<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>Terciopelo verde by José Pedro Zurita</title>
      <link>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb</link>
      <description>Relato colaborativo</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2018-10-19 20:00:30 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2018-11-11 15:01:56 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url></url>
      </image>
      <item>
         <title>Terciopelo verde</title>
         <author>jpedrozurita</author>
         <link>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/295001087</link>
         <description><![CDATA[<div>Desde hacía ya muchos años hacía lo mismo cada domingo. La misma, métodica y exacta rutina cada último día de cada semana. La taza de té caliente sobre la mesita redonda, su libro (Cortazar, Borgés, Rulfo...), su sofá de terciopelo verde, sus gafas junto al viejo teléfono negro... Aquel apartamento permanecía igual a como sus padres, diez años atrás, lo habían dejado al marcharse una mañana a la estación de Saint-Lazare. No volvieron.&nbsp;<br><br>Él se instaló allí y se sumió desde entonces en la seguridad fría y grís de la cotidianeidad y de la rutina. La consecución de los días sin ningún evento que trastocara su parsimoniosa y programada sucesión de actos diarios lo sumía en una felicidad inocua y transparente. &nbsp;<br><br>Pero aquel domingo sucedió algo. Había comenzado a leer hacía apenas un par de minutos. Cortazar había sido el elegido aquella mañana parda de octubre. "La continuidad de los parques". Entonces alguien toco a la puerta. Tardó en reacciónar. Volvieron a tocar, esta vez más fuerte, casí violentamente. Se dirigió a la puerta. Al abrir, encontró ante sí una mujer joven, de pelo corto castaño, atractiva, elegantemente vestida a la que jamás había visto antes.&nbsp; Traía una carta en la mano.&nbsp;</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2018-10-19 20:02:50 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/295001087</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/295120037</link>
         <description><![CDATA[<div>Sorprendido por la interrupción de su rutina dominical repetida durante los diez últimos años, fue incapaz de encontrar las palabras adecuadas para un inicio de conversación educada y cortés. La desaparición de sus padres lo había sumido en una vida gris, y cualquier incidente que supusiera una ruptura de esa monotonía lo alteraba hasta límites que se le hacían insoportables. No sabía quién era aquella atractiva mujer que lo observaba atentamente sin despegar sus labios, pero no le interesaba y sólo quería que desapareciese para poder continuar con la lectura dede ortázar. Sin embargo, aquel ser de apariencia frágil pronunció las palabras que había estado esperando durante mucho tiempo:&nbsp;<br>- Sus padres me han entregado esta carta para usted y me han pedido que le comunique que enviarán mañana a alguien a llevarse el sofá de terciopelo verde.<br>El libro de Cortázar provocó un ruido sordo al resbalar de entre sus dedos y chocar contra el suelo de madera de la vieja vivienda.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2018-10-20 21:49:29 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/295120037</guid>
      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author>maribel1</author>
         <link>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/302370076</link>
         <description><![CDATA[<div>Las preguntas, tantas veces formuladas en silencio, ensayadas y barajadas miles de posibles respuestas, se atropellaban en su cabeza. No acertó a pronunciar una palabra y ya la joven había desaparecido. Imposible, se dijo. Pero lo cierto es que la calle estaba desierta y en su mano sotenía un sobre gris, ligeramente abultado, en que estaba escrito su nombre: Sebastián Ledesma. Lo miró y volvió la vista a la calle: nadie. Entró en la casa cerrando la puerta tras de sí y se dirigió al  sofa. Una vez sentado leyó de nuevo el nombre en el anverso del sobre.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2018-11-08 23:18:51 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/302370076</guid>
      </item>
      <item>
         <title>El nombre no le decía nada pero no era eso lo que más le extrañaba. Bajo la dirección del remitente, la misma calle en la que había vivido en París hace ya cerca de dieciséis años, aparecía una nota: Instrucciones para ser feliz. Su mente volvió a los curiosos relatos que Cortázar escribiera en su momento, tales como Instrucciones para llorar, Instrucciones para cantar, Instrucciones para matar hormigas en Roma, o quizá la más conocida de todas ellas, Instrucciones para subir una escalera. Su cuerpo se quedó paralizado por un instante que bien podría haber parecido eterno si no hubiera sido porque apenas fueron unos segundos.</title>
         <author>joseanmerida</author>
         <link>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/302987986</link>
         <description><![CDATA[<div>¿Qué hacer? La rutina ya estaba rota. Ahora lo mejor era dejarse llevar y averiguar el contenido de la misma, pero ¿para qué correr? se preguntó. Fuera lo que fuese y  fuera quien fuese, lo cierto es que ya había conseguido hacerle un poco más feliz. El día prometía... y el cuento, el cuento solo si alguien lo seguía.</div>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2018-11-11 14:51:48 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/jpedrozurita/dmeiqutsgbmb/wish/302987986</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
