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      <title>&quot;El 25 de mayo desde las ciencias naturales.&quot; by Patricia Castro</title>
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      <description>Comparte tus ideas y comenta las de los demás.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-05-22 22:22:58 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>kacmajoranahi</author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2025-05-29 19:52:03 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>“El 25 de mayo desde las ciencias naturales."</strong></p><p><br></p><p>En 1810, muchas enfermedades estaban directamente relacionadas con las carencias y limitaciones de la dieta, además, las enfermedades infecciosas transmitidas por alimentos mal conservados (como intoxicaciones alimentarias y parásitos) eran frecuentes, dada la ausencia de refrigeración y métodos modernos de higiene.</p><p>Algunas de estas enfermedades relacionadas a las carencias han disminuido notablemente en la actualidad, gracias a la mejora en la variedad y acceso a los alimentos, la fortificación de productos y la educación nutricional. Sin embargo, aún pueden encontrarse en poblaciones vulnerables o en situaciones de pobreza extrema.</p><p>Por otro lado, varias enfermedades relacionadas con la alimentación han surgido o se han vuelto mucho más prevalentes en la actualidad, las mismas están mayormente&nbsp; vinculadas al exceso y a la mala calidad de la alimentación moderna, como obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, que no eran frecuentes en 1810.</p><p>Por otro lado, las&nbsp; desigualdades sociales se veían reflejadas en enfermedades alimentarias, en 1810 las clases bajas y esclavizadas sufrían por la falta de nutrientes esenciales, mientras que las clases altas podían enfermar por el exceso y la opulencia en la mesa.</p><p>En conclusión, mientras que en 1810 predominaban las enfermedades por carencias y mala conservación de alimentos, hoy la problemática principal es el exceso y la mala calidad de la alimentación industrializada, aunque las carencias aún persisten en sectores vulnerables</p><p><br>Adelina Giraudi</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-29 20:23:06 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;El 25 de mayo desde las ciencias naturales&quot;</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p> La alimentación y las condiciones de salud en 1810 nos invitan a reflexionar sobre cómo el contexto histórico, social y cultural determina no solo lo que comemos, sino también las enfermedades que padecemos. En aquella época, la dieta era simple y calórica, pensada para sostener una vida de gran esfuerzo físico. La falta de variedad y de higiene traía consigo riesgos como deficiencias de vitaminas, infecciones gastrointestinales y enfermedades como el tétanos neonatal, problemas que hoy han sido en gran medida superados gracias a los avances médicos y sanitarios.</p><p> El contraste con la actualidad es notorio. Hoy, las enfermedades infecciosas han disminuido, pero han surgido nuevos desafíos: la obesidad, la diabetes y otras enfermedades crónicas asociadas a una alimentación industrializada y al sedentarismo. Mientras algunos sectores enfrentan el exceso y la mala calidad de los alimentos, otros siguen sufriendo carencias nutricionales, lo que revela que la desigualdad social sigue presente, aunque se manifieste de formas diferentes. Además, la aparición de enfermedades relacionadas con aditivos y conservantes, inexistentes en 1810, nos recuerda que el progreso trae consigo nuevos riesgos para la salud, muchas veces invisibles en el corto plazo.</p><p> </p><p> </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-29 21:20:59 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En 1810, la alimentación en la región del Río de la Plata era variada, con una base en el maíz (locro, mazamorra), carnes (asados, carbonadas, estofados,chicharrones y carnes saladas ) y verduras (zapallos, porotos, papas). La influencia española se mezclaba con las costumbres indígenas. El pan solía ser de maíz y las comidas dulces incluían mazamorra y pastelitos. La carne era abundante y económica, ya que la principal industria era el cuero, y la carne a menudo se consideraba un subproducto.</p><p>&nbsp;En cuanto a la higiene, las condiciones eran precarias. No existía agua corriente ni sistemas de recolección de residuos, por lo que las calles eran sucias, con animales muertos y aguas estancadas. El agua potable escaseaba y muchas veces se obtenía del río, que también era utilizado para lavar ropa y al que llegaban los desechos. Bañarse no era una práctica habitual para la mayoría de la población, e incluso se creía que era perjudicial para la salud.</p><p>&nbsp;Estas condiciones influyeron directamente en la salud de las personas. La falta de higiene y saneamiento propiciaba la propagación de enfermedades infecciosas y epidemias como la viruela, el sarampión y la disentería, que causaban alta mortalidad, especialmente en niños. Fiebres catarrales, sífilis, tuberculosis y asma también eran comunes. La escasez de hospitales y médicos limitaba la atención sanitaria, haciendo que la vida cotidiana fuera mucho más vulnerable a las enfermedades.</p><p>Si bien hemos avanzado mucho, sorprendentemente todavía existen problemas de salud actuales que tienen raíces en las deficiencias de alimentación e higiene . La diferencia clave es la escala y el tipo de enfermedades y como estas varian de acuerdo a la situación socio económicas de las poblaciones.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-30 01:48:46 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En 1810, la alimentación se basaba en productos regionales como maíz, carne, zapallo y legumbres. Sin embargo, la variedad era limitada, sobre todo entre los sectores más pobres y esclavizados. La falta de verduras crudas y alimentos frescos generaba deficiencias nutricionales, como la carencia de vitaminas esenciales, y favorecía la aparición de enfermedades infecciosas, muchas veces causadas por métodos de conservación inadecuados.</p><p>En cuanto a las diferencias sociales, los sectores más desfavorecidos sufrían una alimentación monótona, baja en nutrientes, lo que los exponía a la desnutrición. Las clases altas, en cambio, accedían a comidas más variadas, con mayor refinamiento, aunque su consumo excesivo de carnes y grasas también podía generar problemas de salud, aunque en ese momento no se reconocieran ni diagnosticaron como tales.</p><p>En la actualidad, predominan las enfermedades relacionadas con el exceso y el consumo de productos industrializados. Enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión, así como alergias alimentarias e intolerancias (celiaquía, intolerancia a la lactosa), e incluso trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia, son parte de los problemas de salud modernos que no existían o no se conocían en 1810.</p><p>Comparar la alimentación de 1810 con la actual nos permite entender cómo los hábitos alimentarios reflejan las condiciones sociales, económicas y culturales de cada época. Mientras que en 1810 las enfermedades derivaban principalmente de la escasez, la falta de higiene y la desnutrición, hoy el problema muchas veces está ligado al exceso, al sedentarismo y al consumo de alimentos ultraprocesados. </p><p>carla Dominguez.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-30 12:17:21 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>villafanedeboo</author>
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         <description><![CDATA[<p>A lo largo de la historia, la forma en que nos alimentamos ha marcado  nuestra salud y bienestar. En 1810, las comidas eran sencillas, basadas en lo que ofrecía la tierra: maíz, zapallo, carne, legumbres. Pero también estaban limitadas, y esa limitación traía consigo enfermedades como el escorbuto, el raquitismo, la anemia y la malnutrición.</p><p>En los hogares más ricos, donde había acceso a productos importados y más elaborados, aparecían otros riesgos: excesos que podían llevar a problemas como la gota o la hipertensión. Mientras tanto, los sectores más pobres y las personas esclavizadas sufrían carencias graves, con raciones mínimas y repetitivas que debilitaban su salud.</p><p>Hoy vivimos en un mundo muy distinto, lleno de opciones y alimentos de todos los colores y sabores. Sin embargo, la abundancia no ha eliminado los problemas. La obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y nuevas alergias son señales de que, aunque hemos avanzado, seguimos enfrentando desafíos alimentarios, pero desde otro lugar.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-31 00:26:14 UTC</pubDate>
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         <title> Lucia Martinez Leiva</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En esa época, la alimentación era muy básica y poco nutritiva. En 1810, las personas se alimentaban principalmente con productos locales como el maíz, la carne, el zapallo y las legumbres. La dieta de las personas no solo dependía de los productos disponibles en la región, sino también del acceso económico, el tipo de vida que llevaban y su entorno social y geográfico.</p><p><br/></p><p>Muchas enfermedades de aquel tiempo estaban vinculadas directamente a las limitaciones de esa dieta. Además, eran comunes las enfermedades infecciosas causadas por alimentos en mal estado o mal conservados, como las intoxicaciones y los parásitos intestinales, ya que no existían los métodos de higiene y conservación que usamos hoy. La escasa variedad de alimentos y la falta de condiciones sanitarias adecuadas generaban problemas como deficiencias vitamínicas, infecciones digestivas y otras enfermedades.</p><p><br/></p><p>En contraste, en la actualidad han aparecido o se han hecho más comunes enfermedades relacionadas con el exceso y la baja calidad nutricional de los alimentos, como la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Mientras que en 1810 predominaban las enfermedades por falta de nutrientes y por mala conservación de los alimentos o por desnutrición. Muchas de estas enfermedades todavía existen hoy, como la desnutrición y los parásitos, aunque en menor medida. Sin embargo, hoy también hay nuevas enfermedades alimentarias que en 1810 no existían o eran muy raras: diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, alergias alimentarias y trastornos como la anorexia o la bulimia. Estas están relacionadas con el consumo de alimentos ultraprocesados, la baja calidad de productos, el sedentarismo y el estilo de vida actual</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-31 03:16:01 UTC</pubDate>
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         <title>Griselda Libro</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>1-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En nuestro país, la alimentación contribuyó a la prevalencia de enfermedades infecciosas y por las carencias nutricionales que ofrecía la dieta de la época, que se basaba principalmente en productos como carnes, guisos y pan, no siempre ofrecían una variedad de nutrientes esenciales y necesarios para el cuerpo humano, lo que podía llevar a faltas en vitaminas y minerales.</p><p>La incorrecta higiene, la falta de acceso a agua potable, y el poco conocimiento acerca de la higiene en alimentos, junto con la alimentación deficiente en macro y micronutrientes, contribuían a la propagación de enfermedades como la viruela, el sarampión y la tos convulsa, que afectaban especialmente a la población infantil.</p><p>La alimentación reflejaba las costumbres y tradiciones de la época, con platos como el locro y el guiso de carne.</p><p>&nbsp;</p><p>2-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si, había enfermedades asociadas a la alimentación y a la falta de higiene, por causa de esta última, junto con la alimentación, contribuían a la propagación de enfermedades como la viruela, el sarampión y la tos convulsa, que afectaban especialmente a la población infantil, estas patologías han sido mitigadas o erradicadas gracias a los planes de vacunación obligatorios, el acceso a servicios para la mayor parte de la población, las campañas de concientización y la mejora en la dieta de la población.</p><p>3-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si, había enfermedades derivadas de la alimentación deficiente y pobre en nutrientes, ya que no todos tenían acceso a la misma calidad y cantidad de alimentos, y a esto se sumaba que la clase baja no tenía acceso a los recursos como el agua potable, lo que generaba consecuencias en la salud.</p><p>4-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Han surgido nuevas enfermedades alimentarias que emergen en los últimos años, debido a factores como la globalización, los cambios en la producción de alimentos y los aumentos en la resistencia a los antimicrobianos. &nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-02 22:42:21 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>aniangeles8204</author>
         <link>https://padlet.com/culturedprotectiondesign/l9qxqzfp77ftvhul/wish/3476701499</link>
         <description><![CDATA[<p>En 1810, muchas enfermedades estaban ligadas a la mala alimentación y las deficientes condiciones de higiene. Entre las más comunes se encontraban el escorbuto, la anemia y las infecciones gastrointestinales, causadas por dietas pobres en nutrientes y la falta de conservación adecuada de los alimentos. Las clases bajas y los esclavizados sufrían más estas afecciones por su alimentación limitada, mientras que los sectores ricos accedían a una dieta más variada y sofisticada, aunque también con exceso de grasas.</p><p>En la actualidad, han surgido enfermedades alimentarias asociadas al sedentarismo y al consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, como la obesidad, la diabetes tipo 2 y el colesterol alto, que eran poco frecuentes en 1810. A pesar del avance en medicina y tecnología, estas enfermedades hoy afectan principalmente a los sectores más vulnerables, quienes tienen menor acceso a alimentos saludables, educación nutricional y atención médica de calidad.</p><p>Hoy, aunque contamos con avances médicos, tecnológicos y científicos, las desigualdades sociales en el acceso a la salud y a una alimentación adecuada siguen siendo profundas. La salud, entendida actualmente como un bienestar físico, mental, social y ambiental, no se alcanza en amplios sectores vulnerados que aún sufren malnutrición infantil, inseguridad alimentaria y falta de acceso a servicios básicos. Estas condiciones impactan en el desarrollo integral de las personas, especialmente en la infancia, etapa crítica para el desarrollo de la vida. La deuda con los sectores más empobrecidos continúa vigente, y garantizar una alimentación suficiente, variada y nutritiva es uno de los derechos humanos aún insatisfechos en muchas regiones del mundo.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-02 23:58:07 UTC</pubDate>
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         <title>🥣 Alimentación y enfermedades: un viaje desde 1810 hasta hoy...</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/culturedprotectiondesign/l9qxqzfp77ftvhul/wish/3483767373</link>
         <description><![CDATA[<p>En 1810, de acuerdo a los materiales leídos y a la búsqueda en internet, podría decir que la alimentación de la población era muy diferente a la actual. </p><p>En ese año la alimentación se basaba en productos locales, de estación, sin industrializar, y con muchas limitaciones según el acceso económico. Entonces estas características hacia que, derivaban en enfermedades vinculadas a deficiencias nutricionales, como:</p><ul><li><p>La falta de vitamina C.</p></li><li><p>Escasez de vitamina D y calcio.</p></li><li><p>Pelagra, vinculada a una dieta muy basada en maíz sin tratamiento adecuado, con déficit de niacina (vitamina B3).</p></li><li><p>Anemia, frecuente por la escasa ingesta de hierro.</p></li><li><p>Desnutrición general, especialmente en los sectores más vulnerables.</p></li></ul><p>La distribución de estas enfermedades no era igual para todos. Las clases altas accedían a una alimentación más variada y completa, mientras que las clases bajas sufrían carencias severas. En contraposición, los sectores más acomodados podían padecer enfermedades asociadas al exceso, por dietas ricas en carne y alcohol.</p><p>Hoy en día, muchas de estas enfermedades siguen existiendo, pero en contextos específicos pueden aparecer y en situaciones de aislamiento o pobreza extrema. La anemia sigue siendo muy frecuente, sobre todo en mujeres y niñeces. </p><p>Sin embargo, nuestra época trajo nuevas enfermedades alimentarias, vinculadas al estilo de vida moderno:</p><ul><li><p><strong>Obesidad</strong>, extendida globalmente por el consumo excesivo de calorías y alimentos ultraprocesados.</p></li><li><p><strong>Diabetes tipo 2</strong>, estrechamente relacionada con el sobrepeso y la alimentación con exceso de azúcares.</p></li><li><p><strong>Hipertensión y colesterol alto</strong>, por dietas altas en sodio y grasas saturadas.</p></li><li><p><strong>Trastornos alimentarios</strong>, como la anorexia o la bulimia, poco documentados en siglos anteriores.</p></li><li><p><strong>Alergias e intolerancias alimentarias</strong>, cuya frecuencia ha aumentado considerablemente.</p></li><li><p><strong>Enfermedad celíaca</strong>, presente desde siempre pero solo recientemente diagnosticada correctamente.</p></li></ul><p>La comparación entre 1810 y la actualidad muestra cómo los cambios culturales, económicos y tecnológicos impactan profundamente en la alimentación y la salud. También deja en evidencia que, si bien algunas enfermedades desaparecen o disminuyen, otras nuevas surgen por los hábitos alimentarios modernos, especialmente en un contexto global de desigualdades que persisten.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-09 18:22:14 UTC</pubDate>
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