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      <title>ESCRITURA HIPERTEXTUAL by </title>
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      <description>Hecho con la mejor de las intenciones</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-12-08 23:22:19 UTC</pubDate>
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         <title>AUTOR </title>
         <author>vivianag125mendoza</author>
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         <description><![CDATA[<div>MARIO BENEDTTI<br><br>Mario Benedetti Farrugia fue un escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo, integrante de la Generación del 45, a la que pertenecieron, entre otros, los también escritores Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-12-09 00:40:54 UTC</pubDate>
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         <title>                       LA NOCHE DE LOS FEOS</title>
         <author>vivianag125mendoza</author>
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         <description><![CDATA[<div><strong>Mario Benedetti</strong><br><br></div><div>Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.<br><br></div><div>&nbsp;Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro. Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos - de la mano o del brazo - tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas.<br><br></div><div>&nbsp;Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. Ella no se sonrojó. Me gustó que fuera dura, que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura.&nbsp;<br><br></div><div>Por fin entramos. Nos sentamos en filas distintas, pero contiguas. Ella no podía mirarme, pero yo, aun en la penumbra, podía distinguir su nuca de pelos rubios, su oreja fresca bien formada. Era la oreja de su lado normal.&nbsp;<br><br></div><div>Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína. Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios. También para el rostro de otros feos, de otros espantajos. Quizá debería sentir piedad, pero no puedo. La verdad es que son algo así como espejos. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido, o el ácido le hubiera quemado la mejilla, o le faltara media nariz, o tuviera una costura en la frente.<br><br></div><div>La esperé a la salida. Caminé unos metros junto a ella, y luego le hablé. Cuando se detuvo y me miró, tuve la impresión de que vacilaba. La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería. De pronto aceptó.&nbsp;<br><br></div><div><mark>La confitería estaba llena, pero en ese momento se desocupó una mesa. A medida que pasábamos entre la gente, quedaban a nuestras espaldas las señas, los gestos de asombro. Mis antenas están particularmente adiestradas para captar esa curiosidad enfermiza, ese inconsciente sadismo de los que tienen un rostro corriente, milagrosamente simétrico. Pero esta vez ni siquiera era necesaria mi adiestrada intuición, ya que mis oídos alcanzaban para registrar murmullos, tosecitas, falsas carrasperas.</mark> Un rostro horrible y aislado tiene evidentemente su interés; pero dos fealdades juntas constituyen en sí mismas un espectáculos mayor, poco menos que coordinado; algo que se debe mirar en compañía, junto a uno (o una) de esos bien parecidos con quienes merece compartirse el mundo.&nbsp;<br><br></div><div>Nos sentamos, pedimos dos helados, y ella tuvo coraje (eso también me gustó) para sacar del bolso su espejito y arreglarse el pelo. Su lindo pelo. "¿qué está pasando)", le pregunté.&nbsp;<br><br></div><div>Ella guardó el espejo y sonrió. El pozo de la mejilla cambió de forma.&nbsp;<br><br></div><div>"Un lugar común", dijo. "Tal para cual".&nbsp;<br><br></div><div>Hablamos largamente. A la hora y media hubo que pedir dos cafés para justificar la prolongada permanencia. De pronto me di cuenta de que tanto ella como yo estábamos hablando con una franqueza tan hiriente que amenazaba traspasar la sinceridad y convertirse en un casi equivalente de la hipocresía. Decidí tirarme a fondo.&nbsp;<br><br></div><div>"Usted se siente excluida del mundo, ¿verdad?"&nbsp;<br><br></div><div>"Sí", dijo, todavía mirándome.&nbsp;<br><br></div><div>"Usted admira a los hermosos, a los normales. Usted quisiera tener un rostro tan equilibrado como esa muchachita que está a su derecha, a pesar de que usted es inteligente, y ella, a juzgar por su risa, irremisiblemente estúpida."&nbsp;<br><br></div><div>"Sí."&nbsp;<br><br></div><div>Por primera vez no pudo sostener mi mirada.&nbsp;<br><br></div><div>"Yo también quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo."&nbsp;<br><br></div><div>"¿Algo cómo qué?"&nbsp;<br><br></div><div>"Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad."&nbsp;<br><br></div><div>Ella frunció el ceño. No quería concebir esperanzas.&nbsp;<br><br></div><div>"Prométame no tomarme como un chiflado."&nbsp;<br><br></div><div>"Prometo."&nbsp;<br><br></div><div>"La posibilidad es meternos en la noche. En la noche íntegra. En lo oscuro total. ¿Me entiende?"&nbsp;<br><br></div><div>"No."&nbsp;<br><br></div><div>"¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. Donde usted no me vea, donde yo no la vea. Su cuerpo es lindo, ¿no lo sabía?"&nbsp;<br><br></div><div>Se sonrojó, y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata.&nbsp;<br><br></div><div>"Vivo solo, en un apartamento, y queda cerca." Levantó la cabeza y ahora sí me miró preguntándome, averiguando sobre mí, tratando desesperadamente de llegar a un diagnóstico.&nbsp;<br><br></div><div>"Vamos", dijo.&nbsp;<br><br></div><div>No sólo apagué la luz sino que además corrí la doble cortina. A mi lado ella respiraba. Y no era una respiración afanosa. No quiso que la ayudara a desvestirse.&nbsp;<br><br></div><div>Yo no veía nada, nada. Pero igual pude darme cuenta que ahora estaba inmóvil, a la espera. Estiré cautelosamente una mano, hasta hallar su pecho. Mi tacto me transmitió una versión estimulante, poderosa. Así vi su vientre, su sexo. Sus manos también me vieron.&nbsp;<br><br></div><div>En ese instante comprendí que debía arrancarme (y arrancarla) de aquella mentira que yo mismo había fabricado. O intentado fabricar. Fue como un relámpago. No éramos eso. No éramos eso.&nbsp;<br><br></div><div>Tuve que recurrir a todas mis reservas de coraje, pero lo hice. Mi mano ascendió lentamente hasta su rostro, encontró el surco de horror, y empezó una lenta, convincente y convencida caricia. En realidad, mis dedos (al principio un poco temblorosos, luego progresivamente serenos) pasaron muchas veces sobre sus lágrimas.&nbsp;<br><br></div><div>Entonces, cuando yo menos lo esperaba, su mano también llegó a mi cara, y pasó y repasó el costurón y el pellejo liso, esa isla sin barba de mi marca siniestra.&nbsp;<br><br></div><div>Lloramos hasta el alba. Desgraciados, felices. Luego me levanté y descorrí la cortina doble.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-12-09 00:44:14 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>vivianag125mendoza</author>
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         <pubDate>2021-12-09 01:13:26 UTC</pubDate>
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         <title>COLLAGE</title>
         <author>vivianag125mendoza</author>
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         <pubDate>2021-12-09 03:04:04 UTC</pubDate>
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         <title>EL PENSAMIENTO DE LAS PERSONAS QUE LOS VEIAN Y EXPERIENCIAS </title>
         <author>vivianag125mendoza</author>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div><br></div><div>Las personas susurraban a nuestras espaldas, con comentarios burlones, groseros, esas personas que se dejan influenciar por los estándares que la sociedad misma crea.<br><br></div><div>Decían:<br><br></div><div>“Mira a esa chica que tiene un pómulo hundido, se ve rara”<br><br></div><div>“El tiene el rostro desfigurado, parece un monstruo, que le ¿Qué le habrá pasado?<br><br></div><div>“¿Como pueden salir así?”<br><br></div><div>“Los dos son tal para cual”<br><br></div><div>“Qué vergüenza salir así”<br><br></div><div>“Si fuera ellos ya no quisiera vivir”<br><br></div><div>“Dan pena”<br><br></div><div>“Me da vergüenza ajena”<br><br></div><div>Pero, así como hay comentarios tan desagradables, vacíos, palabras hirientes, ellos no piensan ni se imaginan como sus comentarios pueden dañar a una persona, pero también hay personas que no solo se fijan en el aspecto, no solo ven la apariencia, sino más allá y es bueno saber que aun existen personas buenas, empáticas y solidarias con el resto, no juzgan a alguien negativamente solo por fuera además es agradable escuchar palabras coherentes como<br><br></div><div>“Son unos muchachos muy solidarios, como puede existir que los juzga sin conocer”<br><br></div><div>También hay personas que no dicen nada y nos tratan normal, porque hay personas que nos tratan diferente, se expresan con menosprecio como si ellos fueran superiores.&nbsp;<br><br></div><div>Tuve una experiencia que de alguna manera me hizo más fuerte, cuando era un adolescente, en el colegio sufrí muchísimo después del accidente que tuve, varios compañeros míos se burlaban de mi quemadura, nadie quería hablar conmigo, cuando el profesor encargaba tareas grupales nadie quería juntarse conmigo, me sentía excluido, no tomado en cuenta, también sentía que algunos profesores no eran empáticos, pero tuve una profesora muy empática, solidaria, bastante amable conmigo, comprensiva, conversaba con ella me ayudó bastante con todo lo que sufría, me decía que no me sintiera menos porque solo era una quemadura e ignorara los comentarios negativos de los demás y que tenía que lo bueno para ser más fuerte, porque yo no era el único que sufría de esa manera siempre hay alguien que esta pasando por peores cosas que uno.<br><br></div><div>Todas las palabras, motivaciones de mi querida profesora siempre las tengo en mi mente, aunque es complicado yo siempre intento dar lo mejor de mi cada día, odio mi rostro desfigurado. Pero ahora que la conocí entiendo mucho más ella también sufrió desde los ocho años, mucho antes que yo, seguramente que ella también paso por muchas cosas talvez más complicadas a lo largo de su vida, pero ella es muy fuerte y supero todos los obstáculos que se presentaba en su camino.<br><br></div><div>Pudimos compartir muchas experiencias dolorosas, felices, complicadas, nos complementamos perfectamente, en esos instantes sentí que nada importaba, que el resto había desaparecido, me sentía muy especial, único al estar con ella.<br><br></div><div>Fue ahí que entendimos que todos los comentarios burlones, groseros, nos hace más fuerte, mejores personas también nos dimos cuenta de que aún existen personas muy buenas, que todo lo que hemos vivido sea para sacarle el mayor provecho ya sea malas experiencias o buenas y no hacer caso a las personas que tienen comentarios destructivos, que no aportan nada, solamente se dejan llevar por estándares, que juzgan sin ningún derecho la vida de las demás personas, seguir para adelante y no olvidar que siempre hay personas que están sufriendo mas que nosotros.<br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-12-09 04:55:23 UTC</pubDate>
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         <title>TEXTO BASE </title>
         <author>vivianag125mendoza</author>
         <link>https://padlet.com/vivianag125mendoza/d1zf576bgvue411f/wish/1937449713</link>
         <description><![CDATA[<div>La confitería estaba llena, pero en ese momento se desocupó una mesa. A medida que pasábamos entre la gente, quedaban a nuestras espaldas las señas, los gestos de asombro. Mis antenas están particularmente adiestradas para captar esa curiosidad enfermiza, ese inconsciente sadismo de los que tienen un rostro corriente, milagrosamente simétrico. Pero esta vez ni siquiera era necesaria mi adiestrada intuición, ya que mis oídos alcanzaban para registrar murmullos, tosecitas, falsas carrasperas.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-12-09 05:12:20 UTC</pubDate>
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         <title>CALIGRAMA</title>
         <author>vivianag125mendoza</author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2021-12-09 05:53:41 UTC</pubDate>
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