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      <title>My brilliant padlet by </title>
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      <description>Made with fortitude</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2017-02-22 00:45:06 UTC</pubDate>
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         <title>EL NACIMIENTO DEL PUEBLO DE DIOS. </title>
         <author>ale_ortiz888</author>
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         <description><![CDATA[<div>El tema del nacimiento de pueblo de Dios destaca la presencia de los patriarcas en la historia de la salvación.  En efecto nos presentan la historia de los patriarcas del pueblo de Israel desde abrahám hasta josé. En este origen aparece una figura dominante: Abrahám. él es considerado el padre del pueblo elegido. Los cristianos lo consideran como el padre de la fe. En  los relatos de los patriarcas destacan los temas principales de la religión de Israel: el culto a un unico Dios, la revelación, la elección, la promesa, el don de la tierra, Abrahám domina esta lista, al ser origen, Abrahám es el primero de los patriarcas del pueblo de Israel</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-02-22 00:46:37 UTC</pubDate>
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         <title>ABRAM- ABRAHÁM </title>
         <author>ale_ortiz888</author>
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         <description><![CDATA[<div>Estos hombres serán utilizados por el espiritu santo mediante el cual ellos podían predicar su evangelio . <br>LAS PROMESAS: TIERRA, DESENDENCIA, ENGRANDECIMIENTO DE SU NOMBRE SER UNA BENDICIÓN.<br>Abrahám es el primero de los patriarcas, para llevar a cabo su obra de salvación, Dios elije un pueblo suyo mediante el cual sus promesas llegaran a todos los pueblos, Dios llama a abrahám, el llamado de Dios incluye un doble promesa: Él le dara una desendencia y una tierra. Dios hace una alianza con Él, en adelante, sera Dios de Abrahám y de sus descendientes para siempre.  Está alianza hace de abrahám el servidor de Dios y su obra en este mundo para que la bendición de Dios llegue a todas las naciones. La alianza con Abrahám, es una salvación  que alcanzara para toda la humanidad. <br>Todos los caminos y las decisiones son aqui: palabra, voluntad y acción de un Dios que se dirige  a un individuo particular y se descubre de este modo asi mismo y los decretos eternos de su voluntad salvifica.<br>Teraj padre de Abrahám tenia 3 hijos, Abrahám, Najar y Aran, Aran cuando murió dejo a un hijos, Najar lo crio como su hijo y la relación de Lot como Abrahám era estrecha.<br>la historia de Abrahám comienza cuando cumple sus 75 años, en esta edad es cuando recibio el llamado de Dios, entonces Dios dijo: haré de ti una gran nación y te bendecire , voy a engrandecer tu nombre y tu seras una bendición.<br>La bendición se comprende como una fuerza interna que irrumpe en la estripe de abrahám, desemboca en la constitución del pueblo de israel y se extiende a todas las naciones que tienen alguna relación con Dios.<br>EL CUMPLIMIENTO DE LAS PROMESAS HECHAS A ABRAHÁM <br>Las tres promesas se cumplirán en tres alianzas posteriores que marcaran, un momento decisivo en la historia de la salvación. <br>La promesa de una tierra y una nación se cumplirá en la alianza con Moisés. <br>La  promesa de un reino y un nombre se cumplirá en la alianza con david; y la promesa de una bendición para las naciones se cumplirá en JESUCRISTO. <br>Abrahám era muy rico, sin embargo le preocupaba que no tenia decendencias para dejar el cargo, no tenia forma de hacer perdurar su casa. <br>DESTRUCCIÓN DE SODOMA Y GOMORRA<br>Abrahám era el elegido para fundar el Pueblo de Dios. por tanto, era necesario que supiera cómo el Señor trataba la infidelidad. <br>Las ciudades de sodom y gomorra se habián ganado su reputación de pecado, que Dios habia decidido intervenir. Dios sabia perfectamente la verdad sobre sodoma y gomorra, pero se relacionaba con abrahám al modo humano para que Abrahán pudiera entenderlo. <br>El sobrino de Abrahám vivia en sodoma, lo qe hizo que Abrahám se interesaba por el lugar. entonces Abrahám suplico a Dios como un hijo haría por la salvación de la ciudad. sin embargo, Dios prefirio salvar a Lot, sacandolo de sodoma y no salvar a una ciudad corrompida por el pecado. <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-02-22 00:58:56 UTC</pubDate>
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         <title>ISAAC, DEPOSITORIO DE LA ALIANZA. </title>
         <author>ale_ortiz888</author>
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         <description><![CDATA[<div>Yavé visitó a Sara, tal como lo había dicho; Yavé hizo con Sara aquello que le había prometido. Sara quedó embarazada, dio a luz un hijo de Abraham siendo ya anciana y en la misma fecha que Dios había señalado. Abraham le puso por nombre Isaac al hijo que le nació, al hijo que Sara dio a luz. Lo circuncidó a los ocho días como Dios le había ordenado. Abraham tenía cien años de edad cuando le nació Isaac.<br>Abraham gana un hijo con Isaac, pero pierde a Ismael por los celos de Sara. Tiempo después, cuando su hijo estaba creciendo, Dios quiso probar a Abraham y lo llamó:<br>Abraham. Y él respondió: Aquí estoy. Y Dios le dijo: Toma a tu hijo, al único que tienes y al que amas, Isaac, y vete a la región de Moriah. Allí me lo ofrecerás en holocausto en un lugar que yo te indicaré </div><div>Cuando Dios le pide que sacrifique al hijo que le queda, Abraham obedece<br>El sacrificio de Isaac es  del sacrificio de Cristo. Pero no solo Abraham obedece. Isaac se somete voluntario al mandato que Dios había dado a su . En este Abraham anciano, vacío ante Dios y sacrificando su última esperanza, viene a desvelarse la hondura del nuevo comienzo israelita, común a judíos y cristianos. Unos y otros nos sabemos vinculados al patriarca de la fe, que sube a la montaña para ofrecer a Dios aquello que más quiere (todo lo que tiene) Dios suscita ahora por Abraham una paternidad nueva expresada y realizada en dimensión de fe:<br>Juro por mí mismo, -palabra de Yavé- que, ya que has hecho esto y no me has negado a tu hijo, al único que tienes, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tanto tus descendientes que serán tan numerosos como las estrellas del cielo o como las arenas que hay a orillas del mar. Y porque has obedecido a mi voz, todos los pueblos de la tierra serán bendecidos a través de tu descendencia.<br>Solo porque ha puesto en manos de Dios su propio hijo, solo porque ha dado el mismo contenido y centro de su vida, esperando contra toda esperanza, Abraham puede desvelarse como padre en fe (desde la fe) sobre la tierra. Abraham ya no sacrifica a su hijo porque Dios se lo impide. A cambio ofrece en sacrificio el cordero que Dios le provee por medio del ángel. Dios no huele el humo de la grasa o carne que se quema en el altar; Él acoge y celebra con gozo fecundo la fe del patriarca. Este es el Dios de la fe que nos abre con gratuidad a la esperanza.<br>Y bien, pasada la escena del sacrificio, llegado el momento adecuado, Isaac debería casarse. Aunque Abraham se había establecido permanentemente en Canaán, era ahí un extranjero. Vivía entre gentes que tenían costumbres distintas. Que tenían acento distinto y adoraban a distintos dioses. Si Dios había prometido aquella tierra a sus descendientes, sería terrible que cayeran en la idolatría de los cananeos. Esto es lo que le podía pasar a Isaac si se casaba con alguna mujer del lugar.<br>Todas las promesas de Dios deberían cumplirse en Isaac. Abraham pensó que la única forma de preservar a Isaac de la idolatría, era mantenerlo separado de los cananeos. Por eso pidió a su siervo de más confianza que fuera a Mesopotamia, donde vivían aún parientes[5]. Así pues, parte el sirviente en busca de esposa para Isaac  hacia la ciudad de Najor, en el país de Arán. Había pedido a Dios una señal para escoger la mujer adecuada a Isaac. Dios le proporciona dicha señal. Es así como llega a casa de Batuel, hijo de Najor, donde, iluminado por Dios, escoge por esposa de Isaac a Rebeca, Hija de Batuel. <br>Rebeca dará a Isaac dos hijos Jacob y Esaú.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-02-22 03:41:40 UTC</pubDate>
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         <title>JACOB Y EL NACIMIENTO DEL PUEBLO DE ISRAEL </title>
         <author>ale_ortiz888</author>
         <link>https://padlet.com/ale_ortiz888/99slhrx1rnfa/wish/155355275</link>
         <description><![CDATA[<div>¿Por qué Dios le cambió el nombre de Jacob por el de Israel?<br>¿QUIÉN ES JACOB?<br>Jacob es uno de los tres antepasados del pueblo elegido; a él se vinculan las doce tribus que formaron el pueblo de Israel.<br>Las bendiciones a Abraham se prolongan en su descendencia. El protagonismo de la historia pasa a Isaac y de este, a Jacob.<br>Del matrimonio entre Isaac y rebeca, van a nacer dos hijos: Esaú y Jacob. (Gn 25,2). Sin embargo, la tensión sufrida por Abraham y Sara se repite: Rebeca era estéril. En esta situación de angustia, Rebeca consulta a Yavé. Y Dios responde a Rebeca: Dos pueblos hay en tu vientre, y dos naciones desde tus entrañas se dividirán. La una dominará a la otra; el mayor servirá al menor.<br>Yavé, que lo sabe todo y fija los destinos de los hombres y los pueblos, empieza a despejar las incógnitas:<br>Son dos hijos, o más bien dos pueblos o naciones que de esos hijos procederán. Bien merece la pena alguna molestia en el embarazo.<br>El que se entrechoquen es que las naciones empiezan a dividirse desde antes de nacer los niños. Una nación, no se dice todavía cuál, dominará a la otra.<br>El mayor será siervo del menor. Se comprende que los mellizos pugnen entre sí, ya que era muy importante nacer el primero: tendría todo el derecho de primogenitura.<br>Rebeca tuvo efectivamente mellizos. Del primero se dice que era rojizo, a quien dieron por nombre Esaú. La nación que nacerá de él será.<br>Todavía estaban luchando cuando nacieron. El segundo nació agarrando el talón del primero. Y le llamaron Jacob. Ya que en hebreo suena a “el que agarra el talón o “él suplanta”. A medida que crecían, Esaú era el favorito de su padre. Pero Jacob lo era de su madre.<br>¿CUAL SERA LA IMPORTANCIA DE SER PRIMOGENITO?<br>En los tiempos de los antiguos patriarcas, el hijo primogénito recibía la primogenitura (<a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/gen/43.33?lang=spa#32">Gén. 43:33</a>); por lo tanto, como herencia le correspondía ser el jefe de la familia al morir el padre. El primogénito tenía que ser digno de recibir esa responsabilidad (<a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/1-chr/5.1-2?lang=spa#0">1 Cró. 5:1–2</a>) y por iniquidad podía perderla.</div><div>Bajo la ley de Moisés, se consideraba que el hijo primogénito pertenecía a Dios. El hijo mayor recibía una porción doble de las posesiones de su padre (<a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/deut/21.17?lang=spa#16">Deut. 21:17</a>), y después de la muerte de este, era responsable del cuidado de la madre y de las hermanas.<br>El macho primogénito de los animales también pertenecía a Dios. Para los sacrificios se usaban los animales limpios, mientras que los inmundos o impuros se podían redimir, vender o matar (<a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/ex/13.2%2C11-13?lang=spa#1">Éx. 13:2, 11–13</a>; <a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/ex/34.19-20?lang=spa#18">34:19–20</a>; <a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/lev/27.11-13%2C26-27?lang=spa#10">Lev. 27:11–13, 26–27</a>).</div><div>El primogénito simbolizaba a Jesucristo y Su ministerio terrenal, recordando al pueblo que vendría el gran Mesías (<a href="https://www.lds.org/scriptures/pgp/moses/5.4-8?lang=spa#3">Moisés 5:4–8</a>; <a href="https://www.lds.org/scriptures/pgp/moses/6.63?lang=spa#62">6:63</a>).</div><div>Jesús es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, el Unigénito del Padre en la carne y el primero en levantarse de entre los muertos en la Resurrección (<a href="https://www.lds.org/scriptures/nt/col/1.13-18?lang=spa#12">Col. 1:13–18</a>). Los santos fieles llegarán a ser miembros de la Iglesia del Primogénito en la eternidad (<a href="https://www.lds.org/scriptures/dc-testament/dc/93.21-22?lang=spa#20">DyC 93:21–22</a>).<br>Me darás el primogénito de tus hijos: <a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/ex/22.29?lang=spa#28">Éx. 22:29</a>.</div><ul><li>Santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel: <a href="https://www.lds.org/scriptures/ot/num/3.13?lang=spa#12">Núm. 3:13</a></li></ul>]]></description>
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         <pubDate>2017-02-22 03:58:54 UTC</pubDate>
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         <title>JUDÁ, HIJO DE JACOB.</title>
         <author>ale_ortiz888</author>
         <link>https://padlet.com/ale_ortiz888/99slhrx1rnfa/wish/155355666</link>
         <description><![CDATA[<div>JUDÁ Y TAMAR<br>(Historia de Judá como hilo conductor en la historia de la Salvación)<br>La bella historia de José está interrumpida por este capítulo -38- sobre la familia de Judá. Quiso el autor advertir al lector que la superioridad de José no impedirá ser el heredero de las promesas hechas a Abraham, ya que de Judá habría de provenir el rey David, heredero de las promesas  mesiánicas -de la bendición para todos los pueblos de la tierra-. la historia de Judá es un paréntesis en la historia de José, solo para ubicarnos en el hilo conductor de la historia de la Salvación. No debemos perder de vista el carácter fragmentario y heterogéneo de los relatos bíblicos, presididos siempre por ideas religiosas, y en este caso se busca los antepasados históricos de la familia davídica. El estilo del relato es realista, pero por eso lleva un marcado sello de autenticidad. Los detalles del relato se encuadran perfectamente en el ambiente cotidiano de la época patriarcal[1]. <br>El padre de la tribu de Judá va a casa de un cananeo, ve a una cananea y se casa con ella. Esto se cuenta como la cosa más natural. Qué diferencia con Gn 24,3, donde se considera un desastre que Isaac se case con una cananea, o con 26,34; 27,46; 28,1, donde ni Rebeca ni Isaac pueden soportar que Esaú se haya casado con mujeres “hititas”, y evitan a toda costa que lo imite Jacob[2].<br>La Ley mosaica no estaba aún dada, y el principio en que se fundaba la conducta de los patriarcas, a saber, la estima de la propia sangre y el no querer mancharla con la de los extraños, no podía ser tan poderosa como para obligar a toda la numerosa familia de Jacob a seguirla.[4].<br>Es difícil situar cuándo tuvo lugar este episodio dentro de la historia de los patriarcas. El texto dice vagamente que “sucedió entonces” que Judá se separó de sus hermanos. Vemos que una de las tribus de Jacob se separó de las otras desde el principio. En el canto de Débora no aparece nombrado Judá (Ju 5, 2-31). Aquí Judá se fue a habitar con un hombre de Adulam, localidad de la parte sudoeste de Palestina, en las estribaciones de las montañas de Judá, cerca ya de la llanura de la costa, o “sefela.” Allí donde se casa con la cananea. ¿Cuándo ocurrió esto? ¿Antes de bajar a Egipto con los demás hermanos? En el texto se dice que tuvo tres hijos, por tanto, hemos de suponer que Judá habitó en esta región durante mucho tiempo. Como es la parte meridional (mediterránea) de Palestina, no lejos del delta egipcio, y las comunicaciones por la ruta de la costa eran frecuentes, muy bien podemos suponer que Judá se separó de sus hermanos de Egipto y se estableció en la tierra de Canaán.<br><br>No es necesario suponer que los doce hijos de Jacob quedaran todos en Egipto. Lo más normal es que algunos de ellos, y muchos de sus descendientes, hayan vuelto a Palestina, sobre todo cuando los egipcios se mostraron adversos a los hebreos.<br><br>Este relato concerniente a la vida de Judá es sumamente interesante y abre mucho las perspectivas histórico-geográficas de Israel como pueblo, ya que vemos que una tribu se separó de las otras en sus albores y llevó vida aparte en la zona meridional palestiniana. De seguro que también otras tribus hicieron lo mismo, según la suerte que les haya cabido en el modo de encontrar medio de vida. No hemos de concebir a las doce tribus como un bloque indiviso que vive pastoreando en el delta del Nilo. Al crecer y surgir dificultades ambientales, de seguro que algunas tomaron otros rumbos, y se volvieron a la tierra de sus antepasados. Una de ellas — lo sabemos — es Judá. Este no tuvo inconveniente en tomar mujer cananea y cananeas para sus tres hijos. Una de ellas se llamaba Tamar (palmera). El primogénito de Judá, Er, murió pronto en castigo por unas malas acciones que no se especifican (v.7). Al (pg 236) morir Er, Judá cumple con la ley casando a Tamar con su segundo hijo Onán. Pero éste evita dar un hijo a su difunto hermano. Muerto su hermano sin descendencia, él y sus descendientes serían los herederos de Judá. Por eso se rehusaba a engendrar un hijo a Tamar, hijo que después aventajaría en derechos a los suyos. Onán murió demasiado pronto, lo que se explica porque aquello desagradó a Yahvé, que castigó a Onán con la muerte. Entonces Judá debía casar a Tamar con su tercer hijo, Selá. Aquí se trata de la ley del levirato.<br>LA LEY DEL LEVIRATO<br>La ley del levirato puede decirse que nació del ansia de sobrevivir en la posteridad. Según esta ley, el pariente más próximo del difunto debía casarse con la viuda de éste, de forma que el primer hijo que tuviera de ésta fuera considerado jurídicamente como hijo del difunto y continuador de su nombre. La finalidad era hacer valer el derecho de propiedad sobre la mujer, que el difunto marido o sus padres habían comprado con su dinero[6]. <br>Dios castigó a Onán murió, por no querer dar descendencia a su hermano. Quedando viuda de nuevo Tamar. Judá, que no conoce la verdadera causa de la muerte de Onán, sospecha algún maleficio de aquella mujer, pues dos de sus maridos habían muerto en poco tiempo y pone disculpas: Selá es demasiado joven. Así pues, Tamar tiene que volver a casa de su padre. Para la viuda, volver a la casa paterna por no haber tenido hijos era deshonroso y como una maldición de Dios. Por eso, la vida de la desgraciada viuda era muy penosa y llena de desprecio. Esto nos dará a comprender el interés de Tamar por tener hijos. Durante su reclusión murió la esposa de Judá, y entonces Tamar concibió la esperanza de ser esposa de Judá y tener descendencia de él. Y así procuró hacerse encontradiza con Judá cuando éste subía a Timná, donde tenía sus rebaños.<br>La artimaña de Tamar es muy original. Era la ocasión del esquileo de las ovejas, en que se solían celebrar regocijos. Tamar esperó a su suegro en el camino vestida de prostituta, con la cabeza cubierta (v.14), sin duda para no ser reconocida. Ella se puso a la vera del camino como una cortesana[7]. Judá la solicita y promete en recompensa un cabrito de su rebaño. Quizá Judá en esto seguía una antigua costumbre cananea (Tamar exige como garantía que le entregue el sello, el cordón y el báculo (v.18), que eran los objetos más personales[8].<br>Toda persona de algún rango debía llevar consigo un sello para signar los contratos, bien en el dedo a modo de anillo o colgando del cuello, con un cordón, que es el caso actual, y el báculo o bastón, cincelado con determinados adornos que sirvieran para identificar a la personalidad de su dueño[9]. Judá entrega estos objetos personalísimos, sin sospechar la intención de Tamar que los exigía. Más tarde envió a su amigo Jirá para que llevara el cabrito convenido a la cortesana, pero no la encontró, y nadie le dio noticias de ella. Judá se conformó con la pérdida de sus objetos personales, callándolo para que no se divulgara su acción y perdiera el honor (v.23). Pocos meses después le comunican que Tamar está encinta. Judá manda quemarla, según la costumbre. A Judá pertenece decidir la pena contra su nuera, porque legalmente es la prometida de su hijo menor. En la Ley mosaica se manda quemar a la hija de un sacerdote que se prostituya, pero en otros casos la pena es la lapidación. Tamar, cuando era llevada a la hoguera, mandó enviar los objetos personales que tenía de Judá a éste, para que reconociera la paternidad del hijo que iba a tener (v.25). Judá los reconoció, admitió su culpabilidad, confesando que Tamar era mejor que él, ya que debió entregarle su hijo en matrimonio. Pero después no tuvo relaciones maritales con Tamar, considerando deshonroso casarse con una nuera.<br>Tamar tuvo dos gemelos, que también parecen luchar por la primogenitura antes de nacer. Uno de ellos, Peres -Fares (según la Bilbia Nácar Colunga-) suplantó al otro, Zeraj -Zaraj, que había sacado primero la mano. Y se da la explicación del nombre del primero, Fares (en heb. “rotura, brecha”): “¡Vaya rotura que has hecho!,” exclama la partera, aludiendo a la violencia con que salió a luz, deseoso de suplantar a su hermano Zeraj. Como en el caso de Esaú y de Jacob, también aquí muchos comentaristas ven una alusión a la lucha entre estas dos colectividades, cuya hostilidad se traslada legendariamente al origen de los dos supuestos antepasados en el seno materno. De hecho, los descendientes de Feres son más numerosos que los de Zeraj, y, sobre todo, de aquél había de nacer David, el rey predestinado de Israel.<br>En la genealogía de Cristo según San Mateo, Fares figura entre los antepasados. Los autores sagrados, fieles a la historia, no se atreven a borrar las manchas genealógicas. Un autor falsario de la época de la monarquía no pondría como antepasado de David a uno que nació de una acción fornicaria entre suegro y nuera, y lo mismo un falsario del Ν. T. habría buscado unos antepasados más limpios a la ascendencia de Cristo. Pero la historia es la historia, y los autores sagrados la recogen como está, viendo en sus vicisitudes la providencia misteriosa de Dios, cuyos inescrutables designios no caben en cálculos meramente humanos</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-02-22 04:04:24 UTC</pubDate>
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         <title>LA HISTORIA DE JOSÉ</title>
         <author>ale_ortiz888</author>
         <link>https://padlet.com/ale_ortiz888/99slhrx1rnfa/wish/155356028</link>
         <description><![CDATA[<div>¿Cómo se manifiesta la providencia de Dios en la vida de José?<br>La figura de José como sabio difiere del tipo común. No fue educado en ninguna escuela -aunque Filón opina diferente-, y llegó de un salto al más elevado puesto en la administración egipcia gracias a que tenía el Espíritu de Dios (41,38), o porque Dios le dio a conocer (41,39). En los caps. 45 y 50, porque tiene los sentidos abiertos para rastrear el plan salvífico de Dios (45,5b.7-8; 50,20). José no es un joven principal educado para cortesano. Su perspicacia no aprendida, contrastada con la incapacidad de todos los sabios cortesanos, es un descrédito para las lecciones de sabiduría que se impartían en la corte.<br>Y bien, vamos a la historia. José tenía diecisiete años. Estaba de pastor de ovejas con sus hermanos, él, muchacho todavía, con los hijos de Bilhá y los de Zilpá (esclavas de Lía), mujeres de su padre. Y José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos. Ahora bien, Israel amaba a José más que a todos sus hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga. Vieron pues sus hermanos cómo le prefería su padre a todos ellos, y le aborrecieron hasta el punto de no poder hablarle pacíficamente. Pero las cosas no quedarían allí. Cierto día, decidieron matarle ocultando su cuerpo en una cisterna. En un primer momento, es Rubén quien lo salva de la muerte al convencer a sus hermanos de que no lo mataran. Por eso decidieron despojarlo de sus ropas y arrojarlo en un pozo sin agua donde, al final de cuentas moriría sin poder salir -aunque Rubén tenía planes de rescatarlo- a escondidas de sus hermanos-. Seguidamente, mientras comían, vieron una caravana de mercaderes ismaelitas, Judá sugiere a sus hermanos venderle como esclavo en vez de mancharse las manos de sangre. Básicamente, José le debe la vida a Judá. De no haber sido así, de todas maneras iba a ser salvado por Rubén. Pero en los planes de Dios, José debía ir a Egipto. Esto lo reconocerá José más adelante. Así pues, cuando pasó otra caravana de mercaderes, en este caso madianitas, terminaron vendiéndolo como esclavo a escondidas de su padre (37,27-28). Cuando Rubén regresó, (Gn 37, 29-30), -parece ser que Rubén se separó del resto por un tiempo breve- ya no encontró a José en el pozo. Ya no pudo cumplir con el plan de salvarlo. Matan un cabrito y manchan de sangre la túnica de José para que Jacob piense que una fiera le ha devorado. Aquí todos, tanto Rubén que quería salvarle como Judá que sugiere su venta y el resto, son igualmente culpables de la mala jugada a José. Así es como va a parar a Egipto. Los madianitas lo vendieron a Putifar, funcionario del Faraón.<br>Con la ayuda de Dios se gana la confianza de Putifar y éste es bendecido por causa de José. Interpreta los sueños del copero y del panadero del faraón (40, 5-23) y dos años más tarde, los sueños del mismo Faraón (41, 14-26). Faraón lo recompensa dándole poder. Él que había entrado en Egipto como un esclavo extranjero, vendido por sus propios hermanos, y hasta había ido a parar a la cárcel por artimañas de la mujer de Putifar. José no reacciona con la maldad a la desgracia que le golpea, actitud sin embargo corriente en los seres humanos. Adopta más bien una actitud de sabio, de la que aquí señalaré dos grandes características:<br>La primera es su solicitud con respecto a los demás: Ésta se transparenta en sus relaciones con los egipcios. Enfrentado al angustioso desasosiego de los funcionarios reales encarcelados con él, se inquieta por ellos y ofrece sus servicios con la esperanza de calmarlos (40,6-8). Del mismo modo, llevado a presencia de un faraón agitado después de una mala noche, no sólo le explica sus sueños, Sino que además le da consejos, como si estuviera preocupado para no dejarle desamparado frente a la desgracia que Dios acaba de anunciarle mediante los sueños (41,33-36).<br>La segunda característica de la actitud sabia de José: manera de tratar de arreglárselas, pero no a cualquier precio, como lo muestra su comportamiento frente a la mujer de Putifar Para sustraerse a su desgracia, José da muestras de Inteligencia e Iniciativa. No sólo se muestra como un servidor diligente y eficaz sino que, sobre todo, aprovecha las buenas ocasiones. Habiendo anunciado al copero su próxima rehabilitación, no deja de presentarle su súplica para que Intervenga en su favor y le saque del agujero en que le han metido por error (40,14-15). Pero es sobre todo ante el faraón cuando su agudeza se despliega. Cuando el rey le pide que explique sus sueños, José cumple la orden invocando la figura de un DIOS que concede el don de la Interpretación. <br>Después de todo esto, aparece como el administrador de Egipto, casado con una mujer de la nobleza, que le ha dado dos hijos. La historia de José da pie a diversas lecturas. Pero su sentido final nos lo da su mismo autor, poniendo lo en boca de José:<br>Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron  a los egipcios. Pero no se apenen ni les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado aquí delante de ustedes para salvarles la vida. Ya van dos años de hambre en la tierra y aún quedan cinco en que no se podrá arar ni cosechar. Dios, pues, me ha enviado delante de ustedes, para que nuestra raza sobreviva en este país: ustedes vivirán aquí hasta que suceda una gran liberación. No han sido ustedes, sino Dios quien me envió aquí; Él me ha hecho familiar de Faraón, administrador de su palacio, y gobernador de todo el país de Egipto <br>No teman. ¿Acaso podría ponerme yo en lugar de Dios? Ustedes quisieron hacerme daño, pero Dios quiso convertirlo en bien para que se realizara lo que hoy ven: conservar la vida de un pueblo numeroso. Nada teman, pues. Yo los mantendré a ustedes y a sus hijos. Luego los consoló, hablándoles con palabras cariñosas (Gn 50,19-21).<br>El reconocimiento de que la mano de Dios, ocultamente, como ya en otros episodios de la historia de los patriarcas, sobre todo de Jacob, había sabido escribir derecho con líneas torcidas, para prepararse, con la semilla de los patriarcas, un gran pueblo en tierra de Egipto, es el jugo de toda la historia. Además, esta historia estaba profetizada. Antes de poseer la tierra prometida, los descendientes de Abraham debían pasar por la esclavitud (de Egipto). José fue el instrumento de Dios para llevar a su pueblo escogido a Egipto y salvarlo de la hambruna. Por causa de José los descendientes de Israel se instalan en Egipto. La muerte de José es el principio de las desdichas del pueblo (aunque también el cambio de gobierno en el país). Pero todo se enmarca dentro de los designios de Dios que, sin violentar la libertad del hombre ni atentar contra su dignidad, conoce su historia de principio a fin. Anuncia sucesos que no verán quienes reciben el anuncio. Pero ahí entra en juego la fe. Creer en lo que no se ve. Esperar. Aún en los momentos en los que pensamos que Dios no actúa, Él se hace presente en nuestra vida, ahí en la cotidianeidad. Él dirige los hilos de la historia. Si no advertimos su actuar es porque en su infinito poder, es simple -entiéndase simple = perfecto-. Solo advertimos su acción cuando hacemos una mirada retrospectiva a nuestras vidas. No seríamos lo que ahora somos, sin la ayuda de Dios, sin su intervención. En ésta historia -la de los Patriarcas de Israel en su conjunto-, como en cualquier otra historia humana, Dios está detrás de las diferentes tramas, aun de las más perversas, para conducirlas hacia la vida y la salvación. Porque el único Dios, Nuestro Dios, es Señor de los sucesos de la historia también fuera de la tierra de Canaán y es también el dueño del tiempo.</div>]]></description>
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