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      <title>Los ojos de Raúl by </title>
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      <description>Paula Ballesteros</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2016-11-04 09:06:22 UTC</pubDate>
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         <title>Los ojos de Raúl .</title>
         <author>paulaballer</author>
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         <description><![CDATA[<div>Me llamo Raúl, no sabría decirte de mí cómo soy detalladamente. Algo importante, tengo 9 años y estoy a punto de cumplir 10 en el mes de marzo. Te escribo esto para contarte una de mis muchas experiencias , que han hecho de mí el chico de 10 años, - 9, pero casi 10 - que soy hoy. Sobre todo de cuando era mas joven y que pueden ser de utilidad para ti o para otros niños , empecemos. Hay días en los que mi madre o mi abuela me dicen lo precioso que soy y los ojos tan bonitos que tengo, que los he sacado de tal o cual familiar. Hace 3 años me aterraba pensar en esto, pues estaba convencido de que no eran míos, eran usados. No sé, de algún familiar que había muerto y que la costumbre era dejar sus ojos en herencia a aquellos que venían a la familia. Me imaginaba que los limpiaban, les echaban algo de vaho con la boca y los frotaban con una bayeta para dejarlos limpios y listos para su próximo uso  En esta ocasión pudo ser así : - " Bueno ya están preparados los ojos del abuelo. ¡ mirad como brillan !. - ¡ Uuuuh ! - ¡ Que suerte va a tener Raúl !, casi sin usar. No se les nota los 92 años que los usó el abuelo. Y yo, inocente de todo los llevaba por todos lados hasta que un día - tendría yo 5 años -, creí darme cuenta del engaño que habían cometido conmigo.... ¡ ojos de segunda mano !. Por culpa de esto, en mas de una ocasión me he llevado un tremendo chichón (uy que chachísimo  "emparedado"), bueno continuo, lo de los chichones era causado porque sentía tal asco porque alguien se parara con mi madre por la calle, y que le dijera que mis ojos eran los del tito tal, los de mi abuelo fallecido, o los otro primo que no conocía, que iba por la calle con los ojos cerrados. Claro, esto hacía que de vez en cuando terminara con mi tremenda cabeza incrustada en la tripa del pobre señor que leía el periódico, al que cuando yo abría los ojos lo veía con la cara deformada, los mofletes hinchados y rojos y los ojos abiertos como dos sartenes con huevos, y a mi madre disculpándose en todos los idiomas conocidos.  Cuando el pobre señor lograba respirar algo, yo notaba en su mirada algo que no me gustaba, era como si me dijera sin palabras "¡ asco de niño, te tragabas el periódico de un bocado ! ¡ cabezón ! ". Volvía a cerrar los ojos a los pocos minutos - temeroso, eso sí de volver a dejar a alguien sin respiración -, con lo cual mi madre muy disimuladamente y sin querer llamar la atención me daba según ella "un sutil y comedido toque de atención en la coronilla", que dicho así parecía que me estaba dando estupendo gesto de afecto, ¿ sutil ?, una vez me provocó la salida de un chicle que andaba yo mascando. En otra ocasión pude comprobar que era posible que una niña se comiera un cucurucho en un solo intento. Pobre niña, yo con mis ojos cerrados noto un impacto contra algo blandito y frío. Cuando abro los ojos veo algo rarísimo dos coletas, una cara, dos ojos muy abiertos y el final de un cucurucho al que se le caían hileras de un líquido rosa por todos lados. Esta vez la lié. No había forma de hacer parar el lloro de la niña, todo el mundo nos miraban y cuando comprendían lo que había pasado.... ¡ me miraban !. Rezaba yo que no apareciera el señor del periódico, esta vez me miraría y pensaría - " Asco de niño otra vez, soy tu padre y te comes el helado envuelto en el periódico''Upssss. Tras muchas, muchísimas disculpas de mi madre, así cómo de comprarle a la niña de las coletas un tremendo cucurucho con 3 bolas, - cosa que yo no entendía después del que ya se había comido -, volvíamos a casa. Por el camino mi madre me castigo con todo menos con la posibilidad de respirar. Me advirtió que la próxima vez que me viera con los ojos cerrados y que no fuera a la hora de dormir, me daría tan tremendo mamporro que haría que los ojos no se me cerrarían ni cuando estornudara. Creo que esta última experiencia fue tan impactante que me hizo pensar en que los ojos de las personas no son los mismos que los de Mister Potato. Nos vemos en otra. FIN </div>]]></description>
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         <pubDate>2016-11-10 20:43:36 UTC</pubDate>
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