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      <title>Misiones Jesuíticas by Mónica Cordero</title>
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      <description>La fascinante construcción y organización de pueblos jesuíticos en el siglo XVII</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-09-17 22:33:17 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div><strong><em>Las Misiones jesuiticas<br></em></strong><br></div><div>Las llamadas reducciones jesuíticas, fueron un conjunto de pueblos fundados a partir del siglo XVII por la Orden Religiosa Católica de la Compañía de Jesús en Paraguay, norte de Argentina, sur de Brasil y norte de Uruguay, con el objetivo de reunir en esos pueblos a la población de indígenas guaraníes y pueblos afines para su evangelización y también para preservar a los indios del contacto masivo con el hombre blanco, ya que este les provocaba una serie de enfermedades infecciosas para las cuales su sistema inmunológico no estaba preparado, y si morían no podías tributar a la Corona española ni realizar trabajos para ellos.<br><br></div><div>La Compañía de Jesús fue fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola y aprobada por el Papa Paulo III en 1540, por lo que sus miembros no participaron en la primera etapa de la conquista, ya que los jesuitas comienzan a llegar a América es en la segunda mitad del siglo dieciséis. Su tardía llegada al escenario americano provocó que encontrasen a la mayor parte de los indígenas que vivían cerca de los lugares clásicos de la colonización ya reducidos, bien por los encomenderos, bien por otras órdenes religiosas.<br><br></div><div> <br><br></div><div><strong>¿Dónde se ubicaron las Misiones jesuíticas?<br></strong><br></div><div>A su llegada, en 1632, los jesuitas fundaron sus misiones en el actual estado brasileño de Paraná, pero, tras varios ataques de los bandeirantes (portugueses), se trasladaron hacia el sur siguiendo los ríos Paraná y Uruguay hasta un área que comprendía el actual estado argentino de Misiones y sus alrededores: el departamento de Itapúa en Paraguay y el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. Allí construyeron 30 reducciones: 15 en Argentina, 8 en Paraguay y 7 en Brasil.<br><br></div><div> <br><br></div><div><strong>¿Cómo era su economía y organización de la misma?<br></strong><br></div><div>Los padres jesuitas implementaron un sistema económico agrícola que fue rápidamente asimilado por los aborígenes. Esta importante agricultura fue complementada con la ganadería que suministró a los aborígenes carne, leche y cuero.<br><br></div><div>                Se logró que cada reducción formara una unidad económica independiente. Como no se tenía moneda de metal se funcionaba sobre la base de una economía de trueque y como tenían multitud de posesiones comunales, se favorecía un intenso tráfico comercial entre las reducciones promoviendo una integración económica, social y política con sede central en Candelaria.<br><br></div><div><strong>Agricultura<br></strong><br></div><div>La agricultura retomó los cultivos nativos, como el maíz, los porotos, zapallos y mandiocas con nuevas técnicas de labranza. Los cultivos fueron distribuidos en lotes pequeños, para la subsistencia familiar y en campos comunes para el pueblo en general. A los primeros se los denominó “abambaé” y a los segundos, “tupambaé”. En estos últimos, la gente del pueblo atendía por turnos y según sus edades, las distintas etapas del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha. En ellos se cultivaban además de algunos cereales y hortalizas, principalmente el algodón y la caña de azúcar y más tarde montes de frutales y de yerba mate, plantados cerca de los pueblos.<br><br></div><div>        Así por ejemplo, en San Carlos, el “tupambaé” o también “chacarería del pueblo”, contaba con dos cañaverales grandes, tres trigales, un cebadal, dos arrozales, 12.000 plantas de algodón cultivadas en seis lugares diferentes y cuatro yerbales chicos, con casi 14.000 plantas.<br><br></div><div><strong>Ganadería<br></strong><br></div><div>Una de las innovaciones más importantes de los jesuitas fue la introducción de la ganadería en las Misiones. Animales como los caballos, vacunos, ovejas y cabras y asimismo las mulas, eran desconocidos para los guaraníes, que rápidamente se adaptaron a ellos para diferentes usos. El aprovisionamiento del ganado dependía, en los inicios de la labor evangelizadora, de las vaquerías en tierras correntinas. Ello trajo enojosos conflictos de jurisdicción entre los vecinos de Corrientes y los guaraníes de Misiones. Así, en 1706 se fijó el río Miriñay como frontera entre ambos estados. <br><br></div><div><strong>Cultura<br></strong><br></div><div>Las reducciones guaraníes consiguieron grandes avances en educación, muy superiores a los existentes entre otros indígenas americanos. Los guaraníes sabían leer, escribir y algunas nociones de matemáticas. Se preservó la lengua guaraní que ha llegado hasta nuestros días y que es oficial junto al castellano en la República del Paraguay.<br><br></div><div>                La relación de la música entre los jesuitas y los pueblos indígenas se ha mantenido como un elemento de cohesión social desde la época misional hasta la actualidad. Esta cualidad ha permitido a la Chiquitania convertirse en uno de los repositorios de música barroca más importantes del mundo, con más de 3.000 partituras correspondientes a los siglos XVII y XVIII.<br><br></div><div>                En todos sus colegios, haciendas y obrajes los jesuitas emplearon esclavos negros. Los adquirieron por vía de la compra, donación, herencia o por el nacimiento de ellos en sus haciendas. Los ignacianos compraban un esclavo, familias completas o grupos de hasta 67 africanos o más.<br><br></div><div><strong>Arquitectura<br></strong><br></div><div>Los pueblos se fundaban siguiendo criterios arquitectónicos similares, que se apartaban sustancialmente de la clásica cuadrícula colonial. La estructura de las poblaciones estaba dominada por las iglesias, cada vez más y más grandiosas, que ocupaban junto al colegio de los Padres y al cementerio uno de los lados de la gran plaza central. Las casas de los indígenas se extendían en hileras paralelas y regulares por los otros tres lados de la plaza y por el resto del pueblo. Todo ello construido con el estilo llamado barroco guaraní, único barroco autóctono que se desarrolló en América. El barroco guaraní tenía como finalidad atraer la atención y convertir a la fe cristiana a los indígenas guaraníes y se inspiraba en las imágenes de santos con rasgos indígenas y en la propia flora de la zona para los ornamentos religiosos.<br><br></div><div><strong>Religión<br></strong><br></div><div>En el orden estrictamente espiritual, los misioneros se preocuparon especialmente de la difusión de la fe católica y de la enseñanza del catecismo. Los jóvenes que habían superado la edad escolar y se encontraban trabajando en cualquier actividad, por las tardes, al escuchar el sonido de la campana, debían dirigirse a la iglesia. El acto religioso más importante era la misa, al que los fieles concurrían acompañados de toda la familia, particularmente los días preceptuados.<br><br></div><div><strong>Batalla de Mbororé<br></strong><br></div><div>Aunque hubo escarceos preliminares, comienza el 11 de Marzo de 1641 la primera batalla naval en la historia Argentina, la cual durará hasta el 18, con la total rendición de los portugueses. Una improvisada pero aguerrida armada de naturales Misioneros y religiosos jesuitas, destruyen totalmente una "bandeira" esclavista Portuguesa compuesta por 500 blancos y mamelucos (mezcla de europeo e indio), más, 2200 indios Tupíes. El choque fue en las inmediaciones de Panambi. Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por los jesuitas Cristóbal Altamirano, Pedro Mola, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo Suárez, y estaban armadas con arcos, hondas y piedras, macanas y garrotes, alfanjes y rodelas, 300 arcabuces, además de un centenar de balsas, cubiertas con cuero para evitar la flechería y la pedrada de los tupíes.<br><br></div><div>Al amanecer del 26 de febrero de 1641, 250 guaraníes, distribuidos en treinta canoas y dirigidos por el cacique Ignacio Abiarú se enfrentaron a más de cien canoas bandeirantes, logrando que éstos debieran replegarse. Los guaraníes procedieron a destruir todo aquello que pudiera servir de abastecimiento en Acaraguá y se replegaron hacia Mbororé. Por las características geográficas de este sitio, era el ideal para enfrentar a los portugueses, ya que los obligaba a una batalla frontal. Efectivamente, al llegar la bandeira a la desembocadura del Aracaguá, el 11 de marzo de 1641 no encontró nada de provecho y se dirigió rumbo a Mbororé. Toda la flota portuguesa avanzó río abajo, sin tener idea la fuerza defensiva que lo esperaba.<br><br></div><div>Sesenta canoas con 57 arcabuces y mosquetes, comandadas por el capitán Ignacio Abiarú, los esperaban flotando inmóviles en el arroyo Mbororé. En tierra, miles de guaraníes, tras parapetos sólidos, respaldaban a las canoas con arcabuces, arcos y flechas, hondas, alfanjes y garrotes. El choque armado fue rápidamente favorable a los guaraníes. Un grupo de bandeirantes logró ganar tierra y se replegó a pie hacia el norte, donde levantaron una empalizada defensiva.<br><br></div><div>Durante los días 12, 13, 14 y 15 de marzo, los misioneros bombardearon continuamente la improvisada fortificación con un cañón, arcabuces y mosquetes, tanto desde posiciones terrestres como fluviales, sin arriesgar un ataque directo. Sabían que los portugueses carecían de alimentos y agua, por lo que se prefirió una guerra de desgaste. Además, varios tupíes comenzaron a desertar y unirse a las tropas misioneras, facilitando información sobre el enemigo. El 16 de marzo los bandeirantes enviaron a los jesuitas una carta donde solicitaban la rendición. Dicha carta fue rota por los guaraníes. Los portugueses entonces intentaron huir del asedio guaraní remontando en sus balsas y canoas el río Uruguay. Sin embargo, cayeron en otra emboscada, ya que los esperaba un contingente de 2.000 guaraníes armados y deseosos de vengar las atrocidades portuguesas. Ante esta situación, los bandeirantes decidieron retroceder intentando alcanzar la margen derecha (opuesta) del río y así poder escapar de los guaraníes. Sin embargo fueron perseguidos, asesinando a todos los de retaguardia, hasta perder gran cantidad de hombres.<br><br></div><div>Del contingente inicial que salió de San Pablo, sólo lograron volver unos cuantos, sin conocerse precisamente el número de bajas totales, las que se presumen en más de mil.<br><br></div><div><strong>Expulsión de los jesuitas<br></strong><br></div><div>El fin de las reducciones vino determinado por la política internacional. España y Portugal, necesitadas de regularizar las fronteras de sus dominios, firmaron el 13 de enero de 1750 el Tratado de Madrid. Los lusitanos entregaron la colonia del Sacramento y, a cambio, recibieron diversos territorios, entre ellos, la región de las Misiones Orientales. Aquí se reencontraban siete reducciones indígenas. Los jesuitas se vieron sometidos a un dilema angustioso. El tratado les parecía injusto, pero si no lo acataban darían argumentos a todos aquellos que conspiraban para conseguir la supresión de su orden.<br><br></div><div>Inmersos en un callejón sin salida, trataron de ganar tiempo con métodos dilatorios. Sugirieron que el rey había sido engañado y advirtieron de las consecuencias nefastas del acuerdo: los indios iban a regresar a su antiguo paganismo. Eso, en el mejor de los casos, porque no podía descartarse una sublevación armada. Sin embargo, todo este esfuerzo de persuasión fue en vano. Todo el mundo hizo oídos sordos.<br><br></div><div> <br><br></div><div>De la noche a la mañana, treinta mil guaraníes se encontraron sin bienes y sin techo. No podían quedarse en sus hogares, porque los portugueses iban a esclavizarles de inmediato. Pero, si se marchaban a los dominios españoles, iban a encontrarse con tierras menos productivas. Puestos entre la espada y la pared, no encontraron más salida que la rebelión abierta. Se desató así la denominada guerra guaranítica (1754-56), en la que los indios pelearon solos contra los imperios español y portugués, empeñados en obligarles a acatar el acuerdo establecido. Ni Madrid ni Lisboa toleraban que los nativos pusieran en entredicho su autoridad.<br><br></div><div>Tras subir al trono en 1759, Carlos III hizo anular el tratado con los portugueses, pero entonces ya era demasiado tarde para solucionar el desaguisado. Aunque algunos indios regresaron a las reducciones abandonadas, todo el mundo era consciente de que no había futuro por este camino. Poco después, en 1767, el monarca disolvió la Compañía de Jesús, a la que acusaba de ser cómplice de la rebeldía de los indios.<br><br></div><div> <br><br></div><div>Con la marcha de los jesuitas, las reducciones pasaron a estar dirigidas por otras órdenes en lo relativo a las cuestiones religiosas, mientras que el resto de asuntos quedaba en manos de la autoridad civil. En los años siguientes, los poblados indígenas iban a entrar en una decadencia imparable, mientras los nativos se dispersaban. Tras la separación de la metrópolis española a principios del siglo XIX, solo quedaron edificios en ruinas como testigos de la época de esplendor.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-26 18:57:03 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas (Milot 2º2º 154)</title>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div>Las llamadas reducciones jesuíticas, fueron un conjunto de pueblos fundados a partir del siglo XVII por la Orden Religiosa Católica de la Compañía de Jesús en Paraguay, norte de Argentina, sur de Brasil y norte de Uruguay, con el objetivo de reunir en esos pueblos a la población de indígenas guaraníes y pueblos afines para su evangelización y también para preservar a los indios del contacto masivo con el hombre blanco, ya que este les provocaba una serie de enfermedades infecciosas para las cuales su sistema inmunológico no estaba preparado, y si morían no podías tributar a la Corona española ni realizar trabajos para ellos.<br><br></div><div>La Compañía de Jesús fue fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola y aprobada por el Papa Paulo III en 1540, por lo que sus miembros no participaron en la primera etapa de la conquista, ya que los jesuitas comienzan a llegar a América es en la segunda mitad del siglo dieciséis. Su tardía llegada al escenario americano provocó que encontrasen a la mayor parte de los indígenas que vivían cerca de los lugares clásicos de la colonización ya reducidos, bien por los encomenderos, bien por otras órdenes religiosas.<br><br></div><div> <br><br></div><div><strong>¿Dónde se ubicaron las Misiones jesuíticas?<br></strong><br></div><div>A su llegada, en 1632, los jesuitas fundaron sus misiones en el actual estado brasileño de Paraná, pero, tras varios ataques de los bandeirantes (portugueses), se trasladaron hacia el sur siguiendo los ríos Paraná y Uruguay hasta un área que comprendía el actual estado argentino de Misiones y sus alrededores: el departamento de Itapúa en Paraguay y el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. Allí construyeron 30 reducciones: 15 en Argentina, 8 en Paraguay y 7 en Brasil.<br><br></div><div> <br><br></div><div><strong>¿Cómo era su economía y organización de la misma?<br></strong><br></div><div>Los padres jesuitas implementaron un sistema económico agrícola que fue rápidamente asimilado por los aborígenes. Esta importante agricultura fue complementada con la ganadería que suministró a los aborígenes carne, leche y cuero.<br><br></div><div>Se logró que cada reducción formara una unidad económica independiente. Como no se tenía moneda de metal se funcionaba sobre la base de una economía de trueque y como tenían multitud de posesiones comunales, se favorecía un intenso tráfico comercial entre las reducciones promoviendo una integración económica, social y política con sede central en Candelaria.<br><br></div><div><strong>Agricultura<br></strong><br></div><div>La agricultura retomó los cultivos nativos, como el maíz, los porotos, zapallos y mandiocas con nuevas técnicas de labranza. Los cultivos fueron distribuidos en lotes pequeños, para la subsistencia familiar y en campos comunes para el pueblo en general. A los primeros se los denominó “abambaé” y a los segundos, “tupambaé”. En estos últimos, la gente del pueblo atendía por turnos y según sus edades, las distintas etapas del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha. En ellos se cultivaban además de algunos cereales y hortalizas, principalmente el algodón y la caña de azúcar y más tarde montes de frutales y de yerba mate, plantados cerca de los pueblos.<br><br></div><div>Así por ejemplo, en San Carlos, el “tupambaé” o también “chacarería del pueblo”, contaba con dos cañaverales grandes, tres trigales, un cebadal, dos arrozales, 12.000 plantas de algodón cultivadas en seis lugares diferentes y cuatro yerbales chicos, con casi 14.000 plantas.<br><br></div><div><strong>Ganadería<br></strong><br></div><div>Una de las innovaciones más importantes de los jesuitas fue la introducción de la ganadería en las Misiones. Animales como los caballos, vacunos, ovejas y cabras y asimismo las mulas, eran desconocidos para los guaraníes, que rápidamente se adaptaron a ellos para diferentes usos. El aprovisionamiento del ganado dependía, en los inicios de la labor evangelizadora, de las vaquerías en tierras correntinas. Ello trajo enojosos conflictos de jurisdicción entre los vecinos de Corrientes y los guaraníes de Misiones. Así, en 1706 se fijó el río Miriñay como frontera entre ambos estados. <br><br></div><div><strong>Cultura<br></strong><br></div><div>Las reducciones guaraníes consiguieron grandes avances en educación, muy superiores a los existentes entre otros indígenas americanos. Los guaraníes sabían leer, escribir y algunas nociones de matemáticas. Se preservó la lengua guaraní que ha llegado hasta nuestros días y que es oficial junto al castellano en la República del Paraguay.<br><br></div><div>La relación de la música entre los jesuitas y los pueblos indígenas se ha mantenido como un elemento de cohesión social desde la época misional hasta la actualidad. Esta cualidad ha permitido a la Chiquitania convertirse en uno de los repositorios de música barroca más importantes del mundo, con más de 3.000 partituras correspondientes a los siglos XVII y XVIII.<br><br></div><div>En todos sus colegios, haciendas y obrajes los jesuitas emplearon esclavos negros. Los adquirieron por vía de la compra, donación, herencia o por el nacimiento de ellos en sus haciendas. Los ignacianos compraban un esclavo, familias completas o grupos de hasta 67 africanos o más.<br><br></div><div><strong>Arquitectura<br></strong><br></div><div>Los pueblos se fundaban siguiendo criterios arquitectónicos similares, que se apartaban sustancialmente de la clásica cuadrícula colonial. La estructura de las poblaciones estaba dominada por las iglesias, cada vez más y más grandiosas, que ocupaban junto al colegio de los Padres y al cementerio uno de los lados de la gran plaza central. Las casas de los indígenas se extendían en hileras paralelas y regulares por los otros tres lados de la plaza y por el resto del pueblo. Todo ello construido con el estilo llamado barroco guaraní, único barroco autóctono que se desarrolló en América. El barroco guaraní tenía como finalidad atraer la atención y convertir a la fe cristiana a los indígenas guaraníes y se inspiraba en las imágenes de santos con rasgos indígenas y en la propia flora de la zona para los ornamentos religiosos.<br><br></div><div><strong>Religión<br></strong><br></div><div>En el orden estrictamente espiritual, los misioneros se preocuparon especialmente de la difusión de la fe católica y de la enseñanza del catecismo. Los jóvenes que habían superado la edad escolar y se encontraban trabajando en cualquier actividad, por las tardes, al escuchar el sonido de la campana, debían dirigirse a la iglesia. El acto religioso más importante era la misa, al que los fieles concurrían acompañados de toda la familia, particularmente los días preceptuados.<br><br></div><div><strong>Batalla de Mbororé<br></strong><br></div><div>Aunque hubo escarceos preliminares, comienza el 11 de Marzo de 1641 la primera batalla naval en la historia Argentina, la cual durará hasta el 18, con la total rendición de los portugueses. Una improvisada pero aguerrida armada de naturales Misioneros y religiosos jesuitas, destruyen totalmente una "bandeira" esclavista Portuguesa compuesta por 500 blancos y mamelucos (mezcla de europeo e indio), más, 2200 indios Tupíes. El choque fue en las inmediaciones de Panambi. Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por los jesuitas Cristóbal Altamirano, Pedro Mola, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo Suárez, y estaban armadas con arcos, hondas y piedras, macanas y garrotes, alfanjes y rodelas, 300 arcabuces, además de un centenar de balsas, cubiertas con cuero para evitar la flechería y la pedrada de los tupíes.<br><br></div><div>Al amanecer del 26 de febrero de 1641, 250 guaraníes, distribuidos en treinta canoas y dirigidos por el cacique Ignacio Abiarú se enfrentaron a más de cien canoas bandeirantes, logrando que éstos debieran replegarse. Los guaraníes procedieron a destruir todo aquello que pudiera servir de abastecimiento en Acaraguá y se replegaron hacia Mbororé. Por las características geográficas de este sitio, era el ideal para enfrentar a los portugueses, ya que los obligaba a una batalla frontal. Efectivamente, al llegar la bandeira a la desembocadura del Aracaguá, el 11 de marzo de 1641 no encontró nada de provecho y se dirigió rumbo a Mbororé. Toda la flota portuguesa avanzó río abajo, sin tener idea la fuerza defensiva que lo esperaba.<br><br></div><div>Sesenta canoas con 57 arcabuces y mosquetes, comandadas por el capitán Ignacio Abiarú, los esperaban flotando inmóviles en el arroyo Mbororé. En tierra, miles de guaraníes, tras parapetos sólidos, respaldaban a las canoas con arcabuces, arcos y flechas, hondas, alfanjes y garrotes. El choque armado fue rápidamente favorable a los guaraníes. Un grupo de bandeirantes logró ganar tierra y se replegó a pie hacia el norte, donde levantaron una empalizada defensiva.<br><br></div><div>Durante los días 12, 13, 14 y 15 de marzo, los misioneros bombardearon continuamente la improvisada fortificación con un cañón, arcabuces y mosquetes, tanto desde posiciones terrestres como fluviales, sin arriesgar un ataque directo. Sabían que los portugueses carecían de alimentos y agua, por lo que se prefirió una guerra de desgaste. Además, varios tupíes comenzaron a desertar y unirse a las tropas misioneras, facilitando información sobre el enemigo. El 16 de marzo los bandeirantes enviaron a los jesuitas una carta donde solicitaban la rendición. Dicha carta fue rota por los guaraníes. Los portugueses entonces intentaron huir del asedio guaraní remontando en sus balsas y canoas el río Uruguay. Sin embargo, cayeron en otra emboscada, ya que los esperaba un contingente de 2.000 guaraníes armados y deseosos de vengar las atrocidades portuguesas. Ante esta situación, los bandeirantes decidieron retroceder intentando alcanzar la margen derecha (opuesta) del río y así poder escapar de los guaraníes. Sin embargo fueron perseguidos, asesinando a todos los de retaguardia, hasta perder gran cantidad de hombres.<br><br></div><div>Del contingente inicial que salió de San Pablo, sólo lograron volver unos cuantos, sin conocerse precisamente el número de bajas totales, las que se presumen en más de mil.<br><br></div><div><strong>Expulsión de los jesuitas<br></strong><br></div><div>El fin de las reducciones vino determinado por la política internacional. España y Portugal, necesitadas de regularizar las fronteras de sus dominios, firmaron el 13 de enero de 1750 el Tratado de Madrid. Los lusitanos entregaron la colonia del Sacramento y, a cambio, recibieron diversos territorios, entre ellos, la región de las Misiones Orientales. Aquí se reencontraban siete reducciones indígenas. Los jesuitas se vieron sometidos a un dilema angustioso. El tratado les parecía injusto, pero si no lo acataban darían argumentos a todos aquellos que conspiraban para conseguir la supresión de su orden.<br><br></div><div>Inmersos en un callejón sin salida, trataron de ganar tiempo con métodos dilatorios. Sugirieron que el rey había sido engañado y advirtieron de las consecuencias nefastas del acuerdo: los indios iban a regresar a su antiguo paganismo. Eso, en el mejor de los casos, porque no podía descartarse una sublevación armada. Sin embargo, todo este esfuerzo de persuasión fue en vano. Todo el mundo hizo oídos sordos.<br><br></div><div> <br><br></div><div>De la noche a la mañana, treinta mil guaraníes se encontraron sin bienes y sin techo. No podían quedarse en sus hogares, porque los portugueses iban a esclavizarles de inmediato. Pero, si se marchaban a los dominios españoles, iban a encontrarse con tierras menos productivas. Puestos entre la espada y la pared, no encontraron más salida que la rebelión abierta. Se desató así la denominada guerra guaranítica (1754-56), en la que los indios pelearon solos contra los imperios español y portugués, empeñados en obligarles a acatar el acuerdo establecido. Ni Madrid ni Lisboa toleraban que los nativos pusieran en entredicho su autoridad.<br><br></div><div>Tras subir al trono en 1759, Carlos III hizo anular el tratado con los portugueses, pero entonces ya era demasiado tarde para solucionar el desaguisado. Aunque algunos indios regresaron a las reducciones abandonadas, todo el mundo era consciente de que no había futuro por este camino. Poco después, en 1767, el monarca disolvió la Compañía de Jesús, a la que acusaba de ser cómplice de la rebeldía de los indios.<br><br></div><div> <br><br></div><div>Con la marcha de los jesuitas, las reducciones pasaron a estar dirigidas por otras órdenes en lo relativo a las cuestiones religiosas, mientras que el resto de asuntos quedaba en manos de la autoridad civil. En los años siguientes, los poblados indígenas iban a entrar en una decadencia imparable, mientras los nativos se dispersaban. Tras la separación de la metrópolis española a principios del siglo XIX, solo quedaron edificios en ruinas como testigos de la época de esplendor.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-26 19:00:22 UTC</pubDate>
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         <title>Las Misiones Jesuíticas</title>
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         <description><![CDATA[<div>¿Por qué los guaraníes aceptaron vivir en los pueblos jesuíticos?<br>Porque era reunir en esos pueblos a la población de indígenas guaraníes y pueblos para su evangelización.</div><div>También era porque los jesuitas  le protegían y le enseñaban a trabajar en la tierra y también le enseñaron la religión.<br><br>UBICACIÓN</div><div>Noroeste de Paraguay y Argentina.</div><div>Sur y Suroeste de Brasil y Perú.</div><div>(Vivían más en Paraguay y Argentina)<br><br>ECONOMÍA</div><div>Se dedicaron mayormente al cultivo de la tierra</div><div>*Mandioca</div><div>*Zapallo</div><div>*Batata</div><div>*Tabaco</div><div>*Maiz</div><div>Nunca desarrollaron técnicas avanzadas agricultoras.</div><div>La caza, pesca, y recolección fue algo secundario.</div><div>CULTURA</div><div>viviendas: Los tipos de viviendas eran de espacio único, donde todo el grupo familiar y allegados convivían.</div><div>Construían con troncos, hojas con varias familias. En las regiones del norte, los guaraníes tenían casas que eran más pequeñas con paredes de barro y paja.</div><div><br>ARQUITECTURA</div><div>Solían cercar con construcciones de madera. Mientras que las comunidades ubicadas en el norte utilizaban paja y barro.</div><div>Los guaraníes venezolanos trabajaban en dos espacios diferentes,en el agua y la selva.</div><div><br>VESTIMENTA</div><div>Acostumbraban a la cola yuta: sin vestidos. Las mujeres utilizaban taparrabos llamados tanga, los hombres usaban chiripa. Usaban también adornos corporales.</div><div><br>EDUCACIÓN</div><div>Formaban parte de la educación  ARAKUAA (consejos), a través de los cuales se incorporaron los valores que educan a los niños.</div><div><br>OFICIOS</div><div>La actividad económica que realizaban los guaraníes, se centra en la producción de artesanías, alfarería y tallas en madera.</div><div><br>ORGANIZACIÓN SOCIAL</div><div>Estaba dirigida por un jefe político y un jefe religioso. También estaba encabezado por un cacique.</div><div>Las relaciones entre los jesuitas y el pueblo guaraní no fueron fáciles.</div><div>Los jesuitas le enseñaban a cosechar y también le enseñaban educación.</div><div><br>¿Cómo se organizaban para la agricultura?</div><div>Los guaraníes eran agricultores. Las familias poseían un lote exclusivo en las plantaciones comunitarias y, a su vez, cada esposa tenía un huerto personal. Trabajaban en grupo y los parientes se ayudaban unos a otros. Entre sus cultivos más importantes se encontraban la mandioca (mandi�o), la batata (jety), la calabaza (andai), el zapallo (kurapepê), el maíz (avati), el poroto (kumanda), el maní (manduvi) y el algodón (mandyju). Las hierbas medicinales, los frutos como la guayaba (arasa), la banana (pakova) y la yerba.</div><div><br><br>Su religión:<br>Los guaraníes no poseían templos ni ídolos o imágenes para venerar, su religión era profundamente espiritual, a tal punto de no necesitar templos ni ídolos tallados.<br>Creen en Ñandejára (nuestro dueño), el padre bondadoso, dador de la vida y sustento del equilibrio universal, quien se podía manifestar en la plenitud de la naturaleza, por ejemplo bajo la forma del trueno, pero nunca en una imagen humana visible.<br>También está el otro lado espiritual, el mal, expresado en el concepto de Aña. Esta fuerza maléfica era la generadora de la muerte, la enfermedad, la escasez de alimentos y las catástrofes naturales.<br><br></div><div>¿Por qué fueron expulsados los jesuitas?<br>El día 2 de abril de 1767 los jesuitas fueron expulsados de España. De madrugada, y a la misma hora, la fuerza pública entró en todos sus conventos y fueron trasladados a barcos que los llevarían a Italia. Asimismo, entre el 2 de julio de 1767 y el 22 de agosto de 1768 (250 años) también fueron expulsados de las colonias españolas en América<br>El motivo oficial por el que el rey Carlos III tomó esa decisión, a propuesta de su ministro Campomanes, fue el hecho de haber propiciado (los jesuitas) el denominado Motín de Esquilache (1776), en el que murieron cuarenta civiles bajo las balas de la guardia real. La causa aparente de ese levantamiento popular fue la aprobación de un decreto que prohibía el uso de la capa y del sombrero de ala ancha para evitar esconder armas y productos de contrabando. Como mencionan todos los historiadores, ese fue el motivo aparente, ya que la causa última fue el descontento que supuso una subida desmedida del precio del pan.<br>Suele haber unanimidad entre los expertos en que los motivos de la Expulsión fueron otros bien distintos. En cambio, no se ponen de acuerdo en cuál pudo ser la causa fundamental. Entre esas causas, las más citadas son el apoyo decidido de los ministros ilustrados con mayor influencia en la corte de Carlos III en favor de los frailes jansenistas con el fin de rebajar el inmenso poder económico y político de la orden jesuítica; o el deseo de esos ministros de que fuera el Estado quien mandara en las órdenes religiosas en lugar de estas en el Estado, que era lo que había sucedido hasta entonces, cosa que sólo podía ser posible (ilegalizando) expulsando a los jesuitas. Algunos investigadores citan también el malestar creado en la corte real por el apoyo que los responsables de las Misiones Jesuitas en el Río de la Plata dieron a los indios guaraníes contra los desmanes de los españoles.<br>Dado que entonces los indios se sentían más fuertes y seguros, no aceptaron dicho Tratado. Ello trajo consigo una serie de batallas, conocidas como “la Guerra Guaranítica”, en las que los indios guaraníes se enfrentaron tanto contra las tropas portuguesas como contra las españolas, con la activa participación de algunos jefes de las misiones jesuitas, según el padre Cardiel. Esa Guerra fue el germen de las luchas posteriores que tuvieron como objetivo conseguir la independencia de las colonias americanas, cosa que sucedió unos años más tarde. Como dije al principio, las causas de la Expulsión de los jesuitas de los principales países europeos fueron múltiples, pero no hay que ser muy sagaz ni muy experto para inferir que el papel que los jesuitas tuvieron en la radicalización de los indios americanos, contra las potencias colonizadoras europeas, fue el motivo fundamental de la Expulsión.<br>Las desdichas no fueron menores. Después de meses de navegación por el Atlántico y Mediterráneo no les permitieron el desembarco ni en los Estados Pontificios ni en ningún otro puerto de la Europa occidental. Después de muchas penurias fueron recibidos por la Corte protestante holandesa, donde pasaron sus últimos años y donde escribieron las Memorias de su labor apostólica en el Nuevo Mundo.<br><br></div><div><br> <br><br></div><div><br> <br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-27 13:05:43 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas</title>
         <author>daianavazquez37</author>
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         <description><![CDATA[<div>Cadete: Vazquez Fariña Daiana<br><br>   Ubicación geográfica: <br>Las Misiones Jesuíticas Guaraníes o la Sociedad Reductora Jesuitas Guaraníes es un grupo de 30 pueblos misioneros, construido en el siglo XVII en la llamada Provincia de Paraguay  (la jurisdicción se encuentra en el Palacio del Gobernador de Perú , Cubriendo partes de los actuales Paraguay, Argentina, Uruguay y Bolivia). Brasil y Chile está integrado por el pueblo indígena Guaraní y la Iglesia Católica Católica de los Jesuitas entre los pueblos afines, con el propósito de evangelizar a estos pueblos.<br><br>        Cultura:<br>Tradiciones: Cuando fallecía un indígena, su cuerpo desnudo era envuelto con un lienzo de algodón blanco de doce metros de largo, de modo que ninguna parte de su cuerpo quedara al descubierto. Luego era colocado en un féretro de uso comunitario que normalmente se depositaba en la iglesia y servía únicamente para el ritual fúnebre. Por la mañana, al terminar la misa, o por la tarde, después del rosario, el ataúd, cubierto con un paño negro, era conducido desde su casa por sus parientes y amigos hasta el frente del pórtico principal del templo, donde los músicos esperaban el cortejo. Allí salía el sacerdote, con capa negra y la cruz alta en la mano, seguido de los niños monaguillos. Mientras los músicos ejecutaban con sus instrumentos los responsos y los llantos y lamentos se hacían sentir, el cortejo entraba al templo siguiendo al sacerdote, para desde allí ingresar por una de las puertas laterales al cementerio luego de dos o tres paradas para las oraciones. En ese momento, el cadáver era sacado del ataúd y puesto en una fosa. Mientras era cubierto con tierra se cantaban los oficios de sepultura, al tiempo que las mujeres traían cántaros con agua y rociaban la tierra que se arrojaba sobre el difunto, hasta formar un espeso barro. Una cruz y una pequeña lápida eran colocadas luego en el lugar, recordando el día, mes, año y nombre del difunto.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 04:09:57 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>lunavirue</author>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 15:21:04 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuitas</title>
         <author>lunavirue</author>
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         <description><![CDATA[<div>López Virué Luna Mat 146 2da 2da<br><strong>Conflictos con los bandeirates y formas de defensa de los pueblos guaraníes ante los bandeirantes.<br></strong><br></div><div><strong>¿Quienes eran los bandeirates?<br></strong><br></div><div>Los bandeirates eran los hombres quienes a partir del siglo XVI que penetraban en los territorios interiores del continente americano partiendo desde Sao Pablo ( Brasil), se agrupaban usando banderas que los distinguían.<br><br></div><div><strong>¡Que provocaron en nuestras reducciones?<br></strong><br></div><div>Tuvieron acciones violentas contra la población indígena (especialmente contra los de origen guaraní), provocando combates armando muchas veces fueron condenados por los sacerdotes de la compañía de Jesús.<br><br></div><div><strong>formas de defensa de los pueblos guaraníes ante los bandeirantes.<br></strong><br></div><div>La forma de defensa de los pueblos antes los bandeirantes era que los guaraníes recibieron del Padre Provincial Diego de Boroa armas e instrucciones militar.<br><br><strong>Causas de la expusión de los jesuítas, año y consecuencias.</strong></div><div> </div><div>Causas</div><div>En el siglo XVIII, en concreto en el (año 1767), se produjo un hecho muy importante: la expulsión de la Compañía de Jesús por parte de Carlos III de Borbón, el cuál tuvo un período largo y estable de reinado, formado por 25 años en Nápoles y 32 años en España.</div><div>Su actuación se centró especialmente en los “Motines de Esquilache” y la formación del Consejo Extraordinario para estudiar sus motivaciones.</div><div>Las causas de la expulsión de los Jesuítas se debieron a los siguientes planos: ideológico, social y político. Esta expulsión tuvo múltiples consecuencias, y la más destacada fue que España, a través de Carlos III, va a obtener la supresión universal de la Compañía de Jesús bajo el pontificado de Clemente XIV con su breve “<em>Dominus ac Redemptror” </em>de 1773.</div><div>Las teorías a cerca de la expulsión de la Compañía de Jesús en España han sido varias. Pero las tesis más difundidas son las que sostiene que la expulsión de 1767 fue un complot elaborado por los iluministas enemigos de la Iglesia, de los cuáles se había rodeado Carlos III para gobernar.</div><div>La Compañía de Jesús destacó especialmente en el campo de la educación, monopolizando la enseñanza secundaria a partir del siglo XVII, imponiéndose sobre los conventos dominicos o las escuelas municipales.</div><div>Esta fue expulsada de España entre la noche del 31 de marzo y la mañana del 2 de abril, siendo una operación secreta, rápida y eficaz, aunque los jesuitas fueron –antes de que esto sucediera- conscientes del acoso que venían sufriendo.</div><div> </div><div> <br><br></div><div>Consecuencias <br><br></div><div>·        Eran los principales enemigos de las reformas que el grupo innovador pretendía realizar. Aliados de la aristocracia opositora. </div><div>·        En el plano universitario, los “manteístas” buscaban dar a los “colegiales” (aliados de los Jesuitas) un golpe decisivo que suprimiera la más poderosa oposición a sus propósitos reformadores. </div><div>·        Pérez Bayer dio más motivos de esta expulsión. Además, les atribuyo toda la culpa de la ruina de la universidad española por tres motivos:  Establecieron la alternativa de las cátedras. <br><br></div><div>Concentraron el estudio de la Teología en los problemas de la gracia.  Se eliminó la enseñanza del latín y las humanidades en todo el país.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 15:24:53 UTC</pubDate>
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         <title>                        MISIONES JESUITICAS PROFESORA: CORDERO MÓNICACADETE: GARCÍA OCTAVIO LEONEL MAT. 131 2°2DAMisiones JesuíticasMisiones jesuíticas Las misiones jesuíticas guaraníes o reducciones jesuíticas guaraníes fueron un conjunto de treinta pueblos misioneros fundados a partir del siglo XVII en llamada Provincia Paraguaria1, jurisdicción situada en Virreinato del Perú y que abarcaba regiones de los actuales Paraguay, Argentina, Uruguay y partes de Bolivia, Brasil y Chile,  por la orden religiosa católica de la Compañía de Jesús entre los aborígenes guaraníes y pueblos afines, con el objetivo de evangelizar a dichos pueblos.Quince misiones se ubicaron en las actuales provincias de Misiones y Corrientes (Argentina), ocho en el Paraguay y los siete restantes en las denominadas Misiones Orientales, situadas al suroeste del Brasil.-Ubicación geográficaA su llegada, en 1632, los jesuitas fundaron sus misiones en el actual estado brasileño de Paraná, pero, tras varios ataques de los bandeirantes (portugueses), se trasladaron hacia el sur siguiendo los ríos Paraná y Uruguay hasta un área que comprendía el actual estado argentino de Misiones y sus alrededores: el departamento de Itapúa en Paraguay y el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. Allí construyeron 30 reducciones: 15 en Argentina, 8 en Paraguay y 7 en Brasil.Noroeste de Paraguay y Argentina.Sur y Suroeste de Brasil y Perú.  (Vivían más en Paraguay y Argentina)-EconomíaPor costumbres ancestrales los guaraníes cultivaban diversos vegetales como el maíz, la batata, la mandioca, la yerba mate y el algodón, además de ser cazadores y pescadores.Sin embargo, los padres jesuitas implementaron un sistema económico agrícola que fue rápidamente asimilado por los aborígenes. Esta importante agricultura fue complementada con la ganadería que suministró a los aborígenes carne, leche y cuero.Se logró que cada reducción formara una unidad económica independiente. Como no se tenía moneda de metal se funcionaba sobre la base de una economía de trueque y como tenían multitud de posesiones comunales, se favorecía un intenso tráfico comercial entre las reducciones promoviendo una integración económica, social y política con sede central en Candelaria.El régimen de propiedad era mixto, aceptando la propiedad individual privada y la propiedad colectiva. La propiedad individual privada o avamba´e, permitía que cada jefe de familia dispusiera de una chacra con la extensión necesaria para sembrar en ella todo el cultivo indispensable para el sustento anual familiar. La propiedad colectiva o “tierra de Dios” (tupambaé, de tupa, ‘dios’, y mbae, ‘dueño’) se utilizaba para el cultivo de algodón, trigo y legumbres. Generalmente existían dos campos en los que se trabajaba comunitariamente.Cada reducción se especializaba en unos oficios, trabajando el hierro y la plata, carpintería, cocina-panadería, chapado en oro, vajillas, telas, elaboración de sombreros o instrumentos musicales. Desde allí se promoverían excelente escultura, pintura y música barrocas guaraníes.Las misiones jesuíticas guaraníes aventajaron en casi trescientos años al derecho del trabajo contemporáneo. Fijaron la jornada laboral en seis horas diarias lo que permitía que los indios contaran con tiempo suficiente como para su realización de otras actividades, entre las que se destacaron las obras religiosas.-Cultura: tradiciones, música, arquitectura, cerámicas, carpintería, educación, oficios, etc.Las reducciones guaraníes consiguieron grandes avances en educación, muy superiores a los existentes entre otros indígenas americanos. Los guaraníes sabían leer, escribir y algunas nociones de matemáticas. Se preservó la lengua guaraní que ha llegado hasta nuestros días y que es oficial junto al castellano en la República del Paraguay.La relación de la música entre los jesuitas y los pueblos indígenas se ha mantenido como un elemento de cohesión social desde la época misional hasta la actualidad. Esta cualidad ha permitido a la Chiquitania convertirse en uno de los repositorios de música barroca más importantes del mundo, con más de 3.000 partituras correspondientes a los siglos XVII y XVIII.En todos sus colegios, haciendas y obrajes los jesuitas emplearon esclavos negros. Los adquirieron por vía de la compra, donación, herencia o por el nacimiento de ellos en sus haciendas. Los ignacianos compraban un esclavo, familias completas o grupos de hasta 67 africanos o más.ArquitecturaLos pueblos se fundaban siguiendo criterios arquitectónicos similares, que se apartaban sustancialmente de la clásica cuadrícula colonial. La estructura de las poblaciones estaba dominada por las iglesias, cada vez más y más grandiosas, que ocupaban junto al colegio de los Padres y al cementerio uno de los lados de la gran plaza central. Las casas de los indígenas se extendían en hileras paralelas y regulares por los otros tres lados de la plaza y por el resto del pueblo. Todo ello construido con el estilo llamado barroco guaraní, único barroco autóctono que se desarrolló en América. El barroco guaraní tenía como finalidad atraer la atención y convertir a la fe cristiana a los indígenas guaraníes y se inspiraba en las imágenes de santos con rasgos indígenas y en la propia flora de la zona para los ornamentos religiosos.ReligiónLas misiones religiosas en América, también llamadas reducciones, fueron poblados de indígenas organizados y administrados por los sacerdotes jesuitas en el Nuevo Mundo como parte de su obra civilizadora y evangelizadora.En el orden estrictamente espiritual, los misioneros se preocuparon especialmente de la difusión de la fe católica y de la enseñanza del catecismo. Los jóvenes que habían superado la edad escolar y se encontraban trabajando en cualquier actividad, por las tardes, al escuchar el sonido de la campana, debían dirigirse a la iglesia. El acto religioso más importante era la misa, al que los fieles concurrían acompañados de toda la familia, particularmente los días preceptuados.las relaciones entre los jesuitas y el pueblo guaraní no fueron fáciles. Muchos misioneros pagaron con la vida su pretensión de una entrada pacífica entre los guaraníes. Según el padre Ruíz de Montoya: Los chamanes encabezaron la resistencia contra los jesuitas. Los demonios nos han traído a estos hombres –decía uno de estos dirigentes a su gente– pues quieren con nuevas doctrinas sacarnos del antiguo y buen modo de vivir de nuestros antepasados, los cuales tuvieron muchas mujeres, muchas criadas y libertad en escogerlas a su gusto y ahora quieren que nos atemos a una mujer sola.Otro guaraní dijo:    Ya no se puede sufrir la libertad de estos que en nuestras mismas tierras quieren reducirnos a vivir a su mal modo.Todos los pueblos se fundaban siguiendo criterios arquitectónicos similares, que se apartaban sustancialmente de la clásica cuadrícula colonial. La estructura de las poblaciones estaba dominada por las iglesias, cada vez más y más grandiosas, que ocupaban junto al colegio de los Padres y al cementerio uno de los lados de la gran plaza central. Las casas de los indígenas se extendían en hileras paralelas y regulares por los otros tres lados de la plaza y por el resto del pueblo. Todo ello construido con el estilo llamado barroco guaraní, único barroco autóctono que se desarrolló en América. El barroco guaraní tenía como finalidad atraer la atención y convertir a la fe cristiana a los indígenas guaraníes y se inspiraba en las imágenes de santos con rasgos indígenas y en la propia flora de la zona para los ornamentos religiosos.En cada reducción existía un Cabildo que tenía poder para gobernar de manera local cada misión. Era dirigido por el Corregidor como autoridad principal del pueblo, conocido entre los guaraníes como parokaitara: el que dispone lo que se debe hacer. Su nombramiento recaía casi siempre en un Cacique del pueblo, para que los indígenas sintieran que sus instituciones ancestrales seguían existiendo en su nueva situación política, y era vitalicio. Tenía posteriormente que ser refrendado por el Gobernador.Batalla de MbororéAunque hubo escarceos preliminares, comienza el 11 de marzo de 1641 la primera batalla naval en la historia argentina, la cual durará hasta el 18, con la total rendición de los portugueses. Una improvisada pero aguerrida armada de naturales Misioneros y religiosos jesuitas, destruyen totalmente una &quot;bandeira&quot; esclavista portuguesa compuesta por 500 blancos y mamelucos (mezcla de europeo e indio), más, 2200 indios Tupíes. El choque fue en las inmediaciones de Panambi. Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por los jesuitas Cristóbal Altamirano, Pedro Mola, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo Suárez, y estaban armadas con arcos, hondas y piedras, macanas y garrotes, alfanjes y rodelas, 300 arcabuces, además de un centenar de balsas, cubiertas con cuero para evitar la flechería y la pedrada de los tupíes.Al amanecer del 26 de febrero de 1641, 250 guaraníes, distribuidos en treinta canoas y dirigidos por el cacique Ignacio Abiarú se enfrentaron a más de cien canoas bandeirantes, logrando que éstos debieran replegarse. Los guaraníes procedieron a destruir todo aquello que pudiera servir de abastecimiento en Acaraguá y se replegaron hacia Mbororé. Por las características geográficas de este sitio, era el ideal para enfrentar a los portugueses, ya que los obligaba a una batalla frontal. Efectivamente, al llegar la bandeira a la desembocadura del Aracaguá, el 11 de marzo de 1641 no encontró nada de provecho y se dirigió rumbo a Mbororé. Toda la flota portuguesa avanzó río abajo, sin tener idea la fuerza defensiva que lo esperaba.Sesenta canoas con 57 arcabuces y mosquetes, comandadas por el capitán Ignacio Abiarú, los esperaban flotando inmóviles en el arroyo Mbororé. En tierra, miles de guaraníes, tras parapetos sólidos, respaldaban a las canoas con arcabuces, arcos y flechas, hondas, alfanjes y garrotes. El choque armado fue rápidamente favorable a los guaraníes. Un grupo de bandeirantes logró ganar tierra y se replegó a pie hacia el norte, donde levantaron una empalizada defensiva.Durante los días 12, 13, 14 y 15 de marzo, los misioneros bombardearon continuamente la improvisada fortificación con un cañón, arcabuces y mosquetes, tanto desde posiciones terrestres como fluviales, sin arriesgar un ataque directo. Sabían que los portugueses carecían de alimentos y agua, por lo que se prefirió una guerra de desgaste. Además, varios tupíes comenzaron a desertar y unirse a las tropas misioneras, facilitando información sobre el enemigo. El 16 de marzo los bandeirantes enviaron a los jesuitas una carta donde solicitaban la rendición. Dicha carta fue rota por los guaraníes. Los portugueses entonces intentaron huir del asedio guaraní remontando en sus balsas y canoas el río Uruguay. Sin embargo, cayeron en otra emboscada, ya que los esperaba un contingente de 2.000 guaraníes armados y deseosos de vengar las atrocidades portuguesas. Ante esta situación, los bandeirantes decidieron retroceder intentando alcanzar la margen derecha (opuesta) del río y así poder escapar de los guaraníes. Sin embargo, fueron perseguidos, asesinando a todos los de retaguardia, hasta perder gran cantidad de hombres.Del contingente inicial que salió de San Pablo, sólo lograron volver unos cuantos, sin conocerse precisamente el número de bajas totales, las que se presumen en más de mil.-Organización social: relación entre los sacerdotes jesuitas, los caciques y el pueblo guaraní. El Papel de los jesuitas en América:Los jesuitas organizaron en América comunidades y misiones en las que querían enseñar a los indígenas las costumbres occidentales y el catolicismo.Construyeron escuelas donde instruyeron a los indígenas a escribir y leer y además tenían una Iglesia. Les enseñaron también técnicas de ganadería, como tallar piedras y como elaborar instrumentos musicales.Los jesuitas fueron la orden religiosa con mayor éxito en la cristianización de los indígenas; por su calidad y porqué aprendieron las lenguas nativas de los indígenas.La organización de las jornadas en las Misiones Jesuíticas estaba minuciosamente planificada. El despertar en las reducciones encontraba a los alcaldes del Cabildo que, a las 4 en verano y a las 5 en invierno, recorrían las calles con tambores y despertaban a los niños y adolescentes para convocarlos a la iglesia. Los chicos se ubicaban en la iglesia separados por sexo y recitaban y cantaban oraciones dirigidas por catequistas guaraníes. Venía luego la misa, de la que participaban algunos adultos y, en ocasiones, todo el pueblo. Los miembros del Cabildo y los caciques se ubicaban en la primera fila sentados en sillas, mientras que el resto de la gente se sentaba sobre el suelo.Luego de la misa empezaba la jornada de trabajo. Los niños pasaban a desayunar con carne hervida y maíz y luego, algunos de ellos iban a la escuela. A pesar de esta selección, muchos autores opinan que la población escolar de las reducciones superaba proporcionalmente el promedio europeo de la época. Aprendían a leer, a escribir, a contar y a cantar en guaraní, español y latín. También se aprendía música –en cada pueblo había entre 30 y 40 responsables del canto en las celebraciones y fiestas– y danzas europeas, enseñadas por los jesuitas, que eran generalmente de extracción noble.Los niños que no van a la escuela van con sus padres a trabajar a los campos. Casi siempre marchan en procesión con la imagen de San Isidro, patrono de los labradores, y cantando a coro, cosa que, según dicen los jesuitas, les encantaba.Mega Seguridad. Protección en AcciónLas comidas de los guaraníes en los pueblos eran sobrias. Su ajuar doméstico incluía hamacas para dormir y cacharros para cocinar y beber. Los vestidos eran uniformes para las mujeres y los hombres y provistos por los almacenes comunales. En ocasiones había comidas públicas y celebraciones colectivas de bodas, bautismos y funerales.Dice el padre Peramás que “en los días festivos después del oficio de la tarde, hacen los hombres un simulacro de guerra en la plaza...Solían también jugar a la pelota, la cual, aunque de goma maciza, era tan liviana y ligera que una vez recibido el impulso, seguía dando botes por un buen espacio, sin pararse. Los guaraníes no lanzan la pelota con la mano como nosotros, sino con la parte superior del pie descalzo, enviándola y devolviéndola con gran ligereza y precisión”.En relación al papel de las mujeres, el mismo Peramás señala: “El cuidado integral de la casa recaía sobre ellas. Iban por leña al monte vecino, por agua a la fuente próxima o al río; ayudan a los hombres en las chacras particulares, unas veces a segar o recoger los frutos; otras a transportarlos a sus casas; preparan la comida y hacen de barro amasado ollas, platos y vasos para uso doméstico”.Además, todas las madres de familia hilaban algodón y los ovillos se entregaban periódicamente a los tejedores del segundo patio, para la confección del lienzo del que se hacían las prendas de vestir de la comunidad.El trabajo se divide entre el abambaé, lote particular que cada familia ha recibido para su sustento, y el tupambaé, que son los espacios comunitarios. También los bosques, las aguadas y las pasturas son comunitarias. Allí llevan los ganados los pastores durante el día para alejarlos de los sembrados. Se cultiva maíz, mandioca, batata, calabazas, habas, melones, sandías, algodón, tabaco. La dieta se completa con carne de aves de corral y de terneros y novillos de los rodeos comunes del tupambaé. La bebida es agua, a veces chicha de maíz y el mate, cuya yerba es además comercializada a gran escala y en vastos circuitos. Los jesuitas comen más o menos lo mismo, pero con el agregado de algunas variedades de hortalizas y legumbres que cultivan en su huerta, un vaso de vino y pan de trigo blanco.Los jesuitas, luego del almuerzo –que es acompañado con la lectura de las Sagradas Escrituras, de vidas de santos y de mártires y de las ordenanzas internas de la Compañía–, descansan un rato para luego rezar las vísperas y las completas. A continuación recorren los talleres y visitan los enfermos, hasta que a las 5 o las 6 llega la hora del catecismo de los niños y adolescentes, nuevamente en la iglesia. Terminado el catecismo, se convoca a toda la población al templo para el rezo del rosario y otras oraciones en guaraní y en español, actividad que da fin a la jornada laboral.Cuando cerraba el día y todos se hallaban recogidos en sus casas, rondas nocturnas recorrían el pueblo en tres guardias que, al estilo de los serenos, recitaban las horas.En el marco de ese orden social, los jesuitas se sentían orgullosos de haber alcanzado en sus reducciones algunos logros importantes. Por una parte, hacer cristianos a los guaraníes a través de la labor misional, y al mismo tiempo, haber desterrado de sus costumbres la antropofagia ritual y la embriaguez, así como el ordenamiento de su conducta sexual a través del matrimonio monogámico.Con todo, la vida en las reducciones no siempre fue apacible. La aparición de calamidades, tales como epidemias, hambrunas, movilizaciones militares frecuentes y otros acontecimientos de esa índole, dieron lugar a desbandes y, en ocasiones, tumultos. Los guaraníes, bajo una apariencia sumisa y callada, no dejaron de expresar sus opiniones y de reaccionar contra aquello que creían que perjudicaba a su comunidad.Los problemas con los conquistadores:Efecto en América:La llegada de los misioneros escindió la organización de los pueblos indígenas, se los redujo a unas pocas comunidades y se los hizo vulnerables al asedio de los colonos. Los terrenos agrícolas y ganaderos cayeron por culpa de baratería y violencia en las manos de los colonistas.-Conflictos con los bandeirantes y formas de defensa de los pueblos guaraníes ante los bandeirantes.Aunque hubo escarceos preliminares, comienza el 11 de marzo de 1641 la primera batalla naval en la historia argentina, la cual durará hasta el 18, con la total rendición de los portugueses. Una improvisada pero aguerrida armada de naturales Misioneros y religiosos jesuitas, destruyen totalmente una &quot;bandeira&quot; esclavista portuguesa compuesta por 500 blancos y mamelucos (mezcla de europeo e indio), más, 2200 indios Tupíes. El choque fue en las inmediaciones de Panambi. Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por los jesuitas Cristóbal Altamirano, Pedro Mola, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo Suárez, y estaban armadas con arcos, hondas y piedras, macanas y garrotes, alfanjes y rodelas, 300 arcabuces, además de un centenar de balsas, cubiertas con cuero para evitar la flechería y la pedrada de los tupíes.Antecedentes El freno a la importación de esclavos africanos, debido al bloqueo naval holandés, obligó a los portugueses a adentrarse en territorio español. Primeramente arrasaron la zona del Guayrá, obligando al éxodo que inició el poblamiento de la región del Tapé desde 1632. En forma consecutiva durante 1636,37 y 38 los &quot;bandeirantes&quot; (mercenarios financiados por los estancieros portugueses de San Pablo) realizaron incursiones. Para 1641 reunieron una bandeira de enormes dimensiones, la cual pretendía capturar al menos 5 a 8 mil esclavos, entre los guaraníes de las reducciones.La batallaLa bandeira de preparó en la zona de los saltos del moconá para el asalto definitivo, vertiendo gran cantidad de residuos de canoas y flechería, que revelaría a los defensores la inminente invasión.Más tarde algunos indios que huian, confirmaron el tamaño y equipamiento del contingente paulista.Entonces una pequeña partida misionera se estableció nuevamente en el Acaraguá en misión de observación y centinela. El 25 de febrero de 1641 partieron ocho canoas río arriba en misión de reconocimiento. A pocas horas de navegar, se encontraron cara a cara con la bandeira que llegaba bajando con la corriente del río con sus 300 canoas y balsas pertrechadas. Inmediatamente seis canoas bandeirantes comenzaron a perseguir a los misioneros, los cuales se replegaron rápidamente hacia el Acaraguá. Al llegar, los guaraníes recibieron refuerzos y las canoas bandeirantes debieron replegarse.Mientras tanto un grupo de misioneros partió velozmente a informar a los jesuitas del cuartel de Mbororé de la situación río arriba.Al amanecer del día siguiente, 250 guaraníes, distribuidos en treinta canoas y dirigidos por el cacique Ignacio Abiarú se enfrentaron a más de cien canoas bandeirantes, logrando que éstos debieran replegarse.Alejados los paulistas, los guaraníes procedieron a destruir todo aquello que pudiera servir de abastecimiento en Acaraguá y se replegaron hacia Mbororé. Por las características geográficas de este sitio, era el ideal para enfrentar a los portugueses, ya que los obligaba a una batalla frontal.Efectivamente, al llegar la bandeira a la desembocadura del Aracaguá, el 11 de marzo de 1641 no encontró nada de provecho y se dirigió rumbo a Mbororé. Toda la flota portuguesa avanzó río abajo, sin tener idea la fuerza defensiva que lo esperaba.Sesenta canoas con 57 arcabuces y mosquetes, comandadas por el capitán Ignacio Abiarú, los esperaban flotando inmóviles en el arroyo Mbororé. En tierra, miles de guaraníes, tras parapetos sólidos, respaldaban a las canoas con arcabuces, arcos y flechas, hondas, alfanjes y garrotes.El choque armado fue rápidamente favorable a los guaraníes. Un grupo de bandeirantes logró ganar tierra y se replegó a pie hacia el norte, donde levantaron una empalizada defensiva.Durante los días 12, 13, 14 y 15 de marzo, los misioneros bombardearon continuamente la improvisada fortificación con un cañon, arcabuces y mosquetes, tanto desde posiciones terrestres como fluviales, sin arriesgar un ataque directo. Sabían que los portugueses carecían de alimentos y agua, por lo que se prefirió una guerra de desgaste. Además, varios tupíes comenzaron a desertar y unirse a las tropas misioneras, facilitando información sobre el enemigo.El 16 de marzo los bandeirantes enviaron a los jesuitas una carta donde solicitaban la rendición. Dicha carta fue rota por los guaraníes. Los portugueses entonces intentaron huir del asedio guaraní remontando en sus balsas y canoas el río Uruguay. Sin embargo, cayeron en otra emboscada, ya que los esperaban un contingente de 2.000 guaraníes armados y deseosos de vengar las atrocidades portuguesas.Ante esta situación, los bandeirantes decidieron retroceder intentando alcanzar la margen derecha (opuesta) del río y así poder escapar de los guaraníes. Sin embargo, fueron perseguidos, asesinando a todos los de retaguardia, hasta perder gran cantidad de hombres.Del contingente inicial que salió de San Pablo, sólo lograron volver unos cuantos, sin conocerse precisamente el número de bajas totales, las que se presumen en más de mil.ConsecuenciasLas principales consecuencias inmediatas de la batalla de Mbororé fueron:Consolidación territorial de las Misiones Jesuíticas en la región del Tapé, la cual llegaría a oncstituir 30 Pueblos y un gran desarrollo, con más de 100 mil habitantes.Freno al ataque bandeirante a las Misiones jesuíticas. Los jesuitas llevaron cabo un plan defensivo que fue la concentración de las misiones en el corredor de los ríos Paraná y Uruguay; la fortificación de las mismas y el entrenamiento militar de los hombres adultos.Obtención del permiso real a los jesuitas para formar sus propias milicias de parte del Virrey del Perú García Sarmiento de Sotomayor en 1649, a cambio de esto los guaraníes fueron excluidos de la mita o el pago de impuestos por sus servicios defendiendo la frontera septentrional, esto significo también que los jesuitas pudieron comprar armas de fuego de manera legal. A pesar de su papel defendiendo las fronteras, las milicias tuvieron una mala relación con los habitantes de Asunción, a quienes le cuidaban las espaldas de los portuguieses En 1735, cuando Bruno Mauricio de Zabala acabó con la Segunda revolución comunera del Paraguay las milicias jesuitas contaban con más de 7.000 guaraníes en sus filas, lo cual otorgaba una mayor y temible autonomía a las misiones. Tiempo después, esto será un motivo para la expulsión de los jesuitas de América.Asegurar la paz y prosperidad de las misiones, las cuales se desarrollarán durante otros cien años hasta la guerra guaranítica en 1754 y/o la expulsión de 1767.Freno, temporal, al expansionismo portugués sobre los territorios de la Corona española, el cual recobaría su dinámica en 1801, hasta la pérdida de los territorios del nordeste Misionero en 1890.-Causas de la expulsión de los jesuítas, año y consecuencias.A mediados del siglo XVIII los jesuitas fueron expulsados de las monarquías católicas más importantes: Del Reino de España (la «Monarquía Católica») en 1767, acusados por Campomanes de instigar el motín de Esquilache.La expulsión de los jesuitas de España de 1767 fue ordenada por el rey, Carlos III bajo la acusación de haber sido los instigadores de los motines populares del año anterior, conocidos con el nombre de Motín de Esquilache. Seis años después el monarca español consiguió que el papa Clemente XIV suprimiera la orden de los jesuitas. Fue restablecida en 1814, pero los jesuitas serían expulsados de España dos veces más, en 1835, durante la Regencia de María Cristina de Borbón, y en 1932, bajo la Segunda República Española. </title>
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         <pubDate>2020-09-28 17:05:51 UTC</pubDate>
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         <title>                        MISIONES JESUITICAS PROFESORA: CORDERO MÓNICACADETE: GARCÍA OCTAVIO LEONEL MAT. 131 2°2DAMisiones JesuíticasMisiones jesuíticas Las misiones jesuíticas guaraníes o reducciones jesuíticas guaraníes fueron un conjunto de treinta pueblos misioneros fundados a partir del siglo XVII en llamada Provincia Paraguaria1, jurisdicción situada en Virreinato del Perú y que abarcaba regiones de los actuales Paraguay, Argentina, Uruguay y partes de Bolivia, Brasil y Chile,  por la orden religiosa católica de la Compañía de Jesús entre los aborígenes guaraníes y pueblos afines, con el objetivo de evangelizar a dichos pueblos.Quince misiones se ubicaron en las actuales provincias de Misiones y Corrientes (Argentina), ocho en el Paraguay y los siete restantes en las denominadas Misiones Orientales, situadas al suroeste del Brasil.-Ubicación geográficaA su llegada, en 1632, los jesuitas fundaron sus misiones en el actual estado brasileño de Paraná, pero, tras varios ataques de los bandeirantes (portugueses), se trasladaron hacia el sur siguiendo los ríos Paraná y Uruguay hasta un área que comprendía el actual estado argentino de Misiones y sus alrededores: el departamento de Itapúa en Paraguay y el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. Allí construyeron 30 reducciones: 15 en Argentina, 8 en Paraguay y 7 en Brasil.Noroeste de Paraguay y Argentina.Sur y Suroeste de Brasil y Perú.  (Vivían más en Paraguay y Argentina)-EconomíaPor costumbres ancestrales los guaraníes cultivaban diversos vegetales como el maíz, la batata, la mandioca, la yerba mate y el algodón, además de ser cazadores y pescadores.Sin embargo, los padres jesuitas implementaron un sistema económico agrícola que fue rápidamente asimilado por los aborígenes. Esta importante agricultura fue complementada con la ganadería que suministró a los aborígenes carne, leche y cuero.Se logró que cada reducción formara una unidad económica independiente. Como no se tenía moneda de metal se funcionaba sobre la base de una economía de trueque y como tenían multitud de posesiones comunales, se favorecía un intenso tráfico comercial entre las reducciones promoviendo una integración económica, social y política con sede central en Candelaria.El régimen de propiedad era mixto, aceptando la propiedad individual privada y la propiedad colectiva. La propiedad individual privada o avamba´e, permitía que cada jefe de familia dispusiera de una chacra con la extensión necesaria para sembrar en ella todo el cultivo indispensable para el sustento anual familiar. La propiedad colectiva o “tierra de Dios” (tupambaé, de tupa, ‘dios’, y mbae, ‘dueño’) se utilizaba para el cultivo de algodón, trigo y legumbres. Generalmente existían dos campos en los que se trabajaba comunitariamente.Cada reducción se especializaba en unos oficios, trabajando el hierro y la plata, carpintería, cocina-panadería, chapado en oro, vajillas, telas, elaboración de sombreros o instrumentos musicales. Desde allí se promoverían excelente escultura, pintura y música barrocas guaraníes.Las misiones jesuíticas guaraníes aventajaron en casi trescientos años al derecho del trabajo contemporáneo. Fijaron la jornada laboral en seis horas diarias lo que permitía que los indios contaran con tiempo suficiente como para su realización de otras actividades, entre las que se destacaron las obras religiosas.-Cultura: tradiciones, música, arquitectura, cerámicas, carpintería, educación, oficios, etc.Las reducciones guaraníes consiguieron grandes avances en educación, muy superiores a los existentes entre otros indígenas americanos. Los guaraníes sabían leer, escribir y algunas nociones de matemáticas. Se preservó la lengua guaraní que ha llegado hasta nuestros días y que es oficial junto al castellano en la República del Paraguay.La relación de la música entre los jesuitas y los pueblos indígenas se ha mantenido como un elemento de cohesión social desde la época misional hasta la actualidad. Esta cualidad ha permitido a la Chiquitania convertirse en uno de los repositorios de música barroca más importantes del mundo, con más de 3.000 partituras correspondientes a los siglos XVII y XVIII.En todos sus colegios, haciendas y obrajes los jesuitas emplearon esclavos negros. Los adquirieron por vía de la compra, donación, herencia o por el nacimiento de ellos en sus haciendas. Los ignacianos compraban un esclavo, familias completas o grupos de hasta 67 africanos o más.ArquitecturaLos pueblos se fundaban siguiendo criterios arquitectónicos similares, que se apartaban sustancialmente de la clásica cuadrícula colonial. La estructura de las poblaciones estaba dominada por las iglesias, cada vez más y más grandiosas, que ocupaban junto al colegio de los Padres y al cementerio uno de los lados de la gran plaza central. Las casas de los indígenas se extendían en hileras paralelas y regulares por los otros tres lados de la plaza y por el resto del pueblo. Todo ello construido con el estilo llamado barroco guaraní, único barroco autóctono que se desarrolló en América. El barroco guaraní tenía como finalidad atraer la atención y convertir a la fe cristiana a los indígenas guaraníes y se inspiraba en las imágenes de santos con rasgos indígenas y en la propia flora de la zona para los ornamentos religiosos.ReligiónLas misiones religiosas en América, también llamadas reducciones, fueron poblados de indígenas organizados y administrados por los sacerdotes jesuitas en el Nuevo Mundo como parte de su obra civilizadora y evangelizadora.En el orden estrictamente espiritual, los misioneros se preocuparon especialmente de la difusión de la fe católica y de la enseñanza del catecismo. Los jóvenes que habían superado la edad escolar y se encontraban trabajando en cualquier actividad, por las tardes, al escuchar el sonido de la campana, debían dirigirse a la iglesia. El acto religioso más importante era la misa, al que los fieles concurrían acompañados de toda la familia, particularmente los días preceptuados.las relaciones entre los jesuitas y el pueblo guaraní no fueron fáciles. Muchos misioneros pagaron con la vida su pretensión de una entrada pacífica entre los guaraníes. Según el padre Ruíz de Montoya: Los chamanes encabezaron la resistencia contra los jesuitas. Los demonios nos han traído a estos hombres –decía uno de estos dirigentes a su gente– pues quieren con nuevas doctrinas sacarnos del antiguo y buen modo de vivir de nuestros antepasados, los cuales tuvieron muchas mujeres, muchas criadas y libertad en escogerlas a su gusto y ahora quieren que nos atemos a una mujer sola.Otro guaraní dijo:    Ya no se puede sufrir la libertad de estos que en nuestras mismas tierras quieren reducirnos a vivir a su mal modo.Todos los pueblos se fundaban siguiendo criterios arquitectónicos similares, que se apartaban sustancialmente de la clásica cuadrícula colonial. La estructura de las poblaciones estaba dominada por las iglesias, cada vez más y más grandiosas, que ocupaban junto al colegio de los Padres y al cementerio uno de los lados de la gran plaza central. Las casas de los indígenas se extendían en hileras paralelas y regulares por los otros tres lados de la plaza y por el resto del pueblo. Todo ello construido con el estilo llamado barroco guaraní, único barroco autóctono que se desarrolló en América. El barroco guaraní tenía como finalidad atraer la atención y convertir a la fe cristiana a los indígenas guaraníes y se inspiraba en las imágenes de santos con rasgos indígenas y en la propia flora de la zona para los ornamentos religiosos.En cada reducción existía un Cabildo que tenía poder para gobernar de manera local cada misión. Era dirigido por el Corregidor como autoridad principal del pueblo, conocido entre los guaraníes como parokaitara: el que dispone lo que se debe hacer. Su nombramiento recaía casi siempre en un Cacique del pueblo, para que los indígenas sintieran que sus instituciones ancestrales seguían existiendo en su nueva situación política, y era vitalicio. Tenía posteriormente que ser refrendado por el Gobernador.Batalla de MbororéAunque hubo escarceos preliminares, comienza el 11 de marzo de 1641 la primera batalla naval en la historia argentina, la cual durará hasta el 18, con la total rendición de los portugueses. Una improvisada pero aguerrida armada de naturales Misioneros y religiosos jesuitas, destruyen totalmente una &quot;bandeira&quot; esclavista portuguesa compuesta por 500 blancos y mamelucos (mezcla de europeo e indio), más, 2200 indios Tupíes. El choque fue en las inmediaciones de Panambi. Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por los jesuitas Cristóbal Altamirano, Pedro Mola, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo Suárez, y estaban armadas con arcos, hondas y piedras, macanas y garrotes, alfanjes y rodelas, 300 arcabuces, además de un centenar de balsas, cubiertas con cuero para evitar la flechería y la pedrada de los tupíes.Al amanecer del 26 de febrero de 1641, 250 guaraníes, distribuidos en treinta canoas y dirigidos por el cacique Ignacio Abiarú se enfrentaron a más de cien canoas bandeirantes, logrando que éstos debieran replegarse. Los guaraníes procedieron a destruir todo aquello que pudiera servir de abastecimiento en Acaraguá y se replegaron hacia Mbororé. Por las características geográficas de este sitio, era el ideal para enfrentar a los portugueses, ya que los obligaba a una batalla frontal. Efectivamente, al llegar la bandeira a la desembocadura del Aracaguá, el 11 de marzo de 1641 no encontró nada de provecho y se dirigió rumbo a Mbororé. Toda la flota portuguesa avanzó río abajo, sin tener idea la fuerza defensiva que lo esperaba.Sesenta canoas con 57 arcabuces y mosquetes, comandadas por el capitán Ignacio Abiarú, los esperaban flotando inmóviles en el arroyo Mbororé. En tierra, miles de guaraníes, tras parapetos sólidos, respaldaban a las canoas con arcabuces, arcos y flechas, hondas, alfanjes y garrotes. El choque armado fue rápidamente favorable a los guaraníes. Un grupo de bandeirantes logró ganar tierra y se replegó a pie hacia el norte, donde levantaron una empalizada defensiva.Durante los días 12, 13, 14 y 15 de marzo, los misioneros bombardearon continuamente la improvisada fortificación con un cañón, arcabuces y mosquetes, tanto desde posiciones terrestres como fluviales, sin arriesgar un ataque directo. Sabían que los portugueses carecían de alimentos y agua, por lo que se prefirió una guerra de desgaste. Además, varios tupíes comenzaron a desertar y unirse a las tropas misioneras, facilitando información sobre el enemigo. El 16 de marzo los bandeirantes enviaron a los jesuitas una carta donde solicitaban la rendición. Dicha carta fue rota por los guaraníes. Los portugueses entonces intentaron huir del asedio guaraní remontando en sus balsas y canoas el río Uruguay. Sin embargo, cayeron en otra emboscada, ya que los esperaba un contingente de 2.000 guaraníes armados y deseosos de vengar las atrocidades portuguesas. Ante esta situación, los bandeirantes decidieron retroceder intentando alcanzar la margen derecha (opuesta) del río y así poder escapar de los guaraníes. Sin embargo, fueron perseguidos, asesinando a todos los de retaguardia, hasta perder gran cantidad de hombres.Del contingente inicial que salió de San Pablo, sólo lograron volver unos cuantos, sin conocerse precisamente el número de bajas totales, las que se presumen en más de mil.-Organización social: relación entre los sacerdotes jesuitas, los caciques y el pueblo guaraní. El Papel de los jesuitas en América:Los jesuitas organizaron en América comunidades y misiones en las que querían enseñar a los indígenas las costumbres occidentales y el catolicismo.Construyeron escuelas donde instruyeron a los indígenas a escribir y leer y además tenían una Iglesia. Les enseñaron también técnicas de ganadería, como tallar piedras y como elaborar instrumentos musicales.Los jesuitas fueron la orden religiosa con mayor éxito en la cristianización de los indígenas; por su calidad y porqué aprendieron las lenguas nativas de los indígenas.La organización de las jornadas en las Misiones Jesuíticas estaba minuciosamente planificada. El despertar en las reducciones encontraba a los alcaldes del Cabildo que, a las 4 en verano y a las 5 en invierno, recorrían las calles con tambores y despertaban a los niños y adolescentes para convocarlos a la iglesia. Los chicos se ubicaban en la iglesia separados por sexo y recitaban y cantaban oraciones dirigidas por catequistas guaraníes. Venía luego la misa, de la que participaban algunos adultos y, en ocasiones, todo el pueblo. Los miembros del Cabildo y los caciques se ubicaban en la primera fila sentados en sillas, mientras que el resto de la gente se sentaba sobre el suelo.Luego de la misa empezaba la jornada de trabajo. Los niños pasaban a desayunar con carne hervida y maíz y luego, algunos de ellos iban a la escuela. A pesar de esta selección, muchos autores opinan que la población escolar de las reducciones superaba proporcionalmente el promedio europeo de la época. Aprendían a leer, a escribir, a contar y a cantar en guaraní, español y latín. También se aprendía música –en cada pueblo había entre 30 y 40 responsables del canto en las celebraciones y fiestas– y danzas europeas, enseñadas por los jesuitas, que eran generalmente de extracción noble.Los niños que no van a la escuela van con sus padres a trabajar a los campos. Casi siempre marchan en procesión con la imagen de San Isidro, patrono de los labradores, y cantando a coro, cosa que, según dicen los jesuitas, les encantaba.Mega Seguridad. Protección en AcciónLas comidas de los guaraníes en los pueblos eran sobrias. Su ajuar doméstico incluía hamacas para dormir y cacharros para cocinar y beber. Los vestidos eran uniformes para las mujeres y los hombres y provistos por los almacenes comunales. En ocasiones había comidas públicas y celebraciones colectivas de bodas, bautismos y funerales.Dice el padre Peramás que “en los días festivos después del oficio de la tarde, hacen los hombres un simulacro de guerra en la plaza...Solían también jugar a la pelota, la cual, aunque de goma maciza, era tan liviana y ligera que una vez recibido el impulso, seguía dando botes por un buen espacio, sin pararse. Los guaraníes no lanzan la pelota con la mano como nosotros, sino con la parte superior del pie descalzo, enviándola y devolviéndola con gran ligereza y precisión”.En relación al papel de las mujeres, el mismo Peramás señala: “El cuidado integral de la casa recaía sobre ellas. Iban por leña al monte vecino, por agua a la fuente próxima o al río; ayudan a los hombres en las chacras particulares, unas veces a segar o recoger los frutos; otras a transportarlos a sus casas; preparan la comida y hacen de barro amasado ollas, platos y vasos para uso doméstico”.Además, todas las madres de familia hilaban algodón y los ovillos se entregaban periódicamente a los tejedores del segundo patio, para la confección del lienzo del que se hacían las prendas de vestir de la comunidad.El trabajo se divide entre el abambaé, lote particular que cada familia ha recibido para su sustento, y el tupambaé, que son los espacios comunitarios. También los bosques, las aguadas y las pasturas son comunitarias. Allí llevan los ganados los pastores durante el día para alejarlos de los sembrados. Se cultiva maíz, mandioca, batata, calabazas, habas, melones, sandías, algodón, tabaco. La dieta se completa con carne de aves de corral y de terneros y novillos de los rodeos comunes del tupambaé. La bebida es agua, a veces chicha de maíz y el mate, cuya yerba es además comercializada a gran escala y en vastos circuitos. Los jesuitas comen más o menos lo mismo, pero con el agregado de algunas variedades de hortalizas y legumbres que cultivan en su huerta, un vaso de vino y pan de trigo blanco.Los jesuitas, luego del almuerzo –que es acompañado con la lectura de las Sagradas Escrituras, de vidas de santos y de mártires y de las ordenanzas internas de la Compañía–, descansan un rato para luego rezar las vísperas y las completas. A continuación recorren los talleres y visitan los enfermos, hasta que a las 5 o las 6 llega la hora del catecismo de los niños y adolescentes, nuevamente en la iglesia. Terminado el catecismo, se convoca a toda la población al templo para el rezo del rosario y otras oraciones en guaraní y en español, actividad que da fin a la jornada laboral.Cuando cerraba el día y todos se hallaban recogidos en sus casas, rondas nocturnas recorrían el pueblo en tres guardias que, al estilo de los serenos, recitaban las horas.En el marco de ese orden social, los jesuitas se sentían orgullosos de haber alcanzado en sus reducciones algunos logros importantes. Por una parte, hacer cristianos a los guaraníes a través de la labor misional, y al mismo tiempo, haber desterrado de sus costumbres la antropofagia ritual y la embriaguez, así como el ordenamiento de su conducta sexual a través del matrimonio monogámico.Con todo, la vida en las reducciones no siempre fue apacible. La aparición de calamidades, tales como epidemias, hambrunas, movilizaciones militares frecuentes y otros acontecimientos de esa índole, dieron lugar a desbandes y, en ocasiones, tumultos. Los guaraníes, bajo una apariencia sumisa y callada, no dejaron de expresar sus opiniones y de reaccionar contra aquello que creían que perjudicaba a su comunidad.Los problemas con los conquistadores:Efecto en América:La llegada de los misioneros escindió la organización de los pueblos indígenas, se los redujo a unas pocas comunidades y se los hizo vulnerables al asedio de los colonos. Los terrenos agrícolas y ganaderos cayeron por culpa de baratería y violencia en las manos de los colonistas.-Conflictos con los bandeirantes y formas de defensa de los pueblos guaraníes ante los bandeirantes.Aunque hubo escarceos preliminares, comienza el 11 de marzo de 1641 la primera batalla naval en la historia argentina, la cual durará hasta el 18, con la total rendición de los portugueses. Una improvisada pero aguerrida armada de naturales Misioneros y religiosos jesuitas, destruyen totalmente una &quot;bandeira&quot; esclavista portuguesa compuesta por 500 blancos y mamelucos (mezcla de europeo e indio), más, 2200 indios Tupíes. El choque fue en las inmediaciones de Panambi. Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por los jesuitas Cristóbal Altamirano, Pedro Mola, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo Suárez, y estaban armadas con arcos, hondas y piedras, macanas y garrotes, alfanjes y rodelas, 300 arcabuces, además de un centenar de balsas, cubiertas con cuero para evitar la flechería y la pedrada de los tupíes.Antecedentes El freno a la importación de esclavos africanos, debido al bloqueo naval holandés, obligó a los portugueses a adentrarse en territorio español. Primeramente arrasaron la zona del Guayrá, obligando al éxodo que inició el poblamiento de la región del Tapé desde 1632. En forma consecutiva durante 1636,37 y 38 los &quot;bandeirantes&quot; (mercenarios financiados por los estancieros portugueses de San Pablo) realizaron incursiones. Para 1641 reunieron una bandeira de enormes dimensiones, la cual pretendía capturar al menos 5 a 8 mil esclavos, entre los guaraníes de las reducciones.La batallaLa bandeira de preparó en la zona de los saltos del moconá para el asalto definitivo, vertiendo gran cantidad de residuos de canoas y flechería, que revelaría a los defensores la inminente invasión.Más tarde algunos indios que huian, confirmaron el tamaño y equipamiento del contingente paulista.Entonces una pequeña partida misionera se estableció nuevamente en el Acaraguá en misión de observación y centinela. El 25 de febrero de 1641 partieron ocho canoas río arriba en misión de reconocimiento. A pocas horas de navegar, se encontraron cara a cara con la bandeira que llegaba bajando con la corriente del río con sus 300 canoas y balsas pertrechadas. Inmediatamente seis canoas bandeirantes comenzaron a perseguir a los misioneros, los cuales se replegaron rápidamente hacia el Acaraguá. Al llegar, los guaraníes recibieron refuerzos y las canoas bandeirantes debieron replegarse.Mientras tanto un grupo de misioneros partió velozmente a informar a los jesuitas del cuartel de Mbororé de la situación río arriba.Al amanecer del día siguiente, 250 guaraníes, distribuidos en treinta canoas y dirigidos por el cacique Ignacio Abiarú se enfrentaron a más de cien canoas bandeirantes, logrando que éstos debieran replegarse.Alejados los paulistas, los guaraníes procedieron a destruir todo aquello que pudiera servir de abastecimiento en Acaraguá y se replegaron hacia Mbororé. Por las características geográficas de este sitio, era el ideal para enfrentar a los portugueses, ya que los obligaba a una batalla frontal.Efectivamente, al llegar la bandeira a la desembocadura del Aracaguá, el 11 de marzo de 1641 no encontró nada de provecho y se dirigió rumbo a Mbororé. Toda la flota portuguesa avanzó río abajo, sin tener idea la fuerza defensiva que lo esperaba.Sesenta canoas con 57 arcabuces y mosquetes, comandadas por el capitán Ignacio Abiarú, los esperaban flotando inmóviles en el arroyo Mbororé. En tierra, miles de guaraníes, tras parapetos sólidos, respaldaban a las canoas con arcabuces, arcos y flechas, hondas, alfanjes y garrotes.El choque armado fue rápidamente favorable a los guaraníes. Un grupo de bandeirantes logró ganar tierra y se replegó a pie hacia el norte, donde levantaron una empalizada defensiva.Durante los días 12, 13, 14 y 15 de marzo, los misioneros bombardearon continuamente la improvisada fortificación con un cañon, arcabuces y mosquetes, tanto desde posiciones terrestres como fluviales, sin arriesgar un ataque directo. Sabían que los portugueses carecían de alimentos y agua, por lo que se prefirió una guerra de desgaste. Además, varios tupíes comenzaron a desertar y unirse a las tropas misioneras, facilitando información sobre el enemigo.El 16 de marzo los bandeirantes enviaron a los jesuitas una carta donde solicitaban la rendición. Dicha carta fue rota por los guaraníes. Los portugueses entonces intentaron huir del asedio guaraní remontando en sus balsas y canoas el río Uruguay. Sin embargo, cayeron en otra emboscada, ya que los esperaban un contingente de 2.000 guaraníes armados y deseosos de vengar las atrocidades portuguesas.Ante esta situación, los bandeirantes decidieron retroceder intentando alcanzar la margen derecha (opuesta) del río y así poder escapar de los guaraníes. Sin embargo, fueron perseguidos, asesinando a todos los de retaguardia, hasta perder gran cantidad de hombres.Del contingente inicial que salió de San Pablo, sólo lograron volver unos cuantos, sin conocerse precisamente el número de bajas totales, las que se presumen en más de mil.ConsecuenciasLas principales consecuencias inmediatas de la batalla de Mbororé fueron:Consolidación territorial de las Misiones Jesuíticas en la región del Tapé, la cual llegaría a oncstituir 30 Pueblos y un gran desarrollo, con más de 100 mil habitantes.Freno al ataque bandeirante a las Misiones jesuíticas. Los jesuitas llevaron cabo un plan defensivo que fue la concentración de las misiones en el corredor de los ríos Paraná y Uruguay; la fortificación de las mismas y el entrenamiento militar de los hombres adultos.Obtención del permiso real a los jesuitas para formar sus propias milicias de parte del Virrey del Perú García Sarmiento de Sotomayor en 1649, a cambio de esto los guaraníes fueron excluidos de la mita o el pago de impuestos por sus servicios defendiendo la frontera septentrional, esto significo también que los jesuitas pudieron comprar armas de fuego de manera legal. A pesar de su papel defendiendo las fronteras, las milicias tuvieron una mala relación con los habitantes de Asunción, a quienes le cuidaban las espaldas de los portuguieses En 1735, cuando Bruno Mauricio de Zabala acabó con la Segunda revolución comunera del Paraguay las milicias jesuitas contaban con más de 7.000 guaraníes en sus filas, lo cual otorgaba una mayor y temible autonomía a las misiones. Tiempo después, esto será un motivo para la expulsión de los jesuitas de América.Asegurar la paz y prosperidad de las misiones, las cuales se desarrollarán durante otros cien años hasta la guerra guaranítica en 1754 y/o la expulsión de 1767.Freno, temporal, al expansionismo portugués sobre los territorios de la Corona española, el cual recobaría su dinámica en 1801, hasta la pérdida de los territorios del nordeste Misionero en 1890.-Causas de la expulsión de los jesuítas, año y consecuencias.A mediados del siglo XVIII los jesuitas fueron expulsados de las monarquías católicas más importantes: Del Reino de España (la «Monarquía Católica») en 1767, acusados por Campomanes de instigar el motín de Esquilache.La expulsión de los jesuitas de España de 1767 fue ordenada por el rey, Carlos III bajo la acusación de haber sido los instigadores de los motines populares del año anterior, conocidos con el nombre de Motín de Esquilache. Seis años después el monarca español consiguió que el papa Clemente XIV suprimiera la orden de los jesuitas. Fue restablecida en 1814, pero los jesuitas serían expulsados de España dos veces más, en 1835, durante la Regencia de María Cristina de Borbón, y en 1932, bajo la Segunda República Española. </title>
         <author>octaviogarcialeonel</author>
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         <description><![CDATA[<div>Octavio Leonel Garcia 2°2da Mat.131</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 17:13:25 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas</title>
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         <description><![CDATA[<div>Cadetes: Gomez Borjas Agustina y Michitte Delfina <br>Mini resumen explicativo: https://www.youtube.com/watch?v=LmuvC5xkN4Y <br>UBICACION GEOGRAFICA: <br>Se localizaron en los actuales territorios de las republicas de Argentina, Paraguay y Brasil.<br>ECONOMIA:<br>La economía de las distintas reducciones se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, existiendo la propiedad privada y las tierras colectivas, donde cada indígena debía trabajar unos días a la semana, y con lo recogido se mantenía a las viudas, niños y necesitados, se pagaba a los artesanos y los tributos reales y se almacenaban algunas cantidades, en previsión de plagas o escaseces. La venta de yerba mate fue el producto principal de las reducciones guaraníes y con los beneficios obtenidos por su venta los guaraníes pagaban el tributo anual a la corona.<br>CULTURA: <br>Los reyes de España, como parte del proceso de evangelización, ordenaron que "hubiese escuelas de doctrina y de leer y escribir en todos los lugares de indios". Este decreto real, al que se le prestó por lo general en América un acatamiento sólo nominal, fue cumplido con rigor por los misioneros jesuitas, dedicándole la atención necesaria que permitió fundaciones de escuelas y centros de formación de distintos niveles que fueron verdaderos centros de educación y de transmisión de los valores del catolicismo.</div><div>El castellano se enseñaba para lograr la unidad lingüística en todas las posiciones españolas. Los jesuitas hablaban correctamente el guaraní, utilizando la lengua como el mejor medio para llegar a los naturales. Los hijos de los caciques incluso llegaron a aprender algo de latín. <br>En los mismos escritos de los sacerdotes participantes de las misiones, que datan desde los primeros contactos evangelizadores, dieron cuenta de una «inclinación natural por los sonidos europeos» por parte de los nativos. A razón de esto es que la música fue concebida como una «potente arma de conversión, capaz de seducir las “almas salvajes” para que adoptasen el modo de vida cristiano, transformando aquellos “feroces leones” en “mansos corderos”.</div><div>Es así que los indios reducidos fueron eximios cantantes y destacados músicos que reprodujeron textos musicales tanto de contenido religioso como profano.<br>Los guaraníes, además, le dedicaron tiempo y esfuerzo a la danza. Los danzarines ensayaban desde los seis años, incorporando incluso melodramas los días domingos y feriados. En las festividades las principales diversiones justamente consistían en representaciones, música, canto y baile.<br>El ritual de la muerte,  “cuando fallecía un indígena, su cuerpo desnudo era envuelto con un lienzo de algodón blanco de doce metros de largo, de modo que ninguna parte de su cuerpo quedara al descubierto. Luego era colocado en un féretro de uso comunitario que normalmente se depositaba en la iglesia y servía únicamente para el ritual fúnebre. Por la mañana, al terminar la misa, o por la tarde, después del rosario, el ataúd, cubierto con un paño negro, era conducido desde su casa por sus parientes y amigos hasta el frente del pórtico principal del templo, donde los músicos esperaban el cortejo. Allí salía el sacerdote, con capa negra y la cruz alta en la mano, seguido de los niños monaguillos. Mientras los músicos ejecutaban con sus instrumentos los responsos y los llantos y lamentos se hacían sentir, el cortejo entraba al templo siguiendo al sacerdote, para desde allí ingresar por una de las puertas laterales al cementerio luego de dos o tres paradas para las oraciones. En ese momento, el cadáver era sacado del ataúd y puesto en una fosa. Mientras era cubierto con tierra se cantaban los oficios de sepultura, al tiempo que las mujeres traían cántaros con agua y rociaban la tierra que se arrojaba sobre el difunto, hasta formar un espeso barro. Una cruz y una pequeña lápida eran colocadas luego en el lugar, recordando el día, mes, año y nombre del difunto”. <br>También los jesuitas enseñaron a los guaraníes artesanías como la carpintería, herrería, platería, albañearía, etc; y hilar el algodón y tejido. </div><div>ORGANIZACION SOCIAL: <br>Los misioneros vivían de acuerdo a las habilidades propias de su orden, mientras que a los indígenas se les permitió mantener gran parte de su estructura social y política. La relación entre ambos sistemas era jerárquica, en la que los jesuitas eran la máxima autoridad en los aspectos económicos, cultural y social.<br>AGRICULTURA:<br> Su agricultura se encontraba bastante desarrollada con una extensa variedad de cultivos y sus artesanos convertían a cada pueblo en una unidad prácticamente autosuficiente.<br>RELIGION: <br>En el orden estrictamente espiritual, los misioneros se preocuparon especialmente de la difusión de la fe católica y de la enseñanza del catecismo. Los jóvenes que habían superado la edad escolar y se encontraban trabajando en cualquier actividad, por las tardes, al escuchar el sonido de la campana, debían dirigirse a la iglesia. El acto religioso más importante era la misa, al que los fieles concurrían acompañados de toda la familia, particularmente los días preceptuados. Las iglesias fueron el corazón de los pueblos.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 20:58:52 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuitas</title>
         <author>lunavirue</author>
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         <description><![CDATA[<div>Isasi, Daira Mat 138 2da 2da<br><strong><br>Organización social:</strong></div><div><br>Se ha estimado que la población guaraní a la llegada de los españoles al Río de la Plata, en 1530, era al menos de un millón de personas y que disminuyó a 141.000 durante los primeros años de la década de 1730. Un tercio de esta pérdida de población se debió a las epidemias y enfermedades transmitidas por los colonos, mientras que dos tercios se cree que fue producto de las capturas por los <em>bandeirantes</em>, que buscaban en las misiones una concentración de indígenas fáciles de capturar, para venderlos como esclavos.</div><div><br>A pesar de estas bajas, la población en las misiones jesuíticas, a diferencia de las misiones de otras órdenes, se restableció y creció, lo que permitió ampliar las primeras misiones y fundar otras nuevas. El crecimiento y la expansión de estas misiones se vio abruptamente interrumpido con la expulsión de los jesuitas de los territorios de la Corona española. En esos momentos, en 1768, se calculaba que los 30 pueblos contenían una población cercana a las 100 mil personas y más de 1.000.000 de cabezas de ganado.</div><div><br>Cabe destacar que no todos los indígenas aceptaban la vida dentro de las misiones; algunos huían hacia las ciudades, trabajaban con los colonos o se establecían en comunidades de fugitivos en áreas cercanas.</div><div><br>La organización de las misiones jesuíticas mantenía una estructura social, en algunos aspectos administrativos, similar a la de las ciudades fundacionales, que se basaban en las disposiciones de las Leyes de Indias. Sin embargo, se diferencia en dos aspectos fundamentales: la convivencia de dos formas de vida, la de la orden y la de la comunidad, y el hecho de que la población fuera exclusivamente indígena.</div><div><br>La incorporación del sistema de clanes a la estructura social y política de las misiones era una de las principales y más notables diferencias con otras misiones y planteaba una forma de estructura social y económica innovadora, que no careció de críticas por parte de los grupos más conservadores de la sociedad colonial. Según Jackson, esta incorporación permitió el crecimiento vegetativo de la población, a diferencia de las misiones del Norte de México, donde las congregaciones generalmente desorganizaron las relaciones existentes y en las que la población nativa fue casi extinguida como producto del contacto con nuevas enfermedades y epidemias. También existen datos que demuestran que la productividad en las misiones jesuíticas era mayor que la de otros sistemas como las estancias y más aún que las encomiendas</div><div><br>Los jefes de los clanes compartieron el poder con los misioneros dentro de un sistema indirecto, y mantuvieron el control sobre su comunidad a través de los Cabildos. La estructura de las autoridades era similar a la de las ciudades coloniales con un Jefe superior, alcaldes y regidores que integraban el Cabildo. Uno de los miembros del cabildo era jesuita y había un corregidor, nombrado por el Consejo de Indias. Existe discordancia entre los autores sobre el grado de autonomía de los Cabidos, si poseían iniciativa propia o solamente ejecutaban las directivas de los misioneros. Por otra parte, en cada misión había un director espiritual jesuita y un director ecónomo de la reducción, con una legislación a todos los niveles. Cabe destacar que en el sistema de penalización en el interior de las misiones no se contemplaba la pena de muerte.</div><div>Las jornadas de trabajo estaban marcadas rígidamente. La implantación de la rutina fue uno de los aspectos más significativos, en contraste con la cultura local que se regía por una temporalidad diferente. De ahí que las campanas y relojes tuvieran una ubicación central en el espacio y permitían organizar las actividades en el tiempo. Para crear consciencia de temporalidad europea, se introdujeron cantos y ritos que ayudaban a marcar las distintas etapas, o cambios de actividad.</div>]]></description>
         <pubDate>2020-09-28 21:47:50 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuitas</title>
         <author>lunavirue</author>
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         <description><![CDATA[<div>Isasi, Daira Mat 138 2da 2da (SSEGUNDA PARTE)<br><strong>Agricultura:</strong></div><div> </div><div>La economía de las distintas reducciones se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, existiendo la propiedad privada y las tierras colectivas, donde cada indígena debía trabajar unos días a la semana, y con lo recogido se mantenía a las viudas, niños y necesitados, se pagaba a los artesanos y los tributos reales y se almacenaban algunas cantidades, en previsión de plagas o escaseces. La venta de yerba mate fue el producto principal de las reducciones guaraníes y con los beneficios obtenidos por su venta los guaraníes pagaban el tributo anual a la corona.</div><div>Las misiones así organizadas gozaban de un bienestar material innegable, su agricultura se encontraba bastante desarrollada con una extensa variedad de cultivos y sus artesanos convertían a cada pueblo en una unidad prácticamente autosuficiente. También se consiguieron mejoras significativas en materia de leyes, destacando sobremanera la supresión de la pena de muerte contra el indígena, algo novedoso en la época.</div><div><br>Por costumbres ancestrales los guaraníes cultivaban diversos vegetales como el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ma%C3%ADz">maíz</a>, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Batata">batata</a>, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mandioca">mandioca</a>, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Yerba_mate">yerba mate</a> y el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Algod%C3%B3n">algodón</a>, además de ser <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Caza">cazadores</a> y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pescador">pescadores</a>.</div><div><br>Sin embargo, los padres jesuitas implementaron un sistema económico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Agricultura">agrícola</a> que fue rápidamente asimilado por los aborígenes. Esta importante agricultura fue complementada con la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ganader%C3%ADa">ganadería</a> que suministró a los aborígenes carne, leche y cuero.<br><br><strong>Religión:<br></strong><br></div><div>La llegada a tierras americanas de los primeros misioneros de la orden jesuítica se remota a la segunda mitad del siglo XVI, actualmente territorios de Paraguay y Brasil. Su objetivo era promover la evangelización de los indígenas, pero para eso creían que había que valerse de métodos pacíficos y no utilizar la violencia a las persecuciones. Por eso los jesuitas aprendieron la lengua de los pobladores de esas regiones, e intentaron inculcarles las costumbres y la tradición del cristianismo europeo, junto con las creencias religiosas. Junto con su misión evangelizadora, la Iglesia cumplió una de labor fundamental en la educación durante la era colonial. Escuelas de primeras letras (las actuales primarias), colegios y universidades fueron creadas y estuvieron bajo el cuidado de las órdenes religiosas y diócesis establecidas en América a partir del siglo XVI. Los jesuitas, además de su trabajo en las misiones, desempeñaron un papel importante en la educación colonial. Como consideraban que la educación era una parte importante de la evangelización, la promovían en paralelo a la prédica cristiana.</div>]]></description>
         <pubDate>2020-09-28 21:52:57 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuitas</title>
         <author>lunavirue</author>
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         <description><![CDATA[<div>Isasi, Daira Mat 138 2da 2da <br> Imágenes:</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 22:02:14 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuitas</title>
         <author>lunavirue</author>
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         <description><![CDATA[<div>Isasi, Daira Mat 138 2da 2da</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 22:03:43 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuitas</title>
         <author>lunavirue</author>
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         <description><![CDATA[<div>Isasi, Daira Mat 138 2da 2da</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 22:06:58 UTC</pubDate>
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         <title>Ubicación Geográfica</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[<div><br>¿Dónde su ubicaban?<br><br><br>Las treinta misiones jesuitas guaraníes se localizaron en la geografía de los actuales territorios de las repúblicas de Argentina, Paraguay y Brasil, en derredor de dos de los más importantes ríos que conforman la cuenca del Plata, el río Paraná y el río Uruguay, en la selva tropical de la mata atlántica.3​ Los jesuitas fueron continuadores del exitoso sistema de planificación demográfico que el virrey del Perú Francisco Álvarez de Toledo había ideado para las reducciones de indios. Así se creó la “República de indios” donde las misiones alcanzaron un alto grado de desarrollo.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 23:31:26 UTC</pubDate>
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         <title>Economía</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[<div>¿Cuál era el tipo de Economía que llevaban?<br><br>Los Jesuitas implementaron un sistema económico agrícola que fue rápidamente asimilado por los aborígenes. Esta importante agricultura fue complementada con la ganadería que suministró a los aborígenes carne, leche y cuero. Se logró que cada reducción formara una unidad económica independiente. Como no se tenía moneda de metal se funcionaba sobre la base de una economía de trueque y como tenían multitud de posesiones comunales, se favorecía un intenso tráfico comercial entre las reducciones promoviendo una integración económica, social y política con sede central en Candelaria. El régimen de propiedad era mixto, aceptando la propiedad individual privada y la propiedad colectiva. La propiedad individual privada o avamba´e, permitía que cada jefe de familia dispusiera de una chacra con la extensión necesaria para sembrar en ella todo el cultivo indispensable para el sustento anual familiar. La propiedad colectiva o “tierra de Dios”</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 23:42:34 UTC</pubDate>
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         <title>Cultura</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[<div>¿Qué educación llevaba?<br><br>En las misiones los jesuitas publicaron libros en guaraní sobre gramática, catecismo, manuales de oraciones y hasta un diccionario. Las reducciones contaron con la primera imprenta fundada por los padres Juan Bautista Neuman y José Serrano, quienes armaron una prensa, fundieron los tipos necesarios y publicaron los primeros libros. Las impresiones se hicieron en Nuestra Señora de Loreto, San Javier y Santa María la Mayor.<br><br>¿Cuáles eran sus tradiciones?<br><br>Los alcaldes velaban por las buenas costumbres, castigaban a los holgazanes y vagabundos y vigilaban a los que no cumplían sus deberes. Esta autoridad se ejercía dentro del pueblo, junto con cuatro alcaldes de barrio, fuera de él había entre seis y ocho <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Comisario">comisarios</a> para los cuarteles. Una veedora vigilaba a las mujeres, cuatro celadores a los niños y cuatro inspectoras a las niñas.<br><br>¿Qué música escuchaba?<br>La música y el canto ocuparon un lugar destacado en el proceso de aprendizaje. Cada pueblo contaba con un coro y orquesta. Desde la misma escuela se promovió la participación de los niños y los jóvenes, mientras que los adultos se organizaron, en la mayoría de los casos, desde la iglesia.<br><br>¿Cuál era su tipo de <strong>arquitectura</strong>?<br><br>los edificios principales, como la iglesia, el cementerio comunal y la escuela, que servía al mismo tiempo para albergar a los jesuitas, conformaban una unidad a manera de monasterio. Estas edificaciones construidas en piedra local y madera de lapacho, quebracho y urunday se encontraban en un lado de una gran plaza cuadrada, rodeada de casas por los otros tres lados. Junto a la iglesia también edificios administrativos y talleres. En el centro de la misma, una gran cruz y una estatua del santo patrono de la misión. Las calles y casas estaban ordenadas según precisas líneas geométricas, de acuerdo a las recomendaciones españolas relativas a la construcción de nuevos asentamientos. La posición central de su lugar de residencia permitía a los padres tener una vigilancia constante sobre la vida de la reducción. También disponían una casa comunal coty guazu para alojar a las viudas, huérfanos y mujeres solteras y tenían agua corriente y servicios sanitarios.<br><br>Eran cazadores y pescadores, otros oficios eran oficios de trabajando el hierro y la plata, carpintería, cocina-panadería, chapado en oro, vajillas, telas, elaboración de sombreros o instrumentos musicales. <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 23:47:30 UTC</pubDate>
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         <title>Organización socia</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[<div>¿Cuál era su organización?<br><br>El gobierno de cada misión tuvo muchas similitudes con las instituciones que los castellanos trasplantaron al Nuevo Mundo desde la península ibérica, aunque le sumaron características particulares atendiendo a la idiosincrasia de los naturales de la región.<br>Como gobierno local, en cada reducción funcionaba un cabildo precedido por el corregidor, que era además la autoridad principal del pueblo, conocido entre los guaraníes como parokaitara ‘el que dispone lo que se debe hacer’. Era confirmada su elección por el gobernador y generalmente el elegido era uno de los caciques del pueblo y solía ser a perpetuidad. De esta forma los jesuitas fueron continuadores de las instituciones indígenas ya que el jefe de la tribu era la máxima autoridad comunal. Otras autoridades eran los alcaldes de primer voto y segundo voto, también llamados ivírayucu ‘el primero entre los que llevan vara’. Ellos velaban por las buenas costumbres, castigaban a los holgazanes y vagabundos y vigilaban a los que no cumplían sus deberes. Esta autoridad se ejercía dentro del pueblo, junto con cuatro alcaldes de barrio, fuera de él había entre seis y ocho comisarios para los cuarteles. Una veedora vigilaba a las mujeres, cuatro celadores a los niños y cuatro inspectoras a las niñas. Además del corregidor y los alcaldes, el cabildo estaba integrado por un teniente de corregidor, un alguacil, cuatro regidores, un alguacil mayor, un alférez real, un escribano y un mayordomo, del cual dependían los contadores, los fiscales y los almaceneros. Los integrantes del cabildo eran electos cada 1 de enero por los que dejaban el cargo en una asamblea general y puestos a consideración de los sacerdotes y luego a confirmación del gobernador.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-28 23:54:07 UTC</pubDate>
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         <title>Religión</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
         <link>https://padlet.com/monroscor46/mu7s0z95neycw736/wish/786227511</link>
         <description><![CDATA[<div>¿Qué tipo de cargo tenían los curas?<br><br>Los curas tenían a su cargo el gobierno de las reducciones siendo los verdaderos administradores de los bienes de los pobladores y contando con facultades de intervención directa no solo en la actividad espiritual sino también temporal, económica, cultural, social y hasta militar. En el orden estrictamente espiritual, los misioneros se preocuparon especialmente de la difusión de la fe católica y de la enseñanza del catecismo.<br><br>¿Qué ocurría con los jóvenes?<br><br> Los jóvenes que habían superado la edad escolar y se encontraban trabajando en cualquier actividad, por las tardes, al escuchar el sonido de la campana, debían dirigirse a la iglesia. <br><br>¿Qué actos religiosos realizaban?<br><br>El acto religioso más importante era la misa, al que los fieles concurrían acompañados de toda la familia, particularmente los días preceptuados.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 00:09:49 UTC</pubDate>
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         <title>Organización Militar</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[<div>¿Qué eran los bandeirantes ?<br><br>Las misiones guaraníes constituyeron un importantísimo freno a las aspiraciones expansionistas de los lusitanos, que liderados por los bandeirantes se dedicaban a la caza de indios para venderlos como esclavos en São Paulo y Río de Janeiro. Desde los primeros tiempos de la conquista de América, la corona española otorgó a los indios o naturales americanos, el mismo estatus jurídico de hombres libres, equiparándolos a los vasallos peninsulares. Esta era la condición que tenían los guaraníes en el Virreinato del Perú. Tras varias incursiones bastante exitosas en 1641 una gran tropa de bandeirantes paulistas fue vencida en la batalla de Mbororé. Estos volvieron a intentar atacar en 1652 y 1676 pero en ambas ocasiones el gobernador de Paraguay consiguió detenerlos gracias a la participación de las milicias jesuitas. Los permanentes ataques de los bandeirantes forzaron a una mayor militarización de las misiones. Las reducciones empezaron a fortificarse y a formar milicias armadas con armas de fuego y entrenadas en tácticas de guerra modernas combinadas a sus tácticas selváticas clásicas gracias al entrenamiento con veteranos de las guerras europeas<br><br>¿En que campañas participaron?<br><br>Los milicianos guaraníes participaron también de las numerosas campañas de castigo contra otros indios como los guaycurúes, payaguás y mbyás, feroces tribus del Gran Chaco que lanzaban frecuentemente ataques contra las haciendas y pueblos del Paraguay.14​ En 1702, además, derrotaron a los charrúas con los que habían entrado en conflicto por extensos territorios de la Banda Oriental aptos para que pastaran sus ganados.15​ Sin embargo, la mano de obra guaraní no sería tan solo usada para apoyar en las campañas militares. Altamente cualificados fueron solicitados para ayudar en la construcción de fortalezas, destacando en especial las murallas de Montevideo.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 00:13:27 UTC</pubDate>
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         <title>Los Jesuitas</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[<div>El rey sucesor, Carlos III, imitando las políticas seguidas en el Reino de Portugal (1759) y en el Reino de Francia (1762), a través de la Pragmática Sanción de 1767, emitida el 27 de febrero de ese año, ordenó la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la corona de España, incluyendo los de América y los demás ultramarinos, cifra que alcanzó a más de 6000 religiosos. El ataque de la monarquía a esta orden religiosa también alcanzó sus bienes temporales toda vez que ya que la pragmática también decretó la incautación del patrimonio de la Compañía de Jesús.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 00:17:33 UTC</pubDate>
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         <title>La agricultura</title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[<div>La agricultura retomó los cultivos nativos, como el maíz, los porotos, zapallos y mandiocas con nuevas técnicas de labranza. Los cultivos fueron distribuidos en lotes pequeños, para la subsistencia familiar y en campos comunes para el pueblo en general. A los primeros se los denominó “abambaé” y a los segundos, “tupambaé”. En estos últimos, la gente del pueblo atendía por turnos y según sus edades, las distintas etapas del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha. En ellos se cultivaban además de algunos cereales y hortalizas, principalmente el algodón y la caña de azúcar y más tarde montes de frutales y de yerba mate, plantados cerca de los pueblos. Así por ejemplo, en San Carlos, el “tupambaé” o también “chacarería del pueblo”, contaba con dos cañaverales grandes, tres trigales, un cebadal, dos arrozales, 12.000 plantas de algodón cultivadas en seis lugares diferentes y cuatro yerbales chicos, con casi 14.000 plantas.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 00:21:30 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[fundaciones de escuelas y ]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 00:30:24 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>valdezlucaslnas</author>
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         <description><![CDATA[portuguieses En 1735, cuando Bruno Mauricio de Zabala acabó con la ]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 00:30:38 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas (2da parte Vazquez Fariña Daiana)</title>
         <author>daianavazquez37</author>
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         <description><![CDATA[<div>Arquitectura: Solían usar madera. Las comunidades del norte usaban mucha paja y barro.  Las casas de los aborígenes corrían paralelas y regularmente a lo largo de los otros tres lados de la plaza y el resto de la ciudad. La estructura del pueblo estaba dominada por iglesias, ocupando un lado de la plaza central.<br><br>Educación: entre todas las reducciones, había escuelas primarias donde los niños de entre seis y doce años aprendían a leer, escribir y realizar matemáticas. Las niñas aprendían a leer, escribir, hilar y demás cosas, la formación de mujeres era  importante para las organizaciones educativas guaraníes.<br><br>Oficios: Las misiones jesuíticas más exitosas fueron las misiones guaraníes. Los grupos seminómadas, fracasaron porque no se adaptaron a la vida sedentaria y ni a la rígida organización del trabajo. En la misión guaraní en Paraguay había dos campos. (Avá mbaé): La producción de estas tierras se utiliza para el cultivo de maíz, frijol y mandioca, solo para el autoabastecimiento. Por otro lado, (tupá-mbaé)la misión es propietaria de terrenos públicos  donde deben trabajar todos los adultos: estos terrenos se utilizan para diferentes fines, como ayudar a viudas o huérfanos y pagar situaciones de emergencia como sequías y epidemias. <br><br>Economía: Según las costumbres de sus antepasados, los guaraníes cultivaban diversas hortalizas, como el camote y la yuca, además de ser cazadores y pescadores. Los padres de los jesuitas implementaron un sistema económico agrícola y los indígenas lo absorbieron rápidamente. Cada reducción forma una unidad económica independiente. Se basa en el trueque, y debido a que poseen una gran cantidad de propiedad pública, promueven transacciones agitadas entre la reducción del volumen de transacciones para promover la integración económica, social y política con la sede de Candelaria.<br>Hay dos sistemas, propiedad privada y propiedad colectiva. El particular permite que el jefe de cada familia sea dueño de una finca y realice las ampliaciones necesarias para cultivar todos los cultivos para mantener la vida de la familia. La propiedad colectiva se utiliza para cultivar algodón, trigo y frijoles. Trabajan en dos áreas como comunidad.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 00:32:48 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Bogado Fernández Sofía Irenne M112 2° 2</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 01:08:10 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 03:16:59 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas </title>
         <author>ismael_cabana</author>
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         <description><![CDATA[<div>Cadetes: <br>Schunke Tadeo, MAT: 168<br>Cabaña Francisco Ismael, MAT: 119<br>Verite Eduardo, MAT: 175.<br><br>Profesora, nuestro power point es muy pesado, para poder verlo necesita descargarlo.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-09-29 03:19:03 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuiticas </title>
         <author>homerotobiasbonne2019</author>
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         <description><![CDATA[<div>Bonne</div>]]></description>
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         <title>Misiones Jesuíticas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>López Estoup</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-02-11 16:38:04 UTC</pubDate>
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         <title>Misiones Jesuíticas </title>
         <author>guilleeh23</author>
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         <description><![CDATA[<div>Ehringhaus Guillermo </div>]]></description>
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