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      <title>Un pequeño viaje por mis memorias... by Nayelli Valentina Mena Hernández</title>
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      <description>La vida es un largo viaje compuesto por subidas y bajadas; miedos a los que hacerle frente; alegría y decepciones. Lo importante es cómo nos posicionamos frente a todas estas situaciones y cómo damos lo mejor de nosotros para pasar por ellas y aprender de nosotros, de los otros y de la vida.
Mi trayectoria a mis casi veinte años ha sido larga, mas todavía no acaba.
A continuación, algunos hitos relevantes de mi viaje, al cual le quedan muchas estaciones por las que pasar todavía. No obstante, cada una de las ya pasadas me ha permitido reconocerme como una gran mujer. Los dejo invitados a conocer un poco sobre mí.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-06-25 21:10:11 UTC</pubDate>
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         <title>2001-2004 (Historia de mi primer hogar) ...</title>
         <author>hnxyelli</author>
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         <description><![CDATA[<div>2001 fue el año en que nací. Debido a que mis padres eran jóvenes nos alojábamos en la casa de mis abuelos paternos. Allí yo era la menor de la casa y según lo que me han comentado, la atención de mis abuelos era absolutamente para mí, mis cuidados y caprichos. Mi abuelo me llevaba con él al rio, pasábamos por la cancha en la que mi papá jugaba a la pelota y luego volvíamos a casa. Mi abuela y mi madre se preocupaban en conjunto de que yo me alimentara bien al regresar del paseo con mi abuelo, me lavaban las manitos y el rostro y luego de comer, me permitían seguir y seguir jugando. <br>Claramente no recuerdo absolutamente todo acontecimiento sobre mis primeros años de vida, no obstante, hay algunos sucesos que han marcado mi relato producto de las diversas <strong><mark>sensaciones que evocan su recuerdo</mark></strong>. <br>Siempre que me empeño en recordar mi infancia mi memoria sensorial se activa, de modo que percibo brevemente el olor característico de la casa de mi abuelos; o el olor que desprendía la tierra mojada y las plantas que el recién nombrado cultivaba en el patio delantero; el sabor de las comidas que mi abuela preparaba con tanto cariño; e incluso el canto de los pajaritos todas las mañanas al despertar. Todas esos son recuerdos que no se comparan con las vivencias que puedo tener en la actualidad. Es decir, no es lo mismo volver a escuchar la melodía de los pajaritos en mi hogar actual que recordar como era en el de mis abuelos porque, a mí parecer, estos tienen una&nbsp; entonación muy distinta a los que recuerdo de mi infancia. Es así como emprendí mi camino de vida: creando memorias que atesoro en mi corazón. <br><br><strong><em>"Mientras te tenga a ti, cualquier lugar será mi hogar".&nbsp;</em></strong>—BTS.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:28:27 UTC</pubDate>
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         <title>2005-2008 (Mi segundo hogar e inicio de la escolaridad) ...</title>
         <author>hnxyelli</author>
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         <description><![CDATA[<div>En la medida que la situación socioeconómica de mis padres mejoró, decidieron que ya era tiempo de emprender un nuevo viaje; trabajaron arduamente para conseguir nuestro propio hogar. No podría precisar, debido a lo pequeña que era, cómo me sentí en ese momento, pero podría apostar a que fue difícil y emocionante a la vez. Quiero decir, dejar la casa en la que había crecido, en donde tenía la compañía de mis abuelitos, tíos y primos, sin dudas fue difícil y triste..., pero también debió existir una parte de mí que se mostraba entusiasta ante la idea de tener una habitación propia; de poder escoger, por ejemplo, el color de las paredes; y de poder crear nuevas amistades. Al final, no importaban las circunstancias, mis abuelos siempre formarían parte de mi dulce hogar.<br>Una vez ya instalados, me inscribieron en un jardín infantil cercano a mi hogar, en el cual comencé mi proceso formal de formación como aprendiz. El Jardín Infantil Nuestra Señora de Fatima, ubicado en La Calera, fue también el lugar donde inicié mi <strong><mark>proceso de socialización</mark></strong>, teniendo que desprenderme de mis padres por momentos y reuniendo la valentía para relacionarme con otros, quienes eran desconocidos/as.&nbsp;<br>Tristemente, el que en teoría fue el comienzo de mis procesos de socialización, no constituye un hito significativo para mí, ya que esos años están marcados por pesadillas que tenía en las noches, las cuales no tenían nada que ver con situaciones propias que viviera en el jardín, pero las pesadillas sí se desarrollaban allí. De este modo, recuerdo solo poquitas cosas respecto a esta etapa, como por ejemplo, tengo recuerdos vagos de amistades o profesores. No obstante, a mi inicio de escolarización en kínder le atribuyo bastante significación, puesto que mis padres me inscribieron en un colegio, también ubicado en la ciudad en la que residíamos y cerca de la casa de mis abuelos maternos.&nbsp;<br>En esta etapa volví a integrarme a un nuevo escenario, debiendo "dejar el nido" en ciertos momentos para acercarme al establecimiento educativo. Se podría pensar que en esta ocasión fue más sencillo para mí (considerando que ya había asistido a un jardín y tenía una experiencia previa), y sin embargo, no lo fue. Sinceramente, las primeras semanas fueron muy complejas, ya que no quería que mis padres me dejaran ahí. Recordaba las pesadillas que solían desarrollarse en las instalaciones del jardín infantil y me aterraba mucho que en el colegio se concretaran mis pesadillas o algo similar.&nbsp;<br>Uno de los sucesos que mejor recuerdo se esta índole fue durante uno de los primeros días de clases, cuando le di una patada&nbsp;en la pantorrilla a mi profesora porque no quería que mi papá se fuera a trabajar después de dejarme en el aula. Recuerdo que me sentía tan frustrada y enojada a la vez porque sentía que la tía Makarena quería echar a mi papá de la sala (desde mi perspectiva de infante no había lugar para el razonamiento). Mi papá, por su parte, estaba desconcertado por mi actuar violento y confuso respecto a cómo proceder. Puedo decir que kínder constituye para mí el inicio de mi proceso identitario como aprendiz, ya que implicó enfrentarme a temores, desarrollar con ayuda especializada habilidades para el manejo de estos factores que me espantaban y a la vez, desarrollar mi capacidad adaptativa a entornos nuevos. Para lograrlo necesité de un trabajo multidimensional para el abordaje de la contención emocional, cuyo objetivo principal era idear estrategias adecuadas para que yo pudiera expresarme. Así, poco a poco, fui comprendiendo que emprender un nuevo vuelo asusta, pero sus recompensas son gratificantes.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:28:37 UTC</pubDate>
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         <title>2009-2012 (Descubriendo aventuras) ... </title>
         <author>hnxyelli</author>
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         <description><![CDATA[<div>Cuando mis temores fueron abordados pude visualizar las nuevas rutas ante mí desde otras perspectivas. Por ejemplo, la escuela ya no lucía como un lugar peligroso, mi profesora no era una desconocida absoluta para mí, mis compañeros/as eran gente que me hacían reír y con los que disfrutaba pasar tiempo... Inicié a <strong><mark>socializar </mark></strong>de manera significativa, puesto que -a diferencia de mi tiempo en el jardín- estas interacciones sí las recuerdo y puedo otorgarles subjetividad. Las <strong><mark>habilidades y competencias parentales</mark></strong> de mis padres permitieron que en este proceso me sintiera acompañada y que también sintiera la suficiente confianza en mí para relacionarme con los/as otros/as.&nbsp;<br>Para sentirme como un miembro de la sociedad de la que formaba parte en el contexto escolar, en primer lugar, tuve que desarrollar un sentido de pertinencia, y en segundo lugar, debí potenciar habilidades de tipo cognitivo,<br>emocionales, valóricas y referidas a conocimientos culturales (Martínez, Amaya y Calle, 2019), para así desenvolverme progresivamente en el entorno, dispuesto como un lugar físico y simbólico.<br>En este sentido, a través de la interacción con otros/as niño/as de mi edad, tuve la posibilidad de hacer mi primera amiga, Antonia. Ella fue mi amiga, confidente y cómplice de aventuras, cada día significaba una nueva travesura para nosotras, y así fue por casi catorce años. En ese tiempo en que éramos pequeñas y realmente no nos importaba lo que pudieran pensar de nosotras, actuábamos según nuestras ideas repentinas y alocadas. Asimismo, cuando anhelábamos hacer algo, lo hacíamos, por ejemplo, aquella vez que quisimos dirigir un programa de televisión, así que creamos un programa llamado "ZZZ news" y andábamos merodeando por todo el colegio con micrófonos realizados con material reciclable... o aquella vez que soñábamos con ser peluqueras, por lo que me pasé un peine repetitivamente por mi flequillo, debiendo cortarlo cuando se enredó. Y así muchas otras aventuras tuvieron lugar, siempre juntas.<br><br>Durante mi trayectoria escolar me destaqué por obtener buenas calificaciones y respectivos honores. Me gustaba mucho explicarles a mis compañeros cuando ellos no entendían algo, de modo que siempre me mostraba dispuesta a ofrecer mi ayuda. Estas competencias no solo se reflejaban en el ámbito académico, sino que también en el plano social, de modo que mis padres destacaban que siempre yo andaba "metida" en los asuntos de los otros, pero no de una forma intrusiva, sino que ofreciendo mi ayuda desde el genuino interés por las vivencias de los otros/as y cómo éstas los afectaba.&nbsp;<br>Como ya mencioné, adaptarme a la escuela fue siendo más sencillo conforme el tiempo pasaba, llegando un momento en que se convirtió en mi lugar seguro. Disfrutaba ir a la escuela y luego en las tardes, cuando mi madre pasaba a buscarme, me encantaba dirigirnos a la casa de mi abuela materna. Allí se reunía la familia de vez en cuando, tomábamos once y&nbsp; aprovechaba el tiempo al máximo para jugar con mis primos.<br>En 2012 mis padres me dieron una increíble noticia, la cual dio un giro tremendo a mi vida: tendría una hermanita. Este hito fue tan emocionante para mí porque unos años antes mi madre había quedado embarazada, pero tuvo una pérdida espontánea, de modo que generó mucha tristeza y desilusión a nuestra familia por un largo periodo te tiempo, llevándonos a perder cualquier tipo de esperanza. No obstante, en 2012 la vida nos sorprendió de modo muy grato. <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:29:01 UTC</pubDate>
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         <title>2013-2016 (Una nueva integrante ♡ ) ...</title>
         <author>hnxyelli</author>
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         <description><![CDATA[<div>Mi hermana, Isidora, nació en 2013, trayendo luz y alegría a mi vida, además. llenando mi corazón de amor. Había deseado por tanto tiempo un hermanito/a que por fin tenerla a mi lado era increíble. <br><br>El año 2013 también fue acarreó desafíos escolares e identitarios. La llegada de mi hermana tuvo impacto en el tiempo que mis padres dedicaban a mis cuidados y necesidades, ya que antes la mayor parte de su tiempo estaba destinado únicamente a mí, no obstante, luego debió este se distribuirse equitativamente entre las dos. Ello conllevó a que mi madre, quien solía ayudarme con las tareas escolares, ya no pudiera hacerlo, viéndose perjudicado mi rendimiento académico. Hasta entonces no había desarrollado por completo la autonomía, entonces este período de tiempo implicó adaptarme a situaciones y desarrollar habilidades como aprendiz. Por un lado, en cuanto a mi desarrollo personal, trabajé en fortalecer mi autoconcepto y autoestima gracias a las competencias parentales de mis padres, las cuales siempre me incitaban a ser mi mejor versión, entregar lo mejor de mí y nunca rendirme. Por otro lado, en cuanto a mi escolarización, aprendí a enfrentar con autonomía, autoconfianza y perseverancia el año previo a lo que se consideraba enseñanza media en el establecimiento al que asistía. <br>Tal y como varios docentes nos habían advertido, séptimo básico fue un curso complejo en nuestra trayectoria escolar, puesto que en el establecimiento ya que se consideraba informalmente como enseñanza media, por ende, el nivel de exigencia y de desafíos cognitivos era mayor. Esto, sumado a las propias experiencias relativas a la etapa de desarrollo que comenzaba(adolescencia), formó una gran bola de frustraciones que me desmotivó, comencé a sentirme un poco triste e insegura en distintas dimensiones.&nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>Paralelamente a estas barreras personales para el aprendizaje, se empezaron a evidenciar barreras estructurales expresadas como debilidades en cuanto a la gestión del establecimiento y las prácticas docentes en el aula. A raíz de esto, experimenté desequilibrios emocionales y crisis identitarias, cada vez disfrutaba menos asistir al establecimiento, me costaba concentrarme, entre otras.<br><br>Algunas de las situaciones que dificultaban mi proceso de enseñanza-aprendizaje tenían lugar dentro del aula, y otras, fuera de ella. Las primeras se relacionaban con la <mark>confianza en las relaciones pedagógicas</mark>, entendiéndose como un componente de vital importancia para fortalecer el vínculo con los docentes y para sentirse seguro/a de que toda acción que esté a la base del actuar del otro/a será en pos del bien común (Cornú, 1999). En este sentido, la confianza se había debilitado al menos con mi profesor jefe debido a diversas circunstancias, de modo que constantemente generaba impedimentos en las interacciones pedagógicas. En cuanto a los conflictos fuera del aula, estos tenían que ver con la cultura escolar que entre estudiantes creábamos. Lamentablemente existían muchos conflictos entre cursos, rivalidad y un clima escolar de mala convivencia. También, cada vez se hacían más presentes los conflictos relativos a la mala coordinación en la conformación de la alianza <mark>familia-escuela, </mark>persistiendo distintos desafíos y prejuicios recíprocos (Rivera y  Milicic, 2006).</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:29:11 UTC</pubDate>
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         <title>2017 (Un año adverso) ...</title>
         <author>hnxyelli</author>
         <link>https://padlet.com/hnxyelli/i0dtdacffp0l2gfm/wish/1625965058</link>
         <description><![CDATA[<div>A fines de 2016 fui promovida a segundo año medio. Este año fue incluso más complejo debido a factores personales que influyeron en un fuerte descenso de la autoestima y autopercepción. Ya no me sentía a gusto en mi curso ni en el establecimiento así que procedí a comentárselo a mis padres. Ellos, muy receptivos en todo momento, realmente <em><mark>oyeron </mark></em>las preocupaciones que yo les quería transmitir y decidimos, en conjunto, que lo más sano para mi bienestar emocional y físico, era cambiarme de establecimiento. Tristemente, el perfil de estudiante que yo quería para mí y el que se estaba conformando en el establecimiento, ya no eran compatibles. Había llegado el momento de un cambio de ruta.<br>No obstante, por circunstancias mayores, no pudimos realizar un cambio de colegio inmediato, sino que tuve que esperar hasta que finalizara el año lectivo. Entre tanto, sucedieron acontecimientos de incomprensión en el área de aprendizajes y en el área emocional que me afectaron directamente.<br><br>Recuerdo que este año fue muy adverso para mí y mi identidad como aprendiz (entendiendo ésta en las múltiples dimensiones de mi desarrollo), ya que en el contexto educativo constantemente me sentía en alerta y asustada. Pienso que uno de los incidentes más críticos yacía en mi incapacidad para encontrar un <strong><mark>punto medio entre la emocionalidad y la racionalidad</mark></strong>, de modo que siempre oscilaba hacia uno de los extremos (emocionalidad) y esto desencadenaba incluso más conflictos internos y en las relaciones interpersonales con los otros.&nbsp;<br>Este año me ha marcado profundamente, pero ahora lo percibo como aprendizajes. Aprendí mucho sobre mí, la vida y los otros. Antes de continuar, me gustaría aferrarme a las palabras que escribí en la actividad "La Manta" de la asignatura Desarrollo Profesional en Educación Especial. Ahí comentaba que actualmente, producto del contexto sanitario actual y el torbellino emocional que ha implicado, este último tiempo mi salud mental se ha visto comprometida. Muchas veces he llegado a sentirme como lo hacía en 2017, comparando mucho las situaciones y tendiendo a inclinarme hacia lo peor, no obstante, al mismo tiempo la experiencia me sirve como consuelo para visualizar las instancias valiosas de la vida. En dicha actividad escribí las siguientes palabras "para mí, la experiencia de hoy significó encontrar un poco de paz en medio de la tormenta, como una bocanada de aire después de estar sumergida bajo el agua mucho tiempo. Me permitió encontrarme conmigo misma, con mis emociones, con aquellas situaciones que me agobian día a día y, además, sentirme acompañada en el proceso de reconocimiento, ya que todos estábamos intentando conectar con nuestro interior. De la experiencia rescato la frase que la profesora mencionó en dado momento: “no se trata de dejar nuestra mente en blanco”, debido a que la mayoría de nosotros nos vivimos día a día en los extremos, ya sea “todo o nada” o “blanco o negro”. Soy una persona a la cual le gusta el termino medio, el equilibrio entre uno y lo otro, no obstante, esto no quiere decir que a veces no me incliné hacia tal o cual en mayor magnitud. Pienso que de eso se trata la vida, de oscilar entre situaciones favorables y otras no tanto, pero siempre encontrando un equilibrio" (Mena, 2021). Mirando retrospectivamente, todo lo positivo que rescaté de la actividad "La Manta" se relaciona mucho con cómo me sentí cuando por fin pudimos concretar el cambio de colegio con mis padres: sentí que visualizaba la vida y las situaciones desde una perspectiva diferente, más linda y sana.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:32:15 UTC</pubDate>
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         <title>2018-2019 (Nuevos caminos por recorrer) ... </title>
         <author>hnxyelli</author>
         <link>https://padlet.com/hnxyelli/i0dtdacffp0l2gfm/wish/1625965141</link>
         <description><![CDATA[<div>Como consecuencia de todo lo que implicó trasladarme de un establecimiento a otro, puedo identificar nuevos desafíos correspondiente a mi proceso identitario como aprendiz; la ruptura entre lo adverso de mi vivencia durante los últimos años y una nueva experiencia, cuya aventura traía consigo temores y sorpresas. Debí poner en marcha mis habilidades de socialización para comunicarme, adaptarme y desarrollar el sentimiento de seguridad en un ambiente ajeno. En este punto fueron relevantes las <strong><mark>competencias parentales</mark></strong><strong> </strong>de mis padres en cuanto a capacidades y habilidades y su estilo de crianza, de tipo democrático, que me permitió fortalecer mi autoconfianza, potenciar mi independencia, destrezas y habilidades, pero siempre teniendo presente que, si los necesitaba en algún momento del recorrido, ellos estarían ahí para ofrecerme sus recursos emotivos, cognitivos y conductuales como guía para encontrar el camino que me ofrecería bienestar nuevamente. En este sentido, puedo afirmar que nunca me sentí sola, siempre supe que tenía a mis seres queridos ahí para mí.<br><br>Integrarme al centro tomó menos tiempo del que pensaba. Prontamente me di cuenta de que frente a mí se presentaba un enfoque distinto de la educación respecto al que conocía tras diez años en el mismo establecimiento. La escuela en la que cursé tercero y cuarto medio tenía un foco de formación de los estudiantes y la convivencia, resguardando que la acción educativa respetara la atención a la diversidad. Se aplicaba un enfoque que consideraba la multidimensionalidad estudiantil y la integralidad como principio básico. Los docentes tenían otros modos de relacionarse con los estudiantes y entre sí, los valores constituían el cimiento del trato con los/as otros/as y la pasión por educar se sentía flotando en el aire, o así lo percibía desde mi perspectiva. En todo este proceso de formación y desarrollo de aprendizajes, se reflejaba particular interés por el área emocional y su impacto en lo relativo a los procesos cognitivos implicados en los aprendizajes, tales como la atención, concentración, interés e implicación en el aula. Entonces, mediante variadas prácticas, <strong><mark>los equipos directivos y docentes se coordinaban, </mark></strong>mediante la implementación del trabajo colaborativo, para velar por aprendizajes significativos, cuidando a su vez el bienestar. Como estudiamos en la unidad "Emociones" de la asignatura EDE 169, la <strong><mark>comprensión</mark></strong> ocurre cuando los docentes establecen vínculos con los alumnos, y hacen de esos vínculos el soporte del aprendizaje. <br><br>Como mencioné en el taller "Ser Profe 1" en el Colegio Valle de Quillota, durante los años 2018 y 2019, conocí a muchos docentes que dejaron muchas enseñanzas en mí, las cuales van mucho más allá de lo estudiado en el aula. Entre ellos, la profesora Bethsabe a quien elegí para realizar la tarea porque ella dejó una marca muy bonita en mi corazón con su carisma, valores, inteligencia, capacidad para escuchar y pasión por enseñar. <strong><mark>“Oír no es escuchar” (Echeverría, 2003)</mark></strong> y esa premisa me hizo mucho sentido al conocerla, más aún debido a la experiencia negativa asociada a las relaciones interpersonales con los docentes en el colegio anterior. Estos aspectos convergieron en tres aspectos fundamentales en el escrito de <strong><mark>Freire (2008)</mark></strong>: el <strong>rol </strong>trascendente del docente en la vida de los estudiantes; la escucha activa como factor constitutivo de un aula democrática; y el alcance de la flexibilidad y comunicación efectiva en las relaciones interpersonales dentro del aula.&nbsp;<br>Dicho nuevo enfoque de hacer pedagogía moldeó mis intereses, provocó que me sintiera atraída hacia la educación y justo calzó en el periodo de tiempo que los docentes nos incitaban a indagar en nuestros intereses vocacionales. Considero que aquí mi proceso identitario como aprendiz enfrentó un punto crítico debido a que inicié a indagar en mi interior para encontrar intereses, gustos o pasiones con la intención de hallar una vocación. Este periodo de tiempo consistió en subidas y bajadas porque me cuestioné<br>reiteradamente si poseía la vocación para desempeñarme en una profesión tan noble como lo es educar. No fue una decisión sencilla o exenta de cuestionamientos, sino que implicó constantemente diversas preguntas orientadas a definir si tenía las aptitudes necesarias para influir en la vida de otros de una manera que&nbsp; tan significativa. Luego de hartas divagaciones, por fin lo resolví; quería ser Educadora Especial.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:32:24 UTC</pubDate>
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         <title>2020-2021 </title>
         <author>hnxyelli</author>
         <link>https://padlet.com/hnxyelli/i0dtdacffp0l2gfm/wish/1625966442</link>
         <description><![CDATA[<div>El día 1 de enero de 2020 a las 12:00 A.M. cuando dije "2020 sorpréndeme, por favor" claramente no me refería a una pandemia y sin embargo, aquí estamos.&nbsp;<br>Como sabemos, a fines de 2019, en China, hubo un brote repentino de un virus, el cual se expandió rápidamente por el mundo, obligando a los países a decretar medidas de confinamiento. Con todo esto, la educación formal (escuelas, institutos y universidades) debieron trasladarse de su espacio físico y presencial a una modalidad online. Producto de este complejo escenario, la implementación y uso de tecnologías comenzó a jugar un rol imprescindible para la realización de las clases y darle continuidad a la formación de los estudiantes.<br>En el caso de mi experiencia personal -y como a muchos otros/as estudiantes les ha sucedido- respecto a los aprendizajes, mi motivación fue la principal afectada,, ya que fue muy complejo integrarse a la universidad cuando ni siquiera había puesto un pie sobre ella. No conocía a mis compañeros ni a los docentes, las interacciones y la comunicación cara a cara cayeron en picada y era abrumante no saber mucho sobre los lineamientos universitarios.&nbsp;<br>Nuevos desafíos se hicieron presentes ante mí y la más grande de mis preocupaciones era cómo iba a lograr sentirme parte de este nuevo ambiente. No obstante, las circunstancias permitieron que todos/as&nbsp; en el paralelo pudiéramos congeniar bien y sin siquiera ser consciente del momento exacto, formé un grupo de amigas. Ellas son Maira y Daniela. Durante el primer semestre nos reuníamos mediante las plataformas virtuales para coordinar, definir roles y dividirnos deberes. En primera instancia había muchas barreras de por medio como la desconfianza, temor,<br>inseguridades respecto a confiar en otro, sobre todo si los procesos de socialización no podían darse cara a cara. No obstante, poco a poco comenzamos a abolir las barreras, conocernos mejor e incluso, generar lazos&nbsp; amistosos y afectivos a la distancia.<br><br>Nos conocimos en persona la primera semana de noviembre del 2020, durante los días de receso. Ese día descubrimos que nuestra actividad favorita son los picnics y cada vez que tenemos la oportunidad, hacemos uno. Ellas han sido mi motivación y motor de arranque muchas veces cuando he sentido que el cansancio de los días pesa mucho.&nbsp;<br><br></div><ul><li>&nbsp;<strong>F O R T A L E Z A S</strong></li></ul><div><br></div><div>Respecto a estos dos últimos años puedo decir que no han sido fáciles. Muchas veces me recuerdan a cómo me sentía emocionalmente durante 2017. Sin embargo, ahora que he crecido y me considero más madura, puedo visualizar que no todo es malo. En este tiempo he ahondado en mi interior para conocerme, he reflexionado respecto a mis aptitudes y a la vocación, valorando mis virtudes y trabajando en mis obstaculizadores. Estos años me han permitido crecer espiritualmente, de modo que el día de hoy concibo la vocación como un camino que no está predeterminado, sino que se construye con el tiempo, y que la base de ella yace en valores y virtudes, con el sudor que uno deja en el camino tras enfrentar las adversidades con el pecho inflado de orgullo, con dedicación, compromiso y amor a la profesión.<br><br></div><ul><li><strong>D E S A F Í O S&nbsp;</strong></li></ul><div><br>La pandemia ha implicado cambios en distintas dimensiones del desarrollo humano y cómo concebimos estas mismas. La comunicación es -a mi parecer- una de las dimensiones más afectadas puesto que encontramos de por medio barreras materializadas como pantallas en negro cuando intentamos hablarnos. En el foro de autores latinoamericanos de la asignatura EDE 169 comenté lo siguiente respecto a como Rosa María Alfaro Moreno (2006) define la comunicación, estas fueron mis palabras: "añadiría los siguientes conceptos a la definición de comunicación de la autora: cambio, transito y democracia. Estas ideas son relevantes ya que nos permiten salir de una burbuja del “todo o nada”, “blanco o negro”, “así o asá” y replantearnos la comunicación, el mundo, las relaciones sociales como elementos inseparables que constantemente están en cambio, en adaptación a nuevos desafíos y avanzando. Es relevante para lograr comunicarnos de manera efectiva que pensemos en nuestros logros (lo que se ha hecho y cómo se ha hecho, cuáles han sido las barreras en el camino, cuáles son nuestras nuevas y qué facilitadores tenemos a nuestro favor para conseguirlas) y que, además, nos proyectemos desafíos que nos permitan comunicarnos aún mejor y no caer en un deterioro de la comunicación" (Mena, 2021). Esta reflexión que realicé nos permite replantearnos cómo ha sido la comunicación hasta ahora y qué debemos hacer para comunicarnos de forma más apropiada a partir de los cambios que la pandemia ha conllevado. En este sentido, Echeverría (2003) plantea que el factor determinante de la comunicación yace en el escuchar, no en el hablar como generalmente se piensa. Entonces, a través de este planteamiento, hace una diferenciación entre oír y escuchar, siendo la primera un fenómeno biológico, en cambio, la segunda corresponde al dominio del lenguaje, implica comprensión e interpretación de lo que el otro nos quiere transmitir.<br>En este tiempo me he replanteado los desafíos relativos a mis habilidades comunicativas y cómo estas han evolucionado. Me he dado cuenta de que, debido a la modalidad online, he debido aprender a escuchar a los otros/as y con mayor dificultad, interpretar lo que ellos quieren decir. Para lograrlo ha sido fundamental la apertura hacia el otro/a y hacia al diálogo, para así poder llegar a acuerdos y tomar decisiones que nos permitan trabajar colaborativamente en la construcción de nuestra formación docente. <br>A veces es difícil entenderse con otras personas debido a nuestras diferencias individuales, pero he ido comprendiendo la relevancia de las habilidades sociales sobre todo en este contexto. Por ejemplo, la empatía y el respeto, bajo el entendido de que &nbsp; somos personas diferentes, pero nuestro ser "ontológico" es común y ahí yace la importancia de escucharnos con atención, posicionarnos en la piel del otro e intentar comprenderlo. Echeverría (2003) propone que en el escuchar influye nuestra historia personal, de modo que lo que escucharemos (o interpretaremos), dependerá de nuestras experiencias personales. Aquí se produce un vínculo (de muchos) entre ambas asignaturas (EDE 169 Y EDE 166) dado que se indica la relevancia de la <strong><mark>identidad </mark></strong>individual de la persona, su historia personal y cómo esta afecta en la comunicación. Además, no solo hablamos de una identidad personal, sino que también una social y colectiva, puesto que participamos creando una identidad cuando hablamos y otros nos escuchan. Existe un discurso histórico de por medio y prácticas sociales que influyen en los puentes de comunicación.&nbsp;<br>A modo de síntesis de este apartado de desafíos actuales en mi formación, me gustaría hacer mención del foro de habilidades sociales de EDE 169, en el cual autoevalué mis habilidades comunicativas basándome en el texto de Pulido (2009). En mi respuesta ponía énfasis en mis dificultades respecto las dimensiones de las habilidades sociales, específicamente en las paralingüísticas, puesto que soy una persona introvertida y tímida con gente que no conozco en lo absoluto, lo cual conlleva a que se me dé mal hablar en público o sociabilizar, ya que me pongo muy nerviosa, tartamudeo o hablo muy rápido. De la mano con esto, destaqué la dimensión conductual en relación al componente no verbal, dado que me cuesta mucho sostener la mirada a las personas y generalmente hablo sin mirarlas directamente (Mena, 2021).&nbsp;<br>Analizando esta reflexión realizada en el foro, me he propuesto integrar paulatinamente mejoras en mis habilidades sociales y comunicativas, en pos de poder hablar y escuchar a los otros de forma óptima y en las mejores condiciones posibles.  <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:34:38 UTC</pubDate>
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         <title>¿Quién soy?</title>
         <author>hnxyelli</author>
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         <description><![CDATA[<div>Mi nombre es Nayelli Valentina Mena Hernández, nací el 11 de julio de 2001 en La Calera, región de Valparaíso, Chile. Mi núcleo familiar está compuesto por mi padre, Hugo Mena; mi madre, Yanecsa Hernández; mi hermana menor, Isidora Mena; y nuestra perrita, Sol Mena. Crecí en La Calera, ciudad en la cual realicé mis estudios primarios y parte de los secundarios. Luego, me mudé a La Cruz junto a mis padres y pasado un tiempo, tras diversas vivencias, decidí cursar mis últimos dos años de enseñanza media en un establecimiento ubicado en Quillota. Actualmente soy estudiante de Educación Especial en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. &nbsp;<br><br>Las múltiples experiencias personales, familiares, escolares y sociales que he vivenciado han aportado en la conformación de la persona que soy hoy en día; alguien que puede reconocerse a sí misma como una aprendiz constante. Reconozco también que cada nueva vivencia me acerca un poco más a la profesional que algún día espero llegar a ser, gracias al desarrollo de habilidades y competencias que enriquecen mi identidad de aprendiz. A continuación me gustaría detallar mi trayectoria…</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-06-25 22:47:01 UTC</pubDate>
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         <title>Profesión y desafíos futuros...</title>
         <author>hnxyelli</author>
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         <description><![CDATA[<ul><li>&nbsp; <strong>P R O F E S I Ó N</strong></li></ul><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;D O C E N T E<br>La convergencia de mis experiencias me ha motivado a reflexionar acerca de la identidad que estoy desarrollando como docente en formación; aún no tengo claridad de la mención que quiero elegir en Educación Especial, así que hablaré en términos generales. Quiero ser el tipo de docente que siempre soñé tener y que, gracias a la vida, tuve en mi trayectoria educativa. Escogí la pedagogía porque quiero ser un agente de cambio que fomente la curiosidad; quiero inspirar a los niños y niñas, motivarlos a siempre dar más de sí, porque los resultados no son relevantes cuando hay esfuerzo y dedicación en el proceso; mis metas son transformar realidades complejas y trascender en la vida de otros, a modo de poder contribuir con felicidad en sus vidas. Aquí se hace patente la importancia de un equilibrio entre la dimensión emocional de los estudiantes y lo netamente curricular, evaluando las relaciones entre familia-sujeto-escuela y viceversa. Es decir, me preocupa mucho velar por que la dimensión emocional de los/as estudiantes esté satisfecha, ayudándoles a encontrar soluciones para esas situaciones que fluctúan como barreras en su camino y posibilitándoles estrategias emocionales para su bienestar. Paralelamente, enfocarme en los aprendizajes y el currículo, trabajando colaborativamente con el centro escolar con la intención de entregar los mejores recursos, estrategias y conocimientos a mis estudiantes.<br>Mis expectativas son altas. Quiero ser una docente que construya con amor, dedicación, perseverancia y capacidad resiliente su camino hasta llegar a las aulas. Quiero enseñar contenidos curriculares desde la perspectiva del derecho y la base del respeto, la equidad y la comprensión de que todos somos diferentes y que por ende todos necesitamos apoyos en diversas áreas y ámbitos de nuestro día a día. Quiero ser un facilitador y apoyo para mis alumnos y compañeros de trabajo. Aspiro a ser quien ayude a los niños y niñas a encontrar su propia felicidad, incluso cuando en la vida no todo es siempre favorable. Deseo ser quien les ayude a encontrar la belleza en la visión subjetiva y tan compleja del mundo.<br>Mis metas son aprender y desaprender constantemente. Aprender con otros, equivocarme, reconocer mis errores y modificarlos en pos de ser alguien mejor cada día, sin olvidar que en el camino hay subidas y bajadas, caminos lisos y pedregosos, días buenos y días malos… La trayectoria de la pedagogía es el camino del corazón, la esperanza y el amor genuino. Actualmente, cuando miro retrospectivamente, puedo aseverar sin siquiera un pelín de dudas que este es mi lugar, que voy en el camino correcto y que mi trayectoria está construyéndose desde mi corazón.<br><br></div><ul><li><strong>&nbsp;D E S A F Í O S</strong></li></ul><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp;<strong>F U T U R O S</strong></div><div><br>Queda mucho camino por recorrer todavía, ya que la formación docente y la identidad del aprendiz son procesos inacabados, de construcción y deconstrucción permanente, tanto individual como en la interacción con otros (Iñiguez, 2001). Antes de dar cierre a mi autobiografía critica, me gustaría desarrollar algunas ideas respecto a desafíos que reconozco aún en mí y que podrían afectar de forma negativa el ejercicio de la profesión.<br><br>En primer lugar, todavía me cuesta gestionar mis emociones, de modo que, generalmente fluctúo de extremo en extremo. No obstante, mediante ambas asignaturas pude comprender la importancia que tiene la gestión e inteligencia emocional, tanto para el bienestar individual como para las competencias que como profesional en formación debo pulir para relacionarme con mis estudiantes, y desde este punto, poder ofrecerles las herramientas para que ellos/as también consigan bienestar.<br><br>Ahora bien, ustedes lectores se preguntarán ¿entonces por qué hace unas líneas atrás mencionaste que te consideras una persona a la cual le gusta el termino medio y equilibrio? Definitivamente es así, pero me cuesta demasiado ponerlo en práctica. Me considero una persona sumamente emocional y muchas veces ni siquiera lo demuestro, pero mis emociones nublan mi racionalidad. Es por esto que, en los momentos de calma, me gusta mirar retrospectivamente y encontrar los puntos claves en los que puedo mejorar.<br><br>A lo largo de mi trayectoria educativa viví distintas experiencias de incomprensión emocional y no me gustaría repetir el ciclo, sino que darle un cierre y ofrecer las estrategias que me hubiera gustado recibir. Quiero lograr un <strong><mark>vínculo y una conexión</mark></strong> exitosa con mis estudiantes, por lo que debo desarrollar competencias docentes que transmitan respeto hacia ellos, que se sientan escuchados, aceptados, y que sientan que yo, su profesora, comprenderé sin emitir juicios críticos. <br><br>En segundo lugar, otro desafío tiene relación también con mi lado emocional, específicamente con mi carácter. No es por justificarme, no me agrada eso, pero considero que es importante mencionarlo de todas formas; muchas de las experiencias que he vivido me han llevado a cerrarme, a construir un muro para no sentirme llevada a pasar, lo cual muchas veces deriva a que me proteja demasiado, dañando a quienes me quieren ofrecer su ayuda. En otras palabras, muchas veces la gente se molesta conmigo diciendo que soy "pesada" o "demasiado fría" para expresarme. No obstante, nunca lo hago con intención (y de todas formas sigue sin ser justificación). Esta es una dimensión de mejora que llevo un tiempo intentando trabajar, pero todavía falta.<br>Ahora bien, gracias a las técnicas para gestionar las emociones estudiadas en la asignatura EDE 169, he encontrado nuevas vías para explorar y recorrer en cuanto a la gestión de estas emociones impulsivas. Por ejemplo, los llamados <strong><mark>"patrones efectores emocionales", </mark></strong>que mediante el Alba Emoting desarrollado por estudios de la psicóloga y psicofisióloga Suzanne Bloch, permiten la inducción y modelación emocional. <br><br>Todos estos desafíos se orientan en ser la mejor versión de mí y desde esa base, trascender en la vida de mis futuros estudiantes. Poder ofrecerles una "manta" simbólica para que se refugien en mí, y así, juntos ir construyendo nuevas trayectorias e identidades.<br><br><strong><em>"La enseñanza que deja huella no es la que se hace de </em></strong><a href="https://www.serpadres.es/bebe/salud-bebe/articulo/golpes-en-la-cabeza-como-actuar-en-cada-caso"><strong><em>cabeza</em></strong></a><strong><em> a cabeza, sino de corazón a corazón". </em></strong>—<em>Howard G. Hendricks.&nbsp;</em></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-07-05 22:41:28 UTC</pubDate>
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