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      <title>Economía Política Integradora by Rain Bea</title>
      <link>https://padlet.com/sabribypocky/eh7g0zfnri9z</link>
      <description>Actividad Integradora: Periódico de Economía. 
Sabrina Quiñones y Ludmila Villalba</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2018-11-23 13:09:11 UTC</pubDate>
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         <title>Integradora</title>
         <author>sabribypocky</author>
         <link>https://padlet.com/sabribypocky/eh7g0zfnri9z/wish/307270022</link>
         <description><![CDATA[<div>Economía Política Integradora<br>Ludmila Villalba y Sabrina Quiñones.<br><br><strong>La Argentina y su dilema: ¿Tasa de interés o actividad económica? <br></strong><br>Hoy por hoy, en la Argentina el debate se concentra en la recesión. Las tasas de interés en niveles siderales, consiguieron la “pax cambiaria" en un momento en el que a la política monetaria ya no le quedaban grados de libertad. Controlando la base monetaria “a la antigua usanza" y cediendo el control de la tasa de interés, el objetivo era aumentar el atractivo de los pasivos emitidos en pesos (enfriar la “fiebre del dólar") y responder por las ya conocidas consecuencias: la “muerte clínica” de la inversión real de las empresas, el consumo de las familias, la demanda agregada y el crecimiento económico. <br>Un repaso puede ayudar. El <strong>flujo macroeconómico de bienes y servicios</strong>, la esencia vital de la actividad económica, se organiza a partir de una producción anual que<strong> paga ingresos</strong> a quienes participan (asalariados, rentistas o empresarios), los que, a su vez, compran en el mercado esa manufactura. Todo parece sencillo e incluso <em>friendly</em> (como en el mundo de Los Pitufos). Según los pensadores fisiócratas <strong>Mercier de La Riviere</strong> y F<strong>rancois Quesnay</strong>, "<em>nadie es un comprador sin ser al mismo tiempo un vendedor</em>" y "<em>todo lo que se compra se vende y todo lo que se vende se compra</em>" mientras que, para el exponente de la escuela clásica,<strong>Jean Baptiste Say</strong>, "<em>los productos se pagan con productos</em>" y, por lo tanto, "<em>toda oferta crea su demanda</em>" (Blaug, 2001). Los estudios resumidos en estas citas, constituyeron contundentes genialidades del Siglo XVIII (tanto que aún se los suelen defender con vehemencia en algún canal de televisión). En pocas palabras, esos notables autores mostraron al mundo un <strong>circuito económico</strong> en el que la <strong>venta de un bien permitía la compra de otros</strong> productos o servicios. ¿No es acaso lo que se hace a diario? Sí, claro. la venta se asocia con un ingreso que dará poder de compra para mantener cierto nivel de vida. Todo parece maravilloso pero<strong>se omite algo: el rol que cumplen el dinero y las tasas de interés</strong>, especialmente cuando la economía está integrada a la globalización financiera.<br><br>Noticia relacionada con: La Fisiocracia. </div><div><br><strong>G20: Mercantilismo vs Mercado Natural.<br></strong><br>A raíz de la aprobación del Presupuesto 2019, Moody's dio a conocer un análisis interesante.<br>“La aprobación ayudará a desbloquear alrededor de u$s 7.600 M en financiamiento”, lo que constituye un evento “positivo para el crédito” aunque, en mi opinión, significa seguir endeudándose para salvar al actual sistema decadente. “Si bien los aumentos de impuestos y los recortes de gastos probablemente hagan que la economía se contraiga aún más, la aprobación del Presupuesto allana el camino para una mayor consolidación de las finanzas… clave… para… asegurar el financiamiento continuo del FMI", dice Moody's que asegura que estos préstamos “permitirán satisfacer las necesidades de financiamiento hasta fines de 2019".<br>“El programa… en conjunto con una política que apunta a un crecimiento nominal del 0% en la base monetariaay  hasta junio de 2019… ayudará a mantener controlada la inflación”, pero el PBI caerá 2,5 en 2018 y 1,5% en 2019, demasiado optimista en mi opinión, haciéndose eco de las expectativas mercantilistas del oficialismo, y augura un déficit primario del 0,5% -no del 0% como promete el Gobierno- pero aun así el FMI continuará apoyando si las autoridades se comprometen con el equilibrio fiscal y hasta se podría dar un formal-waiver si una recesión mayor frena más la recaudación. <br>Para Moody's, la deuda aumentará hasta el 82% del PBI y los intereses se llevarán el 15% de los ingresos en 2020, "por encima de las medianas del 58% y 12%, respectivamente, que esperamos para la categoría de calificación B de Argentina". Por cierto, a muchos analistas con razón les preocupa particularmente el avance de la deuda, del Gobierno nacional, en manos del sector privado y organismos internacionales (FMI), que subió desde el 30% del PBI a fines de 2017 a casi el 60% hoy. Así las cosas, suponiendo que en 2019 se alcance el déficit primario de 0%, considerando que los intereses rondan el 4% del PBI, sin contabilizar las variaciones en el tipo de cambio, se necesitaría un superávit de 4% para que la deuda no siga aumentando. Esto trae dudas y, de hecho, los bonos en dólares del Gobierno nacional, del tramo medio y largo, no mejoran. Pero además de la aprobación del Presupuesto, el oficialismo confía en crecer gracias al campo y a un empujón a partir de la Cumbre del G-20, mostrando su perfil mercantilista, eso de creer que se crece aumentando las exportaciones o el consumo interno -la venta de mercaderías netas- cuando "... lo que el sistema económico produce no son cosas materiales, sino conocimiento inmaterial", según Frank Tipler, y "... los recursos económicos... no son los recursos naturales... sino... las habilidades organizativas y tecnológicas...", según N. Rosenberg y E. Birdzell.<br>O sea que la riqueza pasa por la capacidad creativa, el desarrollo científico y tecnológico que se agranda a medida de la libertad de mercado por cuanto más libertad significa más personas, más cerebros aportando creatividad en contraposición con las regulaciones estatales que son la imposición antinatural -coactiva- de unos pocos cerebros, los de los reguladores.Por esto Japón, siendo más pequeño, es más rico que Argentina, que es el país con el 8vo. territorio más extenso del mundo y, sin embargo, por su PBI está en el puesto 21 mientras que, irónicamente, está en el 44 entre los países exportadores del mundo, es decir, supera en PBI a países que exportan más. La Bolsa de Cereales de BA insiste en que la campaña 2018/2019 aportará unos 125 millones de toneladas a pesar de los recientes anegamientos en algunas zonas. Pero aun suponiendo que esto se efectivizara, echar este dinero en un sistema económicamente ineficiente -con poca capacidad creativa- es un balde de agua en una pileta con un gran agujero. En cuanto a la Cumbre del G-20, además de costarle sólo al Gobierno argentino más de u$s200 millones, el día 30 será feriado, se cerrarán calles, aeropuertos, etc., lo que perjudicará severamente a la economía. A cambio de, en el mejor de los casos, bonitas declaraciones y las clásicas promesas de inversiones que, aunque se realicen, serán otro balde de agua. <br><br>Fragmento de noticia relacionada con: Mercantilismo<br><br><strong>Argentina, ¿cuál es tu problema?</strong></div><div><br>Momentos de gran turbulencia económica, como el que está pasando actualmente el país, logran reinstalar los interrogantes de siempre: ¿Cuál es el problema del país? ¿Por qué la historia tiende a repetirse? ¿Por qué los bruscos ajustes cambiarios aparecen siempre como protagonista de esta historia? ¿Por qué la economía no logra crecer sostenidamente? La respuesta a estas preguntas implica indagar sobre los diagnósticos y es aquí donde se plantea la gran diferencia entre las distintas posturas. <br>La crisis del petróleo de 1973 y la consecuente aparición del fenómeno de la estanflación (inflación y estancamiento) puso en jaque a la teoría keynesiana y permitió el resurgimiento de la teoría clásica de la mano del monetarismo. La propuesta núcleo de esa corriente de pensamiento resalta la idea de que la inflación y los desequilibrios en la balanza de pagos son, en todo lugar y en todo momento, síntomas de los desequilibrios monetarios. Es decir, las discrepancias entre la cantidad de dinero ofrecida y la que realmente desean mantener los agentes económicos (individuos/empresas) producen un efecto sobre del gasto interno que termina incidiendo sobre los precios locales y/o en el stock de reservas. En una economía abierta, si existe un exceso de oferta, dicho excedente se canalizaría hacía la compra de bienes y servicios y/o activos internacionales. Para esto último se requieren divisas, no moneda nacional, por lo que los agentes económicos demandarán la cantidad de divisas equivalentes al exceso de dinero, reduciendo las reservas del Banco Central, quien las venderá para mantener el tipo de cambio. La paridad cambiaria se mantendrá mientras el Banco Central tenga las reservas suficientes; de lo contrario, se producirá una devaluación de la moneda nacional equiparable al exceso monetario. <br>El monetarismo coloca el acento en cuestiones de demanda, cuando, en muchos países, el problema se encuentra radicado en la oferta. Políticas monetarias y fiscales contractivas son las recomendadas para reducir la demanda al nuevo nivel de oferta, sin considerar aumentar la oferta al nivel de demanda vigente. </div><div>En el caso argentino, a pesar de las variadas ocasiones en la historia del país en que se buscó imponer ese  tipo de políticas, sin lograr nunca una mejora de la situación, el debate pareciera inclinarse a favor de la postura monetarista. La actualidad describe un gobierno, que con el apoyo del FMI, tiene como objetivo reducir el gasto público, dado que el mismo se considera el principal mal intrínseco en el sistema. Nuevamente, el diagnostico se encuentra enfocado en un exceso de demanda propiciado por el elevado gasto público, cuando en realidad el problema proviene de una escasez de oferta como consecuencia de la insuficiencia de divisas. </div><div>La convivencia simultánea de dos sectores bien diferenciados en términos de productividades (sector primario e industrial) ejerce presión sobre la balanza de pagos por la aparición de la denominada restricción externa, que resulta ser –ni más ni menos– la insuficiencia de divisas necesarias para lograr mantener y expandir la actividad económica. <br><br></div><div>Noticia relacionada con:  Monetarismo, oferta y demanda.<br><br><br></div><h1><strong>Alfredo Coto: "Espero una reactivación del consumo en el segundo semestre del año que viene".</strong></h1><div><br></div><div>El presidente de una de las cadenas de supermercados más grandes del país consideró clave que "la administración pública se organice". Otros referentes del sector coincidieron en la mejor perspectiva para la economía.<br><strong><br>Otra vez, será el segundo semestre</strong>. Sin embargo, esta vez será del 2019, y no es una expectativa por parte del Gobierno, sino <a href="https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2018/11/14/eduardo-eurnekian-hemos-empezado-un-proceso-de-ordenamiento-en-serio/">el sector privado que coincide en el calendario de recuperación económica</a>.<br><br></div><div><br>En particular, un sector dependiente del consumo masivo, como los supermercados, está entre los que más fichas apuestan al repunte de la actividad sectorial a partir de la segunda mitad del próximo año.<br><br></div><div><br>"Espero una<strong> reactivación del consumo en el segundo semestre del año que viene</strong>", expresó <strong>Alfredo Coto, presidente de la cadena homónima</strong>, ante la consulta de <strong>Infobae </strong>fuera del predio de La Rural.<br><br></div><div><br>El empresario reconoce que <a href="https://www.infobae.com/economia/2018/11/14/las-malas-perspectivas-laborales-hicieron-caer-otra-vez-las-expectativas-economicas/">la coyuntura actual es difícil</a>, particularmente para el consumo de las familias y las industrias relacionadas, pero pidió "no olvidar que lo importante es no perder el camino"  que tomó el Gobierno.<br><br>Los referentes también consignaron los problemas estructurales del sector, que aún no se terminan de resolver más allá de los avances señalados en materia de reformas. El <strong>presidente de Walmart Argentina, Agustín Béccar Varela</strong>, enumeró los<strong> principales pesos que afectan al rubro: costo laboral, costo logístico, presiones impositivas y el contexto de informalidad</strong>.<br><br></div><div><br>Para solucionarlos, desde el Gobierno apuntan a las<strong> mesas de diálogo en los distintos sectores</strong> como la principal herramienta a la hora de lograr acuerdos sectoriales. En el caso de los supermercados, Varela notó: "la mesa de comercio como vehículo es correcta, por ahí sobre <strong>los tiempos nos gustaría un poco más de velocidad, pero el vehículo en sí es el correcto</strong>".<br><br></div><blockquote>"Sin una macroeconomía ordenada, no hay chance de que se desarrolle la microeconomía"</blockquote><div><br>Para solucionar los problemas que aquejan a las empresas particulares, el Gobierno apunta primero a las cuestiones macroeconómicas del país como un todo.<br><br>Noticia relacionado con: Macroeconomía y Microeconomía.<br><br><br></div><div>¿<strong>Debe seguir en manos privadas la creación del dinero?<br></strong>La onda expansiva de la deflagración financiera de 2008 ha provocado el endurecimiento de la regulación sobre los bancos, exigiéndoles mayor capital, fuentes de financiación más estables y un colchón de liquidez más sólido. Pero el impacto sísmico de la crisis ha sido más profundo. Los pilares de un sistema bancario fraguado hace más de dos siglos se han tambaleado. La pretensión de que gracias a la desregulación los mercados financieros corrigen ellos mismos los desequilibrios ha sido contundentemente desmentida. <br>El proceso de creación del dinero ha quedado al descubierto y el diagnóstico es inapelable: el sistema financiero actual es intrínsecamente inestable, de ahí su tendencia cíclica a derrumbarse con consecuencias económicas y sociales dolorosas. Solo un cambio de modelo significaría una solución durable.<br><br></div><div><br></div><div>Para comprender la verdadera naturaleza del dinero conviene recordar que desde el 15 de agosto de 1971, el día en que Richard Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro, el dinero es íntegramente fiduciario, es decir, el valor de una moneda se basa en la fe o confianza que inspiran tanto el Estado que la respalda como la economía que sustenta dicho Estado. Como ha escrito el historiador Adam Tooze, ese día “el dinero fue reconocido abiertamente como una creación política”.<br><br></div><div>La moneda tiene un papel esencial en toda comunidad humana. Por tanto, si el dinero es una creación política es de esperar que la creación del mismo esté sometida a un proceso, unas reglas y unos actores que velen por el interés general. Es lo que a primera vista podríamos pensar cuando asociamos la creación de dinero al monopolio de los bancos centrales para imprimirlo, manifestación actual del viejo privilegio del soberano de acuñar moneda.</div><div> Si el dinero es una creación política es de esperar que esté sometida a un proceso, unas reglas y unos actores que velen por el interés general<br><br></div><div> El dinero es poder, por lo que al delegar su creación al sector financiero no es de extrañar que el poder de los mercados sea superior al de los Estados<br><br></div><div> En un sistema de reserva integral o de dinero soberano el 100% de los depósitos bancarios está respaldado por reservas de dinero creado por el banco central, lo que elimina la necesidad de rescatar bancos<br><br></div><div> Los modelos de dinero soberano separan el dinero del crédito, confiando el primero a un poder público controlado democráticamente y dejando el segundo en manos de las entidades financieras<br><br></div><div><br><br></div><div><br></div><div><br></div><div><br></div><div>El proceso de creación del dinero ha quedado al descubierto y el diagnóstico es inapelable: el sistema financiero actual es intrínsecamente inestable, de ahí su tendencia cíclica a derrumbarse con consecuencias económicas y sociales dolorosas. Solo un cambio de modelo significaría una solución durable.<br><br></div><div><br></div><div>Para comprender la verdadera naturaleza del dinero conviene recordar que desde el 15 de agosto de 1971, el día en que Richard Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro, el dinero es íntegramente fiduciario, es decir, el valor de una moneda se basa en la fe o confianza que inspiran tanto el Estado que la respalda como la economía que sustenta dicho Estado. Como ha escrito el historiador Adam Tooze, ese día “el dinero fue reconocido abiertamente como una creación política”.<br><br></div><div>La moneda tiene un papel esencial en toda comunidad humana. Por tanto, si el dinero es una creación política es de esperar que la creación del mismo esté sometida a un proceso, unas reglas y unos actores que velen por el interés general. Es lo que a primera vista podríamos pensar cuando asociamos la creación de dinero al monopolio de los bancos centrales para imprimirlo, manifestación actual del viejo privilegio del soberano de acuñar moneda.<br><br></div><div>La realidad es bien diferente: más del 90% del dinero en circulación lo crean los bancos comerciales al otorgar créditos. Este “descubrimiento” ha desatado un intenso debate en la estela del choque político y económico que ha supuesto la crisis financiera de 2008. En respuesta al escepticismo de muchos economistas importantes, el Banco de Inglaterra publicó en 2014 un documento corroborando el hecho de que el crédito crea los depósitos y no al contrario, como intuitivamente pudiera parecer.<br><br>Noticia relacionada con: Teoría de David Ricardo. </div>]]></description>
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         <pubDate>2018-11-23 13:51:09 UTC</pubDate>
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