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      <title>Discusión en torno al laicismo a la luz de las palabras del vicepresidente de Bolivia by Antonio Triana Rueda</title>
      <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu</link>
      <description>En nuestra última sesión tuvimos una interesante discusión en torno al secularismo o laicisimo en las sociedades liberales modernas, sobre el lugar que ocupan las religiones en estas, y sobre las diversas implicaciones del trazado entre lo privado y lo público. Esta discusión se puso en escena especialmente al poner de relieve el discurso de la posesión del vicepresidente de Bolivia David Choquehuanca, y al analizarlo en diálogo con otros ejemplos que hemos comentado. Como reacción al discurso surgieron 3 posiciones: 1. En contra del discurso porque infringe el laicismo. 2. A favor del discurso porque la división entre lo público y lo privado que supone el laicismo es inviable y/o indeseable.3. A favor del discurso porque expresa una democracia popular/ decolonial, para la cual el laicismo sería un impedimento o un obstáculo más que un principio legítimo. Defienda una de estas posturas, con la que más se identifique, en un texto de máximo 700 palabras (en una entrega por parejas) en el que apoye sus reflexiones en diálogo con los argumentos de José Casanova y el discurso de David Choquehuanca. Por favor haga una entrada con un título, su nombre y su código de la universidad.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2023-08-08 17:43:54 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2023-08-24 17:28:25 UTC</lastBuildDate>
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         <title>Primeras reflexiones: Estas son preguntas que salieron de los grupos en la primera sesión y que le pueden servir como recurso.</title>
         <author>a_trianar</author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2658191372</link>
         <description><![CDATA[<div>Caso de estudio: General de la policía y Primera Línea<br>¿Cómo contribuye a la polarización la inclusión de la religión en los debates y conflictos políticos?<br>¿la religión puede&nbsp; funcionar como instrumento de poder y con qué efectos? (Grupo 1)<br><br><br>&nbsp;¿Hasta qué punto las creencias del presidente&nbsp; influyen sobre sus votantes? (Grupo 3) Caso de estudio: Lula y el Cristo<br><br><br>¿Por qué el General hace referencia a la libertad de cultos y al mismo tiempo impone la religión católica como la "correcta" y la que justifica su acciones?<br><br>¿Hasta qué punto la religión pude intervenir en entidades del Estado como lo es la Policía Nacional?<br>&nbsp;(Grupo 8)<br><br>¿Qué implicaciones tiene para la Policía como institución que el General muestre su labor como religiosa? ¿Acaso esto que muestra que la policía es un instrumento de la Iglesia? (Grupo 4)<br><br>Grupo 6: policía y primera línea<br>¿Cuál es la responsabilidad ética del funcionario público al deificar su institución y satanizar a sus adversarios?<br>¿Cuáles son los límites de la institución pública (y sus funcionarios) ante los asuntos de la religión?<br><br><br>Grupo 7:&nbsp;<br><br>¿Hasta qué punto se puede satanizar al enemigo desde un punto de vista religioso?<br><br>¿Hasta donde llega la libertad religiosa y la secularización del Estado?<br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-08 18:28:27 UTC</pubDate>
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         <title>Conceptos clave</title>
         <author>a_trianar</author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2658196544</link>
         <description><![CDATA[<div>Laicismo o laicidad/ Secularismo: es la norma que regula la relación entre religión y política en las democracias liberales modernas. Asume la separación de las instituciones religiosas y las instituciones del Estado característica de las sociedades modernas. También, siguiendo a José Casanova, aunque el laicisimo no implica la privatización de la religión, sí implica la regulación de la religión en la esefra pública. Comprende tanto la desestatalización de la religión, como la libertad religiosa y de cultos.<br><br>Secularización: Es la forma en que se ha pensado la relación entre religión y modernidad, el concepto sociológico que trata de dar cuenta del proceso por el cual se modifica el lugar de las religiones en las sociedades occidentales modernas. Aunque la tesis inicial de la secularización (que Casanova llama el mito de la secularización) anticipó la privatización y el declive de la religión, una concepción actualizada y revisada de este proceso debe tener en cuenta el carácter público de las religiones, y cómo este debe ser regulado por el laicismo. Este proceso tiene como ideal la democracia deliberativa liberal.<br><br>Esfera pública: espacio de participación ciudadana en que las relaciones de mutuo reconocimiento de los y las ciudadanas hacen parte del ejercicio político.&nbsp;<br><br>&nbsp;Democracia liberal: aquella en que los y las ciudadanas escogen libremente a sus gobernantes, las libertades individuales no sólo son respetadas, sino promovidas, y la cual se basa en la premisa básica de la libertad de cultos y en la separación de la religión y el Estado.&nbsp;<br><br>Democracia popular o decolonial: aquella en la cual los sectores históricamente marginados o excluidos se toman el espacio de lo político para que se les reconozcan sus derechos y se les respete sus diferencias.&nbsp;<br><br>Religión: la creencia en una dogmática, la participación en unos rituales y la membresía a una otganización (según Casanova). Para Durkheim, es distinto, ya que es una forma de organización social que incorpora un respeto hacia lo sagrado, lo cual es la sociedad misma, su bien común, a su vez generando la cohesión social.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-08 18:38:33 UTC</pubDate>
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         <title>Juan Felipe Bejarano-202310185</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2660556006</link>
         <description><![CDATA[<div>En el debate sobre el laicismo y su papel en la sociedad contemporánea, surge la cuestión crucial de hasta qué punto la religión debe impregnar la vida pública. Como todos sabemos, la religión es una idea peligrosa ya que tiene el potencial de ser una herramienta muy poderosa que puede afectar a la mayoría de las personas del mundo. Aunque el discurso del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, puede repercutir con algunos, es crucial considerar los argumentos del sociólogo José Casanova y considerar las implicaciones de la relación entre lo privado y lo público.<br>Desde la perspectiva del contra discurso se afirma que el laicismo es un componente esencial de la creación y el mantenimiento de sociedades democráticas y variadas. El laicismo garantiza a todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias religiosas, la igualdad de trato y de oportunidades al separar las esferas gubernamental y religiosa. El discurso del vicepresidente, aunque puede ser interpretado como una manifestación de democracia popular o cultural, también puede ser considerado un retroceso en términos de laicismo y la equidad que busca promover.&nbsp;<br>El vicepresidente en su discurso expreso en diferentes ocasiones diferentes religiones/creencias de su país Bolivia, además de “pedir permiso” a estas religiones para así comenzar con su discurso. Claramente pueden verse involucrados aspectos culturales en la actitud del vicepresidente, pero no considero apropiado utilizar una gran cantidad de creencias como método para atraer la atención de los oyentes y al mismo tiempo intentar empatizar al “pedir permiso” con tal de comenzar. No todos en Bolivia están en una posición de creyentes y los asuntos políticos se deberían tratar de una forma imparcial y de equidad, así como sugiere el laicismo.<br>José Casanova destaco cómo el secularismo ha sido esencial para el fortalecimiento de la democracia en sociedades modernas. Al evitar que una religión específica influya en la política y la legislación, se evita la discriminación basada en creencias y se fomenta la convivencia pacífica entre diversas comunidades. Este punto de vista resalta que el laicismo no busca reprimir la religión, sino más bien garantizar que las creencias religiosas no dominen el espacio público, lo que podría generar desigualdad y conflicto.<br>En su intento de transmitir una democracia popular o cultural, el discurso de la Vicepresidenta corre el riesgo de fomentar el predominio de un punto de vista particular sobre los demás. En contraste con el fomento de la inclusión y el respeto mutuo, esto puede causar división en la sociedad. Por el contrario, un enfoque laico promueve un espacio neutral en el que pueden coexistir diversos puntos de vista y trabajar juntos para desarrollar políticas y tomar decisiones.<br>Es importante considerar que la defensa del laicismo no significa que las creencias religiosas deban quedar separadas a lo privado. Por el contrario, se valora la diversidad religiosa y se reconoce el derecho de las personas a practicar sus creencias. Sin embargo, el laicismo insiste en que ninguna creencia debe tener una influencia desproporcionada en el área gubernamental y política. Acción la cual se evidencia claramente en el discurso al momento de “pedir permiso” a diferentes entidades para hablar y ser escuchado.<br>En su intento de transmitir una democracia popular o cultural, el discurso del vicepresidente corre el riesgo de fomentar el predominio de un punto de vista particular sobre los demás. En contraste con el fomento de la inclusión y el respeto mutuo, esto puede causar división en la sociedad. Por el contrario, un enfoque laico promueve un espacio neutral en el que pueden coexistir diversos puntos de vista y trabajar juntos para desarrollar políticas y tomar decisiones. En contraste, una visión que promueva la dominación de una perspectiva particular puede erosionar los cimientos de una sociedad democrática y plural.<br>En conclusión, la posición en contra del discurso del vicepresidente de Bolivia se basa en la defensa del laicismo como un principio esencial en sociedades modernas. Más allá de las apariencias, se puede considerar que el laicismo promueve la igualdad y la diversidad en la esfera pública en lugar de suprimir las convicciones. Las justificaciones que José Casanova da a esta postura ponen de relieve hasta qué punto el laicismo es esencial para el avance de la democracia y la coexistencia armoniosa. En definitiva, el laicismo es un instrumento crucial para lograr un equilibrio entre los ideales personales y sociales en una sociedad democrática y multicultural.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-12 05:45:38 UTC</pubDate>
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         <title>Andrés Felipe Prada - 202120387</title>
         <author>apradac2</author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2660567805</link>
         <description><![CDATA[<div>En discursos como en el que fue locutor el vicepresidente David Choquehuanca traer a colación creencias religiosas o espiritualidades, si bien, podría generar desacuerdos entre los ciudadanos y una forma de autoridad o un funcionario con un cargo público como el que tiene el vicepresidente. Pero considero que, la esencia del hombre no se rige por su rol en la sociedad, pues, cada humano es movido por sus creencias y por lo que este considera que es bueno o malo y si no fuese así estaríamos evitando que una persona, independientemente se su rol en la sociedad, pueda expresar su esencia humana que lo caracteriza. Con esto trato de decir que, desafortunadamente, la sociedad civil no se encuentra en la capacidad de reconocer que un individuo que pertenezca a la parte estatal o política de la esfera pública, inevitablemente también está involucrada en la sociedad civil. Además, considero válido decir que una persona no nace con un rol predispuesto en la sociedad, es por ello que no me parece equivoco ni antidemocrático traer a colación religiones o espiritualidades en situaciones como el discurso de David Choquehuanca, pues, incluso personas como el vicepresidente antes de tomar un cargo como lo es el de la vicepresidencia ya pertenecían a la sociedad civil en la cual con toda seguridad habían profesado alguna religión o alguna creencia. Entonces, ¿deberíamos esperar a que un individuo del “montón” asuma un cargo de autoridad (como presidencia, congresista, etc) para que entonces sea válido hacer una crítica en contra de sus pensamientos que componen la esencia de una persona? Creo que, en casos como estos el respeto es lo que debe prevalecer, ante todo, aceptando que somos diferentes en cada aspecto que conforma la esencia de una persona y no generando, por lo tanto, una crítica por la esencia misma de una persona. Entonces antes de ver solamente una figura pública o de autoridad, debemos ver más allá y darnos cuenta que detrás de toda esa embestidura política/estatal existe una persona que al igual que todos los demás tienen una esencia que los vuelve lo que son.<br><br></div><div>Teniendo en cuenta lo anterior, para mí, la teoría de la secularización propuesta por José Casanova no es viable en situaciones como la del discurso del vicepresidente David Choquehuanca o afines. Pues el vicepresidente al aludir sus religiones en un discurso de apertura, más allá de estarlo haciendo con el propósito de persuadir a las personas, lo que considero que podría estar haciendo es reconocer que el tiene una esencia que lo caracteriza como persona. Respetando y siendo consciente de que hay mas esencias humanas que lo rodean en su país, más aún, cuando nos damos cuenta que el lugar del discurso de apertura se presentan varios personajes aludiendo a sus religiones de manera muy visible, lo cual reafirma el hecho de que cada persona tienen una esencia incomparable con las demás, tal vez expresando orgullo respecto a lo que su esencia forma como persona.&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-12 07:07:43 UTC</pubDate>
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         <title>Manuela Alvarez - 202221804</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2660776649</link>
         <description><![CDATA[<div>“<em>The second and more important lesson is that religions are likely to continue playing important public roles in the ongoing construction of the modern world</em>” (Casanova, s.f).</div><div>	Durante años hemos sido testigos del creciente poder de la religión sobre la realidad en la que vivimos, un poder que sólo parece haber disminuído con el alzamiento de la ciencia. Sin embargo, es innegable la influencia que aún hoy tiene en nuestras vidas, en la realidad en la que moramos, y como decidimos desarrollarnos en ella. El discurso del vicepresidente David Choquehuanca es un claro ejemplo de esto.</div><div>	Muchos podrían argumentar en contra de un discurso como el dado bajo el argumento de que se infringe el principio de laicismo bajo el cuál se fundan las instituciones políticas modernas, una separación que ha demostrado ser provechosa a lo largo de los años. Sin embargo, se debe analizar el ámbito social y cultural en el cual se proporciona el discurso, y el efecto que este pueda tener en su contexto particular.&nbsp;</div><div>	En un primer escenario, el discurso del vicepresidente podría tener un efecto positivo en la sociedad Bolivariana. El discurso defiende la protección a la “madre naturaleza", el respeto de sus ríos y sus tierras, y la responsabilidad del ciudadano de cuidar de ello. El discurso se refugia en la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas quienes, innegablemente, poseen una mayor preocupación por el daño al medio ambiente. Utilizar la cultura como estrategia le da fuerza a su discurso, ya que aboga por una protección espiritual por sobre una materialista. Asimismo, el vicepresidente utiliza palabras como “hermanos” para dirigirse al público, algo que da un sentimiento de unión y hermandad también característico de prácticas religiosas altamente reconocidas a lo largo de la historia; él no es superior a ninguno de los escuchantes, son todos iguales, y sobre todos pesa la responsabilidad del cuidado de un bien compartido. En el discurso se aboga a las comunidades indígenas como comunidades cargadas de sabiduría en una comunidad que ha olvidado sus valores, y debe volver a ellos para prosperar. Esto bien podría tener un efecto de unión en la comunidad, dado que la espiritualidad es un vínculo fuerte entre los seres humanos, así como la fe ha demostrado que puede, efectivamente, mover montañas.&nbsp;</div><div>	En un segundo escenario, sin embargo, debe cuestionarse el uso de este tipo de discursos en futuras apariciones políticas. La separación de política y religión ha demostrado ser necesaria a lo largo de los años, pues permite una libertad más amplia, y unos derechos independientes del pensamiento individual. Discursos como el dado por el vicepresidente de Bolivia pueden bien tener un efecto positivo o negativo, pero este depende principalmente del contexto en el que se de. Una sociedad con fuerza en la participación, en este caso,&nbsp; indígena y con una mayoría en la población creyente en un tipo particular de prácticas religiosas podría ser movido por un discurso como el dado. Sin embargo, en un contexto diferente, en el que la población sea predominantemente laica, o bien divergente en sus creencias, podría tomar el discurso como una violación a los principios del estado en lugar de, por ejemplo, una defensa a la naturaleza; se puede tomar, entonces, como una imposición de creencias por medio de un funcionario público, algo que definitivamente violaría los principios bajo los cuales el puesto del mismo debe regirse.</div><div>En definitiva, es importante evaluar el contexto bajo el cuál se da un discurso político para poder valorar su efecto (sea positivo o negativo), y la fuerza de este. Sin embargo, se debe tomar siempre en cuenta la laicidad de un estado, y el rol de los funcionarios públicos dentro de él. &nbsp;</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-13 02:48:22 UTC</pubDate>
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         <title>La separación necesaria: por qué David Chopehuanca  debe reservar sus creencias religiosas en la esfera pública</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2660941278</link>
         <description><![CDATA[<div>- Laura Padilla 202123234<br>- María José Daunas 202122291<br><br>La separación entre la religión y el estado ha sido un problema palpitante en la sociedad moderna, tanto para aquellos que consideran que estos dos conceptos no deberían congeniar en ningún espacio, como para los que creen que es imposible hacer una distinción entre las creencias religiosas y los espacios políticos de discusión.&nbsp; Este texto&nbsp; analizará basándose en un escrito de Jóse Casanova, el discurso de sesión de honor del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, siguiendo las bases de la constitución boliviana y las teorías actuales de secularización y laicismo, exponiendo las razones por la cuales el discurso se desvió del <em>deber ser</em> de un vicepresidente.&nbsp;</div><div><br></div><div>José Casanova se replantea la idea sobre la reciente desprivatización de la religión y sus crecientes apariciones en el ámbito público. Este renacimiento simbolizó también el alza del fundamentalismo y el rol que juega en la resistencia y elevación de las diferentes espiritualidades marginadas (Casanova,1994). Precisamente esta nueva concepción se presentó durante el discurso del vicepresidente de Bolivia, ya que este, en su intento por reconocer las diferentes culturas y religiones que existen en su país, les dio voz dentro del parlamento, especificando que “somos Cholke, somos Sinchi (...)” (Choquehuanca,2020). Estas palabras, yendo de la mano con sus creencias políticas, buscaban empoderar a los pueblos indígenas que han sido excluidos&nbsp; de la sociedad tras la conquista, dándoles aliento para poder “conectar nuestras raíces individuales y colectivas, para volver a ser nosotros mismos” (Choquehuanca, 2020). Aunque las intenciones del mandatario hayan sido buenas, expondremos por qué esto resulta contencioso en el marco del laicismo boliviano y secularismo.&nbsp;</div><div><br></div><div>El individuo es inherente a su religión, y suponer la separación completa de sus creencias resulta inasequible. Sin embargo, la división de la esfera pública y privada es posible y deseable. El discurso de posesión del vicepresidente se enmarca en un ámbito íntegramente político, es decir, debería regirse bajo normas políticas. Trayendo a colación la Constitución de Bolivia,&nbsp; se comprende la inconstitucionalidad del discurso y por qué atenta contra el lugar que debería ocupar la religión en la sociedad moderna, el secularismo o laicismo. Más específicamente, al tratarse de un entorno político, se debería cumplir con lo estipulado en el artículo 4 de la constitución boliviana: “El Estado es independiente de la religión”(Constitución Política del Estado, 2009). El discurso expresa una opinión personal del mandatario, dejando de lado el <em>deber ser</em> para el cual fue elegido democráticamente, es decir representar a todo el país. En el ámbito político, el discurso debería limitarse a recurrir a temas políticos y velar por los pueblos indígenas marginalizados sin tener que recurrir a la unión de Estado y religión. El concepto bajo el cual&nbsp; Choquehuanca comienza su discurso “Con el permiso de nuestros dioses”(Choquehuanca,2020) no solo es inconstitucional y va en contra de los principios democráticos y liberales de la República de Bolivia, sino que además, hace alusión específica a solo una parte de la población boliviana que se identifica bajo esas creencias, ergo excluyendo al resto de la población que no se rige bajo esa espiritualidad.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>Aun así, aunque este discurso busque empoderar a la población indígena y sea un intento de reconectar a la población con sus raíces, así como de unir a la población en pro de una alianza nacional, está yendo en contra de los principios de la secularización y del rol que esta le había asignado a la religión dentro de la sociedad moderna. Choquehuanca jugó un rol crucial en interrelacionar&nbsp; política y religión, yendo en contra de la definición de secularismo propuesto por Casanova. Este último no pretende la privatización completa de la religión; sin embargo, vela por la separación de las instituciones religiosas en la esfera pública, especialmente en entornos políticos (Casanova,1994). El mandatario sobrepasa el límite entre religión y estado, ya que no solo reconoce las culturas marginalizadas y excluidas, sino que busca la unión completa de política y religión. No se debería privatizar la religión, pero sí limitar su inclusión en el ámbito político.</div><div><br></div><div>En conclusión, el discurso defiende la desprivatización de las religiones en la sociedad moderna como forma de lucha de los marginados, aunque, al hacerlo, viola el principio de laicidad establecido en la constitución y los principios de la secularización.&nbsp;</div><div><br><br><br></div><div>Fuentes:&nbsp;</div><div><br></div><div>Choquehuanca, D (Diciembre, 2020). Discurso de David Choquehuanca. Recuperado el 13/08/23 de: <a href="https://www.debatesindigenas.org/notas/81-discurso-david-choquehuanca.html">https://www.debatesindigenas.org/notas/81-discurso-david-choquehuanca.html</a></div><div><br></div><div>Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia [Const]. Art. 4. 7 de febrero de 2009 (Bolivia)&nbsp;</div><div><br></div><div>José Casanova. “Parte 1: Introducción”; En: Religiones Públicas en el mundo Moderno, pgs. 3-10&nbsp;</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-13 16:45:29 UTC</pubDate>
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         <title>Nicolas Melendez - 202012651</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2660966813</link>
         <description><![CDATA[<div>El laicismo, entendido como la separación entre la esfera religiosa y la esfera política, es un pilar fundamental de las sociedades democráticas modernas. Este principio garantiza la igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias religiosas o la ausencia de ellas. El laicismo asegura que las decisiones políticas se basen en argumentos racionales y en la promoción del bien común, evitando la imposición de dogmas religiosos sobre la población. Es por esto que el discurso del vicepresidente David Choquehuanca durante su toma de posesión ha generado una gran controversia dado que el discurso político desempeña un papel crucial en la configuración de la identidad nacional y en la promoción de los valores democráticos en una sociedad. José Casanova destaca la importancia de mantener una separación clara entre la religión y el ámbito político. Casanova argumenta que la inclusión de símbolos y referencias religiosas en el discurso político puede llevar a una exclusión involuntaria de aquellos que no comparten esas creencias. Esto puede socavar la cohesión social y minar los principios de igualdad y tolerancia sobre los cuales se construyen las democracias. El discurso de David Choquehuanca en su toma de posesión como vicepresidente de Bolivia ha generado controversia debido a su tono marcadamente religioso y espiritual. Si bien es comprensible que los líderes políticos puedan tener creencias personales arraigadas, es crucial que el discurso público refleje la diversidad de la sociedad y promueva la igualdad y la inclusión. El discurso de Choquehuanca podría ser interpretado como una imposición de su cosmovisión sobre todos los ciudadanos, lo cual va en contra de los principios laicistas. La infracción del laicismo en el discurso de Choquehuanca se evidencia en su énfasis en elementos religiosos y espirituales, que podrían alienar a aquellos ciudadanos que no comparten esas creencias. La utilización de símbolos religiosos en el discurso político puede dar la impresión de que el gobierno favorece una determinada religión, excluyendo así a una parte de la población. Esta falta de neutralidad religiosa socava la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y puede fomentar divisiones en la sociedad. En conclusión, el discurso del vicepresidnet plantea preocupaciones desde una perspectiva laicista. La inclusión excesiva de elementos religiosos y espirituales en el discurso político puede infringir el principio del laicismo, que es esencial para garantizar la igualdad, la tolerancia y la cohesión en una sociedad diversa. Es fundamental que los líderes políticos respeten y promuevan la separación entre la religión y la esfera política para mantener una democracia pluralista y justa.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-13 19:14:46 UTC</pubDate>
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         <title>La exclusión de discursos religiosos en la esfera pública y sus efectos antidemocráticos</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2660984808</link>
         <description><![CDATA[<div>Juanita Rodríguez (202121534) Santiago Forero (202121509) Nathalia Sarmiento (202215932)</div><div><br></div><div>En su discurso, el vicepresidente de Bolivia David Choquenhuanca, hace mención de expresiones, costumbres y filosofía indígena, pide permiso a sus dioses para iniciar su intervención, y a lo largo de ella manifiesta que su gobierno se desarrollará con base en la cosmovisión de los “pueblos milenarios”. Aunque para muchas personas esto pueda significar una amenaza a la democracia por la clara violación al laicismo (teniendo en cuenta también que el Estado Plurinacional de Bolivia se declara como laico en el artículo cuarto de su Constitución Política), esto no es obligatoriamente así.&nbsp;</div><div>En su texto, Jose Casanova critica la manera en la que las teorías de la secularización han pretendido predecir una pérdida de presencia religiosa en espacios políticos. Esto, debido a que la modernidad ha demostrado que los discursos religiosos mantienen su vigencia e incidencia en los asuntos estatales. Por esta razón, consideramos que la esfera privada, en relación con las creencias personales, debe lograr coexistir con la esfera pública.&nbsp;<br>En primer lugar, Choquenhuanca invoca el permiso de dioses de manera general, personas que no compartan las creencias indígenas no se ven excluidas de esta manifestación religiosa. Al respecto, la Corte Constitucional de Colombia se ha pronunciado sobre la mención a Dios en la Constitución Política, lo cual puede aplicarse analógamente con el caso boliviano, esto es “al invocar la protección de Dios, los Constituyentes no consagran un Estado confesional sino que simplemente quisieron expresar que las creencias religiosas constituían un valor constitucional protegido, tal y como lo establecieron en el artículo 19 de la Carta.” (CC C-350-94, MP.Alejandro Martínez Caballero), Por esto, la aparición del laicismo en el Estado liberal no puede confundirse con una generalización ateísta del Estado. Siguiendo la idea de igualdad como uno de los pilares esenciales del Estado liberal, el laicismo ha pretendido crear una postura de igualdad entre todas las creencias, mas no su censura y prohibición en la esfera pública. Además, los espacios políticos están esencialmente conectados al espacio público, por lo cual resultaría más gravoso e indeseable el no permitir la aparición de discursos religiosos en las comunidades. Por esta razón, la mención que hace Choquenhuanca en su discurso debería entenderse, en primera medida, como una mención generalizada a los dioses que han tenido una mayor incidencia en la cultura boliviana. Y aún si esta mención hace específica la creencia que profesa el presidente, su censura puede resultar aún más excluyente y antidemocrática que el mismo discurso porque pretende excluir a la individualidad y libertad de culto de la escena política y estatal.&nbsp;</div><div><br></div><div>Al respecto Jose Casanova menciona que: “This second lesson in particular compels us to rethink systematically the relationship of religion and modernity and, more important, the possible roles religions may play in the public sphere of modern societies” (Casanova, 1994). Con respecto a esta conclusión de Casanova, se necesita regular la aparición de la religión en el espacio público, pero a la vez, entender el contexto de la sociedad moderna donde se gesta la relación entre religión y política. En este caso, un discurso como el promulgado por el Vicepresidente no necesariamente transgrede los límites que la religión debe tener en la política, en la medida en que, ocurre en una nación pluralista. De esta manera, su propósito no es excluir al pueblo sino reconocerlo tomando en consideración que es predominantemente indigena.&nbsp;</div><div><br><br></div><div>Por otro lado, el Estado Plurinacional Boliviano está, constitucionalmente hablando, concebido para funcionar relacionándose con los conocimientos de sus pueblos y culturas originarias. Como prueba de lo anterior, el preámbulo de la Constitución Boliviana reza lo siguiente:&nbsp;</div><div>“El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado” (2009). Es por tanto, que se entiende que las expresiones escogidas por el vicepresidente Choquenhuanca no resultan antidemocráticas en lo absoluto, porque encuentran respaldo en las disposiciones constitucionales de Bolivia.</div><div><br><br></div><div><br>Casanova, José. <em>Public religions in the modern world</em>. Chicago: University of Chicago Press (1994)&nbsp;</div><div><br>Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009.</div><div><br>Corte Constitucional, Sentencia C-350-94 M.P. .Alejandro Martínez Caballero. Del 4 de agosto de 1994</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-13 21:03:51 UTC</pubDate>
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         <title>El riesgo de la generalización religiosa</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Jose Samuel Morales Diaz – 202310683<br><br></div><div>La política y la religión, a través de la historia humana, han estado fuertemente conectadas entre si y con el desarrollo de la sociedad. Estas tres, entre sí, se han convergido y divergido, desarrollando diferentes culturas y momentos a lo largo de la historia de la sociedad. La importancia de estos dos elementos para la historia humana es tal que aun podemos ver diferentes conflictos entre estas. Un ejemplo puede ser el discurso de posesión del vicepresidente bolivariano David Choquehuanca, quien, en la apertura de su discurso hace un llamado a ciertas espiritualidades para que estas argumenten y permitan su mandato. El presente texto tendrá como objetivo utilizar la tesis de Jose Casanova para explicar cómo esta apertura pone en riesgo la laicidad y la democracia bolivariana.<br><br></div><div>De acuerdo con Casanova, lo que permite la cohesión social es el reconocimiento de la existencia propia como ciudadano y la existencia de otro como conciudadano, con el objetivo de el desarrollo y cumplimiento de un objetivo común que genere un bien común. El reconocimiento de estas dos facetas refiere también a el reconocimiento de las religiosidades propias y ajenas para entenderlas como diferentes pero poseedoras de un mismo valor. La apertura de Choquehuanca, al buscar que su mandato sea argumentado por una religiosidad especifica y dejando implícito que esta guía la sociedad bolivariana, cae en una generalización religiosa. Esta generalización ignora la existencia de otras religiosidades ajenas a la expuesta y por lo tanto ignora la existencia de otros conciudadanos que no necesariamente se apegan a este conjunto de creencias. Esta enajenación pone fuertemente en riesgo la laicidad del gobierno, puesto que deja implícito que la religión permitida es aquella que es promovida por el gobierno y que promueve al gobierno. Esta enajenación también representa un riesgo a la diferencia de opiniones y por lo tanto a la existencia de elementos de oposición.<br><br></div><div>Al no estar reconociendo a todos los conciudadanos dentro de su mandato, se pierde el poder democrático, puesto que los cargos de liderazgo ya no representan a toda la nación sino a un grupo selecto dentro de esta que comparte creencias con el gobierno de turno. El problema no radica en apelar a emocionalidades que pueden ser generadas desde la religión/espiritualidad, sino en buscar argumentación al mandato a través de una religión/espiritualidad especifica y por lo tanto imponer un conjunto de creencias desde la esfera estatal a la sociedad civil.<br><br></div><div>En conclusión, el discurso cae en una generalización religiosa/espiritual fuertemente peligrosa puesto que ignora la existencia de conciudadanos que no se apegan a este conjunto de creencias y por lo tanto terminan por no ser cobijados por el gobierno. También, al buscar argumentación dentro de una religiosidad/espiritualidad especifica se pone en juego los procesos democráticos, como la argumentación del mandato por parte del pueblo y la existencia de oposición, elementos imprescindibles para el correcto funcionamiento de la democracia&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-14 00:27:41 UTC</pubDate>
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         <title>El Discurso de David Choquehuanca: Defendiendo la Democracia Popular y Decolonial</title>
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         <description><![CDATA[<div>Daniela Alvarez Abello 202220305<br><br>En un mundo cada vez más globalizado, donde la diversidad cultural y religiosa se entrelazan en una danza constante, la comprensión y el respeto por las&nbsp; distintas formas de vida y cosmovisiones se vuelven esenciales para la construcción de una sociedad verdaderamente democrática. Es en este contexto que el discurso de David Choquehuanca emerge como una voz que defiende la democracia popular y descolonial, cuestionando la noción de racismo como principio legítimo y proponiendo una perspectiva que abraza y valora las múltiples dimensiones de la vida humana y su relación con lo sagrado.&nbsp;</div><div><br></div><div>El racismo, entendido como la separación absoluta entre religión y estado, ha sido promovido históricamente como un elemento clave para la garantía de la igualdad y la neutralidad en asuntos públicos. Sin embargo, David Choquehuanca cuestiona esa noción y argumenta que el racismo puede convertirse en un obstáculo para una democracia plena y para la valoración de la diversidad cultural y religiosa que caracteriza muchas sociedades. En este discurso, Choquehuanca expresa: “ La democracia verdadera no puede ser laica, porque nuestros pueblos tienen raíces espirituales, tienen corazones espirituales y eso hay que respetar “. Esta afirmación se conecta directamente con la perspectiva de la democracia popular y descolonial, que busca reconocer y dar voz a las comunidades marginadas y sus cosmovisiones.&nbsp;</div><div><br></div><div>En su libro <em>Public Religions in the Modern World</em>, Jose Casanova explora la compleja interacción entre religión y política en el contexto global. Casanova argumenta que las religiones públicas tienen un papel importante en la información de la identidad cultural y política de las sociedades, y que su exclusión del ámbito público puede resultar en la marginación de determinados grupos. Este análisis respalda la posición de Choquehuanca, quien aboga por una democracia que reconozca y respete las raíces espirituales de los pueblos, reconociendo que estas creencias son parte integral de su identidad y cultura.</div><div><br></div><div>La perspectiva de Choquehuanca se alinea con la idea de la democracia decolonial, que busca desafiar las estructuras de poder impuestas durante el periodo colonial y promover un enfoque inclusivo y participativo. En su discurso, Choquehuanca afirma: “ Quiero decirles, los pueblos originarios sabemos de la vida y sabemos de la muerte. Los pueblos originarios sabemos de lo invisible, del mundo de los espíritus ” . Esta afirmación subraya la conexión profunda entre la espiritualidad y la vida cotidiana en las comunidades indígenas. Argumenta que la negación de estas dimensiones espirituales en el ámbito público es una forma de opresión y negación de su identidad.</div><div><br></div><div>Es importante destacar que el enfoque de Choquehuanca no aboga por la imposición de creencias religiosas en la esfera pública, sino más bien por el reconocimiento y el respeto de la diversidad religiosa y cultural. Su posición es una invitación a construir un espacio donde las diferentes cosmovisiones puedan coexistir y enriquecer el diálogo democrático. Como menciona Casanova en su libro, la presencia de religiones públicas puede contribuir a la formación de una sociedad pluralista y tolerante, al fomentar la comprensión cultural mutua y el respeto entre distintos grupos.</div><div><br></div><div>En resumen, el discurso de David Choquehuanca defiende la democracia popular y decolonial al cuestionar la noción de laicismo como obstáculo para la inclusión y el respeto a las múltiples dimensiones de la vida humana. Su posición se sustenta en la idea de que las raíces espirituales y culturales de los pueblos deben ser valoradas en la construcción de una sociedad democrática y equitativa. El análisis de Jose Casanova en <em>Public Religions in the Modern World </em>refuerza esta perspectiva al destacar la importancia de las religiones públicas en la configuración de la identidad y la cohesión social. En última instancia, la propuesta de Choquehuanca es un llamado a la construcción de un espacio público inclusivo donde la diversidad religiosa y cultural sea reconocida y respetada como parte esencial de la riqueza de nuestras sociedades.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-14 02:14:58 UTC</pubDate>
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         <title>A Favor del discurso: La importancia del Patrimonio Cultural. Juan José Morales Rodriguez-202022420</title>
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         <description><![CDATA[<div>El discurso presentado abre un diálogo sobre la intrincada interacción entre gobernanza, espiritualidad e identidad. Aunque pueda parecer que este discurso desafía la división convencional entre lo público y lo privado defendida por el laicismo, lo hace con la intención de adoptar una comprensión de la democracia más inclusiva y culturalmente matizada.&nbsp;</div><div>El paisaje cultural de Bolivia se identifica por una vibrante tradición indígena, sabiduría ancestral y una profunda conexión con la espiritualidad. En este contexto, la amplia invocación de deidades, ancestros y elementos sagrados que se hace en el discurso no es una mera muestra de lealtad religiosa, sino más bien una celebración colectiva del patrimonio cultural. El discurso trasciende los límites de una fragmentación de lo público y lo privado, vinculando de esta manera las creencias que han conformado la identidad de la nación a lo largo de la historia.&nbsp;</div><div>Es esencial reconocer que la espiritualidad y la expresión cultural a menudo desafían tales categorizaciones rígidas. Las cosmovisiones indígenas mezclan intrínsecamente lo espiritual con lo comunitario, desafiando la noción misma de una esfera privada separada del compromiso público. El discurso sirve para recordar que abrazar la espiritualidad en el ámbito público no tiene por qué socavar los principios democráticos, sino que enriquece el discurso de la ciudadanía al reconocer el profundo impacto del patrimonio cultural en el compromiso político.&nbsp;</div><div>Debemos recordar que la historia de Bolivia está marcada por la supresión de las voces indígenas y la marginación de sus perspectivas. El énfasis del discurso en pedir permiso y bendiciones a entidades superiores no es sólo un acto de espiritualidad, sino una poderosa expresión de autodeterminación. Significa una reivindicación de la agencia y un rechazo de las narrativas históricas que intentaron disminuir las culturas indígenas.&nbsp;</div><div>Al defender por la integración del discurso en el discurso democrático está contextualizándolo dentro de su contexto cultural único. El concepto de laicidad, aunque crucial, puede a veces silenciar inadvertidamente las narrativas indígenas limitando su expresión a una esfera privada. El discurso desafía esta limitación afirmando que la espiritualidad indígena es inherentemente pública, colectiva y está profundamente entrelazada con el contexto social y político.&nbsp;</div><div>En conclusión, la insistencia del discurso en celebrar la democracia holística y el patrimonio cultural sirve de puente entre el desafío a la división público/privado y la aceptación de la democracia popular/decolonial. Este discurso no socava el laicismo, sino que presenta una lente alternativa a través de la cual puede entenderse la democracia. El camino de Bolivia hacia una sociedad más inclusiva y equitativa se ve fortalecido por las voces y perspectivas que el discurso presenta, un testimonio del compromiso de la nación con la democracia que está profundamente arraigada en su diverso patrimonio cultural.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-14 02:56:48 UTC</pubDate>
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         <title>Distintos Dioses, mismos hombres:La transgresión al laicismo en Bolivia </title>
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         <description><![CDATA[<div>Santiago Borras 202121990</div><div>Jacobo García 202121511</div><div><br></div><div>En el año 2009, el exmandatario boliviano Evo Morales, presentó ante frente al congreso y a su pueblo la nueva constitución de dicho país. Entre los artículos a destacar, se encuentra el 4, el cual establece que: “El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”. Noción de suma importancia teniendo en cuenta el carácter plural y pasado colonial de esta nación. No obstante, es evidente como en la posesión del actual vicepresidente, David Choquehuanca, este, infringe el carácter laico que se estableció hace 14 años. Choquehuanca, comienza su discurso pidiendo permiso a los dioses, a los hermanos mayores, a los ancestros, a la pachamama, al arcoíris y a la sagrada hoja de coca. Espiritualidades que no hacen parte únicamente de la cosmovisión del señor Choquehuanca, sino, como él se refiere, de todo el pueblo boliviano. Es interesante que este haga alusión a deidades de los pueblos étnicos mesoamericanos y no al Dios católico. Lo que muestra un claro avance en el reconocimiento de las creencias y cultura de estos pueblos originarios. Sin embargo, fuera la mención que fuera, a la deidad que fuera, en el momento en el que el recién posesionado vicepresidente se refiere como “nuestros”, sobre pasa el artículo 4 de la constitución e intencionada o inintencionadamente establece que el pueblo boliviano y por ende este Estado, comparten una única y misma espiritualidad.&nbsp;</div><div><br></div><div>Ahora bien, la mención de las creencias personales de Choquehuanca en su discurso de posesión muestran un claro choque entre sus creencias personales y su rol en el Estado. De acuerdo con Casanova, es necesario repensar el rol de la religión en la esfera pública, pues las teorías de la secularización no han sido capaces de predecirlo correctamente. Sin embargo, es esencial que dicho rol sea pensado de tal forma que sea compatible con la concepción de un Estado moderno, el laicismo es uno de los principios del mismo. Casanova sustenta que la religión regresó a la esfera pública en la década de 1980; sin embargo, esto no implica que haya penetrado todos los aspectos de la esfera pública en su proceso de desprivatización. Al contrario, la religión fue un componente en movilizaciones y revoluciones populares. Esta visión en la que se le permite al individuo privado expresar sus creencias religiosas en la esfera pública no choca con la concepción del Estado moderno, sin embargo, el discurso de Choquehuanca, una figura pública y representante de todos los bolivianos como funcionario público, sí lo hace. Posesionarse a un puesto de elección popular, invocando creencias personales para el desarrollo del cargo, no logra hacer correctamente una separación entre sus creencias personales y su rol como funcionario. No hacer esto, lleva a un rompimiento de los principios del Estado moderno, por lo que Choquehuanca estaría infringiendo el laicismo, la constitución y, por tanto, deslegitimizando su rol en el Estado.<br><br></div><div>Al final, en su legítimo intento de reivindicar la cultura y cosmovisión de los pueblos originarios de Bolivia y haciendo énfasis en la importancia de estos para su llegada al poder y la legitimidad de su mandato, el mandatario termina trasgrediendo los esfuerzos hechos por desmontar la amplia maquinaria de un Estado anteriormente confesional. Es en estos actos, en los cuales se desdibuja la fina línea entre gobernanza y espiritualidad del individuo, en donde se infringe el laicismo y se olvida que no existe el tal concepto de una religión o creencia hegemónica para todo el pueblo boliviano. Se debe ser consciente de que dentro de la misma libertad de culto se debe promulgar, la no mención o invocación de deidades y espiritualidades por encima del contexto individual. &nbsp;</div><div><br></div><div><strong>Referencias</strong></div><div>Casanova, J. (n.d.). <em>Public Religions in the modern world</em>. University of Chicago press.</div><div><em>Constitución política del Estado (CPE).</em> (2009). Artículo 4. https://www.oas.org/dil/esp/constitucion_bolivia.pdf</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-14 16:39:15 UTC</pubDate>
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         <title>David Choquehuanca, ¿redentor o amenaza?</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Daniel Riaño-202112753<br>Elías Cardozo - 202120107<br><br>El laicismo funge como una de las bases con las que se constituye el estado democrático liberal. Desde la tradición francesa hasta nuestros días se han convenido una serie de axiomas según los cuales el estado debe estar separado de manera ideológica y practica de cualquier noción religiosa. Sin embargo, estas concepciones no dejan de ser el ideal de una pseudo imposible democracia perfecta. Por esto, se ha visto a lo largo de los años y a través de diferentes países como la religión permea de manera directa a la política. Esto se evidencia en el discurso del vicepresidente David Choquehuanca en su investidura en el cargo. Esto representa un atentado en contra del laicismo, y amenaza los principios de la democracia liberal bajo la cual se ampara nuestra sociedad.&nbsp;<br><br></div><div>Cabe aclarar que cuando un representante político expresa una creencia religiosa personal e interpretativa en su posición como ciudadano y participe de una democracia conjunta, no está infringiendo el laicismo. Este se ve afectado cuando el político utiliza espacios de liderazgo (discursos de posesión, instituciones públicas, entre otros) que solo su posición de servidor público le permite, para expresar estas ideas. Este fue el caso para Choquehuanca, al ejercer sus creencias asumiendo a toda la nación como participe de ellas. Hecho que no solo implica la presunción de unos ideales personales sobre la población del Perú. Además, pone en vilo los límites de la democracia al infringir la soberanía del pueblo, al excluir cosmovisiones distintas de los entes de representación pública.<br><br></div><div>Casanova (1994) apoya esta perspectiva a través de la reformulación del “mito” de la secularización a partir de tres dimensiones (descriptiva, normativa, y predictiva). En donde se entiende la separación de las esferas de la vida social de cada individuo como algo trascendental en pro del orden y justicia que, por lo menos en la teoría, sienta las bases de la democracia. Es de vital importancia entender que el laicismo no solo aísla las expresiones religiosas del accionar del estado sino se erige como un fundamento de la libertad de conciencia, la potenciación de los valores compartidos y la igualdad de trato hacia todos los ciudadanos. El alcance del correcto cumplimiento del laicismo también defiende otras esferas de la sociedad, permitiendo a los ciudadanos explorar su fe, tener libertad de seguir o no ciertas creencias (sin imposiciones previas), entender el estado como un garante de derechos y un ente obligado a representar a cualquier ciudadano y defender la libertad de practicar cual sea su estilo de vida (bajo cierto marco normativo que mantenga la defensa de toda la sociedad), es por esto que las ideas de Casanova cobran sentido.&nbsp;<br><br></div><div>En resumen, el atentar contra el laicismo es atentar contra la sociedad democrática misma. Y esto no solo se evidencia frente a accionares per se por parte del estado, la misma discursividad es capaz de poner en juego el funcionamiento de una democracia. Casos como el del vicepresidente no son aislados del contexto geopolítico actual, preocupa el hecho que en la gran parte de Latinoamérica se han presentado situaciones similares. No por esto se debe entender como algo natural, sino como una amenaza latente a las bases democráticas de la región que debe ser atendida por las altas cortes en defensa del laicismo y sus beneficios para la sociedad.<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>Casanova, J. (1994). Public religions in the modern world. University of Chicago Press<br><br></div><div>Choquehuanca, D (diciembre, 2020). Discurso de David Choquehuanca. Recuperado el 14 de Agosto de 2023 de: <a href="https://padlet.com/redirect?url=https%3A%2F%2Fwww.debatesindigenas.org%2Fnotas%2F81-discurso-david-choquehuanca.html">https://www.debatesindigenas.org/notas/81-discurso-david-choquehuanca.html<br></a><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-14 18:56:24 UTC</pubDate>
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         <title>El desafío entre las religiones y la estructura política y social</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2661826570</link>
         <description><![CDATA[<div>Nicolás Ávila 202311765 &amp; Felipe Lancheros 202211004</div><div><br></div><div>En el escenario contemporáneo, las sociedades liberales modernas se enfrentan a un desafío constante en lo que respecta al lugar que ocupan las religiones en sus estructuras sociales y políticas. La cuestión del secularismo o laicismo emerge como un tema fundamental en este debate, planteando interrogantes sobre cómo equilibrar la esfera pública y privada en medio de una diversidad de creencias. A pesar de los avances hacia la separación entre religión y gobierno, el discurso del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, parece ignorar los principios laicos que sustentan estas sociedades.</div><div><br></div><div>El concepto de laicismo aboga por la neutralidad religiosa en las instituciones gubernamentales y promueve la libertad de creencias en la esfera pública. Sin embargo, las creencias religiosas siguen siendo una parte arraigada de la identidad y cultura de muchas personas en todo el mundo, lo que plantea el desafío de determinar cómo equilibrar la expresión religiosa con la necesidad de una coexistencia pacífica y respetuosa. Tal es el caso del discurso de David Choquehuanca, el cual reta al laicismo haciendo mención de una religión particular en el ámbito público.&nbsp;</div><div><br></div><div>Un país laico, como lo es Bolivia desde 2009, busca que el gobierno y las instituciones públicas sean neutrales en asuntos religiosos y no favorezcan ni promuevan una religión sobre otras. Asimismo, debe representar y respetar a todas las personas, independientemente de sus creencias religiosas. En el caso del líder político Choquehuanca, si desde un inicio, apenas posicionándose como presidente, ya hace mención de una religión particular de manera explícita, puede dar la impresión de que dicha religión tiene influencia directa en el gobierno entrante y privilegio sobre las demás. Tal exclusividad mencionada anteriormente no solo plantea un desafío al principio fundamental de representar equitativamente a todos los ciudadanos, sino que también choca directamente con la esencia misma de un país laico. De igual manera, sugiere de manera insidiosa que solo una perspectiva religiosa es válida y digna de reconocimiento, lo cual contradice la diversidad de creencias presentes en la sociedad.</div><div><br></div><div>Un efecto a largo plazo es la exacerbación de la polarización y la creación de conflictos dentro de la sociedad. Estos desarrollos negativos son contrarios a los objetivos de fomentar la coexistencia pacífica y el respeto mutuo entre los ciudadanos, pilares fundamentales sociales. Es importante destacar que la introducción de temas religiosos en este contexto político podría desviar la atención de los asuntos verdaderamente relevantes y llevar el enfoque hacia debates religiosos que son ajenos al propósito de un discurso de posesión. En lugar de promover una discusión informada sobre los planes y objetivos políticos, la inclusión de creencias religiosas podría distorsionar el diálogo público y alejarlo de los temas que realmente afectan la vida de los ciudadanos.</div><div><br></div><div>El sociólogo José Casanova argumenta que las sociedades modernas se caracterizan por la "vuelta de lo religioso", donde las creencias y prácticas religiosas siguen siendo influyentes a pesar del avance de la secularización. Casanova sostiene que las diferentes	 religiones pueden desempeñar un papel constructivo en la esfera pública siempre y cuando respeten los principios democráticos y la diversidad de perspectivas de las personas. Aquí se encuentra una distinción importante: la presencia de lo religioso en el ámbito público no necesariamente socava el laicismo si se trata con sensibilidad y respeto hacia los demás.</div><div><br></div><div>El discurso de Choquehuanca, sin embargo, se inclina hacia un extremo que puede ser problemático. Al promover una religión específica en la esfera pública, el vicepresidente de Bolivia parece infringir el principio laico, lo que podría excluir a aquellos que no comparten esa perspectiva religiosa. Esto podría afectar la cohesión social y la igualdad para todos los ciudadanos, independientemente de su religión. Si bien es comprensible que las creencias personales influyan en las decisiones de los líderes políticos, es crucial que las políticas y discursos públicos se basen en principios laicos para garantizar la equidad y el respeto por la diversidad.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-14 21:44:23 UTC</pubDate>
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         <title>Replanteando el laicismo en el contexto de las democracias liberales en occidente</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2661907373</link>
         <description><![CDATA[<div>Matilde Jiménez- 202220933</div><div>Juan Camilo Echandía-202122368</div><div><br>En este breve texto defenderemos la posición según la cual el discurso de posesión del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, en el que las creencias espirituales dan el sentido fundamental, es justificable porque la división entre lo público (la esfera común de la deliberación, lo político en general) y lo privado (la religiosidad y la espiritualidad) que supone el laicismo, es inviable e indeseable. Inviable porque históricamente se ha demostrado lo insostenible de su separación; indeseable porque la aparición de la religión ha supuesto la inclusión de grupos marginados y, con ello, la ampliación de la esfera pública.&nbsp;</div><div><br></div><div>Para sustentar el primer argumento, el de la inviabilidad de la separación, nos apoyaremos en el sociólogo José Casanova. Según Casanova el concepto de secularización (que supone la separación de la religiosidad del ámbito público) encierra un fallo en su dimensión predictiva. Si bien acierta en la diferenciación de ambas esferas, se equivoca al pronosticar el progresivo declive y privatización de lo religioso (Casanova, p.7). Tal equívoco se verifica históricamente: desde la década de los ochenta del siglo pasado, dice Casanova, se ha constatado la tendencia a la desprivatización de la religión y&nbsp; su consiguiente aparición en la esfera pública (por ejemplo, el movimiento Solidaridad en Polonia, la dimensión católica del sandinismo, la Teología de la Liberación en Latinoamérica y demás) (p.3). Tal desprivatización ha implicado la negativa de la religiosidad a mantenerse marginal y, por tanto, la revalorización de la religión en lo público (pp.5-6). Siendo así, la inviabilidad de tal separación se constata, en primer lugar, fácticamente: no ha sido así en la historia. En segundo lugar, la revalorización de la religión, históricamente verificada, ha problematizado la posibilidad de separar en el ámbito privado-religioso y moral del público-político. Al desarrollar las implicaciones de la desprivatización de la religión, Casanova nota un proceso en el que la religiosidad y la moralidad se re-politizan (repoliticization)&nbsp; y, consecuentemente, la esfera pública se re-normaliza (renormativization); quiere decir esto que la aparición de la religiosidad en la esfera pública pone en cuestión la moral pública y la posibilidad de que, por ejemplo, el Estado y el mercado no se rijan por consideraciones normativas, morales (pp.5-6). El primer hecho constatado, la desprivatización, se refuerza con un segundo, la revalorización de la relación entre lo privado y lo público.&nbsp; &nbsp;</div><div><br></div><div>No puede, sin embargo, considerarse deseable tal inseparabilidad por su mera constatación. Hace falta, entonces, preguntarse por los elementos que la justifican y que, por lo mismo, le imponen límite. Si se considera históricamente el discurso de Choquehuanca, se verá un primer elemento: la aparición de grupos marginados (visiones del mundo no occidentales e identidades silenciadas) en la esfera pública. Aquí, no obstante, nos apoyamos en la utilidad general de la esfera pública para la aparición de sujetos, el ser visto y oído por otros, antes que en uno de sus resultados, la subversión de estructuras de poder. En efecto, la inseparabilidad de las esferas implica la posibilidad de que diferentes sujetos aparezcan ante otros, poniendo de presente las tensiones, las visiones y la pluralidad (tanto cosmologías quechuas como opiniones cristianas) que, de otro modo, quedarían silenciadas. Viene aquí, entonces, un límite necesario: si es deseable la inseparabilidad de las esferas en razón de la posibilidad de ampliar el mundo público a través de la pluralidad de sujetos, es necesario que la esfera pública garantice tal pluralidad. Esto implica, a su vez, que la regularización de esta esfera debe diferenciarla de cualquier religiosidad particular. Llegamos así a estar de acuerdo con Casanova en que el principio diferenciador de la secularización debe ser el regular la relación de las esferas, ya que incentivar la separabilidad, además de inviable, es indeseable.&nbsp; &nbsp;</div><div><br></div><div>Se sostuvieron dos argumentos en el texto: el primero mostró que la separación entre la religión y la esfera pública es inviable en dos sentidos: por la constatación histórica de su inseparabilidad y por la revalorización de su relación; el segundo mostró que es deseable porque permite ampliar el mundo público a través de la aparición plural de sujetos y, además, se derivó la consecuencia de mantener la diferenciación entre lo público y las religiosidades particulares con el fin de garantizar la pluralidad.&nbsp; &nbsp;</div><div><br></div><div>Bibliografía&nbsp;</div><div><br></div><div>Casanova, J. (n.d). <em>Public Religions in the Modern World. </em>&nbsp;Introduction. pp.3-7. The University of Chicago Press: Chicago and London.&nbsp;</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 00:54:32 UTC</pubDate>
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         <title>Laicismo ¿sí o no?: Ambivalencias</title>
         <author>ssalazarb1</author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2661944126</link>
         <description><![CDATA[<div>Sofia Salazar Bautista - 202216483</div><div>Laura Rico Oyuela - 202222574</div><div><br></div><div>En una sociedad cada vez más diversa en términos de creencias religiosas y sistemas de valores, el laicismo juega un papel muy importante, ya que asegura que todas las personas tengan la libertad de practicar su religión o creencias, o de no practicar ninguna, sin discriminación ni coerción por parte del estado o de instituciones religiosas. El laicismo promueve la igualdad de trato para todas las creencias religiosas y filosofías de vida. El estado al mantenerse neutral en asuntos religiosos, protege los derechos individuales al evitar indebidas influencias en la toma de decisiones políticas o legislativas, garantizando así que las leyes se basen en principios racionales en lugar de dogmas religiosos.&nbsp;</div><div><br></div><div>La religión ha sido históricamente un poderoso movilizador de emociones las cuales dependen en gran medida de las creencias, prácticas y contextos culturales que influyen en cómo las personas experimentan el mundo, su relación con los demás y su toma de decisiones. Por este motivo es muy importante que se tengan claros y se respeten los principios del laicismo en las sociedades liberales, ya que el uso de la religión en el discurso político puede alienar a aquellos que no comparten las mismas creencias religiosas violando la separación de iglesia y estado.</div><div><br></div><div>Al hablar de separación de la iglesia podemos citar el pacto que existe entre la iglesia y el gobierno, llamado "Concordato", en el que se acordó la no intromisión en los asuntos del contrario.</div><div>Por otro lado podemos fácilmente inferir, en el momento en que una persona que ostenta poder, llega a tocar temas de tanta sensibilidad como la religiosa, estaría posiblemente interfiriendo con los derechos fundamentales de los ciudadanos, para confirmar esto, debemos remitirnos a su constitución nacional.</div><div><br></div><div>Ahora bien, el discurso de posesión como vicepresidente de Bolivia de David Choquehuanca da pie para que se discuta la pertinencia del siguiente fragmento de lo que mencionó “con el permiso de nuestros dioses, de nuestros hermanos mayores, <strong>de nuestra Pachamama</strong>, de nuestros ancestros, <strong>de nuestros Achachilas</strong>, de nuestro Patujú, de nuestro arcoíris, de nuestra sagrada hoja de coca, de nuestros pueblos…”. Lo problemático de lo que dijo fue la circunstancia y que mencionó brevemente divinidades importantes dentro de la religión aimara.</div><div><br></div><div>Dentro de la clase surgió una opinión en contra del discurso, pues infringe el laicismo y después de analizar detenidamente el discurso de Choquehuanca y el debate de la clase, aparece un pensamiento alineado con esto y es de que hay momentos y contextos adecuados para abordar temas religiosos. En el caso particular del discurso de investidura del vicepresidente, fue evidente que no era el momento adecuado para hacerlo. Esto se debe a que el vicepresidente tiene un papel muy importante en el ámbito político del país y está hablando en público sobre sus creencias religiosas personales, lo que hace que el contexto no sea apropiado para tales menciones.</div><div><br></div><div>Por otra parte, según la perspectiva de Cassanova, la secularización no significa necesariamente la desaparición completa de la religión, sino más bien una reconfiguración de su papel en la sociedad y también sugiere que, en algunos casos, la religión puede resurgir en contextos y formas nuevas a medida que las sociedades se transforman.&nbsp;</div><div><br></div><div>Lo anterior apoya dos opiniones a favor del discurso, la primera es porque la división entre lo público y lo privado que supone el laicismo es inviable y/o indeseable y sobre esto pensamos que el esperar que esta persona no mencione temas religiosos desde su deber como persona parte del estado de mantener su neutralidad es algo poco factible y dificultoso para muchos pues, los discursos religiosos y las enseñanzas constituyen una parte considerable de las bases morales y los valores que tiene dicha persona.</div><div><br></div><div>La segunda opinión a favor es porque expresa una democracia popular/ decolonial, para la cual el laicismo sería un impedimento o un obstáculo más que un principio legítimo, y en parte también apoyamos esta opinión, pues uno de los fundamentos de la democracia es el derecho de elegir y ser elegido sin importar religión, etnias, razas, etc. y una muestra indiscutible de esto es ver a una variedad de personas en el poder para garantizar la representación de todos en el país.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 01:53:46 UTC</pubDate>
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         <title>¿Es el discurso del vicepresidente boliviano una violación a el laicismo ?</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Verónica Herrera Colmenares 202325171<br><br>El secularismo, como es entendido por José Casanova ,implica una regulación de la intervención de la religión en el ámbito politico sin transgredir el derecho individual a la libre profesión de culto , con base en esto ,seria invalido argumentar que el discurso del vicepresidente y las acciones a futuro que lleve a cabo en su cargo están exentas de cumplir con lo que un estado laico y no confesional como lo es Bolivia implica , a pesar de la carga histórica de violencia y segregación que la comunidad indígena ha atravesado y que en respuesta a estos procesos se debe tener cierta prioridad en la preservación de la cultura así como espacios de concientización ,al pasar a ocupar un puesto que no representa únicamente a esta comunidad sino a&nbsp; un país con diversas creencias ,su discurso no debe insinuar que su mandato estará regido por algún dogma ligado a sus inclinaciones teológicas .</div><div>Podemos evaluar dos momentos que podrian considerarse un acto inconstitucional .</div><div>El primero siendo cuando pide el permiso de diversos dioses para empezar su intervención y el segundo siendo cuando menciona a estos para soportar&nbsp; sus afirmaciones .</div><div>Si bien esta conducta si puede generar un aislamiento e incluso incomodidad en la población que no comparta estas creencias ,no considero que este imponiendo su ideología&nbsp; sino haciéndola visible .El que un individuo en un cargo publico haga visible su religion estaría dentro de lo que especifica el articulo 4 de la constitución boliviana sobre garantizar con privilegio a todas las creencias y dogmas religiosos ;y&nbsp; desenlazar al individuo de sus creencias y moralidad ,seria como desligarlo de su criterio el cual en su cargo ,si bien debe estar regulado no puede ser suprimido porque implicaría que la religión no tiene una influencia en nuestro criterio lo que negaría la carga ideologica-emocional de la misma .</div><div>A nivel literal el discurso no sería inconstitucional , lo que sí podría pasar a serlo es&nbsp; su implicación a futuro lo que tiene dos variantes .La primera ,que su cosmovisión se limite a un reconocimiento público y sea usado como herramienta de inclusión e integración&nbsp; y la segunda que las pautas "legales" que sus creencias dicten sean sobre las que medirá el comportamiento de la población, en otras palabras que Choquehuanca se base en aquellas "pautas" en lugar de las normas constitucionales o las priorice en alguna de sus labores legales .<br>En conclusión para evitar controversias ,el&nbsp; candidato debe procurar alejar sus creencias de la esfera publica ,en este caso las menciones de los dioses a lo largo del discurso, ya que su significado y simbolismo no es de conocimiento general y a pesar de no estar violando ninguna norma si logra insinuar una exclusión a parte de la población.</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 02:20:08 UTC</pubDate>
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         <title>Discurso de David Choquehuanca: A favor de una democracia decolonial</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2661964105</link>
         <description><![CDATA[<div>Ana Isabel Casallas - 202122117<br>En el contexto sociocultural en el que se observa a Bolivia, manifestado por el discurso presidencial de David Choquehuanca, este hace notoria la devoción que sigue existiendo en su mandato a comunidades religiosas que, en la historia de dicho país, han sido fundamentales para crear una relación de cultura y permanencia en la nación. Esto no quiere decir que en la actualidad el estado tenga una relación directa con estos ideales tradicionales y se reconozca con una religión en específico. No existe un impedimento que en la nación bolivariana impida hacer énfasis a su historial ideológico, de la misma manera que no hay un impedimento que rija al presidente a hablar en lenguas indígenas en discursos públicos porque formalmente se habla en español.<br><br></div><div>José Casanova presenta la teoría de la secularización, la cual muestra la privatización de la religión en entornos públicos para dar paso al ideal de la democracia deliberativa liberal. Pero, en el contexto de el presidente Choquehuanca el laicismo se ve como un impedimento para este discurso, puesto que va dirigido a una democracia popular y a una población que reconoce a sus antepasados como parte de la historia constitucional y conmemorativa de su país. Bolivia al tener una democracia laica no abandona su historial religioso y el mandatario comenta en su discurso que el pensamiento originario fue sistemáticamente sometido al pensamiento colonial, haciendo referencia a la historia discriminatoria de su país que se contrasta con los ideales de sociedad moderna (laicismo) con los hechos históricos de su nación.<br><br></div><div>En conclusión, el laicismo en este discurso se observa como un obstáculo más que una premisa en el ámbito de democracia decolonial. El discurso identifica a todos los componentes históricos que han guiado a la nación Bolivariana religiosa y espiritualmente con el paso del tiempo, mostrando asi una identidad comunal en el país, sin animo de imponer una religión o creencia específica por la que se ve orientada la nación. Puesto que Bolivia, al ser declarado un estado laico, no desmerita su historial ideológico que ha aportado culturalmente a la nación y que parcialmente lo sigue haciendo en muchas comunidades indígenas.&nbsp;<br><br>Referencias:<br>Palabras del Vicepresidente David Choquehuanca en la sesión de honor (2022)<br>José Casanova Public Religions in The Modern World (1994)</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 02:22:24 UTC</pubDate>
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         <title>Doble moral </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2661974598</link>
         <description><![CDATA[<div>Raquel Gil - 201922320<br><br>Muchas veces apuntamos a países del norte global como ejemplos absolutos de lo que es una Democracia libre. Una absoluta separación entre la religión y la política, donde la primera está relegada a la esfera privada y la segunda a pública. No obstante, es importante cuestionarnos si ¿ Es esa democracia a la que le debemos apuntar? o&nbsp; incluso si&nbsp; ¿es la democracia libre algo real?. Jose Cassanova plantea en su texto que los ciudadanos reconozcan y respeten las religiosidades propias y ajenas como un pilar fundamental para la convivencia. Asimismo, establece que las religiones cada día más abren un camino hacia el ámbito público. Un proceso que según el autor cogió fuerza en los 80´s y que hoy día es evidente alrededor del mundo. Solo a modo de ejemplo el&nbsp; ex presidente Trump realizó declaraciones abiertamente religiosas durante su mandato. Presidente de un país que pocas, casi ninguna vez se ha mirado como un atentado contra la&nbsp; democracia. Es por esto que resulta fundamental preguntarnos porque ¿si dicha democracia libre muchas veces no es tan clara en países que se muestran como el ejemplo de laicismo, es tan problemático y controversial cuando un político indigena hace un discurso abiertamente religioso?</div><div><br></div><div>Ahora, no es un secreto que el discurso de David Choquehuanca tiene un contenido abiertamente religioso, esté, claramente ejerciendo su función pública, hace ilusiones a creencias ancestrales indígenas. No obstante, no se debe dar por sentado que estas creencias indígenas&nbsp; están impregnadas de años de violencia, olvido y menosprecio. La religión como una parte fundamental de lo que compone lo social sale a la luz para dar vida a una cultura que lleva siglos en la oscuridad. No se puede hablar de una democracia si en un país como Bolivia, donde alrededor del 62% de la población se reconoce como indigena, no existen políticos que representen los ideales y principios en línea con dichas creencias. Una democracia decolonial es el reflejo de una verdadera representación de los ciudadanos que habitan el territorio, como se definen y a que le apuntan. Más importante que una distancia absoluta entre la religión y la política, entre lo público y lo privado, es el reconocimiento histórico de una sociedad que ha tenido que esconder su identidad (tanto religiosa como política por años).&nbsp;</div><div><br></div><div>A modo de conclusión, se podría decir que el discurso de David Choquehuanca, está cargado tanto de mensajes religiosos como de una reivindicación histórica de los principios indígenas del pueblo Boliviano. Una democracia que visibiliza las creencias (y por ende las identidades) de un pueblo oprimido. Más aún cuando en países que se venden como laicos hay líderes que defienden discursos religiosos y pocas veces se cuestiona su democracia. Cassanova habla menciona que la religión se ha abierto camino en la esfera pública y no hay razón para excluir la religión indigena de este supuesto. ¿Tenemos acaso una doble moral cuando concierne a decir que es laicismo y que no? o ¿Para definir que es una buena democracia y cual no?</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 02:36:51 UTC</pubDate>
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         <title>La sociedad según David Choquehuanca</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Sofia Estrada 202222177&nbsp;<br><br>Consideraciones sobre el discurso del Vicepresidente de Bolivia David Choquehuanca, en el cual establece la necesidad de tener una sociedad inclusiva, buscándose el bien común que dé equilibrio a la existencia de la humanidad en el planeta. En él se resalta la importancia ancestral de la cultura Boliviana y de cómo las tradiciones les permiten vivir “bien” y plenamente.&nbsp;</div><div><br></div><div>Es así como se comparte la posición tercera planteada en la actividad a desarrollar sobre estar a favor del discurso, relativa a la validez de una democracia popular / decolonial, donde el laicismo se considera un obstáculo, entendiéndose que la verdad está es en el verdadero equilibrio de la sociedad, sin sesgos, sin divisiones, por cuanto la comunidad necesita que haya integración y no división, lo que se busca es un solo pensamiento colonial, patriarcal, sin que hayan injerencias de ningún tipo que le impidan a Bolivia el uso pleno de los derechos, con respeto pleno por la madre tierra, la soberanía del pueblo y con creencia absoluta de que la discriminación no ayuda a ejercer el ”poder” para el bien de todos, con una real justicia social unida a lo ancestral y los recursos naturales de la patria.</div><div><br></div><div>El discurso puede plantear diferentes posturas y dudas acerca de lo que se está hablando. En un principio se habla sobre la importancia ancestral y cultural de conservar las tradiciones del país, pero a medida que el discurso transcurre, se puede evidenciar que el punto al que quería llegar&nbsp; el presidente es acerca de la importancia de la unión como nación. Él quererse, respetarse y amarse los unos a los otros a pesar de las diferencias que existan.&nbsp;</div><div><br></div><div>Si bien es un discurso que invita plenamente a la unión, la gobernanza común, el cuidado por el planeta desde lo propio, la ilusión de crear una sociedad inclusiva y de muchas oportunidades, se debe tener presente cómo se planea cumplir con dichos ideales y obtener tan referida armonía.&nbsp;</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 02:58:10 UTC</pubDate>
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         <title>Un discurso que nos lleva a al pasado</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Pablo Ortega - 202021701<br><br>&nbsp;</div><div>Desde la Ilustración, pasando por las revoluciones liberales, se ha ido consolidando el fenómeno del laicismo en los Estados a nivel mundial. Grandes pensadores y revolucionarios lucharon para dejar atrás un vínculo estrecho que ligaba a los Estados con la religión. Sin embargo, recientemente hemos evidenciado cómo las religiones han vuelto a surgir a la esfera pública y al espectro político, tal como lo menciona Casanova en su texto “Public Religions in the Modern World”. El autor resalta cuatro sucesos casi simultáneos en los que se demuestra que la religión no está relegada a la esfera privada como se pensó que estaba, mencionando que nadie creyó que las religiones tradicionales estaban lo suficientemente vivas como para inspirar semejante revuelta política. El discurso del vicepresidente boliviano David Choquehuanca es una muestra más de ese resurgimiento de las religiones que trata Casanova. Así pues, en este texto adoptaré una postura en contra del discurso de Choquehuanca, defendiendo que infringe el laicismo.</div><div>&nbsp;</div><div>En primer lugar, esta tendencia de retroceder en el tiempo hasta la Edad Media, de desconocer los aportes de la Ilustración y de las revoluciones liberales resulta sumamente perjudicial para las democracias liberales. Es de suma importancia recordar que la separación del Estado y la religión no se da por mero capricho de los pensadores de la época. Por el contrario, se trata de un intento por dejar atrás el absolutismo que está íntimamente ligado a la idea de que el rey o gobernante es de ascendencia divina y, por lo mismo, se considera que está por encima de la ley y sus poderes no son controlados. Ahora bien, incluso si se rechaza la idea de que los Estados pueden llegar a adoptar un modelo absolutista y pasar por encima del Estado de derecho, es bastante claro que un Estado laico permite el efectivo cumplimiento del derecho a la libertad de culto y a la igualdad entre las diferentes religiones. Esto, dado que, si el Estado tiene una religión a nivel institucional, esa va a ser privilegiada frente a las demás. Por ejemplo, desde el tema de la educación pública, si se adopta una religión en específico, esta será impartida en las instituciones de educación pública. En adición, en una sociedad democrática, donde los individuos son sumamente diferentes y se busca la sana convivencia entre ellas, es contraproducente institucionalizar apenas una de esas cosmovisiones. Lo anterior, debido a que se llevaría la moral de dicha religión a la legislación del Estado, por lo que, en últimas, se impone dicha cosmovisión sobre las demás, dejando en el olvido a la pluralidad e interculturalidad de los Estados modernos.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>Así pues, queda claro que el laicismo sí es deseable. Ahora bien, sobre su viabilidad es importante resaltar el hecho que varios países han evitado, por una pluralidad de años, que una sola religión se institucionalice y excluya a las demás. Y es precisamente esta la razón por la que no debemos permitir que discursos inherentemente religiosos como el del vicepresidente Choquehuanca se presenten en un contexto como el que se presentó: en la posesión de su cargo. Si bien él está en todo su derecho de profesar una religión, debe separar los espacios privados de aquellos en los que representa al Estado. Así pues, un acto tan solemne e institucional como lo es el de investidura, en el que se posesiona quien representa a la nación boliviana entera, no solo a los de su misma religión, no debe ser permeado por la religión en la manera en la que sí lo fue. Su discurso atenta claramente contra el laicismo y, de esta manera, pone en riesgo todo lo que se ha conseguido en las democracias liberales gracias a este fenómeno. Como bien lo dice Casanova, las religiones siguen vivas y están acá para quedarse. Sin embargo, es impertinente y causaría retroceso permitir y legitimar discursos como el de Choquehuanca que institucionalizan una religión y una cosmovisión, dejando por fuera al resto de los diversos bolivianos.</div><div>&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 03:09:31 UTC</pubDate>
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         <title>Laicismo, esfera privada y pública: una diferenciación inviable e indeseable. </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2662023689</link>
         <description><![CDATA[<div>César Antonio Medina Franco-201922648<br><br>A partir del discurso visto en clase del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, se presentan posiciones distintas acerca de si el mandatario infringió o no el laicismo, al referenciar diferentes figuras religiosas indígenas. Tomando esto, a mi parecer, las expresiones dichas por el funcionario no son negativas ni comprometen el estado de derecho, principalmente por el hecho de que la división entre la esfera pública y privada que ofrece el laicismo es inviable.&nbsp;<br><br></div><div>En primer lugar, considero que el vicepresidente, al ser uno de los representantes del pueblo, tiene la obligación de ser servidor público desde que se levanta hasta que se duerme. Al ser un cargo público, se espera que la persona guarde el decoro y los comportamientos que se asocian en el cargo en todo momento. Llevar a cabo una diferenciación entre cuando está hablando el vicepresidente de Bolivia y cuando está hablando David Choquehuanca es realmente difícil, hasta el punto de que se hace inviable. Si el día de mañana aparece una noticia del señor Choquehuanca llevando a cabo actuaciones discriminatorias o cometiendo conductas delictivas, la población general no hará la distinción de si los estaba haciendo en el marco de sus funciones como mandatario o si lo estaba haciendo en su vida privada.<br><br></div><div>Una prueba de lo anterior es el caso del senador del Pacto Histórico Álex Flórez, el cual se encontraba en la ciudad de Cartagena. En horas de la noche y en un claro estado de embriaguez, el funcionario agredió verbalmente a tres policías, llamándolos asesinos. Como resultado de esto, la Procuraduría General de la Nación decidió sancionarlo, suspendiéndolo de su cargo por ocho meses (López, 2023). Como se puede apreciar con este ejemplo, la vida privada de los servidores tiene una gran incidencia en la esfera pública, hasta el punto de suspender al señor Flórez de su cargo por acciones reprochables que nada tuvieron que ver con su labor como senador de la república. Esto es una clara manifestación que es inviable separar a los individuos por su esfera pública y privada. Teniendo esto en cuenta, resalta una pregunta: si en cualquier otra situación no se puede llevar a cabo dicha diferenciación ¿Por qué hacerlo con las creencias religiosas?<br><br></div><div>En segundo lugar, se podría afirmar que la diferenciación entre esfera privada y pública que propugna el laicismo es indeseable. El hecho de que la ciudadanía conozca las creencias religiosas de un mandatario como el vicepresidente hace parte de la transparencia que debe tener todo servidor público. Al saber las inclinaciones políticas y religiosas de los funcionarios, la población general puede tener una visión más completa de la persona que los representa y las posibles acciones que va a tomar en su mandato. Con ello, se facilita el control político y social que los ciudadanos ejercen sobre el servidor.&nbsp;<br><br></div><div>En conclusión, los funcionarios como el señor Choquehuanca son los representantes del estado, sus vidas públicas y privadas son parte del escrutinio social que conlleva cumplir con este tipo de cargos. Las personas son un todo y se les juzga con base en la totalidad de sus facetas y tratar de hacer una diferenciación entre cada una de ellas no solo es inviable sino también indeseable. Por ello, estoy a favor del discurso del vicepresidente de Bolivia. &nbsp;<br><br><strong>Referencias&nbsp;<br></strong><br></div><div>López, C (24 de mayo de 2023). Los duros reproches en el fallo contra Álex Flórez por insultar a policías en Cartagena. Periódico el Tiempo. Recuperado de: <a href="https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/alex-florez-detalles-del-fallo-contra-el-senador-por-insultos-a-policias-en-cartagena-771414#:~:text=El%20senador%20%C3%81lex%20Fl%C3%B3rez%20recibi%C3%B3,a%20tres%20polic%C3%ADas%20dici%C3%A9ndoles%20asesinos">https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/alex-florez-detalles-del-fallo-contra-el-senador-por-insultos-a-policias-en-cartagena-771414#:~:text=El%20senador%20%C3%81lex%20Fl%C3%B3rez%20recibi%C3%B3,a%20tres%20polic%C3%ADas%20dici%C3%A9ndoles%20asesinos</a>.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 03:39:03 UTC</pubDate>
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         <title>¿Laicismo o democracia? </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Juliana Suárez: 202123772<br>Valentina Vera: 202123935<br><br>Al analizar el discurso de posesión del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, se revela una postura en relación con su falta de adherencia al laicismo en un contexto donde se debería de garantizar el respeto y la libertad de religión y creencias espirituales. El vicepresidente declara: “Con el permiso de nuestros dioses, de nuestros hermanos mayores y de nuestra Pachamama, de nuestros ancestros, de nuestros achachilas, con el permiso de nuestro Patujú, de nuestro arcoíris, de nuestra sagrada hoja de coca”.</div><div>&nbsp;</div><div>Este comienzo de su discurso da pie a un debate trascendental, ya que implica la fusión de creencias personales y culturales en un ámbito público, donde no debería de hacerse referencia a ningún conjunto de creencias específico en nombre de todo el pueblo boliviano. Es crucial notar que el uso enfático de "nuestros" por parte del vicepresidente contradice en gran medida el objetivo mismo del laicismo.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>La relevancia del laicismo en la democracia se vuelve evidente debido a su papel fundamental en la promoción de la igualdad y la libertad. Como lo explica el Dr. Juan Javier Morales en su obra <em>Educación laica: ¿Por qué y Para qué?: </em>"Los principios de la laicidad derivan de una concepción de la dignidad humana que abarca la libertad de conciencia, la igualdad de derechos, el bienestar común más allá de las diferencias, la confianza en la autonomía y la afirmación simultánea de la soberanía de la conciencia individual y del pueblo sobre sí mismo" (Morales, 2018).</div><div>&nbsp;</div><div>En este contexto, la presencia de declaraciones religiosas y espirituales en el discurso de posesión del vicepresidente plantea interrogantes sobre la coexistencia del laicismo y las creencias personales en el ámbito político, subrayando así la necesidad de un debate en torno a esta compleja interacción. El discurso del mandatario demuestra la inexistente separación entre lo privado y lo público, de tal manera que prevalece la intervención del ámbito religioso en contextos políticos que deberían de mantenerse independientes a este. Como lo menciona José Casanova en <em>Public Religions in the Modern World</em> (1994), existe una evidente presencia de la religión y las creencias individuales en el actuar y la toma de decisiones en torno a problemáticas y entornos políticos, lo que evidentemente se demuestra en el discurso del vicepresidente.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>Contrario al argumento presentado anteriormente, podría creerse que al incluir a una comunidad históricamente discriminada como los indígenas, el vicepresidente fortalece la democracia y no infringe ninguno de los principios de dicho sistema político. No obstante, lo que esto demuestra es, aquello que Casanova (1994) llama el discurso “The rise of the powerless”, donde las ideas de liberación adquieren relevancia en el ámbito gubernamental al prometer brindar poder a quienes menos lo tienen y lo han tenido a lo largo de la historia. Es así como este tipo de discursos actúan de la misma forma que lo hace la presencia de la religión en el ámbito político, inter seccionando lo público y lo privado, contrario a los principios fundamentales del laicismo en la sociedad. <br><br>Referencias: <br>Javier, J., &amp; Liberio Victorino Ramírez. (2018). Educación laica: ¿Por qué y Para qué? <em>Revista Educa UMCH</em>, <em>12</em>, 89–112. <a href="https://doi.org/10.35756/educaumch.201812.77">https://doi.org/10.35756/educaumch.201812.77</a></div><div><em>Public Religions in the Modern World</em>. (2023, April). University of Chicago Press. <a href="https://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/P/bo3683997.html">https://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/P/bo3683997.html</a></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-15 04:22:18 UTC</pubDate>
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         <title>Mandatario con falta de lacismo.</title>
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         <description><![CDATA[<div>Daniel Rodriguez 202023541<br><br>Viendo el discurso del vicepresidente David Choquehuanca, lo primero que se puede apreciar es que es un discurso completamente partidario del indigenismo, empezando el discurso mencionó varias veces temas religiosos, en un discurso que según yo el laicismo no estuvo completamente separado de lo político. El vicepresidente al iniciar toma en cuenta " nuestros dioses, hermanos mayores y de nuestra pachamama", esta última es considerada la madre tierra y es una diosa femenina de la Tierra y la fertilidad, no obstante con esto el vicepresidente continúa su discurso mencionando en reiteradas ocasiones temas religiosos y denota sus ideologías religiosas.</div><div><br></div><div>Al analizar este discurso afirmó rotundamente que está infringiendo la ideología del laicismo, ya que se nota que no hay ninguna regulación entre lo que dice el vicepresidente entre la religión y la política, logrando con esto un discurso completamente populista en donde se busca atraer principalmente a como mencioné anteriormente a grupos indígenas.&nbsp;</div><div><br></div><div>Desde mi percepción, esto es completamente un error ya que el vicepresidente no está teniendo en cuenta que en Bolivia no solo habitan personas con su misma religión, está omitiendo que a día de hoy el mundo tiene una diversificación demasiado grande y que en su mismo territorio viven probablemente muchos ciudadanos de diferentes países con diferentes creencias y religiones, y netamente desde mi opinión personal el vicepresidente no está teniendo en cuenta la democracia liberal principalmente por qué desde mi opinión no está promoviendo una libertad de cultos ni tampoco está separando la religión del estado.</div><div><br></div><div>Casanova José, nos habla de varios hechos históricos que han terminado en desastres por no separar la religión de la política o de la esfera publica, opino que este caso la hicimos pudo haber terminado en un desastre similar si este discurso hubiera sido dado hace muchísimos años., otro tema tratado por este autor es la forma en que el laicismo o secularismo ha aumentado la democracia en poblaciones que usan este sistema político por lo que Considero que el discurso del vicepresidente no es solo y no oportuno sino es un retroceso&nbsp;</div><div><br></div><div>Otro punto mencionado en el texto de Casanova es que cuando la política se mezcla con la religión se va a crear cierta inconformidad, y con esto logrará una gran división entre las personas que apoyan sus creencias con las que no, opino que el discurso de El vicepresidente buscaba dejar muy en claro cuál era su religión y sus creencias, aún así considero que por una parte lo que buscaba el mandatario era solo unir de cierta manera al pueblo pero logró todo lo contrario.&nbsp;</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-16 01:23:49 UTC</pubDate>
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         <title>Laicismo y diversidad religiosa</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2668276632</link>
         <description><![CDATA[<div>Fuad Balseiro 202210489.<br><br>En el cruce entre laicismo, religión y democracia, emerge una<br>perspectiva que defiende la democracia<br>popular y decolonial como motor para superar los límites del laicismo en las sociedades liberales modernas. Esta posición, según el discurso del vicepresidente boliviano David<br>Choquehuanca, reconoce la necesidad de un enfoque más contextualizado de las relaciones público-privadas, rechazando las dicotomías rígidas y ofreciendo apertura a la cultura y la religión.&nbsp; Con los argumentos de José Casanova, podemos observar<br>cómo esta perspectiva desafía las narrativas dominantes y promueve la convivencia pacífica y el empoderamiento de las comunidades<br>marginadas.&nbsp;<br><br></div><div>La primera posición, opuesta al discurso de Choquehuanca por la supuesta violación del laicismo, se basa<br>en la creencia de que es necesaria una estricta separación de los sectores público y privado<br>para garantizar la neutralidad del Estado y la igualdad de<br>todas las religiones. Sin embargo, esta visión ignora el hecho de que las sociedades<br>modernas son esencialmente diversas y las comunidades tienen profundas identidades religiosas. Aquí Casanova ofrece una perspectiva<br>enriquecedora donde señala que las religiones no pueden reducirse a lo puramente privado, porque muchas veces moldean la esfera pública de manera indirecta y<br>sutil. De manera similar, el discurso de Choquehuanca enfatiza que la visión religiosa indígena está<br>profundamente entrelazada con la identidad política, social y cultural boliviana. En este sentido, la exclusión de tales voces puede significar marginación y negación de la<br>diversidad cultural.&nbsp;<br><br></div><div>Por otro lado, otra posición defiende el discurso de Choquehuanca argumentando que la rígida división entre público y privado que impone el laicismo es imposible y poco deseable. Esta perspectiva reconoce que la influencia de<br>las creencias religiosas y culturales no puede simplemente eliminarse de la esfera pública. Casanova también argumenta que las religiones siguen siendo actores poderosos en la política y la sociedad global, y su<br>relegación a la esfera privada puede conducir a la invisibilidad<br>de las identidades y voces de las minorías. Sin embargo, esta posición debe equilibrarse cuidadosamente para evitar la<br>imposición de principios religiosos en la<br>esfera pública, lo que puede conducir a conflictos y<br>discriminación.&nbsp;<br><br></div><div>La tercera posición, enfatiza que el discurso de Choquehuanca refleja una democracia popular y decolonial que busca apreciar y celebrar las tradiciones indígenas y<br>culturales. Esta perspectiva reconoce que el laicismo en su forma más rígida usualmente representa una imposición cultural<br>occidental sobre una realidad de los países no occidentales. Casanova también señala que las estructuras seculares pueden reforzar el dominio cultural y económico occidental, aumentando la desigualdad global. Visto desde esta perspectiva, el laicismo podría<br>perpetuar las estructuras coloniales que históricamente han reprimido las voces<br>indígenas y marginadas. En el caso de Choquehuanca, su discurso es coherente con la necesidad<br>de abrirse a la diversidad<br>cultural y religiosa y de proteger una esfera pública<br>donde las voces indígenas tengan el espacio y la influencia que merecen. Aceptar la democracia popular y decolonial significa darse cuenta de que las soluciones<br>únicas pueden ser<br>inapropiadas en varios contextos y que la<br>coexistencia y cooperación de diferentes<br>identidades culturales y religiosas es esencial para una sociedad<br>verdaderamente inclusiva.<br><br></div><div>En conclusión, la tercera postura es un punto de equilibrio que protege la democracia<br>popular y decolonial, que promueve la<br>inclusión, el diálogo intercultural y la convivencia pacífica. A través de los argumentos de José<br>Casanova y el análisis del discurso de David<br>Choquehuanca, es importante reconocer la<br>complejidad de las sociedades liberales modernas y la necesidad de superar los límites de un enfoque<br>rígido del laicismo para<br>construir una sociedad que valore y respete la cultura y la diversidad<br>religiosa.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-22 03:51:09 UTC</pubDate>
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         <title>Título: Repensando el Secularismo: Hacia una Democracia Inclusiva</title>
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         <link>https://padlet.com/a_trianar/clnpumr8jgppniuu/wish/2669076095</link>
         <description><![CDATA[<div>Nombre: Juan David Lizarazo - 202222343<br><br>En las sociedades liberales modernas, el debate sobre el lugar de las religiones y la relación entre lo público y lo privado ha sido una cuestión central. La reciente declaración del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, ha suscitado un debate que se enmarca en las tensiones entre el secularismo y laicismo en este contexto. Mi posición se alinea con la tercera perspectiva: a favor del discurso de Choquehuanca como expresión de una democracia popular y decolonial. En este ensayo, exploraré cómo esta postura se relaciona con las ideas de José Casanova y cómo desafía y enriquece nuestro entendimiento de la secularidad en sociedades libres y diversas.</div><div>&nbsp;</div><div>José Casanova argumenta que la secularidad no debe entenderse como la<br>exclusión de las religiones en la esfera pública, sino como una separación de<br>la religión institucionalizada del poder político. El discurso de Choquehuanca<br>puede ser interpretado en consonancia con esta idea, ya que busca abrir un<br>espacio para la voz y las cosmovisiones de comunidades religiosas que<br>históricamente han sido marginadas en la esfera pública. La democracia popular<br>y decolonial propuesta por Choquehuanca desafía la noción de laicismo como un<br>principio absoluto, sugiriendo que la inclusión genuina de diversas voces<br>requiere reconocer y valorar las diferencias religiosas como parte integral del<br>tejido social.</div><div>El laicismo, aunque busca proteger la neutralidad estatal y la igualdad<br>de trato, a menudo puede imponer una visión de mundo occidentalizada y despojar<br>a las comunidades no occidentales de sus identidades y tradiciones. Desde la<br>perspectiva de la democracia popular y decolonial, esta imposición puede<br>considerarse un obstáculo para una verdadera inclusión y participación<br>democrática. Es importante recordar que el laicismo no es inherentemente<br>neutral, ya que refleja y promueve ciertos valores y perspectivas culturales y<br>filosóficas.</div><div>&nbsp;</div><div>Choquehuanca sostiene que la espiritualidad y las cosmovisiones de los<br>pueblos indígenas son fundamentales para construir una sociedad más justa y<br>equitativa. Al abrazar y promover estas perspectivas, no está promoviendo la<br>supremacía religiosa, sino defendiendo la idea de que las tradiciones<br>espirituales pueden coexistir con los principios democráticos. Esta postura no<br>busca reemplazar el diálogo racional con la religión, sino complementarlo y<br>enriquecerlo.</div><div>&nbsp;</div><div>La visión de Choquehuanca nos insta a cuestionar si la separación rígida<br>entre lo público y lo privado, tal como lo prescribe el laicismo, es la única<br>manera de garantizar una sociedad justa y plural. Puede ser que una democracia<br>inclusiva requiera que se permita que las identidades religiosas y las voces<br>espirituales influyan en la esfera pública. Esto no significa sacrificar la<br>igualdad y la libertad, sino reconocer que una igualdad genuina debe abarcar la<br>diversidad de perspectivas y experiencias que coexisten en una sociedad.</div><div>&nbsp;</div><div>En este orden de ideas, la posición a favor del discurso de Choquehuanca como expresión de una democracia popular y decolonial ofrece una perspectiva valiosa en el debate sobre el lugar de las religiones en las sociedades liberales modernas. Al dialogar con las ideas de José Casanova, podemos ver cómo esta postura desafía y enriquece nuestra comprensión de la secularidad. Abrazar una democracia inclusiva implica reconocer y valorar la diversidad de perspectivas religiosas y espirituales, sin comprometer los valores fundamentales de igualdad y libertad. Es en este diálogo entre las diferencias que podemos construir una sociedad más justa y equitativa para todos.</div><div>&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2023-08-22 17:43:23 UTC</pubDate>
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