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      <title>¿Cómo se profundiza la explotación de la mujer a partir del vínculo patriarcado-capitalismo? by Maria Vogler</title>
      <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks</link>
      <description>Padlet  ESI: clase sincrónica del 30 de abril de 2025 sobre el texto de Vargas M. (2023)&quot;Patriarcado-capitalismo, una alianza para la opresión de las mujeres&quot;. UNSJ. Argentina</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-10-29 02:08:14 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-05-07 15:19:53 UTC</lastBuildDate>
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         <title>Buenas tardes mis estimadas estudiantes, dejo aquí el corcho virtual (padlet) para que, cada una, pueda colgar aquí su síntesis sobre el texto que nos convoca e interpela</title>
         <author>maricelivogler68</author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3430547505</link>
         <description><![CDATA[<p>"Y cuando se dice patriarcal, se refiere a una forma de organización política, basada en la hegemonía, el dominio del hombre y la desvalorización, sometimiento y opresión, de la mujer"</p><p>"En nuestro país, la invisibilización de la desigualdad se da fuertemente en los sectores de la estructura social más baja, la explotación patriarcal se triplica por la doble jornada (laboral y doméstica), la precarización e inestabilidad laboral y con políticas neoliberales como las actuales, el pluritrabajo, para poder subsistir".</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-04-29 22:15:42 UTC</pubDate>
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         <title>Patriarcado -capitalismo, una alianza para la opresión de mujeres.</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3432110313</link>
         <description><![CDATA[<p><br></p><p>Vargas Melisa Cristina -2023</p><p>&nbsp;</p><p>Tal como señala el texto el patriarcado es un sistema de organización política basado en la hegemonía masculina y la subordinación de la mujer, presente en diversas instituciones sociales, políticas, económicas e ideológicas. Esta estructura de poder, que se manifiesta en la división sexual del trabajo y en la asignación de roles y espacios diferenciados para hombres y mujeres, se ha mantenido a lo largo de la historia, adaptándose a los distintos modos de producción.</p><p>El capitalismo, como sistema económico, ha profundizado las desigualdades de género al intensificar la explotación de las mujeres. Si bien el patriarcado antecede al capitalismo, la alianza entre ambos consolidó la opresión femenina, imponiendo una doble jornada laboral para las mujeres: una remunerada, caracterizada por la brecha salarial y la segregación ocupacional, y otra no remunerada, que incluye el trabajo doméstico y de cuidados, esencial para la reproducción del sistema capitalista. &nbsp;</p><p>En el ámbito laboral, la concepción de la mujer ha estado históricamente ligada a estereotipos de género que la ubican en una posición de subordinación y menor valoración. La división sexual del trabajo, presente tanto en la esfera productiva como reproductiva esta última asigna a las mujeres roles y tareas que refuerzan su papel de "otro", limitando su acceso a oportunidades y recursos. &nbsp;</p><p>La autora Mónica Sladogna (2018) usa la expresión “sueldo pegajoso “para referirse a las fuerzas que mantienen a las mujeres capturadas en la base de la pirámide económica. En tal sentido, señala que el trabajo de cuidado no remunerado impregna una cierta “adhesividad” a las mujeres en el ámbito familiar y obstaculiza la realización de una carrera laboral.</p><p>Es por ello que la inserción laboral femenina es una problemática estructural ,ya que algunas mujeres que de algún modo “escapan” de los mandatos sociales&nbsp; impuestos por el orden patriarcal y logran acceder a empleos formales ,se enfrentan permanentemente a situaciones de inferioridad laboral :El desempeño de tareas en sectores fuertemente feminizados ,la desigualdad de salarios ,la discriminación de género como así también la violencia laboral estas son algunas barreras frecuentes que las trabajadoras deben enfrentar y atravesar en un contexto de un sistema que oprime no solo en el plano laboral sino que también en el ámbito domestico ,con la sobrecarga que produce esa otra jornada no remunerada ,invisibilizada y naturalizada como inherente a su propio ser :El trabajo de cuidado ,necesario para el sostenimiento y reproducción del sistema capitalista.</p><p>&nbsp;Es por ello, por lo que el feminismo hace varios años, a través de sus diversas corrientes y enfoques, ha cuestionado estas desigualdades, visibilizando las relaciones de poder que subyacen a la construcción social del género. Los estudios de género, que emergen de estos debates, analizan cómo las diferencias biológicas entre hombres y mujeres son utilizadas para justificar desigualdades sociales, económicas y políticas. &nbsp;</p><p>En conclusión, la alianza patriarcado-capitalismo ha configurado un sistema de opresión que afecta de manera estructural la vida de las mujeres, especialmente en el ámbito laboral. Superar estas desigualdades requiere de un análisis crítico y de la implementación de políticas públicas con perspectiva de género que promuevan la equidad y la justicia social es por ello por lo que es más que necesario “politizar estas necesidades” tal como lo señala Nancy Fraser (1991) esto de politizar la autora hace referencia a que estas demandas ingresen al espacio de lo público como así también a la agenda estatal.</p><p>&nbsp;</p><p>Espero que mi aporte sea claro y significativo para todas. &nbsp;</p><p>Saludos profe y compañeras.</p><p>M.Paz .</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-04-30 19:12:22 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3433381614</link>
         <description><![CDATA[<p><strong><em>“Patriarcado - capitalismo: una alianza para la opresión de mujeres” (Vargas, Melisa Cristina; 2023)</em></strong></p><p><br></p><p>El texto plantea que el patriarcado y el capitalismo conforman una alianza estratégica que sustenta la opresión estructural de las mujeres, reproduciendo jerarquías económicas, sociales y simbólicas. Esta relación no es casual ni superpuesta, sino funcional: el patriarcado antecede históricamente al capitalismo, pero este último lo asimila, refuerza y moderniza para garantizar la reproducción gratuita de la fuerza de trabajo, la contención social y la estabilidad del orden establecido.</p><p>Como se mencionó, el capitalismo necesita constantemente fuerza laboral, pero externaliza y oculta su reproducción cotidiana —alimentación, crianza, cuidado— que recae desproporcionadamente en las mujeres, sin remuneración ni reconocimiento. Al mismo tiempo, cuando las mujeres ingresan al mercado laboral, lo hacen en condiciones de precariedad, bajos salarios y discriminación, perpetuando su subordinación económica y simbólica.</p><p>Una de las claves del texto es la noción de doble explotación: las mujeres trabajan tanto dentro como fuera del hogar, asumiendo una doble jornada sin que esto signifique autonomía ni liberación. Esta estructura sostiene silenciosamente al capitalismo, abaratando sus costos y legitimando la desigualdad. Así mismo, la división sexual del trabajo y la supuesta “naturaleza femenina” han sido instaladas desde diferentes discursos sociales, culturales, educativos, religiosos, entre otros; que refuerzan el rol pasivo, emocional y cuidador de las mujeres. Esta ideología no solo justifica la explotación, sino que configura subjetividades y relaciones sociales desde la infancia.</p><p>A pesar de este escenario estructuralmente opresivo, el texto remarca las múltiples formas de resistencia que las mujeres han articulado a lo largo del tiempo: desde luchas obreras y sindicales hasta los actuales feminismos populares y anticapitalistas. Se destaca el carácter político, colectivo y transformador del feminismo como herramienta de denuncia y construcción alternativa.</p><p>Por último, el texto apuesta por un futuro emancipador que no puede limitarse a reformas dentro del sistema. Propone:</p><ul><li><p>Reconocer y redistribuir el trabajo de cuidados.</p></li><li><p>Superar la división sexual del trabajo.</p></li><li><p>Cuestionar las bases del sistema económico y patriarcal.</p></li><li><p>Construir un feminismo de clase, antirracista y profundamente anticapitalista.</p></li></ul><p>La conclusión es clara y política: <strong><em>no hay emancipación real de las mujeres sin una transformación radical del sistema. </em></strong>Cualquier intento de igualdad sin cuestionar el capitalismo y el patriarcado está condenado a reproducir nuevas formas de exclusión. La lucha feminista debe articularse con las luchas sociales más amplias por la justicia económica, racial y de género.</p><p><br></p><p>Saludos profe y compañeras. </p><p>Evelyn.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-01 20:45:51 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Buenas tardes profesora y compañeras. Aquí les comparto mi escrito sobre el &quot;Patriarcado- capitalismo: una alianza para la opresión de mujeres&quot; de Vargas, Melisa Cristina(2023)</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3434468083</link>
         <description><![CDATA[<p>¿Por qué siempre nos toca a nosotras?</p><p>Es una pregunta que muchas mujeres nos hacemos, aunque a veces sea en silencio: ¿por qué siempre somos nosotras las que cuidamos, cocinamos, acompañamos, contenemos? ¿Por qué nuestro trabajo en casa no vale como el de afuera, el de los hombres? Estas preguntas me surgieron mientras leía el documento, sin embargo, entendí que, desde hace mucho tiempo a las mujeres se las puso en un lugar de subordinación. No fue algo que eligieron ni que paso porque sí, sino que fue una construcción social, impuesta por el patriarcado de la cual el capitalismo supo sacar provecho.</p><p>Históricamente, el patriarcado definió a la mujer por su función de “cuidar” y “educar” a los futuros instrumentos necesarios para la reproducción del sistema, mientras que el capitalismo se apropió de eso para beneficiarse económicamente sin brindar ninguna retribución. Así, estas tareas son invisibilizadas y naturalizadas. Esta explotación no se limita solo a lo económico, sino que también a lo simbólico y lo político, reproduciendo desigualdades de género. La división que asigna a los varones las tareas productivas y a las mujeres las reproductivas, no solo sostiene la economía capitalista (al reproducir la fuerza de trabajo), sino que también perpetúa desigualdades materiales y simbólicas entre los géneros. Nos dicen que las mujeres ganamos menos que los varones y eso es cierto. Pero la desigualdad entre varones y mujeres no se limita solo a la brecha salarial. Se expresa en los techos de cristal (barreras invisibles que obstaculizan las posibilidades de las mujeres), en el desempeño de tareas en sectores fuertemente feminizados, la desigualdad de salarios, la discriminación de género y la violencia laboral. Esta desigualdad está tan presente que muchas veces se vive como normal, como parte del “orden natural de las cosas”. Por eso, es urgente desnaturalizar. Entender que el género es una construcción social, cultural y política permite debatir sobre los roles y jerarquías que generan desigualdad.</p><p>En muchas ocasiones esperamos que el Estado nos proteja, y a veces lo hace, pero otras veces, no. Muchas leyes llegan tarde, instituciones que no escuchan, mujeres que denuncian y no obtienen respuestas. El Estado no es una institución neutral. En su accionar, reproduce muchas veces prácticas patriarcales y capitalistas. Lo vemos en políticas públicas, si bien ha concedido ciertos derechos a las mujeres (como resultado de luchas feministas), el Estado sigue sosteniendo la matriz patriarcal-capitalista. Por ejemplo, al no reconocer ni remunerar el trabajo de cuidado, manteniendo su invisibilizaciòn.</p><p>Nos acostumbramos a muchas cosas. A que mamá siempre esté, a que las mujeres hagan las tareas de la casa, a que no cobren por hacer eso. Pero no está bien. El gran desafío es desnaturalizar, mirar con otros ojos. Esto implica cuestionar lo que suele darse por sentado: ¿por qué las mujeres deben cuidar?, ¿por qué ganan menos?, ¿por qué ocupan menos cargos de poder?, ¿por qué su palabra vale menos? Desnaturalizar es hacer visible lo invisible, reconocer la opresión, los privilegios masculinos y romper con la idea de que los géneros se complementan de forma “natural”. Sólo así se puede construir una sociedad más justa, donde el género no defina la calidad de vida ni el acceso a derechos.</p><p>La toma de conciencia y la organización colectiva de las mujeres (feminismos) son claves para cuestionar y desarticular esta alianza patriarcal-capitalista. En este marco cobran mucha importancia las luchas por el reconocimiento del trabajo doméstico, la redistribución de la riqueza y la autonomía de las mujeres. Además de los avances en el ámbito de los derechos y las políticas públicas, transformar estos vínculos también requiere avanzar en la democratización de las relaciones familiares. Esto permite promover los derechos de las mujeres, niñas, niños y adolescentes dentro de los grupos familiares, ampliando la construcción de ciudadanía en la vida privada. Nos parece oportuno recuperar aquí lo expresado por Graciela Di Marco:</p><p><em>"Las familias pueden ser el ámbito del amor, la intimidad, la seguridad, y simultáneamente los de la opresión, tanto en las relaciones de género como en las entre generaciones, estabilizando conflictos surgidos de la naturalización de las relaciones de subordinación (como la violencia y abuso hacia mujeres, niños o personas mayores)".</em> (Di Marco, 2005)</p><p><br></p><p>Saludos.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-02 17:03:14 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Hola profe y compañeras, en esta oportunidad me dirijo a Uds. Para analizar y reflexionar acerca del texto &quot;Patriarcado-capitalismo, una alianza para la opresión de las mujeres&quot; de Vargas M. (2023)</title>
         <author>nicolroccia15</author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3435174727</link>
         <description><![CDATA[<p>El texto aborda el vínculo entre patriarcado y capitalismo, analizando cómo ambos sistemas se complementan para perpetuar la opresión de las mujeres. Destaca que, aunque el patriarcado precede al capitalismo, su relación se intensificó en este último, creando desigualdades de género y clase que afectan a las mujeres de manera particular. Se analizan los roles asignados a hombres y mujeres, resaltando esta división entorno al trabajo, y que además coloca a las mujeres en el ámbito doméstico y a los hombres en el público, perpetuando estereotipos y jerarquías.</p><p>Al reflexionar sobre esto, me surgieron varias preguntas: ¿Qué significa realmente vivir en una sociedad patriarcal? ¿Cómo podemos desnaturalizar aquello que está impuesto por la cultura y la sociedad? ¿Cómo se manifiestan las desigualdades de género en el ámbito laboral a pesar de todos los avances y luchas? Estas preguntas son fundamentales para entender la complejidad de la opresión patriarcal y su intersección con el capitalismo.</p><p>El patriarcado se define, según Marcela Lagarde (2005), como un sistema de organización social y política que privilegia a los hombres y somete a las mujeres a roles de subordinación y desvalorización. Lagarde sostiene que el patriarcado "no se expresa sólo en sí mismo, sino que siempre se presenta articulado con otros poderes", lo que significa que la lucha feminista debe reconocer las interrelaciones con el capitalismo, el racismo y otras formas de dominación. Esta comprensión permite analizar cómo las relaciones de poder se manifiestan en la vida cotidiana, afectando tanto la esfera pública como la privada.</p><p>Desde la Ciencia Política, el análisis del patriarcado ha permitido entender cómo el Estado, a través de políticas públicas con perspectiva de género, puede desafiar las jerarquías patriarcales. La visibilización de las mujeres en la política ha sido un avance significativo, especialmente a partir del nombramiento de Carole Pateman como la primera mujer presidenta de la Asociación Internacional de Ciencia Política en 1991. Este hecho marcó un hito en la representación de las mujeres en la política y en la toma de decisiones, lo que es fundamental para la lucha feminista.</p><p>Sin embargo, a pesar de estas luchas a lo largo de la historiA, las desigualdades de género persisten, especialmente en el ámbito laboral. Según datos de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género (2020), las mujeres en Argentina ganan, en promedio, un 29% menos que los hombres, y esta brecha se amplía a un 35,6% en trabajos informales. Esta situación plantea interrogantes sobre la justicia y la equidad en un sistema que debería promover la igualdad de oportunidades. Entonces me pregunto: ¿cómo es posible que, a pesar de los avances en derechos, las mujeres sigan enfrentando estas desigualdades salariales? ¿Qué mecanismos perpetúan esta brecha?</p><p>Esta división del trabajo, que asigna a hombres el rol de proveedores y a mujeres el de cuidadoras en el ámbito doméstico, es un factor que contribuye a estas desigualdades. Como señala Christine Delphy (1985), "las mercancías no solo se producen según el modo industrial, sino también según el modo familiar", donde el trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar es esencial para el funcionamiento del sistema capitalista, pero a menudo es invisibilizado y desvalorizado. Este fenómeno se traduce en lo que se ha denominado el "sueldo pegajoso", un término que describe cómo las mujeres quedan atrapadas en la base de la pirámide económica debido a la carga del trabajo de cuidado no remunerado, lo que dificulta su ascenso en el ámbito laboral y perpetúa su dependencia económica.</p><p>Silvia Federici (2010) también aborda esta problemática al señalar que el sistema capitalista no reconoce el trabajo de reproducción y cuidado como una actividad socioeconómica. Ella argumenta que este trabajo, fundamental para la producción de la fuerza laboral, es mistificado y considerado un recurso natural, lo que contribuye a la opresión de las mujeres. Esto nos lleva a cuestionar: ¿por qué el cuidado y la reproducción siguen siendo considerados responsabilidades exclusivas de las mujeres? ¿Cómo podemos transformar estas percepciones y reconocer el valor de este trabajo? Además, el patriarcado se manifiesta en la falta de representación y toma de decisiones en el ámbito laboral y político. Las mujeres que logran acceder a empleos formales a menudo enfrentan barreras como la discriminación de género y la violencia laboral. Este entorno se convierte en un recordatorio constante de su lugar subordinado en la jerarquía social.</p><p>También el texto destaca un punto fundamental que es la perspectiva de género, que surge de los debates feministas de la segunda mitad del siglo XX, busca desmantelar las construcciones patriarcales que han definido las relaciones entre hombres y mujeres. Autoras como Judith Butler han contribuido a esta discusión, enfatizando que el género es una categoría social impuesta sobre un cuerpo sexuado, lo que permite develar las dinámicas de poder en juego. En este contexto, el feminismo se convierte en un movimiento crucial para desafiar y cambiar las estructuras patriarcales que perpetúan desigualdades.</p><p>La visibilización de las demandas feministas y la integración de estas problemáticas son pasos necesarios para construir un futuro más justo y equitativo. Es esencial que las luchas feministas se unan en un esfuerzo colectivo para derribar este sistema patriarcal y sus efectos, promoviendo así una sociedad que reconozca y valore la diversidad de experiencias y voces de las mujeres.</p><p>En conclusión, es fundamental que se reconozca la interseccionalidad en la lucha feminista, entendiendo que el patriarcado se sostiene en la interrelación con otras formas de opresión. Al abordar las desigualdades de género, es crucial no soloque se cuestione este sistema, sino también las estructuras de poder que lo respaldan, como el capitalismo. Solo a través de un enfoque integral y colaborativo se podrá avanzar hacia una sociedad más equitativa y justa, donde las voces y experiencias de todas las mujeres sean escuchadas y valoradas. Entonces les propongo reflexionar, ¿Cómo podemos trabajar juntas para construir un futuro en el que todas las mujeres sean libres de las cadenas del patriarcado y el capitalismo? Este cuestionamiento debe guiar nuestra lucha y nuestras acciones en el presente y en el futuro.</p><p>Saludos.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-03 23:46:52 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Patriarcado-capitalismo, una alianza para la opresión de mujeres</title>
         <author>sanchezanabela991</author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3435670789</link>
         <description><![CDATA[<p>El texto propone una mirada crítica y profundamente política sobre cómo el patriarcado y el capitalismo no solo conviven, sino que se refuerzan mutuamente para explotar a las mujeres. No se trata simplemente de una desigualdad heredada del pasado, sino de una estructura activa que necesita del trabajo (visible e invisible) de las mujeres para sostenerse. Como afirma la autora: “El patriarcado y el capitalismo no son sistemas separados, sino que se articulan mutuamente. El capitalismo necesita del patriarcado para reproducirse, especialmente mediante el trabajo doméstico gratuito que realizan las mujeres.”</p><p>El sistema económico se apoya en el trabajo doméstico no remunerado, la precarización laboral y la opresión de género para funcionar, mientras el patriarcado naturaliza esos roles y legitima la desigualdad.</p><p>No se trata simplemente de una desigualdad heredada del pasado, sino de una estructura activa que necesita del trabajo (visible e invisible) de las mujeres para sostenerse. La autora muestra cómo el sistema económico se apoya en el trabajo doméstico no remunerado, la precarización laboral y la opresión de género para funcionar, mientras el patriarcado naturaliza esos roles y legitima la desigualdad.</p><p>“Un feminismo emancipador debe ser necesariamente anticapitalista, porque no se puede liberar a las mujeres sin transformar radicalmente las estructuras económicas que perpetúan su subordinación.”</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-04 20:47:07 UTC</pubDate>
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         <title>Zoe Lucero</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3437085994</link>
         <description><![CDATA[<p><strong>Patriarcado y capitalismo: una alianza para la explotación de mujeres</strong></p><p>El texto propone una reflexión profunda sobre una realidad que, aunque cotidiana, muchas veces no se ve con claridad: el modo en que el patriarcado y el capitalismo se entrelazan para sostener la desigualdad de género. La autora explica que estos dos sistemas no actúan por separado, sino que han encontrado formas de complementarse, especialmente a costa del trabajo y los cuerpos de las mujeres.</p><p>Una de las ideas centrales es que las mujeres han sostenido gran parte de la economía con su trabajo no remunerado: cuidar, limpiar, alimentar, acompañar. Este trabajo doméstico y de cuidado, llamado “reproductivo”, es esencial para que la sociedad funcione, pero no se paga ni se valora como debería. En cambio, se lo considera parte natural del “rol femenino”, algo que las mujeres hacen por amor o instinto, no por derechos ni reconocimiento.</p><p>El texto también llama la atención sobre el hecho de que no todas las mujeres viven esta explotación del mismo modo. Las más pobres, migrantes o racializadas suelen cargar con las tareas más pesadas, en condiciones más precarias, incluso trabajando en casas ajenas para que otras mujeres puedan “liberarse” del trabajo doméstico. Esta realidad muestra cómo las desigualdades se acumulan y se reproducen.</p><p>Por otro lado, el texto denuncia cómo el capitalismo también convierte el cuerpo de las mujeres en una mercancía. Desde la prostitución hasta la gestación subrogada, el sistema encuentra formas de ganar dinero incluso con lo más íntimo y vital. Es un modelo que no cuida la vida, sino que la explota. Frente a esto, se plantea una alternativa: un feminismo que no se limite a pedir inclusión dentro del sistema actual, sino que se atreva a transformarlo. Un cambio real implica repensar las prioridades sociales, poner el cuidado en el centro, repartir las responsabilidades y valorar todo lo que sostiene la vida, más allá del dinero.</p><p>El documento invita a mirarnos, a cuestionar lo que damos por hecho y a imaginar una sociedad más justa. Nos recuerda que transformar el mundo empieza por reconocer y dignificar todo aquello que ha sido históricamente invisibilizado.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-05 22:39:56 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/maricelivogler68/Bookmarks/wish/3439985200</link>
         <description><![CDATA[<p>Hola, profes y compañeras. Aquí les dejo mi síntesis de análisis del la lectura propuesta. </p><p>Este texto propone repensar la historia del capitalismo desde una mirada feminista y crítica. Se plantea que el capitalismo no nació solo, ni se mantiene por sí mismo. Para desarrollarse, necesitó asociarse con el patriarcado y servirse del trabajo invisible de millones de mujeres.</p><p>Se muestra cómo, desde los orígenes del sistema capitalista, las mujeres fueron expulsadas de los espacios de producción y confinadas al ámbito del hogar. Allí se les asignó el rol de cuidar, alimentar, criar y sostener a quienes sí podían participar en el trabajo asalariado. Ese trabajo doméstico y de cuidados, que no se paga y muchas veces ni se reconoce, resultó ser fundamental para el funcionamiento de la economía capitalista.</p><p>El texto pone en cuestión la clásica idea de “trabajo productivo”. Reducir el trabajo solo a lo que genera ganancia o se paga con un salario es una mirada parcial y excluyente. El trabajo de las mujeres en el hogar es productivo, porque sin él no podría sostenerse ni un solo día la vida cotidiana ni la fuerza de trabajo que el sistema necesita.</p><p>También se hace una crítica a los enfoques que ponen el foco únicamente en la igualdad dentro del mercado laboral. Si bien es importante que las mujeres tengan las mismas oportunidades, no alcanza con eso si no se discute qué tipo de trabajo se valora, cómo se reparte y qué condiciones impone el sistema.</p><p>Se invita a mirar más allá de las estadísticas y a ver lo que pasa en los barrios, en las casas, en las comunidades. Allí, en medio de la crisis, muchas mujeres se organizan, se apoyan entre ellas, arman redes y crean formas de vida donde el cuidado y la solidaridad tienen un lugar central. Esas experiencias son claves para imaginar un futuro distinto, más justo y más humano.</p><p>En definitiva, se plantea que el patriarcado y el capitalismo no solo se cruzan, sino que se sostienen mutuamente. Y que para cambiar las condiciones de vida de las mujeres, sobre todo de las más empobrecidas, no alcanza con integrarlas al sistema, sino que hay que transformarlo desde la raíz. Un llamado potente a poner la vida en el centro, y no el capital. Luego de la lectura de este material me surgió una pregunta clave, ¿Qué pequeñas cosas podríamos cambiar desde nuestro lugar, desde la casa, la escuela, o desde nuestro trabajo para dejar atrás estereotipos sobre lo que "debe" hacer una mujer?. Creo que es una pregunta muy simple, pero que significa ponernos a repensar nuestros modos de actuar, para no naturalizar mas cuestiones que ligan a la mujer al sometimiento de un modelo patriarcal. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-07 13:37:53 UTC</pubDate>
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