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      <title>Historia Americana Actual. Trabajo final. by Lourdes Debia Pontel</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2024-06-18 20:45:59 UTC</pubDate>
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         <title>Retorno a la democracia en Brasil (1985) [Molins y Gualtieri]</title>
         <author>fedegualtieri896</author>
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         <description><![CDATA[<p>A partir de la década de 1980 del siglo pasado, las dictaduras latinoamericanas comenzaron a declinar en gobiernos transicionales a la democracia. Esto “(...) no significa que hubieran caído totalmente la influencia militar ni que dejaron de existir los golpes de Estado.” (Gallegos, 2006 p.430).</p><p>La situación en que la democracia retornó a América Latina, era compleja, es por esto que muchos intelectuales discuten hasta nuestros días, si verdaderamente se trató de democracias o si se trata de gobiernos de transición. Otros en cambio hablan de democracias de baja intensidad para referirse a estos gobiernos entrantes posterior a los regímenes dictatoriales, los cuales intentaron, según Gallegos (2006) de enfriar el entusiasmo participativo de la ciudadanía, ayudado por las dirigencias conservadoras (años 1990 en adelante) y por el nuevo orden mundial. Lo cierto es que los Estados latinoamericanos comparten algunas herencias de los regímenes dictatoriales, como son; el desempleo; el crecimiento de la deuda externa; un proceso de desindustrialización; salarios bajos; pobreza y marginalidad.&nbsp;</p><p>En Brasil, el retorno a la democracia, surgió en las elecciones de 1985 la cual, según Skidmore (1996) “se llevó a cabo de un modo muy brasileño” (p.200) ya que el candidato de la oposición era Tancredo Neves, un hábil político de la vieja escuela de Minas Gerais, que comenzó reafirmando su moderación a los militares, mientras que el representante del partido gubernamental era Paulo Maluf quien no realizó una buena campaña y perdió en los comicios. Tancredo tuvo una corta vida presidencial ya que después de una operación en el aparato intestinal fallece y asume la presidencia quien fuera su vicepresidente, José Sarney, “Irónicamente, el primer presidente civil brasileño en veintiún años era un antiguo líder del PSD y pilar del régimen militar.” (Skidmore, 1996 p.201)&nbsp;</p><p>Sarney sorteó una serie de serios problemas socioeconómicos, entre los que se encontró la desigualdad en la posesión de la tierra. El gobierno anunció un objetivo casi utópico, se trataba de redistribuir millones de hectáreas a los desposeídos del campo (liderados muchas veces por el clero católico).&nbsp; La respuesta de los latifundistas no fue favorable, muy por el contrario hasta se contrataron pistoleros para evitar llevar a cabo esta medida. La economía brasilera de este tiempo fue demasiado fluctuante y puso de manifiesto problemáticas socioeconómicas, al arranque de crecimiento económico le seguía un estancamiento.&nbsp;</p><p>“Lo mejor que podría decirse de la presidencia de Sarney es que los militares permanecieron al margen y que el presidente se comprometió con la redemocratización.” (Skidmore 1996 p.201) Pero debido a la ineficiencia para controlar los cambios económicos, se convoca a elecciones en 1989 y resulta victorioso Fernando Collor de Mello, desconocido del ambiente político, ya que había sido gobernados en un estado pequeño del noroeste. Su oponente fue Luis Ignácio Lula da Silva quien le disputó de igual a igual llevando a Mello a consagrarse por un ínfimo margen. “A mediados de 1991, después de quince meses de gobierno, Collor había resultado ser un amargo desengaño.” (Skidmore, 1996 p.201) Su arrogancia y estilo autocrático de gobierno lo hizo incompatibilizar con la política brasileña, además tenía una dificultad ya que el parlamento se encontraba extremadamente fraccionado. Con este presidente, se inicia en el territorio brasilero lo que conocemos como “el giro a la derecha”.&nbsp;&nbsp;</p><p>Un aspecto importante a tener en cuenta en este periodo, es<strong> </strong>la sanción de la Constitución Ciudadana, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente el 22 de septiembre de 1988 y sancionada el 5 de octubre de 1988. Independientemente de las controversias de carácter político que sucedieron a la sanción de este documento, la Constitución Federal, brindó varias garantías constitucionales, con el objetivo de dar mayor efectividad a los derechos fundamentales, permitiendo la participación del Poder Judicial siempre que exista lesión o amenaza de lesión de derechos. Para demostrar el cambio que estaba ocurriendo en el sistema de gobierno brasileño, que recientemente había salido de un régimen autoritario, la constitución calificó la tortura y las acciones armadas contra el estado democrático y el orden constitucional como delitos no sujetos a fianza, creando así disposiciones constitucionales para golpes de bloque de cualquier naturaleza. Además establece derechos y libertades para grupos no hegemónicos como mujeres e indígenas.&nbsp;</p><p>Con la nueva constitución se conquistó el mayor derecho de un ciudadano que vive en una democracia representativa: se determinó la elección directa para los cargos de Presidente de la República, <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gobernador">Gobernador</a> del Estado y del Distrito Federal, <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alcalde">Alcalde</a> Federal, Estatal y Distrital. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Diputado">Diputado</a>, <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1mara_Alta">Senador</a> y <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Concejal">Concejal</a>.&nbsp;</p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><strong>BIBLIOGRAFÍA:</strong></p><p>GALLEGO, Marisa; EGGERS-BRASS, Teresa y GIL LOZANO, Fernanda. Historia Latinoamericana 1700-2005. Sociedades, culturas, procesos políticos y económicos. Ed. Maipue, Buenos Aires, 2006. Capítulos 14 y 15.&nbsp;</p><p>SKIDMORE, Thomas y Smith, Peter. Historia Contemporánea de América Latina. América Latina en el siglo XX. Crítica, Barcelona, 1996. Cap. 5.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-06-28 16:30:47 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la izquierda en Brasil (2002) [Molins y Gualtieri]</title>
         <author>fedegualtieri896</author>
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         <description><![CDATA[<p>En la primera década de este siglo, se instalaban en América Latina, gobiernos de izquierda o centro izquierda que hacían “soñar” con el fin de la década neoliberal. Los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, del Frente para la Victoria (FPV) en Argentina, y del Frente Amplio (FA) en Uruguay, antecedidos por Chávez en Venezuela (1998) y la Concertación de Chile post dictadura y concluido con los triunfos de Fernando Lugo en Paraguay (2008), de Rafael Correa en Ecuador (2006) y de Evo Morales en Bolivia (2005), marcaron el inicio de esta era progresista, o de lo que se conoce conceptualmente como el giro a la izquierda.&nbsp;</p><p>A decir de Moreira (2017) “la última década latinoamericana ha sido de grandes cambios políticos. Las democracias de la región se expandieron, se transformaron, y superaron el déficit de legitimidad de que adolecían partidos, gobiernos y políticos en general.” (p.2) Para conseguirlo, se utilizaron diferentes dispositivos, desde liderazgos carismáticos provenientes de los sectores más desplazados y subalternos políticamente (indígenas, mujeres, pobres), hasta los institutos de democracia directa, pasando por extensos programas de redistribución de renta, defensa de los activos públicos y programas de transferencia monetaria directa a sectores vulnerables. Estas herramientas permitieron un ensanchamiento de la base electoral y les dio márgenes de libertad considerables en el manejo de sus variables económicas.&nbsp;</p><p>En Chile, Brasil y Uruguay, las democracias representativas se afianzaron, y se produjo un progresivo desmantelamiento de estructuras, instituciones y poderes heredados de la dictadura militar. Todo ello condujo a transformaciones de los sistemas de partidos. En algunos casos, los partidos que representaron al “progresismo” se fortalecieron, ganaron bancas y adherentes y se expandieron por el territorio nacional. En otros, el ejercicio del gobierno condujo a su debilitamiento.&nbsp;</p><p>Quien inaugura el giro a la izquierda, es justamente Luis Inácio da Silva, quien se alzó con la victoria en las elecciones de 2002. “Lula” había competido en todas las elecciones presidenciales desde 1989, y había logrado que el PT ganara gobiernos estaduales y municipales, que creciera y se nacionalizara como partido. Al poco de asumir, lanzando el programa de combate al hambre “Fome Zero” (“hambre cero”), Lula se volvió el líder de izquierda más famoso de su década.&nbsp;</p><p>“Los logros de los gobiernos del PT fueron ampliamente difundidos, y son innegables.” (Moreira, 2017 p.5) Durante las dos administraciones de Lula (2003-2010), sumando el tercer período de Dilma Rousseff (2011-2014; 2015-2016), sin que Brasil tuviera un desempeño tan sobresaliente como otros países en materia económica, se logró reducir la pobreza y el desempleo, y aumentar los salarios mínimos en 66% en términos reales, llevando a millones de brasileños a superar la pobreza e integrarse a las “clases medias”. Y lo que parecía más difícil aún: Brasil logró reducir la desigualdad notablemente, pasando su índice de Gini de 0.64 (2001) a 0.553 (2013). A su vez, en 2011, el país superó al Reino Unido y se volvió la sexta economía más grande del mundo.&nbsp;</p><p>Lula fue, junto con Chávez y Kirchner, el edificador del proyecto de la integración latinoamericana. Primero, dándole un golpe de gracia al Área de Libre Comercio de las Américas (Alca), en la IV Cumbre de las Américas, en Mar del Plata, en 2005, y luego, proponiendo la creación de la Unasur, del Banco del Sur y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Durante su mandato, Lula tuvo 37 acusaciones que podían haberlo llevado al impeachment. El escándalo del llamado “mensalao” en 2005, tuvo costos importantísimos para el PT y para muchos de sus principales líderes. Sin embargo, el pueblo no lo castigó duramente, y acabado su primer período, Lula se presentó nuevamente a las elecciones de 2006, y mejoró su votación en relación a la de 2002, obteniendo 48.61% de los votos y triunfó en la segunda vuelta contra José Serra (PSDB), por amplia mayoría con el 60.83% de los votos.&nbsp;</p><p>Hacia el fin de su segunda administración, Lula seguía siendo sumamente popular. Un mes antes de las elecciones de 2010, una encuesta mostraba que la aprobación de su gobierno ascendía al 77%. Ello le permitió una apuesta arriesgada: impulsar como candidata a sucederlo, a la autora del Programa de Aceleración del Crecimiento Económico (PAC): Dilma Rousseff.&nbsp;</p><p>“(...) la elección de 2014 configuró la disputa más competitiva de la historia democrática brasileña.” (Moreira, 2017 p.6) Las elecciones se llevaron a cabo en medio de la devastadora <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_econ%C3%B3mica_en_Brasil_desde_2014">crisis económica de 2014</a>.​ La presidenta <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dilma_Rousseff">Dilma Rousseff</a>, se postuló para la reelección, eligiendo como su compañero de fórmula a <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Temer">Michel Temer</a>, del <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Democr%C3%A1tico_Brasile%C3%B1o_(1980)">Movimiento Democrático Brasileño</a> (MDB) de centro derecha. Durante su primer mandato, la presidencia de Dilma se vio sacudida por las protestas de 2013 en Brasil, iniciadas principalmente por el Movimiento Paso Libre, en respuesta a la desigualdad social en el país.</p><p>En la primera vuelta, <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dilma_Rousseff">Dilma Rousseff</a> obtuvo el 41,59% de los votos, por delante de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%A9cio_Neves">Aécio Neves</a> con el 33,55% y <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Marina_Silva">Marina Silva</a> con el 21,32%.&nbsp; La segunda vuelta entre Rousseff y Neves del 26 de octubre, Rousseff ganó la reelección por un estrecho margen, 51,64% frente al 48,36% de Neves, el margen porcentual más estrecho en la historia republicana de Brasil hasta las elecciones de 2022.</p><p>Los escándalos de corrupción vinculados al “Lava Jato” volvieron a instalarse en el escenario público con fuerza, pero a diferencia del “mensalao”, la manifiesta debilidad de un gobierno al cual sus socios habían abandonado (o traicionado), permitió que su impacto en la opinión pública fuera mucho mayor. La crisis económica le asestó su golpe de muerte a la joven democracia brasileña. En medio de manifestaciones multitudinarias, una recesión profunda, y escándalos de corrupción que amenazaron estallar el sistema de partidos desde dentro, el viejo recurso al impeachment, tan usado en la política brasileña desde su estreno con Collor de Mello, hizo lo suyo: destituyó a un Presidente que pareció fungir más como “fusible” de un régimen parlamentario que como el pilar de la estabilidad democrática en el que fue erigido por el plebiscito de 1993, cuando Brasil había resuelto ser republicano (y no monárquico) y presidencialista (y no parlamentarista).</p><p><br></p><p><br/></p><p><br/></p><p><strong>BIBLIOGRAFÍA:</strong></p><p>GALLEGO, Marisa; EGGERS-BRASS, Teresa y GIL LOZANO, Fernanda. Historia Latinoamericana 1700-2005. Sociedades, culturas, procesos políticos y económicos. Ed. Maipue, Buenos Aires, 2006. Capítulo 15.&nbsp;</p><p>MOREIRA, Constanza. El largo ciclo del progresismo. Revista brasileira de ciências sociais - VOL. 32 N° 93. 2017.</p><p>STOESSEL, Soledad. Giro a la izquierda en la América Latina del siglo XXI. Polis. Revista Latinoamericana.&nbsp;</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-06-28 16:32:31 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la derecha en Brasil (1989) [Molins y Gualtieri]</title>
         <author>fedegualtieri896</author>
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         <description><![CDATA[<p>Durante la década de 1990, América Latina vivió un viraje hacia políticas de derecha, especialmente notable en Brasil. La adopción de las directrices del Consenso de Washington definió este periodo, con un enfoque en la mejora de los indicadores macroeconómicos. Las reformas fiscales, la drástica reducción del gasto público y la desregulación de varios sectores económicos, incluidos los servicios sociales y los salarios, fueron características prominentes. Este cambio perjudicó significativamente las conquistas laborales logradas durante el período de industrialización por sustitución de importaciones (ISI). La apertura de las economías se implementó mediante la reducción de aranceles y barreras comerciales.</p><p>El neoliberalismo dominó las relaciones económicas de la región, impulsado por las políticas promovidas por el FMI y el Banco Mundial bajo el paraguas del Consenso de Washington. Este giro hacia la derecha se sostuvo mediante la privatización de empresas públicas, la liberación de mercados, el comercio internacional, la disciplina fiscal y la desregulación.</p><p>En Brasil, después del gobierno de Sarney, que dejó una inflación descontrolada, surgió la figura de Fernando Collor de Mello. Collor, exgobernador del empobrecido estado de Alagoas, ganó la presidencia en 1989 frente a Lula. Sin embargo, su mandato resultó ser decepcionante debido a su estilo autoritario y falta de efectividad. Sus medidas económicas, como el congelamiento de activos financieros y la eliminación de la indexación, fracasaron rápidamente. Además, Collor despidió a numerosos funcionarios públicos para reducir el gasto gubernamental. A pesar de sus esfuerzos, la inflación alcanzó el 1.585% anual en 1991 y su plan de estabilización se desmoronó, desalentando tanto a inversionistas nacionales como extranjeros.</p><p>Collor también inició reformas neoliberales, como la privatización y la desregulación, que enfrentaron oposición en el Congreso. Su gobierno colapsó en menos de dos años, y en septiembre de 1992 renunció antes de ser destituido por la Cámara de Diputados por conducta ilícita.</p><p>Itamar Franco, su vicepresidente, asumió la presidencia. Aunque carecía de una base partidaria fuerte, su gobierno encontró estabilidad con la designación de Fernando Henrique Cardoso como ministro de economía en 1993. Cardoso implementó un programa antiinflacionario exitoso en 1994, lo que le permitió ganar la presidencia en octubre de ese año.</p><p>Cardoso capitalizó este éxito y el resultante sentimiento de confianza para presentarse a la presidencia en Octubre de 1994. Venciendo su antigua reputación de intelectual de izquierdista, Cardoso, un ex senador del Partido Socialdemócrata Brasileño, logró el respaldo del partido conservador. Cuando el gobierno de Cardoso asumió el poder a inicios de 1995, su mayor desafío era continuar con el programa de estabilización, además se trató de reanudar la onda privatizadora para 1997-1998. Para 1999 gana nuevamente Cardoso y emprende un ajuste fiscal, redujo la inflación a un dígito. Entre 1991 y 2001 el Estado brasileño recaudó 103.300 millones de dólares en concepto de privatizaciones de empresas públicas. Finalmente, el programa de Cardoso finalizó con una contracción monetaria, altas tasas de interés, que afectan al nivel de actividad. Aumentó el desempleo y muchas empresas cerraron por la imposibilidad de competir con los productos importados, debido a las políticas de apertura comercial como la sobrevaluación de la moneda. El déficit fiscal y externo cubierto con financiamiento tanto interno como externo, generando un aumento de la deuda pública, de las tasas de interés y profundizando los ajustes del gasto público.&nbsp;</p><p><br></p><p><strong>BIBLIOGRAFÍA:</strong></p><p>GALLEGO, Marisa; EGGERS-BRASS, Teresa y GIL LOZANO, Fernanda. Historia Latinoamericana 1700-2005. Sociedades, culturas, procesos políticos y económicos. Ed. Maipue, Buenos Aires, 2006. Capítulos 14 y 15.&nbsp;</p><p>TRAVAGLIA, Laura. Procesos en América Latina: Espacios diversos y tiempos distintos, desde 1930 hasta nuestros días (no publicado).</p><p>SKIDMORE, Thomas y Smith, Peter. Historia Contemporánea de América Latina. América Latina en el siglo XX. Crítica, Barcelona, 1996. Cap. 5.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-06-28 16:33:34 UTC</pubDate>
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         <title>retorno a la democracia: caso de Argentina.                                                         (Franco Pereson)              </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/lourdesdebiapontel/kmsw1o8f55dtamfg/wish/3042678291</link>
         <description><![CDATA[<p>El retorno de la democracia en Argentina se dio tras un período de dictaduras militares y cívico-militares que se extendió desde 1930 hasta 1983. Este período estuvo marcado por la pérdida de libertades fundamentales, inestabilidad política y violaciones a los derechos humanos. En 1983, se restableció un gobierno democrático bajo la presidencia de Raúl Alfonsín. En ese mismo año, se promulgó la nueva Constitución Nacional de Argentina, que estableció importantes reformas en términos de derechos humanos, poderes del Estado y división de poderes. Esta constitución significó un compromiso renovado con los principios democráticos y el Estado de derecho. Durante esta transición, se enfrentaron desafíos como la lucha contra la impunidad de los crímenes de la dictadura y la recuperación de instituciones democráticas. A pesar de los avances, la democracia argentina ha enfrentado dilemas como la corrupción, la desigualdad social y la insatisfacción ciudadana. La transición a la democracia en Argentina ha sido un proceso complejo que ha dejado lecciones importantes sobre el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la consolidación de un sistema político más inclusivo y transparente.</p><p>El retorno de la democracia en Argentina en 1983 marcó el fin de un período oscuro de dictaduras y represión. El gobierno de Raúl Alfonsín enfrentó el desafío de juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, lo que llevó al histórico Juicio a las Juntas en 1985, donde se condenó a altos mandos militares por violaciones a los derechos humanos.</p><p>Alfonsín, como figura clave en este proceso, promovió la retórica constitucional y la importancia de respetar los principios republicanos, federales y de igualdad ante la ley. Su enfoque en la democracia participativa y la reforma de la cultura política buscaba crear una nueva base para la sociedad argentina, fomentando la participación ciudadana y la construcción de una cultura democrática sólida.</p><p>Los intelectuales y líderes de opinión desempeñaron un papel crucial al plantear propuestas y críticas constructivas sobre la nueva etapa política que se estaba inaugurando. La discusión sobre la necesidad de reformar la Constitución y ampliar los mecanismos de participación refleja la complejidad y la diversidad de opiniones en torno a la construcción de una democracia consolidada.</p><p>Asimismo, tenemos el impacto del Plan Austral en la economía y en la estabilidad política del gobierno de Alfonsín. La gestión económica, la confrontación con los sectores empresariales y la búsqueda de equilibrio entre estabilidad económica y justicia social fueron temas cruciales que marcaron este período. Los dilemas y desafíos del gobierno al enfrentar la crisis fiscal y la resistencia de ciertos sectores a las reformas económicas ilustran la complejidad de la transición democrática en un contexto de crisis económica y política.</p><p>La Ley de Obediencia Debida y su implicación en la consolidación democrática también generaron debates profundos en la sociedad y entre los líderes políticos. La forma en que se abordaron los crímenes de la dictadura militar y la respuesta del gobierno frente a los cuestionamientos sobre su compromiso con la justicia tuvieron un impacto significativo en la percepción de la democracia en Argentina. Estos eventos influyeron en la estabilidad política y en la legitimidad del gobierno de Alfonsín, demostrando los desafíos que enfrentaba la joven democracia argentina en su camino hacia la consolidación.</p><p>Por ende, se puede observar que la transición democrática estuvo marcada por tensiones y crisis económicas, incluida la hiperinflación de finales de los 80. El gobierno de Carlos Menem, que asumió en 1989, implementó políticas neoliberales, como la privatización de empresas estatales y la adopción de un régimen de convertibilidad, atando el peso argentino al dólar estadounidense.</p><p>Estas políticas económicas generaron cierto crecimiento económico en la década de 1990, pero también aumentaron la desigualdad social y la pobreza. La crisis económica de 2001 fue un punto de inflexión importante, con protestas populares y disturbios que llevaron a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.</p><p>&nbsp;</p><p>Podemos establecer una serie de puntos sobre el retorno democrático en Argentina:</p><p>1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Consolidación Democrática:</strong> El período postdictadura en Argentina estuvo caracterizado por la transición hacia un sistema democrático, marcado por la reinstauración de elecciones libres y plurales, el respeto por los derechos humanos y la búsqueda de legitimidad democrática.</p><p>2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Inestabilidad Institucional:</strong> A pesar de los avances democráticos, Argentina enfrentó desafíos en la estabilización de sus instituciones. Hubo tensiones entre las fuerzas armadas y el poder civil, así como dificultades para lograr una alternancia política estable.</p><p>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Juicio a las Juntas Militares:</strong> El histórico juicio a las Juntas Militares por los crímenes de la dictadura fue un hito clave en la búsqueda de justicia y memoria histórica en Argentina. Este proceso contribuyó a la reconciliación nacional y a la afirmación de los valores democráticos.</p><p>4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Crisis Económica:</strong> Argentina enfrentó una grave crisis económica durante este período, con altos niveles de inflación y problemas estructurales en la economía. Los intentos de estabilización económica, como el Plan Austral, si bien tuvieron éxitos iniciales, no lograron superar los desafíos a largo plazo.</p><p>5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Tensiones Sociales y Sindicales:</strong> Las tensiones entre el gobierno, los sectores empresariales y sindicales contribuyeron a la inestabilidad política. Los conflictos laborales y la falta de consenso en torno a reformas económicas y laborales complicaron la gobernabilidad.</p><p>6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Modernización Democrática:</strong> El gobierno de Alfonsín intentó impulsar reformas para modernizar la democracia argentina, promoviendo la participación ciudadana, la transparencia institucional y la democratización sindical. Sin embargo, enfrentó resistencias y limitaciones que obstaculizaron estos esfuerzos.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-02 00:14:15 UTC</pubDate>
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         <title>Retorno a la democracia en Bolivia (1982 - 1989) (Funes y Tesio)</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><br></p><p>La el ultimo proceso dictatorial vivido por Bolivia tiene como inicio el golpe de Estado efectuado por &nbsp;Hugo Banzer en 1971, procesos que puede ser divido en tres partes, dado que en 1978 se da inicio a un procesos transicional hacia la democracia, que finalmente es truncado, para vivir un nuevo golpe en 1980 efectuado por Luis García Meza, el cual, a pesar de tener una duración de tan solo dos años, se caracterizo por una fuerte represión &nbsp;a la política y a los movimientos sociales, junto a un gran crecimiento del trafico de drogas. Pero el 10 de octubre de 1982, se da el regreso a la democracia, siendo el primero pero acompañado lenta pero constantemente la vuelta a la democracia institucional en todo el cono sur.</p><p>Ansaldi, siguiendo el pensamiento de O´donell, considera que este giro se produce dado que “(…) fueron ejemplos paradigmáticos (Argentina y Bolivia) de corrupción gubernamental y militar y de una “gangsterizacion” de las Fuerzas Armadas que las acerco al sultanismo predatorio. La combinación de esos elementos produjo una democratización por colapso”, lo que llevo a una crisis económica, junto a la imposibilidad de colocar partidos a fines para ganaran las elecciones.</p><p>Siguiendo a Klein, podemos considerar que el proceso de vuelta a la democracia es desde 1982 a 2022, en donde se sucedieron 5 presidencias. Hernán Siles Zuazo (UDP, 1982 - 1985), Víctor Paz Estenssoro (MNR, 1985 - 1989), Jaime Paz Zamora (MIR, 1989 - 1993), Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR, 1993 - 1997) y Hugo Banzer Suarez (ADN, 1997 - 2001).</p><p>La primera presidencia democrática, Zuazo, está caracterizada por un bloque de alianzas llamado Unidad Democrática y Popular (UDP) entre una fracción del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de carácter progresista, dirigentes tradicionales de la Central Obrera Boliviana (COB), nuevos dirigentes campesino – que a lo largo del periodo irán cobran más representación, representatividad política y se conformaran como el nuevo actor social de peso-, partidos de izquierdas e intelectuales del MIR. En paralelo se formó un nuevo partido, con el exdictador Hugo Banzer a la cabeza, llamado Acción Democrática Nacionalista.</p><p>Esta primera presidencia se caracterizo por una crisis económica, generada por los más de 3000 millones de deuda externa que se habían generado en la década anterior, lo que llevo a la necesidad de pagos y una caída de las reservas en dólares. Mientras que en paralelo uno de los principales sectores exportadores del país entraba la crisis, el estaño, no solo disminuía su precio internacional, sino que cada vez se extraían menores toneladas de la mina. La situación internacional impedía pedir préstamos para salvar la economía por lo que la solución fue la emisión monetaria, lo que llevaría a la hiperinflación de 1984.</p><p>La crisis económica se solapo con una crisis política. El bloque político se fractura con la renuncia de Paz Zamora, vicepresidente y líder del MIR, mientras que los sindicatos de la COB le dan la espalda al gobierno dada la crisis social, de empleo y aumento de la pobreza. A su vez se multiplican los reclamos de corte étnico, la discriminación y accesos a la sociedad de la comunidades nativas – que si bien era una constante en la sociedad boliviana- ahora encuentra espacios desde donde hacer oír su voz, ya en 1981 se había formado el Movimiento Revolucionario Tupac Katari, de dirigentes campesino Aymaras, donde consiguieron representación de sus lideres en la COB, lo cual se entiende por la caída de empleados en la minería por la crisis del estaño, lo que lleva a que las centrales sindicales están principalmente formadas por campesino, empleados públicos y gremialistas comerciales, lo que da una nueva imagen a las luchas sindicales. La aparición de los campesinos, que para la década de 1990 comenzara a tener su propio partido político, rompen las estructuras partidarias tradicionales,</p><p>“A su vez, la incapacidad de los tres principales partidos (el viejo MNR, la ADN de Banzer y el nuevo MIR) para obtener mayorías absolutas en el Congreso o en las elecciones presidenciales, obligó a los partidos a forjar pactos multipartidarios para gobernar, permitiendo la más ordenada sucesión de gobiernos de la historia boliviana.” (Klein, 284) lo que da como respuesta la escucha a ciertas demandas indígenas y, como respuesta, una alta tasa de votos indígenas.</p><p>Dada la crisis y conflictividad social se hace un llamado anticipado a las elecciones, en 1985. El partido vencedor es el ADN de Banzer, pero la necesidad de unirse a otro partido para obtener la presidencia genera una alianza con el MIR y lleva a la presidencia a Víctor Paz Estenssoro para su cuarto mandato.</p><p>En este periodo se da comienzo a un Nuevo Plan Económico de tipo neoliberal bajo los lineamientos del Consenso de Washington, se le da una Shock ortodoxo a la economía con el objetivo de reducir la inflación, llevando a una devaluación monetaria, una suba de los costos de vida y una liberación de los precios y aranceles, con una notable reducción del gasto público. El MIR, que había girado de una política con bases a una economía nacionalista a una internacionalista.</p><p>El modelo solo logro bajar la inflación, lo que le alcanzo para poder llevar a cabo sus medidas, pero no logro bueno resultados dentro de la economía interna y la sociedad, el desempleo aumento hasta el 20%, fuertes huelgas tanto de los sectores mineros en decadencia como indígenas y empleados estatales, donde sus lideres fueron llevados a prisión mientras que la sociedad no tuvo una movilización contundente.</p><p>Esta presidencia se caracterizo por el aumento de la producción de coca, especialmente en la región de Chapare y no en la de Cochabamba. &nbsp;“En los años ochenta estaba fuera de discusión que las exportaciones de pasta base y de cocaína refinada eran de suma importancia para la economía boliviana; por su parte el gobierno hizo cuanto pudo para alentar la reinversión de esas ganancias clandestinas en la economía nacional.” (Klein, 279)Esta producción, dada las características de la zona, estaba orientada a coca que se utilizaba para la producción de cocaína y pasta base la cual, de forma paradójica, logro palear buena parte de la crisis de producción y de fondos del país, que el Estado aprovecho para reinvertirla en otros sectores de exportación, especialmente en la producción de gas y sus respectivos gasoductos, al mismo tiempo que la producción se enfocaba en el trabajo de campesino pequeños, la mayor parte de la producción de hacía en campos de nos mas de 6 hectáreas.</p><p>“El condicionamiento externo fue la situación económica internacional, en particular la crisis de la deuda externa” (Ansaldi, 546) que a lo largo de las dos primeras décadas de democracia creció en todos los países del cono sur, pero que particularmente en Bolivia fue el país en donde menos creció, pasando de 2,7 billones en 1980 a 4,2 en 2002. No es despreciable la influencia sobre las políticas internas, pero si es comprensible la migración económica de estaño a gas, coca y zinc, junto con una mínima necesidad de pedido de crédito exterior. A pesar de esto, tal como la CEPAL analiza para el conjunto latinoamericano y considera la década de 1980 como “perdida”, dado el aumento de la desigualdad social y la imposibilidad del crecimiento y desarrollo de los países, Bolivia no estuvo exenta de esta problemática. “Así, a pesar del crecimiento de nuevas fuentes de riqueza, desde el gas hasta la soja, Bolivia sigue siendo u n país pobre. Aunque la renta per cápita ha crecido desde 730 dólares (1990), hasta 1.723 dólares (2008), Bolivia sigue siendo el tercer país pobre de América Latina, sólo por encima de Haití y Nicaragua.” (Klein, 282)</p><p><br></p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-03 19:49:56 UTC</pubDate>
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         <title>Retorno a la democracia en Bolivia (1989 - 2002) (Funes y Tesio)</title>
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         <description><![CDATA[<p>Las elecciones de 1989 dan como vencedor, no de los votos nominales sino de la coalición formada por la asamblea, a Jaime Paz Zamora miembro del MNR post-revolcuionario. En este periodo se mantuvo el plan económico neoliberal, lo que hizo que el apoyo inicial de la FSTMB y la COB se perdiera rápidamente. En donde se dieron los principales movimientos, que tendrán efecto en la política boliviana, fue respecto los debates sobre la viabilidad del presidencialismo, del centralismo, además de vivir la primera gran marcha indígena que nació desde el este hacia el centro en 1990 pidiendo por la protección de sus tierras ancestrales y comunales.</p><p>Los efectos de la crisis de representatividad del presidente, junto al creciente movimiento indígena, eclosionan en las leyes del próximo y la reforma constitucional.</p><p>Para 1993 el nuevo presidente pasa a ser Gonzalo Sánchez de Lozada del MNR, al igual que en todas las elecciones anteriores y en hasta las de 2001 no obtiene los votos para ganar con mayoría absoluta y la presidencia la logra mediante los mecanismos de selección de la asamblea legislativa. La eclosión que nombramos anteriormente determino la nueva constitución de 1994 que definió a Bolivia como una nación multiétnica y pluricultural. Además de la particularidad de que su vicepresidente, Víctor Hugo Cárdenas, era indígena y miembro del movimiento katarista. “Con este nombramiento la élite reconocía la nueva importancia de las poblaciones rurales y urbanas mestizas e indígenas en la política nacional.” (Klein, 287). Durante este periodo se firmaron la Ley de Participación Popular (1994) y la Ley de Descentralización (1995) dando mayor autonomía política y económica a los municipios – se crearon 344 gobierno municipales y se sumaron 2700 autoridades electas en los municipios -, se reconocieron más de 13000 organizaciones territoriales. En términos económicos los municipios tenían sus propios presupuestos, manejaban una parte de los ingresos estatales y se crearon instituciones mediadoras entre el gobierno nacional y los locales.</p><p>Estas leyes llevaron por un lado a que 2/3 partes de los municipios fueran gobernados por partidos locales o de corte étnico, lo que obligo a los partidos tradicionales a enfocar su mirada dentro de las elecciones municipales.</p><p>Pero en términos económico no existieron novedades, se mantuvo la Ley de Privatización de 1993, y se mantuvo el Plan de capitalización de empresas públicas. Particularmente la venta de YPFB llevo a que la empresa dejara de invertir exploración, producción y transporte de petróleo y gas, despidiendo a 4000 empleados, 2/3 partes de su plantel.</p><p>Las elecciones de 1997, con un mal resultado del MNR (18%), dio como ganador al ADN (21%) con lo que en las negociaciones en el congreso posterior dio como resultado una alianza entre estos dos y la llegada al poder de Hugo Banzer, anterior dictador y ahora presidente democráticamente electo. Su gobierno mantuvo la crisis económica, pasando por las guerras del agua en 2000, y sus problemas de salud, llevaron a su renuncia y el ascenso de su vicepresidente, Jorge Quiroga al poder.</p><p>Finalmente, las elecciones de 2002 dieron la victoria a Víctor de Lozada (25%), pero como resultado notable fue “de hecho, el candidato que seguía al MNR, también con el 25% de los votos, que pertenecía a un partido nuevo y era un dirigente indígena aymara.” (Klein, 291) Este partido era el Movimiento Al Socialismo con su candidato Evo Morales, quien había surgido de los movimientos cocacoleros de Chapare, desde donde el partido con los sindicatos campesino como base, se fue apoderando de diferentes municipios de Cochabamba, hasta ganar el apoyo suficiente demostrado en las elecciones del 2002, que junto al Movimiento Indio Pachakuti, también un partido indigenista, tenían un tercio de los votos totales.</p><p>Ansaldi, W. (2003) <em>Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias</em>. En Temas y Debates, Año 7, Nº 6 y 7. Rosario, noviembre de 2003, pp. 27-43</p><p>Ansaldi, W. (2007). <em>La novia es excelente, solo un poco ciega, algo sorda, y al hablar tartamudea. Logros, falencias y limites de las democracias de los países del Mercosur, 1982 -2005.</em> &nbsp;En La democracia en América Latina, un barco a la deriva.</p><p>Klein, H. (2011) Historia de Bolivia. De los orígenes al 2010. Librería Editorial “G.U.M”. La Paz, Bolivia. (Capitulo IX)</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-03 19:51:00 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la izquierda en Bolivia (2006)(Funes y Tesio)</title>
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         <description><![CDATA[<p>La elección de Evo Morales ha demostrado ser una transformación mucho más extremista que lo que en un principio se pensó, ya que, si bien se esperaba que hubiera una importante presencia de dirigentes políticos indígenas y mestizos en los cargos de poder del gobierno nacional; así como también los cambios políticos en la erradicación de los cultivos de coca, junto con una mayor independencia de Estados Unidos. Los elementos no esperados de su gobierno fueron el absoluto rechazo al programa privatizador que había dominado la política gubernamental de Bolivia desde los años noventa. Esto se tradujo en las reestatizaciones de la producción de gas y petróleo, así como las empresas de telecomunicaciones y electricidad, junto a las fundiciones suizas. También, el gobierno de Morales eliminó los sistemas privados de pensiones, impulsó el control de los recursos mineros, creó una empresa aérea nacional, convirtiendo al Estado como el actor dominante de la economía nacional. La estatización llegó también a los recursos naturales como el gas y el petróleo. Por otro lado, estas decisiones no solo libraron a Bolivia de la esfera de influencia estadounidense, sino que también permitió que pueda desarrollar una política exterior activa e independiente, en la que el gobierno estrechó vínculos con grupos indígenas de diversos sectores del mundo.</p><p>Estas medidas políticas que se orientaron en la reconfiguración del sistema económico, se vieron reflejadas en el ámbito de las relaciones internacionales, al salirse del Banco Mundial en 2007, dado que, según Morales, apoyaba a las multinacionales. Las estatizaciones y el aumento de las regalías inicialmente incrementaron los ingresos gubernamentales, iniciando en el 2003 una racha de balanza comercial favorable, lo que le permitió la acumulación de divisas, como consecuencia negativa, las estatizaciones disminuyeron las inversiones extranjeras en Bolivia, por lo que también se ha incrementado el número de trabajadores informales en el país.</p><p>En lo relativo a las tierras, el gobierno de Morales hizo importantes progresos en el acceso a la tierra de los grupos más pobres de la sociedad, mediante la Ley de Reforma Agraria del 2002, lo que eliminó la existencia de grandes propiedades no cultivadas, que fueron retribuidas a muchos grupos indígenas y a agricultores privados productivos. Otro de los cambios generados por la presidencia de Morales fueron las políticas en defensa del medio ambiente a partir de plataformas internacionales, como producto de sus relaciones internacionales independizadas de la influencia de Estados Unidos.</p><p>En los aspectos sociales, la reforma constitucional del 2009 amplió el concepto de Estado, añadiéndole las características de plurinacional y descentralizado, y definiéndolo como unitario, comunitario, democrático, descentralizado y con regiones autónomas. Otra modificación se asegura de garantizar los derechos tradicionales de los gobiernos comunitarios tradicionales, reforzando la descentralización mediante el otorgamiento de autonomías a nivel departamental, regional, comunal y municipal. A su vez, estas modificaciones implicaron la expresión de las demandas de los dirigentes mestizos e indígenas, al lograr el reconocimiento fundamental de sus necesidades por parte del Estado y de la élite de la sociedad blanca, especialmente en lo relativo al reconocimiento de su dignidad y valor como plenos ciudadanos. Entre los artículos modificados, el número 5 declara que la lengua oficial del Estado boliviano es el español y las 37 lenguas habladas. La Constitución también propone la interculturalidad como el instrumento para la cohesión de un estado unificado y prohibió cualquier tipo de discriminación de los ciudadanos por causa de su lengua, etnia, color, sexo, religión o cualquier otro rasgo humano. Estas garantías jurídicas se añadieron a las sociales, proponiendo un estado de bienestar ambicioso mediante la garantía de suministro de agua, alimentos, atención sanitaria gratuita, pensiones, vivienda, educación y un ambiente sano para todos los ciudadanos. &nbsp;</p><p>Klein, H. (2011) Historia de Bolivia. De los Orígenes al 2010. Librería Editorial "G.U.M." La Paz, Bolivia. (Capítulo X)</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-03 20:37:23 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la Izquierda en Venezuela (1998) [Peche]</title>
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         <description><![CDATA[<p>Hacia 1999, Hugo Chávez asume la presidencia de Venezuela, luego de las presidencias de Pérez (1989-1993) y Caldera (1994-1998), a través del Polo Patriótico, una alianza electoral que reunía al Movimiento V República (liderado por el propio Chávez), junto al Movimiento al Socialismo (MAS), el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Patria para Todos (PPT) entre otras organizaciones.</p><p>Chávez había sido encarcelado en 1992, por encabezar un fallido golpe de estado contra la política neoliberal de ajuste, impulsada por el FMI, llevada adelante durante la presidencia de Pérez. En 1994 es liberado bajo la presidencia de Caldera (aunque debió retirarse de las fuerzas armadas).</p><p>El Chavismo, ya en el poder, emprende un proyecto político basado en el desarrollo nacional independiente. El proyecto se enfoca fuertemente en la renta petrolera, que representa el mayor ingreso para la economía venezolana (cuarto productor mundial de crudo) y cuyo principal cliente es Estados Unidos (mas de la mitad del total de las exportaciones). La industria petrolífera fue nacionalizada en Venezuela en el año 1976, pero el estado fue cediendo el control de la misma paulatinamente durante sucedidos gobiernos neoliberales, a través de concesiones a empresas extranjeras, sobre todo a empresas petroleras norteamericanas y puntualmente a Shell.</p><p>Para detener este proceso privatizador, el gobierno de Chávez impulsa una reforma constitucional, que se lleva a cabo en 1999, con la cual se inicia también la reforma de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A). Esta estrategia marca la oposición directa a los intereses estadounidenses por controlar las fuentes productoras de petróleo (como hizo en el Golfo Pérsico, Asia central e Irak), sumado a la cooperación formalizada entre el gobierno venezolano y el cubano.</p><p>Dentro de la reforma constitucional de 1999 (aprobada por un referéndum con 92% de votos a favor), se modifica el nombre del país por el de Republica Bolivariana de Venezuela, se incluye la ampliación del mandato presidencial a seis años, se reforzó el poder presidencial (pudiendo convocar a un referéndum y disolver el parlamento), se instaló un régimen unicameral en el poder legislativo y se incorporó el reconocimiento de los pueblos indígenas (estableciendo como oficiales sus lenguas, y reconociendo derechos sobre los territorios ocupados ancestralmente). Además, Todos los programas sociales impulsados desde el estado pasan a ser financiados por la rentra petrolera. Esta reforma consolida un proyecto político determinado a defender la industria nacional, la actividad petrolera y la producción de alimentos.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Chávez es reelecto en el año 2006, donde propone construir un nuevo modelo de desarrollo nacional, fundado en una economía social incentivada por la formación de cooperativas de producción y por el fortalecimiento del sector público. A esto se suma la idea de avanzar sobre una reforma agraria, para así alcanzar la soberanía alimentaria.</p><p>Stoessel (2014) señala que estas acciones, llevadas adelante por el gobierno chavista, corresponden a una trayectoria de gestión política del cambio basada en una “ruptura radical” o “refundación”, en relación a la reconstrucción de las capacidades estatales; la misma trayectoria adoptan los gobiernos de Bolivia y Ecuador (durante las presidencias de Morales y de Correa, respectivamente).</p><p>“Esta vía combina tres estrategias: por un lado, apela a la vocación transformacional de los liderazgos presidenciales; por otro, convoca a continuas contiendas electorales para aceitar la participación ciudadana que refuerce la legitimidad gubernamental; y, por último, procura la reconfiguración de la estatalidad –tanto su morfología como funcionamiento- a través de reemplazos constitucionales.” (Stoessel, 2014: 11)</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante el gobierno de Chávez, la oposición al proyecto político se fortaleció dentro de los sectores económicos medios y altos, y se sostuvo en conjunto con los propietarios de medios de comunicación masivos y la embajada norteamericana. Se propuso derrocar al presidente en tres oportunidades, primero con un golpe militar fallido en abril de 2002, luego con el paro patronal nacional de diciembre del mismo año (ambas estrategias fracasaron debido a la amplia movilización popular en defensa de Chávez) y finalmente, a través del referéndum de 2004 impulsado por la oposición, en donde se votaba la revocatoria del mandatario (el 60% de los ciudadanos votaron en contra de la revocatoria, rectificando el proceso político de la V república).</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Finalmente, con la caída de los precios del crudo hacia finales de la década del 2000, la economía del país se vio fuertemente afectada, además la muerte de Chávez en 2013, complejiza aún más la continuidad del proceso político iniciado a fines de la década de 1990.</p><p>“En 2015, por primera vez el “chavismo” perdió su mayoría en la Asamblea Nacional, instalándose a partir de entonces un gobierno “dividido” (entre Ejecutivo y Legislativo), con una gran carestía, desabastecimiento, conflictos regionales e internacionales, y recolección de firmas para convocar a un referéndum revocatorio contra Maduro” (Moreira, 2017: 10)</p><p>&nbsp;</p><p>BIBLIOGRAFÍA:</p><p>&nbsp;</p><p>GALLEGO, Marisa; EGGERS-BRASS, Teresa y GIL LOZANO, Fernanda. Historia Latinoamericana 1700-2005. Sociedades, culturas, procesos políticos y económicos. Ed. Maipue, Buenos Aires, 2006. Capítulo 14.</p><p>&nbsp;</p><p>MOREIRA, Constanza. El largo ciclo del progresismo. Revista brasileira de ciências sociais - VOL. 32 N° 93. 2017.</p><p>&nbsp;</p><p>STOESSEL, Soledad. Giro a la izquierda en la América Latina del siglo XXI. Polis. Revista Latinoamericana.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-03 23:03:28 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la derecha en Argentina (2018). Petenatti</title>
         <author>agostinapetenatti</author>
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         <description><![CDATA[<p>En el panorama político latinoamericano, Argentina ha experimentado un notable <strong><em><mark>“giro hacia la derecha”,</mark></em></strong> particularmente visible desde la elección de Mauricio Macri en 2015 y que se consolidó en 2018. Este fenómeno se enmarca en un contexto regional más amplio, donde el llamado <strong><em>"giro a la izquierda"</em></strong> que caracterizó a gran parte de América Latina desde finales de los años 90 comenzó a revertirse.</p><p>El ascenso de la derecha en Argentina se puede entender como una respuesta a los 12 años de gobiernos kirchneristas (2003-2015), que se identificaban con la <em>izquierda populista</em>. La victoria de Macri en 2015 marcó un punto de inflexión, presentándose como una alternativa que prometía eficiencia económica, atracción de inversiones y una gestión más tecnocrática del Estado. Para 2018, el proyecto de derecha se había consolidado, caracterizándose por la implementación de políticas de libre mercado, reducción del papel del Estado en la economía y un acercamiento a los organismos financieros internacionales.&nbsp;</p><p><br/></p><p>Sin embargo, el <strong><em>giro a la derecha</em></strong> en Argentina enfrenta desafíos significativos. Como señala Rovira Kaltwasser (2014) la derecha latinoamericana tiene dificultades para ganar elecciones en <strong><em><mark>contextos de alta desigualdad.</mark></em></strong><mark> </mark>Las políticas de austeridad y liberalización económica implementadas por el gobierno de Macri han encontrado resistencia en amplios sectores de la sociedad, especialmente en los sindicatos y movimientos sociales.</p><p><br/></p><p>El autor destaca que la <strong>desigualdad es un factor crucial que influye en la dinámica política de América Latina, </strong>argumenta que la derecha se caracteriza por considerar que las desigualdades centrales entre las personas son naturales y, por tanto, están fuera del alcance del Estado. Esta postura contrasta con la de la izquierda, que ve las desigualdades como artificiales, como construcciones sociales y, por ende, susceptibles de ser contrarrestadas mediante políticas estatales activas. En el caso de Argentina, esto se traduce en un escenario complejo para la derecha, ya que el país ha experimentado altos niveles de desigualdad, exacerbados por las crisis económicas recurrentes. En este contexto, la derecha argentina, representada por el gobierno de Mauricio Macri, ha tenido que adaptar sus estrategias y discursos.</p><p><br/></p><p>El autor señala que la derecha latinoamericana ha desarrollado diversas estrategias para adaptarse a estos <em>contextos de desigualdad</em>:</p><ol><li><p><strong>Énfasis en la meritocracia</strong> La derecha busca proveer igualdad de condiciones para que todos compitan en un <em>campo parej</em>o, y es inevitable que se produzcan desigualdades debido a que no todas las personas se esmeran y trabajan con el mismo esfuerzo. La importancia de la <em>meritocracia</em> en el discurso del macrismo.</p></li></ol><ol><li><p><strong>Mecanismos no electorales:</strong> La derecha argentina ha utilizado su influencia en los medios de comunicación y en el sector empresarial para presionar a favor de sus políticas. Grupos empresariales jugado un papel importante en la formulación y defensa de políticas públicas alineadas con su ideario.</p></li><li><p><strong>Opciones electorales no partidistas:</strong> Aunque Macri sí formó un partido político (PRO), su estrategia inicial fue presentarse como un <em>outsider</em> de la política tradicional, un empresario exitoso que podría gestionar el país de manera más eficiente.</p></li><li><p><strong>Formación de partidos políticos:</strong> La coalición <em>Cambiemos</em> (luego renombrada Juntos por el Cambio) representa el esfuerzo de la derecha por construir una opción partidaria sólida, combinando el PRO de Macri con partidos tradicionales como la Unión Cívica Radical.</p></li><li><p><strong>Adaptación del discurso:</strong> La derecha argentina ha intentado moderar su discurso sobre la desigualdad, reconociendo la necesidad de abordar el problema, pero proponiendo soluciones basadas en el mercado y el crecimiento económico.</p></li><li><p><strong>Foco en la eficiencia económica</strong>: La derecha argentina ha argumentado que el crecimiento económico y la atracción de inversiones son la mejor manera de reducir la pobreza y la desigualdad a largo plazo. Este enfoque se ha utilizado para justificar políticas de austeridad y liberalización económica.</p></li><li><p><strong>Politización de otros temas:</strong> Para contrarrestar la <em>politización de la desigualdad</em> por parte de la izquierda, la derecha ha intentado poner en primer plano otros temas como la seguridad ciudadana, la corrupción y la eficiencia en la gestión pública.</p></li><li><p><strong>Uso del discurso:</strong> Es importante resaltar el rol de los discursivo, la derecha en Argentina hizo uso de la politización de la desigualdad en el país, construyendo un enemigo interno que es necesario combatir: "el gobierno anterior, el Kirchnerismo.  <em>"Este gobierno que se mantuvo durante décadas de “despilfarro y corrupción” (MM, 01-03-17)".</em></p><blockquote><p><br/></p><p><em><sup>"Quiero ser claro sobre el punto de partida, ya que venimos de años en los que el Estado ha mentido sistemáticamente, confundiendo a todos y borrando la línea entre la realidad y la fantasía. Así, la credibilidad y la confianza fueron destruidas (MM, 01-03- 16). </sup></em></p><p><em><sup>En este corto plazo, ¿qué fuimos haciendo? Sacando la mugre de debajo de la alfombra, enterándonos que nos habíamos gastado todas las reservas de energía, para darla gratis, y ahora no teníamos energía y hay que aumentar todos los servicios alrededor de la energía, el agua, el transporte (16-06- 17). </sup></em></p><p><em><sup>Hace un año compartí el diagnóstico de la situación en que encontramos el país cuando asumimos: venía de años de simulación y de un intento intencional y organizado de ocultar los verdaderos problemas (MM, 01-03-17)."</sup></em></p></blockquote></li></ol><p><br/></p><p>Rovira Kaltwasser señala que estas estrategias han tenido un éxito limitado. La persistencia de altos niveles de desigualdad en Argentina ha continuado siendo un desafío para la legitimidad del proyecto de derecha. El autor sugiere que para tener éxito a largo plazo, la derecha latinoamericana necesita renovarse y distanciarse del proyecto de <em>"modernización conservadora"</em> que defendió en las décadas de 1980 y 1990. Esto podría implicar la necesidad de desarrollar un programa más comprensivo para abordar la desigualdad, que vaya más allá de confiar únicamente en el crecimiento económico y las fuerzas del mercado.&nbsp;</p><p>El autor concluye que el éxito futuro de la derecha en contextos de alta desigualdad como Argentina dependerá en gran medida de su capacidad para adaptarse a estas realidades sociales y ofrecer propuestas convincentes para abordar la inequidad, sin abandonar completamente sus principios ideológicos fundamentales. La derecha argentina ha enfocado su discurso en temas como la eficiencia económica, la lucha contra la corrupción y la seguridad ciudadana. Sin embargo, ha tenido dificultades para abordar el tema de la desigualdad de manera convincente.</p><p>El contexto internacional también ha jugado un papel importante. La caída de los precios de las materias primas ha afectado la economía argentina, dificultando la implementación de políticas de bienestar social y exacerbando las tensiones sociales. Esto ha puesto a prueba la capacidad de la derecha para mantener el apoyo popular en tiempos de dificultades económicas.</p><p><br/></p><p>Bibliografía: </p><ul><li><p>Actis E. (2019). "La Argentina de Cambiemos" compilado por Esteban Iglesias ; Juan Bautista Lucca. - 1a ed. - Rosario : UNR Editora. Editorial de la Universidad Nacional de Rosario, 2019. 292 p.</p></li><li><p>Rovira Kaltwasser C. (2014). "La derecha en América Latina y su lucha contra la adversidad". Revista Nueva Sociedad N° 254, noviembre-diciembre de 2014. </p></li><li><p>Travaglia, L. Procesos en América Latina: Espacios diversos y tiempos distintos, desde 1930 hasta nuestros días (no publicado).<br></p></li></ul><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-04 21:02:23 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la izquierda en Venezuela (1994) - Oliva.</title>
         <author>lucianojesus1004</author>
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         <description><![CDATA[<p>El proceso comienza con la asunción de Hugo Chávez a la presidencia en el año 1998. La carrea de Chávez viene anticipada por un fracasado intento de golpe de estado en 1992 y una condena de cárcel hasta 1994. Se inicia el proceso de su denominada&nbsp;<strong><em>"Revolución Bolivariana"</em></strong></p><p><em>En la región, el gobierno de Chávez, es caracterizado como un gobierno de izquierda del corte “nacionalista, estridente y cerrado” (Castañeda, 2006)</em></p><p>Es así como llega al poder con la idea de establecer un gobierno de corte nacionalista y populista que sea allegado a las necesidades del pueblo en base a las ganancias petroleras que tiene Venezuela a través de un desarrollo nacional independiente. (Asume gracias a un 56,5% de votos).</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se dió una reforma constitucional en el año 1999.</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Chávez trató de armar una alianza de países petroleros.</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cambió oficialmente el nombre de la República a&nbsp;<strong><em>"República Bolivariana de Venezuela".</em></strong></p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Promovió movimientos integradores entre países latinoamericanos.</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se manifestó en contra de la intervención militar de Estados Unidos en Colombia por el narcotráfico.</p><p>Lo que reconocen algunos autores es que el gobierno de Chávez en Venezuela <em>“expande el campo democrático al ampliar los espacios en la política e incorporar otros formatos de la democracia como la participativa, deliberativa, radical, comunitaria” </em>(Stoessel, 2014, 39)</p><p><strong>Oposición al chavismo:</strong></p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El proceso de la revolución se extendió por los sectores medios y encontró algunos opositores (como la existente en contra del programa de escuelas bolivarianas y los círculos bolivarianos).</p><p><strong>BIBLIOGRAFÍA:</strong></p><ul><li><p>Gallego, M; Eggersbrass, T y Gil Lozano, F. Historia Latinoamericana 1700 - 2005, Sociedades, culturas, procesos politicos y económicos. Ed, Maipue, Buenos Aires, 2006. pp. 43-436</p></li><li><p>Stoessel, S. Giro a la izquierda en la América Latina del siglo XXI. Polis. Revista Latinoamericana. (2014)</p></li></ul>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-04 22:22:42 UTC</pubDate>
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         <title>Transición a la Democracia en Chile (1988-1990)</title>
         <author>serravalleguillermina7</author>
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         <description><![CDATA[<p>A partir de 1979 -triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua- y, sobre todo, en la <strong>década de 1980</strong>, comienza a gestarse la “transición” hacía la Democracia (Gallegos, <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://et.al"><em>et.al</em></a><em>.</em>, 2006 p. 429), luego de los años 1960-1970, profundamente marcados por los gobiernos dictatoriales donde las Fuerzas Armadas habían desempeñado un rol preponderante. </p><p>La llamada “transición” se realizó en un contexto socio-económico crítico, entendiendo que el crecimiento progresivo de la deuda externa, la desindustrialización y la consecuente pérdida de puestos de trabajo, la pobreza y la extrema miseria (p. 430), tuvieron impactos sociales altamente negativos, a los cuales se le suma el temor por la represión de las décadas anteriores y el fomento de las “democracias de baja intensidad” (pp. 443-444), por parte de Estados Unidos y los sectores más conservadores de la política latinoamericana, en sus respectivos planos nacionales. Gallegos,<em> </em><a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://et.al"><em>et.al</em></a><em>.</em> (2006) analiza las diferentes causas que, combinadas, provocaron el agotamiento de los regímenes instaurados en la década de 1970: divisiones al interior de las Fuerzas Armadas, crisis económica -que conlleva la quita de apoyo por parte de aquellos sectores de la sociedad civil que inicialmente habían apoyado los golpes, denuncia activa de los regímenes por parte de los exiliados y los organismos de Derechos Humanos, presión de las naciones acreedoras y de los partidos políticos nacionales que comenzaban a ver con malos ojos a los militares y creían que ya era hora de retornar a la Democracia, la cual era garante de sus intereses de clase (pp. 430-441). Si bien el aparato militar se verá fuertemente cuestionado y se reducirá su incidencia en la política, los términos de la transición fueron impuestas por el correlato de fuerzas, en ese sentido, la <strong><mark>transición opera de forma pactada y conservadora, condicionada por los militares -caso chileno</mark>- </strong>o por colapso -caso boliviano y argentino- (Ansaldi, 2004, pp. 22-25).</p><p><br/></p><p>Entre los años <strong>1970-1973</strong>, Chile había vivido, de la mano de <strong>Salvador Allende</strong>, la <strong>experiencia socialista</strong> en su modelo “pacífico”. El gobierno del primer presidente socialista elegido democráticamente en América Latina, represento, desde el primer momento, una amenaza a los intereses de la burguesía chilena y al gobierno norteamericano de Nixon ya que el programa de la “Unidad Popular”, encabezada por Allende, buscaba dar respuestas al atraso chileno y librarse de la dependencia con respecto a Estados Unidos; dicho programa implicaba, entre sus aristas, nacionalización del subsuelo, nacionalización de empresas manufactureras y de comercialización, centralización de los alimentos y las materes primas, entre otras. Hacía fines de 1971 afloraron las dificultades económicas y políticas, los norteamericanos y la derecha conservadora chilena estaban dispuestos a terminar con el gobierno de corte socialista. Recurrieron para ello a incentivar el mercado negro, las asociaciones paramilitares “Patria y Libertad”, huelgas patronales (quebradas por la movilización popular que tomo las fábricas). Finalmente, cuando la Democracia Cristiana se dio cuenta de que no podría eliminarlo por la vía democrática, recurrió a la <strong>intervención militar</strong>; de este modo y con el apoyo estadounidense, el 11 de septiembre de 1973, Allende es derrocado y se suicida. Se instala en el poder un <strong>régimen burocrático-autoritario</strong>, encabezado por <strong>Augusto Pinochet.</strong></p><p><br/></p><p>El régimen de Pinochet proclamaba «la reconstrucción nacional» (Skidmore y Smith, 1996 p. 156). Para llevar a cabo su plan, disolvió el Congreso, suspendió la Constitución, declaro ilegales los partidos políticos, se impuso el estado de sitio, toque de queda a las nueve de la noche, se intervinieron los medios de comunicación, los <em>Chicago Boys </em>manejaron la política económica de esos años (pp. 156-157). Al poco tiempo, Pinochet logró dominar a título personal la política en Chile: el plebiscito de 1978 y la Constitución de 1980, lo volvían autoridad suprema. En 1986 el Partido Comunista intento frustradamente asesinarlo. Frente a esta realidad y a la presión internacional, Pinochet decidió, en 1988, celebrar un nuevo plebiscito sobre su gobierno personalista: el “no” triunfo con un 55 por 100 frente a un 43 por 100. Pinochet acepto el resultado y continuo como comandante en jefe del ejército -garantía que le otorgaba la constitución vigente- (p. 159). </p><p>Al año siguiente, el dirigente de los demócratas cristianos, <strong>Patricio Aylwin</strong> gana las elecciones presidenciales, respaldado por una coalición de diecisiete partidos de centro y centro-izquierda (p. 159). <strong>Se inicia la transición.</strong></p><p><br/></p><p>O´Donnell y Smitter (1988), sostienen que transición es el intervalo que se extiende entre un régimen político y otro, las transiciones están delimitadas, de un lado, por el inicio del proceso de disolución del régimen autoritario, y del otro, por el establecimiento de alguna forma de democracia, el retorno a algún tipo de régimen autoritario o el surgimiento de una alternativa revolucionaria. <mark>En el caso chileno, </mark><strong><mark>la transición se extiende desde el plebiscito de octubre de 1988, hasta la asunción del Presidente Patricio Aylwin al gobierno de la República</mark></strong> (O´Donnell y Smitter, 1988. En Travaglia, s.f. pp. 105-106) <strong>en 1990</strong>. El gobierno democrático de Aylwin</p><p><br/></p><blockquote><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (…) se comprometió a restaurar las instituciones democráticas chilenas, a investigar las pasadas violaciones de los derechos humanos y a la rápida mejora de las condiciones de vida de los pobres. Su gabinete fuertemente tecnocrático (…) se comprometió a mantener lo que resultaba esencial en la historia del éxito económico en América Latina (al menos según los parámetros ortodoxos): estabilidad relativa de los precios, aumento de las exportaciones (animado por los precios elevados del cobre), registro de la inversión extranjera, reducción significativa de la deuda exterior y un avance notable en la privatización de gran parte del sector público ineficiente.</p><p>(Skidmore y Smith, 1996 p. 169).</p><p><br/></p></blockquote><p>Si bien la Democracia había vuelto a ser la forma de dominación política de clase, el pasado pinochetista estaba a la vuelta de la esquina y los conflictos latentes e irresueltos con aquel pasado, condicionaron la política chilena. Sectores pro militares que se mantenían en pie, un Senado dominado por la derecha, la derrota social que implicaron los sucesos de 1973. Sin embargo, Skidmore y Smith (1996) rescatan como “logro” del caso chileno</p><p><br/></p><blockquote><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; [el] rápido crecimiento sin inflación. Entre 1986 y 1993, el crecimiento había promediado el 6,3 por 100, con mucho el más alto en América Latina. La deuda externa se redujo considerablemente y se atrajo prestamente nuevo capital extranjero. Cuando la privatización prácticamente había llegado al máximo, los inversores chilenos se dirigieron a Argentina a adquirir nuevas instalaciones privatizadas. Lo más impresionante era la alta tasa de ahorro e inversión (p. 160).</p><p><br/></p></blockquote><p>Crecimiento económico que no se tradujo en una mejora en la vida social y económica de las personas, ni en una redistribución de la riqueza. Los años 1990 le volverían a prometer a América Latina, un Progreso que nunca llega.</p><p><br/></p><p><br/></p><p>Est. Petenatti Agostina y Serravalle Guillermina </p><p>&nbsp;</p><p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p><p>GALLEGOS. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://et.al"><em>et.al</em></a><em>.</em> (2006).&nbsp;<em>Historia latinoamericana 1700-2005</em>. Sociedades, culturas, procesos políticos y económicos.&nbsp; Ituzaingó: Maipue.</p><p>SKIDMORE, T. y SMITH, P. (1996). <em>Historia Contemporánea de América Latina.</em> <em>América Latina en el siglo XX</em>. Crítica, Barcelona.</p><p>TRAVAGLIA, L. (s.f.). <em>Procesos complejos en América Latina: espacios diversos y tiempos distintos, desde 1930 hasta nuestros días. </em>Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto.</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-04 23:43:45 UTC</pubDate>
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         <title>Retorno a la democracia en Perú (1980-1990) [García y Oliva]</title>
         <author>el_emigarcia2000</author>
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         <description><![CDATA[<p>Luego de demostrada la incapacidad del régimen militar para establecer una fuerte legitimidad institucional de su autoridad, en <mark>1978</mark> iba a haber una Asamblea Constituyente, la cual tendría como sorpresa la presencia de la izquierda. Para las elecciones presidenciales de <mark>1980</mark>, con Haya de la Torre ya fallecido, el APRA no lograría unos buenos comicios, siendo el ganador <strong>Fernando Belaúnde Terry</strong>, quien había sido derrocado en <mark>1968</mark>. Su presidencia estuvo condicionada por una crisis económica, pero en el congreso las fuerzas tanto de izquierdas como de derecha estaban divididas, y el ejército apoyaba a Belaúnde. Negoció la deuda exterior y buscó atraer capital extranjero, además de pretender una economía de libre mercado: el contexto mundial no le permitió proseguir, y tuvo que hacer frente a una fuerte recesión. A esto se le sumó el surgimiento del grupo guerrillero <strong>Sendero Luminoso</strong> que, organizados desde comunidades campesinas tomaron Ayacucho, y Belaúnde delegó la represión al ejército.</p><p><br/></p><p>En <mark>1985</mark> fue elegido presidente <strong>Alan García</strong> del APRA, quien retomó el programa de Haya de la Torre, redujo el pago de la deuda, pero no pudo estatizar la banca y fue golpeado por la crisis económica, que no le dejó proseguir con su programa económico de corte populista. También tuvo problemas con Sendero Luminoso, que forzó a García a utilizar al ejército y la policía y acabó con una fuerte represión.</p><p>Las elecciones en <mark>1990</mark> las ganaría <strong>Alberto Fujimori</strong>, quien luego de un Autogolpe de Estado, disolviendo el congreso, llevó a cabo medidas neoliberales y puso fin al conflicto con <strong>Sendero Luminoso</strong>, aunque esto a través de la violencia.</p><p><br/></p><p><strong>Bibliografía</strong></p><p>Gallego, M. et al., (2006). Historia Latinoamericana 1700-2005. Sociedades, culturas, procesos políticos y económicos. Maipue, Buenos Aires.&nbsp;</p><p>Skidmore, T y Smith, P. (1996). Historia Contemporánea de América Latina en el siglo XX. Crítica, Barcelona.</p><p>Travaglia, L. (s.f.). Procesos complejos en América Latina: espacios diversos y tiempos distintos, desde 1930 hasta nuestros días. Universidad Nacional de Río Cuarto (no publicado).</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-05 00:09:14 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la derecha en El Salvador (1989-?) [García y Oliva]</title>
         <author>el_emigarcia2000</author>
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         <description><![CDATA[<p>Tanto en El Salvador como en Costa Rica el surgimiento de nuevos líderes de centro-derecha abren panoramas distintos hacia el futuro. Ya anteriormente en Guatemala, Honduras, Chile, Panamá, Argentina y Perú los gobiernos elegidos pertenecían ideológicamente a la derecha. Un ejemplo es el caso del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) en El Salvador que reivindican el pasado violento y antidemocrático, o al populismo discriminatorio de Donald Trump.</p><p><br></p><p>Este partido logró ganar las elecciones en <mark>1989</mark> con <strong>Alfredo Cristiani</strong> a la cabeza, y por las distintas presiones que databan del desarrollo de la guerra civil que asolaba al país desde <mark>1979</mark>, se comenzó un proceso de negociación con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que en <mark>1992</mark>, a través del Acuerdo de Chapultepec, pondría fin a la contienda luego de más de 10 años de enfrentamiento armado. En las elecciones de <mark>1994</mark> resultó electo <strong>Armando Calderón Sol</strong>. Las problemáticas tradicionales fueron agudizadas por desastres naturales, y sin embargo procedió con el programa neoliberal presentado por el anterior presidente. En el año <mark>1999</mark> es elegido <strong>Francisco Flores</strong>, del mismo partido, quien demuestra un continuismo impulsando un programa de libre competencia, desarrollo y apertura al capital extranjero.</p><p><br/></p><p><br/></p><p>Desde <mark>1989</mark> hasta <mark>2019</mark> en El Salvador gobernaron solo estos dos partidos, ARENA y FMLN, acabando esta situación con la llegada de <strong>Nayib Bukele</strong>, que se presentó por un partido independiente, aunque también de derecha. Se ha tachado de “tibios” o de “tímidos” a los gobernantes del FMLN, de ideas izquierdistas, y de negociar con los grandes poderes en detrimento de la sociedad salvadoreña.&nbsp;</p><blockquote><p>“La derecha no sólo desconoce los desastres provocados por su gestión. Afirma que su modelo forjó una próspera clase media, que ahora reclama mayor participación en la vida pública. Considera que ese grupo social se rebela contra los políticos que defienden su casta, sin escuchar las demandas de los representados. En esta curiosa interpretación, los desgarradores efectos del modelo neoliberal no estarían en tela de juicio. Sólo habría una falla en el sistema político de un esquema económico floreciente.” (Katz, 2008)</p></blockquote><p><br/></p><p><strong>Bibliografía</strong></p><p>Katz, C. (2008). Los protagonistas de la disputa en América Latina. Recuperado de: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://redangostura.org.ve/archivos/3019">http://redangostura.org.ve/archivos/3019</a>&nbsp;</p><p>Skidmore, T y Smith, P. (1996). Historia Contemporánea de América Latina en el siglo XX. Crítica, Barcelona.</p><p>Travaglia, L. (s.f.). Procesos complejos en América Latina: espacios diversos y tiempos distintos, desde 1930 hasta nuestros días. Universidad Nacional de Río Cuarto (no publicado).</p>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-05 00:33:50 UTC</pubDate>
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         <title>Giro a la izquierda en Ecuador - Serafini</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Desde la década de los ’80 y ’90, Ecuador venia atravesando crisis tanto políticas como sociales y económicas. Existió un presidente que fue destituido por “incapacidad mental”, quien finalmente termina huyendo, cambios climáticos que perjudicaban tanto lo social como lo económico. Y si bien existió un auge en el petróleo durante la década de 1970, lo que llevó al gobierno ecuatoriano a pedir grandes prestamos exteriores, el desplome mundial de los precios del petróleo fue fatal, afectando de manera directa a varios países, entre ellos, a Ecuador a mediados de 1980.</p><p>En el año 1998 Jamil Mahuad gana las elecciones en Ecuador y propone, entre otras cosas, cambiar la moneda oficial del país (el sucre) por el dólar estadounidense. Esta decisión termina levando a diversas manifestaciones y huelgas que finalizaron en la renuncia de Mahuad. &nbsp;En este período surge, además, la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) que fue clave para terminar con el las negociaciones que el presidente mantenía con países como Estados Unidos. Luego, Gustavo Noboa (presidente de Ecuador entre el 2000 y el 2003) siguió adelante con la dolarización (completada en el año 2000) que, si bien bajo la inflación y tuvo efectos favorables para la economía ecuatoriana, el costo de la dolarización causo grandes perdidas para la sociedad ecuatoriana.</p><p>Este nuevo giro de las izquierdas, abogarían según Bobbio (1997) “más por la igualdad y transformación del mundo en la perspectiva de volverlo más igualitario”. Unas de las características principales de las nuevas izquierdas es que van a desarrollarse en contextos totalmente diferentes a los que atravesaron las izquierdas anteriores de las décadas de los ’60 y ’70. Ahora van a verse delimitadas por empobrecimientos en las sociedades, una creciente movilización políticas de diversos sectores y actores sociales y una crisis de representación política.</p><p>Las nuevas formas de politización y el surgimiento de nuevos movimientos sociales (como la CONAIE mencionado anteriormente) fueron ganando cada vez más la capacidad de influir en el seno político.</p><p>En el ámbito internacional, estas nuevas políticas van a llevar su foco de critica no tanto hacia el sistema capitalista en sí, sino mas bien al capitalismo en su fase neoliberal (que comienza e la década de 1990).</p><p>Internamente, Ecuador optó por una “ruptura radical” o una “refundación” del ordenamiento político, es por eso que allí se denomina “Revolución Ciudadana” a la implementación de cambios contundentes y radicales tendientes no solo a superar la crisis social y económica, sino también a elegir una nueva comunidad política. Rafael Correa autodenominó su período presidencial como “revolución ciudadana” por los cambios políticos que implementó desde su llegada al poder, el más destacado fue la nueva&nbsp;<a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n_del_Ecuador">Constitución del Ecuador</a>, promulgada en el año 2008 y reformada en el 2011 y 2015.</p><p><br/></p><p><em>Bibliografía:</em></p><ul><li><p>Stoessel, Soledad. Giro a la izquierda en la América Latina del siglo XXI. Polis. Revista Latinoamericana. </p></li><li><p>Travaglia, Laura. Procesos complejos en América Latina: espacios diversos y tiempos distintos, desde 1930 hasta nuestros días. </p></li></ul>]]></description>
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         <pubDate>2024-07-05 01:42:58 UTC</pubDate>
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