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      <title>La invención del mexicano en la educación pública by Monica Aguirre</title>
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      <description>PERALTA, H. G. (2017). La invención del mexicano en la educación pública. Voces y Silencios: Revista Latinoamericana de Educación.

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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2023-09-23 20:14:12 UTC</pubDate>
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         <title>El Estado y su maquinaria de dominación ideológica</title>
         <author>monik2391feb</author>
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         <description><![CDATA[<div>El Estado es un conjunto diferenciado de instituciones y personal que, sobre un área territorialmente demarcada, centralizan las decisiones políticas, lo cual logran gracias a que ejercen de manera monopólica la dominación coactiva autoritaria.&nbsp;<br><br>“Poder infraestructural” implica que para que el Estado pueda dominar la sociedad civil es necesario que el Estado construya toda una serie de “puentes logísticos” o “tecnologías de poder” a lo largo de su territorio, con la finalidad de poder coordinarlo y administrarlo.<br><br>La educación pública es uno de los ámbitos por excelencia para la reproducción del poder estatal.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-09-23 20:33:51 UTC</pubDate>
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         <title>La educación liberal y la construcción del ciudadano</title>
         <author>monik2391feb</author>
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         <description><![CDATA[<div>Desde que promulgaron la Constitución de 1857, los liberales se dieron cuenta de que para que México fuera una nación capitalista, secular y republicana no bastaban trabajos de “ingeniería constitucional” .<br>Fue hasta 1867, con la derrota militar de los conservadores, cuando los liberales monopolizaron la dirección del Estado mexicano, que la educación pública tuvo como uno de sus principales objetivos construir ciudadanía republicana.&nbsp;<br>Ese mismo año, Benito Juárez a e t le solicitó a Gabino Barreda la estructuración e implementación de un proyecto educativo n a l que tuviera como fin hacer realidad los ideales liberales de contar con un México integrado por ciudadanos, ya no por comunidades.<br>El individuo liberal tenía que ser racional, secular, ilustrado e impregnado de espíritu emprendedor y afán de progreso.<br>La élite estatal, con el zapoteca Benito Juárez a la cabeza, tenía la obsesión de construir una nación homogénea y destruir “los muros culturales” que impedían que los indígenas fueran parte del México moderno, republicano y laico.&nbsp;<br>Gabino Barreda diseñó un programa de educación pública básica con lo más avanzado de la filosofía positivista de la Europa de esos años, que pugnaba por una “educación integral y total” basada en el conocimiento empírico, que combatiera los dogmas, y formara la conciencia de todos los ciudadanos de la República como mexicanos “bajo el mismo modelo”, mediante “un fondo común de verdades”, con el objetivo de lograr la uniformidad necesaria para conseguir la tan anhelada unidad nacional y la consolidación del Estado mexicano.&nbsp;<br>La educación pública durante ese periodo de hegemonía liberal se caracterizó por pretender ser gratuita, uniforme, laica, integral y nacionalista.&nbsp;<br>Para que los mexicanos tuviesen conciencia nacional, para que tuvieran el sentimiento de s que pertenecen a México, por encima de su lealtad a su comunidad o región, la población tenía  que ser educada homogéneamente.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-09-23 20:52:12 UTC</pubDate>
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         <title>Porfiriato y educación pública</title>
         <author>monik2391feb</author>
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         <description><![CDATA[<div>Durante este periodo no encontramos un proyecto educativo diferente al desplegado por Juárez y Gabino Barreda, sino intentos de tratar de cumplir la promesa del positivismo liberal del orden y el progreso. Por consiguiente, el Porfiriato se caracterizó en materia educativa por una plétora de decretos, los cuales iban en concordancia con los objetivos desarrollistas, nacionalistas y positivistas de la élite estatal de ese momento. Los principales fueron: a. Creación de escuelas dirigidas a los obreros y jóvenes que han pasado de la edad correspondiente a la educación elemental primaria sin completar; b. Obligatoriedad de la enseñanza de “oficios” en las escuelas; c. Fundación de escuelas para “niños deficientes”, donde se incluía no solamente a quienes tuvieran “lento aprendizaje”, sino también a sordos, mudos, débiles visuales, y cualquier otra discapacidad; d. Obligatoriedad de la educación primaria para todos los que tuvieran entre 6 y 12 años; e. Creación de las Escuelas Normales, de la Educación Preparatoria, Escuela Nacional de Artes y Oficios, y la Universidad Nacional de México; f. Homogeneización de la enseñanza de la historia nacional mediante el uso de un único libro de texto, cuyo autor fue Justo Sierra, intitulado Historia Patria.<br>Para inicios del siglo XX, la élite estatal mexicana publicitaba a México ante el mundo como una nación “civilizada y progresista” .<br>Contrario a los sueños liberales de ese entonces, la educación e i m pública generó dos tipos de mexicanos. Aquellos que asistían a la escuela fueron impregnados de valores cosmopolitas, racionalistas y liberales; mientras que la inmensa mayoría seguía teniendo n a l valores coloniales.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-09-23 21:05:49 UTC</pubDate>
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         <title>Educación pública y gobiernos revolucionarios</title>
         <author>monik2391feb</author>
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         <description><![CDATA[<div>Los Constitucionalistas eran y se sentían herederos de los liberales del siglo XIX. No habían hecho la revolución para destruir al sistema político que Juárez y Porfirio Díaz habían construido, sino para corregirlo y perfeccionarlo.&nbsp;<br>Las posturas en el tema educativo son algunos de los muchos puntos de unión entre los liberales del siglo XIX y los revolucionarios del XX. Ambos tenían la convicción de crear la nación mediante la educación aunque tuvieran que hacerlo de forma autoritaria.&nbsp;<br>Cuando terminó la guerra civil, una de las primeras acciones que emprendió Obregón como presidente de la República fue crear a la Secretaría de Educación Pública (SEP), con el deseo de “unificar al país”. José Vasconcelos fue el encargado de cumplir con ese objetivo, quien creía en la unidad desde la primaria hasta la universidad.&nbsp;<br>José Vasconcelos, cuando fue secretario de la SEP, impulsó y difundió un “nacionalismo cultural” que se convirtió en el modelo de los gobiernos posrevolucionarios que lo sucedieron, pero su meta más ambiciosa fue tratar de “asimilar” al indígena. Para cumplir lo anterior, el ministro Vasconcelos siguió el modelo de los frailes católicos cuando evangelizaron a los indígenas, organizando el programa de los “Maestros Misioneros” y las “Misiones Culturales”. Bajo ese programa, los profesores se convirtieron en verdaderos agentes promotores de la ideología oficial del Estado, como si fuera una religión laica.&nbsp;<br>Según Calles y sus correligionarios, lo que pretendían era que la educación pública “emancipara” y “liberara” al niño.&nbsp; Pero en lugar de liberar, lo que estaban haciendo era sustituir una doctrina por otra.&nbsp;<br>Las comunidades indígenas y las asociaciones de padres de familia opusieron gran resistencia a la educación racionalista de Calles, pero fue la Iglesia católica quien presentó el rechazo más estridente.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-09-23 21:22:15 UTC</pubDate>
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         <title>La educación socialista y el populismo revolucionario</title>
         <author>monik2391feb</author>
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         <description><![CDATA[<div>La educación racionalista en México fue, al menos en términos políticos, un fracaso rotundo. El rechazo y las resistencias que ella provocó en la población fueron tales, que aumentó la distancia entre el Estado y la sociedad.<br>Para desplegar un proyecto de desarrollo económico a gran escala era imperativo construir puentes entre la élite estatal y los sectores de la población mayoritarios (obreros y campesinos).&nbsp;<br>Cuando el Maximato 4 se encontraba en su ocaso en 1933, el populismo, es decir, la búsqueda del apoyo político haciendo uso de una retórica anti-élites que apela a los resentimientos y agravios sufridos por las clases populares, fue el instrumento que s varios líderes revolucionarios utilizaron para que el Estado y el régimen que se estaba gestando contaran con el apoyo de los grupos populares.&nbsp;<br>La educación socialista en México tuvo un sinfín de interpretaciones, sobre todo por parte de los profesores y funcionarios medios. Pero lo que los artífices de la educación socialista tenían en mente que, a diferencia de lo que plantea el pensamiento “liberal-burgués”, el Estado tenía que ser el encargado del desarrollo nacional.&nbsp;<br>La política de masas del presidente Lázaro Cárdenas, entre las que se encontraba la educación pública, lo que tenía en mente por “socialismo” era el deseo, si bien sincero por parte de sus artífices, de que las clases populares tuvieran “justicia social”.&nbsp;<br>La enseñanza del socialismo implicaba la creencia de que la justicia social, sólo podía conseguirse mediante la rectoría del Estado-nación sobre todos y cada uno de los grupos que integran la sociedad.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-09-23 21:36:49 UTC</pubDate>
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         <title>La educación pública y el Desarrollo Estabilizador </title>
         <author>monik2391feb</author>
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         <description><![CDATA[<div>Para la década de 1940, la educación pública tenía que dejar su orientación “socialista” y cargarse al Nacionalismo Revolucionario, que fue la ideología del recién creado PRI, la cual estaba en concordancia con el modelo de desarrollo estatista conocido como Desarrollo Estabilizador.&nbsp;<br>El México surgido de la posguerra tenía que alinearse con el modelo de desarrollo capitalista de Estados Unidos. Los aparatos de educación pública no podían escapar a ese fin. Jaime Torres Bodet, como secretario de Educación Pública, fue uno de los principales artífices de la educación pública del Desarrollo Estabilizador. Su gestión en la SEP es famosa porque él fue el arquitecto del libro único de texto gratuito y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.&nbsp;<br>En esos años se acondicionó a la población mexicana, mediante la educación pública, en los valores del Nacionalismo Revolucionario, pero con énfasis en la educación urbana, para apoyar el proceso de industrialización lo que provocó que la educación rural e indígena no tuviera un lugar importante en las preocupaciones de Torres Bodet, pues consideraban que&nbsp; los indígenas y los campesinos eran grupos sociales destinados a la extinción, producto del mismo proceso de modernización industrial y capitalista.&nbsp;<br>El Nacionalismo Revolucionario con Torres Bodet se planteó el objetivo de crear un centro ideológico (rechazo a posturas extremistas o radicales), donde cupiera la mayor cantidad posible de mexicanos. Tenía el firme propósito de eliminar todos los elementos que en los libros de texto pudieran mostrar polémica o tensión entre los diversos sectores de la sociedad.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-09-23 21:47:54 UTC</pubDate>
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         <title>Conclusiones del autor</title>
         <author>monik2391feb</author>
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         <description><![CDATA[<div>En el caso mexicano, en la era del neoliberalismo, el lugar del Nacionalismo Revolucionario no ha sido ocupado por una cultura o ideología globalizada o supranacional, como podría esperarse, sino por las identidades partidistas y un resurgimiento de los localismos, regionalismos y las reivindicaciones comunitarias, es decir, una fragmentación política que en muchos casos ha producido ingobernabilidad y disminución de legitimidad por parte del Estado mexicano.<br>Tanto la experiencia histórica como los hechos recientes, nos enseñan que no basta con los esfuerzos por parte del Estado por recuperar poder despótico . Es necesario reconstruir su poder infraestructural, es decir, los puentes que le permitían al Estado contar con la rectoría de la sociedad mexicana. &nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-09-23 21:55:45 UTC</pubDate>
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