<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>los filósofos  by BRØTHERS PRØ</title>
      <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57</link>
      <description>prepa 4
JOSEPH MIS FARFAN
</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-05-12 18:53:00 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2020-05-12 20:07:23 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url>https://padlet.net/icons/png/1f60a.png</url>
      </image>
      <item>
         <title>San Agustín</title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568453294</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>San Agustín de Hipona<br></strong><br></div><div>San Agustín de Hipona nació en Tagaste, norte de África, en el año 354; y murió en el año 430. Se considera el filósofo más importante de la Iglesia cristiana antigua.<br><br></div><div>El padre de San Agustín era un pagano y su madre, por el contrario, una mujer cristiana. Tras constantes observaciones, estos reconocieron el gran talento de su hijo en el campo literario y destacaron su agudeza mental.  Por lo anterior decidieron enviarlo a la Escuela de Cartago, cuando apenas tenía 16 años; en dicha institución estudió Retórica y Derecho. <br><br></div><div>Cabe mencionar que Cartago era una ciudad que albergaba los principales centros de aprendizaje de la época y los estudios de corte pagano constituían la tónica principal de su currículo; sin embargo, la introducción del pensamiento cristiano ya aparecía en algunos textos de Ireneo y otros escritores conocidos en la historia, como la patrística cristiana cuyos inicios datan del siglo segundo después de 🤬.<br><br></div><div>Se cree que San Agustín, por todas estas influencias vividas en Cartago, abrazó filosofías paganas como el maniqueísmo, alrededor del año 373.  El maniqueísmo es un pensamiento procedente de un personaje persa conocido como Mani  o  Manes,  alrededor del siglo II después de 🤬.  Este autor enseñó un estricto dualismo en el que la luz y la oscuridad están en un conflicto eterno;  la luz adquiere un significado de paz, convivencia armónica u Ormuz;  por su parte, la oscuridad constituye un debate, una lucha o Ahrimán. De ahí que para él, el universo es el resultado de confrontaciones entre mundo de las tinieblas y la luz, de esa manera, surge la vida.<br><br></div><div>Aunque Manes rescató la figura de Jesús presentado por el cristianismo, le adjudicó tradiciones budistas y otros aspectos de la ideología persa, otorgándole así, un perfil que dista mucho de la pureza desde la óptica cristiana (Bermejo, 2008).<br><br></div><div>Según narra la historia, cuando San Agustín se convirtió al cristianismo, ya tenía una experiencia basta en los campos filosóficos y religiosos.  No obstante,  la influencia de otros pensadores griegos y  latinos  fue  esencial en la configuración de su pensamiento, que se enriqueció con la filosofía neoplatónica, pitagórica, estoica, epicúrea, así como con su relación con Cicerón.<br><br></div><div>Para entender el pensamiento de San Agustín es importante conocer acerca del contexto en que se desarrolló este filósofo. Al respecto, se debe indicar que en el momento de su nacimiento y  de su muerte, el Imperio Romano se encontraba en decadencia, porque, según los historiadores, el populacho en las ciudades aumentó, así como la esclavitud.  Esta situación incentivó la lucha de clases que aunada a  la corrupción política creciente, al derroche y al excesivo lujo, tanto del Emperador como de su nobleza, aceleraron la caída del Imperio. <br><br></div><div>Sumado a lo anterior, la extensión territorial del Imperio requería de gran cantidad de soldados, lo que implicó un gasto económico muy grande, pues ellos eran esenciales para el cuido de las fronteras y el mantenimiento de la paz, tanto interna como externa. Dichos soldados se encargaban de vigilar los roces entre las distintas culturas que conformaban el Imperio; asimismo, controlaron la violencia y los ataques de pueblos enemigos que intentaban saquear las zonas de riqueza.<br><br></div><div>En el aspecto económico, fueron varias las causas que repercutieron en el derrumbamiento del Imperio. Algunas de estas fueron el aumento creciente en los impuestos; la implementación de una economía de trueque, porque la moneda circulante disminuyó; el agotamiento de las tierras por el excesivo cultivo; y la declinación de todo el sector industrial y comercial, lo cual motivó a un aumento en la servidumbre de los ciudadanos quienes, en lugar de realizar labores productivas, se dedicaron a prestar servicios a la nobleza.                                                              <br><br></div><div>En este escenario apareció el pensamiento de San Agustín, producto en parte de la situación social e histórica antes mencionada. Además, en el año 410, Roma fue dominada por tribus norteñas que se dieron a la tarea de saquear el Imperio Romano y después regresaron a sus lugares de origen.  Este hecho, sumado a lo expuesto anteriormente, creó una polémica entre los paganos que consideraban que la caída de Roma fue resultado de la cristianización del Imperio el año 323, específicamente durante el gobierno del Emperador Constantino.<br><br></div><div>El  pensamiento agustino parte de esa polémica y pretende demostrar que la caída de Roma no es producto del cristianismo. Así, Agustín de Hipona se dedicó a escribir una obra majestuosa, conocida como la Ciudad de Dios. En este texto, intenta rechazar los argumentos de aquellas personas que sostenían que si Roma hubiera continuado con el paganismo, se hubiera evitado su derrumbe como Imperio.<br><br></div><div>En esta obra, San Agustín plantea que la ciudad terrena debe adecuarse a la ciudad celestial, cosa que no hizo Roma, de ahí la caída de su Imperio. Dicho argumento fue fatídico, sobre todo para el desarrollo independiente de la ciencia, pues deja entrever que todo lo que el hombre realice debe ser cotejado con el texto bíblico y la tradición de la Iglesia Católica.<br><br></div><div>Anteriormente se mencionó que los griegos separaron religión y ciencia. Los planteamientos agustinos que mantienen metodológicamente la división entre ciencia y religión no logran dar continuidad a la postura helénica; por el contrario, más bien, supeditan la ciencia a la religión.<br><br></div><div>Esta situación resultó absolutamente natural en su momento, porque era imposible, para los lectores de la Biblia, entender una estructura del universo distinta a la común de su tiempo, como se puede observar en el siguiente texto bíblico: “Sol detente en Gabaón; y tú luna en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró” (Josué, 10:12-13). Esto constituye una muestra del pensamiento que privaba en aquella época; una tierra estática y geocéntrica. Dicha concepción fue la teoría planteada por Aristóteles, y avalada por Platón, que sirvió de base a la Iglesia Católica. Posteriormente, Copérnico, en el año 1543, escribió su obra <em>Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes,</em> en la que se sostiene una teoría heliocéntrica, idea que tuvo que ser retomada por la cuando se elabora el calendario gregoriano.<br><br></div><div>El pensamiento de San Agustín fue esencial para que la Iglesia no dejara de lado la visión científica y su vinculación con la Biblia. Se evita, entonces, un desarrollo independiente de la ciencia, porque tanto las observaciones astronómicas como de otra índole, esenciales en la elaboración de los calendarios, tuvieron que ser adecuados a los textos sagrados, en virtud de que, como se indicó en párrafos anteriores, los sacerdotes se esforzaron por las mediciones del tiempo para la celebración de festividades religiosas.<br><br></div><div>Dentro de las ideas de San Agustín destaca una asimilación del pensamiento de Platón, con algunas variantes, por ejemplo, la no creencia en la reencarnación. Además, el pensamiento maniqueo, con la dicotomía indisoluble entre lo bueno y lo malo, permeará a este filósofo; de ahí que, propone la idea de un hombre dicotómico, compuesto de alma y cuerpo. El alma en el hombre es la parte superior y la buena, mientras que el cuerpo es material e inferior, y es en este donde se radica el pecado, pues es la parte mala.<br><br></div><div>En materia de conocimiento, San Agustín señala la iluminación divina como un proceso continuo realizado por Dios en cada persona. No obstante, por ser un elemento divino, pasa por el filtro de lo que diga la Iglesia, tanto por su tradición, como por las exigencias bíblicas. Lo anterior atañe, además, a todo el conocimiento científico, partiendo del hecho de que Dios es el padre del conocimiento.<br><br></div><div>Por todo lo expuesto, se puede decir que tanto la ciencia como la epistemología se fundamentan en una antropología filosófica; para San Agustín la ciencia y todo el conocimiento está impregnado de una atmósfera religiosa. Por eso, su pensamiento está indisolublemente ligado a lo teológico y filosófico, la ciencia se encuentra subordinada a la religión. En la confección de los calendarios, entonces, se aprecia un distanciamiento a la ciencia objetiva y un acercamiento a la concepción de tiempo y espacio presente en el texto bíblico.<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="http://1.bp.blogspot.com/-9bNj8kgCTug/UQs9tQf-DuI/AAAAAAAAI3g/bpDuBF2Lyfg/s1600/San+Agustin+-+No+le+pidas+a+Dios.jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:06:02 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568453294</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Santo Tomás </title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568465882</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>El pensamiento de Santo Tomás de Aquino<br></strong><br></div><div>Tomás de Aquino nació en Roccaseca, Italia, en el año 1227 d. C.; y murió en la Abadía de Fossanova en 1274.  Su genealogía lo vincula con una familia noble conocida como los Condes de Aquino.<br><br></div><div>Su primera instrucción la realizó en Monte Cassino, Italia. En el año 1243, ingresó en la Orden de los Padres Predicadores Dominicos, llamados así en honor a Santo Domingo de Guzmán. Posteriormente, se convirtió en el representante típico de la escolástica medieval que trataba de utilizar, en el fundamento de los dogmas cristianos, las teorías de pensadores antiguos, especialmente las de Aristóteles.  De ahí que, a partir del siglo XIII se consideró una autoridad en la filosofía y en la ciencia, llegó incluso a ostentar el título de Doctor, al igual que San Agustín de Hipona.<br><br></div><div>La escolástica medieval, como corriente de pensamiento, intentaba colocar un sustento filosófico como base a cualquier propuesta religiosa.  En este sentido, Santo Tomás Aquino puso, como punto de partida en su pensamiento, la afirmación de la subordinación de la fe al conocimiento empírico, dejando claro que la fe y la ciencia no deben contraponerse, sino suplementarse. Por eso, su filosofía parte de los planteamientos aristotélicos acerca de la forma y de la materia; les otorga una interpretación religiosa.<br><br></div><div>Los planteamientos de Santo Tomás se contraponen a los de San Agustín. Así, ante el conflicto entre ciencia y religión, para San Agustín la fe adquiría relevancia, mientras que San Tomás buscaba una respuesta científica que no objetara los postulados bíblicos.<br><br></div><div>La vida del Aquinate se destaca por la defensa de los intereses feudales eclesiásticos. En ese sentido, comparte la opinión de que existen personas superiores, como los cristianos, y aquellos que, aunque fueron creados libres, por su pecaminosidad deben ser gobernados en el mundo cristiano por los más virtuosos y profesantes de dicha fe. Esa posición se puede apreciar claramente en  el capítulo <em>Derecho de Gentes (Ius Gentium)</em> de su obra <em>Summa Teológica.  </em>En el apartado supra mencionado sostiene que la esclavitud es un hecho natural, por eso, él se convierte en un defensor de la desigualdad y de la jerarquía feudal, a tal punto, que las Autoridades Eclesiásticas le otorgaron el Doctorado Angelicus,<strong> </strong>en el Concilio de Lyon.<br><br></div><div>En la vida de este filósofo figura su maestro Alberto Magno, quien se preocupó por enseñarle las nuevas corrientes que habían llegado a Europa. Dichas corrientes alcanzaron España por medio de los árabes, gracias al Califato de Nueva Granada que inició su desarrollo en el año 711 d. C.; destacan cuatro períodos importantes (711- 1031, 1031-1090,1090-1231,1231-1492) (Villa-real, 2003).<br><br></div><div>Ahora bien, las obras de Aristóteles se desconocían en el continente europeo. Es gracias al rescate que hicieron los árabes y a las traducciones realizadas por el médico y filósofo Averroes, que Tomás de Aquino las asimila e incorpora al pensamiento cristiano (Marín, 2006). <br><br></div><div>Este filósofo no solo se destacó en el campo eclesiástico, sino también en el académico. Así pues, fue instructor en la ciudad de París, donde fue colega de San Buenaventura; también fungió como maestro en Roma y en Nápoles. Se dice que Carlos D’anjou lo introdujo en los Estudios Generales.<br><br></div><div>Su labor intelectual fue basta. Entre sus obras más importantes destacan los comentarios a la Metafísica, La Ética a Nicómaco y  De Anima de Aristóteles. Después de realizar estos comentarios, inició sus dos obras más importantes, a saber: Summa Theológica y la Summa Contra Gentes.  Se conocen, además, muchos opúsculos, por ejemplo, “El ser y la esencia” y “El mundo eterno”.<br><br></div><div>Para entender su pensamiento, es importante conocer lo que aconteció en Europa durante los siglos XII y XIII. Esta se encontraba enmarcada en el feudalismo, según la historia. En el aspecto económico, las relaciones sociales imperantes fueron producto del desarrollo socio-histórico, en el cual toda la vida social e intelectual estaba bajo la sombra del clero. Por lo anterior, la escolástica religiosa estaba presente en todas las formas culturales, de manera que, aún en la vida económica, los tratados teológicos encontraban asidero. <br><br></div><div>Por lo anterior, para Tomás de Aquino resultaba justo y necesario que la sociedad feudal tomara como fundamento el derecho divino, de esa manera, justificar que la propiedad era un régimen necesario y racional. En ese contexto, los esclavos eran considerados como siervos de la gleba, pero en lo sustancial mantenían su condición esclavista.<br><br></div><div>No obstante, con relación al esclavismo antiguo, Aquino afirmaba que el alma del esclavo era libre y por eso el amo no tenía derecho a darle muerte. Consideraba indigno el trabajo manual, por estar vinculado al cuerpo humano; por el contrario, el trabajo intelectual era noble, pues se vinculaba con el alma racional.  Esta dicotomía, según Aquino, constituía la base de la jerarquía social.  La separación entre el trabajo físico e intelectual fue un instrumento que sirvió para establecer diferencias entre la jerarquía feudal, pues la persona con mayor riqueza formaba parte de un eslabón superior en los estamentos feudales.<br><br></div><div>No se debe olvidar que el régimen de producción feudal surgió en Europa Occidental por el resultado de la confluencia y fusión de dos procesos antagónicos. Por un lado, la decadencia del modo de producción esclavista; por otro lado, el desarrollo de la plebe en la agricultura en forma de arrendatarios adscritos al señor feudal, no en el sentido de esclavos, tal como se concebía en la antigüedad, sino como campesinos que debían entregarle al señor feudal parte de sus cosechas. En esta misma forma de producción se desarrolló la agricultura en gran manera, primero a partir de una propiedad comunal y luego, con la propiedad privada de la tierra.<br><br></div><div>La tenencia de la tierra fue una medida que sirvió para ubicar a las personas en la escala social. Si bien este período feudal, por su desarrollo, se puede considerar más evolucionado económica y socialmente que el esclavista, las relaciones sociales eran de dependencia personal del campesino con el señor feudal dueño de la tierra. Este último tenía derecho a vender y comprar a sus siervos, ya que ellos, por la estructura social, estaban ligados a las tierras que se vendían. Lo anterior no deja de ser una forma oculta de esclavitud, dicha condición se retrata literariamente en algunas obras de León Tolstoi, en el caso de Rusia.<br><br></div><div>En esta escala socioeconómica, además de la riqueza del señor feudal, existía también una propiedad individual del campesinado y del artesano sobre los artefactos de producción: animales, instrumentos de labranza y otras herramientas. <br><br></div><div>El sistema feudal desarrolló varias innovaciones de carácter técnico, por ejemplo, la prensa de lagar, el molino de viento, el aumento de la fuerza animal en labores de labranza y agricultura, así como un mayor conocimiento de la arvicultura, la viticultura y la oleicultura. Se introdujeron, además, nuevos cultivos como los cereales, variedades de árboles frutales y se aplicó la rotación de las siembras mediante el sistema de las tres hojas.  <br><br></div><div>En el mundo económico feudal, el hecho de que el artesanado, y posteriormente el comercio, experimentaran una separación y se transformaran en actividades independientes, provocó un gran desarrollo de las fuerzas productivas. De modo que a partir del siglo XI, las ciudades de Europa Occidental fueron reviviendo paulatinamente, porque aunque existían desde los tiempos del Imperio Romano. Estas experimentaron una decadencia poblacional y una reducción de su territorio por las actividades agrícolas. Asimismo, a su lado surgieron otros pueblos que se poblaron más que en la época de la esclavitud y se convirtieron en centros artesanales y comerciales; por lo tanto, en una fuente de riqueza considerable.<br><br></div><div>Conjuntamente con la rehabilitación de ciudades, los artesanos perfeccionaron sus técnicas e instrumentos, como los hilares que cambiaron el huso por la rueca y después por la rueda; el telar vertical por el horizontal movido por un pedal. Estas innovaciones ayudaron al florecimiento de la industria, porque también se inventaron máquinas que realizaban uno a dos trabajos al mismo tiempo, lo que condujo a la especialización artesanal que, posteriormente, se constituyó en la base del desarrollo capitalista de producción.<br><br></div><div>Todo este desarrollo urbano y comercial abrió espacio al florecimiento cultural reflejado en una civilización más avanzada, que por supuesto, requería de una justificación intelectual. En ese sentido, toma relevancia la figura de Tomás de Aquino, porque ante la introducción de las corrientes averroístas fundamentadas en la filosofía de Aristóteles, se produjo un enfrentamiento con el pensamiento de San Agustín, que había predominado desde el siglo V a. C. hasta el siglo XII.  Esto por cuanto la concepción filosófica agustina sobre el conocimiento, aducía que Dios era su fuente<strong> </strong>y<strong> </strong>contradecía la filosofía de Aristóteles, sustentada en que el origen  primordial del conocimiento radicaba en los sentidos. Dicha posición aristotélica distanciaba a la Teología de la epistemología y si esta contradicción no se resolvía intelectualmente con cuidado, podía aumentar el descontento entre la Iglesia y los señores feudales.<br><br></div><div>Ante esta perspectiva, Santo Tomás realizó una obra majestuosa basada en los fundamentos aristotélicos, logrando compatibilizar algunos de estos con la religión, especialmente, al proponer la idea de la complementariedad que implica una conjunción del saber racional con la Teología. Esto con el fin de encontrar una fundamentación más racional al pensamiento cristiano, de esa manera, lograr que la Teología respondiera a las exigencias racionales de la filosofía y de la ciencia.<br><br></div><div>Sin embargo, este tipo de separación no fue del todo radical, pues tanto en San Agustín como en Santo Tomás, la teología estaba siempre en un lugar predominante. Si bien en el pensamiento de este último se denota una mayor autonomía, estas disciplinas no podían excluirse totalmente, porque la ciencia debía ser un complemento de la Teología. Es decir, bajo esa premisa, Tomás de Aquino logró explicar los ciclos y epiciclos, que eran una variación de la idea de esferas concéntricas de Aristóteles.<br><br></div><div>Tomás de Aquino siguió pensando en una Tierra estática y que lo perfecto era lo inmóvil, manteniendo a Dios, de alguna manera, como un ser completo que no debía ir hacia ningún lado para obtener su perfección, pues ya en sí lo era.  En ese aspecto, el rescate de los sentidos realizado ya por Aristóteles, fue la base de Santo Tomás, de allí que a su filosofía se le llame Aristotelismo cristiano.  No obstante, es en el campo de la metafísica donde este autor innova, pues no solo intenta demostrar que la caída del Imperio Romano no fue por causa del cristianismo, ya que, según  él, el cristianismo y la cultura europea eran superiores a cualquier otra.  Así, el carácter racional y  su componente sobrenatural, hacían de Occidente una cultura superior a la árabe y a cualquier otra cultura.  Su preocupación por la cultura árabe, se debe a la gran influencia que esta tenía en su época, de ahí su deleite por el estudio de diversas culturas.<br><br></div><div>A diferencia de San Agustín, que plantea que el conocimiento se consigue por iluminación especial de Dios, Santo Tomás sostiene que este empieza con los sentidos. Así, en el proceso de abstracción el hombre llega al conocimiento intelectual gracias a la doble acción de atraer, por un lado, las cualidades concretas de los seres o entes materiales a través de los sentidos; y por otro, el intelecto agente, que lo vincula con Dios. No logra, entonces, disolver definitivamente la dicotomía entre la Teología  y la Ciencia, porque el intelecto agente, al ser superior por su sobrenaturalidad, debe supeditar lo adquirido por los sentidos a la revelación divina.<br><br></div><div>A partir de estos pensamientos tomistas es entendible que la inquisición persiguiera a los científicos; además, que Osiander, en el prefacio de la obra de Copérnico <em>Sobre las revoluciones de las esferas celestes, </em>afirmara que lo dicho por Copérnico en su libro era solamente una hipótesis. Con dicha afirmación, se evitó el rechazo de la obra copernicana y se congració con las entidades eclesiásticas. De igual forma, se explica el juicio a Galileo Galilei, quien trató de convencer a las Autoridades Eclesiásticas de Roma de que el verdadero sistema para explicar el cosmos era el copernicano y no el aristotélico. <br><br></div><div>No era un momento apropiado para introducir cambios en la Iglesia que se alejaran de la interpretación literal de la Biblia. Tampoco para que los teólogos expusieran sus planteamientos, entre ellos Tomás de Aquino que llegó a ser proclamado por el Papa León XIII en su Encíclica, como el maestro de toda la Filosofía y Teología.<br><br></div><div>A la luz de los pensamientos de San Agustín y de Santo Tomás, era entendible el accionar de la Iglesia y del Tribunal de la Inquisición cuando descalificó la teoría copernicana sobre la estabilidad del Sol y el movimiento de la Tierra. Estos planteamientos eran considerados absurdos y falsos, a pesar del aval que les diera Galileo, porque eran contrarias a las Sagradas Escrituras. La propuesta de que la Tierra no era el centro del mundo y que se movía constantemente, fue considera absurda,  filosóficamente falsa y teológicamente errónea para la fe.<br><br></div><div>En ese sentido, hubo que esperarse hasta el siglo XVI para que la Iglesia ampliara su visión y aceptara, parcialmente y por conveniencia, las propuestas copernicanas. De esa manera, corregir el calendario Juliano, en el cual no concordaba la celebración de la semana santa con el equinoccio de primavera. Este desfase provocaba problemas en la calendarización litúrgica, así como en una sociedad que estaba experimentando cambios en su visión de mundo; por lo tanto, lo teológico ahora pasaba por el filtro de lo racional, los dogmas eclesiásticos y sus rituales podían perder sentido si no se hacían dichas correcciones.<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="http://2.bp.blogspot.com/-mU1duy0D-QY/UTX_8IUgHeI/AAAAAAAABEg/5wPPnjaSxZY/s1600/163b_triunfo_de_santo_tomas_detalle_(francesco_traini_op_c1340_basilica_de_santa_catalina_pisa).jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:12:05 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568465882</guid>
      </item>
      <item>
         <title>René Descartes</title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568474639</link>
         <description><![CDATA[<div><br>René Descartes se educó en el colegio jesuita de La Flèche (1604-1612), por entonces uno de los más prestigiosos de Europa, donde gozó de un cierto trato de favor en atención a su delicada salud. Los estudios que en tal centro llevó a cabo tuvieron una importancia decisiva en su formación intelectual; conocida la turbulenta juventud de Descartes, sin duda en La Flèche debió cimentarse la base de su cultura. Las huellas de tal educación se manifiestan objetiva y acusadamente en toda la ideología filosófica del sabio.<br><br></div><div><br>El programa de estudios propio de aquel colegio (según diversos testimonios, entre los que figura el del mismo Descartes) era muy variado: giraba esencialmente en torno a la tradicional enseñanza de las artes liberales, a la cual se añadían nociones de teología y ejercicios prácticos útiles para la vida de los futuros gentilhombres. Aun cuando el programa propiamente dicho debía de resultar más bien ligero y orientado en sentido esencialmente práctico (no se pretendía formar sabios, sino hombres preparados para las elevadas misiones políticas a que su rango les permitía aspirar), los alumnos más activos o curiosos podían completarlos por su cuenta mediante lecturas personales.<br><br></div><div><br>Años después, Descartes criticaría amargamente la educación recibida. Es perfectamente posible, sin embargo, que su descontento al respecto proceda no tanto de consideraciones filosóficas como de la natural reacción de un adolescente que durante tantos años estuvo sometido a una disciplina, y de la sensación de inutilidad de todo lo aprendido en relación con sus posibles ocupaciones futuras (burocracia o milicia). Tras su etapa en La Flèche, Descartes obtuvo el título de bachiller y de licenciado en derecho por la facultad de Poitiers (1616), y a los veintidós años partió hacia los Países Bajos, donde sirvió como soldado en el ejército de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mauricio.htm">Mauricio de Nassau</a>. En 1619 se enroló en las filas del<a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/maximiliano__wittelsbach.htm">Maximiliano I de Baviera</a>.<br><br></div><div><br>Según relataría el propio Descartes en el <em>Discurso del Método</em>, durante el crudo invierno de ese año se halló bloqueado en una localidad del Alto Danubio, posiblemente cerca de Ulm; allí permaneció encerrado al lado de una estufa y lejos de cualquier relación social, sin más compañía que la de sus pensamientos. En tal lugar, y tras una fuerte crisis de escepticismo, se le revelaron las bases sobre las cuales edificaría su sistema filosófico: el método matemático y el principio del <em>cogito, ergo sum</em>. Víctima de una febril excitación, durante la noche del 10 de noviembre de 1619 tuvo tres sueños, en cuyo transcurso intuyó su método y conoció su profunda vocación de consagrar su vida a la ciencia.<br><br></div><div><br></div><div><br>Supuesto retrato de Descartes</div><div><br>Tras renunciar a la vida militar, Descartes viajó por Alemania y los Países Bajos y regresó a Francia en 1622, para vender sus posesiones y asegurarse así una vida independiente; pasó una temporada en Italia (1623-1625) y se afincó luego en París, donde se relacionó con la mayoría de científicos de la época.<br><br></div><div><br>En 1628 decidió instalarse en Holanda, país en el que las investigaciones científicas gozaban de gran consideración y, además, se veían favorecidas por una relativa libertad de pensamiento. Descartes consideró que era el lugar más favorable para cumplir los objetivos filosóficos y científicos que se había fijado, y residió allí hasta 1649.<br><br></div><div><br>Los cinco primeros años los dedicó principalmente a elaborar su propio sistema del mundo y su concepción del hombre y del cuerpo humano. En 1633 debía de tener ya muy avanzada la redacción de un amplio texto de metafísica y física titulado <em>Tratado sobre la luz</em>; sin embargo, la noticia de la condena de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/monografia/galileo/">Galileo</a> le asustó, puesto que también Descartes defendía en aquella obra el heliocentrismo de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/copernico.htm">Copérnico</a>, opinión que no creía censurable desde el punto de vista teológico. Como temía que tal texto pudiera contener teorías condenables, renunció a su publicación, que tendría lugar póstumamente.<br><br></div><div><br>En 1637 apareció su famoso <a href="https://www.biografiasyvidas.com/obra/discurso_metodo.htm"><em>Discurso del método</em></a>, presentado como prólogo a tres ensayos científicos. Por la audacia y novedad de los conceptos, la genialidad de los descubrimientos y el ímpetu de las ideas, el libro bastó para dar a su autor una inmediata y merecida fama, pero también por ello mismo provocó un diluvio de polémicas, que en adelante harían fatigosa y aun peligrosa su vida.<br><br></div><div><br></div><div><br>Descartes proponía en el <em>Discurso </em>una duda metódica, que sometiese a juicio todos los conocimientos de la época, aunque, a diferencia de los escépticos, la suya era una duda orientada a la búsqueda de principios últimos sobre los cuales cimentar sólidamente el saber. Este principio lo halló en la existencia de la propia conciencia que duda, en su famosa formulación «pienso, luego existo». Sobre la base de esta primera evidencia pudo desandar en parte el camino de su escepticismo, hallando en Dios el garante último de la verdad de las evidencias de la razón, que se manifiestan como ideas «claras y distintas».<br><br></div><div><br>El método cartesiano, que Descartes propuso para todas las ciencias y disciplinas, consiste en descomponer los problemas complejos en partes progresivamente más sencillas hasta hallar sus elementos básicos, las ideas simples, que se presentan a la razón de un modo evidente, y proceder a partir de ellas, por síntesis, a reconstruir todo el complejo, exigiendo a cada nueva relación establecida entre ideas simples la misma evidencia de éstas. Los ensayos científicos que seguían al <em>Discurso</em>ofrecían un compendio de sus teorías físicas, entre las que destaca su formulación de la ley de inercia y una especificación de su método para las matemáticas.<br><br></div><div><br>Los fundamentos de su física mecanicista, que hacía de la extensión la principal propiedad de los cuerpos materiales, fueron expuestos por Descartes en las <a href="https://www.biografiasyvidas.com/obra/meditaciones_metafisicas.htm"><em>Meditaciones metafísicas</em></a> (1641), donde desarrolló su demostración de la existencia y la perfección de Dios y de la inmortalidad del alma, ya apuntada en la cuarta parte del <em>Discurso del método</em>. El mecanicismo radical de las teorías físicas de Descartes, sin embargo, determinó que fuesen superadas más adelante.<br><br></div><div><br>Conforme crecía su fama y la divulgación de su filosofía, arreciaron las críticas y las amenazas de persecución religiosa por parte de algunas autoridades académicas y eclesiásticas, tanto en los Países Bajos como en Francia. Nacidas en medio de discusiones, las <em>Meditaciones metafísicas</em>habían de valerle diversas acusaciones promovidas por los teólogos; algo por el estilo aconteció durante la redacción y al publicar otras obras suyas, como <em>Los principios de la filosofía</em> (1644) y <em>Las pasiones del alma</em> (1649).<br><br></div><div><br></div><div><br>Descartes con la reina Cristina de Suecia</div><div><br>Cansado de estas luchas, en 1649 Descartes aceptó la invitación de la reina <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/cristina.htm">Cristina de Suecia</a>, que le exhortaba a trasladarse a Estocolmo como preceptor suyo de filosofía. Previamente habían mantenido una intensa correspondencia, y, a pesar de las satisfacciones intelectuales que le proporcionaba Cristina, Descartes no fue feliz en "el país de los osos, donde los pensamientos de los hombres parecen, como el agua, metamorfosearse en hielo". Estaba acostumbrado a las comodidades y no le era fácil levantarse cada día a las cuatro de la mañana, en plena oscuridad y con el frío invernal royéndole los huesos, para adoctrinar a una reina que no disponía de más tiempo libre debido a sus obligaciones. Los espartanos madrugones y el frío pudieron más que el filósofo, que murió de una pulmonía a principios de 1650, cinco meses después de su llegada.<br><br></div><div><strong><br>La filosofía de Descartes<br></strong><br></div><div><br>Descartes es considerado como el iniciador de la filosofía racionalista moderna por su planteamiento y resolución del problema de hallar un fundamento del conocimiento que garantice su certeza, y como el filósofo que supone el punto de ruptura definitivo con la escolástica. En el <em>Discurso del método</em> (1637), Descartes manifestó que su proyecto de elaborar una doctrina basada en principios totalmente nuevos procedía del desencanto ante las enseñanzas filosóficas que había recibido.<br><br></div><div><br>Convencido de que la realidad entera respondía a un orden racional, su propósito era crear un método que hiciera posible alcanzar en todo el ámbito del conocimiento la misma certidumbre que proporcionan en su campo la aritmética y la geometría. Su método, expuesto en el <em>Discurso</em>, se compone de cuatro preceptos o procedimientos: no aceptar como verdadero nada de lo que no se tenga absoluta certeza de que lo es; descomponer cada problema en sus partes mínimas; ir de lo más comprensible a lo más complejo; y, por último, revisar por completo el proceso para tener la seguridad de que no hay ninguna omisión.<br><br></div><div><br></div><div><br>René Descartes</div><div><br>El sistema utilizado por Descartes para cumplir el primer precepto y alcanzar la certeza es «la duda metódica». Siguiendo este sistema, Descartes pone en tela de juicio todos sus conocimientos adquiridos o heredados, el testimonio de los sentidos e incluso su propia existencia y la del mundo. Ahora bien, en toda duda hay algo de lo que no podemos dudar: de la misma duda. Dicho de otro modo, no podemos dudar de que estamos dudando. Llegamos así a una primera certeza absoluta y evidente que podemos aceptar como verdadera: dudamos.<br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="http://3.bp.blogspot.com/-nh7TTZl0QcU/Tqcu7tab46I/AAAAAAAAACA/ac7EnwXGfwI/s1600/Rene-Descartes.jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:16:09 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568474639</guid>
      </item>
      <item>
         <title>John Locke</title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568490413</link>
         <description><![CDATA[<h1>John Locke</h1><div><br>(Wrington, Somerset, 1632 - Oaks, Essex, 1704) Pensador británico, uno de los máximos representantes del empirismo inglés, que destacó especialmente por sus estudios de filosofía política. Este hombre polifacético estudió en la Universidad de Oxford, en donde se doctoró en 1658. Aunque su especialidad era la medicina y mantuvo relaciones con reputados científicos de la época (como <a href="https://www.biografiasyvidas.com/monografia/newton/">Isaac Newton</a>), John Locke fue también diplomático, teólogo, economista, profesor de griego antiguo y de retórica, y alcanzó renombre por sus escritos filosóficos, en los que sentó las bases del pensamiento político liberal.<br><br></div><div><br></div><div><br>John Locke</div><div><br>Locke se acercó a tales ideas como médico y secretario que fue del conde de Shaftesbury, líder del partido <em>Whig, </em>adversario del absolutismo monárquico en la Inglaterra de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/carlos_ii_de_inglaterra.htm">Carlos II</a> y de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/jacobo_ii.htm">Jacobo II</a>. Convertido a la defensa del poder parlamentario, el propio Locke fue perseguido y tuvo que refugiarse en Holanda, de donde regresó tras el triunfo de la «Gloriosa Revolución» inglesa de 1688.<br><br></div><div><br>Locke fue uno de los grandes ideólogos de las élites protestantes inglesas que, agrupadas en torno a los <em>whigs, </em>llegaron a controlar el Estado en virtud de aquella revolución; y, en consecuencia, su pensamiento ha ejercido una influencia decisiva sobre la constitución política del Reino Unido hasta la actualidad. Defendió la tolerancia religiosa hacia todas las sectas protestantes e incluso a las religiones no cristianas; pero el carácter interesado y parcial de su liberalismo quedó de manifiesto al excluir del derecho a la tolerancia tanto a los ateos como a los católicos (siendo el enfrentamiento de estos últimos con los protestantes la clave de los conflictos religiosos que venían desangrando a las islas Británicas y a Europa entera).<br><br></div><div><br>En su obra más trascendente, <em>Dos ensayos sobre el gobierno civil </em>(1690), sentó los principios básicos del constitucionalismo liberal, al postular que todo hombre nace dotado de unos derechos naturales que el Estado tiene como misión proteger: fundamentalmente, la vida, la libertad y la propiedad. Partiendo del pensamiento de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/hobbes.htm">Thomas Hobbes</a>, Locke apoyó la idea de que el Estado nace de un «contrato social» originario, rechazando la doctrina tradicional del origen divino del poder; pero, a diferencia de Hobbes, argumentó que dicho pacto no conducía a la monarquía absoluta, sino que era revocable y sólo podía conducir a un gobierno limitado.<br><br></div><div><br>La autoridad de los Estados resultaba de la voluntad de los ciudadanos, que quedarían desligados del deber de obediencia en cuanto sus gobernantes conculcaran esos derechos naturales inalienables. El pueblo no sólo tendría así el derecho de modificar el poder legislativo según su criterio (idea de donde proviene la práctica de las elecciones periódicas en los Estados liberales), sino también la de derrocar a los gobernantes deslegitimados por un ejercicio tiránico del poder (idea en la que se apoyarían <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/jefferson.htm">Thomas Jefferson</a> y los revolucionarios norteamericanos para rebelarse e independizarse de Gran Bretaña en 1776, así como la burguesía y el campesinado de Francia para alzarse contra el absolutismo de Luis XVI en <a href="https://www.biografiasyvidas.com/historia/revolucion_francesa.htm">la Revolución Francesa</a>).<br><br></div><div><br>Locke defendió la separación de poderes como forma de equilibrarlos entre sí e impedir que ninguno degenerara hacia el despotismo; pero, por inclinarse por la supremacía de un poder legislativo representativo de la mayoría, se puede también considerar a John Locke como un teórico de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/tema/democracia.htm">la democracia</a>, hacia la que acabarían evolucionando los regímenes liberales. Por legítimo que fuera, sin embargo, ningún poder debería sobrepasar determinados límites (de ahí la idea de ponerlos por escrito en una Constitución). Este tipo de ideas inspirarían al liberalismo anglosajón (reflejándose puntualmente en las constituciones de Gran Bretaña y Estados Unidos) e, indirectamente, también al del resto del mundo (a través de ilustrados franceses, como <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/montesquieu.htm">Montesquieu</a>, <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/voltaire.htm">Voltaire</a> y <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rousseau_jeanjacques.htm">Rousseau</a>).<br><br></div><div><br>Menos incidencia tuvo el pensamiento propiamente filosófico de Locke, basado en una teoría del conocimiento empirista inspirada en <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bacon_filosofo.htm">Francis Bacon</a> y en <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/descartes.htm">René Descartes</a>. Al igual que Hobbes, John Locke profundizó en el empirismo de Bacon y rechazó la teoría cartesiana de las ideas innatas; a la refutación de tal teoría dedicó la primera parte de su <em>Ensayo sobre el entendimiento humano</em> (1690). Según Locke, la mente humana nace<em>tamquam tabula rasa</em>; es decir, en el momento de su nacimiento, la mente de un niño carece de ideas: es como un papel en blanco en el que no hay ninguna idea escrita (Descartes afirmaba que contenía ideas innatas, como por ejemplo la idea de Dios).<br><br></div><div><br>Todas las ideas proceden de la experiencia, y de la experiencia procede todo nuestro conocimiento. <em>Experiencia</em> no significa únicamente en Locke experiencia externa; igual que percibimos el exterior (por ejemplo, el canto de un pájaro), percibimos nuestro interior (por ejemplo, que estamos furiosos). En consecuencia, dos son los ámbitos de la experiencia: el mundo exterior, captado por la <em>sensación</em>, y el de la conciencia o interior, captado por la <em>reflexión</em>.<br><br></div><div><br></div><div><br>De este modo, cuando John Locke y los empiristas en general hablan de<em>ideas</em>, no se refieren a ideas en el sentido platónico, ni tampoco a conceptos del entendimiento, sino a contenidos de la conciencia, es decir, a la impronta que han dejado en la misma una sensación o una reflexión. Hay <em>ideas simples</em> que se adquieren tanto en la sensación (alto, dulce, rojo) como en la reflexión (placer, duda, deseo); e <em>ideas complejas</em> que se forman a partir de las simples, merced a la actividad del sujeto. Hay una gran variedad de ideas complejas, pero pueden reducirse a las de<em>sustancia</em>, <em>modo</em> y <em>relación</em>, que son paralelas a los elementos del juicio: sujeto, predicado y cópula; no en vano es el juicio la actividad sintética por excelencia del entendimiento.<br><br></div><div><br>Por la sensación no conocemos la sustancia de las cosas, y puesto que, conforme a las premisas de Locke, todo lo que llega al entendimiento pasa por los sentidos, tampoco podemos conocerla por el entendimiento. Por la sensación sólo percibimos las cualidades de las cosas, cualidades que pueden ser primarias y secundarias. Las <em>cualidades primarias</em> son las que se refieren a la extensión y al movimiento con sus respectivas propiedades y son captadas por varios sentidos.<br><br></div><div><br>La <em>cualidades secundarias</em>, tales como el color, el sonido o el sabor, son percibidas por un solo sentido. Las cualidades primarias tienen valor objetivo y real, es decir, existen tal como las percibimos, pero las cualidades secundarias, aunque sean causadas por las cosas exteriores, son subjetivas por el modo en que las percibimos: más que cualidades de las cosas, son reacciones del sujeto a estímulos recibidos de ellas. Para Locke, la <em>sustancia </em>no es cognoscible, aunque es posible admitir su existencia como <em>sustrato</em> o sostén de las cualidades primarias y como<em>causa</em> de las secundarias.<br><br></div><div><br></div>]]></description>
         <enclosure url="https://dialecticspiritualism.com/wp-content/uploads/2017/03/John-Locke.jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:23:54 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568490413</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Immanuel Kant</title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568495200</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>probablemente el filósofo más grande de Alemania, </strong>nació el 22 de abril de 1724 en la ciudad prusiana de Königsberg (actual Kaliningrado, Rusia) y moriría en la misma ciudad en 1804. No se movió apenas de su lugar de nacimiento en toda su vida, pues consideraba que era la ciudad perfecta para él. Justa su fama de sedentario y poco dado a la aventura.<br><br></div><div><strong>Para hacernos una idea del peso que terminaría alcanzando el personaje, vamos a fijarnos en una escena sucedida durante su funeral. </strong>El día 28 de febrero (Kant había fallecido el 12 del mismo mes), el cadáver del filósofo salió de la cámara mortuoria y fue recibido con el repicar de todas las campanas de la ciudad. Al cortejo fúnebre se fueron sumando miles de ciudadanos de toda condición, que querían honrar así a su paisano más insigne, tal y como relataba su albacea, E. Wasianski: “Un entierro semejante, en el que confluyeron las huellas más patentes del respeto general, la pompa solemne y el buen gusto, no lo habían visto nunca antes los habitantes de Königsberg”.<br><br></div><div><strong>Esta escena nos da una pequeña muestra de la tremenda fama y peso de Immanuel Kant</strong> <strong>ya en su época.</strong> En su intento de crear una filosofía del ser humano para el ser humano, Kant terminó por convertirse en uno de los más grandes filósofos de la Ilustración y de la historia. Su filosofía marcaría una nueva etapa, siendo también el padre de uno de los grandes movimientos filosóficos que estaban por llegar: el idealismo alemán.<br><br></div><blockquote>“Dormía y soñé que la vida era belleza; desperté y advertí que es deber”. Kant<br><br><br></blockquote><div><strong><br>Equilibrio entre racionalismo y empirismo<br></strong><br></div><div><br><em>“Immanuel Kant”, la nueva biografía de la colección Filosofía ilustrada de La Otra H.</em></div><div><strong>¿A qué se debe su tremenda influencia?</strong> Principalmente a su metodología. Un método que cambió la manera en que los seres humanos reflexionamos sobre nosotros mismos y sobre todo lo que nos rodea: el mundo, Dios, el derecho, la moral, la naturaleza, etc. Es decir, prácticamente todo. Kant logró alcanzar un cierto equilibrio entre racionalismo y empirismo al considerar que, si bien es cierto que nuestro conocimiento empieza en nuestros sentidos, no todo es resultado de ellos. La razón juega también un papel muy importante, aunque tampoco esta es inviolable: debemos apelar a la razón, pero asumiendo que la misma no nos viene dada como tal, sino que hemos de cultivarla.<br><br></div><div><strong>El pensamiento de Kant influyó de manera decisiva en algunos de los grandes nombres de la filosofía de los siglos posteriores.</strong> Su huella es patente en las figuras más importantes del idealismo y el romanticismo alemán: Fichte, Schelling, Hegel y el otro gran peso pesado de la filosofía alemana de esa época, Arthur Schopenhauer.<br><br></div><blockquote>“El derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos”. Kant<br><br></blockquote><div><strong><br>Sus críticas de la razón<br></strong><br></div><div><strong>Si bien Kant legó a la humanidad una vasta producción de obras filosóficas de toda temática, destacan dos: </strong><strong><em>Crítica de la razón pura</em></strong><strong> y </strong><strong><em>Crítica de la razón práctica.</em></strong> En el caso de la primera, de hecho, podemos decir que es una de las más grandes obras de la historia de la filosofía.<br><br></div><div><strong>En la </strong><strong><em>Crítica de la razón pura</em></strong><strong>, Kant distingue la experiencia </strong><strong><em>a posteriori </em></strong><strong>y el conocimiento </strong><strong><em>a priori,</em></strong><strong> es decir, más allá de la experiencia.</strong> La experiencia, dice Kant, no nos da más que apariencias (fenómenos) de las cosas. Pero dichas apariencias no son las cosas “en sí” (noúmeno), no son lo que son esencialmente. Es decir, con ese criterio, solo podemos afirmar que conocemos lo que nuestra propia consciencia crea. Además, en el libro desarrolló las condiciones y categorías necesarias para que se dé el conocimiento: entre las primeras, espacio y tiempo; y entre las segundas, cantidad, cualidad, relación y modalidad.<br><br></div><blockquote>“Haz lo que hay que hacer”. Kant<br><br></blockquote><div><strong>En el otro gran baluarte de su filosofía, la </strong><strong><em>Crítica de la razón práctica</em></strong><strong>, Kant aborda otro tema: el de los juicios de valor.</strong> Para el alemán no existe nada bueno salvo la voluntad. Y, realmente, ni siquiera esta, al menos no en cualquier caso. Solo será buena siempre y cuando actúe conforme a una sencilla norma: el imperativo categórico, el cual establece que hemos de actuar conforme a una teórica legislación universal. Es decir, debemos comportarnos según máximas que consideremos que deberían ser normas morales para todo el mundo. Por ejemplo, no deberíamos robar por la sencilla razón de que no querríamos vivir en una sociedad de ladrones en la que quitarle al prójimo lo que es suyo fuera lo normal.<br><br></div><div><strong><br>Vivir de acuerdo a una correcta moral<br></strong><br></div><div>¿Y qué es lo que dota a nuestra vida de sentido según nuestro protagonista? ¿Alcanzar el éxito profesional? ¿Nadar en riquezas? ¿Ser famoso? ¿Pasar a la historia? Nada de eso, en opinión de nuestro protagonista.<br><br></div><div><strong>Todas esas cuestiones son, y deben ser, superfluas a la hora de determinar el sentido de nuestra vida.</strong> Para Kant solo importa una cosa a este respecto y es el vivir conforme a una correcta conducta moral. No actuar buscando determinados fines y analizando cómo lograrlos, sino simplificar la cuestión y limitarnos a hacer aquello que está bien, por la sencilla razón de que está bien: “El cumplimiento exacto de aquello que nos prescribe la moral para que la conciencia no nos reproche nada, nos satisface y tranquiliza. ¿Qué culpa tengo yo de que las cosas del mundo no vayan según mi voluntad? Ellas no solo no deben robarme mi satisfacción, sino que yo mismo quiero estar conforme con ellas”.<br><br></div><blockquote>“Vemos las cosas no como son, sino como somos nosotros”. Kant<br><br></blockquote>]]></description>
         <enclosure url="https://3.bp.blogspot.com/--h1LxFTfO9g/V0eoJrSpD_I/AAAAAAAAAD8/nElbsAJ0OCY3VR8_aDJqGjlVf1X54SHiwCLcB/w1200-h630-p-k-no-nu/K.jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:26:08 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568495200</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Georg Wilhelm Friedrich Hegel</title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568526867</link>
         <description><![CDATA[<div>(Stuttgart, actual Alemania, 1770 - Berlín, 1831) Filósofo alemán. Hegel estudió primero en el instituto de su ciudad natal, y entre 1788 y 1793 siguió estudios de teología en Tubinga, donde fue compañero del poeta<a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/holderlin.htm">Hölderlin</a> y del filósofo Schelling, gracias al cual se incorporó en 1801 como docente a la Universidad de Jena, que sería clausurada a la entrada de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/monografia/napoleon/">Napoléon</a> en la ciudad (1806).<br><br></div><div><br></div><div><br>Hegel</div><div><br>Al tiempo que se introducía en la obra de pensadores como <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/schiller.htm">Friedrich Schiller</a>, <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/herder.htm">Johann Gottfried Herder</a>, <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lessing.htm">Gotthold Ephraim Lessing</a> e <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/kant.htm">Immanuel Kant</a>, Hegel compartió con sus compañeros el entusiasmo por la<a href="https://www.biografiasyvidas.com/historia/revolucion_francesa.htm">Revolución Francesa</a>. Aunque al principio se hallaba muy próximo al idealismo de Fichte y Schelling, a medida que fue elaborando su propio sistema filosófico, ya profesor en la Universidad de Heidelberg (1816-1818) y luego en Berlín (1818-1831), se alejó progresivamene de ellos.<br><br></div><div><br>El propio Hegel calificaba el idealismo de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fichte.htm">Fichte</a> de «subjetivo», el de<a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/schelling.htm">Schelling</a> de «objetivo» y el suyo como «Absoluto» para denunciar la incapacidad de éstos para resolver la contradicción, tarea que para él constituía el objetivo último de la filosofía: «La supresión de la diferencia es la tarea fundamental de la filosofía».<br><br></div><div><br>No en vano el de Hegel es el último de los grandes sistemas concebidos en la historia de la filosofía. La «contradicción» significa aquí el conjunto de oposiciones que había venido determinando la historia de las ideas desde el pensamiento clásico: lo singular y lo universal, la Naturaleza y el Espíritu, el bien y el mal, etc. La superación de la contradicción debe llevarse a cabo a partir del pensamiento «dialéctico», cuyas fuentes están en <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/heraclito.htm">Heráclito</a> y en <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/platon.htm">Platón</a>.<br><br></div><div><br>Si la filosofía alemana del momento se hallaba dominada por el concepto kantiano de noúmeno, que establecía el límite más allá del cual el conocimiento no podía avanzar, para Hegel «la filosofía tiene que dejar de ser "tendencia" al saber para ser un efectivo y pleno "saber", para ser ciencia (Wissenschaft)». Hegel parte de la realidad como un todo (monismo) compuesto por partes integrantes cuyo sentido sólo puede ser aprehendido por remisión a la totalidad en la que se inscriben.<br><br></div><div><br>Pero, a diferencia de sus antecesores, concibe una totalidad dinámica: cada cosa llega a ser lo que es en el seno de un continuo devenir, un proceso que es producto de la diferencia, del carácter constitutivamente contradictorio del ser. El movimiento esencial del ser es dialéctico, por cuanto expresa la pugna interna entre las partes para reducir su oposición a unidad. Dado que el pensamiento debe aprehender una realidad en movimiento, Hegel desarrolla una lógica que permite conocer el ser (el Absoluto) sin excluir el devenir y el cambio.<br><br></div><div><br></div><div><br>De ahí que su sistema sea dialéctico, por cuanto intenta concebir lo concreto desde el interior de lo absoluto, que se manifiesta como tal en la oposición a lo concreto y en su negación. Por ello, la «negatividad» es un concepto central en el sistema hegeliano, pues explica el devenir de cada objeto en su contrario, y la resolución de ambos en una nueva figura que a su vez será negada; al final del proceso, la esencia del Absoluto se revela como pura negatividad, es decir, como la ausencia (o mejor la negación) de cualquier determinación.<br><br></div><div><br>Al contrario de lo que sucede en otros sistemas, el Absoluto de Hegel se da como lo concreto, como suma de todos los momentos del proceso a la vez que como su resultado, superando la vaguedad de la abstracción, que constituye un momento del todo. La distinción entre sujeto y objeto resulta también superada («Todo lo racional es real y todo lo real es racional»), pues la historia del proceso de revelación del Absoluto (el Espíritu), que Hegel desarrolla en su <em>Fenomenología del Espíritu</em>, se da como proceso de autoconocimiento del propio Absoluto. La historia de los hombres es la expresión de un conflicto que tiende a desaparecer, marcado por un fin -<em>telos</em>- que consiste en la reducción de la diferencia a identidad absoluta.<br><br></div><div><br></div>]]></description>
         <enclosure url="https://thescientificartofeconomics.files.wordpress.com/2013/01/11366206-georg-wilhelm-friedrich-hegel-imagen-de-los-libros-lexico-meyers-escritas-en-lengua-alemana-colecci.jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:41:43 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568526867</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Friedrich Nietzsche</title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568548323</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>Nació el 15 de octubre de 1844, en Röcken, Prusia. Su padre, un ministro luterano, murió cuando él tenía 5 años, y fue educado por su madre en una casa donde vivían su abuela, dos tías y una hermana. Estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, y fue nombrado profesor de filología griega en la universidad de Basilea con tan sólo 24 años. Allí entabla amistad con Burckhardt y Overbeck. Su delicada salud (estuvo afectado toda su vida por su poca vista y sus constantes jaquecas) le obligó a retirarse en 1889. Al cabo de diez años sufrió una crisis nerviosa de la que nunca se recuperó. Murió en Weimar el 25 de agosto de 1900.<br>     Podríamos hablar de tres etapas fundamentales en su pensamiento: Una primera, estética o romántica, influenciado por su amigo Richard Wagner (con el que mantendrá una relación amistad-odio), donde redacta "El origen de la tragedia a partir del espíritu de la música". Las primeras preferencias de Nietzsche en el terreno de la filosofía girarán en torno al idealismo hegeliano, pero el pensador que en esos momentos influye en él con más fuerza será Arthur Schopenhauer. Su teoría se halla bajo el influjo del innatismo y la crítica de Schopenhauer al racionalismo hegeliano e intenta por caminos similares a los de aquél (la voluntad y la intuición) superar sus conclusiones pesimistas (la voluntad de vivir).<br>     Una segunda, tras haber renunciado a la cátedra de Basilea, en la que su modo de vida modesto y austero se ve perseguido por sus problemas de salud. Es sobre todo en esta época donde se desarrolla su interés por la cultura griega, que a la postre tendría tanta importancia en su filosofía. Estudia la obra de Platón y Aristóteles, y siente especial predilección por las figuras de Sócrates y Heráclito.<br>Una tercera etapa, de madurez, se extendería hasta su internamiento en Basilea en 1889, bajo síntomas de locura. Es ésta, en la segunda mitad de los 80, el periodo en el que escribe la mayor parte de sus mejores obras: Así habló Zaratustra (1883-1885), Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los dioses (1888), El Anticristo (1888), Ecce Homo (1889) y La voluntad de poder (1901).<br>      Aclamado poeta, Nietzsche ejerció mucha influencia sobre la literatura alemana, así como sobre la literatura europea y la teología. Sus conceptos han sido discutidos y ampliados por personalidades como los filósofos alemanes Karl Jaspers y Martin Heidegger, el filósofo judío alemán Martin Buber, el teólogo germano-estadounidense Paul Tillich, y los escritores franceses Albert Camus y Jean-Paul Sartre. La proclama de Nietzsche "Dios ha muerto" fue utilizada por teólogos radicales posteriores a la II Guerra Mundial (en especial por los estadounidenses Thomas J. J. Altizer y Paul van Buren) en sus intentos por adecuar el cristianismo a las décadas de 1960 y posteriores. Influyó poderosamente en el nacionalsocialismo (presentándose como la realización de la moral del superhombre) y en tendencias izquierdistas radicales (en cuanto parte de un absoluto comenzar de nuevo). Por último, su consideración del predominio de los instintos vitales sobre la razón es también un precedente fundamental del vitalismo.</strong></div>]]></description>
         <enclosure url="https://i.ytimg.com/vi/XD01ydUlZok/hqdefault.jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:52:23 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568548323</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Karl Heinrich Marx </title>
         <author>josephmisfarfan53</author>
         <link>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568558346</link>
         <description><![CDATA[<div>Karl Heinrich Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, ciudad de la Prusia renana (a la que también pertenecían Bonn y Colonia). Aunque su familia era de origen judío se habían convertido al protestantismo en 1824. Su padre, Heinrich Marx, era abogado en Tréveris. En dicha ciudad cursó sus estudios de Bachillerato, iniciando luego sus estudios universitarios en Bonn, que proseguiría en Berlín, donde se dedicó al estudio de la historia y la filosofía, en una época en la que la influencia del pensamiento hegeliano era predominante. Marx terminaría sus estudios en 1841, con una tesis doctoral sobre la filosofía de Epicuro. En Berlín entró en contacto con los llamados "Jóvenes hegelianos", haciéndose socio del Club de Doctores (Doktorklub). De esa época data su amistad con Bruno Bauer, uno de los miembros destacados del club.<br><br></div><div>En 1842 comenzó su colaboración con la revista "Rheinische Zeitung", (Gaceta Renana), dedicada cuestiones de "política, comercio e industria", que destacó por su carácter crítico, y de la que posteriormente sería redactor jefe, en Colonia, actividad que le puso en contacto directo con los problemas políticos y sociales de la época en Alemania. Consecuencia de tal contacto, y del análisis de la realidad social y política, fue el giro dado por Marx en su pensamiento, que le llevó a adoptar una actitud crítica ante la teoría del Estado de Hegel.<br><br></div><div>El 19 de junio de1843 se casará con Jenny von Westphalen, joven perteneciente a la nobleza prusiana (cuyo hermano sería Ministro de Interior en uno de los períodos más reaccionarios, después de la revolución de 1848). A raíz del cierre de la revista, en 1843, censurada por las autoridades, Marx se traslada con Jenny a París, donde colaborará con Arnold Ruge en los "Anales franco-alemanes, revista de la que se llegaría a publicar un sólo número, en la que publicará su "Crítica de la filosofía hegeliana del Derecho". En París entrará en contacto con el movimiento socialista francés, a través de Proudhon y Louis Blanc, dos de sus destacados líderes, conociendo también al anarquista ruso Bakunin. En esa época iniciará sus estudios de la economía política inglesa, sumergiéndose en la obra de Adam Smith y Ricardo, lo que supondrá un nuevo giro en su pensamiento.<br><br></div><div>En 1844 entabló de nuevo contacto con F. Engels, a quien había conocido anteriormente, llegado a París procedente de Inglaterra, iniciándose una colaboración duradera entre ambos, que dará su primer fruto en 1845, con la publicación de "La sagrada familia", una obra crítica en contra de las posiciones idealistas defendidas por Bruno Bauer y sus seguidores.<br><br></div><div>En 1845 Marx es expulsado de Francia, trasladándose a Bruselas. Allí continuará su actividad política e intelectual, plasmada en las conocidas "Tesis sobre Feuerbach" y en "La ideología alemana", escrita ésta en colaboración con Engels, y que no será publicada hasta 1932, pero que contiene ya los elementos fundamentales de la concepción materialista de la historia.<br><br></div><div>En 1847 se asocia a la Liga Comunista. De nuevo en colaboración con Engels, redacta los principios y objetivos de la misma, recogidos en el conocido "Manifiesto comunista", que sería publicado en Londres en 1848. Ese mismo año comienza una oleada de revoluciones en Europa. Marx será expulsado de Bélgica, donde se temía el éxito de la revolución, sin contemplaciones, girigiéndose a Francia, invitado por el gobierno provisional. Marx y Engels deciden regresar a Alemania, para participar en la que se producía allí, y que se saldará con un fracaso. Marx editará en Colonia la "Neue Rheinische Zeitung", por cuyos artículos se le llevará ante los tribunales de justicia juzgado, pero será absuelto. Tras las derrotas de las insurrecciones de mayo de 1849 se trasladará de nuevo a París, pero será nuevamente expulsado de Francia, en 1849, por lo que se dirigirá a Londres, donde establecerá su residencia, aunque realizará algunos viajes, relacionados con la salud y visitas familiares, a Francia y a Alemania.<br><br></div><div><br></div><div>En Londres desarrollará una intensa actividad intelectual, (son conocidas sus intensas sesiones de trabajo en la biblioteca del Museo Británico), que le llevará a la realización de su obra cumbre, "El capital", colaborando también en el "New-York Tribune". En 1859 publica, como fruto de sus trabajos sobre economía, la "Contribución a la crítica de la Economía política", donde expone su teoría del valor, que se convertirá en la piedra angular de sus estudios sobre el capital. No obstante, Marx no deja completamente al margen su actividad política en el movimiento comunista internacional, de la que será una muestra su participación en la creación, en 1864, de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), que sería conocida también como la Iª Internacional. Las divergencias en el seno de la AIT con los anarquistas, así como con los socialistas franceses y alemanes, sobre todo respecto a la hegemonía del Consejo General, se saldará con lo que se ha considerado un fracaso político para Marx, quien no consigue imponer sus tesis sino formalmente, aunque gracias a la situación de poder de la que sigue gozando, consigue que la sede de la Internacional sea trasladada a Nueva York.<br><br></div><div>En 1867 se publicará la primera edición del primer tomo de "El capital". Los 2 restantes volúmenes serán publicados póstumamente por Engels, en 1885 y 1894. En 1871, tras la revolución que lleva a la Comuna de París, Marx organiza manifestaciones de apoyo y escribe "La guerra civil en Francia", que interpreta la Comuna como el primer intento para instituir la dictadura del proletariado.<br><br></div><div>Fallece el 14 de marzo de 1883, siendo enterrado en el cementerio londinense de Highgate.<br><br></div><div><br></div><div><br><br></div>]]></description>
         <enclosure url="http://imgc.allpostersimages.com/images/P-473-488-90/88/8847/LG4S300Z/posters/karl-heinrich-marx-german-philosopher-political-economist-and-revolutionary.jpg" />
         <pubDate>2020-05-12 19:57:39 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/josephmisfarfan53/93bflfutvbnxxm57/wish/568558346</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
