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      <title>Estructura productiva y dinámica migratoria en la Provincia de Mendoza, 1860 - 2010 by PALOMA HOLZHEKER</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-03-31 02:09:38 UTC</pubDate>
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         <title>Estructura productiva y dinámica migratoria en la Provincia de Mendoza, 1860 - 2010</title>
         <author>palo_holzheker</author>
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         <description><![CDATA[<div>La República Argentina, desde su consolidación como Estado Nacional, ha sido un importante destino para extranjeros. Mendoza destacado como receptora de migrantes de origen interno como internacional. <br>A lo largo del tiempo; los diferentes modelos productivos en la economía nacional generan cambios cuantitativos y cualitativos de los migrantes.<br>El enfoque histórico estructural (empleado para la investigación) concibe a la migración como un proceso sociodemográfico determinado por las transformaciones históricas de las sociedades.<br><br>&nbsp; <br>&nbsp;<br>Dos dimensiones del fenómeno migratorio mendocino: las características y modificaciones en relación con el proceso de redistribución espacial de la población y su contextualización en las transformaciones socioeconómicas provinciales. <br>Cuatro etapas: <br>1860 – 1929: Modelo agroindustrial vitivinícola<br>1930 – 1975: Diversificación industrial y consolidación del modelo vitivinícola<br>Tradicional, 1976 – 2001: Nueva vitivinicultura de exportación <br>2003 – 2010: Recuperación y expansión económica.<br>Mendoza a lo largo de todo el período la principal jurisdicción extrapampeana fue de importancia en cuanto al tamaño de los colectivos de extranjeros asentados en su territorio.&nbsp; La dinámica migratoria provincial sufrió modificaciones. Los cambios se relacionan con las transformaciones en la estructura productiva nacional, regional y provincial.<br>1. El fenómeno migratorio, aspectos conceptuales y metodológicos<br>En nuestro país y en la región el fenómeno migratorio se constituye como objeto de estudio relevanteen 1950, dando origen a diversos cuerpos conceptuales para su abordaje. <br>3 corrientes a las que adscriben la mayoría de los estudios sobre la temática:<br>&nbsp;Perspectiva demográfica: describir y cuantificar las migraciones en sus dimensiones demográficas básicas, mediante el uso de ciertas fuentes de datos y el desarrollo de insumos metodológicos<br>Modernización: enfoca en la migración urbana-rural y su contribución al crecimiento urbano, el tránsito de toda sociedad de un estadio tradicional a otro moderno. <br>&nbsp;<br><br>&nbsp;Análisis histórico estructural: brinda una visión de las migraciones tomando en cuenta el proceso histórico concreto en el que estas tienen lugar y que definen sus características específicas.<br>Se entiende a la migración como un factor del proceso de producción y reproducción de la fuerza de trabajo, que se manifiesta en la redistribución territorial de la población, la cual trata de adaptarse a los arreglos espaciales de las actividades socioeconómicas. <br>Argentina un destino migratorio internacional, y consiguió diferenciarse de sus vecinos, en un nivel interno la pampa húmeda se destacó por sobre las economías regionales de carácter periférico. Mendoza fue un importante centro de atracción consolidado en gran medida al aporte extranjero.<br>La migración, sólo un tipo de movimiento territorial particular dentro de una amplia variedad de movimientos que, como conjunto, se denomina movilidad espacial.<br>Los censos de población sólo captan una parte de los desplazamientos.<br><br><strong>2. Etapas en la dinámica migratoria provincial</strong><br>El rol fundamental que jugó la inmigración internacional enbel desarrollo económico y social del país generó la necesidad de conocerla. <br>En las primeras décadas del siglo XX, llegaron a representar un terciode la población total del país.<br> <br>(Portones Parqe Gral. San Martin, traidos de Francia)<br> Con el correr de los años, los extranjeros han ido perdiendo importancia relativa en la composición de la población argentina representando en la actualidad sólo el 4% del total. <br>Incrementó el stock de inmigrantes limítrofes paulatinamente, aumentando su peso entre los extranjeros que residen en el país hasta alcanzar en 2010 el 70%.<br>Gráfico 1: Evolución del porcentaje de extranjeros sobre la población total. Argentina y<br>Provincia de Mendoza 1869-2010<br> <br>La ola inmigratoria de principios del siglo XX sí tuvo un importante impacto en la provincia,alcanzando en 1914 un máximo aún mayor que en el total del país, para ese año el 31,8% de los habitantes de Mendoza habían nacido fuera de Argentina.<br> Ese porcentaje fue decreciendo sistemáticamente hasta valores inferiores al 4% en la primera década del siglo XX, total en el que los inmigrantes limítrofes constituyen el 81%.<br> <br><br><strong>2.1. Período 1860 – 1929: Modelo agroindustrial vitivinícola</strong><br>A mediados del siglo XIX Argentina comenzaba a integrarse a la economía mundial a partir de la oferta de su producción agrícola, ganadera y cerealera. Nuestro país producía y exportaba bienes primarios e importaba bienes manufacturados<br>Esos cambios obligaron a la provincia a rediseñar su economía, hasta entonces asentada en el circuito pastoril ganadero de exportación. <br>El desarrollo cerealero pampeano y el avance ferroviario contribuyeron a poner en crisis la producción y el comercio regional que vinculaba a Mendoza con Chile. La actividad ganadera mendocina se fue desactivando dando lugar a la vitivinicultura de gran escala y baja calidad, orientada a abastecer al&nbsp; mercado doméstico argentino. <br>Entre el censo de 1895 y 1910 Mendoza ya era una potencia vitivinícola a nivel mundial <br>La expansión vitivinícola, sumada a las malas condiciones que atravesaron los países europeos dedicados a esa actividad y la “colonización de las áreas rurales”,activó el flujo de los inmigrantes <br>1869– 1914&nbsp; significativo aumento de la población provincial 65.413 a 277.535 habitantes.<br>En tal sentido se observa que el crecimiento durante esos 45 años fue de 38,7 mil habitantes anuales, mientras que el de la población nacida en la provincia sólo alcanzó 23,1 individuos por cada mil.<br>En el primer censo nacional (1869) la población extranjera&nbsp; en la provincia representaba el 9,4%, conformada por individuos de nacionalidad chilena (93,8%).<br>En 1895 la proporción de extranjeros se ubicaba en torno al 14%, pero ahora con una presencia mayoritaria de europeos (65,3%),<br>Y en 1914 cuando el porcentaje de población extranjera en la provincia alcanza su mayor valor histórico (31,8%), una abrumadora mayoría (87%) son inmigrantes nacidos en el Viejo Continente.<br>Las principales colectividades europeas presentes en la provincia eran la italiana, la española y la francesa.<br>Los inmigrantes europeos eran portadores de conocimientos y habilidades que volcarían en sus labores.<br> En 1895 el contingente más numeroso era el de los italianos, seguido de los españoles y los franceses. Se produce una variación en la composición de los inmigrantes al convertirse los españoles en la colectividad europea cuantitativamente más significativa, seguidos por los italianos y los franceses.<br><br><strong>Gráficos 2,3 y 4: Estructura de la población por edad, sexo y lugar de nacimiento. Provincia de Mendoza, 1869, 1895, 1914</strong><br><br>Como se observan en las pirámides poblacionales, los contingentes migrantes estaban por esos años mayoritariamente constituidos por jóvenes varones. El índice de masculinidad de la población extranjera se ubicaba en 1895 en los 179 varones por cada 100 mujeres y en 1914 rondaba los 162 varones por cada 100 mujeres. Además, la masiva llegada de inmigrantes y su redistribución en las diferentes áreas del territorio provincial fue un factor determinante en el proceso de urbanización. La población urbana de Mendoza pasó de alrededor de 15% a cerca del 59%.<br><br><strong>Cuadro I: Porcentaje de población no nativa y distribución relativa por región. Provincia de Mendoza, años 1868 y 1914</strong><br><br>Durante la primera etapa (1869) los contingentes migratorios arrojados a la provincia tuvieron una gran importancia en términos tanto cuantitativos como cualitativos, el perfil de esas poblaciones fue cambiando desde una preponderancia casi exclusiva de inmigrantes chilenos a una mayoría de extranjeros de origen europeo que fueron asentándose en las principales zonas de regadío. Esa dinámica respondió en buena medida a los cambios en el modelo productivo provincial que hacía inicios del periodo estaba centrado en la exportación ganadera hacia el país trasandino y que luego sufrió una fuerte reconversión para pasar a ser la vitivinicultura la principal actividad económica de la provincia. La inmigración europea fue uno de los principales actores que impulsó ese proceso.<br><br><strong>2.2 Período 1930 - 1975: Diversificación industrial y consolidación del modelo vitivinícola tradicional<br></strong><br>La crisis mundial de los años 30 provocó el agotamiento del modelo agroexportador. Comienza con la Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI), proyecto de desarrollo nacional fundada en la abundante mano de obra y un importante mercado de consumo interno.<br>Repercutió de manera negativa en la actividad vitivinícola provincial, entrando a fines de los años 20 en un período de decadencia que se prolongaría durante toda la década siguiente. Mendoza inicia entonces el paulatino abandono de la estructura económica monoproductora buscando acoplarse al modelo de la ISI a través de un proceso de diversificación industrial. El sector industrial de la provincia se fue desarrollando lentamente hasta llegar a consolidarse en la actual industria metalmecánica regional, proveedora del sector vitivinícola nacional y de otros sectores agroindustriales.<br>Durante la primera etapa del ISI a nivel nacional, las actividades que permiten afirmar la existencia de un proceso de diversificación industrial en Mendoza son la industria conservera, ramas de alimentos y bebidas, la industrialización de derivados de la uva, la industria química y la fabricación de cemento.<br>El proceso industrializador estuvo acompañado por una mejoría en la distribución del ingreso y una ampliación del mercado interno, condiciones que permitieron, que la vitivinicultura recuperara su dinamismo pero sin llegar a alcanzar los niveles de participación previos a la crisis. <br>La ampliación del mercado interno potenció el desarrollo de las actividades industriales apoyada en el crecimiento de la población en general y en el incremento de la población de origen europeo. En el caso de Mendoza, entre 1947 y 1960 la población crece un promedio anual de 25,5 por mil, tasa similar a la del período anterior pero con una participación menor de la población. En el lapso 1960 – 1970 se desacelera el crecimiento de la población total, mientras que los extranjeros arrojan un crecimiento medio anual negativo de -24,4 por mil. <br>No existen registros censales que den cuenta del comportamiento de los flujos migratorios durante las primeras décadas del siglo XX, debido a la distancia temporal existente entre el segundo y el tercer censo nacional realizados en 1914 y 1947. Sin embargo, entre 1931 y 1946 la inmigración europea fue casi nula, siendo explicado el saldo migratorio positivo de ese período por la inmigración de los países limítrofes. Las principales causas de este fenómeno son, que una gran cantidad de inmigrantes vuelven a Europa durante la primera guerra mundial y, que aumenta la proporción de argentinos, ya que los primeros inmigrantes tienen hijos nacidos en el territorio nacional. <br>A partir de la década del 40, llegó al país una segunda ola inmigratoria conocida como la nueva inmigración procedente en su gran mayoría de países vecinos. Los factores que confluyeron son: el crecimiento de producción industrial (mano de obra), y salarios un poco más altos que en la actividad agrícola. Las industrias menos tecnologizadas dieron empleo a trabajadores inmigrantes quienes a menudo se insertaron en actividades “sensibles” a la abundancia de mano de obra barata, generando así su propia demanda (construcción y del trabajo doméstico). También influyó la situación económica de los países limítrofes, que se convirtieron en regiones expulsoras de población. En este período cambia por tanto el patrón de las migraciones limítrofes se restringe mayoritariamente a zonas rurales de frontera en carácter de trabajo estacional y complementario del trabajo nativo, pero a partir de ese momento una parte significativa de esos grupos se orientó hacia los principales centros urbanos del país.<br>En la Provincia de Mendoza, el censo de 1947 registró un total de 7.758 inmigrantes limítrofes de los cuales 4.212 eran chilenos y 421 bolivianos. <br>En 1970 la población trasandina residente en la provincia se había duplicado y la boliviana alcanzó los 6.125 efectivos.<br>Los inmigrantes chilenos se encontraban, afincados en áreas rurales de la región adyacentes a la frontera, luego comienzan a coexistir con una nueva migración de tipo rural-urbana, en que la dinámica industrializadora y la crisis de la agricultura chilena fomentaron la expulsión de población rural. Esos nuevos flujos se orientaron fundamentalmente al Gran Mendoza.<br>La migración boliviana comenzó a adquirir importancia con la demanda creciente de mano de obra para la cosecha. Las corrientes desde Bolivia fueron incrementando primero hacia la región del noroeste argentino y luego hacia otras jurisdicciones, constituyéndose una “migración por etapas” de carácter preponderantemente familiar. <br>A nivel provincial, estos migrantes se ocuparon primariamente de actividades como la frutícola, hortícola y vitícola en calidad de fuerza laboral complementaria de bajo costo para cubrir la demanda de mano de obra rural. Esa dinámica se ha mantenido hasta la actualidad pero acompañada de una progresiva inserción de la población boliviana en ocupaciones del mercado de trabajo urbano. Posteriormente, una parte importante de los inmigrantes bolivianos se involucró en el proceso de movilidad social ascendente y se han transformado en arrendatarios e inclusive en propietarios, habiendo muchos de ellos avanzado hacia la comercialización hortícola.<br><br><strong>Gráficos 5, 6 y 7: Estructura de la población por edad, sexo y lugar de nacimiento. Provincia de Mendoza, 1947, 1960, 1970.<br></strong><br>Pirámides poblacionales -1947, 1960 y 1970- menor peso relativo de población no nativa asentada en Mendoza respecto del período anterior, y reemplazo de inmigrantes jóvenes de principios de siglo por una población más envejecida y con mayor presencia de mujeres. Ésta se irá acentuando en las décadas siguientes, siendo característico de las corrientes migratorias limítrofes. <br>Índice de masculinidad de extranjeros en 1947 -&gt;140 varones por cada 100 mujeres, se reduce en 1970 -&gt;118 varones por cada 100 mujeres.<br><br>&nbsp; &nbsp;<br><br><strong>Cuadro 2: Porcentaje de población no nativa y distribución relativa por región. Provincia de Mendoza, 1947 y 1970.<br></strong><br>En esta segunda etapa se intensifica la concentración poblacional en las áreas urbanas, en 1947 el 63% de los no nativos reside en el Gran Mendoza, asciende a 66% en 1970. <br>La Zona Sur concentra al 22% y el 19% de los extranjeros. En ambos momentos del tiempo - mayor tendencia de la población chilena en las áreas urbanas y de los migrantes bolivianos a asentarse en los cinturones verdes periféricos. <br>En 1947 catorce de cada 100 habitantes (Mendoza) eran extranjeros, se reduce a la mitad en 1970.<br>Es una etapa caracterizada por el impulso a la actividad industrial y la redistribución de la población (urbanización). Como resultado del crecimiento industrial y la atracción de salarios más altos, parte de esos grupos se orientó hacia los centros urbanos. <br>En Mendoza, desde la década de 1950, los flujos provenientes de Bolivia cubrieron los puestos de la demanda de trabajo rural.<br><br>&nbsp;<br><br><strong>2.3. Período 1976 – 2001: Nueva vitivinicultura de exportación.</strong><br><br>1974-Argentina entra en una crisis social, política y económica que desembocará en el golpe militar de 1976. Estos sucesos darán inicio a la desaparición del sector estatal como productor de bienes y servicios, la desindustrialización de la economía, el surgimiento del sector servicios como principal actividad y la fuerte concentración del capital. La desregulación del mercado financiero y la apertura comercial afectaron así el modelo de desarrollo= la actividad industrial consolidada en el período de sustitución de importaciones.<br>Esto trajo una distribución regresiva del ingreso, niveles de desempleo elevados y precariedad en las condiciones de vida de los sectores más postergados.<br><br>En los años 80 el Gobierno de Alfonsín no logró reducir la&nbsp; deuda externa (dictadura), ni superar las restricciones de los mercados internacionales, lo que contribuyó al deterioro económico y social del país. En la década siguiente, la presidencia de Menem adhirió al paradigma neoliberal. Con la implementación del régimen<br>de convertibilidad y la reforma del Estado, la economía quedaba subordinada al movimiento de capitales especulativos.<br><br>En Mendoza, el sector industrial, a excepción de la metalmecánica, se ve perjudicado dado que sufre el fuerte impacto de la apertura de las fronteras a bienes del exterior, y cuenta con escaso desarrollo tecnológico y alto endeudamiento.<br>El turismo y los servicios acentúan un proceso de tercerización de la estructura económica provincial.<br><br>El cambio profundizó las crisis del modelo vitivinícola tradicional hasta hacer eclosión a fines de la década de 1980 en una nueva reconversión productiva: el modelo vitivinícola se convierte de manera fragmentaria e incompleta a la “nueva vitivinicultura”. Características principales- esa actividad pasa a constituirse en capital intensiva al incorporarse modernos procedimientos a la producción de vinos de alta calidad destinados a los mercados internacionales. El desarrollo de nuevas condiciones de competitividad consolida el ascenso de capitales vitivinícolas extranjeros y algunos grandes grupos locales.<br><br>Las transformaciones económicas generaron cambios en la composición sectorial, la configuración espacial de la actividad industrial y en los flujos migratorios y su distribución. A nivel provincial, entre 1970 y 1980, se produce un descenso del saldo favorable de migración interna de los años anteriores, generado por el crecimiento de la población nacida en Mendoza que emigra hacia otras localidades.<br><br>En 1980 – 2001 continúa la expulsión de población nativa y la provincia reduce su poder de atracción para contingentes extranjeros.<br><br>Durante esta etapa, los flujos migratorios contribuyeron a un crecimiento poblacional desacelerado, donde prima el componente vegetativo.<br><br>La política de convertibilidad en Argentina (1991 – 2001) funcionó como atracción de inmigrantes limítrofes que enviaban remesas a sus países de origen. Estos, acceden en forma marginal al mercado de trabajo aceptando condiciones laborales precarias y remuneraciones inferiores con respecto a los nativos. Es decir, características como inestabilidad laboral, bajos sueldos y falta de cobertura social y su desempeño en el mercado laboral se encuentra signado por la complementariedad e interdependencia de la mano de obra local en el ámbito rural y urbano.<br><br>&nbsp; <br><br><strong>Gráficos 8 y 9: Estructura de la población por edad, sexo y lugar de nacimiento. Provincia de Mendoza, 1980 y 1991.</strong><br><br>Pirámides poblacionales de Mendoza - censos 1980 y 1991 -&gt; menor peso relativo de la población no nativa respecto del período anterior y su concentración en edades activas. Continúa la feminización de los contingentes de inmigrantes que llegan a la provincia, quienes registran en 1980 una tasa de masculinidad de 110 varones por cada 100 mujeres, valor que disminuye a 88 varones por cada 100 mujeres en 2001. Esto se asocia a la feminización de la supervivencia de los hogares que, en los contextos de ajuste estructural, impulsan a las mujeres que se encuentran en situación de pobreza a insertarse en circuitos alternativos de supervivencia.<br><br>A partir de la década de 1990 - proceso de egreso/retorno para los migrantes chilenos ya que si bien por un lado una fuerte ola de inversiones chilenas en Argentina trae un contingente importante de profesionales y trabajadores calificados –en Mendoza, estas inversiones tienen una fuerte presencia en el sector vitivinícola- . Además, la vuelta de la democracia en Chile y las políticas dirigidas a facilitar el retorno de los exiliados y refugiados políticos propician el regreso de varios de los residentes chilenos en este lado de la cordillera.<br><br>&nbsp; <br><br><strong>Cuadro 3: Porcentaje de población no nativa y distribución relativa por región. Mendoza, 2001.</strong><br><br>Distribución espacial de la población al interior del territorio provincial -&gt; destaca el incremento del peso relativo de población urbana que, del 68% que representaba en 1980 pasa al 79% en 2001. En esos años también se intensifica la concentración de la población extranjera en los grandes centros urbanos de la provincia. En 2001, la participación de extranjeros en el total de la población regional sólo supera el 4% en el Gran Mendoza y el Valle de Uco siendo Tupungato, Capital y Guaymallén, los que registran los mayores porcentajes de no nativos entre sus habitantes. Este fenómeno es en parte gracias a la expansión de la vitivinicultura como consecuencia de la llegada de grandes capitales extranjeros, constituyéndose en polo de atracción de fuerza de trabajo migrante.<br><br>En resumen, durante el modelo neoconservador, la estructura productiva de la provincia se ve afectada por un proceso desindustrializador que deteriora los niveles de empleo y las condiciones de vida. Consecuencia= dinámica migratoria signada por la expulsión de población nativa y la reducción del poder de atracción de contingentes extranjeros. El ritmo de crecimiento de la población se desacelera y se registra una pérdida de inmigrantes no limítrofes, lo que deriva en una disminución del peso relativo de la población no nativa sobre el total de habitantes de Mendoza. El patrón de distribución espacial de la población muestra mayor concentración de los extranjeros en el principal aglomerado urbano de la provincia, despuntando además como centros de atracción de la población limítrofe las zonas de mayor crecimiento vitivinícola del período.<br><br><strong>2.4. Período 2001 – 2010: Recuperación y expansión económica</strong><br>A raíz del abandono del régimen de covertilidad debido a la crisis del modelo neoconservador, emerge un nuevo modelo que supuso como condición fundamental la existencia de capacidad operatoria y autonomía en la política económica. Sus características son: el notable incremento de la producción de oleaginosas y cereales para la exportación, con un aumento de la<br>producción industrial para abastecer tanto al mercado interno como internacional, con una cantidad de ingresos que superan a los gastos en la cuenta corriente del balance de pagos y el saldo comercial.<br>Gracias a la tendencia hacia la normalización económica, se recuperaron los niveles de actividad precrisis y la notable creación de puestos de trabajo, hasta 2007. La construcción y la industria lideraron el proceso de expansión productiva y también ocupacional, aunque el empleo de algunos servicios, tanto personales como brindados a las empresas, fue asimismo muy dinámico.<br>En esta etapa, la economía mendocina sigue reproduciéndose<br>y profundizándose en las características básicas. Se aplica una transformación eficiente de la etapa anterior.<br>A partir de 2003, aumenta la actividad económica de manera acelerada y los factores productivos desocupados volvieron a ponerse en actividad, y con una desaceleración hacia 2010. También hay un incremento progresivo respecto a la importancia relativa tanto del sector agropecuario y minero-extractivo (sector primario), como<br>del sector terciario (servicios, sobre todo aquellos vinculados con el turismo) en detrimento de la industria, observándose una continuidad de la tendencia iniciada en la etapa anterior.<br>A partir del cambio en el modelo productivo el complejo vitivinícola inició una mayor participación en la economía provincial. Además,<br>la exportación de vinos de mediana/alta calidad va consolidándose como la principal fuente de ingresos.<br>Esta dinámica refuerza el protagonismo que las grandes empresas integradas habían adquirido en el período precedente e intensifica la expansión de las inversiones en zonas vitivinícolas no tradicionales (Valle de Uco)<br>En materia migratoria, el contexto económico y social configura la renovación de los flujos de intercambio tanto por los volúmenes de inmigrantes y emigrantes como por las modalidades y características que éstos asumen.<br> En Mendoza, al igual que en el resto del país, los niveles de inmigración han sido bajos (en torno al 4%), con una cada vez más significativa participación de la población limítrofe. En valores absolutos, el stock de inmigrantes residentes en la provincia se incrementó en el último período intercensal en 8.212 individuos (57.407 efectivos en 2001 y 65.619 en 2010). Implicando un ritmo de crecimiento promedio de la población no nativa superior al de la población nacida en Argentina, las tasas de crecimiento medio anual del período para ambas poblaciones fueron respectivamente de 16,8 y 10,8 habitantes por cada mil. Ese crecimiento responde al aumento en el número de bolivianos asentados en Mendoza que pasaron de 18.742 en 2001 a 27.239 en 2010 (59% del total de inmigrantes limítrofes de la provincia), quienes constituyen en ese último año el colectivo extranjero más numeroso de toda la jurisdicción provincial, y la creciente importancia de los peruanos, que de 3.163 efectivos en 2001 ascienden a 5.360 en 2010. Una de las principales causas son:las condiciones socioeconómicas del país <br>y las políticas migratorias inclusivas que facilitaron el tramite migratorio. Por el contrario, la cantidad de chilenos se redujo en el mismo período en 1.675 efectivos dejándolos al segundo lugar en términos de su importancia en volumen. Los extranjeros europeos han continuado decreciendo tanto en volumen como en peso relativo, pasando a representar sólo el 14% de la población inmigrante de la provincia, de ese total 44% son españoles y 40% italianos.<br>Si observamos el perfil de los inmigrantes que viven en Mendoza, aquellos que provienen de países de la región presentan en la actualidad una importante proporción de población en edades activas (15-64 años), 78%, en tanto que la antigua migración europea ofrece un avanzado grado de envejecimiento, 60% tienen 65 años o más. La relación por sexo de la población no nativa se mantiene en 2010 en torno a los 89 varones por cada 100 mujeres.<br>Finalmente, analizando el patrón de distribución de la población inmigrante en el territorio provincial se puede apreciar que en 2010 Gran Mendoza concentraba el 73,4% de los extranjeros asentados en la provincia.<br>En términos de volumen Guaymallén y Godoy Cruz son los departamentos con mayor número de efectivos no nativos (20.314), que representan el 31% del total, el primero registra un predominio histórico de población boliviana abocada a actividades hortícolas y construcción, mientras que en el segundo se destaca<br>la importancia de población chilena, más dedicada a actividades urbanas sobre todo de servicios.<br><br><strong>Cuadro 4: Porcentaje de población no nativa y distribución relativa por región. Mendoza, 2010<br>Fuente: Elaboración propia en base a datos censales,DEIE-INDEC</strong><br><br>El incremento en la<br>proporción de no nativos asentados en el Valle de Uco que asciende de 4,2% a 5,3% entre 2001 y 2010 se ve fundamentada en un incremento intercensal del 82% de la población boliviana registrada como residente en esa región. En el resto de las regiones no se producen cambios significativos. Vale destacar que entre los extranjeros chilenos y peruanos predomina&nbsp; la residencia en radios urbanos (89,5% y 96,4% respectivamente) mientras que los bolivianos se encuentran con mayor importancia del ámbito rural (53,4%) respecto del urbano (46,6%).<br><br><strong>Figura 1: Porcentaje de población nacida en el extranjero por departamento. Provincia de Mendoza, 2010<br>Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010</strong><br><br>Al desagregar el análisis a nivel departamental (Mapa<br>1) se obtiene que el porcentaje de extranjeros sobre<br>el total de habitantes oscilaba en 2010 entre 7,7% en Tupungato y 0,5% en La Paz. Tupungato (82% bolivianos) y Capital (34% chilenos, 17% peruanos, 9% bolivianos, 5% españoles) cuentan con 6% de<br>población no nativa (7,7% y 6,3% respectivamente) en su composición. Asimismo el asentamiento de inmigrantes<br>provenientes del África Subsahariana o de Asia, va adquiriendo progresivamente alguna presencia en la vida económica y social de la provincia.<br>Es así como hay un mayor predominio de los inmigrantes de países favorecidos por las políticas implementadas en los últimos años, los cuales muestran diferentes pautas de inserción en la sociedad mendocina.Un ejemplo muy claro es la presencia de contingentes bolivianos que<br>incrementan su volumen a partir del proceso de recuperación<br>económica iniciado en 2003<br><br>CONSIDERACIONES FINALES<br>A lo largo de los años la dinámica migratoria en nuestro país ha ido sufriendo modificaciones fundamentales, tanto en los volúmenes de personas implicadas como en sus modalidades y aspectos cualitativos, relacionados con las transformaciones que produce el desarrollo capitalista en la estructura productiva nacional, regional y provincial, en cuanto inciden en los patrones de asentamiento y deslocamientos de contingentes de población en edades activas. Es así como, el fenómeno migratorio en la Provincia de Mendoza presenta caracteres diferenciales de acuerdo a las distintas etapas históricas que se han delimitado en este trabajo.<br>Como la colectividad extranjera que se vio disminuida de manera notoria por el abandono de la extensiva cría de ganado para provisión del<br>mercado trasandino. La intensa migración de ultramar que aconteció entre fines de siglo XIX y principios del siglo XX se caracterizó una notable aceleración del crecimiento de la población total y a un aumento de la población urbana. En la provincia, estos migrantes tomaron gran protagonismo en la configuración y crecimiento del complejo vitivinícola tradicional.<br>Cabe mencionar que la provincia&nbsp; se consolidó en esos años como la principal<br>región de atracción de migrantes del oeste argentino, fundamentalmente después de su incorporación al mercado interno nacional y la llegada del ferrocarril.<br>Los migrantes limítrofes mantuvieron una presencia constante en volúmenes hasta mediados del siglo XX, momento en que comienza a consolidarse una nueva corriente inmigratoria protagonizada en su mayoria por bolivianos y chilenos. Esos contingentes toman progresivamente mayor peso relativo pero no alcanzan los volúmenes explosivos de la migración europea tradicional.<br>Los últimos decenios del siglo XX se inicia una tercera reconversión productiva,<br>con profundas transformaciones en las actividades económicas fundamentales. Mendoza pierde su carácter como región de atracción de contingentes migrantes extranjeros, y se consolida como provincia expulsora de efectivos poblacionales nativos. En consecuencia, el crecimiento poblacional total en esos años es menor al proyectado en estimaciones, y predomina ampliamente el componente vegetativo por sobre el migratorio.<br>Ya en el siglo XXI, hay un leve<br>incremento en el peso relativo de migrantes extranjeros. La población inmigrante se caracteriza en la actualidad por provenir de países limítrofes (principalmente Bolivia), ser mayoritariamente<br>femenina y en edades económicamente activas.&nbsp;<br>Un aspecto a resaltar es que, aunque de manera incipiente y en volúmenes muy reducidos, se percibe en los últimos años una mayor presencia inmigrantes de orígenes diferentes a las corrientes tradicionales.La consolidación de estas nuevas corrientes requiere un seguimiento en los volúmenes y una mayor profundización del conocimiento disponible respecto a sus características socioeconómicas y ocupacionales.<br>En resumen, a lo largo de casi 150 años Mendoza constituyó la principal jurisdicción extrapampeana de<br>importancia a nivel nacional en volúmenes de colectivos extranjeros asentados en su territorio. Al mismo tiempo, ha sido un destino de preferencia para las corrientes migratorias internas.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div>]]></description>
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