trabas” que este tipo de organización estricta y minuciosa impone al fluir del tránsito por lo académico, son una característica de esta facultad en particular. Hace no muchos años, incluso la inscripción a las materias debía hacerse de forma presencial, a diferencia de otras facultades de la misma UBA. Vista “desde afuera”, la UBA (o Puan, en particular) parece mantener un sistema de normas idiosincráticas, que sostiene muchas veces desde su prestigio, sin “encajar” o establecer relaciones con otras instituciones con las que sus actores se identifican desde lo laboral o lo socio-económico. Por ejemplo, al realizar inscripciones para el ingreso a la docencia en las SAD de la provincia de Buenos Aires, los certificados de porcentajes de materias que nuestra facultad emite no se adecúan a los lineamientos de la “leyenda” que debe incluir (que sea alumno de profesorado y no de licenciatura; que el porcentaje no sea “estimativo”, que si tiene el título en trámite no diga “99%”, etc.). Los empleados administrativos de los SAD expresan con tono compasivo: “Ah, sos de la UBA.” En términos de la dinámica institucional, los supuestos asociados a esta fotografía están dentro de lo <em>instituido, </em>lo fijo, lo estable. <br><br></div><div>                Por otro lado, siguiendo a Fernández, la foto #2 se orienta mucho más hacia la definición de <em>institución </em>que relaciona este concepto con el mundo simbólico “en el que el sujeto humano “encuentra” orientación para entender y descodificar la realidad social” (FERNÁNDEZ, p. 15). La visualización y permanente generación de mensajes políticos puede tener una correspondencia con el lugar (real y simbólico) que representa esta facultad dentro de la UBA y, además, como universidad pública frente a otras universidades privadas. En este sentido, el cuestionamiento al <em>status quo, </em>la crítica social, el posicionamiento político explícito, la denuncia y la interpelación de los sujetos podrían formar parte de los objetivos que las carreras de la facultad –en cuanto carreras de humanidades o ciencias sociales- tuvieran en miras dentro de la formación de sus estudiantes/graduados. Pero, por otro lado, la instalación de señales y actividad militante son una tradición tan presente que, pasado un tiempo dentro del establecimiento, terminan naturalizándose. Sea la cartelería o los llamados y folletos proporcionados por los compañeros militantes que habitualmente recorren las clases para dar cuenta de sus reclamos o actividades, la abundancia y la repetición termina por saturar, volviendo invisible lo que tal vez haya sido lo primero que llamó la atención a un ingresante. No es raro que, durante el período electoral, dos militantes de diferentes partidos políticos terminen discutiendo entre ellos en la línea de votación, habiendo querido dialogar con un estudiante que se encontraba esperando para votar. Resulta paradójico que aquello que busca interpelarnos como sujetos políticos activos, que cuestionen, termine formando parte de lo burocrático o cristalizado. En términos de dinámica institucional, el aspecto presentado por la foto #2 tiene una intencionalidad de lo <em>instituyente, </em>el cuestionamiento, la crítica, la propuesta de transformación (de la sociedad en general y de la institución en particular). Si bien existe un margen donde este espacio funciona como instituyente (dando vía a diferentes reclamos, generando algunos beneficios para los estudiantes, etc.), dentro de nuestra facultad también pertenece ampliamente a lo <em>instituido. <br></em><br></div><div> <br><br></div><div>#Taller 3 – María Laura Balbín<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 03:00:40 UTC</pubDate>
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         <title>Taller 1</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 03:31:14 UTC</pubDate>
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         <title>#Taller 2</title>
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         <description><![CDATA[<div>Integrantes: Leandro Cavallero, Dana Szejer Gomez y Eugenia Skrt</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 03:36:59 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Simbiosis entre lo instituido y lo instituyente&quot;</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>&nbsp; La comparación de ambas imágenes busca reflejar la relación simbiótica existente entre lo que podríamos considerar como lo&nbsp;puramente institucional, en este caso, una clase que, a su vez, plasma de mejor manera lo que entendemos como un "ámbito académico", mientras que en la otra imagen aparecen en escena dos aspectos que, si bien no están relacionados directamente con lo institucional, son elementos instituidos dentro de un ámbito común -particularmente, la Facultad de Filosofía y Letras-, esto es, un aspecto simbólico-ideológico reflejado en la pancarta de Carlos Fuentealba, representación de la lucha docente y la militancia político-social, y por otro lado, un aspecto material reflejado en un vendedor de comida. En términos de Nicastro, podríamos pensar la figura de un vendedor dentro de la Facultad&nbsp;es producto&nbsp;de la ajenidad pero que, al mismo tiempo, resulta una presencia ya conocida dentro de la institución misma. Podríamos&nbsp;afirmar, además,&nbsp;que es una presencia más que entra en convivencia con la de otros actores sociales que intervienen, sean estudiantes, docentes, no-docentes y, de hecho, otros tantos vendedores. No obstante, no es sólo la convivencia la que se hace presente sino que, tal como se expone en el título, también se da una relación simbiótica, de intercambio, entre lo que se denomina, por un lado, lo instituido y, por otro lado, lo instituyente.&nbsp;<br>&nbsp; En cuanto al lugar que ocupan los estudiantes, en primer lugar, dentro de las clases, suele ser visto desde una relación verticalista respecto a los docentes, quienes suelen ser presentados como la figura de poder, autoridad, el monopolio del conocimiento, la sabiduría y, es preciso agregar, como la fuente de transmisión de normas morales. La instaurada palabra "alumno", que significa "seres sin luz", refleja de manera fiel dicha relación vertical. En segundo lugar, el papel tanto de los estudiantes como de los docentes fuera de las clases, adquiere el carácter de un papel más informal y distendido, donde esa relación vertical se desmorona temporalmente. Allí entran en juego estos aspectos políticos, ideológicos y materiales de los que hablábamos al principio. Asimismo, cabe destacar, el marco edilicio ofrece un campo de discusión y disputa espacial caracterizado por, cuanto menos, dos rasgos particulares: el carácter colectivo y mediato de la participación. El primero se relaciona con la desindividualización del estudiante, puesto que dichas disputas ideológicas están enmarcadas dentro del contexto de la agrupación, el gremio, el partido, la ONG, etc., que les compete. Es decir, sujetos colectivos que se enuncian bajo una lógica corporativa. Destacamos, además, que en esos colectivos se mezclan y se desdibujan los roles que operan en el ámbito estrictamente académico, puesto que se hallan compuestos tanto por estudiantes, como por docentes y no-docentes. El segundo rasgo, lo mediato, implica, justamente, la mediación de los afiches, pancartas y carteles en el diálogo que cada uno de ellos entabla con los demás. Los mensajes, por tanto, son enunciados y recibidos en diferido, respondiendo a una dinámica alternativa a la del aula, que se extiende y se sostiene en el tiempo, que perdura y hasta caduca.&nbsp;</div><div>&nbsp; Sin embargo, ¿es correcto afirmar que la intervención ideológica sólo se da en espacios ajenos al contexto del aula, tales como los pasillos, las mesas pertenecientes a diversas agrupaciones, las charlas-debate, las asambleas que desarrollan las diferentes carreras, o también se encuentra inmersa en&nbsp;dicho contexto? De esta manera cabe señalar que, en las clases que se dictan dentro de aquel espacio y contexto particular anteriormente nombrado, también se genera un despliegue ideológico como forma clara de posicionamiento, ya que la Facultad, como institución, representa un ámbito académico y, en paralelo, un ámbito claramente político donde confluyen las diversas posturas -ideológicas y políticas- en sentido individual pero también colectivo, el accionar militante, las subjetividades -éstas sí particulares- y el intercambio dialéctico y/o recíproco que opera, además, dentro de&nbsp;las aulas. Es un precepto propio del positivismo el manifestar una absoluta neutralidad ante un contexto, no sólo de continua socialización, sino también de politización y problematización de una realidad que no se encuentra ajena ni a la institución, ni a los actores que en ella intervienen, por el contrario, los condiciona. Y aunque dicha realidad pueda interpretarse, a simple vista, como ausente o por fuera, se encuentra implícitamente presente y operando cotidianamente. No obstante, podríamos pensar en la existencia de dos realiades que se encuentran en directa relación: por un lado, una realidad de carácter social condicionada por aspectos políticos y económicos -en un sentido más "macro", si se quiere-, que se asume como externa y, podría pensarse, más implícita; por otro lado, una realidad de carácter institucional y académica que es, en este caso, interna y evidentemente explícita. Al estar, tal como se dijo anteriormente, en directa relación, es prácticamente imposible la comprensión de una, sin tener en cuenta la existencia y la influencia de la otra. Por lo tanto, lo "macro", aquella realidad externa, influye y condiciona a lo "micro", la realidad interna, propia de la institución.&nbsp;<br><br>#Taller2&nbsp;<br><br>Integrantes:&nbsp;<br>Flores, Fernando.<br>Lázzaro, Matías.<br>Castro, Juan.<br>Velozo, Mariana.<br>Durand, Olga.</div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-09 03:44:49 UTC</pubDate>
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         <title>Leyendo la cultura institucional desde los espacios</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><br>&nbsp;Elegimos, entre varias fotos que tomamos, dos que nos parecieron las más particulares y que nos permitieron pensar algunos aspectos tratados por Nicastro (2005) y Fernández (1998). Como nota de color podemos decir que el trabajo nos encontró a nosotros (fotógrafos) mirándonos al momento mismo de obtener una fotografía, una instantánea de lo que podría o no configurar nuestra facultad, nuestra institución. La actividad hizo que nosotros mismos discutiéramos acerca de los sentidos que, en un principio (y se trata de un principio anterior a siquiera obtener la fotografía), adjudicábamos a esos espacios. Esto entra en consonancia con el primer problema que plantea Fernández en el Capítulo 1. Con institución se alude, en una primera acepción, a "ciertas normas que expresan valores altamente protegidos en una realidad social determinada". Esos mismos valores que nosotros, desde una mirada crítica, intentamos al menos en un principio desarmar, se resistieron más que nunca porque somos nosotros mismos (investigadores) los que estábamos investigando o cuestionando nuestro hábitat, nuestra quehacer, nuestra cultura institucional. Si roles, actores, espacios, la presencia de sujetos o la falta de los mismos son todos signos interpretables, en esta actividad nos dimos cuenta que esa "descodificación" de la que habla Fernández es tan variada como analizadores haya.<br><br>&nbsp;En la primera fotografía que tomamos, siendo estudiantes de Letras, no pudimos más que comenzar analizando el lenguaje que esa intervención tenía. Se trata, digámoslo de entrada, de un imperativo, una orden, un grito ordenador. En el espacio, por así decir neutro, de transición (podría pensarse un espacio de lo trans) como puede ser el pasillo del baño encontramos un grafiti que da cuenta de cómo lo político (completamente indefinible desde una sola arista) y lo académico, lo ético y lo formativo, se entrelazan de tal manera en una cultura institucional como la nuestra que no pueden escindidos, separados. En comparación a otro tipo de instituciones que se ven ajenas a la influencia, a la praxis de lo político en la vida académica o formativa, el imperativo utilizado marca, podríamos pensar, un tono idiosincrático de las experiencias estudiantiles de nuestra institución (más si pensamos que se trata de reivindicaciones relacionadas al género, lo cual es, a su vez, un área de formación y especialización específica de varias carreras de grado). Lo instituido es, en este esbozo fotográfico, puesto en jaque. El tono vanguardista del imperativo, el grito bélico del grafiti da cuenta de que se trata de una fuerza instituyente. Lesbianizarse no es simplemente una decisión género, es la invitación a un cambio de configuración de las relaciones institucionales que los sujetos establecen dentro de un espacio, el cual capitaliza un saber y posee, como cualquier otra institución, autoridades bien definidas.<br><br>&nbsp;En la segunda que fotografiamos, nos encontramos con un espacio ya exterior a la facultad, siendo que la mayor parte de nuestra vida académica transcurre adentro del edificio. Esto tiene un sentido, ya que una vez terminados nuestros estudios, pasamos a ser los "productos" de la institución, y salimos al mundo a poner en funcionamiento lo aprendido y la cultura institucional adquirida. Nuestra trayectoria práctica se ve atravesada por un conjunto y un abanico de personas que habitan esta institución y que cargan, ellas mismas, con una serie de discursos ideológicamente diferenciados.&nbsp;<br><br>&nbsp;El espacio que capturamos en una foto es utilizado frecuentemente por los estudiantes para celebrar el momento en que se reciben. Ese punto está acompañado de un mural, cuyo motivo cambia con los años pero siempre acarrea algún tipo de mensaje político, de lucha o reivindicativo. Siguiendo a Nicastro (2005), quien retoma a Rousillon, esta esquina puede ser entendida espacialmente como un intersticio: "...un lugar común, de encuentro, en el cual se desarrollan actividades institucionales pero no necesariamente están dentro de las paredes de la institución.".<br><br>&nbsp;Es interesante para nuestra actividad pensar en esta foto des-sujetivada el lugar que los cuerpos institucionales ocupan en un espacio-tiempo fronterizo.&nbsp; Estos estudiantes festejan su trayectoria en una institución a la cual ingresaron para transformarse en esos mismos sujetos que los transformaron. Pensados ahora como productos es que intentarán con esos mismos conocimientos y prácticas institucionales convertirse en productores, para continuar un ciclo dinámico en el que la cultura institucional no se queda fija, sino que va cambiando y mutando de acuerdo con las necesidades y características de los actores que la transitan.&nbsp;<br>#Taller1<br><br>Lucía Antuña<br>América Sánchez Arana<br>Axel Fernández Roel<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-10 01:12:47 UTC</pubDate>
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         <title>Desde abajo</title>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-10 03:43:08 UTC</pubDate>
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         <title>Arte y (Des) Orden</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>a) Respecto a la foto del mural, consideramos que el lugar del docente puede ser visto en el apoyo y tolerancia que han recibido los alumnos al hacerlo. La libertad artística que esa acción implicó por parte de los estudiante fue posible gracias a los permisos y privilegios que estos recibieron por parte de los profesores y la institución. La foto del (des)orden, la elegimos porque el desorden que implica, junto con la suciedad, son parte natural de nuestra facultad. Es decir, nuestra forma de entender el orden y de observarlo, relacionado a la militancia y los valores académicos humanos, es totalmente distinto al de otras instituciones. Es un espacio de convivencia entre alumnos y docentes que todos transitamos en el día a día y tiene, justamente, la marca que nos caracteriza como estudiantes y docentes de Filosofía y Letras. El rol de los docentes en esta segunda foto, creemos, también implica un acompañamiento en esa libertad de expresión y aprendizaje por parte del alumnado. Asimismo, en ambas fotos percibimos una construcción del conocimiento diferente al que se trabaja en el aula. Tanto en una como en otra, el rol docente se detecta de forma indirecta y la construcción del conocimiento se encamina por el sendero de la creatividad, la libertad y expresión directa. Lo dicho, claro está, podría sonar extraño e incluso incomprensible en otras instituciones de la misma índole puesto que, a diferencia de nuestra institución, no se practica la transformación activa del espacio académico por parte de los propios estudiantes.<br><br>b) A la hora de pensar la identidad institucional de la facultad sin duda vienen a la cabeza sus murales y sus carteles partidarios. Estas dos cuestiones se pueden observar en las imágenes elegidas. En el mural se ve el lugar dado al arte en la facultad, mientras que la segunda foto se puede percibir el nivel de politización de la institución. Esta identidad de filo no está dada por el rectorado, sino que fue formada por los y las estudiantes y docentes que transitan la institución y la moldean todo el día. Es por eso que estas imágenes ilustran lo que es la identidad institucional de la facultad, una definición consensuada.<br>Con esto, damos cuenta de una identidad institucional laxa y humanista que le permite al alumnado, en conjunto y colaboración de los docentes, moldear a gusto su propia percepción del medio en el que conviven y se forman. Así, la eterna redefinición de lo establecido, de algunos parámetros de la realidad institucional, dan a nuestra facultad y a quienes la conformamos, un carácter instituyente. En la foto del mural, pues, se plasma de forma clara lo fantasmático, esos deseos y/o frustraciones latentes que poseen los alumnos. Asimismo, la politización e ideologización constante que la institución Filosofía y Letras posee, puede verse en el (Des)Orden (¿Puede que esta política e ideología institucional sea causante de las expresiones fantasmáticas como lo es el mural?) Así, las picas político-académicas, la libertad de expresarlas y la forma en que estas se hacen, se revelan en las fotos elegidas de forma clara. Son una muestra de nuestra cultura institucional, de nuestra laxa identidad en cuanto institución que se refleja diciendo "No hay nadie que nos prohíba hacer lo que queremos mas que nosotros mismos".&nbsp;<br><br>c) En ellas subyace un supuesto de libertad, de interacción con el entorno en el que se enseña y se aprende. Aprehendiendo del entorno lo que brota de fenómenos fantasmáticos, alumnos y docentes se vuelven uno en el ámbito académico y dan vida a la institución. Para nosotros, las fotos elegidas hacen más ruido que silencio, puesto que son la expresión ideológico-política del escenario pedagógico-académico en el que crecemos y nos formamos día a día. La pintura y los papeles, el (des)orden, son la marca física de la identidad del "puaner" o los "puaner" (como se les suele decir o nos solemos llamar a nosotros mismos los que concurrimos a esta facultad). Tanto "Arte" como&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;"(Des)Orden" son la prueba viva de una institución progresiva en constante crecimiento y desarrollo, crítica y autocrítica que se proyectan en un imaginario institucional muy particular.&nbsp;<br><br>#Taller1&nbsp;<br>Guevara Patricio<br>Scliar Santiago<br>Soto Bouhier Rodrigo Javier</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-10 18:43:03 UTC</pubDate>
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         <title>Escenas “fuera de lugar”</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Tomé estas fotografías en dos clases distintas. La primera es una clase a oscuras. Era de noche y en mitad de los debates y explicaciones se nos apagó todo. Sin embargo permanecimos, como si nada hubiera pasado. El profesor encendió la linterna del teléfono celular y continuó con la exposición. Nosotros también, entre angustiados y contentos, alumbramos un poco. La segunda es una “clase pública” armada en el recibidor de la facultad . Y eso porque estábamos afuera, pero la lluvia, el viento y el frío nos obligaron a entrar, sentarnos en ronda y estudiar protestando. Pienso que ambas representan esa parte de nuestra cultura institucional vinculada al modo de plantear y resolver las dificultades, al manejo del espacio, de los recursos y las relaciones entre estudiantes y docentes. Por un lado, porque respecto a las problemáticas por falta de presupuesto, respuestas o apoyo del Estado, Gobierno y sociedad, nuestra reacción es estudiar en cualquier circunstancia que las haga visibles y las denuncie. En segundo lugar, porque en esos momentos se presenta también el vínculo entre los que aprenden y los que enseñan: entonces nos ayudamos si no hay luz y nos sentamos juntos en cualquier parte, aunque no sea obligatoria la asistencia y nos cueste escucharnos entre el bullicio del espacio público y el frío.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Pero no nos distinguimos solamente por establecer visiones singulares de modelos y normas generales, sino que, en el sentido de lo institucional ligado con los significados, presentamos formas de entender y decodificar la realidad social. Sabemos que a muchos les resultaría extraño, incluso molesto, fuera de lo instituido, transitar espacios comunes que de pronto se inundan de clases y sillas desordenadas. Lo mismo sucede con unos cuantos que pasan por salones donde no se puede ver pero sí se puede hoy ir y se asoman para ver qué pasa.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Esas escenas “fuera de lugar” son las que singularizan en Filosofía y Letras la norma que establece la libertad y el derecho de enseñar y aprender, sostenida en lo instituyente, en el cuestionamiento, la crítica y la posibilidad de concretar una transformación.<br><br>#Taller 1<br>Daiana Belén Ardizzone<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-10 21:04:15 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Los estudiantes y sus luchas</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/vtrentin/mzqp1hsr8yd/wish/171145274</link>
         <description><![CDATA[<div>1)	A nuestro modo de ver, las imágenes seleccionadas resultan representativas de la cultura institucional de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en varios sentidos. Por un lado, la primer imagen expresa un aspecto fundamental de las actividades que tienen lugar en nuestra facultad: la práctica militante y la organización política. Esto se ve reflejado en los afiches pegados en la pared que, a su vez, remiten a Fuente Alba, docente asesinado por la policía en el marco de un reclamo docente. Esto no es menor, no sólo como reivindicación de los movimientos políticos sino como hito en la lucha de la comunidad educativa en general. Como parte de tal comunidad, nos vemos especialmente representados por ese reclamo y resaltamos la importancia de una institución comprometida con la discusión y la acción política, tan importante en la formación como cualquier clase o currícula formal.</div><div>&nbsp;A su vez, se resalta en la imagen la figura de un vendedor de comida. Esto puede ser un disparador para pensar en aquellos actores que también hacen a la institución pero que por no ser docentes ni estudiantes, muchas veces pasan desapercibidos. Consideramos que gran parte del funcionamiento y la cotidianeidad de la facultad está marcada por personajes que no están directamente involucrados en la práctica enseñanza-aprendizaje pero que igualmente repercuten en ella.</div><div>La segunda imagen que elegimos, creemos que es muy representativa de nuestra facultad por ser, en principio, una universidad pública, por lo que la frase “saber no puede ser lujo” pone de manifiesto la histórica lucha de los estudiantes en defensa de la educación pública. Este tema, además, está muy presente en la actualidad dado los dichos del Presidente Mauricio Macri respecto de “caer en la escuela pública” y también debido a la gran movilización docente que se viene dando en los últimos meses.&nbsp;</div><div>Por otro lado, elegimos esta foto porque pensamos que interpela lo que podría considerarse cierta identidad de nuestra facultad, que desde sus inicios ha contenido carreras intelectuales y eruditas, como son Filosofía o Letras (que de hecho hegemonizan el nombre). En este sentido, esta facultad de carreras con salidas laborales difusas, ha sido desde su génesis no tan accesible para todxs, ya que los que elegimos estas carreras probablemente priorizamos a la hora de la elección los contenidos mismos antes que el campo laboral. En este sentido, creemos que la frase pone de manifiesto, por un lado, el lujo de que algunos podamos estudiar y otros no, y además, el hecho de que algunos podamos decidir más libremente qué estudiar, tal vez en relación a la clase social a la que se pertenece.</div><div><br></div><div>2)&nbsp;</div><div>a)Los estudiantes y sus luchas</div><div>Elegimos este título porque nos parece que condensa ambas imágenes. En la primera, las luchas de los estudiantes aparecen representadas por los múltiples carteles que se ven, y que de hecho toman lugar en toda nuestra facultad. La segunda imágen está muy relacionada con esto, ya que es una pintada realizada por estudiantes, en donde se hace referencia a uno de los reclamos preponderantes de los estudiantes: que el saber y la educación estén al alcance de todxs.&nbsp;</div><div>En ninguna de las imágenes seleccionadas se ven representados los estudiantes o los docentes directamente. Por un lado, esto tiene que ver con lo que mencionamos más arriba en relación a hacer hincapié en actores institucionales invisibilizados. Pero por más que físicamente no estén en la imagen, sí lo están de forma indirecta. Los estudiantes están plasmados en las marcas de la pared: tanto los afiches como la frase grafiteada son señales de la intervención y la acción estudiantil. Los docentes, por su parte, se presentan condensados en la figura de Fuente Alba, símbolo a su vez de la lucha gremial. Así, en las imágenes, tanto unos como otros ocupan un lugar indirecto, son el centro de las imágenes pero sin serlo. Su visibilidad está en relación con una reivindicación, con un reclamo y con una acción.&nbsp;</div><div>A su vez, hay otras institucionalidades posibles de ser rastreadas en las imágenes. Por un lado la idea del saber y del lujo remite a aquellos espacios elitistas de formación de los que nuestra facultad no termina de despegarse, salvando las distancias.También hace alusión a la responsabilidad estatal de garantizar espacios de formación inclusivos y democráticos, lo que remite a las políticas públicas y sus lógicas. A su vez, los distintos carteles expresan la organización estudiantil, reflejando otra forma de generar conocimiento y de incidir en la praxis. De esta manera, entendemos que el activismo y militancia estudiantil que se ven reflejados en los carteles, son maneras que tenemos los estudiantes de hacerle frente a lo cerrado y jerárquico que a veces se tornan los espacios de saber y conocimiento, para así intentar detentar el poder que el saber científico porta.</div><div><br></div><div>b)	Las imágenes evocan algunos de los conceptos trabajados en la cursada referidos al análisis institucional. Los aportes de Lidia Fernández, en este sentido, son esclarecedores y permiten establecer relaciones con lo representado. Su concepto de institución es multifacético, condensa distintos aspectos tales como su carácter de regularidad social (normas y valores), su forma en tanto establecimiento y su dimensión simbólica. El primer sentido supone pensar las instituciones como como aquellas “leyes que representan valores sociales y que pautan el comportamiento de los individuos” (Fernández, 1998:13). Normas que no necesariamente deben estar escritas, sino que operan por estar internalizadas. Así se puede pensar como institución aquella norma no escrita según la cual la finalización de nuestras carreras en la facultad, en el tiempo oficialmente estipulado, es algo que demanda ciertas condiciones económicas. De esta forma, se entiende que en las paredes se plasmen lemas tales como “el saber no puede ser lujo”. Por otro lado, el segundo sentido iguala la institución al establecimiento en el que se concretan aquellos valores y normas antes referidos, como ser la escuela, los hospitales o, en este caso, la universidad. Si tenemos en cuenta que “los grupos humanos que conforman la comunidad de un establecimiento hacen una versión singular de los modelos y las normas generales”, la Facultad de Filosofía y letras debe ser pensada como establecimiento en donde se concreta de forma singular la institución universal de la educación. Esta singularidad remite a la particular historia institucional, sus símbolos y sus actores y, por lo tanto, configura la particular identidad de la institución, su estilo institucional. Así las pancartas, los afiches, las marcas en las paredes, son reflejo de una particular forma de ocupar el espacio y de experimentar la facultad. Si uno concurre a una universidad privada o a otras facultades de la UBA difícilmente encuentre las mismas marcas de los estudiantes en el edificio.&nbsp;</div><div>Además, es importante tener en cuenta lo que plantea Nicastro respecto de que, a la hora de analizar una institución, es necesario revisar nuestra propia mirada sobre la realidad institucional. Para eso propone ciertas reglas de encuadre y analiza tres cuestiones que hacen a la posición en lo que llama el acto de revisitar. Estas son: la neutralidad, los enfoques institucionales y la escucha osada, como posibles reglas a tener en cuenta. Respecto de la neutralidad, plantea que pretenderse objetivo desde una postura de exterioridad a lo que ocurre es algo a lo que hay que ponerle fin. Por eso propone una concepción de la institución sintetizada por la instancia objetiva y la instancia imaginaria. También propone como regla el promover miradas situacionales, lo que lleva a reconocer las contingencias cotidianas y regulares al funcionamiento de las instituciones educativas y en simultáneo, hacer foco en la producción idiosincrática de cada organización escolar. De esta manera, plantea que una mirada situacional no pretende captar la situación verdadera, pues no existe como tal, sino que se trata de un significado cultural construido. Las escuchas osadas, por su parte, suponen abandonar las propias certezas momentáneamente y avanzar con el otro en la comprensión de lo vivido subjetivamente por él. Es decir que una escucha osada es aquella que abre el diálogo sobre dimensiones hasta el momento veladas para intentar buscar aspectos no conocidos.&nbsp;</div><div>A su vez, Fernández indica que <em>“si bien las instituciones en su aspecto de lo institucional, lo instituido, configuran la trama de sostén de la vida social y el andarivel por el que transcurre el crecimiento de los individuos, inevitablemente se “topan” con los desvíos que conforman los cuestionamientos y la posibilidad de concreción de lo instituyente” </em>(Fernández, 1998:16). Se trata de pensar la agencia de los sujetos, capaces de cuestionar o influir en sus instituciones más allá de la importancia de aquellas en sus procesos respectivos de socialización e internalización de las normas sociales. Esto es: un movimiento de lo instituido, pero también de lo instituyente. Así, movilizaciones por la lucha docente, ejemplificadas con el afiche de Fuente Alba, o las expresiones de deseo sobre el carácter del saber, configuran inquietudes y acciones que pretenden subvertir lo dado, muchas veces anclado como una institución. Respecto de esto se pregunta Nicastro al retomar a Castoriadis y la posibilidad de un mirar instituyente. Plantea que es necesario advertir el potencial de creación del imaginario colectivo y de la imaginación radical del ser humano singular. Según el autor, la posibilidad de cuestionar la fuerza de lo instituído, en tanto significaciones establecidas, implica un arduo trabajo no muchas veces exitoso. En este sentido, creemos que la identidad de la cultura institucional de nuestra facultad está marcada justamente por cuestionar el orden instituido, pues sus carreras se dedican en gran parte a esto. Esta identidad queda plasmada en sus paredes, vestidas por carteles y graffitis, como muestran las fotos que elegimos.</div><div><br></div><div>c) 	Como dice Lidia Fernández, el conocimiento de un establecimiento institucional depende de <em>“avanzar sobre la mera descripción de lo formal y manifiesto para adentrarnos en el nivel de las significaciones y los “no” dichos institucionales” (</em>Fernández, 1998:<em>29).</em> Esto implica ir más allá de lo evidente en la observación y rastrear los sentidos ocultos como única forma de captar el estilo institucional. También Nicastro se pregunta acerca de la mirada y lo invisible, aquello que no es mirado, esas imágenes que quedan por fuera del campo visual sin que el sujeto tenga conciencia de ello. Y se pregunta si es necesario atribuir algún significado a esas imágenes para poder verlas, y cómo se configura esa trama que invisibiliza. Es así como explica que ejemplos cotidianos muestran alumnos invisibles, profesores invisibles, familias invisibles, etc. Y plantea que es a través de mecanismos como la identificación y la imposición de un lugar que cada uno toma posición y se inscribe en una relación de ese tipo con el otro. En las imágenes se pueden rastrear ciertos elementos que, en palabras de Fernández, serían “analizadores”, los cuales develan un material que expresa la idiosincrasia institucional. La frase grafiteada sería un ejemplo de ello, ya que muestra indirectamente una lógica que se reproduce en nuestra facultad. Representa un crítica pero también es un indicador de una lógica elitista, que a su vez se encuentra silenciada desde las autoridades que apelan a una idea de “universidad pública y abierta para todos”. Detrás de esta pretendida apariencia de apertura se esconde una realidad institucional muy distinta, muy poco cuestionada en sus raíces por los agentes de mayor jerarquía.&nbsp;</div><div>A su vez, la otra foto remite a un aspecto anteriormente señalado: la presencia de otros actores por fuera de la lógica de enseñanza-aprendizaje en la facultad. Son trabajadores, niños o adultos en situación de calle, personas que no cursan en la facultad pero que se acercan para pasar el rato. En fin, numerosas personas que también hacen a la cultura institucional y que, en el caso de los vendedores de comida, cumplen un rol fundamental e indirecto en el sostenimiento de las actividades dado que proveen de alimento a la comunidad educativa. Muchas cosas pueden leerse en esas presencias, tanto a nivel de la institución como a nivel socio-político más amplio. Pero en relación a nuestro objetivo, quizás lo más relevante sea pensar que aquellos están ocultos en un discurso institucional que sólo contempla una facultad integrada por docentes, estudiantes y no docentes. Este imaginario entra en tensión con una realidad distinta que se escapa muchas veces a las miradas ingenuas. Poder avanzar en la decodificación de estos sentidos ocultos, poco transparentes, es importante para que, como dice Fernández, <em>“los actores institucionales puedan alcanzar una mejor comprensión de su realidad e incrementen su posibilidad de “hacerse cargo” de su responsabilidad individual y colectiva sobre el logro de los fines institucionales o sobre el planteo de su modificación” (</em>Fernández, 1998:<em>36).</em></div><div><br></div><div>d) Laura Berisso, Ivana Bachmanovsky y Leandro Ugo. Taller 1.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-11 01:47:06 UTC</pubDate>
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         <title>Intervención si, intervención no</title>
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         <description><![CDATA[<div><br>La Facultad de Filosofía y Letras tiene, como cualquier otra institución que crea su mundo simbólico y social, sus particularidades, o como Lidia Fernández diría su propia "cultura institucional". Si se la comparase con otras universidades dentro de la UBA encontraríamos muchas diferencias que para nosotros, sujetos implicados en la misma y por lo tanto más sesgados o emocionalmente relacionados que cualquiera que hiciese una investigación institucional; nos atan, atraen, asemejan y hacen sentir parte. En la primera de las imágenes hemos seleccionado una de las fotografías subidas al álbum “Decir en lo Público” de la última sesión compartida, en la que hemos colgado los carteles realizados en clase con nuestros compromisos como futuros docentes. Eso nos llevó a reflexionar acerca del alto grado de participación e intervención constante que hay en nuestra facultad. Es papel corriente ver, escuchar, leer, todo tipo de opiniones, posturas, reclamos, en el día a día de nuestra institución. Todos sentimos esa "libertad" de expresión no menor y tan característica de "Puan", en donde gran parte del enriquecimiento intelectual se da en discusiones y acciones artísticas y políticas sobre el espacio físico no solo “aúlico” sino también pasillos, patio, y demás. Baste, por comparación, pensar en lo que sucede en la Facultad de Derecho de la UBA, o en otras respecto a este rasgo mencionado. Por lo tanto, podemos decir que es parte de su idiosincrasia, lo que conlleva una mayor amplitud de perspectivas (no negamos el quizá, estar sobrestimando este rasgo o subestimando el de otras instituciones, por el hecho de sentirnos "parte de").<br><br></div><div>Por otro lado, la segunda imagen, fue subida al grupo de Filosofía y Letras de Facebook, el viernes 5 luego de la caída de una ventana contra el piso del patio: <a href="https://www.facebook.com/cefyl/photos/pcb.1465879630129683/1465878070129839/?type=3&amp;theater">https://www.facebook.com/cefyl/photos/pcb.1465879630129683/1465878070129839/?type=3&amp;theater</a> Esto nos remite irremediablemente y de forma principal a la falta presupuestaria y ausencia de políticas estatales en el mejoramiento y mantenimiento edilicio al cual ya "nos acostumbramos" pero que, sin embargo, seguimos marcando y exigiendo ante las autoridades una acción concreta. ¿Cómo analizar esta característica? Luego de expresada esa inevitable y obvia vinculación política, nos detuvimos a pensar en cómo nos terminamos identificando y construyendo como cultura institucional en un espacio en decadencia que se "viene abajo". Hicimos nuestra esa falta, esa ausencia, esos baños deplorables, esa ventana caída, esos pisos inundados, esa biblioteca incendiada, y otros tantos etcéteras que volverían insostenible la situación para cualquiera que no estuviese realmente apasionado por el conocimiento y aprendizaje de todo tipo que allí se construye-recibe-transmite. Por lo tanto y en ese sentido también podría considerarse parte de la idiosincrasia de la facultad. No negamos de esta manera la misma decadencia edilicia que sufren hospitales, escuelas, entre muchos otros, y que tampoco son atendidos presupuestariamente por el estado. Simplemente señalamos lo-en principio-contradictorio- de que esos iniciales “espacios institucionales que se constituían en verdaderos &lt;&lt;Templos del saber&gt;&gt; y lucían como "un monumento" no se puedan considerar en línea estética en relación a FFyL, con todo lo que ello implica o podría implicar respecto a la relación con los gobiernos y la atención o intención que tuvieron con nuestras carreras; no somos "útiles" para buena parte de la dirigencia política. Ahora bien ¿No hicimos de esa “ausencia estatal”-o presencia en modo de descalificación- una reapropiación de tipo cultural interviniendo y reclamando como modo constante de visibilizarnos?<br><br>Taller 1: Daiana Ciurzynski, Franco Delellis, Mauro Bensoni.</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-11 22:13:04 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>                                                            Paradojas                                                                          A) Elegimos una imagen reciente, una fotografía tomada por alumnos de los restos de una ventana rota en el patio de la Facultad.  Resulta paradójico el hecho de que los propios estudiantes rompan su facultad, la cual se supone que está para brindar las herramientas necesarias no sólo para desarrollarnos como profesionales en nuestras disciplinas, sino para colaborar con la formación de un futuro mejor.  Los profesores, atentos a estas cuestiones, poco pueden hacer para corregir estas cuestiones, más que machacar en la importancia de la apropiación del espacio, para poder desarrollar todos los objetivos que tengamos por delante. Las resonancias son muchas y podemos verlas replicadas en todos los ámbitos de nuestro sistema educativo: cómo vemos al Estado y su rol ante nosotros, cómo nos comportamos con “la cosa pública” y de qué manera nos vemos reflejados en estas actitudes.                                                 B) Observamos cómo lo institucionalizado funciona de manera singular en estos casos, donde podemos ver de qué manera juegan las instituciones a la hora de manejar nuestro comportamiento. Existen eventualidades en todos los ámbitos, imponderables de la cultura material, pero no por esto debemos formar generalizaciones que apunten a plantear como negativos ciertos elementos que podemos tomar para nuestro desarrollo, tanto individual como colectivo.                                                                                                                                                     C) Aquí lo que vemos silenciado es a la propia institución, la cual debe funcionar no sólo como contenedora de sus estudiantes, sino también, como faro ejemplificador para promover el aprovechamiento de los espacios, la formación intelectual/profesional y la búsqueda de una mejora en términos globales, no desde el punto de vista ejemplificador, sino para tener verdaderamente una concepción humanitaria, de esta forma podremos ser creíbles ante nuestros alumnos y no simplemente ser meros expositores de temáticas particulares.                      A) Ocupas:  Si bien las sillas están vacías, seguramente habrán estado ocupadas por un pequeño grupo de estudiantes que se suman al reclamo docente por mejores salarios y mejores condiciones educativas. La idea es resaltar la unión en la lucha (¿estudiantil o docente?) que presenciamos todos los años, desde hace no pocos años. Ahora bien, ¿Por qué podemos unificar la lucha, porque es la misma? La facultad desde el discurso que propone es un éxito porque logra retroalimentarse. Me refiero a que las consignas de los profesores que reclaman logran ser apoyados por los alumnos. Mientras que los estudiantes ocupan un lugar de apoyo fundamental. ¿Qué pasaría si los estudiantes se opusiesen a los paros o las clases públicas reclamando su legítimo derecho a recibir clases? Evidentemente esto no ocurre porque el estudiantado comprende que la línea que separa la docencia y el alumnado se desdibuja dentro un marco mucho más importante: la defensa de la educación pública.                                                                   b) Partiendo del discurso antes mencionado podemos hablar de una CULTURA INSTITUCIONAL en filosofía y letras. La misma se caracteriza por demandas de carácter progresista frente a un estado que por momentos puede apoyar y en otros no. Forma parte de nuestra IDENTIDAD Y ESTILO INSTITUCIONAL como facultad la protesta como forma de reclamo y las clases públicas logran el éxito de visualizar el conflicto que pareciera estar guardado dentro de un cuarto a donde no llega la luz. ¿Cómo lograr que las masas visualicen el conflicto educativo? Si las clases públicas son una respuesta que sin duda logra resultados, no podemos dejar de observar que cada vez que ocupamos el espacio público (particularmente una calle) no siempre somos apoyados por los transeúntes y vecinos del barrio que reclaman el derecho a transitar libremente. Las  DINÁMICAS REGRESIVAS Y PROGRESIVAS es un pregunta ¿Salir de la facultad para visualizar el conflicto garantiza el apoyo? Sirve dejar abierta la pregunta para pensar, ¿Cómo hacemos para visualizar el conflicto y garantizar apoyo social? LO INSTITUYENTE Y LO INSTITUIDO muchas veces choca contra la protesta más cuando desde el gobierno se busca frenar la protesta y criminalizarla.                                                                                                                c)	 Ocupamos el espacio público para triunfar en la lucha por la educación pública. ¿Nos ven?                                                                                                                                                 Taller 4: Nahuel Lejtman, Juan Cruz Lafuente Watkins, Guillermo González.</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-12 01:56:30 UTC</pubDate>
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         <title>Apropiación del espacio</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><br><br><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-13 18:14:51 UTC</pubDate>
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         <title>Memoria, Realidad e Idealismo </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>La presente imagen es una selección de las fotografías más significativas tomadas durante la Sesión Compartida del 24 de Abril de 2017.  Nuestro famoso pino torcido, feo para algunos, fuera de lugar para otros, representa uno de los variados exponentes de nuestro reconvertido edificio (de fábrica a facultad) y un lugar predilecto para charlar, debatir y festejar los acontecimientos cotidianos de la institución. En nuestras paredes, no solo podemos apreciar las diferentes ideologías del país o las convocatorias a marchas contra el experimento neoliberal/ neoconservador (que insiste en cumplir a raja tabla su curricula dañina), también se aprecia los conflictos con quienes no estaban de acuerdo con los ideales de nuestros compatriotas y las consecuencias de las dictaduras que un “2x1” no puede borrar.   <br><br></div><div>En la imagen, donde los profesores quedaron fuera,  los estudiantes aparecen reunidos alrededor del enigmático pino. Los carteles y las fotografías de los desaparecidos son la cara presente de una etapa que aún no se ha cerrado. <br><br></div><div>Resulta frustrante, lo que deseamos choca de lleno contra la realidad. Las facultades de humanidades públicas parecen estar condenadas al olvido, al recorte presupuestario, a edificios tomados. En definitiva, no es el edificio lo que mantiene a nuestra facultad, sino el conjunto de los profesores, los estudiantes y los no-docentes.  <br><br></div><div> <br><br></div><div> <br><br></div><div>Taller 1 <br><br></div><div>Fiorella Coronel, Alan Maciel<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-14 02:19:58 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Espacios permitidos, espacios prohibidos</title>
         <author>rominaboyadjian</author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-14 20:07:21 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Danos hoy nuestra aula de cada día</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div>¿El espacio es por sí mismo o lo construimos nosotros? ¿De qué hablamos cuando hablamos del aula? ¿Qué es el aula para un estudiante? ¿Es el espacio físico, restringido y estructurado imprescindible para que se produzca el conocimiento? ¿Qué relación se estable entre el aula y la institución a la cual pertenece? ¿Cuáles son los requisitos indispensables para que refiramos un lugar como aula? <br><br></div><div>Para responderlas vamos a jugar un poco como cuando éramos chicos, similitudes y diferencias… YA! En ambas hay bancos, sí (podríamos ver con son del mismo estilo), podemos decir que en ambas hay alumnos en “posición” de aprendizaje y también podemos decir que en ambas hay un profesor que “imparte” este conocimiento. Pero hay una diferencia notable, cualquiera a simple vista lo podría observar: el espacio es distinto. Una está en un contexto de “salón de clase”, está más estructura y ordenada, es el lugar al cual una opinión común llamaría aula. Está dentro de la institución, sus paredes la rodean, la encierran, la separan del afuera; en ella los estudiantes miran todos hacia delante, como esperando algo. La profesora, cansada (tal vez por un día largo) se encuentra sentada, ve a los primeros pero su mirada se borronea al llegar a las últimas filas. La otra, en cambio, está en el exterior, en la calle.También las paredes la rodean, pero las paredes externas, aquellas que están “contaminadas” de realidad, de verdad. Es el suelo un poco más áspero, está aliviado de que por unas horas no lo pisen autos, camiones o colectivos. Tan solo es el peso del conocimiento el que lo estruja. En esta aula los alumnos y el profesor se miran de frente, se reconocen como iguales. Unos pocos estudiantes rodean al profesor, son menos, sí (tal vez todavía la clase no comenzó o ya está por terminar, nadie lo sabe). Con las palabras de Nicastro (2005)  “...un lugar común, de encuentro, en el cual se desarrollan actividades institucionales pero no necesariamente están dentro de las paredes de la institución.".<br><br></div><div>Pero entonces volvemos a los cuestionamientos del principio y nos preguntamos: ¿qué dicen estos espacios sobre los sujetos que los habitan? Y podríamos hacernos una segunda pregunta, ¿acaso ambos espacios hablan, dicen algo sobre la Institución de la cual forman parte? Y ¿qué influencia tiene la Institución sobre los espacios que la conforman?<br><br></div><div>Para aproximarnos a una posible resolución, debemos abordar nuestra reflexión desde la bibliografía que discutimos en la sesión compartida. En una primera acepción, Fernández (1998) sostiene que la institución puede ser definida como "ciertas normas que expresan valores altamente protegidos en una realidad social determinada", por lo tanto tal definición es sinónimo de regularidad social, son leyes que imponen valores socialmente aceptados y reglas de comportamiento. Si este primer acercamiento no nos ayuda a responder las preguntas formuladas anteriormente, seguimos adelante. En segundo lugar, Fernández habla de la institución como un establecimiento que cuenta con un espacio propio y un grupo humano encargado del cumplimiento de ciertas tareas. Asimismo, la autora da un paso más y afirma que una institución está ligada también con un mundo simbólico del cual se sirve el sujeto para orientar su entendimiento y decodificación de la realidad social que lo rodea. Debemos valernos de las tres definiciones ya que presentan elementos comunes para entender a la universidad como institución creadora de los espacios que analizamos desde las fotos. <br><br></div><div>Podemos preguntarnos cuáles son los requisitos para que una universidad sea considerada una institución (el espacio material, el conjunto de personas, la división de trabajo, un proyecto común, <em>et cetera</em>), pero nos encontramos un contexto determinado, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA que debe ser analizada como un espacio concreto que remite a una historia institucional, a una identidad (lo que fue y lo que será) y un mundo simbólico determinado. Claramente aquel que haya recorrido otras facultades, se sentirá perdido al entrar por primera vez. Cada institución posee su propio enfoque, su cultura institucional, su lenguaje único y propicio para la comunicación. No hablamos de un vocabulario fonético para ser utilizado, hablamos de paredes que hablan, de palabras grabadas en los espacios, de carteles que nos convocan a la acción. Es por eso que, conociendo a nuestra Facultad, no dudaríamos en afirmar que ambas fotografías representan distintos tipos de “clase” en este espacio académico. No es el cartel indicando el número del aula, no es el pizarrón ni la actitud expositiva del profesor, es algo invisible, algo que forma parte del mundo simbólico de Puán.<br><br></div><div>Mediante este breve análisis tal como indica Fernández, intentamos  “<em>avanzar sobre la mera descripción de lo formal y manifiesto para adentrarnos en el nivel de las significaciones y los “no” dichos institucionales”.<br><br></em><strong>#Taller 1<br>Marina A. Artese Grillo<br>Carla Carbonelli<br>Camila Ezeiza</strong><em><br></em><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-15 01:16:08 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>100% lucha?</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2017-05-15 01:44:33 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Los excesos de información visual en el espacio Universitario.</title>
         <author>florenciaserafica</author>
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         <description><![CDATA[<div><br><br>Elegimos una imagen representativa que muestra un formato muy utilizado por los diversos actores que conforman el espacio de la Facultad de Filosofía y Letras para la difusión de la información como son los carteles de propaganda política o partidaria. Creemos que esto ya está naturalizado como parte de la Institución y por esta razón nos pareció interesante plantear algunos problemas o preguntas que nos surgen a partir de esto.<br>Nos llamó la atención el exceso de información visual repetida que encontramos y nos llevó a hacernos diversas preguntas que hemos encarado principalmente desde dos aspectos: el primero de ellos, resalta la necesidad comunicativa de los diversos protagonistas que&nbsp; conforman la institución, necesidad de hacer oír su voz, sus ideas, sus propuestas, sus luchas, sus posicionamientos y de promover la participación en diversas actividades, razón que nos lleva a preguntarnos sobre la eficacia de estos modos de difusión en este particular espacio; el segundo de ellos nos lleva a preguntarnos sobre la convivencia de estos formatos con otras necesidades que se dan en un espacio heterogéneo, en el que se manifiestan diversas prácticas, necesidades e intereses entre los actores que lo conforman.<br>Tomando el primer aspecto, la imagen, tomada como un formato de difusión, nos habla de la necesidad de comunicar. Ahora bien, si el formato que se asume es el de visibilizar algo de una manera tan repetitiva, dentro de una facultad de filosofía, en la que justamente en casi todos sus espacios se invita a la reflexión crítica del mundo que nos rodea y de los excesos publicitarios que invitan a un consumismo sin reflexión, nos preguntamos el por qué se elige a establecer un mismo formato publicitario ya que desde la misma institución se apela a formar sujetos críticos y se comunica a alumnos críticos capaces de discernir la información, decidir y elegir sus propios intereses. ¿A qué objeto responde el espacio saturado de información? ¿Se visibiliza más o menos lo que se quiere transmitir?&nbsp;<br>En el segundo aspecto, como estudiantes de la carrera de artes, ponemos en relación el espacio con la inquietud que surge desde estudiantes de artes plásticas y audiovisuales acerca de la saturación del espacio visual, ya que las propuestas de trabajo para estas disciplinas requieren una focalización en la imágen de estudio que se proyecta sobre el espacio del aula y cuya percepción se ve condicionada visualmente por el entorno. Como estamos interpelados todo el tiempo por el exceso de señales visuales en la vida cotidiana, quizá para muchos pueda parecer exagerado el planteo, se pensará que se resuelve dicha inquietud con un mero ejercicio de abstracción, pero para un estudiante de artes, que debe focalizar la mirada en el detalle de una obra, es de suma importancia que exista un espacio lo menos sobrecargado posible de información visual. Un equivalente de esta situación se da en el ejemplo de un alumno de música que debe agudizar su escucha para percibir la complejidad de un discurso musical mientras se encuentra frente a un espacio sobrecargado de ruido externos. O bien, a modo de ejemplo, el simple desafío de tener que focalizarse en la clase que da un profesor mientras compañeros dialogan tanto dentro como fuera del aula, o en los casos en los cuales se&nbsp; desarrollan una fiesta en el patio.&nbsp;<br>Christian Kyle, M.Florencia Seráfica. #Taller1<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-15 02:05:21 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>No somos una nota</title>
         <author>ana_garay_favelukes</author>
         <link>https://padlet.com/vtrentin/mzqp1hsr8yd/wish/171875539</link>
         <description><![CDATA[<div>Elegimos la pila de fotocopias por diversos motivos; por un lado, nos cuestionamos si al final de cada cursada es realmente un espejo de nuestro aprendizaje o son simples apuntes, es decir, si realmente adquirimos todos los conocimientos necesarios para regularizar y aprobar una materia o simplemente el cruce entre distintos factores hizo que pudiéramos promocionar sin necesidad de entender la materia en su totalidad. Por otro lado, nos hizo detenernos sobre las condiciones materiales de cursada y el acceso al mismo para cualquier estudiante. Y finalmente, la pila de fotocopias nos interpela en un doble juego de formación tanto universitaria y docente, por ende, nos permite visualizar no solo la relación ambivalente entre ambas, sino también la subjetividad que recae en la constitución misma, con lo que podríamos llamar “buen estudiante” o “buen docente”.&nbsp;<br><br>De esta manera, decidimos relacionar nuestro análisis con los conceptos de trayectoria teóricas y reales de Flavia Terigi. En el caso de la trayectoria teórica o ideal la entendemos como los tiempos en los que se debería hacer la carrera, la permanencia en esta, y el ritmo de aprendizaje, para la trayectoria real la definimos como lo que efectivamente transcurrimos como alumnos, y en el caso de esta pila de fotocopias, lo que realmente leímos y lo que quedo sin terminar o sin empezar. Por el otro lado, también tomamos las diversas hipótesis aportadas por Ana María Ezcurra en cuanto al abandono estudiantil y su afinidad con la noción de fracaso escolar descripto por Patricia Madonni, para concluir con el desarrollo biográfico de Andrea Alliaud sobre la profesionalización docente.<br><br>Para comenzar, entonces, vemos que el paso por la Universidad es una experiencia con altibajos y que en muchos momentos hay una tendencia al abandono porque justamente las personas, especialmente aquellas que tienen la obligación de sostener un trabajo, una familia y obligaciones de mayor tamaño, sienten que la trayectoria teórica es inalcanzable con el paso del tiempo y hay una sensación de que nunca podrán terminar la carrera, o que su promedio no es suficiente para conseguir el trabajo deseado. En esto es en donde se ven las hipótesis de Ezcurra, con la masificación se aumenta la deserción, que afecta a las posibilidades y dificultades de cada alumno. Ezcurra plantea que ante un secundario que esta tan ligado al status de los alumnos, se crea una diferencia en la distribución del capital cultural, el cual luego termina afectando en el desarrollo del alumno real, distando bastante en algunos casos del ideal, aspecto complementado por Madonni en su texto. Por otro lado, los profesores aportan o no desde las distintas formas de evaluación y corrección algunos piden una exigencia que para los ingresantes es casi imposible de alcanzar (aquí es muy importante la invisibilización en la transición escolar), muchas veces basado en su propia experiencia durante su trayecto estuciantil. Esto está intrínsecamente relacionado con el concepto de capital cultural de Bourdieu dado que no todos llegamos con los mismos conocimientos a la facultad y esto puede ser una gran desventaja para muchos. Además es importante pensar si llegar adquirir el conocimiento que se encuentra dentro de esa pila de fotocopias es garantía de que el día de mañana seamos capaces de poder transmitir todo esa información, si realmente pudimos conceptualizarlo y plasmarlo.<br><br>Taller 1: Ailin Fernandez, Mariano Gonzales, Lucia Linardi y Ana Garay</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-15 15:51:01 UTC</pubDate>
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         <title>Recrear nuestras prácticas</title>
         <author>vtrentin</author>
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         <description><![CDATA[<div><br>Aquí va nuestra propuesta de imagen. Para pensar, para pensar-nos, revisar y recrear una escena donde enseñar y aprender nos "encuentre".<br><br><em>"En una práctica de enseñanza que es un simulacro, el hecho educativo no tiene lugar</em>" (Maggio, 2012)<br><br>#Equipo de Cátedra<br><br><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-05-15 17:27:31 UTC</pubDate>
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