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      <title>Mirar con perspectiva 2025_G8 by </title>
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      <description>Comparta su escrito reflexivo. Extensión menos de 500 palabras. Incluya su nombre y apellido.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-10-02 14:57:18 UTC</pubDate>
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         <title>Mariana Toro Restrepo</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Ver y mirar son verbos bien diferentes, al mirar se detalla un elemento se describe una historia que va más allá de la simple observación y que comprende esos elementos de poder y cultura, al sintetizar elementos de la clase de esta semana, al igual que el material <em>El arte de ver</em> (BBC, 2016), inspirado en la obra de John Berger, se puede pensar el acto de ver en la construcción y comprensión del mundo &nbsp;“la manera en que vemos las cosas está afectada por lo que sabemos o lo que creemos” (BBC, 2016), hecho que asemejo con algunos argumentos de Rosa Montero en el libro la importancia de estar cuerda desde donde se cuestiona eso observado, las representaciones y la realidad que tanto es incidida por lo real y lo imaginario.</p><p><em>Por otra parte, en Matriz soberana</em> (Varela Bilyk, 2022), plantea que la universidad y la educación deben promover modos de ver propios, situados y emancipadores. Tal como expresan Varela y Bilyk, “nuestra Universidad es portadora de una tradición pionera en el involucramiento con su tiempo y sus territorios” (p. 11), lo que significa que enseñar también implica aprender a mirar desde la soberanía cultural y epistémica.</p><p>En esa línea, Cisilino (2022) sostiene que el desafío educativo es formar una mirada crítica que reconozca la dimensión política del conocimiento: “Malvinas constituye un eje fundamental para pensar nuestro pasado, nuestra identidad y los desafíos de nuestro presente” (p. 35). La enseñanza, entonces, se convierte en un acto de soberanía: una manera de mirar el mundo desde las propias experiencias, sin repetir las imágenes impuestas por las lógicas coloniales del saber.</p><p>Así, tanto Berger como los autores de <em>Matriz soberana</em> coinciden en que educar es enseñar a mirar de otro modo: ver lo invisible, leer los signos del poder y descubrir en el acto de observar una posibilidad de transformación. Aprender a ver críticamente es también aprender a ser libres, para ello hay que trascender a lo normal e ir a otras lecturas.</p><p>En el modo de ser del docente incide claramente la toma de desicion en el privilegio de la información y la decostruccion del devenir con lo emergente en el discurso de los estudiantes, con los ritmo y las necesidades, es por ello que es una constante la evaluacion del saber en  la posicion de verdad a la que se enfrenta, en eso que decide dar a conocer desde los metodos y preferencias en su estilo.</p><p>Referencias: </p><p>BBC. (2016). <em>El arte de ver, John Berger</em> [Documental]. Reino Unido.</p><p>Cisilino, J. (2022). <em>Malvinas y universidad: La experiencia de EdICMa. Apuntes en clave de soberanía educativa</em>. En A. Varela P. Bilyk (2022) <em>Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 27–36). Edulp.</p><p>Varela, A.,  Bilyk, P. (2022). <em>Prólogo. Una universidad que construye con perspectiva soberana</em>. En <em>Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 11–17). Edulp.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-08 02:45:51 UTC</pubDate>
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         <title>Christopher Medina</title>
         <author>geovannymedina79</author>
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         <description><![CDATA[<p>El modo de ver el mundo indudablemente influye en la educación, dado que cada docente, independientemente de la materia que imparta, cuenta con su propia ideología, creencia y forma de pensar sobre los múltiples aspectos sociológicos, políticos y culturales que comparte la sociedad en general y, si bien es cierto que la profesionalidad debe resaltar por encima de todo dentro de los Estados principalmente capitalistas y autoritarios, se ha visto que presidente que llega al poder, presidente que realiza cambios en cuanto al contenido educativo que se va a ofrecer. Es allí donde entra la labor como docente, incluso utilizando el tan famoso currículo oculto, debido a que, si bien los contenidos que se tienen previstos para educar en su mayoría son los correctos, en muchos de los casos, en materias como historia, estos son modificados a tal punto de ocultar o restringir cierta información que es necesaria que los estudiantes obtengan para conocer su realidad y no ser meramente espectadores de lo que pueda suceder en un futuro, tal como lo mencionan Puiggrós y Marengo (2013):</p><p><br/></p><p>La escuela ha sido el instrumento más avanzado para educar de manera sistemática a grandes grupos sociales.&nbsp; Sin embargo, el sistema escolar contiene dispositivos de restricción de la instrucción pública, destinándola a las elites y limitando el acceso de los sectores populares (pág. 85).</p><p><br/></p><p>Así pues, como se reflexionaba en la clase impartida, la educación se llega a convertir en un campo de lucha social, determinadamente de índole popular, porque las élites vienen a ser quienes obtienen esa información privilegiada y destinada solo para ellos, a tal punto de ser quienes a futuro controlen el sistema, mientras que estas clases populares, bajas, pobres vienen a ser quienes reciben, en otras palabras, las "migajas" del contenido educativo que debería ser para todos, prefiriéndolo el Estado de esta manera, ya que son más susceptibles a controlar una mente ignorante que una crítica y pensante.</p><p><br/></p><p>Finalmente, se puede precisar que, al final del día, tal como lo indicaba en el audiovisual "El arte de ver", también es cuestión de perspectivas y sesgos culturales, en donde una perspectiva puede ser la realidad para una persona, pero no para otra, de tal manera que los docentes influyen enormemente en el contenido que será enseñado a los estudiantes, dependiendo siempre de su perspectiva personal, asumiendo que es "bueno" y que es "malo" para los estudiantes.</p><p><br/></p><p><strong>Referencias:</strong></p><p><br/></p><p>Daniel Olivares Carrión. (7 de julio de 2017). <em>John Berger | El Arte de Ver</em> [Archivo de Vídeo]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=7s">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=7s</a></p><p><br/></p><p>Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). <em>Pedagogías: reflexiones y debates.</em> Bernal. Universidad Nacional de Quilmes Editorial. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://virtual.fahce.unlp.edu.ar/moodle/pluginfile.php/313400/mod_folder/content/0/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo%20%281%29.pdf?forcedownload=1">https://virtual.fahce.unlp.edu.ar/moodle/pluginfile.php/313400/mod_folder/content/0/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo%20%281%29.pdf?forcedownload=1</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-08 23:54:51 UTC</pubDate>
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         <title>Darney Fabian Cantor Lopez</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>El ejercicio de ver es subjetivo, se sitúa en las creencias, saberes, posiciones sociales, geográficas y experiencias de quien observa, así lo interpreta el artista Berger en el documental propuesto para el análisis, Daniel Olivares Carrion (2017). Al observar cómo desde el arte la acción de mirar guarda en sí misma tantas reflexiones, por ejemplo, cómo un objeto que se observa puede ser diferente para cada observador/a, inmediatamente lo relaciono con la práctica educativa en la amplitud de su noción, aquí me remito a Puiggros y Marengo (2013) quienes nos muestran cómo la educación es un campo de articulación de saberes, experiencias y conocimientos, una producción constante que avanza con el presente, está ocurriendo todo el tiempo, históricamente situada de acuerdo al contexto y espacio geográfico en qué nos encontramos, que forja la sociabilidad y la subjetividad, es como la acción de ver que nos menciona Berger, sin embargo está también interpelada por quien enseña, el o la profe en el contexto tradicional, pero que ya se traslada, de acuerdo a las autoras mencionadas con antelación, puesto que la hegemonía del saber muta en tiempos de internet, ahora está al alcance de un clic.<br><br>Cabe entonces preguntarnos como educadores/as, en qué lugar nos vamos a situar para guiar la mirada de lxs chicxs a quienes enseñamos en la escuela, desde que paradigma histórico, desde cual lugar epistémico vamos a elegir el contenido, la forma y el objetivo de esa enseñanza, siempre teniendo presente que enseñar es una acción política, que propende por la liberación, la resistencia a un modelo neoliberal que en esencia espera el consumo desmedido y la eliminación de la capacidad crítica de los sujetxs de acuerdo con Puigross y Marengo (2013)</p><p><br/></p><p>Aquí la o el profe juega un papel fundamental, entendiendo al educador cómo lo propone Fernández Pais y Justianovich (2022) al mencionar que estx debe ser un sujetx colectivx, portador/a y constructor/a de saberes desde sus prácticas, con la tarea fundamental de intervenir y transformar la realidad que habita. En este sentido, nosotrxs como educadorxs tenemos la trascendental tarea de, en primer lugar, reconocernos como seres situados en una realidad y contexto, que en este caso es latinoamericano, en el que históricamente hemos cargado con violencias e imposiciones simbólicas, físicas y conceptuales; en segunda medida, con lo anterior y en relación con la tarea que proponía el artista Berger, debemos ser escépticxs con esas imposiciones o “verdades” que desde los grupos sociales de poder, el sistema neoliberal o la web se nos imponen como caminos de enseñanza, para, en tercer lugar, validar epistemológicamente otras formas del saber y del conocer que nos brinden identidad y respondan a nuestras necesidades como habitantes del sur global, regresar a la ancestralidad y sus formas de acercarse al saber, al campesinado y sus ejercicios conscientes de trabajo, a las culturas urbanas de nuestras ciudades donde lxs chicxs se situan y ejercen resistencias desde la música, el graffiti, la danza o, incluso la misma web. <br><br>Referencias:</p><p><br/></p><p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Daniel Olivares Carrion (2017, 7 de julio). John Berger |El Arte de Ver<strong> </strong><em>Video</em> YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: Hacia una soberanía pedagógica. En A. Varela &amp; P. Bilyk (Comps.), Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica (pp. 165–174). EDULP.</p><p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). Pedagogías: reflexiones y debates (1.ª ed.). Universidad Nacional de Quilmes Editorial.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-09 03:47:00 UTC</pubDate>
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         <title>Erika Lorena Acosta Castro </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Educar es, en gran medida, un acto de mirar y de enseñar a mirar. Cada docente, consciente o no, enseña desde su manera de ver el mundo, desde el conjunto de significados, experencias y valores que orientan su mirada. En este sentido, el acto de ebseñar es tambien un acto de selección: qué mostrar, qué ocultar, qué destacar y cómo hacerlo. Es así como John Berger en El arte de ver (Olivares, 2017), plantea que "ver no es un acto pasivo, sino una construcción". La mirada esta mediada por la experencia, la historia, la cultura y la ideología. Nadie mira desde la neutralidad. Por eso, cuando un docente enseña, no trasmite unicamente contenidos: transmite un modo de ver la realidad. Berger sostiene que "ver implica relacionarse con lo que se mira", y esa relación define tanto la comprensión como la sensibilidad. El maestro que enseña desde una mirada crítica, empática y reflexiva invita a sus estudiantes a mirar el mundo de forma más consciente. Por el contrario, quien enseña desde una mirada fragmentada o acrítica reproduce visiones hegemónicas y excluyentes. </p><p><br/></p><p>Esa dimensión política y social de la mirada se encuentra en Pedagogías: reflexiones y debates (Puiggrós &amp; Marengo, 2013) en la cual los autores afirman que la pedagogía no es neutra, sino que siempre responde a proyectos sociales e historicos. Enseñear implica construir sujetos, y esa construcción depende del modo en que el docente interpreta el mundo y a los otros. Puiggrós y Marengo advierten que las prácticas educativas están atravesadas por relaciones de poder: quien enseña decide qué conocimientos lehitimar, qué historias narrar, que saberes excluir. En este sentido, la mirada pedagógica puede reproducir desigualdades o, por el contrario, cuestionarlas. </p><p><br/></p><p>La mirada, entonces, se convierte en una herramienta de emancipación o de domincación. Berger y Puiggrós coinciden en que mirar es un acto político. Sin embargo, la posibilidad de transformar la mirada depende también del contexto institucional. Allí entra en diálogio el texto Matriz soberana (Varela &amp; Bilyk, 2023), que subraya el papel de la universidad pública como espacio de producción de saberes soberanos. Varela y Bilyk plantean que las instituciones educativas deben contribuir a una "agenda estratégica) que fortalezca la autonomía intelecutual, científica y cultural de los pueblos. Desde esta perspectiva, elegir que mostrar no es un gesto menor: es un acto de soberanía espistemológica. Mostrar ciertas realidades, que son la de los territorios, la de las comunidades, la de los cuerpos y saberes historicamente indivisibilizados, es resistir a las miradas impuestas desde los centros de poder. </p><p><br/></p><p>Ser docente, entonces, implica una doble tarea: ver críticamente y enseñar a ver críticamente. El maestro es un mediador entre el mundo y los ojos de los estudiantes. Su ética se juega en esa selección: cada contenido, cada imagen, cada reflejo que elige mostrar configura un visión posible del mundo. En tiempos de saturación visual y discursos fragmentados, recuperar el "arte de ver" de Berger es recuperar la pedagogía como ejercicio de lucidez y compromiso. Ver, enseñar y mostrar no son actos inocentes: son decisiones que definen el tipo de humanidad que deseamos formar. </p><p><br/></p><p><strong>Referencias</strong></p><p>Daniel Olivares Carrión. (7 de julio de 2017) John Berger| El Arte de Ver Video YouTube: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p><br/></p><p>Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). Pedagogías: reflexiones y debates. Univesidad Nacional de Quilmes. </p><p><br/></p><p>Varela, A., &amp; Bilyk, P. (2023). Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica. Universidad Nacional de La Plata, comisión de Defensa de la Soberanía. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-09 15:50:09 UTC</pubDate>
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         <title>Mateo Monsalve Castañeda </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3625833962</link>
         <description><![CDATA[<p>Los modos de ver el mundo, tal como comentó John Berger en el documental The Art of Seeing (BBC, 2016), no son percepciones pasivas, sino que son construcciones activas moldeadas por los contextos históricos, los contextos sociales y los contextos políticos. Berger, por medio de su obra más reconocida Ways of Seeing, se encargó de desterrar aquellas imágenes que nos habitan, para hacernos comprender que, en la práctica, las imágenes artísticas ocultan ciertas ideologías de poder, de género o de clase, por lo que ahora podemos mirar de un modo diferente, que Berger llama “arte de mirar”, y que desvela una mirada crítica hacia el conocimiento, a lo que se le añade el deseo de democratizar el mismo.</p><p>Esta perspectiva encuentra un eco muy profundo en la educación, cuya práctica está preñada de un conocimiento oculto que depende de cómo sepamos qué “mostrar” y cómo lo construimos, tal como ella o él lo construye también, en la medida en que eso determina su propia subjetivación.</p><p>En el ámbito del conocimiento, los modos de ver determinan la figura del docente como mediador de recuerdo de realidades mutuas. Un profesor que toma una mirada elitista, como la propia de la mirada de la que nos habla Berger, por ejemplo, en las series de Televisión británica BBC, muy conocidas e incluso criticadas, tales como Civilisation, en la que un profesor, con una mirada eurocéntrica, sólo mostraría las historias oficiales, lo que podría contribuir al mantenimiento de las desigualdades oficiales. Una mirada soberana, como la propuesta en Matriz soberana (UNLP, 2022), compilado por Andrea Varela y Pablo Bilyk, invitaría al profesor a construir el conocimiento a partir de la construcción del mismo desde su mirada latinoamericana, decolonial y a partir de su biografía. En el mismo, la soberanía pedagógica es explícita, ya que señala cómo una universidad pública es capaz de articular demandas históricas, por ejemplo, como las de Malvinas o de la pandemia, vinculando saberes en contextos de producción que fomentan la soberanía alimentaria, la soberanía sanitaria y la soberanía cultural.</p><p><br/></p><p>El ser docente significa, a la hora de enseñar, elegir qué ver: imágenes que mantienen el statu quo o bien imágenes que muestran injusticias. Berger nos enseña que el contexto transforma la mirada; en educación -si se quiere atender a sus dimensiones emancipatorias- esto significa elegir contenidos que empoderen, tal como se incidía en contenidos propuestos por la Matriz soberana, donde la extensión universitaria de-construye jerarquías (Sebastian Palma y Leandro Quiroga) y donde la soberanía de las “cuerpas” (Karina Vitaller) interrogaba dichas normalidades. Entonces el educador soberano no “da” clases, sino que “invita a ver” las cosas del mundo, pero con unos ojos críticos, pero también invitando a formar ciudadanos que tengan la capacidad de asirse de su lucha por la equidad. La intersección entre Berger y la matriz soberana pone de manifiesto que la educación no es neutral: las formas de ver hacen historias, construyen identidades, configuran futuros. La decisión de mostrar es un acto político que tiene consecuencias de fondo para la pedagogía liberadora que necesitan llegar al presente las pedagogías y las enseñanzas que forman parte de América Latina.</p><p><br/></p><p>Comisión de Defensa de la Soberanía (UNLP), Varela, A., &amp; Bilyk, P. (Comp.)., Arrippe, A., &amp; López, C. (Coord.). (2022). <em>Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em>. Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp). ISBN 978-987-8475-48-6.</p><p><br/></p><p>Dvorak, C. (Director). (2016). <em>John Berger: The art of looking</em> [Documental]. BBC Four. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.bbc.co.uk/programmes/b081p3lt">https://www.bbc.co.uk/programmes/b081p3lt</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-09 20:03:38 UTC</pubDate>
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         <title>David Luis Cueva Jiménez</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3626143864</link>
         <description><![CDATA[<p>La forma como percibimos el mundo determina profundamente la manera en que enseñamos, aprendemos y concebimos la educación. Tal como plantea Berger (Olivares Carrión, 2017), “ver” no es un acto inocente, sino un proceso mediado por la cultura, la ideología y la historia. Lo que percibimos y lo que decidimos mostrar depende de la interpretación que podemos modular en nuestra mirada. En el ámbito educativo, esto significa una relevancia particular: el docente no solo transmite conocimientos, sino que también busca identificar y proyectar la visión del mundo. Enseñar también significa enseñar a mirar.</p><p>Es así como, la educación no puede separarse de su relación con el poder. La selección de contenidos, los enfoques metodológicos y las formas de evaluación nos permiten comprender de manera indistinta la realidad. Si el docente asume una mirada crítica, podrá argumentar que los discursos naturalizan la desigualdad y pueden abrir espacios para otras interpretaciones, otras voces y otras memorias (Varela &amp; Bilyk, 2022). Si la forma en que la escuela mira las cosas solo repite lo establecido, entonces la educación simplemente se usa para validar y reforzar las desigualdades culturales que ya existen.</p><p>La lectura de Matriz soberana complementa la reflexión de Berger al proponer una “mirada soberana” que vuelva más simple el pensamiento educativo. La docencia debe aspirar a generar conocimiento desde su propio contexto cultural, no solo a consumirlo. Esto significa que al reconocer el valor científico y social de Latinoamérica y, en esencia, enseñar a mirar el mundo con ojos propios. Hay que identificar qué intereses dan forma a las ideas globales y aceptar que las experiencias locales son fuentes legítimas de saber.</p><p>El docente, entonces, se convierte en un mediador. Su tarea no es solo enseñar contenidos, sino acompañar a los estudiantes en el proceso de aprender a mirar críticamente. El “modo de ver” influye en fomentar las ideas propias, y en cómo los estudiantes interpretan su entorno y la manera de actuar frente a él. Lo que decide mostrar en el aula es, son las intenciones que se tiene como docente sobre el tipo de sociedad que quiere construir.</p><p>Reflexionar sobre los modos de ver es también reflexionar sobre la ética docente. La educación no puede simplemente ser un camino de información; debe ser una práctica que libere la capacidad de los estudiantes, y así reconocer cómo el poder se refleja en lo que vemos, escuchamos y aprendemos. En un mundo saturado de información y representaciones impuestas, enseñar a mirar con sentido crítico se vuelve una de las formas más profundas de enseñar a pensar y de construir desde la libertad (Olivares Carrión, 2017; Varela &amp; Bilyk, 2022).</p><p>Bibliografía</p><p>Olivares Carrión, D. (2017, diciembre 7). John Berger | El arte de ver [Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>Varela, A., &amp; Bilyk, P. (Comps.). (2022). Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica (A. Arrippe &amp; C. López, Coords.). Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-10 03:02:04 UTC</pubDate>
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         <title>Juan Sebastián López Morales</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3626202637</link>
         <description><![CDATA[<p>Existe una innegable cercanía entre el oficio de enseñar y la perspectiva de “ver” manifestada por J. Berger en el documental. Afirma Berger que “El proceso de mirar pinturas o mirar cualquier otra cosa es menos espontáneo y natural de lo que se tiende a creer. Una gran parte del mirar depende del hábito y la convención”. (Olivares Carrión, 2017, 11:38–12:20). Berger fue un escéptico, como él mismo lo manifiesta en el video: “Alguien completamente libre de las instituciones”, un sujeto crítico capaz de problematizar, de manera incesante, la realidad, su realidad. Y en ese proceso de “desnaturalizar” o “deconstruir” todo aquello que para la inmensa mayoría era algo “dado”, él eligió las preguntas, en lugar de las certezas. Ese proceso que llevó a cabo Berger, que quizás podría aventurarse como un “método”, lo llevó a ir a contracorriente de los cánones artísticos y de las tradiciones estéticas instauradas como dominantes y reguladoras en su época. Tanto fue así, que el director británico Mike Dibb, dice en el documental que Berger “<em>abrió los ojos</em> de toda una generación a nuevas políticas de mirar (…) creo que la primera idea que él tuvo fue usar una pintura europea arquetípica como punto de partida y deconstruir el concepto de patrimonio nacional”. Esta idea encuentra eco en el texto de Fernández Pais&nbsp; y Justuanovich (2022), cuando proponen la necesidad de analizar críticamente, la manera como históricamente, se ha venido transmitiendo el conocimiento, desde los modelos coloniales que todavía siguen instaurados y que corresponden a la manifestación de un ejercicio del poder. La apuesta por la soberanía educativa, parte de la invitación a una mirada crítica de este proceso histórico, el cual se constituye en una manera específica de “ver”, manera que ha excluido una gran cantidad de saberes ancestrales y que ha reproducido por siglos, comportamientos de dominación en las aulas Latinoamericanas. Desde el ejercicio del oficio de enseñar, cada docente debe ser muy consciente de que aquello que elige transmitir, no es un acto inocente, natural, ni espontáneo (como decía Berger), sino que, por el contrario, debería existir una posición crítica frente a los contenidos y a la manera como los comparte con sus alumnos. Esta labor lenta, consciente y crítica, de curar el material y de elegir los procedimientos, debería culminar en la convicción de que enseñar es, como hecho social y cultural, un acto político o mejor, un acto de inmensa responsabilidad política. Es a través de estos contenidos y medios (críticamente reflexionados), que los docentes participamos de la tentativa de generar una transformación profunda en cada uno de los contextos donde llevamos a cabo nuestro oficio. &nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>REFERENCIAS:</p><p>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. En A. Varela &amp; P. Bilyk (Comps.), <em>Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 165–174). Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).</p><p>&nbsp;</p><p>Olivares Carrión, D. (2017, 17 de julio). <em>John Berger | El Arte de Ver</em>. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-10 04:09:50 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>MARLON MUJICA</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La manera en que percibimos el mundo define profundamente la forma en que enseñamos y aprendemos. Ninguna mirada es neutral: cada observación está mediada por nuestras experiencias, creencias y por los discursos culturales y políticos que nos rodean (Berger, citado en Olivares Carrión, 2017). En este sentido, enseñar es también un acto de mirar y de mostrar. El docente no solo comunica conocimientos, sino que selecciona fragmentos del mundo que decide hacer visibles ante sus estudiantes, y en esa elección deja entrever su visión del ser humano, de la sociedad y de la educación.</p><p>Educar, entonces, no puede reducirse a un proceso técnico ni instrumental. Enseñar implica asumir que toda práctica pedagógica conlleva una interpretación del mundo. Aquello que se decide mostrar u omitir en el aula responde a una intencionalidad ética y política (Puiggrós &amp; Marengo, 2013). Comprender esto supone abandonar la idea de la enseñanza como un ejercicio neutro y reconocerla como una forma de intervenir en la realidad. De ahí que la educación no solo transmita saberes, sino que modele sensibilidades, imaginarios y modos de comprender lo social.</p><p>Una pedagogía verdaderamente transformadora exige desarrollar una mirada crítica y situada. Esta mirada, consciente de su contexto histórico y cultural, se niega a reproducir visiones impuestas desde lógicas hegemónicas o coloniales (Fernández Pais &amp; Justianovich, 2022). Al contrario, busca reconocer los saberes de los territorios, las memorias invisibilizadas y las experiencias locales como fuentes legítimas de conocimiento. En este horizonte, la docencia se convierte en un ejercicio de soberanía intelectual, en la posibilidad de construir pensamiento propio y emancipador desde América Latina (Varela &amp; Bilyk, 2022).</p><p>Ser docente, por tanto, implica un compromiso con la lucidez. Es asumir que enseñar también es enseñar a mirar: a desnaturalizar lo que parece obvio, a cuestionar lo que se presenta como verdad absoluta y a descubrir en cada experiencia la potencia de lo diverso (Berger, citado en Olivares Carrión, 2017). Mostrar el mundo con sentido crítico es abrir la posibilidad de que los estudiantes construyan su propia mirada, libre y reflexiva, capaz de transformar la realidad que habitan.</p><p>En un tiempo saturado de imágenes y discursos prefabricados, recuperar el arte de mirar constituye un desafío ético y político. Enseñar con mirada crítica no solo forma mentes analíticas, sino también conciencias despiertas. En última instancia, el modo de ver del docente define el tipo de sociedad que ayuda a imaginar y construir (Puiggrós &amp; Marengo, 2013; Varela &amp; Bilyk, 2022).</p><p>Referencia:</p><p>Olivares Carrión, D. (2017, diciembre 7). John Berger | El arte de ver [Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>Varela, A., &amp; Bilyk, P. (Comps.). (2022). Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica (A. Arrippe &amp; C. López, Coords.). Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-10 22:51:33 UTC</pubDate>
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         <title>Seykwigumu Zalabata Muelas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La diversidad cultural existente en América latina hace imperativo establecer en cada grupo social (étnico, racial, etc.) una educación culturalmente pertinente, que se ajuste a su forma de ver el mundo, permitiendo al individuo crecer y desarrollarse sin dejar de lado los conocimientos y la herencia que su entorno le ha proporcionado desde su llegada al mismo, por otra parte, definir la educación como la necesidad de mostrar el mundo a las nuevas generaciones permite asumir que cada cultura mostrará a través del proceso escolar el mundo desde la perspectiva étnica de la cual procede el individuo, o al menos así debería ser, sin embargo, la adaptación de modelos extranjeros, la imposición de políticas educativas ideadas por las clases dominantes han desencadenado la promoción año tras año de individuos homogenizados culturalmente predispuestos y con aspiraciones de asumir un rol subordinado o acrítico dentro de la sociedad mayoritaria en detrimento de la participación activa y el liderazgo dentro del grupo al cual pertenece, por lo que la creación de enfoques educativos por parte de cada grupo social acorde a su visión del mundo resultaría de gran importancia si se pretende conservar la cultura y tradiciones de los pueblos de América latina.</p><p>Las políticas estatales de educación siempre han organizado el sistema de acuerdo a ideales que consideran lo “mejor para la población”, sin embargo, el tinte político implícito en cada norma hace que la educación carezca de neutralidad, y no solo eso, los textos que se proveen a las instituciones de educación pública siempre harán de forma directa o subjetiva alusión o promoción de una corriente ideológica, adicionalmente, la perspectiva de quien realiza el acto de educar tambien influye en la formación del individuo. Cuando John Berger expresa: “Me estuve preguntando si las formas naturales, un árbol, una piedra, una nube, una flor, pueden ser vistas y percibidas como mensajes, mensajes que no hace falta decir”&nbsp;(Olivares Carrión, 2017), quizás podría compararse con el hecho de llegar a la escuela con la creencia indígena que las piedras son seres que resienten malos tratos y encontrarse con la visión del docente que enseña que las rocas son seres inertes y nada más. Aunque ninguna de las dos visiones del objeto podría considerarse incorrecta, pues “la perspectiva centra todo en el ojo del observador” por tanto la realidad del mundo es diferente para cada uno, si es incorrecto el hecho que la educación entre en choque con la cosmovisión de un pueblo al intentar educar a su población, tal como lo planteó Paulo Freire, la educación debería ejercer su labor en la sociedad basándose en el mundo de “aquellos hombres concretos”&nbsp;(Fernández Pais &amp; Justianovich, 2022) investigando el mundo del que se está enseñando, produciendo, distribuyendo y enseñando conocimientos cuyo origen radique en la cosmovisión del grupo poblacional, en sus costumbres y prácticas de producción.</p><p><br/></p><p><br/></p><p>Referencias</p><p><br/></p><p>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. (A. Aguerre, &amp; e. al, Edits.) <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em>, 165-173. doi:<a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1">http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1</a></p><p><br/></p><p>Olivares Carrión, D. (2017 de julio de 2017). John Berger | El arte de ver. Obtenido de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p><br/></p><p>Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). <em>Pedagogía: reflexiones y debates. </em>Buenos Aires, UNQ.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Disponible en: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/5307971cbf0c8.pdf">http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/5307971cbf0c8.pdf</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 02:33:49 UTC</pubDate>
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         <title>Raúl Antonio Rivera Román</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La visión del mundo de un profesor puede influir enormemente en sus alumnos. El modo en que enseña y la manera en que transmite el conocimiento no abarcan solo los contenidos del currículo que debe desarrollar, sino también su forma política, religiosa y social de comprender la realidad. El docente, por tanto, no es un simple transmisor de saberes, sino un formador de conciencia, un agente político y ético que participa activamente en la construcción del pensamiento crítico de sus estudiantes.</p><p>Un ejemplo de esta influencia es la relación entre <strong>José Martí</strong> y su maestro <strong>Rafael María de Mendive</strong>. Mendive no solo fue un educador, sino un formador de valores, un guía que transmitió a Martí el amor por la justicia social, la dignidad y la independencia. Gracias a su enseñanza, Martí desarrolló una conciencia patriótica y humanista que se reflejó en obras tempranas como <em>Abdala</em>, donde ya se perciben las bases de su pensamiento anticolonial. La influencia de Mendive fue determinante en la formación del ideario martiano, demostrando que el vínculo entre maestro y alumno puede trascender la instrucción para convertirse en un proceso emancipador.</p><p>Desde la perspectiva de <strong>Puiggrós y Marengo (2013),</strong> la educación es una práctica social e histórica que reproduce y transforma al mismo tiempo las estructuras culturales y políticas. Los autores sostienen que enseñar es un acto que siempre está mediado por el contexto y que el docente tiene la posibilidad de resignificar la realidad a través de su práctica. En su obra, afirman que el maestro no solo transmite contenidos, sino que produce sentidos y subjetividades, siendo la pedagogía un espacio de disputa ideológica donde se forman los ciudadanos del porvenir.</p><p><strong>Fernández Pais y Justianovich (2022)</strong> plantean que la educación debe asumirse como un acto de soberanía pedagógica. Esto implica construir conocimientos desde las realidades locales y latinoamericanas, resistiendo a las lógicas coloniales que uniforman los saberes. La soberanía pedagógica se configura como la capacidad de producir y apropiarse del conocimiento en función del bien común, integrando los saberes populares y científicos en una pedagogía emancipadora. El docente es un sujeto colectivo, constructor de saberes desde su práctica, y que la universidad y la escuela deben promover espacios de producción de conocimiento situado, en diálogo con sus territorios.</p><p>La figura de Mendive encarna al maestro soberano y comprometido que, desde su praxis, contribuye a la formación de un pensamiento crítico y liberador. Tanto Puiggrós y Marengo como Fernández Pais y Justianovich coinciden en que educar es un acto político que puede reproducir la dependencia o sembrar la emancipación. La enseñanza, cuando se fundamenta en la ética, la justicia y la identidad cultural, se convierte en una herramienta de transformación individual y social.</p><p>&nbsp;</p><p>- José Martí y su maestro Rafael María de Mendive. (s.f.). <em>HavanaRadio</em>. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://www.habanaradio.cu/articulos/jose-marti-y-su-maestro-rafael-maria-de-mendive/">http://www.habanaradio.cu/articulos/jose-marti-y-su-maestro-rafael-maria-de-mendive/</a></p><p>- Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). Pedagogías: reflexiones y debates (1.ª ed.). Universidad Nacional de Quilmes Editorial.</p><p>- Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: Hacia una soberanía pedagógica. En A. Varela &amp; P. Bilyk (Comps.), Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica (pp. 165–174). EDULP.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 13:32:59 UTC</pubDate>
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         <title>Maria Cristina Curay </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>El desarrollo de los países está cada vez más sujeto a la política científica y tecnológica, y depende en gran parte de la calidad del conocimiento puesto en juego en sus procesos productivos y sociales. La promoción de la investigación y la aplicación del conocimiento son esenciales para acrecentar el desarrollo económico y social, y consecuentemente deben ocupar un rol central dentro de las políticas públicas. La soberanía científica y tecnológica se basa en políticas cuyos objetivos estén estrictamente relacionados con intereses nacionales y sean independientes de condicionamientos externos. Esto no significa aislarse de las actividades y avances de otros países. Al contrario, la cooperación internacional y el trabajo de investigación en redes internacionales son indispensables, pero sus fines deben estar regidos por intereses propios y perseguir beneficios para el país y sus habitantes. El avance científico y tecnológico requiere políticas perdurables. Un país puede aspirar a ser soberano en ciencia y tecnología cuando estas constituyen políticas de Estado. Al contrario, con políticas erráticas podrán lograrse adelantos, a veces considerables, durante un determinado período, pero rápidamente los resultados pueden desvanecerse con estrategias contrarias o desacertadas. La existencia de un sistema científico-tecnológico eficaz redunda en la creación de ideas y desarrollos innovadores, que pueden contribuir al bien común de la sociedad y a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido, el apoyo estatal al sistema debe ser permanente y las políticas, o al menos lo medular de ellas, no deben resentirse por los cambios de gobierno. El desarrollo científico y tecnológico de la Argentina ha estado históricamente supeditado a los cambiantes modelos de desarrollo impulsados por diferentes gobiernos. Lamentablemente, la ciencia y la tecnología no han formado parte de una política de Estado que, como tal, fuera perdurable durante extensos períodos. Políticas pendulares y antagónicas han afectado fuertemente a la ciencia y, especialmente, al desarrollo tecnológico y la innovación. Según “Matriz soberana : aportes de la Universidad Pública a una agenda estratégica / Andrea Aguerre ... [et al.] ; compilación de Andrea Varela ; Pablo Bilyk ; coordinación general de Agustina Arripe ; Cristina López. - 1a ed. - La Plata : EDULP, 2022. 208 p. ; 21 x 15 cm. (pag90)”</p><p>Conclusión </p><p><br/></p><p>La formación docente y las políticas educativas deben promover una pedagogía crítica y consiente que sea sostenible a largo plazo, si no existe una política sostenida que acompañe la construcción de capacidades científicas y tecnológicas, difícilmente pueda consolidarse una educación que forme estudiantes autónomos y comprometidos con la educación y la sociedad, pero también es un reto para el docente  en un mundo atravesado por la tecnología, la inteligencia artificial, internet, etc donde los modos de ver y comprender el mundo influyen mucho en el ámbito educativo.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 15:02:38 UTC</pubDate>
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         <title>Maria Ponce </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Resulta necesario reponer algunas aproximaciones conceptuales para pensar las relaciones entre la Universidad y el conocimiento. En primer lugar, cuando surge esta institución en la Edad Media no aparece desconectada de un proceso socio histórico. La Universidad contemporánea es hija de la heterogeneidad de los modelos que desde el período de la conquista de la región fueron transferidos desde Europa a América Latina y el Caribe. En este sentido, la “ciencia” constituye la forma de ordenar el conocimiento en la etapa moderna. A su vez, esta construcción conceptual (la modernidad) refiere a una condición histórica determinada. Se comprende como un gran proyecto por colocar al hombre en el centro del universo, y por despejar las explicaciones metafísicas de la realidad, en pos de promover la búsqueda de un conocimiento nuevo, moderno. La noción de método científico fue sentando las bases procedimentales por las que era posible alcanzar u obtener conocimientos que eran válidos para ser aplicados con éxito en diversos ámbitos esenciales de la vida cotidiana. Ese conocimiento científico fue parte importante del desarrollo de las fuerzas productivas y sus métodos de organización, producción e investigación de nuevas técnicas y tecnologías. En la modernidad se conjugan el surgimiento de la ciencia como forma legítima de alcanzar el conocimiento, con una forma específica de organización de la producción económica. Es decir, todo proyecto educativo es un proyecto político; no es posible pensar la producción y distribución del conocimiento aisladas del proyecto social en el que se inscriben. En ese sentido, la Universidad es un territorio politizado, no el lugar de “la verdad”, espacio casi templario y sacralizado donde los valores, los intereses y las tensiones no existen. Por el contrario, la Universidad, y en términos generales la educación, se constituye en esos valores, intereses y tensiones; se configura como un campo de disputa entre proyectos político-académicos. Según “Matriz soberana : aportes de la Universidad Pública a una agenda estratégica / Andrea Aguerre ... [et al.] ; compilación de Andrea Varela ; Pablo Bilyk ; coordinación general de Agustina Arripe ; Cristina López. - 1a ed. - La Plata : EDULP, 2022. 208 p. ; 21 x 15 cm. (pag117-120)”</p><p><br/></p><p>La elaboración y distribución del conocimiento en la actualidad especialmente en américa latina está atravesada por intereses políticos y ya no en la visión de enseñar y crear personas con conocimiento, en este punto el docente es la clave para esa formación critica del estudiante, y si nos referimos a los modos de ver el mundo vemos como los docentes  influyen de manera significativa en el conocimiento y el saber ya que lejos de ser solo un transmisor de contenidos, el docente es una persona que ayuda al mundo con sus conocimientos con su propia visión del mundo y su tarea va más allá de enseñar contenidos sino  en formar y acompañar a los estudiantes en el desarrollo de una mirada mas reflexiva y comprometida con su realidad.Como docente de educación básica, puedo afirmar que la educación es, sin duda, una herramienta fundamental para la transformación social. En el aula no solo transmitimos conocimientos, sino que se construyen valores, se forman ciudadanos de bien.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 17:11:30 UTC</pubDate>
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         <title>María de los Ángeles Burbano Álvarez</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>El modo de ver el mundo en la educación influye que se debe siempre mantener en primer plano los valores culturales sociales transmitir motivación y compromiso a través de esto vamos a fomentar una educación de excelencia y con conocimientos científicos la educación practica es la encargada de formar guerreros, impacto la llegada de la tecnología porque a través de ella se nos hace más fácil intercambiar ideas tantos positivas como negativas pedagógicas la educación esta anexada con el mundo y visualizamos como un campo de articulaciones de conocimientos saberes y experiencias sistematizadas con la metodología diversa, generalizando con la filosofía, ciencias sociales, y la psicología nosotros como docente a más de compartir nuestros conocimientos debemos trasmitir un ambiente de aprendizaje seguro fomentando siempre la igualdad e incluyendo la colaboración también de su familia para que se tenga conocimientos del desarrollo pedagógico que está adquiriendo el alumno debemos aplicar todos los procesos de enseñanza porque a través de ellos también vamos a saber el nivel que se encuentra el alumno por medio de la evaluación vamos a conocer las características de cada estudiante ya sea individual como grupal los docentes también cumplimos un papel importante con los estudiantes en hacerles énfasis de la motivación hacia el estudio dejándoles un mensaje de como ver la educación y como aplicarla&nbsp; en nuestro mundo actual a través de ella vamos a lograr nuestras metas y objetivos y nuestras capacidades para alcanzar el éxito y fomentar siempre un futuro mejor para la vida el escritor crítico y pintor John Berger nos dejó un mensaje de que a través de nuestra cultura visual podemos ver el mundo no solo de una manera que existen varios significados que desde la imagen más sencilla podemos transmitir la importancia del arte el no solo estaba enfocado en visualizar si no que quiso interactuar directamente con la naturaleza para tener un concepto más definido John Berger nos deja otro mensaje crucial que debemos mirar de manera crítica replicando la&nbsp; relación que se establece con nosotros y el mundo para trasmitir pensamientos críticos y crear comunidades de aprendizaje inclusiva para guiar a los futuras generalizaciones podemos darles el mensaje que desde las cosas más sencillas siempre habrá un significado de gran importancia inculcando siempre buenos hábitos y valores el amor así mismo y la naturaleza proponiendo llegar a una educación de calidad que nos va a permitir desenvolvernos de una mejor manera en la vida actual.</p><p>Referencias</p><p>Daniel Olivares Carrión. (7 de julio de 2017). <em>John Berger | El Arte de Ver</em> [Archivo de Vídeo]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=7s">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=7s</a></p><p>&nbsp;</p><p>Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). <em>Pedagogías: reflexiones y debates.</em> Bernal. Universidad Nacional de Quilmes Editorial. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://virtual.fahce.unlp.edu.ar/moodle/pluginfile.php/313400/mod_folder/content/0/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo%20%281%29.pdf?forcedownload=1">https://virtual.fahce.unlp.edu.ar/moodle/pluginfile.php/313400/mod_folder/content/0/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo%20%281%29.pdf?forcedownload=1</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 18:27:02 UTC</pubDate>
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         <title>Paul Alfredo Lema Osorio</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3627814442</link>
         <description><![CDATA[<p>Es importante resaltar sobre las diferencias de perspectivas, para determinar la forma con la que se mira la educación. Considerando que no son neutrales en el que se definen que se enseña, como se enseña y que es considerado transmitir para las nuevas generaciones dentro de la sociedad.</p><p><br/></p><p>El educador al tener una perspectiva en bases a experiencias y aprendizajes, esto determina profundamente como se educa y que se pretende mostrar dentro del aula. Siendo considerados en la Matriz Soberana y en El arte de ver de John Berger, la interpretación corresponde a los proyectos culturales, políticos y sociales específicos.</p><p><br/></p><p>Dentro de la lectura de la Matriz soberana, se establece como la universidad publica debe construir una soberanía cognitiva desarrollando conocimientos situados y autónomos. En el que como educadores se debe cuestionar que contenidos y desde que lugar epistemológico se enseña, en donde se debe abarcar la concepción de la sociedad y el proyecto de país (Aguerre, y otros, 2022). </p><p><br/></p><p>Berger, en “El arte de ver”, determina que el ver no es un acto natural sino culturalmente construido, en el que cada época desarrolla sus propias perspectivas o percepción, de lo que se considera valido o verdadero&nbsp;(BBC, 2016).</p><p><br/></p><p>En el documental expuesto por Berger, determina que la percepción de las imágenes depende de las experiencias, visión y otros factores claves, donde los significados pueden ser diferentes; desde un contexto educativo los contenidos educativos están cargados de significados ideológicos. Dentro de las reflexiones echas por Berger, realizado sobre la pintura de oleo europea en donde reflejo y legitimo las relaciones de propiedad con referencia a su tiempo; dentro del ámbito educativo debemos plantearnos las relaciones de poder que se encuentran inmersas dentro del curriculum y los intereses por los cuales se transmites los conocimientos&nbsp;(BBC, 2016). Mientras que, en la matriz soberana, nos orientan a que se aborde, el compromiso con la producción de conocimientos que fortalezcan la autonomía nacional y la justicia social (Aguerre, y otros, 2022).</p><p><br/></p><p>Ambas perspectivas permiten inducir a la reflexión, desafiándonos a transformar nuestra practica en un espacio de desconstrucción critica, en donde nos permitan orientar a los estudiantes a que se cuestionen las formas de ver y tener un criterio propio centrada en la realidad. En dónde la soberanía educativa empieza cuando reconocemos que enseñar es siempre una elección política sobre qué mundo se pretende construir.</p><p>&nbsp;</p><p>Bibliografía</p><p>Aguerre, A., Varela, A., Artiñano, N., Naón, C., Díaz, J., Velarde, I., . . . Paredi, J. (2022). <em>Matriz soberana .</em> La Plata: EDULP.</p><p>BBC. (2016). <em>El arte de ver.</em> Obtenido de BBC: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 20:56:26 UTC</pubDate>
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         <title>Stefanny Florido</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3627845965</link>
         <description><![CDATA[<p>Nuestras formas de ver el mundo influyen profundamente en cómo educamos y en lo que elegimos mostrar en nuestra enseñanza. Tal como plantean Fernández Pais y Justianovich (2021) en <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica</em>, la educación no puede reducirse a repetir modelos impuestos, sino que debe recuperar su capacidad de pensar y producir saberes desde la propia realidad. Desde este sentido, la mirada del docente se convierte en un acto político: enseñar es también decidir qué mundos mostrar y cómo hacerlo.</p><p>El video <em>John Berger – El arte de ver</em> nos recuerda que ver no es un acto neutral. Nuestra mirada está atravesada por la historia, la cultura y las ideologías. Berger plantea que “la forma en que vemos las cosas está determinada por lo que sabemos o creemos” (Berger, 1972), lo que invita a reconocer que todo acto de observación implica una interpretación del mundo. Del mismo modo, en la escuela, el docente no solo transmite contenidos, sino que ofrece una manera de mirar y comprender la realidad que nos rodea.</p><p>Relacionando ambas posturas, puede entenderse que la soberanía pedagógica comienza por la soberanía de la miraday nla interpretación. Fernández Pais y Justianovich (2021) afirman que recuperar la autonomía educativa supone cuestionar qué saberes se consideran válidos y desde qué lugares se enseñan. Si el docente enseña desde una mirada colonizada o dependiente de modelos ajenos, su práctica pierde sentido emancipador y autónomo. En cambio, cuando se enseña desde la propia cultura, realidades, desde la experiencia cotidiana y el diálogo con los educandos, se construye conocimiento real, con identidad y propósito y sentido social.</p><p>El video de Berger refuerza esta idea al mostrar que mirar implica elegir un punto de vista, sentar una posición. Así también el docente, al seleccionar qué enseñar y cómo hacerlo, orienta la forma en que sus estudiantes perciben el mundo. Por eso, el reto educativo no consiste solo en mostrar contenidos, sino en formar miradas críticas, capaces de interpretar y transformar la realidad.</p><p>Los modos de ver el mundo determinan el modo de ser docente. Enseñar es un acto de visión y rebelión: implica abrir los ojos, cuestionar lo aprendido y animarse a mostrar otras perspectivas. Solo una educación que promueva la soberanía pedagógica y la conciencia crítica de la mirada podrá formar sujetos libres y autónomos, capaces de mirar y construir el mundo con sus propios ojos (CRITERIO).</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>Berger, J. (1972). <em>Ways of Seeing</em> [Video]. BBC; YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2021). <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica</em>. En A. Aguerre et al. (Comps.), <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 165–174). Universidad Nacional de La Plata.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 22:54:41 UTC</pubDate>
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         <title>Rita Diana Díaz Benitez</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3627848772</link>
         <description><![CDATA[<p>Desde la perspectiva del artista e intelectual John Berger, la manera en que observamos el mundo esta profundamente condicionada por nuestra subjetividad. Berger sostiene que la interpretación de una imagen no es objetiva ni universal, sino que depende del observador, de su historia, su cultura y sus emociones. Esta idea resulta especialmente significativa al pensar el rol docente, ya que evidencia que no todos vemos ni percibimos lo mismo, aunque estemos frente a la misma realidad.</p><p>Uno de los colaboradores de Berger definió “la mirada” como la forma en que construimos la realidad desde nuestro ángulo visual, es decir, desde nuestra perspectiva. Otro colega suyo, al comparar fotografías del artista en su juventud y vejez, notó cómo en una imagen Berger transmitía seguridad, mientras que en la otra predominaba la incertidumbre. El propio Berger, en sus años de juventud, afirmaba que lo importante era lo que se veía y sentía en el presente; sin embargo, en su vejez, sus obras reflejaban una fuerte nostalgia por el pasado y una incertidumbre sobre el futuro.</p><p>Estos matices en la mirada evidencian que nuestras percepciones no son fijas, sino que cambian con el tiempo, las experiencias y los contextos socio-económicos. En el ámbito educativo, esto cobra un valor central: ni docentes ni estudiantes perciben de igual manera el contenido que se presenta. Aunque en el aula coincidan estudiantes de edades similares o contextos compartidos, cada uno interpretará lo que ve, escucha y vive de forma singular.</p><p>Como docentes, somos responsables de crear contextos de aprendizaje que contemplen esta diversidad de miradas. Berger plantea que el guiño de complicidad no necesita de lazos personales previos, sino de generar un contexto común, incluso si este es ficticio. En la práctica pedagógica, esto se traduce en construir ambientes donde, respetando las diferencias, se logre una complicidad formativa: un espacio donde cada estudiante puede interpretar y apropiarse del conocimiento desde su propia experiencia.</p><p>Nuestra forma de mirar a los estudiantes influye directamente en lo que decidimos mostrarles y cómo lo hacemos. Enseñar no puede reducirse a cumplir una rutina laboral; debe implicar una actitud comprometida, donde se refleje interés genuino, preparación y sensibilidad frente a las realidades cambiantes, incluso en contextos complejos como los derivados de la tecnología o de situaciones excepcionales como la pandemia, el rol del docente como mediador del conocimiento sigue siendo clave.</p><p>Coincido con el autor Marengo (Puiggrós y Marengo, 2013) cuando afirma:</p><p>“No obstante, la eficacia de la educación no se encuentra en el cumplimiento mecánico y completo del pasaje de la cultura entre las generaciones, sino precisamente en lograr la formación de un sujeto capaz de apropiarse selectivamente, transgredir y recrear la cultura de sus mayores o de aquella que está bajo el dominio de determinados grupos sociales” (p. 37).</p><p>Como docentes, debemos asumir el compromiso de ofrecer una mirada abierta, critica y reflexiva, que permita a los estudiantes no solo ver, sino también interpretar y transformar el mundo.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-11 23:06:30 UTC</pubDate>
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         <title>Fátima López </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3627868243</link>
         <description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>Según Puiggrós (2013) plantea que en la educación existe algo más que solo lo académico. En sus textos, señala que educar no se limita a lo que se enseña y se hace en el aula; más bien, implica un camino más amplio con elementos sociales, culturales, políticos y personales de quienes participan.<br><br>Así, la educación supera los muros de las escuelas se conecta con las experiencias, ambientes y vínculos sociales donde uno se desenvuelve. La cultura, el lugar donde vivimos, las historias personales y cómo vemos el mundo influyen en cómo se enseña y se entiende qué significa aprender y enseñar. Por tanto, la riqueza de la educación no está solo en las materias, sino en cómo las dinámicas de poder, las costumbres culturales y nuestra propia identidad moldean nuestro aprendizaje.<br><br>Puiggrós destaca que entender esta diferencia es clave para acercarnos con respeto a las distintas realidades y situaciones, aceptando que la educación es un fenómeno complejo que va más allá de la escuela e incluye formas de transmitir, repetir y transformar la cultura en todos los aspectos de la vida en sociedad.</p><p>La forma en que entendemos el mundo es crucial en la educación, sobre todo porque influye en la manera en que los profesores entienden su trabajo y qué aspectos destacan en su forma de enseñar. Esta cosmovisión guía lo que consideran importante, sus principios cómo se enfrentan a la enseñanza y el aprendizaje.<br>Estas ideas también influyen en qué cosas se consideran importantes y cómo entienden su papel: algunos profesores pueden dar más importancia a transmitir valores y conocimientos universales, mientras que otros se centran en lo que viven los alumnos a nivel cultural, social o emocional. Lo que deciden mostrar al enseñar está influenciado por su forma de ver el mundo y sus valores, lo que define cómo son como profesores y cómo enseñan.</p><p>Las diferencias entre la escuela tradicional y la escuela nueva radican, sobre todo, en sus métodos de enseñanza, sus estructuras buscan lograr en la educación. La escuela tradicional se define por un modelo centrado en dar conocimientos, con una estructura organizada y formal que subraya la disciplina, el control y la memorización. Por otro lado, la escuela nueva surge como un movimiento que busca cambiar la forma de enseñar, resaltando que el alumno es un participante activo en su propio aprendizaje. Está ligada a enfoques que dan prioridad al desarrollo completo de la persona, participación, creatividad y la adaptación a las necesidades del entorno. Implementa metodologías más flexibles que promueven la participación y el aprendizaje significativo, fomentando la autonomía y la innovación en la pedagogía.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>La diferencia esencial es que la escuela tradicional opera bajo un modelo que prioriza la transmisión y reproducción del conocimiento con estructuras estrictas, mientras que la escuela nueva intenta promover procesos educativos más participativos, creativos y centrados en el alumnado como un sujeto activo.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Referencia bibliográfica</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Puiggrós, A. (2013). Pedagogías: reflexiones y debates.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 00:33:00 UTC</pubDate>
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         <title>Paúl Mejía Erazo</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>La educación representa una de las herramientas más valiosas del mundo, es cierto que mediante esta herramienta se puede llegar adquirir conocimiento en pro de mejorar las condiciones de vida de la sociedad. Ahora bien, resulta de vital importancia el tipo de educación considerando que los seres humanos somos seres políticos lo que implica que cada docente va a tener un sesgo o afinidad hacia una determinada ideología es decir la forma de ver el mundo de cada docente va ser totalmente heterogénea, las capacidades de cada docente se van a ver afectadas según su tipo de educación al igual que la preparación obtenida en cursos y vivencias propias lo que conlleva a una la transferencia de conocimiento.</p><p>Estandarizar una forma única de educación representa un error, dado que las formas de aprender son diversas para cada persona, se puede tener un conocimiento más elevado incluso a través de vivencias que en un aula de clase. Se debe tener en cuenta, que el conocimiento se encuentra implícito en todas las actividades cotidianas como en documentales o imágenes fotográficas.</p><p>Cada fotografía marca una historia relacionada a un contexto histórico. Sin embargo, las fotografías son objetos inertes que inicialmente no tienen la facultad de contar una historia, pero cada persona a través de una fotografía puede construir un mundo de relatos en base a su conocimiento. Es ahí cuando, resalta uno de los componentes de la educación que implica la producción de conocimiento y su reproducción. Considerando que vivimos en un mundo multi-diverso la responsabilidad de cada docente es impartir conocimiento que incite a los estudiantes a ser proactivos buscar una relación en base a sus costumbres y cultura y marcar una distinción que le permita sobresalir en la sociedad</p><p>Promulgar uno de los sentidos como es la vista tiene múltiples beneficios ya sea para apreciar el valor del arte; como también el hecho que la mirada, puede expresar múltiples sentimientos como amor, enojo frustración felicidad o tristeza saber apreciar dichas emociones ayuda a mejorar las condiciones de enseñanza de cada docente.</p><p>En la interacción en un aula de clase el docente puede apreciar la mirada de los estudiantes y percibir su reacción ante un determinado tema; de esta forma, es importante resaltar que el docente es la autoridad máxima dentro de un aula de clase por lo que nace la dependencia de que se debe mostrar los gestos la mirada son indicadores clave para saber si dichos estudiantes están aprendiendo o a su vez están distorsionados de la realidad.</p><p>Es importante resaltar que la capacitación docente marca un punto de quiebre para buscar una manera óptima en la nivelación de conocimiento recordando que dentro de un aula de clase se mantienen un panorama diverso, que se ve influenciado de por el contexto social de cada estudiante, la dinámica y participación activa de cada docente promulga a modelo de aprendizaje más equitativo que conlleva en la construcción de saberes socialmente productivos</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>Daniel Olivares Carrión (7-julio-2017). <em>John Berger El Arte de Ver </em>[Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a>&nbsp;</p><p>Pais, M. F., &amp; Justianovich, S. (2022). Educación, formación docnete y saberes: Hacia una soberanía pedagógica. En A. Varela, P. Bilyk, A. Arrippe, &amp; C. López, <em>Matriz Soberana</em> (págs. 165-174). La plata: EDULP .</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 05:29:57 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Christian Morillo</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Cada persona tiene un modo diferente de ver y observar el mundo, y esto a su vez se puede apreciar como cada docente tiene un modo distinto de enseñar y de impartir los conocimientos, de cómo elije que va a exponer durante su clase y que el cree que es lo mejor y necesario para sus alumnos. En el video <em>El arte de ver</em> de John Berger plantea que ver y analizar una imagen no tiene el mismo significado para una persona y para otra, cada individuo tiene diferentes formas de interpretar lo que ve, como es el caso de cada docente que tuvieron&nbsp;una formación distinta a otro docente, con ideologías diferentes y con aprendizajes, en este sentido es importante saber que el docente no solo imparte conocimiento sino imparte experiencias, saberes, visiones, valores que el decide que son importantes y que van ayudar a la formación del estudiante no solo para su aprendizaje sino que también para su vida diaria. La principal tarea del docente es seleccionar el material adecuado para impartirlo, pero no todos tienen la misma perspectiva, sino que depende de cada docente como adapta de mejor manera para su entendimiento durante su clase, es importante destacar que no hay una estandarización de la educación ya que todos perciben de manera diferente como ven los contenidos y la forma de enseñanza para un mejor aprendizaje.</p><p><br/></p><p>En este contexto sobre la manera de ver la educación mencionaremos la soberanía pedagógica en América Latina y esto a su vez es hablar de una problemática que está completamente ligada a la producción y distribución del conocimiento. Esta problemática esta impuesta por organismos internacionales y se rigen a través de pruebas y acreditaciones. La docencia tiene un rol protagónico es este sentido ya que mediante procesos de investigación y producción del conocimiento se intenta profundizar la autonomía intelectual de los estudiantes. Hablar de la universidad pública como promotora de saber implica también la formación del docente, donde es importante la formación inicial y continua, no solo se habla de formación de profesionales sino también de la función de enseñanza que es muy importante para luego poder transmitir los conocimientos adquiridos. La enseñanza es importante asumirla como una práctica social, aquí nos también nos mencionan que el docente transmite sus conocimientos desde la misma experiencia y son constructores de los saberes desde sus mismas prácticas y experiencias y se productores de conocimiento y de enseñanza (Fernández y Justianovich, 2022).</p><p><br/></p><p>Bibliografía:</p><p><br/></p><p>Carrión, D. O. (17 de julio de 2017). <em>El arte de ver, John Berger</em>. Obtenido de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>Fernández, M., &amp; Justianovich, S. (2022). Matriz soberna: Aportes de la Universidad Pública a una agenda estratégica. La Plata: EDULP.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 09:54:34 UTC</pubDate>
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         <title>Hugo Santiago Cabrera Ortiz</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En el documental El arte de ver, John Berger nos invita a concebir la práctica de la mirada, como una acción que involucra a lo cultural, lo educativo, lo ideológico y lo político en general; es decir una, la interpreta, como una actividad de carácter histórico-social.</p><p>Saber mirar involucra saber pensar y en este sentido, es necesario mencionar algunos pedagogos que manifiestan su pensamiento a partir de esta concepción, como el caso de Paulo freire, quien manifiesta que el sistema educativo de ser un vehículo para la lectura del mundo, antes que las de las palabras. Asimismo, Edgar Morín, quien considera que la complejidad de la pedagogía se enfoca en conseguir la articulación adecuada entre conocer, sentir&nbsp;y&nbsp;la&nbsp;ética.</p><p>En América del Sur, estas formas de pensar la educación han ido tomando fuerza con el afán de trabajar, desde la necesidad de buscar y encontrar estrategias que conduzcan a una educación liberadora, que permita mirar al mundo desde las propias realidades, sociales, culturales y en general históricas. Para pedagogos como Freire y Morín, en el contexto latinoamericano, mirar es un acto de criticidad y permite reafirmar la identidad y un pensamiento autónomo y crítico ante la colonización&nbsp;cultural.</p><p>Por otro lado, esta reflexión conjuga con la de Jorge Luis Bernetti quien en su artículo Soberanía latinoamericana, manifiesta justamente este tema de la independencia política como un asunto de autonomía social, educativa, incluso económica, frente al imperialismo histórico, Según Bernetti (2022), “son los ciudadanos, los habitantes, los que, todos los días con todos sus actos (votos políticos, manifestaciones, consumos, producciones culturales y las demás voces y acciones manifiestas o inconscientes), los que definen la característica de la Nación” (p. 43). Llevamos ya dos siglos de independencia en América del Sur, sin embargo, es evidente una sensación de emancipación inconclusa que se muestra en nuevas formas de dependencia, como el caso del imperio norteamericano, que como bien lo mencionaba Lenin en algún momento, nos mantiene como sus colonias comerciales, limitadas a la subordinación económica su&nbsp;imperialismo.</p><p>En general, como resultado de la globalización, que ha sido una eficaz herramienta neoliberal, se han concebido nuevas formas de dominación que han atacado desde la soberanía popular, ideología, cultura, e incluso la economía.</p><p>En definitiva, todos los autores mencionados en el presente texto coinciden en la idea de la importancia de aprender a ver como una posible fuente de emancipación. Se ha podido encontrar también, una suerte de esperanza en movimientos latinoamericanos que han sido formados para fortalecer su integración como el caso de UNASUR Y ALBA. Enseñar a ver significa enseñar a hacer, y se espera que esté sea un camino que permita pensar y alcanzar una nueva y definitiva independencia para nuestros&nbsp;pueblos.</p><p><br/></p><p><strong>Referencias Bibliográficas:</strong></p><p><br/></p><p>Bernetti, J. L. (2022). <em>La soberanía latinoamericana</em>. En Comisión de Defensa de la Soberanía (UNLP), A. Varela y P. Bilyk (Comps.), <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 37–47). Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp). <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.editorial.unlp.edu.ar">https://www.editorial.unlp.edu.ar</a> ISBN 978-987-8475-48-6</p><p><br/></p><p>Olivares Carrión, D. (2017, 7 de julio). <em>John Berger | El arte de ver</em> [Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 18:53:33 UTC</pubDate>
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         <title>Nataly Johana Carvajal Ruiz </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628523120</link>
         <description><![CDATA[<p>“El arte de ver” la deslumbrante exploración de Berger, nos ofrece una mirada más profunda y reflexiva de cómo las percepciones y la manera de ver el mundo influyen puntualmente en la educación. Como docentes, estamos ofreciendo en nuestra labor el lente personal, pues en la manera en la que interpretemos el mundo, transmitiremos los conocimientos. De esta misma forma, interpretaremos las metas, objetivos, currículos y saberes científicos que son los que vamos a mostrar ante los estudiantes. La invitación ahora, entonces, es también a cuestionar e interrogar a los estudiantes frente a estos saberes que les mostramos, para que su aprendizaje sea más autónomo y crítico frente a cada cosa que ven en el mundo.</p><p><br/></p><p>Según el contexto cultural, social y político, la educación implica lo que se va a enseñar y lo que se aprende, moldeando inevitablemente el currículo, así como la práctica pedagógica y la formación de identidades. Se han instaurado a nivel global algunos saberes, se puede percibir desde las pruebas que se realizan a nivel general para “medir” las capacidades y habilidades de los estudiantes. Pero esto ha llevado a condicionar la educación con los estudiantes y maestros, limitando cada vez más la soberanía pedagógica y emancipadora.</p><p><br/></p><p>Ser docente ahora aborda un compromiso social, ético y político con una educación que permita empoderar a sus estudiantes con un aprendizaje autónomo, crítico que puedan tener la capacidad de cuestionar lo que observan y escuchan. Por el contrario, si el docente toma una postura más colonial, ofrecerá a sus estudiantes una mirada más descontextualizada del mundo.</p><p><br/></p><p>Es por ello que ahora se requiere que la educación se convierta en una herramienta que refleje la soberanía pedagógica, aprendiendo desde una mirada más crítica y democrática. En resumen, la manera en la que vemos el mundo influye en el qué y cómo enseñar, pero, además, define la propia identidad del docente al ofrecer una enseñanza como actor político y cultural que expone las diferentes realidades y motiva a los estudiantes a encontrar y conectar con sus propios intereses y necesidades.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Referencias Bibliográficas:</strong></p><p><br/></p><p>Fernández Pais, M. y Justianovich, S. (2022). <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. </em>En: Aguerre, A. <em>et al </em>"Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica". La Plata, EDULP. Disponible en: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1">http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1</a></p><p><br/></p><p>Olivares Carrión, D. (2017, 7 de julio). <em>El Arte de Ver, John Berger.</em> &nbsp;YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=k_jA_qKkX5U">https://www.youtube.com/watch?v=k_jA_qKkX5U</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 19:03:01 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Gabriel Andrés Suarez Ramírez</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628557729</link>
         <description><![CDATA[<p>Educar es entender un contexto, reflexionar, analizar y sobre todo visualizar al objeto por el cual se está llevando a cabo este proceso pedagógico. Dentro de las muchas reflexiones encontradas en los textos complementarios, encontramos una que dice "la educación debe ser estudiada y definida en cada momento histórico como expresión de un presente social situado" (&nbsp;Puiggrós y Marengo, 2013).</p><p>&nbsp;</p><p>Esta clase de aportes representa a la perfección cómo debemos situar los conocimientos a transmitir de acuerdo a un entorno social, adaptándonos a los sujetos que recibirán la información. Debemos recordar que la práctica educativa es un acto de reflexión y que no solamente ocurre en las aulas de clase o en los ambientes educativos. Dilucidar a través de las posturas estudiantiles en los momentos de intercambio social es una cualidad necesaria en todo aquel que desee ser llamado pedagogo. Ese valor agregado de ver más allá de lo obvio en las palabras de los aprendices, de interpretar las distintas evidencias de conocimiento entregadas como resultado de las obligaciones educativas o de los resultados prácticos de los nuevos saberes, podrán trazar una ruta metodológica más efectiva.&nbsp; Berger mencionó en el arte de ver (Olivares, 2017) que los niños perciben las obras de arte de manera distinta, dicen que es una cosa u otra cosa basadas en sus experiencias.</p><p>&nbsp;</p><p>Ver no es un acto pasivo, es el resultado de un proceso mediado por la historia (Olivares, 2017).&nbsp; Hay ocasiones en que la única experiencia es la que obtenemos visualizando. No podemos exigir resultado en áreas específicas de conocimiento que requieren un aprendizaje y generalmente un contexto sociocultural especial, por ejemplo, el hablar un segundo idioma,&nbsp; a poblaciones con situaciones de vida particularmente difíciles. Este es un ejemplo fácilmente identificable en Latinoamérica, donde hay poblaciones muy disímiles, y donde reconocer la importancia de lo que vamos a enseñar depende en gran medida de estos contextos. Son situaciones puntuales que requieren de una capacidad especial por parte de los educadores para interpretar y ejecutar.</p><p>&nbsp;</p><p>Puiggrós y Marengo ( 2013) mencionan cómo en la educación moderna cada vez pierde más peso la concepción en que habría un modelo ideal de hombre que se da por igual en todos los educandos. No podemos dejar de lado que los agentes que intervienen en el proceso de aprendizaje por si mismos suponen un variable con múltiples particularidades, que representarán un desafío de pedagogía distinto al de todos los demás individuos, moldeado con experiencias previas y situaciones particulares únicas. Adicionalmente, tenemos una educación especialmente cambiante, con la irrupción de tecnologías, que en ocasiones producen&nbsp;cuestionamientos de las enseñanzas dadas en las aulas por parte de los docentes, y aún más en los tiempos de la inteligencia artificial, donde encontrar respuestas a las dudas que aquejas el día a día de los estudiantes es más sencillo. Una de las metas a inocular en los aprendices es despertar esa visión más allá de lo evidente, teniendo como faro un proceso reflexivo acerca de todo lo que ellos reciben en las aulas y en sus experiencias.</p><p>&nbsp;</p><p>Referencias:</p><p>&nbsp;</p><p>Olivares Carrion, D. (2017) John Berger, El arte de ver. (Video) Youtube: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p><br/></p><p>Puiggrós, A &amp; Marengo, R. (2013) Pedagogías: Reflexiones y debates (1ªEd). Universidad Nacional de Quilmes, Editorial.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 19:55:00 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Julio Maximiliano Bolagay Larrea</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628562141</link>
         <description><![CDATA[<p>Nuestros modos de ver el mundo dan forma a todo lo que hacemos como docentes. No son solo ideas abstractas, sino lentes que definen cómo interpretamos la realidad, cómo entendemos a nuestros estudiantes y qué elegimos compartir con ellos. Cada vez que entramos al aula, mostramos algo más que contenidos: mostramos una manera de habitar el mundo.</p><p>El texto <em>Matriz soberana</em> nos recuerda que enseñar es una práctica profundamente social y política. No existe neutralidad en la educación, porque toda enseñanza transmite valores, creencias y formas de mirar la vida. Por eso, cuando hablamos de una educación con sentido soberano, hablamos de una educación que se construye desde nuestros contextos, nuestras historias y nuestras voces latinoamericanas. Enseñar desde aquí implica reconocer el peso de la historia, pero también la fuerza de la esperanza que se renueva en cada aula.</p><p>Pienso, como dice Paulo Freire (1985), que enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las condiciones para que los estudiantes puedan descubrir el mundo, cuestionarlo y transformarlo. En ese proceso, el docente también aprende; aprende a mirar con los ojos del otro, a escuchar sus experiencias y a reconocer en ellas un saber legítimo. El encuentro educativo es, ante todo, un acto de diálogo y de respeto mutuo.</p><p>Nuestros modos de ver el mundo se reflejan en lo que decidimos “mostrar”: qué temas priorizamos, qué ejemplos traemos, qué silencios dejamos. Y allí radica una enorme responsabilidad ética. Mostrar no debería ser imponer una mirada, sino abrir un horizonte. Mostrar es invitar a pensar, a sentir, a construir juntos un sentido común que no borre las diferencias, sino que las abrace.</p><p>La soberanía pedagógica, de la que habla la Universidad Nacional de La Plata, tiene que ver justamente con eso: con la posibilidad de enseñar desde una voz propia, con autonomía y conciencia crítica. Ser docente es también un acto de soberanía, porque es decidir qué mundo queremos hacer visible a nuestros estudiantes y qué mundo queremos transformar con ellos.</p><p>En definitiva, cada clase es una oportunidad para mostrar el mundo de un modo más humano, más justo y más nuestro. Tal vez enseñar consista en eso: en ayudar a otros a mirar el mundo con ojos nuevos, y al mismo tiempo, volver a aprender a mirarlo nosotros mismos.</p><p>Referencia:</p><p>Comisión de Defensa de la Soberanía (UNLP). (2022). <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em>. La Plata: Edulp.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 20:01:55 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Barbara Petzold Horna</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628586569</link>
         <description><![CDATA[<p>El documental con John Berger abre un territorio de reflexión que excede al arte para adentrarse en la educación y en la construcción de nuestras propias formas de mirar. Berger recuerda toda mirada está moldeada por contextos históricos, ideológicos y políticos. Su propuesta de una “nueva política del ver” cuestiona las convenciones de la tradición occidental. En la práctica docente, esto nos invita a interrogarnos sobre qué mostramos, qué ocultamos y desde dónde enseñamos, porque toda pedagogía es también una política del mirar y contiene la responsabilidad de un sesgo.</p><p>Un ejemplo concreto de ello puede verse en la enseñanza de la Historia o de la Historia del Arte, donde los sesgos epistémicos se expresan en la estructura misma del relato: líneas del tiempo centradas en héroes, fechas y vencedores, narrativas lineales y eurocéntricas que omiten las experiencias de mujeres, pueblos originarios o sujetos subalternos. Los mismos estudiantes suelen percibir esas ausencias, preguntándose por las voces silenciadas. Introducir el cuestionamiento sobre quién cuenta la historia, qué saberes son legitimados y cuáles excluidos, cuáles son las jerarquías y categorizaciones conceptuales, supone, como sugiere Žižek (2017), una pedagogía de la interrupción, un gesto que fractura el discurso dominante y abre paso a la formación de subjetividades críticas.</p><p>La práctica docente requiere de un proceso más amplio de deconstrucción del sistema de colonialidad del poder (Quijano, 2014), que desde sus orígenes ha articulado la explotación económica con la dominación patriarcal y racista tanto sobre los cuerpos humanos como sobre la Tierra misma. Este entramado como advierten Puiggrós y Marengo (2013), Bralich (2014) y Fernández Paiz y Justianovich (2022), ha sostenido una dependencia epistemológica y cultural que aún hoy se reproduce en la escuela, en los currículos y en las narrativas pedagógicas. De allí surge la necesidad de desmontar esas jerarquías del saber mediante tres movimientos complementarios: la desobediencia, el desprendimiento y la desvergüenza.</p><p>La desobediencia epistémica<em> (</em>Mignolo, 2010) implica un “vuelco epistémico descolonial hacia una universalidad otra, es decir, hacia una pluriversalidad como proyecto universal” (p. 54). Este vuelco supone desprenderse de los marcos eurocéntricos que dictan qué es conocimiento válido y qué no, para dar lugar a saberes situados, vinculados a las experiencias locales. En el ámbito pedagógico, Walsh (2013) propone el <em>desaprendizaje</em> como práctica que permite resistir y rehacer los modos de pensar heredados del colonialismo, mientras que Curiel (2016) y Espinosa Miñoso (2016) plantean la <em>desvergüenza</em> como gesto político-feminista que desarticula los mandatos morales y disciplinarios del patriarcado colonial. Estas nociones convergen en una ética del mirar que se atreve a transgredir, a desobedecer las normas del canon, y a enseñar desde un lugar insurgente, donde las memorias, los cuerpos y los territorios se vuelven fuente legítima de conocimiento.</p><p>De este modo, la “nueva política del ver” de Berger dialoga con las pedagogías críticas latinoamericanas al recordarnos que ver, enseñar y aprender son actos políticos. Educar desde una mirada descolonizadora implica desaprender lo impuesto, desprenderse de las jerarquías epistémicas heredadas y atreverse a mirar y enseñar con desvergüenza.</p><p><br/></p><p>Referencias: </p><p>Bralich, J. (2014). ¿Qué es la “Educación Latinoamericana”? Gonnet: Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE). Disponible en: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://biblioteca.clacso.edu.ar/Argentina/unipe/20170809050213/pdf_892.pdf">https://biblioteca.clacso.edu.ar/Argentina/unipe/20170809050213/pdf_892.pdf</a></p><p>Curiel, O. (2016). Descolonización y desvergüenza: feminismos desde el sur. En Y. Espinosa Miñoso, D. Gómez Correal, &amp; K. Ochoa Muñoz (Eds.), <em>Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala</em> (pp. 95–108). Universidad del Valle.</p><p>Espinosa Miñoso, Y. (2016). <em>Elogio de la desobediencia: ensayos feministas desde América Latina</em>. CLACSO.<br>Fernández Paiz, M., &amp; Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. En A. Aguerre et al. (Comps.), <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 39–55). EDULP.<br>Mignolo, W. (2010). <em>Desobediencia epistémica: Retórica de la modernidad, lógica de la colonialidad y gramática de la descolonialidad</em>. Del Signo.<br>Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). <em>Pedagogía: reflexiones y debates</em>. Universidad Nacional de Quilmes.<br>Quijano, A. (2014). <em>Cuestiones y horizontes: De la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder</em>. CLACSO.<br>Walsh, C. (2013). <em>Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir</em>. Abya Yala.<br>Žižek, S. (2017). Lecciones disruptivas de un maestro irreverente. En F. Giulano (Comp.), <em>Rebeliones éticas, palabras comunes</em> (pp. 29–46). Miño y Dávila.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 20:42:31 UTC</pubDate>
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         <title> Paola López García </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Mientras miraba el video, tuve una frase que se me vino a la mente e hice una analogía con la siguiente expresión: “Los ojos son la ventana del alma” y es que para mí es una frase profunda que no solo hace referencia a la mirada física, sino a esa fuerza de conexión que establecemos con el mundo y cada humano transmite a través de ella sin mentir todo lo que desea reflejar cuando las palabras sobran.&nbsp; Frase que, aunque es demasiado subjetiva no deja de estar lejos de lo que nos quiere transmitir John Berger en su video: “El Arte de Ver” (BBC, 2016).&nbsp; Aunque de una forma más artística el autor explora puntos profundamente marcados por lo que sabemos, la idiosincrasia, los contextos que nos rodean, la educación que recibimos en casa, el ámbito escolar y por todos aquellos estereotipos que nos han inculcado. Berger nos muestra que a través del arte y la cultura visual existe un fuerte lazo de influencia de los contextos sociales, históricos y políticos.</p><p>Aunque todos estos términos exigen cierta “objetividad” es difícil mantenerla, pues sería una falacia decir que es absoluta y es precisamente a lo que nos lleva a reflexionar que todo lo que observamos lo relacionamos con cada una de nuestras experiencias. “La manera en la que vemos las cosas está afectada por lo que sabemos o lo que creemos” (BBC, 2016), para mi juicio el arte nos lleva a romper paradigmas, a buscar y encontrar nuevas respuestas a los contextos que vamos enfrentado a través de lo que Berger plantea: conocimiento, pensamiento, consciencia y claridad.</p><p>Por otro lado, la frase “Nunca miramos una sola cosa; siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros mismos” de Fernández Pais y Justianovich (2020) manifiesta que la educación no es una actividad de enseñanza neutra de conocimientos, sino una acción profundamente enmarcada en lo político y lo humano. “Lo educativo es considerado acto de conocimiento y hecho creativo cuya praxis se apoya en idearios siempre en disputa” (Fernández &nbsp;y Justianovich, 2020 p. 166). &nbsp;La anterior idea se centra en la importancia de una formación docente dispuesta a asumir retos y cambios de paradigmas para profundizar las nuevas perspectivas sociales, culturales y la aplicación de nuevas dinámicas en el qué hacer y el ser docente.</p><p>Los retos a los que nos vemos enfrentados día a día nos llevan a realizar reflexiones críticas, constructivas e imparciales; no solo en nuestro rol sino no en la participación activa para las reestructuraciones de los currículos con el fin que se adapte y responda a los cambios en los escenarios escolares. De igual forma Paulo Freire (2018) nos hace una invitación a tener en cuenta y reconocer la mirada el otro sin la imposición de una sola perspectiva que conduzca a desarrollar una conciencia crítica de la realidad y así mismo poderla transformar.</p><p>En síntesis, nunca vamos a mirar una sola cara de la moneda, siempre llevaremos creencias, emociones, ideologías y pensamientos que nos impulsen a mirar el mundo y sus cambios para intentar mantener de esta forma una relación viva, objetiva y lógicamente subjetiva entre el sujeto y el contexto, entendiendo que la objetividad y la subjetividad están estrechamente relacionadas.</p><p>Referencias:</p><p>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2020). <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica</em>. En <em>Matriz soberana. Comisión de Soberanía</em> (pp. 165–173). Universidad Nacional de La Plata.</p><p>Freire, P. (2018). <em>La voz del maestro: acerca de vivir, enseñar y transformar el mundo</em>. Siglo XXI Editores.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 21:07:52 UTC</pubDate>
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         <title>Roberto Paz Rivera - Chile</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>MIRAR CON PERSPECTIVA</strong></p><p>Debo reconocer que desconocía a John Berger. Fue un verdadero descubrimiento. Me puse a revisar su vida y obra; los alcances de sus escritos y de su posición frente a la vida en muchos aspectos; y por supuesto, de ese programa de la BBC que marcó un hito en cuanto a la crítica. Como crítico de arte me acordé de la tirria que le provocaba estos personajes a Susan Sontag (1966); pero el caso de Berger es aparte porque fue un artista.</p><p>Pero vamos a lo nuestro. En educación mucha agua ha pasado debajo del puente y seguirá pasando. Teorías, perspectivas, postulados, nuevas formas de hacer, montañas de teóricos, de nuevos postulados…un repertorio infinito de verdades. Y por supuesto los modos de ver el acto educativo, la pedagogía propiamente tal depende de muchos factores: la escuela donde fuimos formados, los profesores que fueron nuestros mentores, lo que hemos cosechado en nuestra experiencia, etc. Por cierto, todo aquello influye en nuestro modo de ser docente y elegir qué mostrar. En el texto de Adriana Puiggrós y Roberto Marengo se advierte este punto: “Quizás mucho del antiintelectualismo que a veces suele predominar en los enunciados de los educadores tengan un carácter reactivo frente al academicismo predominante que autoriza una mirada sesgada, con pretensiones totalizantes de la situación educativa[…]” (2013, p. 25) Tal afirmación permite sostener lo mencionado por Berger, quien desafió también al monumental coloso de la crítica. Muy parecido a lo que ocurre en educación, donde muchas veces el bosque impide divisar el árbol.</p><p>Por eso la referencia inicial del programa documental sobre Berger con el tema de la operación de las cataratas es magistral, porque lo vivió como un nuevo despertar; y cuántos en educación no quisiéramos algo parecido, de quitarnos el velo y poder apreciar la educación como lo que verdaderamente es, sin sesgos de ninguna especie. Es complejo, sin duda, pero la vasta historia del sistema educativo desde Comenius, sin dejar de lado la tradición occidental legada por los griegos, pasando por los aportes desde la sociología con Durkheim y Dewey o del psicoanálisis, etc. demuestra que siempre se erigen nuevas miradas, algunas más reformistas, otras más convencionales, otras que se ocupan del lenguaje educativo, otras que interpretan la educación latinoamericana, por ejemplo, como subversiva o sometida. Es muy parecido a lo que vivió Berger con esa nueva mirada al arte, no tan europeizante ni tan privada, sino más universal y pública.</p><p><br/></p><p>Referencias:</p><p>Dvorak, C. (Director) (7 de julio de 2017). <em>El arte de ver, John Berger</em> [Video_Documental]. Youtube: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=747s">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=747s</a></p><p>Puigróss, A. &amp; Marengo, R. (2013). Pedagogías: reflexiones y debates. U.Quilmes. En: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://pedagogiaydidacticaunsa.wordpress.com/wp-content/uploads/2013/06/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo.pdf">https://pedagogiaydidacticaunsa.wordpress.com/wp-content/uploads/2013/06/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo.pdf</a></p><p>Sontag, S. (2008). Contra la interpretación. De bolsillo.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 22:00:09 UTC</pubDate>
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         <title>Leonardo Déleg Illescas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Los modos de ver el mundo y su influencia en la educación</p><p><br/></p><p>La educación no se considera un proceso imparcial ni desvinculado de las condiciones históricas y culturales que la rodean. Como señala Puiggrós y Marengo (2013), enseñar siempre conlleva una toma de posición frente al mundo. Cada profesor no solo imparte información, sino que también comparte una determinada forma de comprender la realidad, de percibir al individuo y de visualizar el futuro. En este contexto, los modos de ver el mundo, es decir, las representaciones, creencias y valores que estructuran nuestra visión ya que estos tienen un impacto significativo en la labor educativa y en las decisiones sobre que “mostrar” a los estudiantes.</p><p><br/></p><p>Tomando como referencia el primer capítulo del texto de Pedagogías: reflexiones y debates, propone una reflexión sobre como toda forma de pedagogía puede verse como una contestación a la interrogante sobre el propósito de educar. Los autores sostienen que la educación “no puede limitarse a un conjunto de técnicas o métodos” (Puiggrós &amp; Marengo, 2013) ya que esta influenciada por concepciones filosóficas, políticas y éticas. De este modo, la forma en que se percibe el mundo influye en qué tipo de saberes se consideran importantes, que acciones se estimulan y que identidades se construyen. Por ejemplo, una mirada instrumental de la educación tiende a crear personas que sean útiles al sistema económico; por otro lado, una visión crítica busca desarrollar ciudadanos capaces de cambiar su entorno.</p><p><br/></p><p>Desde esta perspectiva, ser docente lleva consigo una responsabilidad ética y política. No es suficiente con dominar contenidos o técnicas didácticas: es vital pensar de manera continua sobre cómo se percibe el mundo y cómo esto se refleja en el aula. Cada decisión, el material seleccionado, las voces que se destacan, las preguntas que se hacen, revelan una postura ante la realidad. Mostrar no es un acto inocente, sino una manera de generar significado. Por esto enseñar implica “un acto de interpretación del mundo y de comunicación de esa interpretación a otros” (Puiggrós &amp; Marengo, 2013).</p><p><br/></p><p>En lo personal la lectura de este capitulo me hizo darme cuenta de que la docencia también es un proceso de descubrimiento personal. Educar requiere examinar nuestras creencias, perjuicios y maneras de entender la sociedad. Desde una perspectiva critica y receptiva se puede acompañar a los estudiantes en su desarrollo como individuos autónomos y conscientes. En resumen, la educación es una forma de incidir en la realidad, y nuestra forma de interpretarla influye profundamente en como elegimos cambiarla. Por esta razón enseñar conlleva un compromiso con el entorno, no para imponer una única perspectiva, sino mas bien para fomentar el dialogo y la reflexión, de tal modo el docente actúa como un puente entre el saber y la experiencia, entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser.</p><p><br/></p><p>Bibliografía</p><p>Puiggros, A. &amp; Marengo, R. &nbsp;(2013). <em>Pedagogías: reflexiones y debates.</em> Republica de Argentina: Universidad Nacional de Quilmes.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 22:06:45 UTC</pubDate>
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         <title>DIEGO ANDRESLOPEZ </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Sin duda alguna la forma de vivir de alguien influye directamente en sus hábitos, en su pensamiento social y critico, incluso en su percepción de lo que esta bien y mal en la sociedad; del mismo modo teniendo mas agravio si esta persona es un docente y el criterio de el es fundamental a la hora de decidir lo que sus estudiantes deben aprender y lo que el les va a enseñar ,&nbsp; “Asumimos la enseñanza como prácticas sociales, en tanto se inscriben en contextos históricos, institucionales, curriculares, disciplinares que las condicionan y configuran” (Fernández Pais &amp; Justianovich, 2023, p. 170)</p><p><br/></p><p>El modo de ver el mundo entonces es el punto de partida para la elección de la practica de la enseñanza al igual que el entorno en donde se esta realizando la labor de enseñar, el punto de vista que asume el educador en su vida diaria, definirá como llevara sus clases por ejemplo la educación dada por un profesor en el siglo XV, es muy diferente a la que dará un profesor en el año actual, y de la misma forma un profesor criado y estudiado en la ciudad de Japón, es totalmente enfocado en una práctica disciplinada y metódica, en comparación con una persona que ejerce en una ciudad como holanda o Europa donde los conceptos son mas inclusivos y en proceso de cambio.</p><p><br>“El análisis y la reflexión de las mismas prácticas docentes, desde la experiencia y trabajo docente se convierten en una dimensión irrenunciable y que tiene como protagonista al docente” (Fernández Pais &amp; Justianovich, 2023, p. 170).<br></p><p>La docencia no se limita a transmitir contenidos; implica una toma de posición frente al conocimiento y la sociedad.</p><p><br/></p><p>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2023). <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica</em>. En A. Varela &amp; P. Bilyk (Comps.), <em>Matriz soberana</em> (pp. 165–173). Universidad Nacional de La Plata.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 22:44:07 UTC</pubDate>
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         <title>Julian Camilo Meneses Galeano </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Ver el mundo no es un acto neutro; implica interpretar, seleccionar y dotar de sentido lo que percibimos. Tal como plantea John Berger en <em>El arte de ver</em>, toda mirada está mediada por nuestra historia, nuestra cultura y nuestros aprendizajes previos. En educación, estos modos de ver condicionan no solo la forma en que enseñamos, sino también lo que consideramos valioso para mostrar, transmitir y conservar.<br>Desde esta perspectiva, la docencia no consiste únicamente en reproducir saberes, sino en proponer miradas sobre el mundo: cada docente elige qué fragmentos de la realidad visibiliza y cuáles permanecen ocultos. Esa elección, consciente o no, expresa su concepción del conocimiento, de la cultura y de los sujetos que educa.</p><p>Adriana Puiggrós y Roberto Marengo, en <em>Pedagogías: reflexiones y debates</em>, sostienen que la pedagogía es un campo atravesado por tensiones ideológicas e históricas, donde se definen los sentidos de la educación. Según los autores, educar es un acto de transmisión cultural, pero también de recreación y transformación. En ese proceso, el modo de ver el mundo del docente se convierte en un filtro que organiza el sentido de lo que se enseña.<br>Por ejemplo, cuando Puiggrós y Marengo recuperan el mito de Prometeo, muestran que enseñar implica una tensión entre liberar y controlar el saber. Así, la mirada del docente puede reproducir la hegemonía cultural —como en la “escena del Requerimiento” que simboliza la educación colonial— o bien abrir espacios de emancipación, promoviendo que los estudiantes elaboren sus propias interpretaciones.</p><p>El modo de ver del docente está, por tanto, íntimamente ligado a su <strong>ética pedagógica.</strong> Ver críticamente el mundo significa reconocer las relaciones de poder que lo configuran, y enseñar implica ayudar a los estudiantes a desarrollar esa misma capacidad crítica. Si, como afirma Berger, “vemos lo que sabemos”, la tarea del educador consiste en ampliar lo que sus alumnos pueden saber, ofreciéndoles nuevos marcos para mirar. Esa ampliación exige sensibilidad, reflexión y compromiso político, porque toda selección didáctica implica una posición frente al conocimiento y frente a la sociedad.</p><p>En la actualidad, marcada por la saturación visual y la influencia tecnológica, los modos de ver se construyen también desde los medios de comunicación y las redes digitales. Frente a ello, el docente debe asumir un papel mediador que ayude a distinguir entre mirar y comprender, entre consumir imágenes y construir pensamiento. Retomando a Puiggrós y Marengo, la pedagogía solo mantiene su sentido emancipador cuando el educador se interroga por lo que muestra, por cómo lo muestra y por qué razones elige hacerlo.</p><p>En definitiva, los modos de ver el mundo determinan los modos de enseñar. Ser docente implica no solo mirar la realidad, sino enseñar a verla de otro modo, críticamente, con conciencia histórica y con esperanza transformadora.</p><p><strong>Referencias:</strong></p><p><br/></p><p>Daniel Olivares Carrión. (7 de julio de 2017). <em>John Berger | El Arte de Ver</em> [Archivo de Vídeo]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=7s">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4&amp;t=7s</a></p><p><br/></p><p>Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). <em>Pedagogías: reflexiones y debates.</em> Bernal. Universidad Nacional de Quilmes Editorial. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://virtual.fahce.unlp.edu.ar/moodle/pluginfile.php/313400/mod_folder/content/0/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo%20%281%29.pdf?forcedownload=1">https://virtual.fahce.unlp.edu.ar/moodle/pluginfile.php/313400/mod_folder/content/0/pedagogc3adas-reflexiones-y-debates-puigrrc3b3s-marengo%20%281%29.pdf?forcedownload=1</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 22:50:25 UTC</pubDate>
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         <title>Sandra Lucia Zambrano Garreta</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Ver el Mundo y su Influencia en la Educación, El video El arte de ver, de John Berger, plantea que la mirada no va hacer honesta, pues esa condicionado a nuestra historia, cultura, ideología y experiencias. Ver es interpretar, por ello, cada observador construye significados distintos frente a un mismo objeto. Aplicado a la educación, permite comprender que la enseñanza docente no consiste sólo en transmitir conocimientos, sino en ofrecer modos de mirar el mundo. En ese sentido, educar es un acto profundamente político y ético, porque implica decidir qué mostrar, cómo hacerlo y desde qué perspectiva respetando el libre albedrio.</p><p>Puiggrós y Marengo (2013) afirman, que la educación es una práctica social atravesada por contextos históricos y relaciones de poder. La pedagogía, surge como el espacio de reflexión crítica sobre esas prácticas y sobre la formación de los sujetos en la cultura latinoamericana. Así, la forma de ver del docente esta influenciada por tradiciones, ideologías y expectativas que se expresan en sus decisiones cotidianas: en los contenidos que prioriza, y los valores que promueve.</p><p>Un docente que asume una mirada crítica y defensora reconoce que enseñar es también invitar a los estudiantes a cuestionar lo visible, a interrogar las representaciones dominantes y a descubrir lo que permanece oculto. la práctica docente requiere una mirada consciente y reflexiva, capaz de identificar las desigualdades o exclusiones.</p><p>La lectura de Puiggrós y Marengo (2013) también recuerda que la educación latinoamericana ha estado históricamente marcada por la herencia europea, que impuso modelos ajenos a las realidades locales. La educación debe ser recuperada y trasmitir saberes y culturas propias, promoviendo una pedagogía situada que favorezca la justicia social y la democracia. Mirar no es reproducir lo que otros han visto, sino construir nuevas formas de conocimiento que abran espacios a lo diverso y a lo excluido.</p><p>Por lo tanto, nos permite asumir que la educación es un proceso de transformación de la mirada. al elegir qué mostrar, no sólo transmite información, sino que ofrece posibilidades de interpretar el mundo de otra manera. Educar es enseñar a ver: a mirar críticamente la realidad, a reconocer sus contradicciones y a imaginar alternativas más humanas y justas. De ahí, la importancia de una educación inclusiva e igualitaria, que permita que todo tipo de población la pueda adquirir sin ninguna distinción, los modos de ver se vuelven modos de ser, de actuar y de construir colectivamente un horizonte educativo renovador.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Referencia</strong></p><p>Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). Pedagogías: reflexiones y debates. Universidad Nacional de Quilmes Editorial.</p><p><br/></p><p>Berger, J. (s.f.). El arte de ver [Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://youtu.be/iM2Tr-5BPa4">https://youtu.be/iM2Tr-5BPa4</a></p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 22:52:17 UTC</pubDate>
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         <title>Jose Francisco Cueva</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Tomando como punto de partida el documental “El arte de ver” de John Berger, al espectador llega a reflexionar acerca de que la mirada de los sujetos hacia el mundo se encuentra atravesada por aspectos culturales, históricos y las relaciones de poder. Berger menciona que “la manera en que vemos las cosas está afectada por lo que sabemos o creemos” (Berger, 1972), lo que quiere decir que la percepción de las personas no es objetiva. El ámbito educativo no está exento de esta reflexión, debido a que la acción de enseñar también implica la selección de los contenidos que se tratan en el aula y los que no.</p><p><br/></p><p>En la obra Pedagogías: reflexiones y debates (2013), se manifiesta que las formas de ver también tienen relación con la concepción de la educación y el ejercicio de la misma. En la práctica pedagógica, el momento en el que el docente elige qué mostrar y la forma de hacerlo, asume una posición ideológica. Consciente o inconscientemente el maestro transmite a sus estudiantes su propia visión de la realidad en el momento en el que escoge textos, imágenes, etc. En este sentido, enseñar se refiere a la construcción de una mirada, lo que resulta en la interpretación de la realidad desde cierto punto de vista.</p><p><br/></p><p>Estas formas de ver e interpretar la realidad influyen de manera directa en la práctica pedagógica condicionando las decisiones que toman los docentes sobre qué transmitir y cómo hacerlo. Lo previamente detallado establece que la tarea docente exige el desarrollo de una mirada crítica sobre los discursos visuales y culturales que circulan. Según Berger, no es suficiente con enseñar a mirar, la mirada debe ser crítica y con consciencia para poder analizar el contenido de los mensajes que se encuentran. Puiggrós y Marengo (2013) añaden que existen riesgos al momento en el que, durante el proceso de enseñanza, los docentes se limiten a reproducir los modelos ya impuestos.,</p><p><br/></p><p>El documental antes mencionado también invita al espectador, en este caso al docente, a repensar su rol en el proceso educativo. En una sociedad saturada de información, el maestro no solamente debería proporcionar más contenido, sino que su papel es el de enseñar a discernir, permitiendo a los estudiantes construir su propia opinión.</p><p><br/></p><p>En conclusión, realizar una reflexión acerca de las formas de ver implica ser conscientes de que cada mirada se encuentra atravesada por un contexto personal, social, histórico y cultural. Asumiendo el rol de docente, nuestro accionar no se limita solamente a mostrar contenidos a los estudiantes, sino a enseñar a ver desde varias perspectivas fomentando una educación más justa y sensible. Citando a Berger (1972), ver precede a las palabras, y aprender a ver es también aprender a pensar.</p><p><br/></p><p><strong>Referencias</strong></p><p>BBC (2016) El arte de ver, Berger, J. [Documental].</p><p>Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). <em>Pedagogías: reflexiones y debates</em>. Colihue.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 23:00:59 UTC</pubDate>
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         <title>Esteban Enrique Tascón Escalona</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>Mirar con Perspectiva</strong></p><p>Cuando se analizan las características de un profesor, especialmente de un profesor actual, es frecuente encontrar que un elemento infaltable debe ser su postura crítica y el lente con el cual observa la complejidad de su contexto para estructurar su enseñanza de manera situada, con ánimos de transformación y emancipación del territorio. En América Latina, los últimos aportes a la pedagogía y a las teorías de la educación, están orientadas hacia la construcción de una identidad propia de nuestras regiones que permita cuestionar y evaluar, cada vez más, los patrones de colonialismo, dominación y hegemonía sobre los pensamientos, las culturas y las configuraciones sobre el mundo y las maneras de interactuar con él, que han forjado las comunidades.</p><p>En este sentido, vale la pena traer a la reflexión sobre los problemas y las teorías de la pedagogía, un aporte del documental sobre Jhon Berger, en donde se dice que mirar es menos espontáneo y natural de lo que se tiende a creer, puesto que este ejercicio depende de los hábitos y las convenciones, esto es que la acción de mirar está culturalmente determinada. En relación con el ejercicio de profesores, debemos construir el hábito de mirar la realidad, de leer más allá de lo que, de manera directa, se puede entender, buscar la comprensión de las motivaciones, los significados y los intereses que la sociedad va manifestando en todos y cada uno de sus procesos tal como lo hace Berger en la imágen de Genevieve, el comportamiento del mar, la posición de las casas, etc.</p><p>Por su parte, Fernándes Pais &amp; Justianovich (2022) describen el rol protagónico de los profesores que, partiendo de una mirada crítica de los fenómenos globales y territoriales, y dando valor a los aportes locales, diseñan estrategias y mecanismos de enseñanza aprendizaje que favorecen la emancipación y la reivindicación sociocultural de la comunidad específica en la cuál se desarrolla su propia praxis. Asimismo, las autoras resaltan la importancia de una visión de la educación como práctica social, inscrita en medio de unas condiciones históricas, institucionales, curriculares y disciplinares que deben determinar la construcción del saber en diálogo constante, respetuoso y tolerante con el educando. Esto se puede comparar con la metáfora de Berger, cuando relata que para sobrevivir a un viaje en moto, es necesario concentrar la mirada y la atención en cada parte del trayecto, no en el pasado, no en el futuro, sino en el presente inmediato. Este presente inmediato es, en términos del quehacer docente, el contexto, las necesidades y las presiones sociales que deben entrar en sinergia para lograr una educación, no transmisiva, sino transformadora de la realidad.</p><p>En síntesis, determinar ¿qué mundo es el que queremos enseñar? y ¿al servicio de qué proyectos y horizontes enseñamos?, como parte de la construcción de la soberanía pedagógica, implica ubicarse en una perspectiva crítica y socialmente situada para observar, caracterizar la realidad y emprender acciones intencionales para la búsqueda de la transformación y el fortalecimiento de las prácticas soberanas en el marco de la educación.</p><p><strong>Referencia</strong></p><p>Fernández Pais, M. y Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. En: Aguerre, A. et al "Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica". La Plata, EDULP. Disponible en: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1">http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1</a></p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-12 23:37:21 UTC</pubDate>
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         <title>Manrique Loor Jesús </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628692233</link>
         <description><![CDATA[<p>Después de ver el video El arte de ver de John Berger y leer Matriz soberana de Varela y Bilyk (2022), me quedó dando vueltas la idea de que mirar no es algo tan simple como parece. Berger muestra que ver no solo depende de los ojos, sino también de nuestra historia, nuestra cultura y hasta de las desigualdades que nos atraviesan. En otras palabras, vemos desde el lugar que ocupamos en la sociedad. Y eso me hizo pensar que en la escuela pasa exactamente lo mismo: no todos aprendemos a mirar el mundo de la misma manera.</p><p><br/></p><p>En la lectura de Varela y Bilyk (2022) se plantea que la educación debería ayudarnos a recuperar una mirada propia, más consciente y más latinoamericana. Muchas veces se enseña desde perspectivas ajenas, con modelos que no representan nuestra realidad ni nuestras formas de vivir. Entonces, enseñar también se convierte en un acto político: decidir qué mostrar y desde dónde hacerlo. Como decía Freire (1970), educar no es llenar cabezas, sino despertar conciencias.</p><p>Yo creo que la escuela tiene que ser un espacio donde se enseñe a ver con sentido crítico. Si solo repetimos contenidos sin cuestionar nada, terminamos reproduciendo la misma desigualdad que vemos en el video de Berger: unos pocos que “saben mirar” y otros que apenas pueden acceder a ese conocimiento. La educación debería darnos herramientas para mirar más allá de lo evidente, para reconocer los discursos que hay detrás de cada imagen o cada palabra.</p><p><br/></p><p>También pensé en cómo hoy las redes sociales y la tecnología influyen en nuestra forma de mirar. Los algoritmos deciden lo que vemos y muchas veces ni nos damos cuenta. Como dice Mirzoeff (2011), vivimos en una cultura visual donde mirar también puede ser un acto de resistencia. Por eso, el desafío actual de la educación es formar miradas libres, capaces de cuestionar lo que se muestra y de valorar lo que no siempre se ve: las voces marginadas, los saberes populares y las realidades que no encajan en los moldes tradicionales.</p><p><br/></p><p>En definitiva, me quedo con la idea de que mirar es mucho más que observar. Es una forma de posicionarnos frente al mundo. Aprender a mirar con conciencia, desde nuestra identidad y nuestra historia, puede ser el primer paso para construir una educación más justa, inclusiva y verdaderamente transformadora.</p><p><br/></p><p>Referencias:</p><p>Berger, J. (1972). <em>Ways of Seeing</em>. Penguin Books.<br>Freire, P. (1970). <em>Pedagogía del oprimido</em>. Siglo XXI Editores.<br>Mirzoeff, N. (2011). <em>An Introduction to Visual Culture</em>. Routledge.<br>Olivares Carrión, D. (2017). <em>John Berger | El arte de ver</em> [Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a><br>Varela, A., &amp; Bilyk, P. (Comps.). (2022). <em>Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em>. UNLP.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 00:07:42 UTC</pubDate>
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         <title>Erik J. Mejia U.</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628790325</link>
         <description><![CDATA[<p>Mirar la sociedad con los ojos correctos determina lo que la educación considera valioso. Al enseñar, se tiene una mirada que expresa una forma de comprender la realidad. En <em>Educación, formación docente y saberes hacia una soberanía pedagógica</em>, Fernández Pais y Justianovich (2022) sostienen que la educación latinoamericana debe independizarse &nbsp;de los marcos de poder y conocimiento que crean una jerarquía en los saberes. Plantean que una soberanía pedagógica solo puede construirse cuando la docencia produce y transmite saberes del propio territorio, y han de ser además productivos y capaces de modificar las estructuras en que ya están inscritos. Esto implica que el docente no repita contenidos prediseñados, sino que decida qué mostrar y desde qué perspectiva.</p><p>Esa elección cotidiana arma el centro ético de la enseñanza donde hablamos de intervenir en la disputa por el sentido de lo que se enseña. De ahí que el acto del docente no sea solo un campo de técnicas, sino una forma de acción que configura elementos más subjetivos desde la político. Observar esto desde la crítica significa poner en cuestión las jerarquías impuestas y abrir lugar a otros modos de conocer y aprender.</p><p>Desde lo explorado con Gómez Sollano (2019), esta dimensión de la enseñanza se entiende en el contexto de los conflictos entre hegemonía y alternativas pedagógicas, donde las reformas educativas no son solo ajustes administrativos sino que reconfiguran el modo en que la sociedad imagina al docente o individuo que educa y por otro lado al sujeto que aprende o es educado. La autora expone entre otros términos dogmáticos, cómo la “lógica policial” descritos en el texto por Rancière, define qué puede ser dicho o hecho en el ámbito educativo, restringiendo la creatividad pedagógica y la autonomía del docente. Frente a esto, las experiencias alternas, muchas veces surgidas desde las comunidades, encarnan resistencias que cuestionan lo que está ya adoptado como estándar y abren espacios de participación más democráticos.</p><p>El docente, entonces, se mueve entre dos fuerzas distintas: la primera es la regulación que busca y la segunda es la posibilidad de producir elementos humanos nuevos y viables, en el sentido de Freire al expresar la transformación humana desde un “no somos sino que estamos siendo”. Con esto, enseñar desde la conciencia de esta tensión es ejercer soberanía pedagógica puesto que invita a pensar con los otros desde el territorio, desde las realidades concretas que habitan los estudiantes.</p><p>Ver el mundo desde la emancipación o independización que se describe líneas más arriba, y no desde la adaptación, transforma la práctica. Elegir qué mostrar es elegir qué humanidad formar. Así, la docencia se vuelve un acto de creación en comunidad que más que transmitir certezas, nos invita a construir pensamiento propio en otros y a reconocer al salón de clases como el lugar donde puede iniciarse una transformación de la sociedad.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><strong>Referencia bibliográfica</strong></p><p><br>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). <em>Educación, formación docente y saberes hacia una soberanía pedagógica</em>. En A. Aguerre et al., <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 165–173). La Plata: EDULP.</p><p><br>Gómez Sollano, M. (2019). <em>Un mosaico para armar. Trazos y trozos para pensar las reformas educativas en América Latina: tensiones, formas de articulación y alternativas pedagógicas</em>. En M. Gómez Sollano &amp; M. Corenstein Zaslav (Coords.), <em>La disputa por la educación</em> (pp. 41–68). México: UNAM.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 01:21:30 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>María Carolina Urrea</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628795587</link>
         <description><![CDATA[<p><strong>El Acto de Mostrar el Mundo</strong></p><p><br/></p><p>La manera como vemos el mundo es producto de las <strong>construcciones sociales, culturales, históricas y políticas</strong> en las que hemos estado inmersos, lo cual determina la manera como enseñamos, qué enseñamos y, principalmente, qué decidimos <strong>"mostrar"</strong> a nuestros estudiantes. Como plantean Mónica Fernández Pais y Silvina Justianovich, la educación es un <strong>"acto político, acto de conocimiento y hecho creativo, cuya praxis se apoya en idearios siempre en disputa"</strong>. Cada acto educativo y pedagógico, por lo tanto, refleja fragmentos de una sociedad y de un conocimiento.</p><p>Es indispensable reconocer que tanto los docentes como los estudiantes <strong>somos sujetos en constante transformación</strong>, determinados por múltiples experiencias y significados que tenemos de la realidad. Como lo menciona Paulo Freire: <strong>“No somos, sino que estamos siendo”</strong>.</p><p>Esta idea desvirtúa radicalmente la visión tradicionalista y bancaria de la educación, que concibe al docente como el poseedor del conocimiento absoluto y al estudiante como un receptor pasivo y neutro. El modelo pedagógico freireano, en cambio, nos propone ver el mundo a través de un <strong>encuentro dialógico</strong>. Este encuentro está basado y construido en las <strong>realidades y experiencias</strong> del docente y el estudiante, promoviendo una relación horizontal donde el saber se construye, y el acto de enseñar se convierte en el acto de liberación del pensamiento.</p><p>Al interrogante sobre <strong>qué “mostrar” en el aula</strong>, la decisión es inevitablemente ético-política. Nos plantea la disyuntiva de si debemos enseñar los conocimientos legitimados de las estructuras hegemónicas o si debemos incluir los saberes populares, las culturas, lenguas, ciencia, arte y espiritualidad, propios de los pueblos originarios, o adentrarnos en las experiencias propias de los estudiantes. Esta elección suscita inevitablemente la tensión entre las lógicas educativas impuestas por organismos internacionales y la necesidad de construir, reivindicar y reconocer los saberes socialmente productivos.</p><p>La educación debe ser un acto de <strong>liberación, emancipación y estar situada</strong>. Esto significa aceptar y reconocer que cada estudiante es un mundo lleno de experiencias, saberes y formas de interpretar y relacionarse con la realidad, que el docente no puede desconocer o someter a un conocimiento homogéneo. El ideal es dinamizar el conocimiento académico con los saberes populares dados por las vivencias de los estudiantes y dar trazabilidad a las problemáticas de las sociedades. Esto se logra al apuntar al <strong>"conocimiento situado/local, al servicio de las problemáticas de nuestras sociedades"</strong> (Fernández Pais y Justianovich).</p><p>La pedagogía de la liberación, propuesta por Paulo Freire, nos invita a mostrar el mundo con sus contradicciones, las injusticias y, a su vez, las posibilidades de un futuro mejor a través de la transformación. Esté enfoque se contrapone directamente al modelo neoliberal, el cual concibe la educación como un producto de consumo. Como lo plantean Puiggrós y Marengo, esta visión reduccionista provocó que la educación “<strong>redujera sus finalidades a un puro presente, erigiendo el consumo y la satisfacción inmediata como el sentido de la vida humana”.</strong></p><p>Nuestra pretensión docente es, entonces, mostrar las diferentes realidades sociales y económicas, resaltando el papel fundamental que juega la educación en la intervención y la <strong>construcción de un futuro por y para todos</strong>. Esto se logra empleando modelos pedagógicos críticos y participativos que, a su vez, reconozcan a los estudiantes como <strong>sujetos de derechos</strong> y contribuyan a generar conocimientos colectivos.</p><p><br/></p><p>BIBLIOGRAFIA</p><p><br/></p><p><strong>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022).</strong> Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. En A. Aguerre <em>et al.</em>, <em>Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em>. La Plata: EDULP. Recuperado de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1">http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1</a></p><p><br/></p><p><strong>Gómez Sollano, M. (2019).</strong> <em>Un mosaico para armar: Trazos y trozos para pensar las reformas educativas en América Latina: Tensiones, formas de articulación y alternativas pedagógicas.</em> En M. Gómez Sollano &amp; M. Corenstein Zaslav (Coords.), <em>La disputa por la educación: Tensiones y articulaciones en el marco de las reformas educativas en México y América Latina.</em> México: UNAM. Recuperado de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://ru.ffyl.unam.mx/handle/10391/7500">http://ru.ffyl.unam.mx/handle/10391/7500</a></p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 01:24:43 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628811783</link>
         <description><![CDATA[<p><strong>Brayan José Guaramaco Infante</strong></p><p>En un mundo en constante avance, es imposible que la educación no sea susceptible a estos cambios, aún con todas las problemáticas que padece, dado que es un sector cuya realidad ha sido ignorada desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, la pandemia de 2020 dejó ver algo que parecía estar invisible hasta entonces: desigualdad, poca inversión, corrupción, dramas familiares, falta de recursos, deserción, entre muchos otros. Y si estos y otros problemas requieren un ajuste de los sistemas educativos para manejarlos, por ende la figura del docente también, ya que es una persona que históricamente se ha visto relacionado con múltiples escenarios, entre ellos el político, así se plantea en Puiggrós y Marengo (2013), al citar el pensamiento de Paulo Freire, en donde se visualiza al docente como alguien que ha sido partícipe de muchos acontecimientos, pero que su rol de formador de sociedades no ha perdido su enfoque nunca.</p><p>Ser docente en el mundo actual va mucho más allá de explicar un contenido en el aula y calificar exámenes, Ceballos (2019) enlista algunas funciones que tiene el docente de la actualidad, entre las que está ser instructor, educador, componente familiar, solucionador de problemas, mediador de conflictos, investigador, entre otras. Su rol docente va más allá del contexto pedagógico, porque hace parte de la vida de los alumnos y se desenvuelve en entornos afectivos y sociales que conforman su realidad.</p><p>Para cumplir lo anterior, el docente debe estar muy bien preparado, tener una formación sólida y amplia. Para Recio Buritacá (1995), el docente del siglo XXI debe tener una preparación integral en cuanto a su disciplina, la pedagogía, la investigación, la cultura, diseño y ejecución de currículo, entorno socio-crítico, entre otros; pero todo eso converge en un punto en particular: la tecnología. En ese sentido, es indispensable que los docentes se sintonicen con las exigencias de sus realidades y la de sus estudiantes, porque, en definitiva, con el uso y la implementación de las nuevas tecnologías en las prácticas educativas aprenden tanto el estudiante como el docente. Es por esto que una preparación de alta calidad de los docentes no es un capricho, ya es una necesidad.</p><p>Desconocer los alcances de la tecnología, y su participación activa como potenciadora de los procesos de enseñanza, es un error que los docentes de este siglo no pueden cometer, porque como bien lo dice Negre Bennasar y colaboradores (2018), sería como alejarse de la información. Un docente desinformado en pleno siglo XXI es incapaz de mirar la sociedad desde una perspectiva crítico-social, y si él no lo hace, sus estudiantes tampoco.</p><p>Para concluir, el ser docente en la actualidad implica una reestructuración en la formación del profesor, cuyo objeto sea que sus estudiantes adquieran competencias que se engranen de forma integral y complementaria; implica luchar por enseñar a sus estudiantes a vivir a través de la escuela, para que ésta se convierta —en palabras de Alejandro Gaviria— “en un viaje que no sólo los transforme, sino que los convierta en trasformadores de la sociedad”.</p><p><br/></p><p>Referencias</p><p>Alejandro Gaviria, Rector de la Universidad de los Andes. Discurso de bienvenida 2020-I. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://youtu.be/w6Fm3v-mrJ8">https://youtu.be/w6Fm3v-mrJ8</a></p><p><br/></p><p>Ceballos, H. (2019). El rol del docente en la actualidad y su función social. <em>Revista Revie, 5 </em>(4). 39-50</p><p>Recuperado de: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://revie.gob.do/index.php/revie/article/view/34/30">https://revie.gob.do/index.php/revie/article/view/34/30</a></p><p>&nbsp;</p><p>Negre Bennasar, F., Marín Juarros, V., &amp; Pérez Garcías, A. (2018). La competencia informacional como requisito para la formación de docentes del siglo XXI: Análisis de estrategias didácticas para su adquisición. Profesorado. <em>Revista de currículum y formación del profesorado, 22</em>(1), 277-300.</p><p>&nbsp;</p><p>Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). <em>Pedagogía: reflexiones y debates</em>. Bernal, Universidad Nacional de Quilmes.</p><p>&nbsp;</p><p>Recio Buritacá, A. (1995). El perfil del educador para el siglo XXI. Revista de la Facultad de Ingeniería, Universidad de Nueva Granada.</p><p>Recuperado de: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://share.google/jTZZkU6HcLfIIKvqg">https://share.google/jTZZkU6HcLfIIKvqg</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 01:32:44 UTC</pubDate>
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         <title>Juan de Dios Schönnenbeck</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628833310</link>
         <description><![CDATA[<p>A pesar de que cuando nos referimos al concepto de “visiones de mundo” estamos cerca de pecar de ambiciosos o reduccionistas, no deja de ser una conceptualización relevante si se relaciona con la labor docente y con la educación como campo de estudio.&nbsp;</p><p><br></p><p>Cada profesor carga con una historia de vida particular y una serie de circunstancias únicas que lo llevan a una determinada “visión del mundo”. Esta visión construida por múltiples factores de alguna u otra manera se impregna en la enseñanza y es recibida por los estudiantes. Los contenidos curriculares a enseñar no suelen ser elecciones particulares del docente, pero la manera en que se presentan en conjunto con los distintos énfasis y lecturas si puede estar sujeta a la elección del profesor. El peligro de esto radica en que ciertas subjetividades del docente sean interpretadas como objetividades por parte de los educandos. Afortunadamente, lo más común hoy en día es que un estudiante tenga varios profesores, por lo que tendría la oportunidad de contrastar y procesar distintas visiones en pos de ir formando una propia.&nbsp;</p><p><br></p><p>Por otra parte, si nos referimos a la educación en general, resulta ser un concepto humanista que forma parte (o se desprende) de distintos campos del conocimiento, tales como la psicología, la sociología y las ciencias políticas (Puiggrós &amp; Marengo, 2013). Existen muchas “visiones” de la educación. Esta amplitud académica permite que el docente pueda colocar un acento o énfasis en algún campo en particular que sea de su interés, y que por lo tanto entienda posteriormente la educación desde ese prisma elegido.&nbsp;</p><p><br>Referencias: </p><p><br/></p><p>Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). Pedagogía: reflexiones y debates. Buenos Aires, UNQ.</p><p>Disponible en: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/5307971cbf0c8.pdf">http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/5307971cbf0c8.pdf</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 01:48:11 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>David Felipe Valencia Sánchez</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Cada docente enseña desde una forma particular de mirar el mundo. Esa mirada no es neutra: está atravesada por la historia, la cultura, las experiencias y los vínculos que cada uno teje con la realidad. En ese sentido, enseñar supone siempre una elección: qué mostrar, qué callar, desde dónde hablar. El texto de Palma y Quiroga (2022) invita a pensar que esas elecciones cotidianas no son menores, porque configuran el modo en que la educación puede contribuir, o no, a la construcción de una soberanía verdaderamente popular.</p><p>En su reflexión sobre la extensión universitaria, los autores sostienen que la universidad debe abandonar la visión eurocéntrica y positivista que la concibió durante décadas como un espacio que lleva conocimiento a los territorios. Por el contrario, proponen entender la extensión como un proceso de diálogo horizontal, en el que el saber se construye junto con las comunidades. Esta idea interpela profundamente el modo de ser docente: nos recuerda que enseñar no consiste en transmitir verdades, sino en habilitar encuentros donde todos aprendemos algo del otro.</p><p>Desde esa perspectiva, el acto de enseñar se vuelve un ejercicio de soberanía cultural. Cuando un docente reconoce los saberes populares, las historias locales y las luchas de su pueblo, está ejerciendo un modo de ver el mundo que rompe con las jerarquías del conocimiento impuestas por los centros hegemónicos. Elegir qué mostrar, entonces, se convierte en una decisión política: mostrar lo propio, lo nuestro, lo que históricamente fue silenciado.</p><p>Educar en clave soberana implica asumir que la educación no puede separarse de la realidad social. Cada aula, cada encuentro con los estudiantes, es un espacio donde se juega la posibilidad de construir un país más justo. En esa tarea, el docente se vuelve un mediador entre los saberes académicos y los saberes del territorio, entre la tradición y la transformación.</p><p>Como afirman Palma y Quiroga (2022), las prácticas de extensión, cuando se conciben desde la escucha y el reconocimiento mutuo, son una oportunidad para repensar los fundamentos de la enseñanza. Nos enseñan que ver el mundo con otros ojos no significa perder identidad, sino ampliarla. En definitiva, educar es un acto de compromiso: con la comunidad, con la historia y con la esperanza de un futuro más libre y soberano.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Referencia :</strong><br>Palma, S., &amp; Quiroga, L. (2022). <em>Extensión y soberanía: (de)construcciones sobre el sentido de la universidad</em>. En A. Varela &amp; P. Bilyk (Comps.), <em>Matriz soberana. Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 115–130). Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 02:06:49 UTC</pubDate>
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         <title>César Augusto Obando Muñoz</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>Modos de ver el mundo</strong></p><p>La reflexión está en como las distintas perspectivas influyen en la educación, particularmente en la práctica docente, ya que en este recae la responsabilidad de decidir que conocimientos se deben transmitir en el aula.</p><p><br/></p><p>Dicho esto, la educación no es neutral, es un acto que involucra factores como la política, lo social y lo cultural, por lo tanto, los diferentes puntos de vista determinan cuales contenidos entran en la categoría legítimos y valiosos, y cuales otros son invisibilizados.</p><p><br/></p><p>Consideremos ahora una idea trascendental, “soberanía pedagógica”, que no es más que la intensión de decidir de manera autónoma que conocimientos se producen, se validan y enseñan, superando los saberes estandarizados que en muchas ocasiones están desconectados de las realidades de las regiones y más en Latinoamérica que ha estado marcada por la influencia heredada de procesos colonizadores.</p><p><br/></p><p>Esta mirada, implica reconocer la igualdad de las inteligencias como lo expone Jacques Rancière, no se trata de que todos sepan lo mismo, sino de tener la capacidad de pensar, crear y transformar. Por lo tanto, el docente debe tratar de mirar desde esta perspectiva, así ya no sería el único portador de la verdad, sino un guía que facilitaría el encuentro de diversos saberes.</p><p><br/></p><p>Además, los acontecimientos actuales; la globalización y los avances tecnológicos, representan nuevos desafíos para la educación y la docencia. Por eso, es necesario producir y transmitir saberes teniendo en cuanta las problemáticas locales para que el conocimiento pueda ser transformador.</p><p><br/></p><p>En este sentido, el docente es el actor más indicado en el proceso enseñanza-aprendizaje, ya que evidencia día a día las fortalezas y necesidades de sus estudiantes, por eso su punto de vista puede ser una herramienta muy valiosa y tomar decisiones de carácter pedagógico, ético y político que permitan la emancipación y la justicia social.</p><p><br/></p><p>En definitiva, los distintos modos de ver el mundo no son simples percepciones en la educación, determinan si la enseñanza se entiende como un acto de control o un garante de liberación, es la decisión de mirar con ojos propios y enseñar con convicción de que el conocimiento genera libertad.</p><p><br/></p><p><strong>Referencias</strong><br>Fernández Pais, M. y Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. En: Aguerre, A. et al "Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica". La Plata, EDULP. Recuperado de: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1">http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 02:24:53 UTC</pubDate>
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         <title>Katherine Masip Cuevas</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>Reflexión: Los modos de ver el mundo y su influencia en la educación</strong></p><p>¿Quién soy, qué creo, cuáles son mis sueños y concepciones de mundos, hasta donde alcanza mi mirada y quienes están en su campo visual? desde mi visión situada en mi realidad establecemos interacciones que se entraman para dar sentido a una relación humana que implica los modos de ver el mundo; lo explícito y aquello que te muestro, lo implícito y sus significados secundarios protagonistas de las relaciones y todos los sentidos omitidos de potente simbolismo. Toda práctica educativa está cargada de sentido político y ético; por ello, pensar la educación desde una mirada soberana implica asumir que educar nunca es un acto neutral. Como señala Andrea Varela, “la universidad es portadora de una tradición pionera en el involucramiento con su tiempo y sus territorios” (Varela &amp; Bilyk, 2022, p. 11). En mi experiencia, los modos de mirar el mundo se aprenden y se enseñan: en el modo de seleccionar un texto, de presentar una imagen, de organizar la palabra en el aula o el material y recursos escogidos para provocar y sensibilizar. Mostrar no es simplemente exponer un contenido, sino posicionarse ante el conocimiento. Una educación comprometida con la soberanía del pensamiento busca que las y los estudiantes “aprendan a leer el mundo para transformarlo” y no sólo para adaptarse a él. La pedagogía, así entendida, se vuelve un acto de emancipación colectiva.</p><p>En la lectura <em>Matriz soberana</em>, se plantea que la educación y la extensión universitaria vive en&nbsp; “una epistemología que se nutre de oír, comprender y vivir las realidades de un saber situado” (Varela &amp; Bilyk, 2022, p. 14). Esa noción de saber situado resuena con mi propia trayectoria, la concepción de educación que habito, surge de los cuerpos, los territorios y las experiencias. Enseñar con soberanía pedagógica  (Fernández 2022), es distribuir, apropiarse y producir conocimiento en un contexto global, pero desde una mirada local, crítica y ética.</p><p>La docencia, entonces, es un ejercicio permanente de elección: qué mostrar, qué callar, qué experiencias hacer visibles. Cada decisión conlleva una concepción de mundo. Si enseñamos desde la obediencia, formamos sujetos dóciles; si lo hacemos desde la reflexión y la ternura, formamos sujetos capaces de pensar su tiempo. El desafío es recuperar la mirada propia, la que reconoce en el otro y en el territorio una fuente legítima de saber y de ser quien expresa ese saber.</p><p>Educar con soberanía es educar con conciencia de pertenencia y con deseo de transformación. Es creer, que “el conocimiento se encuentra en la experiencia” (p. 14). Y es, también, comprender que cada gesto pedagógico puede ser un acto de independencia o de sumisión. De nosotros depende elegir el modo de mirar y el modo de mostrar, desmitificando el carácter neutral, reconociendo en la educación su campo de poder para realmente ser.</p><p><br>Katherine Masip Cuevas</p><p><br></p><p><strong>Referencias</strong></p><p>1.Fernández Pais, M. y Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia</p><p>una soberanía pedagógica. En: Aguerre, A. et al "Matriz soberana: aportes de la</p><p>universidad pública a una agenda estratégica". La Plata, EDULP. Disponible en:</p><p><a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1">http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/1</a></p><p><br></p><p>2.Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). Pedagogía: reflexiones y debates. Buenos Aires, UNQ. Disponible en: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/5307971cbf0c8.pdf">http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/5307971cbf0c8.pdf</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 02:46:51 UTC</pubDate>
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         <title>MARIO ENRIQUE VINTIMILLA ROBLES</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628927099</link>
         <description><![CDATA[<p>La forma de ver el mundo influye directamente en cómo ser docente; de manera que, si para el docente la educación es simplemente trasmitir conocimientos, inconscientemente adoptará una postura autoritaria; a la diferencia de que, si el docente percibe a la enseñanza como una práctica social, histórica y política, creará técnicas pedagógicas que contribuyan en la enseñanza y con la construcción de la sociedad más culta y justa.</p><p><br/></p><p>Cabe destacar la idea que tenía Paulo Freire sobre el campo popular; el cual lo describía como un espacio de lucha y poder; mismo que resulta de la articulación de demandas sociales y las cadenas de equivalencia, las cuales tiene como finalidad luchar por el pueblo. Por su parte Varela &amp; Bilyk (2024), plantean que no existe una enseñanza neutral, debido a que la enseñanza refleja el conocimiento y el papel del hombre en la sociedad. Por ello, partiendo de esta perspectiva tanto docentes como unidades educativas deberían asumir una mirada soberana, la cual es capaz de cuestionar y valorar los conocimientos.</p><p><br/></p><p>Puiggrós y Marengo (2013) mencionan que la práctica educativa está atravesada por una determinada manera de ver el mundo, y por una concepción de realidad social y conocimiento del docente; al final es todo esto es lo que determina qué, cómo y para qué se enseñar. Por ello, el docente debe ser un mediador entre los lo que enseña y las experiencias mundo actual; por su parte Aparici &amp; García (2018), proponen un modelo de <strong>educomunicación</strong>, en la cual se fomente la participación, el debate, la reflexión y el uso responsable de los medios; lo cual, implica mostrar diversidad de temas que puedan conectar con el estudiante.</p><p><br/></p><p>En resumen,<strong> </strong><em>la enseñanza es una práctica que forma conciencia crítica y compromiso social</em>; por lo cual no solo se limita a trasmitir información, sino también invitar a los estudiantes a cuestionar realidades, injusticias o desigualdades de las cuales no se sientan de acuerdo. De esta forma la práctica docente forma ciudadanos críticos y con compromiso social con miras a mejorar el medio que les rodea. </p><p><br/></p><p><strong>BIBLIOGRAFÍA:&nbsp;</strong></p><p>-Aparici, R., &amp; García-Marín, D. (2018). <em>Comunicación y educación en la sociedad digital</em>. Gedisa.</p><p><br/></p><p>-Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). La Pedagogía y la Teoría de la educación.&nbsp;<em>Pedagogía: Reflexiones y Debates. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes Editorial. pp</em>.</p><p><br/></p><p>-Varela, A., &amp; Bilyk, P. (2024). Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica.</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 02:47:17 UTC</pubDate>
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         <title>Sieman Ismail Córdoba</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p><strong>Los modos de ver el mundo</strong></p><p>Cada persona entiende el mundo desde su propia mirada. Vemos, interpretamos y compartimos lo que observamos según nuestra forma de ser. Por ejemplo, quien ama la ciencia tiende a mostrar el mundo a través del lenguaje científico; un hedonista se fija más en el placer; y un deportista, desde la disciplina y la competencia. En todos los casos, intentamos que haya coherencia entre lo que somos y lo que enseñamos.</p><p>Cuando vi el documental <em>El arte de ver</em> (Dvorák, 2016), comprendí que nuestra mirada sobre el mundo nunca es neutral. Cada persona interpreta la realidad desde su historia, sus valores y su contexto. Esa idea me hizo pensar en cómo, dentro del aula, cada docente muestra el conocimiento desde lo que ha vivido.</p><p>En mis años de enseñanza he notado que la educación no se limita a transmitir contenidos. Cada grupo de estudiantes tiene su propio ritmo y contexto. Coincido con Puiggrós y Marengo (2013) en que las prácticas pedagógicas están atravesadas por ideas, valores y relaciones de poder que definen qué saberes se consideran valiosos.</p><p>En la vida cotidiana del aula lo notamos enseguida. A veces, sin darnos cuenta, priorizamos ciertos temas o usamos ejemplos que repiten lo que los medios nos enseñan. Esas pequeñas decisiones están cargadas de influencias culturales y sociales que moldean lo que mostramos y lo que dejamos en silencio.</p><p>A mi modo de ver, enseñar es también un acto de resistencia. En el aula tenemos la posibilidad de elegir qué visibilizar y qué cuestionar. Esa elección exige una postura ética, porque enseñar no es un acto neutro: es decidir qué mundos mostrar y qué mundos callar.</p><p>Me gusta mucho la frase de John Berger: “ver es una cuestión política”. Creo que resume bien esta idea. No se trata solo de mirar, sino de entender que lo que aprendemos a ver define cómo comprendemos la realidad. En educación, como lo señala Adriana Puiggrós (2013), siempre hay una tensión entre reproducir la cultura dominante y fomentar un pensamiento más libre.</p><p>En conclusión y en mi experiencia de vida como docente&nbsp; puedo decir que la enseñanza y los saberes están de alguna manera influenciados por la perspectiva y las circunstancias; por ejemplo, si una persona nace en una familia en un ambiente donde se habla de ciencia constantemente se puede intuir que su visión del mundo estará marcado&nbsp; por conceptos científicos.</p><p>Referencias</p><p>Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2013). <em>Pedagogías: reflexiones y debates</em>.&nbsp; Universidad Nacional de Quilmes.</p><p>Daniel Olivares Carrión. (2017, julio 7). <em>John Berger | El arte de ver</em> [Archivo de Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 02:59:25 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3628948582</link>
         <description><![CDATA[<p>Yermaín Benítez Agudelo</p><p><br/></p><p><strong>Reflexión:</strong></p><p><strong>Los modos de ver el mundo y su influencia en la educación y en el ser docente</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Los modos de ver el mundo determinan profundamente la manera en que concebimos la educación, el conocimiento y, sobre todo, la práctica docente. No enseñamos desde la neutralidad, sino desde una posición histórica, ética y política. Tal como afirma Fernández Pais y Justianovich (2022), “no hay educación sin soberanía pedagógica, entendida como la capacidad de un pueblo de producir, distribuir y apropiarse de los saberes que lo representan” (p. 165). Este planteamiento nos invita a reconocer que cada decisión educativa —desde la selección de contenidos hasta los gestos cotidianos en el aula— expresa una visión del mundo y una forma de posicionarnos frente a la realidad.</p><p>&nbsp;</p><p>En América Latina, los procesos educativos han estado atravesados por tensiones entre modelos impuestos y búsquedas de autonomía. Gómez Sollano (2019) analiza cómo las reformas educativas en la región han oscilado entre la adopción de políticas globales estandarizadas y la necesidad de construir proyectos pedagógicos propios que respondan a las realidades locales. La autora advierte que “las reformas se presentan como mosaicos donde conviven discursos de modernización y estrategias de control, junto con resistencias que buscan sostener una educación emancipadora” (p. 42). En ese sentido, mirar el mundo desde una perspectiva crítica y latinoamericana implica desmontar las narrativas hegemónicas que reducen la educación a resultados medibles y recuperar su potencia transformadora.</p><p>&nbsp;</p><p>El modo en que un docente elige qué mostrar, qué ocultar y cómo nombrar lo que enseña revela una ética del enseñar. No se trata sólo de transmitir conocimientos, sino de habilitar experiencias de lectura del mundo, como proponía Freire (1973), para que los estudiantes comprendan su entorno y se reconozcan como sujetos capaces de transformarlo. En este marco, la docencia se configura como una práctica de libertad que tensiona lo dado y abre horizontes de sentido. La pedagogía, entonces, se convierte en un acto político que articula saberes, afectos y compromisos con la justicia social.</p><p>&nbsp;</p><p>Fernández Pais y Justianovich (2022) subrayan que alcanzar una soberanía pedagógica requiere pensar la formación docente no como mera capacitación técnica, sino como proceso de producción colectiva de conocimiento situado. De esta forma, el maestro deja de ser un mero ejecutor de currículos prescriptivos para convertirse en un intelectual crítico que reinterpreta su contexto y crea alternativas educativas coherentes con la dignidad humana. Elegir qué “mostrar” en el aula es, en última instancia, un ejercicio de responsabilidad ética: implica decidir qué mundos queremos mantener visibles y cuáles necesitamos reconstruir desde otras voces, especialmente las silenciadas.</p><p>&nbsp;</p><p>En conclusión, educar desde una mirada soberana y humanista supone reconocernos como parte de un proyecto histórico que aspira a la emancipación. Los modos de ver el mundo —y de habitarlo pedagógicamente— delinean nuestra forma de ser docentes. Mostrar, en este sentido, no es solo exponer contenidos, sino revelar posibilidades de existencia, despertar conciencia crítica y promover un pensamiento latinoamericano que, desde la memoria y la esperanza, siga afirmando que otra educación es posible.</p><p><br/></p><p>Referencias:</p><p><br/></p><p>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. En A. Aguerre et al. (Matriz soberana: Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica, pp. 165-174). La Plata: EDULP.</p><p>&nbsp;</p><p>Gómez Sollano, M. (2019). Un mosaico para armar: Trazos y trozos para pensar las reformas educativas en América Latina. En M. Gómez Sollano &amp; M. Corenstein Zaslav (Eds.), La disputa por la educación: Tensiones y articulaciones en el marco de las reformas educativas en México y América Latina (pp. 23-56). México: UNAM.</p><p>&nbsp;</p><p>Freire, P. (1973). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 03:01:14 UTC</pubDate>
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         <title>Anderson Leguizamon R.</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3629007003</link>
         <description><![CDATA[<p>El documental “El arte de ver” nos convoca a la reflexión de que el acto de ver nunca es neutro, pues con cada representación, recorte o encuadre se tiende a otorgar múltiples perspectivas o significados. Así, en el entorno educativo, enseñar no solo constituye un acto de mostrar o transmitir contenidos, sino, por el contrario, de generar y construir múltiples perspectivas. De este modo, con cada acto o representación generada desde el aula, construimos mundos posibles e interpretaciones en los estudiantes.</p><p>Dicha representación visual nos lleva directamente a comprender mejor la idea de soberanía pedagógica, como aquella forma de crear y sostener autonomía en el campo de las ideas y su transmisión. Así, la verdadera soberanía se da en el mismo acto de la voluntad y, en la educación, se concreta cuando se decide alrededor de las nociones y diferentes conocimientos que circulan y bajo qué propósito desarrollan ese carácter formativo.</p><p>Desde la clave anterior, elegir qué mostrar implica abrir el encuadre para incluir voces, territorios y problemas históricamente marginados. Al planear clases, proyectos o evaluaciones, necesitamos preguntarnos: ¿qué perspectivas proponemos?, ¿qué nombres damos a los fenómenos?, ¿qué alternativas comparamos? Al plantear estos ajustes alrededor de la toma de decisiones, se hace visible que enseñar es también una práctica política orientada al desarrollo del bien común.</p><p>De esta forma, la relación entre los modos de ver y la formación cobra valor cuando, desde la escuela, se prioriza un enfoque de educación desde el arte; es decir, no buscar únicamente el desarrollo de especialistas en áreas determinadas, sino determinar un enfoque formativo de sujetos críticos, sentipensantes y soberanos. Lo que mostramos y lo que pedimos elegir forma acciones para el fomento de la sensibilidad y el desarrollo de pensamientos con criterio, en la medida en que habilita a cada estudiante a reconocerse a sí mismo como protagonista de su proceso.</p><p>Un ejemplo concreto sucede desde el enfoque de las ciencias: allí no se defiende lo que no se conoce. La misma noción de acceso a la cultura científica no es simplemente un acto de divulgación de datos, sino que constituye una invitación a mirar más allá, a comprender los fenómenos desde sus incertidumbres y controversias, para establecer pensamientos en conjunto sobre lo común o lo correcto. Por tal motivo, si tendemos a establecer un enfoque complementario que se sustente en gráficos, noticias y mapas con diferentes representaciones, proyecciones o alternativas, es lógico que el sentido de la comprensión de los fenómenos cambie y fortalezca esa capacidad de decisión crítica y autónoma.</p><p>En síntesis, los modos de ver tienden a moldear aquello que entendemos como real, deseable, justo o verdadero. El acto de ser docentes nos exige y convoca a hacer explícito el encuadre, a diversificar fuentes, habilitar elecciones con criterio y plantear nuevas perspectivas visibles con los estudiantes. Solo así nuestra mirada compartida deja de ser un reflejo y pasa a convertirse en sí misma en un acto para el desarrollo de la soberanía.</p><p><br/></p><p>Comisión de Defensa de la Soberanía (UNLP). <em>Matriz soberana: Aportes de la Universidad pública a una agenda estratégica</em>. La Plata: Edulp, 2022. 208 p. ISBN 978-987-8475-48-6. Compiladores: Andrea Varela y Pablo Bilyk; coordinadoras: Agustina Arrippe y Cristina López. </p><p>Daniel Olivares Carrión. (c. 2017). <em>John Berger | El arte de ver</em> [Video]. YouTube. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4">https://www.youtube.com/watch?v=iM2Tr-5BPa4</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 03:41:14 UTC</pubDate>
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         <title>Santiago Espin</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3629098530</link>
         <description><![CDATA[<p>EL ARTE DE VER</p><p>&nbsp;</p><p>Desde el punto de vista de esta obra escrita por (Jhon Berge) &nbsp;es importante tomar en cuenta que no solo se trata de una acción fisiológica que realiza nuestros órganos los ojos y es llevada como una repuesta a un estimulo dirigida por los receptores kinestésicos. Esto va más allá del contexto de ver las cosas con mayor profundidad y a criterio personal las cosas se las debería de ver con el mayor de los detalles, si hacemos una comparación entre dos personas sobre una imagen de una persona jugando futbol tendremos dos respuestas o quizás muchas respuestas distintas y esto es a la percepción que tiene cada persona es lo mismo con la educación, cada persona ve de distinta manera cual debería ser el propósito de educar y como nos cita este autor donde nos dice. La educación, considerada la transmisión de: la cultura de una a otra generación, reúne casi todos los intentos de definirla que se registran en los manuales de pedagogía. Sin embargo, dicha definición no es una fotografía de la realidad, ni nombra un objeto o acción mecánica comentó: repetida. Todos los términos que la componen son susceptibles de múltiples-interpretaciones&nbsp;(Puiggros &amp; Marengo, 2013)</p><p>A la educación se la relacionado como un factor de cambio transformación ya que siempre ha estado vinculadora con muchos aspectos desde la parte social, idiosincrasia, política, religiosa etc., pero es validos tomarla como un paradigma donde se pretende traspasar los límites de la enseñanza y de los cuales los docentes son los responsables de dar un cambio en el aprendizaje de los estudiantes, si bien es cierto que la educación esta regida por un programa educativo donde intervine algunos aspectos como el aula, el curriculum etc., muchos docentes pueden tener una visión o perspectiva de la educación y cual son sus métodos o herramientas para poder desarrollarlas, lo importante de las lectura y el material audiovisual observado es tratar de reflexionar sobre lo que buscamos de la educación así como podemos dar un criterio de una imagen es importante reconocer que los seres humanos son mundos diferentes y para lo que a&nbsp; un docente le puede parecer mal de un estudiante &nbsp;en relación al aprendizaje a otros docente le puede parecer bien y una oportunidad para explorar nuevas habilidades de los estudiantes.</p><p>Como conclusión debemos siempre estar predispuestos a ver más allá de lo que esta establecido, de profundizar algo que talvez nos cause duda, tratar de siempre estar en los detalles ya que estos nos harán tener una mejor perspectiva para conseguir una correcta enseñanza sin descuidar los aspectos pedagógicos que podrían ser una herramienta de transformación que la podemos aplicar en nuestra sociedad.</p><p>Sin olvidar todos los aspectos que merecen la pena ser tratados e importante tener la predisposición del docente en todo el proceso de enseñanza aprendizaje y tener en cuenta que no solo depende del docente transformar la educación sino también del estudiante tener la iniciativa para ser parte de la trasformación pedagógica de un sistema educativo que esta en constante trasformación con el objetivó de tener buenos seres humanos y posibles profesionales que les apasiona lo que hacen.</p><p>BIBLIOGRAFIA</p><p>Puiggros, A., &amp; Marengo, R. (2013). Pedagogias: reflexiones y debates. Quilmes: Universidad Nacional de Quilmes.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 04:58:00 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Ray D. Chachinoy </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3629221032</link>
         <description><![CDATA[<p>Toda práctica educativa implica, necesariamente, una forma de mirar el mundo. En ese contexto, quien enseña no transmite simplemente información, sino que selecciona, interpreta y ordena una realidad desde determinados marcos culturales, ideológicos y éticos. Por ello, como señala Adriana Puiggrós (2017), educar supone siempre una disputa de sentidos, donde lo que se elige mostrar es el resultado de una posición frente al conocimiento, frente a la historia y frente a los otros (p. 20). Enseñar, entonces, es un acto político porque expresa una concepción del mundo y una idea del ser humano que se quiere formar. Por ello, Puiggrós y Marengo (2017) advierten que la educación occidental ha sido entendida tradicionalmente como transmisión cultural (pp. 12-13). Desde el mito de Prometeo, la pedagogía europea concibió el saber como un don que los “iluminados” entregan a los demás, instalando un modelo vertical que ha permeado las instituciones escolares. Sin embargo, en el contexto latinoamericano, esta herencia entra en contradicción con la diversidad cultural y con las experiencias populares de resistencia y mestizaje. </p><p>Por otro lado, pensar la educación desde América Latina obliga a reconocer que el acto de enseñar no puede reducirse a reproducir un modelo universal de racionalidad, sino, que debe situarse en las condiciones históricas, sociales y políticas de los pueblos.</p><p>En este sentido, el modo de ver el mundo de cada docente se convierte en una forma de prisma que determina qué contenidos se consideran valiosos, qué voces se legitiman y cuáles se silencian. Mostrar el mundo a los estudiantes no es una tarea neutra, pues supone definir qué mundo se quiere revelar y, en consecuencia, qué mundo se desea transformar. Si se enseña desde una visión tecnocrática o neoliberal, el conocimiento se vuelve mercancía y la educación, un medio para la competitividad individual. Pero si se enseña desde una mirada crítica, el aula se convierte en un espacio para la emancipación, el diálogo y la construcción colectiva del sentido.</p><p>En la actualidad, los medios de comunicación y las tecnologías han modificado profundamente los modos de ver , pues las pantallas muestran un mundo dividido y saturado de imágenes que, muchas veces, sustituyen la reflexión por el consumo inmediato. Frente a ello, el docente tiene el deber ético de recuperar el pensamiento pedagógico, como propone Puiggrós (2017), y de reconstruir una mirada que devuelva profundidad, contexto e historia a aquello que se enseña (p. 22) Mostrar el mundo, en este marco, significa también enseñar a ver; así, enseñar a distinguir entre información y conocimiento, entre opinión y argumento, entre apariencia y verdad.</p><p>En conclusión, la educación no puede desvincularse del modo en que concebimos el mundo y la humanidad, pues ser docente implica asumir la responsabilidad de elegir con conciencia qué mostrar, cómo hacerlo y para qué. Significa formar miradas críticas, sensibles y solidarias, capaces de imaginar otros mundos posibles. Porque, como advierte Puiggrós, el sentido último de la pedagogía no está en reproducir el presente, sino en proyectar un futuro más humano.</p><p><br/></p><p><strong>Referencia</strong><br>Puiggrós, A., &amp; Marengo, R. (2017). <em>La pedagogía y la teoría de la educación</em>. En <em>La educación popular en América Latina</em>. Editorial Colihue.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 06:30:33 UTC</pubDate>
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         <title>DARLYN  JARAMILLO</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Los modos de ver el mundo influyen significativamente en la educación, ya que cada país independientemente de la postura política, se apoyan en el currículo para establecer y determinar los contenidos obligatorios a enseñar en los diferentes niveles de la educación, es así como las autoras Fernandez y Justianovich (2022) definen al docente “como un sujeto colectivo, portador y constructor de saberes desde su propia practica y en tanto sujeto con capacidad de deliberación y acción para intervenir y transformar la realidad”; esto significa, que el docente no solo es un transmisor de conocimientos sino que su función va más allá, ya que influye en la construcción y transformación de la realidad a través de la practica reflexiva del que hacer docente formando estudiantes autónomos y críticos.</p><p>Por lo tanto, se evidencia que la forma en cómo se lee y se ve el mundo está condicionada por la manera en la cual se aprende y esto a su vez depende de la cosmovisión del sujeto que enseña, es así como en el documental, El Arte De Ver BBC (2016) John Berger expresa que “la manera en la que vemos las cosas está afectada por lo que sabemos o creemos”; es decir, que al aprender nuevos conocimientos es importante conectar la información previa con la nueva teniendo en cuenta que los estudiantes traen consigo sus propias experiencias y perspectivas y es aquí donde los docentes deben enfocarse en desarrollar habilidades de pensamiento crítico para que los estudiantes puedan reflexionar, investigar y puedan ser partícipes de sus aprendizajes.</p><p>Para finiquitar, las diferentes cosmovisiones de mirar el mundo influyen en la educación, ya que condiciona la forma en cómo se percibe, se comprende y se transforma la realidad. Como docentes se debe considerar que estas perspectivas también impactan en el quehacer docente tanto en la selección de contenidos como en las formas de enseñar, puesto que, se analiza cuidadosamente que temas se incluye o se excluye del currículo para lograr el objetivo de aprendizaje que se quiere obtener.</p><p>Referencias:</p><p>Fernández Pais, M. y Justianovich, S. (2022). Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. En: Aguerre, A. et al "Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica". La Plata, EDULP.</p><p>Puiggrós, A. y Marengo, R. (2013). Pedagogía: reflexiones y debates. Buenos Aires, UNQ.</p><p><em>Recurso: BBC (2016). El arte de ver, John Berger. Inglaterra.</em></p><p>&nbsp;</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 06:41:10 UTC</pubDate>
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         <title>Leidy Yohana Zapata Castaño</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3630007257</link>
         <description><![CDATA[<p>Del documental me gustó la forma sensible y detallada en como John Berger veía las imágenes y cada cosa en la que centraba su atención y su comentario de que cada uno ve desde lo relacionado con su propia experiencia (BBC, 2016). En la escuela hay multiplicidad de experiencias vividas por cada estudiante, imposible de conocerlas todas, pero si los analizamos, podemos leer que ellos son, por lo que viven y desde allí podemos abordarlos, guiarlos y acompañarlos en su proceso formativo, podemos mostrarles nuevas realidades, mostrarles varios caminos, para que ellos decidan libremente cual quieren transitar.</p><p>El arte de ver lo percibí como una invitación a combinar el ejercicio de ver con el arte de interpretar… estamos constantemente viendo objetos, colores, personas, situaciones, pero constantemente no estamos analizando estos para interpretarlos, por eso me atrevo a decir que interpretar también podría ponerse como arte, cada cosa que vemos nos habla y si nos centramos como educadores a ver a nuestros estudiantes, nuestra escuela, nuestros colegas, podemos darnos cuenta que hoy la educación está pidiendo a gritos ser analizada desde otra perspectiva, no digo con esto que en la actualidad el sistema educativo esté funcionando mal, ya que la historia de la educación ha sido una construcción de siglos, no se puede desconocer el trabajo de quienes sentaron las bases, ni tampoco se trata de desconocer tantos aportes que hay al respecto, hablo más de una reestructuración colectiva en la que todos podemos ser partícipes, una reestructuración que involucre la revolución tecnológica y así permitirnos asomarnos a un nuevo mundo, siendo conscientes de que todos conformamos esta sociedad moderna. (Puiggrós, Marengo, 2013).</p><p>En el arte de ver desde otra perspectiva la educación, hablo también de los docentes, muchos somos apasionados por la educación y como yo, preocupados y repensándonos el ¿Cómo hacer para seguir educando de manera asertiva en este mundo actual globalizado?, sin embargo, he tenido colegas que han decidido enseñar porque en el magisterio de nuestro país (Colombia) o en un colegio privado, hallaron un buen nicho laboral estable o porque en su profesión específica no encontraron su lugar (y hay que trabajar), pero que carecen totalmente de pasión por la educación, aquella que nos impulsa y motiva a continuar buscando respuesta a la pregunta antes planteada. Aquí también emerge entonces la necesidad de producir conocimiento acerca de las propias prácticas de enseñanza para revisitarlas, reflexionarlas y transformarlas (Fernández y Justianovich 2022). Nos queda la tarea de buscar además solución a este problema, nosotros los educadores somos los encargados de mostrar el mundo ¿Qué vamos a seguir mostrando?, ¿Qué queremos que vean nuestros estudiantes?</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Bibliografía</strong></p><p>Fernández, M. (2022). Justianovich, S. (2022). Matriz soberana Aportes de la universidad pública a una agenda estratégica. Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica. EDULP.</p><p>Puiggrós, A. (2013).&nbsp; Marengo, R. (2013). Pedagogías: Reflexiones y debates. Capítulo I, La pedagogía y la Teoría de la Educación. La ed. Bernal Universidad Nacional de Quilmes.</p><p><em>Recurso: BBC (2016). El arte de ver, John Berger. Inglaterra.</em></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 15:58:27 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Jaime Arancibia Hidalgo</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3630031385</link>
         <description><![CDATA[<p>Desde mi punto de vista la forma de ver el mundo es fundamental a la hora de posicionarnos como personas que apostamos por la educación como una herramienta transformadora. Es una decisión política no sólo ayudar a otros a "mirar" o a decidir "qué mirar", si no también facilitar procesos que ayuden lo procedimental, "cómo mirar", y ojalá llegar al nivel de generar en las y los estudiantes las preguntas que nos sugiere  Pedersoli (Aguerre <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://et.al">et.al</a>, 2022): pensar en qué clase de sociedad queremos, qué necesitamos y para qué o para quiénes se piensa eso habitualmente.</p><p><br></p><p>Y esto me resuena con una idea fundamental del video que observamos, el comprender que todo acto de mirar algo depende de un hábito y de una convención que ya están previamente dados, hegemónicamente agregaría, por la colonización de una forma única de mirar por parte de los estados centroeuropeos, impuesta violenta y sistemáticamente durante siglos en el resto del mundo, principalmente al sur global.</p><p><br></p><p>De ahí que surge la pregunta inicial de la clase, ¿Cuál es el mundo que nosotros mostramos como docentes? Reconocer en la educación un espacio de disputa por presentar otras formas de mirar, otros mundos posibles más alla de la infamia como dice Galeano, es reconocer en nuestra labor un espacio de lucha filosófica y política en el cuál desde nuestro quehacer podemos contribuir a que otros y otras se hagan también estas preguntas.</p><p><br></p><p><br></p><p>Bibliografía</p><p><br></p><p>Constanza Pedersoli, Cultura cientíca y soberanía: entre la acción política y la acción pedagógica. En: Aguerre ... [et al.], Matriz soberana : aportes de la Universidad Pública a una agenda estratégica. Compilación de Andrea Varela ; Pablo Bilyk, La Plata : EDULP, 2022.</p><p><br></p><p>Eduardo Galeano, El derecho al delirio. Disponible en: <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.insumisos.com/M4T3R14L/BD/Galeano-Eduardo/El%20derecho%20al%20delirio.PDF">https://www.insumisos.com/M4T3R14L/BD/Galeano-Eduardo/El%20derecho%20al%20delirio.PDF</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-13 16:14:50 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Devolución Actividad 1 Problemas Teóricos de la Educación</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3637676537</link>
         <description><![CDATA[<p>Estimadas y estimados colegas, agradecemos su participación en el muro a partir de la actividad propuesta.&nbsp;</p><p>Destacamos, particularmente, aquellas producciones que lograron:</p><ul><li><p>Lectura reflexiva de la bibliografía propuesta</p></li><li><p>Selección apropiada de las citas</p></li><li><p>Claridad en lo expuesto</p></li><li><p>Extensión indicada y correcto uso de las normas APA 7ma edición.</p></li></ul><p>En las intervenciones se evidencian los siguientes conceptos e ideas trabajadas en la clase 1:</p><ul><li><p>Enseñanza como práctica social y política.</p></li><li><p>Las formas en que vemos el mundo moldean nuestras prácticas docentes y están condicionadas por lo que sabemos y/o creemos.&nbsp;</p></li><li><p>La educación como un proceso de transformación de la <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://mirada.La">mirada.La</a> enseñanza como la práctica de ayudar a otros a mirar el mundo con ojos nuevos, y al mismo tiempo, volver a aprender a mirarlo nosotros mismos. Esto es&nbsp; ver lo que no está visible, leer los signos del poder y descubrir en el acto de observar una posibilidad de transformación.&nbsp;</p></li><li><p>Soberanía pedagógica como forma de crear y sostener autonomía en el campo de las ideas y su transmisión (Fernández Pais y Justianovich, 2022). Aprender a ver críticamente implica un ejercicio de libertad.</p></li><li><p>El acto de ver es una construcción. Toda mirada está moldeada por contextos históricos, ideológicos y políticos; por lo tanto nunca es neutral sino que “ver es una cuestión política”.</p></li><li><p>Berger con su propuesta de “nueva política del ver” cuestiona las convenciones de la tradición occidental. Al respecto, resulta sumamente relevante la introducción de los aportes de la perspectiva descolonial y, particularmente, de los feminismos descoloniales.</p></li><li><p>Pedagogía como “política del mirar”. Enseñar siempre conlleva una toma de posición frente al <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="http://mundo.La">mundo.La</a> observación implica un acto de interpretación, una manera de comprender la realidad.</p></li><li><p>La mirada del docente puede reproducir la hegemonía cultural —como en la “escena del Requerimiento” que simboliza la educación colonial— o bien abrir espacios de emancipación, promoviendo que los estudiantes elaboren sus propias interpretaciones. Como señalan Puiggrós y Marengo (2013), siempre hay una tensión entre reproducir la cultura dominante y fomentar un pensamiento más libre.</p></li><li><p>Si, como afirma Berger, “vemos lo que sabemos”, la tarea del educador consiste en ampliar lo que sus alumnos/as pueden saber, ofreciéndoles nuevos marcos para mirar.&nbsp;</p></li><li><p>La forma de ver del docente está influenciada por tradiciones, ideologías y expectativas que se expresan en sus decisiones cotidianas.</p></li><li><p>En la definición acerca de qué mostrar está presente la tensión entre las lógicas educativas impuestas por organismos internacionales y la necesidad de construir, reivindicar y reconocer los saberes socialmente productivos para nuestros pueblos.&nbsp;</p></li><li><p>El reconocimiento de la politicidad de la mirada nos exige como docentes explicitar el encuadre desde el cual miramos.&nbsp;</p></li><li><p>La disputa de sentidos por definir qué mostrar a través del curriculum.&nbsp; Elegir qué se muestra como un acto de soberanía epistemológica.</p></li></ul><p>Se valora la introducción de otras lecturas que complementan a los textos propuestos para la actividad y destacamos la profundidad de las reflexiones plasmadas.&nbsp;</p><p><strong>Algunas observaciones:</strong></p><ul><li><p>Les recordamos <strong>la importancia de mirar siempre el programa del seminario para identificar los capítulos o selección de páginas indicados para la lectura obligatoria.</strong> La mayoría de las veces tienen a disposición los libros completos y, en ese sentido, les alentamos a que lean todo lo que sea posible y deseen. Pero, tengan en cuenta que en algunos casos la docente a cargo seleccionó partes específicas que considera relevantes para el debate de los temas propuestos.&nbsp;</p></li><li><p>Algunas producciones no utilizan los textos indicados para la realización de la actividad o bien, no trabajan sobre el video de la consigna. Valoramos que incorporen otras lecturas, pero <strong>es fundamental ponerlas en diálogo con la propuesta bibliográfica del seminario que están cursando, así como atender a las consignas.&nbsp;</strong></p></li><li><p>Invitamos a <strong>repasar las normas de citación APA 7ma edición</strong>. Observamos que, en algunos casos, todavía no las utilizan adecuadamente.</p></li><li><p>Sugerimos <strong>revisar siempre lo escrito antes de la entrega</strong> para asegurarse de que la redacción sea clara.</p></li></ul><p>¡Agradecemos nuevamente a todo el grupo por sus análisis y reflexiones! ¡Felicitaciones!</p><p>Cordialmente,</p><p>Victoria y Moira.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-17 13:32:42 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Jaime Sanabria</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3644285807</link>
         <description><![CDATA[<p>El arte de ver </p><p>En síntesis con el documental compartido por John Berger, un artista e intelectual inglés, se traza la mirada como el objeto de estudio donde a través de contar su experiencia (en la operación y en su sueño) nos lleva a reflexionar y pensar de una forma crítica el concepto y la relevancia  que tiene la mirada; los ojos, cuando miramos un objeto, una fotografía, o simplemente compartimos, escuchamos a una persona no solo vemos lo superficial sino por el contrario el autor nos lleva a ir más allá de la mirada aprender a conocer qué nos dice, y qué nos quiere Mostrar.  Es aquí donde entra la educación y el vínculo que tiene el docente con los estudiantes o alumnos, es el gran reto enfrentar donde el profesor debe interpretar más allá de lo que se ve a simple vista en el comportamiento de sus alumnos, para saber de qué forma se pueden trazar el aprendizaje ya que somos un mundo diferente, que actuamos de acuerdo a las enseñanzas o a los valores y principios inculcados en los dos espacios principales escuela y hogar.</p><p>En retrospectiva, el pedagogo Paulo Freire nos expresa que cuando uno enseña tiene al latente el preguntarnos ¿Qué contenido vamos a Mostrar ?¿cómo lo vamos a hacer? ¿De qué forma? y es en este punto donde entra la toma de decisiones, una gran responsabilidad de decidir Cuál es la mejor forma de transmitir el conocimiento, esta respuesta se vuelve política ya que se ve afectada o relacionada por varios factores  </p><p>Referencias</p><p><a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://youtu.be/AgIDBvKj2jQ?si=4aWpEwIK-AjvCGrv">https://youtu.be/AgIDBvKj2jQ?si=4aWpEwIK-AjvCGrv</a></p><p><a rel="noopener noreferrer nofollow">file:///C:/Users/Acer/Downloads/Documento_completo.pdf</a></p><p><a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://youtu.be/iM2Tr-5BPa4">https://youtu.be/iM2Tr-5BPa4</a></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-22 02:06:45 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>PAOLO VALLEJO</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3655317307</link>
         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Cada docente enseña, de algún modo, desde un horizonte de sentido que refleja su modo de ver el mundo. No existe una mirada neutra: lo que decidimos mostrar, callar o enfatizar en el aula está atravesado por nuestra historia, nuestros valores y las estructuras sociales que habitamos. En ese sentido, educar es siempre un acto político, porque supone intervenir en las formas en que las nuevas generaciones comprenderán la realidad.</p><p>El texto <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica</em> de Fernández Pais y Justianovich (2022) invita a repensar esa mirada desde la idea de <strong>soberanía pedagógica</strong>. Las autoras sostienen que la educación latinoamericana debe dejar de reproducir modelos externos y empezar a construir conocimiento “desde un diálogo respetuoso de las diversidades”. Este planteo interpela la forma en que los docentes elegimos qué mostrar: ¿enseñamos para adaptar o para emancipar?, ¿transmitimos contenidos como verdades universales o los ponemos en relación con nuestras realidades locales?</p><p>Comprender la educación desde esta perspectiva implica asumir que los modos de ver el mundo son también <strong>modos de producir conocimiento</strong>. Un docente que mira la realidad desde el déficit reproducirá discursos de carencia; en cambio, quien la mira desde la potencia reconocerá en sus estudiantes saberes previos, historias familiares y prácticas culturales valiosas. Esa elección modifica la enseñanza: no se trata solo de qué contenidos se enseñan, sino de <strong>desde dónde</strong> se los enseña.</p><p>En mi experiencia, cada vez que logro abrir el aula al diálogo con las experiencias de los estudiantes, aparece una comprensión más profunda. Mostrar, entonces, no significa imponer una visión, sino <strong>invitar a mirar juntos</strong>. La soberanía pedagógica se vuelve, así, una práctica cotidiana: elegir lecturas locales, trabajar con ejemplos del entorno, valorar las lenguas y modos de expresión propios de cada territorio.</p><p>Las autoras también advierten que esta soberanía solo es posible si los docentes nos pensamos como <strong>intelectuales críticos</strong>, capaces de producir conocimiento y no solo de reproducirlo. En tiempos donde las tecnologías y los discursos globales tienden a uniformar miradas, recuperar esta conciencia situada es un gesto de resistencia. Enseñar desde una mirada soberana es reconocer que la educación no solo forma profesionales, sino también ciudadanos que pueden imaginar y construir un país más justo.</p><p>En definitiva, los modos de ver el mundo determinan los modos de enseñar. Y en esa mirada se juega la posibilidad de una escuela verdaderamente emancipadora, que enseñe no solo a observar el mundo, sino a transformarlo.</p><p><strong>Referencia</strong><br>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica</em>. En Comisión de Defensa de la Soberanía (UNLP), <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 165–174). Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-28 21:11:36 UTC</pubDate>
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         <title>GLENDA SEMANATE</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9f9h4x5684c79no8/wish/3657218784</link>
         <description><![CDATA[<p>Toda práctica docente se sostiene en una manera de mirar el mundo. Enseñamos desde los lentes que nos conforman: nuestra historia, nuestra formación, nuestras certezas y dudas. Esa mirada define qué temas consideramos valiosos, qué voces habilitamos en el aula y cuáles permanecen en silencio. La educación, por tanto, no es un espacio neutro; es un territorio de disputa simbólica donde se deciden sentidos, narrativas y futuros posibles.</p><p>El texto de <strong>Fernández Pais y Justianovich (2022)</strong> propone pensar la docencia desde la <strong>soberanía pedagógica</strong>, entendida como la capacidad de construir conocimiento desde las propias realidades sociales y culturales. Las autoras señalan que gran parte de la formación docente latinoamericana ha estado históricamente subordinada a paradigmas eurocéntricos, que definen lo que “vale” como saber. Recuperar una mirada soberana implica descentrar esa hegemonía y reconocer que las experiencias, lenguajes y saberes locales también son fuentes legítimas de conocimiento.</p><p>Desde esa perspectiva, la tarea del docente no se limita a transmitir información, sino a <strong>seleccionar y contextualizar</strong> aquello que muestra. Mostrar no es exhibir un contenido neutral, sino ofrecer una lectura del mundo. En ese gesto se condensan nuestras posiciones éticas y políticas: enseñar historia desde la resistencia, literatura desde las voces subalternas, ciencia desde la relación con el ambiente, son decisiones que reflejan un modo particular de habitar la docencia.</p><p>Ver el mundo desde la soberanía implica también revisar cómo enseñamos a mirar. La escuela no solo comunica saberes; moldea sensibilidades. Si mostramos el mundo como algo distante o inaccesible, perpetuamos la pasividad; si lo mostramos como campo de acción y transformación, habilitamos la agencia. En este sentido, la mirada docente puede ser reproductora o emancipadora.</p><p>En mi experiencia, comprender esto transformó mi modo de planificar. Empecé a pensar cada clase como una oportunidad para <strong>construir mirada colectiva</strong>: qué realidades acercamos, qué voces escuchamos, qué imágenes y palabras elegimos. Incluso los silencios comunican una forma de ver. Y ahí radica la responsabilidad ética de enseñar: cada selección, cada ejemplo, es una toma de posición frente al mundo.</p><p>Como sostienen Fernández Pais y Justianovich (2022), la educación es un espacio donde se juega la posibilidad de “producir conocimiento situado, capaz de responder a los desafíos del presente sin perder anclaje en nuestras historias”. Ser docente, entonces, es también ser intérprete de una realidad en movimiento y, a la vez, <strong>constructor de futuros posibles</strong>. La manera en que vemos determina la manera en que enseñamos, y esa elección cotidiana define si nuestra educación reproduce el mundo o lo transforma.</p><p><strong>Referencia</strong><br>Fernández Pais, M., &amp; Justianovich, S. (2022). <em>Educación, formación docente y saberes: hacia una soberanía pedagógica</em>. En Comisión de Defensa de la Soberanía (UNLP), <em>Matriz soberana: aportes de la universidad pública a una agenda estratégica</em> (pp. 165–174). Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-29 19:25:23 UTC</pubDate>
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