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      <title>Actividad integradora del Seminario: participación en un mural colectivo by </title>
      <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw</link>
      <description>Dinámica de las familias, las escuelas y la formación</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-04-08 20:49:25 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2023-04-03 18:56:08 UTC</lastBuildDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1455510767</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>&nbsp;¿Qué relato podemos construir acerca de la alianza Estado-Familia-Escuela en el origen del sistema educativo?&nbsp;<br>&nbsp;</div><div>La alianza Estado-Familia-Escuela nace como necesidad del estado de crear ciudadanos y una necesidad de la Familia, que varia según su clase social. Para clases sociales altas es para “adquirir bienes sociales y culturales” y en el caso de clases populares aportar los “saberes fundamentales para el mundo del trabajo”. En síntesis, la alianza es para educar y socializar a los niños y niñas con fines recíprocos. La alianza se intermedia a través de la institución Escuela.&nbsp;<br><br></div><div>El problema eran grupos diversos de personas (inmigrantes, pueblos originarios) por eso la importancia de “formar ciudadanos” con mismos valores. Anteriormente las clases altas tenían asegurado su circuito educativo a través de las iglesias. En cambio, las clases bajas fueron muy modificadas por la educación: los niños en la escuela representaban menos mano de obra para el trabajo campesino y era un mayor esfuerzo para ellos. En el siglo XIX la escuela trabaja sobre los niños y niñas para -a través de ellos- modificar valores dentro de las familias, en su ámbito privado. Surgen los términos crianza (familia) y educación (escuela). La familia y escuelas se reparten la autoridad sobre las infancias.&nbsp;<br>&nbsp;</div><div>¿Cómo se configura esa alianza en el presente? (el presente como tiempo actual pero también como coyuntura, por ejemplo, con lo que nos pasa en la situación de pandemia)&nbsp;<br><br></div><div>Esta “familia-infancia” del origen a mutado a una familia que cuestiona e impone diferentes valores a los enseñados. Es un espacio de poder y cada cual quiere tomarlo para sí. La burguesía y las clases campesinas. “La escuela está en crisis y lo sabe, también lo saben las familias que adoptan una actitud de ofensiva desordenada sobre una institución que se pliega en sí misma.” En un sistema capitalista la familia exige educación “a la carta” y la escuela tiene que conformarla junto a un montón de otras agencias que la interpelan. La escuela perdió su rol civilizatorio.&nbsp; Y la nueva dinámica de las familias también resta poder a los padres&nbsp; y madres. Ambas instituciones compiten por el poco poder difuminado entre nuevas agencias.&nbsp;<br><br></div><div>En pandemia el pacto está en mayor peligro. La escuela no contiene las demandas sociales de los niños y niñas. Y la educación hace tiempo que no era el foco. Por otro lado no es homeschooling, no es una decisión de educación en casa. Es la escuela en la casa. En general las familias no respetan el espacio escolar. Y las docentes deben responder multitud de demandas. En un espacio que era docente-estudiante, ahora es docente-familia.&nbsp;<br><br></div><div>González Silvia Daniela – Estudiante Externa (Contadora Pública Nacional)&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
         <pubDate>2021-04-25 03:56:01 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>cuartobflavia</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1456595470</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>En su origen, la alianza Estado-Familia-Escuela tenía una relación con objetivos muy claros. La Escuela impartía conocimientos en los alumnos, el Estado seleccionaba y regulaba esos saberes atendiendo a las demandas económicas de una sociedad moderna, poniendo énfasis en el pensamiento y las ciencias. La Familia, cumplía sólo con trasladar a sus hijos al centro de saber por excelencia. Cada actor social tenía su lugar y su función.&nbsp;<br><br></div><div>Durante la postmodernidad estos roles han ido cambiando. Hoy, la Escuela es el lugar donde se transmiten saberes y la encargada de resolver conflictos que traen los niños desde sus casas. Las familias acompañan los procesos de aprendizaje desde sus hogares, pero también le cuestionan muchas veces a la Escuela cuál es su rol, cómo lo lleva a cabo y qué herramientas utiliza. El Estado participa como interventor (y muchas veces mediador) entre ambas instituciones cuando se lo solicita, formando y asistiendo a las infancias.&nbsp;<br><br></div><div>Actualmente, esta alianza se encuentra en conflicto: en un mundo que necesita fomentar la menor presencialidad posible, la familia, al no encontrarse aún preparada para ello, demanda a la Escuela y al Estado una realidad que en dicho contexto no es posible brindar.&nbsp;<br><br></div><div>Flavia Ráfales.&nbsp;<br><br></div>]]></description>
         <pubDate>2021-04-25 17:01:18 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1458920387</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>1) Durante el último cuarto del siglo XIX se consolidó el Estado nacional argentino. La escuela, presente desde sus orígenes, asumía un ‘rol civilizatorio’: la formación de un tipo de ciudadanía, la construcción de la ‘identidad nacional’.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp;También se generaron leyes civiles que regulaban los vínculos entre las personas y cristalizaban estructuras familiares nucleares, burguesas y patriarcales.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp;Familias y escuelas entretejen, no sin conflicto, una relación de alianza por la cual las primeras ´’ceden’ provisoriamente a sus hijos/as a la esfera pública en pos de la formación para un mundo complejo.&nbsp; En esta ´salida´ del ámbito doméstico se delega la autoridad sobre la infancia, el cuidado y control de su socialización (alumno/a sumiso/a, heterónomo/a), hecho fundado en el consenso progresivo sobre el valor de lo escolar. Asimismo, la familia se transforma en un contenido curricular.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp; Si bien esa confianza se construye diferente para sectores populares o clases altas, por las implicancias para el sostén familiar que genera la socialización compulsiva de sus miembros, la escolarización obligatoria, planificada en el siglo XIX y concretada durante los años ’40, colocará, progresivamente, a la educación como la vía para el ascenso social, siendo reproductora de las prácticas y representaciones burguesas.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>2) Durante el siglo XX la escuela pierde hegemonía en su rol de educadora frente a la aparición de otras agencias de conocimiento. Este proceso, paralelo a la conceptualización de una infancia basada en la autonomía y derechos en tanto personas en constitución, presenta el dilema de cómo fundar autoridad frente a un niño/a que ya no es sumiso/a.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp;La escuela es interpelada desde las familias y desde los/as alumnos/as en pos de la satisfacción de ciertas demandas. Desaparece el concepto de escuela moderna pero también la familia nuclear como ‘modelo de familia’.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp;La alianza familia- escuela es una relación de mutua sospecha y culpabilización. La escuela tiene dificultades para adaptarse al mapa de relaciones simétricas que los tiempos proponen y se ve compelida a responder con estrategias de consumo ante un ‘mercado educativo’.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;Familia y escuelas son corresponsables como garantes del interés supremo del niño/a. La escuela asume funciones sociales diferenciales como la salud y la alimentación que son importantes para las familias. Debe construir una nueva fuente de legitimación social ya no desde el altar de la superioridad incuestionable sino desde su capacidad concreta para abrigar las nuevas infancias y repensarse de forma permanente y autocrítica.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>Elizalde María Eugenia (Profesorado en Geografía)&nbsp;<br><br></div><div>Matas Florencia (Profesorado en Historia)&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-26 11:29:06 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1458920387</guid>
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         <title></title>
         <author>dani_cne</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1459481611</link>
         <description><![CDATA[<div>1.El concepto “alianza familia-estado-escuela” nos remite al momento de conformación del Estado Nación. Esto es así puesto que el sistema educativo --y por ende la escuela moderna-- surge en el marco del nuevo orden político. En este contexto, la escuela se gesta y se consolida como institución capaz de llevar adelante una función civilizatoria gracias a un dispositivo fundante: la alianza escuela-familia. Aunque existieron resistencias a mandar los niños a la escuela (sobre todo de las familias pobres que veían cómo se restaban brazos para el trabajo económico), lo cierto es que la escuela logró instaurarse porque las sociedades aceptaron sus valores y se sometieron a sus discursos y su accionar civilizatorio. El contenido sustancial del dispositivo estuvo dado por el hecho que las familias cedieron sus hijos a la escuela. Esto supuso el pasaje de los niños de la esfera privada a la esfera pública y, fundamentalmente, que familia y escuela se repartieran la autoridad para ejercer su poder sobre el sujeto infantil (concebido como un ser vulnerable, heterónomo y dependiente), convencidos de que éste necesitaba ser disciplinado para su desarrollo social en un mundo complejo. El devenir histórico demostrará que la alianza familia-escuela ha sufrido fuertes transformaciones.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<br>2.En Argentina hubo y hay diversos momentos por los que ha pasado y pasa esta alianza contractual entre familia-estado-escuela, con idas y venidas, con fracturas y parches, con encuentros y desencuentros. En este contexto de pandemia esta alianza debe ser re-mirada en cada clase social, ya que no aplica de igual forma para todas. No podemos homogeneizar esta alianza, todo lo contrario, tenemos que abrir el juego para advertir la complejidad de la misma. A continuación enunciaremos algunos aspectos por los que ha atravesado y atraviesa esta alianza en diversas clases sociales, que va desde:</div><ul><li>un nuevo reconocimiento de las familias sobre el trabajo de la escuela en cuanto enseñanza y aprendizaje de sus hijes.&nbsp;</li><li>conexión entre escuela y familia.</li><li>la escuela se inserta en la privacidad de las familias desde diversos dispositivos que habilitan la comunicación.</li><li>las familias se abren/cierran al ingreso de la escuela a sus hogares.</li><li>desconexión entre escuela y familia.</li><li>Estado y escuela como garantes de políticas públicas de acompañamiento y sostenimiento en contexto de ASPO y DISPO a las familias.</li><li>la irrupción de cierto grupo de familias en la enseñanza de sus hijes ante la suspensión de las clases presenciales.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</li></ul><div><strong>Carnevalini, Daniela</strong></div><div><strong>Villar, Analía</strong></div>]]></description>
         <pubDate>2021-04-26 13:42:05 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1459481611</guid>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1460182138</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>La conjunción de diversos dispositivos y discursos pedagógicos, junto con la instauración de los Estados Nación, dieron como resultado la escuela moderna. La alianza escuela-familia es un dispositivo fundante de la institución escolar, encargada de la difusión de principios y valores burgueses. Dicho vínculo, establecido artificialmente, debe ser garantizado por el Estado, quien pretende en esa socialización y escolarización de lxs niñxs, operar sobre las familias. Sin embargo, se trata de una alianza no armónica, caracterizada por la desconfianza entre ambas partes.</div><div>El vínculo Estado-familia- escuela no es natural, es una construcción social e histórica, que fue mutando en el tiempo atravesada por cuestiones de clase, género, edad, regionales.</div><div>En el momento fundacional el Estado aparece como garante de la educación de les niñes mediante la escuela, función que se establece sobre la&nbsp; autoridad y violencia. Esa relación se presenta como una alianza entre adultos (familias y escuela) en pos de operar sobre las infancias: los padres cedían parte de su autoridad a les docentes para que cumplan una tarea específica, educar.&nbsp;</div><div>En la actualidad, tanto la escuela moderna como las familias fueron transformándose, junto con las miradas sobre éstas y sus vínculos. Las funciones que tradicionalmente eran adjudicadas a dichas instituciones son disputadas por múltiples y heterogéneas agencias sociales. Sin embargo, en momentos de crisis social, ambas son señaladas como la raíz o la solución de los problemas.&nbsp; Esto se debe a que si bien las dos instituciones han mutado siguen siendo centrales en la organización de la vida.&nbsp; Más allá de las querellas públicas, las escuelas y las familias, cotidianamente y de diversas formas, cumplen con la corresponsablidad: son responsables de garantizar los derechos de les niñes y adolescentes.&nbsp;</div><div><br></div><div>Aún en medio de una coyuntura que tensa todavía más el vínculo, la alianza se mantiene. Las familias (o mejor, los diversos modos de vivir en ella) continúan delegando en los agentes escolares la formación de sus hijes. Sin embargo, es preciso reflexionar sobre qué sucede con esos hijes-estudiantes que, en medio de un enfrentamiento entre un universo adulto, no desean continuar con las expectativas de los mismos. Aquí cabe preguntarnos: ¿qué condición de posibilidad encuentran dentro del espacio escolar para desplegar otras formas y de qué modo algunos agentes escolares pueden intervenir en esa disrupción? Una intervención que no busque desafiar a las familias sino trabajar en conjunto a partir de la escucha de les estudiantes, quienes son en definitiva los más desplazados en esa tensa relación.</div><div>En la escuela, les estudiantes no sólo aprenden contenidos curriculares obligatorios sino algo sobre sí mismxs. Los modos de ser y de existir cambian en la institución escolar. Y si, como afirmaba Heidegger, sólo es posible aprender si al mismo tiempo olvidamos, en el espacio escolar preguntarnos por lo que somos puede permitirnos elegir (y acá la elección no es de la escuela ni de las familias, sino del propio estudiante) qué queremos ser. Un ejercicio que amplía la subjetividad, y el espacio escolar como&nbsp; lugar donde afirmar la autonomía individual y colectiva.</div><div><br></div><div>Agustina Horna (Especialización en Pedagogía de la Formación)<br>Matilde Ventura (Maestría en Educación)<br><br></div><div><br><br>&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-26 15:45:45 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1460182138</guid>
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         <title></title>
         <author>analauramarchel</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1460397843</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>Alumnas:</div><div>Cecilia Torres (Prof. Inglés)</div><div>Ana Laura Marchel (Prof. Inglés)</div><div>&nbsp;</div><div>1- La escuela moderna surge entre los siglos XVIII y XIX&nbsp; producto de un conjunto de factores y configuraciones sociopolíticas que propiciaron su desarrollo. Con el nacimiento de los Estados Nacionales, la escuela tuvo un rol preponderante en el “acto civilizatorio.” Para que tal acto se concretara, las familias debían aceptar “ceder” a sus niños/as a la autoridad, amparo y cuidado de los educadores, reconocidos por las mismas desde su saber de especialistas. Ambas instituciones (escuela y familia) estaban encargadas de la formación y socialización&nbsp; de los/las niños/as pero el contenido era diferente. En este sentido, es que podemos afirmar que se conformó una alianza, un contrato de intereses comunes y corresponsabilidad de autoridad donde los roles de cada uno de los actores estaban claramente delineados. Este poder compartido dió origen a una nueva configuración del niño/a: sujeto alumno/a. Cabe destacar que en este pacto, que no estuvo libre de tensiones, el Estado funcionaba como garante,&nbsp; aunque no siempre lo hizo de la misma manera. Finalmente, retomando a Citera (2009) podemos afirmar que en la génesis de ese contrato histórico había un orden (aparente) y el mismo daba seguridad, situación que irá transformándose a los largo de los años.</div><div>&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>&nbsp;2- Es innegable que hoy en día la alianza inicial escuela - familia ha sufrido cambios, crisis y desencuentros sustanciales. En este sentido, no podemos dejar de mencionar que, desde nuestra experiencia, la pandemia visibilizó y profundizó esta fisura. Ahora bien, esta ruptura y tirantez no puede atribuirse a un solo motivo sino que es multifactorial. Por un lado, la escuela compite, como en la lógica del mercado, con otras agencias y voces autorizadas lo cual desdibuja su rol preponderante en el saber pedagógico. A su vez, esta función también se ve afectada por una hiperdemanda y reclamos a las instituciones escolares ya que deben satisfacer funciones sociales que exceden al ámbito escolar. Otro factor que desencadena esta ruptura es el descontento ante la insatisfacción de expectativas tanto de la familia como de la escuela, lo cual produce una relación de culpabilización mutua y de desconfianza que genera disputa en cuanto a la función de cada una.&nbsp;</div><div>Creemos que la empatía y cooperación de ambas partes, en conjunto con el acompañamiento y mediación del Estado, conducirían a una revisión y reconfiguración en la construcción de un nuevo mapa de relaciones en pos de velar por el derecho a la educación de todos/as los/las niños/as y adolescentes.</div><div>&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div><br>&nbsp;</div>]]></description>
         <pubDate>2021-04-26 16:24:01 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1460397843</guid>
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      <item>
         <title></title>
         <author>andreagonzalez386</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1463809493</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>1- En el marco de la consolidación de los <strong>Estados Nacionales</strong>, la escuela se constituyó como parte integrante de un conjunto de dispositivos de disciplinamiento y control de los individuos. Diversos autores se refieren a una <strong>alianza escuela- familia </strong>para describir el proceso de transferencia de niños y niñas desde su hogares hacia las escuelas. Señala Citera (2009), que en este desplazamiento, la familia reparte su autoridad ubicando al niño en el doble rol de hijo y alumno. Esta alianza no estuvo exenta de conflictos, y tal como señala Villa (2015) su contenido no ha sido el mismo para todos los sectores sociales. Las clases altas encontraron en la escuela una continuidad con sus formas de vida.&nbsp; En cambio, para las clases bajas supuso restar fuerza de trabajo necesaria para la subsistencia cotidiana, pero también la imposición de conocimientos y costumbres funcionales a los intereses y formas de ver el mundo de los sectores dominantes. En este proceso, el Estado a través de la escuela también transmitió una definición dominante de familia. En palabras de Bourdieu (1994) la familia es una construcción social, una ilusión que durante muchos años ha sido “producida y reproducida con la garantía del Estado”.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>2-Si como señala Bourdieu (1994) la familia no es un fenómeno natural sino “un artefacto social” que en un determinado contexto ha recibido desde el Estado las condiciones para “existir y subsistir”. Cuando el contexto cambia, cuando la sociedad comienza a regirse por una lógica de mercado, familias y escuelas entran en crisis, y por lo tanto, los términos de la alianza se modifican. Frente al avance tecnológico, la educación se extendió cada vez más por fuera de lo escolar. Al mismo tiempo, se modifica el ejercicio del poder en las familias, como señala Gilberti, hoy se apunta a una familia con relaciones más igualitarias, basadas en el afecto y la contención. En este sentido, Citera (2009) afirma que existe una crisis de autoridad y aunque familia y escuela se juzgan mutuamente “se siguen necesitando”. En el&nbsp; contexto actual se necesitan más que nunca, pero los términos de la alianza deberán adquirir otro sentido. Frente a la problemática de la pandemia el horizonte de posibilidad de la alianza, parece residir ya no en el ejercicio de la autoridad sino en el amparo, el cuidado y la protección que niños y niñas necesitan.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div><strong>Andrea Noemí González</strong></div><div><strong>Especialización en Pedagogía de la Formación</strong></div><div><br>&nbsp;</div><div><br>&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-27 11:41:55 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1463809493</guid>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1464814540</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>1) El origen de la alianza Estado – Familia – Escuela está enmarcado en&nbsp; la conformación de un nuevo diseño político, los Estados Nacionales. La escuela moderna, dio su rol de Educador inicial al Estado. Su función era educar y civilizar a los niños de manera heterónoma, brindando orden y seguridad. &nbsp;</div><div>El pacto entre Escuela y Familia se funda en el hecho de que la segunda concede a sus hijos a los educadores con la promesa de un mejor trayecto educativo para los niños. La autoridad es repartida entre ambos dejando al niño con un doble rol hijo- alumno.&nbsp;</div><div>Esta alianza remite a un pacto, entre las partes, de buena voluntad y con intereses comunes.&nbsp;</div><div>El concepto de familia que tenía la escuela moderna, está basado en la definición burguesa de la misma y es el modelo que se intenta inculcar a las familias campesinas. Se temía la capacidad de estas últimas para educar a sus hijos.&nbsp;</div><div>La clase alta, tenía la educación asegurada a través de las Iglesias, pero la clase baja tuvo un mayor esfuerzo, ya que debió&nbsp; resignar la mano de obra que brindaban sus hijos en el campo para enviarlos a la escuela.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>&nbsp; &nbsp;2) En el presente dicha alianza es muy lejana a aquella de la escuela moderna. En primer lugar porque las familias se han involucrado dentro de la institución, dando sugerencias y opiniones, como así mismo cuestionando constantemente el rol de los docentes. Esto ha sido más notorio durante la pandemia, ya que fue necesario, sobre todo en los niveles inicial y primario contar con esa alianza para poder acceder a los alumnos, es allí, donde en muchos casos, las familias se han mostrado más demandantes y reclamarías para con las instituciones. Quedando está a disposición de satisfacer demandas de niños y padres.&nbsp;</div><div>Además de lo dicho anteriormente, hoy la escuela perdió su rol civilizatorio y debe competir con respecto a los saberes, con muchas otras agencias disponibles, teniendo que responder con nuevas estrategias, que se modifican constantemente, ante un mercado educativo cada más amplio y con mayor oferta.&nbsp;</div><div>Esa escuela moderna&nbsp; que prometía un futuro y un mejor trayecto educativo, ya no se corresponde con la actualidad.&nbsp;</div><div>&nbsp;<br><br></div><div>Arrascaeta, Solange.&nbsp;<br><br></div><div>Profesora y Licenciada en Educación Musical.&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-27 15:14:43 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>sotopao74</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1465603181</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>Atendiendo a la pregunta sobre qué relato podemos construir acerca de la alianza Estado- Familia-Escuela, en el origen del sistema educativo, comenzaré el mismo haciendo referencia al contexto de fines del Siglo XX, en donde imperaba la necesidad del Estado de homogeneizar a la población, la cual era diversa, formada por “algunos” nativos e inmigrantes europeos.&nbsp;<br><br></div><div>El dispositivo Alianza, impulsado por Sarmiento en 1870, entre Estado-Familia- Escuela, “Normalismo”, como corriente político pedagógico, marcaba claramente el “pacto” implícito establecido: Docente correcto y regulado por el estado, modelando las prácticas docentes de qué, cómo y a quién enseñar.&nbsp;<br><br></div><div>Así el modelo normalizador, modelaría a la familia. La misma que también aparecería como contenido pedagógico, “moldeando y normalizando a la <strong>única</strong>&nbsp; familia, sin diversidad real posible”.&nbsp;<br><br></div><div>En este dispositivo alianza Estado-Familia-Escuela, cada institución tenía en claro los roles a cumplir, como establecería Marta Cítera,&nbsp; la violencia simbólica necesaria. Desde el punto de vista sociológico, el niño como objeto de decisiones adultas en conjunto, padres-educadores. Padres seguros de la labor para con sus hijos y educadores aplicando reglas propias que otorgaban seguridad .Un acuerdo saludable y seguro, duplicando autoridad = poder al niño y,&nbsp; adjudicándole a éste un doble rol: hijo y alumno.&nbsp;<br><br></div><div>En los tiempos actuales, esta alianza se ve desfigurada, dejando de lado los valores primogénitos por la cual la escuela se había construido. Perdiendo “autoridad” por el avance tecnológico, familias con adultos infantilizados, democratizando todo sin autoridad, y niños “entronizados”,&nbsp; entre otras.&nbsp;<br><br></div><div>…El contenido de la alianza basado en la confianza, el consenso sobre el valor de lo escolar (Narodowski, 1999), no es el mismo para todas las clases sociales. La alianza se ha roto. La aceptación tàcita de la autoridad docente y la eficacia simbólica de la escuela con el objetivo de colaborar con la reproducción social no se cumple.&nbsp;<br><br></div><div>Para las clases populares, la obligatoriedad escolar, restó mano de obra,&nbsp; violentando una socialización compulsiva en un tipo de ciudadano.&nbsp;<br><br></div><div>Para las clases altas, significa la continuidad histórica&nbsp; de sus universos simbólicos, dándoles continuidad a sus costumbres y naturalizarlos al resto de la sociedad (Villa, 2012).&nbsp;<br><br></div><div>La escuela&nbsp; hoy,&nbsp; es una voz entre muchas, en donde los niños aprenden fuera de ella, sin norma ni panoptismo. Sigue esperando familias, sumisas y se encuentra con familias cuestionadoras, sobre todo sobre los valores que se contradicen con lo de su clase.&nbsp;<br><br></div><div>Hoy, ambas instituciones tienen la corresponsabilidad, condición del&nbsp; mundo adulto,&nbsp; de construir cooperativamente lazos filiatorios que den sostén simbólico a los niños y fundir una nueva alianza familia-escuela (Zelmanovich, 2003).&nbsp;<br>Paola Soto. Especialización en pedagogía de la formación.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-27 17:39:32 UTC</pubDate>
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         <description><![CDATA[<div><strong>Candela Orellano (Especialización en Pedagogía de la Formación)&nbsp; </strong>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1) En el origen del sistema educativo la alianza Estado-Familia-Escuela estaba consolidada como tal, el accionar civilizatorio de la escuela se encontraba legitimado socialmente lo que implicaba la aceptación prácticamente sumisa por parte de las familias. Las familias cedían sus niños a la escuela, confiando en el discurso pedagógico que afirmaba un mejor trayecto educativo, es aquí donde se puede observar la primera constitución de violencia, de un tipo particular de violencia: la simbólica, que implica la imposición de un arbitrario cultural aceptado por aquél al que se lo impone. El traspaso de los niños del mundo-hogar al mundo-escuela suponía esta alianza entre partes, un pacto de buena voluntad donde los niños quedaban bajo una doble vigilancia y un doble ejercicio de la autoridad forjándose así sujetos heterónomos acordes a las exigencias sociales y epocales.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 2)En el presente, esta alianza se ha visto modificada a raíz de los cambios&nbsp; histórico y culturales que la sociedad ha atravesado. La función específica que la escuela tenía se vió dañada cuando la sociedad dejó atrás los valores del contexto en el cual nació.&nbsp; La posmodernidad desestabiliza la estructura social vigente y con ello la escuela moderna, los niños ya no aprenden solo en la institución escolar sino que lo pueden hacer por fuera. Los integrantes de la alianza luchan por sobrevivir en esta sociedad, las familias nucleares se desdibujan y van perdiendo figuras de autoridad,&nbsp; la escuela lucha por&nbsp; mantener su lugar, los niños sin límites y referentes están a la deriva. Familia y escuela se desconocen y&nbsp; juzgan, pero ambas aún se necesitan, existe una alianza aunque atravesada por la sospecha. En la situación de pandemia, donde las clases presenciales fueron suspendidas salieron a la luz visiones cruzadas entre ambos componentes de esta alianza. La desconfianza, la representación negativizada del docente y la escuela por parte de la familia convivía&nbsp; con la reafirmación de la necesidad de que la escuela permanezca presencial. Esta pandemia, aunque divisaba lo contrario resaltó la necesidad e importancia de la escuela en tanto imaginario de escuela moderna.&nbsp;</div>]]></description>
         <pubDate>2021-04-27 18:36:10 UTC</pubDate>
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         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>1) El Estado-nación sentó sus bases en el supuesto de insuficiencia de la educación familiar y propuso una nueva estructura de control de los distintos sectores de la sociedad. Así, el dispositivo de alianza familia-escuela se caracterizó como una especie de contrato a través del cual las familias transfieren parcialmente la autoridad sobre sus hijos a las escuelas, en virtud de la complejidad y especialización del saber, para educarlos y convertirlos en ciudadanos en forma más acabada y específica. La alianza fue de la mano de la legitimación social de la obligatoriedad escolar que, entre otros aspectos, implicó una evidente distinción de las funciones de cada institución (familia/escuela) respecto de la formación social, intelectual y moral de los infantes. En efecto caracterizó los docentes en tanto especialistas, poseedores del saber, capacitados para otorgar una educación adecuada a los niños e implicó la obligación legal de las familias llevarlos a las escuelas. Esta autoridad compartida se trata del ejercicio del poder en el que los docentes refuerzan aspectos de legitimidad y al niño le toca aceptar y dominar sus códigos. La violencia simbólica que surge de esta alianza también es percibida en el conflicto de clases, teniendo en cuenta que la escuela transmitía una definición dominante de familia.</div><div>2) En la actualidad, si bien las instituciones familia y escuela se encuentran enlazadas, los papeles sociales se han modificado y han alterado la concepción de infancia a medida que el proceso de diversificación de la infancia y de todos los demás actores se va desarrollando en torno de la crisis del paradigma moderno. Tanto en las relaciones familiares como en la escuela, los procesos educativos exigen relaciones simétricas. La autoridad de los padres da paso al diálogo y la negociación con los niños. La escuela se fragiliza ante el surgimiento de otras agencias educativas y de las lógicas de mercado y se ve despojada de su legitimidad, por lo que necesita acomodarse a un nuevo orden que implica acciones más democráticas.&nbsp;</div><div>En ese tiempo pandémico por el que atravesamos, algunas cuestiones se abren a discusión: la preocupación por el niño que se ve impedido de participar de las clases; la inserción de la escuela a los hogares y la privacidad de las familias; las condiciones del trabajo docente para llevar adelante la acción educativa y los acompañamientos o no de las familias en relación a lo escolar. Es urgente, por tanto, repensar la continuidad pedagógica.&nbsp;</div><div>Felipe Ferreira do Nascimento (Maestría en Educación)&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-27 20:21:01 UTC</pubDate>
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         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>1)&nbsp; &nbsp; En los orígenes del Sistema Educativo, podemos analizar&nbsp; como la Alianza Estado-Familia-Escuela, donde el liderazgo inicial se funda en manos del Estado educador, donde las familias debieron ceder a sus niños a los educadores. En el cual,&nbsp; se garantizaba el mejor trayecto pedagógico para los niños.&nbsp;</div><div>La familia es obligada a sacar a sus hijos de la esfera doméstica para consagrarlos, a partir de la escuela, a la vida pública Instalándose&nbsp; la seguridad de que los hijos percibirán allí una educación mejor a la que puedan otorgarle los padres, legitimando&nbsp; su lugar en la vida de las familias.&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>Vemos doble rol del niño, autoridad compartida para la familia, con una autoridad adquirida por el educador.&nbsp;</div><div>También Marta Cítera (2009), nos explica como la escuela opera sobre los niños, pensando que a través de los ellos se opera sobre las familias y la figura del maestro actúa sobre la autoridad de los padres&nbsp;</div><div>2)&nbsp; &nbsp; Si nos ubicamos en tiempo presente, y justo bajo estas circunstancias que atravesamos actualmente, vemos como se ha modificado esta alianza por causas culturales, históricas y sociales.&nbsp; Se desdibujaron&nbsp; los espacios de la escuela (tanto en autoridad, como físicos) La familia interpela a la escuela y muchas veces cuestionando su labor, pero al mismo tiempo resaltan la necesidad e importancia de la escuela y el trayecto pedagógico&nbsp;<br>Natividad De Anna ( Maestría en Educación)</div>]]></description>
         <pubDate>2021-04-27 23:34:14 UTC</pubDate>
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         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1467386584</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>La alianza Estado - Familia escuela desde una visión critica en sus orígenes&nbsp; implico que las familias ceda sus hijos a la escuela en virtud de la complejidad y especialización social del conocimiento, para que estos puedan completar su educación en un mundo complejo.&nbsp;</div><div>Este pasaje implicó un proceso histórico de cooptación, pero también de ejercicio de la violencia para imponer la escolarización obligatoria. En los estratos mas bajos de la sociedad esto restaba&nbsp; y aún resta brazos para el trabajo productivo y por consiguiente produce perjuicios económicos.<em>&nbsp; &nbsp;</em><br>En cambio para las clases altas la&nbsp; relación con la adquisición de bienes sociales y culturales se sostiene como continuidad histórica con sus universos simbólicos, la alianza con la escuela más que la delegación de los hijos presupone la continuidad de sus formas de vida, sus costumbres, sus saberes, su cultura.&nbsp;<br>Así como la familia cede temporariamente a sus hijos a la autoridad y cuidado de la escuela, esta también cumple con determinadas funciones que garantizan el funcionamiento de la alianza, introduciendo a los jóvenes el universo de la socialización.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;En la actualidad esta&nbsp; alianza se ha debilitado a través de cambios producidos desde su surgimiento, ya no está tácita la aceptación de&nbsp; autoridad, la eficacia simbólica de la escuela para colaborar con la reproducción social, la pérdida de lugar central como garante del saber. Las familias por su parte actualmente asumen en mayor medida un papel más interventor en la función de&nbsp; reproducción del capital social y cultural, que sumado a las múltiples formas de aprender, conocer,&nbsp; posiciona a la escuela frente a&nbsp; una crisis de demanda, desconfianza, que exige una innovación con la mayor inclusión de estos agentes.&nbsp;<br>Más allá de las variaciones respecto a su relación ambas instituciones&nbsp; en gran medida frente al actual contexto de aislamiento siguen cumpliendo su función de&nbsp; protección y reproducción&nbsp; en el marco de la corresponsabilidad entre ambos agentes, desarrollando vínculos aun más privados, buscando por diversos métodos la conservación del vinculo.&nbsp;<br><br></div><div>Bracuto Rodrigo&nbsp; ( Especialización en Pedagogía de la Formación )&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-28 03:36:33 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>1) Tal como estuvimos trabajando durante este seminario, la alianza Estado-Familia-Escuela en el sistema educativo no ha tenido la misma concepción ni llegada en los distintos campos culturales ni históricos desde su génesis u origen hasta la actualidad. &nbsp;<br>Como pudimos ver durante la clase 3, si nos situamos en la época de Sarmiento y las escuelas normales de la generación del ’80 vemos, a diferencia de aquellas corrientes quizás más conservadoras, que actualmente intentan romantizar la relación escuela-familia, un Estado casi expulsivo de las familias en el ámbito escolar. Estas analogías se encuentran bien marcadas a lo largo del video de canal Encuentro también, donde, como dice la conductora, apenas se pedía a las familias que lleven a los chicos y las chicas a la escuela, la escuela con E mayúscula como dice Citati, aquella que estaba pensada para homogeneizar poblaciones diversas, que sólo aceptaba un tipo tradicional de vínculos filiales y que tenía como objetivo mantenerse a la vanguardia de los procesos culturales de aquel momento con sus contenidos y atribuirse la preparación para la ciudadanía.&nbsp;<br>2) Tal como vemos en esta caricatura, resulta por demás actual pensar en la situación en la que se encuentra hoy esta alianza, desgastada pero necesaria para cada uno de sus aliados, en tiempos en donde se les exige no sólo al docente sino también al Estado que contenga a sus estudiantes en el marco de una emergencia sanitaria; en donde la falsa dicotomía entre “presencialidad VS. escuela cerrada” de “padres hartos y docentes vagos” forma parte de la agenda mediática hegemónica y donde, una vez más, no se ve la cuestión de fondo sino que cada sector es utilizado por intereses electorales.&nbsp;<br>Es muy interesante pensar, por otro lado, en los dispositivos virtuales como un presunto extraño a la hora de llevar a cabo los procesos de aprendizaje actuales, que han sido justamente los que han puesto en tensión hace tiempo la autoridad de las escuelas, entre otras cuestiones que la han “destronado” de los procesos culturales que ella lideró en otros momentos históricos. Hoy a la escuela, se le hace difícil no sólo apropiarse de las nuevas tecnologías, sino también hacer frente a la diversidad; de opiniones, en los tipos de familias y formas de ver la vida que son tan necesarias para vivir en este mundo porque, lo que necesitamos es una escuela que viva en este mundo para poder habitarlo sana y democráticamente. &nbsp;<br>Luisina Quiroga (Maestría en Educación)</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-28 13:53:18 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>dcvcanosa</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1469916799</link>
         <description><![CDATA[<div>Para referirnos a esta alianza podemos aludir a la conformación de un pacto en el cual las familias dejan en manos de la escuela a sus hijos con la esperanza de que podrán educarlos mejor ya que cuentan con un equipo de especialistas formados para tal función. La escuela se hace cargo entonces, de la definición burguesa de lo que debía ser una familia.&nbsp;</div><div>Esta alianza nunca fue armónica, siempre existió una desconfianza entre ambas instituciones, principalmente de la escuela hacia las familias, por dudar de la capacidad que estas tenían para hacerse cargo de la educación de sus hijos. En este sentido se crea un determinado modo de ser niño/a y es visto como un sujeto heterónomo, sumiso y dependiente.&nbsp;</div><div>Por su parte, como plantea Citera (2009) la institución escolar entendida como parte de un contexto sociocultural particular, veía surgir un nuevo diseño político: los Estados nacionales. De esta manera, así como la sociedad, las escuelas se vieron bajo el control estatal y los educadores se constituyeron como líderes representantes de esa función de vigilancia y también disciplinamiento.&nbsp;<br>&nbsp;<br>&nbsp;</div><div>Actualmente la escuela empieza a perder ese rol civilizatorio y esto tiene que ver en parte, con que compite en relación a los saberes con otras agencias como los medios de comunicación, la internet, etc.&nbsp;</div><div>Nuestro contexto actual atravesado por una pandemia mundial y las experiencias del primer año de aislamiento social, construye una nueva discursividad en torno a lo escolar. Se establecen relaciones de poder y disputas entre educadores, familias y las decisiones del Estado. El debate “presencialidad si / presencialidad no” pone de manifiesto cómo las familias ya no confían ciegamente en la palabra de los que antes eran considerados especialistas, y cómo el Estado debe enfrentar tensiones y oposiciones por la diversidad de posicionamientos propios del conflicto inherente a toda sociedad democrática.&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-28 16:25:32 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1471140142</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>Aporte realizado por Dolores Andreau (prof. Inglés)&nbsp;</div><div>&nbsp;</div><div>1- Según comentamos en clase, el origen del sistema educativo se remonta al siglo XIX con el surgimiento de la burguesía y las ‘dudas’ que este grupo tenía sobre cómo el proletariado educaba a sus familias. La burguesía encontró como solución la creación de instituciones donde las familias debían ‘transferir’ a sus hijos del hogar a la escuela con el fin de educarlos como futuros burgueses, es decir, la escuela comenzaba a operar con un rol civilizatorio. <strong>Marta Citera</strong> considera que de esta ‘transferencia’ nace la ALIANZA escuela-familia.&nbsp;<br><br></div><div>Los nuevos aliados, entonces, “se reparten la autoridad” por sobre este infante con el fin de desarrollar su socialización. Y este infante, inmerso en un nuevo contexto, adquiere el rol de ‘alumno’. Es aquí donde los niños son víctimas de una primera ‘violencia simbólica’ al ser arrancados de su seno familiar. La segunda violencia tiene que ver con la obligatoriedad de este nuevo sistema.&nbsp;<br><br></div><div>Esta obligatoriedad se dio gracias a la presencia del Estado, el tercer componente en esta alianza. Lo ‘agresivo’ en esta decisión tiene que ver con el problema que surge en la población popular, quienes, al verse forzados a enviar a los niños a la escuela, pierden con ellos su mano de obra indispensable para la subsistencia del grupo familiar. Con el fin de subsanar dicha problemática, el Estado interviene, más precisamente con el Peronismo, y les garantiza a las familias esa ayuda que estaba en falta mediante diversas políticas públicas dando lugar al comienzo de la idea del bienestar social.&nbsp;<br><br></div><div>2- En la modernidad, este bienestar social devino en una crisis y en la ‘cuasi ruptura’ de esta alianza. En sí, esta crisis se debe a la difícil convivencia entre los miembros de la alianza. Algunos motivos de la ruptura de esta alianza pueden ser: <br>&nbsp;-El surgimiento de nuevos agentes que compiten con la escuela en su rol de educar (redes, internet.)<br>&nbsp;-El nuevo rol que debe asumir la escuela (no pactado previamente) de alimentar, proteger, cuidar, además de cumplir con su rol primordial que es educar. Aquí la autora <strong>Citera</strong> habla de una delegación de ‘responsabilidad’ más que de ‘autoridad’.&nbsp;<br> -La relación entre familia-escuela como una relación de sospecha y culpabilidad mutua.&nbsp;<br> -La incompatibilidad de los tiempos de la escuela con la vida actual.<br>&nbsp;<br>&nbsp;<br><br></div><div>Actualmente, con el advenimiento de esta pandemia, la alianza se siente más tensa que nunca. Como conversamos en clase, al no haber en estos tiempos una clara división entre escuela y familia, ya que todo sucede bajo un mismo techo, se desdibujan algunas normas y se pierde fácilmente el foco, pero sobre todo la autoridad docente. Hoy en día resumiría la alianza familia-escuela como lo define <strong>Marta Citera</strong>: “<em>una relación amor-odio</em>”: nos necesitamos, pero a la vez nos odiamos. Ojalá algún día podamos resolver esta conflictiva relación por el bien de nuestros alumnos.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;</div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
         <pubDate>2021-04-28 21:09:32 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1471407912</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>Antes de comenzar, es interesante recordar cómo fue configurada la relación Estado - Familia – Escuela. Nos adentramos en la época del surgimiento capitalista, donde la organización social fue una de las claves más importantes. Todas las familias comenzaron a estar organizadas bajo el modelo conyugal de la familia blanca burguesa. Frente a esto, se veía a los hombres como proveedores, los/as niños fueron “enviados” a la institución escolar y las mujeres al ámbito doméstico como método de orden social. Es interesante entender esta relación en profundidad. Como bien dice el texto de la clase 3 “…<em>implica que la familia cede a los hijos a la escuela en virtud de la complejidad y especialización social del conocimiento, para que esta pueda completar su educación en un mundo complejo. Así, la familia es obligada a sacar a sus hijos de la esfera doméstica para consagrarlos, a partir de la escuela, a la vida pública…”</em> A partir de esto, ambas son las responsables de la crianza de los niños, protegiéndolos del contexto que los rodea, transmitiéndoles saberes y contenidos indispensables para su desarrollo.&nbsp;</div><div>En el presente, esta relación familia - escuela la podemos ver reformada a partir de la pandemia. La escolarización hoy en día, está arribando con las vidas personales y familiares de cada alumno/a, impidiendo muchas veces que en grupos familiares de gran cantidad de integrantes no puedan acceder a las clases, donde los docentes a su vez, se ven atravesados por los reclamos/pedidos por parte de las familias, y donde también, se juegan y tensionan varios aspectos del proceso de aprendizaje, como lo es el contenido, los recursos, las estrategias didácticas, entre otras cuestiones. Para seguir pensando….&nbsp;<br>María del Pilar Assieu - Prof. en Ciencias de la Educación</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-28 23:26:34 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>eraunartificio</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1471849673</link>
         <description><![CDATA[<div>&nbsp;</div><div>Una alianza o un pacto supone dos términos. En el momento de consolidación del Estado, la escuela es uno de los dispositivos fundamentales de reproducción de la ideología burguesa, es el gran aparato ideológico del Estado. Allí no solo se enseñará la nacionalidad, ese “olvido colectivo” sino también se disciplinará los comportamientos en función de la construcción del proletariado, van a encauzarse las conductas para que sean civilizadas, sanas, correctas, limpias; la familia ocupa un lugar central en esa configuración. Se modelará la figura de la madre (no mujer, no deseante) como resguardo de la moral burguesa, también la del padre como hombre proveedor y autoridad máxima, los hijos (dos en su modelo) serán pensados como heterónomos, dependientes y sumisos. Esta creación de la infancia es una producción de la alianza familia – escuela y de diversos discursos que comienzan a configurarse, como el de la pedagogía.&nbsp;<br><br></div><div>En el presente de esta alianza los términos han mutado, fundamentalmente el de familia. Se tornaron visibles las distintas configuraciones familiares (monoparentales, ensambladas, del mismo sexo…), hay otros requerimientos de los tiempos necesarios de trabajo para la subsistencia y nuevas formas de ocio. También, por la lucha de distintos colectivos, el lugar del/a niño/a cambio y también están en pugna los roles y mandatos de género. ¿Cómo dialogará la escuela con esos cambios? &nbsp;<br><br></div><div>Molinas Mónica.&nbsp;<br><br></div><div>Especialización en Pedagogía de la Formación&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-29 02:22:17 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/9532juxcw2wciutw/wish/1471975322</link>
         <description><![CDATA[<div>La alianza escuela-familia, entendida en términos de contrato se funda sobre el objetivo de repartirse, estas dos instituciones, la autoridad, el ejercicio del poder sobre la infancia.</div><div>En este sentido, está en el origen del sistema educativo la concepción del niño como sujeto obediente, dependiente y heterónomo respecto al mundo adulto, en un contexto en el que el paradigma ideológico era el positivista, con un objetivo civilizatorio.</div><div>Bajo este acuerdo, las familias compartían la autoridad con la escuela en la educación de los hijos que, organizándose bajo el saber especializado se arrogaba la mejor forma de educar a los niños. Asimismo, se establecía en esa alianza una suerte de acuerdo tácito en relación a los valores que en dicha escuela debían aprenderse. La parte tácita del acuerdo comenzó a generar las primeras grietas en la alianza, al encontrarse discrepancias entre los valores sostenidos desde la escuela y los sustentados por las familias. Esta grieta cobró más profundidad con la generalización de las relaciones simétricas, en el plano de las familias, que genera conflictos con la asimetría en la autoridad que plantean las relaciones docente-alumno. La escuela hoy se ve cuestionada por familias (un mundo heterogéneo que incluye adultos "juvenilizados", jóvenes desorientados) y estudiantes, que a su vez necesitan a la escuela. ¿Podrá la escuela reconstruir el sentido de esta alianza? Deberá al menos hacer explícitos los componentes tácitos de la misma.<br>Cecilia Garatte (maestría en educación)<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-04-29 03:15:22 UTC</pubDate>
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