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      <title>La cuestión obrera  by Salto En Línea</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-05-08 18:03:05 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>saltoenlinea</author>
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         <description><![CDATA[<p>"Trabajo&nbsp;en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero&nbsp;trabajo&nbsp;sin luz y paso miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces canto cuando hay luz, pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a&nbsp;cantar. No me gusta estar en el pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los domingos y aprendo a leer."</p><p><br></p><p><strong>Declaraciones de la niña Sarah Gooder, de ocho años de edad. Testimonio recogido por la Comisión Ashley para el estudio de la situación en las minas, 1842.</strong></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-08 18:06:46 UTC</pubDate>
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         <author>saltoenlinea</author>
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         <description><![CDATA[<p>"Tuve frecuentes oportunidades de ver&nbsp;gente&nbsp;saliendo de las fábricas y ocasionalmente atenderles como pacientes. El pasado verano visité tres fábricas algodoneras con el Dr. Clough de Preston y con el Sr. Baker de Manchester y no fuimos capaces de permanecer diez minutos en la fábrica sin empezar a jadear por falta de aire. ¿Cómo es posible que quienes están condenados a permanecer ahí doce o catorce horas lo soporten?"</p><p><br/></p><p><strong>Declaraciones efectuados por el Dr. Ward de Manchester en una investigación sobre la salud en las fábricas textiles en marzo de 1819.</strong></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-08 18:14:55 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>saltoenlinea</author>
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         <description><![CDATA[<p>“En esta fábrica trabajan mil quinientas personas, y más de la mitad tienen menos de quince años. La mayoría de los niños están descalzos. El trabajo comienza a las cinco y media de la mañana y termina a las siete de la tarde, con altos de media hora para el desayuno y una hora para la comida. Los mecánicos tienen media hora para la merienda, pero no los niños ni los otros obreros (...). Cuando estuve en Oxford Road, Manchester, observé la salida de los trabajadores cuando abandonaban la fábrica a las doce de la mañana. Los niños, en su casi totalidad, tenían aspecto enfermizo; eran pequeños, enclenques e iban descalzos. Muchos parecían no tener más de siete años. Los hombres en su mayoría de dieciséis a veinticuatro años, estaban casi tan pálidos y delgados como los niños. Las mujeres eran las de apariencia más saludable, aunque no vi ninguna de aspecto lozano (...). Aquí vi, o creí ver, una raza degenerada, seres humanos achaparrados, debilitados y depravados, hombres y mujeres que no llegarán a ancianos, niños que nunca serán adultos&nbsp;sanos. Era un triste espectáculo (...)”</p><p><br/></p><p><strong>Charles Turner Thackrah. Los efectos de los oficios, trabajos y profesiones, y de las situaciones civiles y formas de vida, sobre la salud y la longevidad. 1832.</strong></p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-08 18:19:18 UTC</pubDate>
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         <author>saltoenlinea</author>
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         <description><![CDATA[<p>(Por Alejandra Martins) Científicos de la Universidad de Durham analizaron los esqueletos de menores hallados junto a una iglesia en el norte de Inglaterra.</p><p>"Ver las penurias de estos niños escritas en sus huesos fue muy conmovedor".</p><p>Rebecca Gowland es profesora de Bioarqueología (estudio de restos biológicos) en la Universidad de Durham, en el norte de Inglaterra.</p><p>Y es una de las autoras de un estudio sin precedentes, que revela las horrendas condiciones de los niños trabajadores, algunos de apenas 7 años, durante el siglo XIX en Inglaterra.</p><p>La vida de menores pobres enviados como "aprendices paupérrimos" a fábricas textiles durante la Revolución Industrial ha sido documentada por historiadores.</p><p>El estudio fue posible tras el hallazgo de más de 150 esqueletos en el pueblo de Fewston, en el condado de Yorkshire del Norte, en el norte de Inglaterra.</p><p>Los restos fueron encontrados al excavar un terreno para construir un centro histórico junto a una antigua iglesia.</p><p>Cuando los científicos examinaron los esqueletos constataron que la mayoría eran de niños y adolescentes, y que tenían señales de numerosas enfermedades.</p><p>Los investigadores lograron, junto a historiadores, armar el rompecabezas del infierno en que vivían día a día los niños aprendices.</p><p><br>ARTICULO COMPLETO: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.enorsai.com.ar/politica/39195-los-desgarradores-testimonios-de-los-ninos-trabajadores-en-la-revolucion-industrial-britanica-despiertan-conciencia-global.html">https://www.enorsai.com.ar/politica/39195-los-desgarradores-testimonios-de-los-ninos-trabajadores-en-la-revolucion-industrial-britanica-despiertan-conciencia-global.html</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-08 18:29:12 UTC</pubDate>
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         <author>saltoenlinea</author>
         <link>https://padlet.com/saltoenlinea/fwciokyzqmj3tthc/wish/3442313626</link>
         <description><![CDATA[<p>Los diferentes testimonios que nos llegan desde aquellas épocas en forma de textos escritos de primera mano, artículos de cronistas y periodistas, también médicos, incluso imágenes, nos hablan de duras condiciones de trabajo y modo de vida en la Revolución Industrial.</p><p>Turnos extensos, lugares hacinados, condiciones de trabajo por demás deplorables, mano de obra femenina e infantil, testimonian la dureza de la vida entonces, condiciones que en suma redujeron la expectativa de vida a niveles históricos. <em>“Por lo general estos niños están obligados a trabajar demasiado tiempo en ambientes cerrados, con frecuencia durante toda la noche: el aire que respiran está envenenado por el aceite o por otras sustancias utilizadas por las máquinas y nadie se preocupa de sus condiciones higiénicas, al tiempo que los constantes traslados de una atmósfera caliente y densa a otra fría y enrarecida son causa de enfermedades e invalideces, y concretamente de esa fiebre epidémica tan común en esas fábricas.”(</em><strong><em>John Alkln. A description Of the country from thirty to forly miles round Manchester. Londres. 1795.</em></strong><em>)</em></p><p><em>Como mencionábamos lineas arriba también el trabajo femenino era bajo duras condiciones. Un testimonio que llega hasta hoy desde 1832 dice: “Elizabeth Bentley, que por entonces tenía 23 años, testificó ante un comité parlamentario inglés sobre su niñez en una fábrica de lino. [...]Si se quedaba atrás, “era golpeada con una correa” y aseguró que siempre le pegaban a la que terminaba en último lugar. A los diez años la trasladaron al taller de cardado, donde el encargado usaba correas y cadenas para pegar a las niñas con el fin de que estuvieran atentas a su trabajo. Le preguntaron ¿se llegaba a pegar a las niñas tanto para dejarles marcas en la piel?, Y ella contestó “Sí, muchas veces se les hacían marcas negras, pero sus padres no se atrevían a ir a al encargado, por miedo a perder su trabajo”. El trabajo en el taller de cardado le descoyuntó los huesos de los brazos y se quedó “considerablemente deformada… a consecuencias de este trabajo” </em><strong><em>(Bonnni Anderson, Historia de las mujeres: una historia propia, volumen 2, Editorial Crítica, Barcelona, 1991, Pág. 287- 288)</em></strong></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-05-08 19:19:46 UTC</pubDate>
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