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      <title>My dazzling padlet by Santiago Andres Pereira</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2023-06-15 17:42:17 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>spereira9</author>
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         <description><![CDATA[<div>No llores niña! Me choca verte llorar.&nbsp;<br>¿Qué es lo que te pasa?<br>—Es q’el Felipe yástá aquí y dice ¡que si pe-<br>tatió!<br>—¿Qué dices? ¿Quién se murió?<br>—¡Pos el niño!<br>—¿Cuál niño?<br>—¡Pos cuál iba’ser! Pos su nieto, todo lo que&nbsp;<br>comía le caía mal ¡y pos si petatió!<br>Tita sintió en su cabeza un trastero cayén-<br>dose. Después del golpe, el sonido de una vajilla&nbsp;<br>rota en mil pedazos. Como impelida por un re-<br>sorte se levantó.<br>—¡Siéntate a trabajar! Y no quiero lágrimas.&nbsp;<br>Pobre criatura,-espero que el Señor lo tenga en&nbsp;<br>su gloria, pero no podemos dejar que la tristeza&nbsp;<br>nos gane, hay mucho que hacer. Primero termi-<br>nas y luego haces lo que quieras, menos llorar,&nbsp;<br>¿me oíste?<br>Tita sintió que una violenta agitación se po-<br>sesionaba de su ser: enfrentó firmemente la mi-<br>rada de su madre mientras acariciaba el chorizo&nbsp;<br>y después, en lugar de obedecerla, tomó todos&nbsp;<br>los chorizos que encontró y los partió en peda-<br>zos, gritando enloquecida.<br>—¡Mire lo que hago con sus órdenes! ¡Ya me&nbsp;<br>cansé! ¡Ya me cansé de obedecerla!<br>Mamá Elena se acercó, tomó una cuchara de&nbsp;<br>madera y le cruzó la cara con ella.<br>—¡Usted es la culpable de la muerte de Ro-<br>berto! —le gritó Tita fuera de sí y salió corrien-<br>do, secándose la sangre que le escurría de la&nbsp;<br>nariz; tomó al pichón, la cubeta de lombrices y&nbsp;<br>se subió al palomar.<br><br>Chencha la encontró con el pichón en las&nbsp;<br>manos. Tita parecía no darse cuenta de que&nbsp;<br>estaba muerto. Intentaba darle de comer más&nbsp;<br>lombrices. El pobre tal vez murió de indigestión&nbsp;<br>porque Tita le dio demasiadas. Tita tenía la mi-<br>rada perdida y miraba a Chencha como si fuera&nbsp;<br>la primera vez que la viera en su vida.<br>Chencha bajó diciendo que Tita estaba como&nbsp;<br>loca y que no quería abandonar el palomar.<br>—Muy bien, si está como loca va a ir a dar&nbsp;<br>al manicomio. ¡En esta casa no hay lugar para&nbsp;<br>dementes!<br>Y efectivamente, de inmediato mandó a Fe-<br>lipe a por el doctor Brown para que se llevara a&nbsp;<br>Tita a un manicomio. El doctor llegó, escuchó la&nbsp;<br>versión de la historia de parte de Mamá Elena y&nbsp;<br>se dispuso a subir al palomar.<br>Encontró a Tita desnuda, con la nariz rota y&nbsp;<br>llena de suciedad de palomas por todo el cuerpo.&nbsp;<br>Algunas plumas se le habían pegado en la piel y&nbsp;<br>el pelo. En cuanto vio al doctor corrió a un rin-<br>cón y se puso en posición fetal.<br>Nadie supo qué le dijo el doctor Brown du-<br>rante las horas que pasó con ella, pero al atarde-<br>cer bajó con Tita ya vestida, la subió a su carre-<br>tela y se la llevó.<br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2023-06-15 17:51:58 UTC</pubDate>
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