<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>Cuentos maravillos para primaria by Julieta Ferreiro</title>
      <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx</link>
      <description></description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-06-19 13:30:08 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-06-19 14:14:52 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url></url>
      </image>
      <item>
         <title>CAPERUCITA ROJA</title>
         <author>julietaferreiro07</author>
         <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496041950</link>
         <description><![CDATA[<p>Historia: </p><p>Érase una vez una niñita que lucía una hermosa capa de color rojo. Como la niña la usaba muy a menudo, todos la llamaban Caperucita Roja.</p><p>Un día, la mamá de Caperucita Roja la llamó y le dijo:</p><p>—Abuelita no se siente muy bien, he horneado unas galleticas y quiero que tú se las lleves.</p><p>—Claro que sí —respondió Caperucita Roja, poniéndose su capa y llenando su canasta de galleticas recién horneadas.</p><p>Antes de salir, su mamá le dijo:</p><p>— Escúchame muy bien, quédate en el camino y nunca hables con extraños.</p><p>—Yo sé mamá —respondió Caperucita Roja y salió inmediatamente hacia la casa de la abuelita.</p><p>Para llegar a casa de la abuelita, Caperucita debía atravesar un camino a lo largo del espeso bosque. En el camino, se encontró con el lobo.</p><p>—Hola niñita, ¿hacia dónde te diriges en este maravilloso día? —preguntó el lobo.</p><p>Caperucita Roja recordó que su mamá le había advertido no hablar con extraños, pero el lobo lucía muy elegante, además era muy amigable y educado.</p><p>—Voy a la casa de abuelita, señor lobo —respondió la niña—. Ella se encuentra enferma y voy a llevarle estas galleticas para animarla un poco.</p><p>—¡Qué buena niña eres! —exclamó el lobo. —¿Qué tan lejos tienes que ir?</p><p>—¡Oh! Debo llegar hasta el final del camino, ahí vive abuelita—dijo Caperucita con una sonrisa.</p><p>—Te deseo un muy feliz día mi niña —respondió el lobo.</p><p>El lobo se adentró en el bosque. Él tenía un enorme apetito y en realidad no era de confiar. Así que corrió hasta la casa de la abuela antes de que Caperucita pudiera alcanzarlo. Su plan era comerse a la abuela, a Caperucita Roja y a todas las galleticas recién horneadas.</p><p>El lobo tocó la puerta de la abuela. Al verlo, la abuelita corrió despavorida dejando atrás su chal. El lobo tomó el chal de la viejecita y luego se puso sus lentes y su gorrito de noche. Rápidamente, se trepó en la cama de la abuelita, cubriéndose hasta la nariz con la manta. Pronto escuchó que tocaban la puerta:</p><p>—Abuelita, soy yo, Caperucita Roja.</p><p>Con vos disimulada, tratando de sonar como la abuelita, el lobo dijo:</p><p>—Pasa mi niña, estoy en camita.</p><p>Caperucita Roja pensó que su abuelita se encontraba muy enferma porque se veía muy pálida y sonaba terrible.</p><p>—¡Abuelita, abuelita, qué ojos más grandes tienes!</p><p>—Son para verte mejor —respondió el lobo.</p><p>—¡Abuelita, abuelita, qué orejas más grandes tienes!</p><p>—Son para oírte mejor —susurró el lobo.</p><p>—¡Abuelita, abuelita, que dientes más grandes tienes!</p><p>—¡Son para comerte mejor!</p><p>Con estas palabras, el malvado lobo tiró su manta y saltó de la cama. Asustada, Caperucita salió corriendo hacia la puerta. Justo en ese momento, un leñador se acercó a la puerta, la cual se encontraba entreabierta. La abuelita estaba escondida detrás de él.</p><p>Al ver al leñador, el lobo saltó por la ventana y huyó espantado para nunca ser visto.</p><p>La abuelita y Caperucita Roja agradecieron al leñador por salvarlas del malvado lobo y todos comieron galleticas con leche. Ese día Caperucita Roja aprendió una importante lección:</p><p>“Nunca debes hablar con extraños”.</p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads-usc1.storage.googleapis.com/4017826782/68d978008022cafffda782363e7a6cab/caperucita_roja.jpg" />
         <pubDate>2025-06-19 13:41:32 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496041950</guid>
      </item>
      <item>
         <title>BLANCA NIEVES</title>
         <author>julietaferreiro07</author>
         <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496045548</link>
         <description><![CDATA[<p>Historia:</p><p>Érase una vez una joven y bella princesa llamada Blancanieves que vivía en un reino muy lejano con su padre y madrastra.</p><p>Su madrastra, la reina, era también muy hermosa, pero arrogante y orgullosa. Se pasaba todo el día contemplándose frente al espejo. El espejo era mágico y cuando se paraba frente a él, le preguntaba:</p><p>—Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?</p><p>Entonces el espejo respondía:</p><p>— Tú eres la más hermosa de todas las mujeres.</p><p>La reina quedaba satisfecha, pues sabía que su espejo siempre decía la verdad. Sin embargo, con el pasar de los años, la belleza y bondad de Blancanieves se hacían más evidentes. Por todas sus buenas cualidades, superaba mucho la belleza física de la reina. Y llegó al fin un día en que la reina preguntó de nuevo:</p><p>—Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?</p><p>El espejo contestó:</p><p>—Blancanieves, a quien su bondad la hace ser aún más bella que tú.</p><p>La reina se llenó de ira y ordenó la presencia del cazador y le dijo:</p><p>—Llévate a la joven princesa al bosque y asegúrate de que las bestias salvajes se encarguen de ella.</p><p>Con engaños, el cazador llevó a Blancanieves al bosque, pero cuando estaba a punto de cumplir las órdenes de la reina, se apiadó de la bella joven y dijo:</p><p>—Corre, vete lejos, pobre muchacha. Busca un lugar seguro donde vivir.</p><p>Encontrándose sola en el gran bosque, Blancanieves corrió tan lejos como pudo hasta la llegada del anochecer. Entonces divisó una pequeña cabaña y entró en ella para dormir. Todo lo que había en la cabaña era pequeño. Había una mesa con un mantel blanco y siete platos pequeños, y con cada plato una cucharita. También, había siete pequeños cuchillos y tenedores, y siete jarritas llenas de agua. Contra la pared se hallaban siete pequeñas camas, una junto a la otra, cubiertas con colchas tan blancas como la nieve.</p><p>Blancanieves estaba tan hambrienta y sedienta que comió un poquito de vegetales y pan de cada platito y bebió una gota de cada jarrita. Luego, quiso acostarse en una de las camas, pero ninguna era de su medida, hasta que finalmente pudo acomodarse en la séptima.</p><p>Cuando ya había oscurecido, regresaron los dueños de la cabaña. Eran siete enanos que cavaban y extraían oro y piedras preciosas en las montañas. Ellos encendieron sus siete linternas, y observaron que alguien había estado en la cabaña, pues las cosas no se encontraban en el mismo lugar.</p><p>El primero dijo: —¿Quién se ha sentado en mi silla?</p><p>El segundo dijo: —¿Quién comió de mi plato?</p><p>El tercero dijo: —¿Quién mordió parte de mi pan?</p><p>El cuarto dijo: —¿Quién tomó parte de mis vegetales?</p><p>El quinto dijo: —¿Quién usó mi tenedor?</p><p>El sexto dijo: —¿Quién usó mi cuchillo?</p><p>El séptimo dijo: —¿Quién bebió de mi jarra?</p><p>Entonces el primero observó una arruga en su cama y dijo: —Alguien se ha metido en mi cama.</p><p>Y los demás fueron a revisar sus camas, diciendo: —Alguien ha estado en nuestras camas también.</p><p>Pero cuando el séptimo miró su cama, encontró a Blancanieves durmiendo plácidamente y llamó a los demás:</p><p>—¡Oh, cielos! —susurraron—. Qué encantadora muchacha</p><p>Cuando llegó el amanecer, Blancanieves se despertó muy asustada al ver a los siete enanos parados frente a ella. Pero los enanos eran muy amistosos y le preguntaron su nombre.</p><p>—Mi nombre es Blancanieves —respondió—, y les contó todo acerca de su malvada madrastra.</p><p>Los enanos dijeron:</p><p>—Si puedes limpiar nuestra casa, cocinar, tender las camas, lavar, coser y tejer, puedes quedarte todo el tiempo que quieras—. Blancanieves aceptó feliz y se quedó con ellos.</p><p>Pasó el tiempo y un día, la reina decidió consultar a su espejo y descubrió que la princesa vivía en el bosque. Furiosa, envenenó una manzana y tomó la apariencia de una anciana.</p><p>— Un bocado de esta manzana hará que Blancanieves duerma para siempre — dijo la malvada reina.</p><p>Al día siguiente, los enanos se marcharon a trabajar y Blancanieves se quedó sola.</p><p>Poco después, la reina disfrazada de anciana se acercó a la ventana de la cocina. La princesa le ofreció un vaso de agua.</p><p>—Eres muy bondadosa —dijo la anciana—. Toma esta manzana como gesto de agradecimiento.</p><p>En el momento en que Blancanieves mordió la manzana, cayó desplomada. Los enanos, alertados por los animales del bosque, llegaron a la cabaña mientras la reina huía. Con gran tristeza, colocaron a Blancanieves en una urna de cristal. Todos tenían la esperanza de que la hermosa joven despertase un día.</p><p>Y el día llegó cuando un apuesto príncipe que cruzaba el bosque en su caballo, vio a la hermosa joven en la urna de cristal y maravillado por su belleza, le dio un beso en la mejilla, la joven despertó al haberse roto el hechizo. Blancanieves y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre</p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads-usc1.storage.googleapis.com/4017826782/f8936eb72b10ab1185382afe76a98437/blanca_nieves.jpg" />
         <pubDate>2025-06-19 13:46:14 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496045548</guid>
      </item>
      <item>
         <title>CENICIENTA</title>
         <author>julietaferreiro07</author>
         <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496047791</link>
         <description><![CDATA[<p>Historia:</p><p>Érase una vez una hermosa joven que vivía con su madrastra y dos hermanastras que la obligaban a hacer todo el trabajo de la casa. La pobre joven tenía que cocinar, limpiar y también lavarles la ropa.</p><p>Cansada de trabajar, la joven se quedó dormida cerca a la chimenea y cuando se levantó con la cara sucia por las cenizas, sus hermanastras se rieron sin parar y desde entonces comenzaron a llamarla Cenicienta.</p><p>Un día llegó a la casa una invitación del rey a un baile para celebrar el cumpleaños del príncipe. Todas las jóvenes del reino fueron invitadas y Cenicienta estaba muy feliz. Sin embargo, cuando llegó el día de la fiesta, su madrastra y hermanastras le dijeron:</p><p>—Cenicienta, tú no irás, te quedarás en casa limpiando y preparando la cena para cuando regresemos.</p><p>Las tres mujeres salieron hacia el palacio, burlándose de Cenicienta.</p><p>Cenicienta corrió al jardín y se sentó en un banco a llorar. Ella deseaba con todo su corazón poder ir al baile. De repente, apareció su hada madrina y le dijo:</p><p>—No llores Cenicienta, tú has sido muy buena y mereces ir al baile.</p><p>Agitando su varita mágica, el hada madrina transformó una calabaza en un coche, tres ratones de campo en hermosos caballos, y a un perro viejo en un cochero. ¡Cenicienta no podía creer lo que veía!</p><p>— ¡Muchas gracias! —exclamó Cenicienta.</p><p>—Espera, no he terminado todavía —respondió el hada madrina con una sonrisa.</p><p>Con el último movimiento de su varita mágica, transformó a Cenicienta. Le dio un vestido y un par de zapatillas de cristal, y le dijo:</p><p>—Ahora podrás ir al baile, sólo recuerda que debes regresar antes de la medianoche ya que a esa hora se terminará la magia.</p><p>Cenicienta agradeció nuevamente al hada madrina y muy feliz se dirigió al palacio. Cuando entró, los asistentes, incluyendo sus hermanastras, no podían parar de preguntarse quién podría ser esa hermosa princesa.</p><p>El príncipe, tan intrigado como los demás, la invitó a bailar. Después de bailar toda la noche, descubrió que Cenicienta no sólo era la joven más hermosa del reino, sino también la más amable y sincera que él jamás había conocido.</p><p>De repente, las campanadas del reloj se hicieron escuchar, era la medianoche. Cenicienta se estaba divirtiendo tanto que casi olvida las palabras del hada madrina.</p><p>—¡Oh, no!, debo irme— le dijo al príncipe mientras corría fuera del salón de baile. Ella salió tan de prisa que perdió una de sus zapatillas de cristal en la escalinata.</p><p>Decidido a encontrar a la hermosa joven, el príncipe tomó la zapatilla y visitó todas las casas del reino.</p><p>Cuando el príncipe llegó a casa de Cenicienta, sus dos hermanas y hasta la madrastra intentaron sin suerte probarse el zapato de cristal. Él se encontraba a punto de marcharse cuando escuchó una voz:</p><p>—¿Puedo probarme la zapatilla? —dijo Cenicienta.</p><p>La joven se probó la zapatilla y le quedó perfecta. El príncipe sabía que esta era la hermosa joven que estaba buscando. Fue así como Cenicienta y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.</p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads-usc1.storage.googleapis.com/4017826782/27b3c282331196ef28e0d3889f559977/cenicienta.jpg" />
         <pubDate>2025-06-19 13:49:12 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496047791</guid>
      </item>
      <item>
         <title>LA BELLA DURMIENTE</title>
         <author>julietaferreiro07</author>
         <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496049719</link>
         <description><![CDATA[<p>Historia: </p><p>Érase una vez un rey y una reina que vivían muy felices, pero anhelaban tener hijos. Después de muchos años de espera, la reina dio a luz a una hermosa niña y todo el reino los acompañó en su felicidad. Hubo una gran celebración y las hadas del reino fueron invitadas. Pero el rey olvidó invitar a una de ellas. Muy resentida, el hada olvidada se presentó al palacio.</p><p>Pronto, llegó el momento en que las hadas le entregaban a la pequeña sus mejores deseos:</p><p>—Que crezca y se convierta en la mujer más bella del mundo —dijo la primera hada.</p><p>—Que cante con la más dulce y melodiosa voz —dijo la segunda hada.</p><p>—Que siempre se comporte con gracia y elegancia —dijo la tercera hada.</p><p>—Que sea bondadosa y paciente—dijo la siguiente hada.</p><p>Cada una de las hadas, colmaron a la niña de hermosos deseos hasta que llegó el turno del hada que el rey olvidó invitar:</p><p>— Cuando la princesa cumpla dieciséis años, se pinchará el dedo con una aguja y ese será su final —dijo con todo el resentimiento que su corazón le permitía albergar en sus palabras.</p><p>El rey, la reina y todo el reinado estaban atónitos, le suplicaron al hada que los disculpara por no haberla invitado y se retractara de lo que había dicho, pero el hada se negó a ambas propuestas.</p><p>Había una última hada que faltaba por presentar su deseo. Queriendo ayudar a la pequeña, le dijo al rey y a la reina:</p><p>—No puedo deshacer las palabras pronunciadas, pero puedo cambiar el curso de los eventos: la princesa no morirá cuando su dedo se pinche con la aguja, pero caerá en un sueño profundo durante cien años. Entonces, un príncipe vendrá y la despertará.</p><p>Al escuchar esto, el rey y la reina se sintieron mejor. Pensando que existía la manera de detener el destino, el rey prohibió a todos los habitantes del reino utilizar agujas.</p><p>La princesa creció y se convirtió en una niña amable y de dulce corazón. Cuando cumplió sus dieciséis años, vio a una anciana coser:</p><p>—¿Puedo intentarlo? —le preguntó.</p><p>La anciana le respondió:</p><p>— ¡Por supuesto, mi pequeña niña!</p><p>La princesa tomó la aguja e intentó enhebrar el hilo. En ese preciso momento se pinchó el dedo y cayó en un profundo sueño. La anciana, que era en realidad el hada resentida, la llevó de regreso al palacio y el rey y la reina la acostaron en su cama.</p><p>El reino que antes los había acompañado en la felicidad, los acompañó en la desgracia; todos cayeron en un profundo sueño.</p><p>Pasaron cien años. Un día, por cuenta del destino, un príncipe llegó al palacio. Él no podía dar crédito a lo que veían sus ojos: los guardas, sirvientes, gatos y hasta las vacas dormían y roncaban.</p><p>Al acercarse a la princesa, pensó que ella era el ser más hermoso del mundo y le plantó un beso en la mejilla. Inmediatamente, la princesa se despertó y junto con ella, el rey, la reina, los guardas, los sirvientes, los gatos y hasta las vacas abrieron sus ojos.</p><p>El príncipe y la princesa se casaron y vivieron felices por siempre.</p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads-usc1.storage.googleapis.com/4017826782/418fcae6f27fa2c531faa2b9ef90b308/aurora.jpeg" />
         <pubDate>2025-06-19 13:51:30 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496049719</guid>
      </item>
      <item>
         <title>LA SIRENITA</title>
         <author>julietaferreiro07</author>
         <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496054429</link>
         <description><![CDATA[<p>Historia:</p><p>Había una vez, en las profundidades del mar (donde los corales se esconden y el agua es más fría), una dulce sirena que nació en una tarde cálida de verano. Su cabello era largo como las noches de invierno y su piel del color de la blanca arena, sin embargo, y aunque era tan bella que parecía de otro mundo, la razón por la que la amaban todos los habitantes del mar era por su suave forma de ser y por la amabilidad con la que trataba a todos por igual, sin importar si se trataba de peces grandes o pequeños.</p><p>Así, la sirenita creció poco a poco, y no había nadie en el mar que no hablase de su dulce amabilidad, de la forma en la que se esforzaba por ayudar a los más necesitados o de su canto marino, que podía hacer dormir incluso a la ballena más nerviosa. Sobre todo su mejor amigo, un pequeño cangrejo risueño que siempre estaba a su lado compartiendo momentos y confesiones geniales.</p><p>Pero entonces, un día, cuando la sirena ya se había hecho mayor, un gran barco cruzó el mar de un lado a otro con un atractivo y amable príncipe en su interior. Y aunque los humanos resultaban bastante raros para las sirenas, porque en lugar de nadar caminaban, esto a la dulce sirenita no le importó para nada, pues rápidamente se quedó ensimismada observando al príncipe hasta enamorarse completamente. Desafortunadamente, su padre, que era un gran tritón que desconfiaba muchísimo de los humanos, se negó por completo a que su pequeña se relacionara con los humanos y le prohibió subir hasta la superficie, algo que la sirenita no pudo cumplir.</p><p>Y es que poco podía hacer el tritón, pues su hija creía sentir amor verdadero por aquel humano y no atendía a razones. Así, un día, la sirenita (acompañada de su fiel amigo Sebastián) se escapó de casa y se fue en busca del brujo del océano, que era un pulpo rojo que tenía muy mala fama, pero que decían que era capaz de hacer cosas increíbles, como convertir a una sirena en una ser humano…¡Justo lo que ella deseaba!</p><ul><li><p>Qué dulce es el amor de los jóvenes…¿Verdad, sirena? − dijo el brujo burlón−. Pues yo puedo hacer que tu cola se convierta en piernas, aunque tendrás que pagar un precio por eso.</p></li><li><p>¡Haré cualquier cosa! −dijo la sirenita emocionada.</p></li><li><p>Me temo que si el príncipe no te da un beso de amor verdadero antes de que caiga el sol el tercer día, te convertirás en espuma de mar, querida amiga−explicó el cangrejo a la sirenita que, aunque sentía mucho miedo, aceptó finalmente el acuerdo.</p></li></ul><p>Y así, el primer día del acuerdo amaneció, con la sirenita ya sin cola y dos piernas como las de los humanos. La encontraron en las orillas que había más cercanas al castillo del príncipe, e inmediatamente la condujeron ante él, quien no dudó en darle alojamiento en su hogar, tratándola desde un principio con mucha amabilidad. Pero los segundos y las horas pasaban muy rápido y, aunque la sirenita y el príncipe rápidamente se hicieron amigos, ella temía tener que desaparecer. Además, también temía que él no sintiera lo mismo que sentía ella, por lo que cada minuto que pasaban juntos pensaba que podría ser el último…</p><ul><li><p>No importa si no me quiere como yo le quiero a él −contó al segundo día la sirenita a la Luna−, pues soy feliz solo con pasar tiempo a su lado. Así, si al llegar el anochecer mañana me convierto en espuma de mar, no tendré remordimientos en mi corazón. ¡Habrá merecido la pena!</p></li></ul><p>Y finalmente llegó el tercer día, y el príncipe, emocionado, fue a buscar a su amiga, que se encontraba dando un agradable paseo por la playa. Allí mismo jugaron con las olas que iban y volvían de la orilla, disfrutando de un momento muy divertido e inolvidable…y así hasta que llegó la tarde, momento en el que la sirenita creyó que era la hora de despedirse de su gran amor:</p><ul><li><p>Me iré cuando caiga el atardecer y no nos veremos nunca más −dijo triste la sirenita− pero quiero que sepas que te quiero mucho y que nunca te olvidaré.</p></li><li><p>No quiero que te vayas, eres muy especial para mí −aseguró el príncipe mientras se acercaba a darle un beso en la mejilla a su amiga (que ya era mucho más que eso), que se sintió tan feliz que se puso a reír.</p></li></ul><p>Y así fue cayendo la tarde, llegó la noche y amaneció el siguiente día. La sirenita había dado su cariño desinteresadamente y había encontrado en el príncipe a un gran amigo y a su verdadero amor, y no se convirtió en espuma de mar ni volvió a ser sirena porque, desde ese día, ambos vivieron muy felices, juntos y enamorados sobre la tierra. Aunque, desde luego…, ¡en el mar sí que la echaron mucho de menos!</p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads-usc1.storage.googleapis.com/4017826782/4f8db486c6b338d16cde30fedb56c1c6/SIRENITA.jpg" />
         <pubDate>2025-06-19 13:57:10 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496054429</guid>
      </item>
      <item>
         <title>RAPUNZEL </title>
         <author>julietaferreiro07</author>
         <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496058041</link>
         <description><![CDATA[<p>Historia:</p><p>Había una vez una pareja que por mucho tiempo deseaba tener un bebé, hasta que por fin ese deseo se hizo realidad. A través de la ventana trasera de la pequeña casa donde vivían, podían ver un espléndido jardín que estaba lleno de las más bellas plantas y las más suculentas frutas y vegetales. El jardín estaba rodeado por un alto muro, y nadie se atrevía a entrar a él, porque pertenecía a una bruja muy malvada.</p><p>Un día, la mujer se asomó a la ventana y vio en el jardín un huerto de espinacas frescas y verdes. Tanto era su anhelo de probarlas que se enfermó gravemente.</p><p>El hombre, muy preocupado por la salud de su esposa, decidió tomar el riesgo de entrar al jardín de la bruja. De manera que, en la noche trepó el alto muro que separaba el jardín, rápidamente desenterró un puñado de espinacas y se lo llevó a su mujer. Ella inmediatamente preparó una ensalada, la cual se deleitó en comer.</p><p>Las espinacas eran tan deliciosas, que al día siguiente su deseo se hizo aún más grande. Nuevamente, el hombre quiso complacerla y se dispuso a trepar el muro. Pero tan pronto había desenterrado el puñado de espinacas, para su horror, vio a la bruja parada frente a él:</p><p>—¿Cómo puedes atreverte a entrar a mi jardín y como un ladrón llevarte mis espinacas? Te juro que pagarás por esto —dijo la bruja con un tono muy amenazante.</p><p>—Le ofrezco mis disculpas —respondió el hombre con voz temblorosa—, hice esto por necesidad. Mi esposa está embarazada y al ver sus espinacas sintió un anhelo que se apoderó de ella, desde ese entonces ha estado muy enferma.</p><p>La ira de la bruja disminuyó un poco, y dijo:</p><p>—Si las cosas son como dices, te permitiré tomar todas las espinacas que quieras, estas salvarán la vida de tu esposa, pero bajo una condición: me tienes que dar el hijo que tu esposa va a tener. Yo seré su madre, conmigo será feliz y nunca le faltará nada.</p><p>El pobre hombre estaba tan aterrorizado que no tuvo más remedio que aceptar. Tan pronto la esposa dio a luz, la bruja se llevó a la niña y la llamó Rapunzel.</p><p>Rapunzel se convirtió en la niña más hermosa bajo el sol. Cuando tenía doce años, la bruja la encerró en una torre en medio de un espeso bosque. La torre no tenía escaleras ni puertas, solo una pequeña ventana en lo alto. Cada vez que la bruja quería subir a la torre, se paraba bajo la ventana y gritaba:</p><p>—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!</p><p>La niña dejaba caer por la ventana su larga trenza dorada y la bruja subía la torre.</p><p>Muchos años después, el hijo del rey estaba cabalgando por el bosque. Al acercarse a la torre, escuchó una canción tan hermosa que lo hizo detenerse. Era Rapunzel, que estaba pasando el tiempo cantando con su dulce y hermosa voz. El príncipe quiso alcanzarla, y buscó una puerta en la torre, pero no encontró alguna.</p><p>Entonces, cabalgó al palacio. Sin embargo, la canción le había llegado tan profundo al corazón, que siguió regresando al bosque todos los días para escucharla.</p><p>Un día, mientras estaba escondido detrás de un árbol, vio a la bruja acercarse y la escuchó decir:</p><p>—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!</p><p>Sabiendo cómo subir la torre, el príncipe regresó en la noche y gritó:</p><p>—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!</p><p>Rapunzel dejó caer su trenza pensando que era la malvada bruja y el príncipe subió.</p><p>Al principio Rapunzel se asustó, pero el príncipe le explicó que la había escuchado cantar y que su hermosa voz le había robado el corazón.</p><p>Rapunzel perdió el miedo y cuando él le preguntó si lo tomaría como esposo, ella aceptó feliz.</p><p>Los dos pensaron que la mejor manera para que Rapunzel escapara de la torre, sería que el príncipe le trajera un hilo de seda todos los días y que ella lo tejiera en una escalera para luego descenderla.</p><p>Pero un día, mientras Rapunzel estaba tejiendo la escalera, la bruja vino a visitarla y gritó:</p><p>—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!</p><p>Cuando la bruja malvada entró en la habitación de Rapunzel, vio la escalera y se enojó muchísimo:</p><p>—¡Me has traicionado! —dijo furiosa.</p><p>Sin decir más, la malvada bruja tomó un par de tijeras y cortó el hermoso cabello de Rapunzel. Al día siguiente, cuando el Príncipe llegó con más hilo de seda, la bruja lo engañó arrojándole la trenza por la ventana para que él subiera. Al entrar a la torre, no vio a su querida Rapunzel sino a la bruja.</p><p>—Nunca volverás a ver a tu Rapunzel— dijo la bruja en medio de carcajadas.</p><p>El príncipe estaba tan desesperado por encontrar a Rapunzel que, sin pensarlo, saltó de la torre y cayó sobre unas espinas que lo dejaron ciego.</p><p>Durante muchos años, vagó por el bosque hasta que tropezó con un hermoso lago. Allí escuchó un canto que reconoció al instante… ¡era la voz de su quería Rapunzel! Cuando Rapunzel vio al príncipe, se abalanzó sobre él llorando. Sus lágrimas se posaron sobre los ojos del príncipe y pudo él volver a ver. Rapunzel y el príncipe se casaron y fueron felices para siempre.</p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads-usc1.storage.googleapis.com/4017826782/c9108e437265d0784af9e317675c55f4/RAPUNCE.jpg" />
         <pubDate>2025-06-19 14:01:50 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496058041</guid>
      </item>
      <item>
         <title>PINOCHO</title>
         <author>julietaferreiro07</author>
         <link>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496059514</link>
         <description><![CDATA[<p>Historia:</p><p>Érase una vez un anciano carpintero llamado Gepeto que era muy feliz haciendo juguetes de madera para los niños de su pueblo.</p><p>Un día, hizo una marioneta de una madera de pino muy especial y decidió llamarla Pinocho. En la noche, un hada azul llegó al taller del anciano carpintero:</p><p>—Buen Gepeto —dijo mientras el anciano dormía—, has hecho a los demás tan felices, que mereces que tu deseo de ser padre se haga realidad. Sonriendo, el hada azul tocó la marioneta con su varita mágica:</p><p>—¡Despierta, pequeña marioneta hecha de pino… despierta! ¡El regalo de la vida es tuyo!</p><p>Y en un abrir y cerrar de ojos, el hada azul dio vida a Pinocho.</p><p>—Pinocho, si eres valiente, sincero y desinteresado, algún día serás un niño de verdad —dijo el hada azul—. Luego se volvió hacia un grillo llamado Pepe Grillo, que vivía en la alacena de Gepeto.</p><p>—Pepe Grillo — dijo el hada azul—, debes ayudar a Pinocho. Serás su conciencia y guardián del conocimiento del bien y del mal.</p><p>Al día siguiente, Gepeto envió con orgullo a su pequeño niño de madera a la escuela, pero como era tan pobre, tuvo que vender su abrigo para comprar los libros escolares:</p><p>—Pinocho, Pepe Grillo te mostrará el camino —dijo Gepeto—. Por favor, no te distraigas y llega a la escuela a tiempo.</p><p>Pinocho salió de casa, pero nunca llegó a la escuela. En cambio, decidió ignorar los consejos de Pepe Grillo y vender los libros para comprar un tiquete para el teatro de marionetas. Cuando Pinocho comenzó a bailar con las marionetas, el titiritero sorprendido con las habilidades del niño de madera, le preguntó si quería unirse a su espectáculo de marionetas. Pinocho aceptó alegremente.</p><p>Sin embargo, las intenciones del malvado titiritero eran muy diferentes; su plan era hacerse rico con la única marioneta con vida en el mundo. De inmediato, encerró a Pinocho y a Pepe Grillo en una jaula. Fue entonces que Pinocho reconoció su error y comenzó a llorar. El hada azul apareció de la nada.</p><p>Aunque el hada azul conocía las razones por las cuales Pinocho se encontraba atrapado, aun así, le preguntó:</p><p>—Pinocho, ¿por qué estás en esta jaula?</p><p>Pero Pinocho no quiso contarle la verdad, entonces algo extraño sucedió. Su nariz comenzó a crecer más y más. Cuanto más hablaba, más crecía.</p><p>—Cada vez que digas una mentira, tu nariz crecerá — dijo el hada azul.</p><p>—Por favor, haz que se detenga—dijo Pinocho—, prometo no mentir de nuevo.</p><p>Al día siguiente, camino a la escuela, Pinocho conoció a un niño:</p><p>—Ven conmigo al País de los Juguetes. ¡En este lugar todos los días son vacaciones! —dijo el niño con emoción—. Hay juguetes y golosinas y lo mejor de todo, ¡no tienes que ir a la escuela!</p><p>Olvidando nuevamente los consejos del hada azul y Pepe Grillo, Pinocho salió corriendo con el niño al País de los Juguetes. Al llegar, se divirtió muchísimo jugando y comiendo golosinas.</p><p>De pronto, las orejas de Pinocho y los otros niños del País de los Juguetes comenzaron a hacerse muy largas. Por no querer ir a la escuela, ¡se estaban convirtiendo en burros!</p><p>Convertidos en burros, Pinocho y los niños llegaron a un circo. El maestro de ceremonias hizo que Pinocho trabajara para el circo sin descanso. Allí, Pinocho se lastimó la pierna mientras hacía trucos. Enojado, el maestro de ceremonias lo tiró al mar junto con Pepe Grillo.</p><p>En el agua, el hechizo se rompió y Pinocho volvió a su forma de marioneta, pero una ballena que nadaba cerca abrió su enorme boca y se lo tragó entero. En la oscuridad del estómago de la ballena, Pinocho lloró mientras que Pepe Grillo intentaba consolarlo. Fue en ese momento que vio a Gepeto en su bote:</p><p>—Hijo mío, te estaba buscando por tierra y mar cuando la ballena me tragó. ¡Estoy tan contento de haberte encontrado! —dijo Gepeto.</p><p>Los dos se abrazaron encantados.</p><p>—De ahora en adelante seré bueno y responsable—, prometió Pinocho entre lágrimas.</p><p>Aprovechando que la ballena dormía, Gepeto, Pinocho y Pepe Grillo prendieron una fogata dentro de ella y saltaron de su enorme boca cuando el fuego la hizo estornudar. Luego, navegaron hasta llegar a casa. Pero Gepeto cayó enfermo, Pinocho lo alimentó y cuidó con mucho esmero y dedicación.</p><p>—Papá, iré a la escuela y trabajaré mucho para llenarte de orgullo— dijo Pinocho.</p><p>Cumpliendo su promesa, Pinocho estudió mucho en la escuela. Entonces un día sucedió algo maravilloso. El hada azul apareció y le dijo:</p><p>—Pinocho, eres valiente, sincero y tienes un corazón bondadoso y desinteresado, mereces convertirte en un niño de verdad.</p><p>Y fue así como el niño de madera se convirtió en un niño de verdad. Gepeto y Pinocho vivieron felices para siempre.</p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads-usc1.storage.googleapis.com/4017826782/59eb08f861e045eeb265bdd45d3e9804/pinocho.jpg" />
         <pubDate>2025-06-19 14:03:59 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/julietaferreiro07/8muassdicg71d3gx/wish/3496059514</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
