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      <title>Mi padlet by Maria Hernandez Timaran</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-06-13 23:41:26 UTC</pubDate>
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         <title>María de los Ángeles Hernández- Melissa Meza</title>
         <author>mhernandeztimaran</author>
         <link>https://padlet.com/mhernandeztimaran/c6smvv14mbwbr6k1/wish/3494011026</link>
         <description><![CDATA[<p>La película HARTA no es solo una historia sobre una madre desesperada. Es también un retrato duro y conmovedor de como el sistema penal puede fallar cuando olvida los principios que deberían guiarlo.</p><p> <strong>4 Principios del Derecho penal identificados:  </strong>  </p><p><br></p><ul><li><p><strong><em>Principio de Proporcionalidad:   </em></strong><em>  </em>          El principio de proporcionalidad exige que la respuesta penal del Estado sea justa en relación con la gravedad del hecho cometido y las circunstancias personales de quien lo cometió. Pero en HARTA, este principio es completamente ignorado. Janiyah no es una criminal común. Es una madre desesperada, sin recursos, ignorada por el sistema de salud, abandonada por las redes de apoyo y totalmente marginada por el Estado. Su acción de tomar un banco como medida extrema no nace de maldad, sino de una cadena de omisiones institucionales: no atendieron a su hija enferma, le negaron servicios sociales, la obligaron a vivir en la calle. Cada error estatal la empujó más hacia el abismo.Y sin embargo, cuando finalmente estalla, el sistema reacciona con brutalidad: policías armados, negociadores fríos, fiscales que la ven como una amenaza. Se le impone un proceso penal implacable, como si fuera una terrorista o una amenaza pública, sin considerar las causas estructurales que la llevaron hasta ahí. Nadie analiza si su actuar tuvo una razón legítima, ni si existía otra forma de protegerla y contenerla.Mientras tanto, las instituciones que la empujaron a ese límite extremo quedan impunes. Nadie investiga al hospital que no atendió a su hija, al Estado que la dejó en la indigencia, ni a los trabajadores sociales que ignoraron su situación. El castigo se concentra en la víctima, no en los verdaderos responsables. Así, el sistema penal deja de ser equilibrado: castiga con dureza a quien menos poder tiene, mientras protege a los que debieron intervenir a tiempo. Eso rompe totalmente con la proporcionalidad.                                </p></li><li><p><strong><em>Principio de Humanidad: </em></strong></p></li></ul><p>El principio de humanidad exige que todas las personas, incluso las acusadas de un delito, sean tratadas con dignidad y respeto. Implica reconocer la historia, las emociones y el sufrimiento de quien está del otro lado del proceso penal.</p><p>Pero en HARTA, Janiyah es deshumanizada desde el primer segundo. No es vista como una madre en crisis ni como una mujer al borde del colapso emocional. Es reducida a un estereotipo: la secuestradora del banco. Nadie se detiene a escuchar su historia o a entender su dolor. Las autoridades la tratan como un objeto de contención, no como un ser humano con derechos y razones. La reacción del sistema policial, mediático y judicial es completamente desprovista de empatía. Se concentran en controlar la situación, no en comprenderla. No hay un enfoque restaurativo, ni humanitario, ni siquiera de mínima escucha. Lo que recibe Janiyah es frialdad, represión y juicio moral. La criminalizan sin analizar por qué hizo lo que hizo. Esto refleja una clara violación al principio de humanidad. El Derecho Penal debería ser capaz de mirar más allá del hecho y ver a la persona. Pero aquí se convierte en un instrumento para castigar y excluir, no para reparar. La dignidad de Janiyah no es reconocida en ningún momento; al contrario, es aplastada por el peso de un sistema que nunca la quiso ver hasta que ya era demasiado&nbsp;tarde.  </p><p><br></p><ul><li><p><strong><em>Principio de legalidad:</em></strong></p></li></ul><p>El principio de legalidad es básico en cualquier sistema penal justo. En palabras sencillas, significa que nadie puede ser castigado por algo que no esté claramente establecido como delito en la ley antes de que se cometa. O sea, que no se puede inventar delitos ni castigos sobre la marcha. Este principio busca dar seguridad jurídica y evitar abusos del poder estatal.</p><p>En la película Harta, este principio se ve afectado de forma indirecta. Aunque hay leyes que protegen derechos fundamentales, como el acceso a la salud, la vivienda digna o la protección de menores, en la práctica esas normas no se aplican con eficacia. Por ejemplo, Janiyah, la protagonista, enfrenta un sistema que, aunque supuestamente está regulado por leyes, actúa como si esas normas no existieran: le niegan ayuda médica para su hija, la despiden sin respaldo y luego la dejan sola frente al desalojo.</p><p>Esto muestra que el problema no es solo tener leyes, sino aplicarlas con igualdad. El principio de legalidad no se trata solo de castigar correctamente a quien comete un delito, sino también de asegurar que el sistema funcione con base en las leyes, no en prejuicios o negligencias. En Harta, la legalidad se convierte en letra muerta para los más vulnerables.</p><p><br></p><ul><li><p><strong><em>Principio de intervención mínima:</em></strong></p></li></ul><p>El Derecho Penal no debe intervenir en todos los conflictos sociales. La idea es que solo se utilice cuando de verdad no queda otra opción, porque el castigo penal es la medida más dura que tiene el Estado. Este principio busca evitar que el sistema penal se convierta en una herramienta para castigar cualquier cosa, especialmente cuando hay formas menos violentas o más justas de resolver un problema.</p><p>En la historia de Harta, lo que vemos es una completa distorsión de este principio. Cuando Janiyah necesitaba apoyo, el Estado no intervino como debía: ni el sistema de salud, ni el de asistencia social, ni el de justicia actuaron a tiempo. Sin embargo, cuando ella, llevada por la desesperación, toma una medida como lo es el secuestro en el banco, ahí sí aparece todo el aparato penal para castigarla.</p><p>Es decir, el sistema no intervino para prevenir el daño, pero sí para castigar cuando ya todo estaba fuera de control. Eso demuestra una falla grave en la aplicación del principio de intervención mínima, porque el Estado termina usando el Derecho Penal como única respuesta, en vez de haber evitado llegar a ese punto. Si se hubiera aplicado este principio de forma justa desde el inicio, tal vez Janiyah nunca habría llegado a hacer&nbsp;lo&nbsp;que&nbsp;hizo.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-18 02:55:57 UTC</pubDate>
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         <title>Reflexión ARTEAGA PIERINA - JESSENIA QUIÑONEZ </title>
         <author>pierinaartcorozo2005</author>
         <link>https://padlet.com/mhernandeztimaran/c6smvv14mbwbr6k1/wish/3494146516</link>
         <description><![CDATA[<p><strong><em><sup>La película HARTA no es solo una historia de una madre que toma decisiones extremas. Es, sobre todo, un grito profundo que nos obliga a preguntarnos: ¿para quién funciona realmente el sistema penal? ¿Y qué pasa cuando las instituciones que deberían protegernos no hacen nada hasta que ya es demasiado tarde?</sup></em></strong></p><p><strong><em><sup>En el caso de Janiyah, vemos cómo los principios fundamentales del Derecho Penal que en teoría deberían guiar todo proceso justo son pisoteados por un sistema que reacciona con dureza ante la desesperación, pero que nunca estuvo presente para evitarla</sup></em></strong><em><sup>.  </sup></em></p><p><em><sup>Primero, se rompe el principio de proporcionalidad. No se puede tratar igual a quien actúa por maldad que a quien lo hace por necesidad. Janiyah no es una criminal peligrosa, es una madre desesperada a la que el Estado ignoró. La respuesta que recibe  armas, policías, juicio y castigo no guarda ninguna relación con la historia que hay detrás de su acción. No se mide su sufrimiento, ni la cadena de errores que la llevaron hasta ahí. Se le aplica todo el peso de la ley, sin matices, sin sensibilidad.</sup></em></p><p><em><sup>Luego está el principio de humanidad, que nos recuerda que incluso quien comete un delito merece ser tratado con dignidad. Pero en HARTA, a Janiyah la tratan como un número, como un problema a resolver, no como una persona que sufre. Nadie escucha su historia. Nadie le habla como a un ser humano. La respuesta es fría, técnica, deshumanizante. ¿Dónde queda la justicia si olvidamos mirar a los ojos de quien está del otro lado? </sup></em></p><p><strong><em><sup>Esta película nos deja una lección clara: un sistema que solo aparece para castigar, y que ignora a quienes más lo necesitan, no es un sistema justo. Como estudiantes de derecho, como futuros profesionales, no podemos aceptar que el castigo sea la única forma de presencia estatal. Debemos defender un Derecho Penal más humano, más justo, que mire el contexto, que entienda el dolor y que actúe antes de que la desesperación se convierta en delito.</sup></em></strong></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-18 04:38:30 UTC</pubDate>
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         <title>Thiago Velasco Espinoza - Kiara Bautista </title>
         <author>thiagovelascoespinoza</author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>Posibles reformas o enfoques alternativos que podrían haber prevenido o mitigado las injusticias evidenciadas en “Harta”</strong></p><p><br></p><p><strong><em>Principio de proporcionalidad</em></strong></p><p>La sanción penal debe ser adecuada y equilibrada frente al daño causado y a las circunstancias del autor.</p><p><strong>Reformas o enfoques sugeridos:</strong></p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Incorporar normas claras que permitan a los jueces valorar atenuantes como el estrés extremo, la desesperación o el estado psicológico alterado, especialmente en casos de madres o cuidadores que actúan bajo presión socioeconómica.</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Establecer penas alternativas a la privación de libertad (como el trabajo comunitario o el tratamiento psicológico obligatorio) para delitos cometidos sin intención real de dañar a otros, cuando hay indicios claros de una crisis emocional.</p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong><em>Principio de humanidad</em></strong></p><p>El derecho penal debe evitar penas crueles o inhumanas y considerar siempre la dignidad de la persona.</p><p><strong>Reformas o enfoques sugeridos:</strong></p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ampliar los programas de intervención temprana en salud mental dentro del sistema judicial para que se evalúe desde el inicio si el acusado necesita atención médica antes que castigo.</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Crear unidades especializadas en las fuerzas del orden y en el sistema judicial para casos relacionados con crisis emocionales o psiquiátricas, que prioricen la mediación y el apoyo antes del uso de la fuerza o la criminalización.</p><p><br></p><p><strong><em>Principio de legalidad</em></strong></p><p>No hay delito ni pena sin ley previa; el sistema debe dar certeza y seguridad jurídica.</p><p><strong>Reformas o enfoques sugeridos:</strong></p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Revisión de las leyes penales para definir con claridad delitos cometidos bajo estados de necesidad o crisis emocional, evitando interpretaciones arbitrarias o desproporcionadas por parte de fiscales y jueces.</p><p>&nbsp;</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tipificación de circunstancias eximentes o atenuantes específicas para casos donde el actuar del sujeto está marcado por la falta de apoyo estatal o la omisión de asistencia social efectiva.</p><p>&nbsp;</p><p><strong><em>Principio de intervención mínima</em></strong></p><p>El derecho penal es la última ratio; debe intervenir solo cuando otros mecanismos han fallado.</p><p><strong>Reformas o enfoques sugeridos:</strong></p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fortalecer redes de protección social (acceso real y efectivo a servicios de salud, ayudas económicas y asesoría legal) para evitar que las personas caigan en situaciones límite antes de que intervenga el sistema penal.</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Implementar modelos de justicia restaurativa en delitos cometidos sin ánimo de lucro o daño real, donde el proceso busque reparar el daño y rehabilitar al responsable en vez de castigarlo con prisión.</p><p>·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Establecer protocolos policiales para resolver de manera no violenta crisis como las tomadas de rehenes sin intención lesiva, antes de judicializar al individuo.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-06-18 11:17:43 UTC</pubDate>
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