<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>LA VIOLENCIA EN EL FUTBOL by DANIEL STIVEN CANIZALES</title>
      <link>https://padlet.com/2520142018/i2trz8gr83qj</link>
      <description>Hecho en Ibagué para el mundo.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2017-04-09 20:11:28 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2017-04-09 20:15:53 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url>https://padlet-assets.s3.amazonaws.com/icons/Basketball.png</url>
      </image>
      <item>
         <title>VIOLENCIA EN EL FÚTBOL.</title>
         <author>2520142018</author>
         <link>https://padlet.com/2520142018/i2trz8gr83qj/wish/165573549</link>
         <description><![CDATA[<div>El nivel de pasión de los hinchas del fútbol provoca problemas, y los choques entre hinchadas  pueden resultar en violencia. Algunos enfrentamientos violentos son provocados de manera deliberada por personas o grupos organizados, a los que suele llamarse ultras (o hooligans en los países de habla inglesa).Pero la violencia organizada no es solo un fenómeno inglés sino que se ha extendido a otros países, como los Ultras de Italia, las Torcidas Organizadas en Brasil y las Barras Bravas en Argentina.<br><br></div><div>Ante la carencia de identidad social y del vacío racional, los hinchas hacen uso de actitudes incontroladas y de pasiones ciegas que arremeten contra el otro equipo, sin respetar la convivencia en medio de las diferencias sociales, económicas, políticas.  Las barras bravas poseen un lenguaje de cargadas, de vulgaridades horribles, un lenguaje degradado y degradante.<br><br></div><div>Las barras son núcleos barriales que animan e insultan tanto al equipo contrario como al de su propio equipo, en momentos de crisis de la institución, policía que lejos de causar temor en los aficionados, son despreciados porque no van a calmar los ánimos sino a provocarlos.  El silencio cómplice de los medios de comunicación que se compromete con la violencia por disimular o simular antes que decir y denunciar a los agentes generadores de la violencia.<br><br></div><div>Algunas posibles soluciones para frenas estos enfrentamientos pueden ser los siguientes, Limitar la venta de alcohol, especialmente en el contexto del partido. Los estudios plantean que el incremento del alcohol puede estimular la violencia. La capacidad de los estadios no debe ser rebasada. Los medios de difusión no deben acentuar la adversidad y animosidad entre los competidores. También, los medios no deben de focalizar innecesariamente en la violencia de cada evento porque la glorificación de la violencia en el deporte tiende a incitarla y las autoridades en los estadios deben de asegurar las condiciones para controlar la violencia en los estadios y deben de retirar a los que inciden en ella.<br><br></div><div>Es fácil señalar a los demás, lo difícil es responsabilizarse de la cuota propia, porque esto va más allá de lo que imponga la ley y de las medidas que tomen los clubes y las autoridades para hacer cumplir lo ya legislado. La lista de derechos es interminable y las instituciones están en la obligación de velar por ellos. Tenemos derecho a disfrutar del fútbol, como de cualquier espectáculo, en paz; el Estado debe garantizarlo. Pero es hora de establecer la lista de deberes. Lo de la individualización es asunto de todos. Pongámonos la mano en el corazón. El cambio comienza por cada uno. Los que amamos este deporte  soñamos con que algún día el fútbol pueda ser ese escenario en el cual la sociedad colombiana pueda observar que la reconciliación, la tolerancia y el respeto a las diferencias son posibles. Pero depende de todos lograrlo. </div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2017-04-09 20:15:04 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/2520142018/i2trz8gr83qj/wish/165573549</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
