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      <title>F21 LENGUA ORAL Y ESCRITA; LENGUAJE COLOQUIAL Y ACADÉMICO by Diana P Romero</title>
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      <description>Desmitificando prejuicios lingüísticos</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>LA RANA </title>
         <author>dromerito2003</author>
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         <description><![CDATA[<div>Había una vez una Rana que quería ser una Rana auténtica, y<br>todos los días se esforzaba en ello.<br>Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente<br>buscando su ansiada autenticidad.<br>Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de<br>ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo<br>en un baúl.<br>Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a<br>desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los<br>demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica.<br>Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo,<br>especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.<br>Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía<br>alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena Rana,<br>que parecía Pollo.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>REDACCIÓN</title>
         <author>dromerito2003</author>
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         <description><![CDATA[<h1>REDACCIÓN, un cuento de Quim Monzó (España, 1952)</h1><div><br></div><div>“Redacciò”, en Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux et Maury, 1980.</div><div><a href="https://amzn.to/2vemKCB">Ochenta y seis cuentos</a>, trad. Javier Cercas, Barcelona, Anagrama, 2001, págs. 67-70.</div><div><br><br><strong><em>REDACCIÓN</em></strong></div><div><em>¿Qué hice el domingo?<br></em><br></div><div>El domingo fue un día en que hizo mucho sol y fui a pasear con papá y mamá. Mamá llevaba un vestido beige con una rebeca de color blanco hueso, y papá un pulóver azul Raf y unos pantalones grises y una camisa blanca, abierta. Yo llevaba un jersey de cuello cerrado, azul como el pulóver de papá pero más claro, y una chaqueta marrón y unos pantalones también marrones, un poco más claros que la chaqueta, y unas wambas rojas. Mamá llevaba unos zapatos claros y papá unos negros. Por la mañana paseamos y a media mañana fuimos a desayunar a las Balmoral. Pedimos un suizo y una ensaimada rellena, y yo pedí cruasanes. Luego fuimos a ver las flores, y las había rojas y amarillas y blancas y rosas, e incluso azules, que papá dijo que eran teñidas, y plantas verdes y violetas, y pájaros grandes y pequeños, y papá compró el periódico en un quiosco. También fuimos a mirar escaparates, y, una vez que llevábamos mucho rato delante de un escaparate con jerseys, papá le dijo a mamá que se diera prisa. Y luego, en una plaza, nos sentamos en un banco verde, y había una señora mayor con el pelo blanco y las mejillas muy rojas, como tomates, que daba pan a las palomas, y me recordaba a la yaya, y papá leía el periódico todo el rato y yo le pedí que me dejase mirar los dibujos y me dejó medio periódico y me dijo que no lo estropeara. Luego, cuando ya subíamos a casa, mamá, como papá estaba todo el rato leyendo el periódico, le dijo que siempre lo estaba leyendo y que ya estaba harta: que lo leía en casa, desayunando, comiendo, en la calle, caminando o en el bar, o cuando paseábamos. Y papá no dijo nada y continuó leyendo y mamá le insultó y luego era como si lo sintiese, y me dio un beso, y luego, mientras mamá estaba en la cocina preparando el arroz, papá me dijo no le hagas caso. Comimos arroz caldoso, que no me gusta, y carne con pimientos fritos. Los pimientos fritos me gustan mucho pero la carne no, que está muy cruda, porque mamá dice que así está más rica, pero a mí no me gusta. Me gusta más la carne que dan en el colegio, bien quemadita. En el colegio no me gustan nunca los primeros platos. En cambio, en casa me dan vino con gaseosa. En el colegio no. Luego, por la tarde, vinieron mis titos con mi primo, y mis titos se pusieron a hablar en la sala, con mis papás, y a tomar café, y mi primo y yo fuimos a jugar al jardín, y allí jugamos a madelmanes y al futbolín, a la pelota y con el camión de bomberos y a guerras de astronautas, y mi primo se puso muy tonto porque perdía, y a mí es que mi primo me molesta mucho, porque no sabe perder, y tuve que soltarle un guantazo y se puso a llorar muy fuerte, y vinieron mi mamá y mi tita y mi tito, y mamá dijo qué ha pasado y, antes de que yo le contestara, mi primo dijo me ha pegado y mi mamá me dio una bofetada y yo también me puse a llorar y volvimos todos a la sala, y mamá me cogía de la mano y papá leía el periódico y fumaba un puro que le había traído el tito, y mamá le dijo los niños están en el jardín, matándose, y tú aquí, tan tranquilo, repantigado. La tita dijo que no pasaba nada, pero mamá le dijo que siempre era lo mismo, que a veces se hartaba. Luego los titos se fueron y, mientras se iban, mi primo me sacó la lengua y yo también se la saqué, y papá puso el televisor, porque daban fútbol, y mamá le dijo que cambiase de canal, que en el segundo ponían una película y papá dijo que estaba viendo el partido y que no.<br><br></div><div>Luego fui al jardín, a ver la muñeca que tengo enterrada allí, al lado del árbol, y la saqué y la acaricié y la reñí porque no se había lavado las manos para comer y luego la volví a enterrar, y fui a la cocina, y mamá lloraba y le dije que no llorase. Luego me senté en el sofá, al lado de papá, y vi un rato el partido, pero luego me aburría y miré a papá, que era como si tampoco viese el partido y como si tuviera la cabeza en otra parte. Luego pusieron anuncios, que es lo que más me gusta, y luego la segunda parte del partido, y fui a ver a mamá, que estaba preparando la cena, y luego cenamos y pusieron una película de dibujos animados y las noticias, y una película antigua, de una artista que no sé cómo se llama, que era rubia y muy guapa y muy pechugona. Pero entonces me mandaron a dormir porque era tarde y subí las escaleras y me fui a la cama, y desde la cama oía la película y cómo discutían mis papás, pero con el ruido del televisor no podía oír bien lo que decían. Luego se peleaban a gritos y bajé de la cama para acercarme a la puerta y entender lo que decían, pero como todo estaba a oscuras no veía bien, sólo el claro de luna que entraba por la ventana que da al jardín y, como no veía bien, tropecé y tuve que volver a la cama con miedo por si venían a ver qué había sido aquel ruido, pero no vinieron. Yo escuchaba cómo continuaban discutiendo. Ahora lo oía mejor porque se ve que habían apagado el televisor, y papá le decía a mamá que no le molestara y la insultaba y le decía que no tenía ambiciones, y mamá también le insultaba y le decía no sé si que se fuese de casa o que se iría ella, y decía el nombre de una mujer y la insultaba, y luego oí que se rompía alguna cosa de cristal y luego oí gritos más fuertes, y eran tan fuertes que no se entendían, y luego oí un gran grito, mucho más fuerte, y luego ya no oí nada. Luego oí mucho ruido, pero flojito, como cuando para fregar arrastran los módulos del tresillo. Oí que se cerraba la puerta del jardín y entonces volví a salir de la cama y oí ruido fuera y miré por la ventana, y tenía frío en los pies, porque iba descalzo, y fuera estaba oscuro y no se veía nada, y me pareció que papá cavaba al lado del árbol y tuve miedo de que descubriese la muñeca y me castigara, y volví a la cama y me tapé bien, incluso la cara, escondida bajo las sábanas y a oscuras y los ojos bien cerrados. Oí que dejaban de cavar y luego unos pasos que subían las escaleras y me hice el dormido y oí que se abría la puerta del cuarto y pensé que debían de estar mirándome, pero yo no vi quién me miraba, porque me hacía el dormido y por eso no lo vi. Luego cerraron la puerta y me dormí y al día siguiente, ayer, papá me dijo que mamá se había ido de casa y luego vinieron señores que preguntaban cosas y yo no sabía qué contestar y todo el rato lloraba, y me llevaron a vivir a casa de los titos, y mi primo siempre me pega, pero eso ya no fue el domingo.<br><br></div><div><br><br></div><div><br></div><div><br></div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>LA CARTA (JOSÉ LUIS GONZÁLEZ)</title>
         <author>dromerito2003</author>
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         <description><![CDATA[<div><em>San Juan, puerto Rico</em><br><em>8 de marso de 1947<br></em><br></div><div><em>Qerida bieja:<br></em><br></div><div><em>Como yo le desia antes de venirme, aqui las cosas me van vién. Desde que llegé enseguida incontré trabajo. Me pagan 8 pesos la semana y con eso bivo como don Pepe el alministradol de la central allá.</em></div><div><em>La ropa aqella que quedé de mandale, no la he podido compral pues quiero buscarla en una de las tiendas mejores. Digale a Petra que cuando valla por casa le boy a llevar un regalito al nene de ella.</em></div><div><em>Boy a ver si me saco un retrato un dia de estos para mandálselo a uste.</em></div><div><em>El otro dia vi a Felo el ijo de la comai María. El está travajando pero gana menos que yo.</em></div><div><em>Bueno recueldese de escrivirme y contarme todo lo que pasa por alla.</em></div><div><em>Su ijo que la qiere y le pide la bendision.<br></em><br></div><div><em>Juan<br></em><br></div><div><br></div><div>Después de firmar, dobló cuidadosamente el papel ajado y lleno de borrones y se lo guardó en el bolsillo de la camisa. Caminó hasta la estación de correos más próxima, y al llegar se echó la gorra raída sobre la frente y se acuclilló en el umbral de una de las puertas. Dobló la mano izquierda, fingiéndose manco, y extendió la derecha con la palma hacia arriba.<br><br></div><div>Cuando reunió los cuatro centavos necesarios, compró el sobre y el sello y despachó la carta.<br><br></div><div>FIN<br><br></div><div><em>El hombre en la calle, </em>1948<br><br></div><div><a href="https://ciudadseva.com/autor/jose-luis-gonzalez/cuentos">MÁS CUENTOS DE JOSÉ LUIS GONZÁLEZ</a></div><div><br></div><div><br></div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>¿Es el spanglish un idioma?</title>
         <author>dromerito2003</author>
         <link>https://padlet.com/dromerito2003/ae96e1q2pbijnw85/wish/1786016430</link>
         <description><![CDATA[<div><br></div><div> <a href="https://www.letraslibres.com/autor/roberto-gonzalez-echevarria">Roberto González Echevarría</a></div><div>31 enero 2003</div><div><a href="https://www.letraslibres.com/mexico-espana/es-el-spanglish-un-idioma#"> </a></div><div>El <em>spanglish</em>, el híbrido callejero de español e inglés que se ha extendido a los debates televisivos entre hispanos y las campañas de publicidad, constituye un grave peligro para la cultura hispana y para el avance de los hispanos en la corriente hegemónica de la cultura estadounidense. Aquellos que lo condonan e incluso promueven como un aglomerado inocuo no se dan cuenta de que estamos ante una relación fundada en la desigualdad. El <em>spanglish</em> representa una invasión del español por el inglés.<br>     La triste realidad es que el <em>spanglish</em> es principalmente el idioma de los hispanos pobres, que en muchos casos son casi analfabetos en ambos idiomas. El que incorporen palabras y construcciones del inglés a su habla cotidiana se debe a que carecen de la educación y el léxico español que podría ayudarles en el proceso de adaptación a la cambiante cultura que les rodea.<br>     Los hispanos cultos que lo emplean lo hacen movidos por otros impulsos: algunos están avergonzados de sus antecedentes familiares y se sienten enaltecidos al usar palabras inglesas y modismos traducidos literalmente del inglés. Su idea es que al actuar así están afirmando su pertenencia al centro dominante de la cultura estadounidense. En el plano político, sin embargo, el <em>spanglish</em> es una capitulación: constituye un acto de marginalización, no de emancipación.<br>     El <em>spanglish</em> trata al español como si la lengua de Cervantes, Lorca, García Márquez, Borges y Paz no tuviera una esencia y una dignidad propias. No es posible hablar de física o metafísica en <em>spanglish</em>, mientras que el español posee un vocabulario más que adecuado en estas disciplinas. Es verdad que, dada la preeminencia del inglés en campos como la tecnología, algunos términos han de ser incorporados al español (es el caso de "beeper", que ha sido traducido por "bíper"). Pero ¿por qué ceder cuando podemos recurrir a palabras y expresiones españolas perfectamente correctas?<br>     Si, como sucede con muchas de las modas de los hispanos en Estados Unidos, el <em>spanglish</em> se extendiera a Latinoamérica, ello constituiría el golpe definitivo del imperialismo, la imposición final de un estilo de vida que, con todo y ser dominante en el plano económico, no es en modo alguno superior culturalmente. Latinoamérica es rica en términos que no pueden ser medidos por las calculadoras.<br>     Sin embargo, me invade la preocupación cada vez que oigo los programas en español de las cadenas norteamericanas de televisión que trasmiten para todo el hemisferio. El idioma de los informativos suena a español pero, si uno escucha atentamente, se da cuenta de que se trata de un inglés transpuesto (ni siquiera traducido) al español. Los que reciben estas emisiones en México df o San Juan, ¿las escuchan atentos o riéndose?<br>     La misma suerte de rendición tiene lugar cuando las compañías norteamericanas tratan de abrirse paso en el mercado hispano. Me estremezco cuando oigo a un dependiente preguntar: "¿Cómo puedo ayudarlo?" (una transposición literal de la expresión inglesa "How can I help you?"), en vez de la frase "¿Qué desea?", que es la apropiada. En un reciente vuelo a México, un sobrecargo leyó una declaración en "español" que resultaba incomprensible para cualquier mexicano, español o hispano no originario de su misma región. Los anuncios que se exhiben en la televisión hispana y en las calles de Nueva York están llenos de errores garrafales. Me pregunto incluso si los inmigrantes latinoamericanos más recientes pueden comprender tales expresiones.<br>     Imagino que mis colegas medievalistas dirán que sin la contaminación del latín por las lenguas locales no existiría el español (ni el francés ni el italiano). Ya no vivimos en la Edad Media, sin embargo, y es ingenuo pensar que podemos crear un nuevo idioma que sea funcional y culturalmente rico. La literatura en <em>spanglish</em> sólo puede aspirar a una ingeniosidad de tintes rebeldes que se agota pronto. Aquellos que lo emplean están condenados a escribir, no una literatura de minorías, sino una literatura menor.<br>     No pido disculpas por mi parcialidad profesoral: pienso que la gente debería aprender bien un idioma y que aprender buen inglés tendría que ser algo prioritario en la educación de los hispanos en Estados Unidos si aspiran, como deberían, a ocupar posiciones de influencia.<br>     Pero debemos recordar que somos un grupo especial de inmigrantes. Mientras que la cultura original de otros grupos étnicos en Estados Unidos está lejos en el tiempo o en el espacio, la nuestra se halla muy próxima. La inmigración proveniente de Latinoamérica mantiene nuestra comunidad en un estado de renovación perpetua de sus raíces. Lo último que necesitamos es que cada grupo se forje su propio <em>spanglish</em>, creando una Babel de idiomas híbridos. El español es nuestro vínculo más fuerte, y es vital que lo preservemos. ~<br><br></div><div>Tags: <a href="https://www.letraslibres.com/tag/cultura">Cultura</a> <a href="https://www.letraslibres.com/tag/articulo-opinion">Artículo de opinión</a></div><div><a href="https://www.letraslibres.com/autor/roberto-gonzalez-echevarria">Roberto González Echevarría</a></div><div>(Sagua la Grande, Cuba, 1943) es Sterling Professor de literatura hispanoamericana y comparada en la Universidad de Yale.</div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>EL ESPANGLISH EN EL PERIODISMO (JORGE RAMOS)</title>
         <author>dromerito2003</author>
         <link>https://padlet.com/dromerito2003/ae96e1q2pbijnw85/wish/1786016432</link>
         <description><![CDATA[<div><strong><br>La televisión en español. En defensa del español mal hablado. El periodista en la era de las convergencias. </strong></div><div><strong>Jorge Ramos Avalos </strong></div><div>Presentador del Noticiero Univisión. Miami (Estados Unidos). </div><div><strong>Introducción </strong></div><div>El otro día llame al rufero para que revisara el techo de mi casa porque había un liqueo. Toda la carpeta estaba empapada. Vino en su troca a wachear la problema y quería saber si yo iba a pagarle en cash o si lo iba a hacer la aseguranza. Después de contar cuántos tiles tenía que cambiar me dio un estimado. Yo le dije que me dejara el número de su celfon o de su biper. Si nadie contesta, broder, me advirtió, deja un mensaje después de bip y yo te hablo p'atrás.<br> La primera sugerencia para los que se escandalizan con párrafos como el anterior —y que tengan un legítimo interés en saber qué es lo que hablamos los latinos en Estados Unidos— es dejar a un lado los regaños de los académicos en sus torres de cristal para empezar a escuchar a la gente de la calle. En lugares como Hialiah en la Florida, Santa Anna en California, Queens en Nueva York, Pilsen en Chicago y el West Side en San Antonio a veces se habla un español —o algo parecido— que ni el pragmático Sancho Panza entendería.<br> Estoy, lo sé, cometiendo una especie de harakiri al plantear ante la Real Academia Española la defensa del español mal hablado. Pero lo hago, primero, porque es la realidad lingüística de </div><div>millones de hispanoparlantes en Norteamérica y, segundo, porque estoy convencido que los latinos en Estados Unidos están contribuyendo de maneras insospechadas al enriquecimiento y a la expansión del idioma español. </div><div>No, no propongo que dejemos el español y empecemos a hablar espanglish, la mezcla transitoria del inglés y el español. Eso sería absurdo, impráctico e imposible. Tampoco podemos considerar al espanglish como una nueva lengua. No lo es ni pretende reemplazar al inglés y al español. Pero sí sugiero que muchas de las expresiones del espanglish, criticadas en muchos círculos tanto dentro y fuera de Estados Unidos, se integren a lo que podríamos llamar el español global. </div><div>El español global es dinámico, innovador, abierto y en cambio continuo. No es anquilosado, inerte, ni se resiste a las influencias de otras lenguas y de las nuevas tecnologías como la Internet. Es, en otras palabras, un español vivo. Y este español global podría enriquecerse con muchas expresiones del espanglish. </div><div>[...]<br> Todo lo anterior apoya un argumento muy sencillo: el español que se habla en los Estados Unidos es un idioma vivo, cambiante, dinámico, sujeto a las influencias del medio y es una batalla perdida el tratar de resistirse o rechazarlo. Los latinos de Estados Unidos, en estos días, pueden aportar más al crecimiento del idioma español que la mayoría de los grupos de habla hispana.<br> El asunto no puede ser visto como una amenaza más del supuesto imperialismo lingüístico de los </div><div>anglosajones sobre los hispanoparlantes. Lejos de eso, la forma de hablar de los hispanos refleja —y no puede ser de otra manera— la diversidad étnica y cultural de Estados Unidos.<br> Además, si se trata de influencias es fácil notar un proceso de latinización en Estados Unidos y más que de asimilación incuestionable de los grupos hispanos. La creciente población latina — producto de la inmigración y de los altos niveles de natalidad— está transformando la faz de Norteamérica.<br> Por mencionar sólo algunos ejemplos, en Estados Unidos se venden más tortillas que bagels y más salsa picante que ketchup; tanto la música como el béisbol —el pasatiempo nacional — están plagados de apellidos como Rodriguez (sin acento en la i), Nunez (sin la tilde de la ñ sobre la segunda n), Estefan y Lopez (también sin acento en la o); y la presencia de los latinos ha tenido un sorprendente desarrollo durante la última década en estados típicamente anglos como Arkansas, Carolina del Norte y Alabama y no sólo en Florida, Texas y California. Es decir, la influencia hispana es la que prevalece en Estados Unidos.<br> «Es la primera vez en la historia que una comunidad de origen distinto al estadounidense no ha tenido que pasar por el proceso de la olla podrida (melting pot) que es el de homologar sus costumbres a las de la población de habla inglesa para ser reconocidos como estadounidenses», aseguró hace poco el escritor peruano Mario Vargas Llosa en una entrevista con el diario El País. «Los hispanos no han tenido que perder su lengua ni su cultura para sentirse asimilados a la de los anglosajones; por el </div><div>contrario, muchos han tomado una posición de defensa de esa cultura».<br> El español forma parte de la identidad cultural de los hispanos. Nueve de cada diez latinos hablan español en su casa. Lejos de desaparecer, el español está tomando fuerza: algunos de los programas de radio y televisión de más audiencia en ciudades como Los Ángeles, Miami y Houston, son en español y vencen en la batalla de los </div><div>ratings a espacios similares en inglés. Pero ciertamente no se trata de un español puro ni de diccionario. Es probablemente el español más mezclado que se hable en el mundo, no sólo por las influencias del inglés, sino porque tiene tres orígenes fundamentales: México, Cuba y Puerto Rico. [...] </div><div><strong>1. La actitud del periodista de televisión en Estados Unidos frente al español </strong>Trabajo en una sala de redacción en Miami con periodistas de México, Cuba, Chile, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Honduras, España y Perú. Juntos sacamos al aire el Noticiero Univision que se ve en Estados Unidos y en 13 países de América Latina. El incremento de la población hispana —que ha crecido en un 60 por ciento en la última década— ha permitido que nuestro noticiero (así como muchos otros programas de radio y televisión en español) le gane en teleaudiencia a transmisiones similares en inglés en mercados clave como Los Ángeles, Miami, Nueva York, Chicago y Houston. En esa lucha estamos unidos. Donde nos dividimos es en el uso del español. </div><div>Diariamente batallamos con el español. [...] </div><div>Pero tampoco es para asustarse. Nuestro noticiero —creo— puede competir con cualquiera en el mundo en cuando a calidad, información y utilización del idioma. Aunque, es cierto, nos damos muchas más libertades que los telediarios producidos en España y América Latina. De nuevo, nos comunicamos en un español gramaticalmente correcto, pero estamos abiertos de par en par a las influencias del espanglish.<br> Frecuentemente tenemos el dilema de informar en un español formal al público latinoamericano o refugiarnos en el inglés y el espanglish para que nos entiendan quienes viven en Estados Unidos. Y, por lo general, optamos por esta segunda opción. La razón es muy sencilla: nuestra prioridad es el mercado latino de Estados Unidos; es, finalmente, el que paga nuestros salarios. Los latinoamericanos son, en este caso, los primos arrimados.<br> A pesar de que la mitad de nuestro noticiero se dedica a noticias de América Latina, nuestros párrafos están semiplagados de anglicismos, de estructuras gramaticales más cercanas al inglés que al español y de palabras que, a veces, pocos pueden entender más allá de las fronteras con México y Canadá. Nuestro noticiero es el inevitable resultado de un equipo de periodistas latinoamericanos trabajando en un<br> país anglosajón. Y sea positivo o no para el futuro del español en la sociedad de las comunicaciones, lo que hacemos en Estados Unidos se repite con sorprendente frecuencia en México y los países a los que llega la huella de nuestro satélite en Centro y Sudamérica. [...] </div><div>Y desde luego no sólo somos nosotros. El principal promotor del español chamuscado, quebrado, herido y sobado es la Internet. La poca o mínima influencia que los medios de comunicación en español en Estados Unidos han tenido en el resto del hemisferio es una pálida sombra ante el torrente digital de la Internet. Escuchemos algunas nuevas palabras del ciberespañol citadas recientemente por el diario The New York Times: la web, cibernauta, el site, el maus, hacer click, taipear, imail, emilio, imailiar, forwardear, el atachment, la windo, accesar, el databais, el lodeador, chatear, brainstormear, deletear, resetear...<br> La globalización de la información está generando todos los días nuevas palabras y formas de comunicarnos en español. Intentar parar este torrente sería equivalente a que un portero tratara de detener diez balones disparados al mismo tiempo desde la línea del penalti. Probablemente podría rozar una o dos pelotas y quizás uno que otro disparo saldría de la portería, pero la mayoría de los tiros va a ser gol. Evitar el contagio del español de otros idiomas y mezclas lingüísticas es, también, como intentar detener el empuje de un río con una coladera.<br> Eso mismo está ocurriendo con el español todos los días; está engordando y enriqueciéndose con la Internet, con las nuevas tecnologías, con el contagio de otras lenguas, con la televisión hispana en Estados Unidos, con los periodistas que necesitan encontrar formas nuevas de atraer audiencias dominadas por el control remoto. </div><div>Es estúpido poner al español a dieta lingüística. Sólo nos queda abrazar la diversidad. El español global no puede, no debe, enfermarse de bulimia. [...] </div><div>Vivimos en la época de la diversidad, del mestizaje, de la globalización. Ningún pueblo puede sobrevivir sin la coexistencia con otros. Y de la misma manera, ninguna lengua puede sobrevivir sin estar sujeta a influencias externas. Ni siquiera una tan<br> fuerte como el español. Hoy menos que nunca, ninguna nación, ningún idioma, puede marcar sus fronteras o pretender vivir en un vacío.<br> Así, el periodista que trabaja en español está expuesto, o más bien, inmerso en un mundo donde el cambio es la constante y la diversidad — cultural, lingüística, racial— es la norma.<br> La globalización, desde luego, tiene su equivalente en el periodismo. Así como la democracia se ha mundializado y la apertura de los mercados es un fenómeno internacional, los periodistas también estamos viendo desaparecer muchas barreras. Y con cada barrera o frontera que desaparece convergen dos o más mundos. Eso es lo nuevo en el periodismo moderno: las convergencias, las mezclas.<br> Me explico. Antes había una clara diferenciación entre noticias nacionales e internacionales. Ya no. Antes los periodistas trabajaban para un solo medio de comunicación. Ya no. Antes el periodismo estaba claramente separado del entretenimiento y de las preocupaciones por las ganancias en los medios de comunicación. Ya no. Antes bastaba un idioma para informar. Ya no.<br> Y al español no le queda más remedio que adaptarse a estas convergencias. Las mezclas, las </div><div>fusiones, la caída de muros y barreras, obligan a una enorme atención y apertura para que el idioma que utilicemos sea efectivo y comunique. [...] </div><div><strong>3. El espanglish </strong></div><div>Me cuelgo ahora de la convergencia de pueblos e idiomas, de la diversidad cultural que marca este nuevo siglo y de las huellas que dejan inmigrantas, turistas y viajeros, para regresar al tema del espanglish. El espanglish es mezcla y es cambio. Y está más vivo que nunca. Atacarlo, lejos de herirlo, lo fortalece. </div><div>En Estados Unidos se entiende mejor greencard que tarjeta de residencia. (Incluso una profesora chilena de la Universidad Internacional de la Florida proponía que se escribiera grincar, tal y como se pronuncia, y que nos olvidáramos de problemas). Para quienes utilizan los beneficios del welfare, el medicaid o el unemployment es más fácil referirse a una palabra en inglés que a una extensa e incomprensible explicación en español. </div><div>Luego, por supuesto, están esas maravillosas y polémicas mezclas del espanglish que<br> se han apoderado del habla. Ganga es una oferta en México, pero en las calles del este de Los Ángeles nadie confundiría a una pandilla con la oportunidad de comprar barato. La mayoría de los inmigrantes en Texas, Arizona y California saben que el bordo o el borde queda al sur, aunque no hayan tenido que cruzar ilegalmente la frontera. Tener sexo es usado frecuentemente en lugar de hacer el amor; sin embargo, quien lo tiene casi nunca se queja de las palabras. Hacer lobby es tan usado como cabildear. Surfear es </div><div>mas fácil que correr tabla o tontear en la Internet. Ambientalista es más corto y directo que defensor del medio ambiente. Sexista no aparece en muchos diccionarios, pero es un término mas amplio que machismo. Y soccer busca reemplazar a futbol. </div><div>Un prominente miembro de la Real Academia dijo en el pasado congreso de la lengua en Zacatecas, Mexico (1997) que el espanglish era una afrenta al español. Con todo respeto, pero no sabe de lo que está hablando. No es una afrenta ni un obstáculo; es un nuevo cauce por el que crece el español. </div><div>El recientemente fallecido escritor mexicano Octavio Paz fue un poco menos insensible a las influencias culturales de los hispanos, pero cuando le pregunté en Miami si era correcto utilizar el espanglish, me contestó: «Yo no creo que sea correcto o incorrecto; es fatal (...) estas formas mixtas son formas transitorias de comunicación entre los hombres». </div><div>¿Formas transitorias? Sin duda. Pero no por ello puede negarse su influencia, real y definitiva, en la forma de hablar de millones de hispanoparlantes. El espanglish es hoy más popular que nunca, empujado sin duda por la Internet. </div><div>Más críticas<br> El profesor Roberto González-Echeverría, profesor de literatura hispana y comparativa de la Universidad de Yale dice, en un reciente artículo publicado por el diario argentino El Clarín, que «el spanglish es una invasión del español por el inglés» y que plantea «un grave peligro a la cultura hispánica y al progreso de los </div><div>hispanos». Añade González-Echeverría: «La triste realidad es que el spanglish es básicamente la lengua de los hispanos pobres, muchos de los cuales son casi analfabetos en cualquiera de los dos idiomas (...) algunos se avergüenzan de su origen e intentan parecerse al resto usando palabras inglesas y traduciendo directamente las expresiones idomáticas inglesas». </div><div>No coincido en absoluto con el profesor de Yale. El espanglish no plantea ningún<br> peligro a la cultura hispana. Por el contrario, es un reflejo de la latinización de Estados Unidos y producto del crecimiento de la población de origen hispano. Lejos de amenazar a esa cultura que tanto preocupa al profesor, el espanglish proyecta a sus miembros hacia fuera y los da a conocer; los refuerza. </div><div>Tampoco es cierto que el «spanglish es una lengua de los hispanos pobres, muchos de los cuales son casi analfabetos». No. El espanglish se habla por igual entre latinos pobres que entre hispanos con doctorados. Basta escuchar a algunos de los principales ejecutivos latinos en las grandes empresas norteamericanas para corroborar que el espanglish se ha colado en todos los sectores económicos. Lo que sí es probable es que en los sectores menos favorecidos económicamente no exista la misma conciencia del uso del espanglish que se da en otras capas con mayores posibilidades educativas.<br> Ilan Stavans es probablemente la persona que más a fondo ha estudiado el fenómeno del espanglish. Sus enemigos le llaman «el destructor del idioma español». Pero Stavans, profesor del Amherst College de Massachussetts, </div><div>lejos de destruir se ha dedicado los últimos tres años a construir un diccionario del espanglish con mas de 6 mil palabras.<br> «Hablar de mantener la pureza del idioma español en los Estados Unidos es utópico», me dijo Stavans en una entrevista. «Los puristas quieren mantener un español congelado en el tiempo, como si los idiomas no se transformaran». </div><div>[...] </div><div><strong>4. Conclusión </strong></div><div>Camilo José Cela en ese mismo congreso de Zacatecas dijo que «la lengua es un torrente perramente en ebullición, todo lo contrario a una laguna de aguas estancadas». O, como otros decían en aquella ocasión, el español no cabe en su piel. Son totalmente infundados los temores de que el español está siendo invadido o que corre el riesgo de desaparecer. El español es el segundo idioma más hablado en el mundo como lengua materna, después del mandarín. El inglés es el tercero. </div><div>Ante las nuevas convergencias en las comunicaciones, la globalización, los embates de la Internet y el espanglish, el español no puede más que fortalecerse. Se debilitaría si lo guardáramos como reliquia en una cajita de cristal o lo repitiéramos como pericos de diccionario. Pero el español, como una lengua vivísima, se construye<br> (y valga la redundancia) en nuestras lenguas gastadas y pastosas, no en sesiones de exorcismo lingüístico.<br> La Real Academia de la Lengua Española tiene el gran reto de hacer click en la actualidad y dejar atrás la era en que las palabras estaban </div><div>secuestradas por unos pocos en los frascos de tinta. La lección del latín clásico y el latín vulgar está ya muy manoseada por la historia. Pero vale la pena recordar que fue el latín vulgar — el desdeñado por las élites, el que se hablaba en la calle, el que se embarazaba de otros idiomas y abortaba las imposiciones de los leguleyos— el que sobrevivió. </div><div>El español que se hablará en el futuro, el que ya se asoma en la sociedad de las comunicaciones, es el de todos los días, el embarrado de errores gramaticales y ortográficos, el picoteado por los anglicismos y las contracciones de la cibernética, es el español mal hablado. El español mal hablado puede ser criticado por romper las tradiciones, por ser champurreado entre las clases menos educadas, por denotar mezclas y escupir la pureza, y por indignar a los que viven de corregirle la lengua a los demás. Pero, al final, es el único que se escuchará en las plazas públicas y en la televisión, que es la más pública de las plazas. </div><div>Después de todo, en la vida como en la lengua, el que sobrevive gana. Ésa es la única regla que cuenta. <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>ENTREVISTA CON Jose Luis Gonzalez</title>
         <author>dromerito2003</author>
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         <description><![CDATA[<div><strong>Jose Luis Gonzalez, </strong><strong><em>escritor</em></strong></div><div> <br>[…]<br><br><strong>PARTE</strong> <strong>SOBRE SPANGLISH</strong><br><br></div><div><strong>Pregunta: ¿Considera usted literatura puertorriqueña a la literatura escrita en inglés por puertorriqueños nacidos en Estados Unidos o escrita en "spanglish" por compatriotas allá?</strong></div><div><br></div><div><strong>José Luis González: </strong>Esta es una pregunta clásica. Yo suelo contestar <strong>a </strong>esta pregunta así: ¿se considera literatura puertorriqueña la obra literaria de Ramón Emeterio Betances? ¿Qué dirían ustedes? Ese es el Padre de la Patria, y toda (su literatura) la escribió en francés.</div><div>¿Se considera literatura puertorriqueña los últimos poemas de Julia de Burgos? ¿Sí? Pues, los escribió todos en inglés. ¿Por qué no? ¿Cuál es el miedo?</div><div>Yo pienso que el idioma en que está escrita una literatura, es muy importante para decidir su nacionalidad. Para ciertos casos. Pero, en otros, el contenido es más importante. Pienso que en este caso particular el contenido es más importante; por lo menos ahora.</div><div>Lo que se está escribiendo en inglés allá es una experiencia nacional puertorriqueña. Ellos están escribiendo en inglés una experiencia colectiva de nosotros. Eso no tiene nada que ver con los Estados Unidos. Tiene que ver con Puerto Rico. Eso es puertorriqueño.</div><div>Si fuera en chino, seria un problema porque, ¿quién lo va a leer? Pero, ¿aquí? ¿Quién no lee más o menos el inglés? ¿Quién no puede leer un poema de Pedro Pietri? No somos un pueblo bilingue, no es verdad. En este mundo no hay pueblos bilingues; hay personas bilingues.</div><div>Este es un país cuyo proceso histórico ha determinado que un sector importante de la población haya salido de la isla, haya estado viviendo en Estados Unidos, haya estado yendo y viniendo, manteniendo un vinculo vivo con la isla. Si hay unos puertorriqueños -treinta, cuarenta, cien- que están dando un testimonio de esa realidad en lengua inglesa porque la dominan mejor que la lengua española, ¿cuál es el problema? Yo no lo veo.</div><div>Yo he estado varias veces en New York hablando con estos compatriotas -ellos en inglés y yo en español- y nos entendernos muy bien. Somos puertorriqueños todos, estarnos cruzando por los mismos problemas.</div><div><strong>Pregunta: ¿Qué opina del "spanglísh"?</strong></div><div><br></div><div><strong>José Luis González: </strong>¿Cómo le llamarían los romanos al latín que se empezó <strong>a </strong>hablar en España allá por el siglo <strong>y? </strong>¿No seria algo parecido a eso? La lengua la hace la gente, y los escritores <strong>y </strong>las escritoras la pulen.</div><div><strong>Pregunta: De acuerdo a su planteamiento podríamos decir, entonces, que la obra poética que escribió Juan Ramón Jiménez en Puerto Rico es literatura puerto rriqueña.</strong></div><div><br></div><div><strong>José Luis González: No, eso es otra cosa. </strong>Porque<strong> </strong>cuando Juan Ramón llegó aquí ya estaba hecho y rehecho. Cuando Alejo Carpentier va a Haití y escribe una novela sobre Haití, no es una novela haitiana; es una novela cubana. Y cuando Valle Inclán llega a México y escribe <strong>Tirano Banderas, </strong>no es una novela mexicana; es una novela española.</div><div>No, el caso de estos muchachos es otro; es que son jóvenes. No es que estén viviendo aquí para hacer literatura puertorriqueña; es que la hacen allá, porque son puertorriqueños allá. Eso es otra cosa. Yo lo que no sé -y ahí está mi gran duda- es lo que va a pasar con los nietos de esos puertorriqueños; si van a integrarse a esa sociedad o a ésta; o si van a constituir algo nuevo, como chicanos, o quién sabe. A mí lo único que me quita el sueño es la posibilidad de una guerra nuclear; pero fuera de eso, nada me quita el sueño.</div><div>Por "spanglish" yo entiendo dos cosas muy distintas. Pienso que hay dos "spanglishes": el "spanglish" creado en New York, por necesidad cultural, en el que ambos idiomas colaboran para que los que lo usan puedan expresar su visión de la realidad y del mundo; yo con ése no tengo pleito. Hay otro "spanglish" con el que si tengo pleito, y es el de acá. Ese si que no me gusta. Porque aquellos han tenido que forjar su propio instrumento de comunicación; pero, los de aquí, no han tenido que forjar nada, lo han hecho por vicio.</div><div>Eso de que un puertorriqueño que siempre ha vivido aquí, después de cada cinco palabras en español le encaja a uno una en inglés. No, ése es el "spanglish" malo; es una falta de respeto al idioma nacional. Y no sólo palabras en inglés, sino, peor todavía, las transliteraciones. No es que traduzcan, es que transliteran. Ya aquí la gente no "supone" nada, sino, "asumen". "Asumir" es otra cosa.</div><div>Luego, este es el país de la gente "envuelta". Aquí todos estarnos "envueltos" en algo: ¿estarán envueltos en papel de celofán, o en qué están envueltos? Dicen: "yo estoy envuelto en tal causa", "yo estoy envuelto con fulana''. ¡Señor, yo tengo una relación con fulana, yo estoy comprometido con tal causa! ¡Hay tantas palabras en español!</div><div>Entonces, ¿por qué ese vicio de usar otras?</div><div>Aquí todo el mundo "brega". Ahora ésa es palabra castellana de gran prosapia; está en los clásicos; bregar. En México la usa la gente pedante.</div><div>El otro día iba yo por la Avenida González en Río Piedras. Veo un fulano ahí, parado en una esquina. Pasa una muchacha muy bonita y él se queda mirándola y le dice "¿Bregamos nena?" ... Alta metáfora, ¿verdad?</div><div>Todo eso viene de "to dial with" o "to handle". Y fue Muñoz Marín el responsable; eso es de Luis Muñoz Marín, no porque me lo contaron, sino porque yo vi nacer esa palabra aquí (Imita la voz de Muñoz): "Vamos a <strong>bregar </strong>con la realidad de este pueblo". A bregar, y el hombre bregó y bregó y mira como nos dejó.</div><div>Nos dejó y no quiero dejar la cosa ahí. Tampoco quiero despachar una figura histórica tan importante con una frase humorística. No. Muñoz dejó muchas cosas; muchas de ellas malas, pero no todas malas.</div><div>Cuando estuve hace unos meses en el "campus" de la Universidad del Turabo pensé que ese "campus", en otro tiempo, fue el terreno donde se levantaron las construcciones de la "Easterns Sugar Company" y que las casas siguen ahí. Vi a aquellos estudiantes caminando por aquel campus". No pude dejar de pensar que muchos de esos muchachos son nietos de gente que cortaba caña descalza. También eso se le debe a Muñoz Marín.</div><div><strong>Pregunta: ¿Cómo se puede explicar este fenómeno del Puerto Rico de los ochenta en que, parejo al desa rrollo de una visión tecnológica del mundo, hecho de profesionales y técnicos, encontramos también una enorme efervescencia cultural en el campo del teatro, la poesía, las artes plásticas, entre otras?</strong></div><div><br></div><div><strong>José Luis González: </strong>Los griegos inventaron una palabra para eso: dialéctica. Hay un diálogo entre lo positivo y lo negativo: tesis, antítesis y síntesis. Y eso es lo que sucede en todas partes cuando se está viviendo un momento de transición histórica. Eso es perfectamente normal.</div><div>Lo que me aterraría a mí es que aquí todo estuviera paralizado. Eso sí daría miedo, porque es lo que pasa con las ciudades muertas o anestesiadas, y aquí no hay eso. Aquí hay una sociedad vivisima. ¿Que los jóvenes andan sólo pendientes de cosas frívolas? Sí muchos jóvenes están así. También en México y, agárrense, más sucede en Checoslovaquia, que es un país socialista. Así que no se asusten de eso...</div><div>El otro día llegó a la casa donde estoy viviendo, un grupo de nueve o diez muchachos del Programa de Honor del Recinto de Río Piedras, que me pidieron reunirse conmigo, no en el aula, sino donde yo estoy viviendo, porque ellos quieran ver a la gente fuera del aula y yo encantado. Ahí estuvieron más de tres horas esos muchachos mostrando unas preocupaciones de una sensatez y de una precisión...</div><div>¿Cuántos estudiantes hay aquí? Veinte mil, me dijeron. ¿Cuántos dirían ustedes que son como ustedes? Se miraron unos a otros y dice uno: "Con estas preocupaciones e inquietudes, diríamos que unos cuatro mil". Digo, ¿uno de cada cinco? ¡Eso es sensacional!</div><div>Cuando estudié eran como cinco mil y era una universidad de élite: universidad de los blanquitos. Aquello era la flor y nata de la sociedad puertorriqueña, y todos éramos niños sabios; visitábamos a Ortega y a Platón.</div><div>Y como todos somos adultos y no le tengo miedo a la gramática parda, les voy a contar textualmente lo que oi en la rampa del Edificio de Estudios Generales del Recinto de Río Piedras hace apenas una semana. Yo iba hacia el anfiteatro a dar una conferencia y van bajando dos muchachas como de 18 años más o menos. Al pasar junto a mí oigo que una le dice a la otra: "esto de la plusvalía relativa y la plusvalía absoluta está cabrón". Yo a esa edad todavía no sabia lo que era la plusvalía relativa. No, esto se está moviendo aquí. Puerto Rico está en el mundo más que antes.</div><div><strong>Pregunta: A mi me preocupa la dirección contraria. Usted ha dicho que las cosas tienen que cambiar para que sigan iguales y le preocupa mucho que se pudiera asignar El país de cuatro pisos...</strong></div><div><br></div><div><strong>José Luis González: </strong>No, a mí no me preocupa que asig nen <strong>El país de cuatro pisos...</strong></div><div><br></div><div><strong>Continúa el participante:</strong></div><div><strong>Pero hay una corriente de pensamiento hoy día que está hablando de que las sociedades modernas tienen una gran capacidad para tragarse a la oposición y la crítica, y a mi me preocupa que esté ocurriendo eso:</strong></div><div><strong>que, en vez de una dialéctica, sea todo lo contrario. Esto es, se permite leer </strong><em>El país de cuatro pisos </em><strong>en la escuela pública, pero no ocurre nada más, es decir, la síntesis no se produce.</strong></div><div><br></div><div><strong>José Luis González:</strong> Yo no creo que esas cosas puedan pasar sin que haya consecuencias. Por lo pronto, no re cuerdo ningún país en este inundo donde esas cosas hayan pasado sin que hayan habido consecuencias a corto o a mediano plazo. Con eso no se juega. Dudo mucho que el Departamento de Instrucción Pública vaya a poner <strong>El país de cuatro </strong>pisos como lectura por jugar con eso. Pienso que ellos saben lo que van a poner a leer, y que lo han discu tido, y que esas decisiones no las torna un funcionario solito. No. Yo sé lo bastante de política para saber cómo se hacen esas cosas. No puedo creer, sobre todo, que mi cuasi paisano Cantinflas haya venido a Puerto Rico hace unos días y les haya dicho a los puertorriqueños: "¡defiendan lo suyo!" ¿Eso, salir de la cabecita de Cantinflas? Hace exactamente un año, lo mismo dijo el Papa. ¿Es una coincidencia?</div><div>Déjenme explicarles lo que pienso que se está cocinando y por qué, ya que llegamos al meollo. Yo pienso que todo esto viene de los Estados Unidos. Lo que ha cambiado, lo que está cambiando, es la política de los Estados Unidos en el Caribe, en América Latina y en el Tercer Mundo. Ya se han llevado varios trancazos y no quieren seguir llevándose más. Se lo llevaron en Cuba, en Nicaragua. Ellos necesitan organizar el Caribe para sus propios fines, claro; no para los míos. Y se dan cuenta de que a ellos les hace falta en el Caribe un intermediario. Ellos no pueden manejar el Caribe directamente, desde Washington, porque ya eso no se puede hacer en este mundo. Ya pasó la época de los imperialismos así, en bruto. De que desde Washington, yo digo; desde París, yo digo; de que desde Londres, yo digo. No, no, ya se hila mucho más fino. Les hace falta un intermediario eficaz, aceptable para el Caribe y no sólo para ellos. Y este país, lógicamente, es excelente.</div><div>Ahora, ¿puede Puerto Rico ser un intermediario eficaz siendo colonia? No puede, porque ningún gobierno soberano del Caribe va a estar de acuerdo en que llegue un funcionario colonial de Puerto Rico a supervisarlo y a intermediario. No. Hágalo soberano y hágalo aceptable, por necesidad.</div><div>Ahora bien, como decía Hegel, ocurre algo que él llamaba "las astucias de la providencia". (Yo le llamo las astucias de la historia). Da la casualidad de que en este momento el gobierno de los Estados Unidos y yo coincidimos en lo que hay que hacer para Puerto Rico (Y, que yo sepa, no he hablado con ningún agente de la CIA). Lo que sucede es que ellos tienen su propósito y yo tengo el mío. Eso depende... Yo creo que lo que no debernos ni podernos hacer en Puerto Rico es decir: ¡Ah, si viene de allá no hay que rneterse en eso! ¿Y entonces qué? ¿quedarme en la colonia a esperar que un día el pueblo puertorriqueño decida levantarse en armas contra Estados Unidos? Llegamos al siglo XXII, y estarnos en las mismas.</div><div>Hace mucho tiempo ya que aprendí que los hechos históricos no se esperan sentados. Hay que remangarse las mangas y meter las manos en la cosa esa que no le gusta a nadie. Hay un viejo dicho popular caribeño que dice: "el que quiera comer pescao que se moje el culo". Y si se trata de mojárselo en las tibias aguas del Caribe, yo encantado de mojármelo. Eso de sentarnos a rnentenernos puros: ¿cómo voy a estar metido en un proyecto que, yo sé, viene de Washington? ¿Y a mí qué me importa de dónde venga si estoy convencido que para mi proyecto eso es bueno? Entonces yo también le entro, y la historia dirá quién se sale con la suya.</div><div><strong>Pregunta: ¿No caerá también dentro de esa "astucia de la providencia" que decía Hegel, el proceso migra torio que se está dando en estos momentos? Hubo una emigración en la que se fue parte de la base de nuestro pueblo; ahora es al revés. Ahora esa base está regresando; pero, a la vez, se nos está yendo el profe sional y el técnico, que es tal vez el más sensible a la enajenación. O sea, que estamos limpiando, estamos llenando otra vez la base de la fuerza de cultura de nuestro pueblo y limpiando los obstáculos, o lo que pudiera ser una rémora a este proceso.</strong></div><div><br></div><div><strong>José Luis González: </strong>Lo felicito a usted por su perspicacia. Eso mismo pienso yo. Están limpiando al país de la posible oposición. Aquí hay gente que se va a oponer a ese proceso porque quieren seguir viviendo en el "American way of life", como ciudadanos americanos. Nadie se lo impide: la estadidad está más cerca que nunca, está a noventa minu tos. ¿Usted quiere seguir viviendo en el "American way of life"?... váyase para la Florida, Georgia, Texas, no hay problemas. Váyase si le gusta aquello. Sino, vuelva; no hay problemas. Le están dando salidas cómodas; están creando las condiciones para que salga la cosa en la página 15 de "El Nuevo Día" y no se asuste nadie.</div><div>A milo que me duele es lo que muchos puertorriqueños les hacen a estos muchachos que vuelven: los están tra tando mal. Hay una hostilidad contra esos muchachos y a mí eso me parece mal, poco generoso. ¿Qué traen otras costumbres? ¡Pero si este país se ha hecho de gente que ha traído otras costumbres a lo largo de cuatro siglos, por Dios!.</div><div>Existe temor, sobre todo de parte de los independentis tas, a la asimilación -y yo soy independentista. Existe el cuco de que nos asimilan, nos asimilan. Ya Pedreira estaba en contra de eso: que nos coge el holandés.</div><div>Bueno, hace falta conocer mal la historia de este país para tenerle miedo a la asimilación de este pueblo por alguien, cuando este país ha sido el país asimilador por excelencia. Este país ha asimilado españoles, africanos, ingleses, holandeses, daneses, norteamericanos, corsos, mallorquines. ¡Si los expertos en asimilación somos nosotros! ¿Quién ha asimilado a quién aquí durante cuatro siglos? Asimilamos nosotros. Yo fui niño cuando aquí se enseñaba en las escuelas en inglés: eso que ustedes cono cen como historia pasada y como una lucha épica del pueblo puertorriqueño y de los independentistas para salvar el idioma. Yo leo esas cosas y me sonrío, porque yo las viví.</div><div>Miren, trajeron a principios de siglo un número indeter minado de maestros y maestras jóvenes de Estados Unidos a que le enseñaran inglés a los puertorriqueños. Yo tuve maestros y maestras de inglés en mi escuela primaria. Me acuerdo muy bien de todos ellos. En clase nos hablaban en inglés.</div><div>Para ir al baño había que levantar la mano y decir: "may 1?". Pero, ¿qué pasaba? Aquel maestro o aquella maestra, tan pronto salía del aula, en los pasillos de la escuela, en la plaza, sólo hablaba español, un español macarrónico, terrible.</div><div>Me acuerdo que, una vez, una vieja maestra se encuentra con mi madre en la calle y le dice: "Señora González, la felicito; usted tener un hijo muy agusao"... ¡Ellos se puertorriqueñizaron! Se casaron, además, puertorriqueños y norteamericanos. Eso es lo que Orvil Miller ve como el quinto piso. Vino de ahí, de la asimilación de aquellos americanos y americanas por los puertorriqueños. ¿Por qué Orvil Miller no es yanki? Es puertorriqueño de Santurce, cangrejero; y Roy Brown también. Nosotros somos los que asimilamos.</div><div>Todos estos cubanos que han venido, contrarrevolucionarios, conservadores, que dicen que nos van a echar para atrás en la historia como nos echaran para atrás los que vinieron huyendo de las guerras de independencia de América del Sur en el siglo pasado.. &lt;/!-&gt;- &lt;/!-&gt;¡Mentira! Aquella gente nos echó pa'lante. Yo lo vengo sosteniendo hace va rios años, y me han llovido palos por decirlo.</div><div>Leo la Historia <strong>General de Puerto Rico </strong>que acaba de publicar Fernando Picó y me encuentro con gran gusto que Picó dice lo mismo. Aquella gente vino de allá huyendo de una situación de guerra, y eran los escribanos, y los comerciantes, y tal y cual. No vinieron para acá por razones ideo lógicas: vinieron por razones económicas, personales; y los descendientes de aquellos conservadores, fueron los pró ceres del liberalismo puertorriqueño. Salvador Brau era hijo de una emigrante venezolana y de un emigrante catalán, autonomista puertorriqueño. Los nietos de estos cubanos van a hacer lo mismo; hay que darles tiempo. Ya muchos de sus hijos son puertorriqueños, pues a los nietos los asimila mos tranquilamente, nos los comemos y qué bueno... ¿Quién es "puertorriqueño viejo" en detalle?</div><div>En el libro de Fernando Picó hay una oración, una sola oración corta, que explica toda la historia de Puerto Rico en los siglos XIX y XX, y es ésta:</div><div>"En la mayoría de los pueblos de la isla las familias consideradas antiguas eran las que en el 1867 estaban en su primera generación."</div><div>Esta oración vale por todo El país <strong>de cuatro pisos. </strong>Eso quiere decir que once años antes de que los americanos lle garan aquí no había una clase dirigente nacional. Era una nación que estaba haciéndose, y esto no es para que le dé verguenza a nadie. Los norteamericanos llegaron a una sociedad que todavía estaba haciéndose, y si todavía no so mos país independiente, no se debe a la maldad de nadie; se debe a que los pueblos luchan por su independencia sólo cuando la independencia le es necesaria a un sector importante de su población y si no, no. Y aquí no ha sido el caso.</div><div>Los colombianos no hicieron su independencia porque un señor se trepara en una tribuna o en un caballo y dijera:</div><div>¡hay que salvar la patria! No; es que no aguantaban ya al gobierno español; estaban hartos.</div><div>Está bien que los ideólogos y los poetas hablen de la patria; pero la gente pelea por la vida. ¿Qué es lo que quiere alguna gente en este país? ¿Que el pueblo puertorriqueño se levante en armas contra los cupones de alimento? Mire, eso no ha pasado nunca en ninguna parte del mundo. Y si eso pasara, yo pensaría que es un caso de demencia colec tiva. La gente tiene derecho a comer: consumismo es otra cosa. Eso de que en un país de este tamaño pululen los "volvos" y los "mercedes" por sus calles, es demencial. La gente debe comer bien; pero aquí no hacen falta ni los "volvos" ni los "mercedes". Aquí hay que fijar un nivel de vida decoroso, de vida de cierta abundancia, y no volvernos locos comprando porquerías.</div><div><strong>José Luis González: </strong>Sí, porque en ese caso de la justificación, del embellecimiento de las razones para luchar por la independencia, ambos colaboran. Y no estoy en contra de ello; también hace falta. Pero lo que no acepto es la idea de que los pueblos se levantan en armas porque los convenzan con palabras. Aquí se ha hecho eso &lt;/!-&gt;... &lt;/!-&gt;palabras es lo que no ha faltado nunca, y no se ha hecho.</div><div>Entonces, cuando no les hacen caso a las palabras, em piezan a salir cosas como "el puertorriqueño dócil". Eso es una calumnia, una calumia sin mala fe, porque René Marqués no era hombre de mala fe. Eramos amigos, Yo le dije: "René, tú oyes campanas, pero no sabes dónde sue nan". Lo que le pasaba a René era que estaba muy enojado con su propia clase que no había sido capaz de luchar por la independencia: Purificación <strong>en la calle del Cristo, Los soles truncos...</strong></div><div><br></div><div>René lo que decía <strong>era </strong>que los puertorriqueños estaban obligados <strong>a </strong>liberar <strong>a Puerto Rico. Pero, para empezar, no </strong>eran puertorriqueños, ni el abuelo de René lo era. Era mallorquín. Entonces, ¿qué es lo que están pidiendo?:  ¿milagros?...</div><div><strong>Comentario: </strong>Creo que en el libro <strong>Conversación con José Luis González, </strong>usted plantea que en Puerto Rico se confunde ficción con historia.</div><div><strong>José Luis González: </strong>¡Ah, bueno! Yo acabo de leer un ensayito sobre el Grito de Lares, de una historiadora muy conocida, donde se dice que en el 1838 hubo en Puerto Rico una conspiración en la que toda la guarnición en la isla, fuerzas regulares e irregulares, estaba comprometida. Pero que, entonces, hubo un fulano llamado Juan Almanza que fue, sopló y delató y entonces el gobernador, arrestó a unos, ahorcó a no sé cuántos, fusiló a otros tantos, a no sé cuántos deportó, y Puerto Rico perdió la oportunidad de ser país independiente en el 1838. Lo que es un magnifico ejemplo de lo que puede llamarse en Puerto Rico la historio grafía del chivatazo. Así que es un chota el que nos impide ser independientes. Lo mismo en Lares: uno fue y sopló, y ya no pudimos ser independientes.</div><div>Todas las grandes conspiraciones que han habido en este mundo han sido delatadas. Todas. La conspiración por la independencia de México del Padre Hidalgo, fue dela tada. La revolución por la independencia de Cuba, fue delatada. La conspiración bolchevique en Rusia, fue dela tada: pero se hicieron. Es que no es por eso. Nos da ver guenza el hecho de que Puerto Rico todavía no sea inde pendiente. A mi no me da ninguna verguenza. Yo sé por qué no es independiente, y no es para que le dé verguenza a nadie. Entonces se apela a la mitología.</div><div>¿Recuerdan a Seva? Bueno, eso es toda una experien cia. Yo, en México, casi bailaba sólo de gusto, y le dije a Luis López Nieves. "Chico, te felicito, qué trabajo de desmitifi cación has hecho"!</div><div>Luis publica eso y se produce un alud de llamadas tele fónicas a "Claridad": "les ganarnos una batalla a los yankis, ya ven que si podemos". Si, le ganarnos: lo que pasa es que después los americanos borraron a Seva del mapa.</div><div>Muy buen cuento aquél; pero, ¡cuánta gente lo creyó! Si un amigo mío fue a ver al Gobernador Romero Barceló a exigirle que hiciera algo para reencontrar al profesor aquel que estaba desaparecido, y Romero también se lo creyó, y llamó a la policía, y busquen a ese hombre. Romero, claro, es al fin y al cabo, nieto de Don Antonio Barceló. Será muy anexionista; pero la sangre pesa más que el agua. El se lo creyó.</div><div>Tenernos que aprender a conocernos para bregar con nosotros mismos bien, sin angustias ni complejos de infe rioridad. No somos ni inferiores ni superiores a nadie. Somos un pueblo como otro cualquiera con una historia particular. Si uno quiere marchar, reencauzar la historia, lo que hay que hacer es caminar con ella. Si la historia va por aquí, y yo digo que va mal, que lo bueno es por acá, y por acá yo voy solo... mire, esto sigue. Y usted podrá sentirse muy satisfecho con su conciencia y podrá sentirse usted héroe, y hasta mártir; pero usted no hará más que meterse en un "ghetto"; el "ghetto" patriótico. Y a mí los "ghettos" no me han gustado nunca.</div><div>Yo, aquí, en este viaje, he pasado horas conversando con la hija del Dr. Barbosa, la Dra. Pilar Barbosa. Barbosa es una figura a quien yo respeto mucho. Barbosa era un gran amigo de Antonio Maceo y lo ayudaba en todo lo que podía. Cuando matan a Maceo en Cuba, el Ayuntamiento de San Juan hace una fiesta, y en esa fiesta participa José De Diego. Entonces, ¿cómo se brega con eso? ¿Barbosa traidor? ¿Traidor a qué?</div><div>¿Quién asume la defensa de la puertorriqueñidad en el momento de la Asamblea Autonomista del 97? Cuando Muñoz Rivera regresa de Madrid con la fusión del Partido Autonomista Puertorriqueño con el Partido Liberal Monárquico, ¿quién dice: ¡NO!, porque este partido es puertorriqueño y republicano, y no monárquico, y yo no acepto fusión, y me voy? Ese fue Barbosa. ¿No fue Barbosa entonces, en ese momento, el más puertorriqueño? ¿Y eso lo vamos a borrar?</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>ILÁN STAVANS SOBRE SPANGLISH</title>
         <author>dromerito2003</author>
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         <description><![CDATA[<h1>Entrevista con Ilán Stavans,<br>profesor de español en EE UU</h1><div>Ilán Stavans nació y se educó en Ciudad de México. Obtuvo su master en filosofía judía medieval en The Jewish Theological Seminary y su doctorado en lengua y cultura hispánica en Columbia University. Entre sus publicaciones más importantes se cuentan The Hispanic Condition: Reflections on Culture and Identity in America (1995), Art and Anger (1996) y The Oxford Book of Latin American Essays (1998). En 2000 la editorial Routledge publicó una antología de su obra bajo el título de The Essential Ilan Stavans. Este año aparecerá su autobiografía, On Borrowed Words: A Memoir of Language (Viking) y su diccionario de Spanglish. Es director de la revista Hopscotch: A Cultural Review y director de la serie Jewish Latin America que publica University of New Mexico Press. Catedrático de español en el Amherst College, colabora regularmente en publicaciones de Europa, América Latina y los Estados Unidos.</div><div><strong>Pregunta.</strong> Para comenzar esta entrevista, acaso podría Vd. hacer un balance personal de la situación de la lengua española en los EE UU. La minoría hispana en aquel país se ha convertido en la primera en importancia, por encima de los afroamericanos, ¿cuál es el panorama del español en estos momentos en EE UU?</div><div><strong>Ilán Stavans.</strong> La lengua española es la segunda en importancia en el país. A diferencia de otros idiomas de inmigrantes, no da muestras de desaparecer tras varias generaciones. El impulso que le dió la educación bilingüe, que empezó en Dade County a principios de los años sesenta, ha contribuído a que plante raíces. Nunca antes en la historia de los EE UU una lengua fuera del inglés había tenido tanta presencia: hoy hay más estaciones de radio en español en California que en toda Centroamérica; dos cadenas nacionales de televisión, <em>Univisión</em> y <em>Telemundo</em>, transmiten programas en la lengua de Cervantes todo el día; y cada una de las grandes urbes tiene su propio periódico, de amplia difusión y enorme crecimiento, entre los que se cuentan <em>El Nuevo Herald,</em> <em>La Opinión</em> y <em>El Diario/La Prensa</em>. Pero el que en España se festeje esta diseminación del español como un triunfo resulta cómico. Al fin y al cabo, muy pocos entre la población hispánica sienten algo –una deuda, un cordón umbilical– hacia España. La gente ni siquiera sabe que existe una Real Academia de la Lengua Española. Lo que importa es que el español que sobrevive en estas tierras lo hace de manera promiscua. Su contacto diario con el inglés lo obliga a adaptarse de nuevas circunstancias, a reinventarse de manera radical. Así que ni es un triunfo de España ni lo es de Inglaterra; tampoco lo es de EE UU o de las diferentes naciones de la América Latina. Es un triunfo de quienes lo hablan, como les viene en gana.</div><div>P. El bilingüismo en algunas partes de EE UU es un interesante fenómeno lingüístico no exento de problemas. En algunos estados se ha llegado a la promulgación de leyes “English only” para restringir el uso del español y favorecer el inglés. ¿Cómo ve Vd. la relación entre ambas lenguas en la actualidad? ¿Son las fricciones inevitables?</div><div><strong>I.S.</strong> Los movimientos del <em>English Only</em> y <em>English First</em> tienen antecedentes históricos. Todo grupo inmigrante en este país se ha enfrentado a fuerzas xenófobas que si bien no lo niegan del todo, por lo menos lo maltratan y lo atacan. No cabe duda de que estas fricciones son inevitables. El mismo maltrato lo recibieron los alemanes, los irlandeses, los italianos y los judíos, por no hablar de los africanos. Eventualmente, el maltrato da lugar a un trato menos violento y, de allí, a una aceptación, si no cabal por lo menos tácita.</div><div>El debate lingüístico es un barómetro del clima social. En la constitución de los EE UU no se establece el inglés como el idioma oficial. Este hecho enfurece al flanco conservador, que se obstina en negarle la existencia a cualquier otra lengua en el país. En mi opinión, todo norteamericano, sin distinción de clase, raza y procedencia geográfica, debe aprender a hablar, leer y escribir el inglés. Después de todo, esa es la lengua que nos unifica como nación. Pero su aprendizaje no tiene por qué comprometer el estudio de otros idiomas, el más importante de ellos, el español. Este es ya un país bilingüe, lo quiera o no<br>la derecha republicana. La injusticia es clara: si una persona bilingüe es de la clase baja, se le condena; pero si es de clase alta, se le premia con becas y empleos envidiables. El monolingüismo, estoy convencido, es una forma de ceguera, no sólo en este país sino en todo el mundo. A nivel mundial, hay más gente que habla dos o más lenguas que gente monolingüe. En la India el poliglotismo es un fenómeno generalizado, y lo es también, aunque en menor escala, en Asia y Europa. Pero este país no se dará cuenta de que el futuro es multilingüe hasta que el <em>Zeitgeist</em> general cambie de tal manera en que tanto la ciudadanía como la élite en el poder reconozca los límites del sueño imperial.  </div><div>P. En ese contexto de convivencia lingüística nace el fenómeno del llamado spanglish, lengua híbrida que Vd. ha estudiado y a la que dedica su próxima obra The sounds of spanglish. ¿Qué es exactamente el spanglish? ¿Podría considerarse un proceso de “criollización” del inglés o del español en EE UU?</div><div><strong>I.S.</strong> El <em>spanglish</em> es el resultado del encuentro no sólo entre dos lenguas sino entre dos civilizaciones, la hispánica y la anglosajona. A pesar de lo que aseguran los medios de comunicación, no es un fenómeno reciente. Sus antecedentes se remontan por lo menos a 1848, con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, en el que México le vendió una parte considerable de su territorio a los EE UU. Quizás haya que remontarnos aún más, a las travesías de viajeros británicos por la península ibérica y a piratas y mercaderes de la misma nacionalidad en las aguas del Caribe. De una u otra forma, es a mediados del siglo XIX, en territorio americano, cuando ese encuentro adquiere dimensiones insospechadas. A partir de ese momento se da la semilla de un árbol que hoy vemos crecer. Viene la Guerra Hispanoamericana de 1898, que arraiga más la cohabitación verbal y cultural. Ésta se diversifica a lo largo del siglo XX, en la medida en que el inglés se convierte en la <em>lingua franca </em>del mundo entero y, simultáneamente, la minoría hispánica dentro de los EE UU no sólo crece sino que se tralada de la periferia al corazón mismo de la cultura nacional. Es en ese movimiento dialéctico, de Este a Oeste y de Sur a Norte, en que el <em>spanglish</em> encuentra su propio hábitat.</div><div>Hablar de <em>criollización</em> no es imprudente. Yo invocaría otro término similar, con ecos igualmente resonantes:<em> mestizaje</em>. Aun cuando sólo hace poco hayamos despertado a la realidad del <em>spanglish</em>, los diccionarios de anglicismos, cuya frecuencia como publicaciones, en España y las Américas, se intensifica desde finales del siglo XIX hasta la fecha, desde hace tiempo vienen recogiendo términos que hoy podríamos catalogar como manifestaciones del <em>spanglish</em>. Hay por ejemplo el habla deportiva: el <em>referí</em>, el <em>corner</em>, el <em>ofsait</em>. Luego viene el habla de la mercadotecnia, la tecnología, etc. En este contexto, vale la pena señalar que el <em>spanglish</em>, aunque se le escucha a diario en las calles de las ciudades norteamericanas, es también un fenómeno de España y América Latina. Hay “<em>spanglishismos</em>” que nos unen pero cada país tiene asimismo su vocabulario propio. En Venezuela se le dice <em>wachiman</em> al vigilante, en México y en otras partes se dice <em>parquear</em> para estacionar el automóvil, en España a la píldora anticonceptiva se le denomina <em>antibaby</em>.</div><div>P. Para muchos estudiosos se trata de un fenómeno que debe combatirse, pues arguyen que es nocivo para la lengua española, como lo son los anglicismos indiscriminados que combate la Real Academia Española y sus correspondientes americanas. ¿Cree Vd. que ese peligro existe, o más bien el “spanglish” es prueba de la fortaleza e implantación del español en EE UU?</div><div><strong>I.S.</strong> La resistencia de los cultos tampoco es nada nuevo. Ya en la <em>Biblia</em> se encuentran manifestaciones similares de pomposidad. Todo cambio genera ansiedad. Pero hay que recordar que las lenguas vivas siempre están en constante movimiento; sólo las que están inmóviles se fosilizan. Me entristezco cuando oigo en boca de aquellos que aspiran a mejorar las condiciones de los hispanos en EE UU –la mayor parte de ellos educadores– que nuestra labor docente es la de “curar a los iletrados de su lengua bastarda,” y por bastarda quieren decir <em>impura</em> e <em>ilegítima</em>. Pero ¿cuál es el español puro y legítimo, el de Góngora y Quevedo? ¿Y quién lo habla en la actualidad? Nuestros escritores –pienso en Borges, en Goytisolo, en Cortázar– han hecho suyo el español, afrancesándolo, o modelándolo a partir del inglés o del árabe; de allí su originalidad. ¿Hay pues que pedirle a la gente que hable como los personajes de <em>Rayuela</em>? Si el <em>spanglish</em>, un híbrido lingüístico, le sirve co-<br>mo vehículo de comunicacíon a la población, ¿qué derecho tenemos nosotros de arrebatárselo?</div><div>Pureza de sangre, pureza de espíritu… En España –y por extensión, en las Américas en general– este concepto ha causado estragos. Bajo la tutela del Santo Oficio de la Inquisición se aspiró a abortar a los “indeseables”, a eliminarlos con el fin de limpiar a la sociedad de su inmundicia. En ese altar se sacrificó a los judíos y a los musulmanes; en ese mismo altar se minimizó al indio americano. Al final, claro, fueron España y sus colonias las que salieron perdiendo. Que el lema de la Real Academia Española sea todavía el de <em>limpia, fija y da esplendor</em> me parece ofensivo, por no decir que me atemoriza… ¿Es que acaso la lección no ha sido aprendida?</div><div>En mi labor lexicográfica pienso en Unamuno, que, en su reflexión sobre <em>El Quijote</em>, aspiró a rescatar la herencia del caballero andante de manos de los “profesores” que lo habían secuestrado. El problema que tenemos en la actualidades que los especialistas nos han arrebatado la lengua para convertirla en un objeto de laboratorio. San Agustín decía que la explicación de las palabras es tan quimérica como la de los sueños. Y añadía Alfonso Reyes: “El vulgo es dueño de la realidad; los cultos lo son de la irrealidad”. Mis ídolos son Antonio de Nebrija y Samuel Johnson. Al primero lo admiro por su ánimo emprendedor al publicar su Gramática, en la época en que los judíos eran expulsados de España y cuando Cólon pisó por primera vez tierra americana. Pero el doctor Johnson es una figura más atractiva por su magistral anhelo enciclopédico, que va mucho más allá del de Nebrija; no sólo es un Quijote que navega contra viento y marea en su tarea por demarcar los límites de su idioma, el suyo y el de su adorado Shakespeare, sino que lo hace con <em>joie de vivre</em>; además, es un crítico literario de primerísima, un editor sin par y un prosista que, a tantos siglos de distancia, sigue fresco.</div><div>P. ¿Es consciente la población hispanohablante de los EE UU del fenómeno del spanglish? ¿Es capaz de preservar un español más o menos estándar o tiende irremisiblemente al spanglish?</div><div><strong>I.S.</strong> En mis estudios sobre el <em>spanglish</em>, siempre comienzo por recalcar el hecho de que la población hispanoparlante en EE UU no es homogénea. De hecho, describirla como una minoría es un error. Se trata más bien de grupos nacionales (chicanos, cubanos, puertorriqueños, dominicanos, etc.), unidos mal que bien por un idioma común y por una herencia histórica. El español en Florida no es el mismo que el que se escucha en California o en Nueva York. La así llamada minoría hispánica está constituída por una amplia gama de inividuos de raza y clase social distintas. No todos hablan <em>spanglish</em>; es más, no todos hablan el mismo tipo de <em>spanglish</em>: hay un <em>spanglish</em> cubano que es distinto al <em>spanglish</em> portorriqueño; y así etcétera. Además, hay varios <em>spanglish</em> dentro de cada subminoría, debido a su ubicación geográfica y a su clase social<em>. E pluribus unum</em>. En su anhelo por homogenizar la cultura hispánica, los medios de comunicación, en especial la radio y la TV, sintetizan los varios <em>spanglish</em>. En programas como <em>El Show de Cristina</em> o <em>Sábado Gigante</em> se escucha un <em>spanglish</em> medio, normatizado, que se nutre de varias extracciones nacionales. ¿Es esta una prueba de un fenómeno de neutralización gramatical y sintáctica? ¿Eliminará este fenómeno las diferencias de los varios <em>spanglish</em>? Sí y no. Los localismos son siempre la base de la diversidad dentro de la unidad.</div><div>P. La consolidación del español en EE UU ha conllevado el nacimiento de nuevas formas de expresión literaria para la comunidad hispanohablante, como los poetas nuyorriqueños o el rap versificado en español, ¿en qué estado y con qué autores se encuentra la literatura en español que se escribe en EE UU? ¿Puede hablarse de una literatura spanglish?</div><div><strong>I.S.</strong> La literatura en español en los EE UU tiene ya más de cuatrocientos años. Nace con los exploradores y misioneros españoles —con crónicas como <em>Naufragios</em>, de Cabeza de Vaca— y tiene su apogeo en periódicos a finales del siglo XIX, tanto en el Suroeste como en Nueva York y Florida, en la época en que José Martí y Eugenio María de Hostos, para nombrar sólo algunos nombres ilustres, se ejercitan como ensayistas. En esa época hay también poesía y canciones folkoricas en español en la frontera que son dignas de atención. Esta tradición, la del español como vehículo literario, sigue viva. Hace poco la editorial <em>Alfaguara</em> publicó una antología titulada<em> Se habla español</em>; esa es la punta del <em>iceberg</em>. Cada año se publican docenas de libros en español, bajo el sello editorial de compañías como <em>Ediciones Universal </em>y <em>Arte Público</em>. Asimismo, las compañías editoriales neoyorquinas participan de este fenómeno: la obra de Gabriel García Márquez e Isabel Allende se publica simultáneamente en inglés y en español en ediciones separadas, e igual la de muchos autores latinos. (Mi propio libro <em>La condición hispánica</em>, en su nueva edición, saldrá por el sello <em>Harper Collins </em>en ambos idiomas).</div><div>Dentro de un par de años verá la luz una ambiciosa antología que, junto con un equipo de cinco colegas, hemos estado preparando: <em>The Norton Anthology of Latino Literature</em>. Recopilará más de docientos autores, desde Cabeza de Vaca a los más actuales. Algunos escribieron en español; otros lo hacen ahora en inglés. La suma de esas literaturas, al igual que el <em>spanglish</em>, es un mestizaje: busca un justo medio entre las vertientes anglosajona e hispánica.</div><div>En cuanto a una literatura en <em>spanglish</em>, también está “viva y coleando”. Entre sus exponentes más ilustres están las puertorriqueñas Giannina Braschi y Ana Lydia Vega, el chicano Juan Felipe Herrera, para mencionar sólo a algunos. En especial la poesía en <em>spanglish</em> ha florecido en los últimos años, pero también hay novelas y cuentos. El ejercicio verbal varía: en algunos casos es un simple cambio de código, mientras que en otros se nutre de “<em>spanglishimos</em>” perfectamente formados. No hay que olvidar que esta ecuación incluye a la nueva ola de escritores latinoamericanos, la así llamada <em>Generación McOndo</em>, que, desde el español, emplea constantemente “<em>spanglishimos</em>” en su prosa.</div><div>El cuento “Pollito Chicken” de Vega, que forma parte de la colección <em>Vírgenes y Mártires</em> (Editorial Antillana, Río Piedras), es una piedra angular en esta tradición. A continuacíón, cito un fragmento:</div><div>“<em>Al llegar (a San Juan), se sintió all of a sudden como un frankfurter girando dócilmente en un horno de cristal. Le faltó aire y tuvo que desperately hold on a la imagen del breathtaking poster para no echar a correr hacia el avión. La visión de aquella vociferante crowd disfrazada de colores aullantes y coronada por kilómetros de hair rollers la obligó a preguntarse si no era preferible coger un bus o algo por el estilo y refugiarse en los loving arms de su Grandma en el countryside de Lares. Pero on second thought se dijo que ya había hecho reservations en el Conquistador y que Grandma bastante bitchy que había sido after all con ella y Mother diez años ago. Por eso Dad nunca había querido – además de que Grandma no podía verlo ni en pintura porque tenía el pelo kinky – casarse con Mother, por no cargar con la cruz de Grandma, siempre enferma con headaches y espasmos y athlete’s foot y rheumatic fever y golondrinos all over y mil other dolamas. Por eso fue también que Mother se había llevado a Suzie para New York y thank God, porque de haberse quedado en Lares, la pobre Mother se hubiera muerto antes de lo que se murió allá en el Bronx y de algo seguramente worse</em>.”</div><div>P. Finalmente, háblenos de su obra “The sounds of spanglish” y de su curso dedicado a esta materia, ¿cómo se plantea este estudio?</div><div><strong>I.S.</strong> El curso que impartí por vez primera en Amherst College en el otoño de 2000 es, hasta donde tengo entendido, el primero que aspira a analizar el fenómeno del <em>spanglish</em> desde una perspectiva global e interdisciplinaria. A fines de los setenta, se dieron en Nueva York cursos dedicados al <em>spanglish</em> de los nuyorriqueños. Esa labor ha sido intrumental en la consolidación de una disciplina cuya legitimidad ya es imposible negar. El curso en sí no fue <em>en</em> sino <em>sobre</em> el <em>spanglish</em>. Unos sesenta estudiantes y yo nos abocamos a la tarea de entender sus orígenes, comparándolo con el yiddish, el judesmo o judeo-español, el <em>ebonics</em>, la jerga afroamericana, y, sobre todo, con el español y el inglés de ayer y de hoy. Nos remitimos a Nebrija y al doctor Johnson, a Fernando Ortiz y Angel Rosenblatt. Analizamos estructuras gramaticales y exploramos la función social e intelectual que cumplieron diccionarios como el de<em> Autoridades</em> y el <em>Oxford English Dictionary</em>. Estudiamos asimismo las manifestaciones lingüísticas del <em>spanglish</em> en TV, radio, cine y literatura, y comentamos estudios sociológicos, antropológicos y demográficos sobre el tema. Por último, hablamos sobre el papel del español en las Américas y la incorporación de palabras del nahuátl, quechua, maya; y comparamos el <em>spanglish</em> con el <em>ebonics</em>. La cátedra, que se repetirá el año próximo, es un trabajo en formación. Ya tengo en mi oficina una pila de libros y artículos diferentes que me gustaría incluir la próxima vez.</div><div>Decidí impartirla en la cuesta final de la compilación de mi diccionario de <em>spanglish</em>. Se trata de un empeño de varios años. La ayuda de gente de todas partes de todo tipo y extracción ha sido de un valor incalculable. He hablado mucho del libro en los medios españoles. Basta decir ahora que aparecerá de forma ilustrada, con unas 6.000 voces, y que mostrará las variantes del <em>spanglish </em>que es prudente reconocer. Mi criterio de selección ha sido metódico; he llegado a él tras analizar a fondo muchos otros diccionarios, y con la ayuda de muchos colegas. Verá primero la luz la edición en inglés y luego la versión en español. Contendrá, además, una serie de ensayos míos, entretejidos en las diferentes secciones, donde el fenómeno lingüístico es estudiado desde múltiples perspectivas<sup>1</sup>.</div><div>Sé que en el momento en que se publique, mi diccionario ya será insuficiente. Prueba de ello es la cantidad de voces nuevas que me llegan cada semana. Habrá pues que poner manos a la obra en la siguiente edición.</div><div><br><br>1.- Una suma de estos ensayos apareció, bajo el título de "The Gravitas of Spanglish", en <strong><em>The Chronicle of Higher Education</em></strong>, en la edición del 13 de octubre de 2.000; y se reproducirá este año en el <strong><em>Cambridge Companion to Latin American Culture</em></strong>, editado por John King.</div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 15:03:47 UTC</pubDate>
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         <title>Actividad en Learning apps</title>
         <author>dromerito2003</author>
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         <description><![CDATA[<div><a href="https://learningapps.org/display?v=pnmp27pm320">Actividad:</a><br>Artículo ¿Por qué cambian las lenguas?</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-02 23:22:38 UTC</pubDate>
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